AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 24 Octubre   2001
#Martínez Gorriarán cree que fue un «error» reconocer los derechos históricos de Euskadi
O. BARRIUSO BILBAO El Correo 24 Octubre 2001

#El PSOE necesita un líder
César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 24 Octubre 2001

#Setién, los talibanes y Eta
Editorial La Razón 24 Octubre 2001

#El Desarme Del IRA: Un Emplazamiento Para ETA
Editorial El Mundo 24 Octubre 2001

#¿Refugio o ejemplo?
Ignacio Villa Libertad Digital 24 Octubre 2001

#El espíritu de Kursaal
Juan Alberto BELLOCH La Razón 24 Octubre 2001

#Preguntas que ofenden
Aleix VIDAL-QUADRAS La Razón 24 Octubre 2001

#Taliboinas
Tomás Cuesta La Razón 24 Octubre 2001

#Arzallus, de loco, nada
Lorenzo Contreras La Estrella 24 Octubre 2001

#El ejemplo del IRA
Pablo Sebastián La Estrella 24 Octubre 2001

#Paso adelante
Editorial El Correo 24 Octubre 2001

#El suelo y el techo
JAVIER PRADERA El País 24 Octubre 2001

#Vázquez reprocha al PSOE el «error» de pactar con el BNG, al que equipara con el PNV
L. R. R. - Mérida.- La Razón 24 Octubre 2001

#Victoria de los críticos
Susana Moneo Libertad Digital 24 Octubre 2001

#El túnel de Ibarretxe
TONIA ETXARRI El Correo 24 Octubre 2001

#La RAE incorpora un conjugador de verbos a su nueva página web
MADRID. Antonio Astorga ABC 24 Octubre 2001

Martínez Gorriarán cree que fue un «error» reconocer los derechos históricos de Euskadi
El profesor y miembro de Basta Ya denuncia la «simbiosis» entre el PNV y ETA
O. BARRIUSO BILBAO El Correo 24 Octubre 2001

El profesor de Filosofía de la UPV y miembro de la plataforma Basta Ya Carlos Martínez Gorriarán aseguró ayer que el reconocimiento constitucional de los derechos históricos de Euskadi fue «un error» porque, en la actualidad, permite a los nacionalistas interpretar el Estatuto como «el reconocimiento de unos derechos secuestrados y su devolución parcial», lo que les coloca en posición «de ventaja adicional» a la hora de plantear sus reivindicaciones de superación del marco jurídico vigente. Una aspiración «máxima» que, puntualizó, «no tienen derecho a imponer» y que implica la «ruptura del pacto social» autonómico.

Martínez Gorriarán participó en Bilbao en la segunda y última de las jornadas organizadas por el PP para conmemorar el vigesimosegundo aniversario de la Carta de Gernika, junto al catedrático de Historia Contemporánea Santiago de Pablo. En una intervención muy dura con el nacionalismo, y en presencia de Jaime Mayor Oreja, Carlos Iturgaiz y otros dirigentes populares vascos, el profesor denunció el que, en su opinión, es el «nudo gordiano» del problema vasco: la «simbiosis» que existe entre el PNV y ETA.

Según explicó, se produce «una retroalimentación positiva» entre la aceptación «parcial» del compromiso estatutario por parte de los jeltzales y el «rechazo absoluto» de la banda, que en última instancia «beneficia al nacionalismo en su conjunto» y, «paradójicamente», obliga a los constitucionalistas a enarbolar el Estatuto como bandera.

«Trama clientelar»
Gorriarán ofreció su particular visión de la relación «de amor y odio» que mantienen los peneuvistas con la Carta de Gernika: «Les es indispensable para mantener su poder político, pero, al mismo tiempo, su poder político está fundado en la posibilidad de su superación».

Así, acusó a los jeltzales de haber tejido una «trama clientelar impresionante» alrededor de las potencialidades de gestión de competencias que ofrece el Estatuto y de enmascarar estos «intereses» con «una explotación sumamente eficaz del victimismo». Incluso, citó como ejemplos la designación del ex consejero Oliveri como rector de la Universidad de Mondragón o las partidas destinadas a políticas de normalización lingüística.

El miembro de Basta Ya instó a los no nacionalistas a seguir defendiendo el Estatuto «en positivo» y exigir, al mismo tiempo, que se restablezca «el juego limpio democrático».

El PSOE necesita un líder
Por César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 24 Octubre 2001

El desastre consolidado del PSG, la fracasada moción de censura de Pascual Maragall y las actitudes de Odón Elorza y Eguiguren (punto del iceberg autodeterminista) deberían llevar a los socialistas a una inflexión en su estrategia.

Pero ¿qué quiero decir con esta jerga politológica de la «inflexión» y la «estrategia»? Quiero decir que ya es hora de que los socialistas recuperen su identidad como partido nacional, con un proyecto muy claro de España, solidario y enterizo, y que abandonen sus devaneos con los nacionalismos y se pongan a la par con el PP en un asunto que les debe ser común a ambos como es la defensa sin reservas de la idea de España.

¿Y qué posibilidades hay de que se produzca una reflexión que pueda llevar a esas conclusiones? Muchas desde el punto de vista de la lógica; muy pocas en la práctica.

Por lo que respecta a Galicia la reacción debería ser una rectificación radical. Pero ¿están dispuestos a «ver» el desastre electoral? Me temo que no a la vista de los brindis de Pepiño Blanco y los comentarios de Zapatero («un gran salto adelante»). Me temo que se nieguen a reconocer que se están equivocando desde hace dos décadas a pesar de haber pasado del primer puesto al tercero. Lo inexplicable es que gentes tan «realistas» no sean capaces de reconsiderar su política al menos por razones prácticas. Porque su error no es sólo de ideales o de principios sino de poder. Curiosamente el abandono de los ideales les lleva al alejamiento del voto popular y de la Junta. Algo similar a lo que les ha sucedido en el País Vasco. Se trata de una terquedad suicida. Qué patético perder el poder por oportunismo. Es evidente que al PSG le habría ido mucho mejor electoralmente si no hubiesen hecho concesiones a los independentistas tanto en el plano de la ideología como en el de las alianzas. Ahí tienen la contrafigura de Paco Vázquez. Se niegan a reconocerla.

Es muy posible que Touriño quiera repetir los argumentos que le dieron buenos resultados a Beiras. Lo que ahora no le vale al Bloque podrá valer al PSG. Este será el mecanismo mental que les eximirá a los socialistas de rectificar.

