AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 27 Octubre   2001
#Deslealtad institucional
Enrique de Diego Libertad Digital 27 Octubre 2001

#Ya sabemos lo que haría Arzalluz con más autogobierno
Impresiones El Mundo 27 Octubre 2001

#González y Arzallus
José Antonio VERA La Razón 27 Octubre 2001

#De Utrecht a Vitoria
José Antonio ZARZALEJOS ABC 27 Octubre 2001

#«Lehendakari» sinuoso
ANTONIO GALA El Mundo 27 Octubre 2001

#El tribunal de Arzalluz
ISABEL SAN SEBASTIAN El Mundo 27 Octubre 2001

#Hermanos irlandeses
JOSÉ MARÍA CALLEJA El Correo 27 Octubre 2001

#Redondo: “Estamos en contra de la autodeterminación y de cualquier relación confederal con España”
EFE Libertad Digital 27 Octubre 2001

#Steiner: «El español sufre el apartheid lingüístico»
George Steiner ABC 27 Octubre 2001

Deslealtad institucional
Por Enrique de Diego Libertad Digital 27 Octubre 2001

En España nunca pasa nada, a fuerza de no respetar el Estado de Derecho. El último debate en el Parlamento vasco, y las reiteradas declaraciones del presidente del principal partido sustentador del gobierno de Vitoria, se sitúan en términos de franca deslealtad institucional. No forma parte de lo previsible ni de lo previsto en la Constitución el utilizar el poder autonómico para segregar una parte de España.

Los gobiernos nacionales han hecho, desde el comienzo de la transición, abundante dejación de sus funciones. Quizás batió el récord Adolfo Suárez, con un proceso a la irlandesa, sin entrega de las armas por parte de Eta. Carece de sentido, o yo no se lo veo, que en tales condiciones, con un proyecto de independencia explicitado, se negocie, por ejemplo, un concierto económico que establece claros privilegios.

Cuando se anuncia la intención de separarse, el mecanismo constitucional contempla tal situación. Es una deslealtad institucional a la que el Gobierno ha de hacer frente. Pero el nacionalismo vive de una cutre postmodernidad, de un estulto relativismo en el que todo vale. Lo de los medios de comunicación “españoles”, que tanto preocupa a Arzalluz, es una broma al lado de sus afirmaciones.

Ya sabemos lo que haría Arzalluz con más autogobierno
Impresiones El Mundo 27 Octubre 2001

Por si a estas alturas hubiera alguien que dudara del carácter totalitario de las convicciones conscientes o subconscientes de Xabier Arzalluz, las dos propuestas que ha hecho esta semana han servido para delatarle. Primero, planteó consultar a los vascos en referéndum sobre si ETA debe seguir existiendo. Lo cual no debe archivarse en el capítulo de disparates aunque lo sea , ya que significa que el presidente del PNV considera opinable la pervivencia de una banda terrorista que asesina y extorsiona. Ahora, para dejar claro cuál es su modelo de sociedad, Arzalluz ha pedido un tribunal especial «que ponga fin a los abusos de los medios de comunicación».

En la explicación más benévola para él, estaríamos ante un político que pretende crear un tribunal a imagen y semejanza del de Orden Público propio de regímenes fascistas. Pero es que no cabe deslindar esta iniciativa de la primera, porque están muy relacionadas. Es posible que al líder del PNV no le parezca del todo mal que exista ya un macabro tribunal etarra que juzgue y ejecute a representantes de los medios de comunicación. A José Luis López de Lacalle y Santiago Oleaga, ETA los juzgó y los ejecutó. A Luis del Olmo o Antonio Burgos, por poner sólo dos ejemplos, también los ha juzgado, aunque no haya podido matarlos.

En conclusión: si no hubiera suficientes razones de interés general, de defensa del Estado Constitucional y del papel de España en la escena internacional para oponerse a la autodeterminación secesionismo en realidad que defiende Arzalluz, habría que hacerle frente sólo para defender los Derechos Humanos y los principios básicos de la convivencia.Ya sabemos qué haría el líder del PNV con más autogobierno: un tribunal para juzgar a los periodistas que le critican.

González y Arzallus
José Antonio VERA La Razón 27 Octubre 2001

Lo que más daño puede causar a González es que Arzallus le elogie. Y ayer el mulá pidió con desesperación que efegé vuelva a la política, pues no se entiende con Zapatero y mucho menos con Aznar. Arzallus se encuentra cada día más sólo. En su partido no le soportan y le critican por todas partes. Los chascarrillos que cuentan sobre él sus allegados no tienen desperdicio. Le ven fuera de la realidad, iluminado por un ideario absurdo y desfasado que detestan. Es verdad también que los líderes de los demás partidos le rehuyen. Ya nadie quiere retratarse junto a un individuo que admira a los nazis, que comprendió en su día la revolución de Jomeini y que no condena claramente a los talibanes. Es cierto también que últimamente andaba desesperado. Sus variopintas proclamas no entraban en las primeras páginas de los periódicos y eso le subleva. Arzallus vive de la Prensa y para la Prensa. Se deprime si lo que dice hoy no es destacado convenientemente mañana. Por eso va siempre más allá. Si su propuesta de ayer no cuela, inventa de inmediato otra más provocadora. De ahí la idea de hacer un referéndum sobre la desaparición o no de Eta. Solo a un enfermo o a un majadero se le podía ocurrir cosa semejante, propia por lo demás de alguien que tiene serias dudas sobre si el terrorismo es o no necesario, si se debe o no combatir, si se debe o no mantener.

