AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 29 Octubre   2001
#El desconcierto de ETA
Editorial ABC 29 Octubre 2001

#Las moscas y los misiles
Edurne URIARTE ABC 29 Octubre 2001

#Malos tiempos para ETA
Carlos MARTÍNEZ GORRIARÁN ABC 29 Octubre 2001

#El cinismo de Eta
Editorial La Razón 29 Octubre 2001

#Pobreza y vileza
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS El Mundo 29 Octubre 2001

#«Nuevos mojones»
ANTONIO BURGOS El Mundo 29 Octubre 2001

#Los análisis de ETA están a la altura de su miseria moral
Impresiones El Mundo 29 Octubre 2001

#La pregunta
Ignacio SÁNCHEZ CÁMARA ABC 29 Octubre 2001

#Ingratitud
JUSTINO SINOVA El Mundo 29 Octubre 2001

#Más que hartos
Luisa PALMA La Razón 29 Octubre 2001

#Euskadi no es el Ulster
José María CARRASCAL La Razón 29 Octubre 2001

#Suena muy bien, pero falla la letra
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 29 Octubre 2001

#Tiempos de alarma
Charo ZARZALEJOS ABC 29 Octubre 2001

#La complicidad nacionalista
Ignacio Villa Libertad Digital 29 Octubre 2001

#Aznar culpa a Ibarretxe de que su «fanatismo» lleve a los vascos hacia el «precipicio»
BEATRIZ JIMENEZ. Corresponsal El Mundo 29 Octubre 2001

#Steiner
FRANCISCO UMBRAL El País 29 Octubre 2001

#Español como condena
Breverías ABC 29 Octubre 2001

#La Generalitat sólo quiere enseñar el castellano a los inmigrantes presos
BARCELONA. María A. Prieto ABC 29 Octubre 2001

#Convertirse o hacer la maleta
EMILIO GUEVARA SALETA El Correo 29 Octubre 2001




El desconcierto de ETA
Editorial ABC 29 Octubre 2001

El último comunicado de ETA, en el que reivindica la autoría de once atentados, demuestra que la banda terrorista se revuelve contra el curso de unos acontecimientos históricos que la han dejado convertida, como dijo ayer el presidente Aznar, en el último reducto de la violencia en Europa, «el más cruel, el más fanático y el más estúpido». El escrito remitido a los diarios «Gara» y «Egunkaria» recoge las valoraciones de una organización terrorista que empieza a sentirse vencida por la Historia, el absurdo de sus crímenes y la imposibilidad de sus objetivos. Los efectos del 11-S han tocado a ETA, cuyos amanuenses muestran especial empeño en salvarse de la firme voluntad antiterrorista internacional, con el recurso dialéctico -tomado en préstamo de un prelado emérito- de que nada tiene que ver su violencia con el terrorismo integrista islámico. Sin embargo, ETA se da por aludida y siente que se ha quedado sin espacio en el ámbito internacional para intentar legitimar su actividad criminal. En apenas mes y medio, la estructura de la comunidad democrática ha hecho retroceder al terrorismo como nunca antes había sucedido.

Las resoluciones de Naciones Unidas, las decisiones del Consejo de los Quince y, especialmente, los acuerdos bilaterales entre España y Francia han sellado una nueva política internacional y regional que deja a ETA, en efecto, como el último vestigio de la violencia nacionalista en Europa. En este contexto, resulta patético que ETA apele al derecho internacional como solución racional y pacífica del «conflicto» vasco, no sólo porque es una contradicción ontológica que el terror reclame la aplicación de la ley, sino porque es la manifestación del significado antihistórico que ETA representa, al pretender que una legislación internacional -la que reconoce el derecho de los pueblos a la autodeterminación- pensada para la descolonización del Tercer Mundo se aplique a una comunidad autogobernada e integrada en una democracia europea ejemplar. ETA aún no se ha enterado -o quizá sí y se rebela contra esta realidad- de que no hay ni habrá organismo internacional que avale un proceso de autodeterminación del País Vasco, defendido a golpe de atentado y sin fundamento histórico ni jurídico. ETA lucha contra una democracia y esto ya es por sí un crimen contra la comunidad democrática internacional y una agresión inútil contra la Historia, en un momento en el que las democracias han decidido hacer un alto en el camino para quitarse el terrorismo de encima.

A ETA, además, la han dejado sola. El Ejército Republicano Irlandés (IRA) ha sabido comprender la potencia a largo plazo del movimiento surgido tras el 11-S. Por eso, aun con cicatería y agotando plazos y paciencias, ha contribuido al proceso de paz de Irlanda del Norte con el desmantelamiento efectivo de su arsenal. El silencio del comunicado de ETA sobre la decisión del IRA es clamoroso, pero no por ocultarla disminuye el efecto de privar a la banda terrorista del único recurso comparativo que le quedaba en Europa, salvo que ahora se fije en el bandolerismo corso, al cual, por otro lado, se aproxima cada día más.

Para el Gobierno español y para los partidos políticos no nacionalistas, es una buena noticia que ETA acuse el golpe de la presión internacional, porque confirma que éste es un instrumento imprescindible para erradicar el terrorismo. Para el PNV, sin embargo, el comunicado de ETA tiene que provocar sentimientos encontrados, pues, aunque demuestra nuevamente la unanimidad del nacionalismo -sea o no violento- en torno a la autodeterminación e incluso al lenguaje oficial del PNV, refleja unas valoraciones despectivas para el lendakari Ibarretxe. ETA vuelve a exigir al PNV más compromiso con la construcción nacional, frente al «autonomismo particionista» que le imputa. En definitiva, el viejo reproche etarra sobre la territorialidad parcial y la lentitud de los ritmos del proceso de construcción nacional, algo que, constituyendo una discrepancia táctica importante, no altera la estrategia común soberanista que comparten todos los nacionalismos, como se vio en el Pacto de Estella.

El problema para el PNV es que las opiniones de ETA privan de precio al chantaje implícito que encierra su actual propuesta de autodeterminación. Desde el momento en que ETA no considera suficiente el resultado hipotético de esa autodeterminación -pues estaría limitada a las tres provincias vascas-, ni Ibarretxe ni el PNV pueden seguir defendiendo su propuesta como la solución para la violencia etarra. Para la táctica del PNV, la violencia de ETA es un catalizador de la autodeterminación, en la medida en que si éste se presenta como la llave de la paz, cobra un valor vital para cada ciudadano. Sin violencia o, por el contrario, con una violencia impermeable a las maniobras del PNV, éste se queda sin activos para defender su programa soberanista. Es así como ETA hace indudable la afirmación de que el único conflicto vasco es ella misma y de que no hay solución política, basada en la ruptura constitucional o en el manoseo de la realidad nacional de España, que satisfaga su voracidad impositiva. El resultado para el PNV es haberse instalado en un terreno de nadie, despreciado por ETA -pero sin convertirlo en enemigo- y enfrentado a un Estado democrático. Si Ibarretxe se mantiene en la política de enfrentamiento estéril con el Estado, sólo conseguirá aumentar el estado de crispación y alimentar la insatisfacción de las nuevas generaciones vascas, para acabar llevando al País Vasco a un precipicio en el que, como también ayer advirtió José María Aznar, el Gobierno no dejará que caiga.

Sin embargo, entre amonestaciones, autoexculpaciones y amenazas, ETA deja fluir en su comunicado una cierta nostalgia por la tregua de 1998, consciente de que el cese de su violencia fue un activo desaprovechado por la falta de perspectiva política y de capacidad para administrar los tiempos de lo que hubiera podido ser un proceso de decisiones a medio y largo plazo. Carencias propias de una organización terrorista que ha perdido la referencia del momento que vive, entre otras razones, porque ni tiene una dirección política -el Gerry Adams abertzale que no aparece- sobrepuesta a la cúpula armada, ni existe un nacionalismo moderado dispuesto a deslegitimar la violencia con una orientación de sus planteamientos que busque, ante todo y sin condiciones, la integración de los no nacionalistas en el modelo estatutario vigente. Razones todas para pensar que cada día que pasa el PNV y ETA se acercan, y acercan al pueblo vasco, un poco más al precipicio.

