AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 22 Noviembre   2001
#ETA presiona al PNV
Editorial ABC 22 Noviembre 2002

#La anécdota y la categoría
Carlos María de Urquijo Libertad Digital 22 Noviembre 2002

#Lista política de terroristas
Editorial La Razón 22 Noviembre 2002

#El atenuante
Iñaki EZKERRA La Razón 22 Noviembre 2002

#El epifenómeno terrorista
Antonio GARCÍA TREVIJANO La Razón 22 Noviembre 2002

#Más razón que un santo
Enrique de Diego LD 22 Noviembre 2002

#Batasuna: gran error de la Transición
EDITORIAL Libertad Digital 22 Noviembre 2002

#¿Patriotismo español?
EMILIO LAMO DE ESPINOSA  El País 22 Noviembre 2002

#Contemplaciones con el PNV
Pío Moa Libertad Digital 22 Noviembre 2002

#Cogestionar la seguridad
JOXAN REKONDO El Correo 22 Noviembre 2002

#Garzón imputa a otras 14 personas en la causa contra Gestoras pro Amnistía
AGENCIAS Madrid El País 22 Noviembre 2002

#Jiménez de Parga, sobre Batasuna: «Alemania declaró ilegales a neonazis y comunistas y no pasó nada»
Redacción - Madrid.- La Razón  22 Noviembre 2002

#El doblaje
FRANCISCO UMBRAL El Mundo 22 Noviembre 2002

#Herrera afirma que el castellano es un valor en los intercambios con Japón
ASH/Agencias - Salamanca.- La Razón 22 Noviembre 2002

#Las Academias aseguran que con la incorporación de americanismos, el español vive "una nueva realidad"
Juan Ramón Rojas San José Estrella Digital 22 Noviembre 2002

ETA presiona al PNV
Editorial ABC 22 Noviembre 2002

La pancarta colocada por ETA en el bilbaíno parque de Etxebarría -«Policía asesina. ETA mátalos»- no era sólo una trampa. Era un epitafio para los dos ertzainas que acudieron a retirar la nada sutil invitación al asesinato. La preparación del explosivo, colocado a media altura y controlado a distancia, demuestra que la intención de los terroristas era, pura y simplemente, matar, y a cuantos más, mejor. La fortuna evitó la muerte de los dos policías, que sólo resultaron heridos. Sin embargo, aunque ETA fracasó en su objetivo criminal, sí ha logrado, una vez más, hacer llegar al nacionalismo un concreto mensaje de intimidación. Los atentados contra la Ertzaintza se inscriben, por su propia naturaleza, en la estrategia de terror contra todo aquello que suponga una oposición policial, política o cívica a los objetivos de ETA. Pero, además, son el lenguaje que utiliza la banda terrorista para decirle al PNV que está bajo vigilancia y que hay intereses comunes que debe gestionar con mayor compromiso.

Hay indicios -y más que éstos, auténticas pruebas, como el documento publicado por ABC con las conversaciones de un emisario de Arzalluz con Díez Usabiaga- de que el nacionalismo vuelve a moverse para lograr un nuevo pacto con ETA. En pocos días, Arzalluz se lamentaba en público, y por dos veces, de la falta de comunicación con ETA; Arnaldo Otegi, portavoz de Batasuna, tendía la mano al PNV en una amplia entrevista concedida al diario «Deia»; y los partidos nacionalistas salían corriendo a apoyar a Batasuna frente a la posibilidad de que fuera incluida en la lista europea de organizaciones terroristas y afines. Las reflexiones conjuntas de PP y PSOE sobre esta expectativa fueron calificadas por el portavoz del Gobierno vasco como una «perversión de la democracia», dejando claro que las críticas habituales del nacionalismo a Batasuna -y, por extensión, a los demás grupos proetarras- nunca se convertirán en apoyos políticos expresos e inequívocos al Estado para luchar contra ETA y sus tramas, menos aún en el marco de las instituciones europeas.

En este momento de depresión operativa y política y de arrinconamiento internacional, ETA vuelve a recibir del nacionalismo la dosis de oxígeno necesaria para no verse asfixiada, pues la simple sombra del diálogo con el PNV ya es una forma de rehabilitarla. El atentado del martes en Bilbao es el argumento de ETA para aumentar la presión sobre un PNV siempre débil y vulnerable por la coacción etarra, aunque al hilo de estos acontecimientos jalonen sus discursos con condenas y vituperios. También se denostaban unos a otros en 1998 y acabaron firmando el pacto de Estella.

La anécdota y la categoría
Carlos María de Urquijo Libertad Digital 22 Noviembre 2002

Escribo estas líneas horas después del debate de la Proposición no de Ley que en nombre de mi grupo he defendido en relación con la última campaña de extorsión de Gestoras Proamnistía. La noticia ha sido por desgracia el circo montado, una vez mas, por dos parlamentarios de Batasuna que han interrumpido mi intervención colocándose junto a la tribuna con unas cartulinas en las que se leía “No más agresiones a Euskal Herría”. ¡Que paradoja! Los catedráticos del chantaje y la extorsión presentándose como víctimas en el propio Parlamento.

Pero he titulado este artículo como lo he titulado porque no quiero que la anécdota, importante pero anécdota al fin y al cabo, se convierta en categoría e impida conocer el fondo del asunto. La reflexión debe abrirse paso por encima del flash informativo señalando las claves del debate. En relación con las campañas para el sostenimiento de Gestoras, que de eso hablábamos este miércoles, lo importante no es la posición de los liberticidas, de ellos ya sabemos qué podemos esperar, lo transcendente es la posición de quienes presentándose como demócratas no hacen sino permitir con su tibieza el mantenimiento de la actual situación de desamparo ante la que muchos vascos se encuentran por culpa de las amenazas impunes de los amigos de ETA.

¿Qué decía nuestra propuesta? Ante la campaña desarrollada por Gestoras en los meses de octubre y noviembre para recaudar fondos destinados a los etarras, pedíamos al Parlamento Vasco el siguiente pronunciamiento:

1. Mostrar el rechazo a la campaña, 2. Manifestar nuestro apoyo a los destinatarios de la campaña, y 3. Instar al Departamento de Interior a garantizar la seguridad de los comercios y pequeñas empresas a quienes se dirigía la campaña al objeto de evitar la intimidación.

