AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 19 Noviembre   2001
#Eta y Ben Laden
Editorial La Razón 19 Noviembre 2001

#España responde
Editorial ABC 19 Noviembre 2001

#El confuso final del comienzo de la guerra
EDITORIAL Libertad Digital 19 Noviembre 2001

#Obviedad heroica
ANTONIO BURGOS El Mundo 19 Noviembre 2001

#El «lehendakari» de Oklahoma
JUSTINO SINOVA El Mundo 19 Noviembre 2001

#Jiménez de Parga
Susana Moneo Libertad Digital 19 Noviembre 2001

#Carambolas
ÁLVARO DELGADO-GAL El País 19 Noviembre 2001

#La elección del lehendakari
EMILIO GUEVARA SALETA El Correo 19 Noviembre 2001

#Un ex interventor de HB recibió en Indonesia un curso de entrenamiento «terrorista-militar»
J. Prats - Madrid.- La Razón 19 Noviembre 2001

#Radicales atacan una sede socialista y una oficina bancaria en el Duranguesado
BILBAO EL CORREO 19 Noviembre 2001

#Sólo doce personas han sido detenidas en el centenar de actos de violencia callejera desde octubre
EP Libertad Digital 19 Noviembre 2001

#La alcaldesa de Lasarte asegura que la sociedad aún no percibe que haya gente sin libertad en el País Vasco
Estrella Digital San Sebastián 19 Noviembre 2001

Eta y Ben Laden
Editorial La Razón 19 Noviembre 2001

El esfuerzo español en la guerra abierta contra el terrorismo internacional después de los atentados del 11 de septiembre no se reduce a la aportación militar a las fuerzas de la coalición internacional, cuyo grado de participación se negocia estos días. Antes que con las armas, los españoles han aportado ya a esta batalla una de las más brillantes operaciones policiales contra los tentáculos de la red de Ben Laden en Occidente. Las últimas detenciones, en una efectiva operación policial dirigida por el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, no son las únicas y se suman a las de otros activistas vinculados a Al Qaida capturados con anterioridad, aunque sí las más significativas de la existencia de la amenaza terrorista.

Las investigaciones han determinado, como informa LA RAZÓN, que el antiguo batasuno reconvertido al islamismo formaba parte de la gran familia del terror y había recibido adiestramiento para matar en Indonesia, el país con mayor población musulmana del mundo. Los detenidos habían instalado en España una base para reclutar asesinos para la red de Ben Laden y serán procesados como cómplices de las masacres de Nueva York y Washington.

Junto a la campaña militar para desmontar el estado talibán, el éxito policial en España demuestra que es es imprescindible la colaboración judicial entre todos los países para hacer saltar cada una de las ramas creadas pacientemente por Ben Laden en los últimos años. El triunfo precisa que no existan neutralidades o complicidades pues, para conjurar la amenaza, hay que acabar con todos los grupos terroristas, tanto si actúan bajo el nombre de Al Qaida como si lo hacen con el de Eta.

España responde
Editorial ABC 19 Noviembre 2001

El juez Garzón envió ayer a la cárcel a ocho de los once detenidos hace unas fechas por su pertenencia a una célula de la banda terrorista Al Quaida. El magistrado considera que este grupo habría estado «directamente relacionado con la preparación y desarrollo de los atentados» perpetrados el 11-S y que ocasionaron cinco millares de víctimas mortales. Esta decisión judicial, basada en las pruebas y declaraciones de los detenidos, tiene una importancia sobresaliente pues revela el interés que las autoridades españolas han puesto en la campaña internacional contra el terrorismo abierta tras esa fatídica fecha. La labor de la Justicia a partir de ahora es acumular el mayor número de pruebas posibles para que siga su curso un proceso que, probablemente, tendrá que sustanciarse en el lugar donde ocurrieron los hechos, EE.UU.

Pero todo ello habrá de hacerse asumiendo el papel real que a España le compete en esta tarea y huyendo de protagonismos fatuos y autocomplacencias. La derrota final del terror sólo podrá venir de la mano de una acción común, pues el partido se juega al tiempo en Nueva York, Madrid, Kabul, Hamburgo y en todos aquellos lugares del planeta donde se esconda, alimente o aliente a un terrorista. España, tan sensible a esa herida por la que se sigue desangrando, ha demostrado que ha entendido el mensaje de esa amenaza global, tan universal que uno de los hombres de Bin Laden en España fue interventor de HB en unas elecciones. El terror se protege y el mundo ha de protegerse, unido, del terror.

El confuso final del comienzo de la guerra
EDITORIAL Libertad Digital 19 Noviembre 2001

La incertidumbre que rodea los últimos episodios de la guerra contra el terrorismo en Afganistán, desde la vertiginosa y miserable liquidación del régimen de los talibanes a la complicada orfebrería diplomática de crear un Gobierno sólido y aceptado internacionalmente, amén de la búsqueda del ubicuo Ben Laden, amenaza con ocultar en el alud de datos dispersos el fondo teórico y práctico del asunto, que puede reducirse a un sencillo aserto: lo sucedido en la última semana no significa el fin de la guerra, sino tan sólo el confuso final de su comienzo. Aparezca y caiga Ben Laden, vivo o muerto, la guerra contra el terrorismo debe continuar. Y debe hacerlo hasta que la poderosa red de Al Qaeda en todo el mundo haya sido destruída por completo y hasta que todos los movimientos terroristas hayan comprendido que las democracias occidentales y los países que prefieran ser sus aliados antes que sus enemigos han decidido acabar con ellos, cueste lo que cueste.

