AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 14 Octubre   2001
#Eta contra España
Editorial La Razón 14 Octubre 2001

#ETA, contra todos
Editorial ABC 14 Octubre 2001

#Coche bomba
Editorial El País 14 Octubre 2001

#En el atolladero
Editorial El Correo 14 Octubre 2001

#Nostalgia de Al Andalus
Editorial La Razón 14 Octubre 2001

#ETA JAMAS SERA LA MISMA
CARMEN GURRUCHAGA El Mundo 14 Octubre 2001

#Redondo en la picota
César Alonso DE LOS RÍOS ABC 14 Octubre 2001

#Que ustedes recen bien
Alfonso USSÍA ABC 14 Octubre 2001

#¿Más mesías?... Jodeeeeer
Pepe NAVARRO La Razón 14 Octubre 2001

#Mala solución
KEPA AULESTIA El Correo 14 Octubre 2001

#España, los hispanos y los españoles
José María CARRASCAL La Razón 14 Octubre 2001

#Juaristi reclama a políticos y empresarios más atención al español
SAN MILLÁN DE LA COGOLLA. ABC 14 Octubre 2001

#El Congreso de la Lengua intentará hacer del español un idioma en constante expansión
Juan Carlos Rodríguez - Valladolid.- La Razón 14 Octubre 2001

#El español en los tiempos del dinero
MIGUEL MORA  Madrid El País 14 Octubre 2001

Eta contra España
Editorial La Razón 14 Octubre 2001

El último atentado de Eta en Madrid intentó alterar, probablemente de forma sangrienta, el desfile militar que conmemoraba el día de la Fiesta Nacional de España. Una serie de circunstancias absolutamente casuales terminaron por hacer que el coche bomba colocado por los terroristas a poca distancia de la tribuna que presidía el desfile, ocupada por el Rey, explosionara en el aparcamiento que utiliza la grúa para el depósito de vehículos, en la plaza de Colón, de Madrid. Pero los terroristas fueron suficientemente ambiguos en su aviso de la colocación del coche que éste hubiera podido servir de cebo para la policía o de instrumento mortal contra viandantes en un barrio muy transitado.

Los terroristas se equivocaron con el temporizador, pero después tampoco avisaron de que el coche bomba seguía en la vía pública y que, cuando estallara, podría matar indiscriminadamente. El atentado, previsto de forma propagandística, como siempre, estuvo a punto de transformarse en una agresión trágica. Por eso ha de deducirse que aunque Eta prefiera ahora no causar demasiadas víctimas (para no aparecer ante el mundo como lo que de verdad es, y hasta ahora ha sido: un terrorismo criminal y fanatizado) tampoco parece la banda muy conmovida si se le va la mano. Eta es lo de siempre, y sólo dejará de serlo cuando sus cabecillas, sus pistoleros y sus cómplices políticos y económicos estén en la cárcel.

Porque igual que el terrorismo islámico es una amenaza para el mundo democrático, el terrorismo de Eta es una amenaza para España. Para ellos, como escenificaron con el intento de atentado de ayer, es España el enemigo. Las suyas no son «reivindicaciones políticas» dentro de la democracia, sino el deseo de romper la democracia española con la escisión de su territorio.

Por eso resulta tan absurdo que determinados nacionalistas se planteen siempre la vía de las concesiones o del diálogo con el terrorismo o con sus representantes como forma de paliarlo. Por fortuna, ayer el Gobierno del PNV se mostró firme en la necesidad de acabar con Eta. El terrorismo no deja otra salida.

ETA, contra todos
Editorial ABC 14 Octubre 2001

Entre tanto discurso nacionalista sobre el conflicto y el diálogo, ETA recuerda que sólo es una organización terrorista. El atentado con coche bomba en Madrid, en la medianoche del pasado viernes, creó una situación de riesgo indiscriminado para la población y sólo la fortuna explica que la explosión en el aparcamiento de la Plaza de Colón no causara más que heridos leves. Cualesquiera que sean las razones por las que fue posible que el coche bomba estuviera medio día sin levantar sospechas, el proceder de la banda terrorista revela esta vez una intención homicida directa, a diferencia de ocasiones anteriores en que los avisos telefónicos permitían desalojar los edificios, aunque mantenían el riesgo para artificieros y policías. El viernes ETA buscaba la masacre.

A pesar de la contumaz presencia terrorista en la capital de España, reto permanente para los servicios de información del Estado, lo cierto es que en estas últimas semanas el Gobierno ha acumulado nuevos recursos políticos y legales contra ETA, que abren una nueva etapa de éxitos tan necesarios como previsibles. Si, al calor de la movilización internacional contra las organizaciones terroristas, los Quince acordaron, en el Consejo extraordinario de 21 de septiembre, combatir «toda deriva nacionalista, racista y xenófoba» del terrorismo, anulando cualquier margen para la legitimación de los objetivos de ETA, los acuerdos con Francia en la cumbre de Perpiñán ponen en manos de la Justicia española unos instrumentos que van a transformar la acción judicial contra ETA. Tales acuerdos, en definitiva, instauran una jurisdicción compartida entre Francia y España, que acelerará los ritmos de enjuiciamiento y, lo que aún es más importante, de acceso a la información que obtengan la Policía y la Fiscalía galas en los momentos inmediatamente posteriores a las detenciones de terroristas.

Por tanto, este rearme ideológico y jurídico -al que seguirán otros, como el financiero- contra el terrorismo en todas sus escalas, refuerza la única opción posible para España como Estado de Derecho, que es la derrota de ETA. Sólo una banda enloquecida por su fanatismo es capaz de colocar un coche bomba en el centro de una capital europea, en plena campaña aliada contra el terrorismo y a la contra de una nueva mentalidad que ya no consiente disfraces políticos o de otra naturaleza para atenuar el reproche al terrorismo. Por eso, la soledad en la que está quedando ETA es también la soledad a la que se encaminan quienes pretenden convencer a la opinión pública, dentro y fuera de nuestras fronteras, de que ETA no es sólo una organización criminal, sino el resultado violento de un conflicto político e histórico. A medida que ETA sea derrotada se verá cómo aumenta el nivel de libertad individual de cada ciudadano vasco y el nivel de seguridad colectiva de la sociedad vasca, y así quedará al descubierto que el único conflicto es la violencia de ETA, que es causa y efecto al mismo tiempo de ese conflicto. Pero esta realidad exige, además de eficacia policial, coherencia política. Por las imposturas que rodean al discurso nacionalista en torno a ETA es preciso que las fuerzas democráticas nacionales -PP y PSOE- también imiten la reafirmación ideológica de las democracias occidentales frente al terrorismo internacional, y liguen sus comportamientos cotidianos al tenor del Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo, para no ofrecer ninguna posibilidad de fractura por la que el nacionalismo pueda colar propuestas de complicidad con los objetivos máximos compartidos con ETA.