Pues bien, esta propuesta tan sencilla como cargada de razón, se ha encontrado con una enmienda de totalidad de los nacionalistas que por no molestar a Gestoras y en definitiva por no incomodar a ETA han hablado de pájaros y flores para no respaldar la propuesta del Partido Popular. ¿Pero es que acaso desconocen los nacionalistas la forma en que se procede a recaudar los fondos en estas campañas? ¿No saben qué ocurre y en qué lista le apuntan a uno cuando al recoger el sobre entregado en el comercio o en la empresa los recaudadores lo encuentran vacío? ¿Pretenden ignorar lo que les ocurre después a quienes no quieren colaborar con ETA? ¿En qué país viven? Desgraciadamente lo saben perfectamente y lo lamentable es que conociéndolo prefieren mirar hacia otro lado.

Esta es la categoría, el hecho de que el nacionalismo democrático cuando tiene que descender de los grandes principios a las cuestiones concretas, renuncia a enfrentarse directamente a ETA aunque ello sea a costa de dejar en la estacada a quienes sufrimos todos los días el acoso y la amenaza de ETA y Batasuna.

Se les llenará la boca pues, hablando de todos los derechos humanos para todo el mundo y de la necesidad de garantizar la libertad para todos por igual, pero la realidad se abre paso en debates tan clarificadores como el mantenido ayer. Yo, y conmigo muchos ya no les creemos. Cuando de acabar con la impunidad de ETA y sus amigos se trata, el nacionalismo llamado democrático, desgraciadamente, ni está ni se le espera.
Carlos Mª de Urquijo es Parlamentario Vasco del PP

Lista política de terroristas
Editorial La Razón 22 Noviembre 2002

Es absurdo que PP y PSOE, que tan trabajosamente han gestado un pacto antiterrorista que merece elogio, lleguen a la fricción por asuntos adjetivos, por no sustantivos, como la inclusión de las organizaciones proetarras en una lista de terroristas europeos. No se debe entrar en un asunto cuya complejidad puede tornar estéril la intención.

Es conveniente que la Unión Europea reciba información de las relaciones entre las partes indisociables del complejo etarra. Es bueno que se explique que Eta no es sólo un grupo de pistoleros, sino un entramado logístico, jurídico, propagandístico y económico. Pero no se puede plantear esto desde el punto de vista de una norma judicial europea, sino desde una explicación política. Porque mal se puede pedir a Europa lo que no se hace en España, y son jueces españoles los que decidieron en su día que las organizaciones proetarras no debían ser ilegalizadas y sus cabecillas políticos merecían la libertad.

Otra cosa es que cambien de criterio, y la Justicia afronte lo que para los ciudadanos es una obviedad. Pero, mientras no lo haga, tendremos infortunadamente que esperar, siendo persistentes en lo político pero sin buscar milagros en Europa. Lo que está esperando Batasuna es que se plantee el proceso, pero fracase. No hay que darle tal oportunidad.

El atenuante
Iñaki EZKERRA La Razón 22 Noviembre 2002

Entre el juicio sobre los fondos reservados en el que comparece González, más reservado que esos mismos fondos, y el retrete atascado que acaba de abrir Sáenz de Santamaría de par en par con la intención de pillarle en bolas al ex presidente Suárez, la atmósfera se ha cargado estos días de un potente olorcillo y los periódicos han vuelto a cumplir aquella misión entrañable, ruraloide y subdesarrollista de limpiar la mierda que en la actual España de la modernidad, de la posmodernidad y del euro ya sólo teníamos reservada al papel higiénico.

No digo yo que no se limpie la mierda en la prensa, pero sí que, puestos a limpiar, la limpiemos toda y no hagamos una selección detenida según los tamaños y las coloraciones de las heces que habría de ser bastante engorrosa. Si nos ponemos a seguir las pistas de la utilización de los fondos reservados que hicieron los primeros gobiernos de la democracia en la lucha contra Eta, también habrá que husmear en la utilización de los fondos reservados, privados y públicos que ha hecho el nacionalismo en relación con esa banda y no precisamente contra ella. Y habrá que husmear en los sumarios de la reinserción, en todos los delitos que se perdonaron o se dejaron pasar por alto en aquellos años de irregularidades jurídicas en los que unos tratábamos de salir de la dictadura y otros de poner precio a la democracia y pescar en río revuelto. Revuelto de lo que ya se sabe.

El Estado de derecho no llegó a España de la noche a la mañana. Se ha tenido que ir abriendo camino en medio de las viejas herencias y los nuevos chantajes. Hubo fechas concretas ¬las primeras elecciones de 1977 o el referéndum de la Constitución en 1978¬, pero la realidad es muy compleja y simplona a la vez, menos exacta y más borrosa, más turbia. La realidad va «más allá de las fechas, más allá de los nombres», como reza el verso de Octavio Paz. Todavía hoy no aplicamos el Estado de Derecho a la cuestión nacionalista. En una democracia normal no sólo Batasuna estaría ilegalizada sino el propio PNV tendría problemas con la legalidad. ¿En qué Estado democrático uno de sus representantes ¬Ibarretxe¬ desafía al poder constitucional amenazando con convocar por su cuenta y riesgo un referéndum de autodeterminación o de lo que sea? ¿En qué democracia hay un Arzalluz desafiando a la Carta Universal?

Uno es el primero en reconocer que la aplicación normal de un Estado de Derecho a ese tipo de casos aún puede ser desaconsejable por sus consecuencias políticas como lo fue hace un cuarto de siglo. Y en esa inhibición del Estado de Derecho está no el justificante pero sí el atenuante de las suciedades o la guerra contra Eta y contra la guerra sucia del nacionalismo.

El epifenómeno terrorista
Antonio GARCÍA TREVIJANO La Razón 22 Noviembre 2002

El gran problema de los países árabes, lo que los distingue de los pueblos que dieron dimensión estatal a su conciencia de identidad política nacional, no está en los valores culturales que los aferran a costumbres diferentes del modo de vida occidental. La diferencia cultural no ha sido por sí sola obstáculo insalvable para que la forma occidental del Estado nacional se adapte a otras concepciones del mundo muy distintas de la cristiana. Turquía lo ha demostrado. Lo que hace de los árabes un caso peculiar en la historia de los pueblos que fraguaron grandes civilizaciones, no es su fidelidad al Islam o a las tradiciones sociales musulmanas, pero sí su incapacidad para liberarse del colonialismo europeo, dotándose de un Estado propio a la medida de toda la gentilicia Nación árabe o, si esta vocación no era realizable sin otro líder profético como Mahoma, sintiendo al menos el hecho nacional al unísono con las aspiraciones a la Independencia de cada Estado territorial.

