AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 30 Noviembre   2001
#Europa cerca a ETA
Editorial ABC 30  Noviembre 2001

#ETA incrementa su desafío
Lorenzo Contreras La Estrella 30  Noviembre 2001

#Obviedades y decisiones
Luis Ignacio PARADA ABC 30  Noviembre 2001

#Elkarri y la buena fe
César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 30  Noviembre 2001

#Bélgica
Jaime CAMPMANY ABC 30  Noviembre 2001

#La lucha contra el terrorismo en Europa
Gerardo Galeote Libertad Digital 30  Noviembre 2001

#Tolerancias suicidas
Enrique de Diego Libertad Digital 30  Noviembre 2001

#Terror en Francia
Editorial El Correo 30  Noviembre 2001

#Europa se toma en serio a Eta
Editorial La Razón 30  Noviembre 2001

#¿Quiere el PSOE negociar con ETA o destruirla?
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 30  Noviembre 2001

#Agravios políticos
Aleix Vidal-Quadras La Razón 30  Noviembre 2001

#Terrorismos enquistados
ANDRÉS MONTERO GÓMEZ El Correo 30  Noviembre 2001

#Un triste noviembre para las víctimas
TERESA DÍAZ BADA El Correo 30  Noviembre 2001

#Cristo parabellum
José Luis Alvite La Razón 30  Noviembre 2001

#ETA, vivero de Batasuna: Más de doscientos dirigentes «políticos» han pasado por la banda
MADRID. ABC 30  Noviembre 2001

#El Parlamento europeo incluye al entorno de ETA en el terrorismo
JUAN CARLOS GONZALEZ. Corresponsal El Mundo 30  Noviembre 2001

#Condenan a Anasagasti a pagar un millón de pesetas a la Asociación Víctimas del Terrorismo
CEUTA. Agencias ABC 30  Noviembre 2001

#Harry Potter ha aprendido catalán
Javier Ruiz Portella Libertad Digital 30  Noviembre 2001

#OMNIUM POLITICO-MILITAR
Francisco Caja, Presidente de Convivencia Cívica Catalana. ABC 30 Noviembre 2001

 

Europa cerca a ETA
Editorial ABC 30  Noviembre 2001

A la vista del respaldo del Parlamento de Bruselas a las enmiendas presentadas por el Partido Popular español, apoyado por el PSOE, relativas a la euroorden y a la acción común antiterrorista, puede decirse que Europa no comparte el juicio de Arzalluz sobre la «pésima calidad» de la democracia española. Al parecer es lo suficientemente buena como para que sus iniciativas convenzan a quienes hasta hace poco negaban a nuestros Tribunales la extradición de terroristas o relativizaban la ilegitimidad del terror de ETA. Arzalluz debe revisar su planteamiento porque la Eurocámara aprobó ayer con amplísimas mayorías las propuestas de la Comisión, que ahora se someterán al Consejo, para la definición de terrorismo -que incluye los actos de kale borroka- y de la euroorden, que se ha extendido a los grupos de apoyo a las organizaciones terroristas, como querían los parlamentarios europeos del PP y del PSOE. Curiosa y reveladora fue la ausencia del eurodiputado del PNV, que no acudió a tan importante sesión, en la que también se aprobó la posibilidad de impulsar «cooperaciones reforzadas», instrumento regulado por el Tratado de Niza para que un grupo de Estados miembros desarrolle una política comunitaria, al margen de aquellos Estados que no la apoyan o no quieren dotarla con mayor velocidad.

Estos pronunciamientos de la Eurocámara significan que el espacio europeo de libertad, seguridad y justicia empieza a tomar cuerpo, en el sentido político y jurídico que siempre ha defendido el Gobierno español, con el apoyo del PSOE, es decir, cercando al terrorismo en todos sus frentes. El impulso de los atentados del 11-S a la determinación antiterrorista de Europa no habría sido suficiente para llegar al nivel de consenso que ayer se reflejó en las votaciones de la Eurocámara si populares y socialistas españoles no hubieran creado previamente un estado de opinión sobre la amenaza común del terrorismo. Por fin, Europa sí ha pasado de las palabras a los hechos. Y la razón de este progreso se debe a que España ha defendido con perseverancia evidentes razones de justicia para comprometer a los Estados miembros en la acción antiterrorista.

Las contingencias de la tarea legislativa exigirán a los parlamentarios europeos del PP y del PSOE mucha labor pedagógica entre sus colegas, la misma que incumbe al Gobierno español con los demás Ejecutivos europeos. Pero la diferencia sustancial entre la situación actual y la que se vivía hace apenas un año reside en que todos los Estados de la Unión Europea comparten un mismo juicio político condenatorio contra ETA, que permite al Gobierno español defender sus propuestas con unas expectativas de aceptación que antes no tenía. Como la inclusión de los grupos proetarras en la lista de organizaciones afines al terrorismo. La enmienda de la euroorden aprobada a instancias del PP y del PSOE criminaliza en Europa los actos de cooperación y apoyo a ETA cometidos por entidades como Gestoras Pro Amnistía y Segi, lo que, a su vez, allana el camino para su inclusión en la lista europea. Los recelos -dentro y fuera de nuestras fronteras- sobre la inclusión de Batasuna en dicha lista ni están plenamente justificados ni son insalvables, y acabarán siendo superados por la realidad de un partido que, como recoge la información que hoy publica ABC, ha acogido en sus listas electorales desde 1995 a decenas de integrantes o colaboradores de ETA. Esos problemas simplemente emplazan al Estado a apurar todos sus recursos legales, como la supresión de subvenciones electorales para que Batasuna no reciba ni un duro de las arcas de un Estado al que quiere destruir. La sociedad española debe valorar que el Gobierno y los principales partidos han asumido que la lucha contra ETA es larga, tanto en la erradicación de su terrorismo, como en la creación de instrumentos legales transnacionales. Para incomodidad del PNV e inquietud de ETA, las instituciones españolas están demostrando que la potencialidad del Estado no se ha agotado, ni mucho menos, sino que cada día cobra mayor fuerza y se administra con mayor acierto. Y a partir del 1 de Enero, España preside Europa.

ETA incrementa su desafío
Lorenzo Contreras La Estrella 30  Noviembre 2001

Una de dos: o ETA se siente muy segura o está desesperada. De otra manera no se entiende que, por lo que se va apreciando, se atreva a convertir en objetivo de sus acciones criminales a la gendarmería francesa. En pocos días han sido ya dos los casos en que "presuntos" etarras han disparado contra esos representantes de la Seguridad del país vecino. En la primera ocasión hubo un herido que se recupera. En la segunda, otro herido que no parece recuperable. Y como el "Midi" está medio infestado de activistas de la banda, o la mayoría de ellos pululan por la zona , lo normal será que se reproduzcan estas situaciones, se es que la gendarmería, como cabe suponer, se dedica a la búsqueda y captura de sus agresores.

Estos hechos de sangre coinciden con la ofensiva de ETA contra la Ertzaintza, que si bien tienen precedentes como el ya lejano de Diaz Arcocha, superintendente de la policía autónoma vasca, o el de Totorica en Hernani, por ejemplo, no podrían ser calificados hasta ahora como ofensiva en el sentido sistemática de la palabra. Los dos "ertzainas" muertos en Beasain y los que estuvieron a punto de ser asesinados en Bilbao con el señuelo de una pancarta insultante o provocadora, marca un cierto ritmo criminal de la banda, una sintomatología de asunto con continuidad.

Pero, claro, no se trata ya de la Guardia Civil que ponía los muertos de oficio en las peores etapas que le tocó sufrir, todavía recientes y reproducibles. Lo que ahora sucede es cualitativamente distinto. Todos los muertos son iguales, o todas las personas son iguales ante la muerte si miramos la cuestión con espíritu filosófico. Pero, como decía Orwell, unos son más iguales que otros, expresión que podría readaptarse diciendo que algunos muertos son más diferentes que otros. Porque matar a "ertzainas" y a gendarmes franceses introduce en el mundo de las responsabilidades etarras factores de agravación política, es decir, una estela de consecuencias novedosas..

El Gobierno de Paris que siempre contó en el fondo con la hipótesis de que Francia no le tocaría esta lotería macabra, tendrá que ir comprobando que la regla falla y que, a este paso, el activismo etarra en el País Vasco-Francés puede adquirir caracteres de generalidad incompatibles con una vieja y culpable tolerancia por su parte. Cuando un personaje como Olano, líder de las Gestoras Pro Amnistía, se pasea y se manifiesta por las ciudades galas aunque sobre su persona pese una orden judicial española de busca y captura, parece claro que las autoridades del país vecino siguen sin tomarse en serio algunos puntos de vista de la Justicia española. Y ello precisamente cuando ETA, olvidando el favor, dispara contra sus gendarmes. Lo cual invita a pensar que la banda se arriesga a que esta tendencia de tolerancia insolidaria por parte de Paris y en contra de los intereses de Madrid, acabe sustituida por una política de persecución lógica que haga tenaza desde ambas vertientes de los Pirineos. No se puede poner en duda que para ETA sería un feo asunto, algo que incrementaría la represión que viene sufriendo bajo la forma de detenciones y entregas en goteo. Y entonces sí que el horizonte de la banda se haría más sombrío de lo que promete la retórica norteamericana del presidente Bush, el martillo pilón de todos los terrorismos, pero menos.

