AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 1 Noviembre   2001
#Contra las ramificaciones de Eta
Editorial La Razón 1 Noviembre 2001

#Victimismo agotado
Edurne URIARTE ABC 1 Noviembre 2001

#Otro Golpe Al Entramado de ETA
Editorial El Mundo 1 Noviembre 2001

#El otoño de ETA
Editorial ABC 1 Noviembre 2001

#Garzón ataca
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS El Mundo 1 Noviembre 2001

#Gestoras
Editorial El País 1 Noviembre 2001

#Ante la contraofensiva del "Complejo Arzallus"
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 1 Noviembre 2001

#El fundamentalismo avanza
Alejandro MUÑOZ-ALONSO La Razón 1 Noviembre 2001

#«¿Nos quieren echar!»
Iñaki EZKERRA La Razón 1 Noviembre 2001

#El disfraz de Ben Laden
José A. SENTÍS La Razón 1 Noviembre 2001

#El estilo del chantaje
Enrique de Diego Libertad Digital 1 Noviembre 2001

#No hay derecho de secesión
Antonio GARCÍA TREVIJANO La Razón 1 Noviembre 2001

#Garzón descabeza las Gestoras pro Amnistía y congela sus cuentas por pertenecer a ETA
MADRID. J. Pagola / D. Martínez ABC 1 Noviembre 2001

#El séptimo golpe al entramado etarra
MADRID. ABC 1 Noviembre 2001

#Lo que hay de malo
PATXO UNZUETA El País 1 Noviembre 2001

#Prensa y poder
Editorial El Correo 1 Noviembre 2001

#Aznar recuerda al PNV que subvenciona a grupos colaboradores del terrorismo
MADRID. J. L. L. ABC 1 Noviembre 2001

#Un estudio asegura que Estados Unidos no será bilingüe
MADRID. A. A. ABC 1 Noviembre 2001

#Los inmigrantes y el catalán
Cartas al director ABC 1 Noviembre 2001

#La imperpersonalidad.
Nota del Editor 1 Noviembre 2001

#Estados cosmopolitas
JAVIER ELZO El Correo 1 Noviembre 2001

#Cosmopolitan
Nota del Editor 1 Noviembre 2001

Contra las ramificaciones de Eta
Editorial La Razón 1 Noviembre 2001

La actuación judicial contra las llamadas Gestoras pro Amnistía, efectuada en la madrugada de ayer por orden del juez Baltasar Garzón, es una buena noticia como lo es cualquier iniciativa dirigida a defender el Estado de Derecho y detener a quienes desprecian las leyes y se sirven del propio sistema de libertades para medrar en el mundo del crimen y extender el terror.

Como en toda actuación similar, conviene ante todo aguardar a conocer el contenido de las declaraciones de los detenidos, el producto de las posteriores gestiones policiales y, en suma, el resultado de lo que, tan sólo con las primeras informaciones difundidas sobre la operación, parece un acertadísimo golpe al corazón mismo del entramado etarra. Para cualquier observador imparcial las Gestoras formaban parte del mismo entramado de Eta y su actuación de las llamadas Gestoras sobrepasaba con mucho la función pura y simple de una asociación dedicada a pedir la liberación de criminales condenados en firme por la Justicia y a ayudarles durante su permanencia en prisión. Si, además, y como aclaró ayer el ministro del Interior, Mariano Rajoy, las investigaciones indicaban que servían ademas de enlace y soporte económico entre la cúpula de Eta y los terroristas presos, ayudar con dinero a los criminales huidos de España, mantener la «disciplina» (evitar arrepentimientos y reinserciones de los presos) así como ser parte fundamental en las organizaciones de protestas callejeras y algaradas de la «kale borroka», como las destinadas a exaltar a los terroristas muertos al preparar atentados, queda perfectamente claro que la la Justicia debía actuar, y cuanto antes, para acabar con una situación de manifiesta ilegalidad. Sobre todo si, como se sospecha, las Gestoras han sido el camino para hacer llegar a los asesinos de la banda datos acerca de funcionarios de prisiones.

La noticia, aunque reconfortadora, llega sin embargo tarde para quienes han sufrido la chulería criminal y la impunidad de los etarras y sus cómplices, y visto cómo del dinero de sus impuestos llegaban a organizaciones abertzales apoyos económicos por parte del Gobierno vasco y otras Administraciones. Quizás quienes hoy, desde el propio nacionalismo vasco, dudan de la oportunidad y eficacia de la acción judicial, estaban demasiado acostumbrados a la «normalidad» de la impunidad terrorista que ahora puede saltar por los aires. Porque la actuación judicial no ha sido un hecho aislado, sino el resultado de sucesivas operaciones contra las múltiples cabezas de la serpiente etarra y obran en poder de los Tribunales datos, al menos más que suficientes, para avalar las órdenes de detención y de registro de los locales de la Gestoras emitidas por el juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón. Con este tipo actuaciones la lucha contra Eta gana en extensión y en profundidad: además de capturar a los asesinos, es imprescindible acabar con el entramado político y económico que les sustenta.

Victimismo agotado
Por Edurne URIARTE ABC 1 Noviembre 2001

Los nacionalistas llevan años viviendo de la explotación de un victimismo fundado en argumentos falaces, pero eficaces entre los votantes nacionalistas. Y hay que reconocer que han tenido un notable éxito en la venta de ese victimismo. Mientras han controlado las instituciones y la sociedad en una de las autonomías más profundas del mundo, han conseguido una numerosa audiencia para su idea de que había un perverso Gobierno «de Madrid» culpable de todo lo que no funcionara adecuadamente en todas esas instituciones y sociedad que ellos mismos controlaban y controlan férreamente.

Pero las mentiras tienen fecha de caducidad. No se puede engañar a la sociedad eternamente. Y a juzgar por la creciente degeneración intelectual de los argumentos del victimismo, hasta los nacionalistas parecen haberse dado cuenta. Incapaces de encontrar un solo argumento presentable, ahora inventan amenazas. Esto es lo que hacía ayer Xavier Arzalluz cuando, en una patética e infantil tergiversación de unas reflexiones de José María Aznar sobre Irlanda del Norte, le atribuía a éste la amenaza de suspender la autonomía del País Vasco. Y no contento con esta mentira, le atribuía, además, la responsabilidad de un futuro desmoronamiento del Estado que el mismo nacionalismo está intentando provocar.

El problema del burdo victimismo que ayer exhibía Arzalluz es que muestra, además, la perseverancia nacionalista en el ofrecimiento de más argumentos a los etarras y su incapacidad para aprender las lecciones del 11 de septiembre. Porque el fondo de la polémica inventada por el PNV es el de la entrega de las armas por el IRA y el de las lecciones irlandesas para ETA. El IRA ha dejado de matar a cambio de una autonomía y de un poder de su brazo político en Irlanda del Norte mucho menor que el que tienen los nacionalistas en el País Vasco desde hace más de 20 años. Y, sin embargo, Arzalluz no utilizó su comparecencia de ayer para recordar esto a ETA sino para insistir en que en el País Vasco hay un conflicto y que el culpable es el Gobierno español. Si el IRA ha decidido entregar ahora las armas ha sido en buena medida por la presión internacional contra el terrorismo, por su conciencia de anacronismo, soledad y peligro de autodestrucción, y si ETA no ha proseguido el mismo camino es porque todavía encuentra gente que comprende y sostiene sus argumentos. Obcecado y fascinado por las propias mentiras de su victimismo, Arzalluz persiste en unir el destino del PNV a ETA, contra la propia sociedad, contra el consenso democrático internacional y contra los intereses de su propio partido.

Otro Golpe Al Entramado de ETA
Editorial El Mundo 1 Noviembre 2001

La detención ordenada por Garzón de los 13 máximos dirigentes de Gestoras Pro Aministía, la organización de apoyo a los presos etarras, es un paso más en el combate legal contra el entramado llamémosle civil que sostiene la actividad terrorista de ETA.El juez de la Audiencia Nacional imputa a los máximos responsables de esta asociación un presunto delito de pertenencia a banda armada. A expensas de conocer el auto judicial en los próximos días, el ministro del Interior informó ayer que Gestoras se encarga de sostener económicamente a los etarras deportados o refugiados en otro país, lo que constituye un delito, y al colectivo de presos de la banda.

