AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 17 Noviembre   2001
#La democracia y las víctimas
Edurne URIARTE ABC 17 Noviembre 2001

#Sobre un tópico democrático
Ignacio SÁNCHEZ CÁMARA ABC 17 Noviembre 2001

#Un estado fuerte
Miguel Ángel RODRÍGUEZ La Razón 17 Noviembre 2001

#Ibarretxe Pretende Chantajear Al Gobierno Con El Concierto
Editorial El Mundo 17 Noviembre 2001

#Un gesto hacia las víctimas de ETA
Impresiones El Mundo 17 Noviembre 2001

#El mito Suárez
Enrique de Diego Libertad Digital 17 Noviembre 2001

#Solos
RICARDO UTRILLA El Correo 17 Noviembre 2001

#¿Luz de Gas a Redondo?
ABC 17 Noviembre 2001

#Coherente y «elorziano»
Breverías ABC 17 Noviembre 2001

#La UE pacta una definición común del delito de terrorismo
JUAN CARLOS GONZALEZ. Corresponsal El Mundo 17 Noviembre 2001

#Pujol contra Harry Potter
Impresiones El Mundo 17 Noviembre 2001

La democracia y las víctimas
Por Edurne URIARTE ABC 17 Noviembre 2001

El surgimiento de la Fundación Víctimas del Terrorismo en el contexto del pacto antiterrorista PP-PSOE y la relevancia que se le quiere dar representan simbólicamente la definitiva asunción por parte de la sociedad española de su deuda con este colectivo. Porque esta Fundación refleja la consolidación del consenso sobre los dos elementos que nuestra sociedad debe a las víctimas: justicia, por un lado, pero, además, reconocimiento de su sacrificio por la defensa de los valores fundamentales que sostienen nuestra democracia.

La justicia se garantiza con la acción policial y judicial, pero la aportación de las víctimas a la democracia debe ocupar un lugar central, no sólo en la lucha actual contra el terrorismo, sino en la memoria histórica española tras el final del terrorismo. Las palabras de consuelo y de solidaridad individual y las expresiones de sorpresa y dolor, muy habituales en el Gobierno vasco últimamente, y muy habituales también entre los ciudadanos que no se quieren comprometer, no son suficientes si no van acompañadas de la defensa de los valores por los que fueron perseguidas, heridas o asesinadas las víctimas. Éstas no representan fatídicas tragedias individuales, representan la lucha de una sociedad contra el terrorismo.

Y esta Fundación no sólo va a asistir a las víctimas en el plano individual sino que va a explicar, recordar y reivindicar lo que ellas han dado a la democracia. Por eso son plenamente acertadas las dos figuras que la van a liderar: Adolfo Suárez, que tanto contribuyó a la consolidación de esta democracia que aún hoy tenemos que defender frente al terrorismo, y Ana María Vidal Abarca, pionera en la defensa de las víctimas en una época en la que tantos y tantos miraban todavía hacia otro lado.

Sobre un tópico democrático
Por Ignacio SÁNCHEZ CÁMARA ABC 17 Noviembre 2001

Se sostiene con frecuencia la opinión de que en una democracia se puede defender cualquier idea o pretensión, siempre que se excluya la violencia. Por ejemplo, para distinguir entre el PNV, o su sector dominante y más radical, por un lado, y Batasuna y ETA, por el otro. Según esta opinión, defender la independencia del País Vasco sería legítimo, mas no lo sería hacerlo mediante el terror. La idea puede resultar, sin embargo, algo confusa y, de cualquier manera, muchos de sus partidarios tal vez no apliquen la misma tesis a otros casos. El «puede» ya resulta sospechoso por ambiguo. Parece entrañar la idea de licitud o de legitimidad o de que algo debe ser admitido o tolerado. No pretendo tanto mostrar su falsedad como su falta de claridad y la posible incongruencia en que incurren muchos de sus partidarios. Se trata de una extensión, tal vez injustificada, de una tesis irreprochable, al menos desde la perspectiva liberal. Las opiniones no delinquen. Es verdad. Pero eso no impide que existan delitos que se consuman por el solo ejercicio de la palabra. Por ejemplo, la injuria, la calumnia y la inducción a la comisión de un delito. También son ilícitos los atentados verbales contra el honor de las personas. Las opiniones no delinquen, pero las palabras pueden ser delictivas.