Las moscas y los misiles
Por Edurne URIARTE ABC 29 Octubre 2001

Hay un párrafo de todo el comunicado de ETA publicado ayer en sus dos medios tradicionales de divulgación, «Gara» y «Egunkaria», que resume el mensaje principal de este comunicado, el párrafo de las moscas y los misiles. Es el siguiente: «Los dirigentes de los países que oprimen Euskal Herria, España y Francia, se han dado mucha prisa en apoyar las decisiones de Bush. El dirigente de España ha explicado, además, que tiene el «mismo» problema «en su casa», comparando el conflicto que tenemos en Euskal Herria con el «terrorismo». Es como intentar matar moscas con misiles».

A ETA le ha traicionado el subconsciente y se ha identificado involuntariamente con las moscas, unos animales débiles y vulnerables que se sienten más acosados y amedrentados que nunca por los misiles de la guerra internacional contra el terrorismo. Las moscas tienen miedo porque por primera vez en muchos años sienten los misiles, es decir, las leyes y la voluntad internacional, muy cerca de su cuello. Y todo el comunicado que ETA es, básicamente, una muestra de su enorme preocupación por los cambios que han tenido lugar tras el 11 de septiembre.

La primera mitad del comunicado, la más significativa, está dedicada a «la guerra de Estados Unidos», a «las voces de guerra que se oyen en el mundo», a que «los vascos no queremos la guerra, ni la que se hace contra otros ni la que se hace contra nosotros», y a que «el conflicto que tienen Francia y España con Euskal Herria se puede acabar sin misiles, democráticamente». ETA repite varias veces la palabra guerra, la palabra misiles, y no se refiere desde luego a Afganistán. ETA piensa en sí misma, sabedora de que los cambios internacionales que se han registrado tras el 11 de septiembre la han aislado totalmente, que ya no le quedan refugios ni en Europa ni en América, que se la va a perseguir en todas partes, que sus asesinos van a ser entregados inmediatamente a las autoridades españolas y que incluso su red financiera va a ser bloqueada en toda Europa.

El ministro de Asuntos Exteriores, Josep María Piqué, decía en este periódico hace unos días que desde el 11 de septiembre se ha hecho más internacionalmente contra el terrorismo que en los diez años anteriores. ETA también se ha enterado. Y sabe que a partir de ahora toda la atención europea occidental se va a concentrar en ella sola, ahora que el IRA ha entregado las armas, y que hasta Estados Unidos va a colaborar con España para acabar con ETA. Por eso, su proclama de que la paz es posible y que ETA se esforzará para que no haya otros veinte años de «conflicto», proclama que lanza después de varios párrafos de preocupación por la guerra, parece más bien un grito de auxilio al mundo para que le libre de lo que le viene encima en los próximos años.

Pero los etarras son asesinos de ideología totalitaria que sólo tienen un lenguaje, el de la amenaza y el crimen, un lenguaje que ya no son capaces ni serán capaces de cambiar porque desperdiciaron todas las oportunidades que la democracia les ofreció generosamente en el pasado. Por eso ni la preocupación ni el miedo que sienten les hace cambiar un ápice sus objetivos y sus métodos, por lo que dejan muy claro que seguirán luchando contra los que se oponen a sus designios, es decir, que seguirán asesinando a todo el que se les oponga.

El comunicado suscita una vez más la duda de hasta cuándo ETA dejará libre de sus objetivos asesinos a los nacionalistas. Porque ETA vuelve a reiterar las críticas al PNV y a Juan José Ibarretxe, a quienes acusa de colaborar con la «represión» de Francia y España, y a quienes compara con el PP. Como ETA no ha tenido hasta el momento una vocación de suicidio total, ha dejado fuera de sus objetivos a los nacionalistas, al menos como tales, aunque haya asesinado a nacionalistas por ser ertzainas o empresarios. Pero éste y otros comunicados anteriores de la banda hacen pensar que eso puede dejar de ser así en la última fase de radicalización y autodestrucción que ETA probablemente pueda estar empezando.

El gran drama que tenemos los españoles es que son precisamente esos nacionalistas a los que ETA podría poner cualquier día entre sus objetivos los que permanecen como su último sostén, ahora que todo el mundo democrático ha decidido perseguir y encarcelar a los terroristas. Mientras ETA los vilipendia y ridiculiza, los nacionalistas se empeñan en dar la razón a los etarras en la idea de que hay «un conflicto», intentan protegerles de las extradiciones desde otros países, avalan el diálogo que exigen los terroristas, amparan a las organizaciones político-culturales del entorno etarra, y contienen a los ertzainas bajo su mando, siempre a años luz de la eficacia de la Guardia Civil o de la Policía Nacional.

Toda Europa, todo el mundo democrático, ha comprendido que es preciso luchar contra el terrorismo sin vacilaciones, con todos los «misiles» que las leyes democráticas ofrecen. ETA está aislada y va a ser perseguida desde todos los lugares del mundo, incluso desde esa Francia que tan irresponsablemente la ha amparado durante años. Las moscas etarras están más solas que nunca y lo saben. Tan sólo les queda un hálito de vida, el que les ofrece la comprensión y la protección de los nacionalistas. Y ETA durará lo que dure esa comprensión.

Malos tiempos para ETA
Por Carlos MARTÍNEZ GORRIARÁN ABC 29 Octubre 2001

La única razón de que llevemos varios meses sin lamentar un asesinato terrorista es que a ETA no le salen bien los atentados, gracias a la mayor eficacia policial y a su creciente incompetencia. Esta decadencia propia, unida a la fuerte beligerancia internacional contra el terrorismo tras el 11 de septiembre -uno de cuyos efectos ha sido el inicio del desarme del IRA-, auguran malos tiempos para ETA. Pero atención: siempre que ellos tienen problemas llegan en su auxilio beatíficos mediadores que proponen un discreto proceso de negociación y diálogo sin límites. Quizás porque tales farsas cada vez convencen menos, ayer fueron los propios terroristas quienes intentaron sembrar confusión con el comunicado publicado por sus órganos habituales. Comunicado que en sustancia no dice nada nuevo (autodeterminación, maldad de España y Francia, etcétera), pero expresa aspectos relevantes de sus problemas.

En línea con las delicadas distinciones de Setién, ETA reniega del terrorismo internacional: ellos son, dicen, otra cosa. Desde luego no son mártires, de modo que intentarán que el conflicto no dure otros veinte años. Hasta ahora, ETA se alineaba voluntariamente con otros terroristas disfrazados de movimientos de liberación nacional. Representantes suyos han recorrido el mundo justificando su causa con éxito innegable, formando utilísimas redes de apoyo internacional y obteniendo la simpatía de ilustres mentecatos y sinvergüenzas que se dicen progresistas. Pero todo esto parece agotado en el nuevo clima internacional. ETA dejará de beneficiarse de la estúpida o malévola indulgencia que ha recibido a espuertas. Comienzan a sospecharlo y por eso intentan librarse del estigma terrorista. ¿Pero cómo conseguirlo sin desarmarse? Porque no piensan desarmarse, según el comunicado. Su problema, insoluble, es que de seguir con el terrorismo se condenan al exterminio, y si lo dejan pasan a la insignificancia y dejan sin causa y negocio al conjunto del nacionalismo. Hay una vía intermedia, insinuada en el comunicado: lograr que la comunidad occidental presione a España para que ceda la autodeterminación a cambio de la paz. Claro que los comandos no son los llamados a realizar ese plan, sino Ibarretxe, Setién, el PNV y la Conferencia de Elkarri; los insultos que les dirigen no suenan sinceros. La respuesta que debemos darles es bastante obvia: no ceder nada.

