AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 15 Octubre   2001
#Laboratorio gallego
GABRIEL ALBIAC El Mundo 16 Octubre 2001

#«Tolerancia cero»
ANTONIO GALA El Mundo 16 Octubre 2001

#Arzallus, entre la ETA y la CIA
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 16 Octubre 2001

#Nuestra causa
Editorial ABC 16 Octubre 2001

#«Progres» y «almas buenas»
Alejandro MUÑOZ-ALONSO La Razón 16 Octubre 2001

#Ejército y terrorismo
Ignacio SÁNCHEZ CÁMARA ABC 16 Octubre 2001

#Terrorismo sólo hay uno
Alberto Míguez Libertad Digital 16 Octubre 2001

#Ben Laden financió a ETA a través de una ONG radicada en Dublín
Libertad Digital 16 Octubre 2001

#Rojo y Eguiguren recrudecen su disputa por la autodeterminación
VITORIA. J. J. Saldaña ABC  16 Octubre 2001

#Jóvenes proetarras usan una iglesia de Bilbao para sus actos
M. R. Iglesias - Bilbao.- La Razón 16 Octubre 2001

#Frentes movedizos
ANDRÉS ORTEGA El País 16 Octubre 2001

#Jon Juaristi pide a los países hispanohablantes que valoren el potencial económico del español
EFE Libertad Digital 16 Octubre 2001


Laboratorio gallego
GABRIEL ALBIAC El Mundo 16 Octubre 2001

Sirva Galicia de laboratorio. De lo grotesco: la política. Esa minuciosa práctica de la impostura. Y de la turbia gente que vive de su sueldo.

Un sujeto que fue ministro de la dictadura, tras ni se sabe ya cuántos años de presidencia electa, volverá a ganar por mayoría absoluta las elecciones. Es difícil imaginar a Goebbels o a Eichmann o a Goering presidiendo, en los años cincuenta, un land alemán. Aquí no hace falta imaginarlo. El hombre de las ejecuciones de 1963, el hombre de los asesinatos de Vitoria, el fiel doméstico de Franco tiene todas las bazas para morir de presidente en Galicia. Bueno, de algo hay que morirse.

¿Frente a él? Lo risible: un ayatolá nacionalista, de discurso alucinado. En medio, el candidato del partido más curtido en materia de corrupción: ese PSOE privado de la menor legitimidad para ofrecer confianza a nadie que no sea perfectamente imbécil; o perfectamente chorizo.

No quisiera, de verdad, verme en la torturante opción de tener que votar en Galicia. Aunque, a decir verdad, nada puedo saber sobre ese tipo de tortura. No he votado en mi vida. Jamás se me ha pasado siquiera por la cabeza la tentación de ceder decisión mía alguna en manos de semejante gente. En los políticos sólo he visto o estupidez o maldad o es lo más frecuente ambas.Ni loco les otorgaría potestad moral de la intelectual, ni hablo para representarme.

¿Qué hacer hoy con los partidos políticos? Porque Galicia, no nos engañemos, es sólo la caricatura. De algo que atañe a la globalidad del sistema representativo, nacido en la última década del siglo XVIII europeo y llegado a España, cuando ya todo su potencial emancipador se había trocado en engaño, entrado ya el último cuarto del siglo veinte.

La democracia representativa fue un paso de gigante en la historia de las sociedades nacidas de la Ilustración. Cualquier retroceso respecto de sus logros sería catastrófico. Pero la representación cumplió su ciclo allá donde las limitaciones materiales a las que daba adecuada respuesta fueron rebasadas. Se representaba al ciudadano que, a muchos kilómetros de distancia, ninguna posibilidad tenía de dejar oír su voz en los debates ni en las decisiones, a no ser a través de otro. En la fase histórica en la que cualquier ciudadano del mundo desarrollado puede, mediante el sistema de redes, hacer real su presencia en el último rincón del planeta, los parlamentos son anacrónicos entes residuales. Y los profesionales de la política que cobran por representar a quien no lo precisa se han mutado en simples parásitos.

¿Qué hacer? Sólo una cosa: ignorar su existencia. Y constatar lo bien que podemos vivir sin ellos.

«Tolerancia cero»
ANTONIO GALA El Mundo 16 Octubre 2001

El pobre Pujol opina, con frecuencia, como su señora: su casa la quiere unida y bien aseada. Le pone de los nervios que un musulmán inmigrante pueda pedir que le hablen en castellano. Al parecer, él piensa que quienes emigran lo hacen, no por comer, sino para aprender catalán, sean de donde sean. Y para quienes no se conformen pide «tolerancia cero». Se trata de una expresión extraordinariamente significativa. Y que provoca, por descontado, consecuencias imprevisibles entre aquéllos a quienes con ella se maltrata. Pues sí que está ahora el horno para bollos. De veras Pujol ha jugado ya las diez de últimas. Y además ha perdido.

