AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 3 Diciembre  2001
#El oscuro «iluminado»
Breverías ABC 3 Diciembre 2001

#Eta teme a la Ertzaintza
Editorial La Razón  3 Diciembre 2001

#El terror globalizado
Luis María ANSON La Razón de la Real Academia Española  3 Diciembre 2001

#RESPALDAR A LA ERTZAINTZA
Editorial El Mundo 3 Diciembre 2001 

#«Senderización»
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS El Mundo  3 Diciembre 2001

#Las nacionalidades
Antonio GARCÍA TREVIJANO La Razón  3 Diciembre 2001

#Eta amenaza a la Etzaintza con responder a sus «castigos» y le llama «sierva de España»
Redacción - Madrid.- La Razón  3 Diciembre 2001

#Calcinados nueve automóviles en Irún
IRUN AITOR ANUNCIBAY El Mundo 3 Diciembre 2001

#El desacuerdo anunciado
CASIMIRO GARCIA-ABADILLO El Mundo 3 Diciembre 2001

El oscuro «iluminado»
Breverías ABC 3 Diciembre 2001

Arzalluz suele poner en una situación de igualdad al Gobierno y a ETA. Ayer usó el asesinato de los ertzainas para insistir en ese perverso equilibro: «Ambos nos quieren meter aquí otra vez las Fuerzas de Seguridad del Estado». Tras esa mezquina equiparación, que condena a la sociedad a la perpetuación del terrorismo (qué más puede esperar un pistolero que le comparen con un Gobierno democrático), supura el talante del «iluminado» que ha deglutido hasta la última letra de su gran mentira. Sus miserables analogías -en las que se parangona un tiro con un voto, o a la víctima con el verdugo- no son ya susceptibles de análisis político; abren más bien un trabajo apasionante en la medicina clínica.

Eta teme a la Ertzaintza
Editorial La Razón  3 Diciembre 2001

Las amenazas de Eta contra la Ertzaintza, publicadas ayer en el diario habitual, banda, confirman la ofensiva terrorista contra la Policía Autónoma Vasca y recuerdan al PNV que son ellos, los de las pistolas, quienes mandan en el proceso separatista y quienes deciden quién es «leal» y quién es reo de muerte por «traidor» y por no acatar sus decisiones. Esta es, en esencia, una primera conclusión del comunicado de la banda de asesinos, pero tras la habitual retórica etarra se ocultan algunas evidencias: la primera es el miedo que Eta tiene a la Ertzaintza como Cuerpo policial que, poco a poco, adquiere carácter propio de fuerza de seguridad y una conciencia general de sus agentes, a pesar de muchos mandos políticos, de su deber como garantes de las libertades de los ciudadanos que viven en el País Vasco y, por eso mismo, enemigos de los terroristas y de quienes quieren imponer el imperio del miedo en las calles.

La verdad es que la Ertzaintza molesta en un proyecto excluyente a medida que los policías adoptan un primer espíritu de Cuerpo incompatible con el mando político. Porque es inútil pretender la persistencia en todo momento y ocasión del mando político en un cuerpo policial en un estado democrático. Al final, como ha ocurrido en la Ertzaintza, y como se quejaba ayer el mismo Arzallus, aumentan en sus filas el número profesionales que cumplen lealmente en su trabajo con enorme respeto a las leyes y al Estado de Derecho.

La Policía Autónoma Vasca no es ese «ejército de jóvenes patriotas», ese grupo en plena sintonía política con el partido, que quisiera el líder indiscutible del PNV. Es, ni más ni menos, un Cuerpo de Policía como todos, con la difícil misión de defender a los débiles y mantener el orden. Por este motivo Eta quiere matarles, porque les teme. Por eso Arzallus, que ha entendido el mensaje etarra, busca «michelines» entre sus filas. Y, por eso, con su tributo de sangre inocente, se ganan a pulso el respeto de todos. De los nacionalistas y de los que no lo son.