El nacionalismo islámico ha operado políticamente como el perro del hortelano. Ni se ha transformado en un estado islámico ni ha permitido la consolidación de nacionalismos locales en los países musulmanes. La historia moderna de Turquía, Siria y Egipto está marcada por el conflicto de sus nacionalismos territoriales con el panarabismo sentimental y retórico de los musulmanes en general y de la Casa Saudí en particular. La fundación del Estado de Israel no creó este problema, pero lo agudizó y complicó al dar una bandera de combate al nacionalismo palestino y un estandarte de política internacional al panarabismo. El oportunista Nasser unió el estandarte a la bandera. Y su fracaso hizo retroceder el nacionalismo árabe, con sucesivas derrotas militares y el equívoco neutralismo de Bandung, a la situación de conformismo estatal y agitación fundamentalista que hoy lo definen. El kemalismo turco triunfó en el mismo terreno ideológico donde fracasó el naserismo egipcio. La secularización del Estado parece incompatible con el nacionalismo árabe. Atartuk lo comprendió. La ambición de Naser, más propia de un califa que de un jefe de Estado, no sólo marchó a contrapelo del nacionalismo egipcio y los celos de Arabia Saudí, sino que provocó la reacción fundamentalista donde anidó el primer brote importante de terrorismo islámico.

Las convulsiones políticas en Irán y Afganistán, dos países islámicos pero no árabes, junto al colaboracionismo occidental de Jordania, Túnez y Marruecos, la rendición de Libia, la resignación de Irak, el golpe de Estado contra los resultados electorales de signo integrista en Argelia, el occidentalismo del baasismo sirio, la hibridez de Pakistán, la domesticación de Arafat y el consorcio petrolero de la corrupta Monarquía saudí y los Emiratos, confirman mi tesis de que el terrorismo islámico es un epifenómeno político, sobrepuesto a la impotencia de la Nación árabe para constituirse en Estado islámico, nutrido por la impiedad religiosa de la clase gobernante y sostenido por la hipocresía de las monarquías amigas de Estados Unidos. Que sea un epifenómeno no quiere decir que el terrorismo islámico sea poca cosa, pero sí que se trata de un sobrefenómeno, un fenómeno sobrante en el Islam, carente de sustantividad que se sostenga a sí misma. No tiene luces propias.

La guerra mundial al terrorismo no tiene más valor y otro sentido que el de una metáfora. El valor y sentido que tendría llamar a los bomberos para apagar fuegos fatuos. La fosforescencia del terror no la produce un ejército de terroristas al que se pueda desarmar en combate, sino los cadáveres que se acumulan en la confluencia de las avenidas del fanatismo con las calles de la ambición de poder y las callejuelas de la envidia del Estado. La guerra de Afganistán sólo habrá servido para sustituir un régimen de fanáticos por otro de «entrebandistas», y para demostrar, a los que se instruyen por el acontecimiento, que no era necesaria

Más razón que un santo
Enrique de Diego LD 22 Noviembre 2002

La eficacia policial es muy alta. Cabe felicitarse por ello y felicitar también a Mariano Rajoy, que está demostrando ser un magnífico ministro de Interior. La eficacia judicial es también elevada. Pero sigue habiendo un grave fallo legislativo: una organización pro terrorista cuyos comportamientos son reiteradamente ilegales, continua, sin embargo, sin ser ilegalizada.

La idea de introducir a Batasuna en las organizaciones cuyas finanzas deben ser perseguidas por la Alianza Internacional contra el terrorismo, para ser coherente, no tiene otra lógica que dar fe de lo evidente: Batasuna es una banda pro terrorista.

¿Algún ejemplo reciente? La pancarta-bomba puesta como trampa para los policías autónomos tenía un lema de Batasuna: “Policía asesina, ETA mátalos”. Los dos defensores de la libertad heridos debieron entender que se trataba de una pancarta de los batasunos, cuando la diferencia con los etarras es inexistente. Osama ben Laden ha podido existir en simbiosis con los talibán. Eso es todavía mucho más claro entre ETA y Batasuna. Mientras esta cuestión no se afronte -por el chantaje del PNV- el terrorismo seguirá siendo una lacra relevante. Con fortaleza hay siempre menos víctimas.

En ese sentido, sorprende en Manuel Jiménez de Parga el desparpajo andaluz y la abundancia de sentido común. Sus declaraciones pueden sorprender en el clima lanar en el que llevamos tiempo instalados, pero lleva más razón que un santo. Ser intolerantes contra los totalitarios es propio del instinto de supervivencia y del más genuino sentido democrático.

Batasuna: gran error de la Transición
EDITORIAL Libertad Digital 22 Noviembre 2002

Uno de los grandes errores de la Transición fue la legalización de Herri Batasuna. A los españoles de la época se les vendió -Suárez, ese hombre- como una “genialidad” destinada a “amansar” a las fieras ultratotalitarias con la música de la integración democrática y de la participación en las instituciones. La tesis era la siguiente: “El terrorismo existe porque en España no hay democracia y no es posible la defensa de alternativas políticas al régimen franquista. Una vez que se aprueben los cauces democráticos necesarios, la violencia cesará por sí sola”.

Se decretó una generosa amnistía y se dejó de perseguir a los etarras -desmantelándose casi por completo el aparato antiterrorista- como muestra de “buena voluntad”. A la vuelta de unos pocos meses el problema se agigantó y los muertos empezaron a multiplicarse.

Cientos de militantes de ETA que vivían en la clandestinidad -más pendientes de su seguridad personal y de su sustento diario que de urdir atentados- se dedicaron a tiempo completo -y con cargo al contribuyente- a diseñar la macroestrategia del terror, la extorsión y el asesinato desde las cómodas poltronas y la inmunidad (impunidad, mejor dicho) que les concedía su condición de diputados y concejales por Herri Batasuna. El PNV, que nunca ha tenido mucho de democrático ni de cristiano, cedió gustosamente a la ETA y a Herri Batasuna -sus escisiones marxista-leninistas- el espacio político totalitario del radicalismo nacionalista araniano para poder presentarse como la alternativa nacionalista “democrática” y “civilizada” y como el único interlocutor válido para solucionar el “problema vasco”.

