AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 24 Noviembre   2001
#Eta contra todos; todos contra Eta
Editorial La Razón 24 Noviembre 2001

#LA ESTUPIDEZ ASESINA, LA CEGUERA POLITICA
Editorial El Mundo 24 Noviembre 2001

#ETA, contra la Ertzaintza
Editorial ABC 24 Noviembre 2001

#Esos héroes que matan guardias
Luis Ignacio PARADA ABC 24 Noviembre 2001

#Diferentes campos
GERMAN YANKE El Mundo 24 Noviembre 2001

#ETA, como los GRAPO
Editorial El País 24 Noviembre 2001

#La ceguera europea
Ignacio Villa Libertad Digital 24 Noviembre 2001

#Unidad con la Ertzaintza
Editorial El Correo 24 Noviembre 2001

#La dudosa amistad de Arabia Saudita
Jeff Jacoby Libertad Digital 24 Noviembre 2001

#Dos etarras matan por la espalda a dos policías vascos cuando regulaban el tráfico en la localidad guipuzcoana de Beasain
E. M. - Bilbao.- La Razón 24 Noviembre 2001

Eta contra todos; todos contra Eta
Editorial La Razón 24 Noviembre 2001

El repugnante asesinato, ayer, a manos de Eta de dos ertzainas, una mujer madre de tres hijos, y su compañero, mientras ambos regulaban el tráfico en Beasaín, confirma trágicamente la campaña emprendida por la banda terrorista contra ese cuerpo policial, ya atacado con la pancarta-trampa que camuflaba una bomba, que pudo asesinar a otros dos agentes. Es una ofensiva calcada a la que esta banda emprendió contra las Fuerzas de Seguridad del Estado en el País Vasco en la época de la Transición. Entonces, las bombas se escondían bajo ikurriñas, y los blancos eran agentes de Tráfico o cualquier otro que resultara fácil para los pistoleros. Y, como entonces, el objetivo es el mismo: llevar la máxima inseguridad y desmoralización a los policías hasta el punto de procurar que se retiren de las calles, para dejarlas a merced de la agitación etarra.

Eta, con su cobardía congénita, está echando el pulso definitivo al PNV. Porque estos atentados están dirigidos contra la policía que controla el Gobierno Ibarreche. La banda criminal quiere demostrar que el poder verdadero es el suyo, y que cualquier proyecto, del género que sea, no puede hacerse sin contar con la fuerza que le prestan sus armas.

Pero el PNV tiene la representación democrática en la Comunidad Autónoma, y no puede dar su brazo a torcer. Su lugar está junto al resto de los partidos y grupos sociales amenazados por el terrorismo. Por ello debe unirse a ellos, aplazando cualquier reivindicación hasta que Eta sea vencida. Y la Ertzaintza es un cuerpo profesional que, de la misma manera que la Policía Nacional y la Guardia Civil resistieron el embate de Eta, también puede lograrlo. Para los ertzainas, como para el resto de los españoles, acabar con Eta es una cuestión de supervivencia. Sólo quitando a Eta toda esperanza de victoria y aislándola social, política y policialmente puede eliminarse esa pesadilla criminal.

Porque la amenaza etarra está extendida como una hidra por la piel de España, último país europeo que sufre el fundamentalismo terrorista. Así lo demuestra el atentado de Beasaín y las diligencias policiales que hoy publica en exclusiva LA RAZÓN sobre el «comando Madrid» de Eta, dos de cuyos miembros fueron recientemente detenidos. Y si el mundo quedó conmocionado por el ataque a Estados Unidos, debe saber que España vive un 11 de septiembre permanente. Y que, de la misma forma en que el terrorismo de origen islamista ha conmocionado a todos, el terrorismo fundamentalista etarra merece el mismo sentimiento de rechazo, y la misma convicción solidaria nacional e internacional en la respuesta. Las declaraciones de los etarras detenidos explican con crudeza que los terroristas habían fijado ya blancos concretos. Entre ellos, el prestigioso economista Juan Velarde y los concejales del Partido Popular María Antonia Suárez y Adriano García Loigorri. Es decir, una persona de relevancia social e intelectual y dos políticos del partido en el Gobierno. Potenciales víctimas afortunadamente salvadas, gracias a la valentía impagable de un ciudadano que posibilitó la captura del «comando», que para Eta representaban su deseo de extender el terror a la sociedad en sus instancias más sensibles.

Pero, además, Eta también planificaba un atentado contra el edificio de una empresa señera, la petrolera Repsol, que por su método de coche-bomba hubiera podido, como ha sucedido en otras ocasiones, causar un indeterminado número de víctimas entre la ciudadanía.

