AGLI

Recortes de Prensa     Martes 27 Noviembre   2001
#Una nueva vía para acorralar a los correligionarios de ETA
Impresiones El Mundo 27 Noviembre 2001

#Nacionalismo y democracia
Ramón PI ABC  27 Noviembre 2001

#chivo expiatorio del PNV
Iñaki EZKERRA La Razón  27 Noviembre 2001

#El falso lamentar de dos políticos
Luis María ANSON La Razón  27 Noviembre 2001

#Vasco, ¿qué fue de tu voto?
Lorenzo CONTRERAS La Razón  27 Noviembre 2001

#A por todas
Bruno AGUILERA La Razón 27 Noviembre 2001

#Antonete Zapatero
RAUL DEL POZO El Mundo  27 Noviembre 2001

#El imaginario nacionalista
Enrique de Diego Libertad Digital  27 Noviembre 2001

#Palabras adecuadas
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 27 Noviembre 2001

#Posibilidades
MARÍA MAIZKURRENA El Correo 27 Noviembre 2001

#Detienen a un etarra en Pamplona y otro huye en un vehículo con una rehén a la que luego liberó
L. R. N. - Madrid.- La Razón  27 Noviembre 2001

#Los ertzainas exigen a Balza la depuración de varios cargos policiales por «incompetentes»
L. R. N. - Madrid.- La Razón  27 Noviembre 2001

#Garzón vincula el asesinato del juez Lidón con la campaña «Fuera de aquí» de Gestoras
F. Velasco - Madrid.- La Razón 27 Noviembre 2001

Una nueva vía para acorralar a los correligionarios de ETA
Impresiones El Mundo 27 Noviembre 2001

Mientras sigue coleando la polémica de la inclusión o no de HB (ahora Batasuna) en la lista europea de grupos que apoyan el terrorismo, el Grupo Popular en el Senado ha ideado una fórmula para acogotar económicamente a la organización abertzale. Se trata de una enmienda a los Presupuestos que prohíbe otorgar subvenciones públicas a aquellos partidos políticos que tengan en sus listas o en su dirección a personas que hayan sido condenadas en firme por delitos relacionados con el terrorismo. La enmienda tiene visos de salir adelante, no sólo gracias a la mayoría absoluta del PP, sino también por el apoyo que le prestará el PSOE, con quien la medida ha sido consensuada.

Son varios los dirigentes de Batasuna que han sido condenados en las circunstancias que recoge la enmienda: desde Arnaldo Otegi, sentenciado a seis años de cárcel en 1993; hasta Rekarte Gutiérrez, que cumplió 19 años de prisión por delitos de terrorismo, incluidos dos asesinatos.Ambos son miembros de la actual Mesa Nacional de Batasuna. La aprobación de esta enmienda acabará con la absurda contradicción de que un Estado contribuya a financiar una organización que busca su destrucción. Y aunque se menciona expresamente la legitimidad de aquellos grupos que proponen un cambio radical en el ordenamiento constitucional, la premisa elemental es que lo hagan sin servirse de métodos violentos y renunciando expresamente a ellos, cosa que Batasuna no ha hecho. Asimismo, dará argumentos a España para presionar en Bruselas, que hasta ahora consideraba imposible catalogar como grupo de apoyo a los terroristas a una organización que recibe fondos públicos. La guerra global contra el terrorismo ha puesto de manifiesto que tan importante es luchar contra quienes aprietan el gatillo como contra quienes manejan esas organizaciones legales paralelas que prestan su apoyo a los asesinos.

Nacionalismo y democracia
Por Ramón PI ABC  27 Noviembre 2001

Una de las causas (no la principal, pero tampoco la menor) de la situación que atraviesan el País Vasco y, como consecuencia, el resto de España, reside en la actitud que observa desde hace años el Partido Nacionalista Vasco. No quiero decir de ninguna manera que la responsabilidad de los crímenes de ETA deba ser transferida al PNV; los responsables de los asesinatos son los asesinos y nadie más que ellos. Pero en la medida en que los asesinos pueden organizar todo un entramado de complicidades con mucha impunidad, o pueden disfrazar su bajeza tras la máscara de unas aspiraciones políticas, en esa misma medida tienen una seria responsabilidad política de la situación los que, pudiendo, no hacen todo lo posible por reducir ese entramado al puro ámbito delictivo y por enviarlo a su lugar adecuado, que no es otro que la cloaca social.

Lo dijo uno de los hermanos Guevara, nacionalista vasco, por escrito: mientras defender las tesis contrarias al nacionalismo signifique jugarse la vida, la defensa de las tesis nacionalistas debe guardarse en un cajón.

El problema del Partido Nacionalista Vasco no es, pues, su nacionalismo. Postular la conversión de un territorio cualquiera en un Estado soberano es, en sí mismo, moralmente indiferente, y desde el punto de vista político y legal podrá ser un error o incluso una tontería insigne, que en el caso vasco sólo resulta verosímil si se manipula la historia y se inventan un pasado y una geografía imaginarios, pero no es un delito. El problema es otro: es que el PNV ha puesto su nacionalismo por delante de sus convicciones democráticas, que quiero creer que tuvo algún día.