En otro sentido, los asesinatos de "ertzainas" indican que ETA infravalora la reacción defensivo-ofensiva del nacionalismo vasco, encabezado por el PNV. Hay un fondo de desprecio en este desafío, o, si se prefiere, un fondo de desafío en este desprecio. Y en definitiva se puede volver al dilema inicial: o ETA se siente muy segura en la etapa límite que emprende o simplemente actúa ya a la desesperada, en plena condenación universal de los terrorismos y cuando ha perdido para la fortaleza de su causa la referencia que encontraba en Irlanda gracias al IRA, que poco a poco se desarma y cambia de rumbo.

Obviedades y decisiones
Por Luis Ignacio PARADA ABC 30  Noviembre 2001

Hace tres semanas el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó por unanimidad una resolución que insta a los Estados a intensificar sus esfuerzos contra el terrorismo internacional. La Asamblea General ya había aprobado otra, la 1373, quince días después de los ataques terroristas del 11 de septiembre. Era un catálogo de obviedades. Decía que «los actos de terrorismo internacional constituyen una de las amenazas más graves para la paz y la seguridad internacionales en el siglo XXI»; que «constituyen un desafío para todos los Estados y toda la humanidad»; que deben ser condenados «todos los actos, métodos y prácticas del terrorismo, por ser criminales e injustificables, cualquiera que sea su motivación, en todas sus formas y manifestaciones, dondequiera se cometen y quienquiera los cometa». Terminaba pidiendo la «colaboración activa de todos los Estados» y recordaba la obligación que tienen de «denegar asistencia financiera y todas las demás formas de apoyo a los terroristas».

Ayer, el Parlamento Europeo aprobó una decisión marco para una definición común del terrorismo y para la creación de una «orden de detención y entrega» válida en toda la UE. La definición hará posible la inclusión de grupos terroristas en un futuro listado y permitirá a los jueces la congelación de los fondos financieros de los grupos que apoyan al terrorismo. Eso no quiere decir que Batasuna y los responsables de la violencia callejera sean automáticamente incluidos. La decisión final deben tomarla los ministros de Justicia e Interior de la UE a primeros de diciembre. Alemania e Italia ponen objeciones. Y el acuerdo comunitario no libera a España del penoso debate de la ilegalización de un partido. Pero si se tiene en cuenta que nueve de los quince Estados no tienen legislación específica para estos delitos, el paso que se ha dado es importante: separa las obviedades grandilocuentes de las decisiones operativas.

Elkarri y la buena fe
Por César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 30  Noviembre 2001

Hay políticos que han saltado de la solución GAL a la salida Elkarri. Siempre de buena fe. En su día defendieron la «guerra sucia» como única forma de derrotar el terrorismo y ahora están por la manipulación de la Constitución y el diálogo con los terroristas. Han pasado de justificar las torturas que llevaron a la muerte a Lasa y Zabala a pactar las condiciones de paz con Iñaki de Rentería. Alguno hay que se inventó el atajo del terrorismo de Estado y ahora alienta salidas como la que propone Elkarri, brazo largo del PNV. Siempre de buena fe.

¿Quiero decir con esto que «todos» los que han firmado la convocatoria de la conferencia de Elkarri (en el País Vasco, en Madrid o en Barcelona) han saltado de aquella solución «sucia» de los años ochenta a esta otra? En absoluto. Lo que quiero decir es que la falta de lucidez, y a veces de moral, puede llevar a soluciones tan distintas como son la de los GAL y la que propone Elkarri. Un falso sentido de la eficacia, el desconocimiento de los objetivos del terrorismo, la infravaloración del Estado mismo, pueden llevar a una misma persona a propugnar un día la guerra sucia y otro día a defender la vía de la negociación. Ayer creyeron que salvaban la Constitución allanando derechos, garantías, pagando asesinos; hoy creen que pueden conseguir la paz forzando la Constitución o sencillamente cambiándola.

Con los GAL sacrificaron la legalidad, con Elkarri sacrifican el Estado.

Quienes acuden a la cita de Elkarri se amparan en razones de «buena fe» y hacen gala de apertura de espíritu, de liberalismo, de generosidad. Un cantar que no viene a cuento en política y, aún menos, en materia tan delicada. Lo que importa aquí es la trascendencia objetiva del compromiso político que supone apoyar las tesis de Elkarri. En este sentido, el que está con Elkarri está con el PNV. Y cuando se está con éste no se está a medias o a ratos. El que comparte la política del PNV se enfrenta de hecho al Pacto Antiterrorista, se declara partidario de la reforma de la Constitución y de la liquidación del Estatuto, defiende la necesidad de consultar al «pueblo vasco» sobre las relaciones entre el País Vasco y el Estado, participa de la idea de Euskal Herría frente a las realidades española y francesa...

Quien firma la convocatoria de Elkarri debe tener al menos la gallardía de reconocer que está por el cambio de paz por territorios, de paz por soberanía vasca.

Elkarri es una vía que excluye otras. Si se está por la opción Elkarri, se está por la mesa redonda con los terroristas. Cuando uno acepta la invitación de Elkarri acepta que el terrorismo es consecuencia de unas históricas relaciones de violencia.

El que apoya la convocatoria de Elkarri está firmando una política alternativa a la «constitucionalista», esto es, a la que presentaron en las últimas elecciones autonómicas vascas los candidatos del PP y del PSOE, y colectivos como «Basta ya» o como el «Foro de Ermua».

En unos momentos como estos, cuando los dos grandes partidos están dando la batalla en el Parlamento europeo contra Batasuna y sus connivencias con ETA; cuando se está intentando definir la figura del terrorista de tal modo que todos los miembros de la Unión Europea compartan los criterios legales en su persecución; cuando los Ejecutivos español y norteamericano están definiendo una estrategia antiterrorista común, la conferencia de Elkarri es un balón de oxígeno para el lábil y equívoco mundo nacionalista en el que la contraposición de los medios nunca oculta la identificación en los objetivos.

En el caso de Elkarri el equívoco con el que se juega tiene que ver con algo tan viscoso como es la «buena fe», el deseo de alcanzar la paz sin tener que afrontar moralmente el protagonismo de los hechos, ya se trate de los métodos o de los fines.

Bélgica
Por Jaime CAMPMANY ABC 30  Noviembre 2001

La alta dirección de la banda etarra se ha visto obligada a trasladarse de domicilio. Abandona el viejo y tradicional «santuario» francés y emigra a Bélgica, donde -no sé por qué- siempre ha encontrado gobiernos y jueces poco dispuestos a conceder a España la extradición de los pistoleros y demasiadas facilidades para comprar armas. Ahora espera, a lo que se ve, hallar allí refugio seguro, precisamente allí, en el corazón de la Europa unida y acordada en contra del terrorismo. Debe de ser esta la primera ocasión en que la dirección de la banda abandona Francia, y es muy posible que ese suceso sin precedente marque el comienzo de un exilio incómodo. Cada vez se hará más difícil para los etarras encontrar lugares donde asentar su dirección con un mínimo de transigencias oficiales.

Francia se ha convertido en un territorio inhóspito para los terroristas. Se han acabado para ellos aquellas viejas consideraciones de refugiados políticos. La colaboración cada vez más estrecha de la Policía francesa con la española y con la Guardia Civil ha permitido realizar brillantes operaciones de detención de etarras, localización de sedes, hallazgo de arsenales de armas y explosivos e incautación de preciosa documentación sobre planes, finanzas y organigramas operativos. Por mucha capacidad de regeneración que posean sus órganos directivos, se adivina cada vez más cerca el momento en que «Eta» quede prácticamente descabezada y sin dirección. De hecho, en las últimas actuaciones criminales se evidencia la falta de organización y de eficacia.

Y además los etarras han cometido la soberbia de desafiar al tiempo a los dos Estados, e intentar arrancar con el terror concesiones francesas a la locura imposible del sueño independentista de las siete provincias, aquende y allende los Pirineos. En ese asunto de la unidad e integridad nacional, los franceses no se andan con bromas. Su reacción ante cualquier intento de segregación o independencia es enérgica e inmediata. No creo equivocarme si auguro que los actos de violencia con que los etarras han querido retar a las autoridades francesas y castigar las recientes operaciones policiales recibirán respuestas muy contundentes. Se necesita estar rematadamente locos para pensar que un grupo de fanáticos puede vencer a dos países como España y Francia.

