AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 10 Noviembre   2001
#Un escenario de crispación
Enrique de Diego Libertad Digital 10 Noviembre 2001

#La vida, lo único importante
JOSÉ MARÍA CALLEJA El Correo10 Noviembre 2001

#La fuerza de la dignidad
ISABEL SAN SEBASTIAN El Mundo10 Noviembre 2001

#La 'Patriótica'
FERNANDO VALLESPÍN El País10 Noviembre 2001

#La Policía francesa detiene a dos presuntos etarras armados en Béziers
FERNANDO ITURRIBARRÍA CORRESPONSAL. PARÍS El Correo10 Noviembre 2001

#Tres libros abordan el origen del nacionalismo y la vida en Euskadi
M. J. D. T.  Madrid El País10 Noviembre 2001

#El Instituto Cervantes abrirá cinco centros en los próximos años
EFE Libertad Digital 10 Noviembre 2001

Un escenario de crispación
Por Enrique de Diego Libertad Digital 10 Noviembre 2001

Así como el terrorismo islamista es una manifestación trágica del integrismo, el terrorismo etarra lo es del nacionalismo, la ideología sustentadora originaria. El terrorismo forma parte del frente nacionalista, quien lo ha utilizado para su provecho con un objetivo común: la independencia. El gobierno vasco y el PNV vienen desarrollando una estrategia de tensión y preparación de la opinión pública para un escenario antidemocrático con falacias aparentemente democráticas: la independencia, el riesgo totalitario máximo, pertenece a ese tipo de paradigmas contradictorios del tipo ¿se puede elegir a un dictador? ¿Se puede aprobar un escenario de desintegración del Estado de Derecho y opresión contra la mitad de una sociedad? Sin olvidar la coacción inmediata contra Navarra y la internacionalización del conflicto al Sur de Francia.

La Constitución tiene mecanismos para impedir esa deriva totalitaria. El artículo 155 es muy claro. Una posición de rebeldía introduciría al gobierno vasco y a sus funcionarios en la senda de la prevaricación. Los envites irresponsables de Ibarretxe y Arzalluz pueden terminar en un órdago crispador. Al Gobierno no le queda otra opción que asumir su responsabilidad. Que esa decisión, para ese escenario, esté ya tomada indica el mantenimiento de la política de firmeza, con la convicción de que el problema vasco es, entre otras cosas, la consecuencia de un cúmulo ininterrumpido de cesiones de los gobiernos de España. El PNV está poniendo en riesgo la autonomía y el mismo proceso autonómico nacional. En su huida hacia delante está contrayendo una grave responsabilidad histórica.

La vida, lo único importante
JOSÉ MARÍA CALLEJA El Correo10 Noviembre 2001

Horas después de que la colaboración ciudadana y la eficacia policial asestaran un duro golpe al grupo de terroristas de ETA que matan en Madrid, otros criminales, también con el cerebro henchido de odio, asesinaban en Vizcaya a un juez delante de su mujer y de su hijo. Lo ocurrido en Madrid es una estimulante ejemplo de por dónde viene el fin del terrorismo: coraje cívico más acción policial; lo ocurrido en el País Vasco expresa cuán fácil es matar: hasta un chimpancé podría haber pegado un tiro a una persona tan indefensa que hacía todos los días las mismas cosas, a las mismas horas y en los mismos lugares. Es de esperar que la colaboración ciudadana y la eficacia de la Policía vasca permitan detener a tan valientes criminales y conseguir que el resultado sea parecido al de Madrid, aunque, ¡ay!, no podrán devolver la vida a un padre de familia, no podrán reparar el dolor intransferible de una familia desgarrada de por vida.

El asesinato de José María Lidón se produce días después de que otro juez, Baltasar Garzón, detuviera a trece individuos acusados de formar parte del tinglado de ETA: estructura en la que se mezclan organizaciones legales con otras clandestinas, entreveradas ambas con una sopa de siglas alegales, con capacidad compatible de hacer daño y ampararse en el Estado de Derecho que quieren destruir, dañinas pero a cubierto por su anomía cuando un ciudadano señalado trata de pleitear con alguna de las cabezas de esta hidra.