El terror globalizado
Luis María ANSON La Razón de la Real Academia Española  3 Diciembre 2001

Acierto general de Aznar en Nueva York, a pesar del ejercicio de vejación al que le sometió Larry King en la sala de espera de la CNN. Durante la conferencia de prensa del viernes, desprendido de las bridas de su think tank monclovita, el presidente resumió en una frase exacta la situación actual: «Antes del 11-S, el terror era el problema de algunas naciones. Ahora se ha convertido en el gran problema internacional». Actos salvajes de terrorismo han padecido Italia y Francia y Gran Bretaña y Alemania y Japón. Y la Rusia de Putin, quien contempló antes de ser elegido cómo los chechenos volaban varios edificios en Moscú. El experto ex director del KGB declaró la guerra a Chechenia.

Los etarras, tras romper la tregua-trampa, enviaron un par de furgonetas con casi mil kilos de explosivos cada una para hacer añicos en Madrid, Torre Picasso, el bello edificio simbólico de Minoru Yamasaki. Querían escribir el prólogo a las Torres Gemelas. Pero hasta que Ben Laden descargó la atrocidad terrorista sobre Estados Unidos, sólo Arnold J. Toynbee había hablado de la guerra mundial no convencional, de la guerra del terror. El César, desde las altiveces del Imperio, volvía la cara hacia otro lado cuando las sangres del terror se derramaban sobre sus provincias europeas. Se trataba de cuestiones locales y menores que no debían alterar el paso histórico de la nación rectora del mundo.

Ahora es distinto. Ahora debemos bailar todos al son que nos toca la Casa Blanca. Es la danza del Imperio. El terror, en efecto, se ha globalizado y España puede resultar favorecida por los zarpazos que el león americano está soltando a los moscardones terroristas.

RESPALDAR A LA ERTZAINTZA
Editorial El Mundo 3 Diciembre 2001 

El comunicado de ETA disipa cualquier duda. El delirio terrorista ha situado a la Ertzaintza en el lado de los «siervos de España» que oprimen y mandan al «exilio» al pueblo vasco, por lo que la banda anuncia que cometerá nuevos atentados contra sus agentes. La única forma de hacer frente a esta locura es que las instituciones y la sociedad cierren filas en torno a la policía autónoma para fortalecer su trabajo, dotándola de medios materiales y respaldando su actuación.

Sería una irresponsabilidad que las discrepancias surgidas entre los gobiernos de Madrid y Vitoria a costa del concierto económico tuvieran alguna incidencia en la dotación de medios para que la Ertzaintza pueda combatir a ETA y garantizar de forma adecuada la seguridad de sus agentes. Aunque tampoco sería aceptable que el Gobierno vasco pretendiera al pedir que el Estado financie todas las mejoras que se puedan pactar con los sindicatos de la Ertzaintza que sus agentes tuvieran un trato de privilegio en cuanto a sueldos y medios materiales en relación con las otras Fuerzas de Seguridad: Policía y Guardia Civil.

Además, la policía autónoma vasca tiene que dejar de ser un cuerpo ligado al PNV para convertirse en un activo de todos los ciudadanos.Cuando Xavier Arzalluz distingue entre «patriotas que trabajan para su pueblo» y agentes «infiltrados» está contribuyendo a debilitar a la Ertzaintza. No fue ésta la única barbaridad de la aparición dominical, ayer, del líder del PNV. También dijo que ETA busca lo mismo que el Gobierno: el regreso de la Policía y la Guardia Civil al País Vasco. Claro que no se puede esperar más de alguien que para definir los principios de su actuación política se ciñe a un etnicismo de perogrullo con obviedades tales como que «nación» viene de nacer y «patriota» de padre.

«Senderización»
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS El Mundo  3 Diciembre 2001

Hay mucha gente, sobre todo en Europa, que no acaba de entender eso tan repetido de que nada será igual tras el 11 de Septiembre. Mejor dicho: barruntan por donde va, pero no les gusta y prefieren no darse por aludidos. Sin embargo, hay indicios de que los terroristas sí empiezan a comprenderlo y, con bastante lógica, han variado su forma de actuar y se preparan para resistir una ofensiva larga, costosa y dura por parte de Occidente y Asociados.