¿Es todo esto suficiente como para que los países amigos, aliados o socios de España entiendan lo trascendental que es su ayuda para colaborar contra el terrorismo de Eta, para impedir el refugio de pistoleros y adláteres, para cerrar el grifo del aprovisionamiento, para neutralizar sus bases logísticas? Entendemos que así deben asumirlo, tanto en Europa como en América, donde ahora se celebra una Cumbre que debe apostar fuerte contra todo tipo de terrorismo. Y más cuando, desde España, no se reclama una alianza para una campaña bélica, como Estados Unidos ha hecho sin dudarlo ante la amenaza en su suelo, sino simplemente el auxilio de las administraciones de Justicia y de las Policías para que a Eta se le cierren todas las puertas: las económicas, por supuesto, pero también las «políticas», para que se acaben definitivamente las justificaciones de la propaganda del nacionalismo ultraradical en el mundo.

Las diligencias del «comando Madrid» (que no es uno, sino un aluvión de pistoleros que se desplazan a la capital y posteriormente se relevan) demuestran también el grado de infiltración de los etarras y la necesidad de que se pongan en guardia todos los ciudadanos, cuya colaboración es imprescindible contra Eta. Esta penetración en la sociedad queda reflejada en el hecho de que los terroristas disfrutaran, por la amistad con unos peruanos, del servicio doméstico del hijo de un gran empresario de la comunicación, hasta de la piscina privada de su chalé. Macabra presencia que denota la impunidad con la que se mueven los pistoleros; acabar con ella es el gran reto de nuestras policías.

LA ESTUPIDEZ ASESINA, LA CEGUERA POLITICA
Editorial El Mundo 24 Noviembre 2001

Que la Ertzaintza estaba desde hace meses en el punto de mira de ETA no era ningún secreto. El pasado miércoles, dos agentes de la Policía autonómica vasca salvaron milagrosamente su vida cuando les estalló un artefacto mientras se disponían a retirar una pancarta en Bilbao. Anoche, no tuvieron tanta suerte: dos ertzainas que dirigían el tráfico en Beasain fueron salvajamente asesinados por la banda terrorista.

Desde el final de la tregua, ETA ha segado la vida de cinco miembros de la Ertzaintza: un subcomisario, tres agentes y un escolta.Y otros dos estuvieron a punto de fallecer abrasados en una emboscada en Portugalete. Pero el crimen de ayer rebasa los límites de todo lo imaginable tanto por la actividad de servicio urbano que prestaban las víctimas como por la personalidad de una de ellas: una joven madre con tres hijos.

Presa de su locura irracional, ETA pretende demostrar que no le tiembla el pulso a la hora de vengarse de una institución a la que no perdona su compromiso con la lucha antiterrorista y la defensa de las libertades vascas.

Al disparar contra estos dos indefensos agentes, que estaban realizando una misión cívica, la banda terrorista atentó ayer contra todo el pueblo vasco y contra su Gobierno democráticamente elegido. La estupidez asesina de ETA no respeta a nada ni a nadie.

Pero las balas dirigidas contra los dos ertzainas eran también un mensaje a los dirigentes del PNV, empeñados en una imposible negociación con un grupo talibán que ha erigido el mito étnico en asesina religión y equivocados en una estrategia que les llevó a pactar con los que justifican la violencia. Con ETA no se puede negociar ni discutir. Sólo cabe una alternativa: acabar social, política y policialmente con la banda. Si no se logra avanzar por este camino, ETA está dispuesta a terminar no sólo con quienes no comparten las ideas nacionalistas sino además con todos aquellos que considera un obstáculo, Erzaintza e instituciones de autogobierno incluidas.

Iñaki Anasagasti expresaba ayer su indignación por las recientes declaraciones de Arnaldo Otegi, en las que afirmaba que Batasuna jamás romperá con ETA. Lo lamentable es que haya tenido que haber dos víctimas tan singulares por medio para que alguien del PNV pronunciara estas palabras.

¿Abrirán esta vez los ojos Ibarretxe y Arzalluz ante la declaración de guerra que les ha dirigido ETA o seguirán haciendo el juego a estos criminales, cuya abyección supera su fanatismo? Sólo hay una política posible: la reconstrucción del frente de todos los partidos democráticos, aparcando todas sus diferencias para combatir a un terrorismo que se ha convertido en el principal enemigo del pueblo vasco. El PNV tiene que elegir.