ETA es un desecho de la historia, una secreción de los peores fanatismos que Europa fue superando durante el siglo XX, con enormes sacrificios humanos y materiales. Nadie debería olvidar que, para alcanzar el nivel actual de desarrollo democrático, de convivencia pacífica y de plenitud de libertades y derechos, los Estados democráticos europeos tuvieron que derrotar a quienes, con camisas negras o esvásticas, representaban la misma amenaza tiránica que los actuales terroristas de ETA. No sólo se trataba de vivir seguros, algo que se habría alcanzado con la abdicación ante el terror; sino, ante todo, de vivir con libertad y con dignidad, y ahora, para lograr este objetivo en el País Vasco y en el resto de España, no hay más camino que la derrota de ETA.

Coche bomba
Editorial El País 14 Octubre 2001

El brazo político de ETA quiso 'dejar claro', tras el ataque terrorista del 11 de septiembre en Estados Unidos, que lo consideraba 'inaceptable, porque fue un ataque indiscriminado contra la población civil'. No parece que esa distinción haya afectado grandemente a los jefes de ETA, que decidieron conmemorar la fiesta nacional española colocando un coche cargado de explosivos en el centro de Madrid.

Desde comienzos de año, ETA ha hecho estallar 14 coches bomba en diferentes lugares, ocasionando 5 muertos y unos 60 heridos. Es cierto que no todos los terrorismos son iguales, pero la distinción entre el que practica ETA y el de los islamistas no se refiere al carácter indiscriminado de sus efectos: los de un coche bomba lo son por definición, tanto si se recurre al aviso como si no, porque, como ha vuelto a demostrarse ahora, el lugar y momento de la explosión dependen decisivamente del azar. La eventual negligencia a la hora de detectar el coche tras el aviso recibido a media mañana no modificaría ni la responsabilidad de ETA ni el carácter indiscriminado del atentado.

Pero es necesario averiguar si ha habido negligencia o al menos impericia. La existencia de una grabación realizada durante la mañana en la que se ve al coche aparcado en la calle señalada por los terroristas indica un fallo grave de seguridad. Es posible que hayan ideado algún procedimiento para dificultar la detección del explosivo. También es verosímil que programasen erróneamente el mecanismo de relojería para hacer estallar el coche a las doce de la noche en lugar de las doce del mediodía, coincidiendo con el desfile que se celebraba no muy lejos del lugar, con asistencia del Rey y las principales autoridades del Estado. Ello revelaría una voluntad de provocar a la vez una matanza y la máxima conmoción.

ETA ha reconocido recientemente el fracaso de su estrategia de imposición por vía de hecho plasmada en Lizarra, e insinuado un regreso a la de pulso con el Estado en la perspectiva de una negociación política. Como en ETA la teoría suele ir por detrás de la práctica, se trata seguramente de una justificación de los atentados con coches bomba contra intereses turísticos y locales públicos (Málaga, Barajas, Vitoria) de los últimos meses. Pero ello supone regresar a una vía que en su día fue abandonada por considerar poco realista que cualquier Gobierno fuera a aceptar una negociación política. Cada vez más ETA es una organización que mata por inercia, sin una estrategia definida.

Las nuevas condiciones internacionales favorecen el acoso a ETA, cuya pervivencia se ha visto favorecida por la existencia del santuario francés. Eso se ha acabado casi totalmente, como demuestran los acuerdos, todavía mejorables, alcanzados en relación a la entrega de terroristas detenidos en Francia y los avances hacia la creación de un espacio judicial europeo. Y la nueva conciencia internacional sobre la naturaleza de la amenaza terrorista no puede dejar de afectar al medio nacionalista en que ha logrado sobrevivir ETA.

En el atolladero
Editorial El Correo 14 Octubre 2001

El coche bomba que en la noche del viernes al sábado volvió a llevar el pánico al centro de Madrid emula, en su macabra plasticidad, el terror global y la angustia que están atenazando la libertad en el mundo. Poco importan las circunstancias concretas en que se desarrolló la actuación del comando de ETA, porque su objetivo último sigue siendo extender el miedo y la inquietud allá donde pueda llegar su bárbaro operativo. Poco importa que los terroristas hubiesen advertido de la existencia del explosivo, porque su propósito no era otro que sembrar el caos, tratando de imputar a las autoridades toda responsabilidad sobre las víctimas que pudiera causar el atentado.

ETA se encuentra atrapada en un atolladero. La ostensible pérdida de apoyos sociales en el País Vasco, la crisis por la que atraviesa la izquierda abertzale, la alianza internacional frente al terrorismo, el pronto establecimiento de un espacio único europeo en la persecución del delito terrorista y el reciente acuerdo bilateral entre Francia y España reducen al máximo su campo de maniobra. Ni ETA ni sus entornos más próximos estaban preparados para responder a semejante situación. Por eso mismo es más que probable que, en su impotencia, reaccionen de la única forma que saben: cometiendo todos los atentados que estén en condiciones de cometer. El portavoz del Gobierno vasco, Josu Jon Imaz, consideró ayer que el coche bomba de Madrid es un episodio que anuncia el final de ETA. Pero, dado que dicho final se ha ido dilatando en el tiempo de forma tan dramática, es éste el momento en que la unidad de criterios entre todas las instituciones y responsables de la lucha contra el terrorismo ha de volverse más eficaz.

La inseguridad general ensombrece los momentos que está viviendo la Humanidad, y la incertidumbre resultante genera confusión. El reto que tienen ante sí las instituciones es precisamente evitar que, una vez más, la confusión ambiental termine acomodando al extremismo etarra. A estas alturas, no cabe imaginar un camino más directo para acceder a la paz que acabar con ETA. Entre otras cosas porque la primera obligación de las instituciones no es alcanzar un estadio más o menos etéreo de paz y normalidad, sino garantizar la seguridad de los ciudadanos a través de la prevención y persecución del delito terrorista. De tal forma que la propia reducción de su campo de maniobra se convierta en el argumento disuasorio central con que la sociedad democrática exija a ETA su desaparición.

Nostalgia de Al Andalus
Editorial La Razón 14 Octubre 2001

Parece fuera de toda duda que la motivación «política» fundamental tras el atentado contra las Torres Gemelas (además de la causa psicológica basada en el deseo de imponer una religión y una cultura) fue la unificación del disperso mundo islámico con la clásica fórmula de enfrentarlo a un enemigo común. Un proyecto de unidad basada en la memoria de los tiempos gloriosos para el Islam, cuando la era cristiana aún no había cumplido un milenio, y cuando los Omeyas dirigían un imperio desde el Ebro hasta la India.

Esa es la razón de la alusión de Osama Ben Laden, en su intervención televisada tras el primer ataque estadounidense en Afganistán, a Al Andalus, los dominios musulmanes en la Península Ibérica que han sido uno de los principales referentes de cuanto glorioso aconteció a la civilización islámica.