No cabe duda de que si lo dicho por el ministro está sólidamente fundado en las investigaciones policiales, acusar a los dirigentes de Gestoras de pertenencia a banda armada estaría plenamente justificado. En la operación que ha desmantelado la cúpula de las organizaciones de apoyo a los presos también ha ingresado en prisión un responsable de Senideak han sido intervenidas asimismo 22 cuentas bancarias, ya que, al parecer, existe la fundada sospecha de que las actividades de apoyo humanitario a los presos podrían estar financiándose con fondos procedentes del impuesto revolucionario.

Lo relevante de esta operación que por otro lado se inscribe dentro de la nueva estrategia internacional de acabar con todas las tramas que sostienen a los terroristas es que los líderes de Gestoras Pro Aministía no han sido detenidos por ayudar a los presos, una actividad completamente legal, sino por haberse descubierto que son una parte más del entramado de la banda terrorista, de cuya dirección reciben instrucciones.

Este nuevo paso en la lucha antiterrorista ha puesto en evidencia una vez más al Gobierno vasco, que ha concedido a Senideak millones de subvenciones en los últimos tres años. Una política que va claramente en contra de lo aprobado por todos los países europeos y organismos internacionales para estrangular la financiación del terrorismo.

El otoño de ETA
Editorial ABC 1 Noviembre 2001

La operación judicial contra Gestoras Pro Amnistía responde a la compleja estructura en la que se apoya ETA para lograr sus fines. La tradicional configuración del terrorismo como una táctica basada exclusivamente en la violencia se ha visto desbordada por la institucionalización de unas tramas que sustituyen la utilización de las armas por la actividad financiera, internacional, política y cualquier otra que promueva el éxito del terror. La lección del 11-S ha sido, precisamente, asumir que el terrorismo se ha organizado con una estructura más amplia que la de meros comandos armados. Esa estructura es la que busca la financiación a través de mercados y actividades aparentemente legales y la que procura legitimar la violencia con ideas atrabiliarias y juicios antihistóricos; la que crea redes de presión internacional y la que se organiza para aprovecharse de los recursos legales y económicos del Estado. ETA es esto, un «holding» terrorista en el que son identificables estas tramas y lo lógico y exigible en un Estado de Derecho es que todas y cada una de ellas acaben siendo juzgadas por los Tribunales y delatadas ante la comunidad internacional, como pretende la Unión Europea con la lista de organizaciones terroristas y afines, en la que Batasuna y compañía se están metiendo solas.

Esta vez el turno ha correspondido a Gestoras Pro Amnistía. La operación Udazken -«Otoño»- ha sido contundente. Doscientos miembros de la Policía Nacional, desplegados en las tres provincias vascas y Navarra, han registrado domicilios y sedes y han detenido a 13 personas, dirigentes de Gestoras y miembros de Batasuna y Senideak, la organización de apoyo a los familiares de presos. Las investigaciones judiciales sobre las tramas de ETA, concentradas en el sumario 18/98 que dirige el juez Garzón, han situado reiteradamente a Gestoras en el organigrama del llamado Movimiento de Liberación Nacional Vasco, dirigido y coordinado por ETA. Ayer mismo el ministro del Interior, Mariano Rajoy, atribuía a Gestoras las funciones de controlar y sostener económicamente al colectivo de presos y facilitar las comunicaciones de éstos con los máximos responsables de la banda en Francia. También apoyaría, según Rajoy, a los «deportados y refugiados». Se trata, por tanto, de un grupo incardinado en la estrategia general de ETA, lo cual es una evidencia en términos políticos, atendiendo, simplemente, a sus manifestaciones de apoyo a la violencia y a los fines de la banda terrorista. Además, según Garzón y la Fiscalía de la Audiencia Nacional, esa conexión entre ETA y Gestoras es también una evidencia jurídico penal, que sólo puede tener como efecto el desmantelamiento que ayer se produjo, acompañado del significativo bloqueo de cuentas corrientes de Gestoras y de la empresa Goikogane, S. L.

Los juicios escépticos del nacionalismo gobernante -cuando no abiertamente negativos- sobre la operación Udazken, no se han hecho esperar y, además, responden al manual de la solidaridad entre nacionalistas. Es en estas circunstancias cuando debería demostrarse la voluntad del Gobierno vasco de erradicar a ETA -no de pedir simplemente que desaparezca-. Utilizar a la Ertzaintza para operaciones de coyuntura, aunque importantes como la del «comando Buruntza», no acredita más que un planteamiento oportunista del ejercicio de las obligaciones públicas. Pero realmente será difícil que el lendakari Ibarretxe apoye esta acción de la Justicia porque su Gobierno, en estos tres últimos años, ha financiado a Senideak con más de 22 millones de pesetas. Este uso de fondos públicos a favor de una organización controlada por ETA requiere una explicación urgente, porque cada peseta que entra en este entramado acaba en la caja única de ETA y porque implica una afinidad que no tiene nada que ver con el juicio de legalidad sobre la dispersión de presos etarras. La detención sucesiva de sus comandos, la presión en Francia, el bloqueo de sus cuentas, la deslegitimación en el extranjero y el desmantelamiento de sus tramas están desconcertando y debilitando a ETA. Y el nacionalismo asiste con preocupación a este terrible otoño de ETA.

Garzón ataca
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS El Mundo 1 Noviembre 2001

Reconozco que tenía mis reservas con respecto a la actuación de Baltasar Garzón tras el 11 de Septiembre. Hubo signos preocupantes de que el hiperjuez hipoinstructor podría embarcarse en la caza y captura de Osama bin Laden, algo que probablemente habría desembocado en la detención de George W. Bush por la Interpol, que siempre será más fácil que la caza del muslime genocida.

Bastante mal está la situación en el mundo pensaba yo como para que la estropee más Garzón.

Afortunadamente, los temores que cabía abrigar por los antecedentes de Don Baltasar han quedado aventados por la gran operación emprendida ayer contra una de las ramas del árbol terrorista etarra.

Si Garzón se limita al terrorismo español ayudará mucho más y más eficazmente a la causa de la guerra contra el terrorismo internacional, aunque no abra los informativos de la CNN. Siempre le quedará la CNN Plus.

Lo que no sé es lo que hará el PNV, porque algo tendrá que hacer. También es casualidad que apenas dos días después de conocerse que el Gobierno de Juan José Ibarretxe considera obligación de todos los vascos y de todos los españoles, incluidos los que han sido o son víctimas directas del terrorismo etarra, ayudar económicamente a los etarras presos.

Digo casualidad porque no creo que Arzalluz tuviera noticia previa de la movida garzonita y haya puesto en marcha la máquina subvencionadora de Ibarretxe para marcar distancias y diferencias. No es imposible, dados los antecedentes, pero no parece probable.

Lo que puede suceder es que en la lista de las organizaciones que apoyan al terrorismo en todo el mundo aparezca pronto el Gobierno vasco.

Ya los socios del Pacto de Estella hicieron en su día méritos suficientes como para considerarlos cómplices del terrorismo separatista antiespañol y antifrancés.

Pero eso fue antes del 11 de Septiembre.

Desde la guerra contra el terrorismo desatada ese mismo día y que ya ha provocado el desarme definitivo del IRA, no se habían producido noticias que permitieran suponer un futuro de marginalidad y persecución judicial para el partido de Sabino Arana.

Hasta lo de los presos etarras, claro. Sin un solo padrino en el extranjero, salvo que ya consideremos mexicano a Felipe González, con Europa cerrada a cualquier aventura balcánica y con el PP vencedor en Galicia, sólo falta que Garzón intervenga, registre y precinte la Sabin Etxea en busca de pistas. Dicen que las páginas del libro de invitados son escalofriantes.

Gestoras
Editorial El País 1 Noviembre 2001

El juez Garzón sostiene que ETA no es sólo su aparato militar, sino una estructura reticular de la que ese aparato forma parte. En función de ello, ya lleva siete operaciones orientadas a desmantelar las tramas (financiera, de comunicación, exterior, juvenil...) de esa red. Ayer fueron detenidas 13 personas que, según los informes policiales, encabezarían el sector encargado de los presos de ETA: asistencia económica y jurídica, relaciones con la dirección de la banda, agitación exterior y posible señalamiento de víctimas.