Ni qué decir tiene que la inmensa mayoría de la clase política se tragó el anzuelo del PNV. Visto que el mundo batasuno era irrecuperable para la libertad y la democracia, los partidos nacionales intentaron al menos que el PNV no cayera también en la tentación del totalitarismo. Pero en lugar de ilegalizar inmediatamente a los batasunos, prosiguieron con la estrategia del “amansamiento” democrático. El pacto de Ajuria Enea fue otro de los grandes errores de la transición. A cambio de condenar -con la boca pequeña y por lo “bajinis”- el terrorismo, el PNV obtuvo de los partidos democráticos la concesión de no criticar bajo ningún concepto las tesis nacionalistas, así como la vista gorda sobre las atrocidades educativas nacionalistas -por parte, sobre todo del PSOE de González. De poco sirvió, ya que a la primera oportunidad clara el PNV -como Ulises, fecundo en engaños y traiciones, distintivo que comparte con sus “primos” batasunos y etarras- se echó en brazos de los terroristas en aras del objetivo común: la “recuperación” de la feliz arcadia pastoril prerromana y precivilizada.

Veinticinco años después, el problema de ETA-Batasuna -con el auxilio generoso y permanente del PNV- reviste ya caracteres grotescos. No son los batasunos y los etarras quienes viven en la clandestinidad y el temor permanente, sino que son los ciudadanos de bien vascos (y del resto de España también) quienes viven amedrentados y coartados en su libertad.

Ya agotada la estrategia del apaciguamiento (que ha producido los mismos resultados que produjo con Hitler y con Stalin), sólo la terrible masacre del 11 de septiembre -como siempre en España, los cambios vienen de fuera- ha añadido algo de esperanza y de coraje a nuestros líderes políticos. Por fin, el “tabú” de la ilegalización de Batasuna se ha quebrado, y hasta los socialistas -ya veremos si González y Cebrián lo permiten- apoyan firmemente la persecución de los grupos “afines” a los terroristas. Si conseguimos librarnos de esta lacra, no sería mala idea dedicar un monumento a los caídos el 11 de septiembre. Les debemos mucho más de lo que nos figuramos.

¿Patriotismo español?
EMILIO LAMO DE ESPINOSA  El País 22 Noviembre 2002

El nacionalismo español nunca parece haber sido fuerte. No lo fue a lo largo del siglo XIX por la debilidad del Estado liberal, aunque debemos recordar que, incluso en Francia, el más fuerte y centralizado de los Estados europeos, y a finales de ese mismo siglo, los campesinos aún se sentían bretones o saboyanos más que franceses.
 
De hecho, fueron las dos grandes guerras mundiales las que azuzarían el nacionalismo en Francia o Inglaterra. España, por supuesto, no participó en ellas pero sí en varias guerras civiles durante el XIX más la espantosa matanza del 36-39, ciertamente no el mejor ambiente para el florecimiento del patriotismo, de modo que la cultura española se ha regodeado más en la excepcionalidad de nuestra decadencia que en la de nuestra eventual grandeza.

Y por si fuera poco, y de modo similar a lo que ocurrió en Alemania e Italia, el franquismo abusó de los escasos símbolos de unidad dejándolos casi inservibles. El resultado, que puede sorprender a muchos, es que los españoles somos uno de los pueblos menos nacionalistas. No es una opinión a la ligera y me baso para ello en el Informe Mundial sobre la Cultura editado por la Unesco (en inglés en 2000), y concretamente en el capítulo 14, escrito por Jos W. Becker con datos de una encuesta internacional realizada en 24 países de todo el mundo.

Para comenzar, los españoles somos muy localistas y, comparados con otros países, nos identificamos bastante más con la provincia y la ciudad de residencia y mucho menos con el propio país. Además, el orgullo de ser español sigue siendo muy bajo. De los 24 países estudiados, y junto con los Países Bajos, somos los que estamos menos de acuerdo con la frase quiero ser ciudadano de mi país. La media es del 47% pero en España baja a nada menos que el 25%. Para comparar, en un país fuertemente nacionalista como es Japón, sube al 72%. Otro tanto ocurre con la idea de que mi país es el mejor; la media es del 18%, pero en España es del 6% y en Japón del 52%.

Son datos reveladores de muy escaso orgullo nacional. Sin duda por ello exigimos bastante poco de quien desee ser ciudadano español. Respecto a los criterios necesarios para ser un verdadero ciudadano somos los menos exigentes en el requisito de hablar una lengua, sin duda el indicador más fuerte de nacionalismo identitario; sólo un 32% de los españoles lo exige cuando la media es del 59%.

Pero incluso en el requisito de haber nacido en el país o en el de ser residente por largo tiempo estamos en los últimos lugares. Así, y para terminar, no es de extrañar que cuando el informe de la Unesco elabora un ranking de los 24 países por su nivel de nacionalismo, España ocupa el lugar 23, el penúltimo, seguido por los Países Bajos y precedido por Italia. Hay quien dice que, patriotismo, ni siquiera el constitucional.

Pues bien, eso es lo que parecen opinar ya los españoles, mucho antes de que tratemos de convencerles. De modo que la propuesta del PSOE, aceptada al menos inicialmente por el PP, de hacer del patriotismo constitucional la base de un nuevo nacionalismo español postnacionalista encuentra terreno abonado. No debe sorprender por ello que sean los nacionalismos vasco o catalán quienes se oponen a esta formulación. Ambos siguen anclados en concepciones decimonónicas de la nación basadas en la lengua, ambos tratan de enfervorizar a sus ciudadanos con símbolos y ritos, ambos entienden sus patriotismos de modo sustancial y excluyente y necesitan por ello un enemigo al que poder zaherir con el argumento de que tú sí que eres nacionalista.

Nada puede desorientarles más que encontrarse con que los españoles apostamos por una ciudadanía cosmopolita y abierta frente a la cual carecen de argumentos. Por eso, porque comparto ese patriotismo constitucional, me irrita y disgusta tanto como a ellos el menosprecio de que han sido objeto en la composición del Tribunal Constitucional y las impertinentes declaraciones de su presidente, o el más reciente de la Warner al negarles autorización para el doblaje de una película al catalán. Por una vez tiene razón Pujol, aunque sea con argumentos contrarios a los suyos.