ETA, contra la Ertzaintza
Editorial ABC 24 Noviembre 2001

ETA ha persistido en su acecho a la Ertzaintza hasta que ha conseguido, ayer en Beasain, el asesinato de dos de sus miembros, Javier Mijangos y Ana Aróstegui. En documentos incautados y en comunicados a sus medios afines, los etarras habían advertido de que la Ertzaintza era un objetivo más de su estrategia. Cumplieron su amenaza con los asesinatos de Iñaki Totorika y Mikel Uribe y pretendieron aumentar su golpe el pasado miércoles, con la explosión de una bomba camuflada tras un pancarta colocada en un parque bilbaíno. En este momento de profundo dolor por la pérdida brutal de dos servidores del Estado y la destrucción de dos familias, la sociedad y todos los poderes públicos deben rodear a la Ertzaintza con el máximo apoyo y la más sincera solidaridad. La muerte de los dos ertzainas es un golpe a la sociedad española, a su democracia y a sus instituciones, tan alevoso y criminal como la muerte de cualquier otro miembro de las Fuerzas de Seguridad. Todos los asesinados por ETA son de los nuestros, porque frente a ETA no caben matices sobre la adscripción de las víctimas que sufren su violencia. Esta es la lección que deberían aprender quienes aún juegan con las palabras, provocando hostilidades contra jueces, periodistas, policías o concejales y lamentando luego los resultados que ETA pone sobre la mesa.

Tienen razón los que dicen que no bastan las condenas. Del Gobierno y de los partidos no nacionalistas poco se puede pedir que no estén dando ya contra el terrorismo. Es el nacionalismo vasco el que ha de extraer las consecuencias de este doble asesinato, cometido en el umbral de su poder y como prueba de resistencia de ese poder. Al Gobierno de Ibarretxe le corresponde, antes que a nadie, respaldar a la Ertzaintza, dotando a sus miembros de los medios necesarios para luchar contra ETA. El jueves pasado, el sindicato Erne denunciaba en su asamblea que los ertzainas se sentían «indefensos ante ETA». Los dos policías asesinados estaban afiliados a Erne. Al mismo tiempo, Ibarretxe debe hacer público otro compromiso. En el pasado, el nacionalismo acabó sucumbiendo a la presión de ETA, que la banda administraba con calculada frialdad, alternando la violencia callejera con actos de terrorismo. El PNV tiene ante sí la posibilidad de rectificar, aunque sea por el dolor que el asesinato de estas víctimas les está causando, y sumarse al esfuerzo del Gobierno central, de los partidos constitucionalistas, de la sociedad y de los Estados europeos para hacer de ETA el enemigo a abatir, y no seguir tratando a la banda terrorista como un interlocutor que no atiende los blandos requerimientos de desaparición que le dirige el lehendakari. Ahora, Ibarretxe tiene que dejar de implorar la disolución de ETA y empezar a erradicarla por medio de la Ertzaintza y en colaboración con el Ministerio del Interior.

Esos héroes que matan guardias
Por Luis Ignacio PARADA ABC 24 Noviembre 2001

En el manual del buen terrorista debe de estar escrito que cuanto más vil es el crimen más se asciende en el escalafón. No es difícil matar a un juez. Ni a un concejal, un militar, un funcionario, un periodista. No suelen tener escolta ni ir armados ni mirar alrededor por si las víboras han subido a la ciudad. Basta con unos kilos de dinamita, una bomba lapa, una olla cargada de metralla y activada con un mando a distancia. Ni es extenuante hacer estallar bombas, lanzar granadas, arrojar cócteles molotov para acabar con las vidas y pertenencias de la buena gente que camina temprano por la calle para ir a su trabajo. Para demostrar el valor y hacer méritos ante la cúpula hay que saber disparar por la espalda y ser un héroe de la guerrilla urbana. Hay que amedrentar a tenderos, destrozar mobiliario urbano, abandonar juguetes explosivos junto a los bares para que las abuelas se los regalen a sus nietos. Pero con eso sólo se consiguen objetivos parciales.

¿Qué puede llevar a ETA a pegar un tiro en la nuca a una mujer de uniforme, a matar a miembros de la Policía autónoma vasca? ¿El afán de venganza por sus últimos éxitos? ¿El intento de amedrentar a sus jefes políticos para que miren hacia otro lado? ¿Provocar una reacción del Gobierno central que termine por poner al País Vasco bajo la jurisdicción de otras Fuerzas y Cuerpos de la Seguridad del Estado? ¿Justificar el delirio ideológico de la invasión? No. Lo que lleva a ETA a matar ertzainas es un intento desesperado de conseguir el objetivo total. De momento, ha logrado que el Sindicato Profesional de la Ertzaintza remitiera anteayer una carta al consejero vasco de Interior en la que exige «que se aumenten las medidas de seguridad a los agentes de la Policía vasca». La Policía pidiendo protección al Gobierno autónomo. ¿No es la mejor manera de forzar al PNV a que pacte con ETA? ¿No es eso lo que quieren esos héroes que matan guardias?

