AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 11 Octubre   2001
#Pasos decisivos contra Eta
Editorial La Razón 11 Octubre 2001

#Contra el terrorismo
Alejandro MUÑOZ-ALONSO La Razón 11 Octubre 2001

#La deslealtad de Elorza
Editorial ABC 11 Octubre 2001

#Crisis de fondo
Edurne URIARTE ABC 11 Octubre 2001

#Ordago de Elorza también contra el PP
Impresiones El Mundo 11 Octubre 2001

#Francia debe colaborar más
Ignacio Villa Libertad Digital 11 Octubre 2001

#La ‘conexión Maragall’
I. L. BILBAO El Correo 11 Octubre 2001

#O Felipe, o Nicolas (¡otra vez!)
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 11 Octubre 2001

#Una escisión importante
Miguel Ángel RODRÍGUEZ La Razón 11 Octubre 2001

#Dividir al PSE
Enrique de Diego Libertad Digital 11 Octubre 2001

#Tan pequeños
JOSÉ LUIS ZUBIZARRETA El Correo 11 Octubre 2001

#La continuidad del PP
EMILIO LAMO DE ESPINOSA El País 11 Octubre 2001

#González, Aznar, Zapatero y viceversa
M. MARTÍN FERRAND ABC 11 Octubre 2001

#El órdago de la ciudad-Estado
Ignacio CAMACHO ABC 11 Octubre 2001

#El CGPJ echa abajo el decreto por el que se quiere crear un Consejo catalán de Justicia
MADRID. M. Peral ABC 11 Octubre 2001

#El Instituto Cervantes apuesta por su consolidación en el nuevo curso
ANTONIO LUCAS El Mundo 11 Octubre 2001

Pasos decisivos contra Eta
Editorial La Razón 11 Octubre 2001

Dos decisiones conocidas ayer, una por la Justicia y otra por el Gobierno, pueden dar un vuelco al combate de la sociedad española contra el terrorismo de Eta.
La primera es una sentencia de la Audiencia Nacional que confirma judicialmente lo que era una percepción social clamorosa: que los cabecillas de Eta son responsables de los crímenes que se cometen bajo su mandato. El fallo se refiere a la imputabilidad de Álvarez Santacristina, «Txelis», por el cobro del «impuesto revolucionario». Pero, por extensión, podría valer igualmente para cualquier otro jefe «político» o «militar» de la banda terrorista. Por ejemplo, para José Antonio Urruticoechea, «Josu Ternera».
Porque, como hemos denunciado reiteradamente en estas páginas, el cabecilla etarra «Ternera» fue jefe probado de la banda en la etapa en la que ésta cometió numerosos delitos. Entre otros, el atentado contra la casa cuartel de la Guardia Civil en Zaragoza, con once muertos (de ellos varios niños) o el secuestro de Emiliano Revilla. Sin embargo, «Josu Ternera» no pudo ser juzgado más que por «asociación de malhechores» en Francia y, en España, quedó ominosamente libre, hasta el punto de terminar como respetable parlamentario vasco y miembro de la Comisión de Derechos Humanos en aquel Parlamento.
A partir de ahora, los jefes de Eta son cooperadores necesarios e inductores de los crímenes de la banda. Y eso no sólo vale para «Txelis» y «Ternera». También para los últimos detenidos del «comité ejecutivo» de Eta. Y cuando caiga Miguel Albizu «Mikel Antza», o el resto de jefes de Eta, deberán responder igualmente ante la Justicia, y no librarse de ella como lograron otros, con penas mínimas, por no tener «autoría» directa en los atentados.
Y si la Justicia ha decidido restringir otro territorio de impunidad para los cabecillas, que no dudaban en emplear a sus pistoleros como carne de cañón, a sabiendas de que ellos se librarían fácilmente de largas penas y podrían acabar como diputados vascos, también el Ejecutivo dio un paso trascendental. El vicepresidente primero y ministro del Interior, Mariano Rajoy, se reunió el lunes con los titulares de los departamentos de Economía, Hacienda, Justicia, Defensa y Exteriores para poner en práctica la resolución de la ONU para yugular la financiación de las organizaciones terrorista. Lo que vale para el terrorismo islámico, pero también para Eta.
Se trata de una medida fundamental para ahogar la capacidad operativa del terrorismo, al actuar contra su estructura financiera directa o indirecta; es decir, la de las organizaciones de apoyo que se aprovechan de las lagunas de la legalidad para abastecer al complejo criminal. Cuando estas medidas se pongan en práctica, la base social y económica del terrorismo en España tiene los días contados.
No por tardíos son menos importantes estos pasos. Hacía falta, es cierto, el compromiso internacional contra el terrorismo. Pero ahora parece, por fin, que existe y es imparable.

Contra el terrorismo
Alejandro MUÑOZ-ALONSO La Razón 11 Octubre 2001

La Asamblea Parlamentaria de la OTAN ¬que reúne a diputados y senadores también de los países asociados, incluidos Rusia y Ucrania¬ ha celebrado en Ottawa su sesión de otoño, bajo el impacto de los acontecimientos del 11 de septiembre.

Aunque no estaba en el orden del día, el terrorismo ha sido el principal asunto abordado por todos los participantes, entre los que estaban el primer ministro de Canadá, Jean Chretien, y el secretario general de la OTAN, George Robertson. Nunca se había celebrado una reunión internacional de estas características. Y nunca se había logrado un consenso tan amplio sobre la cuestión. Las dos ideas más importantes sobre las que ha girado la discusión y los acuerdos alcanzados han sido en primer lugar que en un ataque terrorista contra cualquiera de los países que, miembros o no de la Alianza, comparten el mismo sistema de valores debe ser considerado como un ataque contra todos. Nadie puede volverse de espaldas cuando un socio o aliado es objeto de un ataque terrorista, porque todos estamos en el punto de mira de los que han declarado la guerra a la civilización occidental o tratan de alcanzar sus presuntos objetivos políticos por la aplicación sistemática y brutal del terror y la violencia.