El presidente del Gobierno autónomo vasco dijo el sábado, si no por primera vez, una de las primeras veces, que va a hacer todo lo posible para detener a los asesinos de ETA. Pero eso lo dijo, con los cuerpos todavía calientes de dos policías autónomos asesinados, el mismo día que el sindicato mayoritario de la Ertzaintza proclamaba en público que no estaba dispuesto a seguir obedeciendo órdenes ambiguas o tibias en la lucha antiterrorista.

Las convicciones democráticas, la fe en la libertad, sólo es creíble cuando se defienden las libertades ajenas, y no sólo las propias. El PNV, que tiene además la responsabilidad de gobernar la Comunidad Autónoma Vasca, ha dado constantemente pruebas de lo segundo, pero muy pocas de lo primero. Quizás todavía sea tiempo de rectificar.

chivo expiatorio del PNV
Iñaki EZKERRA La Razón  27 Noviembre 2001

Sucedió hace unos meses en el restaurante de un pueblecito del País Vasco. Yo había quedado para comer allí con un profesor y un político. Los tres teníamos protección y nuestros escoltas se sentaron todos juntos en una mesa próxima. Unos eran guardias civiles, otros ertzainas y entre ellos reinaba una total camaraderia. Nada más llegar los primeros telefonearon a sus superiores para comunicarles donde nos encontrábamos. Los ertzainas, sin embargo, prefirieron esperar hasta los postres para telefonear a sus mandos. Que lo hicieran tan tarde nos llamó la atención. Uno de los ertzainas se percató de ello y comentó con una sonrisa resignada: «Hemos esperado a llamar ahora porque así nos sentimos más seguros. Nunca sabes quién puede recoger la información al otro lado del teléfono».

La anécdota es significativa de la desprotección en la que se halla un agente de ese cuerpo policial que quiera hacer bien su trabajo. Cualquier periodista que se acerque a ese mundo encontrará anécdotas aún más demenciales que se cuentan entre bastidores. Quienes desmantelaron los GAL tienen aquí un gran campo para lucirse profesionalmente y obtener felicitaciones.

La verdad es que ya resulta de por sí bastante demencial que unos agentes tengan que decir públicamente ante los ataúdes de dos compañeros que se van a rebelar contra las consignas de inhibición que reciben de sus mandos y de la propia Consejería de Interior. Si se acepta esto ¬y hay que aceptarlo porque estos días se habla de ello hasta desde las instituciones¬ hay que deducir forzosamente que las demandas nacionalistas de la competencia de orden público no han tenido otra finalidad «histórica» que ralentizar cuando no impedir, la desaparición de Eta y sus escuadrones urbanos. Si se acepta la gravedad de esta cuestión sólo cabe su denuncia permanente en los medios de comunicación y no que ésta dependa de impulsos emocionales según los crímenes o las treguas que se pergeñen.

Sólo cabe denunciar, sí, a quien da por hecho que todos los ertzainas son nacionalistas, con lo cual admite la corrupción del sistema o arroja sibilina basura sobre esa institución: a quien cuenta esas bajas cínicamente como propias a sabiendas de que él está a salvo; a quien ha convertido a la Ertzaintza en el chivo expiatorio que lava gratis y con su sangre la sucia imagen del PNV y de sus pactos con Eta; a quien usa estos asesinatos para legitimar la estrategia política ¬no sólo los fines¬ que comparte con los asesinos. El mismo viernes dijo Egibar: «Eta no logrará que cambiemos de rumbo». O sea que Eta ha matado a esos agentes porque no le gusta la línea soberanista del PNV. ¿Qué se puede esperar de quien bromea ante unos cadáveres?

El falso lamentar de dos políticos
Luis María ANSON La Razón  27 Noviembre 2001
de la Real Academia Española

El falso lamentar de dos políticos, Arzallus juntamente e Ibarreche, no, no he de cantar sus quejas imitando. El ayatolá y su marioneta, el cínico integral y su oveja de balar sabroso, el fundamentalista vasco y su mulá, lloran lágrimas de saurio por el asesinato de dos ertzainas, lloran y lloran y vuelven a llorar pero no hacen nada, genuflexos los dos ante Eta, barrenderos ambos de las nueces que caen del árbol agitado por los terroristas, atentos al ínclito gobierno del Estado.

Para que creamos en tanta lágrima derramada, el político marioneta que preside el Gobierno vasco tenía que haber tomado el micrófono y anunciar a toda España: «Mea culpa, mea culpa, mea máxima culpa. Pero a partir de hoy se acabó. Ni una peseta más para las organizaciones, los grupos, las gestoras, las asociaciones y los seminarios culturales que no son otra cosa que máscaras de Eta. Se cerró el grifo. Con el dinero que todos esos grupos fantasmales reciben de los impuestos que pagan los vascos, Eta ha asesinado a dos ertzainas más. Y se acabó también Estella. No se negociará un nuevo pacto y rompemos definitivamente con el que todavía está vigente. Además apoyaremos sin fisuras a los partidos nacionales contra Batasuna».