Es un problema común a los políticos el no saber retirarse a tiempo. Les pasa a muchos. A Carrillo, por ejemplo, lo tuvieron que sacar del pecé porque el hombre no se iba. Acostumbrados a los laureles de la televisión y de la vida pública, se sienten obligados a seguir ocupando carteles y tribunas. De lo contrario sufren, son infelices, se ven desplazados, perdidos entre una masa que detestan. Por eso inventan cada día un motivo diferente para permanecer en el poder o en sus poltronas de partido. González, por ejemplo, cometió el error de repetir como candidato tras ocho años al frente del Gobierno. Ahí empezaron sus desgracias. De haber salido a tiempo de la Moncloa, hubiera quedado como un gran dirigente, vencedor con mayoría absoluta en dos ocasiones e impulsor de la modernización de España. Hubiera pervivido su imagen de hombre sensato que hablaba bien y decía cosas razonables. Pero quiso repetir. Y comenzaron sus problemas. Ahora todo el mundo le recuerda por el Gal y los fondos reservados, por Filesa y el Ave, por el Boe y el waterguerra. Se le reprocha que quisiera imponer un férreo control sobre la televisión para salvar su imagen. Se le acusa de politizar la justicia al extremo para no perder los pleitos. Se le recuerda que reinventó la historia para decir que antes del socialismo sólo hubo tinieblas y que después de él sólo está el abismo. Ahora anda diciendo cosas raras que nadie comprende. Está enfadado con el mundo, crispado consigo mismo, resentido con su partido y con los que escriben y opinan. Ha superado a Guerra en fanfarronería y pugna con Arzallus en ser más absurdo y extravagante.

Lo peor que les puede ocurrir a González y a Arzallus es lo que ya les ocurre. Que sus propios compañeros se los tomen a guasa y hagan chistes y gracias con sus continuas ocurrencias. Cuando ese momento llega, el político en cuestión debe saber que en la vida también es importante la familia y que es mejor dejar el poder con dignidad que hacer el ridículo en primera página. Pero ellos no lo entienden. Se enrocan en sus quimeras y siguen con sus guerras, diseñando estrategias, enredando, poniendo zancadillas. Lo sufre, por ejemplo, Zapatero. El leonés no acaba de levantar cabeza, pues la sombra de González le persigue. Ocurrió en Galicia y también en el País Vasco. Los insultos más grandes y más gordos los propaló González en sus mítines. Los discursos de Zapatero, en comparación, eran calderilla. Ahora el sevillano está obsesionado con Aznar. Le molesta sobremanera que el presidente haya ganado unas elecciones con más mayoría absoluta que él y no pierde ocasión para zaherirle con gracietas de todo tipo. Aznar, desde luego, no es perfecto. Pero no ha hundido la economía como González ni ha tenido, de momento, grandes escándalos de corrupción, por mucho que se hable de Gescartera. Eso sí, Aznar se equivocará si decide repetir como González. Porque es ley de vida que su imagen acabe hartando a los ciudadanos, como ocurre casi siempre.

Es igual. Ellos no lo entienden. Arzallus quiere seguir en primera página aunque se rían de él y González no soporta el anonimato de la mesa-camilla. También Pujol quiere mandar en Cataluña y Fraga en Galicia. Pero Pujol ha puesto a Más y está delegando bien en él y Fraga supo irse de Madrid a tiempo cuando designó al actual presidente del Gobierno.

Ahora en el psóe, por ejemplo, se ha puesto de moda el debate sobre si el que controla el partido es González o Zapatero. Es evidente que aún manda mucho González, y que el gran reto de Zapatero es lograr que el ex presidente se dé cuenta de que tiene que desaparecer del escenario. Su sola presencia perjudica a un proyecto que debe ser completamente nuevo. En la medida en que González siga enredando, Zapatero seguirá sufriendo. Porque lo que no es normal es que uno apueste por Arzallus cuando el otro le detesta. O que se critique unos pactos que favorecen claramente al psóe.

Ellos no lo saben, pero los ciudadanos sí. Se creen imprescindibles y no lo son. Se sienten importantes y se les ve ridículos, diciendo cosas raras, anclados en sus recuerdos, ajenos a una realidad que es cruel con los que no quieren verla. González y Arzallus, tal para cual, deberían saber y comprender que también ellos son mortales.
daño puede causar a González es que Arzallus le elogie. Y ayer el mulá pidió con desesperación que efegé vuelva a la política, pues no se entiende con Zapatero y mucho menos con Aznar. Arzallus se encuentra cada día más sólo. En su partido no le soportan y le critican por todas partes. Los chascarrillos que cuentan sobre él sus allegados no tienen desperdicio, pues le ven fuera de la realidad, iluminado por un ideario absurdo y desfasado que detestan. Es verdad también que los líderes de los demás partidos le rehúyen. Ya nadie quiere salir en una foto junto a un individuo que admira a los nazis, que comprendió en su día la revolución de Jomeini y que no condena claramente a los talibanes. Es cierto también que últimamente andaba desesperado. Sus variopintas proplamas no entraban en las primeras páginas de los periódicos y eso le subleva. Arzallus vive de la Prensa y para la Prensa. Se deprime si lo que dice hoy no es destacado convenientemente mañana. Por eso va siempre más allá. Si su propuesta de ayer no cala, formula de inmediato otra más provocadora. De ahí la idea de hacer un referéndum sobre la desaparición o no de Eta. Solo a un enfermo se le podía ocurrir semejante propuesta, propia de alguien que tiene serias dudas sobre si el terrorismo es o no necesario, sobre si se debe o no combatir, si se debe o no mantetener o aplaudir.