Por otro lado, el feliz resultado de la visita de José María Aznar a Estados Unidos alienta nuestra esperanza de acabar con el terrorismo de aquí. Bush ha prometido su ayuda para erradicar el terrorismo en este lugar de Europa, dispuesto, por su parte, a colaborar en la guerra contra el espectacular ataque del terror que ha sufrido y sufre Estados Unidos. Aliados con Francia contra «Eta» y asistidos y ayudados por la enorme máquina norteamericana, la victoria total contra la manifestación violenta del separatismo vasco, antiespañol y antifrancés podría vislumbrarse pronto en un horizonte cada día más próximo. La destrucción de las bases que el terrorismo tiene en el mundo, ya comenzada, hará imposible las ayudas externas que hasta ahora han disfrutado los etarras.

El gendarme que los etarras, o el etarra solitario, han tiroteado cerca de Pau se debate, a la hora en que escribo, entre la vida y la muerte. Si los terroristas se deciden a matar también en Francia, mal asunto para los terroristas. El éxodo que ahora han iniciado al trasladarse a Bélgica puede significar para ellos el principio del fin. Bélgica no puede convertirse en un nuevo «santuario» de etarras, ni las demás naciones de la Unión Europea van a consentirlo. Los viejos e inexplicables miramientos de los belgas hacia la banda etarra no deben prolongarse ahora. Al terror hay que cerrarle las guaridas.

La lucha contra el terrorismo en Europa
Gerardo Galeote Libertad Digital 30  Noviembre 2001

Después de la celebración de las últimas elecciones europeas, en junio de 1999, los eurodiputados españoles del PP asumimos como primera prioridad contribuir a construir medidas de ámbito comunitario para afrontar la mayor preocupación de los españoles: la lucha contra el terrorismo. Y ello, de la mano de los eurodiputados del PSOE, ya que estoy convencido de que la prioridad era compartida, y además el éxito de la operación era directamente proporcional al margen del consenso que pudieramos generar en la Eurocámara.

Cuando estamos cumpliendo la mitad de la Legislatura, creo que todos podemos concluir en que hay motivos para estar razonablemente satisfechos del trabajo realizado.

En efecto, la pasada semana, el Parlamento Europeo aprobó por amplísima mayoría dos propuestas de la Comisión que incluyen, entre otras aportaciones, las siguientes:

1. Una definición común en todo el ámbito europeo del delito de terrorismo; para subrayar su importancia baste decir que hasta el momento presente, 9 de los 15 Estados miembros de la UE no inlcuyen en sus ordenamientos jurídicos un tratamiento específico del terrorismo. Además, hay que valorar la incorporación de la violencia callejera (la “Kale borroka” del País Vasco) como una manifestación más de terrorismo.

2. La Orden Europea de Detención y Entrega; figura jurídica que sustituye a los procelosos procesos de extradición dentro de la Unión Europea, y que políticos y técnicos expertos en la materia consideran elemento esencial para vencer al terrorismo.

3. El Parlamento Europeo ha introducido una serie de enmiendas que constituyen un impulso político pero también una propuesta de marco legal para congelar los fondos en el territorio comunitario a aquellas organizaciones o individuos que promueven, instigan, colaboran o son cómplices del terrorismo, es decir, su entorno.

El dictámen consulta del Parlamento Europeo es preceptivo pero no vinculante para los gobiernos de los Estados miembros, cuyos ministros de justicia e interior se reúnen los próximos días 6 y 7 de diciembre para tomar una decisión definitiva. Si de esa reunión quedaran flecos sin resolver, el Primer Ministro belga y Presidente en ejercicio de la Unión, Guy Verhofstadt, se ha comprometido ante el Parlamento Europeo a trasladarlos al más alto ámbito de decisión política, es decir, al Consejo Europeo de Laeken, reunión de Jefes de Estado y Gobierno.

Pero por si algún gobierno tuviera la tentación de dilatar o bloquear la decisión, el Parlamento Europeo ha instado a que en tal caso se aplique el artículo 40 del Tratado de la Unión Europea, que prevé la cooperación reforzada, es decir, la posibilidad de dejar al margen a aquel o aquellos Estados miembros que decidieran no acompañar al proceso de integración en un ámbito determinado, y yo francamente no puedo concebir que ningún gobierno de la Unión Europea esté en condiciones de asumir la responsabilidad de convertir a su país en una especie de “isla virgen” en la lucha contra el terrorismo.

Que duda cabe que los acontecimientos del 11 de septiembre en Nueva York han significado una aceleración en el cumplimiento de los compromisos que los gobiernos de la Unión Europea adquirieron en Tampere para desarrollar el denominado “Tercer Pilar”, es decir, el espacio de justicia, seguridad y libertad. Pero no es menos cierto que ya en septiembre de 2000, la inmensa mayoría de los eurodiputados estamparon su firma en una resolución reclamando las medidas que hemos adoptado esta semana. Y que el 5 de septiembre pasado, el Parlamento Europeo aprobó un informe de propia iniciativa reclamando a la Comisión la propuesta formal que se nos ha sometido.

Hay que afirmar con mucha claridad que ninguna de las iniciativas aprobadas supone la más mínima quiebra a las libertades civiles que los europeos nos tenemos dadas. Mas bien al contrario, estamos poniendo a disposición de las administraciones de justicia de los Estados miembros instrumentos que hagan más eficaz la garantía de la libertad de todos.

Si en España hemos padecido durante muchos años la libre circulación de los delincuentes procedentes de otros países europeos, esta semana el Parlamento Europeo ha abierto las puertas a la libre circulación de la Justicia en Europa.  Gerardo Galeote es Portavoz del Grupo Popular Europeo

Tolerancias suicidas
Enrique de Diego Libertad Digital 30  Noviembre 2001

El operativo de los terroristas es asesinar. La estrategia etarra no ha cambiado respecto a Francia. La política francesa, durante décadas, fue hacer la vista gorda y servir de santuario a cambio de que los terroristas se limitaran a matar españoles, y no franceses. Es ese tipo de tolerancia habitual, por la que se confía en que sean los demás los que paguen el coste de defender la libertad. Es una tolerancia suicida, porque el designio terrorista es genocida, no admite excepciones ni respeta circunscripciones. El que las viole, es sólo cuestión de tiempo.

La política francesa no ha sido otra cosa que la proyección de la tibieza general europea. Todo esto está cambiando a marchas forzadas desde el 11 de septiembre, por aquello de a la fuerza ahorcan, con la masacre de las Torres Gemelas como trágico telón de fondo. Se están dando pasos importantes, como la orden de búsqueda y captura europea, sobre la que la principal salvedad es lamentar que no lleve décadas funcionando. Como los ertzainas son víctimas, indirectamente, de la política del PNV, el gendarme de Pau lo es del relativismo moral de sus gobiernos. La lucha contra el terrorismo es global o no es.

Hay, de todas formas, un error en el ambiente dentro de un contexto de aciertos generales, como han reiterado Bush y Aznar en su cordial encuentro. Es la idea de que el enemigo es sólo el terrorismo. El enemigo también es el integrismo, su sustento ideológico. En el caso de ETA, es la forma integrista del nacionalismo. Hay de fondo un combate de ideas. Entenderlo es fundamental para ganar la “guerra”. Ser demócrata es cualquier cosa menos ser, ni tan siquiera parecer, tonto o pusilánime.

Terror en Francia
Editorial El Correo 30  Noviembre 2001

Las balas terroristas que han empujado al joven gendarme Gérard Larroudé hasta el abismo de la muerte han impactado en la opinión pública francesa de igual forma que, con anterioridad, tantos y tantos atentados monstruosos han estremecido el normal desarrollo de la vida cotidiana en el País Vasco y en el resto de España. El descubrimiento en tierra propia de un ser tan sanguinario que es capaz de acribillar a balazos a un servidor público que trataba de identificarle constituye una pesadilla de la que tanto los ciudadanos como las instituciones del país vecino desearían verse libres. Francia representó durante años el remanso en el que se guarecían los violentos para preparar y dirigir desde allí los ataques contra la joven democracia española y contra el autogobierno de los vascos. Durante ese tiempo los etarras evitaban ocasionar en suelo francés más molestias que las que surgían de episodios fortuitos o de acciones de protesta que pretendían involucrar a su opinión pública en contra del régimen de libertades que se abría paso en España.

Tanto en los momentos de indiferencia iniciales, como con su intermitente colaboración antiterrorista en la década de los ochenta, e incluso a través de la activa disposición que vienen mostrando en los últimos años, las autoridades francesas han tratado en todo momento de evitar que el incendio que el fascismo vasco provocaba en Euskadi terminase afectando a su propio territorio. Incluso cuando, especialmente a raíz del anuncio de tregua de septiembre de 1998, los intentos de implicación del Estado francés en el ‘conflicto vasco’ comenzaron a constituir una obligada mención en todos y cada uno de los pronunciamientos de ETA y de la izquierda abertzale, los responsables de la Administración gala preferían siempre obviar la cuestión abordándola, en todo caso, como compromiso solidario hacia otro socio de la Unión Europea.