Esta referencia de Ben Laden, cuando afirmó que no permitiría que con Palestina sucediese lo que sucedió con Al Andalus, pasó prácticamente inadvertida, especialmente para los traductores estadounidenses. Pero es tan significativa en cuanto a los proyectos de Ben Laden como las amenazas de destrucción a Estados Unidos.
Es obvio que se suele olvidar la autocrítica al rememorar las glorias del pasado. Es un mito y un referente. Porque si Ben Laden o los demás fundamentalistas islámicos que añoran aquel fastuoso (y culto) imperio dedicaran algún minuto a la historia descubrirían que precisamente el Islam, al menos en España, fue grande cuando fue abierto y tolerante. Y se desmoronó cuando las luchas intestinas lo socavaron por la presión (entre otros motivos internos de lucha por el poder) del fanatismo. El «talibanismo» (si se permite la simplificación) que acabó con los cultos y dispersos reinos de taifas, tras la etapa gloriosa de los Abderramanes ¬cuyo Al Andalus bajo el Califato de Córdoba fue, por cierto, una escisión del Islam¬, fue una tragedia para la propia cultura andalusí. Cultos, pero débiles, permitieron la hegemonía de los fanáticos almorávides (que unieron «Andalucía» al Magreb) y de los almohades.

Sin embargo, la referencia a Al Andalus ha sido siempre decisiva en el imaginario islamista. Está, por supuesto, en las huestes de Ben Laden, que sueñan con la recuperación de una civilización que fue poderosa, y que podría resurgir si se unieran los pueblos musulmanes desde Indonesia hasta el Magreb que dominó Al Andalus: 17.000 kilómetros. Lo que no dice Ben Laden es que, si triunfara, lo primero que haría sería cortar la lengua, simbólicamente, a los poetas y filósofos andalusíes.

Se puede decir que este panislamismo es una locura, pero hay gente que está dispuesta a matar y a morir por ello. El sueño de poder siempre engendra monstruos, especialmente cuando se une a la nostalgia de la derrota histórica, el llanto por la pérdida de Granada.

ETA JAMAS SERA LA MISMA
CARMEN GURRUCHAGA El Mundo 14 Octubre 2001

De repente los estadounidenses han descubierto en casa a un enemigo del que todos hablaban, pero que no percibían como propio. Aunque los políticos españoles aseguran que, desde 1997, existe una colaboración con EEUU en materia antiterrorista, es claro que la nueva situación puede beneficiar a España.

Si en su reciente y corta visita a Madrid el presidente Bush ofreció a José María Aznar la posibilidad de contar con la agencia de inteligencia norteamericana en la lucha contra ETA, a partir del 11 de septiembre quedó claro que la CIA había estado muy ocupada en trabajar en asuntos como la guerra química o bacteriológica pero que había olvidado casi totalmente la lucha antiterrorista.

Ahora, en cambio, Estados Unidos puede estar haciendo efectiva esa oferta de colaboración por dos vías diferentes: la directa y la indirecta. En el primer caso puede estar pasando información y controlando determinados movimientos de los etarras en campos como el mercado negro de armas, o en sus contactos con otros grupos terroristas. Recordemos que hace unos meses una delegación del grupo palestino Hamas estuvo visitando el País Vasco, invitada por la izquierda abertzale, y que parte del explosivo robado en Francia por ETA fue a parar a esa misma organización. En las actuales circunstancias, esas relaciones resultarían imposibles.

Con respecto a la ayuda indirecta, es claro que Francia, que durante los últimos 35 años ha sido el refugio de los miembros de ETA y sus familias, y que ha constituido un santuario para la preparación de atentados y coches bombas, no quiere molestar a los Estados Unidos. El Elíseo siempre ha preferido una solución negociada a una policial en el denominado problema vasco, pero ahora ha debido pensar que la situación no admite posturas eclécticas.No es casualidad que, después del 11 de septiembre, las autoridades del país vecino hayan desarticulado el aparato de logística de la banda, detenido al número dos del aparato político y firmado con España un acuerdo bilateral, de trascendental importancia, que el Ejecutivo español venía reclamando desde hace años. A partir de ahora, y gracias a ello, a un etarra que sea detenido en Francia no le servirá de nada la estratagema de llevar una pistola para tener que ser juzgado primero en Francia, porque, en cualquier caso, será entregado a España.

La otra consecuencia indirecta de la rotunda actitud estadounidense es la postura del PNV, partido que, desde la Guerra Civil, ha apoyado siempre a los EEUU y cuyos miembros han colaborado más de una vez con la CIA. Es probable que ahora deje de ser uno de los puntales de la izquierda abertzale. De hecho, ha aplaudido con una inhabitual vehemencia las operaciones policiales francesas contra ETA. Con Estados Unidos luchando contra el terrorismo y sin estos dos puntos de apoyo, ETA no puede ser lo mismo en el futuro.

Redondo en la picota
Por César Alonso DE LOS RÍOS ABC 14 Octubre 2001

Dicen algunos, buenos conocedores del partido socialista vasco, que dirigentes como Eguiguren y Elorza son excepción, que la mayoría está con Nicolás Redondo y que todo volverá a su ser, esto es, al constitucionalismo y a la colaboración con el PP. Según otros, la provocación de Odón Elorza en el Ayuntamiento de San Sebastián, la asistencia de algunos dirigentes socialistas a la conferencia de Elkarri y la presentación de la ponencia de Eguiguren son los indicadores del retorno a la política tradicional del PSE, esto es, el acercamiento al PNV y la superación del autonomismo.

Estamos, por tanto, ante una crisis del socialismo a la que no serán ajenos González y Maragall, y respecto a la cual tendrá que definirse Zapatero. No le quedará más remedio. Será la ocasión que nos permitirá comprobar si sus referencias al «patriotismo constitucional», que ha tomado prestado de Havermas, se convierten en látigo o son un puro latiguillo.

Es verdad que Rodríguez Zapatero se comprometió, recién nombrado, con la política del pacto antiterrorista que llevó al PSOE a una colaboración insólita con el PP. Este fue el escudo que permitió a Redondo (impulsor sin duda de ese pacto) hacer la alianza constitucionalista en la campaña de las elecciones autonómicas vascas. La cuestión para Redondo y también para Zapatero era el resultado de esa política, rompedora, inédita, en cierto modo escandalosa en ciertos medios del partido socialista dentro y fuera del País Vasco. Hay que decirlo todo: se le daba este margen a Nicolás Redondo en la medida que los constitucionalistas ganaran las elecciones y, por tanto, formaran gobierno. Había una clarísima reserva mental colectiva. El «frente» españolista se debería disolver en cuanto lo permitiera el pudor. Y parece que para algunos el plazo ha terminado. Para gentes como Elorza y Eguiguren hay que cambiar de lenguaje y de alianzas. Hay que volver a lo que fue distintivo de los socialistas en el País Vasco desde los días de la transición y que terminó consumándose con el apartamiento de dirigentes como Damborenea y lo que éste significaba.

