AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 8 Octubre   2001
#¿Preparados?
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS El Mundo 8 Octubre 2001

#Una guerra para la libertad
Benigno PENDÁS. Profesor de Historia de las Ideas Políticas ABC 8 Octubre 2001

#Elkarri busca la paz por el camino equivocado
Impresiones El Mundo 8 Octubre 2001

#Una oportunidad perdida
JUSTINO SINOVA El Mundo 8 Octubre 2001

#Algunas preguntas sobre la conferencia de Elkarri
Carlos MARTÍNEZ GORRIARÁN ABC 8 Octubre 2001

#La Ertzaintza impide que radicales tomen el centro de Durango para causar destrozos
BILBAO EL CORREO 8 Octubre 2001

#Gran aumento de la demanda del español en Portugal
JAVIER GARCÍA Lisboa El País 8 Octubre 2001


La Razón: falta por error en su sistema

¿Preparados?
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS El Mundo 8 Octubre 2001

Aunque nos hayan explicado un millón de veces que el tipo de guerra contra el terrorismo que ha comenzado formalmente en la tarde española del domingo 7 de Octubre se parecerá muy poco a las guerras convencionales y aunque tanto nuestras autoridades políticas como las de los países más importantes de la Alianza han dicho que se trata de una lucha en todos los frentes que probablemente no terminará nunca, tengo la impresión de que, al menos en nuestro país, no estamos en absoluto preparados para entender, participar y sacar algún provecho, sea moral, material o simplemente intelectual, de lo que ya está en marcha y con nosotros dentro, aunque creamos que lo se mueve es el paisaje.

Somos parte de eso que se mueve, somos algo más que paisaje, aunque para muchos alcanzar la condición de alcornoque en mitad de un yermo sea ya un reto biológico excesivo.

Sin embargo, los españoles con los irlandeses y los británicos en Europa, con los peruanos y colombianos en América deberíamos entender mejor que nadie lo que está pasando. En lo esencial, el reto que Estados Unidos no ha tenido más remedio que aceptar es el mismo que España afronta desde hace muchos años contra el terrorismo separatista de ETA. Y lo viene haciendo ante la indiferencia egoísta y abyecta de los demás países, que siempre ven el terrorismo como un «problema interno» de otros y que ellos arreglarían fácilmente «con el diálogo». Hasta que les toca, claro, y se enteran, si se atreven, de que con el terrorismo no hay diálogo posible: o te rindes o los rindes.

Pero en España no estamos aprovechando la ocasión de encontrar esa ayuda contra los terroristas y sus cómplices que tanto hemos pedido en vano. Por el contrario, nos estamos comportando con los Estados Unidos casi peor que los demás países con España en la lucha contra ETA.

Los medios de comunicación, en mayor medida que la clase política y en claro divorcio con la opinión pública mayoritaria, están viviendo y presentando la guerra contra el terrorismo como un problema interno de los Estados Unidos que, en su odiosa línea habitual, estarían forzando a los demás países, singularmente los europeos, a apoyarles en algo que ni nos afecta ni nos concierne.

La patología antiyanqui que afecta a buena parte de los creadores de opinión europeos y que tanto en la izquierda como en la extrema derecha ha llegado al regocijo vengativo con la sangre vertida en Nueva York, sigue viendo lo que empezó el 11 de Septiembre como algo que no tiene nada de nuevo, forma bastante cómoda de negarse a entender lo que significa. La realidad se vengará de tanta y tan siniestra estupidez.