Contemplaciones con el PNV
Pío Moa Libertad Digital 22 Noviembre 2002

Hay políticas de los partidos, nacidas del núcleo duro de su pensamiento e ideología, que permanecen como una tendencia de fondo, por muchos cambios que la realidad les imponga. Así, los partidos marxistas buscan abolir el régimen económico y las libertades "burguesas", lo hagan con ataques directos o con una labor solapada de socavamiento y descrédito, incluso invocando a voz en grito las libertades que se proponen destruir. Sólo cuando esos partidos renunciaron al marxismo cambió realmente la cosa, si bien el peso de los viejos tópicos sigue visible en los partidos socialdemócratas.

También se ve ello en el PNV. Sabino Arana, el Maestro (con mayúscula) de ese partido, inventor del terminacho "Euzkadi", formuló el programa en sus célebres lamentos sobre la fraternidad y amistad reinantes entre las "razas antagónicas" de "vizcaínos y maketos", y sobre la renuencia de la mayoría de los vascos a aceptar el nacionalismo: se trataba de alzar un muro entre las dos "razas", y de dividir a los vascos entre "auténticos" y renegados. A esa idea ha respondido siempre la acción política y cultural del PNV. Y de ella deriva su asombrosa capacidad de hipocresía y traición. Mencioné el otro día un ejemplo, cuando el lendacari Aguirre decía pomposamente a Azaña que el PNV "sólo tiene una palabra", y al mismo tiempo trataba con los fascistas italianos para abrirles el frente. O cuando sugería a dichos fascistas que lanzasen su ofensiva de modo que los batallones nacionalistas apareciesen "copados". No son excepciones: la política peneuvista desde la transición (el "doble lenguaje", caro a J. L. Cebrián) viene a ser algo parecido.

El PNV tiene el mérito, además, de ser el único partido de derecha (y aun de ultraderecha, por lo racista y clerical), capaz de chulear a la izquierda. No me refiero solo a la mísera Izquierda Unida de "Euzkadi". Acabo de oír por la radio a Alfredo Rubalcaba expresarse en cálidos términos hacia la "sinceridad" del PNV en su marcha atrás del pacto de Estella. "Han comprendido que con ETA no se puede ir a ninguna parte, que la violencia no es aceptable", venía a decir, con sinceridad similar a la del PNV. Rubalcaba conoce, desde luego, la ideología del PNV, resumida en las aludidas lamentaciones de Arana, y sabe que ella tiñe la política de dicho partido, con terror y con legalidad, o con mezcla de ambos: separar a "Euskadi" de España, y abrir un foso entre los vascos, según acepten o no el nacionalismo. Pero este programa lo encuentra aceptable el líder socialista, siempre que obre "sin violencia", de manera "democrática". ¡Así ganó Hitler el poder!

Una cosa es que el PNV se mantenga -muy más o menos- en la legalidad, y otra que sea un partido democrático. Cuando los rubalcabas presentan al PNV como democrático, ellos mismos dejan de serlo en alguna medida, y cuando consideran el terrorismo como la única perversión de ETA, se unen al carro del PNV. Porque en el PSOE, pese a su abandono del marxismo, siguen presentes dos tendencias: el poco aprecio por las libertades y el aprecio aun menor por la unidad de España.

Cogestionar la seguridad
JOXAN REKONDO El Correo 22 Noviembre 2002

Dice Michel Wieviorka que «siempre hay exceso o defecto cuando se trata de terrorismo». Algo de esto nos ha ocurrido estos últimos días. Del entusiasmo desatado a raíz de los sucesos de Madrid hemos pasado sin transición al abatimiento tras el asesinato de José María Lidón en Getxo y el atentado contra la Ertzaintza en Bilbao. El terrorismo derrotado de anteayer se ha convertido súbitamente en el todopoderoso de hoy. Así como parecía empequeñecerse después de lo ocurrido en Madrid, el atentado de Getxo y la pancarta trampa del parque de Etxebarria parecen magnificar el poder de la organización terrorista. ¿Por qué?

La explicación no reside, a pesar de lo que digan autores que han defendido lo contrario, en la diferente naturaleza de la sociedad española y de la sociedad vasca. El ‘héroe’ madrileño no es un fenómeno corriente en su contexto. Es, al contrario, ‘héroe’ por su excepcionalidad. No es que de la sociedad vasca no pueda esperarse reacción, ni que se encuentre enferma o entregada, sin sensibilidad moral. No, en efecto, esto no significa que haya allí un cuerpo social corresponsabilizado y entusiasta en la lucha contra el terrorismo y aquí no lo haya. La explicación de este cambio súbito en el clima de opinión, de la euforia a la depresión, está más relacionada con los efectos de la superlativa mediatización y del eco diferente que obtienen los sucesos aquí y allá que con la real implicación de las sociedades referidas en lo que al terrorismo respecta. Y es esta última cuestión la que me ocupa y preocupa en este artículo.

Convendría recordar que John Locke decía que entre las leyes que afectan a las sociedades políticas cabría distinguir tres tipos: la divina, la civil y la de la opinión. A estas alturas, hay muchos que reparan en la ley divina como medida de distinción entre lo que está bien y lo que está mal. Hoy, asimismo, la inmensa mayoría de los miembros de una sociedad confían y exigen que sean la ley civil y sus administradores los que protejan al conjunto de la sociedad del crimen y el delito. Pero queda muy poco margen para la tercera de las leyes, la más efectiva de las que expuso Locke, la ley de la opinión, caracterizada por un ‘consenso tácito y secreto’ que va más allá de la mera expresión de la opinión pública para conformarse como un verdadero cuerpo social que aísla a quien pone a la sociedad en riesgo de disolución. Y esta última ley lockeana funciona poco en la sociedad vasca y probablemente lo hace también a idéntico nivel en la sociedad española.

Pese a ello, es indiscutible que Euskadi es una sociedad política formada por el libre consentimiento de su sociedad. Una sociedad plural, pero con una amplísima mayoría que defiende, además, la legitimidad de sus instituciones. El terrorismo busca derrotar a la Policía vasca, a la Justicia vasca, a las instituciones vascas y a esta misma sociedad vasca. Por eso, la acción de ETA -lejos de responder a una inercia de brutalidad y violencia de la que no puede escapar- es una agresión premeditada, deliberada e ideológica contra esta sociedad política y sus instituciones, que busca destruir y sustituir. La lucha contra ETA, en correspondencia, no puede ser sino ideológica y, como dijera el lehendakari Agirre, ante una lucha ideológica de este estilo «no hay más que esta disyuntiva: con la libertad o contra ella». Desde este punto de vista, ¿cabe, por tanto, otra opción que aceptar nuestro lugar ante la disyuntiva planteada y aportar nuestro trabajo para derrotar a ETA?