La batalla tiene mejor pinta en el País Vasco. El terrorismo facilita el trabajo de Nicolás Redondo. Perdidas las elecciones, cada día hay razones para mantener el pacto de los dos partidos nacionales, cada día se dan hechos como los del martes en Eibar, cada vez son más frecuentes las «fugas» terroristas del PNV, no hay día sin algún motivo para que deba actuar el Fiscal General del Estado. Si el Estado ha desaparecido de la vida cotidiana en el País Vasco ¿qué sucedería si no se mantuviera el pacto del PP y el PSOE? Es una cuestión de supervivencia que sólo pueden ignorar irresponsables de la categoría de Odón Elorza y Eguiguren.

Y desde Barcelona llama Pascual Maragall reclamando un cambio de Estatuto y una «relectura» de la Constitución y un Estado de nueva planta. Llama, digo, a Nicolás Redondo. Y este se crispa, y le responde que se dé consejos a sí mismo, que bien que los necesita. Toda la vida jugando al social/nacionalismo y los de Esquerra se abstienen en la moción de censura y le dejan en ridículo.

Como se ve, son muchos los elementos que deberían llevar al PSOE a una reflexión, de tal modo que llegara a producirse una «inflexión» decisiva en su «estrategia», pero para que pudiera convertirse en realidad esta jerga politológica haría falta un líder. El PSOE tendría que tomar medidas para convertirse en alternativa en Galicia y en el País Vasco debería franqueársele el camino a Nicolás Redondo y alguien, un líder, debería rechazar la salida confederalista de Maragall. Pero nadie, ni siquiera los que hablan bien de él, piensa que José Luis Rodríguez Zapatero pueda ser ese líder.

Setién, los talibanes y Eta
Editorial La Razón 24 Octubre 2001

El obispo emérito José María Setién no pierde oportunidad de meterse en un charco tras otro. Ha reaparecido para explicar que no se puede tratar de la misma forma los terrorismos de Eta y de los talibanes ya que «es fácil enfrentarse a los enemigos que se considera que proceden del exterior» pero, «cuando el terrorismo viene de dentro, de gente de un mismo pueblo que piensa que esas acciones no son terrorismo, sino acciones de carácter violento para resolver un problema, es difícil enternder que por la represión se consiga su eliminación».

Sería admisible que Setién, o cualquiera, diferenciara teóricamente el origen y los objetivos del terrorismo etarra y el talibán, pero es inadmisible que se pretenda diferenciarlos en sus efectos sociales o desde el punto de vista moral; y, desde luego, es una torpeza encontrar la diferencia en la geografía del terrorismo, en si procede del «exterior» de unas fronteras o del «interior» de ellas». Porque lo que se deriva de este razonamiento es que un terrorismo, el talibán, es combatible, mientras que el otro, el etarra, es irreductible, y sólo se puede abordar por la «solución política del conflicto». ¿Qué nos impide pensar, sensu contrario, que el talibán no tiene una naturaleza política que hay que afrontar con el diálogo? ¿Simplemente el hecho de que «viene del exterior»? Obviamente, monseñor Setién se ve obligado a hacer encaje de bolillos para sostener que hay que negociar con los terroristas. Como nadie entendería que eso lo aplicara un obispo católico a los talibanes, fanáticos fundamentalistas islámicos, el ínclito prelado se apresura a decir que hay dos terrorismos. El malo, talibán, y el justificado porque «viene del propio pueblo», el de Eta.

La confusión mental de Setién no acaba aquí, porque afirma que los etarras no se consideran a sí mismos terroristas porque sus acciones son sólo «de carácter violento para resolver un problema». ¿Y qué piensan los talibanes, que son terroristas? Está claro que no; creen que están ungidos para una acción que le reclaman Dios y la historia y quieren resolver un problema, la hegemonía política y cultural de Occidente.

El asunto no es lo que piensen los etarras de sí mismos. Es que lo piensa Setién. Que Eta existe para resolver un problema, y no que Eta es el problema. Es irrelevante que se considere que éste es «exterior» a la sociedad o que proceda de ella, porque ambos intentan su destrucción a través de la eliminación física de algunos de sus ciudadanos y el atemorizamiento del resto. Setién se ve obligado a separar talibanismo de etarrismo, porque no corren buenos vientos en el mundo para los terroristas. Pero los fanatismos tienen muchas más semejanzas que diferencias, y contra ellos nunca ha valido la cesión o el diálogo, sino su neutralización por la vía de la justicia.

El Desarme Del IRA: Un Emplazamiento Para ETA
Editorial El Mundo 24 Octubre 2001

El largo y complejo proceso de paz para Irlanda del Norte, fruto de los acuerdos del Viernes Santo de 1998, había entrado en un callejón sin salida. Las instituciones de autogobierno estaban bloqueadas desde el mes de julio y los unionistas abandonaron el Gobierno la pasada semana debido a la negativa del IRA a entregar las armas.

Ayer, en una decisión histórica, el grupo terrorista norirlandés anunció que cumpliría el compromiso de renunciar a sus arsenales y poco después la Comisión Internacional de Desarme confirmó que el IRA ha inutilizado una serie de armas, municiones y explosivos de acuerdo con las normas pactadas. Todos los partidos irlandeses consideraron que el proceso de paz es prácticamente irreversible y el primer ministro, Tony Blair, habló de «una nueva era para Irlanda del Norte», tras 30 años de violencia.

Lo más significativo de este trascendente paso dado por el IRA es que se ha producido gracias a los esfuerzos de los dirigentes del Sinn Fein, brazo político de la organización terrorista, que tuvieron el coraje de situarse a la vanguardia del movimiento que defendía las reivindicaciones de los católicos norirlandeses y apostar por una solución política en lugar de la lucha armada. De hecho, ha sido el líder del Sinn Fein, Gerry Adams, quien ha convencido a los más duros de la organización terrorista de la necesidad de abandonar las armas, una vez conseguido un cierto nivel de autogobierno en los acuerdos de paz.

Con la decisión del IRA de renunciar a las armas, sólo queda en la UE una organización terrorista que siempre se ha considerado a sí misma hermana de sangre del Ejército Republicano Irlandés: ETA. Siempre hemos rechazado las comparaciones entre el conflicto que ha enfrentado a la población católica de Irlanda del Norte con la comunidad protestante y el Gobierno británico y el llamado problema vasco. Ha sido la banda terrorista, su brazo político y el PNV los que han equiparado ambas situaciones. Así que, siguiendo con su lógica y teniendo en cuenta que el País Vasco dispone de una mayor autonomía que el Ulster, ETA debería tomar ejemplo del IRA y Batasuna del Sinn Fein. Aunque no cabe ser muy optimista porque en el entramado radical vasco los acontecimientos han sucedido justo al revés que en Irlanda: los duros, partidarios del tiro en la nuca, siempre se han impuesto a quienes, aunque sea de forma tímida, se han inclinado por la vía política.