El cinismo de Eta
Editorial La Razón 29 Octubre 2001

Eta «seguirá haciendo frente a quienes imponen sus leyes por las armas a nuestro pueblo». Esta frase, contenida en el comunicado que ayer publicó la prensa más próxima a los pistoleros, resume lo que querían transmitir los terroristas. Que continuarán los atentados hasta que los demás hagan lo que ellos quieren. En definitiva, más de lo mismo, aunque algunos hayan querido ver atisbos de nuevas treguas que, en cualquier caso, serían tácticas, para poder recomponer las infraestructuras criminales que, con tanto acierto, están golpeando las Fuerzas de Seguridad en España y Francia.

El comunicado etarra, a la espera de conocer una traducción independiente, al margen de la que ofreció ayer el diario «Gara», supone ¬otro más¬ un penoso ejercicio de cinismo por parte de los supuestos «pensadores» de la banda, uno de los cuales, Vicente Goicoechea, «Willy», ha sido detenido recientemente. Se les llena la boca a los pistoleros hablando de ofertas de paz y de democracia, como si los vascos no hubieran votado nunca y no les hubieran dado a los proetarras el varapalo de los últimos comicios autonómicos. Y aprovechan la ocasión para calificar de «fraude» las consultas populares que Arzallus y los suyos han propuesto en los últimos días. El «mulá» nacionalista, después de la aventura secesionista de Estella, está encontrando la horma de su zapato. Eta, una organización marxista leninista, con un férreo centralismo democrático, deja claro que la direción de cualquier «proceso» independentista les corresponde a ellos. Que no sueñe el PNV.

Pobreza y vileza
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS El Mundo 29 Octubre 2001

Una de las justificaciones más abyectas del terrorismo que leemos últimamente es que mientras haya pobres en el mundo, habrá terrorismo.O sea, que para justificar el terrorismo, se insulta a los pobres, que en su inmensa mayoría son gente que respeta la vida y la propiedad de los demás como quiere que respeten la suya y que odia el terrorismo porque asesina a personas como ellos, destroza familias como la suya, mutila criaturas como las que tiene y destruye cosas que costó mucho tiempo y esfuerzo levantar, como las pocas que posee. Pero a los propagandistas del terror, a los pescadores con dinamita totalitaria en el río revuelto de la Historia, que los pobres tengan tanta conciencia moral como los ricos o incluso más, les resulta intolerable.

Por ese camino podría suceder que los pobres tuvieran más ética que los que dicen que dedican su vida a salvarlos, cosa que en algunos casos admirables es cierto pero que en otros, cada vez más, se ha convertido en un negocio humanitario (las oenegés le llaman Justicia) del que vive el beneficiador y, si le sobra algo, malvive el beneficiado.

Eso de que la pobreza incita al crimen es un argumento economicista típico de los señoritos de izquierda, siempre tentados por el terrorismo. Es propio del que nunca ha sido pobre o no quiere entender que de la pobreza y aún de la miseria se sale, generalmente sin ayuda pero trabajando, no matando. Los señoritos no entienden eso: que los pobres trabajen duramente para que sus hijos tengan lo necesario, puedan estudiar y labrarse un porvenir mejor que el suyo, pero que en ese esfuerzo el ingrediente principal sea ético y moral, no económico. Más que ricos, o sólo ricos, los pobres quieren que sus hijos sean «buenas personas» y tratan de que tengan «buenos ejemplos». Quieren dejar de ser pobres, pero vivir y dejar vivir. Son gente corriente, no asesinos, ni ladrones. Al revés, lo que quieren es que los ladrones y asesinos se pudran en la cárcel.

Nadie aprecia más la propiedad que el que tiene poco y además se lo pueden robar. Nadie aprecia más su libertad que el que la ve atacada por poderosas instituciones corrompidas.

¿Quién querrá más justicia: los pobres o los ricos? Los pobres, naturalmente. Pero no la falsa justicia del socialismo, que sólo hace poderoso al comisario, rico al mafioso adjunto y a él mucho más pobre y encima esclavo. Lo que quiere es una Administración de Justicia donde el rico no pueda comprar a los jueces del pobre.No es verdad que los ricos lo sean porque hay pobres. No es verdad que haya más pobres que antes en el mundo. No es verdad que la pobreza engendre terrorismo. La pobreza invita a salir de ella, no a matar al que ha salido. Pobreza no es vileza. Vileza es justificar el odio y el terrorismo propios con la pobreza ajena.

Cosa de ricos. Véase Ben Laden.

«Nuevos mojones»
ANTONIO BURGOS El Mundo 29 Octubre 2001

Además de asesinos, ordinarios. ¡So guarros! El mismo jabón de las manos manchadas de sangre deben usarlo ahora para lavarse la boca después de dictar los comunicados a ese diario que es el Boletín Oficial de los 9 Milímetros Parabéllum. Como antiguo inquilino de una celda andaluza de su corredor de la muerte, yo sabía que la ETA era una mierda, pero no tenía constancia de que se dedicara también a la coprología. Si yo digo ahora que la ETA hace comunicados mojoneros no la estoy insultando, sino haciendo comentario de textos sobre sus comunicados.

En el comunicado todo es lo normal y habitual. Dicen que del coche bomba del Centro Cultural de la Villa tiene la culpa el Gobierno de Aznar o que un pacífico hotel de playa para jubilados nórdicos en Salou es un «interés turístico y económico», qué cursilada... En el comunicado no sorprende en absoluto que digan igual que Setién el otro día en Palma de Mallorca: que no es lo mismo el terrorismo con boina y capucha que el terrorismo con turbante y burka. Punto en el cual, obviamente, nos queda la duda de crítica literaria comparada: ¿es Setién la musa de la ETA o es la ETA la musa de Setién?

Pero lo que me inquieta del comunicado es lo de los mojones. De ese comunicado lo único que me ha sorprendido han sido los mojones, con perdón. Leo textualmente en el referido boletín oficial, cuando dan cuenta y resumen del comunicado: «ETA emplaza a los centenares de miles de vascos que están a favor de la libertad de Euskal Herria» a trabajar en la construcción nacional, «colocando nuevos mojones en el solar de los vascos». Niño, tráete el Diccionario de la Academia, a ver qué quieren decir estos tíos mojoneros. ¿Será la primera acepción de mojón, «señal permanente que se pone para fijar los linderos de heredades, términos y fronteras»? ¿O será más bien la quinta, «porción compacta de excremento humano que se expele de una vez»?

Viendo de qué va la cosa, debe de ser la quinta acepción. Lo de la primera lo tienen bastante claro, pues los linderos de sus heredades, términos y fronteras, según el propio comunicado, llegan a «Nafarroa, Lapurdi y Zuberoa», que ellos sabrán por dónde cae eso. Ergo tiene que ser la quinta acepción, ya que al término del texto definen las once porciones compactas de explosivos que han expelido de una sola vez desde el 25 de julio al 12 de octubre en diversos puntos de España, perdón, del Estado opresor. Y ahí viene mi duda. Los «nuevos mojones en el solar de los vascos», ¿son los habituales explosivos contra los concejales del PP y del PSOE, contra los jubilados que votan opciones constitucionales? Debe de ser eso, que no van a parar hasta dejar al «solar de los vascos», eso, hecho un solar. Porque si se refieren a Otegi, Arzallus y Setién, ésos de nuevos no tienen nada. Están más vistos que el TBO de la ETB.