Para una gran mayoría de socialistas la línea correcta es la que pasa por la colaboración -coalición de gobierno a ser posible- con el PNV. Los socialistas no conciben un futuro País Vasco sin la presencia de los nacionalistas. Cualquier solución que suponga el alejamiento de éstos del poder les parece espuria, peligrosa, coyuntural e incluso ilegítima. No sólo no les parece inalcanzable electoralmente (como ha vuelto a demostrar las últimas elecciones) sino antinatural aun cuando así lo quisieran las urnas. Ya he hablado en otras ocasiones del complejo de legitimidad que tienen los socialistas frente a los euskaldunes. Consideran a éstos inevitables.

La radicalización autodeterminista del PNV/EA llevó al PSE a la salida del Gobierno y al enfrentamiento después. La deriva del nacionalismo «democrático» a partir del pacto de Estella permitió el afianzamiento de dirigentes como Redondo, defensores del Estatuto como frontera insuperable. Cualquier veleidad soberanista, cualquier revisión de la Constitución tendría enfrente al PSE.

Pero hemos entrado en un tiempo distinto: con la nueva victoria del PNV y EA (otros cuatro eternos años) el lendakari Ibarretxe ha mostrado un rostro más «institucional», ha amainado la intifada provinciana de la kale borroka, se cuartea Batasuna, ETA reconoce fracasos y se abre la conferencia de Elkarri bajo el lema seductor de la pacificación... ¿No es la hora de dejar, por lo mismo, el «frentismo» españolista, el pacto con el PP? ¿No es la hora de buscar una vía entre la autodeterminación y la Constitución? Y ¿acaso no es esa la misión histórica de los socialistas? Tengo la impresión de que la minoría dirigida por Elorza y Eguiguren terminará por poner a Redondo en la picota.

Que ustedes recen bien
Por Alfonso USSÍA ABC 14 Octubre 2001

La «Tercera» del académico García Yebra pone en su sitio al talibán y a los talibanes. Previamente, Fernando Lázaro Carreter apostaba por la rendición de tamaña cursilería. Jaime Campmany escribió con la falsa humildad de la duda para provocar la respuesta académica, y Juan Manuel de Prada clausura con brillantez la discusión semántica. En la nueva edición del Diccionario de la Lengua de la Real Academia Española «talibán» -y no «talib»-, se reafirma en el español o castellano como singular de «talibanes». Prada, además -con Campmany y Burgos como referencias-, acusa con holgada razón de dimisionarios del idioma a los que -como quien escribe- nos hemos resignado ante la jerga de influencia anglosajona motejando al asesino como Bin Laden cuando lo correcto es Ben Laden.

Entre los cuatreros del lenguaje y la estupidez de nuestros legisladores -lo de «A Coruña» todavía causa risa-, vamos a terminar hablando todos como Valdano, que acuñó una oración que repiten hasta la saciedad los narradores deportivos de las cadenas de televisión: «El defensa Gómez ha leído perfectamente el pase del delantero». En una sociedad que no lee, bueno es que al menos se lean los pases. Igual que el arriesgado campeón de carreras de motos «negocia las curvas». Pero esto no es lo importante. Aquí, de lo que se trata es de reconocer, de una puñetera vez, que las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos y de sus aliados están bombardeando en Afganistán a los talibanes, y no a los talibán.

Extraña guerra, por otra parte, que en España ha merecido las críticas de Gaspar Llamazares y de Arnaldo Otegui. De ahí el semblante de preocupación del presidente de los Estados Unidos, el señor Bush. Y escribo que extraña por lo que tiene de secreta y propagandística a partes iguales. Una guerra que consiste en lanzar bombas desde los aviones contra las posiciones terroristas para, posteriormente, desde otros aviones, soltar sobre esas mismas posiciones alimentos, medicamentos y toda suerte de productos básicos. De esta guisa, la llegada de los aviones enemigos es recibida bien con desafecto, bien con gratitud. Será muy humanitario y benéfico, pero una guerra en la que el enemigo alimenta al adversario antes y después de bombardearlo es, como mínimo, una guerra peculiar.

Peculiaridad que se acentúa cuando llega el día que el enemigo dedica a la oración -cada viernes-, y por respeto a su piadosa actividad cesan los ataques. Entonces los talibanes y sus simpatizantes se reúnen en las mezquitas para oír las encendidas palabras de los «mulás» y los «imanes», y salen del día de oración con más ganas de pelear que nunca. Son las cosas de las guerras modernas, en las que uno de los enemigos le comunica al otro con la máxima cortesía y exquisita educación. «Que ustedes recen bien». No recuerdo quién dijo -en tal caso, y como es mi costumbre le atribuyo la frase a Winston Churchill- que la única guerra sucia que existe es la que se pierde.

La suciedad es siempre anterior a la guerra, es su motivo. La canallada previa es la que ensucia el entendimiento. La guerra es su consecuencia. Y una batalla no se puede disfrazar de academia de cortesía. Es triste, dramático, trágico y horroroso. Pero en las guerras al enemigo no se le alimenta ni se le conceden vacaciones el día dedicado al rezo. El asesino Ben Laden no eligió la madrugada de un domingo para derribar las Torres Gemelas de Nueva York. Buscó el momento más dañino, el principio de una jornada de trabajo normal, la reunión masiva de posibles víctimas, y consiguió su propósito. Acabó en diez minutos con sus objetivos y se llevó seis mil vidas por delante. No apareció un tercer avión sobrevolando los escombros de las Torres Gemelas lanzando paquetes con material sanitario y bocadillos para los bomberos y policías de Nueva York. A la guerra se va para ganarla, no para quedar bien ante un sector de la opinión pública dominado por complejos parciales e interesados. Precisamente, el viernes último, los «mulás» llamaron a la guerra santa y los clérigos afganos, a la «yihad» en las abarrotadas mezquitas. En apariencia, al menos, se rezó poco y se cabreó bastante al personal. Lógico, por otra parte, pero no para el enemigo. En España, por culpa del pavor político, se ha combatido el terrorismo con una dulzura intolerable. Pero no hemos llegado a paralizar las acciones policiales el día de la primera comunión de la hija de «Josu Ternera». Aunque claro, tiempo al tiempo.

¿Más mesías?... Jodeeeeer
Pepe NAVARRO La Razón 14 Octubre 2001

El siglo XX ha sido prolífico en individualidades mesiánicas. El último de ellos, Osama Ben Laden, pertenece a esa ralea de elegidos, que tienen como misión vital liberar al mundo de sus errores, reconducirlo, e imponer sus limitados parámetros. Se trata de personajes -iconos, para las masas siempre equivocadas al entronizar- excesivamente pagados de sí mismos, que ocultan fuertes anomalías emocionales, psíquicas y... aún sexuales.

La Historia, lentamente los va delatando, suelen tener serios problemas, a poco que se hurgue en su escasa intimidad, de irreparable insatisfacción e incapacidad sexual. La sublimación erótica tiene siempre desastrosas consecuencias. Ya se sabe, quien bien fornica bien hace. Personalidades psicopáticas para las que la psiquiatría no ha inventado neuroléptico capaz de templar su discurso. Una dialéctica que atenta contra la lógica, la razón, el sentido común... y si me apuran, contra las leyes de la gravedad. Dotados de una ausencia de escrúpulos y de la retorcida cualidad de saber arengar los más bajos y castradores instintos del ser humano, no esconden complejos y maquiavélicos designios para adiestrar al «grupo», por el camino más destructivo: el odio y, desde ahí, el desprecio hacia la vida ajena y la intransigencia.