Es un problema común a los políticos el no saber retirarse a tiempo. Les pasa a muchos. A Carrillo, por ejemplo, lo tuvieron que sacar del pecé porque el hombre no se iba. Acostumbrados a los laureles de la televisión y de la vida pública, se sienten obligados a seguir ocupando los carteles y tribunas, pues de lo contrario sufren, son infelices, se ven desplazados, perdidos entre una masa que detestan. Por eso inventan cada día un motivo diferente para permanecer en el poder o en sus poltronas de partido. González, por ejemplo, cometió el error de repetir como candiato tras ocho años al frente del Gobierno. Ahí empezaron sus desgracias. De haber salido a tiempo de la Moncloa, hubiera quedado como un gran dirigente, vencedor con mayoría absoluta en dos ocasiones e impulsor de la modernización de España. Hubiera pervivido su imagen de hombre sensato que hablaba bien y decía cosas razonables. Pero quiso repetir. Y ahí comenzaron sus problemas. Ahora todo el mundo le recuerda por el Gal y los fondos reservados, por filesa y el ave, por el boe y el waterguerra. Se le reprocha que quisiera imponer un férreo control sobre la televisión para salvar su imagen. Se le acusa de politizar la justicia al extremo para no perder los pleitos. Reinventó la historia para decir que antes del socialismo sólo hubo tinieblas y que después de él sólo hay abismo. Ahora anda diciendo cosas raras que nadie comprende. Se le ve enfadado con el mundo, crispado consigo mismo, resentido con su partido y con los que escriben y opinan. Ha superado a Guerra en fanfarronería y pugna con Arzallus en ser más ocurrente y extravangate.

Lo peor que les puede ocurrir a González y a Arzallus es lo que ya les ocurre. Que sus propios compañeros se los tomen a guasa y hagan chistes y gracias con sus continuas ocurrencias. Cuando ese momento llega, el político en cuestión debe saber que en la vida también es importante la familia y que es mejor dejar el poder con dignidad que hacer el ridículo en primera página. Pero ellos no lo entienden. Se enrocan en sus quimeras y siguen con sus guerras, diseñando estrategias, enredando, poniendo zancadillas. Lo sufre, por ejemplo, Zapatero. El leones no acaba de levantar cabeza, pues la sombra de González le persigue. Ocurrió en Galicia y también en el País Vasco. Los absurdos más grandes y más gordos los propaló González en sus mítines. Los de Zapatero, en comparación, eran calderilla. Ahora el sevillano está obsesionado con Aznar. Le molesta sobremanera que el presidente del pepé haya ganado unas elecciones con más mayoría absoluta que él y no pierde ocasión para zaherirle con gracietas de todo tipo. Aznar, desde luego, no es perfecto. Pero no ha hundido la economía española como González ni ha tenido, de momento, grandes escándalos de corrupción, por mucho que se diga de Gescartera. Eso sí, Aznar se equivocará si decide repetir como González, pues es ley de vida que su discurso e imagen acaben hartando a los ciudadanos.

Es igual. Ellos no lo entienden. Arzallus quiere seguir en primera página aunque se rían de él y González no soporta el anonimato de la mesa-camilla. También Pujol quiere mandar en Cataluña y Fraga en Galicia. Pero Pujol ha puesto a Más y está delegando en él y Fraga supo irse de Madrid a tiempo cuando designó al actual presidente del Gobierno.

Ahora en el psóe, por ejemplo, se ha puesto de moda el debate sobre si el que manda en el partido es González o Zapatero. Es evidente que áun manda mucho González, y que el gran reto de Zapatero es conseguir que ex presidente se dé cuenta de que tiene que desaparecer del escenario, pues su sola presencia perjudica a un proyecto que debe ser completamente nuevo. En la medida en que González siga enredando, Zapatero seguirá sufriendo. Porque lo que no es normal es que uno apueste por Arzallus cuando el otro le detesta. O que se critique unos pactos que favorecen al psóe.

Ellos no lo saben, pero los ciudadanos sí. Se creen imprescindibles y no lo son. Se sienten importantes y se les ve ridículos, diciendo cosas raras, anclados en sus recuerdos, ajenos a una realidad que es cruel con los que no quieren verla. González y Arzallus, tal para cual, deberían saber y comprender que también ellos son mortales.

De Utrecht a Vitoria
Por José Antonio ZARZALEJOS ABC 27 Octubre 2001

Hace ya muchos años que las costuras de España no están cosidas con los hilos de la imposición y la fuerza. Pluralidad territorial y lingüística, aconfesionalidad del Estado y la propia Monarquía son, en palabras del Rey en su discurso en Utrecht del pasado jueves, los ingredientes de un nuevo patriotismo español constitucional y libre en el que la propuesta secesionista de Juan José Ibarretxe en el Parlamento de Vitoria resulta una excentricidad.