Diferentes campos
GERMAN YANKE El Mundo 24 Noviembre 2001

Sostiene Sun-Tze en El arte de la guerra que no se puede vencer al enemigo si no se es capaz de introducirse en su mente y descubrir cómo funciona. ¿Qué puede haber, qué estrategia, en la de los que ayer asesinaron a dos policías autonómicos en Beasain? ¿Pretenden, además del asesinato vil, poner trabas a un posible entendimiento de la «familia nacionalista» que, se subraye o no, tiene la desgracia de alojar a los terroristas?. ¿O pretenden forzar al PNV a un entendimiento más rápido, con la consabida táctica de matar para debilitar las posiciones de los otros?

En la mente de los asesinos de ETA no hay sino ese totalitarismo que tiene la violencia en su entraña. Se trata siempre, con las armas, de salirse con la suya, jamás de ser razonable.

Se nota porque se desprecia la vida y los derechos humanos, porque la libertad es su enemigo, y porque, según creen, sólo así pueden imponerse. Toda legalidad, todo orden basado en la voluntad democrática, es un enemigo a batir y a esa realidad pertenece la Policía Autónoma vasca.

Las opciones que ofrece ETA son sólo éstas: o las instituciones se degradan hasta convertirse en instrumentos de su barbarie o se utilizará esa barbarie espantosa contra ellas. O se rinde la sociedad a sus dictados o se mantendrá la violencia terrorista.

Por eso tiene razón Sun-Tze: para terminar con ETA no hay que dar crédito a ningún espejismo de negociación, que sólo es la rendición ante esos asesinos y liberticidas.

Para terminar con ETA hay que ser inflexibles en lo que les aterra: los principios firmes y la enérgica acción policial para poner a los terrroristas ante los tribunales.

No hay otro destino que la cárcel para estas mentes asesinas.Una vez que está claro cómo funcionan no hay alternativa. Se trata de acabar con ellos o, por mucho que se disfrace de soberanismo, autodeterminación o lo que se quiera, que terminen ellos con nosotros.

ETA, como los GRAPO
Editorial El País 24 Noviembre 2001

Dos agentes de la Ertzaintza, un hombre y una mujer que regulaban el tráfico, fueron asesinados a tiros anoche en Beasain. Hace cuatro días ETA ya lo intentó sin éxito en Bilbao con otros dos policías autonómicos vascos. Es evidente que en la agenda criminal de los jefes de la banda figura que ahora toca matar a miembros de la Ertzaintza. Los encargados de la parte literaria de la empresa criminal que dirige ETA nos explicarán que lo lamentan profundamente, pero no había más remedio porque la policía vasca pretendía detener y poner a disposición judicial a los asesinos de las víctimas anteriores.

ETA ha asesinado a 14 ertzainas, cuatro este año, y herido a muchos más. A mediados de los noventa lanzó una ofensiva contra mandos de ese cuerpo significados por su proximidad al PNV. A posteriori justificaron la ofensiva como una forma de presionar a ese partido (para que modificase su estrategia), sin que pudiera decirse que atentaba contra sus militantes. Ahora, pocos meses después de que la Ertzaintza desarticulase al núcleo del llamado comando Donosti, los jefes de ETA han decidido asesinar agentes anónimos: matar a cualquier policía que, sin protección especial, regula el tráfico a la entrada de un pueblo de Guipúzcoa; como los GRAPO, cuando iniciaron su carrera criminal matando a policías nacionales que patrullaban por las calles de Madrid.

Con su atentado de anoche, ETA busca neutralizar a ese cuerpo policial: transmitir el mensaje de que puede matar a cualquiera de los 7.500 agentes adscritos a la Consejería vasca de Interior. Se trata, por tanto, de un desafío directo al Gobierno vasco, responsable de la seguridad en la comunidad autónoma. La derrota de ETA será el resultado de la eficacia policial más la deslegitimación de la violencia desde su propio campo. Que ilegalizar a Batasuna o incluirla en una lista de organizaciones terroristas plantee dificultades jurídicas no significa ignorar su vinculación con la banda, acreditada por decenas de actas de reuniones de la coordinadora KAS investigadas por el juez Garzón. Su portavoz, Arnaldo Otegi, reiteraba el domingo pasado que su formación nunca irá contra ETA.

El 'desprecio' expresado ayer por el diputado nacionalista Anasagasti contra quienes de esa manera expresan su sometimiento a la banda tendría que traducirse en una actitud más decidida de aislamiento de ese mundo. Que sepan que los nacionalistas les consideran una banda terrorista, como los GRAPO, y no unos patriotas equivocados.