Naturalmente, esas acusaciones tendrán que ser probadas de manera individualizada. Todavía no se ha celebrado ningún juicio contra el centenar de personas detenidas en estas operaciones desde 1998, pero la mayoría de ellas siguen procesadas, aunque en libertad provisional, lo que indica que los jueces consideran que hay base acusatoria suficiente. Desde la Operación Sokoa (en 1986) se tienen evidencias de que ETA financia algunas de esas tramas. Por tanto, no se trata de meras 'garzonadas' que 'obedecen a impulso político', como en su día se dijo desde el nacionalismo: con independencia de sus fines proclamados, no pueden considerarse legales las actividades de colectivos financiados con los frutos de la extorsión.

Es la primera operación de este tipo posterior a las resoluciones de la UE sobre el reforzamiento de las medidas contra el terrorismo. En el Consejo Europeo de Gante se acordó unificar los criterios para una definición común de los delitos de terrorismo con vistas a la elaboración de una lista de organizaciones terroristas antes de fin de año. Ello ha suscitado un debate sobre si las tramas civiles deben o no considerarse como parte de tales organizaciones. En el caso de ETA, más que identidad entre la banda y esas tramas, lo que hay es pertenencia a un entramado común, que durante años se llamó KAS y que, según Garzón, subsiste bajo otras identidades. Acabar con la impunidad en que se ha movido ese mundo es un objetivo justo, por más que, como también se aprobó en Gante, el reforzamiento de la cooperación policial deba ir acompañado de 'un reforzamiento del control parlamentario y judicial'.

Ante la contraofensiva del "Complejo Arzallus"
Por Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 1 Noviembre 2001

Si hasta ahora hemos criticado que el Gobierno hiciera ampulosos discursos sobre la nueva coyuntura mundial -que, sin duda, favorece la lucha antiterrorista contra ETA-, pero sin concretar en ninguna iniciativa judicial de envergadura su declaración de guerra verbal, hoy es de justicia reconocer la importancia y audacia del golpe asestado a la estructura etarra por Garzón al ilegalizar las Gestoras Pro-Amnistía. Si no ésta en concreto, por lo menos éste es el tipo de actuaciones que demandábamos y por las que no cabe sino felicitar a quien criticamos: el Gobierno en general y el ministro del Interior Mariano Rajoy en particular.

Conviene señalar, no obstante, que -a pesar de que esta actuación de la Audiencia Nacional se enmarque dentro de la línea más ortodoxa de la lucha judicial y policial contra el terrorismo- hay dos circunstancias políticas que el Gobierno deberá valorar para el desarrollo de esta “guerra contra el terrorismo” que, con todas las comillas que queramos, corresponde a la situación internacional creada tras el Once de Septiembre. La primera es la identificación del PNV y Eusko Alkartasuna con la rama criminal del nacionalismo, cuya derrota interpreta no como un fracaso del terrorismo etarra sino como una derrota estratégica del nacionalismo en su conjunto. Esa identificación se puso en marcha cuando las movilizaciones por el asesinato de Miguel Angel Blanco y desembocó en el pacto de Estella, máximo grado de conjunción e identificación en un proyecto único separatista del PNV, ETA y compañeros de viaje desestabilizador como Izquierda Unida.

La segunda circunstancia, nacida del mismo análisis anterior, es que -precisamente a la luz de la nueva situación internacional creada por la masacre de Nueva York y demás fechorías criminales del fundamentalismo islámico- se ha producido ya un fenómeno, el desarme del IRA, que el nacionalismo vasco llamado democrático y moderado, aunque no sea ninguna de las dos cosas, no ha sabido todavía asimilar, salvo con la extrañeza y el rechazo que suscita todo lo nuevo cuyo significado se escapa. Este desconcierto ante lo desconocido, el precedente de Estella y la actitud de huida hacia delante del gobierno de Vitoria, que sólo parece encontrarse cómodo en compañía de ETA y haciendo frente al Estado democrático español -basta consignar las ayudas a los presos etarras a costa del bolsillo de todos los vascos y de todos los españoles, incluidas las víctimas de ETA-, permiten suponer que el PNV va a movilizar todos sus efectivos, interiores y exteriores, para ayudar a su socio estratégico. Es decir, que se va a activar el "Complejo Arzallus".

Ese bloque de poder, básicamente antiaznarista pero también anticonstitucional, significa que en el área política Llamazares, Pujol, Beiras y los caudillos autonómicos felipistas que siguen la línea Cebrián-González se movilizarán de inmediato en defensa del PNV; y que en el área mediática “El País”, “Avui”, “La Estrella Digital” y demás medios de comunicación imantados por Arzallus harán subterráneamente cuanto puedan para sabotear esta estrategia antiterrorista e impedir el triunfo de España contra el terror, que para ellos sólo significa el triunfo del PP. Si Aznar abandonara su obsesión predatoria contra los liberales incontrolados y concentrase su capacidad persuasiva o disuasoria en las posiciones de la plaza de San Jaime y Valdemorillo, auténtica retaguardia estratégica del PNV, a lo mejor Garzón no se encuentra solo y vendido como en ocasiones anteriores. Si recordamos lo que una conjunción de nacionalistas y felipistas hizo en el Tribunal Constitucional, excarcelando a la Mesa de Herri Batasuna contra la condena del mismísimo Tribunal Supremo, hasta el Gobierno debería tener motivos de meditación.

El fundamentalismo avanza
Alejandro MUÑOZ-ALONSO La Razón 1 Noviembre 2001

Después de la formación de la que se ha llamado «gran coalición contra el terrorismo» y del comienzo de las operaciones militares en Afganistán, la reacción de las masas musulmanas está alcanzando una virulencia inesperada, sin parangón con lo que sucedió cuando la Guerra del Golfo. En el amplio y complejo mundo que reza a Alá se repite por todas partes el mismo esquema: gobiernos que condenan el terrorismo y que hasta se suman a la coalición, enfrentados a poblaciones dispuestas a echarse a la calle para protestar contra los americanos, ensalzar a Osama Ben Laden y exigir que sus países se distancien de la «lucha contra el Islam» que, en su opinión, han iniciado los occidentales. Ante este preocupante panorama ¬que puede desestabilizar una amplia zona de Asia y África¬ algunos tratan de consolarse aportando el dato de que sólo una minoría de esas masas está comprometida con el fundamentalismo. Pero no se puede cerrar los ojos ante la evidencia de que esos sectores integristas cuentan más por su calidad que por su cantidad. Son extraordinariamente activos y, además, parecen estar en continuo crecimiento en todas partes.

El caso más grave es ahora mismo el de Pakistán, potencia nuclear, donde la «minoría» fundamentalista, en una población de 140 millones de habitantes, no baja de los 10 millones: suficiente masa crítica para convertirse en una fuerza con capacidad política no desdeñable. El régimen de Musharraf está infiltrado, además, por elementos próximos al fundamentalismo de los talibanes, como revela la sospecha de que fueron agentes del ISI, el servicio de información paquistaní, quienes avisaron a Kabul de que el líder opositor, Haq, había pasado a Afganistán. La historia afgana de los últimos seis o siete años justifica plenamente esta viva sospecha.

Pero quizás lo más sorprendente es que el fundamentalismo no sólo está creciendo en los países musulmanes, de Indonesia a Marruecos (habría que ver si en la sorprendente actitud del Gobierno marroquí hacia España no juega algún factor relacionado con el fundamentalismo en alza), sino también en las comunidades musulmanas establecidas en los países europeos. No es tranquilizador comprobar cómo jóvenes musulmanes nacidos y educados ya en Occidente, donde han encontrado trabajo y un ambiente favorable para su desarrollo personal, se suman a la histeria fundamentalista y hasta se muestran dispuestos a marcha a Afganistán a luchar «contra el enemigo occidental».

«¿Nos quieren echar!»
Iñaki EZKERRA La Razón 1 Noviembre 2001

El nacionalismo vasco es el amarillismo llevado a la política. Es la política concebida como bufonada virtual.

