AGLI

Recortes de Prensa     Martes 20 Noviembre   2001
#Unidad contra el terrorismo
Editorial La Razón 20 Noviembre 2001

#CERTEZA MORAL, PROBLEMAS JURIDICOS
Editorial El Mundo 20 Noviembre 2001

#Tareas pendientes
Editorial ABC 20 Noviembre 2001

#¿Qué ha dicho?
Alfonso USSÍA ABC 20 Noviembre 2001

#La nieta «identitaria»
Jaime CAMPMANY ABC 20 Noviembre 2001

#La lotería de Babel
MARÍA MAIZKURRENA El Correo 20 Noviembre 2001


Unidad contra el terrorismo
Editorial La Razón 20 Noviembre 2001

El Pacto Antiterrorista firmado, con extraordinario sentido del Estado por el PP y el PSOE, junto a otros grupos, ha demostrado hasta la saciedad que es el mejor camino posible para, por fin, plantar cara Eta y, además, a todo el entramado proetarra que financia o apoya a la banda asesina y sin el que sus pistoleros poco o nada podrían hacer. Por eso resulta desalentador que, cuando ya ambos saben el valor de la unidad de los demócratas, puedan expresarse serias diferencias entre los dos principales partidos, como ayer ocurrió a causa del proceso de inclusión de Batasuna en las listas negras de Europa, como cómplices de Eta.

Las reticencias mostradas por el PSOE son, ciertamente, de carácter jurídico y seguro que tratan de buena fe de prevenir algún futuro paso atrás. Pero no siempre es posible, ni oportuno, esperar demasiado. En ese asunto, la complicidad de la trama etarra, existen ya suficientes indicios y datos probatorios, incluso aportados por los líderes batasunos en públicas declaraciones o reflejados en sus documentos, para considerar que el brazo político de Eta se inscribe por sí mismo en la definición de grupo terrorista consensuada la pasada semana por los quince países de la Unión Europea. Si de lo que se trata es de cortar cuando antes las alas a Eta para evitar nuevos crímenes, lo que conviene es aprovechar hasta la menor de las ocasiones.

CERTEZA MORAL, PROBLEMAS JURIDICOS
Editorial El Mundo 20 Noviembre 2001

El próximo 7 de diciembre, los ministros de Justicia e Interior de la UE tienen previsto aprobar una lista de organizaciones terroristas con el fin de combatirlas conjuntamente con una mayor eficacia, sobre todo bloqueando sus redes de financiación. La posible inclusión en esta lista de Batasuna ha sido planteada por el Gobierno y ayer se debatió en el seno del Pacto Antiterrorista firmado por PP y el PSOE, en la primera reunión que mantuvieron tras el 11 de Septiembre.

Nadie alberga ninguna duda sobre la estrecha relación de complicidad que existe entre Batasuna y la organización terrorista. Los numerosos miembros de ETA detenidos que han sido concejales o dirigentes de la formación política, el tratamiento de héroes que sus líderes dispensan a los etarras, las declaraciones de Otegi... Para qué seguir. Todas las actividades de Batasuna están impregnadas de complicidad con una banda de criminales.

Por mucho que pueda repeler y repele a cualquiera con un mínimo de sensibilidad este respaldo a ETA de quienes primero se llamaron HB, después EH y ahora Batasuna, incluir a este partido en una relación de bandas terroristas plantea un problema jurídico que, a día de hoy, es irresoluble. Porque estamos hablando de una organización legal, que se presenta a las elecciones, tiene representación parlamentaria y recibe subvenciones públicas.

¿Cómo se puede plantear que la UE certifique que Batasuna es una organización terrorista si en España sus actividades son legales? En la lista pueden figurar organizaciones del entorno etarra como Ekin o incluso Gestoras Pro Amnistía, porque han sido ilegalizadas por los jueces. Pero no el partido de Otegi.Como ha dicho el presidente del Gobierno, en la lucha antiterrorista no caben atajos y éste sería uno. Mucho más eficaz, como ayer apuntó Jaime Mayor Oreja, es impulsar las investigaciones policiales para que la Justicia logre desentrañar con pruebas el nudo que se establece entre el mundo de Batasuna y el de ETA.