Las democracias deben tolerar las opiniones que se oponen a ella. Lo que ya no está tan claro es que deban tolerar también a las organizaciones o grupos que atenten contra sus principios y valores fundamentales. Y el límite no se encuentra quizá en el ejercicio de la violencia. Pensemos en el caso de una asociación que promueva pacíficamente la legalización de la tortura, o la supresión del sufragio femenino, o la exclusión de los derechos civiles a una minoría racial, o su expulsión del territorio de la nación. En este caso, no nos encontramos ante una mera opinión sino ante una organización que aspira a subvertir los principios y valores fundamentales de una sociedad democrática. En este supuesto, la permisividad resulta, al menos, discutible. Si es obligado tolerar cualquier pretensión que no aspire a imponerse violentamente, no resulta entonces fácil justificar que, por ejemplo, la apología del racismo pueda ser tipificada como delito. No digamos ya expedientar a un profesor por proferir opiniones sexistas. No me pronuncio ahora sobre el fondo del problema. Sólo dudo de que sea coherente asentar el principio de que toda reivindicación no violenta es aceptable, para después negarlo ante ciertas pretensiones concretas.

Por lo que respecta al problema vasco, la cuestión está de más. Pues casi nadie disputa al PNV o a Arzalluz su derecho a ser independentista. Lo que se niega, con razón, es la licitud política y moral de un pacto de legislatura con una organización política vinculada al terrorismo o de un acuerdo para elaborar una estrategia conjunta. Lo que se niega es el derecho a hacer lo que, según la información que publicó ABC el miércoles, y a través del testimonio del interlocutor de Batasuna en las conversaciones, hizo José Miguel Leunda en nombre de Arzalluz, y que se condensa en esta frase que bien puede ingresar en la historia universal de la infamia: «Habrá que aguantar los muertos que sean. La cuestión es avanzar». Y si el testimonio no es fiable por venir de quien viene, que no pacten con quienes no son fiables. Un proyecto político deja de ser legítimo cuando se asienta y avanza sobre los cadáveres. En este caso, el miedo es el mensaje y el medio envilece el fin. Dudo que defender el proyecto independentista, que destruye la historia y el futuro comunes, y también la Constitución, sea legítimo. Pero estoy seguro de que no lo es si no renuncia a avanzar un solo paso al ritmo criminal marcado por el terror.

Un estado fuerte
Miguel Ángel RODRÍGUEZ La Razón 17 Noviembre 2001

Se supone que el asombro general que han causado las palabras de Manuel Jiménez de Parga será por la claridad y por el sentido del humor, no porque el presidente del Tribunal Constitucional pida un Estado fuerte: si no lo piden el Rey, el presidente del Gobierno y él ¿quién lo va a pedir, el presidente del Deportivo de La Coruña?

El recién elegido presidente del Tribunal Constitucional ha utilizado un lenguaje inusual entre los representantes institucionales y, de repente, parte del personal se ha asustado porque se le ha entendido.
Aquí si no utilizas «a nivel de», «en base a», «tener la cabeza bien amueblada» y distintas cursilerías de ese tipo, la gente se te pone de los nervios.

Si bromeas con «lehendakari de Oklahoma» la gente grita «sacrilegio, sacrilegio» ¿Se puede saber por qué cuando los de Oklahoma ridiculizan las instituciones del Estado ¬en serio¬ la respuesta es que utilizan su libertad de expresión y cuando se bromea sobre el asunto se abren las venas?

El presidente del Tribunal Constitucional ha hecho bien. Ha dicho algo que se refleja en la Constitución y nos lo ha hecho entender del modo más simple.