No hay una ideología que dependa más de los medios de comunicación y cuya existencia al margen de estos sea tan precaria y dudosa. El último ejemplo es el de esa teatral e incoherente pataleta del PNV por «quedar excluido» de las altas instituciones de la judicatura. ¿A cuento de qué viene que quienes pública y machaconamente se han declarado enemigos de la Constitución se lleven semejante berrinche por no poder meterse en los órganos constitucionales? ¿Qué pretende Arzalluz gritando eso de «¿nos quieren echar!»? ¿Quién si no él lleva un cuarto de siglo hablando de echar a todo el mundo? Aznar lo trató con una conmovedora generosidad al responder que no aceptará chantajes. Porque el «¿nos quieren echar!» de Arzalluz no es un chantaje sino una broma sangrante. Es el boleto de un concurso para marearnos y tomarnos el pelo, una solicitud formal en toda regla para entrar en el Guiness con el morro más grande.

No es que uno no desee ardientemente que el PNV se integre en las instituciones. No es que uno deseche a priori, de modo irresponsable y soberbio, una «política realista» de pactos y entendimientos con el nacionalismo sino que esa política debe ser, en efecto, realista. Se entiende la entrada de nacionalistas en el Consejo General del Poder Judicial cuando hay realmente un pacto previo de lealtad por parte de éstos a ése y a los demás poderes del Estado, no cuando entran a cambio de nada, cuando no dan nada a cambio sino estabilidad, cuando dicha entrada no sirve para nada absolutamente, cuando no valoran tales gestos y siguen en sus trece. ¿Qué puede hacer en el Tribunal Constitucional quien se dice abiertamente que odia la Constitución? ¿Qué puede hacer el hombre si no es sabotearlo?

Predicar la integración del nacionalismo vasco en una trama institucional a la que éste desafía no es responsabilidad ni realismo. Esa integración debe ser real y hacerse con contrato. Lo que no vale es estar todo el día dando calabazas al Estado y a la vez chuleándole. Ahí está el nacionalismo catalán, que no se apea de sus intereses, pero que al menos tiene gestos, signos de que entiende lo que es pactismo. Ha habido un Roca queriendo participar en la gobernación de España. Hay un Pujol que va a ver al Rey. Pero Arzalluz es una estricta gobernanta. No acepta del adversario político otro contrato que el de Masoch. Quiere estar en los órganos constitucionales a la vez que amenaza con referendos anticonstitucionales. Se dice excluido de un par de cargos cuando ha hecho una ideología de la exclusión. «¿Nos quieren echar!», dice el jodido.

El disfraz de Ben Laden
José A. SENTÍS La Razón 1 Noviembre 2001

Cuando el antagonista se convierte en caricatura, empieza su derrota irreversible. La trivialización de la amenaza es el peor castigo. No van, por eso, desencaminados los autores de los innumerables chistes sobre Ben Laden, un iluminado demasiado obvio, porque tiene cara de iluminado. Ahora, su efigie, su chaquetita militar y su turbante de las mil y una noches está en miles de disfraces por el mundo, donde los estadounidenses han exportado (con una agresión, ésa sí, imperialista) la fiesta de Halloween. Hasta los propios americanos se ríen de sí mismos vistiendo los ropajes de su principal enemigo, con lo que demuestran una gran superioridad moral sobre los ben laden del mundo. No porque no detecten la maldad, y no, lógicamente, porque no sean sensibles al terror, sino porque hasta los mitos terroristas terminan con cara de villano de película muda, terroríficos para una generación, histriónicos para la siguiente.

Casi todos los malvados tienen fácil la caricatura. Lubitsch hizo una genial de Hitler, que si la hubieran visto los alemanes en su momento nos hubieran ahorrado una guerra. Si los talibanes vieran ahora las calles de Nueva York o de Madrid llenas de ben ladens se quedarían desconcertado ante la imposibilidad de acabar con una civilización que tiene la superioridad de la autocrítica y la capacidad demoledora de la risa floja. Los disfraces de Ben Laden han ganado media guerra al terrorismo. Se ganará la otra media si se combina la determinación en la defensa de las convicciones y la burla sobre el enemigo, porque le explicará que su victoria es imposible y su objetivo, despreciable. El chiste puede con la tragedia. Comprendo por eso que Javier, hijo de Arzallus (es decir, Javier ben Arzallus) esté más dolido cuando produce risa que cuando soporta la indignación. Y es que, insisto, la amenaza reiterada se convierte en trivial. Arzallus (e Ibarreche, que también tiene buena caricatura) es un personaje que se lo toma todo muy en serio. En eso se parece a Ben Laden, aunque la mirada es más esquiva y su iluminación más opaca y, además, no mata. Pero, como él, se pasa la vida con el cuento del lobo: la victoria llegará, el enemigo sucumbirá. Al principio le crees. Pero luego te das cuenta que solo ganaría si sus adversarios decidieran rendirse, lo que parece improbable. Por eso Arzallus está haciendo también oposiciones para terminar como disfraz en Halloween.

Cuando los políticos se convierten en caricatura deberían retirarse. Al principio son respetados, porque esgrimen la fuerza que otorga la angustia. Pero, según pasa el tiempo, y uno ve a la nomenklatura del PNV como la familia Adams, donde la monstruosidad es comedia, se puede pensar que se han equivocado, que se han hecho carne de cañón de disfraz de adolescentes, mientras la historia les da imperceptiblemente la espalda.

El estilo del chantaje
Por Enrique de Diego Libertad Digital 1 Noviembre 2001

Las amenazas del PNV contra la estabilidad del Estado de Derecho son algo más que retórica; representan la continuidad de un estilo marcado por el chantaje político y por la propuesta constante de un horizonte de grave tentación totalitaria. En hipótesis, si el PNV no hubiera existido nunca hubiera nacido ETA, una clara escisión. Utilizar el poder para romper el marco de la convivencia, como viene haciendo de manera sistemática, el PNV tiene un nombre claro: deslealtad institucional. Recogido en la Constitución.

En su trasfondo casticista, el PNV es la representación más obvia de ese instinto de suicidio de España, con un siglo largo de trayectoria. La cuestión es que el chantaje, y el terrorismo, han sido de habitual rentables. El Gobierno quizás debería dejar de explicarnos a dónde nos quieren llevar los nacionalistas, que va de suyo, para prestar más atención a su propio discurso. La verdad es que, asumiendo el doble lenguaje nacionalista, en el País Vasco se habla poco de España como sociedad abierta, de los riesgos autoritarios de una utopía cazurra. Mientras Ajuria Enea considera innegociable lo conseguido -por ejemplo, el concierto vasco- y negociable la destrucción del Estado de Derecho, el Gobierno de la nación podría alguna vez adoptar la postura de firmeza... frente al PNV y a su levantisco ejecutivo.

No hay derecho de secesión
Antonio GARCÍA TREVIJANO La Razón 1 Noviembre 2001

La reforma pedida por el PNV para dar cobertura legal a un Estatuto soberanista solamente se basa en el sentimiento de una ínfima porción del pueblo español. A menos que las vaciemos de todo sentido inteligible, las voces soberanía y autogobierno, referidas a una parte integrada en un todo político, equivalen a Secesión. Una situación de hecho a la que jamás se puede llegar por la vía del derecho. No por mala voluntad de casi todos frente al sentimiento separatista de unos pocos, pero sí porque este sentimiento no es constitutivo de un derecho natural que los demás deban respetar como si fuera un derecho fundamental de la persona. Lógica y ontológicamente, el derecho de secesión es una contradicción en los términos. Donde hay secesión no hay derecho. Donde hay derecho no hay secesión.

En las leyes ordinarias prevalece el derecho de todos los ciudadanos contra el de uno solo. En la norma constitucional de la democracia prevalece el derecho personal de uno solo contra el de todos. Y una Constitución que reconociera el derecho a la Secesión, que no es algo individual sino colectivo, no sería Ley incondicionada ni Norma garantista de la libertad constituyente. Pues lo constituido carecería del vínculo sustancial que hace de un todo compuesto una unidad estructurada y funcional, y no una mera unidad aditiva de sumandos. Esto se entenderá mejor con las nociones de todo y parte elaboradas en la filosofía, a las que se debe acudir para continuar la senda abierta en este periódico por el Sr. Sentís. Sabremos así qué clase de absurdo sostiene la creencia en el derecho de Secesión.