Arzallus, entre la ETA y la CIA
Por Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 16 Octubre 2001

Los detalles sobre la triple relación Ben Laden-IRA-ETA que Gordon Thomas aporta en un gran reportaje publicado en el dominical de El Mundo no suponen ninguna sorpresa, pero sí confirman la hondura y gravedad de las implicaciones internacionales del terrorismo vasco y, en consecuencia, de las dificultades que los aliados de ETA, fundamentalmente el PNV, van a tener de ahora en adelante para explicar en el extranjero la bondad de su causa. Si ya le era difícil a Arzallus encontrar políticos normales –Cossiga y otros indeseables son desechos de tienta no sólo en Europa sino en su propio país– que respaldaran su estrategia separatista, siempre de la mano de los matarifes etarras, ahora le resultará imposible. La máquina antiterrorista norteamericana se ha puesto en marcha tanto contra los asesinos como contra sus cómplices. Y no hay cómplice más claro del terrorismo anti-español que el partido de Arzallus e Ibarreche. Por muy obtusos que sean y por lejos de Washington que caiga Vitoria, los norteamericanos acabarán colocándolo entre los enemigos de las libertades de Occidente. O sea, en su sitio.

Ya su eliminación del Partido Popular Europeo y la Internacional Democristiana por presión del PP había desalojado al PNV de su nicho ideológico tradicional, entre las fuerzas conservadoras prooccidentales salidas de la Segunda Guerra Mundial. Una situación bastante absurda, porque doctrinalmente el PNV estaba y está más cerca de Hitler que de Truman, pero favorecida por las circunstancias de la Guerra Fría, que colocaron al aparato peneuvista en buenas relaciones políticas y financieras con la CIA. De eso se ha valido Arzallus, sucesor de Ajuriaguerra pero también de Telesforo Monzón, para considerarse en libertad de pactar con la izquierda criminal sin perder sus credenciales de derecha occidental. Hasta que las ha perdido. Después del pacto de Estella, Arzallus sigue entregado a ETA. Y su modesta aunque magnificada victoria electoral no ha hecho sino confirmar su obsesión de forzar un plebiscito separatista, como quiere ETA. Después... el Diluvio. O sea, más ETA.

Pero la implicación de la CIA y todos los servicios secretos occidentales en la lucha contra el terrorismo cambia sustancialmente esa estrategia de “separatismo suave” que pondría en manos de una banda criminal ligada a Ben Laden y el IRA un País Vasco pequeño, pero en una situación capaz de provocar gran daño. Si el Gobierno del PP se esmera en explicarlo en Washington, la estrategia separatista de Arzallus e Ibarreche quedará para el cubo de la basura. Eso sí, antes debería perder el apoyo de González y Polanco, sus grandes valedores, sus únicas herramientas para romper la resistencia de los defensores de España y la Constitución. Nada que no puedan lograr quienes en la mañana del día 12 de octubre estuvieron a punto de volar por los aires en la Tribuna de Autoridades que presidía el desfile militar, incluido el homenaje a las víctimas del Once de Septiembre, representadas por los “marines”. Faltaban Ibarreche... y Pujol, que conste. Consta ya. Ahora se toma nota de todo.

Nuestra causa
Editorial ABC 16 Octubre 2001

La lucha internacional contra el terrorismo es también nuestra causa. La adhesión a la intervención de Estados Unidos y el resto de los aliados contra el régimen Talibán, que apoya y ampara a los terroristas y oprime a su propio pueblo afgano, entraña mucho más que el apoyo a una causa justa externa y ajena. Se trata de nuestra propia causa; se trata de defender a nuestra sociedad, a sus principios y valores. Y esto es así por dos razones. En primer lugar, porque la amenaza del terrorismo fundamentalista tiene como objetivo a todas las sociedades occidentales, no sólo a Estados Unidos, a todos los infieles, es decir, no sólo a los que no son islámicos sino a todos, aun los islámicos, que no comparten sus postulados totalitarios. Y en segundo lugar, porque España es víctima directa desde hace tres décadas de un terrorismo criminal -que lanzó su último zarpazo hace sólo dos días en Madrid- de la misma naturaleza inmoral que el que abatió las Torres Gemelas. Es tanto cuestión de solidaridad como de legítima autodefensa.

El terrible ataque del 11 de septiembre ha generado en todas las sociedades occidentales una corriente de opinión unánime y firme en contra del terrorismo internacional. Y no sólo en los países occidentales, que son los más directamente amenazados, sino en el conjunto de la comunidad internacional. El apoyo a la intervención de Estados Unidos, o su valoración como una respuesta legítima, por países como Rusia o China, por instituciones como la Iglesia católica o la propia Organización de las Naciones Unidas, así lo demuestra. El mundo ha tomado conciencia de que la primera y más terrible amenaza contra la paz y la libertad es el terrorismo. Nuestra Nación debe aprovechar esta corriente de opinión para alentar y perfeccionar los mecanismos legales de la lucha antiterrorista. El Gobierno español, con el apoyo de la oposición socialista, así lo ha entendido, como volvió ayer a poner de manifiesto José María Aznar, que se reunió con los presidentes de México, Vicente Fox, y de Colombia, Andrés Pastrana. Los tres dirigentes iberoamericanos expresaron el apoyo en la lucha contra el terrorismo. El ministro Rajoy ya ha anunciado la creación de un grupo de trabajo interministerial para aprobar una medida que, en aplicación de una resolución de la ONU, permitirá la congelación de las cuentas bancarias de los terroristas y de quienes los apoyan. En la misma dirección hay que incluir al acuerdo de cooperación policial y judicial con Francia.