¿Refugio o ejemplo?
Por Ignacio Villa Libertad Digital 24 Octubre 2001

El anuncio del IRA sobre el inicio del abandono de las armas, además de ser un gesto histórico -en caso de consumarse definitivamente-, provoca en cualquier ciudadano español una mirada hacia el País Vasco. Una mirada rápida, casi instintiva, para certificar que la solución del problema irlandés no es válida para el problema vasco. Son dos realidades distintas, con orígenes marcados y con raíces históricas diferentes.

Desde el nacionalismo vasco, hace ya hace años, se busca refugio y excusa en Irlanda del Norte. Desde el PNV se pretende de forma desesperada encontrar una coartada, un espejo en el proceso de paz en Irlanda del Norte, un referente en las relaciones entre Londres y Dublín pasando por Belfast. El PNV busca y busca, pero no lo encuentra. Sencillamente no hay nada que encontrar. Irlanda del Norte y el País Vasco tienen dos caminos separados y diferenciados. Y decir lo contrario es mentir y trafucar la realidad. Siendo problemas distintos, en cambio, desde un punto de vista político, el proceso de paz irlandés sí que podría ser un ejemplo para el nacionalismo vasco, que "utiliza" la paz en beneficio propio. Esa es la gran diferencia, esa es la clave. En Irlanda del Norte se ha buscado la paz con grandes altibajos, pero se ha buscado dejando de lado los intereses partidistas. En el País Vasco, el PNV pretende sacar de la confusión provocada el mayor rédito posible para sus intereses, y además actúa con miedo y con temor hacia los terroristas.

El nacionalismo vasco, más pendiente de sus deficiencias y de su futuro, ha borrado sus objetivos del horizonte. Vive pendiente de lo inmediato, perdiendo la visión de conjunto. El PNV, sobrevive atado de pies y manos por los terroristas. Y se olvidan de que, sí realmente quieren la paz, deberían afrontar con valentía y coraje una situación complicada. Pero se empeñan en demostrar que son incapaces de entender que la paz cuesta un esfuerzo, y tiene que ir acompañada de generosidad. Irlanda del Norte no puede ser un refugio para un nacionalismo vasco desorientado y confuso. En todo caso, el proceso de paz que se reconduce en tierras irlandesas tendría que ser una llamada de atención para los políticos nacionalistas tibios en las formas y contradictorios en el fondo. La actitud, de la que hacen gala, es una actitud que se sitúa muy lejos de la paz. Es una actitud egoísta con ribetes de miedo. Y de esta forma no se avanza hacia ningún sitio.

Irlanda del Norte no puede ser un refugio para las artimañas nacionalistas; debería ser, en todo caso, un ejemplo para abandonar unas actitudes mezquinas en lo político y cobardes con el terrorismo. Todo lo demás son fabulaciones de Arzalluz y compañía.

El espíritu de Kursaal
Juan Alberto BELLOCH La Razón 24 Octubre 2001

La presentación del libro que Isabel San Sebastián ha escrito sobre Jaime Mayor Oreja, ayer mismo en Madrid, tuvo de algún modo el rango de un acto de Estado. Por los asistentes desde luego, pero también por el contenido del libro y por la personalidad del biografiado. Todos sabemos que la parte más apasionante del libro es justamente la que aún no ha escrito; esto es, la vida política de su protagonista después de las últimas elecciones (y lecciones) vascas.

El 28 de abril, ya en medio de la larga campaña electoral previa a las elecciones de mayo, la Plataforma ¿Basta Ya! convocó un acto en el Kursaal de San Sebastián para reivindicar algo tan elemental como la necesidad de que en el País Vasco los derechos y libertades proclamados en la Constitución tuvieran el mismo grado de vigencia que en el resto de España, sin que la opción ideológica elegida pueda seguir operando como un factor de discriminación y lo que es peor, como un gravísimo riesgo de ser asesinado. En este acto hubo dos protagonistas mudos: Jaime Mayor Oreja y Nicolás Redondo. Sólo hablaron los intelectuales, los periodistas, las víctimas y, es lógico pues lo que allí ocurrió era algo excepcional, algo tan poco usual y frecuente como un «mitin de los ciudadanos», como la constatación de que el «espíritu de Ermua» había alcanzado su madurez, y que, en consecuencia, existía la posibilidad de imaginar una alternativa constitucional al nacionalismo.

Después vinieron las elecciones vascas, acontecimiento que, dado el natural carácter distraído y olvidadizo de gran parte de nuestra clase política y mediática, parece haber ocurrido en la larga noche del Pleistoceno. Casi nadie quiere asumir que es un hecho vivo y menos que nadie quienes con mayor intensidad verbal y acústica provocaron expectativas desmesuradas, sacralizando en términos partidistas y mediáticos lo que, por su naturaleza sólo puede ser un esfuerzo de largo aliento. Quienes con más entusiasmo jalearon a los protagonistas son los que, luego más interés demostraron, no sólo en descalificarlos o ningunearlos, sino, lo que es más grave, también en olvidarse del proyecto cívico ¬constitucional¬ que trataron y tratan de llevar adelante.

En medio de tanta frívola frustración ni siquiera se acepta la evidencia de que arrojaron un claro saldo positivo y no sólo en incremento del voto constitucionalista sino también en términos de descalabro de la organización política sostén del terrorismo. Menos se comprende el sutil giro moderado que experimentó el Gobierno vasco al haber asumido una cierta corresponsabilidad activa en la lucha contra el terror, al haber dilatado en el tiempo ¬«10 ó 15 años» acaba de decir Arzallus¬ las pretensiones soberanistas, cuando poco antes se apostaba por el año 2003 como el momento decisivo, o incluso, al aceptar de manera reciente que Euskadi no podrá tener «voz propia» en España ni en Europa mientras sobreviva la violencia. Tales hechos serían impensables sin la movilización ciudadana plasmada gráficamente en el acto del Kursaal y sin el protagonismo político asumido por Jaime Mayor Oreja y Nicolás Redondo. Una cosa es corregir críticamente la deriva aprendiendo de las lecciones vascas y otra bien distinta abandonar el barco.

El tiempo dejará claro que las aportaciones más significativas de Mayor Oreja a la altura de la mitad de su biografía son en el campo de la Política con mayúsculas, esto es, en el campo de la política vasca.
Mayor Oreja ha militado en el esfuerzo de combatir el mito de la imprescindibilidad del PNV. Y esto, en mi opinión, es algo de enorme calado, por cuanto, desde la pervivencia de tal dogma, no siempre se repara en que se está negando la posibilidad misma de la «alternancia política» que, a su vez, es la esencia del sistema democrático. La práctica y la doctrina política según la cual, o se pacta con el PSOE, o se pacta con el PP, o, peor aún, se pacta con uno en Madrid y con otro en Vitoria, pero el PNV siempre en medio, en el centro del escenario político como un inevitable y metafísico jueves, es de todo punto de vista inaceptable. O, por ser más preciso, tales escenarios pueden ser razonables y, en ocasiones, hasta positivos; sólo en la medida en que no sean los únicos posibles.