Lo cierto es que, se disfracen como se disfracen, a estas alturas del curso tenemos suficiente número de datos objetivos como para sostener que hay concejales de la llamada Batasuna que han sido detenidos por ser miembros de ETA, que hay liberados de AEK que han participado en atentados de ETA, que hay periodistas que han sido encarcelados como miembros de ETA, que hay abogados de ETA que, como su propio nombre indica, defienden a ETA y que todas las diferentes denominaciones son una forma de torear la legalidad, de aprovechar las garantías de la democracia española para conseguir su inmovilista objetivo de hacerse con el poder de forma totalitaria, objetivo evidente de ETA por mucho que algunos se pregunten ahora qué quieren los que matan.

Por eso resulta dolorosamente contradictorio que algunos dirigentes políticos critiquen por sistema a la Justicia y a los jueces, pongan de continuo en cuestión el sistema judicial, clave de una democracia, y luego escenifiquen un rasgado de vestiduras cuando un juez que ha cumplido con su deber es asesinado; de la misma forma que resulta igual de doloroso e igual de contradictorio que se tilde como antidemocráticos a los miembros de un partido, el PP, a cuyos concejales les llevan asesinando desde 1995; o se zahiera de forma sistemática a periodistas que luego son asesinados o a los que se intenta matar. Es evidente que el juego político democrático lleva implícito el derecho a ejercitar la crítica, pero en un clima impregnado por el terror no se puede argumentar de una forma que se puede entender como complementaria de la tarea de los que asesinan.

El resguardo del derecho a la vida es el principal, urgente y decisivo problema que se tiene que resolver en el País Vasco. Cuando un juez es asesinado al salir de su casa, un concejal del PP pierde la vida mientras come con unos amigos, a un edil del PSOE le vuelan la cabeza mientras toma café, a una profesora de Universidad intentan asesinarla, por no hacer la lista interminable, todos esos datos objetivos son síntomas de un país en el que no hay libertades, en el que está vigente la pena de muerte, y ése el principal problema, el más urgente.

Por eso, en este decorado de sangre y clandestinidad, resulta ininteligible el discurso autista de Ibarretxe, empeñado en que la realidad no le modifique su personal agenda, obsesionado porque todo el mundo le de la razón sin matices a sus análisis, ajeno a la evidencia sangrante de que la manifestaciones de protesta contra ETA se convierten en aglomeraciones de escoltas que acompañan a alguno de los asistentes. A pesar de todo, Ibarretxe va a lo suyo y quiere que el espejito le diga una y cien veces que tiene razón, que el problema tiene naturaleza política, exige soluciones políticas y es previo y posterior; bueno, ¿y qué?. En el caso de que fuera así, ¿qué tiene que ver eso con la reiteración de la muerte? ¿Qué es más urgente, que le den la razón a él, o que se acaben los crímenes? Mientras le dan o no le dan la razón, ¿tiene sentido, ético y político, afirmar reiteradamente que entre el PP y ETA cómo están dejando al país?

El IRA, referencia para tantos nacionalistas, acaba de anunciar que deja las armas. Una exigencia tan explícita, acotada con plazos y ritmos, no ha sido planteada todavía en el País Vasco por el nacionalismo. Las Brigadas Rojas, como confesaba hace unos días un ex dirigente de este grupo terrorista, se empezaron a acabar cuando la Policía realizó detenciones masivas de sus miembros por toda Italia. A este paso: coraje ciudadano, eficacia policial y desprestigio de ETA, el grupo terrorista corre severo riesgo de ser el último en enterarse de que está en fase terminal. Quizá después de que esto ocurra se podrá ver nítidamente si lo que hoy algunos presentan como problemas gravísimos y urgentísimos son tales, o simplemente el resultado de una hinchazón de muerte y miedo.

La fuerza de la dignidad
ISABEL SAN SEBASTIAN El Mundo10 Noviembre 2001

Hace algo más de un año, al poco de romper su mal llamada tregua y ante la necesidad de recordar a los contribuyentes más remolones sus compromisos económicos con la banda terrorista, ETA hacía estallar un coche bomba en Getxo, el mismo municipio vizcaíno en el que el miércoles era asesinado José María Lidón. El vehículo cargado de explosivos al que me refiero estaba colocado en pleno corazón de Neguri; el barrio que alberga a ese sector de la burguesía vasca emparentado políticamente con la burguesía del resto de España que como denuncia José María Calleja en su magnífico libro ¡Arriba Euskadi! La Vida Diaria en el País Vasco ha sufrido las extorsiones y los ataques del terrorismo nacionalista y que, a pesar de ello, tiende a inhibirse de lo que deberían ser sus lógicas y coherentes responsabilidades políticas (...), no está en la lucha por la dignidad, no ha mandado a sus hijos a pelear en defensa del marco político y económico que le permite hacer tan saneados negocios» (sic).