Con justa causa o sin ella, con derecho o sin derecho, es indiscutible que España se constituyó en unidad política estatal, reconocida como sujeto en las relaciones internacionales, desde hace más de quinientos años. Excluida de esta reflexión la idea de que pueda fragmentarse en varios Estados por la fuerza de las armas o del terror, que es la tesis irreal, pero lógica, de Eta, se cuestiona si a España la puede dividir un derecho político de separación a favor de pueblos nacionales, sin guerra de secesión, que es la tesis de los dirigente del PNV.
Cuando deje de ser obsesivo el tema del terrorismo islámico, continuaré mis análisis sobre la voluntad colectiva y la libertad política, respecto al vínculo sustancial que une de la misma manera a todos los pueblos de España, para demostrar que la Secesión como derecho es más irreal y absurda que la Independencia con sangre buscada por Eta.

Para andar por estos terrenos hay que caminar por el oscuro sendero que conduce al supuesto derecho de Secesión, iluminándolo con luces de la razón y fuegos del corazón diferentes de los que alumbran el derecho a la Independencia.

Pues son cosas y caminos contrapuestos que casi todo el mundo confunde. El derecho de Secesión es previo y distinto al derecho de Independencia. Éste pertenece a un todo que pretende liberarse de la dominación ajena y forzada. Aquél, a la parte que pretende liberarse de una unión propia y forzosa al todo. La parte que quiere separarse ha de conseguir previamente, mediante el reconocimiento de las demás partes, la condición holística de un todo nacional y reclamar el derecho a separarse de lo dado por la historia como un todo existencial.
Dicho reconocimiento será imposible mientras el todo ¬incluida la parte secesionista¬ no tome conocimiento social y conciencia moral de que ya no es, materialmente, el todo formal que sigue siendo. El derecho formal a la secesión no podría nacer más que del hecho material de la secesión. Y, pese al noluntarismo de la Transición, España traduce todavía un todo material que es.

Garzón descabeza las Gestoras pro Amnistía y congela sus cuentas por pertenecer a ETA
MADRID. J. Pagola / D. Martínez ABC 1 Noviembre 2001

Por su pertenencia a ETA, el juez Baltasar Garzón ordenó descabezar las Gestoras pro Amnistía, con la detención de trece de sus dirigentes. Para el Ministerio del Interior, este grupo sostiene económicamente a los etarras deportados y huidos, actúa como enlace entre los presos y la dirección de ETA, se encarga de mantener la disciplina de los reclusos etarras para evitar discrepancias y «señala» a personas e instituciones «convirtiéndolos» en potenciales objetivos de los pistoleros. El juez ha ordenado la intervención de 22 cuentas de las Gestoras.

La operación de ayer, llamada «Udazken» (Otoño), es la séptima dirigida por el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón contra grupos que actúan desde la «legalidad», pero que, en su opinión, forman parte de la estructura de ETA. Al igual que las anteriores, la última ha sido fruto de las investigaciones que durante meses ha realizado la Unidad Central de Inteligencia de la Policía hasta encontrar «pruebas» sobre la pertenencia a ETA de las Gestoras pro Amnistía. En este nuevo golpe al entramado de la banda intervinieron 200 agentes que, a las dos de la madrugada de ayer, se personaron en los domicilios de los trece individuos considerados como responsables de esta organización.

La actuación policial se desarrolló de forma simultánea en diferentes localidades del País Vasco y Navarra y se completó con el registro a las sedes de esta asociación en Bilbao, Vitoria, Pamplona y Hernani, en donde se intervino abundante documentación, soportes contables y material informático. También fue registrada la empresa Goikogane S.L., vinculada a la financiación de las Gestoras, en Arrigorriaga (Vizcaya).

En Guipúzcoa fueron detenidos Aratz Estomaba Iturriza, Gorka Zulaica Amochategui, Ainhoa Irastorza Otegui y Julen Celarazin Errazti. En Vizcaya se procedió al arresto de Juan Antonio Madariaga Erezuma, Julen Larrinaga Martín, Jon Imanol Beascoa Arrate y Gaizka Larrinaga. María Teresa Díaz de Heredia Ruiz de Arbulo e Iker Zubia Urrutia fueron detenidos en Álava, y Jesús María Beaumont Barberena y Alejandro Velasco Armendariz, en las localidades navarras de Beruete y Pamplona. El objetivo de la Policía era también capturar a Juan María Olano, quien forma parte de la dirección de las Gestoras desde 1986, pero no estaba en su domicilio.

TAMBIÉN DE SENIDEAK
Entre los detenidos están los coordinadores territoriales de las Gestoras: Julen Celarain, en Guipúzcoa, Yagoba Terrones, en Vizcaya, Josu Beaumont, en Navarra, y Teresa Díaz de Heredia, en Álava. Igualmente fue capturado Juan Antonio Madariaga Erezuma, portavoz de la asociación de familiares de miembros de ETA Senideak,organización que ha recibido una subvención de siete millones del Gobierno vasco.

El ministro del Interior, Mariano Rajoy, afirmó que las investigaciones han permitido constatar que Gestoras pro Amnistía «actuaría como una estructura más del organigrama de ETA». Una de sus misiones «sería» la de controlar y sostener económicamente a los presos etarras, además de servir de enlace y de comunicación entre los reclusos y la dirección de la banda, con el objetivo de «garantizar la cohesión de los presos» y su «sometimiento» a la disciplina» de la banda. Con este control, los responsables de Gestoras trataban de evitar que los reclusos, a título individual, tomaran iniciativas sobre su «evolución penitenciaria» y, de esta forma, «anular» que dentro del colectivo surgieran voces críticas o de ruptura que pusieran en riesgo la «supervivencia de la organización terrorista».

Para el Ministerio del Interior, los detenidos también se encargaban de dar apoyo económico a los denominados «deportados y refugiados», así como a los huidos en diferentes países. Algunos de ellos, tras permanecer un «periodo de descanso» se han integrado en «comandos operativos». Este fue el caso, entre otros, de José Francisco Rementería y José Miguel Bustinza, quienes después de estar «deportados» en Cabo Verde formaron parte del grupo criminal «Vizcaya». Ambos están muertos.

Rajoy también destacó que las Gestoras «ha coordinado y activado» movilizaciones en apoyo de los presos de la banda, homenajes a etarras fallecidos y «jornadas de lucha». Igualmente, ha organizado concentraciones ante domicilios de cargos del PP y PSE del País Vasco a los que han «señalado» como responsables de la situación de los presos de ETA, convirtiéndoles, así, en potenciales objetivos de los terroristas.

El ministro afirmó que, aunque siempre se ha sospechado de estas actividades de las Gestoras, ahora la Policía «ha presentado las pruebas para que haya un auto por pertenencia a banda armada». Además del descabezacimiento de cúpula de esta organización, Rajoy destacó la decisión de Garzón de intervenir 22 cuentas de las Gestoras, así como de la empresa Goikogane. El ministro desvinculó esta medida de la iniciativa que en el mismo sentido está estudiando la Unión Europea tras los atentados del 11 de septiembre contra Estados Unidos.

El séptimo golpe al entramado etarra
MADRID. ABC 1 Noviembre 2001

El golpe a las Gestoras Pro Amnistía es el séptimo que el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón asesta a colectivos financieros, políticos y asociativos del entorno de ETA desde que en marzo de 1998 fuese desactivada parte de la «trama de finanzas» de la banda. En total han sido detenidas y procesadas cerca de cien personas pertenecientes a Ekin, Xaki, Piztu o Haika, aunque buena parte de ellas se encuentran en libertad.

El pasado 14 de junio el ministro de Interior, Mariano Rajoy, hizo unas declaraciones en las que pedía al Poder Judicial «que entienda que Haika, Ekin, ETA, las «herriko tabernas» y otros colectivos próximos a la banda son lo mismo». Pocos meses después, el 7 de septiembre pasado, y a raíz del desmantelamiento del «comando» que venía asesinando en Barcelona, fue registrada la sede de las Gestoras Pro Amnistía en Vitoria. Allí fue intervenido abundante material, documentación y soportes informáticos. Una premonición de lo que ocurrió ayer.