Pero ya el problema del terrorismo no es exclusivo de los españoles. Y no sólo porque con la habilitación de un espacio europeo común para su persecución policial y su encausamiento judicial se reduce el campo de juego de unos activistas del terror que por segunda vez en poco tiempo han respondido a tiros al requerimiento de la Policía gala. La terrible escena ocurrida en las cercanías de Pau en la tarde del miércoles demuestra que esos terroristas están resueltos a llegar hasta el final, sin que estén dispuestos a mantener tregua territorial alguna en la zona geográfica que antaño les servía de refugio y base logística. La batalla que se libra entre las distintas corrientes de la izquierda abertzale del País Vasco francés revela hasta qué punto los vasallos de ETA están dispuestos a ofrecer cobertura al desarrollo en territorio galo de una espiral análoga a la que el terror mantiene desde hace tanto tiempo en suelo español.

Europa se toma en serio a Eta
Editorial La Razón 30  Noviembre 2001

Ha hecho falta mucho esfuerzo por parte de los representantes españoles de los partidos mayoritarios, popular y socialista, en el Parlamento Europeo para convencer a la institución legislativa de la Unión a que diera un paso adelante definitivo en la lucha contra el terrorismo, cuyo más significado ejemplo en Europa es la banda Eta. Este trabajo ha dado sus frutos, y el Parlamento de Bruselas ha aprobado la «euro-orden» de detención y entrega de terroristas, lo que supondrá un arma fundamental para la Justicia en el continente. Y, a la vez, el Legislativo ha logrado una definición común del delito de terrorismo que no se queda en los ejecutores de los delitos, sino que alcanza a sus tramas de apoyo financieras o políticas.

Corresponde ahora a los ministros de Justicia e Interior de la UE, o, eventualmente, los jefes de Estado y de Gobierno, llevar a la práctica estos planteamientos del Parlamento Europeo. Pero la aprobación política está dada. Ayer se cerró un poco más el dogal sobre los terroristas, que muchas veces habían aprovechado las diferentes legislaciones nacionales (procedentes de diferentes sensibilidades ante el fenómeno) para garantizar un cierto grado de impunidad.

Lo de menos, ahora, es plantear una determinada lista concreta de organizaciones terroristas. Lo importante es que se ha declarado solemnemente que no se admite ninguna forma de apoyo a las bandas criminales, y esto los jueces ya lo pueden saber, y pronto lo podrán aplicar.

El éxito de los eurodiputados españoles del PSOE y del PP, cuya labor no es siempre suficientemente agradecida y comprendida en España, no se ha visto empañado por las reticencias del PNV, que eran de esperar. El PNV en Europa, frente a lo que en España disimula, no hace nada que no sea proteger al entramado político de Eta. Después se quejarán de que Eta sobreviva y mate a los ertzainas.

¿Quiere el PSOE negociar con ETA o destruirla?
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 30  Noviembre 2001

La eficaz colaboración del PSOE con el PP en el Parlamento Europeo acaba de conseguir un fruto ubérrimo en la lucha contra el terrorismo, sobre todo si recordamos las magras cosechas que en esa lucha vienen obteniendo los partidos españoles: palabras y poco más; a veces, incluso menos.

Pero junto a esa tarea, indudablemente positiva, altamente encomieble, un grupo significativo de políticos, propagandistas, afiliados y adheridos del PSOE, con la pantalla de Elkarri y junto a otros defensores habituales de la negociación incondicional con ETA ha puesto en marcha una iniciativa para deslegitimar a las instituciones democráticas españolas, romper la presión internacional contra el terrorismo y frenar ese impulso del PSOE y del PP para acorralar legal y políticamente a los etarras y a sus aliados del PNV.

Nada nuevo: González y Polanco mueven sus peones y la Santoña mediática de Arzallus moviliza sus alfiles. ¿Pero qué hacen Zapatero y Redondo Terreros ante estas iniciativas contradictorias? ¿Cómo es posible que un partido que se presenta como alternativa de Gobierno esté al mismo tiempo proponiendo la negociación incondicional con el terrorismo, según el guión del separatismo vasco, mientras al mismo tiempo se trata de destruir a ETA en Europa y de conjurar ese separatismo en España? ¿Alguna vez sabremos a qué juega el PSOE?

Agravios políticos
Aleix Vidal-Quadras La Razón 30  Noviembre 2001

El pleno del Parlamento Europeo debatió anteayer y ayer votó el informe del diputado británico Graham Watson sobre la orden europea de detención y entrega, esa innovadora medida jurídica que impedirá que el terrorismo encuentre santuarios en los que refugiarse para eludir la acción de la justicia en territorio comunitario. Es de esperar que durante la presidencia belga de la Unión queden sentadas las bases de tan trascendental normativa para que su puesta en vigor coincida con la inminente presidencia española.

Las enmiendas impulsadas por socialistas y populares españoles con objeto de incluir en la lista europea de organizaciones terroristas a aquellas que «presten apoyo o colaboración a grupos terroristas facilitándoles información o medios materiales, comprendiendo la financiación de sus actividades y el reclutamiento de individuos para la participación en las mismas », contribuirá decisivamente a dotar a los tribunales de los instrumentos necesarios para congelar los depósitos bancarios e incautarse de las infraestructuras que, bajo otros propósitos aparentemente legales, no son más que piezas del entramado violento y asesino de los profesionales del terror.

Aunque todos estos avances deben ser bienvenidos, y demuestran lo mucho que se puede conseguir cuando los dos principales partidos de nuestro país trabajan tenaz y conjuntamente en defensa de los valores constitucionales, durante la discusión parlamentaria el ponente hizo ciertas manifestaciones que no admiten otro calificativo que el de inaceptables. Hablar de que «el terrorismo expresa a veces agravios políticos que requieren respuestas políticas» es falsear peligrosamente la naturaleza de las fechorías etarras. En un Estado democrático en el que los derechos fundamentales están garantizados y todas las libertades civiles y políticas se ejercen bajo el amparo de la ley, la utilización de la bomba o la pistola resulta intrínsecamente injustificable.

La esencia de la democracia estriba en la resolución pacífica de los conflictos mediante el debate transparente y la aplicación de la regla de la mayoría con respeto a las minorías. Todo lo que sea desbordar este marco civilizado y civilizatorio para caer en el degradante uso de la fuerza bruta con el objetivo de imponer los propios plan- teamientos y opiniones, entra de lleno en el ámbito de la barbarie. Pero, obviamente, cuando se está en campaña para ser elegido presidente del Grupo Liberal del Parlamento Europeo y se desean los votos de los nacionalistas catalanes allí integrados, se pronuncian frases tan viscosamente resbaladizas. Hay que reconocerle a Pere Esteve una considerable habilidad en su insidiosa labor en contra de intereses vitales del Estado-miembro al que representa en Bruselas. La declinante sombra de la Declaración de Barcelona es todavía alargada y proyecta sus oscuros designios también sobre el hemiciclo de la Eurocámara.

Terrorismos enquistados
ANDRÉS MONTERO GÓMEZ El Correo 30  Noviembre 2001

Los radicalismos ideológicos derivados hacia agrupaciones clandestinas que han optado por la violencia como vía para perseguir determinados horizontes de cambio social han instrumentalizado el terrorismo, justificándolo de una u otra manera con una serie de reivindicaciones políticas. Salvo los terrorismos de radicación milenarista y dinámica sectaria, encerrados en la visión delirante de un líder que dirige a su grupo hacia la inmolación y que tienen en la autodestrucción su propia razón de existir, las bandas terroristas de corte separatista, etno-nacionalista o integrista se han levantado sobre un edificio ideológico que tiene en la consecución de diversos objetivos estratégicos, más o menos políticos, su ‘leit motiv’ criminal. Todas arguyen que su lucha forma la vanguardia armada de un movimiento político; todas están fuertemente ideologizadas en torno a una doctrina que, o bien clama contra un supuesto enemigo invasor -autodenominándose fuerzas de liberación-, o bien reclama ancestrales derechos territoriales, nacionales y culturales arrebatados, o bien incorpora un cariz de revolución social; y todas, en definitiva, construyen su sentido de la identidad de una manera propositiva, esto es, asegurando que continuarán su existencia violenta en la medida en que no logren modificar las condiciones político-sociales que las vieron nacer.

Cuanto más utópica sea la realidad paralela y ficticia sobre la que un grupo terrorista ha construido su interpretación figurada del mundo, cuanto menos viables sean las metas políticas para cuya consecución instrumentaliza la violencia, cuanto menos apoyo social les respalde y, consecuentemente, cuanto menor sea su capacidad de continuidad generacional y de acceso a recursos, mayores serán las probabilidades de desarticulación por parte de las autoridades o de extinción por medios legales. En la cruenta historia del terrorismo ha sido paradigmática, en este sentido, la evolución de los terrorismos revolucionarios de extrema izquierda. La banda Baader-Meinhof en Alemania, las Brigadas Rojas italianas o los GRAPO en España son ejemplos de desarticulación policial o subsistencia meramente residual a resultas de la presencia de estas variables mencionadas. Además, en las bandas alemana e italiana es patente el impacto de la estrepitosa debacle del modelo social comunista simbolizada en la caída del muro de Berlín, que desmoronó todo el edificio de mundos paralelos construidos por estos grupos para justificar sus violencias.