Conviene recordar que esta es la razón primera y última de esta guerra y que si hablamos de guerra contra el terrorismo es precisamente porque no se trata de una situación normal, al menos en Occidente, en la que las democracias parlamentarias perseguirían a los delincuentes --en este caso terroristas-- según los criterios policiales y administrativos que regían antes del Once de Septiembre. Tanto las fuerzas que apoyan al terror como las que se benefician de su existencia van a hacer, están haciendo ya, todo lo posible para que este final del primer acto suponga el telón de la obra completa. Pero si en el caso de los USA esa pretensión es tan miserable como estúpida --ni la muerte ni la captura y juicio de Ben Laden supondrían el final inmediato del peligro terrorista que sobre ellos se cierne--, en el caso de la Unión Europea y más concretamente de España, basta constatar que hace sólo tres días que los estados de la Unión han aceptado que exista el delito de terrorismo en todos los países y que tenga una única tipificación legal y punitiva para comprobar que esa guerra, por lo que a nosotros respecta apenas está comenzando. Y que debe hacerlo derribando las añejas murallas nacionalistas a cuya sombra ha nacido, crecido y sobrevivido el terrorismo europeo, no sólo vasco.

En esa penumbra de legajos intransitables y polvorientas suspicacias burocráticas reside la fuerza esencial que hasta ahora ha amparado a todos los terrorismos antioccidentales: el totalitarismo de izquierdas, ese difuso pero poderoso ejército de abogados del crimen, teóricos de la irresponsabilidad del delincuente, publicistas del delito y jueces severos con la sociedad y tolerantes con sus verdugos que para muchos supone la auténtica realidad del Estado de Derecho en Europa, cuando no es más que una forma más o menos avanzada de su demolición. La guerra contra el terrorismo tiene su escena principal en Afganistán y su foco en el personaje de Ben Laden, pero su teatro y su argumento es universal y sólo si se mantiene la tensión moral, ideológica, política e informativa que ha hecho despertar de su modorra suicida a nuestras democracias podrá pensarse en serio que avanza la guerra. De momento, ha empezado bien. Tan bien, que algunos quieren terminarla. Sería tanto como perderla, por completo y acaso para siempre.

Obviedad heroica
ANTONIO BURGOS El Mundo 19 Noviembre 2001

Como ya no se perdona ni tener sentido del humor, pensaba que lo mío con Jiménez de Parga podía ser solidaridad de nuestra común nación andaluza, como el orgullo que siento cuando lo oigo hablar sin renunciar a su hermosa fonética nazarí. Pero por lo que llevo oído, como a servidor, a muchos españoles de todas las regiones de estos reinos la obviedad que ha proclamado Jiménez de Parga con su dosis de guasa le ha parecido bastante lógica.O por lo menos ajustada a derecho de la tesis del cante: «Dice cosas este loco/ que a veces no son verdad/ pero mentira tampoco».Incluso su frase puede ser incorporada al riquísimo catálogo de las comparaciones populares andaluzas:

Anda que estás más callado que el lendakari de Oklahoma...

En el fondo y en la forma, lo de Jiménez de Parga es el recurrente episodio de la proclamación de la obviedad. Algo tiene que estar ocurriendo en España (y perdón por lo de España) cuando la proclamación de la obviedad es un acto heroico. Hasta una heterodoxia. Al que le echa dos eso que dijimos y se atreve a proclamar lo obvio, el Tribunal de la Inquisición de lo Políticamente Correcto le pone un sayo de reo y lo sube inmediatamente a la pira para pegarle el correspondiente chamuscado de vuelta y vuelta, ¿qué se habrá creído este? El Papa de Roma es un liberal instalado en la duda ante la cantidad de pontífices de los dogmas no escritos que tenemos que aceptar, so pena de heterodoxia social. Puede uno saltarse a la torera los mandamientos de Dios con tal de no transgredir estos nuevos mandamientos de los hombres, que se resumen en uno: al pulpo de lo políticamente correcto, ni reñirle.

¿Qué ha hecho Jiménez de Parga? Pues, fundamentalmente, superar este complejo colectivo de conversos del franquismo que padecemos todos. Ha transgredido esa ley no escrita que dice que cualquier atisbo de fortaleza legal basada en los cimientos constitucionales es facha y franquista. Sin complejo alguno, Jiménez de Parga no se ha rasgado las vestiduras talares de la toga ante los pecados contra la democracia que están cometiendo Estados Unidos, Gran Bretaña, Alemania y Francia para darles a los terroristas con la ley hasta en el cielo de la boca.

Aquí hablamos mucho de patriotismo constitucional, pero al que proclama obviedades como que el español es también lengua oficial en Cataluña lo corren a gorrazos hasta la frontera de La Junquera o como se escriba ahora.

Urge, pues, crear la Laureada de San Fernando al valor civil de quienes se atreven a proclamar la obviedad. Mientras se crea o no se crea y se la dan o no se la dan, choque usted esos cinco, profesor...

www.antonioburgos.com

El «lehendakari» de Oklahoma
JUSTINO SINOVA El Mundo 19 Noviembre 2001

Manuel Jiménez de Parga, nuevo presidente del Tribunal Constitucional, le han llovido palos por su metáfora del lehendakari de Oklahoma.Los nacionalistas se han mostrado ofendidos. Otros le han tachado de imprudente. Unos se han sorprendido, acostumbrados al lenguaje circunspecto de las altas instituciones. Algunos no le han entendido.Es posible que la crítica de los cautos le persiga largo tiempo.Pero Jiménez de Parga ha acertado de pleno. Conocedor del secreto de la comunicación no en vano ha publicado miles de artículos en revistas y periódicos , ha resumido en una frase llamativa, impactante y suficiente un gran problema que tenemos en España.

Jiménez de Parga mostró con su eslogan el valor de la unidad del Estado, como ha quedado de manifiesto en la reacción a los atentados del 11-S en EEUU, donde es impensable que «un lehendakari de Oklahoma o de Nevada» plantee discrepancias o se queje de que invadan «sus competencias».