A toda la sociedad española y a su Ejército les son exigibles el sacrificio y la solidaridad que requieren la participación en esta guerra contra el terrorismo que tan directamente nos concierne. No es posible, bajo los requerimientos de un pacifismo irresponsable o de una imposible neutralidad, eludir nuestra responsabilidad en la lucha contra el principal enemigo de la civilización.

«Progres» y «almas buenas»
Alejandro MUÑOZ-ALONSO La Razón 16 Octubre 2001

La campaña militar contra Osama ben Laden y el régimen de los talibanes ¬o, si se quiere, la guerra de Afganistán, aunque técnica y jurídicamente no lo sea¬ ha vuelto a traer a la superficie a la desaparecida especie de las «almas buenas». En nombre del sagrado valor de la paz ¬del que se apropian en exclusiva, como únicos y legítimos depositarios¬ rechazan éstos las represalias militares, desde mucho antes de que se produjeran, y condenan a cuantos las aceptan o comprenden. En su concreción política estas «almas buenas» suelen coincidir con la desacreditada tribu de los «progres» que, en su proyección pública, se identifica con una especie en vías de extinción, la de «los abajo firmantes». Custodios por autodesignación de la corrección política y de las buenas opiniones, ya han sumado sus firmas al apropósito documento para recordarnos, por si se nos había olvidado, la maldad intrínseca de la guerra, como si todos, salvo ellos mismos, fuéramos feroces belicistas, encantados por el despliegue militar en Afganistán.

Detrás de esta exhibición de buenos y hasta enternecedores sentimientos no es difícil adivinar en muchos de ellos ¬otros pertenecen, sin más, a las bien conocidas categorías de los «compañeros de viaje» y de los «tontos útiles»¬ el cinismo hipócrita de unas posiciones políticas, nutridas de antiamericanismo y de odio a la democracia liberal, propias de la Guerra Fría. Después del hundimiento del comunismo europeo y de la desintegración del paradisiaco bloque soviético, esta especie de las «almas buenas progres» se había refugiado en la oscuridad, para lamerse las heridas de la histórica derrota de su ideología. Estaban escondidos, pero no habían desaparecido, sino que esperaban sus oportunidad de volver a salir a la luz pública, cuando las circunstancias fueran favorables. La llamada guerra de Kosovo primero, la fascinante batalla contra los molinos de la globalización después y, ahora, las operaciones contra el teocrático y medieval régimen de los talibanes les han dado esa oportunidad que esperaban.

Desde la misma tarde del 11 de septiembre, cuando todas las gentes normales estaban todavía sumidas en la conmoción por los salvajes atentados contra Nueva York y Washington, muchas de estas «almas buenas» lloraban ya, pero no a los miles de víctimas que allí había producido la barbarie terrorista de ben Laden y sus amigos, sino a las posibles y futuras víctimas de la probable, explicable, justificable y hasta exigible represalia de los EE UU. En su miseria, muchos de ellos insinuaban, cuando no afirmaban abiertamente, que, al fin y al cabo, los atentados eran la lógica reacción contra las maldades de la política norteamericana. Porque, en el simplismo aterrador y maniqueo de estas supuestas «almas buenas», todos los males del mundo no tienen otra causa que los EE UU y, aunque no lo digan tan alto, lo que éstos representan, es decir la democracia liberal y la economía de mercado, una y otra basadas en la libertad. Un valor al que los «progres» prestan homenaje de labios afuera, pero que está en las antípodas de sus proclividades totalitarias.

No es una casualidad si en los párrafos anteriores hemos usado una terminología propia de la Guerra Fría, ya que podemos estar en una situación que reproduce aquel esquema, que creíamos superado: Estamos ante un enemigo externo que amenaza los fundamentos mismos de nuestra civilización, pero un enemigo capaz de infiltrarse en las entrañas de nuestras sociedades, en las que, además, cuenta con complicidades diversas y se beneficia de comprensiones abundantes. En esta línea, un profesor de la Universidad de Yale, J. L. Gaddis, especialista precisamente en historia de la Guerra Fría, está explicando, desde el 11 de septiembre, que, ante la amenaza del terrorismo islámico hay que aplicar la misma estrategia de contención y división que se siguió entonces, cuando, por ejemplo, se apoyó a Tito o a China y se formaron alianzas con países o regímenes que no se adaptaban a los parámetros democráticos propios de los países occidentales. Eso significa ahora que hay que apoyar a los regímenes moderados y estables, aunque no cumplan con todos los requisitos democráticos ya que, como recuerda Robert D. Kaplan, es absurdo e inútil tratar de imponer, hoy por hoy, nuestros valores al mundo islámico.