Por otra parte, en la medida en que una organización terrorista ampare su violencia en el horizonte de unos objetivos políticos alcanzables, que esos objetivos no sean disonantes con la propia evolución social de la comunidad en que pretenden inscribirse, que disponga por tanto de apoyo social y de recursos para la continuidad generacional, será más compleja su desarticulación policial, más probable un enquistamiento del conflicto y más inviable una disolución del grupo terrorista (la ETA de los setenta-ochenta). No obstante, en este tipo de bandas criminales existe la posibilidad de que la progresiva desvirtuación del armazón ideológico inicial del colectivo terrorista, debido a que la evolución de la sociedad al margen del accionar violento del grupo haya desencajado el marco ideológico de la banda haciéndolo anacrónico (el País Vasco democrático), conduzca a una progresiva adaptación de los objetivos estratégicos del grupo hacia postulados menos viables políticamente, más ambiguos y radicales, y menos consonantes con la evolución de la comunidad social. En este último supuesto, se observará un deterioro de la inserción social del colectivo terrorista, una mengua en su capacidad de renovación y un aumento de las probabilidades de desarticulación, aunque a largo plazo y con un incremento de la violencia residual, sobre todo cualitativamente ( ETA a partir de los noventa).

Dos parámetros axiomáticos en la consideración estratégica del grupo terrorista y, por tanto, en la definición de escenarios proclives a la autodisolución, serían su perfil de negociación, de un lado, y la relación que se establezca entre el grupo terrorista y un brazo político asociado, de otro. En el perfil de negociación de un grupo terrorista, aquél que caracterizará su disposición a conseguir sus propios objetivos políticos estratégicos, el ingrediente fundamental es la denominada ‘zona de negociación’, configurada por el punto de resistencia -o punto mínimo hasta donde se puede ceder- y la posición más favorable -aquélla que colma el conjunto total de intereses de la banda-. Cuando se definen cartas estratégicas con objetivos virtualmente inalcanzables o absolutos (es decir, no disgregables en metas estratégicas más orquestables y de menor exigencia), la distancia entre el punto de resistencia y la posición más favorable es muy pequeña, la zona de negociación prácticamente no existe y, por tanto, la autonomía para negociar del grupo es muy limitada: la negociación sólo tiene sentido si se obtiene el objetivo estratégico absoluto, sin ceder nada, y, por tanto, la negociación deja de tener sentido -puesto que negociar implica posibilidad de ceder-.

Una de las características estratégicas del IRA, que ha favorecido su actual abandono de la violencia, ha sido mantener una zona de negociación con recorrido, en donde la posición más favorable podría muy bien haberse situado en la anexión de Irlanda del Norte a la República de Irlanda, pero salvaguardando una serie de puntos de inflexión previos consistentes en el logro de diversos grados de autonomía para una región que, hasta los acuerdos de Viernes Santo de 1998, no tenía ninguna. Ello ha permitido articular objetivos definitorios de la identidad del grupo terrorista sin entrar en dinámicas de disonancia interna que quebraran gravemente el sentido de existir (la causa vital) de generaciones de militantes socializados en una realidad de conflicto configurada para convertirlos en terroristas en defensa de una causa. La identidad de un grupo terrorista y, consiguientemente, su existencia o desaparición voluntarias, están fundadas en el vínculo entre violencia, como instrumento, y objetivos estratégicos, en cuanto metas a lograr con la violencia. Si el grupo no es capaz, con una reordenación de sus esquemas doctrinales, de interiorizar la sensación de que ha logrado al menos una parte sustantiva de sus objetivos a partir de su accionar violento, las probabilidades de autodisolución prácticamente se diluirán. Aquí es donde desempeña un papel de relevancia el segundo parámetro axiomático aludido, esto es, el marco político formal del grupo terrorista.

Si disponer de una zona de negociación con recorrido es importante en el abandono de la violencia por parte de un colectivo terrorista que vertebre su realidad paralela en clave política, tener un órgano político formal integrado en las instituciones de la comunidad social de referencia es fundamental. Sin embargo, será tanto más funcional cuanto mayor sea el perfil político de los dirigentes del brazo político, cuanto mayor sea la impregnación política de los responsables militares de la organización terrorista y, en definitiva, cuanto más sensible sea el peso de las opciones políticas en la instrumentación de la violencia. En zonas de negociación con recorrido, la consecución de submetas y objetivos estratégicos refuerza el potencial de influencia del brazo político por su capacidad de retroalimentar, obteniendo logros, la identidad de la banda terrorista y, por consiguiente, su capacidad para decidir sin disonancia sobre su futuro y disolución y acerca del sentido de la violencia.

Otro elemento clave en el esquema Sinn Fein-IRA ha sido que la identidad social de los dirigentes de ambas dimensiones, la política y la terrorista-militar, está fraguada en elementos estructurales comunes: tanto Gerry Adams como Martin McGuinness, dirigentes del Sinn Fein, fueron en tiempos responsables militares del IRA. Este aspecto implementa una vía privilegiada para la interiorización, a través de una comunicación consonante entre las partes, de la realidad política por parte de los dirigentes del brazo armado. Por medio de una interiorización adecuada, la realidad paralela en la que está instalado el grupo terrorista se aproxima a la realidad política objetiva de su comunidad, acoplándose aquélla a ésta con el mínimo potencial de fricción o rechazo. La principal diferencia con ETA, en este punto, pasa por el leve peso histórico del segmento político en la estrategia del denominado MLNV, siempre asfixiado por el aparato militar e inercial con respecto a las espirales de violencia, y por la propia indefinición del proyecto político de instrumentación terrorista, enquistado en diversas remodelaciones de la alternativa KAS (después alternativa democrática) y en curso de permanente divergencia con respecto a la comunidad social de referencia desde 1978.

Un triste noviembre para las víctimas
TERESA DÍAZ BADA El Correo 30  Noviembre 2001

El pasado 14 de noviembre salió de la cárcel un preso etarra después de 15 años de condena por formar parte de un comando. El regreso de este ciudadano, que en buena ley tenía que haber sido anónimo y con un claro arrepentimiento por su parte después de los crímenes cometidos, fue celebrado en el pueblo de Elgoibar con todo tipo de pancartas, pasquines, ramos de flores y gritos lanzados por quienes le esperaban jaleando sus acciones y las de sus compañeros etarras. Poco después, el día 24 de noviembre, se le vuelve a homenajear con cantos y danzas en la plaza del pueblo, mientras que en dos cementerios de nuestro país se encuentran los cadáveres de dos víctimas del terrorismo más: Ana Arostegi y de Francisco Javier Mijangos.

¿Por qué se permite el ‘homenaje’ en plena plaza del pueblo? ¿Cómo es que el alcalde de este pueblo no impide este acto, no solamente porque 24 horas antes se hubiera asesinado a dos ertzainas, sino porque dichos actos ofenden a todos los ciudadanos de este país? ¿Quién autoriza a que un pueblo se llene de propaganda apologética del terrorismo y se celebre un acto callejero en el que se jalea a la banda terrorista ETA? ¿Cómo vamos a creernos las víctimas del terrorismo que el alcalde de este pueblo, después de permitir dichos actos -porque permitidos estuvieron por acción u omisión-, está en contra de la violencia terrorista si no le parece humillante y éticamente deleznable este tipo de celebraciones?

Hechos como éste y como muchos otros envilecen a esta sociedad que permanece permanentemente amordazada, en parte por el miedo y el terror a las pistolas provocado con más de 900 asesinatos, pero también, y es importante no olvidarlo, por todas aquellas personas que miran hacia otro lado, que piensan que nunca les va a tocar a ellos o, lo que es peor, que permiten estos actos porque no ven en ello ningún mal. «Ya sabemos que gritarán y ensalzarán a los asesinos, pero es mejor no meterse», como hace poco explicó una alcaldesa del PNV de otra localidad vasca a una víctima del terrorismo.

Como si eso fuera posible... «no te metas»... ¿Es justo pedir a una víctima del terrorismo que permanezca impasible y fría cuando ve que los asesinos de su hermano, padre o hijo, y los cómplices del criminal, se pasean impunemente por su pueblo o ciudad? ¿Es ético permitir que actos como el autorizado en Elgoibar sigan ofendiendo a la memoria de las víctimas? ¿Cómo creer al lehendakari, o a otros tantos miembros de su partido, que dicen sentir los asesinatos de personas siempre inocentes y luego permiten este tipo de sucesos que ofenden y humillan a cualquier ser humano demócrata y respetuoso con los derechos humanos? ¿Qué les diremos a los familiares de Ana y de Javier? ¿Que las palabras de condena del primer momento, tras conocer su horrendo asesinato, luego se difuminan y, ya se sabe, «es mejor no meterse», «porque aunque se grite ‘gora ETA’ no va a pasar nada»?