Pues bien, Mayor Oreja se atrevió a pensar que era justo y necesario cambiar el jueves del lugar que ocupa en el calendario semanal. Y claro que no es fácil cambiar de lugar al jueves, como no sea cambiando las reglas. Para ello era preciso lograr un gran pacto entre el partido del gobierno y el primer partido de la oposición. La firma del acuerdo entre el PP y el PSOE contra el terrorismo y sobre la política vasca, leal y para algunos inesperadamente impulsado por José Luis Rodríguez Zapatero, supuso abrir una baraja nueva en el complicado póker vasco, una baraja y un juego nuevo con el cual no resulta inviable, en función de la circunstancias, ligar una escalera de color, esto es, una gran coalición constitucional que permita instaurar la normalidad democrática también en Euskadi. Pero nadie sensato puede pensar que una tan difícil jugada pueda salir en la primera mano. Hay que seguir barajando, hay que seguir trabajando sin fatiga con frialdad hacia fuera y pasión por dentro.

El nuevo escenario internacional puede proporcionarnos algún comodín. Como por ejemplo, el que se acelere el proceso de creación de un espacio judicial y policial europeo, o la equiparación no sólo operativa sino sobre todo política del terrorismo de origen nacionalista con el que tiene su origen el fundamentalismo islámico, o finalmente porque una adecuada presión internacional permita al llamado nacionalismo moderado abandonar toda esperanza secesionista. Pero no debemos engañarnos, la batalla se libra en lo esencial en casa. Mayor Oreja y Nicolás Redondo pueden, si no los abandonamos entre todos y deben ganar la partida. En el bien entendido sentido de que con ellos la ganaremos todos.

Preguntas que ofenden
Aleix VIDAL-QUADRAS La Razón 24 Octubre 2001

Xabier Arzalluz es infatigable a la hora de proponer iniciativas asombrosas. La última ha consistido en apuntar la posibilidad de un referendo en el que se preguntara a la sociedad vasca si deseaba la desaparición de Eta. Como es na-tural, la opinión pública ha quedado atónita y una mezcla de incredulidad e indignación ha recorrido el país. Porque plantear el interrogante de si resulta conveniente la desaparición de una banda mafiosa parece, cuanto menos, superfluo. El sorprendente invento del presidente del Partido Nacionalista Vasco equivale, por poner un ejemplo de dolorosa actualidad, a interesarse por si los norteamericanos consideran conveniente que Al Qaida quede borrada del mapa y dejen de circular cartas con polvo de esporas de ántrax a través de su servicio postal. Mucha gente de buena fe podría llegar a la conclusión de que el cabeza de filas del aranismo está urgentemente necesitado de tratamiento psiquiátrico.

Sin embargo, esta conclusión piadosa revelaría un grave desconocimiento de un personaje que no da puntada sin hilo, incluso cuando parece que desvaría. Arzalluz es, en efecto, diabólicamente malvado, pero de tonto no tiene un pelo. El hecho de formular la cuestión de si Eta debe o no seguir con sus actividades delictivas obedece a un propósito perfectamente calculado y meditado. En efecto, si esta pregunta se plantea en una consulta popular es que tiene cierto sentido, porque a nadie se le ocurriría escribir en una papeleta de referendo algo que careciera de todo fundamento. Así, el mensaje subliminal transmitido por el ex-jesuíta es que si un político democrático como él se atreve a poner sobre el tapete semejante sugerencia es que el asunto ofrece, por lo menos, motivo de duda. Y siguiendo el razonamiento, si la cosa no está del todo clara es que existe una base de justificación, que no puede ser otra que el llamado «conflicto político». Por tanto, a través de tan tortuoso camino el gran pontífice del irredentismo vasco introduce en las mentes incautas una conclusión aún más estremecedora, que es la que en realidad buscaba con tan taimado ejercicio: las actividades criminales de Eta puede que tengan una cierta explicación merecedora, en principio, de una mínima consideración.

Una vez más nos encontramos con una desgraciada evidencia que no por conocida deja de ser terrible, y es la de que Arzalluz no cree conveniente que Eta sea policial, judicial y políticamente derrotada hasta que él y su partido hayan alcanzado su meta, a saber, una Euskadi independiente dotada de un Estado propio y desgajada de España. Si la talla de un líder se midiera por su capacidad de hacer daño, sin duda el presidente del Euskadi Buru Batzar no tendría rival posible en Occidente. Hay preguntas que sí ofenden y la cúpula del PNV se ha descolgado con una de efectos tan letales como las bombas de sus hijos descarriados.

Taliboinas
por Tomás Cuesta La Razón 24 Octubre 2001

La descacharrante imagen de Javier Ben Arzallus con uniforme militar y barba de asceta tiene, tras su innegable surrealidad, aquella certeza indefinible en la que arraigan los sueños. Ese montaje desmonta la abstracción y el inconsciente colectivo sale a relucir entre la carcajada y el desasosiego. Parecerá mentira, pero es verdad, aunque la hipocresía bienpensante niegue la evidencia. A nosotros los talibanes nos caen bastante lejos, pero los taliboinas acechan donde menos te lo esperas. Son distintos collares para perros idénticos; la misma ausencia de materia gris empaquetada en sombreros diferentes.

Don Pío Baroja definió a los «chapelaundis» como gente que poseía un corazón tan grande como su cabeza. Los taliboinas, por el contrario, lo tienen todo pequeño. Son especímenes escasos de valor y huérfanos de inteligencia que atufan a sotana y alcanfor, a carlismo rancio y a nazismo pestilente. Personajillos que fabrican un cesto a su medida con los mimbres de la mezquindad, el fariseismo, el chantaje y el miedo.

La España de charanga y pandereta está resumida en Ben Arzallus con una claridad casi filosa, por lo que tiene de hiriente. Ese arquetipo chulesco y manduchón, tramposo y farolero, practica la estrategia tabernaria de envidar a la grande con menos que un pimiento. De un tiempo a esta parte, es una caricatura de sí mismo y sería cosa de tomarlo a broma si no hubiese sangre de por medio.

Porque el problema no es el ruido, sino el eco. Las baladronadas del líder peneuvista resuenan menos en la cerrazón de los «batzokis» que en la supuesta paz de algunos cementerios. Y no hace falta subrayar que, en muchas ocasiones, no hay nada tan atronador como el silencio.

Esa portada de Arzallus en su papel de taliboina era una chafarrinón certero. Daba un poco de asquito, qué quieren que les diga, pero es que la mierda, aunque la quieras envolver para regalo, siempre es mierda.