Quienes se horrorizan por unas operaciones militares, con su inevitable secuela de muerte y destrucción, que, sin duda repugnan a cualquier persona sensible, no se han planteado la alternativa. Como ha dicho Tony Blair, intervenir es malo, pero no hacerlo sería aún peor. No se trata, sólo, de que Bush estuviera obligado a una respuesta contundente, que le exigía el pueblo de los EE UU como justa represalia por la cobarde masacre del 11 de septiembre. Se trata de no enviar a los terroristas un mensaje de lenidad, que sería interpretado por éstos como una señal de rendición del, para ellos, decadente y corrompido Occidente. Nuestro futuro inmediato no va a ser fácil, pero sería aún peor si, perdido el elemental instinto de supervivencia, no fuéramos capaces de reaccionar con contundencia ante esta nueva amenaza. Permitir que el Afganistán de los talibanes siga siendo refugio y campo de entrenamiento de terroristas o, en el colmo de la estupidez, estimar que dialogando con ellos o con ben Laden se puede alcanzar la paz (el mismo tipo de estupidez que por aquí algunos sugieren con relación a Eta), sólo contribuiría a envalentonar a los terroristas haciendo más grave y amplia la amenaza. Serán lamentables los daños colaterales que se produzcan y, sobre todo, la pérdida de vidas humanas inocentes, pero, a veces, no queda más remedio que elegir el mal menor. La respuesta militar, además, enviará un inequívoco mensaje a otros países musulmanes, como Arabia Saudí, cuya ambigüedad respecto al fenómeno del terrorismo islámico es palmaria. Pero las «almas buenas» ni quieren ni pueden entender este lenguaje. Alejandro MUÑOZ-ALONSO

Ejército y terrorismo
Por Ignacio SÁNCHEZ CÁMARA ABC 16 Octubre 2001

Ha bastado una, tal vez intempestiva, insinuación de que el Ejército español pudiera intervenir en la lucha antiterrorista contra ETA para que se cierna sobre ella el manto ominoso de la corrección política y el silencio vergonzante de una extraviada beatería constitucionalista. Todo menos argumentar, discutir y valorar. Se trata, al parecer, de algo indiscutible. Pero la racionalidad obliga a que nada sea despachado sin razones.

Existen dos modelos diferentes de considerar al terrorismo y, por lo tanto, dos estrategias distintas de enfrentarse con él. Para una se trata de una forma de agresión bélica, de guerra, declarada o no, contra el Estado. Para la otra, el terrorismo es una forma, especialmente terrible y cobarde, de delincuencia común o, si acaso, con pretextos o reivindicaciones políticas. Nosotros hemos optado, sin duda, por la segunda alternativa. De optar por la primera, la intervención de los Ejércitos iría de suyo o, al menos, sería una posibilidad reservada al dictamen de la oportunidad o de la prudencia.

Tal vez existan algunas razones a favor de la posibilidad de la intervención del Ejército. Quizá muchos ciudadanos no comprendan que mientras nuestro Ejército puede intervenir en Afganistán para combatir el terrorismo fundamentalista islámico no pueda hacerlo en España contra el terrorismo doméstico que padecemos. Por otra parte, el artículo 8.1 de la Constitución establece que «las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional». Además, no resulta algo extraordinario tratar a alguien como desea ser tratado y como se define a sí mismo. Y el terrorismo etarra se declara como un movimiento bélico y emplea expresiones propias del lenguaje militar. Bien es verdad que esta circunstancia también puede servir para argumentar en contra, pues entrañaría, en cierta medida, ennoblecer lo que de suyo es pura criminalidad. Si a esto se añade la limitada eficacia de la acción policial ordinaria, especialmente en el caso de la Policía autónoma vasca, la posibilidad resultaría discutible mas, por ello mismo, no absurda, descabellada o ilegítima.

Ciertamente, no faltan tampoco razones en contra. La pasada tradición intervencionista del Ejército español, aunque probablemente superada, tal vez lo desaconseje. Por otra parte, antes de ensayar las soluciones más drásticas conviene utilizar otras insuficientemente aplicadas. Es dudoso que la ley se cumpla. En su caso, cabría reformar la legislación penal y penitenciaria, a partir de precedentes del Derecho comparado. Cabría también, si lo anterior fuese insuficiente, acudir a las previsiones establecidas por la Constitución sobre asunción de competencias autonómicas, por ejemplo, en los ámbitos educativos y policiales. Incluso cabe, sin tocar un ápice la Constitución, recurrir a la suspensión temporal del ejercicio de algunos derechos. Son la justicia, la prudencia y la eficacia las que deben guiar la acción política, mas no el manto de silencio y la sinrazón de la acomplejada corrección política, que parece pretender que las Fuerzas Armadas sean algo así como la quinta rueda del carro constitucional.

Terrorismo sólo hay uno
Por Alberto Míguez Libertad Digital 16 Octubre 2001

La pintoresca y piadosa idea de que el terrorismo es el resultado o la respuesta popular ante situaciones de opresión nacional, religiosa, étnica, económica o social fue desde el principio una solemne estupidez para uso de bienpensantes o cómplices objetivos de la barbarie y del crimen que abundan en nuestras sociedades más por oligofrenia política que por maldad intrínseca.

Pero estos días está quedando claro que tales artificios retóricos chocan con una evidencia: el terrorismo es un fenómenos global, intercomunicado, una especie de sociedad planetaria de ayudas mutuas a través de redes organizadas, subvencionadas o inspiradas por Estados u organizaciones mafiosas. Pero el fenómeno es global porque comparte el método (amedrentar y aniquilar a quienes no comparten y apoyan determinadas causas) y el método o el medio es también aquí el mensaje y la clave.