¿De qué sirven tantas lágrimas falsas, tantas sobadas palabras si no van acompañadas de hechos, si el Gobierno vasco continúa subvencionando copiosamente a las organizaciones proetarras, si mantiene el pacto de Estella, si defiende a Batasuna, el brazo de Eta que aplaude con entusiasmo cuando la banda asesina a ertzainas?

Vasco, ¿qué fue de tu voto?
Lorenzo CONTRERAS La Razón  27 Noviembre 2001

Al PNV se le nota el interés por evitar que el ataque creciente de Eta contra la Ertzaintza se interprete como un ataque contra él mismo, contra sus postulados, contra sus enfoques en la lucha que tiene a España por objetivo general. Al partido de Arzallus le importa mucho distinguir entre su organización propia institución armada de la policía autonómica. Cuando el líder nacionalista se ha referido al atentado de Beasaín ha puesto buen cuidado en matizar que la Ertzaintza es un cuerpo «muy querido» por «no-sotros». Es como si le hubiesen matado a unos primos segundos, a unos parientes con los que se mantiene una relación más o menos obligada por circunstancias de la vida.

Un examen mínimamente atento de las relaciones de la policía autónoma vasca con el Gobierno de Vitoria permite detectar hasta qué punto a lo largo de los años de vida del Estatuto de Guernica se ha ido produciendo una distancia entre esa fuerza de seguridad y los sucesivos titulares de la consejería de Interior. La necesidad de dotar de miles de agentes a ese Cuerpo tan querido o tan apreciado por el señor Arzallus y compañía seguramente no se tradujo en una garantía de policía nacionalista pura, ni siquiera de una institución suficientemente infiltrada de «abertzalismo», por peligroso que ello fuera.

Con el tiempo, los «ertzaínas» han ido buscándose afiliaciones sindicales que no responden a los patrones deseados por el PNV. El sindicato ERNE, por ejemplo, ha salido respondón, más o menos secundado por UGT. Los agentes se saben cada día más objetivos directos de Eta, y no han encontrado en sus mandos políticos la solidaridad y el apoyo suficientes para compensar su difícil condición de «fuerza de choque». La «kale borroka» ha proporcionado la clave de ese desamparo. Órdenes y contraórdenes, consignas de permisividad, servicios peligrosos abocados a fracasos por falta de dotación y material idóneos, han dejado a los «ertzainas» bajo los efectos de la desmoralización. Los famosos acuerdos de Atucha con Mayor Oreja para controlar con vídeos las zonas urbanas peligrosas no se han reflejado en verdaderos indicios de eficacia. Y la inevitabilidad de la colaboración con las Fuerzas de Seguridad del Estado han ido haciendo de los «cipayos», como los terroristas de toda laya los denominan, odiosos herederos de los «txakurras», criaturas del no menos odiado Estatuto a quienes conviene ingresar sistemáticamente en la nómina de «ajusticiables».

El destino de la Guardia Civil y de la Policía Nacional se repite. Nada más tranquilizador que quedarse en los cuarteles o cuartelillos, abandonar la calle a los «borrokos» mientras el señor Ibarreche se come sus promesas electorales de garantía de seguridad para todos los vascos y vascas. La tentación de inhibirse es más poderosa que nunca entre los uniformados. Han empezado a pernoctar fuera de Euskadi, dato elocuente donde los haya. Habría que preguntarle al elector vasco de mayo qué fue de su voto.

A por todas
Bruno AGUILERA La Razón 27 Noviembre 2001

Andaban llorosos y desconsolados los pistoletarras porque Don Antonio Vitorino, el Comisario europeo responsable de Justicia e Interior, acababa de anunciar urbi et orbe que sólo pensaba incluirles a ellos en la lista maldita de los grupos terroristas hispánicos. La decisión sentó fatal en la cúpula pistoletarra. De hecho sus irresponsables se preguntaron por qué oscura razón a los colegas batasunos los habían dejado fuera. Algo de todo punto incomprensible ya que como es público y notorio los amiguetes de HB comparten abiertamente su entusiasmo por el noble deporte del tiro en la nuca. Incomprensible e injusto porque los batasunos también se lo pasan bomba destrozando la vida del padre, del marido, de la esposa, de la hija, del nieto, de la hermana o de quien se tercie. Sin contar con que tampoco desdeñan la sinecura de vivir tan ricamente sin pegar ni chapa, a base de chulear parte de esas sustanciosas comisiones que tan esforzadamente extorsionan los pistoletarras a los empresarios vascos. Bien es cierto que por lo menos los euskalherritarrokeros se resisten como gato panza arriba a condenar las ejemplares ejecuciones que la canallesca tiene la manía de calificar de atentados.