Arzallus, de loco, nada
Lorenzo Contreras La Estrella 24 Octubre 2001

Los atentados terroristas del 11 septiembre en Nueva York y Washington sin duda han empezado a influir en el proceso de paz irlandés, hasta el punto de que el Gobierno norteamericano acaba de ejercer presiones sobre el Sinn Fein, organización independentista y brazo político del IRA, para que este último destruya o entregue sus armas.

Es, sin embargo, harto dudoso que Estados Unidos dirija su atención hacia el País Vasco para lograr, respecto a ETA, un afecto similar o siquiera parecido. La sugerencia de Arzallus sobre la posibilidad de un referéndum o consulta a la población vasca para que se pronuncie en torno a la continuidad o desaparición de la banda armada tiende a indicar la existencia o búsqueda de un camino no ya de paz, sino de avance hacia el independentismo vasco mediante un referéndum indirecto, aparentemente orientado hacia otro objetivo. Cuestionar la existencia de ETA equivale en realidad a plantear su propia legitimidad si tal es la voluntad del pueblo consultado.

Simultáneamente, monseñor Setién, antiguo obispo de San Sebastián y en la actualidad obispo emérito de la misma diócesis, ha establecido una diferencia entre el terrorismo etarra y otras modalidades de violencia, pongamos por caso el terrorismo patrocinado por Ben Laden. Se trata de una actitud emparentada con la de Arzallus y una propuesta, por tanto, de legitimación de la organización armada en cuanto entidad susceptible de recibir, si procede, el aval de la sociedad en la que se inserta.

Según el vicepresidente del Gobierno y ministro del Interior, Mariano Rajoy, Javier Arzallus habría sufrido una perturbación mental. Sin embargo, si se considera el propósito e incluso la habilidad del planteamiento, todo lo tortuoso que se quiera, de locura nada. El Líder nacionalista vasco sabe una vez más lo que dice y, por supuesto, lo que quiere. Tentar en la práctica el terreno de la consulta popular, llámese o no referéndum, es un ejercicio político de primera importancia. Imaginemos una respuesta positiva del pueblo consultado o incluso una respuesta negativa pero sin un rechazo cuantitativamente claro. El avance hacia una confirmación de los postulados nacionalistas en el más radical de los sentidos no dejaría de ser manifiesto. ETA, de acuerdo con tal situación creada por el pretendido referéndum, habría empezado a ser legal de alguna manera. La hipótesis de un rechazo total a la banda es difícil de asumir. Y ahí estribaría la importancia política de la tentativa que Arzallus sugiera. De locura, en efecto, nada. Peligrosidad, toda la que se quiera para los intereses del Estado unitario.

Lo que sí parece o da la impresión de ser una ocurrencia política descabellada es el proyecto oficioso, y ya prácticamente desechado, de incluir a Batasuna y las organizaciones civiles afines al independentismo y a la mentalidad de ETA en la lista de entidades calificadas como terroristas por la Unión Europea. Es jurídicamente imposible que tales organizaciones con representación parlamentaria y, por tanto, con diputados democráticamente elegidos, pueda pasar a la categoría de perseguible por la UE si antes el Gobierno español y los tribunales no ilegalizan a todo ese conjunto de realidades afines a ETA .Y ése es precisamente el paso que las autoridades españolas han dudado siempre en dar. Sin olvidar, por otra parte, el recurso que tendría tales organizaciones en la práctica para cambiar su propia estructura, su denominación y hasta sus estatutos, en un fraude de ley ciertamente, pero de indudable eficacia. Piénsese en Gara como sucesora de Egin, por citar sólo un ejemplo de metamorfosis política. En resumidas cuentas, un diabólico juego, un damero maldito capaz de envolver al Gobierno en una auténtica pesadilla.

El ejemplo del IRA
Pablo Sebastián La Estrella 24 Octubre 2001

El anuncio de la entrega definitiva de las armas hecho ayer por el IRA para salvar el proceso de paz del Ulster constituye una decisión importante y definitiva para consolidar este proceso en un momento muy significativo de crisis internacional con motivo del ataque terrorista de comandos de Ben Laden a Washington y Nueva York.

Los máximos responsables del IRA, con Gerry Adams a la cabeza, saben que en la crisis que hoy se dirime en Afganistán contra el terrorismo internacional Gran Bretaña desempeña un papel primordial al lado de Washington y que, en toda Europa y en el mundo occidental, se ha tomado conciencia política y social de todo lo que el terrorismo significa y supone como riesgo para la libertad y la vida de los ciudadanos de países democráticos de Occidente. Así como de la firme decisión de las primeras potencias del mundo, con Estados Unidos a la cabeza, y de las naciones europeas de combatir toda forma de terrorismo, sin aceptar excusa política alguna.

Lo que, por lo menos en el campo de la Unión Europea, va a suponer un cambio radical de la estrategia de los países que la integran y una toma de conciencia, decisiones policiales y de corte jurídico y económico, que van a impedir a organizaciones como el IRA o ETA, y a sus respectivos entornos político y social, mantener una presunta "autonomía política y territorial", porque el problema será no sólo de Irlanda o de España sino de todos.

En el Ulster, con el proceso de paz culminado y la entrega de las armas, esta crisis parece que va a llegar a su punto final (por más que siempre queden algunos grupos violentos), y no cabe la menor duda de que lo ocurrido en los Estados Unidos ha sido determinante para que el IRA se decida de una vez a entregar las armas y también a clarificar definitivamente su posición ante el proceso de paz.

Ante esta nueva situación internacional y ante el ejemplo inmediato del IRA, los dirigentes de ETA y de su entorno deberían reflexionar con la mayor urgencia y abrir una puerta al final de la violencia, bien retomando la fallida tregua de años atrás, bien iniciando un nuevo proceso que lleve la paz al País Vasco y que acabe con los crímenes, extorsiones y amenazas a la libertad, para que quienes aspiran a la independencia de Euskadi lo hagan por la vía pacífica de la política y no por el camino el terror.

El pésimo resultado electoral cosechado por Batasuna en los pasados comicios, sumado a la crisis internacional, al ejemplo del IRA y al clamor de la sociedad vasca (que no necesita de un referéndum para su evidencia) son hechos muy importantes como para que ETA cambie de una vez para siempre su rumbo e inicie un buen camino de paz y de reivindicación política, como el que en su día iniciaron otros dirigentes de su organización, hoy integrados en la democracia. Si no lo hacen ahora (cuando suenan rumores de alguna nueva gestión eclesiástica), a los duros golpes policiales que ha sufrido ETA desde que Rajoy está al frente de Interior se sumarán otras acciones dentro y fuera de España, tanto por parte de la Unión Europea como de los Estados Unidos, que empeorarán la ya difícil situación de esta organización.