La ceguera europea
Ignacio Villa  Libertad Digital 24 Noviembre 2001

Las dudas de la Comisión Europea sobre la inclusión de Batasuna en la lista de organizaciones terroristas de la UE nos devuelve a la dura realidad de la incomprensión europea sobre la lucha contra el terrorismo. Aunque luego hayan rectificado, lo cierto es que Europa, otra vez, volvía este viernes a sus reticencias, recuperaba viejas actitudes de falta de compromiso con la lucha contra el terror, desenterraba "poses" de comprensión hacia los que encubren a los terroristas, insistía en mirar hacia otro lado y persistía en una actitud más cercana al miedo y a la cobardía que a la determinación de plantear una lucha contra todo el entramado terrorista: los que matan y los que les dan cobertura.

Las pegas que este viernes pusieron desde Bruselas, aunque horas después rectificaran con un comunicado "aclaratorio", nos volvían a situar sobre la dura realidad comunitaria que merece la pena denunciar una vez más. Está impregnada toda ella de una actitud funcionarial y de anquilosamiento político que atrofia su estructura y le impide comprender lo que supone el pulso político y la capacidad de reacción ante las novedades que puedan ir surgiendo. Parece, tristemente, que en Europa sólo se entienden las cosas cuando ocurren desgracias como la del 11 de septiembre. Necesitan situaciones extremas para reaccionar, pero con el paso de las semanas se vuelven a acomodar en esta actitud fría y distante hacia la lucha con el terrorismo. Con esta frialdad, con esta indiferencia, Bruselas se sitúa más cerca de los que dan cobertura a los terroristas que de los que luchan contra el terrorismo a favor de la libertad y de la democracia.

Pese a todo, Europa parece reaccionar, aunque sea a trompicones, y, desde luego, los pasos que se han dado estos últimos meses son más importantes que los de los últimos años. Pero junto a eso, Europa sigue siendo a veces dura y lenta de entendederas. ¡Cuántos años han tenido que pasar para que nuestros vecinos europeos entendieran, al menos un poco, que el terrorismo de ETA era puro terrorismo y que como tal había que tratarlo a lo largo y ancho de todo el Viejo Continente! Francia, Bélgica y Portugal, por poner sólo tres ejemplos, han sido a lo largo de décadas la demostración más clara de que, cuando el problema es de otros, no están dispuestos a complicarse la vida. Con los atentados del 11 de septiembre parece que ya se han convencido de que el terrorismo es cosa de todos y que, por lo tanto, hay que combatirlo desmontando, por ejemplo, "los paraísos de terroristas". Ahora toca el siguiente capítulo, como es la necesidad de combatir las tramas políticas económicas y sociales que sostienen a los terroristas.

Europa es lenta y reacciona tarde y mal. Lo acabamos de ver con la rectificación, aclaración o como quiera que llamen a su ridículo de este viernes. Desgraciadamente, eso no es ninguna novedad. Ante tal actitud hay simplemente que insistir con paciencia, con constancia, sabiendo que la razón está de nuestro lado y que no hay excusas para permitir que sobreviva, tras la captura de los terroristas que aprietan el gatillo, una infraestructura que es la que realmente les da oxígeno para seguir actuando. Batasuna es una realidad anacrónica, y el que dude de su conexión con el terrorismo no estaría de más que se diera una vuelta por algunos pueblos del País Vasco para entender que, cuando se habla de terror, se habla de todo: de las pistolas y de la cobertura política, económica y social. No darse cuenta es ponerse intencionadamente una venda en los ojos.

Unidad con la Ertzaintza
Editorial El Correo 24 Noviembre 2001

ETA asesinó ayer a Ana Isabel Arostegi y a Francisco Javier Mijangos cuando ambos se encontraban sirviendo a sus conciudadanos en Beasain. El atentado mortal perpetrado contra los dos ertzainas mostró una vez más la crueldad sin límites con que los terroristas pretenden aterrorizar al conjunto de la sociedad vasca, dando rienda suelta a un odio inconcebible y a una frialdad plena de sadismo. Cegados por el fanatismo más atroz, los activistas de ETA no son capaces siquiera de reconocer en sus víctimas el latido de una vida humana, de ponerse a pensar en el inmenso dolor que causan cada vez que arrebatan la vida de una persona y destrozan la de sus seres queridos. Tres criaturas, huérfanas de madre, y un bebé, sin padre, se enfrentan ahora a la más terrible de las situaciones que puedan imaginarse para tan tierna edad. Es precisamente eso lo que iguala el terror en el mundo, siendo absolutamente anecdóticas las diferencias históricas o las características que presenta cada fenómeno de violencia: el impulso asesino con que una minoría pretende imponerse a la mayoría actuando como verdugos implacables de sus congéneres.