Este Estado de nueva planta, hincado en la Constitución de 1978, soporta bien y sin desgarros discursos como el del nacionalismo vasco. El dramatismo de la cuestión vasca no está en la reivindicación de la independencia de una parte de la Nación española, sino en el cortejo de asesinatos y coacciones de que se sirven sus partidarios con la pretensión de hacer de la discrepancia sobre la unidad nacional un asunto de vida o muerte. Acabar con el terror es, por ello, un asunto esencial, previo a cualquier otro. Y el PNV teme que España logre ese objetivo, porque quebraría la única fuerza de la que se vale: la propia banda terrorista ETA. Sin los pistoleros, el nacionalismo vasco sería lo que en realidad es: una opción minoritaria en el País Vasco -sí, minoritaria- y testimonial en el conjunto nacional.

Si los españoles y el Estado soportaron los peores momentos del terrorismo etarra, ¿acaso piensa el PNV que ahora tenemos peor estómago para digerir el intento de segregación que plantean? Si así lo piensa, se confunden. Ni siquiera exhumando apoyos como el de un desenmascarado Setién, los seguidores de Arzalluz -¿quiere que se reimplante el franquista Jurado de Ética periodística?- lograran alterar el latido de este país que sabe discernir con precisión lo sensato de lo insensato; lo democrático de lo totalitario; la ensoñación étnica y reactiva de la aspiración justa.

Hubo un tiempo en el que las dialécticas de los obispos nacionalistas y de los dirigentes del PNV provocaban escalofríos en el espinazo de la sociedad española. Por fortuna, ahora no. Ahora, la realidad nacional es la que el Rey ha relatado en Utrecht. Demasiado contundente frente a la excentricidad de un político tan menor como Ibarretxe o tan fuera de la historia como Arzalluz, o un personaje tan alejado de los perfiles a los que se debe por su condición sacramental como el emérito José María Setién.

«Lehendakari» sinuoso
ANTONIO GALA El Mundo 27 Octubre 2001

Ibarretxe confunde lo suyo con la totalidad: el PNV, con la población vasca. El 40% de ésta es favorable a la autonomía; el 12% aproximadamente es independentista; dentro del 42% más o menos que vota al PNV hay de los unos y de los otros. ¿Para qué consultar, pues, a la población si desea ser consultada sobre la independencia? Que consulte sólo las bóvedas de su propio partido: lo de fuera está claro. ¿Por qué no lo hace? Para no dividirse más de lo que está con EA, y que cada perro persiga su hueso. Esperemos de sus cejas circunflejas, frente a quien lo jalea, un poco de sensatez con el Estado.

El tribunal de Arzalluz
ISABEL SAN SEBASTIAN El Mundo 27 Octubre 2001

Agonizaba el mes de enero del año 2000 cuando quien esto suscribe recibió por teléfono, y en la penumbra de un gélido atardecer de la Ciudad Levítica, la noticia de una inminente querella, anunciada a bombo y platillo por el gabinete de prensa del Partido Nacionalista Vasco, contra mi colega Carlos Herrera y contra mi propia persona. El motivo -se decía en la nota oficial ampliamente distribuida por el PNV- era, en la parte correspondiente a Herrera, unas palabras presuntamente injuriosas hacia Xabier Arzalluz, vertidas por un colaborador del programa que el periodista dirigía a la sazón en Radio Nacional de España, y, en lo que a mí respecta, un artículo publicado en un diario madrileño, en el que yo señalaba que preguntarse, como había hecho el presidente del PNV unos días antes, «¿cuántos muertos hacen falta para que el Gobierno de España se siente a negociar con ETA?», era algo muy parecido a la inducción al asesinato.

La comunicación de la oficina de prensa nacionalista, que incluía unas cuantas lindezas referidas tanto a Carlos Herrera como a mí misma, tuvo una amplia repercusión en los medios de comunicación, pero la cacareada demanda nunca llegó a materializarse o, cuando menos, ni mi compañero ni yo recibimos notificación alguna de parte de los tribunales de Justicia. Lo que sí recibió Carlos Herrera, apenas unos meses más tarde, fue una caja de puros cargada de explosivos y remitida por la dirección de la banda terrorista ETA, que estuvo a punto de segarle la vida. Ese mismo día, a mí se me recomendó vivamente la «conveniencia» de que llevara escolta.

Desde entonces, la libertad de movimientos y la tranquilidad que proporciona la sensación de seguridad son unos lujos que ni Carlos Herrera ni yo podemos permitirnos. Pero nos queda la palabra. La firmeza en las convicciones. La certeza de vivir en un Estado de Derecho que ampara la libertad de expresión. Y hasta eso quiere robarnos ahora Xabier Arzalluz.