Los tiempos que corren son difíciles para la paz, pero en esos tiempos difíciles es en los que se suele conseguir, con mayor esfuerzo, los acuerdos más sorprendentes. El IRA acaba de demostrar, y veremos si no ocurre otro tanto entre Palestina e Israel, que la paz es posible. Ojalá que en el País Vasco esta dinámica nos conduzca a un tiempo y un proceso, si no parecido en la forma (por las importantes diferencias de cada caso), si idéntico en el resultado final.

Paso adelante
Editorial El Correo 24 Octubre 2001

El IRA dio ayer inicio al decomiso de sus arsenales. La certificación favorable de la Comisión Internacional de Desarme presidida por el general canadiense John de Chastelain avala una decisión histórica que, con toda probabilidad, concede al proceso de paz norirlandés un carácter irreversible. El gesto, tan anunciado como requerido por Gerry Adams y Martin McGuinness, ha salvado en el último instante el colapso de las instituciones de la autonomía norirlandesa y la frustración del proceso iniciado con los acuerdos del Viernes Santo de 1998. En aquella ocasión, el activo protagonismo de los gobiernos de Londres y Dublín, junto con la mediación norteamericana, propiciaron un compromiso esperanzador que se sustentaba en la excarcelación paulatina de los terroristas republicanos y unionistas, la creación de un gobierno autónomo multipartidario y pluriconfesional para gestionar los asuntos del Norte de Irlanda y el establecimiento de instancias transfronterizas para integrar el parecer de Dublín a cambio del abandono definitivo y verificable de las armas y la previa supresión de las cláusulas constitucionales de la República de Irlanda que reivindicaban la unificación de la isla.

Probablemente, el IRA habría accedido a desarmarse sin que mediaran los macroatentados del 11 de septiembre en Estados Unidos. De hecho, los indicios que mostraban su disposición a dar el paso exigido son muy anteriores a la trágica fecha. Pero caben pocas dudas de que el contexto internacional ha ayudado a vencer las últimas resistencias. Mientras tanto, los políticos republicanos -y a su cabeza Adams y McGuinness- han ido convenciendo lentamente a los activistas republicanos hasta hacerles ver que a ellos correspondía salvar el proceso de paz, dado que precisamente se había puesto en cuestión la sinceridad de su postura. Al límite del fracaso, el IRA no podía echar sobre sus espaldas la responsabilidad de una frustración que cualquier grupo terrorista norirlandés habría aprovechado para reactivar la espiral violenta.

El desarme anunciado por el IRA es lo más semejante a la desaparición de ETA, reivindicada de forma insistente por la ciudadanía de Euskadi y del resto de España y por las instituciones democráticas. La noticia -esperada durante tan largo tiempo por irlandeses y británicos- constituye una referencia envidiable para quienes en este otro rincón de Europa soportan la inquina implacable de la persecución ideológica y la inseguridad extrema. Lo que convierte la decisión del IRA en un «hecho histórico» y «sin precedentes» es que una organización terrorista dé el paso de desprenderse de su poder fáctico para que los argumentos de su brazo político -el Sinn Fein- no cuenten con una fuerza distinta a la de su representatividad a la hora de confrontarlas con las demás voluntades presentes en el Norte de Irlanda. El restablecimiento del autogobierno norirlandés recibe, así, un doble espaldarazo. Por un lado, el anuncio del IRA permite que las instituciones de la autonomía reanuden su actividad, en suspenso desde que el pasado 1 de julio David Trimble dimitiera como primer ministro de Irlanda del Norte. Pero, además, la desaparición de la coacción armada propicia que las futuras decisiones se ciñan más a la voluntad de los propios norirlandeses que a la providencial presencia de los gobiernos de Londres y Dublín, o a los buenos oficios de EE UU en el proceso de paz.

Uno de los datos que distingue el complejo IRA-Sinn Fein de la trama compuesta por ETA y sus organizaciones satélites es que el republicanismo irlandés ha demostrado la existencia de una estructura jerarquizada capaz de tomar decisiones que están a punto de terminar con décadas de dolor, tragedia y segregación. La experiencia demuestra que en el caso del terrorismo vasco de inspiración abertzale la inercia violenta impide la formación de estructuras capaces de adoptar decisiones contrarias a su perpetuación. Ciertamente, el desarme del IRA resta argumentos a quienes pretendan justificar la persistencia del terror en tierra vasca. Entre otras razones porque el contenido del autogobierno norirlandés -consignado en los acuerdos de Viernes Santo- se sitúa a distancia de la autonomía real de que gozamos los vascos. Pero tanto ETA como sus aledaños han demostrado poseer una disposición refractaria a todos aquellos datos externos que no favorezcan a su instinto de pervivencia. ETA se queda, al fin, sola en el contexto europeo. Los dos procesos de paz en que el nacionalismo vasco se inspiró para orientar sus pasos en 1998 -los acuerdos de Oslo y los acuerdos de Viernes Santo- han desembocado, al final, en dos escenarios totalmente opuestos. La gran lección que el caso norirlandés nos ofrece es que el sufrimiento compartido por una confrontación civil y desdichada ha llevado a los propios protagonistas de tan sangriento pasado a reconducir las emponzoñadas aguas del odio y la incomprensión hacia cauces que preludian un nuevo tiempo para miles y miles de ciudadanos que han padecido en su vida cotidiana, en su bienestar, las consecuencias de una incertidumbre que ni siquiera les permitía asegurar su derecho fundamental a la vida. A partir de hoy la cultura democrática podrá desterrar -ojalá que para siempre- la palabra ‘ulsterización’ como sinónimo del infierno en que la guerra civil convierte la convivencia humana.

El suelo y el techo
JAVIER PRADERA El País 24 Octubre 2001

Casi sepultadas informativamente en el resto de España por la conmoción del 11 de septiembre, las sextas elecciones gallegas han revalidado el cuarto mandato consecutivo con mayoría absoluta de Fraga. Los frutrados asaltos a la presidencia del Gobierno entre 1977 y 1986 -también cuatro seguidos - del fundador del PP mostraron la existencia de un techo (en torno al 25% ) para la aceptación de su candidatura a escala nacional; las victorias obtenidas en el ámbito autonómico desde 1989, en cambio, parecen mostrar que dispone de un suelo a prueba de terremotos en Galicia. ¿Cómo explicar esos opuestos efectos de arquitectura electoral causados por una misma persona? El transcurso del tiempo y el relevo generacional casi han borrado el recuerdo -muy vivo durante la etapa de la transición- del despótico comportamiento de Fraga como ministro de Franco y de su proyecto político continuista lanzado en 1976 -con ayuda de otros seis ex ministros de la dictadura- bajo las siglas de Alianza Popular; la participación de Fraga en la ponencia constitucional y el rescate de su figura por los socialistas ('le cabe el Estado en la cabeza') para erosionar a Suárez ayudaron a la benevolente revisión historiográfica de su incómodo pasado, elevado a los altares por el PP tras la victoria de 1996.