Desde que cayó el Muro de Berlín las redes terroristas mundiales habían perdido el importante apoyo del imperio soviético que lo mismo subvencionaba a los “tigres tamiles” que a las guerrillas salvadoreñas o a los integristas argelinos: se trataba de erosionar en lo posible al mundo occidental.

Aparentemente, las cosas han cambiado desde entonces. Sólo aparentemente, porque el terrorismo sigue siendo un fenómeno único aunque disperso geográficamente y quienes lo ejercen comparten recursos, métodos, armas, agentes, comunicaciones e ideología. Falleció el padrino, pero la herencia sobrevive.

No ha sido fácil que los dirigentes del mundo, occidental u oriental, hayan comprendido esta evidencia. Tras el 11 de septiembre Estados Unidos y otros grandes países (Rusia y China, por ejemplo) parecen haberse caído del guindo. Aunque nunca es tarde, etc.

En España lo sabíamos hace muchos años. Sabíamos, por ejemplo que ETA e IRA compartían patrocinadores (Gadafi a veces, Argelia de vez en cuando, la difunta Checoslovaquia y la no menos difunta Albania) y que los etarras se paseaban por Nicaragua o Cuba como ahora los del IRA andan por Colombia y –cómo no– residen en La Habana. Unos y otros, islamistas y nacionalistas vascos e irlandeses, por muy lejanas que sean sus convicciones (¿tienen convicciones los terroristas, defienden valores? buena pregunta) trabajan en la misma empresa y buscan parecidos objetivos estratégicos.

Precisamente por eso el antídoto debe ser cooperativo y único. Dispersar esfuerzos, atomizar medios o separar impulsos es un disparate mayúsculo. Al menos, para eso sí sirvió la masacre de las Torres Gemelas. Dramático consuelo.

Ben Laden financió a ETA a través de una ONG radicada en Dublín
Libertad Digital 16 Octubre 2001

Una de las tapaderas de la red financiera de Ben Laden en Europa es la Agencia de la Misericordia y el Consuelo, una ONG de Dublín. En realidad, sirve para nutrir de fondos a los terroristas islámicos en Europa, pero también financia al IRA y, desde hace varios meses, a ETA. Los servicios secretos europeos intercambian información con la NSA de EEUU, cuyo centro de proceso de datos está en Menwith Hill, Inglaterra (en la foto).

El periodista y escritor irlandés Gordon Thomas, uno de los hombres con mejores fuentes informativas en los servicios secretos de medio mundo, publicó este domingo un completo reportaje en el diario El Mundo en el que detalla las relaciones financieras entre la red Al Qaeda de Ben Laden y varias organizaciones terroristas europeas, como el IRA y ETA, además de guerrillas y otros grupos criminales en varios países de Latinoamérica, como Sendero Luminoso en Perú y las FARC colombianas. En el reportaje se explica también cómo EEUU acaba de lanzar un satélite espía que vigilará el norte de España y el sur de Francia con el fin de controlar los movimientos de ETA.

Esta noticia vendría a confirmar lo publicado el pasado mes de junio por Libertad Digital, cuando este diario explicó que George W. Bush había ofrecido a Aznar, durante su visita oficial a España, todo su apoyo para acabar con ETA. Según publicó en aquellos días el diario británico The Guardian, Estados Unidos pensaba ceder información obtenida a través de "Echelon" a España. El citado periódico destacó cómo George W. Bush, en la rueda de prensa celebrada en La Moncloa durante su visita a España, afirmó que, “hasta el punto que podamos ayudar al Gobierno de España para luchar contra el terrorismo en el interior de sus fronteras, lo haremos”.

ETA quiso comprar armas químicas a Irak
La colaboración internacional contra el terrorismo entre servicios secretos de varios países permitió saber que ETA intentó obtener armas bioquímicas de agentes iraquíes en los Balcanes. Sin embargo, la operación no se llevó a cabo porque los interlocutores del régimen de Sadan Hussein huyeron tras conocer que tres miembros del IRA que viajaron a los Balcanes con una misión similar habían sido capturados por el MI-5, el servicio de espionaje británico. Precisamente estos arrestados, que son Fintan O´Fartell, Declan Rafferty y Chrostopher McDonald, según Gordon Thomas, actualmente se encuentran en la prisión británica de máxima seguridad de Belmarsh, a las afueras de Londres. De sus últimas declaraciones ante el MI-5 se concluye que las bandas terroristas ETA e IRA Auténtico están estrechamente unidas.

Los tres terroristas norirlandeses, procedentes de Country Louth (Irlanda del Norte) revelaron varios viajes que hicieron miembros de ETA el pasado verano a Belfast haciéndose pasar por turistas. El IRA auténtico, afirma Gordon Thomas, abrió cuentas corrientes con nombres falsos para su utilización por ETA en el Bank of Ireland, el Ulster Bank y el Allied Irish Bank en Irlanda del Norte y en la República de Irlanda. Otras cuentas fueron abiertas en Gran Bretaña, concretamente en Liverpool, Manchester y en el barrio londinense de Kentish Town, zonas en las que hay certeza de que existen simpatizantes del IRA.