En aquella ocasión, los daños ocasionados por la explosión fueron únicamente materiales, porque los terroristas, que como queda dicho no pretendían matar, sino intimidar lo suficiente como para aflojar carteras y proveerse de fondos con los que asesinar a gentes menos pudientes, avisaron a tiempo del emplazamiento del artefacto. Minutos después de producirse la deflagración, a pocos metros de la residencia de un conocido representante de la patronal vasca muy bien relacionado con el PNV, eran claramente audibles las exclamaciones de la esposa del personaje en cuestión, que se dolía a grandes voces: «¡La culpa de esto la tienen Aznar y Mayor Oreja! ¡Aznar y Mayor Oreja!».

Han transcurrido los meses, han ingresado los emisarios del terror el tributo vergonzante con el que algunos seres mediocres intentan en vano comprar vida, libertad y tranquilidad a costa de la vida, la libertad y la tranquilidad ajenas, y ha vuelto a desgarrar la paz de una mañana de otoño un coche bomba cargado de pólvora y metralla, esta vez en las calles de la capital de España y con la inequívoca voluntad de provocar una matanza. Pero en esta ocasión los terroristas han chocado de frente con la infranqueable barrera de la dignidad humana, que constituye un obstáculo insalvable para quienes extraen su fortaleza de nuestra cobardía, su impunidad de nuestra mezquindad y su arrogancia de nuestras divisiones. En esta ocasión los terroristas se han topado de bruces con una persona harta de asistir impotente a sus demostraciones de brutalidad, en la cual la rabia ha podido con el miedo y el coraje ha prevalecido sobre la prudencia que aconseja siempre mirar hacia otro lado. En esta ocasión los terroristas han tropezado con un ciudadano determinado a contribuir en la parte que le correspondía al mantenimiento de las libertades democráticas que todos disfrutamos.

Ese arranque de dignidad, esa rebelión de la conciencia cívica que ha llevado a nuestro héroe urbano a plantar cara al terror y oponerle resistencia, constituye la prueba irrefutable de que ETA tiene los días contados. Porque sin capacidad de intimidación no hay terrorismo, sino simple y llana delincuencia sin poder alguno para amenazar a una sociedad como la española y mucho menos para hacer tambalearse sus cimientos democráticos. Si vencemos colectivamente al miedo, como hacen diariamente centenares de concejales en el País Vasco, por ejemplo, y asumimos que somos mucho más numerosos, mucho más fuertes y mucho mejor pertrechados de razones morales que los terroristas, la derrota de ETA está asegurada a corto plazo. Un madrileño anónimo ha dado un paso de gigante en esa dirección. Ojalá le sigan pronto muchos anónimos vascos......

La 'Patriótica'
FERNANDO VALLESPÍN El País10 Noviembre 2001

Parece que el PSOE no ha llevado muy bien el encargo de una ponencia para discutir en el próximo congreso del Partido Popular la incorporación del concepto del 'patriotismo constitucional' en el programa electoral de este partido. Hay, desde luego, motivos para esta perplejidad. Primero, porque 'le levanta' una idea que los socialistas pensaban elaborar y presentar en exclusiva. Pero, sobre todo, porque dicho concepto no parece el más adecuado para definir lo que de hecho siente y piensa la derecha española sobre el sentimiento nacional. Después de los dos gobiernos más 'españolistas' que hemos tenido desde la Transición, que el PP pretenda desprenderse ahora de todo atisbo de nacionalismo sustancialista español es cuando menos chocante. Los sentimientos, y mucho menos aún los sentimientos nacionales, no se suelen apaciguar por las decisiones programáticas de una comisión. Como en las terapias psicoanalíticas, no basta con la pura aprehensión intelectiva de la 'dolencia', hay que procesarla también por las tripas. Y no parece que éste sea el caso. Detrás de este curioso giro se atisba más bien una astuta treta para matar dos pájaros de un tiro: apuntarse a los posibles beneficios electorales de la idea y, muy especialmente, valerse de la Constitución para acotar a los nacionalismos vasco y catalán.