Tareas pendientes
Editorial ABC 20 Noviembre 2001

Ayer se reunió el Comité de Seguimiento del Pacto Antiterrorista, por primera vez desde los atentados del 11-S en Washington y Nueva York, dando continuidad a la letra y al espíritu de un acuerdo de Estado que ha permitido un avance cualitativo, en términos políticos, en la lucha contra ETA. Gracias a este acuerdo, las principales formaciones políticas, PP y PSOE, han sentado las bases de cooperación sin precedentes en la definición de las prioridades de ambos partidos ante el fenómeno terrorista y ante la estrategia de pactos conniventes entre el nacionalismo vasco y ETA, a pesar de los desafinos en que incurren algunos dirigentes socialistas vascos. Fuera de nuestras fronteras, este acuerdo ha dado una sola voz a los intereses generales de España en las instituciones europeas, suprimiendo cualquier atisbo de motivación o rivalidad partidista. La fuerza de las reivindicaciones españolas sobre el espacio judicial europeo -orden de busca y captura, supresión de la extradición, definición de terrorismo, etcétera- se debe en gran medida a la suma de los esfuerzos de ambos partidos y a su coordinación conforme a las bases del acuerdo.

Sin embargo, hay tareas pendientes muy importantes en el horizonte inmediato de los firmantes del acuerdo antiterrorista. Entre ellas, trasladar a la Unión Europea un juicio político sobre las organizaciones incardinadas en la estructura controlada y dirigida por ETA, para su inclusión en la lista de bandas terroristas y grupos afines que deben elaborar los Quince antes de fin de año. Las reservas jurídicas de orden interno sobre la inclusión de Batasuna y demás tramas de ETA resultan desproporcionadas si se atiende a que es una actuación en el marco de la acción política europea contra el terrorismo y que se realiza a requerimiento de las instituciones comunitarias. Se trata, por tanto, de definir en términos políticos ante Europa lo que en España es, también políticamente, una evidencia: que Batasuna, Segi, Gestoras y demás colectivos y formaciones del «Movimiento de Liberación Nacional Vasco» son sucursales de ETA revestidas con legalidad aparente.

En este contexto de análisis operativo, no sólo discursivo, de la realidad vasca, se impone igualmente abordar el grave problema de las listas municipales de los partidos constitucionalistas del País Vasco, PP y PSOE tienen razones para plantearse con cautela la presentación de listas conjuntas, pero no deben descartar radicalmente esta opción, salvo que admitan el enmudecimiento de sectores muy localizados -pero no pequeños- de la población vasca, condenados a vivir en un ambiente de hostilidad y violencia que los reduce a la marginación. El problema pendiente sigue siendo, después de tanto tiempo, la libertad de miles de vascos no nacionalistas.

¿Qué ha dicho?
Por Alfonso USSÍA ABC 20 Noviembre 2001

¿Qué ha dicho don Manuel Jiménez de Parga para levantar tan densa polvareda de críticas y descalificaciones? ¿Qué ha dicho para que los socialistas del PNV -González, Rubalcaba, Benegas, Elorza y compañía- se manifiesten tan escandalizados? El nuevo presidente del Tribunal Constitucional ha dicho, sencillamente, lo que piensa una abrumadora mayoría de los ciudadanos. ¿Políticamente correcto? Eso no, por fortuna. Quizá hayan sido las palabras de Jiménez de Parga las primeras en abrir el estúpido, compacto y acomplejado muro de lo políticamente correcto desde la presidencia de una institución. Algún imbécil le ha llamado «fascista». En el Tribunal de Orden Público franquista no se le consideraba tal cosa, pero ya se sabe que la falta de argumentos en España se resume en el desprecio de los idiotas. También, por escribir con lógica apabullante, han motejado de fascista y de ignorante a Juan Manuel de Prada unas pelmas del fundamentalismo feminista, cuando Prada no hizo otra cosa, con sus palabras, que defender la dignidad de la mujer, atropellada por esa parida de la paridad que se han sacado los políticamente correctos del arcón de sus demagogias. ¿Es delito hablar con claridad y sin eufemismos nebulosos? Hace años, en un hotel de Madrid, un periodista muy apegado a lo políticamente correcto le preguntó a Terenci Moix, que presentaba un libro. «¿Desde cuándo es usted gay?»; y Terenci le respondió: «Soy maricón de toda la vida». Y encima, el que se sintió ofendido fue el periodista.