Una guerra para la libertad
Por Benigno PENDÁS. Profesor de Historia de las Ideas Políticas ABC 8 Octubre 2001

Cuando la Historia muestra síntomas de tragedia, el político y el intelectual tienen el deber ineludible de dar respuesta al desafío. Es el momento de actuar con lucidez para no caer en el error que denuncia Tucídides: al entrar en guerra, los hombres se entregan primero a la acción y sólo recurren al razonamiento cuando llegan los problemas. Ante todo, hay que desterrar la falacia de los falsos culpables: Estados Unidos, se dice, pone al mundo al borde mismo de un conflicto universal. No es cierto: la guerra del tercer milenio no empieza con el bombardeo sobre Afganistán, sino que fue provocada por los actos brutales y sanguinarios del 11 de septiembre, al igual que los asesinatos de Sarajevo y la invasión de Polonia fueron causas inmediatas de las guerras del 14 y del 39, respectivamente. El ataque contra el Pentágono y las torres gemelas apuntaba al núcleo mismo del «genio hebraico-helénico-cartesiano» que, al decir de George Steiner, configura la civilización occidental. Hoy hemos asistido, y no es asunto menor, a la primera respuesta bélica contra el agresor. Aunque las bombas americanas que ahora conmueven a todos tendrán, no nos engañemos, un lugar secundario en los libros de texto de las generaciones futuras... Pero, ¿de qué estoy hablando?; ¿acaso llegarán a conocer los libros?; ¿existirá la Historia?; ¿vamos a dejarles alguna herencia que no sea maldita....?

Ningún ser humano sanamente constituido puede contemplar con indiferencia el sufrimiento de sus semejantes. Nadie puede ser insensible ante los desastres de la guerra, horrores del genio goyesco que alcanzan hoy día límites insoportables. Pero la razón crítica tiene que dominar a las emociones. La guerra de las twin towers refleja, a escala planetaria, la crisis de un orden mundial incapaz ya de satisfacer el requisito elemental de la política: garantizar la seguridad y evitar la sensación de violencia latente que hace imposible la convivencia y conduce a la guerra de todos contra todos. ¡Cuánto tenemos que aprender de Hobbes, mientras perdemos el tiempo con Rousseau! Vivimos días de barbarie y tratamos de afrontarlos con un pensamiento nebuloso y evanescente. Algunas reacciones posteriores al 11 de septiembre han producido simplemente vergüenza: mezcla pueril de falsos sentimientos y pésimos argumentos, los tópicos antiyanquis revelan la inmadurez y el dogmatismo de ciertos sedicentes creadores de opinión. Es la versión postmoderna (y, por ello, estúpida) del «opio de los intelectuales» que denunciaba con grandeza Raymond Aron. Conforta el ánimo, en cambio, la claridad de ideas con que han enfocado la crisis los pensadores auténticos, y en esta página Tercera de ABC cabe encontrar ejemplos estupendos. Dicho sin rodeos: el agresor ha sido el fundamentalismo islámico, utilizando formas terroristas para hacer la guerra; la víctima, que ahora se defiende, es el mundo libre, la sociedad abierta, el Estado democrático y constitucional.

Otra verdad molesta, pero que no debe eludirse: estamos en presencia de una guerra y hay que llamarla por su nombre. Los terroristas de Washington y Nueva York no son «violentos», «extremistas» o «intolerantes», sino combatientes que actúan según la lógica del partisano, al modo de un enemigo existencial que no persigue tregua ni compromiso. Da igual que se amparen o no bajo el manto de la estatalidad, porque ellos han despojado al Estado de su calidad histórico-política, sometido al control de gente sin escrúpulos que no es sensible a la lógica de la razón y sólo entiende la dinámica de la fuerza. Es posible que tenga razón, con un siglo de retraso, Norman Angell, en un buen libro, El gran desafío, olvidado como tantos: en la guerra contemporánea, ni siquiera la victoria compensa. El enemigo es ahora un mulá con turbante, armado con un fusil que procede del más repugnante mercado negro. Lucha por devolver al Islam su pureza originaria (¡siempre el mito falso de la edad de oro!) en contra de una civilización agnóstica, mecanicista y epicúrea. Pero son cobardes (¿alguien se ha hecho responsable de la matanza?) y traidores a su religión, que fue vehículo de una cultura exquisita, impregnada de sensualismo, desde la Córdoba de los Omeyas a las mezquitas de Damasco. Por el contrario, los guerrilleros afganos, gentes de la montaña y la estepa, transmiten el legado de un país agreste y humillado, the stimulus of hard countries que diría Arnold Toynbee, un autor que pide a gritos ser recuperado en nuestra sociedad sin rumbo. En suma: el mundo libre es más valioso moralmente que su antagonista, aunque algunos ignorantes prefieren a los talibán que a los «malvados» capitalistas de Wall Street.