Hamid Aich, el tesorero de Ben Laden en Irlanda
De sus declaraciones también se extrae cómo su organización mantiene lazos estrechos con un ciudadano argelino afincado en Europa. Se trata de Hamid Aich, de 34 años y “trabajador social” según consta en su pasaporte. En realidad, según el citado reportaje, Aich es el tesorero de Osama ben Laden en Europa. Desde hace dos años habría instalado su centro de operaciones en una casa del barrio del mercado de Donnybrook, en Dublín (capital de la República de Irlanda). Esta residencia está registrada como dirección oficial de la Agencia de la Misericordia y el Consuelo, un centro de caridad islámico. Sin embargo, no es más que una tapadera utilizada por Aich para financiar a más de 20 organizaciones terroristas.

En los interrogatorios ante agentes del MI-5, los tres miembros del IRA capturados en los Balcanes han asegurado que Hamid Aich les entregó una considerable suma de dinero para que fuera transferida a bancos en Santander, Bilbao y Vitoria desde las cuentas irlandesas. Se entiende que ese dinero serviría para financiar las operaciones de ETA. Expertos del FBI, según Gordon Thomas, rastrean las cuentas para intentar descubrir el entramado financiero que une a Al Qaeda, ETA y el IRA.

Hace dos semanas, una operación antiterrorista en Dublín acabó con la detención de tres libios y un argelino relacionados con Hamid Aich, el administrador de Ben Laden en Europa. En su poder tenían documentos que venían de nuevo a demostrar cómo ETA está relacionada con Al Qaeda. Una fuente del mando del Special Branch (la policía antiterrorista irlandesa) afirmó que esos datos confirman que ETA se fue “de compras” este verano a los Balcanes.

ETA, la mafia rusa y una extraña visita a Guernica
Además de las armas bioquímicas, ETA pretendía comprar 5000 kilos de explosivos, 2000 detonadores, 300 granadas de mano, 500 pistolas y 200 ametralladoras. Varios miembros de ETA viajaron a Budapest, la capital de Hungría, donde se reunieron con varios destacados miembros de la mafia rusa, según reconocieron fuentes del MI-5 al periodista Gordon Thomas. Los servicios secretos británicos llegaron a grabar las conversaciones entre los mafiosos rusos y los miembros de ETA y también las de los enviados iraquíes y los etarras. Las cintas implican claramente a Al Qaeda en toda la operación, a través de Hamid Aich y su banco paralelo en Irlanda.

En marzo de este año, agentes del FBI siguieron a Hamid Aich hasta Guernica, donde el argelino entregó tres cheques por valor de 200.000 dólares cada uno (108 millones de pesetas en total) a una persona desconocida, aunque los agentes federales norteamericanos están seguros de que existen una clara evidencia de que se trataba de un miembro de ETA. La reunión se produjo en un café de Guernica. Aich había sacado el dinero de una cuenta de la Agencia de la Misericordia y el Consuelo en Dublín.

Rojo y Eguiguren recrudecen su disputa por la autodeterminación
VITORIA. J. J. Saldaña ABC  16 Octubre 2001

El secretario general de los socialistas alaveses, Javier Rojo, sostendrá sin tapujos ante el comité ejecutivo que el PSE-EE celebra esta semana que el debate abierto sobre la autodeterminación afecta «al conjunto del PSOE» y no sólo al vasco. Rojo, quien en estos días mantiene un enfrentamiento con el sector de su partido encabezado por Jesús Eguiguren y Odón Elorza, emplazará a sus compañeros de partido -que «quieren introducir» al PSOE en la senda del nacionalismo- a que antes lean la Constitución y el Estatuto.

«Hoy, ayer y mañana es imposible que el PSOE entre en el tema de la autodeterminación porque es como ir contra la Constitución», manifestó Rojo a ABC.

Por su parte, Eguiguren, autor del polémico documento que la ejecutiva del PSE-EE analizará, rechazó que éste deje la puerta abierta a la autodeterminación, aunque sí plantea, según explica, «cuáles son las garantías y las condiciones para que eso pueda ser plenamente democrático, a pesar de considerarlo inconveniente». Además, Eguiguren puso en tela de juicio el pacto antiterrorista suscrito con el PP a nivel nacional, ya que, según afirma, «no puede haber pacto sin lealtad».

Jóvenes proetarras usan una iglesia de Bilbao para sus actos
Los carmelitas de Santuchu les dejan los locales
Locales de la parroquia del Carmelo en Bilbao, regentada por una comunidad de padres carmelitas, se ha convertido en centro de reunión de jóvenes proetarras en donde, con total impunidad, elaboran y reparten panfletos, hablan en favor de la independencia y ponen en la diana al PP.
M. R. Iglesias - Bilbao.- La Razón 16 Octubre 2001

Los jóvenes proetarras de la zona bilbaina de Santutxu se reunen con total impunidad desde hace más de cuatro años en la iglesia de su barrio para organizar sus actuaciones radicales. En la parroquia del Carmelo, regentada por una comunidad de padres carmelitas, junto a la entrada principal de la iglesia hay una puerta por la que se accede al local de la propia parroquia donde se reúnen los proetarras. En la fachada hay pintadas a favor de los presos y carteles contra el fascismo y pidiendo la independencia de «Euskal Herría». Los fines de semana es habitual la imagen de los vecinos que van a misa pasando entre los radicales que se concentran en la puerta de su local.