El presidente del Constitucional ha apelado a un mandato de la Constitución, la unidad del Estado, que se expresa en la coordinación ante problemas comunes. Si uno de esos problemas es el terrorismo, que lesiona los derechos más elementales del ser humano, lo que hay que pedirle no es que calle sino que insista en ponerlo de manifiesto y que aporte las soluciones que sus competencias le permitan.

Con algunas derivas del nacionalismo vasco se tiene a veces una condescendencia peregrina, que lleva a disculparlo rutinariamente, como si sus demostraciones de deslealtad sólo pudieran responderse mirando para otro lado y tratando de no hacer ruido. Hace unas semanas el lehendakari suscitó un debate en el Parlamento vasco para plantear su reto soberanista al Estado, mientras todas las naciones de occidente buscaban fórmulas de unión y cooperación contra el terrorismo, incluido el vasco, que preocupa, por lo que se ve, más en La Moncloa que en Ajuria Enea. ¿Alguien imagina al gobernador de Oklahoma distrayéndose con debates sobre cómo se le van a buscar las vueltas al Estado federal en medio de la urgencia de responder al terrorismo? Pues eso es lo que ha subrayado Jiménez de Parga, interesado en mostrar la necesidad de un Estado «con fuerza suficiente para derrotar al terrorismo».

La metáfora es oportuna y revela además la voluntad de trabajar por una de las necesidades de España en la persona que va a dirigir la interpretación de la Constitución. Lo que hay que pedir es que le dejen hacerlo en paz.

Jiménez de Parga
Susana Moneo Libertad Digital 19 Noviembre 2001

Es la primera vez que escuchamos decir lo que mucha gente piensa a un presidente de una alta institución del Estado como es el Tribunal Constitucional. Y no estamos acostumbrados a ello. Falsas ideas sobre cargos institucionales, sobre su servicio a la democracia, y temores infundados de acusaciones de partidismo, han puesto una mordaza a quienes ostentan tales cargos. Les hemos querido colocar una burka como si ello les salvara de la contaminación política cuando lo único que hemos conseguido es alejarles de la realidad. El presidente del Tribunal Constitucional no ha dicho más que lo que la mayoría de la sociedad piensa. Nadie en Estados Unidos ha cuestionado la política antiterrorista de Bush y eso, trasladado a nuestro país, es todavía una realidad más inmensa y dolorosa.

No sólo los nacionalistas vascos le han criticado. Algunos comentaristas han cuestionado el momento y la forma, que dijera la palabra “lehendakari” y que lo dijera tras su toma de posesión. Y yo me pregunto: ¿Es que mintió, es que ofendió a alguien? Sólo dijo una verdad a voces. Y, ¿qué mejor momento, precisamente como presidente de un tribunal que debe velar por las garantías que nuestra Carta Magna otorga a todos los ciudadanos? O, ¿es que ya nos hemos olvidado de ello?

A algunos les duele que se hable claro y ellos sabrán porqué.

Señor Jimenez de Parga, gracias por recordarnos que esa institución existe como garante de las libertades de todos los españoles, gracias por decirlo y enhorabuena por haberse quitado la burka. Espero que otros sigan su ejemplo.

Carambolas
ÁLVARO DELGADO-GAL El País 19 Noviembre 2001

Falta encender la cerilla. Pero la pólvora y la mecha están preparadas: el PP dará curso oficial, en el congreso que viene, a la fórmula 'patriotismo constitucional'. Los populares reúnen, para esta iniciativa terminológica, dos razones con denominación de origen: el País Vasco y Cataluña. El Gobierno precisa mantener en el País Vasco su alianza con el constitucionalismo de izquierdas, y estima que la palabra 'España' podría entorpecer esa relación. Prefiere, en vista de ello, esgrimir consignas menos polémicas. Y en Cataluña, ídem de ídem. El botín es allí el catalanismo, que se encogería en un gesto de recelo si le mientan a la bicha española. ¿Correcto? Por lo menos, no claramente incorrecto. Ahora, la de arena.

La defensa de España en su configuración actual ha integrado uno de los ejes ideológicos del PP. Este precedente entra en conflicto con la adopción de un lema que está pensado, precisamente, para eludir la cuestión nacional. Habermas tomó el término de Sternberger con el propósito de encontrar un remedio a la crisis de identidad alemana tras el desastre del Holocausto. Era difícil sentirse alemán con el Holocausto a las espaldas, y parecía conveniente indagar espacios en que pudieran concurrir los naturales de aquel país... haciendo abstracción de una parte de su pasado. La idea de una asociación inspirada en el respeto al derecho y la democracia, sin adjetivaciones ulteriores, persiguió colmar el vaso.

Es evidente que ni el PP ni la mayoría de quienes lo han votado aceptan la analogía alemana. La etiqueta patriótico-constitucional se usará, en consecuencia, de modo translaticio y vacilante. En último extremo servirá para referirse a España sin evocarla de modo explícito. ¿Es esto bueno o malo? A bote pronto es engañoso y, por tanto, no bueno. Pero la realidad es complicada, y de los males pueden surgir bienes. Uno de los beneficiarios podría ser el PSOE. Fueron los socialistas quienes, impulsados por perplejidades más genuinas que las del PP, introdujeron la etiqueta. ¿Qué harán ahora? ¿Desmarcarse de sus rivales por el procedimiento de abrazar otra más explícitamente antiespañola? No. No harán tal, aunque sólo sea por no perjudicarse electoralmente. O por coherencia implícita. El desvío de ciertos sectores socialistas respecto de la España histórica está indiciando a las generaciones que protagonizaron la Transición. Franco había confundido, metonímicamente, a España con el Régimen, y muchos españoles aceptaron la metonimia y resolvieron que combatir al Régimen exigía distanciarse de todo cuanto éste había pretendido simbolizar. Fue Franco, y no España, el elemento enajenante. Estos juegos de espejos, o de sombras, deben ser alojados en su contexto histórico. Un patriotismo constitucional aligerado de connotaciones polémicas tras su paso por los pagos populares ayudará a romper el sistema de oposiciones que todavía persiste un cuarto de siglo después de extinto el dictador.