Aportar a la lucha por la libertad es tarea permanente porque «el precio de la libertad es la vigilancia eterna», principio del republicanismo político que recuerda Pettit. Vigilar la libertad es también necesario siempre, porque hay quien se siente tentado a suspender su vigencia con motivo de combatir más eficazmente a sus enemigos. Y, finalmente, vigilar la libertad es necesario ya que, ante el riesgo de perderla, la sociedad política vasca no puede confiarse sólo al acierto del poder político y sus responsables.

En este sentido, en la declaración que efectuó tras el asesinato de José María Lidón, el lehendakari proclamó solemnemente que la «sociedad vasca acabará con el terrorismo». Con ello quiere decir, por supuesto, que la Ertzaintza a sus ordenes actuará con toda contundencia, con ‘tolerancia cero’, contra los terroristas. Pero creo que su mensaje apunta todavía más allá. La mención que realiza a la sociedad parece asignar a ésta un importante papel en la gestión de su propia seguridad. En la misma línea que expuso John Locke: «Cuando los hombres se unen en sociedades políticas, aunque entreguen a lo público la disposición sobre toda su fuerza,... conservan sin embargo el poder de pensar bien o mal, de aprobar o censurar las acciones de los que viven y tienen trato con ellos». Con lo que se quieren decir dos cosas. Primera, que los ciudadanos entregan al poder público el uso legítimo de la fuerza para la resolución de conflictos en el marco de las reglas que constituyen la comunidad política que han conformado. Pero, segunda, que las cuestiones que afectan a la comunidad -y la seguridad pública es una de ellas- no se pueden abandonar a la única responsabilidad de los poderes públicos

En materia de seguridad, es sin duda interesante impulsar la cogestión entre el poder público vasco y la comunidad del que éste es responsable. Por eso, el trabajo de implicación social ha de ser permanente. Más allá de campañas de sensibilización y manifestaciones de condena, en Euskadi se precisa como nunca cultivar la ‘ley de opinión’ lockeana. La Ertzaintza debe multiplicar sus posibilidades, mejorar sus recursos preventivos, incrementar la celeridad en la respuesta a los actos delictivos, organizar patrullas y disponer de escoltas para todos los sectores amenazados. Pero no puede recaer todo en manos de la Ertzaintza, máxime cuando la ola de la amenaza se extiende a todos los rincones de la sociedad. Y realmente no se puede escoltar a todos. Por ello, esta misma sociedad debe participar solidaria, activa, plena e infatigablemente en todo aquello que afecte a la seguridad de sus miembros amenazados. A ella corresponde implicarse en la respuesta a las prioridades de seguridad y tutelar la actuación de su Policía, mantener la alerta, movilizarse y colaborar para que los delitos sean descubiertos.

En el País Vasco no es una novedad que se produzca una profunda implicación popular contra los que usan el crimen como herramienta de poder político. El pueblo vasco tiene antecedentes exitosos en materia de implicación popular en la lucha por la libertad y contra el crimen. Era en los tiempos de la justicia popular vasca contra los banderizos. Ante aquella situación, las comunidades atacadas crearon las Hermandades vascas, que no sólo ejercieron una intensa labor de policía sino que organizaron también una eficaz movilización y vigilancia popular que derrotaron a los ‘haundikis’. Dice Adrián Celaya que si hoy tenemos un problema de paz es «por quienes han hecho resurgir el espíritu banderizo, atropellando el sentimiento foral de libertad y de justicia». Aprendamos de nuestra tradición histórica. El resultado de una movilización popular semejante derrotará al terrorismo, fortalecerá los lazos sociales, la cultura política compartida y prestigiará a las instituciones vascas, que son las que la deben liderar.

Garzón imputa a otras 14 personas en la causa contra Gestoras pro Amnistía
Entre ellas están los abogados Chema Matanzas, Ainhoa Baglietto y Julen Arzuaga
AGENCIAS Madrid El País 22 Noviembre 2002

El juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón ha imputado a otras 14 personas en la causa por la que investiga la relación de Gestoras pro Amnistía con ETA, y en la que el pasado día 2 envió a prisión a doce miembros de la citada organización por integración en banda armada.

Fuentes jurídicas han señalado que en la causa, que ha sido declarada secreta, aparecen entre otras personas, como nuevos imputados, los abogados de Gestoras pro Amnistía Chema Matanzas, quien ya está procesado por el caso Ekin, Ainhoa Baglietto, abogada habitual de presos de ETA en la Audiencia Nacional, y el letrado Julen Arzuaga.

Además de los tres abogados referidos, Garzón ha imputado también a Miguel Angel Korta Carrión, procesado en la causa en la que se investiga el aparato internacional de ETA, Xaki, y a ex presos como Mikel Sarasketa.

Estos catorce imputados se suman a los once integrantes de Gestoras y del colectivo de apoyo a familiares de presos de ETA, Senideak, que ingresaron en prisión a principios de este mes bajo la misma acusación.

El juez ha adoptado esta decisión, según las citadas fuentes, a la vista de los informes policiales y de las actuaciones practicadas en esta operación y acordará citar a estos nuevos imputados para tomarles declaración cuando termine de examinar la documentación intervenida en los registros de las sedes de Gestoras.

Además de los tres abogados referidos, Garzón ha imputado también a Miguel Angel Korta Carrión, procesado en la causa en la que se investiga el aparato internacional de ETA, Xaki, y a ex presos como Mikel Sarasketa.

Exceso del derecho de defensa
En el acto de prisión dictado por Garzón contra 12 de los detenidos en la operación Udazken (Otoño) se hacía referencia a la labor desarrollada por abogados de Gestoras, que extraían "datos trascendentales para la seguridad interna de ETA" de los procedimientos penales "excediendo con creces el derecho de defensa".

Señalaba además que la puesta en marcha por parte de Gestoras de las directrices de la banda terrorista es posible "por la presencia en su estructura directiva de miembros de ETA-EKIN" que se dedican además a la "captación de militantes para la estructura operativa de ETA".