El desnudo pragmatismo de Fraga (camuflado bajo la altisonante retórica de los sagrados principios) y su rampante oportunismo (pasó de exigir la reforma de la Constitución en materia autonómica a presidir la Xunta de Galicia) explican su fácil adaptación a diferentes situaciones políticas. Movido por la pasión política de ocupar el máximo posible de poder en el Estado, su doctrina combina los mensajes autoritarios (llevados a la práctica siempre que ocupa cargos públicos), la defensa de las costumbres y valores tradicionales (compatible con sus chocarreros piropos a la condición femenina) y el intervencionismo de la Administración (caldo de cultivo para la utilización partidista del gasto público y la creación de redes clintelares).

Como presidente de la Xunta, Fraga se ha beneficiado de la tendencia inercial de muchos votantes en las elecciones autonómicas a ratificar su apoyo a los administradores que aplican los recursos públicos a mejorar las infraestructuras, los servicios y la calidad de vida. Gracias a su control de la propaganda y de la publicidad institucional, los presidentes autonómicos suelen proclamarse autores exclusivos y excluyentes de tales realizaciones redistribuidoras, financiadas con impuestos recaudados por el Estado y a veces con fondos europeos. La regla en favor del partido que ocupa el poder para ganar las siguientes elecciones autonómicas ofrece excepciones: aunque el PSOE gobierna desde siempre en Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha, perdió en su día Madrid, la Comunidad Valenciana, Murcia, La Rioja y Asturias (luego recuperada), al tiempo que el PP fue desalojado de su feudo de Baleares.

Limitado al ámbito autonómico, el análisis completo de los comicios gallegos deberá aguardar al recuento del voto de los emigrantes. En todo caso, cabe ya formular algunas conjeturas sobre el futuro. La improbabilidad de que Fraga se presente a la cita autonómica del año 2005 podría mover el suelo de la mayoría absoluta del PP, garantizado hasta ahora por su candidatura; la guerra sucesoria será desestabilizadora para los populares. La ligera remontada del PSOE (que había perdido más de 100.000 votos entre 1989 y 1997) salvará a Pérez Touriño de la defenestración sufrida por sus cuatro predecesores El frenazo del BNG, que ha perdido 50.000 votos y ha bajado incluso en ciudades donde ejerce el gobierno municipal, tal vez sea utilizado por los sectores más radicales de la coalición para reprochar el improductivo giro hacia la moderación de Beiras y exigir su relevo. Es inevitable, por lo demás, que los partidos ganadores de unos comicios autonómicos los consideren la primera vuelta de las elecciones generales: relamiéndose como un niño goloso ante el escaparate de una pastelería, Javier Arenas ha aprovechado los comicios de Galicia para jubilar a Zapatero y profetizar el reinado eterno del PP. Los resultados del 21-0, sin embargo, no son concluyentes para nadie: ni adelantan la segura victoria del PP en las generales de 2004, ni revalidan inequívocamente la estrategia opositora del PSOE.

Vázquez reprocha al PSOE el «error» de pactar con el BNG, al que equipara con el PNV
Las cuatro juntas electorales provinciales escrutarán hoy el voto de los emigrantes
El alcalde de La Coruña, Francisco Vázquez (PSOE), lanzó ayer un mensaje a sus compañeros de partido a los que reprochó el «error» de haber pactado con el BNG, «olvidando que el 75 por ciento de los gallegos no es nacionalista». El primer edil coruñés quiso ir más lejos y equiparó los planteamientos políticos de la formación de Xosé Manuel Beiras con el PNV al tratarse de «un proyecto radical». Por otro lado, hoy las juntas electorales provinciales escrutarán los votos de las elecciones autonómicas envíados por los 61.000 gallegos que residen en el extranjero.
L. R. R. - Mérida.- La Razón 24 Octubre 2001

La segunda jornada de resaca de las elecciones gallegas del pasado domingo estuvo marcada por las declaraciones del alcalsocialista de La Coruña, Francisco Vázquez quien denunció ayer que «el gran error que cometen muchos compañeros» de su partido es «olvidar que la primera línea divisoria en Galicia es entre nacionalistas y no nacionalistas, y es una línea divisoria de más o menos el 75 por ciento y el 25 por ciento. El 75 por ciento no es nacionalista», declaró a la Cadena Ser.

Vázquez, que citó concretamente entre esos «compañeros» al ex presidente del Gobierno Felipe González, quien durante la pasada campaña electoral en Galicia «pidió que el PSOE fuera de la mano de Xosé Manuel Beiras», líder del Bloque Nacionalista Galego (BNG), reiteró que primero viene la línea entre nacionalistas y no nacionalistas y «después viene la segunda línea divisoria, que es la de derecha e izquierda».

El primer edil coruñés, explicó que los nacionalismos «no se pueden comparar», pero precisó que en el caso del PNV y del BNG sí pueden establecerse paralelismos al tratarse de «un proyecto más radical».
Vázquez aclaró que la ideología socialista «poco tiene que ver con los nacionalistas, histórica e intelectualmente, porque no hay nada más contrapuesto que un pensamiento reaccionario y excluyente como es el nacionalismo con el pensamiento internacionalista que es uno de los principios socialistas». «Además ¬añadió¬ nos separan muchas cosas: el proyecto de España, de la Constitución, de Europa, los proyectos de los Estatutos de Autonomía...». En este sentido, aseguró que en las ciudades donde gobernaba, el BNG ha retrocedido «porque una cosa es predicar y otra es dar trigo porque desde que ha gobernado ha provocado crispación y confrontación».

Mientras en el PPde G, el vicesecretario general del partido, Xosé Manuel Barreiro, negó ayer que se hayan planteado la sucesión de Manuel Fraga, presidente del PP gallego y en funciones de la Xunta y que el pasado domingo revalidó su victoria electoral con mayoría absoluta en las urnas y a la espera del recuento del voto emigrante que se escrutará hoy.

Las juntas electorales provinciales procederán hoy al escrutinio de los votos para las elecciones autonómicas enviados por los gallegos que residen en el extranjero.
El recuento comenzará a las 8:00 horas de mañana, una vez constituida en audiencia pública las mesas electorales, una por provincia. Los votos de los residentes ausentes podrán llegar a las juntas electorales hasta instantes antes de constituirse las mesas.

Un total de 268.213 gallegos inscritos en el Censo de Residentes Ausentes (CERA) tenían derecho a participar en los comicios.