El líder del PNV, cuyo pudor ideológico disminuye a medida que avanzan los años hasta el punto de dejar completamente desnudas y carentes de maquillaje sus profundas convicciones totalitarias, se despacha ahora con la reclamación de un «tribunal para la prensa» porque, según su parecer, «aquí los jueces no reaccionan» ante lo que su hondo talante democrático cataloga de ataques intolerables hacia su partido y su persona. No especifica a qué clase de tribunal está apelando: si piensa en algo similar a la Inquisición, con elaboración de listas de textos prohibidos y puesta en marcha de procesos secretos contra presuntos herejes expuestos a la luz del Santo Oficio mediante la delación; si se orienta más bien hacia el modelo Tribunal de Orden Público, ese TOP de infausta memoria que tan bien conocieron y padecieron durante el franquismo los discrepantes con el Régimen que se atrevían a desafiar al dictador, mientras Arzalluz disfrutaba de la paz del seminario y la seguridad del hábito jesuítico, o si se decanta directamente por la justicia sumarísima de los verdugos de ETA, que a falta de instrucción procesal recurren directamente a las investigaciones de Ardi Beltza.

En espera de que especifique el contenido de su propuesta, sería bueno recordarle al presidente del PNV que en la España democrática, en la España de la Constitución y del Estatuto de Guernica, los tribunales están al servicio de cualquier ciudadano y ante ellos respondemos todos, incluidos los periodistas. Quien esto suscribe, sin ir más lejos, y su compañera Carmen Gurruchaga, hicieron frente recientemente a una demanda presentada por el ex director de Egin, Martín Garitano, a raíz de la publicación de El árbol y las nueces, que fue admitida por el juez y tramitada con todas las garantías. Carmen y yo ganamos esa demanda. Ahora esperamos no tener que enfrentarnos a la justicia de Arzalluz.

LA LLAMADA
Fraga prefirió a Iturgaiz

Elecciones gallegas. De todas las llamadas que recibió Manuel Fraga en la noche del domingo pasado, apenas el escrutinio reveló que acababa de ser reelegido presidente de la Xunta de Galicia por mayoría absoluta, la que más ilusión le hizo -según confesó a algunos allegados- fue la del presidente del PP en el País Vasco, Carlos Iturgaiz, por quien el veterano dirigente popular siente un gran aprecio. Fraga, que fue felicitado por José María Aznar y prácticamente por todos sus ministros, charló con Iturgaiz más que con cualquier otro.

EL PERSONAJE
Una heroína del siglo XXI

Concejala del PP. La concejal del PP en Azcoitia, Pilar Elías, presentará a Jaime Mayor Oreja, el lunes, en el Club Siglo XXI, donde pronunciará una conferencia sobre la experiencia española en la lucha contra el terrorismo. Elías, viuda del militante de UCD Ramón Baglietto, asesinado por ETA en 1980, se enfrentó el pasado lunes a quienes la increpaban en el pleno municipal, reivindicando los derechos de los presuntos terroristas detenidos en la localidad (entre ellos, un concejal batasuno), espetándoles un escueto: «Vosotros sois los asesinos».

LA ANECDOTA
Aznar y sus ministros

El hemiciclo. La anécdota circula por todos los mentideros madrileños y dice así: estaban Federico Trillo, ministro de Defensa; Jesús Posada, titular de Administraciones Públicas, y un tercer miembro del Gabinete, una tarde de miércoles, charlando en el pasillo del hemiciclo (también conocido como «M-30»), cuando pasó a su lado el presidente José María Aznar, camino del escaño, sin levantar siquiera la vista. Uno de los presentes, el de mayor sentido del humor, dijo con firmeza a los demás: «No os preocupéis; ¡seguro que sabe que somos sus ministros!»

Hermanos irlandeses
JOSÉ MARÍA CALLEJA El Correo 27 Octubre 2001

A este paso, el grupo terrorista ETA va a ser el último en enterarse de que el crimen organizado está fuera del espacio en Europa y empieza a estar fuera del tiempo. Los hermanos mayores de los etarras acaban de anunciar la destrucción de sus arsenales, explosivos y otros artilugios para matar, y al hacerlo han puesto a limpio una conclusión a la que han llegado a lo largo de la Historia centenares de terroristas desgajados de las estructuras criminales: el terrorismo genera una dinámica endogámica que se agota en sí misma y que con el paso del tiempo convierte en fin a la propia organización que lo practica.

Después de años en los que el IRA ha sido la referencia militar, estratégica, espiritual e incluso en la provisión de vocabulario de los etarras, ahora resulta que los terroristas irlandeses deciden que esto se ha acabado. ¿Cómo procesará ETA esta información con sabor terminal? Es un lugar común decir que ETA es coriácea a lo que le pueda venir de fuera, que su nivel de sectarismo y endogamia la hace casi granítica respecto de las posibles influencias externas.

No es del todo cierto, ETA se mantiene en el inmovilismo más autocomplaciente desde hace treinta años, mata que te mata, pero toma buena nota de los mensajes que emite la sociedad vasca, a pesar del miedo que ella misma impone. Por ejemplo, no hace mucho reconocía en un comunicado que la estrategia de populares y socialistas le había hecho daño y había provocado la radical mengua de Batasuna en las urnas.

El caso es que la entrega de las armas por parte del IRA es la primera consecuencia en Europa del atentado terrorista contra las ‘Torres Gemelas’ del pasado 11 de septiembre. La imagen de ciudadanos estadounidenses de origen irlandés recogiendo dinero para el IRA no se volverá a repetir y es más que probable que en la decisión de los republicanos de destruir las armas haya influido poderosamente el grupo de presión irlandés en EE UU, que desde el 11 de septiembre no puede presentarse ante sí mismo ni ante el resto de la opinión pública estadounidense como cómplice de unos terroristas.