Ya la explosión a distancia de la bomba que el pasado martes hirió a otros dos ertzainas suscitaba los peores augurios sobre una nueva ofensiva terrorista que ha vuelto a colocar a los agentes de la Policía autónoma en el centro de su depravada diana. La grave preocupación manifestada por la última asamblea del sindicato Erne respecto a las condiciones de inseguridad en que se ven obligados a desempeñar su tarea los agentes de la Ertzaintza respondía, sin duda, a la amenaza directa que pende sobre su integridad. Sería erróneo, por simplista, concluir que ésta es la respuesta de ETA a la eficacia que está demostrando la Policía autónoma en la lucha antiterrorista; la respuesta a la leal colaboración que está permitiendo al Ministerio y al Departamento de Interior coordinar todos los esfuerzos policiales contra ETA. Tan erróneo como pretender que los ertzainas podrían quedar a salvo de la ira terrorista por el hecho de formar parte de un cuerpo propio de Euskadi, por ser paisanos de asesinos como los que ayer actuaron en Beasain, o porque sobre la opinión pública planea una inadmisible identificación entre Policía autónoma y nacionalismo gobernante. Porque lo que de verdad pretende la banda terrorista es amilanar a todos los sectores que constituyen los pilares de la sociedad democrática y del Estado de Derecho. Y en especial a aquellos sectores cuya función social depende especialmente de su estrecha relación con la ciudadanía y la normalidad cotidiana.

Al consignar en el artículo 17 del Estatuto la creación de la Policía autónoma como instrumento que permitiera a las instituciones vascas la asunción de competencias en materia de seguridad, sus redactores pusieron la primera piedra de una de las realidades más singulares y esperanzadoras de nuestro autogobierno. Nadie hubiese imaginado entonces que veintidós años después la Ertzaintza iba a verse obligada a combatir el terrorismo de ETA, mientras ETA convertía a sus miembros en objetivos prioritarios de sus atentados mortales. El nacimiento de la Policía autónoma implicaba la creación de un cuerpo nuevo cuyas virtudes debían ser su propia génesis democrática y la imbricación de sus integrantes en la sociedad vasca. Pero los policías autónomos encuentran verdaderos problemas para compatibilizar su tarea profesional con su vida personal en un entorno cotidiano tan reducido como el de los pueblos y ciudades del País Vasco. El control que sobre su identidad ejercen los círculos a través de los que ETA obtiene información constituye un factor de permanente inquietud y un riesgo cierto para sus vidas. Además, las propias tareas de seguridad ciudadana y tráfico que desarrolla la Ertzaintza inducen al desempeño de dichas funciones de forma confiada. De la manera que las estaban desarrollando ayer Ana Isabel Arostegi y Francisco Javier Mijangos en medio del intenso tráfico de un viernes por la tarde. Una Policía cuya primera preocupación es preservar la seguridad de sus miembros ofrecerá siempre un servicio más limitado y distante respecto a la ciudadanía.

Pero es indudable que las instituciones y la sociedad entera han de asumir la responsabilidad de garantizar esa seguridad a la Ertzaintza, poniendo a su disposición los medios necesarios para reducir al máximo la acechante amenaza terrorista. Por si alguno de sus mandos albergara alguna duda, todos y cada uno de los ertzainas que forman parte de sus distintas promociones son conscientes del grave riesgo que corren por el mero hecho de serlo. Ése ha de ser también el grado de conciencia con que la ciudadanía vasca ha de respaldar unánimemente la tarea de quienes han hecho del servicio público policial una profesión que implica una gran entrega y muchas renuncias.

Precisamente cuando atraviesa por momentos de extrema debilidad y marginación, ETA trata de fortalecerse arremetiendo contra los flancos más sensibles de la democracia, ampliando el radio de acción de su dispositivo letal e intentando restablecer el clima social de impotencia y fatalismo con que mejor alimenta su horror. Por eso mismo, en momentos como éste, todas las rencillas políticas y todas las desconfianzas mutuas han de quedar definitivamente aparcadas para dotar a la sociedad vasca del único instrumento realmente eficaz en la lucha contra el terror: la unidad democrática. El propio aliento social y el apoyo institucional que precisan hoy los ertzainas dependen de la unidad sin fisuras que los partidos políticos y el movimiento pacifista muestren como homenaje duradero a la memoria de todas las víctimas del exterminio fascista que ETA practica y sus entornos secundan como cómplices y apologetas de la extrema irracionalidad.

La dudosa amistad de Arabia Saudita
Jeff Jacoby Libertad Digital 24 Noviembre 2001

Escuchando al príncipe Bandar, parece que Arabia Saudita es buen amigo de Estados Unidos. “Nuestro papel” -dijo recientemente el embajador saudita a CNN- “es estar sólidamente, hombro a hombro con nuestros amigos, la gente de Estados Unidos [...] En 1990, cuando necesitamos su ayuda, la obtuvimos. Y ahora es nuestro turno estar a su lado”.