Así, y "siguiendo siempre las órdenes de la organización terrorista", Gestoras, a través de los delegados de EKIN que utilizan el nombre orgánico de "ADIDAS", se encarga principalmente del sostenimiento económico del colectivo de presos de ETA para garantizar la cohesión interna y su sumisión a la disciplina de la banda terrorista.

En este sentido, Garzón destacaba que Juan María Olano, para el que ordenó en este auto la busca y captura internacional a efectos de extradición y prisión, es uno de los máximos responsables a nivel nacional "de la estructura integrada en ETA-KAS-EKIN conocida con el nombre de Gestoras Pro Amnistía", junto a Julen Celarain, uno de los 11 miembros de este organismo que se encuentra en prisión.

Anunciaba además que "se ha iniciado la investigación de todas las fuentes de financiación de Gestoras y sus organismos, así como el destino (...) hacia otras estructuras que participan o están vinculadas con el mismo entramado criminal (HB, AEK, y empresas editoriales)".

Jiménez de Parga, sobre Batasuna: «Alemania declaró ilegales a neonazis y comunistas y no pasó nada»
Redacción - Madrid.- La Razón  22 Noviembre 2002

El presidente del Tribunal Constitucional, Manuel Jiménez de Parga, indicó ayer respecto a si se puede incluir en una lista de organizaciones terroristas a un partido político legal como Batasuna, que «los alemanes, al principio de la República Federal alemana, declararon fuera de la Ley, inconstitucionales, a la extrema derecha neonazi y al Partido Comunista y no pasó nada». A juicio de Jiménez de Parga, a los «colaboradores externos de los terroristas» hay que incluirlos «en esa lista de colaboradores de Eta que está elaborando la UE», aunque señaló que no se refería a «nadie en concreto».

En «El Primer Café» de Antena 3 Televisión, que dirige Isabel San Sebastián, el presidente del TC señaló que «si judicialmente se demuestra que hay organizaciones bajo el ropaje de una banda terrorista hay que perseguirlo».

Jiménez de Parga denunció que «el Estado de Derecho falla en el País Vasco» y que «eso hay que erradicarlo». «Tenemos que tener un Estado capaz de garantizar la seguridad en todas las zonas de España, porque si no, no tenemos un Estado, sino otra cosa», recalcó, incidiendo en la necesidad de «un Estado fuerte que luche contra el terrorismo y se presente como tal frente a la UE y los países Iberoamericanos». «No estamos combatiendo suficientemente el terrorismo porque el terrorismo, por sus dimensiones actuales, necesita de la cooperación internacional», precisó. Así, opinó que mientras que todos los países «que forman el entorno español y que pueden albergar a los terroristas no se pongan de acuerdo, el terrorismo no se puede combatir». Aseveró que a España, en la lucha contra Eta, le ha fallado «la colaboración seria y leal de algunos países que siguen dando acogida a los terroristas». «En la lucha contra Eta no hemos tenido la colaboración clara y franca de otros países», sentenció.

Respecto a la detención de los simpatizantes que el martes jalearon a dos terroristas que estaban siendo juzgados en la Audiencia Nacional, estimó que esos «espectáculos» no son propios de un Estado de Derecho. «Hay que aplicar la dureza con quien rompe las reglas del juego», destacó. En respuesta al presidente del PNV, Javier Arzallus, quien ha pedido su dimisión por hablar del «lehendakari de Oklahoma», indicó que acepta las críticas pero rechaza «la interpretación» del dirigente peneuvista.

El doblaje
FRANCISCO UMBRAL El Mundo 22 Noviembre 2002

El señor Pujol, que está en los amenes de su reinado, ha decidido prohibir una película infantil porque no ha sido doblada al catalán. Uno cree que un gran idioma no se hace doblando películas sino leyendo y escribiendo libros monumentales, como los diarios de José Pla que ahora se reeditan. Aparte de que donde los niños ven hoy más cine es en la televisión.

El señor Pujol no ha caído en la cuenta de que una película no es sólo la imagen sino también la palabra. Estamos ya acostumbrados desde niños a que Gary Cooper o Spencer Tracy hablen en español, y este convencionalismo (muy bien realizado, por cierto) se integra en la totalidad de la película. Quiere decirse que estamos familiarizados con un recurso técnico y artístico, como estamos familiarizados con la traducción de algunos escritores exóticos. La traducción es un recurso cultural tan válido y autorizado como otros y que llega a tomar carácter de naturalidad. Rostros y personalidades famosas no pueden salir ahora hablando catalán sin sorpresa y desconcierto del público. Tratando de hacer la película más propia, más infantil, lo que se va a conseguir es distanciarla inútilmente. Si desde que nació el cine lo hubiéramos doblado al catalán, hoy sería ése el lenguaje de Marlon Brando y Meryl Streep para toda la península. Pero existe una inercia de casi un siglo que nos haría intolerable otro doblaje a los españoles, y me temo que también a los niños, que están tan habituados como nosotros a ver y oír a las estrella de Hollywood hablando español.

Por otra parte, si el problema es educativo, habría que empezar con los niños de las escuelas y la televisión, porque a un adulto, catalán o no, que lleva cuarenta años oyendo al citado Spencer Tracy en español, le podría pegar un susto, seguido de desasosiego, el salto al catalán, aunque éste sea el idioma que se habla en su casa. Hay que tener en cuenta, señor Pujol, que toda lengua tiene un fondo de costumbre, un caudal de repetición, una clave de musicalidad donde importa tanto el sonido como el sentido. No basta, pues, con que a los actores se les entienda igual en catalán, que es lo propio, sino que aquellos espectadores habrán perdido el sonido, la cadencia de la palabra en el tiempo, que es lo que les permite asimilar el convencionalismo del doblaje. Pero ese repliegue hacia el catalán, aunque parezca que acerca más el sentido a los espectadores, les aleja el sonido, por falta de costumbre, con lo que preferirán ver la película en versión original, si pueden.

A uno le es indiferente el problema, naturalmente, pero me permito opinar que en este caso se ha olvidado el manadero profundo de las lenguas y lo que las hace vivas. La costumbre del español en el cine es tan honda que sólo puede sustituirse por su versión original en inglés, y aun así la fruición se pierde, a cambio de gustar las calidades originales en la voz de los grandes actores. Hay muchos recursos para catalanizar Cataluña, pero éste del cine no es el más adecuado, señor Pujol. Puede usted empezar con los niños de hoy, pero no jugar con la costumbre cinematográfica de los adultos, que forma parte interior de su experiencia estética. Una película es del que la ve y las que nosotros vimos eran así.