Es verdad que no ha sido contratado como pedagogo, sino nombrado autoridad, pero que la brisa fresca irrumpa de vez en cuando entre la tristeza que nos imponen los nacionalistas, ciertamente no está nada mal.
Por otra parte, España necesita ser un país fuerte porque el resto lo son. Un Estado debilitado no sirve ni para bromear.

Cuando España va bien económicamente, fíjense cómo el resto toman nota; cuando somos capaces de unirnos, miren cómo nos siguen los pasos. Pedir un Estado fuerte ni siquiera es una originalidad del presidente del Tribunal Constitucional: es lógico.

Lo tendrían que pedir los presidentes autonómicos. Lo necesitan.

Ibarretxe Pretende Chantajear Al Gobierno Con El Concierto
Editorial El Mundo 17 Noviembre 2001

El Gobierno vasco amenazó ayer con renunciar a sus competencias en materia fiscal si no llega a un acuerdo con el Ministerio de Hacienda antes del 31 de diciembre en las negociaciones para la renovación del Concierto Económico, que expira en dicha fecha.

El Concierto, que fija el marco económico y fiscal del País Vasco en relación al Estado, fue suscrito en 1981 por un plazo de 20 años, que ahora acaban. El sistema vigente durante estas dos décadas ha permitido a las tres provincias vascas disfrutar de soberanía fiscal, ya que el Estado no sólo cedió la recaudación de tributos sino que además concedió capacidad normativa, dentro de unos límites, al Parlamento autonómico de Vitoria.

La vicelehendakari Idoia Zenarruzabeitia declaró ayer que, si no hay acuerdo entre las dos partes, su Gobierno no aceptará la prórroga provisional que propone el Ministerio de Hacienda.La vicelehendakari señaló que en ese supuesto se producirá un grave conflicto político de las instituciones vascas con el Estado, que desembocaría en una renuncia voluntaria a seguir ejerciendo la soberanía fiscal como medida de protesta.

Las declaraciones de la número dos del Gobierno vasco son un grave error, ya que renunciar a las competencias fiscales es tirarse piedras contra su propio tejado. Es dudoso que Ibarretxe esté dispuesto a dar un paso tan contraproducente como arriesgado.

Pero el planteamiento del Gobierno vasco está viciado en origen, ya que pretende ligar el acuerdo del nuevo Concierto con la obtención de nuevas competencias en materia económica y fiscal que el Gobierno no está dispuesto a conceder.

El principal punto de fricción es la exigencia de Vitoria de obtener representación en los consejos de ministros de Finanzas de la UE en los que se puedan ver afectados sus intereses. El Gobierno se niega a ceder a esta pretensión, que supondría abrir la puerta a que otras comunidades pidan lo mismo.

Aznar no está dispuesto a aceptar la exigencia del Gobierno vasco, ya que considera que España tiene que estar representada con una sola voz en los organismos europeos.

Todavía hay seis semanas para llegar a un acuerdo, que es lo deseable. Pero lo que no es de recibo es que Ibarretxe intente ahora aprovechar la negociación del Concierto para hacer un chantaje político al Gobierno, que ha demostrado que tiene el máximo interés en renovar la soberanía fiscal vasca.

Un gesto hacia las víctimas de ETA
Impresiones El Mundo 17 Noviembre 2001

El Consejo de Ministros aprobó ayer la creación de la Fundación Víctimas del Terrorismo, que será presidida por Adolfo Suárez. La Fundación dará apoyo moral y material a las asociaciones de víctimas y también a organizaciones que luchan contra el terrorismo como Basta Ya y Foro Ermua. Tendrá financiación de los Presupuestos del Estado, pero también podrá recibir donaciones privadas. Es muy importante resaltar que la creación de la Fundación ha sido pactada entre el PP y el PSOE, que estarán representados en su patronato. El hecho de que su primer presidente vaya a ser Adolfo Suárez, que no ha aceptado jamás cargos públicos desde su retirada de la política, ya es una garantía para todos los ciudadanos. Hay que felicitarse por la puesta en marcha de esta institución que puede y debe tener un importante peso a la hora de defender la causa de las víctimas de ETA, con las que la sociedad española ha contraído una enorme deuda.