A primera hora de la tarde de los viernes el local pintarrajeado con símbolos y anagramas proetarras abre sus puertas. Jóvenes que apenas superan los 18 años de edad comienzan a llegar y se pone en marcha el mecanismo radical. Reciben los panfletos del fin de semana, en ellos se critica al Gobierno del PP, incluso con imágenes o fotos de concejales, parlamentarios o dirigentes de este partido en el centro de una diana con la leyenda de «carcelarios». Se habla en favor de la lucha por la independencia y se critica la sumisión en la que están inmersos los vacos por culpa de los estados francés y español. Una vez inculcado el odio en el cuerpo de los proetarras todo lo demás llega rodado: algaradas durante la madrugada, insultos, amenazas, destrozo de mobiliario urbano...

Y esto se repite fin de semana tras fin de semana en la parroquia del Carmelo de Santutxu desde hace más de cuatro años. En julio de 1997, cuando Eta cometió el brutal secuestro y asesinato de Miguel Angel Blanco, la sociedad vasca se alzó contra el terrorismo. En este barrio, uno de los más populosos de la capital bilbaína, Herri Batasuna vio como los vecinos obligaron a cerrar su herriko taberna y Jarrai perdió su lugar de reunión. Pero los proetarras no tardaron mucho en encontrar otro sitio donde maquinar sus actos de terrorismo callejero. Los radicales «tomaron» el local de la parroquia carmelita sin que ninguna autoridad eclesiástica se opusiese.

Según dijeron entonces, la pasividad fue su opción para «evitar un conflicto mayor». Y ahora, cuatro años después y una vez que los jóvenes proetarras están totalmente instalados en la iglesia, ya nadie en el barrio se atreve a decir nada. Cuentan los vecinos que más de una vez, y a plena luz del día, los radicales introducen en «su» local material explosivo de los que usan para fabricar los cócteles molotov.

El trasiego de pancartas y carteles violentos y amenanzantes es constante. Aunque los proetarras recelan de algún rostro nuevo en el barrio, a diario se cruzan en la escalinata de acceso a la iglesia con numerosos feligreses que acuden a cumplir con su religión. Incluso también «asoma» algún padre carmelita, y a lo más que llegan es a saludarse.

Un miembro de la comunidad de frailes señaló a este periódico que «el evangelio dice que hay que acoger a todos, y nosotros aquí lo que intentamos es que los jóvenes tengan un lugar donde reunirse y divertirse, sin necesidad de acudir a otras cosas».

Según este carmelita la parroquia lo único que hace es ceder su local para el barrio, y no se entromete en nada más, es decir que «hace la vista gorda con lo que allí pueda pasar».

Una de las personas que con un niño en brazos se sienta en la entrada de la iglesia a la espera de recibir alguna limosna de los feligreses asegura que los jóvenes llevan aquí mucho tiempo, «incluso a veces, me parece que cuando hay algún jaleo con la Ertzaintza vienen a esconderse, yo nunca he visto que los padres les digan nada».

Una boda
Lo cierto es que el pasado sábado a las seis de la tarde salían numerosos radicales, muchos de ellos menores de edad, con panfletos en la mano, dispuestos a empapelar la ciudad y a «lo que sea para acabar con la tortura». Minutos antes había llegado un autobús de la compañía Alsa con los asistentes a una boda que se celebraba en la parroquia. Los invitados tuvieron que pasar entre los proetarras y no faltaron los comentarios: «papá mira qué carteles hay ahí» decía un niño de diez años, y el padre tras acelerar el paso le respondió: «apura que llegamos tarde, luego saldremos por la otra escalera».

Los radicales siguen actuando con total impunidad y entran y salen de su local. Miran con descaro a los feligreses y no se «cortan» a la hora de lanzar en el interior de su sede gritos en favor de la autodeterminación del País Vasco, que, claro está, se oyen con claridad en el interior de la iglesia.
No sólo nadie les dice nada, sino que el cura que oficia la eucaristía insiste en que hay que llevar el evangelio hasta las últimas consecuencias lo que, a su juicio, se traduce en «acoger a todos sin discriminación de ninguna clase».

El mensaje está enviado y los proetarras continúan su labor. Santutxu es, después de Rekalde, el barrio bilbaíno con mayor indice de violencia callejera.

Sentido de esta guerra
Antonio GARCÍA TREVIJANO La Razón 16 Octubre 2001

El atentado contra EE UU me sorprendió cuando llevaba varios meses reflexionando sobre violencia y terror. Pese a la enormidad de lo sucedido, no tuve que cambiar de perspectiva para juzgarlo. Además de vengativo, aquel acto de crueldad gratuita trataba de provocar una respuesta militar de EE UU, contra los países que protegen a los inductores, con la esperanza de crear condiciones propicias a la guerra santa. Pero una vez comenzado este tipo de respuesta, hay que elevar a categoría de conflicto histórico, el iniciado el 11 de septiembre. Aunque fuera posible otra reacción más acorde con la idea universal de justicia, nadie debe olvidar que el degüello de inocentes lo inició el terrorismo islámico.