A diferencia de esos «rajaos» del Ira que han tenido la desvergüenza de pactar con el impresentable de Blair, quien además de apuntarse desde el principio a la caza del hermano Ben Laden se plantea la intolerable posibilidad de devolver Gibraltar a los maketos. Y cavilando, cavilando los pistoletarras llegaron a la conclusión de que o tomaban una decisión pronta y drástica o de lo contrario pasaban como hay Dios a la eurolista negra en solitario. Se trataba pues de convencer a los desleídos eurócratas europeos de que colocaran de una puñetera vez a los colegas de HB al otro lado de la ley. Más que nada porque saben que es la mejor forma de lograr que los esforzados camaradas euskalherritarrokeros se dejen de mariconadas y se pasen abiertamente al sindicato del crimen patriótico, pues de lo contrario el gang puede quedarse en cuadro y los cuatro monos liberados supérstites harían en Madrid un pan como unas tortas. Por eso los pistoletarras no han tenido más remedio que echarse al coleto dos ertzainas que cometían la imperdonable tropelía de ordenar el tráfico para que los vecinos de Beasaín regresasen tranquilamente a sus casas un viernes por la noche. Dos honrados trabajadores que han pasado en un instante a ser dos muescas en las cachas de las humeantes pistolas de sus verdugos. Cierto que matar por la espalda constituye una banalidad sin lustro comparada con la brillante monstruosidad del atentado de las Gemelas.

Pero las maltrechas finanzas del sindicato pistoletarra no dan para mucho más que para unos pocos cartuchos checos. Por suerte el asesinato fue suficientemente repugnante ya que le tocó la china a Ana Isabel, una joven ertzaina de 34 años que acababa de destetar a su tercer hijo. Una hermosa euskalduna que lucía con orgullo los colores de la abnegada Ertzaintza, como su compañero de patrulla Javier quien compartió el dudoso honor de que le reventaran la cabeza dos de sus conciudadanos vascos. Al menos hay que reconocer que los pistoletarras son muy democráticos y que a la hora de matar igual les da masacrar hombres que mujeres, niños o ancianas, con tal de mantener bien alta su reputación de seres repulsivos y despreciables, sangrientos y genocidas. Y así acaba la historia de cómo los corresponsales euskaldunes de Al Qaida intentaron amedrentar de una vez por todas a esta policía vasca que empieza a tocarles seriamente las narices y al final lo que consiguieron fue convencer a los grises funcionarios de Bruselas de que lo suyo es ilegalizar también a los batasunos y a los batasotros. Porque los torturadores de todo un pueblo han dejado ya suficientemente claro que los verdaderos abertzales son los inocentes que mueren acribillados por la espalda. Por eso los pistoletarras no son ya los únicos que están dispuestos a ir a por todas. Simplemente porque todos los demás también lo estamos. Y somos muchísimos más.

Antonete Zapatero
RAUL DEL POZO El Mundo  27 Noviembre 2001

Hubo en la España de la huerta, de la Primera República, benéfica, catalana y federalista un hombre que se llamó Antonete, y que no era torero, sino hortelano. Se llamaba en realidad Antonio Gálvez Arce y pasó a la historia por encabezar la insurrección de Cartagena que proclamó el cantón del mismo nombre. De ahí viene la exclamación «Viva Cartagena», para expresar lo chusco, lo esperpéntico, lo oportunista. Ahora el Partido Socialista parece dispuesto a desenterrar a Antonete, que estaba sepultado debajo de un nabo y gritar, «Viva Cartagena, viva el federalismo», si bien sólo asimétrico. Zapatero ha decidido dar un giro, para superar el maniqueísmo de la derecha y su anacrónico e ineficaz verbalismo sobre España. Si el actual dirigente del PSOE ganara unas elecciones pasaríamos de la España autonómica a la España Federal, los murcianos normalizarían el panocho, su dialecto perseguido; pero lograríamos una descentralización semejante a la de Suiza y de Estados Unidos y disociaríamos una nación ya disociada.

Al patriotismo constitucional de Aznar, Zapatero, si se ensimisma en un regionalismo absorto y abstracto, opondrá una política oportunista, artificiosa, gilroblista socialdemócrata, que podría acabar en el secesionismo general. El orgullo del gemido nacionalista acabaría en una demencia incendiaria. Aunque el federalismo tiene una larga y honda tradición republicana, me imagino que no está en juego la forma de Estado. Es oportuno recordar que esa República primera se ensayó cuando los generales echaron a Isabel II después de haberse acostado con ella.

Parece que la conjura está bastante avanzada; Maragall ha logrado convencer a Zapatero de que el alma federal del PSOE debe imponerse sobre el alma jacobina. «Las dos son igualmente antiguas y legítimas en el partido; los barones están de acuerdo» escribía anteayer El País en primera. «Con este cartel se presentará el PSOE a las próximas elecciones». La primera experiencia federalista tuvo lugar cuando se sorteó la corona de España, trajeron a Amadeo de Saboya y se fue después de decir que España era una casa de locos. Fue una república krausista, benéfica, incruenta, naif, en la que algún presidente se negó a firmar sentencias de muerte.La Primera República, aquella de Figueras, Pi y Margall, Castelar, orden, paz, justicia y picos de oro, acabó en el cantón de Cartagena, y en la proclamación, por tres veces, del Estat Catalá. Esta propuesta de federalismo no gusta ni siquiera a los nacionalistas; la consideran una regresión; propone la asimetría, es decir, la desigualdad. A mí el federalismo me suena a antiborbónico, a la España castiza, romántica y anarquista, pero también a la España del atraso, del analfabetismo , del desastre y de Antonete.