Dicho esto, no puedo por menos de expresar un reparo abstracto, teórico, a la noción de patriotismo constitucional. Sobre el papel, el patriota constitucional se apunta voluntariamente a un orden político y jurídico dado, el cual se le antoja recomendable por sus genéricas virtudes cívicas o morales. Pero esto es una fantasía. Uno no elige su nación. Padece o disfruta la que le toca. Cuando los españoles votamos la Constitución, no fuimos libres de desvincularnos de lo que venturosamente determinó la mayoría. Esa mayoría, con sus virtudes, con sus manías, adquiridas al hilo de los siglos, selló nuestro destino. En otras porciones del globo había otras mayorías democráticas. Ahora bien, no nos obligaban, ya que decidían en ámbitos que diferían del nuestro, ya por su historia, ya por su localización espacial. Es posible, incluso respetable, discutir la dependencia heredada o querer forjarse otra. Sin embargo, no es realista ignorarla. Simular que no se es de ningún sitio en particular suscita una pregunta: la de por qué se ocupa uno del sitio en que está. El derecho constitucional ofrece una respuesta obviamente incompleta.

La elección del lehendakari
EMILIO GUEVARA SALETA El Correo 19 Noviembre 2001

El 13 de mayo, el lehendakari Ibarretxe obtenía una suficiente y, para muchos de los propios afiliados del PNV, sorprendente victoria. Los resultados parecían calculados al milímetro para, de un lado, librarle de la dependencia de los votos de EH y, de otra parte, colocarle ante su partido en una posición de fuerza e influencia que ningún otro lehendakari, salvo quizás Agirre, ha disfrutado. Y lo curioso de su victoria es que se produjo sin que en ese momento se pudiera conocer con precisión qué era lo que Ibarretxe quería y adónde pensaba conducirnos. Todos sus discursos eran a modo de homilía, repetida como los mantras, insistiendo en cuatro principios básicos, por sí mismos inobjetables, que en toda sociedad democrática normal se dan por supuestos: la construcción social, la no violencia y la defensa de los derechos humanos, el diálogo político sin exclusiones y sin condiciones políticas, y el respeto a las decisiones de la sociedad vasca. Este programa era posible y tuvo éxito precisamente porque, después de 22 años de gobierno y de liderazgo nacionalista en Euskadi, no hay ni construcción social, ni libertad, ni respeto a los derechos humanos, ni diálogo político que merezca tal nombre, ni respeto a la voluntad de los ciudadanos, al menos para una mitad de éstos. A los electores no les importó que no apareciera en el programa cómo pensaba el lehendakari lograr tan nobles y necesarios objetivos. Pero la melodía sonaba bien, y muchos pensamos y pronosticamos que a partir del 13 de mayo la letra sería otra, y que se abría una nueva etapa, aprendida la amarga lección de los errores de la anterior legislatura, marcada por el pacto del PNV con ETA y por la Declaración de Lizarra. Pues bien, han pasado ya seis meses y todo parece seguir igual. Siguen los discursos enfáticos, los debates retóricos, la firma de manifiestos que reiteran lo obvio. Pero, ¿qué pretende realmente Ibarretxe? ¿A dónde quiere llegar? Su legítima victoria electoral, su condición de lehendakari de todos y su innegable influjo en el seno del nacionalismo democrático, le obligan a definirse, a elegir y a explicarnos su elección y su decisión.

Los que la noche del 12 de mayo estaban recogiendo papeles y la noche del 13 liberaban su miedo gritando «diga 33» no pueden ignorar que el nacionalismo vasco está fracasando, y que ninguna victoria electoral puede tapar esta realidad. El nacionalismo no se ha extendido, sino que se ha radicalizado, y está padeciendo la metástasis del cáncer terrorista. Tenemos cada vez más ciudadanos amenazados y, al mismo tiempo, más personas que practican la violencia, la extorsión y el puro matonismo. Cada vez hay más lugares en los que la mafia terrorista está sustituyendo al Estado y a los poderes legítimos. Al paso que llevamos, en las próximas elecciones municipales hasta el PNV tendrá problemas para poder formar listas y trabajar en determinados pueblos. Nuestro sistema educativo ni siquiera consigue ir reduciendo el número de descerebrados o fanáticos que, vestidos y calzados con artículos de marca, destrozan lo que pillan y hacen huelga contra el Estatuto porque, según ellos, ha traído la miseria a Euskal Herria. Pero con todo, nuestro mayor error y nuestro fracaso no es que esto esté pasando, ante nuestra incapacidad para evitarlo. Nuestro error es que hemos coadyuvado y estamos coadyuvando a que suceda y no nos damos o no nos queremos dar cuenta de esto. En una situación de normal y pacífica convivencia, siempre sería una grave equivocación renegar del Estatuto sin disponer de una alternativa viable y real. En una situación de terrorismo y de falta de libertad es una temeridad, y representa dar una razón y una justificación a los culpables de aquélla. La estrategia soberanista del PNV y la consiguiente deslegitimación del Estatuto de Gernika está alimentando la radicalidad y el terror, participa en la demolición de la confianza sin la que son imposibles el diálogo y los consensos, y en definitiva colabora en la destrucción de un espacio político común para la convivencia de la inmensa mayoría de los vascos.