Pero estamos en guerra y no hay que hablar en abstracto de moral o de justicia. El poder es el centro y el eje de la Historia política. En este terreno, tan incómodo para el sentimentalismo, se juega con cartas diferentes. En el tribunal de la Historia universal, del que hablaba Schiller, el triunfo de las ideas no es ajeno al éxito de las armas. Esto es: o defendemos la libertad o la perderemos para siempre. El imperio de las circunstancias exige acciones prudentes, dejando al azar el menor ámbito posible. Leamos al maestro Clausewitz: «en la guerra, el fin es subyugar al enemigo y el medio es la destrucción de sus fuerzas armadas»; «como todo en la vida, una operación militar requiere tiempo»; «todas las guerras son ricas en episodios únicos; cada una de ellas es un mar no cartografiado y lleno de arrecifes». Nadie podrá acusar al Presidente Bush de haber actuado de forma precipitada, movido por el deseo de venganza o de éxitos efímeros. Ha seguido, más bien, el sabio consejo de Octavio Augusto: festina lente. Tomada la decisión de atacar, el resultado sólo puede ser, a mi juicio, la destrucción del régimen político del enemigo vencido, la sanción por excelencia en la Historia de las relaciones internacionales: si los talibán no son expulsados del gobierno tiránico que ejercen en Kabul, ellos u otros como ellos se sentirán capaces de repetir sus infamias, porque no sé si será posible empeorarlas. Una victoria a medias, una situación indecisa, un Vietnam redivivo...: he aquí la peor de las opciones, porque la guerra se libra lejos, in partibus infidelium, pero, como es notorio, el enemigo sabe cómo traerla a la puerta de casa. Es una guerra justa. Tiene que ser, también, una guerra eficaz. Pero no debe olvidarse la geopolítica: estamos en presencia de una talasocracia que lleva la guerra al corazón del continente más vasto del planeta...

España se ve afectada, igual que todos, por esta crisis existencial. Pero esta hora nos encuentra, por fortuna, en el sitio donde debemos estar, lo que supone entre nosotros una venturosa novedad. Ahí nos corresponde actuar, al lado de los aliados occidentales, en una digna posición que el Gobierno (también la oposición) ha sabido manejar con acierto en el marco de una reacción social más bien tibia, alentada por personajes insustanciales que simulan una comedia prefabricada.

Todavía tenemos razón y somos más fuertes, escribí al día siguiente del ataque. Pero la Historia no se detiene. Mientras nos engañen diciendo que la gran catástrofe nunca acaece, corremos un serio peligro. Hay que mirar de frente a los problemas. Un héroe americano de la libertad, Benjamin Franklin, supo expresarlo mejor que nadie: «si no luchamos todos juntos, vamos a morir separados».

Elkarri busca la paz por el camino equivocado
Impresiones El Mundo 8 Octubre 2001

Lo parcial fracasa siempre», afirmó ayer Jonan Fernández, coordinador de Elkarri, en el acto de inauguración en Bilbao de la llamada Conferencia de Paz, promovida por dicho movimiento como foro de diálogo para encontrar soluciones al conflicto vasco. A pesar de las palabras de Fernández, el primer efecto que ha tenido ya la Conferencia de Paz es la división de las fuerzas democráticas vascas. El PP y el PSOE se han negado a acudir, pero los socialistas han dejado libertad a los militantes que quieran participar.Por el contrario, PNV, EA e IU apoyan el nuevo foro de Elkarri.Sería un error descalificar a priori una iniciativa como la de Elkarri, organización que, desde posiciones nacionalistas, busca sinceramente solucionar el conflicto vasco. Pero su planteamiento nace viciado por el error de presuponer que hay que pagar un precio político para que ETA deje de matar. Ni existe la misma libertad ni las mismas reglas de juego para todos en el País Vasco, donde las personas pueden ser asesinadas por sus ideas políticas. Cualquier propuesta que salga de la Conferencia de Paz será inutil si no cesa la violencia intimidadora contra la parte de la sociedad vasca que no se siente representada en los planteamientos de Elkarri, que recuerdan a los del difunto Pacto de Lizarra. Se comprenden, pues, las críticas de líderes socialistas y populares, porque es en el Parlamento vasco donde hay que avanzar hacia la normalización política del País Vasco. Más aún en unos momentos en que el contexto internacional favorece la erradicación de ETA, único enemigo de esa paz que busca Elkarri, aunque sea por el camino equivocado.