Quizá es éste el momento oportuno para que todos los que han querido hacer en el País Vasco una pura mímesis del proceso irlandés saquen consecuencias y decidan, ¿por qué no?, que es la hora de parar. En cualquier caso, queda claro que los irlandeses han dejado de matar y van a entregar las armas cuando su nivel de autonomía es ínfimo si se compara con el elevado nivel de autogobierno -un metro más allá, la independencia-, del que gozamos en el País Vasco. Agujereados los etarras como si de un queso ‘gruyere’ se tratara, perdida la referencia internacional como tierra prometida por parte del PNV, parece que ante semejante penuria sólo queda sacarse de la chistera un referéndum sobre ETA para entretener al personal, para que no se note que las entretelas del tenderete han quedado al descubierto y para paliar en lo posible que se difunda la certeza de que el tiempo de la muerte y el miedo empieza a tambalearse.

Estructuración y Estatuto
RAMÓN RABANERA RIVACOBA El Correo 27 Octubre 2001

El veintidós aniversario del Estatuto de Autonomía del País Vasco se ha cumplido con una de las más tristes celebraciones que se le pudieran tributar a la norma básica de autogobierno de nuestra Comunidad. Desde que el Partido Nacionalista Vasco firmó el Acuerdo de Lizarra, cada 25 de octubre ha sido una fecha en la que el PNV ha dedicado sus esfuerzos a ahogar el Estatuto de Gernika.

El discurso pronunciado el jueves pasado en el Parlamento por el lehendakari Ibarretxe ha sido una muestra de cómo el PNV quiere minar el Estatuto para alcanzar la independencia. A su triste intervención sólo cabe reconocerle el valor de descararse a favor de la independencia y en contra de nuestro Estatuto. Una sinceridad que agradecemos, aunque estamos decididamente en contra.

Como diputado general de Álava me siento obligado a mostrar mi desacuerdo y a expresar alguna de las razones por las que lamento la orientación del discurso emprendido por el Partido Nacionalista Vasco desde hace algún tiempo.

Quiero recordar, como he hecho en alguna otra ocasión, que el Estatuto de Autonomía no es sólo la norma por la que el País Vasco ejerce su autogobierno sino que es mucho más. El Estatuto representa la colaboración de Euskadi con el resto de España, representa la actualización del régimen foral de las diputaciones y significa de un modo cada día más necesario el engarce de las tres provincias vascas en torno a un proyecto común, en torno a la Comunidad Autónoma Vasca.

Cuando Ibarretxe dice que el Estatuto es un elemento de desacuerdo, debo decirle que los alaveses, como muchos otros vascos, seguimos confiando en el Estatuto. Debo decirle que, para los alaveses, el Estatuto es la palabra dada en un referéndum, que nos compromete (desde la ilusión y la satisfacción) con la idea de Euskadi y que su vulneración nos deja en el punto anterior al de la aprobación del Estatuto, que es la de un Álava foral, con muchos lazos de unión con Vizcaya y Guipúzcoa, pero sin compromisos institucionales distintos a los de la pertenencia a España.

El lehendakari Ibarretxe demostró el jueves que su preocupación en esta legislatura no es el desarrollo industrial, cultural y social del País Vasco sino, llana y simplemente, su secesión de España.

Señor lehendakari, cuando descarta el Estatuto como punto de encuentro debe sopesar la importancia que tienen estas palabras para una integración adecuada del País Vasco. La estructuración de la Comunidad Autónoma Vasca en tres territorios con una tradición histórica muy bien definida debe tenerse en cuenta cuando se habla de la superación de la norma que ha propiciado su unidad. Por ello, creo que el discurso de Ibarretxe, que ha alunizado en la nebulosa ideológica de Xabier Arzalluz, es desestructurador de nuestra Comunidad.

Álava no siente estar subordinada ni a Euskadi ni a España. Por el contrario, Álava se manifiesta como parte de ambas realidades en igualdad de condiciones que cualquier otra provincia o territorio histórico. Hablar de subordinación es un argumento demagógico que carece de cualquier fundamento jurídico. Por el contrario, lo único que se puede decir a la relación de Euskadi con España es que los derechos históricos de los territorios forales nos atribuyen unas potestades de las que carecen otros lugares de España.

Mal hace el lehendakari en dar por finiquitado el Estatuto cuando, precisamente, se está negociando el Concierto Económico y el Cupo con el Estado, que nacen, precisamente, de esas leyes que hoy desacredita.

Flaco servicio hace el lehendakari al respeto, al consenso, al encuentro y al entendimiento entre todos los vascos cuando desprecia una norma aprobada por todos y que alcanzó un respaldo social que ninguna de sus propuestas del día 25 alcanzará jamás en nuestra Comunidad Autónoma.

Como diputado general de Álava digo que, para los alaveses, el Estatuto sigue estando plenamente vivo, que nos atenemos a él y estrictamente a él. Y a quienes echan paletadas de tierra para enterrar el Estatuto de Gernika les digo que anular la única norma que, en la Historia, ha puesto instituciones comunes para todos los ciudadanos vascos abre un serio interrogante en relación a la vinculación institucional de Álava con los otros territorios históricos.