Suena duro, pero así son y están las cosas. Hasta ahora, al PNV le ha venido muy bien la ambigüedad, la coexistencia de dos ‘almas’, la independentista y la autonomista. Pero el péndulo debe detenerse ya, si de verdad somos patriotas y queremos a esto que llamamos Euskal Herria. No hay país que resista la permanente provisionalidad de su sistema político. No hay solución para ningún conflicto si una de las partes se reserva siempre el derecho a seguir reivindicando lo que constituye la esencia del propio conflicto. No hay solución sin concesiones mutuas y definitivas.

El lehendakari y el PNV tienen que elegir, y esta elección se plantea básicamente sólo entre dos posibilidades, porque no hay otras diferentes o intermedias. Hay que optar por la independencia, con la consiguiente creación de un Estado vasco, o por un Estatuto de autonomía, cuyos contenidos podrán ir variando en cada momento, según convenga y se acuerde. Elegir la independencia, aun negociando los plazos y el ritmo del proceso, es elegir algo que no necesitamos y que no nos conviene. No necesitamos en este siglo XXI un Estado propio para defender y promover nuestra identidad lingüística y cultural, o nuestro sistema educativo, o nuestra seguridad ciudadana, o nuestro medio ambiente, o nuestra sanidad. En el plano del bienestar social y del desarrollo económico, nada o muy poco nos puede dar hoy un Estado propio que no podamos conseguir en el marco estatutario. Mantener, aun como utopía, la opción independentista, es tanto como elegir la perpetuación del conflicto y de la fractura social, al menos hasta que una parte no elimine, o amedrente, o expulse a la otra. Apostar por un Estado vasco, conociendo que esta aspiración es minoritaria globalmente y muy débil en algún territorio, es apostar por un modelo de conquista y no por un modelo de integración. Es una apuesta ciega, desde el momento en que no se sabe cómo se podría llegar a la creación y al reconocimiento internacional de ese hipotético Estado. Es una apuesta insoportable, porque insoportable y excesivo sería el precio a pagar en términos de libertad, de convivencia, de paz. Es una apuesta vieja y trasnochada, porque hoy ya no comporta ninguna de las ventajas que podía tener hace 100 años. Y es una apuesta injusta porque no hay una necesidad objetiva, suficiente y proporcionada que la justifique. Esto lo sabe el PNV y lo sabe el lehendakari, y por eso es también una apuesta vergonzante, que no se acaba de expresar con claridad, que se enmascara con la cáscara vacía de la autodeterminación y la apelación a lo que decida un pueblo al que no se le acaba de convocar y al que no se le explica lo que en concreto debe acordar o aprobar.

Por el contrario, apostar inequívocamente por el Estatuto de Gernika, como sistema estable de autonomía, supone renunciar a la utopía, pero nos permite construir una nación y una sociedad de ciudadanos, y nos da la legitimidad y la fuerza suficientes para reclamar el cumplimiento íntegro de ese Estatuto, y para proponer y consensuar, desde la confianza y la lealtad, fórmulas y mecanismos de profundización del mismo. Más aún, apostar por el Estatuto es tanto como notificar a ETA y al ultranacionalismo que han sido ya definitivamente derrotados, y que más bien antes que después certificaremos su desaparición en nuestro pueblo. Comprendo que a veces es desgarrador elegir, máxime cuando el populismo y el recurso a las grandes palabras producen tan óptimos e inesperados resultados electorales. Pero pienso que un líder democrático ha de utilizar su poder y su fuerza ante los ciudadanos para proponer y defender, aun a riesgo de las críticas de los que nunca ceden y prefieren refugiarse en la cómoda coartada de la pureza de los ideales, soluciones firmes y precisas de transacción de las diferencias preexistentes. Dios quiera que el lehendakari Ibarretxe esté a la altura de las circunstancias y elija bien.

Un ex interventor de HB recibió en Indonesia un curso de entrenamiento «terrorista-militar»
Garzón considera que la «célula» integrista desarticulada en España estuvo «directamente relacionada con la preparación y desarrollo» de los atentados del 11-S. Les imputa tantos delitos como víctimas hubo en Nueva York
El juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón decretó ayer, tras más de doce horas de interrogatorios, el ingreso en prisión incondicional de ocho de los detenidos supuestamente vinculados a la organización terrorista de Osama Ben Laden, Al Qaida, por entender que la célula que formaban en nuestro país estuvo «directamente relacionada con la preparación y desarrollo» de los atentados del pasado 11 de septiembre. Entre los que ingresaron en prisión se encuentra Luis José Galán González, «Yusuf Galán», quien fue interventor de HB en las elecciones europeas de 1989, respecto al cual Garzón considera que hay indicios de que el pasado mes de julio realizara en un campamento de Indonesia un curso de entrenamiento terrorista.
J. Prats - Madrid.- La Razón 19 Noviembre 2001

Garzón considera que existen «indicios bastantes» que acreditan que la «célula terrorista dirigida por Imad Eddin Barakat Yarkas ¬alias «Abu Dahdah»¬ en España, se integra en Al Qaida, dirigida a su vez por Osama Ben Laden», y en la que se incluyen los demás presuntos terroristas encarcelados, «habría estado directamente relacionada con la preparación y desarrollo de los atentados perpetrados por pilotos suicidas el día 11 de septiembre de 2001».

Por este motivo, Garzón imputa a los miembros de esta «célula», además de pertenencia o colaboración con organización terrorista y falsedad, «múltiples delitos de terrorismo (...) por cuantos muertos y heridos se hubieren producido el 11 de septiembre en las Torres Gemelas de Nueva York, el Pentágono de Washington y Pennsylvania».