En segundo lugar, hay un acuerdo en que no se puede distinguir entre terrorismos. Todas las manifestaciones de terrorismo son igualmente nefastas y es una locura suicida intentar diferenciar terrorismos locales del terrorismo internacional. Hace por lo menos veinte años que se sabe que los grupos terroristas más aparentemente dispares están estrechamente relacionados entre sí. Una auténtica Internacional Terrorista donde se comparten informaciones que interesan a todos los grupos, se coopera en la compra de armamentos y se realizan programas de «ayuda técnica», frente a la que los Estados civilizados tienen que actuar conjuntamente. Son bien conocidos los contactos de Eta con el antiguo FLN argelino y con otros grupos terroristas de Oriente Medio. Hasta ahora algunos Estados habían desconocido estas evidencias, lo que favorecía a los terroristas. El 11 de septiembre ha supuesto una toma de conciencia con esa realidad. No será fácil la lucha, ni tampoco corta, pero el amplio consenso alcanzado en Ottawa pone de relieve que el crimen terrorista lo tendrá mucho más difícil en adelante.

La deslealtad de Elorza
Editorial ABC 11 Octubre 2001

Odón Elorza, alcalde socialista de San Sebastián, es la prueba de que la semilla de la deslealtad siempre brota en tiempos de dificultades. Su campaña de críticas contra Nicolás Redondo y la reivindicación de una línea «vasquista» para su partido son efectos del 13-M y de la consolidación nacionalista en el poder autonómico. Elorza representa a ese sector del socialismo vasco que sólo sabe hacer política con el visto bueno del PNV, actitud que mezcla una permanente crisis de identidad con un evidente complejo ante el nacionalismo. Sin embargo, la irrupción de Elorza contra Nicolás Redondo y la línea política de su partido podrá indignar por el oportunismo y la alevosía que rezuma, pero no debe sorprender a nadie. A lo largo de estos dos años, el alcalde donostiarra no ha ahorrado gestos de insolidaridad con su partido, y con los ciudadanos que éste representa, cada vez que se trataba de afirmar públicamente su perfil autonomista frente al PNV. Pero ahora la cuestión no se reduce a una política de gestos simbólicos, destinados a afianzar una actitud personal y aislada. Ahora, Elorza, con el apoyo de otros dirigentes como Gemma Zabaleta y Jesús Eguiguren, ha transformado esos gestos en propuestas y está planteando un giro radical de su partido con la finalidad, casi exclusiva, de marcar distancias con el PP y atraer el favor del nacionalismo, que ayer agradeció a Elorza los servicios prestados con una oferta de apoyo en la aprobación de los presupuestos municipales.

Ahora bien, ese giro se basa en unos postulados que fueron un fracaso a lo largo de los doce años de gobierno PNV-PSE. Elorza no ofrece nada nuevo que el socialismo vasco no haya puesto en práctica en el pasado con unos lamentables resultados, sobre los que el socialismo vasco ha hecho una valerosa autocrítica. La política de «transversalidad» entre socialistas y nacionalistas ha sido siempre una entelequia, que sólo sirvió para el afianzamiento de la hegemonía nacionalista y hoy, ante la deslealtad incontinente del PNV con la Constitución, constituye una propuesta de suicidio político. Elorza ha calculado mal. Su primer error es dar aire a su propuesta en plena agenda nacionalista -pleno de pacificación, Conferencia de Elkarri-, porque así confunde sus intenciones con el interés evidente del PNV por romper el entendimiento PP-PSOE. El segundo error es creer que la debilidad de la actual dirección del PSE se debe a la fragilidad de los principios defendidos, y no a unos resultados electorales adversos, porque son sus planteamientos de afinidad con el nacionalismo -regresivos y fracasados- los que han mermado la identidad del socialismo en el País Vasco. Elorza no ha aprendido las lecciones de la historia y se dispone a cometer los mismos errores del pasado.

Fueron Redondo y sus colaboradores quienes entendieron que la realidad del País Vasco obligaba a elegir entre dos opciones: la defensa del régimen constitucional y estatutario o la colaboración con el PNV en la ejecución de su política rupturista. Las terceras vías -como Madrazo, Elkarri o el propio Elorza- acaban siendo prolongaciones de un nacionalismo que fagocita cualquier apoyo, más ahora con mayoría asegurada, sin contemplaciones con la pluralidad de proyectos. La ruptura del pacto PSE-PNV en 1998 y el tesón de Nicolás Redondo dieron al socialismo vasco unas señas de identidad inequívocas, en torno a la defensa de la Constitución y del Estatuto. Por eso, la propuesta de Elorza de cambiar la dirección política y estratégica de su partido, paralelamente a un cambio de actitud ante la autodeterminación reclamada por el nacionalismo, es algo más que un cambio de táctica. Es una variación sustancial de las coordenadas del socialismo vasco en la realidad política y social de esta comunidad y compromete los compromisos adquiridos por la dirección del PSOE con el PP, plasmados en el Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo. Esta dimensión de la deslealtad de Elorza emplaza directamente al secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, a decantarse de manera inequívoca y expresa, porque cuando se anuncia la crisis de una política esencial de su partido, como la vasca, el silencio no es prudencia, sino consentimiento.

Crisis de fondo
Por Edurne URIARTE ABC 11 Octubre 2001

Odón Elorza siempre ha ido por libre en el socialismo vasco. Y en cualquier otra época la crisis que ha provocado en el Ayuntamiento de San Sebastián debería ser interpretada como una decisión puramente personal. En estos momentos, sólo cabe entenderlo en el contexto de la crisis de fondo que está viviendo el socialismo vasco. Si Odón Elorza amenaza con romper con el Partido Popular es porque hay un movimiento de contestación a Nicolás Redondo desde el socialismo guipuzcoano que propugna lo mismo que Elorza, es decir, entendimiento con el PNV, equidistancia, y alejamiento del pacto constitucionalista. Elorza se ha sentido respaldado y, después de muchos meses de soledad, ha creído que su momento ha llegado.

Los problemas del socialismo vasco se han recrudecido tras las elecciones. Eguiguren y los socialistas guipuzcoanos, que habían aparcado su tradicional proyecto de socialismo vasquista, lo han vuelto a resucitar. Y lo hacen, además, en claro enfrentamiento con Nicolás Redondo. Eguiguren filtraba a los medios de comunicación su documento para la Conferencia Política del PSE al mismo tiempo que se lo hacía llegar a Nicolás Redondo. El texto, se maquille como se maquille a posteriori, incluye un elemento fundamental que rompe todo el discurso del PSE del último año: se admite la posibilidad de una consulta sobre la autodeterminación.