No está de más que veamos de dónde procede el concepto. Su origen más remoto se encuentra en la tradicional distinción entre un nacionalismo 'cívico' y otro 'cultural', distinción que quizá sea excesivamente general para seguir siendo útil en los momentos actuales. Como tal 'patriotismo constitucional' fue utilizado por primera vez por Dolf Sternberger en un artículo programático del diario Frankfurter Allgemeine Zeitung con motivo del vigesimoquinto aniversario de la Ley Fundamental de Bonn. En ese específico contexto temporal se elevó en clara oposición tanto al discurso de izquierdas sesentaochista contrario a la 'democracia burguesa' como contra el nacionalismo cultural de la tradición alemana. Frente a los primeros, Sternberger enfatiza cómo 'el aire de la libertad' sólo puede encontrarse dentro de la 'cápsula del Estado'. Pero no de cualquier Estado, sino de aquél que cumple con todos los supuestos del Estado de derecho liberal. Y, en contraposición al nacionalismo tradicional, subraya la necesidad de ser leales no a una supuesta Volks o Kulturnation, sino a la Constitución y los principios de carácter universal contenidos en ella, que servirían para dar forma a un 'nuevo' o 'segundo' patriotismo. Un Estado constitucional constituiría ya en sí mismo una 'especie de patria'.

Habermas acabaría de popularizarlo al recurrir a él durante la conocida 'disputa de los historiadores', con su enfrentamiento a historiadores conservadores como Nolte o Hillgruber. Ahí cobra el carácter de un instrumento capaz de superar los excesos de un nacionalismo cultural que, como el alemán, acabaron en la barbarie. 'Una vinculación a principios constitucionales universalistas, anclada en convicciones, lamentablemente sólo ha podido formarse en la nación cultural de los alemanes después -y a través de- Auschwitz'. Luego lo incorporaría ya a su conocida concepción de la democracia y a sus reflexiones sobre el futuro de Europa.

La mayor ventaja del concepto reside en que permite afrontar los conflictos identitarios desde una instancia política 'superior', cívica. Y fuerza a una cierta 'privatización' del sentimiento nacional, que se somete así a una alguna doma sin por ello tener que desaparecer. Hay que reconocer que, gracias a la Constitución, la derecha española ha ido interiorizando poco a poco la pluralidad nacional de este país. Algo que, por cierto, parecen menos dispuestos a hacer los nacionalismos vasco y catalán respecto de la propia pluralidad de sentimientos nacionales presentes en sus comunidades respectivas. Lo que queda por ver es hasta dónde y bajo qué condiciones están dispuestos a convivir unos y otros. Porque los límites específicos de autogobierno que pueda establecer la letra de la Constitución son menos importantes al final que una cultura cívica de convivencia mutua y tolerancia. Eso no lo puede imponer ni un texto jurídico ni una comisión de partido.

La Policía francesa detiene a dos presuntos etarras armados en Béziers
Los arrestados son Carlos Íñigo Blasco y Antxon Sasiain, quien se encontraba huido desde õ997 La agenda de Iñaki Telletxea propició la operación
FERNANDO ITURRIBARRÍA CORRESPONSAL. PARÍS El Correo10 Noviembre 2001

La Policía francesa detuvo ayer a dos presuntos miembros de ETA, armados y con documentos falsos, en las inmediaciones de un piso de Béziers localizado por los datos intervenidos a Iñaki Telletxea, arrestado el lunes cerca de Narbona. Uno de los detenidos fue identificado como Carlos Íñigo Blasco, en paradero desconocido desde la redada de marzo contra Ekin, según fuentes españolas. El segundo arrestado es Antxon Sasiain Rodríguez, informó anoche la agencia ‘Efe’, que citó fuentes judiciales. Sasiain huyó en 1997 después de participar, según fuentes de la lucha antiterrorista, en un atentado perpetrado por un ‘talde’ que lideraba Patxi Rementeria, quien murió en junto a otros tres etarras en agosto de 2000 al estallar el coche en el que transportaban explosivos en el barrio bilbaíno de Bolueta.