Esa es la línea oficial, en la que los sauditas han invertido una fortuna, promocionándola a través de los años. La prensa la repite con frecuencia. Hace un par de semanas la revista Newsweek informó que “ninguna otra nación árabe había sido una amiga tan confiable por tanto tiempo como Arabia Saudita”. ¿Será verdad?

Cuando los terroristas asesinaron a miles de civiles en el ataque del 11 de septiembre, nuestros amigos sauditas reaccionaron con un... silencio absoluto. Otros gobiernos mostraron su horror, su dolor y su furia. Riyadh se quedó callada.

A medida que se supo que la mayoría de quienes perpetraron el ataque terrorista eran ciudadanos de Arabia Saudita y que el líder planificador era miembro de una destacada familia saudita, uno esperaba oír demostraciones de preocupación y que estarían ansiosos de cooperar con las autoridades estadounidenses para encontrar a los responsables.

La cooperación fue casi nula. Las investigaciones apenas habían comenzado cuando Riyadh fletó un jet privado para que docenas de sus ciudadanos, incluyendo a varios miembros del clan de Ben Laden, regresaran de Estados Unidos a Arabia Saudita. Eso significó que el FBI no pudo entrevistar a gente que podía tener información valiosa sobre los secuestradores aéreos.

Pero eso fue tan sólo el comienzo de la falta de ayuda por parte de Arabia Saudita. Cuando Washington solicitó información sobre los terroristas ya identificados, Arabia Saudita empleo técnicas obstrucionistas. Mientras 94 aerolíneas identificaron inmediatamente a los pasajeros que volaban hacia Estados Unidos, la aerolínea saudita rehusó hacer lo mismo. Un mes después del ataque terrorista, el New York Times reportó que Arabia Saudita se seguía negando a congelar los bienes de Osama Ben Laden y de sus allegados.

Especialmente preocupante ha sido la negativa de Arabia Saudita a proscribir las “organizaciones caritativas” que financian el terrorismo de Al Qaeda.

Arabia Saudita le prohibió a Estados Unidos el uso de las bases aéreas que mantiene en ese país en los ataques contra los talibanes. El primer ministro británico, Tony Blair, hizo una gira por el Medio Oriente en busca de apoyo a las acciones militares, pero Arabia Saudita no permitió su visita. Y poco después de comenzados los ataques aéreos en Afganistán, el ministro del Interior saudita, lo mismo que el presidente de Venezuela -otro miembro del cartel de la OPEP- denunció la “matanza de niños inocentes”. El príncipe Nayef se quejó de “no estar nada contento con la situación”.

¿Esos son nuestros amigos?
Por muchos años Estados Unidos ha mantenido una entente con la casa real de Arabia Saudita. Ellos nos venden petróleo y nosotros hacemos la vista gorda respecto a una dictadura intolerante que aplasta a los disidentes en casa, mientras financia y ayuda a los fanáticos más violentos en el extranjero. El problema es que ahora estamos en guerra con esos mismos fanáticos y esa entente no puede continuar.

Llegó la hora de afrontar la realidad. Su dinero, su diplomacia, sus políticas y sobre todo su dogma islámico Wahhabi -extremista, intolerante, agresivo y venenosamente antioccidental- hizo posible la tragedia del 11 de septiembre. Los talibanes y Al Qaeda no son perversiones del wahhabismo, sino su consecuencia directa. Por eso gozan del apoyo de tantos sauditas y explica por qué la sangre de las víctimas está en manos sauditas.

Durante muchos años, la Casa de Saud ha querido jugar con dos barajas, aparentando ser amigo de Estados Unidos al mismo tiempo que financiaba generosamente a los extremistas islámicos por todo el mundo. Cuando han tenido que escoger, prefieren el lado de los extremistas. Por ejemplo, en 1996, las autoridades de Arabia Saudita impidieron que Estados Unidos investigara sobre las bombas en Darhan que mataron a 19 soldados americanos e hirieron a 372. Al FBI no se le permitió examinar las pruebas ni interrogar a los sospechosos. Y cuando un gran jurado procesó a 13 sauditas, Riyadh no permitió que fueran extraditados. Así no se comportan los amigos.

Washington ha permitido durante años que Arabia Saudita dicte los términos de la relación. Porque Arabia Saudita insistió en que Saddam Hussein no fuese eliminado, la Guerra del Golfo fue abortada antes de obtener la victoria. Pero como Saddam no fue destruido, Arabia Saudita requería nuestra protección, por lo que miles de nuestros soldados y aviadores permanecieron allá. Y esa presencia de “infieles” hizo explotar la furia de Ben Laden, quien empleó dinero saudita y reclutas sauditas para construir su ejército terrorista, con el fin de asesinar americanos. Ese servilismo ya nos ha costado muy caro, y ahora nos encontramos frente una encrucijada. ©AIPE http://www.aipenet.com  Jeff Jacoby es columnista del diario Boston Globe.