Los análisis de ETA están a la altura de su miseria moral
Impresiones El Mundo 29 Octubre 2001

Dando por sentado que dar pábulo a los comunicados de ETA no conduce a ninguna parte, lo único serio que puede deducirse del que ayer hizo pública la banda en sus diarios afines es que los terroristas, tras el 11 de Septiembre, están cada día más débiles y a la deriva. Perseguidos internacionalmente y cada vez más menguados sus comandos por la acción de las Fuerzas de Seguridad del Estado el 65% de los etarras que han participado en atentados después de la tregua han sido ya detenidos ahora se dedican a hacer análisis geoestratégicos de un infantilismo que movería a la risa si no fuera porque estamos hablando de asesinos. Dice la dirección de ETA que la pretensión del presidente del Gobierno de equiparar sus atentados con el terrorismo internacional es «como querer matar moscas con misiles». Ellos mismos admiten su propia insignificancia idéntificándose con las moscas. La capacidad de los dirigentes etarras para el análisis está a la altura de su miseria moral, como lo demuestra que ensucien los principios de la democracia apelando a ellos en vano. Si algo les importara la opinión de los vascos, ahí tienen los resultados de las últimas elecciones en las que el partido que respalda sus atentados perdió la mitad de sus escaños. Lo cierto es que, tras la entrega de las armas por parte del IRA y los últimos golpes policiales, ETA se encuentra en un callejón sin salida, aunque pueda causar aún mucho dolor. Ellos que siempre se miran en el espejo irlandés deberían seguir la senda del IRA. Si no, el ejemplo se les puede volver en contra. Porque, como advirtió ayer irónicamente Aznar, se supone que quienes reclaman una solución a la irlandesa no pretenderán que el Gobierno haga lo que hizo Blair durante el proceso de paz: suspender las instituciones debido a la violencia.

La pregunta
Por Ignacio SÁNCHEZ CÁMARA ABC 29 Octubre 2001

El nacionalismo vasco, además de otras patologías, tiene una irrefrenable tendencia a la trampa, a jugar con ventaja. Pero, en ocasiones, las dimensiones de la trampa alcanzan las proporciones del atraco, en este caso, a pregunta armada. El presidente del PNV ha tenido la incoherente y deslavazada ocurrencia, puestos a calificarla de la más piadosa y eufemística manera, de que se les someta a los ciudadanos vascos la sutil pregunta de si son partidarios o no de que ETA deje de matar. Para empezar, cabe sentir una emocionante curiosidad en conocer su propia respuesta, o si enturbiaría la nitidez de la pregunta con la nebulosa estratagema de las condiciones requeridas para su respuesta negativa. Cabría también proponerle esta otra pregunta: ¿Qué prefiere: que ETA siga matando y el País Vasco acabe obteniendo la independencia de España o que ETA deje de matar y el País Vasco nunca la obtenga? No deja de ser una pregunta.

La propuesta de Arzalluz es disparatada, inmoral y tramposa. Algún ser arcangélico tal vez pueda argüir que las preguntas son inocentes, y que son las respuestas las que pueden ser ciertas o falsas, prudentes o descabelladas, buenas o malas, inocentes o culpables. Veamos. La pregunta es disparatada e inmoral, pues interroga acerca de lo que no puede ser preguntado, ya que una de las alternativas sitúa inmediatamente a quienes se adhieran a ella en el ámbito de la criminalidad. Sería una pregunta semejante a estas: ¿es usted partidario del exterminio de los judíos?, ¿le satisface la muerte de los niños por inanición?, ¿le reconfortan las catástrofes naturales?, ¿siente odio por todo ser viviente?, ¿disfruta con los asesinatos en serie?, ¿le parece que todos los nacionalistas deberían ser recluidos en campos de exterminio?

La pregunta es además tramposa, escandalosamente tramposa. El nacionalismo vasco, o, maticemos, sus dirigentes actuales, desvirtúa y pervierte realidades tan nobles como la paz y el diálogo, intentando revestir de fingida dignidad su pretensión de equiparar a criminales y víctimas.

Una pregunta parece siempre inocente. Mas no es así. Existen preguntas que no merecen respuesta sino la destrucción de la pregunta y el desenmascaramiento del burdo sofista que la formuló.

Tal vez recuerden la vieja pregunta del lógico: «¿Ha dejado usted de ser cornudo?». Si contesta negativamente, reconoce ser cornudo. Si lo hace afirmativamente, reconoce haberlo sido en el pasado. La pregunta no es una verdadera pregunta sino una trampa para incautos. La propuesta de Arzalluz tiene pareja lógica y dignidad.

La pregunta del presidente del PNV es tramposa por una razón más. El mero hecho de plantearla entrañaría el reconocimiento de hecho de lo que se discute y que es opuesto al Derecho: la admisión del «ámbito vasco de decisión», antesala de la autodeterminación.

Por otra parte, ¿qué deberían responder quienes rechazan la pregunta y, por supuesto, desean el fin de ETA? Ser delatado sólo por las propias preguntas no está al alcance de cualquiera.

Ingratitud
JUSTINO SINOVA El Mundo 29 Octubre 2001

El nacionalismo vasco ha dado otro paso calculado hacia su objetivo final, al proclamar Ibarretxe en el Parlamento de Vitoria su propósito de llegar a un acuerdo con el Estado tras una negociación de igual a igual. Dentro de poco, la táctica peneuvista les sugerirá moderar el ritmo y harán un gesto que alivie la tensión, pero entre tiras y aflojas van encajando su proyecto como si fuera un asunto del que esta sociedad tuviera que ocuparse necesariamente.

La realidad es, sin embargo, que el derecho del llamado pueblo vasco a retar al Estado para que se siente a discutir una nueva relación no tiene base, ni se sabe siquiera cuál es el pueblo vasco en cuyo nombre dice hablar Ibarretxe. Ese derecho aducido por el lehendakari no está respaldado por un fundamento histórico.Y en cuanto al deseo de los vascos, lo honesto es reconocer que muchos vascos no quieren saber nada de autodeterminación ni de separación. Por ejemplo, los representados por Mayor Oreja y Nicolás Redondo. Como gestor de la mayoría, Ibarretxe es presidente del Gobierno autonómico y, en consecuencia, se debe a todos los habitantes de Euskadi, pero eso no le autoriza a aducir los proyectos de su partido como si lo fueran de todos los vascos.

La escalada de Ibarretxe, que incluye una consulta popular que la ley no le permite convocar, sigue la norma de la insolidaridad con que los nacionalistas se relacionan con el resto del Estado.El nacionalismo, cuando se radicaliza, es una ideología peligrosamente excluyente y profundamente ingrata. El nacionalismo vasco representa un ejemplo de máximo egoísmo. Su táctica consiste en la permanente queja y la incesante reclamación, sin importarle el esfuerzo formidable que el Estado ha realizado para reconocer las peculiaridades de cada región española, que son muchas y tienen también signos de identidad. La Constitución de 1978 fue resultado de un consenso basado en la generosidad y en la cesión. Todos cedieron, todos políticos, partidos, instituciones, ciudadanos todos, menos el nacionalismo aplastante que hoy representa Ibarretxe, un nacionalismo que tendría que tributar agradecimiento al Estado español, pero que sólo aduce protesta en una actitud tantas veces insultante para muchos ciudadanos que no se ahorran ya las muestras de cansancio por tal ejemplo de deslealtad. Mala cosa ésta del cansancio, porque ese nacionalismo apoya su esperanza precisamente en que la gente se harte y acabe mirando para otro lado y desistiendo.

Más que hartos
Luisa PALMA La Razón 29 Octubre 2001

Por muchas burradas que diga (y lo hace aprovechando sus «sermones» dominicales) deberíamos empezar a no hacerle ningún caso y a no amplificarle urbi et orbi. Hablo de Arzallus, desgraciadamente. Lo mismo deberíamos aplicar a ese fraude con sotana llamado Setién a quien si la jerarquía eclesiástica ha apartado, no veo por qué tiene que seguir colmándonos la paciencia con su defensa de terroristas. Pero el caso de Ibarretxe es otro cantar. Preside un gobierno autonómico y como tal, sus últimas propuestas, eso de negociar de «igual a igual» con España diciendo que el pueblo vasco no puede ser parte «subordinada» del Estado, no se pueden ignorar: atacan y atañen a todos porque buscan dinamitar el «edificio del Estado» como le ha espetado directamente Aznar. ¿Pero quién se ha creido que es este gestorcillo que en sus años de super-autogobierno no ha resuelto nada ni ha mejorado esa convivencia en el País Vasco de la que dice preocuparse? ¿No serán de nuevo palabras impulsadas por el viejo juego que el PNV siempre se ha traído con los de Eta? A esta moneda falsa sí que merece la pena estar atentos, por mucho que estemos más que hartos.