Tras el socialismo vasquista de Guipúzcoa hay un elemento ideológico indudable, pero hay también un deseo de ocupar posiciones de poder. Y este problema afecta también a otros sectores del PSE, un partido demasiado acostumbrado al poder institucional, con sectores dispuestos incluso a sacrificar los principios políticos por un nuevo pacto con el PNV que devuelva la comodidad del pasado.

Es dudoso que Nicolás Redondo pueda parar esta crisis que va mucho más allá del tema Elorza. Por dos razones. La primera, fundamental, es que en el PSOE y en la Ejecutiva Federal no hay en el fondo una idea clara de qué hacer en el País Vasco, y este partido sigue a estas alturas preso de viejos tics sobre «la derecha» según los cuales es mejor cualquier opción antes que la unidad de acción con el PP. La segunda es que Redondo salió del último congreso del socialismo vasco con un equipo débil, de circunstancias. Se encuentra con poco apoyo de fuera y con un equipo débil dentro. Una gran interrogante pende sobre el PSE, e, inevitablemente, sobre el futuro de todo el constitucionalismo vasco.

Ordago de Elorza también contra el PP
Impresiones El Mundo 11 Octubre 2001

El órdago lanzado en el interior de su partido contra Nicolás Redondo, el alcalde de San Sebastián sumó ayer una amenaza contra los concejales del PP con quienes gobierna. Pretextando el rechazo de este partido a los Presupuestos, Odón Elorza advirtió al PP que se podía romper el pacto de gobierno si no se avienen a aceptar sus propuestas. Parece que esta vez el alcalde donostiarra va a por todas, aprovechando que sus tesis de alejamiento del PP y acercamiento al PNV son compartidas por un sector minoritario del PSE. En el interior de su partido, parece que la batalla la tiene perdida porque el secretario general, José Luis Rodríguez Zapatero, respaldó ayer expresamente las tesis de Redondo. Pero en el Ayuntamiento de San Sebastián, la crisis del equipo de gobierno es profunda y es posible que cualquier día se rompa la baraja. Lo cual sería un error más de Elorza.

Francia debe colaborar más
Por Ignacio Villa Libertad Digital 11 Octubre 2001

La colaboración de Francia en la lucha contra el terrorismo, es evidente, ha mejorado considerablemente en los últimos años. Pero no se le puede ocultar a nadie que antes estaba bajo mínimos, por lo tanto, aunque haya mejorado notablemente, queda mucho camino por recorrer. Es cierto que, tras el atentado de la torres gemelas de Nueva York el pasado 11 de septiembre, el ambiente y la intención de colaborar ha mejorado internacionalmente. Es más, el gobierno francés lo ha manifestado, incluso lo ha demostrado con hechos de cooperación hacia España. Eso no se pone en duda, lo que se pide ahora es que Francia de un salto en la calidad y también en la constancia.

No es suficiente con dar una serie de golpes, más o menos importantes, a la banda terrorista ETA. Ahora es necesario un trabajo más constante, permanente, eficaz, y, en ocasiones, oculto. Un trabajo menos efectista, pero más interesante, que puede traducirse en tres puntos: el primero será el uso continuado y sin reservas de la Eurorden a partir del año próximo; el segundo, facilitar la entrega temporal de etarras a España para que sean interrogados antes de ser juzgados en Francia; el tercero, activar el trabajo de los servicios secretos apara evitar, sin excusas, que los etarras sigan teniendo ciertos refugios en Francia.

De nuestro país vecino hemos oído condenas categóricas del terrorismo etarrra, nos hemos felicitado por importantes detenciones, nos hemos alegrado por extradiciones muy esperadas. Todo esto es positivo y constructivo. Pero hay que seguir avanzando. La cooperación en la lucha contra el terrorismo debe buscar nuevos caminos, nuevas fórmulas, nuevos impulsos. Y todo bajo la discreción, la eficacia y la constancia. Francia ha abierto los ojos, es más consciente de la necesidad de colaborar en la lucha contra ETA. Ahora ya no hay razones para la excusa, y el gobierno español tiene la obligación de ser más exigente que nunca con el gobierno galo. Francia puede, y debe, dar más en la lucha contra ETA.

La ‘conexión Maragall’
I. L. BILBAO El Correo 11 Octubre 2001

El alcalde de San Sebastián consultó la suspensión del pacto de gobierno municipal con Pasqual Maragall, presidente de los socialistas catalanes, pero no lo hizo con su secretario general, según revelaron fuentes del PSE. Nicolás Redondo no ocultó ayer a este periódico su malestar por la actitud de su compañero de filas de no comunicarle la decisión de romper el acuerdo con los populares. «Yo no sé nada, el que lo sabe es Maragall», declaró un desairado Redondo al ser preguntado por la cuestión que centró ayer la vida política vasca.

Odón Elorza es un ‘maragallista’ declarado desde su defensa del proyecto de socialismo vasquista, inspirado en línea con la tradición del PSC. El alcalde donostiarra aludió al político catalán en la rueda de prensa ofrecida ayer para explicar su versión de lo sucedido. Elorza aseguró que de haber decidido él la ruptura del pacto con el partido de María San Gil, antes habría consultado «una decisión de ese calado» con la agrupación socialista local, el político catalán y con José Luis Rodríguez Zapatero, «quienes tienen -dijo- perfecto conocimiento de lo que ha llevado a tomar una decisión tan precipitada al PP».

Fuentes socialistas declararon a este periódico que Odón Elorza intentó también ponerse en contacto telefónico con el secretario general del PSOE, aunque no lo consiguió.

Nicolás Redondo se puso en contacto en la tarde de ayer con el presidente de los socialistas catalanes para transmitirle su protesta. «Yo estoy dispuesto a admitir que cada alcalde tiene un plus de representatividad, pero no que desde fuera se intente arreglar lo de aquí», argumentó el secretario general del PSE.