El imaginario nacionalista
Enrique de Diego Libertad Digital  27 Noviembre 2001

La identificación entre paz e independencia es, además, de una falacia, uno de los remedos más ostensibles de la utopía nacionalista, de su quimera, de su imaginario, como suele decirse ahora en lo políticamente correcto. El nacionalismo al establecer una ortodoxia no tiene límites de moderación. Es, para entendernos, un proyecto totalitario situado bajo la pulsión de la pureza absoluta, del simplismo completo, del canon estricto. De hecho, venimos asistiendo desde hace décadas a una “guerra civil” dentro del nacionalismo que, con frecuencia, se dirime a costa de las vidas de los constitucionalistas.

El trágico asesinato de los dos ertzainas, con el añadido del dolor generado en dos familias truncadas, es además el preludio del genocidio que conllevaría una intensificación del proceso independentista. Hay algunos datos altamente significativos: uno de los ertzainas, por seguridad, vivía en la provincia de Burgos. Ese simple dato pone en evidencia el clima de inseguridad en el que está instalada la sociedad vasca. Está dicho todo cuando es la policía la que precisa protegerse. No es, además, una excepción, sino una conducta tan sensata como generalizada. El seguimiento de los dos agentes se ha hecho muy probablemente desde una sede cercana de Batasuna. Al margen de retóricas políticas, a las que el PNV es tan aficionado, eso era lo que pensaban en común en la comisaría de Beasain, desde donde llamaron la atención sobre la falta de seguridad que representaba dirigir el Tráfico con una Herrikako taberna a la espalda. Una confirmación más de que la situación de legalidad del grupo proterrorista Batasuna es la coartada para los comandos de información de Eta.

La independencia no es una marcha hacia la paz –eso forma parte de la utopía, es decir, de la mentira–, lo es hacia la intensificación del conflicto. Es lamentable que el PNV en vez de renovar sus ideas, mantenga en huida hacia delante, los errores centenarios de Sabin Arana.

Palabras adecuadas
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 27 Noviembre 2001

Hay mar de fondo en la Ertzaintza. El doble asesinato del viernes en Beasain ha tocado la fibra más sensible del cuerpo policial autonómico y de la práctica totalidad de la ciudadanía, salvo la excepción acostumbrada.

La imagen televisiva de la sábana ensangrentada que cubría el cadáver de Ana Isabel Arostegi fue un plano fijo que duró casi tres horas antes de que el juez ordenara el levantamiento del cadáver. Señor, ¿cuánto tiempo le cuesta a un juez desplazarse desde Tolosa a Beasain? Si no hemos sido capaces de impedir su asesinato, ¿no habríamos podido al menos ahorrar a su marido la ofensa de ver minuto tras minuto el cuerpo inerte de su mujer en la calzada cubierto por una sábana?

En momentos como éste se hacen declaraciones, al fin y al cabo nos queda la palabra, como escribió el poeta Blas de Otero. Convendría recordar que no sólo la palabra; también las armas del Estado de derecho. Pero a veces las palabras no son las adecuadas. Por ejemplo las que escribe el Departamento de Interior del Gobierno vasco en las esquelas por Ana Arostegi y Javier Mijangos: «falleció ayer en Beasain…» Fueron asesinados y ésta es una distinción relevante. Incluso para sus entornos más íntimos no es lo mismo verse privado de un ser querido por un fatal accidente que por el odio sectario de quien ha ordenado y llevado a cabo su asesinato en su condición de agente de la Ertzaintza, uno de los frutos más evidentes de la autonomía que ahora se menosprecia. Especialmente relevante debería ser la distinción para el Gobierno vasco y los partidos que lo forman. Los asesinos de los dos ertzainas luchan en primer lugar y sobre todo contra la autonomía que los gobernantes han jurado o prometido defender.

«ETA ha elegido un objetivo indefenso» decía un alto burukide, en un comentario tan certero como irrelevante. Al igual que en los ochocientos asesinatos anteriores.

Las palabras no son las adecuadas y por tanto, no lo son tampoco los conceptos, ni los diagnósticos. ¿Alguien se acuerda de los análisis de campaña del mismo destacado burukide, según los cuales, ante el triunfo de los partidos no nacionalistas, «ETA se sentiría más legitimada para actuar»?

La Ertzaintza tiene con ella a toda la población, menos la excepción destacada al principio. Dóteseles de medios para que cumplan su labor en las mejores condiciones de seguridad, pero la imagen de la Policía Municipal sustituyendo a la Policía autonómica en Beasain a causa del doble asesinato del viernes era hondamente turbadora. Euskadi era el único país del mundo en el que una mujer de la limpieza iba al trabajo con escolta. Ahora podrían empezar a precisarla los agentes de la Policía. No parece serio, lehendakari.