El mito Suárez
Enrique de Diego Libertad Digital 17 Noviembre 2001

El ex presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, aporta a la Fundación para las Víctimas del Terrorismo reconocimiento internacional y un perfil de consenso entre PP y PSOE, aunque no parece tener relación alguna con las víctimas. Es probable que de esta forma se busque una ocupación al ex presidente, cíclicamente recuperado como interlocutor de Zarzuela.

Suárez es un mito y, por tanto, resulta intocable, ligado al exitoso proceso de recuperación de la democracia durante la transición, cuya principal virtualidad es que al frente del timón de la nave siguieron básicamente prohombres del franquismo, incluido el rey, tras el pacto con una oposición débil que había visto morir al dictador en la cama.

Ese éxito general no es trasladable al País Vasco, donde se mantuvo una estrategia de continua cesión y de donde viene la relación terrorismo-negociación o terrorismo-consecución de objetivos políticos. De hecho, ahora que de nuevo está sobre el tapete el caso norirlandés, en España se produjo una especie de pacto unilateral que incluyó cotas de autogobierno sin parangón, creación de una policía autonómica y un generoso proceso de amnistía que, por la otra parte, no representó cesión alguna ni el abandono de las armas -salvo un pequeño grupúsculo de etarras- ni la renuncia al programa máximo independentista.

No es que sea polémico el nombramiento de Adolfo Suárez para una materia que, durante su mandato, empeoró de manera sistemática; simplemente, resulta curioso.

Solos
RICARDO UTRILLA El Correo 17 Noviembre 2001

De todo se ha dicho sobre la soledad, desde lo peor hasta lo más excelso. Hubo quien la condenó como la peor de las compañías, hasta quien la ensalzó como cosa sublime. Víctor Hugo, por ejemplo, proclamó aquello de «Y si sólo queda uno, ése seré yo» (Et s´il n’en reste qu’un, je serai celui-là). Hay para todos los gustos, pero en general la soledad no está bien vista, ya desde la Biblia. Únicamente es recomendable cuando uno está dispuesto a prescindir de todos los demás. Los terroristas vascos se encuentran ahora en esa tesitura, después de que sus lejanos modelos del IRA hayan renunciado a las armas. Se encuentran ahora más solos que la una, que no es ninguna sigla terrorista. Han de hacer frente, por decirlo así, no sólo a la ‘españolería’, sino prácticamente al mundo entero salvo el fundamentalismo islámico. Mucho arroz parece para un solo pollo, sobre todo cuando se le atribuye peste aviar. No se trata ya de saber quién tiene razón, si los Arzalluz, los Otegi o similares, los Mayor Oreja y otros servidores de Aznar, los socialistas o los comunistas, las nutridas minorías vascas o el resto de los españoles. No. Se trata, pura y simplemente, como diría Bush, de acabar con el terrorismo allá donde se encuentre y bajo el disfraz que escoja.