Redondo no conversó con el alcalde donostiarra, a quien critica su comportamiento. «No entra en mi estilo tomar medidas disciplinarias, pero estoy en contra de la forma de actuar de Elorza. Me hubiera gustado que me llamara a mí para comentarme la situación de su equipo de gobierno municipal», reiteró el secretario general de los socialistas vascos.

O Felipe, o Nicolas (¡otra vez!)
Por Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 11 Octubre 2001

La crisis desatada por Odón Elorza en el Ayuntamiento de San Sebastián es inseparable de la crisis interna que viven los socialistas españoles, especialmente los socialistas vascos, y de rebote el Pacto Antiterrorista. De alguna forma, es la consecuencia del triunfo de los nacionalistas en las pasadas elecciones autonómicas, que produjo en el sector más felipista del PSOE y especialmente el diario polanquista, con Cebrián a la cabeza, una reacción tan abyecta en lo moral como peligrosa en lo político. Es una coincidencia, pero no una casualidad, que pocas horas antes de que Odín aprovechara la ausencia de María San Gil para comunicar su “despido” a los cinco concejales donostiarras del PP, González y Cebrián -que ahora hasta escriben juntos, aunque no precisamente literatura- defendieran en Madrid ese pacto del PSE-PSOE con el PNV que, en la práctica, supone dinamitar el Pacto Antiterrorista que hasta ahora ha sido la única aportación valiosa y original de Zapatero al frente de la Oposición.

Desde que Polanco pactó con Arzallus el desarrollo de sus negocios de prensa y televisión en el País Vasco -suplementos dominicales, Localia TV, un nuevo diario guipuzcoano- los intereses de PRISA, las ideas de progre revenido de Cebrián y la inagotable sed de venganza de “Rencor” González son una sola y misma cosa. Y encuentran en el sector más acobardado o más entreguista del PSE, con Odín a la cabeza y Eguiguren como vicecebrián teórico, la herramienta para dinamitar no sólo el pacto PP-PSOE sino el consenso básico sobre el futuro de la nación española del que el Pacto es efecto pero no causa. Parece increíble que tan pocas personas puedan causar tanto daño, pero es que estos tres, como el propio alcaldillo de San Sebastián, tienen poder y además representan errores y aberraciones teóricas largo tiempo vigentes en la izquierda española. Si Zapatero quiere enmendarlas -y por tanto enmendarse- tendrá que elegir entre Felipe y Nicolás, que parece una maldición inevitable en el socialismo español.

La dirección actual del PSOE deberá dejar de jugar al equívoco con Maragall, Beiras y demás asimetrías, y tendrá que liquidar a Elorza para que tome nota Eguiguren y para que se enteren González y Polanco de quién manda en el PSOE. Si el que manda es Mister X, la cosa estará resuelta. Ya anteriormente, entre Felipe y Nicolás, ganó Felipe. Si sigue ganando, adiós Nicolás Segundo. Y adiós José Luis Primero.

Una escisión importante
Miguel Ángel RODRÍGUEZ La Razón 11 Octubre 2001

La política vasca tiene, entre sus muchos intríngulis, algo que se hace cada vez más necesario: la presencia de los dos grandes partidos que defienden la Constitución y tienen un mensaje unívoco en toda España cuando se refieren a asuntos importantes. La escisión que se ha abierto en el seno del Partido Socialista de Euskadi tiene, por tanto, mayor relevancia que la simple pelea entre sus protagonistas porque está en juego que el PSOE siga teniendo un mismo mensaje nacional.

La respuesta de Rodríguez Zapatero a la escisión ha sido muy vaga e incluso torpe. Eso de decir que «respetará la decisión sobre el Congreso» vale para otro momento y quizás para otra comunidad autónoma, pero no para el País Vasco y no con Odón Elorza queriendo arrogarse el poder. El secretario general el PSOE no puede quedarse al margen de lo que pase en mitad de la ruptura. Su liderazgo consiste en garantizar la unidad del mensaje del partido y en impedir que desde el PSOE se pida, por ejemplo, un referéndum de autodeterminación. La presencia de los dos grandes partidos, PP y PSOE, en las instituciones vascas es lo que ha venido dando tranquilidad en ese mar revuelto de los nacionalistas, cuya subsistencia consiste en montar líos. Los nacionalistas vascos no sienten que tengan responsabilidad alguna en la marcha de las cosas en España, ni en Europa. Viven al margen, y han hecho de ello su modo de mantener el protagonismo. Si uno de los dos grandes partidos se descuelga del sostenimiento de esa responsabilidad, el País Vasco pasará de ser un foco de griterío a convertirse en un conflicto insoportable de imprevisibles consecuencias. Eta ha analizado que la unión de mensajes del PP y PSOE fue mala para el nacionalismo: alguien se está encargando de romper esa unidad. Zapatero no puede sentarse al margen.

Dividir al PSE
Por Enrique de Diego Libertad Digital 11 Octubre 2001

Los planes del nacionalismo para segregar el País Vasco no pueden llevarse a efecto sin un proceso previo de división y deconstrucción del socialismo. Esa operación se ha puesto en marcha. Cuenta con importantes apoyos internos para desestabilizar a Nicolás Redondo. La ruptura del pacto en el Ayuntamiento de San Sebastián por el pusilánime Odón Elorza intenta generar un abismo entre los populares y los socialistas, así como romper el proceso de alternancia constitucionalista, que tuvo un importante avance en las pasadas elecciones. Con los datos de las autonómicas, un acuerdo entre socialistas y populares gobernaría, por ejemplo, el Ayuntamiento de Bilbao.

Ese intento de desmantelar el socialismo tiene terminales importantes en el PSC con Pasqual Maragall, quien desde hace tiempo viene conspirando contra Nicolás Redondo y abriendo fisuras. La más clara es ya el documento de Jesús Eguiguren, en el que se juega a la ruleta rusa ideológica con el modelo de Quebec. Es probable que esta corriente sea minoritaria y los socialistas vascos consigan eliminar de su interior esta peligrosa deriva, que echaría a sus votantes en brazos del Partido Popular, dejando a éste partido como único bastión frente a un nacionalismo consciente de que pasa su hora y que juega al talibanismo de ahora o nunca.