Los caminos del mesianismo son inexcrutables. Los hay, como Milosevic, que abanderan el nacionalismo más demoledor y excluyente como forma civilizada de manipulación ensalzando los elevados intereses de la etnia, mientras, en su anverso, esconden una mórbida -patética, si no fuera tan lacerante- necesidad de complacencia personal; egoísmo desmedido. Milosevic, es un magnífico ejemplo para no imitar. Aunque no sólo por eso. Pertrechado de un provincianismo analfabeto e intransigente, oteó un resquicio con el que aglutinar poder, enriquecerse y suplir sus carencias personales.

Lástima que los pueblos paguen, con sangre, los traumas y complejos de sus líderes. Otro tipo de ungidos, a los que pertenece el saudí Ben Laden, optan por el pietismo abyecto; línea más primaria pero con mejores resultados dirigistas. Igual da el nombre del Dios por el que cometen sus felonías. Los parámetros religiosos a los que apelaba Ben Laden, en su discurso mediático mundial, estaban nutridos de consignas lapidarias y viscerales -y llamadas en clave a los comandos durmientes, según nos dice la CIA-: la excepcionalidad de la tribu con licencia de «exclusión» y «opresión» para con el resto -en un intento de sumar brazos a sus kalasnikov vacantes, llegó, incluso, a equiparar a todas las tribus islámicas bajo el único denominador común posible: Alá. El ejemplo más desatinado fue comparar a los talibanes con los palestinos-, misiones suicidas en aras de la salvación, pérdida de individualidad frente a la causa... El propósito del líder de Al Qaida pasa por alimentar su vanidad sometiendo a sus fieles con caramelos de vida eterna. Detengámonos en la grabación de Ben Laden: un rostro curtido en la mejor línea hollywoodiense, asentado en el nirvana, por encima del bien y el mal, alejado de la rueda del sámsara, con los ojos henchidos de aparente paz, aglutinando todo Próximo Oriente en un mismo cuerpo místico y repartiendo titulares de Prensa a los periodistas del mundo. Ese fue su momento estelar. Por fin, era el prota de «su» película. Le convertimos en héroe mediático -la noticia obliga-; ya es el primer y único califa después de más de mil años. De seguir así, no tardaremos demasiado en convertirlo en la reencarnación del profeta. Y cuando se siente a la derecha del Padre: ¿quién detendrá el espíritu del mártir? Si el mundo islámico cede al oscurantismo de este nuevo mesías, si le concede poderes a este nuevo leguleyo iluminado, estará perdido. Las masas somos siempre material sensible, manejable, maleable y dúctil. Los iluminados lo saben. Apelan a las conciencias, autoinvestidos de luz. De un modo equivalente al efecto cañón creado en el espectáculo: «Yo administro la verdad. Revelo la verdad. Traduzco la verdad. Acercaos a mí y seréis salvados. Yo soy el camino... y la verdad misma».

Los prosélitos son como niños. Influenciables, como ellos. Miedosos, como ellos... Es más fácil calzarse unas zapatillas que alfombrar toda la tierra. Es preferible desenmascarar a los megalómanos y habilitarles pabellones psiquiátricos, en una galería de Estrasburgo, que bombardear hordas de civiles. Es una desgracia que el 85% de los afganos sean analfabetos. Una maldición que, de las cloacas de la incultura, emerjan las ratas del fanatismo. Pero, lo peor, lo más lamentable, es que los millones de seguidores de Alá, a cambio de plegarias y jaculatorias, reciban «mesías», «redentores», «salvadores» de cuarta fila, que es tanto como decir manipuladores, intransigentes, reaccionarios, retrógrados, acomplejados, mermados, resentidos... y una vez más, como siempre, la historia se repite: fascistas. ¿Qué pecados ha cometido el mundo islámico para merecer a Ben Laden?

Mala solución
KEPA AULESTIA El Correo 14 Octubre 2001

La política nunca ofrece a sus actores un espacio de ilimitadas posibilidades; una infinidad de caminos por los que cada partido pueda optar libremente. En muchas ocasiones esas posibilidades se ven reducidas al cara o cruz de una disyuntiva impuesta por las circunstancias, con la agravante de que ambas opciones presentan una cantidad análoga de riesgos. Todo esto le está ocurriendo al PSE-EE. Las elecciones del 13-M frustraron las expectativas de la alternancia; pero el dato relevante es que las frustraron, probablemente, para mucho tiempo. La recomposición de fuerzas en el seno del mundo abertzale ha supuesto, a la vez, el debilitamiento del extremismo y la radicalización del nacionalismo gobernante. Pero el mero hecho de que su suficiencia parlamentaria le permite afrontar la legislatura con tranquilidad obliga a las dos opciones constitucionalistas a plantearse si las expectativas de cambio que albergaban ante el 13 de mayo pueden tener una mejor continuidad dando la espalda a la ‘agenda Ibarretxe’ o, por el contrario, confrontándose punto por punto con las posiciones del nacionalismo. Es una interrogante ante la cual el PP cuenta con la solidez que le da el Gobierno de España: no cabe otra estrategia que la de la contención frente a las aspiraciones nacionalistas, viene a decir. Pero esa misma interrogante deja al PSE-EE poco menos que inerme. Al margen de cualquier otra cuita doméstica, es un debate que el partido de Redondo no podrá eludir.

Parece más que dudoso que los guiños con que el PNV tienta al socialismo vasco representen una invitación seria a la conformación de un proyecto en común. Es probable que el nacionalismo no persiga, hoy por hoy, más objetivo que lograr la soledad del PP. Lo que convertiría cualquier acercamiento de los socialistas hacia el nacionalismo en un riesgo cierto de que el PSE-EE terminara situándose en tierra de nadie. En otras circunstancias, esto no hubiera supuesto un problema especialmente comprometido para el partido de Redondo y Eguiguren. Pero en medio de una persecución terrorista que no cesa en su inquina contra los ediles de ambas formaciones, el problema se vuelve poco menos que irresoluble. Máxime cuando el horizonte de los próximos comicios locales y forales se presenta como un auténtico desafío ante el que socialistas y populares pueden verse obligados a compartir las dificultades para conformar candidaturas allá donde las presentaron en 1999. Las dosis de normalidad que pudiera aportar la aproximación de los socialistas a los gobiernos forales de Guipúzcoa y Vizcaya en el debate de sus respectivos presupuestos terminaría convirtiéndose en una broma pesada si, al mismo tiempo, el nacionalismo que gobierna dichas instituciones no es capaz de comprometerse a fondo para garantizar que socialistas y populares puedan seguir representando en todas las localidades a esa parte de la sociedad que se identifica con sus postulados.