Ahí está el comportamiento del terrorismo palestino y del terrorismo vasco para ilustrar esta hipótesis, y no será muy distinto el de las FARC cuando el nefasto Pastrana fracase por enésima vez en su plan de convertir a los tigres en vegetarianos. Si a la degradación total de un país del Tercer Mundo suele llamársele haitización, al proceso de encapsulamiento de una banda terrorista, de repliegue sobre sí misma, cortando sus lazos con la parte de la sociedad que en otro momento pensó atraer a su bando, puede llamársele senderización, por las características extremadamente crueles y sectarias del Partido Comunista del Perú, más conocido como Sendero Luminoso.

Desde luego, en el terrorismo que más cerca nos cae, el de ETA, hay serios apuntes de senderización. El asesinato de policías autónomos vascos y los disparos a bocajarro contra gendarmes franceses podrían ser casualidades, de producirse aisladamente. Por el contrario, si coinciden, parece mostrar un cambio de estrategia típica de las organizaciones terroristas de tipo comunista maoísta, como la dirigida por Abimael Guzmán.En ellas, la retirada, la Larga Marcha es un movimiento tan importante y agresivo como una campaña de ataques. Y es que en una retirada prolongada se conserva la idea que mueve a los terroristas, se consolida el grupo dirigente y se elimina a los que no son capaces de entregarlo todo por la banda, identificada con la causa y encarnada por una dirección.

La frase de Lenin «El partido se fortalece depurándose» explica a maravilla este concepto, inseparable de la profesionalización de los militantes y del aislamiento total de la sociedad. Atacando a las dos fuerzas legales que les permitían un respiro, una cierta comodidad, frente al acoso de las fuerzas de seguridad españolas, ETA, decía, parece optar por la senderización. No llegarán al poder por las urnas y tampoco el PNV está dispuesto a convocar una intifada permanente en el País Vasco, salvo que disuelva la Ertzaintza. En esas circunstancias, es normal un periodo de repliegue estratégico, acumulación de fuerzas y resistencia encarnizada contra todas las instituciones burguesas. Justamente las que se han empezado a movilizar tras el 11 de Septiembre. ETA será mala, pero no tonta.

Las nacionalidades
Antonio GARCÍA TREVIJANO La Razón  3 Diciembre 2001

He aquí una palabra, un concepto, una idea que nadie sabe lo que significa en sentido político y que, sin embargo, ha sido incorporada al vocabulario de la Constitución. En principio no sería difícil distinguir entre lo que es una nación y lo que es una nacionalidad. Aunque ambas ideas están emparentadas, un matiz fundamental las diferencia en el lenguaje ordinario. Se tiene una nacionalidad. Se pertenece a una nación. En ésta domina la imagen del lugar geográfico donde se nace y se vive como miembro de una comunidad dotada de su propio Estado. En aquella, predomina la idea de la identidad personal y colectiva que el Estado otorga a sus súbditos o ciudadanos, como sujetos de deberes y derechos.

La nación expresa algo objetivo. La nacionalidad, una cualidad subjetiva. Reduciendo la diferencia a términos antropológicos, la nación designa una comunidad territorial; la nacionalidad, una comunidad gentilicia. Pero la distinción se esfuma tan pronto como, dejando este matiz objetivo, se comunica a la nación el sentido personal que tiene el concepto de nacionalidad. Tal confusión la produjo el romanticismo alemán en los comienzos del XIX. La nación dejó de expresar la idea de comunidad territorial y, como sinónimo de nacionalidad, pasó a describir la comunidad cultural de gentes de una misma etnia con idioma propio, aunque fueran súbditos de distintos Estados.