Lo malo es que sí pasa. La historia de este país se lleva repitiendo para algunos de una manera trágica: asesinan a nuestros padres, a madres como Ana, a hijos, hermanos y esposos, y después del funeral, de manifestaciones en la que los políticos se aprestan a coger la pancarta, al cabo de unos días se vuelve al clima de indefensión: los cómplices siguen jaleando a los asesinos, siguen gritando vivas a los fascistas, los alcaldes de demasiados pueblos siguen sin prohibir actos que ofenden la memoria de las víctimas y la sociedad vasca sigue sin rearmarse moralmente contra los asesinos.

En vez de condolencias y caras compungidas, los partidos nacionalistas deberían plantearse claramente que con los cómplices de los asesinos no se puede pactar absolutamente nada, ni el trazado de una carretera, ni la reforma de un jardín. Que no se puede hablar con quien diariamente demuestra el más absoluto desprecio a la vida. Que no se puede subvencionar a quien no condena el terrorismo y que la única manera de que los cómplices de los criminales se planteen que se equivocan es aislarles social y políticamente.

Es esperanzador escuchar, por fin, al lehendakari decir que los crímenes no van a quedar impunes. Pero no solamente los crímenes. La deslegitimación política y social debe llevarse a cabo en cada pueblo de nuestro país y en cada momento de nuestras cada vez más tristes vidas. Hay que acosar a los asesinos y sus cómplices: con nuestro Estado de Derecho y nuestras leyes, y, por ejemplo, no dejándoles leer comunicados falsos que ofenden a los ertzainas en el mismo pueblo en el que han sido asesinados.

Mientras un etarra es homenajeado en un pueblo guipuzcoano, una víctima del terrorismo de la misma localidad llora de rabia e indignación pensando en su familiar asesinado, también en los dos ertzainas asesinados el día anterior, y se pregunta hasta cuándo tendrá, tendremos, que sufrir todos, afrentas como ésta. En ese momento de profunda tristeza, solamente le quedó el consuelo de tomarse un café, muy amargo, con otra víctima. Ambas escondidas y alejadas del oprobio, aguantando, con la dignidad que jamás tendrán los criminales, la vergüenza y la rabia de ver convertido en héroe a quien tanto dolor y sufrimiento ha causado. En su pensamiento, Ana, Javier, y el corazón de los familiares de estos dos ertzainas roto para siempre.

Cristo parabellum
José Luis Alvite La Razón 30  Noviembre 2001

Uno no sabe muy bien en qué Cristo creer, si en el ibicenco Cristo afrutado y eléctrico de Dylan, con su corona de flores, o en el Cristo «unplugged» de monseñor Setién, crucificado en una esvástica con una boina de espinas.

El de Dylan resulta tan cercano como aquel Cristo que dicen que entró una madrugada al Savoy y se le acercó una corista y le pidió una firma en su agenda y luego corrió junto a sus colegas y les dijo: «No me lo vais a creer, chicas, pero acabo de conseguir un autógrafo de Joan Baez».

El de monseñor Setién es un Cristo parabellum que mata por prescripción facultativa y se nos aparece en Euskal Telebista y en su versión estreñida se propaga en las facciones de Jon Idígoras, cuyo rostro es el desplegable de un coche fúnebre.

Si aceptamos el Cristo balístico de monseñor Setién hemos de dar por buena la figura de Pepe Rei como un hito en la historia del periodismo. A Pepe Rei se le acusó de connivencia con la banda Eta. Y no cabe duda de que existe esa connivencia. Pero desde la óptica de monseñor Setién, Pepe Rei no es un profeta de la sangre, ni un catequista de la muerte, sino, simplemente, un humilde periodista comprometido con la redención cultural de Euskadi en su condición de redactor-jefe de Eta.

Me quedo con el Cristo fumado de Dylan, que predicaba la parafarmacia, la energía eólica y las balas con condón. No es el Cristo de antes, aquel Cristo del INI que predicaban Franco y Guerra Campos, cuando el Caudillo viajaba en un palio con chófer y pescaba los atunes llamándolos por un megáfono desde El Pardo, no, sino un Cristo «en abierto», gratis y a ras de suelo, un demoscópico Cristo de oferta que no aprobaría que HB multase a los ertzainas asesinados en Beasain por caerse muertos en doble fila...

ETA, vivero de Batasuna: Más de doscientos dirigentes «políticos» han pasado por la banda
MADRID. ABC 30  Noviembre 2001

Máximos dirigentes de ETA en sus períodos más sanguinarios, pistoleros de «comandos» que dejaron tras ellos un balance de muerte, colaboradores necesarios para la comisión de crímenes, extorsionadores para el «impuesto revolucionario...» Así hasta un número superior a los 200 son o han sido cargos o candidatos de HB, EH o Batasuna, formación que ni siquiera ha abierto expediente a sus militantes detenidos por su relación con la banda.

La nómina de individuos que han compatibilizado su condición de miembros o colaboradores de ETA con la de cargo público de HB, EH o Batasuna figura en un documento que el Gobierno va a presentar a los ministros de Justicia de la Unión Europea para argumentar su solicitud de que la coalición abertzale sea incluida en las listas cuyas cuentas bancarias deben ser bloqueadas por sus complicidades con bandas terroristas.

AUMENTAN LOS CANDIDATOS DE ETA
Se da la circunstancia de que cada vez es mayor el número de etarras que han figurado en candidaturas batasunas. Por ejemplo, en las elecciones municipales de 1995 fueron elegidos 16 ediles, mientras que en las últimas de 1999 salieron 29. Entre los elegidos en 1995 figuran Jorge González, que participó en enero de 1995 en el asesinato de un policía nacional en Bilbao; Lourdes Churruca, integrante del «comando Vizcaya» que asesinó al sargento de la Ertzaintza Joseba Goicoechea, y Aritz Arnaiz, compañero en un grupo «Y» del jefe del «aparato logístico», Asier Oyarzábal, y después integrante del «comando Nafarroa».

Entre los ediles de EH elegidos en los últimos comicios municipales estaban los máximos cabecillas de ETA en una de sus etapas más sanguinarias, José Antonio Urruticoechea, «Josu Ternera», y José Javier Zabaleta Elósegui, «Baldo»; el ex responsable del «aparato de mugas» Miguel Ángel Zarrabe, a quien se le ocupó un arsenal en el sur de Francia; el cabecilla del «aparato político» en España Mikel Egibar o el jefe de Ekin Javier Alegría. Apenas dos meses después de que los pistoleros Kepa Echevarría y Sergio Polo fueran detenidos cuando reorganizaban el «comando Donosti» en la tregua trampa, salieron elegidos representantes de EH en las Juntas Generales de Guipúzcoa y Vizcaya, respectivamente. Ese mismo año el terrorista del «comando Andalucía», José Luis Barrios, autor, entre otros, del asesinato del concejal Alberto Jiménez Becerril y su esposa, salió elegido como representante batasuno en el Parlamento de Navarra.

Entre los cuatro candidatos de ETA que presentó EH en las últimas elecciones generales figuraba el dirigente de la banda José Javier Arizcuren Ruiz, «Kantauri», que con anterioridad había asesinado a numerosas personas como pistolero de los «comandos» «Araba» y «Madrid». Entre los cuatro candidatos terroristas de los anteriores comicios estaba Nerea Bengoa, integrante del «comando Gorbea» que iba a actuar en Barcelona.

CANDIDATO A LENDAKARI
La inclusión de terroristas en las candidaturas de la coalición abertzale viene, con todo, de lejos. Así, el candidato a lendakari en 1986 fue Juan Carlos Yoldi, integrante de un «comando» que actuaba en la comarca guipuzcoana del Goyerri. Un año después HB presentó como candidato a presidir el Gobierno foral de Navarra a Guillermo Arbeloa, detenido por su colaboración con el «comando Nafarroa». Algo más tarde, Felipe San Epifanio compatibilizó su condición de parlamentario vasco y miembro de la mesa nacional con la de jefe del «comando Barcelona». Uno de los «tesoreros» de ETA, Sabino Euba, «Pelopintxo», fue con anterioridad concejal de HB en Vizcaya.

El responsable del «aparato de información» de ETA durante muchos años, José Luis Ansola, «Pello el Viejo», fue elegido concejal en las últimas elecciones. Entre los candidatos de EH al Parlamento de Navarra durante el fiasco de la tregua estaba el pistolero del «comando Buruntza» Santiago Vicente Aragón.

EN EL «APARATO LOGÍSTICO»
Asier Altuna compaginaba hasta hace poco su condición de concejal en Azcoitia con el de colaborador del «comando Buruntza». Por su parte, Ana Belén Egüés, después de ser elegida edil batasuna en 1995 en Elduayen, pasó a ser jefa del «comando Madrid». Tomás Elgorriaga fue candidato de HB al Ayuntamiento de Fuenterrabía en 1991. En la actualidad se encuentra huido y existen sospechas de que pertenece al «aparato logístico». El pistolero del «comando Araba» Crispín Garcés salió en 1999 concejal de Ochandiano.