Los dos detenidos y Telletxea. ingresaron anoche en prisión tras ser inculpados de asociación de malhechores por la juez Le Vert.

Agentes de la División Nacional Antiterrorista (DNAT) habían establecido un dispositivo de vigilancia en torno a un piso del centro de Béziers. A media mañana observaron que un segundo individuo penetró en la vivienda en la que tenían controlado a un sospechoso. Sobre las 11 horas, los dos jóvenes, de 23y 32 años, salieron de la casa y fueron neutralizados por los policías, a quienes no opusieron resistencia.

Los dos detenidos llevaban documentos de identidad españoles falsificados, entre ellos un carné de la Guardia Civil simulado. La vivienda no pudo ser registrada por impedimentos legales. La puerta fue precintada, a la espera de acceder en las próximas horas a su interior.

Carlos Íñigo Blasco, natural de la localidad navarra de Villava, fue militante de Haika y tiene antecedentes policiales por varios arrestos e ingresos en prisión durante los últimos cuatro años, según informa la agencia ‘Vasco Press’. Fue arrestado el 5 de enero de 1997, acusado de participar en actos violentos que provocaron daños valorados en 300 millones. Ingresó en prisión por orden de la Audiencia Nacional, pero fue puesto en libertad a los dos días. En junio de 1998, fue arrestado de nuevo porque su huella aparecía en un cartel de Jarrai que calificaba de «torturador» al delegado del Gobierno en Navarra. Su tercera detención, por ‘kale borroka’, se produjo en mayo de 2000 y permaneció dieciséis días en la cárcel. Cinco meses después, volvió a ser arrestado por su presunta relación con Iñaki Beaumont, un supuesto etarra sorprendido cuando iba a atentar contra un concejal de UPN. Fue puesto en libertad sin acusaciones dos días más tarde.

Coche bomba de Gandía
El piso franco de Béziers fue localizado al analizar los documentos, entre ellos una agenda con abundantes anotaciones y números de teléfono, intervenidos a Telletxea Goñi. Los investigadores creen que este supuesto ex componente del ‘comando Ibarla’, grupo al que la Policía española atribuye tres asesinatos cometidos a mediados de los años 90, ejercía funciones en el ámbito del aparato logístico relacionadas con el robo de vehículos.

De hecho, se le encontraron varias limas de precisión, una decena de juegos de placas de matrícula francesas falsas y otros dos juegos en blanco. También le fueron confiscados una pistola del calibre 9 milímetros ‘parabellum’, un carné del Cuerpo Nacional de Policía a nombre de Antonio Torres, una cámara fotográfica y varias llaves.

Una de las hipótesis policiales apunta a que Telletxea pueda estar relacionado con el coche bomba que explosionó en Gandía el 17 de marzo sin causar daños personales. Otro coche bomba estalló el mismo día en Rosas (Gerona) y mató al mosso d’esquadra Santos Santamaría.

Este segundo atentado fue obra del ‘comando Sugoi’, cuyos integrantes declararon a la Policía que el vehículo, sustraído el 14 de febrero en Tarbes, les había sido facilitado en Francia por ‘La Rubia’, probable alias de Ainhoa Mujika Goñi. El coche-bomba lo trasladaron hasta Rosas desde Perpiñán, localidad que se encuentra en la región donde han sido practicadas las tres detenciones de esta semana.

Tres libros abordan el origen del nacionalismo y la vida en Euskadi
Calleja, Elorza y Corcuera reflexionan sobre la situación vasca
M. J. D. T.  Madrid El País10 Noviembre 2001

Se habló mucho de la vida cotidiana en el País Vasco, de la rutina, algo que creen mucho más esencial que la vida política: de parientes y amigos de siempre que dejan de saludar, por ejemplo. De eso trata ¡Arriba Euskadi!, de José María Calleja, de cómo una sociedad que posee una 'insultante opulencia económica' se ha convertido en 'una miseria política absoluta'. Y dos teóricos reeditan parte de su obra clave sobre el nacionalismo: Un pueblo escogido, de Antonio Elorza, y La patria de los vascos, de Javier Corcuera.