No será, evidentemente, tarea fácil para el mundo terrorista saber qué camino elegir. Ni aquí ni en Afganistán. Porque sus huestes nunca son homogéneas. Anidan siempre en ellas los partidarios de lo peor, los que en tiempos se llamaron nihilistas. Lo suyo es la aniquilación, la nada. Poco les importa que el mundo entero salte hecho pedazos con ellos a cuestas. En su demencia, se creen así realizados, incluso sin promesa de paraísos y huríes que les estén esperando con los brazos abiertos. Se trata, por tanto, para aquellos terroristas que aún conserven un mínimo grado de lucidez, de saber imponer sus criterios frente a los termocéfalos y acéfalos. En Irlanda del Norte parecen haberlo, al fin, conseguido. Hasta viejos luchadores del IRA han proclamado que la ‘lucha armada’ no les ha servido para nada. Que tantas muertes y sufrimientos han sido inútiles. Es evidente que semejantes descubrimientos le deben mucho a las derruidas ‘Torres Gemelas’ de Nueva York, pero bien está que se haga el milagro aunque lo haga el diablo. Se trata también, así, de dar cauce a los eventuales esfuerzos de ETA para salir del pozo en que se encuentra. La más elemental de las estrategias, ya desde los tiempos de los viejos imperios chinos, recomienda dejar siempre una salida al enemigo en dificultades. Ábranse, por tanto, las salidas pertinentes a quienes las busquen. Y no se trata, por supuesto, de hacer concesiones en lo esencial. Las normas democráticas están ahí para servir de guía a unos y otros.

Primera y casi imprescindible medida: distinguir escrupulosamente nacionalismo de terrorismo. Luego vendrá todo lo demás, desde la generosidad a la hora de tratar a los presos etarras, por mucha que hasta ahora se haya demostrado, hasta una sensata reconducción de la enseñanza, sobre todo primaria y secundaria, en tierra vasca. Se trata, en definitiva, de normalizar democráticamente la vida en una comunidad que lleva más de un cuarto de siglo desestabilizada. Los nacionalistas vascos dicen y exigen que se les deje solos a la hora de decidir su futuro, pero ya está más que visto y comprobado que eso no es bueno para nadie. La soledad no se lleva, ahora menos que nunca, en un mundo cada vez más globalizado.

¿Luz de Gas a Redondo?
ABC 17 Noviembre 2001

Hace unas pocas semanas, un político tenido por riguroso como es Redondo aseguraba que el PNV y ETA mantenían contactos a «niveles intermedios». Como lo más fácil es negar la mayor, ni siquiera con las aportaciones documentales admite la dirigencia del PNV sus peligrosas relaciones. Sin embargo, el hecho de que ahora el PSE trate de aproximarse a los nacionalistas sólo puede entenderse como una desautorización de su principal dirigente, o sea, Nicolás Redondo, a quien Zapatero prometía toda clase de apoyos. En una maniobra envolvente, Ares apunta a un cambio de paso del PNV en materia antiterrorista mientras que Pérez Rubalcaba asegura que se cree la versión de los nacionalistas sobre los contactos. Falta que Redondo se pronuncie al respecto, que aclare si la aproximación es táctica o si de verdad cree que Arzalluz piensa ahora sobre ETA lo que no ha pensado nunca. Entre tanto, la reunión del pacto antiterrorista del próximo lunes tendrá como asunto estrella las discrepancias sobre la inclusión de Batasuna en la lista de la UE.

Coherente y «elorziano»
Breverías ABC 17 Noviembre 2001

Resulta coherente que el socialista Pérez Rubalcaba afirme que cree al PNV cuando éste niega que haya emprendido negociaciones para volver a pactar con ETA. Conmovedora candidez la de Rubalcaba, que probablemente en 1998 tampoco creyó una palabra del pacto que firmaron peneuvistas y etarras.

Declaraciones como las suyas confirman la deriva que parte del socialismo ha emprendido hacia la orilla del PNV, una estela que emprendió Odón Elorza, y que intenta abrir una brecha en el acuerdo PSOE-PP. Seguro que Rubalcaba podrá poner la mano en el fuego por el PNV en la reunión del Pacto Antiterrorista que se celebra el lunes. Ya puede ir buscando una buena pomada contra las quemaduras.

La UE pacta una definición común del delito de terrorismo
Los ministros de Interior y Justicia de los Quince dejan la puerta abierta a incluir en la «lista negra» a varios grupos del entorno de ETA
JUAN CARLOS GONZALEZ. Corresponsal El Mundo 17 Noviembre 2001

BRUSELAS. Los ministros de Interior y Justicia de la Unión Europea consensuaron ayer una definición común del delito de terrorismo que deja la puerta abierta para incluir a varios grupos del entorno de ETA. Los Quince también avanzaron en la definición de una lista común de unos 30 delitos, incluyendo el terrorismo, a los que se aplicará la orden de detención y entrega. Italia ha sido, sin embargo, el único Estado miembro que mantiene una reserva sobre el contenido de la lista.