Redondo: “Estamos en contra de la autodeterminación y de cualquier relación confederal con España”
El secretario general del PSE-EE, Nicolás Redondo, asegura que su formación acudirá a la comisión de profundización del autogobierno, acordada por el pleno del Parlamento Vasco, "porque siempre participamos en todo lo que es institucional y lo que haremos será dejar las cosas claras". Afirma Redondo que “estaremos en frente no sólo de la autodeterminación sino de relaciones confederales con el resto de España".
EFE Libertad Digital 27 Octubre 2001

En declaraciones a los periodistas tras participar en un acto de homenaje al fallecido presidente del PSOE Ramón Rubial, Redondo dijo que está "profundamente decepcionado y profundamente preocupado" por lo sucedido este jueves en el pleno. "Pensé que en ese pleno iba a haber posibilidades de acuerdo y los socialistas vascos intentamos que hubiera un punto mínimo de acuerdo entre los partidos políticos democráticos, pero no pudo ser", lamentó.

Redondo recalcó que los nacionalistas "tienen que saber, para que no nos engañemos y juguemos con las cartas claras y sin marcar, que los socialistas estamos por el desarrollo pleno del Estatuto en el ámbito de la Constitución, que no estamos por ningún otro camino ni en ningún otro camino y que estaremos en frente no sólo de la autodeterminación, como dejé claro ayer (jueves), sino de relaciones confederales con el resto de España".

Redondo recalcó que el lehendakari, "que es un hombre de diálogo y que hizo la campaña con el sí al diálogo y el sí a no sé cuántas cosas más, durante estos meses no ha dialogado nada, por lo menos con nosotros, porque ayer (jueves) pudo ser posible un acuerdo, el de una comisión", que finalmente no se produjo.

"Ayer fue un error, como lo fue el anterior pleno (el de pacificación), pero quien ha cometido los errores ha sido el Gobierno Vasco y quien tiene que remediarlos es el Gobierno Vasco y la única forma, a mi juicio, es restableciendo una relación de diálogo normalizada con voluntad de acuerdo y la voluntad de acuerdo se tiene que inscribir dentro del ámbito constitucional y autonómico", precisó.

Steiner: «El español sufre el apartheid lingüístico»
Discurso íntegro de George Steiner ABC 27 Octubre 2001

Los sueños son el campo neutral de las contradicciones.

El sueño de una lengua común hablada y entendida por todos los seres humanos de este pequeño y frágil planeta es tan antiguo como la historia misma. Encontramos el leitmotif de una lengua adánica en incontables versiones, desarrolladas en la teología, en la liturgia, en los mitos. En el momento de su creación, el hombre hablaba una lengua de origen divino. Esta lengua era tautológica, o sea que las palabras se correspondían con lo que designaban y comunicaban sin la menor posibilidad de equívoco o ambigüedad. El habla era idéntica a la realidad. Por lo tanto, existía la posibilidad de la comunicación directa con Dios, de la comprensión directa de Su discurso. En el principio era el verbo (logos), común al hombre y al Creador. Esta lengua única, es de suponer, habría sido suficiente para toda la humanidad, si los hijos de Adán y Eva hubiesen vivido en el Paraíso, si no hubiera existido el pecado original y la expulsión del Edén. Durante algún tiempo, se siguió hablando este idioma primario, aunque estaba adulterado por la posibilidad de error y falsedad.

LA HISTORIA DE BABEL

Llegó la segunda caída en Babel, con la desintegración de una lengua adánica y unificada en un sinfín de lenguas incomprensibles entre sí. Apenas existe una mitología o leyenda cultural conocida que no incluya alguna versión de la historia de Babel. Las causas del desastre se narran de muchas maneras diferentes: un crimen contra los dioses, un descuido fatídico, un accidente misterioso. Pero el acuerdo es universal en cuanto a las consecuencias: de ahí en adelante, las comunidades humanas y las personas están divididas por barreras lingüísticas, por una sordera mutua o una falta de entendimiento. Cada acto de traducir lleva aparejado un rasgo de esta catástrofe primaria.

El sueño de reparar los daños, de restablecer la condición humana de la unidad prebabélica no ha cesado nunca. En diferentes momentos de la historia, distintas lenguas han reclamado su universalidad original. El hebreo nunca ha renunciado a un aura de privilegio original y originario. El griego clásico aspiraba a la singularidad y supremacía, en contraste con el «chapurreo bárbaro». Con el Imperio Romano y la iglesia Católica, el latín se esmeró en demostrar lo obvio que era su derecho a la universalidad, a la auctoritas legislativa sobre la humanidad. Los teólogos calvinistas argumentaban la pureza y la proximidad del holandés a los orígenes predestinados del hombre. De modo perenne han albergado los franceses la sospecha de que Dios habla francés. Carlos V expresó la misma creencia en cuanto al castellano.