Una oportunidad perdida
JUSTINO SINOVA El Mundo 8 Octubre 2001

La airada reacción del PNV a la no aceptación de su candidata al Consejo General del Poder Judicial y la más moderada réplica de CiU por quedarse fuera del Tribunal Constitucional son las quejas de quienes no han podido participar en el reparto del pastel. No protestan por la falta de idoneidad de los elegidos, sino por su color político. Lo malo es que, en el clima en que se ha resuelto la renovación de las altas instituciones, tienen razón. Ha sido un reparto y ellos tienen derecho a exigir su porción. Por si quedaba alguna duda, vino a despejarla la inesperada revelación hecha por Rodrigo Rato en el Congreso acerca de la imposición de un nombre por el PSOE.

El acuerdo consumado por PP y PSOE ha sido el espectáculo triste de la semana, pues de un golpe han dejado prácticamente en nada un capítulo crucial del pacto para la renovación de la justicia tan trabajosamente logrado en febrero. El objetivo de aquello era restituir el espíritu constitucional en la composición del CGPJ para evitar la injerencia de las ambiciones políticas. Pero ha resultado, ya digo, casi inútil, pues los vocales negociados por PP y PSOE de entre los elegidos por las asociaciones judiciales, según el nuevo trámite, responden al juego parlamentario (seis pertenecen a la asociación más próxima al PP; tres, a la preferida por el PSOE, la independiente se queda fuera ), y el resto de los vocales ha entrado por cuotas como antaño. Los partidos políticos son instituciones básicas del sistema democrático, pero no deben impregnarlo todo con su presencia. Los motivos políticos, tan legítimos y eficaces en muchas ocasiones, son desastrosos en otras. Uno de esos espacios en los que la política resulta más peligrosa que la peste es el de la Justicia.

El partido en el poder conocía perfectamente la acción perturbadora de los egoísmos políticos en el CGPJ, tanto como en el Tribunal Constitucional y en el Tribunal de Cuentas, y por ello insistió desde la oposición en la necesidad de poner remedio a esa perversión.Hoy tenemos que preguntarnos si no ha podido o no ha querido llegar hasta el fondo, pues la realidad es que la renovación de las instituciones ha seguido las pautas anteriores; con algunas variantes, es verdad, pero que no suponen un cambio profundo ni un impedimento para la irrupción de los intereses políticos en lo que deben ser santuarios de la imparcialidad.Ha sido, verdaderamente, una oportunidad perdida.

Algunas preguntas sobre la conferencia de Elkarri
Por Carlos MARTÍNEZ GORRIARÁN ABC 8 Octubre 2001

¿Hay alguna guerra en el País Vasco que justifique una Conferencia de Paz como la del colectivo «abertzale» Elkarri?; si las agresiones terroristas de ETA deben entenderse como una guerra, ¿sería mejor que los amenazados respondieran matando e hiriendo a miles de nacionalistas para pedir después diálogo y convivencia?; y si lo de ETA no es una guerra y los amenazados deben huir de esa tentación, ¿para qué sirve la Conferencia?

Es verdad que en el País Vasco hay, como en todas partes, problemas políticos y de convivencia, pero ¿no tenemos instituciones democráticas que preserven la convivencia y el pluralismo que esa Conferencia pretende instaurar?
¿Tiene una sociedad privada, como es Elkarri, más representatividad y legitimidad que los parlamentarios votados por la ciudadanía? ¿Calculan los partidos y políticos menos favorecidos que esa Conferencia puede darles la representatividad que no consiguen en las urnas?