Quien se lo está jugando todo en este envite es José Luis Rodríguez Zapatero, porque puede confirmarse de manera meridiana la destrucción general del PSOE como fuerza política nacional y su incapacidad para defender el proyecto nacional de la Constitución.

La aceleración de este proceso tiene que ver con la cercanía de las elecciones gallegas, en las que ni nacionalistas ni socialistas parecen en condiciones, a tenor de las encuestas, de obtener un buen resultado en términos significativos. El futuro del País Vasco se juega en parte en Galicia, porque de sus resultados dependerá la fuerza moral de los sectores españolistas del socialismo vasco o de los nacionalistas. En el PSE hay quintacolumnistas del PNV como Odón Elorza y ahora Jesús Eguiguren, a los que Nicolás Redondo deberá hacer frente si quiere sobrevivir políticamente.

Tan pequeños
JOSÉ LUIS ZUBIZARRETA El Correo 11 Octubre 2001

Mirado en el contexto de la gran crisis mundial que se ha desatado a raíz de los atentados del 11 de septiembre, nuestro viejo conflicto casero ha quedado tan empequeñecido que da como cargo de conciencia ocuparse de él. Ahí sigue, sin duda, y nadie se habrá visto automáticamente liberado de él -¡quién ha dejado de mirar bajo el coche antes de ponerlo en marcha!-, pero, si queremos comprenderlo en sus justos términos, habrá de ser analizado de ahora en adelante desde esa nueva y más amplia perspectiva global. Negarse a ello equivaldría a admitir que, no sólo nuestro conflicto, sino también nosotros mismos, como personas y como sociedad, habríamos empequeñecido con él. Como si nada más que lo nuestro tuviera que ver con nosotros.

Claro que siempre cabe disimular. La mejor manera de hacerlo consistiría en invertir el orden de los términos. Así, en vez de mirar hacia nuestro viejo conflicto desde la nueva perspectiva que nos abre la actual crisis mundial, siempre nos quedaría el recurso de analizar dicha crisis mirándola a través del cristal de nuestro propio conflicto. Así vienen haciéndolo muchos de entre nosotros. Temerosos de verse en exceso salpicados por lo que está ocurriendo en su derredor o de quedar demasiado empequeñecidos por ello, se niegan a aceptar que es lo nuestro lo que recibe nueva luz de lo que en el mundo está sucediendo y prefieren seguir pensando que todo lo que ocurre en el mundo, incluida la nueva crisis, ha de interpretarse de acuerdo con lo que ellos siempre han sabido de lo nuestro. En vez de aprender algo nuevo de lo nuevo, optan por reafirmarse en lo viejo ya sabido y, si a mano viene, incluso por dar a todo el mundo complicadas lecciones sobre causas y efectos, conflictos de fondo y manifestaciones de superficie, diálogos preparatorios y resolutivos.

Más sincero parece, por el contrario, reconocer que nuestro conflicto empequeñece realmente en el nuevo contexto internacional y que, si no queremos empequeñecer también nosotros con él, no nos queda otro remedio que reinterpretarlo a la luz de aquel contexto. En tal sentido, la nueva perspectiva mundial nos obliga -por no decir, nos fuerza- a aceptar sin la menor reticencia que, más allá de cualquier lucha legítima contra la pobreza, la injusticia y la opresión, es siempre el fanatismo, disfrazado de religión o de patriotismo, la mano que mece la cuna del terrorismo. En esto consiste la nueva lección -si nueva cabe llamarla- que debe extraerse de la crisis a que está viéndose abocado el mundo de hoy. Si se aprendiera, bastarían un par de frases sobre fanatismo patriótico y otras tantas sobre totalitarismo revolucionario para llenar hoy mismo ese único folio de acuerdos que, según dicen, aún está por escribirse en nuestro país. Y, a partir de ahí, cada uno podrá escribir su propio libro.

La continuidad del PP
EMILIO LAMO DE ESPINOSA El País 11 Octubre 2001

El 15 de septiembre pasado, The Economist le dedicaba a Aznar un par de páginas más que elogiosas. Directo, eficiente, de cabeza clara y honesto, eran algunos de los adjetivos, poco frecuentes en esa publicación. Sin embargo, le advertía también de que el conflicto vasco podía acabar siendo su talón de Aquiles y le aconsejaba mayor flexibilidad, quizás incluso una negociación. Todo hace sospechar que el artículo estaba escrito antes del horroroso atentado del 11 de septiembre que ha contribuido a deslegitimar muchos de los argumentos espúreos sobre ETA dándole la razón a Aznar. La resolución 1373 de Naciones Unidas contra el terrorismo, aprobada el pasado día 29 por unanimidad y con carácter imperativo para los 189 miembros, y que no diferencia entre terrorismo internacional o nacional, es de extrema importancia. ETA lo tenía ya difícil gracias a la colaboración de la Ertzaintza y de la policía francesa, pero lo va a tener más difícil aún en el futuro. Quienes hacen de ella la simple expresión de un conflicto político (como la Conferencia de Paz o el PNV) están también perdiendo la escasa credibilidad que tenían.

Pero aunque el Gobierno del PP pueda superar con éxito esa difícil asignatura, lo cierto es que anda desmembrado, confuso y sin fuerza. Algunos ministros o ministras jamás alzaron el vuelo (como ocurre con el mal diseñado Ministerio de Ciencia y Tecnología), otros han desaparecido del mapa, alguno está tocado, otros simplemente abrasados (como la de Sanidad). Y de nuevo se cumple esa regla de que la mayoría absoluta enerva tics autoritarios y hace perder sensibilidad ante la opinión pública. Si no fuera por el ambiente bélico estaríamos ya convencidos de que este Gobierno no va bien. De hecho va bastante mal y, para colmo, el calendario político dificulta cualquier relevo durante la presidencia española de la Unión, que comienza el 1 de enero. A esta falta de dirección contribuye, sin duda, la incógnita abierta por el presidente sobre su sucesión. Y sobre esa incógnita se proyecta la larga mano del caso Gescartera que, este sí, puede ser la pesada losa a que aludía The Economist.