Sin embargo, según iba quedando claro que ninguna lengua natural iba a restaurar la armonía y el acuerdo universal, se empezó la búsqueda de una interlingua artificial, de un sistema lingüístico que todos los hombres desearan compartir. Desde el siglo XVII, este sueño ha ocupado grandes mentes y energías. Entre ellas, a Commenius, a Leibniz, y a todos aquellos que, como Spinoza, estaban convencidos de que las discrepancias y errores humanos acabarían si todos los hombres se comunicasen entre sí con un lenguaje compartido. El esperanto es uno entre una docena de construcciones sistemáticas de una lengua mundial. Hoy, por primera vez, esta lengua mundial inunda el planeta. Es el angloamericano, que -en virtud de su dominio económico, comercial, tecnológico y de los medios de comunicación- pronto hablarán tres quintas partes de la especie humana como primera o segunda lengua. Todos los ordenadores se basan en el angloamericano, lo cual refuerza enormemente la codificación de todas las otras lenguas en un angloamericano básico.

Los beneficios son evidentes. Se facilitan enormemente el comercio internacional, el progreso conjunto de la ciencia y de la tecnología, el almacenamiento y accesibilidad de la información, la organización del ocio y del deporte a escala global y el viajar. Un piloto turco aterriza sin problemas cuando habla el angloamericano con un controlador aéreo japonés. En la India, los especialistas en oncología, divididos de otro modo por unas cuatrocientas lenguas, pueden trabajar juntos hablando inglés. Mediante el angloamericano los satélites de comunicación pueden contribuir a superar el fanatismo político e ideológico y la censura de regímenes retrógrados y despóticos. La reclusión en solitario del espíritu humano se está convirtiendo en algo cada vez más difícil de imponer.

No son menos evidentes los peligros, las pérdidas. Cuando muere un idioma, muere con él un enfoque total -un enfoque como ningún otro- de la vida, de la realidad, de la conciencia. Cuando un idioma es arrasado o reducido a la inutilidad por el idioma del planeta, tiene lugar una disminución irreparable en el tejido de la creatividad humana, en las maneras de sentir el verbo esperar. No hay ninguna lengua pequeña. Algunas lenguas del desierto del Kalahari tienen más matices sobre el concepto de futuro, del subjuntivo, que aquellos de los que disponía Aristóteles. Lejos de ser una maldición, Babel ha resultado ser la base misma de la creatividad humana, de la riqueza de la mente, que traza los distintos modelos de la existencia. (He intentado demostrar esto en toda mi obra). De modo incluso más drástico que la actual destrucción de la flora y de la fauna, la eliminación de las lenguas humanas -se calcula que podrían quedar unas cinco mil de las veinte mil que existían hasta hace poco- amenaza con vulgarizar, con estandarizar los recursos internos y sociales de la raza humana.

Por lo tanto, no me consta que haya un problema más urgente que el de la preservación del don de lenguas del Pentecostés, el de la défense et illustration, por usar una expresión conocida del Renacimiento, de cada idioma sin excepción, por muy reducido que sea el número de sus hablantes, por muy modesta que sea su matriz económica y territorial. Aprender un idioma, leer sus clásicos, contribuir a su supervivencia, aunque sea en modesta medida, es ser más que uno mismo.

Y sin embargo aquí subyace una contradicción. La autonomía lingüística, la determinación de sus hablantes de preservar su identidad, de mantener vivo su patrimonio presionado por un orden planetario cada vez más estandarizado, también es fuente de odio y de violencia. Poco más de medio siglo después de las masacres y barbaridades suicidas de dos guerras mundiales, cunden los conflictos étnicos en nuestra Europa. En ellos, los idiomas juegan un papel decisivo y atávico. La limpieza étnica -una expresión espantosa- a menudo es organizada y desencadenada alrededor de la limpieza lingüística. Los intereses racistas y totalitarios prohiben la enseñanza, la publicación en lenguas minoritarias. Intentan arrancar de cuajo la fuerza de los recuerdos y de la esperanza inherentes a un idioma. No es en Oviedo donde debo decir más sobre los Balcanes, sobre Irlanda del Norte o sobre tragedias más cercanas a este lugar.

LA EDUCACIÓN COMO SOLUCIÓN
¿Cómo resolver estas contradicciones fatídicas? ¿Cómo conciliamos el instrumento imprescindible de la creatividad humana y de la dinámica de la historia, implícita en un idioma, con la necesidad igualmente imprescindible de la convivencia, de la tolerancia étnica y de la cooperación? Sólo la educación, sólo el multilingüismo permitido, alentado en la primera infancia, en las escuelas primarias, ofrece alguna posibilidad de solución. Esta paradoja y problema inextricable tiene una especial importancia inmediata aquí, precisamente, porque el español sólo es superado hoy en día por el angloamericano en cuanto a su carácter expansionista -he ahí el ejemplo de los Estados Unidos Hispanos- y, sin embargo, sufre a la vez amargos conflictos internos y reivindicaciones independentistas locales y el apartheid lingüístico.

No tengo ninguna solución. Un idioma criollo global de los medios de comunicación basado en el inglés americano es una perspectiva demoledora. Igual de demoledora es la continuación de los regionalismos encendidos y odios lingüísticos. Que los que son más sabios que yo traten esta cuestión. Es urgente.

Bajo las circunstancias actuales, quiero decir que algunos problemas son más grandes que nuestros cerebros. Eso puede ser una preocupación, pero también es una fuente de esperanza.

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