El magistrado relata que los días 6 y 27 de agosto pasado y el 26 de septiembre se producen sendas llamadas telefónicas desde el extranjero realizadas por un tal «Shakur» al teléfono de «Abu Dahdah» en el que se hacen los siguientes comentarios: el 6 de agosto, Shakur le comenta a Abu Dahdah que «he cortado todas mis antiguas relaciones, y en un mes quizás pueda verte»; «he preparado unos hilos y cosas que te van a gustar», según refleja la resolución judicial.

El 27 de agosto, tan sólo quince días antes de los atentados terroristas, Shakur le dice que «he cortado todas las comunicaciones y estoy más tranquilo psicológicamente»; «en estos momentos estoy haciendo una cosa, estoy dando clases», y que tardaría un mes más o menos; «dentro de las clases hemos entrado en el campo de la aviación e incluso hemos degollado al pájaro».

El 26 de septiembre, Shakur, hablando en clave, le preguntó a su compañero «si has tomado la medicina para la malaria», respondiendo el máximo dirigente en España que «las cosas estaban pésimas» y que «estoy un poco enfermo, que los médicos han ido a visitar a un enfermo y querían visitarle a él también». Tres días después, los mismos interlocutores hablaron sobre la conveniencia de permanecer en España, ya que donde estaba Shakur «había entrado el invierno y también hacía frío».

Garzón considera acreditado que Abu Dahdah «tenía relación con los miembros del comando suicida de los atentados» del 11-S. Su antiguo número de teléfono, domiciliado en Fuenlabrada (Madrid), ha aparecido en una agenda que se incautó en la vivienda de Hamburgo (Alemania) donde estuvieron alojados varios de los autores de los atentados, «en concreto Mohamed Atta junto con Said Bahaji y Ramzi Ben Al Shibh». Mohamed Atta estuvo en España y posteriormente se desplazó a Estados Unidos, donde pilotó el primer avión que se estrelló contra las torres del World Trade Center de Nueva York.

Para el magistrado, «las medidas de seguridad, las conversaciones en clave, la relación temporal de las comunicaciones telefónicas con los atentados, que las convierten en auténticas premoniciones de los hechos posteriores, así como la relación de Abu Dahdah con uno de los autores materiales (Mohamed Atta) y los otros dos que participan en mayor o menor medida en los mismos, dan un único y posible sentido a aquellas conversaciones telefónicas, y que no es otro que el expuesto».

Baltasar Garzón afirma que, desde 1994, los imputados han ido formando «un grupo extremista islámico de contenido terrorista, integrado como estructura de apoyo y desarrollo de las actividades criminales de la organización Al Qaida, y su antecedente Al Makhtab Ul Khedamat, ambas lideradas por Ben Laden».
«La actividad organizada se produce ¬según el juez¬ a lo largo de varios años y se concreta, no sólo en el adoctrinamiento religioso y en la distribución de propaganda extremista, sino también en la incitación y preparación para el Yihad mundial (guerra santa), que se plasma según la zona geográfica y el momento, en actos violentos o en actos de preparación de mujaidines; ocultamiento y protección; obtención de fondos para los mismos; envío de cantidades mediante transferencias o entregas directas a los responsables de centros o campamentos de entrenamiento militar o para traslados de mujaidines a diferentes partes del mundo, o cualquier otra actividad que interese a la organización principal Al Qaida, Hamas u otras».

Armas en casa de Galán
El juez dice que Abu Dahdah, presunto máximo responsable de la «célula» terrorista que operaba en España, mantuvo contactos con líderes espirituales mujaidines y miembros de la organización Al Qaida en el Reino Unido, Bélgica, Alemania (Mohamed Atta), Dinamarca, Turquía, Afganistán, Jordania, Australia e Indonesia.
En su resolución, Garzón detalla los indicios existentes contra cada uno de los imputados. Así, respecto a Luis José Galán González, «Yusuf Galán», quien fue interventor en las elecciones europeas de 1989, el juez detalla que pertenece a la «célula» de Abu Dahdah y, como tal, fue enviado como mujaidin a Indonesia, «con objeto de realizar un curso de entrenamiento terrorista-militar» el pasado mes de julio.

Allí contactó con un individuo llamado Parlindugan Siregar, integrado en la organización «Lashkar Yihad», apoyada por Osama Ben Laden, y donde, según el magistrado, «en los últimos tiempos están llegando mujaidines con objeto de hacer el Yihad contra los cristianos que viven en la zona».
Sobre este viaje, el juez posee los billetes, fotos de Galán en Indonesia vestido como un mujaidin y numerosas armas que fueron incautadas en su domicilio. También realizó proselitismo a favor del Yihad y los mujaidines, según el juez.

Radicales atacan una sede socialista y una oficina bancaria en el Duranguesado
Los partidos constitucionalistas reclaman al Gobierno vasco más prevención en la comarca y «mayor eficacia policial» para arrestar a los autores de los sabotajes
BILBAO EL CORREO 19 Noviembre 2001

Los violentos protagonizaron ayer una nueva jornada de destrucción en la comarca vizcaína del Duranguesado, donde atacaron una sede socialista y una entidad bancaria. Los sabotajes comenzaron a las dos y veinticinco de la madrugada en Zaldibar. El objetivo de los radicales fue la casa del pueblo, ubicada en la avenida Bilbao, donde estalló un artefacto compuesto por varias garrafas con líquido inflamable y un petardo. El incendio originado, que fue sofocado por vecinos del inmueble, provocó desperfectos en la entrada y puerta de la sede del PSE, pero también en el acceso a un portal y a una sociedad de la zona.

Apenas cinco minutos después de que comenzaran los ataques en Zaldibar, los actos de ‘kale borroka’ se reprodujeron en Durango, donde desconocidos arrojaron un artefacto explosivo contra una sucursal del Banco Guipuzcoano ubicada en la plaza Ezkurdi. El estallido del artefacto provocó un incendio que hizo necesaria la intervención de los bomberos. Para cuando llegaron, las llamas ya habían ocasionado daños en la puerta y el hall de la oficina bancaria y en el letrero de un bar cercano.