Euskadi no es el Ulster
José María CARRASCAL La Razón 29 Octubre 2001

Una de las muchas, y ni siquiera de las más gordas, mentiras que el nacionalismo vasco propaga es que los conflictos de Euskadi e Irlanda del Norte son equivalentes. Cuando se parecen lo que un huevo a una castaña. O menos. En Irlanda del Norte, los pobres, los oprimidos, los discriminados son los nacionalistas irlandeses. Mientras en Euskadi, quienes tienen el dinero, el poder y la fuerza son los nacionalistas, que usan en todas sus variaciones contra el resto de la población. En Euskadi no hay una guerra con muertos por ambas partes, como en Irlanda del Norte. Hay una violencia continuada de los nacionalistas radicales contra los no nacionalistas, que se supone éstos deben aceptar humildemente. O largarse, que es lo que se pretende. Como se ha dicho tantas veces, unos ponen los muertos, y otros, las balas.

Por si todavía quedasen dudas sobre las diferencias fundamentales entre ambas crisis, acaba de ocurrir un hecho que las despejaría para siempre si estuviésemos en una discusión racional: el IRA, brazo armado del nacionalismo irlandés, ha anunciado su propósito de entregar las armas e integrarse en el proceso político para resolver el conflicto. ¿Por qué? Pues porque ha visto que tras los atentados del 11 de septiembre, el terrorismo no tiene cabida ni excusa ni justificación ni nada en el mundo occidental. Y si sigue por ese camino, se expone a perder las simpa- tías y el apoyo que viene teniendo entre el resto de los irlandeses, tanto de Irlanda, como de los Estados Unidos. Unas simpatías y un apoyo que habían disminuido mucho a raíz de descubrirse que algunos de sus miembros estaban entrenando a guerrillas colombianas. Sólo faltaba que conservaran sus armas tras el atentado contra las Torres Gemelas para que lo perdieran del todo.

¿Y qué ha hecho Eta? Pues Eta no sólo ha conservado la dinamita, sino que la ha empleado, no habiendo habido víctimas por una de esas suertes que de vez en cuando tenemos. Pero no es sólo Eta. Es el nacionalismo vasco en su conjunto el que parece no haberse dado cuenta de que los sucesos del 11 de septiembre han cambiado radicalmente la escena. No es que el terrorismo haya dejado de estar de moda, porque nunca lo estuvo. Es que la violencia en todas sus variantes ha sido desterrada de la política en el mundo occidental, y esperemos que pronto en el resto. No tiene cabida en ella por que la democracia ofrece otras fórmulas para resolver los conflictos y, sobre todo, porque significa la violación más grave de los derechos humanos de aquellos contra los que se ejerce. Sin embargo, en el País Vasco la violencia de baja y alta intensidad continúa como si nada hubiera ocurrido. Lo que nos confirma que el nacionalismo irlandés es una realidad política. El vasco, un sueño de la razón. O de la sinrazón.

Suena muy bien, pero falla la letra
Por Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 29 Octubre 2001

La asignatura política favorita de Aznar es el Terrorismo. No es la que mejor se le da, porque al fin y al cabo en Economía ha tenido años de sobresaliente y en Terrorismo no ha alcanzado la matrícula de honor, que sería liquidarlo, pero le gusta examinarse de semejante “hueso” oralmente y con público, porque siempre está bien. La última lección del Presidente del Gobierno no ha sido una excepción. Se ha mostrado sólido en los principios, decidido en las formas, contundente en el fondo y hasta elocuente, porque al nacionalismo y al terrorismo les tiene tomada la medida dialéctica. Tras la salida de Mayor Oreja, y dado el escaso entusiasmo de Rajoy por esta materia, no cabe duda de que Aznar es el mejor ministro del Interior de este Gobierno.

Sin embargo, aunque la música suene bien, seguimos echando en falta una letra nueva, que se adapte a la partitura de los sucesos del 11 de Septiembre. El exhibicionismo separatista de Ibarreche, la reaparición provocadora del jubilado Setién, seguramente para conjurar el posible efecto negativo en la banda de la nueva situación internacional, los irrintzis del Capo dei Capi, Xavier Arzallus, muestran que el nacionalismo en sus distintas variantes y complicidades terroristas sí es consciente de que las cosas se le pueden poner peor, sobre todo si miran al efecto irlandés del Once de Septiembre. En cambio, el Gobierno viene transmitiendo la penosa impresión de que salvo felicitarse por las nuevas perspectivas internacionales de la lucha contra el terrorismo, no ha sido capaz de concretar nada nuevo, ni en lo legal, ni en lo judicial, ni en lo político.

Rajoy, sea por razones psicológicas o políticas, transmite una impresión más dubitativa o hamletiana que decidida. Aznar resulta mucho más convincente. Pero ni uno, ni otro, ni tampoco Acebes en Justicia, presentan a la opinión pública esas iniciativas nuevas que animen a la ciudadanía española a creerse que estamos, efectivamente, en una nueva época, que se ha terminado el larguísimo luto por las elecciones vascas y que se vuelve con renovados bríos a la lucha contra el terrorismo y el nacionalismo, dos caras de la misma moneda, como lo son el fundamentalismo islámico y el terrorismo. Bien está que Aznar siga sonando bien. Pero si mejorara la letra, es decir, si al Gobierno se le ocurriera algo nuevo para luchar contra ETA y sus cómplices, sonaría aún mejor.

Tiempos de alarma
Por Charo ZARZALEJOS ABC 29 Octubre 2001

Aunque nunca lo reconozca, ETA sabe que le han llegado tiempos de alarma. Se les ha acabado el respiradero de México y ya no van a coincidir nunca más en el zoco de armas con el IRA. Tomar aperitivos al aire libre en el sur de Francia lo tienen cada día más difícil y para entrenarse tendrán que cambiar los campos de Argel por garajes o caseríos. Ya ha comprobado ETA que, por mucho que asesinen a concejales populares y socialistas, la estructura del Estado no tiembla aunque sus pasillos estén llenos de lágrimas.

Sabe ETA, en fin, que todos aquellos que desde sus filas han asesinado acaban siendo detenidos y sabe, o debería saber, que sus potenciales víctimas, muchas de ellas al menos, son cada día más libres. Nada hace más libre a un ser humano que tener descontada su propia muerte.

En el comunicado conocido ayer, ETA expresa, sobre todo, desconcierto. Este comunicado, como todos los de ETA, responde a un contexto político. La realidad internacional y la conciencia de los ciudadanos de los países libres van en contra de ETA y ETA lo sabe. Y ahí le viene el desconcierto y ese afán de desmarque que se contiene en su comunicado con respecto al terrorismo internacional que encabeza hoy Bin Laden. El eslogan de que todos los terrorismos son iguales, ETA no lo soporta.

Pero como, en cambio, no se contempla un horizonte como el que acaba de traspasar el IRA, del comunicado se deduce también que no está en sus parámetros ni una retirada tácita a los cuarteles de invierno y, ni mucho menos, una rendición. Si ETA algún día quiere dejar de matar, lo dirá por escrito, pero ese momento no ha llegado. Por eso, sabiendo que ETA está ahí, los tiempos de alarma para quienes no se pliegan a sus afanes autodeterministas están vivos. ETA está muy dañada, pero puede hacer aún mucho daño.