La ciudadanía habla sin tapujos, en tanto que sus representantes lo hacen con trucos semánticos y miedo insuperable a ser tachados de no se sabe qué. Decía Anguita que los votantes comunistas no entendían los mensajes de Izquierda Unida, y de ahí el descenso electoral de esa cosa en cada sufragio. Lo de esa cosa no lo decía Anguita, sino el abajo firmante. Nadie le explicó a Anguita -ni hoy a Llamazares- que es muy difícil que se entienda la permanencia simultánea en la democracia y en la camaradería con Batasuna, postura que mantiene esa cosa desde que fue inventada para suplir a la otra cosa que se iba definitivamente al carajo. Perdió más votos por las nubes que por la claridad.

La política necesita de hombres y mujeres que hablen y opinen por sí solos, no de muñecos de guiñol que se muevan y emitan los sonidos que desean los pocos que manejan los hilos. Cuántas veces, en conversaciones privadas con políticos de diferentes partidos, he oído esta lamentable observación. «Tienes toda la razón en lo que has escrito, pero yo no lo puedo decir». A la pregunta «¿y por qué?», se callan.

Don Manuel Jiménez de Parga -al que en los tiempos iniciales y gloriosos de Antena 3 de Radio, la buena, la de Manolo Martín Ferrand, llamábamos cariñosamente «Copito de Nieve»- ha cometido el sanísimo error de hablar con claridad. Tampoco ha sido tan grave lo que ha dicho. Que admira el sentido de la unión y el patriotismo de una nación como Estados Unidos sin «lehendakaris» insolidarios de Oklahoma o Nevada. Que hay que clausurar las vías de acción y financiación del terrorismo, y que Batasuna es lo mismo que la ETA. Eso lo saben hasta los que protestan porque Jiménez de Parga se lo haya recordado. Eso lo saben con más datos de certidumbre que nadie, en el seno del PNV y de EA, que han saltado indignados por la sinceridad de Jiménez de Parga. Eso lo sabe, mejor aún que el PNV y EA, el propio Javier Arzallus, y eso lo saben también los socialistas tibios que consideran una imprudencia el uso público de la verdad.

Pero le caerán palos, rocas de granizo e insultos sobre su nevada cabeza. Le llamarán fascista ignorando su trayectoria y su pasado. Le pondrán zancadillas algunos de sus colegas. Lo contrario que a su antecesor Cruz Villalón, tan políticamente correcto, que abrió las puertas de la libertad a los terroristas de la tal Mesa según ellos Nacional de Herri Batasuna.

La nieta «identitaria»
Por Jaime CAMPMANY ABC 20 Noviembre 2001

A mí me gustaría que todos los españoles que viven en Cataluña, catalanes o no, hablaran y escribieran el catalán. Si son catalanes, porque es cosa natural que los catalanes hablen catalán, y si no son catalanes, porque parece lógico que uno aprenda la lengua propia del país donde vive. Puestos a desear lo deseable, me gustaría que todos los españoles, vivan o no vivan en Cataluña, entendieran el catalán, lo leyeran lo hablaran y lo escribieran. Entre otras cosas podrían darse el gustazo literario de leer la versión original de los versos de mosén Cinto, de Salvador Espriú, de Joan Maragall, el abuelo poeta del federalista asimétrico y de mi admirado Pere Gimferrer, académico, por cierto, de la Española, o la prosa del doceañista Antonio de Capmany, que también escribía un precioso castellano.

Vaya este párrafo por delante para desanimar, si eso fuera cosa posible de alcanzar en este país, a los intérpretes de leche agria y a los habituales de meter en jerigonzas y de andar en ancas de araña con esto que aquí quiero decir. Y es que dos ilustres políticos catalanes, Jordi Pujol y Artur Mas, presidentes los dos de la Generalitat de Catalunya, real el primero y virtual el segundo, me tienen estupefacto con su totxeria paralela. No parece sino que se hayan puesto de acuerdo para hablar a la babalà y que opositen ambos al mismo tiempo al título de tonto de capirote, o sea, beneit del cabás, y que ellos y los lectores me perdonen la manera de señalar.

Jordi Pujol le ha declarado la guerra a la Warner Bros porque la compañía cinematográfica americana se resiste a doblar al catalán la película de Harry Potter. Pretende Pujol que los niños, y los no tan niños, catalanes o que viven en Cataluña se queden sin ver las aventuras de Harry Potter si el famoso personaje habla en castellano, que es lengua tan oficial en Cataluña como el catalán y que todos los de allí entienden y hablan. Nada, en Cataluña Harry Potter no existe. Y a la Warner, el boicoteo. Que se fastidie la Renfe, que me voy andando. Yo creo que es un mal sistema ese de las imposiciones para divulgar y extender el conocimiento y uso de un idioma. Pero en ese error se llega a extremos como este, que además de ser contraproducentes caen en el ridículo y en la cursilería.