«Silencio de Batasuna»
Todos las formaciones democráticas condenaron los episodios de violencia callejera. El secretario general de EA, Gorka Knörr, arremetió contra los autores de «estos desmanes absolutamente reprobables que, además de provocar destrozos, hacen un daño irreparable a esa mayoría social que el 13 de mayo les dijo que sólo hay sitio para la política y los derechos humanos». En parecidos términos se expresaron el líder de IU en Guipúzcoa, Antton Karrera, quien tachó además de «inadmisible el silencio de Batasuna ante estas acciones», y el presidente del PNV de Vizcaya, Iñigo Urkullu, que instó a todos los partidos a trabajar «por superar esta situación».

Las reacciones de las fuerzas constitucionalistas fueron más allá de la condena de un tipo de violencia que, en octubre, se ha incrementado en un 23% respecto al mismo período del año pasado. El presidente del PP vizcaíno, Leopoldo Barreda, reclamó al Ejecutivo de Ibarretxe una «actitud más vigilante» en la comarca del Duranguesado para prevenir los «constantes» ataques contra los partidos que «no comulgan con el ideario radical» y confió en la detención de los responsables. Su homólogo del PSE, Patxi López, que participó en una concentración de repudio en Zaldibar con Rodolfo Ares y el alcalde de Ermua, Carlos Totorika, reclamó también al Gobierno vasco más protección para las casas del pueblo, «claro objetivo de los violentos», y «mayor eficacia policial» para arrestarles.

También desde las filas socialistas, la alcaldesa de Lasarte, Ana Urchueguía, señaló que «la sociedad vasca todavía no ha percibido claramente que hay gente en este país que no puede actuar con libertad». En una entrevista a ‘Efe’, Urchueguía reflexionó además sobre la situación del PSE tras el asesinato de su compañero en la corporación, Florián Elespe, que provocó que todos los ediles socialistas de Euskadi se vieran obligados a llevar escolta.

En este contexto, adelantó la «dificultad» de su partido para presentar en las próximas elecciones municipales el mismo número de candidaturas que en 1999.

Sólo doce personas han sido detenidas en el centenar de actos de violencia callejera desde octubre
Durante el último mes y medio se han registrado cerca de cien actos de violencia callejera en el País Vasco y Navarra. En total han sido 90 acciones las protagonizadas por los terroristas callejeros. La Ertzaintza apenas ha registrado detenciones y sólo en Navarra se ha puesto coto a la kale borroka con más detenciones a pesar de ser la provincia con menos incidentes.
EP Libertad Digital 19 Noviembre 2001

Los actos de violencia callejera se incrementaron un 23 por ciento el pasado mes octubre con respecto al mismo mes del año 2000. Además, casi la mitad de los 53 incidentes de "kale borroka" del pasado octubre frente a los 43 registrados el citado mes del año pasado, se produjeron en Guipúzcoa, donde hubo 26. La siguiente provincia más castigada fue Vizcaya, que acaparó más de una tercera parte de los actos violentos (15), otros ocho se produjeron en Navarra y cuatro en Álava, según datos policiales.

Las estadísticas policiales revelan que tras la operación del pasado 31 de octubre contra Gestoras Pro Amnistía se produjo un aumento considerable de actos de violencia callejera que se evidenció en 37 incidentes los once primeros días de noviembre, frente a los 21 que hubo los mismos días del 2000.

Las Fuerzas de Seguridad apenas han respondido al incremento de los actos de violencia callejera. Cinco personas fueron detenidas el pasado mes, frente a los cuatro arrestos que practicaron en octubre del 2000. En la primer quincena de noviembre han sido siete las detenciones frente a las tres que hubo en el mismo periodo del pasado año. El número más elevado de detenciones durante los once primeros días de noviembre se produjo en Navarra, a pesar de ser la provincia con menos incidentes de "kale borroka".

La cifra de ataques en lo que va de año asciende a 447. Los más numerosos se registraron en julio (66), seguido de marzo (47) uno más que en mayo, y el que en el que menos actos vandálicos se produjeron fue febrero, con 34. Los datos de violencia callejera hacen considerar a la Policía que la "kale borroka" se incrementa cuando ETA desciende sus atentados. La banda terrorista ETA atentó el mes pasado sólo en dos ocasiones, ambas mediante coches bomba, en Vitoria y en Madrid, que no ocasionaron víctimas mortales, frente a los siete asesinatos que los etarras cometieron en octubre del 2000 en la capital, Sevilla, Granada y Vitoria, además del paquete bomba que enviaron al decano de los abogados de San Sebastián que fue desactivado y las tres bombas lapa descubiertas en los asientos de tres militares en Sevilla.

Igualmente, la violencia callejera en Cataluña se desencadenó en veinte ocasiones durante el pasado mes de octubre, y todos los incidentes tuvieron lugar en Barcelona. Entre ellos, destacan los destrozos causados en el barrio de Sants de la Ciudad Condal protagonizados por unos 300 jóvenes después de la que Policía les impidiera boicotear una concentración de ultraderechistas con motivo del Día de la Hispanidad.

La alcaldesa de Lasarte asegura que la sociedad aún no percibe que haya gente sin libertad en el País Vasco
Estrella Digital San Sebastián 19 Noviembre 2001

La alcaldesa de la localidad guipuzcoana de Lasarte, la socialista Ana Urchueguía, recientemente galardonada con el premio José Luis López de Lacalle, considera que "la sociedad vasca todavía no ha percibido claramente que hay gente en este país que no puede actuar con libertad". Urchueguía
, quien recibirá el citado premio otorgado por el Foro de Ermua junto a la concejal del PP en Azkoitia Pilar Elías el próximo día 23 en Vitoria, analizó la situación de su localidad ocho meses después del asesinato del teniente alcalde, el socialista Froilán Elespe, las limitaciones que sufren las personas amenazadas y el debate interno que está desarrollando su partido.