Sabiendo que esto es así, la pregunta de Ibarretxe sobre qué hay de malo en hablar de independencia o de autodeterminación o de todo lo contrario sólo puede provocar otra pregunta: ¿es que no lo ve? ¿No ve el lendakari que aquéllos que en la comisión de profundización del autogobierno se nieguen a aceptar que el pueblo vasco tiene una soberanía originaria pueden morir a manos de ETA? Suele afirmar el lendakari que la violencia no se puede convertir en argumento para que determinadas ideas no puedan ser defendidas «con normalidad».

Ocurre que en Euskadi muchos, muchísimos ciudadanos ni duermen ni trabajan ni pasean con normalidad. Un demócrata puede asumir que los terroristas le maten. Es el sentido común el que rechaza semejantes preguntas, semejantes observaciones que, no hay que engañarse, encuentran amplio eco más allá incluso del mundo nacionalista. ¿Qué hay de malo?, se preguntarán muchos. Si no fuera porque ETA mata, a lo mejor nada.

No es la primera vez que ETA arremete contra Ibarretxe. En uno de sus últimos comunicados se refería a él como el «obstáculo a remover». No son nuevas estas reprimendas. Lo único nuevo es que en 1998 el PNV dijo que se acercaba a ETA para ayudarle a bajar del monte de la violencia al valle de la democracia.

Así se vendió a las gentes nacionalistas y el resultado es que ETA se ha desmarcado del PNV y el PNV ha optado por comprometer toda su acción política en una dinámica autodeterminista con la que ETA, cuando asesinaron a Miguel Ángel Blanco, ni soñaba.

En otro comunicado no muy lejano en el tiempo aseguraba a los terroristas que, si no fuera por ellos, en Euskadi no habría más debate que el autonómico. No otro. ETA siempre puede sospechar que si se ha superado, como ocurre ahora, el umbral del debate autonómico y estamos en la autodeterminación, sus crueles esfuerzos no han sido baldíos. Y si es así ¿por qué va a llegar a la conclusión de desaparecer? ETA rememora la tregua y, naturalmente, la rompieron todos menos ellos. Fue ETA y sólo ETA la que rompió aquel paréntesis y hoy tiene que hacer frente a un amplio sector de la izquierda abertzale que quiere otra tregua, indefinida y cierta.

Pero difícil, muy difícil tiene ETA que se dé credibilidad a un nuevo gesto. También muy difícil tiene el PNV dejar de pedalear en aras de una autodeterminación que ni nos acerca a la paz y a muchos puede conducir a la muerte.

Para unos más que para otros. Son tiempos de alarma.

La complicidad nacionalista
Por Ignacio Villa Libertad Digital 29 Octubre 2001

En medio de problemas como Gescartera y posibles crisis de Gobierno, hay que reconocer que el discurso antiterrorista que tiene elaborado el presidente Aznar es, sin duda, sólido y fuerte. Ha sabido construir un mensaje claro y diáfano sobre lo que tiene que ser la respuesta política y social al terrorismo etarra y, además, sabe exponerlo con nitidez. Desde la legislatura pasada, el presidente del Gobierno ha hecho planteamientos correctos, lejos de partidismos, y sus tesis se han visto reforzadas tras los atentados del 11 de septiembre.

En esta ocasión en Toledo y con el comunicado de los etarras encima de la mesa, el presidente ha ido repasando todas las parcelas importantes, los aspectos más relevantes de lo que tiene que ser este discurso antiterrorista, al que ahora se añade la componente internacional. En este sentido, es muy significativo el duro recordatorio de Aznar advirtiendo de que al terrorismo hay que derrotarlo porque con los fanatismos no existe un camino intermedio. Y es que, en caso de no vencer al terrorismo, es éste el que puede hacer claudicar al sistema democrático.

Aznar ha aplicado directamente este mensaje al PNV, cuando les ha dicho que son ellos los que no quieren vencer al terrorismo para obtener un rédito político de la situación. Es más, es el nacionalismo vasco, ayudado por el nacionalismo radical, los que están buscando dinamitar el Estado pensando que esa destrucción daría paso a la independencia. El presidente del Ejecutivo ha advertido también de que, desde el PNV, se pretende a “piñón fijo” llevar al País Vasco al precipicio. Para Aznar no hay razones para el engaño; desde el nacionalismo vasco sólo se busca la supervivencia propia en detrimento de las necesidades de la sociedad vasca.

Aznar, además, ha abordado directamente el refugio del PNV, la excusa de la llamada solución irlandesa para el País Vasco. Ha recordado a Xabier Arzalluz, acertadamente, que decir Irlanda es hablar también sobre la posibilidad de suprimir la autonomía mientras no se alcance la paz y los terroristas abandonen las armas. Y es que, en todo caso, el País Vasco, por su nivel de autonomía y autogobierno, debería ser el ejemplo para Irlanda del Norte, y no al revés.

El acto público de Toledo ha servido para confirmar que el presidente del Gobierno tiene muy trabajado y elaborado el discurso antiterrorista. Un acertado mensaje contra el terrorismo que necesita también el apoyo total del PSOE. Ahora que los socialistas comienzan a mostrar dudas y vacilaciones, ahora que muestran señales de fatiga, es el momento crucial y definitivo para que se mantenga un discurso único, para que se fortalezca el trabajo común. Y, sobre todo, para que se desmote la realidad de una cobertura política que, desde el PNV, se mantiene con todo el entorno de ETA. Esa es la clave. El nacionalismo vasco tiene ahora una de las llaves de la solución. El PNV debería dejar de dar esa cobertura política a todo el entorno de ETA. Es por ello que el nacionalismo vasco se tiene que sentir responsable de la pervivencia de ETA. Su complicidad es una trampa.

Aznar culpa a Ibarretxe de que su «fanatismo» lleve a los vascos hacia el «precipicio»
Advierte de que debería suspender las instituciones vascas según el «modelo irlandés»
BEATRIZ JIMENEZ. Corresponsal El Mundo 29 Octubre 2001

TOLEDO.- El presidente del Gobierno, José María Aznar, arremetió ayer con dureza contra el lehendakari Juan José Ibarretxe y contra la estrategia política que defiende el PNV en el País Vasco. Dos días después de que se celebrara el Pleno sobre el autogobierno en el Parlamento Vasco, Aznar calificó de «ejemplo de fanatismo, fundamentalismo o ceguera» la pretensión de Ibarretxe de plantear un nuevo pacto entre España y el País Vasco. El presidente del Gobierno fue más allá. Responsabilizó a Ibarretxe de «llevar a piñón fijo» a la sociedad vasca hacia el «precipicio» en una apuesta política que aproxima a los nacionalistas con Batasuna y en la que se obtiene «ventaja» del terrorismo «para no se qué».

«Yo estoy convencido, por encima de todos los meandros y de todas las curvas, por encima de los confusionismos, que algunos volverán a buscar o están buscando la concertación total con el mundo nacionalista radical para echar abajo el edificio del Estado», advirtió Aznar en un acto celebrado ayer en Toledo. El primer acto público del presidente del Gobierno tras el Pleno de autogobierno celebrado en Vitoria el pasado jueves permitió que Aznar descalificara directamente la apuesta política de Juan José Ibarretxe y que descartara cualquier vinculación entre la situación en el País Vasco y la de Irlanda del Norte.

El presidente del Gobierno alabó el «vigor» de la Constitución española y los éxitos económicos y políticos logrados desde su aprobación y advirtió del riesgo que supone cuestionar el actual marco político.

En su discurso ante la militancia castellanomanchega, Aznar relacionó el terrorismo vasco con el reciente proceso de desarme del IRA en Irlanda del Norte: «Se me está diciendo que ponga en marcha un proceso de paz como el de Irlanda, pero ese proceso empezó aquí en 1978 con la amnistía de todos los terroristas. La diferencia es que Irlanda del Norte no tiene nada y el País Vasco lo tiene todo». Aznar enumeró el estatuto de autonomía, el concierto económico y «el autogobierno más importante de Europa y del Mundo». «El Gobierno británico ha dejado suspendida la autonomía de Irlanda del Norte hasta que se entreguen las armas. Cuando me dicen que haga como en Irlanda supongo que no me están sugiriendo esto».