España, los hispanos y los españoles
José María CARRASCAL La Razón 14 Octubre 2001

El pasado viernes, 12 de octubre, el presidente Bush reunió en el Despacho Oval a una delegación de hispanos llegados de los lugares más distantes de los Estados Unidos, para celebrar con ellos el Día del Descubrimiento de América y decirles unas cuantas cosas que tenía en el corazón sobre el estado de cosas en el mundo. El terrorismo y la lucha emprendida contra él fue, como puede suponerse, el eje de su improvisado discurso. Pero no todo. Les dijo algo más, que merece una cita, si no una meditación, por nuestra parte. «Tenéis una cultura, una lengua ¬fueron sus palabras¬ de las que estáis orgullosos con buenas razones. Yo también, como gobernador de Tejas, me di cuenta de lo que esa cultura y esa lengua aportan a los Estados Unidos. Pero eso no impide que, al mismo tiempo, os sintáis orgullosos de ser norteamericanos, de formar parte de esta nación».

Y mi pregunta es: ¿se atrevería un presidente del gobierno español a decir esas palabras ante españoles llegados de las cuatro esquinas del país? ¿Lo aceptarían esos españoles? Y mi respuesta es: No, no se atrevería. No importa a qué partido perteneciese ese presidente. Si fuera del PP, para que no le acusasen de fomentar el nacionalismo español. Si fuera del PSOE, por aquellos resabios de nuestra izquierda hacia todo lo que pueda sonar a patrioterismo. Y si fuera de Izquierda Unida, mejor no imaginárselo, pues igual salía pidiendo el acercamiento de los presos de Eta. No hablemos ya de los políticos nacionalistas, que si llegan a presidentes del gobierno español será para quitarle aún más funciones, dejándole en cueros en lo que a poderes se refiere.

La conclusión a que se llega con este pequeño ejemplo no puede ser más paradójica. En la Casa Blanca se puede proclamar el orgullo de pertenecer a la cultura española, pero en la Moncloa, no. Para que luego presumamos de haber dejado de ser diferentes. Seguimos siéndolo, y además, de la forma más chusca posible. Cuando en el mundo en general y en Estados Unidos en particular lo hispano adquiere peso e influencia ¬un hispano acaba de estar a punto de ser elegido candidato demócrata a la alcaldía de Nueva York¬, en España nadie quiere ser español. Se prefiere ser catalán, vasco, gallego, asturiano, aragonés, mallorquín, andaluz, riojano, canario o incluso madrileño. Sin que, como dice el presidente Bush, esas dos lealtades se complementen, sino que vaya una por su lado.

¿Cómo va a acabar esto? Pues, francamente, no lo sé. Pero como sigan así las cosas, para encontrar hispanos habrá que venir a Estados Unidos. Algún día nos encontraremos a uno en el Despacho Oval, pero ya no como invitado, sino como inquilino. Será interesante ver como reaccionan los españoles, si queda alguno.

Juaristi reclama a políticos y empresarios más atención al español
SAN MILLÁN DE LA COGOLLA. ABC 14 Octubre 2001

El director del Instituto Cervantes, Jon Juaristi, manifestó ayer en San Millán de la Cogolla (La Rioja) que «los políticos y agentes económicos de los países hispanohablantes deben prestar más atención a la importancia del español como vehículo de trabajo en la sociedad actual». Juaristi pronunció su conferencia «El II Congreso Internacional de la Lengua ante los nuevos desafíos del español» tras la inauguración del Encuentro Internacional de Directores de Departamentos de Español, que se celebró ayer con motivo de los actos del tercer aniversario de la Fundación San Millán de la Cogolla. Organizado por el Gobierno de La Rioja, el congreso reúne a una treintena de especialistas de otras tantas universidades extranjeras.

El director del Cervantes expresó su deseo de que el II Congreso Internacional de la Lengua, que se celebrará del 16 al 19 próximos en Valladolid, «llame la atención a los agentes económicos y políticos de los países hispanohablantes, porque si el castellano fue una lengua de encuentro entre culturas en el pasado, también debe servir para la comunicación pacífica en el futuro».

SÍNTOMAS PREOCUPANTES
Aunque se mostró optimista por el hecho de que haya alrededor de 400 millones de personas en todo el mundo que hablan español, reconoció que «también hay síntomas preocupantes, sobre todo, por su estancamiento en Estados Unidos, donde la mayor prosperidad de los hispanos ha frenado su crecimiento».

Juaristi subrayó la ventaja que supone «el prestigio cultural y la homogeneidad de la lengua castellana, que es comprensible por todos sus hablantes, lo que la convierte en vehículo de comunicación internacional eficaz». Como aspecto negativo del español, afirmó que «apenas se ha estrenado en las nuevas tecnologías, en las que esta lengua crece, pero de forma muy lenta».

Para Antonio Garrido, director del Instituto Cervantes de Nueva York, «los hispanos de Estados Unidos son los descendientes de la primera generación de inmigrantes, por lo que su formación y su capacidad económica cada vez es más importante y eso ha forzado cambios en la comunidad angloparlante».

El Congreso de la Lengua intentará hacer del español un idioma en constante expansión
Todo listo en Valladolid, donde se darán cita 300 ponentes, 400 asistentes y 400 periodistas
Todo está a punto en Valladolid para que dé comienzo el II Congreso Internacional de la Lengua. Los Reyes inaugurarán el próximo martes en el Palacio Conde de Ansurez -con la presencia de los presidentes de España, Argentina, México, Colombia y Guinea Ecuatorial- cuatro días de conferencias, encuentros y debates en los que se reunirá a 300 lingüistas, académicos, editores, escritores, periodistas, inversores y catedráticos de 23 países de todo el mundo que reflexionarán sobre cuál es el presente y el futuro del español en la sociedad de la información. El reto es enorme.
Juan Carlos Rodríguez - Valladolid.- La Razón 14 Octubre 2001

La razón domingo, 14-x-2001 cultura El español ante su futuro. Valladolid examinará los retos y las posibilidades para que el español siga contagiándose en el mundo como una lengua vital, funcional y rentable. Cuatrocientos millones de hispanohablantes, la cuarta lengua después del inglés, el chino y el hindi. «Tanto el propio Instituto Cervantes como la Real Academia Española se han volcado en su organización -explica Jon Juaristi, director del Cervantes-, porque el Congreso trata no sólo de dar continuidad a los trabajos que comenzaron en Zacatecas en 1997, sino, además, de establecer de manera consensuada entre los hispanohablantes cuáles son los retos y soluciones que afrontará el español en los próximos años».
¿Qué fue de los acuerdos de Zacatecas? Algunos aún están en el camino y pendientes de ejecución. Como la «libre circulación de los productos culturales en español sin aranceles ni otros impuestos», petición que se llegó a discutir en una cumbre de jefes de Estado hispanoamericanos, pero que sigue en vía muerta.