Jesús María Goicoechea, candidato batasuno en 1991, era uno de los etarras encargados de llevar este verano la ofensiva terrorista contra el turismo como integrante del «comando Xoxua». El pistolero del «comando Vizcaya» Guillermo Merino, detenido cuando quería causar una matanza entre una patrulla de la Guardia Civil, fue en 1991 candidato al ayuntamiento de Durango. Ibón Muñoa, que aportó los datos para el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco, fue candidato batasuno en 1991 en Éibar.

El Parlamento europeo incluye al entorno de ETA en el terrorismo
430 eurodiputados votaron a favor y 56 en contra, mientras 15 se abstuvieron - La definición aprobada considera delitos terroristas los cometidos contra uno o más países, sus instituciones o sus ciudadanos
JUAN CARLOS GONZALEZ. Corresponsal El Mundo 30  Noviembre 2001

BRUSELAS. Con un apoyo mayoritario, el Parlamento Europeo adoptó ayer una serie de enmiendas al informe del liberal Graham Watson sobre la lucha contra el terrorismo y la orden de detención y entrega que incluye el entorno de ETA y abre, por tanto, la puerta a que los actos de violencia callejera puedan ser considerados como actividades terroristas. Los eurodiputados también se pronunciaron a favor de una Europa de dos velocidades en la lucha contra el terrorismo, si los Quince no logran un acuerdo unánime sobre estas dos cuestiones en la próxima reunión ministerial.

Salvo Koldo Gorostiaga, el resto de los eurodiputados españolas votaron a favor del informe. No obstante, tres eurodiputados nacionalistas no estaban presentes en el momento de la votación, según las listas nominales de votos facilitadas por la Eurocámara: Josu Ortuondo (PNV), quien el día anterior aseguró a EL MUNDO que votaría a favor del informe, Carlos Bautista (Partido Andalucista), y Camilo Nogueira (BNG).

El voto de ayer supone un importante respaldo político a las propuestas de la Comisión, cuyos mayores defensores son los gobiernos españoles e ingleses. La definición común de terrorismo recibió un apoyo de 430 eurodiputados, 56 votaron en contra y 15 se abstuvieron. En estos momentos sólo seis Estados (España, Reino Unido, Francia, Alemania, Italia e Irlanda) tienen una definición del terrorismo en sus códigos penales. Pero los Quince ya han pactado políticamente una definición común que deberán confirmar la semana que viene.

Según los diputados, los delitos terroristas son los que se cmeten de manera intencionada «por un individuo o grupo contra uno o más países, sus instituciones o ciudadanos, con el fin de intimidarlos y alterar gravemente o destruir las libertades fundamentales, la democracia, el respecto de los derechos humanos, las libertades civiles y el Estado de derecho». Además, también se incluye en la definición el «secuestro ilícito o daño grave a instalaciones estatales o gubernamentales, medios de transporte público, infraestructuras públicas, redes de información o de comunicaciones y a la propiedad pública o privada, poniendo en grave peligro a la seguridad pública». Esta segunda parte de la definición es la que permite luchar contra la kale borroka a nivel europeo.

El Parlamento también quiere que la lista europea de grupos terroristas sea actualizada periódicamente, para «prevenir e impedir la financiación de los terroristas o de sus organizaciones y grupos». Y fija el procedimiento para variar la lista: por unanimidad de los Estados miembros, y a propuesta de un país de la Unión o de la Comisión. Esta deberá incluir «nombres de personas físicas o jurídicas» y las «entidades u organismos relacionados con actividades terroristas».

Según los eurodiputados, la lucha contra el terrorismo también implica la «necesidad de combatir acciones y organizaciones aisladas que prestan apoyo o colaboración a un grupo terrorista».

El voto de la orden de detención y entrega en la Unión Europea también se saldó con un amplio apoyo: 381 votos a favor, 75 en contra y 41 abstenciones. Pero la principal novedad en las enmiendas presentadas a esta segunda medida reside en la posible utilización de las llamadas cooperaciones reforzadas, es decir, el mecanismo previsto en los Tratados que abre la puerta a una Europa de dos velocidades. Este prevé que los Estados miembros que quieren dar un salto en la integración europea puedan ir adelante sin que los que se oponen a ello bloqueen el grupo de vanguardia.El Tratado en vigor no fija un número mínimo de países miembros que puedan activar este mecanismo. Pero el nuevo Tratado de Niza, aún en fase de ratificación, prevé un mínimo de ocho Estados para dar este salto.

Gerardo Galeote, jefe de los populares españoles en el PE, y Rosa Díez, responsables de los socialistas, creen que en el ámbito de la seguridad Interior y de la Justicia, y sobre todo en la lucha contra el terrorismo, es preferible que la UE avance a Quince.

Condenan a Anasagasti a pagar un millón de pesetas a la Asociación Víctimas del Terrorismo
CEUTA. Agencias ABC 30  Noviembre 2001

El portavoz parlamentario del PNV, Iñaki Anasagasti, tendrá que pagar un millón de pesetas a la Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT) según una sentencia judicial en firme como consecuencia de una querella presentada en su día por difamación.

La presidenta de la AVT, Sonsoles Alvarez de Toledo, dio a conocer esta sentencia en una rueda de prensa donde destacó que la demanda civil contra el diputado del PNV se presentó tras unas declaraciones efectuada en mayor por el portavoz nacionalista.

Iñaki Anasagasti acusó tanto a la Iniciativa Ciudadana Basta Ya como a la Asociación Víctimas del Terrorismo de financiarse con fondos reservados, por lo que ambos colectivos decidieron emprender
acciones judiciales.

Sonsoles Alvarez afirmó hoy que Anasagasti "dijo que los fondos de nuestra asociación venían de los fondos reservados y que ese era un fondo de reptiles, por lo cual iniciamos esta acción ya no es cierto que recibamos ni un solo duro del Estado".

La presidenta de AVT destacó que la querella se presentó por lo civil y que el juez ha fallado a favor de la asociación, condenando a Anasagasti a abonar un millón de pesetas "por lo cual estoy muy orgullosa de haber ganado este pleito".

Harry Potter ha aprendido catalán
Javier Ruiz Portella Libertad Digital 30  Noviembre 2001

Pocos días después de haber rechazado doblar al catalán la película del dichoso Harry Potter, la Warner Bross rectificó ostensiblemente, accediendo así a los deseos de la Generalitat. ¿Cuántos millones de pesetas (o acaso de euros) median entre ambas decisiones? ¿Cuántos millones… que se sumarán a los de un doblaje sufragado por todos los contribuyentes, cualquiera que sea el idioma en el que vayan a ver (o a no ver) la peliculita de marras? Los dirigentes de la multinacional estadounidense, además de frotarse las manos, aún no han salido de su asombro. Nunca habían visto nada parecido: ni en Dinamarca, ni en Hungría, ni en Holanda…, en ninguno de los numerosos países con lenguas minoritarias, nadie les había ofrecido nunca tan pingüe negocio. Lo cierto es que, después de este alarde de prodigalidad, se impone romper con los viejos estereotipos. ¿Quién podrá en lo sucesivo hablar de tacañería refiriéndose a tan derrochadoras gentes? Tal parece como si el más disparatado despilfarro fuera el signo “diferencial” de la catalanidad, al menos por lo que a las cuestiones lingüísticas se refiere.

Mi condición de catalán (no de primera, sino de antiquísima generación) me autoriza a bromear con cariño sobre los estereotipos que afectan a mi “patria chica” (por emplear esta expresión totalmente en desuso, tanto en Cataluña como en las demás regiones, y a la que me gusta recurrir en esos tiempos en que la “patria grande” parece haberse convertido en una “cáscara” vacía, como decía yo en un reciente libro). Pero dejémonos de bromas y cáscaras. Vayamos al grano.

Nada hay que objetar contra el hecho de que se doble al catalán la película del niñito ese (o la que sea). Aunque en realidad, sí se debe objetar algo fundamental: hay que aprovechar esta ocasión para lamentar que las películas sean dobladas a otros idiomas, perdiéndose con ello toda la riqueza contenida en la voz y dicción de los actores. Si se subtitularan las películas (como se hace por ejemplo en Bélgica, donde, a causa del problema nacional ahí existente, casi todos los filmes extranjeros conllevan dos líneas de texto: una en francés y otra en flamenco), mucho sería entonces lo economizado, amén de lo que ganaría la sensibilidad artística del público. Curiosamente, nadie se ha percatado en la ahorrativa Cataluña de que, con tal solución, el problema quedaría resuelto de un plumazo. Es cierto que se plantearía entonces una dificultad insoluble: ¿cuál de los dos idiomas ocuparía, al pie de la pantalla, la primera línea: el catalán o el español?…

De todos modos, nada tienen que ver las cuestiones cinematográficas con el gran revuelo montado en torno al dichoso doblaje. Repito: dejando aparte la extravagante dilapidación de fondos públicos ocasionada, me parece muy bien que se doblen las películas al catalán. Es más: pido y exijo que se doblen exactamente la mitad de las cintas extranjeras. Pero, ¡ay!, incluso entonces seguiría vilmente sojuzgada la lengua catalana; no habría paridad cinematográfica entre estos dos idiomas que, hoy por hoy, todo el mundo aún conoce a la perfección. Lo que se debería hacer es doblar también (o subtitular al catalán)… la mitad de las películas rodadas en español. De verdad: hasta aceptaría gustoso tales extravagancias… si éstas acarrearan al menos una contrapartida, si gracias a ellas se estableciera un auténtico bilingüismo: aquel en que ninguna de las dos lenguas de un país pretende, como sucede hoy con el catalán, ser hegemónica.