La Conferencia viene avalada por firmas de mucho aparato -premios Nobel y famosos de la progresía- y de cincuenta mil vascos conformes, pero ¿tienen cincuenta mil firmas más valor que los más de millón y medio de votos de las últimas elecciones vascas?; ¿tienen las celebridades progresistas, desde Danielle Mitterrand a Manuel Vázquez Montalbán, pasando por Federico Mayor Zaragoza, más autoridad y conocimiento de lo que pasa en el País Vasco que los propios ciudadanos vascos?

¿De dónde sacan el Dalai Lama o Rigoberta Menchú que todos los vascos -incluidos los etarras- desean instaurar una nueva democracia con reglas de convivencia distintas a las actuales?
¿Qué pensaría el llamado Buda viviente tibetano si le invitáramos, en nombre del diálogo y la convivencia, a dejar las justificadas reclamaciones tibetanas contra el Estado chino al arbitrio de una Conferencia organizada por un grupo comunista chino, subvencionado y apoyado por el Gobierno de Pekín?

Elkarri dice que su Conferencia -y van dos en seis años- no se dirige a ETA, sino a los partidos políticos vascos. Que, en efecto, y con la coherente excepción del PP, apoyan la Conferencia bien con entusiasmo o con incongruentes reservas y representantes «a título personal», absurdo caso de los socialistas. Es notable que los partidos más entusiastas sean los del Gobierno: PNV, EA e IU. ¿Es normal que un Gobierno democrático apoye una Conferencia de Paz, organizada por un grupo privado partidista, subvencionado con dinero público y concesiones de juego, que resta legitimidad al Parlamento y, en la práctica, intenta sustituirlo?; un Gobierno que actúa así, ¿busca mejorar la convivencia o, por el contrario y en nombre de la paz, crear las condiciones para convertirse en un «Gobierno provisional» de otra cosa que no han votado los ciudadanos?

Sin duda alguna, numerosas almas bellas y cándidas apoyarán la iniciativa de Elkarri llevadas por su entusiasmo por frases hechas como «diálogo sin exclusiones, sin límites» o «superación de cualquier clase de violencia». ¿Aceptarían un sistema político que aboliera límites tan evidentes como los derechos humanos, la igualdad ante la Ley o el monopolio estatal de la violencia legítima? ¿Apoyarían un sistema que integrara sin exclusiones a organizaciones para el exterminio o esclavización de otros grupos humanos o guiados por sus creencias u origen?

Me temo que, sin respuestas claras para estas preguntas, la Conferencia organizada por Elkarri, cuyo despliegue de lujo y comodidad contrasta con la pobreza de medios y el riesgo de muerte que corren los colectivos cívicos vascos mal vistos por el nacionalismo, no será mucho más que un espectáculo farisaico y otro movimiento en la estrategia nacionalista. Aunque algo significa esta iniciativa pretenciosa: que la democracia sigue siendo, en el País Vasco, un sistema amenazado por el oportunismo y la ambición de poder ilimitada de los falsos inocentes.

La Ertzaintza impide que radicales tomen el centro de Durango para causar destrozos
La Policía autónoma se incauta de 25 ‘cócteles molotov’ y otros tantos cohetes Los encapuchados cruzaron contenedores
BILBAO EL CORREO 8 Octubre 2001

La Ertzaintza abortó en la madrugada de ayer el plan de un grupo de radicales que pretendía acotar el centro de la localidad vizcaína de Durango para cometer sabotajes. Los incidentes comenzaron a las doce y cuarto de la noche, cuando un grupo de encapuchados prendió fuego a varios contenedores y los cruzó en la calle Convento para cerrar los accesos. En apenas dos minutos, llegaron al lugar unas patrullas de la Policía autónoma, que fueron recibidas por los violentos con un ‘cóctel molotov’.

Tras el ataque, los saboteadores se dirigieron a otras calles de la parte vieja, donde colocaron nuevas barricadas y lanzaron un artefacto incendiario y cohetes contra otro coche policial que encontraron a su paso. A continuación, los radicales se dieron a la fuga. Antes de abandonar la zona, los ertzainas se incautaron de 25 ‘cócteles molotov’ sin explotar y otros tantos cohetes.