Posibilidades
MARÍA MAIZKURRENA El Correo 27 Noviembre 2001

Hay tantas cosas en el mundo que reclaman nuestra atención, tantos problemas a los que enfrentarse, tantas cuestiones que debatir, tantos embrollos que aclarar, hay tantas cosas que podríamos ver y tantas otras que podríamos hacer para entendernos, nosotros, los vascos, que tenemos formas diferentes, a veces contradictorias de entender el País Vasco, porque el País Vasco es un conglomerado cultural y político con muchos ingredientes cuya mezcla no tendría por qué ser explosiva si no fuera porque hay quienes están decididos a homogeneizar todos sus elementos hasta conseguir una pasta fácilmente moldeable, y, si no fuera porque de pronto alguien decide matar a dos trabajadores que están regulando el tráfico y ya es difícil hablar de otra cosa, podríamos hablar, en este artículo o en cualquier parte, de tantos retos como nos ofrece la evolución del mundo, y podríamos sostener conversaciones que así, así no, así no podemos tener, así no hay quien hable, y esto debemos tenerlo muy claro, que no podemos hablar hasta que callen las pistolas.

Las pistolas están ahí para evitar que se hable, para cercenar el diálogo imposible que tantas veces se invoca y cuya sola mención está ya contaminada de raíz por la violencia, y lo consiguen, claro que lo consiguen, incluso matando a quien propone el diálogo, a quienes, como Ernest Lluch, difunden la idea de que no estamos obligados a resolver las diferencias por la fuerza, porque la lucha de gentes como Ernest Lluch se opone al trabajo siniestro de quienes tienen como objetivo «socializar el dolor», «extender el conflicto», es decir, de quienes utilizan a los demás como si fueran cosas, de quienes rematan a una ertzaina caída en el suelo por si acaso los disparos previos habían dejado un mínimo resquicio abierto a la posibilidad de que sus hijos pudieran volver a verla con vida.

Este país, con todo lo que tenemos en común y gracias a todo lo que tenemos de diferencia y de diferencias, podría ser extraordinariamente fértil, pero aquí hay una gente que siembra sal y plomo porque quiere la guerra, quieren la guerra total, quieren llevar el luto y la guerra a cada casa y, quizás porque han caído en la cuenta de que hay mucha gente que cree que ‘el conflicto’ no va con ellos, quieren meter a los vivos en un bando o en otro a base de muertos. Y lo están consiguiendo. Porque el pueblo, el pueblo vasco siente cada vez con más fuerza en cada uno de sus individuos que aquí, en efecto, hay dos bandos: los que matan y todos los demás. Ellos no son el ejército de nadie, pero la Ertzaintza sí es la Policía de todos. Ellos no son la expresión violenta del conflicto que dicen y que dicen que lo justifica todo. Lo ha dicho el pueblo, en Beasain: «no queremos oír más cuentos de Caperucita».

Detienen a un etarra en Pamplona y otro huye en un vehículo con una rehén a la que luego liberó
La Guardia Civil sospechó de dos jóvenes en la estación de autobuses y les siguió Al darse cuenta, los pistoleros empezaron un tiroteo en el que no hubo heridos El detenido, Jorge Olaitz, estaría recomponiendo el «comando Nafarroa»
El presunto miembro de Eta, Jorge Olaitz, de 23 años, fue detenido por agentes de la Guardia Civil tras un tiroteo registrado a última hora de la tarde de ayer en Pamplona. El tiroteo se produjo después de que los agentes de la Benemérita siguieran a dos presuntos etarras durante quince minutos desde la estación de autobuses de la capital navarra. Olaitz pudo ser detenido pero el otro individuo se dio a la fuga en un coche con su propietaria en el interior, a la que secuestró a punta de pistola. El supuesto terrorista abandonó el vehículo y a la mujer en la localidad de Echarren, a 20 kilómetros de la capital navarra. La rehén fue hallada sana y salva. Al cierre de esta edición, el huído no había sido localizado.
L. R. N. - Madrid.- La Razón  27 Noviembre 2001

El presunto miembro de la banda terrorista Eta, Jorge Olaitz, de 23 años de edad, fue detenido por agentes de la Guardia Civil tras un tiroteo registrado a última hora de la tarde de ayer en Pamplona. El tiroteo se produjo sobre las 20:15 horas a la altura del número 3 de la calle Doctor Manuel Galán, en el barrio de San Jorge, entre los agentes de la Benemérita y dos presuntos etarras. Uno de ellos pudo ser detenido pero el otro se dio a la fuga en un coche con su propietaria en el interior, a la que secuestró a punta de pistola, informa Efe. En el enfrentamiento no hubo ningún herido.

La Guardia Civil seguía a los dos presuntos terroristas desde las inmediaciones de la estación de autobuses de la capital navarra, en el centro de la ciudad, donde dos individuos, supuestamente, levantaron sospechas. Ambos fueron seguidos por los agentes durante quince minutos hasta el barrio de San Jorge. En ese momento, los presuntos etarras se dieron cuenta de que estaban siendo seguidos, por lo que uno de ellos sacó una pistola. Entonces comenzó el tiroteo y los dos presuntos terroristas emprendieron la huida hacia el campo de fútbol del barrio, en el que en ese momento entrenaban unas 35 personas.