Internet
Otros encontraron más eco: como la decisión de «extremar el cuidado en la enseñanza del español en primaria y secundaria» o de «defender el idioma en Internet». Ahora mismo, el castellano representa el 5,4 por ciento de los contenidos de la Red. Ha crecido, pero aún no refleja el peso del idioma. De ahí el lema central de Valladolid: «El español en la sociedad de la Información».

«No hay nada perdido -afirma Juaristi-. Cuando se creó la imprenta todos los textos se editaban en latín. Internet ha nacido en inglés, pero será el uso y el tiempo quien decantará los idiomas de la Red». Ese será uno de los grandes objetivos de Valladolid: cómo hacer que el español esté más presente en Internet. El otro gran aliciente es económico: «Queremos procurar una toma de conciencia política, social y académica sobre la importancia del español como uno de los principales recursos económicos de los países que lo hablan».

Es nuestro petróleo
Gregorio SALVADOR
de la Real Academia Española

La realización del II Congreso de la Lengua en Valladolid y la presencia en su organización de dos instituciones como la Real Academia Española, que vela por la normalidad y la unidad de la lengua con todas las demás academias de América y Filipinas, junto al Instituto Cervantes, que tiene como función la expansión del español en países de otras lenguas, le dan un marchamo de garantía y de buen hacer. Si a ello le añadimos que van a estar grandes escritores, académicos y expertos, a buen seguro que los resultados van a ser positivos.
La cohesión y la unidad de la lengua nos hace sentirnos pertenecientes a una cultura común, que también es literaria. No hay que olvidar que los clásicos españoles del Siglo de Oro son también los clásicos de todo el mundo americano que habla español. Y en el momento actual, los grandes escritores hispanoamericanos lo son en España y en América. La literatura goza de una vitalidad y creatividad asombrosa. Eso también se va a poder sentir en Valladolid. Donde se podrá observar de nuevo el pasado denso del español -no sólo en extensión geográfica, sino también literaria-, además se va a rastrear su inmenso futuro.
El dinamismo del español ahora mismo es inmenso. Las lenguas son ante todo elementos de comunicación, y el español está haciendo que 400 millones de personas puedan entenderse. Esa es su gran grandeza. Junto a su historia densa por las tierras de España y América. El español es ahora un gran activo, uno de nuestros productos exportables. Para los países de América y para España, la lengua es casi nuestro petróleo. Ahora la podemos vender mejor.

Las cifras del español reflejan un aumento notable de su demanda
A finales del siglo XIX había en el mundo 60 millones de hispanohablantes. Hoy casi 400 millones de personas en todo el planeta lo tienen como lengua materna.

Las escuelas de enseñanza básica que ofrecen español pasaron a ser el 50 por ciento en 1987 al 80 por ciento en 1997. En la enseñanza secundaria enseñan español más del 90 por ciento de las escuelas que ofrecen lenguas extranjeras. Otro 20 por ciento dan clase de español para hispanohablantes.
Durante los últimos años la demanda del español como lengua extranjera se ha multiplicado por dos. En Francia, por ejemplo hace diez años estudiaban español el 40 por ciento de los alumnos de enseñanza secundaria, el pasado año lo hicieron más del 65, es decir, dos millones de estudiantes. En el Reino Unido los estudiantes de español han aumentado 23 por ciento en los últimos cinco años. En Alemania hay 650.000 alumnos de español y de ellos 50.000 son estudiantes universitarios.

En Salamanca, la enseñanza del idioma a extranjeros supone unos ingresos de cerca de 6.000 millones de pesetas.
En China por cada universitario estudiante de español hay otros 60 aspirantes. Si hubiera plaza para ellos el número total de alumnos se acercaría a los 60.000, cantidad similar a la de Japón.
El material de enseñanza del español para extranjeros representará el 25 por ciento de los ingresos de la industria editorial española en el año 2000.
La población hispana de los Estados Unidos ha crecido en un 60 por ciento desde hace una década. Actualmente viven en aquel país 35,3 millones de hispanos, lo que supone un 12,5 por ciento de la población total. El 78 por ciento de los hispanos estadounidenses utilizan el español.
26 universidades públicas y 24 privadas ofrecen licenciaturas de español en Brasil.
España dispone de una amplia oferta de centros de enseñanza en los que imparten cursos de español para extranjeros: 39 universidades, 325 escuelas privadas y 15 escuelas oficiales.
En 2000 España recibió unos 130.000 estudiantes que viajaron con la motivación de aprender español.
El 63,7 por ciento de estos estudiantes tienen entre 20 y 30 años.
Andalucía y Castilla y León copan el 50 por ciento de la demanda. Madrid y Cataluña han experimentado un crecimiento superior a la media durante estos últimos años.

El español en los tiempos del dinero
El idioma como negocio y el retraso en Internet centrarán el Congreso de la Lengua en Valladolid
MIGUEL MORA  Madrid El País 14 Octubre 2001

Con 314 ponentes y 300 alumnos inscritos, el II Congreso Internacional de la Lengua Española arranca el próximo martes en Valladolid. La ponencia El español en la sociedad del conocimiento, a cargo de Belisario Betancur, ex presidente de Colombia y presidente de la Fundación Santillana Latinoamericana, abrirá las sesiones de esta cita que pretende ser una gran 'presentación' del español en el mundo.

El uso del idioma en la llamada sociedad de la información y el estado del idioma 'como recurso económico' serán las dos estrellas de los debates, aunque también se hablará de Las nuevas fronteras del español, tanto en lo sociolingüístico (casos conflictivos de Estados Unidos y Brasil), como en lo que concierne al lenguaje técnico y científico y la terminología; y sobre La unidad y la diversidad del idioma.

Pero la gran novedad de este congreso es que, por primera vez, se va a empezar a cuantificar el volumen de negocio de una lengua que estudian 3,1 millones de europeos y que generó, en el sector de la enseñanza, entre 42.000 y 50.000 millones de pesetas en el mundo en 2000, frente a los 25.000 que facturó en 1995.

Habrá sombras que quizá iluminen el español, como el 'spanglish', un símbolo de que caminamos hacia una lengua mestiza y heterogénea
Aunque la pujanza del español no se mide sólo en dinero, y el congreso estará atento al estado de la lengua como vehículo de relación internacional, en un momento en que varios datos hablan de su crecimiento enorme en Estados Unidos, que está a punto de superar, si no lo ha hecho ya, a España como el segundo país con más hablantes hispanos (el primero es México).

El Instituto Cervantes calcula que el turismo idiomático genera 255 millones de euros (más de 40.000 millones de pesetas) al año en España; sabe ya que la publicidad en castellano ha invertido 2.400 millones de dólares (más de 450.000 millones de pesetas) en 2000 en los medios de Estados Unidos, y la SGAE puede presumir de que la música latina ocupa el 4,5% del mercado estadounidense, con 63 millones de copias y 530 millones de dólares vendidos el último año. Son cifras que, según el coordinador del congreso, Jesús Antonio Cid, justifican este vuelco hacia el estudio del idioma como negocio.