Los altercados se saldaron sin heridos ni detenciones, aunque sí con diversos desperfectos. Un coche de la Ertzaintza, salpicado con ácido, quedó ennegrecido parcialmente, así como un cajero automático del BSCH, aunque los daños no afectaron a su funcionamiento. Asimismo fue necesaria la intervención de los bomberos para sofocar las llamas en algunos de los contenedores que sirvieron de barricadas.

«Campar a sus anchas»
Fuentes de la Ertzaintza explicaron que, en esta ocasión, el objetivo de los violentos no era tender una emboscada a las patrullas policiales sino impedir su acceso a la zona acotada con barricadas, donde poder «campar a sus anchas». No obstante, «la rápida intervención policial se lo impidió».

Este nuevo episodio de ‘kale borroka’ coincide en el modo de actuación con los registrados durante el verano en las localidades guipuzcoanas de Bergara, Rentería e Irún. El plan de los encapuchados consiste en cruzar contenedores para acotar varias calles e impedir de esta forma el acceso a las patrullas de la Ertzaintza mientras se realizan numerosos sabotajes en la zona.

Gran aumento de la demanda del español en Portugal
JAVIER GARCÍA Lisboa El País 8 Octubre 2001

La mejora de las relaciones hispano-lusas en los últimos años y la intensificación de los intercambios comerciales están contribuyendo al impulso del aprendizaje del español en Portugal. En menos de cinco años, la licenciatura de Filología Española ha pasado a estudiarse de dos a siete universidades y el estudio del idioma se ha convertido en materia curricular (y no en 'régimen de experiencia pedagógica'), con más de 3.000 alumnos en 52 centros de enseñanza primaria y secundaria.

El consejero de Educación de la Embajada española en Lisboa, Francisco Moldes, afirma que 'el sobresaliente cambio experimentado en esta situación no es ajeno al incremento de las relaciones bilaterales en todos los órdenes (economía, turismo o cultura), así como al empeño y la colaboración de los servicios de la Embajada con las autoridades educativas portuguesas y los responsables de las diferentes universidades del país vecino'. A su juicio, estos argumentos se han impuesto a 'razones de índole histórica, con raíces profundas en el tradicional anticastellanismo portugués'.

En el curso 1995-1996, sólo dos universidades portuguesas (Lisboa y Coimbra) ofrecían licenciaturas de Filología y Literatura españolas, mientras hoy la imparten siete (Oporto, Nova de Lisboa, Beira Interior, Algarve y Minho) y el próximo año se sumará una más, Évora. Asimismo, varios centros de enseñanza superior y universidades ofrecen el estudio del español como asignatura optativa de otras carreras con más de 2.500 alumnos. El interés por el estudio del español ha provocado, a su vez, la creación de doctorados de esta lengua en las mencionadas universidades.

Mejoras en secundaria
A juicio de Francisco Moldes, el aumento experimentado en las universidades 'se debe también al hecho de que su estudio en la educación secundaria y primaria ha tenido importantes mejoras en los últimos tiempos'. 'Hace cinco años el español se estudiaba en 'régimen de experiencia pedagógica' en apenas 19 centros educativos y con sólo 700 alumnos; pero en el año 98 pasó a ser considerado materia curricular, sumándose así a la condición que ya disfrutaban el francés, inglés o alemán. Esto ha permitido que el actual número de alumnos en primaria y secundaria haya superado la cifra de 3.000, con más de 60 profesores en 52 centros', explica Moldes.

El aumento de la demanda de español se debe también al hecho de que muchos alumnos portugueses quieren acceder a las universidades españolas. En el curso 1997-1998, 150 jóvenes se desplazaron a Madrid para hacer la selectividad en la UNED y más de 400 la realizaron en el Instituto Español de Lisboa. En los últimos tres años, más de 1.000 alumnos se han examinado en Lisboa para estudiar Medicina en España.

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