Desde luego el asunto de Gescartera ha ido mucho mas allá de una simple culpa in vigilando como se adelantó inicialmente. La impresión dominante, difícil de obviar a estas alturas, es que hubo una clara voluntad de tapar la magnitud del desfalco así como connivencias repetidas entre vigilantes y vigilados, con lo que el caso Gescartera ha pasado ya a ser el caso CNMV. Pero estas connivencias, que pueden tener calificación penal, así como los ulteriores ocultamientos y mentiras ante la propia comisión parlamentaria de investigación, están a su vez transformando el caso CNMV en el caso PP por mucho que esto irrite al presidente o Montoro intente torpemente desviarlo hacia el PSOE. Finalmente, la malhadada concesión de un crédito a la empresa familiar de Rato por el banco HSBC (el único banco que acompañó a Gescartera en toda su trayectoria, según asegura el Banco de España) no ayuda ciertamente a desembarazar al Gobierno del asunto.

Lo que viene, finalmente, a complicar (¿casual o causalmente?) la misma sucesión del presidente. Aznar cometió un serio error al comprometerse formalmente a no presentarse a una tercera reelección. Más sensato hubiera sido, bien no decir nada hasta el final, bien presentarse para dimitir después dando paso al sucesor. Es probable que, al final, no tenga más remedio que acudir a esa segunda fórmula tragándose sus palabras. Actualmente, la incógnita sobre la sucesión abierta sólo trae problemas a los posibles candidatos y a la gobernabilidad del PP. En todo caso éste perdió ya con Mayor Oreja un magnífico candidato a presidente, extraordinariamente popular y bien valorado en toda España (salvo el País Vasco, por cierto), arrinconado ahora en el Parlamento de Vitoria y difícil de recuperar. Sería lamentable que el PP perdiera ahora otro excelente candidato a presidente como es Rato, muy bien valorado también por los electores, con sensatez y experiencia, al que las circunstancias están llevando a enrabietarse perdiendo los papeles. París bien vale una misa y el PP haría bien en pagar el precio que vale un buen candidato antes de que este tire la toalla.

González, Aznar, Zapatero y viceversa
Por M. MARTÍN FERRAND ABC 11 Octubre 2001

«España, según Modesto Lafuente, es el país de los viceversas». Así parece. Si Felipe González hubiera observado, a lo largo de su trecenario, la conducta que hoy le exige a José María Aznar hubiera bordeado la perfección. Y viceversa: si Aznar actuara hoy como predicaba en sus días de oposición al PSOE esto sería un manantial de coherencia, sosiego y progreso.

He comenzado con una cita de Modesto Lafuente para que se dé por aludido José Luis Rodríguez Zapatero. El autor de la «Historia General de España» fundó, precisamente en León, el mejor periódico satírico del XIX, Fray Gerundio. Si hubiera dispuesto del material que hoy proporciona la actualidad política, sus contemporáneos se hubieran muerto de risa. Con mucho menos sonrieron con gozo en aquellos años -1838-42- tan difíciles en nuestra peripecia nacional. La viceversa de Zapatero, justo y moderadamente crítico con el PP, es que tiene su partido hecho unos zorros y en eso, siendo de su responsabilidad, no se desmelena. En el País Vasco el «levantamiento» de Elorza, Eguiguren y Zabaleta tiene contra las cuerdas a Nicolás Redondo y, parece, es la tos de algo más grave que un catarro consecuente con los primeros fríos del otoño. Pone en cuestión la unidad y la coherencia en uno de los dos únicos partidos nacionales de que disponemos, o disponíamos, por estos pagos. Igual que en Cataluña, donde Pasqual Maragall campa por sus asimétricos respetos. Parecido a lo de Galicia, en donde las previsiones del CIS mantienen a los socialistas como tercera fuerza de la región. Similar a Andalucía o Extremadura, lugares en los que, sin toque nacionalista, la autoridad que se advierte no coincide con la del organigrama que cuentan en la calle de Ferraz de Madrid.

Con todo, la gran viceversa del momento, seguramente insuperable, viene de La Moncloa. Creo que todos coincidiremos en aceptar que, el pasado 11 de septiembre, el ataque terrorista que padecieron los EE.UU. es el hecho más grave que ha conocido el mundo desde el fin de la segunda gran guerra. Ha desencadenado una situación difícil y sus consecuencias, muchas imprevisibles, cambiarán el ritmo y hasta el argumento de la Historia. Bueno, pues Aznar no informa en el Parlamento de la posición de España ante el conflicto hasta el jueves de la semana que viene. Nuestro Parlamento será el último entre los de la UE en tener la referencia del Ejecutivo sobre la situación afgana, todo un récord de ninguneo a la representación popular. Hasta los diputados británicos saben de nuestra posición porque se la ha adelantado Tony Blair en una de sus múltiples presencias en la Cámara de los Comunes.

La viceversa del PSOE, tan irritable ante un desdén de Rodrigo Rato, reside en su pastueña mansedumbre frente a lo que es todo un desacato al pueblo español. Algo, en la esencia democrática, mucho más grave que Gescartera. Un presidente que no acude al Parlamento en momentos cruciales de la Historia, es un retrato andante de una realidad política inane. A no ser que se trate de una astucia para, el día 18, lanzarse un fervorín patriótico que sea útil a la causa de Fraga en Galicia. ¿Refundamos Fray Gerundio o La Codorniz?

El órdago de la ciudad-Estado
Por Ignacio CAMACHO ABC 11 Octubre 2001

A lo largo de doce años de poder, Fraga se ha ido merendando en Galicia toda una ristra de candidatos socialistas, a la que ahora amenaza con sumarse el discreto Emilio Pérez Touriño, pese a la excelente y constructiva campaña que está llevando a cabo. Con el único líder del PSOE que no ha podido es con el carismático alcalde de La Coruña, Francisco Vázquez, que le echa la pata en longevidad política, que no vital: nada menos que dieciocho años en el cargo, a base de mayorías absolutas.