Recurso económico
Un vuelco que se nota en la nutrida presencia de nombres destacados en el terreno de los negocios: Eulalio Ferrer, miembro de la Academia mexicana y presidente del Grupo Ferrer; Enrique Iglesias, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo; Carlos Slim, presidente de la operadora de telecomunicaciones Telmex; Joseph A. Unanúe, presidente de Goya Foods, la empresa alimentaria hispana más importante de Estados Unidos; y Emilio Azcárraga, presidente de Televisa, estarán en Valladolid.

Quizá no es sino un síntoma más de la globalización: 'Éste no es un congreso literario, ni filosófico', dice Cid. 'Pero la mezcla de arte y dinero ya no es un tabú, y Valladolid debe empezar a cuantificar lo que significa el español como recurso económico'.

Los expertos son optimistas respecto al futuro de una lengua que se ha convertido en la cuarta más hablada del planeta, por detrás del chino, el inglés y el hindi; con más de 400 millones de personas, un 10% de los cuales reside en Estados Unidos. Pero la abundancia no implica que no haya cuestiones calientes, zonas de sombra que quizá en el futuro iluminen y enriquezcan el español.

Ahí está el spanglish, por ejemplo, todo un símbolo de que caminamos hacia una lengua mestiza, diversa, heterogénea; o los conflictos fronterizos con Cataluña, País Vasco, Galicia o Brasil, que hablan de la difícil y necesaria convivencia del plurilingüismo; o el evidente retraso del español en Internet, que según los especialistas mejorará a corto plazo con la previsible incorporación de América Latina a las nuevas redes de comunicación.

Los filólogos no parecen especialmente preocupados por esas cuestiones. Cid cree que el español tiene 'un peso menor que su peso demográfico', pero que es una de 'las lenguas grandes más homogéneas', que tiene 'una fonética muy clara y estable' y 'una ortografía muy parecida a la hablada'. Y que, en conclusión, 'no hay peligro de fragmentación sino posibilidades de crecimiento, y de contribuir cada vez más al multilingüismo, al encuentro con otras grandes lenguas'.

Según la Real Academia Española y el Instituto Cervantes, será un congreso 'abierto, sin conclusiones, porque se trata de tomar el pulso al estado de la lengua, no de dar normas o recomendaciones a nadie'. Aunque preguntas habrá muchas, desde luego. Verbigracia: ¿Qué español hablaremos dentro de 30, 50 años? No parece que el español de España, el peninsular, tenga mucho futuro. La demografía y la sensibilidad mandan, y hoy apenas el 9% de los hispanohablantes habita aquí. La tendencia parece un español estándar, dividido en distintos subsistemas, 'sin términos demasiado regionales y, sobre todo, vacío de connotaciones gachupinas (dicen en México) o gallegas (dirían en Argentina)', afirma Cid.

Pasados de moda los modelos perfectos (el burgalés, el vallisoletano, el toledano), ya no se habla de español correcto, sino de español global, neutro.

Eso quedará claro en las presentaciones de los nuevos proyectos de la RAE y el Cervantes. La Academia dará a conocer la nueva edición del Diccionario (la número 22) y las bases de datos CREA y CORDE, que reúnen el español actual y el histórico. Y el Cervantes llevará el primer nivel de su Curso de Español por Internet, además del Buscador Panhispánico y la Base de Datos de Hispanistas, con 9.000 entradas.

Las sesiones se realizarán en el Teatro Calderón y en el Palacio de Congresos Conde Ansúrez, y el Congreso estará dividido en cuatro secciones. Cada una cuenta con una sesión plenaria, una mesa redonda y distintos paneles.

- El activo del español. Coordina José Luis García Delgado, rector de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. Habrá paneles sobre La industria del español como lengua extranjera; La edición en español (con Emiliano Martínez, presidente de la Federación de Gremios de Editores de España, asisten, entre otros, los editores José Manuel Lara, Isabel de Polanco, Jorge Herralde, Federico Ibáñez, José Manuel Gómez y Hans Meinke); La difusión de la música en español (Eduardo Bautista, presidente del consejo de dirección de la SGAE) y La publicidad en español (Eulalio Ferrer).

- El español en la sociedad de la información. Se divide en cinco mesas redondas: Prensa (acudirán los directores de, entre otros, EL PAÍS, El Mundo, Abc, Clarín, Expansión); Radio (Luis del Olmo, Jesús Quintero, Iñaki Gabilondo, Julio César Iglesias...); Televisión (coordinado por el argentino Gustavo Yankelevich), Internet (José Antonio Millán) y Cine (José María Otero).

- Nuevas fronteras del español, coordinado por Ángel Martín Municio, debatirá sobre La traducción en español, El español de la ciencia y la técnica, La Universidad e Internet, y Lengua y escritura en Internet: tres décadas de red-acción.

- Unidad y diversidad del español, coordinado por Humberto López Morales, secretario general de la Asociación de Academias de la Lengua Española, se dividirá en La norma hispánica, El español de América, El español en los EE UU, El español en contacto con otras lenguas y Español y portugués.

Después de Zacatecas
En octubre de 1992, el Instituto Cervantes y el pabellón de España convocaron en Sevilla el Congreso de la Lengua. Como resultado de sus trabajos, surgió la propuesta de celebrar en México el I Congreso Internacional de la Lengua Española, que tuvo lugar en abril de 1997 en la ciudad de Zacatecas. La polémica de aquel congreso estuvo protagonizada por la provocadora intervención de Gabriel García Márquez, que lanzó la idea de suprimir la ortografía del idioma español. La airada respuesta de los académicos a aquella propuesta, hecha por Gabo entre bromas y veras, dio al congreso de Zacatecas una gran relevancia mediática. Este año, la ausencia de los intelectuales colombianos, algunos de los cuales firmaron un manifiesto contra la exigencia de visado para entrar en España, contrastará con la presencia del presidente de la nación, Andrés Pastrana, que estará en la inauguración, y la de Álvaro Mutis. El secretario general del II congreso, el director académico del Instituto Cervantes, Jesús Antonio Cid, nombrado según un acuerdo de las direcciones del Cervantes y la RAE, cree que la ausencia de García Márquez, 'que fue invitado y denegó su asistentica en solidaridad con sus compatriotas', será suplida con la presencia de Mutis -'otro colombiano'-, Mario Vargas Llosa y Carlos Fuentes: 'Estando ellos, no se puede descartar una sorpresa en forma de provocación'. Los Reyes de España; el presidente de México, Vicente Fox; el de Argentina, Fernando de la Rúa, y el de Colombia darán inicio al congreso el martes a mediodía. Los acompañarán Camilo José Cela, Miguel Delibes, el historiador mexicano Miguel León Portilla, reciente premio Príncipe de Asturias, y Vargas Llosa. La ceremonia de apertura contará, además, con la presencia del presidente del Gobierno, José María Aznar, así como del príncipe Felipe y de la infanta Elena; el ministro de Asuntos Exteriores, Josep Piqué, y la ministra de Educación, Cultura y Deportes, Pilar del Castillo.

Recortes de Prensa   Página Inicial