POLÉMICA CON LA SECCIÓN CUARTA
Ahora, con el descabezamiento de las Gestoras, el juez Garzón y la Policía añaden una pieza más al complejo puzzle que suponen ETA y los órganos que le rodean e incrementa la ya larga lista de personas acusadas de integración o colaboración con banda terrorista en el procedimiento sobre el entramado de ETA. En total han sido casi un centenar los detenidos desde 1998, aunque más de sesenta están en libertad bajo fianza, buena parte de ellos por polémcias decisiones de la Sección Cuarta de la Sala Penal de la Audiencia, encargada de revisar actuaciones de Garzón.

La investigación que este juez inició en 1997 tuvo sus primeros frutos el 25 de mayo de 1998, cuando doce personas fueron detenidas por su implicación en la financiación del Movimiento de Liberación Nacional Vasco (MLNV), dedicado a dar cobertura económica a etarras huidos de la Justicia. Muy poco tiempo después, el 1 de julio, Garzón decretaba el cierre del diario Egin, de la emisora de radio Egin Irratia y la intervención de la empresa editora, Orain. S.A., así como la detención de una quincena de personas relacionadas con la administración de este grupo, entre ellas Xabier Alegría, Ramón Uragna, Javier Salútregui, Pablo Gorostiaga o Carlos Trenor.

El tercer golpe fue asestado el 29 de enero del año pasado, con el desmantelamiento de la red Xaki, considerada como el «Ministerio de Exteriores» de ETA. Ocho personas, entre ellas el descatado dirigente de HB Gorka Martínez, fueron detenidas.

No fue hasta el 13 de septiembre de ese mismo año cuando en la llamada «operación lobo negro» quedó al descubierto el «aparato político» de ETA, denominado EKIN. Más de treinta personas han sido ya procesadas por pertenencia o colaboración con ETA a petición del fiscal Enrique Molina. Éste considera que EKIN, como antes KAS, «codirige el conjunto organizativo denominado MLNV, constituyendo una sola organización criminal que actúa en ámbitos distintos».

EL «PROYECTO UDALETXE»
Según las investigaciones, al amparo de EKIN se encuentran «la dirección política global», las «formas complementarias de violencia como la kale borroka», las «relaciones exteriores a través de Xaki», las Gestoras Pro Aministía o «el desarrollo de un servicio de información propio». «ETA constituye la dirección y Ekin, el motor del proyecto terrorista común», sostiene la Audiencia. Todo ello, en función de la planificación diseñada por ETA a través del llamado «Proyecto Udaletxe», para la autofinanciación de las distintas organizaciones del MLNV.

En esta operación fue detenido el abogado José María Matanzas, encargado del «frente de makos» o cárceles, a quien según fuentes de la investigación no fue necesario capturar también ayer porque ya está procesado en esta causa y se encuentra en libertad bajo fianza.

«SOCIALIZACIÓN DEL SUFRIMIENTO»
Las Fuerzas de Seguridad dieron otro golpe a ETA el 5 de octubre de 2000 con la detención de diez personas acusadas de formar parte del «proyecto Piztu», dirigido a fomentar la desobediencia civil siguiendo las instrucciones que emanan de la dirección etarra.

Y finalmente, el pasado 7 de marzo, los más jóvenes del entorno de ETA vieron cómo quedaba mermada la dirección de Haika, anteriormente denominada Jarrai y a cuyos componentes Interior considera «alevines de ETA». Quince personas fueron detenidas acusadas de formar parte de ETA como responsables del terrorismo callejero. «Jarrai-Hika -afirma Garzón- mantiene una relación de dependencia y subordinación a ETA-KAS y a ETA-EKIN cooperando activamente con la obtención de sus fines ilícitos a través del uso y empleo de métodos violentos y coactivos (...). Actúa sobre la periferia del conflicto aplicando así el macabro concepto de la socialización del sufrimiento».

Lo que hay de malo
PATXO UNZUETA El País 1 Noviembre 2001

Decir que el País Vasco dispone del 'autogobierno más importante de Europa y del mundo' es 'una solemne tontería', según la nota difundida ayer por el Consejo Nacional del PNV. Sin embargo, su presidente, Xabier Arzalluz, decía en 1985 que 'por lo menos sobre el papel hoy no existe en Europa una autonomía del nivel del Estatuto de Gernika'. Había dudas sobre cómo gestionaría el PNV su victoria del 13-M, resultado de haber aglutinado a todo el voto nacionalista moderado (autonomista) y a la vez arrebatado a HB la mitad del voto independentista. La respuesta es esa astucia de emplazar a que se acepten sus demandas autonomistas con la advertencia de que si Madrid se resiste apelará directamente a la población mediante una consulta de la que sólo se sabe que sería el inicio de una dinámica de ruptura con el Estatuto.

La astucia implica la necesidad de reescribir la historia presentando el Estatuto de Gernika como un acuerdo de mínimos forzado por la presión golpista y desnaturalizado luego por las resistencias centralistas a desarrollarlo. 'Hubo mucha renuncia por nuestra parte', declaró el domingo pasado el ex lehendakari Garaikoetxea. 'El Estatuto está en coma, hay que buscar otro marco', diagnosticaba el consejero de Justicia del Gobierno vasco, Joseba Azkarraga, para quien el Estatuto actual y el de 1979 se parecen 'como un huevo a una castaña'. La idea de la muerte -por agotamiento- del Estatuto fue formulada por primera vez por José Elorrieta, secretario general del sindicato nacionalista ELA-STV, en 1997. El sábado pasado recordaba que esa ocurrencia se le vino a la cabeza en plena 'ofensiva españolista' del espíritu de Ermua.

Todo esto es muy subjetivo. En 1979, Garaikoetxea se mostraba muy satisfecho con lo aprobado, aunque pedía generosidad en su desarrollo. Personas que participaron muy activamente en su redacción, como Emilio Guevara, ex portavoz del PNV en el Parlamento vasco, han recordado estos días que el Estatuto de 1979 colmaba con creces la aspiraciones de los nacionalistas, que apreciaron en particular el hecho de que las Cortes no modificaran el anteproyecto. Y que no fueron ellos, los nacionalistas, sino los otros, quienes más tuvieron que ceder en aras del consenso.

Podrá decirse que también ésa es una opinión subjetiva, pero un dato objetivo es que las elecciones celebradas antes de la aprobación del Estatuto ya revelaban la pluralidad de la sociedad vasca. En promedio, entre las legislativas de 1977 y 1979, los partidos no nacionalistas recogieron el 46% de los votos y los nacionalistas el 42%, pese a lo cual el Estatuto consensuado se acercaba al programa máximo del PNV. Más allá sólo quedaba la independencia. Sobre todo desde que fue aceptado el muy favorable sistema de financiación que, por ejemplo, hace posible que Euskadi disponga hoy de unos recursos per cápita superiores en un 70% a los de Cataluña. Ese resultado fue en buena medida un efecto del chantaje implícito (y a veces explícito) según el cual era imprescindible satisfacer las aspiraciones nacionalistas para dejar sin argumentos a ETA. Ese planteamiento se ha mantenido vigente durante 20 años en la negociación entre Vitoria y Madrid pese a que hace mucho que se sabe que a ETA le tienen sin cuidado las transferencias y demás reclamaciones autonómicas.

La astucia de Ibarretxe-Arzalluz también implica sustituir el debate sobre la independencia (sus ventajas e inconvenientes, incluyendo las consecuencias económicas) por el de la autodeterminación (es decir, sobre el procedimiento), a fin de mantener la unidad del electorado nacionalista a costa de dividir al conjunto de la población. '¿Qué hay de malo en ello?', pregunta Ibarretxe. Que observe en Bosnia, por ejemplo, los resultados de forzar a elegir patria en términos excluyentes a los habitantes de una misma aldea, vecinos de una misma escalera e incluso miembros de una misma familia. El martes pasado, el lehendakari le dijo a Iñaki Gabilondo que consideraría 'una locura' pretender modificar el actual marco político 'con el 51%' de los votos. La pregunta es: ¿Y con el 52,8% que sumaron los nacionalistas el 13-M, sabiendo además que gran parte de esos votantes se consideran autonomistas? Si es una locura y además supone desafiar a la legalidad, provocar un conflicto grave con el Estado y dar oxígeno a ETA, ¿a qué viene seguir agitando esa bandera?