Para el ministro español de Justicia, Angel Acebes, la definición común supone «un paso muy importante en la colaboración judicial para luchar contra la delincuencia organizada». La UE considera, por lo tanto, el delito de terrorismo como una «acción delictiva que tiene como fin intimidar gravemente a la población o destruir las estructuras politicas, sociales o económicas de un país».

La definición común también recoge, en el delito del terrorismo, las «destrucciones masivas a una instalación gubernamental o pública, a un sistema de transporte, a una infraestructura , incluyendo un sistema informático, a un lugar público o una propiedad privada susceptible de poner en peligro vidas humanas o producir perdidas económicas considerables». Esta segunda parte de la definición deja la puerta abierta a que la UE pueda perseguir a organizaciones del entorno de ETA que participan en la kale borroka.

Pero, a petición de Suecia, el preámbulo de la definición deja bien claro que la definición común no puede ser interpretada para recortar libertades fundamentales como «la libertad de reunión, de asociación o de expresión, incluyendo el derecho de fundar sindicatos y el derecho de manifestación». De esta manera, las actividades no violentas de, por ejemplo, los movimientos antiglobalizadores, no entrarán en la definición europea del terrorismo.

En estos momentos, solamente seis países miembros tienen en sus respectivos códigos penales tipificado el delito de terrorismo: España, el Reino Unido, Francia, Alemania, Italia e Irlanda. Con el consenso alcanzado ayer, la totalidad de los países de la UE deberá introducir en sus códigos penales la citada definición.

Además, la práctica totalidad de los Estados miembros consensuó una lista positiva de unos 30 delitos a los cuales se aplicará la orden de detención y captura europea. Esta lista incluye delitos graves en los que no se aplicará la doble incriminación (en el país demandante y el país donde reside el autor del delito) cuando un juez dicte una orden de detención y captura comunitaria. «Se avanza en la buena dirección», explicó ayer el ministro español de Justicia al finalizar la reunión. Acebes, consciente de las duras negociaciones que aún deben llevarse a cabo a nivel técnico, confía, no obstante, en que se cierren las «cuestiones pendientes para los días 6 y 7 de diciembre».

El ministro italiano de Interior, Claudio Scajola, rechazó en el último minuto la citada lista. Fuentes de la UE explicaron, a título de ejemplo, que el Gobierno italiano es contrario a que se incluya, en la lista de los 30 delitos, la «corrupción».

Italia quiere reducirla a unos seis delitos: terrorismo, criminalidad organizada, tráfico de drogas, tráfico de armas, tráfico de seres humanos y abusos sexuales contra menores. Se trata de los delitos recogidos en el acuerdo bilateral hispanoitaliano del año pasado, que elimina la extradición entre estos dos Estados miembros para los citados delitos.

Pujol contra Harry Potter
Impresiones El Mundo 17 Noviembre 2001

El nacionalismo catalán se ha sublevado contra lo que considera una discriminación de la Warner Bross: su decisión de no doblar al catalán la versión cinematográfica de Harry Potter. Tras intentar convencer a la multinacional con la ya discutible decisión de realizar el doblaje con dinero público, Convergència ha decidido boicotear la película. Bajo el lema «Warner Bross discrimina el catalán» ha comenzado una campaña que pretende disuadir a los catalanes de ver el filme. Como decisión política, puede tener sus réditos electorales, pero como actitud ante la cultura, resulta lamentable rechazar la película en castellano cuando la inmensa mayoría de los catalanohablantes dominan a la perfección el español, para su suerte. Pujol ya intentó imponer los doblajes al catalán a las grandes productoras y fracasó. Ya sólo le queda el recurso al pataleo.

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