Lo de Artur Mas es otra muestra de aldeanismo y seguramente una exhibición de méritos para merecer de Pujol la designación como delfín en el palacio de San Jaime. Le preguntaron en televisión si le importaría tener una nieta mestiza. Y el ilustre prohombre, presidente en cierne, respondió que no le importaría siempre que asimilara «nuestros valores identitarios, si hablara catalán». Si la niña no habla catalán, ya puede ir a buscar abuelo en otra familia, y que le haga caricias, le compre caramelos y la lleve de la mano al parque el abuelo del federalista asimétrico, o Fernando Fernán-Gómez, el magistral «abuelo» de Pérez Galdós en el celuloide de Garci.

Artur Mas, antes de inventar la Cataluña, tierra de acogida de mestizos, mulatos y cuarterones, ha inventado algo definitivo en el aspecto familiar, lingüístico, étnico, social y político: la «nieta identitaria». Pues ya tenemos otro beneit del cabás. Hay veces que las señas de identidad se resumen en un capirote. Parece mentira que personas con dos dedos de frente, y este Mas debe tener más, y Pujol también, cuando tocan un determinado asunto, se comportan como si fueran bodoques, majagranzas, mamacallos, tiracantos y ablandabrevas. Son como aprendices de los locos egregios de Vallejo-Nájera. Se les sale el tornillo y se ponen a expeler sansiroladas.

La lotería de Babel
MARÍA MAIZKURRENA El Correo 20 Noviembre 2001

No es cierto que quienes tienen carnet del PNV o hayan acreditado su profesión de fe en el nacionalismo vasco estén exentos de sufrir un atentado de ETA; sólo es menos probable. Pero si se portan mal, como el respetable ‘pater familias’ que, hace unos años, se atrevió a increpar a unos chicos organizados para la ‘kale borroka’ en Portugalete (y que recibió una aleccionadora paliza), o si aparece en su curriculum vitae alguna circunstancia criminalizadora, como la de ser empresario, esa supuesta inmunidad se desvanece. Ser empresario en el País Vasco es una actividad arriesgada. Como conste en alguna base de datos que ésa es tu profesión, ya te has ganado la etiqueta de maligno explotador y miembro de una arquetípica e invariable oligarquía. Ni aun subvencionando ikastolas o repartiendo beneficios a sus empleados se libra un empresario de volar por los aires si le toca protagonizar un escarmiento de los que administra la suprema autoridad moral del país.

A ellos vuelve periódicamente ETA como a los orígenes, a refrescarse en las aguas caudales de la defensa de los trabajadores vascos, que siempre corren el riesgo de quedarse sin trabajo por causa de una defensa tan entusiasta. Aunque, por otra parte, sabemos que no basta con ser un trabajador, ser sindicalista o socialista, ni siquiera ser paupérrimo para librarse de un atentado, ya que si el trabajador en cuestión abre la boca para decir lo que no debe, o está en el sitio inadecuado a una hora inadecuada, también le puede tocar la lotería de la muerte.

Sí, en general, fuera de Euskadi se cree que ETA mata ‘no nacionalistas’. Pero también puede ir a por los díscolos, explotadores, traidores y esbirros. El juego, a partir de sus pilares fundamentales, que son de un simplismo que mata, adquiere una complejidad inaprensible, reforzada por las sucesivas campañas que van ampliando la onda expansiva de la acción violenta. Ahora toca jueces. Ha dicho Joseba Azkarraga que «aunque los jueces pertenezcan al Estado, los sentimos como nuestros». Y es que lo fundamental de la Justicia no es que sea vasca ni española, sino que sea. Quizás eso es lo que molesta. Quizás lo que pasa es que la justicia ‘española’ es un poder independiente, en un Estado con separación de poderes, como demostró sacando a la luz el ‘caso Lasa y Zabala’. En todo caso, la realidad vasca se parece cada vez más a ese juego fantástico propuesto por Borges en ‘La lotería de Babel’. Sólo que aquí el premio no deja mucho lugar a la sorpresa. Y la complejidad del juego va revelando su provisionalidad y su finalidad: restaurar una tranquilizadora y estricta pureza en la que el objetivo son Ellos, todos los que no son Nosotros.

Recortes de Prensa   Página Inicial