Rehén
Uno de estos jóvenes, en declaraciones a «Radio Euskadi», relató el episodio de esta manera: «Estábamos entrenando al fútbol y hemos oído una especie de petardazos. Luego hemos oído aquí más cerca los disparos y nos hemos tirado al suelo asustados. Hemos visto a los agentes corriendo con pistolas en la mano. Se han llevado al río a un chaval encañonado con la pistola en la nuca». Fuentes antiterroristas señalaron a LA RAZÓN que Olaitz tiró la mochila que portaba al río.

Durante la persecución, los agentes consiguieron detener a Jorge Olaitz, mientras que el otro presunto etarra logró robar a punta de pistola un Peugeot 205 y huyó con la propietaria del coche en su interior. De inmediato, la Guardia Civil montó un dispositivo para detectar dicho vehículo, lo que ocurrió antes de las 21:00 horas en la localidad de Echarren, a 20 kilómetros de la capital navarra, cerca de Irurzun. La mujer, que fue secuestrada a punta de pistola, fue hallada sana y salva junto al vehículo pero el presunto terrorista huyó. Fue ella misma la que dio aviso de dónde se encontraba.

Mientras tanto, la Guardia Civil y la Policía Nacional desplegaron un fuerte dispositivo en el valle de la Barranca, donde se encuentra Echarren. El dispositivo se extendió a diferentes puntos de Navarra, como varias carreteras.

«Comando Nafarroa»
Las fuentes antiterroristas consultadas por este periódico explicaron que Olaitz y su compañero tenía como misión reestructurar el «comando Nafarroa». Por su parte, el delegado del Gobierno en Navarra, José Carlos Iribas, dijo que los primeros indicios apuntan a que se trataría de activistas llegados del País Vasco.

El detenido fue identificado como Jorge Olaitz Rodríguez, miembro «liberado» de Eta. Iba armado con una pistola y llevaba varios documentos con identidades falsas. Olaitz se encontraba huido desde hacía un año y dos días. El 24 de noviembre de 2000 fue sorprendido por la Policía, junto a Iñaki Beaumont Echeverría, cuando supuestamente estaban esperando la salida de su domicilio del ex concejal de UPN Miguel Ángel Ruiz de Langarica, para atentar contra su vida, informa la agencia Vasco Press.
Beaumont fue capturado por agentes del Cuerpo Nacional de Policía, pero Olaitz logró escaparse. Ambos formaban, supuestamente, el «comando Amaiur», desarticulado el 18 de noviembre del pasado año. Este «comando» reunió datos sobre cinco ediles y un parlamentario foral, miembros del Partido Socialista de Navarra y de UPN.

Los ertzainas exigen a Balza la depuración de varios cargos policiales por «incompetentes»
El consejero les pide un pacto de silencio sobre las medidas de seguridad para no polemizar
Los ertzainas fueron muy claros. Los cuatro sindicatos de la Policía Autónoma vasca, reunidos ayer tras el asesinato de dos agentes cometido por Eta, manifestaron que «vamos a redoblar nuestra beligerancia ante la incompetencia interna, con exigencia de depuraciones ante actitudes y acciones de falta de profesionalidad». Sobre la reunión que mantendrán hoy con el consejero de Interior, recordaron que desde hace «mucho tiempo» vienen reiterando la «inexcusable» necesidad de contar con medidas de seguridad concretas, por lo que dijeron que no permitirán más «dilaciones y tibiezas».
L. R. N. - Madrid.- La Razón  27 Noviembre 2001

Los sindicatos ErNE, ELA, CC OO y UGT de la Ertzaintza exigieron ayer al Departamento de Interior del Gobierno Vasco que «acabe de una vez con la situación de indefensión e inseguridad que está abocando a los ertzainas a morir desempeñando su labor». Tras celebrar en Bilbao una reunión, convocada tras el asesinato de dos agentes cometido por la banda terrorista Eta el pasado viernes, los sindicatos reiteraron en una nota la necesidad de contar con «medidas concretas», para dotarles de elementos técnicos de trabajo «que minimicen los efectos que sobre la integridad física de los agentes derivan de las acciones violentas».

Así, recordaron que desde hace «mucho tiempo» vienen reiterando la «inexcusable» necesidad de contar con medidas concretas y que las propuestas sobre sistemas de trabajo y dotaciones ya han sido trasladadas, en anteriores ocasiones, al consejero de Interior, Javier Balza.
Los sindicatos fueron contundentes: «No vamos a permitir que en temas de seguridad haya más dilaciones y tibiezas y seremos beligerantes en el cumplimiento de las medidas necesarias. Vamos a redoblar nuestra beligerancia ante la incompetencia interna, con exigencia de depuraciones ante actitudes y acciones de falta de profesionalidad».

Además, se refirieron a la reunión que hoy mantendrán representantes sindicales con Balza, y afirmaron que, en función de los resultados de este encuentro, «marcaremos nuestra actuación con mayor nitidez», informa Efe. Las centrales recalcaron que el asesinato de los agentes es «obra y responsabilidad única y exclusiva» de Eta, en una «vorágine de irracionalidad y descerebramiento», por lo que «sobran cualquier expresión, manifestación, utilización partidista, en cualquier sentido», del asesinato. Para los sindicatos, la banda terrorista ha logrado unir más al colectivo de la Ertzaintza.