La Coruña está hermosa al atardecer, con la espuma bravía del Atlántico besando casi las balaustradas de un paseo marítimo en cuya belleza y ordenación se aprecian algunas de las claves del largo mandato de «Pacovázquez»: limpieza, orden, jardines y un coqueto tranvía recién rehabilitado. Vázquez ha situado a la ciudad herculina entre las de mejor calidad de vida de España, a base de museos, equipamientos cívicos, seguridad, zonas verdes y equilibrio medioambiental -es sorprendente la recuperación en este aspecto tras el célebre desastre del vertedero-, y presume ufano de un modelo propio que ha resistido los embates del hegemónico PP y la creciente emergencia del Bloque nacionalista, convertido en el verdadero enemigo de un alcalde populista, emblemático y eficaz, al que sus enemigos comparan con un Gil del Atlántico. «La ciudad-Estado», dicen los voceros del Bloque.

En el colegio Curros Enríquez, del barrio de Montealto, un feudo socialista de burguesía media y trabajadores, Paco Vázquez celebra todas las campañas un acto político que ha adquirido ya carácter de costumbre. Sus compañeros de partido le reprochan desinterés por la campaña, por la autonomía en sí -él no oculta su desprecio hacia la política autonómica y sus malas relaciones con el partido en Galicia- y por el candidato; sus buenas relaciones con Fraga no son precisamente un aval dentro de la propia organización. El alcalde va por libre; de hecho, ha decidido marcharse a Nueva York a celebrar con los emigrantes el día de la Hispanidad, abandonando la campaña en plena recta final. Pero, antes de irse, quiso poner una piedra de grueso calibre en un camino político que no le gusta nada.

Rodeado de los suyos, Paco Vázquez eligió con cuidado el blanco para descargar toda su artillería dialéctica. «Voy a abriros mi corazón, como socialista y como coruñés», comenzó diciendo. Y a continuación formuló una advertencia: sea quien sea el futuro presidente, deberá atender las prioridades de La Coruña «porque somos de largo los primeros contribuyentes de esta comunidad».

Luego se fue directamente a por el Bloque. Las posibilidades de un hipotético pacto PSOE-BNG en caso de que el PP perdiera la mayoría absoluta le ponen los pelos como escarpias, y no se recató en decirlo. «Los nacionalistas quieren aislar a Galicia, su modelo es el nacionalismo vasco». La víspera, Beiras le había llamado gemelo de Fraga, y Vázquez devolvió el golpe: «él es gemelo de Arzalluz, una fotocopia». Por si no había quedado claro, remachó el clavo: «Siempre me tendrán enfrente. No quiero esa Galicia para mis hijos, una Galicia que termine en Piedrafita del Cebrero».

El discurso fue unívoco. Casi orilló al Partido Popular -«Fraga ha tenido aciertos y errores, pero su ciclo y su modelo ya se han agotado»- para dedicarse a machacar al nacionalismo. «Ahora dicen que quieren acabar con el modelo de La Coruña, pero cuando hemos gobernado con ellos, en los ayuntamientos, se les ha caído el poder de las manos». Para Vázquez, La Coruña es La Coruña, nada de A Coruña; de hecho, tanto él como José Luis Méndez Romeu, un teniente de alcalde al que ha situado primero en la candidatura provincial, hablaron íntegramente en castellano. Todo un síntoma.

Tanto se distanció que tuvo que aclarar las cosas. «Si no creyera que Touriño es el mejor candidato con el mejor programa, habríais leído que hoy estaba afónico; yo no sé mentir». Pero luego colocó la última carga de profundidad: «Si podemos, gobernaremos, y si no, facilitaremos la gobernabilidad, pero no compartiremos la intransigencia ni el fanatismo de los nacionalistas. Que quede claro: no vamos a ser monaguillos de nadie», Por la noche, ya en Santiago, en una acogedora tasca cercana a la majestuosa torre del Reloj de la Catedral, alguien deslizó al periodista una maldad en voz baja: «Esta noche has visto al verdadero sucesor de Fraga».

El CGPJ echa abajo el decreto por el que se quiere crear un Consejo catalán de Justicia
MADRID. M. Peral ABC 11 Octubre 2001

El Consejo General del Poder Judicial aprobó ayer un dictamen contrario por completo a un decreto que prepara el Gobierno catalán por el que pretende crear un «órgano de carácter institucional», el Consejo de Justicia de Cataluña, presidido por Pujol e integrado, entre otros, por jueces y fiscales. El CGPJ destaca la «difícil viabilidad» constitucional y legal del nuevo ente.

Sin invocar ningún título competencial concreto y so pretexto de «la mejora del servicio» (en referencia a la Administración de Justicia en Cataluña), el Gobierno de Jordi Pujol pretende constituir el «Consejo de Justicia de Cataluña», un «órgano de carácter institucional» que tendría por finalidad «promover la coordinación» de las Administraciones y corporaciones relacionados con la Justicia, «reflexionar» sobre las materias propias de ese ámbito e «impulsar líneas de actuación».

Por decreto, se integrarían en ese Consejo jueces y fiscales en activo. Así, el vicepresidente del nuevo órgano -que estaría presidido por Pujol- sería el presidente del Tribunal Superior de la Comunidad y como vocales actuarían el presidente de una Audiencia Provincial (designado no por el Consejo General del Poder Judicial, sino por la Sala de Gobierno del Tribunal Superior) y un fiscal-jefe (el que determine el fiscal jefe del Tribunal Superior, no el fiscal general del Estado), entre otros numerosos «representantes» de la Universidad o las Administraciones. También se incorporarían dos miembros del CGPJ, pero no cualesquiera: «Los representantes del Consejo General del Poder Judicial serán designados entre los vocales territoriales de Cataluña», establece el decreto.

Diseñado con claros paralelismos con el CGPJ, el nuevo órgano emitiría «informes sobre materias relacionadas con la Administración de Justicia en Cataluña», funcionaría en comisiones y elaboraría una memoria anual de actividades.

El CGPJ ve «difícil» la viabilidad de un decreto «que utiliza una inidónea denominación del órgano, al que atribuye facultades del Consejo General del Poder Judicial y para cuya composición se prevé la participación de miembros de la carrera judicial sin contar la habilitación de la Ley Orgánica del Poder Judicial».

Un informe aprobado ayer por el Pleno subraya que la denominación del nuevo ente «por sí misma puede inducir a confusión con el órgano de gobierno del Poder Judicial » y, además, hace dudar de su «naturaleza real de foro de reflexión».