Prensa y poder
Editorial El Correo 1 Noviembre 2001

Los acontecimientos desencadenados el 11 de septiembre han planteado al derecho a la información y a la libertad de Prensa problemas cruciales que aún requerirán mucho tiempo para su resolución. Por excepcionales que sean las circunstancias, resulta sumamente arriesgado que en las sociedades democráticas se instaure la idea de que existen valores e intereses más preciados que el flujo libre de noticias y opiniones. El afán por el control de la información constituye la tentación de todo poder. Pero el hecho de que, coincidiendo precisamente con momentos tan delicados para el futuro de la Humanidad, afloren también entre nosotros los casos en que el poder político trata de condicionar y limitar el papel de la Prensa libre en una sociedad abierta, representa un serio motivo de preocupación ante el que tanto los editores como los periodistas no podemos permanecer impasibles.

Desde hace años el oficio de periodista en Euskadi y en España soporta un acoso implacable de dolorosas consecuencias. Quienes tratan de imponer la censura y de inducir la autocensura en los medios de comunicación saben perfectamente que sus pretensiones erosionan uno de los pilares fundamentales del sistema de libertades. Pero, además de la coacción violenta y de la inquina irracional, en muchas ocasiones los partidos políticos y sus dirigentes tratan de coartar el papel mediador que la Prensa ejerce entre los actores de la vida pública y la ciudadanía. La utilización patente o subrepticia del veto, la celebración de ruedas de Prensa sin posibilidad de que los medios convocados puedan cumplir con su obligación de formular preguntas, y la propuesta de creación de un tribunal especial que entienda de pleitos relacionados con el ejercicio de la libertad de Prensa, demuestran que las relaciones entre medios de comunicación y poder político están sometidas, cuando menos, a una peligrosa confusión de roles. Xabier Arzalluz es el dirigente que más se ha destacado en su trayectoria por mantener un pulso con los medios impropio de un líder responsable. Pero es éste un mal que sin duda afecta al conjunto de la clase política.

La labor informativa o la línea editorial que caracteriza a cada medio puede y debe ser objeto de un juicio puntual y riguroso por parte de la opinión pública y, de forma específica, por parte de aquellos que protagonizan el hecho informativo. Pero la formulación libre de dicho juicio no puede acabar atentando, precisamente, contra la libertad de expresión y de crítica. La prevención ante los medios no fortalece al poder legítimo o a la legítima expresión de una opción política, sino que las debilita. En las sociedades avanzadas buena parte del diálogo que el poder ha de mantener con la sociedad discurre por el ineludible circuito de la Prensa libre. Cuando el poder rehúye a la Prensa da a entender que prefiere convertir ese necesario diálogo en un monólogo sin réplica posible.

Aznar recuerda al PNV que subvenciona a grupos colaboradores del terrorismo
MADRID. J. L. L. ABC 1 Noviembre 2001

El presidente del Gobierno, José María Aznar, acusó ayer al PNV de subvencionar a grupos que son colaboradores del terrorismo, como quedó demostrado con las detenciones de miembros de las Gestoras Pro Amnistía. Durante la sesión de control al Gobierno del Congreso, Aznar quiso marcar «una diferencia muy clara» entre los que actúan contra el terrorismo con plena determinación en el marco del Estado de Derecho y «los que se dedican a subvencionar a grupos que colaboran con ETA», en clara referencia al Gobierno vasco, que en los últimos días ha concedido ayudas a diversos colectivos del entorno etarra.

A la pregunta del diputado del PP Gabriel Cisneros acerca de los avances cosechados en las últimas semanas en la lucha contra el terrorismo, el presidente del Gobierno sentenció en el Pleno del Congreso que en la lucha contra la banda terrrorista ETA «se ha avanzado» y como muestra de ello puso la operación que se ha saldado con la detención de trece personas de las Gestoras.

El jefe del Ejecutivo quiso subrayar que también se ha producido un avance «muy importante» en el ámbito de la Unión Europea. Un avance, según sus palabras, que «se deberá consolidar con la lista común de bandas terroristas, de las organizaciones que les apoyan y de la lucha contra su financiación». Para Aznar, esa lista «va a tener repercusiones en el mundo y, por supuesto, en España».

Un estudio asegura que Estados Unidos no será bilingüe
MADRID. A. A. ABC 1 Noviembre 2001

«No va a haber una Norteamérica bilingüe». Así de tajante se mostró ayer el sociólogo de origen cubano Alejandro Portes al inaugurar el nuevo curso académico del Instituto Ortega y Gasset. Su lección de apertura versó sobre el bilingüismo y la evolución de las lenguas en Estados Unidos. El panorama no puede ser más oscuro y desalentador para el español: «Estados Unidos es un verdadero cementerio de lenguas». Portes ofreció los datos de un estudio, elaborado durante una década entre Miami y San Diego, sobre el proceso de integración de los hijos de inmigrantes. De él se deduce que a los 17 años, el 98 por ciento de estos muchachos hablan y comprenden el inglés perfectamente; el 72 por ciento prefiere el inglés en su adolescencia y el 88 por ciento habla y prefiere el inglés al idioma de su padre. El español, eso sí, es el único idioma de alguna relevancia en estos hijos de inmigrantes seguido del tagalo, el filipino, el vietnamita y el chino. Sólo al 28 por ciento de estos hijos de inmigrantes se les podrá considerar bilingües al final de la adolescencia. Portes dice que el español se mantiene por más tiempo que otras lenguas entre los inmigrantes y sus hijos porque lo habla una gran comunidad y que el origen iberoamericano sigue siendo decisivo.

El estudio se fundamenta en una encuesta efectuada entre 5.200 inmigrantes de segunda generación procedentes de 77 países, cuyo proceso de integración se escrutó hasta el final de la escuela secundaria. Para la tercera generación de inmigrantes, el conocimiento del español es sólo residual, limitado a unas cuantas palabras. Por ejemplo: un empresario de Miami se lamentaba recientemente de que en esa ciudad vivan 600.000 hispanos y no exista forma alguna de encontrar a alguien que redacte correctamente una carta de negocios en español.

Sólo conservan el castellano quienes pueden ir a escuelas privadas de enseñanza bilingüe y en ellas los alumnos tienen un 13 por ciento de retención de la lengua de origen. Según Alejandro Portes, «se continuarán extinguiendo las lenguas extranjeras a un rápido ritmo y el patrón será el dominio del inglés durante las próximas décadas».

Los inmigrantes y el catalán
Cartas al director ABC 1 Noviembre 2001

Hago referencia al artículo del día 29 de octubre relativo a la lengua catalana en el Plan Interdepartamental de Inmigración 2001-2004 de la Generalitat de Cataluña. Me gustaría matizar algunos aspectos. La mayoría de lectores compartirá conmigo la idea de que la lengua es uno de los instrumentos básicos de integración en la sociedad y que, por lo tanto, los poderes públicos tienen que garantizar el aprendizaje de las distintas lenguas oficiales. Dado que la lengua catalana es un elemento fundamental de la personalidad nacional de Cataluña, la enseñanza del catalán a las personas que vienen de fuera se configura como una herramienta clave para garantizar la adaptación y la convivencia de los recién llegados. Es por ello que tenemos que trabajar para que el catalán pueda llegar a estar al mismo nivel de conocimiento y uso que el castellano en Cataluña. Por esta razón, el Plan Interdepartamental de Inmigración 2001-2004 contiene programas de formación de adultos y sobre lengua e identidad catalanas que tienen como objetivo facilitar el aprendizaje de la lengua y cultura catalanas a todo el colectivo de inmigrantes. De todos modos, y en contra de lo que indica la información, no sólo se pretende enseñar el castellano a los presos. La oferta formativa de la lengua se extiende a todos los ciclos formativos. Además, todos sabemos que la mayoría de personas inmigradas optan de manera prioritaria por aprender castellano y la toman como lengua de comunicación habitual en Cataluña. El análisis que se hace en la información no es correcto ya que en el programa de Formación de Adultos para extranjeros en Cataluña se lleva a cabo tanto en castellano como en catalán. Y lo mismo ocurre con la formación ocupacional o con la escolarización de los alumnos inmigrantes, que es idéntica a la que reciben los alumnos autóctonos.