«ETA, reducto cruel»
Asimismo calificó a ETA como «el último reducto terrorista, el más cruel, el más fanático y el más estúpido de Europa y ahora algunos nos vienen a decir que todos los terrorismos no son iguales. Esto es porque algunos no quieren la derrota del terrorismo, porque piensan que pueden sacar ventajas».

Las referencias al actual conflicto internacional también formaron parte del discurso de José María Aznar y una vez más mostró su convicción para apoyar las acciones de Estados Unidos: «Yo siempre me digo cómo España no va a ser solidaria con una coalición internacional para luchar contra el terrorismo después de lo que hemos pasado nosotros, después de que hemos estado solos, solos y solos porque había mucha gente que no nos acompañaba». José María Aznar, hizo ayer, durante la primera parte de su discurso, alardes de ironía. Reconoció que «estoy de buen humor y no lo puedo evitar» y se refirió a la oposición socialista: «algunos están en el reino de la confusión tranquila en lugar de la oposición tranquila». «Si no presentan alternativas durante el debate del Estado de la Nación ni tampoco durante el debate de los Presupuestos, y si en Galicia de tres partidos quedan los terceros, creo que la confusión tranquila va a ser una cosa duradera» y añadió que los socialistas «han perdidio el norte, el centro y van camino de perder el sur».

Por su parte, el secretario general del Partido Popular, Javier Arenas dijo, en alusión a una encuesta publicada ayer mismo, que su partido «es el único con un proyecto global para España y el único capaz de gobernar a la sociedad española».

Steiner
FRANCISCO UMBRAL El País 29 Octubre 2001

Entre las muchas cosas que ha dicho Steiner en Oviedo, al recibir el premio Príncipe de Asturias, todas referidas al lenguaje, nos interesa especialmente en esta hora lo referido al habla como arma de guerra, a la militarización de las lenguas y los dialectos, que es en lo que estamos parando con los nacionalismos rampantes que han llegado a su éxtasis con las Torres de Manhattan y los bombardeos de Afganistán.

Hasta hace poco sabíamos que había 20.000 idiomas en el mundo. Hoy sólo quedan 5.000. Nosotros daríamos cualquier cosa por salvar el euskera, el catalán o el ladino. Otros, en cambio, quieren desmontar el español, abolir el castellano, bombardear nuestra lengua común porque la consideran herramienta de dominio y vasallaje, cuando la realidad es al contrario en todos los procesos lingüísticos estudiados. Una lengua puede ser el origen de una nación, de una colectividad, de una comunidad, el primer entramado del que se van colgando las cosas y su significado, los sentimientos del hombre, los frutos de la otoñada y la memoria unánime, pacientemente escrita, domésticamente escrita. Creemos en la lengua como origen y nunca como apero posterior de la guerra, el dominio o la venganza. La gran perversión del tercer milenio es entender la lengua del enemigo y la propia como armas prefabricadas para cortar el paso al vecino, al enemigo, al hermano.

Los nacionalismos hoy en juego, los racismos beligerantes, los integrismos rampantes están militarizando, sí, la lengua materna de cada pueblo grande o pequeño. En Cataluña se impone el catalán y se rechaza el español. En el País Vasco ya la mera escritura se ha convertido en un arma que dispara, más temible que el contenido del mensaje.

He conocido en estos días a una joven editora bielorrusa que habla el español y además comercia saludablemente con él como empresaria de una pequeña editorial en castellano. Le he preguntado por el pujante nacionalismo bielorruso y se ha limitado a sonreír con enigma asiático. Las pequeñas lenguas, que fueron lengua de fuego y permuta entre los pueblos, son hoy la causa misma de la querella, cuando lo hermoso era tener 20.000 dialectos o 200.000. Ben Laden ha utilizado siempre el inglés para hacer sus grandes negocios en el mundo y para quedar galante en las fiestas de Marbella, pero ahora desafía en árabe a un mundo que no le entiende o se hace traducir, sin que hayamos conseguido saber, hasta hoy, qué es lo que se propone, adónde piensa llegar, quién es su enemigo concreto además de la Humanidad en general.

Lo que caracteriza a los grandes dictadores es que no persiguen una causa racional, justa o injusta, sino que se dejan llevar por el impulso de muerte que les acompaña por dentro y son sus actos y sus crímenes lo que nos va dando el perfil histórico de tales personajes. Hitler no perfila Dachau sino que Dachau perfila a Hitler. Ben Laden será siempre el hombre que derribó las Torres de Manhattan, pero su mensaje queda tan confuso como antes. Las multitudes del Oriente Medio han militarizado absolutamente unos idiomas creados para la oración, jamás para el diálogo. Ben Laden hace la guerra en varias lenguas y su pueblo no sabe adónde les lleva. Lo más dramático y amenazante es que él también lo está olvidando.

Español como condena
Breverías ABC 29 Octubre 2001

Jordi Pujol, que hace unas semanas reclamó a los catalanes que manifiesten un nivel de «tolerancia cero» hacia inmigrantes que no respeten las señas de identidad de Cataluña, quiere ahora que el catalán se convierta en factor de integración de los recién llegados. La «tolerancia cero» de Pujol ha quedado de manifiesto en el denominado Plan Interdepartamental de Inmigración 2001-2004, que sólo contempla la enseñanza de castellano entre el sector más marginal de la población: el colectivo de presos. Para superar el aislamiento, la exclusión social y lograr el arraigo en Cataluña, Pujol ofrece «clases de lengua y cultura catalana». Las clases en español quedan para los inmigrantes que cumplen condena.

La Generalitat sólo quiere enseñar el castellano a los inmigrantes presos
BARCELONA. María A. Prieto ABC 29 Octubre 2001

La Generalitat enseñará castellano «a las personas de origen extranjero que tienen dificultades para entender esta lengua». Este enunciado, pese a lo que pueda parecer, no incluye automáticamente a todo el colectivo de inmigrantes que desconoce el castellano, sino que va únicamente dirigido «a los jóvenes y adultos de todos los centros penitenciarios de Cataluña». Es una de las propuestas que contiene el Plan Interdepartamental de Inmigración 2001-2004, aprobado hace algunos días por el Gobierno de Jordi Pujol, en el que se concretan más de 130 iniciativas que afectan al ámbito competencial de la Generalitat.

La enseñanza del castellano a los inmigrantes que cumplen condena en las cárceles catalanas es la única concesión a esta lengua que se permite el Gobierno autónomo, puesto que en el capítulo «Lengua e identidad catalanas», se habla exclusivamente de promover el uso de la lengua catalana como factor de integración.

«El dominio del catalán es el primer elemento para superar el aislamiento y la exclusión social y para conseguir un buen arraigo en Cataluña», es una de las afirmaciones contenidas en el programa «clases de lengua y cultura catalana para las familias inmigrantes recién llegadas». Se asegura, además, que el aprendizaje de la lengua catalana es necesario para que los extranjeros consigan una plena inserción social y laboral en la Comunidad.

En todo el capítulo concerniente a la lengua y a la identidad catalana no figura ni una sola referencia a la enseñanza del castellano.

Es en el bloque dedicado a la «Formación de adultos» donde se apunta por primera vez la difusión de esta lengua... única y exclusivamente entre los presos inmigrantes. O bien de los quince departamentos del Gobierno de Pujol sólo la Consejería de Justicia ha tenido la sensibilidad suficiente para elaborar un programa de enseñanza del castellano, o bien de forma voluntaria o involuntaria, se ha vuelto a relacionar la lengua castellana con los sectores más marginales. Esa es la conclusión que del Plan extrae el portavoz adjunto del PP en el Parlamento catalán, Daniel Sirera, quien ya ha dirigido una pregunta al Gobierno nacionalista interesándose por las razones por las que el único programa dirigido a la enseñanza del castellano va destinado a los presos extranjeros «y no existe ningún otro programa para difundir la lengua castellana entre los inmigrantes».