El Consejo, que «interesa la sustitución de la denominación por la de Foro u Observatorio», recuerda a la Generalidad que la coordinación competencial le corresponde a él. Además, rechaza la participación de magistrados en órganos de naturaleza no jurisdiccional que pueden condicionar su independencia y considera que atribuir la Presidencia del nuevo órgano a la máxima autoridad política de la Comunidad Autónoma «resulta difícilmente conciliable con la presencia de miembros de la carrera judicial».

El Instituto Cervantes apuesta por su consolidación en el nuevo curso
El Rey y la Infanta Elena presidieron la reunión anual del Patronato
ANTONIO LUCAS El Mundo 11 Octubre 2001

MADRID.- La expansión del español por el mundo continúa a buen ritmo. Esta es una de las conclusiones que manifestó ayer el director del Instituto Cervantes, Jon Juaristi, en un encuentro con los medios antes de la reunión del Patronato de esta institución, que cumple 10 años, en el palacio de La Quinta de El Pardo, que ayer estuvo presidida por el Rey Don Juan Carlos y la Infanta Elena, y a la que también asistieron el presidente del Gobierno José María Aznar, el ministro de Exteriores, Josep Piqué, y la ministra de Cultura, Educación y Deporte, Pilar del Castillo, entre otros patronos.

En esta cita, en la que se presentaron los balances del año 2001 y se anunciaron los propósitos para el nuevo curso, Juaristi explicó que, a pesar del buen ritmo de las actuaciones y sedes del Instituto, «las actividades para 2002 tenderán más a la consolidación que a la expansión, aunque la presencia del Instituto debe ser mayor en todo el mundo». Un deseo que va afianzándose y del que se desprende un buen balance en el décimo aniversario de su creación. «Las matrículas han superado las 66.000, lo que supone un crecimiento del 11%. De ellas, casi 60.000 son de alumnos de español y más de 7.000 de profesores inscritos en cursos de formación», explicó Juaristi.

Cifras que para Don Juan Carlos confirman «que la lengua española ha vivido una extraordinaria expansión por todo el planeta, hasta el punto de que se ha convertido en idioma de ámbito universal. Por eso, ahora, nuestra lengua ha de ser más que nunca una propuesta de amistad, un cauce para la creación y el entendimiento entre las personas y las culturas».

En ese afán por aumentar la presencia del español en nuevos países, el Instituto Cervantes ha dejado su huella en ciudades en las que este centro no tenía presencia. Así, se han inaugurado durante este curso Aulas Cervantes en las universidades de Budapest, Praga y Hanoi.

Nuevas iniciativas que se complementan con otros proyectos como «la actuación del Instituto en las cuatro zonas que se consideran claves para la difusión del español y de la cultura en español: Europa, Extremo Oriente, Estados Unidos y Brasil», comentó el director de la institución, que este año ha contado con un presupuesto de 8.023 millones de pesetas (algo más de 48 millones de euros).

Pero entre los proyectos inmediatos más importantes, Juaristi destacó el II Congreso Internacional de la Lengua, que comenzará en Valladolid el próximo martes, organizado de forma conjunta con la RAE. «Aquí se tratará de establecer de manera consensuada entre los hispanoablantes cuáles son los retos y las soluciones que afrontará el español en los próximos años».

El lema central de este encuentro será El español en la sociedad de la información. Y es que, según el director del Cervantes, los medios de comunicación desempeñan un papel clave en la transformación y conocimiento de una lengua, por eso «hay que apostar cada vez más por la presencia en Internet». Y es que, como recordó Juaristi, «este Instituto es el cauce natural de expresión en el exterior de esta cultura».

Una lengua diversa y en erupción permanente
La reunión de los miembros del Patronato del Instituto Cervantes arrojó ayer claras muestras de optimismo sobre los retos del español ante el siglo XXI. El premio Nobel Camilo José Cela; los escritores Mario Vargas Llosa y Jorge Edwards; el secretario de Estado de Cultura, Luis Alberto de Cuenca; el secretario de Estado para la Cooperación Internacional, Miguel Angel Cortés; el pensador Julián Marías; el director de la RAE, Víctor García de la Concha y la académica Carmen Iglesias, fueron algunos de los patronos que asistieron a la reunión.

Ante ellos, José María Aznar destacó el español «como una oportunidad de expresar, en nuestra lengua, la opción fundamental por las formas de vida propias del modelo democrático. En la presente condición de nuestra lengua como idioma de libertad está la clave para la comunidad hispanohablante tenga un peso creciente en el orden mundial».

Algo que se irá consiguiendo porque, según Cela, «el español es una lengua que crece sola y se mantiene en erupción permanente. Ahora todos los hispanoablantes estamos de acuerdo en que hay que llegar a unas normas comunes».

En ese mismo sentido apuntó Vargas Llosa, para el que el español «refleja el estado de la lengua en el mundo, que en las últimas décadas ha alcanzado unas cotas considerables de unidad».

Incesante presencia en Internet
Internet se ha convertido en una herramienta fetiche dentro de las actividades de difusión del Instituto Cervantes.

La página web de esta institución -www.cervantes.es- «ha recibido en un año más de dos millones de visitas, de las que el 32% procedían de EEUU. Hay 16.000 usuarios registrados de 120 países, 30.000 páginas publicadas y 25.000 mensajes acumulados en los foros de debates», anunció Juaristi.

Son datos que reflejan la actividad del Centro Virtual Cervantes durante este curso, en el que además se desarrollará el Buscador panhispánico, un potente robot que rastreará, ordenará y actualizará ininterrumpidamente toda la información en español que aparezca en Internet. «Este es un instrumento destinado a facilitar las búsquedas en la Red a investigadores, empresas y usuarios en general».

Y ya bajo el marco del II Congreso Internacional de la Lengua Española, se presentará el Curso de español por Internet, uno de los proyectos en los que el Instituto ha puesto más empeño y del que espera grandes rendimientos: «Consiste en un complejo programa de enseñanza de la lengua española a través de la Red que constituye un ejemplo pionero en lo que es la aplicación de las nuevas tecnologías unidas al aprendizaje de los idiomas», comentó el director del Cervantes.

En este sentido, millones de personas podrán seguir los debates del Congreso desde cualquier lugar del mundo a través de los más diferentes medios tecnológicos.

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