Dos etarras matan por la espalda a dos policías vascos cuando regulaban el tráfico en la localidad guipuzcoana de Beasain
Dos pistoleros dispararon a los ertzainas que regulaban el tráfico en Beasain y luego huyeron. Uno de ellos murió al instante y el otro una hora después. El martes la banda había intentado, sin éxito, un atentado similar
Dos agentes de la Ertzaintza, un hombre y una mujer, fueron asesinados ayer a tiros por dos terroristas de Eta cuando regulaban el tráfico en un cruce de la localidad guipuzcoana de Beasain. Los fallecidos son Ana Isabel Arostegi Legarreta, de 34 años, casada con un ertzaina, con tres hijos y vecina de Munguía (Vizcaya), y su compañero Javier Mijangos Martínez de Bujo, de 32 años, casado y natural de Vitoria, ambos pertenecientes a la decimotercera promoción de la Ertzaintza. Los dos trabajaban en la unidad de Seguridad Ciudadana de la comisaría de Beasain y la mujer estaba afiliada al sindicato de la Policía vasca Erne, mientras que la otra víctima era de UGT, indicaron fuentes de ambas centrales sindicales.
E. M. - Bilbao.- La Razón 24 Noviembre 2001

El atentado se produjo hacia las siete y cuarto de la tarde en el cruce de Zaldizurreta, donde confluyen la carretera nacional N-I con la salida a Beasain. Fuentes de la Ertzaintza explicaron que en este lugar se sitúa habitualmente una patrulla policial para regular el tráfico, dado que en este punto se registra una gran afluencia de vehículos en hora punta en días como ayer. La pareja de ertzainas acudió a este lugar poco antes del atentado para relevar a otros compañeros que regulaban el tráfico en este cruce.

Minutos después de iniciar sus tareas, dos terroristas, un hombre y una mujer, se acercaron a ellos a pie y les tirotearon por la espalda, según aseguró el alcalde de Beasain, Jon Jauregi, quien no pudo precisar si los pistoleros iban encapuchados, tras lo cual se dieron a la fuga. La agente, Ana Isabel Arostegi, falleció en el acto, mientras que su compañero, Javier Mijangos, resultó herido de extrema gravedad. Un testigo presencial de los hechos aseguró que escuchó varios disparos cuando se encontraba junto a su casa, por lo que acudió corriendo al ambulatorio, que se encuentra en el mismo cruce de Zaldizurreta, para avisar a un médico. «Enseguida salieron varios médicos» de este centro que atendieron a los agentes hasta que llegaron las ambulancias, agregó el testigo. Un facultativo confirmó el fallecimiento de la mujer, cuyo cadáver quedó tendido en el suelo cubierto por una sábana, mientras que Mijangos fue introducido en una ambulancia y, tras practicarle durante unos minutos maniobras de reanimación, conducido a la clínica La Asunción de Tolosa.

El ertzaina ingresó en el servicio de urgencias de esta clínica en estado muy grave, con una bala alojada en la cabeza sin orificio de salida, aunque mantenía sus constantes vitales. Los servicios médicos de este centro estuvieron evaluando la posibilidad de trasladarle al Hospital Nuestra Señora de Aránzazu de San Sebastián dada la gravedad de sus heridas, pero poco después, pasadas las nueve de la noche, confirmaron su fallecimiento.

El cuerpo de la agente fallecida permaneció en el lugar del atentado durante más de dos horas, hasta que acudió el juez de guardia, que ordenó el levantamiento del cadáver, tras lo cual fue trasladado al Instituto Anatómico Forense del cementerio de Polloe de San Sebastián, donde se le practicará la autopsia.
Fuentes de la Policía precisaron que la acción podría ser obra de un «talde» del «comando Donosti», aunque tampoco descartan que detrás del mismo esté el recientemente reconstituido «comando Vizcaya».

Quinto ertzaina
La ofensiva de Eta contra la Ertzaintza tras el final de la «tregua» se ha cobrado la vida de uno de sus mandos, el subcomisario Mikel Uribe, y de cuatro de sus agentes, contando los dos asesinados ayer, el escolta del portavoz del PSOE en el Parlamento vasco, Fernando Buesa, Jorge Díaz Elorza; e Iñaki Totorika. Los golpes de la banda a la cúpula policial vasca fueron anunciados en el «Zutabe»¬ boletín interno de la banda¬ de diciembre del pasado año, en el que los terroristas afirmaban que el PNV había perdido la dirección de la Policía vasca y que los ertzainas «quieren condicionar la propia situación política y la línea de intervención política del PNV».

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