PREGUNTAS DEL PP
«¿Cuáles son las razones -pregunta Sirera- por las que el Gobierno de Pujol condena al castellano a ser la lengua propia de los inmigrantes que no gozan de libertad?». El diputado popular lamenta también que «pese a que el uso social del catalán y del castellano constituye uno de los símbolos inequívocos de nuestra personalidad como pueblo, el Plan no contiene ni un solo programa destinado a facilitar la enseñanza de la lengua castellana».

Convertirse o hacer la maleta
EMILIO GUEVARA SALETA El Correo 29 Octubre 2001

Querido amigo, conciudadano vasco no nacionalista: tú que tan emocionado te sentías en 1979, cuando sacamos adelante el Estatuto de Autonomía, estás hoy triste, perplejo, desazonado. Me dices que no puedes entender lo que ocurre, ni por qué. No sabes qué hacer. Me duele verte así. Si nos entendieras a los nacionalistas demócratas, comprenderías que no hay motivo ni para el miedo ni para la preocupación. Al contrario, debo decirte antes que nada que me parece en cierto modo excesiva tu queja. Tienes suerte de que en 1979 no habíamos descubierto todavía lo del ‘ámbito vasco de decisión’ y el principio de obligado e íntegro respeto por todos de la voluntad de la sociedad vasca, porque de haberlo sabido entonces de qué hubiéramos negociado y pactado el Estatuto de Gernika. A lo sumo os hubiéramos otorgado el privilegio y la posibilidad de formular vuestra adhesión a nuestra propuesta. Menos mal que fuimos hábiles y conseguimos un texto que un ilustre y añorado senador del PNV calificó de techo, o por lo menos ático, de nuestro deseo de entonces. Pero hemos aprendido la lección. En Madrid han incumplido parcial pero reiteradamente hasta hoy el Estatuto tal y como nosotros lo interpretamos, y no vamos a aceptar más cartas otorgadas, ni a tolerar cualquier subordinación. Es cierto que ante el incumplimiento del convenio podíamos elegir entre reclamar el cumplimiento íntegro o la resolución del pacto. Y lo sensato era y es probablemente optar por el cumplimiento, pero sin poner en cuestión al propio Estatuto. Pero es que hemos descubierto una nueva virguería jurídico-política: optamos a la vez por el cumplimiento y por la modificación y además también por la resolución y la consiguiente sustitución. Mientras vamos perfilando ese nuevo marco, seguimos poniendo al servicio de la construcción nacional el considerable poder que pactamos en 1979 en materias, tan sensibles como útiles a nuestra causa, como son la educación, la lengua, los medios de comunicación, la Policía Autónoma, etcétera. ¿Qué hay de malo en aprovechar el desdibujado, obsoleto e insuficiente Estatuto de Gernika, mientras vamos ideando y diseñando una nueva herramienta de autogobierno? ¿Por qué te parece correcto que ayudemos a nuestros empresarios a renovar su maquinaria y tecnología, gracias en buena parte a ese Estatuto de Gernika, y cuestionas nuestro derecho a sustituir un utillaje que lleva nada menos que 22 años de uso? Comprenderás que la fábrica no puede estar parada entretanto.

Me dices que no te parece decente este planteamiento cuando los diputados y concejales que te representan necesitan escolta, cuando muchos ciudadanos sienten la angustia de la amenaza y de la extorsión, cuando cada vez aumentan las dificultades para que en las próximas elecciones locales y forales dispongas en muchos lugares de Euskadi de una lista a la que poder votar según tus ideas. Y nos pides que al menos aplacemos nuestra reivindicación hasta que acabemos con el terror y el crimen de ETA. ¡Qué duro e injusto eres con nosotros! No podemos hacerte caso, porque sería tanto como dar a ETA el poder de disposición sobre nuestro proyecto político. Únicamente podemos asegurarte que vamos a luchar con todas nuestras fuerzas contra ETA y a intentar protegerte. Es más, estamos dispuestos a convocar una consulta popular para que comprueben cuán en contra de ETA estamos los nacionalistas demócratas. Pero no puedes exigirnos que aparquemos nuestros ideales sólo porque subsiste un problema que el Gobierno de Madrid no soluciona, quizás porque se requiere mucho diálogo y una capacidad de negociación, de imaginación y de sacrificio de la que, siento decirlo, carecéis los no nacionalistas. Ya sabemos que el precio que exige ETA se parece mucho a nuestro deseo soberanista, pero no puedes responsabilizarnos de una coincidencia que no hemos buscado. Como dijo uno de nuestros líderes, ¿cómo podemos impedir que algo o alguien nos beneficie y nos ayude aun en contra de nuestra voluntad?

Me preguntas si al menos ese nuevo pacto sobre el autogobierno nacería con una clara vocación de estabilidad o volveremos al cabo de unos años a las mismas, esto es, a darlo por fenecido y plantear un nuevo marco. Pues mira, depende. De momento vamos a consultaros sobre si es bueno consultaros y que se respete vuestra contestación. Este referéndum lo ganaremos por goleada porque, ¿quién puede decir que no a semejante pregunta? Luego ya veremos. Si alcanzamos ese nuevo acuerdo, quizás ya no sean necesarias de momento más preguntas, pero te advierto de que pondremos una cláusula de salvaguarda, porque ya estamos muy escaldados y mucho nos tememos que Madrid vuelva a incumplir lo pactado, obligándonos a empezar de nuevo, pero, eso sí, conservando siempre lo ya obtenido. Es más, en nuestra estrategia contamos de antemano con la torpeza demostrada por algunos políticos españoles y que tanto nos está ayudando. Por todo ello, no nos pidas una propuesta definitiva, porque son vuestro inmovilismo y vuestra cerrazón los que nos obligan a poner siempre una cláusula adicional y a dejar abierto eternamente el ‘proceso’. Ya sabes que lo nuestro es siempre el ir paso a paso, pero con firmeza, como el buey. Ni siquiera nos atrevemos aún a proponer y negociar directamente la independencia. Es más, aunque nos la propusieran hoy en Madrid, tendríamos que estudiar detenidamente si la aceptamos, no vaya a tratarse de un regalo envenenado.

Finalmente me argumentas que de esta forma nunca vamos a entendernos, y que te resulta inconcebible que esto pueda suceder al inicio del siglo XXI, en Europa, con una población vasca escindida en dos mitades de similar entidad y disfrutando el grado de autonomía que ya tenemos. Me parece el tuyo un planteamiento pesimista y negativo. Siempre es bueno un poco de tensión para dinamizar la sociedad. Fiesta y lucha, ésa es la receta. Siempre vas a disponer en Euskadi de los de los mismos derechos que reconozcamos a los bávaros, los paduanos, los bretones, los corsos, los galeses y los demás ciudadanos de los pueblos de Europa. Y además, ¿por qué no consideras la capacidad de persuasión que tenemos los nacionalistas para ir convirtiéndoos a los demás? Tenemos mucho tiempo por delante para ello y somos corredores de fondo. Estamos como una piña, y los pocos autonomistas pusilánimes que quedan en nuestras filas no pintan nada, y es casi seguro que muy pronto los expulsaremos. Sabemos gobernar con más eficiencia y a menor coste que los de Madrid. Somos de aquí. ¿Qué más quieres? ¿Por qué te resistes a sumarte a los nuestros? Conviértete de una vez, que vas a vivir estupendamente en este maravilloso país. Pero si al final decidieras hacer la maleta, escríbeme desde tu nueva dirección, porque quizás también tenga yo que irme y me gustaría visitarte.

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