Ninguna hipótesis se ha propuesto para captar el sentido profundo de lo que está sucediendo. El vacio de pensamiento lo ha ocupado la teoría de Samuel Huntington sobre el «choque de civilizaciones», entre media docena de culturas que impiden ir al mundo hacia la convergencia de todas en la modernidad. He salido al paso de esta falsa opinión porque, en el terreno de las ideas, confunde cultura y civilización y, en el de los hechos, presupone la simpar fantasía de que junto a la civilización industrial (occidental) existen otros procesos de civilización divergentes. Japón, Turquía, Nueva Zelanda, Corea del Sur, Rusia, Europa del Este, China, Singapur y otros países de costumbres exóticas para nosotros, evidencian la compatibilidad de sus culturas con al civilización occidental. Y de otro lado, la riqueza petrolífera de las naciones de mayoría musulmana no ha impulsado un proceso civilizador diferente al occidental. Por eso, y a diferencia de las cruzadas o las guerras de religión, que fueron choques de culturas, la guerra actual encuentra su sentido histórico en el choque frontal de la cultura islámica integrista con la invasora civilización occidental.

Todo lo que sucede, desde las guerras de exterminio a la poesía, es conforme a la Naturaleza. La humanidad ha tratado de elevarse sobre ella. Primero, interpretándola de modo espiritual mediante la cultura. Luego, dominándola de modo material mediante la civilización. A la primera pertenecen los valores y creencias. A la segunda, los precios y las ciencias. La cultura crece en lo natural. La civilización, en lo artificial. La norma de aquélla es la justicia. La de ésta, la libertad. Las culturas se separan por su modo de sublimar la vida futura. Las civilizaciones, por su manera de organizar el futuro de la vida. Aquéllas se pueden comparar por el mayor o menor tono espiritual de su credo y de su arte. Las religiones, como las bellezas, no son iguales.

Los tipos de civilización han dependido del modo tecnológico como el hombre ha sabido transformar su entorno natural y social para hacerlo más grato o más útil. El tipo agrícola y artesanal no creó conflictos con las culturas heredadas de la antigüedad clásica. La Reforma y el Racionalismo crearon la base cultural que prestó alas a la riqueza de las naciones que desarrollaron la libertad de mercado, a la vez que la libertad política, cuando se difundió el uso de la energía solar almacenada en la Tierra.

La Contrarreforma y el oro-plata de las colonias retrasaron el inicio y el avance de la civilización industrial en España, México y Suramérica. Tal vez por eso, nuestra cultura católica tiene mejor actitud popular que la protestante ante el mundo cultural musulmán. La Contrarreforma islámica opone el integrismo a la corrupción que implica la separación de hecho del poder político y religioso, en países cuyo petróleo ha sido extraido en provecho industrial de otros y de la fortuna de los emires. ¿Qué sentido reaccionario tiene para el islamismo este Savonarola Ben Laden? ¿Chispa de pedernal que prenderá fuegos árabes en la reseca maleza nacionalista?

Jon Juaristi pide a los países hispanohablantes que valoren el potencial económico del español
El director del Instituto Cervantes, Jon Juaristi, cree que es "urgente" que los países que hablan español tomen conciencia del potencial económico que tienen en su idioma, una "fuente de riqueza" que "puede llegar a convertirse en la segunda lengua internacional". El potencial económico del español será uno de los principales puntos que abordará el II Congreso Internacional de la Lengua que tendrá lugar la semana que viene en Valladolid.
EFE Libertad Digital 16 Octubre 2001

Este congreso reunirá a más de trescientos especialistas, todo un acontecimiento que ha sido preparado durante dos años por la Real Academia de la Lengua y el Instituto Cervantes y para el que están acreditados más de cuatrocientos periodistas. En una entrevista con EFE, el responsable de esta última institución, encargada de difundir el español en el mundo, insiste en que este congreso es "una oportunidad histórica" para reflexionar, para tomar conciencia y para que los países de habla hispana tracen "de forma consensuada" las líneas generales "de un posible desarrollo de iniciativas económicas".

Juaristi asegura que el español cuenta con muchas ventajas para convertirse en la segunda lengua internacional. "No es hacer cábalas ni hacerse ilusiones desproporcionadas", dice mientras asevera que en el actual escenario mundial "desde luego hay espacio para más de una lengua".

Entre los factores de los que el español debe sacar ventaja cita la unidad del idioma en todo el ámbito en el que es hablado. "Cualquier hablante de español puede entender a cualquier otro hablante de español cualquiera que sea su origen, cosa que, por ejemplo, en el caso del inglés no se da, ni tampoco en el del francés, porque con el español no ha habido el fenómeno de criollización que se ha producido con otras lenguas".

El idioma también puede sacar ventaja de su dispersión: "el chino tiene más hablantes que el español, pero no tiene la expansión geográfica". A partir de ahí, el español debe, según Jon Juaristi, dar la batalla para superar sus puntos débiles, entre los que cita su desfase como lengua de investigación científica y como lengua de las nuevas tecnologías, y más en concreto en el mundo de Internet.

La pujanza del español, ayudada por la homogeneización a la que tiende, se traduce en que el idioma se pueda convertir en una fuente de riqueza, como lo demuestra la previsión de que en el año 2005 sólo los libros de enseñanza de este idioma vayan a suponer el veinticinco por ciento de los ingresos de la industria editorial española.

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