Victoria de los críticos
Por Susana Moneo Libertad Digital 24 Octubre 2001

El PSE quiere encontrar su sitio, un espacio político que le despegue del PP y no le identifique con el PNV y que el reporte mayores beneficios electorales. En palabras de un miembro de su ejecutiva. “no queremos ser comparsas del PP ni tampoco moderadores del PNV”. Es una apreciación que no viene de ningún díscolo, muy al contrario, llega de una persona muy próxima a Nicolás Redondo y, aunque en sí misma sólo denotaría la legítima aspiración de todo partido político, en este caso, indica un cambio de rumbo que inquieta y preocupa. El debate sobre la autodeterminación se ha abierto dentro del PSE y así lo han querido sus actuales dirigentes. No ha sido provocado por el ala afín a los nacionalistas vascos, que durante tanto tiempo lo han estado proponiendo veladamente. Ahora adquiere naturaleza oficial.

El propio Nicolás Redondo encargó a Eguiguren el documento político en el que se admite por primera vez la posibilidad de una consulta popular sobre la autodeterminación, denuncia la “estrategia de confrontación nacionalista” del PP y califica de error el “haberse dejado atrapar por la derecha”. No cabe excusarse en que es sólo un documento de trabajo, que por cierto fue filtrado convenientemente a la prensa antes de que lo recibiera la ejecutiva.

¿Qué necesidad tiene Nicolás Redondo de reavivar esta polémica? Algunos creen que es su posición de debilidad en el partido tras las últimas elecciones y la falta de coraje para vender unos resultados que están muy lejos de ser nefastos, como algunos los calificaron. Hay quien ya se frota las manos y sonríe ante lo que considera una victoria de los críticos. El camino ha quedado expedito para un acercamiento al PNV.

El túnel de Ibarretxe
TONIA ETXARRI El Correo 24 Octubre 2001

Cuando persiste la duda de que al lehendakari - que sigue sin ‘trabajarse’ el diálogo previo con la oposición antes de presentar sus múltiples manifiestos- no le interesa la fotografía del reencuentro con todos los partidos democráticos porque ese paso debilitaría sus coincidencias con Batasuna en los ayuntamientos, significa que Ibarretxe no está aprovechando esa segunda oportunidad que le brindaron las urnas. Que no está administrando cuidadosamente ese voto que le permite poder gobernar con la ayuda de otros dos partidos. Porque el lehendakari, después de su declaración institucional que nace defectuosa al no haber atraído a la oposición, sigue en el túnel de la incomunicación. Hablando constantemente de diálogo, pero lo practica sólo con quienes coinciden con su diagnóstico. Lógicamente, ese diálogo no tiene mérito. Quizá por eso, le parece más fácil proponer un referendum a cada problema que nos abruma en este país.

Resulta desconcertante que, a estas alturas después de haberle oído decir hasta la saciedad que el pueblo vasco ya había expresado en las urnas su rechazo al terrorismo, el PNV todavía dude sobre lo que piensa la ciudadanía acerca de ETA. Aparte de que el planteamiento de la cuestión se las trae, denota cierto desprecio hacia la evolución que ha experimentado este pueblo en los últimos años. Y resulta menos explicable que el PNV defienda el aluvión de consulta, pero se cierre en banda, superando al propio PP, cuando se trata de un referendum incómodo como el de la instalación de la térmica en Amorebieta. Ahí no procede consultar al pueblo. Basta con darse una vuelta por el bucólico enclave de Boroa para comprobar la fuerte oposición popular que existe al proyecto. Por eso los vascos del lugar quieren referendum. Pero el PNV no. Un lío. Los ecologistas llamando fascista al PNV; las bases sin hacer caso a Urkullu, quien intentará imponer la disciplina de partido a través de una asamblea nacional. Menuda contradicción. Es de justicia reconocer que Madrazo, se está trazando un perfil propio al manifestar su desacuerdo con el proyecto de la planta eléctrica. Un gesto de coherencia; un punto menos de ‘seguidisimo’; los suyos se lo agradecen.

Quien no sabe quiénes son exactamente los suyos es Redondo después de que el documento de Egiguren levantara tanto revuelo. El propio dirigente guipuzcoano decía que la soberanía o el derecho de autodeterminación «son preocupaciones exclusivamente nacionalistas». Si esta idea se mantiene «¿por qué tenemos que resolver a los nacionalistas las preocupaciones que son exclusivamente suyas?» preguntan algunos dirigentes desconcertados . Redondo, en fin, deberá superar el bloqueo postelectoral para poder salir de su propio túnel. Mucho mejor, acompañado.

La RAE incorpora un conjugador de verbos a su nueva página web
MADRID. Antonio Astorga ABC 24 Octubre 2001

Verbo asolar: infinitivo, asolar; participio, asolado; gerundio, asolando. Presente de indicativo: asuelo; asolo, asuelas; asolas / asolás, asuela (...). Futuro simple o futuro: asolaré, asolarás, asolará (...). Pretérito imperfecto o copretérito: asolaba, asolabas, asolaba (...). Condicional simple o pospretérito: asolaría, asolarías, asolaría (...). Pretérito perfecto simple o pretérito: asolé, asolaste, asoló (...). Presente de subjuntivo: asuele; asole, asueles (...) Pretérito imperfecto o copretérito: asolara o asolase, asolaras o asolases, asolara o asolase (...). Futuro simple o futuro: asolare, asolares, asolare (...). Imperativo: asuela; asola (tú) / asolá (vos) asolad (vosotros) / asuelen; asolen (ustedes).

«Hace un cuarto de siglo hablar de lingüística computacional habría sido pecado en la Real Academia», explicaba ayer Ángel Martín Municio al presentar el acuerdo de colaboración con la empresa IBM que ha permitido la remodelación completa de la nueva página web (www.rae.es <http://www.rae.es>). Hoy, la RAE navega por Internet, recibe y envía e-mail y hasta dispone de un búho que, de madrugada, analiza el contenido de más de sesenta periódicos. La gran novedad es el conjugador verbal, de carácter normativo, como se ve más arriba. El usuario puede introducir cualquier verbo y dispondrá, «ipso facto», de todas las formas. El lunes recibió más de cinco mil visitas, aunque la semana pasada se bloqueó, víctima de un aluvión que ha obligado a ampliar el ancho de banda. El conjugador incluye las modalidades del «voseo» que se emplean en Argentina. El usuario puede acceder a todos los Diccionario publicados por la RAE, incluida la XXII; consultar la base del Diccionario Panhispánico de Dudas (que verá la luz dentro de tres años); sumergirse en el banco de datos (que dispone de más de 280 millones de registros) o husmear en la biblioteca (75.000 obras catalogadas). Se pueden recibir admoniciones, de sugerencias y contenidos, advierte el académico. El ritmo de actualización de la web será de dos a tres meses. Pero, ¿cómo afectará el acuerdo con IBM al convenio con el Microsoft de Gates rubricado hace dos años? Martín Municio concluye: «La Real Academia está dispuesta a dejarse ayudar por el mejor. Esto quiere decir que si IBM ayuda más se llevará el gato al agua».

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