Fernando Savater, jurado del Premio Espasa 2001 que obtuvo ¡Arriba Euskadi! (Espasa), del periodista José María Calleja, abrió la presentación el martes del libro en Madrid. 'Lo asombroso es que a estas alturas, que tanto se habla del País Vasco, la gente no sabe lo que pasa, cree que son unos cuantos chascarrillos de Arzalluz o que es una discusión académica. Pero para nosotros es lo que sufre la gente: la xenofobia, la persecución directa o indirecta. Durante años hemos estado llamando la atención sobre ello, sobre lo que ha hecho el nacionalismo en los 20 últimos años', dijo el autor de Perdonen las molestias.

Hasta ahora todas esas formas de actuar contra el que piensa diferente eran 'secretas', a juicio del filósofo, 'como si no pasara nada. Y el problema es social, lo que se está haciendo con la convivencia, del tipo de mentalidad que se está creando. Este libro expresa muy bien cómo se ha podido envilecer un país hasta ese punto'.

¡Arriba Euskadi! entra en detalles sobre historias reales, algunas con nombres propios: Fernando Buesa, la familia Landáburu o José Ramón Recalde. 'Son gente que primero sufre el terror y luego se la remata con la indiferencia'. 'Ahora ETA tiene donde elegir, ser Bin Laden o el IRA', afirmó Calleja, que dedicó el libro a las víctimas, 'lo más importante de este país'.

Antonio Elorza, catedrático de Ciencias Políticas en la Universidad Complutense de Madrid, dijo que estaba en un 90% de acuerdo con Savater. 'Hay algo más que pasividad en Euskadi. El gran problema es la comunidad nacionalista, ese gran colectivo que adopta posturas de pseudopasividad'. Elorza publica Un pueblo escogido (Crítica), donde reúne varios estudios en torno al origen del nacionalismo vasco, publicados entre 1974 y 2000, a los que añade seis nuevos. Elorza entra en 'los antecedentes y el éxito popular de ese ideario tan pobre e irracional de Sabino Arana'. Para inspirarse primero leyó a Castelao y después a Arana: 'Bastan cinco páginas para entrar en el reino del horror'.

Y sobre la construcción de mitos que conforman la historia y de la evolución del pensamiento del fundador del PNV se reedita La patria de los vascos (Taurus), de Javier Corcuera, catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad del País Vasco. Fiel a su vocación de cronista, Corcuera analiza el origen del nacionalismo, en 1893, en el Bilbao conmocionado por la industrialización, hasta 1903, cuando muere Arana.

El Instituto Cervantes abrirá cinco centros en los próximos años
Berlín, Tokio, Pekín, Moscú y Washington tendrán su sede del Instituto Cervantes. Este plan de ampliación de la red de centros para el aprendizaje del español se llevará a cabo en los próximos dos años, coincidiendo con el décimo aniversario de la institución. Además de las inauguraciones, el Instituto Cervantes va a fortalecer su presencia en Brasil y Estados Unidos, dos países donde nuestro idioma ocupa un lugar de preferencia.
EFE Libertad Digital 10 Noviembre 2001

El director del Instituto Cervantes, Jon Juaristi, ha enmarcado estas actuaciones dentro de un plan que ha calificado de “ambicioso pero prudente”. Un proyecto que tiene como objetivo “cimentar la imagen de España en los principales centros económicos y políticos de nuestro tiempo”.

Para lograrlo, el ensayista ha insistido en la necesidad de que la institución que dirige “mantenga una estrecha relación con el resto de instituciones del Estado representadas en el exterior”. Juaristi ha otorgado mucha importancia a la expansión que la lengua española está teniendo en países como Brasil y EEUU, de ahí la necesidad de fortalecer la labor del Instituto en estas naciones, aunque “sin olvidar otras áreas como el arco del mediterráneo, Extremo Oriente, y el entorno del Pacífico, donde su presencia es necesaria”.

El Instituto Cervantes va a contar este año con un presupuesto de 8.000 millones de pesetas. Buena parte de estos fondos se dedicará a la apertura de los nuevos centros de Berlín, Tokio, Pekín, Moscú y Washington. Precisamente, Jon Juaristi va a emprender en las próximas horas un viaje a Japón y China para establecer la presencia del organismo en los países.

Recortes de Prensa   Página Inicial