Por último, los sindicatos estimaron inconveniente hacer públicas las medidas concretas de seguridad que plantean «pues resulta evidente que su conocimiento indiscriminado es contrario a la eficacia de las mismas».
En este sentido, Javier Balza pidió ayer que no se alimenten polémicas públicas y estériles sobre este asunto. Según un comunicado del Departamento de Interior, Balza acudirá a la reunión con los representantes sindicales con el propósito de contar «en todo momento con las aportaciones que realicen todos los estamentos que integran la Ertzaintza». Balza se mostró partidario de evitar que «los análisis realizados, las medidas propuestas y las soluciones acordadas pierdan eficacia por su difusión pública o que sean objeto de debates al margen de las estructuras policiales, eludiendo así caer en polémicas públicas que sirvan para alentar otros propósitos diferentes de la mejora de la seguridad». La intención del Departamento de Interior es la de potenciar el proceso de revisión de todas las tácticas de actuación de la Policía Autónoma vasca para «mejorar sus niveles de seguridad».

El proceso ya en marcha, según el comunicado, comenzó a raíz de atentado que costó la vida al ertzaina Iñaki Totorika. Interior cree que en ese objetivo está incluido la revisión de las dotaciones de material «de todo tipo» actualmente utilizado por los ertzainas para incorporar «posibles mejoras, así como otros materiales y sistemas novedosos», informa Servimedia.

Concentraciones
Mientras tanto, miles de personas se concentraron ayer al mediodía en silencio ante las sedes de distintas instituciones en toda España, en repulsa por la última acción terrorista de Eta. En el Ayuntamiento de San Sebastián, cerca de un centenar de personas se congregó al mediodía en una concentración presidida por el alcalde donostiarra, Odón Elorza, y concejales de todos los partidos, excepto de Batasuna

Una protesta similar tuvo lugar también ante la Audiencia de Guipúzcoa en San Sebastián. En ella se concentraron durante quince minutos medio centenar de personas, entre las que se encontraban la presidenta de esta institución, Victoria Cinto, el juez decano, Ignacio Subijana, y diversos magistrado.
En Barcelona, unas 900 personas partiparon en distintas concentraciones de repulsa al último atentado perpetrado por Eta el pasado viernes en Beasain. En la plaza Sant Jaume se concentraron unas 300 personas, según la Guardia Urbana, entre las que se encontraban la delegada del Gobierno en Cataluña, Julia García Valdecasas; el presidente del PP de Cataluña, Alberto Fernández Díaz;. Asimismo, unas 500 personas guardaron cinco minutos de silencio frente a la sede de la Diputación de Barcelona.

Por su parte, el Congreso y el Senado recordaron ayer a la pareja de ertzainas asesinados por Eta con sendas concentraciones. En las escalinatas del Congreso, en la madrileña Plaza de las Cortes, varios diputados de diversos grupos parlamentarios participaron en el acto de repulsa, encabezados por la secretaria tercera de la Cámara, María Jesús Sainz. Al mismo tiempo se celebró un acto similar en el Senado. la ertzaintza ya no está en el cruce de beasaín La Policía municipal sustituye desde ayer a la Ertzaintza y será la encargada de regular el tráfico en el cruce de Zaldizurreta, donde fueron asesinados los dos agentes. El sábado, la Policía Autónoma pidió a la Policía Urbana que retomara esta competencia que desarrollaba anteriormente.

Garzón vincula el asesinato del juez Lidón con la campaña «Fuera de aquí» de Gestoras
F. Velasco - Madrid.- La Razón 27 Noviembre 2001

El juez de la Audiencia Nacional considera que el asesinato del magistrado de la Audiencia de Bilbao, José María Lidón, está relacionado con la campaña «Fuera de aquí» desarrollada por Gestoras pro Amnistía y Ekin.
Así lo expresa el magistrado en el auto en el que confirma la prisión por un presunto delito de integración en organización terrorista contra once imputados, en relación con actividades realizadas por Gestoras pro Amnistía.

En esta resolución, Garzón afirma que «no puede pasar desapercibido el atentado contra el magistrado de la Audiencia de Bilbao José María Lidón, en Gecho el día 7 de noviembre, las causas que lo generaron y el proyecto de Eta y desarrollado desde Ekin y Gestoras pro Amnistía titulado Fuera de aquí , y en el que señalan y estigmatizan presiones o coacciones a ciertos colectivos, entre los que se destaca el de jueces».

Por otro lado, Garzón rechaza dejar en libertad a ninguno de los imputados respecto de los que se acordó la prisión provisional al entender que no se han aportado datos que evidencien la «la ausencia de indicios», además de reiterar la gravedad del delito imputado. Junto a ello, alude a la alarma social y al posible riesgo objetivo de sustracción a la Justicia, como ha hecho el responsable nacional de Gestoras pro Amnistía, Juan María Olano. que se halla en paradero desconocido».

El en auto de prisión que dictó Garzón el pasado día 3 se señalaba que una de las funciones que asumió Gestoras fue la puesta en marcha del proyecto de Eta¬Ekin «Fuera de Aquí».

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