¿Cómo se podría conseguir tal cosa? Pues con medidas muy sencillas (y bastante más baratas, por lo demás). Por ejemplo, que los rótulos de carreteras y calles estén redactados en ambos idiomas; que en ambos también se expresen los documentos de ayuntamientos y Generalitat. Y sobre todo: que en catalán y en español se imparta, lejos de la actual discriminación hacia este último, toda la enseñanza para nuestros niños y jóvenes. Francamente, si tal fuera la contrapartida, y si además dejaran así de menospreciar lo español, que doblen cuantas películas les venga en gana. En tal caso, ¡hasta correría a ver la del bendito Harry Potter ese!

OMNIUM POLITICO-MILITAR
Francisco Caja, Presidente de Convivencia Cívica Catalana. ABC 30 Noviembre 2001

Òmnium Cultural es, según reza su propaganda,  “un colectivo social de cerca de 18.000 personas, la más importante entidad cultural de los Países Catalanes con más de 37 años de lucha ininterrumpida en favor de la lengua, la cultura y la identidad nacional de Cataluña”.  Y en “consonancia” con sus fines el gobierno nacionalista catalán lo viene subvencionando generosamente (500 millones en los últimos cinco años). Los fondos públicos permiten así que Òmnium Cultural nos invite  periódicamente a comulgar con las mismas ruedas de molino. El pasado año asistimos, no sin estupefacción,  a una denominada “campaña en los medios de comunicación para tomar posición en relación a este tema (el “manifiesto” de la Real Academia de la Historia sobre la enseñanza de la historia en el “Estado español”) mediante la publicación de unos anuncios a toda plana en catalán en Cataluña y en castellano en el estado español, bajo el título de “¿Historia de Cataluña, historia diferenciada o compartida?””. Distribuido profusamente en las escuelas el panfleto de Òmnium Cultural concluía que “Cataluña fue independiente de hecho durante cinco siglos y jurídicamente siete siglos. Independencia que perdió por la fuerza de las armas.”  Así se escribe la historia. 

De aquellos polvos procede el actual lodo: en días recientes el Òmnium sacude nuestra adormecida conciencia nacional con una nueva andanada (traduzco literalmente): “Europa, cada vez más estados”.  El mensaje: “La historia nos revela que cuando una nación consigue la independencia nunca se vuelve atrás y que el nuevo estatuto no presenta problemas económicos, sino al contrario”. Animados por la hermosa enseñanza de la Madre historia, para los independentistas del Òmnium Cultural todo son ventajas para la aplicación urbi et orbi del principio de las nacionalidades: a cada lengua, una nación; a cada nación, un Estado. Pero un pequeño “signo convencional”, un insignificante asterisco traiciona este esperanzador mensaje: los procesos de “construcción nacional” relacionados en su panfleto se hallan marcados con diversos signos para distinguir aquellos  que han sido en los que la consecución de la independencia ha sido obtenida mediante la violencia (marcados con un asterisco)  o mediante “pactos” (unas manos cruzadas).  ¿Qué genio del grafismo  animado  el corazón  de los del Òmnium Cultural? . Pues resulta que ese asterisco  es la estrella simbólica que adorna los designios de la guerrera militar.

Como era de esperar, la mayoría de los nuevos “estados” son consecuencia de un proceso violento; en cristiano: de una guerra. Gajes del oficio y peccata minuta, estamos autorizados a pensar. Permítasenos rechazar esta real invitación a la violencia, venga del Omnium Cultural (¿) o de Batasuna.  Quizás,  algún lector piense que estas consideraciones son producto de una mente extraviada por el españolismo que pretende de forma ilegítima “demonizar” el nacionalismo catalán asimilándolo al terrorismo vasco.  Que la benevolencia de ese lector me autorice a aportar en defensa de la tesis  de la identidad ideológica del Omnium Cultural (bastión y reserva espiritual del nacionalismo “democrático” catalán) con la “batasunia” lo siguiente: Josep Millás I Estany, el insigne Presidente del Òmnium, publicaba hace unos meses un artículo en castellano titulado “El nacionalismo vasco visto desde Catalunya” (sic), en el número cero de la revista Kuorum ,  editada por estudiantes de la Universidad del País Vasco.  Tenemos allí la expresión más cumplida e inequívoca de doctrina de la independencia que sostiene Òmnium Cultural: el fin, la causa suprema,  justifica  los medios (esto es, el tiro en la nuca).  El lector encontrará en ese artículo idénticas ideas, más explícitas si cabe y con mayor respaldo doctrinal, que en el reciente panfleto del Òmnium.  Ésta es, resumida, la doctrina: existen dos tipos de nacionalismo, a saber: “los nacionalismos agresivos y absorbentes, que desde el imperialismo quieren imponer sus propias esencias a otras colectividades. Es el caso, en la actualidad, de los serbios y del nacionalismo castellano-español”.  Del otro lado están, naturalmente, “los nacionalismos defensivos, que no quieren imponer nada a nadie y que únicamente pretenden vivir tranquilamente con su cultura, su historia, su lengua; autogobernándose y administrando sus propios recursos. Este es el caso, entre otros, de Euskadi y Catalunya”.  Enseguida  comprobaremos el alcance y consecuencias de esta tan inequívoca distinción.

De la misma manera que existen dos nacionalismos, el bueno y el malo,  existirán dos “vías” para la reconstrucción nacional: “la vía pactista” y “la  vía de reivindicación violenta”, o sea, independencia a las buenas o las malas.  La primera vía pactista, la vía que el señor Millàs à contrecoeur  señala como vía constitucional-estatutaria,  resulta, justamente, inviable: el camello de la independencia no pasa por el ojo de la aguja constitucional. El diagnóstico es entonces inequívoco: “la evolución de los últimos años no ha hecho más que confirmar que el pacto (Constitución-Estatuto) fue firmado entre dos partes que tenían sus cartas marcadas”. La Constitución y el Estatuto “ha(n) representado una barrera infranqueable para sus aspiraciones (las de las nacionalidades históricas, lo que incluye a Cataluña) por la vía democrática”. Reflexionemos un momento: la democracia, la vía democrática, no es vía para  las aspiraciones (¿democráticas?) de las nacionalidades históricas. Lógico: las aspiraciones antidemocráticas no pueden ser satisfechas por la vía democrática. O en otras palabras: una aspiración es democrática cuando puede satisfacerse por vías democráticas. El señor Millás resuelve así ejemplarmente la quintaesencia del nacionalismo,  cortando el nudo gordiano de la disputa de los medios con los fines; lo que los filósofos llaman identidad en la diferencia: que no existe verdadero nacionalismo, nacionalismo en sentido propio que sea democrático. Los medios, en democracia, no son ajenos a los fines.

Así a nadie debería sorprender la conclusión del artículo de Millàs: lo que él llama “reivindicación  violenta como forma de alcanzar los objetivos nacionales”.  Nueva lección de la historia: “si repasáramos en el mundo las cuestiones nacionales pendientes comprobaríamos que hay muchos más casos de violencia que de planteamientos pacíficos y constitucionales”. Y para seguir esa ley inmutable del historia, elevada a la categoría de destino, nueva endíadis: “Frente a un nacionalismo defensivo los estados plurinacionales tienen dos opciones: respetar la voluntad de las colectividades o la cerrazón ante cualquier reivindicación nacional. Ante esta última situación solamente caben dos posibilidades, o bien el nacionalismo reivindicativo renuncia a sus pretensiones a consecuencia de un proceso de desgaste por parte del estado o bien , si la tozudez nacionalista persiste –siempre persiste- no se pude evitar una escalada, en el grado y en la forma, de la reivindicación.” Se trata de la misma alternativa que la de “la bolsa o la vida”. Si uno escoge la bolsa, se queda sin la bolsa y sin la vida, también. Indepedencia –eso siempre persiste- o muerte (se entiende: de los no nacionalistas). El Òmnium político-militar. Mientras tanto, en Cataluña, ningún representante político cuestiona este empleo de los fondos públicos. El consenso del silencio.

 

Recortes de Prensa   Página Inicial