Herrera afirma que el castellano es un valor en los intercambios con Japón
Estima que es fundamental por el enriquecimiento cultural y en lo económico
El presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, destacó en Salamanca el gran potencial que supone el aprendizaje de la lengua española para fomentar los intercambios culturales y económicos de la región con Japón, país del que 60.000 estudiantes realizan en la actualidad cursos de nuestro idioma, lo que se ha de poner de relieve desde esta comunidad, por ser una de las principales cunas de la lengua española. Destacó la importancia económica que tiene nuestro idioma, que es hablado por 400 millones de personas.
ASH/Agencias - Salamanca.- La Razón 22 Noviembre 2002

El presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, destacó en Salamanca la importancia del castellano en dos campos tan fundamentales como el de la cultura y el de la economía, en las relaciones de la región con Japón.

Herrera, que participó junto al ministro de Asuntos Exteriores, Josep Piqué, en el V Foro España-Japón, recordó que en el reciente Congreso Internacional de la Lengua Española, celebrado en Valladolid, se puso especial interés en el valor económico del español y en la necesidad de incorporarlo a las nuevas tecnologías de la comunicación, para hacerlo más competitivo con el inglés.

El presidente regional subrayó la importancia de incrementar las relaciones con Japón para favorecer un avance en las nuevas tecnologías y las comunicaciones, materias en las que el país nipón es uno de los referentes internacionales.

Herrera recordó que hay establecidas cinco empresas japonesas en Castilla y León, relación que deberá intensificarse para conseguir que aumente la inversión nipona en la región.

Asimismo, y en relación con el idioma considero a la universidad de Salamanca y a otros centros de la comunidad, como puntos de referencia para la enseñanza del castellano a los estudiantes de todo el mundo.

Importancia cultural
Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores, Josep Piqué, que inauguró el V Foro España-Japón, resaltó la importancia de la cultura tanto en la política exterior como en la actividad diplomática de todos los países.
Piqué destacó el «componente estratégico» de difusión internacional que permitirá a España la Capitalidad Cultural Europea de Salamanca 2002, actos que coincidirán durante los seis primeros meses del año con la presidencia española de la Unión Europea.

Por su parte, el consejero de Industria, Comercio y Turismo de la Junta de Castilla y León, José Luis González Vallvé, avaló ante los empresarios japoneses las ventajas que ofrece Castilla y León, para que lleven a cabo aquí sus inversiones.

Vallvé consideró a la región como una de las más seguras del mundo, señaló los incentivos que tienen las empresas y señaló que tienen hasta un 40% de subvención.

El consejero de Industria indicó también como factores favorables la disposición de suelo industrial a precios normales, la mano de obra y una buena capacitación tecnológica en determinados sectores, lo que hacen de Castilla y León un sitio atractivo donde invertir.

Las Academias aseguran que con la incorporación de americanismos, el español vive "una nueva realidad"
La vigésimo segunda edición del Diccionario de la Lengua recoge unos 21.000 americanismos, un tercio más que en la edición anterior
Juan Ramón Rojas San José Estrella Digital 22 Noviembre 2002

Con la incorporación de más de 21.000 americanismos en la nueva edición del Diccionario de la Lengua Española, el español vive una "nueva realidad", afirmó ayer en Costa Rica el secretario general de la Asociación de Academias de la Lengua Española, Humberto López Morales.

"Nunca en la historia, la lengua española ha tenido la perspectiva y la realidad como la que tiene en este momento, que es su mejor momento", dijo López Morales, que presentó ayer, martes, en Costa Rica la vigésimo segunda edición del Diccionario de la Lengua Española.

Esta edición recoge unos 21.000 americanismos, un tercio más que en la anterior, de 1992, los cuales representan cerca de la cuarta parte del total de entradas del Diccionario, que tiene unas 80.000 palabras.

El 60% de los estudiantes estadounidenses prefieren el español como segunda lengua, según Lopéz Morales

El académico puertorriqueño, de origen cubano, señaló que el español también vive su mejor momento en países que lo tienen como segunda lengua, como en Estados Unidos.

El 60% de los estudiantes estadounidenses prefieren el español como segunda lengua, dijo. Lopéz Morales añadió que es además la segunda lengua de comunicación internacional y un idioma de "gran cultivo literario".

En su opinión, ahora las 22 academias de la lengua española que forman parte de la Asociación están más preocupadas por la "unidad" del idioma que por la "pureza", que privó anteriormente.

Hispanohablantes
López Morales explicó que para la inclusión de americanismos no se tuvo en cuenta el número de hispanohablantes de cada país y, así, por ejemplo, los "hondureñismos" crecieron en un 700%, mientras los "argentinismos" lo hicieron sólo en un 55%.

"La presencia de América, real y depurada, no ha hecho más que empezar. Si se mantiene esta vocación, como esperamos que se va a mantener, las próximas ediciones del diccionario español serán más americanas para hacer honor a una realidad", afirmó López Morales.

La edición vigésimo segunda del Diccionario "marca una nueva era para la lengua española, más realista y más atractiva", afirmó el académico. El 90% de los hispanohablantes residen en el continente americano, mientras que en España viven menos del 10%.

El académico dijo que de ahora en adelante no puede ser llamado Diccionario de la Real Academia Española como en el pasado, sino el diccionario "de las Academias Españolas o el Diccionario Español".

López Morales dijo que también en un plazo de tres o cuatro años se publicará un diccionario que recogerá unos 125.000 americanismos, un tercio más que la reciente edición del Diccionario de la Lengua Española, que tiene unos 81.000 términos.

Para concretar este proyecto se han celebrado cuatro reuniones, la primera en Montevideo, en 1996, y luego en Santiago de Chile, Lima y Buenos Aires.

En la presentación de la vigésimo segunda edición del Diccionario de la Lengua Española el académico de la Real Academia Española Guillermo Rojo destacó el aporte que ofreció la tecnología para la elaboración de esta edición.

Con el aporte de los nuevos avances tecnológicos, el texto se estará actualizando diariamente en la página electrónica de la Real Academia Española con términos que se irán recogiendo e incorporando conforme sean aceptados sin esperar que sean publicados en un libro, precisó.

Rojo dijo que "ahora podemos poner en cualquier parte el diccionario y se puede tener sin moverse de casa", mediante la página web.

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