Àngel Miret i Serra, secretario general para la Immigración de la Generalitat de Cataluña. Barcelona.

La imperpersonalidad.
Nota del Editor 1 Noviembre 2001

Tela marinera, ya falta menos para que la policía autonómica catalana lleve una fajita en el brazo al estilo de las SS hitlerianas; pobres hispanohablantes, tendrán que indicar que son mudos para pasar desapercibidos.

Estados cosmopolitas
JAVIER ELZO El Correo 1 Noviembre 2001

El título y el arranque de este artículo me los proporciona otro de Ulrich Beck, publicado en ‘El País’ del 19 de octubre con el título de ‘El mundo después del 11-S’. Defiende el sociólogo muniqués «los Estados cosmopolitas (porque) subrayan la necesidad de combinar la capacidad de autodeterminación con la responsabilidad por los Otros, por los extranjeros, dentro y fuera de las fronteras nacionales. No se trata de negar el poder de autodeterminación o incluso de condenarlo; al contrario, se trata de liberarlo de la visión nacional unilateral y de combinarlo con una apertura cosmopolita hacia los intereses del mundo. Los Estados cosmopolitas no sólo luchan contra el terror, sino también contra las causas del terror en el mundo... Los Estados cosmopolitas se fundamentan en el principio de la indiferencia nacional del Estado... (de tal suerte que) tendrían que garantizar la coexistencia de las identidades nacionales y religiosas mediante el principio de la tolerancia constitucional». Concluye su artículo abogando por «una Europa cosmopolita que obtenga la fuerza política precisamente de la lucha abierta al mundo contra el terrorismo, pero también de la afirmación y de la moderación de la pluralidad nacional europea, (que) incluyendo sus extremistas menos intransigentes, podría ser o convertirse en una utopía del todo realista».

No puedo sino manifestar mi total acuerdo con estos planteamientos. Inmediatamente he pensado en su plausibilidad para nuestra situación doméstica y, pienso, esta vez en disonancia con Beck, (tiene una idea parcial del terrorismo vasco, pero difícilmente puede tener otra si solamente lee lo que le proporciona la ‘intelligentsia’ española) que sus planteamientos pueden convertirse también «en una utopía del todo realista» para salir del atolladero en el que se encuentra el contencioso vasco.

La clave está, sigo con Beck, en separar la nación del Estado. Que los nacionalistas vascos afirmen que Euskadi es una nación no implica necesariamente que esa nación deba ser un Estado independiente, aunque tampoco lo excluye. Al mismo tiempo, el Estado español no tiene por qué impedir que la nación vasca tenga derecho a su autodeterminación a condición de que ese derecho se combine con los derechos de los otros, dentro y fuera de Euskadi, que no se sientan nacionalistas vascos. Veámoslo con el detalle que permite un artículo de prensa.

El nacionalismo vasco puede reivindicar la nación vasca, pero no puede olvidar que la demanda de un Estado propio solamente lo solicita una exigua mayoría de la sola CAV (y de forma muy desigual en Gipuzkoa, Bizkaia y Araba); que esta demanda es muy minoritaria en Nafarroa e Iparralde; que, a tenor de la diferente evolución demográfica, dentro de veinte años, esto es mañana mismo, los nacionalistas vascos seremos aún menos; que no pocos de los que nos decimos nacionalistas no podemos estar de acuerdo con algunos argumentos de los que se dicen nacionalistas radicales; en fin, que no se pueden poner barreras a la movilidad de personas e ideas y que ya va siendo hora de pensar en parámetros del siglo XXI y olvidar los del XIX.

Pero el neo-nacionalismo español, que también puede reivindicar la nación española, no puede olvidar que en su Estado estamos los vascos (y los catalanes y los gallegos, bien que con particularidades específicas) con lo que el ‘café para todos’ del actual Estado de las autonomías no vale; que la globalización no supone uniformización, bien al contrario, pues los sentimientos particularistas van en aumento; que los vascos, en concreto, tenemos tendencia a decirnos menos españoles cuanto más españoles, y sólo españoles, pretenden que seamos (¡por Dios!, ¿no saben leer los resultados del 13 de mayo, después de ‘su’ campaña electoral?); en fin, que del orden del 30% de vascos de la CAV se dicen «sólo vascos».

El nacionalismo vasco, como movimiento organizado, debe renunciar nítida y explícitamente a un Estado nación de signo monoétnico y apostar decididamente por la nación vasca pluricultural, plurisocial (¿es que no vemos cómo está cambiando, ahora mismo, el paisaje urbano de nuestras calles, con la llegada cada día mayor de gentes de otros países?), sin poner en primer plano (diría que renunciando, al menos por ahora) la creación de un Estado. Todo ello desde la base de la defensa y promoción de un puesto en el concierto de las naciones, mediante una tecnología de punta, unas universidades que destaquen en algo de las demás, un arte que se abra paso por su valía, unas gentes que quieran trabajar y disfrutar de su esfuerzo, unas instituciones que apoyen el euskera, el más antiguo patrimonio europeo vivo y, en consecuencia, legítimo orgullo de los vascos y navarros (más de 100.000 en el ‘Nafarroa oinez’ de este año), en fin, y hoy prioritariamente, con el rechazo explícito, rotundo y activo de toda forma de terrorismo, empezando, obviamente, por el propio.

Siguiendo con esta última idea, el neo-nacionalismo español, en su legítimo empeño por luchar contra el terrorismo, debería eliminar el preámbulo del decreto antinacionalista y así hacerlo, de verdad, antiterrorista; no excluir a policías vascos de los equipos de investigación creados a tenor del tercero de los acuerdos del pasado 11 de septiembre entre España y Francia. Menos aún excluirlos de la entrega de la documentación incautada, a tenor esta vez del cuarto de los mismos acuerdos.

Pero más allá de la colaboración antiterrorista, el Estado español debe entender que en los Estados cosmopolitas las naciones que los componen deber tener derecho, en determinadas cuestiones, a voz y voto propio en instancias superiores a las del propio Estado. En román paladino: el Gobierno vasco no tiene por qué pasar, en determinadas cuestiones, por el Gobierno español para discutir esas cuestiones en Europa. Menos aún debe el Estado español negarse, de facto, a cumplir lo aprobado en legal y legítima consulta (las transferencias ligadas al Estatuto de Gernika), promulgar leyes que acortan la autónoma decisión (la Ley de Universidades, por ejemplo) y, en general, siendo cicateros en todo lo que suponga autogobierno vasco.

Sí, yo también abogo por los Estados cosmopolitas. Yo también sostengo que hay que separar el Estado de la nación. Pero no se pida eso solamente a los que ahora no tenemos Estado. Sobre todo si los que ahora tienen Estado no quieren reconocer que somos nación y que queremos participar como tal, en co-soberanía parcial con las demás naciones, en la España actual y, más aún, en la Europa naciente.

Cosmopolitan
Nota del Editor 1 Noviembre 2001

Vaya sarta de incongruencias. Como no tenía el diccionario de la Academia a mano, he mirado el Oxford

adj.
1  a of or from or knowing many parts of the world. b consisting of people from many or all parts.
2  free from national limitations or prejudices.
3  Ecol. (of a plant, animal, etc.) widely distributed.
n.
1 a cosmopolitan person.
2 Ecol. a widely distributed animal or plant.

y luego he entrado en www.rae.es para ver lo que dice la Academia:

cosmopolita

(Del gr. κoσμoπoλίτης, ciudadano del mundo).

1. adj. Dicho de una persona: Que considera todos los lugares del mundo como patria suya. U. t. c. s.

2. adj. Que es común a todos los países o a los más de ellos.

3. adj. Dicho de un ser o de una especie animal o vegetal: Aclimatado a todos los países o que puede vivir en todos los climas. El hombre es cosmopolita

La opción 2 del Oxford es especialmente significativa: libre de limitaciones nacionales u opiniones preconcebidas.

Y si quiere entretenerse, puede ver www.cosmopolitan.com

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