La alcaldesa reconoció que "curiosamente", cada día añora más la presencia de Elespe, su mano derecha en el Consistorio guipuzcoano y observó que tras el atentado la izquierda abertzale "ha perdido fuerza" en el pueblo. Concejales socialistas Aquel atentado provocó que todos los concejales socialistas del País Vasco se vieran obligados a llevar escolta permanente, lo que motivó que algunos de ellos, como los cinco ediles de Zumárraga, optasen por abandonar sus cargos, una decisión que Urchueguía considera "terrible y respetable". En esta situación, la alcaldesa de Lasarte cree que será "difícil" que su partido consiga en las elecciones municipales del 2003 presentar el mismo número de candidaturas en Guipúzcoa que en 1999.

"Creo que habrá dificultades, porque hay que decir a los militantes que van a ser concejales lo que significa que después de trabajar en sus empresas tienen que dedicar sus horas libres al Ayuntamiento, tienen que ir con dos escoltas y además les pueden asesinar", dijo Urchueguía. En su opinión, el PSE/EE "no puede ofrecer nada" a los militantes para convencerles de que sean concejales, sino que tiene que ser la sociedad vasca la que "garantice la libertad de aquellas personas que quieran presentarse en una lista". A juicio de Urchuegía, "no ha cambiado nada, porque aquí seguimos con funerales, concentraciones, asesinatos, bombas y 'kale borroka'" Aunque sostiene que la sociedad vasca no es "insolidaria" con las personas que sufren la amenaza de ETA, aseguró que "el desamparo" que perciben procede del desconocimiento de la situación real que padecen por parte de un sector amplio del pueblo vasco.

"La sociedad no ha visualizado realmente el problema que padece una parte de ella", explicó Urchueguía, quien destacó que "aquí, el que tiene trabajo vive bien, la sanidad funciona más o menos, la educación funciona más o menos, mucha gente tiene una segunda vivienda y unas vacaciones y dicen ¿qué me están contando a mí estos señores?". Recordó, como ejemplos, que ella no puede "ir tres veces seguidas a la misma peluquería" y que se pasó una tarde de domingo encerrada en su casa soportando un dolor de oídos porque sus escoltas no estaban y ni siquiera podía salir a la farmacia. "Ese día me angustié, no por los oídos, sino por la falta de libertad", relató. Pese a ello, opinó que las personas amenazadas están actualmente menos "aisladas" que en los años 80, "cuando se enterraba clandestinamente a las víctimas del terrorismo".

"Dentro de 50 o 100 años, cuando alguien haga la historia de este país mucha gente va a salir mal parada. Y si alguna vez se acaba el terrorismo muchos se pondrán medallas, como en la época de Franco, cuando todos decían que habían estado en la clandestinidad", reflexionó. Falta de libertad En este contexto de falta de libertad su partido ha iniciado un debate interno para adecuar su discurso a los resultados electorales del pasado 13 de mayo, comicios tras los que, a juicio de Urchuegía, "no ha cambiado nada, porque aquí seguimos con funerales, concentraciones, asesinatos, bombas y 'kale borroka'". La alcaldesa de Lasarte considera que la filtración del documento elaborado por Jesús Eguiguren para su discusión en la conferencia política que los socialistas celebrarán a principios del próximo año "ha hurtado el debate" a las bases del partido. Anuncia que ella y su agrupación participarán activamente en la conferencia política, aunque matiza que ésta debe limitarse a la discusión de ideas y no de personas porque, en su opinión, "lo que no puede ser es que quienes apoyaron una dirección empiecen a cuestionarla un año después".

"En este momento el secretario general de Euskadi es Nicolás Redondo y el secretario general de Guipúzcoa, frente al que yo me presenté como alternativa y me ganó, es Manolo Huertas. Eso no hay que discutirlo", sentenció.

Explosionan dos artefactos
Dos artefactos explotaron el sábado por la noche ante la Casa del Pueblo de Zaldibar y una sucursal del Banco Guipuzcoano en Durango, respectivamente, en cuyas entradas provocaron diversos daños materiales, así como en algunos locales adyacentes a ambos inmuebles, informaron fuentes de la Ertzaintza. Los dos sabotajes no causaron daños personales El primero de los ataques se produjo en la localidad vizcaína de Zaldibar hacia las 2,25 horas de la madrugada cuando hizo explosión en la entrada de la Casa del Pueblo de los socialistas del municipio, ubicada en la Avenida Bilbao, un artefacto de fabricación casera, compuesto por varias garrafas de líquido inflamable y un petardo.

La explosión, que no provocó daños personales, causó un pequeño fuego, que fue sofocado por los propios vecinos del inmueble en el que se ubica el local atacado, que no tuvieron que ser desalojados a consecuencia del sabotaje. La explosión registrada provocó daños en la entrada de la Casa del Pueblo, así como en la puerta de un portal cercano y en el local de una sociedad contigua. Unos cinco minutos después, hacia las 2,30 horas de la madrugada, explotó otro artefacto en la entrada de una sucursal del BancoGuipuzcoano, ubicado en la Plaza Ezkurdi de la localidad vizcaína de Durango, lo que provocó un pequeño incendio que tuvo que ser sofocado por efectivos del cuerpo de Bomberos. El ataque provocó daños en la puerta y entrada de la sucursal, además de varios desperfectos en un bar contiguo, en el que resultaron dañados la puerta de acceso y un cartel. Las mismas fuentes precisaron que este sabotaje tampoco provocó daños personales.

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