Sobre esta base inicial se desarrolló luego la idea racista y fascista de nación, concibiéndola como proyecto voluntarista de una persona moral. De esta aberrante concepción participan todas las modalidades del nacionalismo, incluso las que se consideran a sí mismas como democráticas. Sin dotar a la nación de personalidad moral, el nacionalismo sería inconcebible. El filósofo Ortega y Gasset es el principal responsable de que en la cultura política española, y en la mentalidad de los incompetentes redactores de la Constitución, siguiera dominando el concepto subjetivo y personalista de nación como proyecto, que había sido propagado por la enseñanza del Movimiento falangista. Lo cual presupone, por petición de principio, que la nación esté dotada de una voluntad orgánica capaz de sentir, ver, proyectar y perseguir su propio destino nacional.

En esta creencia mítica está basado el sentimiento nacionalista de las nacionalidades culturales como naciones políticas sin Estado propio. La Constitución dice que la Nación española está integrada por nacionalidades y regiones. De esta forma descriptiva mete a las nacionalidades en el mismo género de naturaleza topográfica que las regiones. Así no las contrapone a la nación, sino que las diferencia esencialmente de las regiones. Nadie se ha ocupado de explicar en qué consiste tal diferencia territorial. Y como la fórmula constitucional no es prescriptiva, sino descriptiva, los nacionalistas catalanes proponen que se acepte su descripción de nacionalidad como comunidad cultural, diferenciada de las meras regiones por su lengua y su historia, con derechos nacionales de autogobierno, soberanía y autodeterminación. Sin saber cómo ni por qué, convierten un hecho cultural en un derecho a ser nación.

Los nacionalistas vascos no siguen ese método descriptivo, por la simple razón de que ellos no aceptaron la Constitución ni consideran a Euskadi una nacionalidad. Tratan al País Vasco como nación a la que sólo falta un Estado propio. Los moderados buscan la Independencia al modo checo, con uso pacífico del derecho de separación; los radicales, al modo irlandés, con secesión lograda mediante terrorismo. Pero el creador del concepto «checoslovaco», Jan Kollar, se consideraba a sí mismo húngaro. La Checoslovaquia binacional nació en 1918 de la derrota del Imperio multinacional. Y el irlandismo responde a un movimiento de unificación nacional.

Eta amenaza a la Etzaintza con responder a sus «castigos» y le llama «sierva de España»
Critica al PNV por mostrarse más dialogante con PP y PSOE que con la izquierda abertzale
La organización terrorista Eta advierte a la Ertzaintza, en su último comunicado, publicado ayer por los diarios «Gara» y «Egunkaria», que «el pago que recibirá», en lo sucesivo, «irá en función de su labor de castigo y opresión».
En el texto, en el que la banda asume, entre otros, los últimos atentados contra la Policía autónoma vasca, acusa a este Cuerpo de «defender con las armas un proyecto político impuesto», así como de ser «sierva de España». Además, la banda criminal también critica al PNV por mostrarse más partidario de dialogar con PP y PSOE que con la izquierda abertzale.
Redacción - Madrid.- La Razón  3 Diciembre 2001

En el último comunicado de Eta, publicado ayer por los periódicos abertzales «Gara» y «Egunkaria», la banda terrorista amenaza a los agentes de la policía vasca y les indica que «sin mirar al color del uniforme, en la medida en que actúen contra «quienes luchan por Euskal Herria» en colaboración, en labores de sustitución y como complemento a la Policía española y la Guardia Civil, también en lo sucesivo el pago que recibirá la Ertzaintza de Eta irá «en función de su labor de castigo y opresión». Eta alude a los «acuerdos» alcanzados este pasado verano entre los responsables del Ministerio y el Departamento de Interior, a los que se refiere como al «primer espacio de acuerdo público en la opresión armada contra Euskal Herria, por encima del teatro de desacuerdos». Arremete contra la Policía vasca «que supuestamente se encargaba de la custodia ciudadana», según sus palabras y la define como «una pieza importante de la red político-institucional económica y represiva para mantener a Euskal Herria sometida a España». «Los ertzainas -prosigue- tienen la misma contaminación fascista y muchos tienen metidos en las venas el odio a Euskal Herria».

Críticas al PNV
La banda armada alude a las manifestaciones en las que representantes del PNV afirmaron, tras el asesinato de dos ertzainas en Beasain, que «Euskal Herria no aceptará proyectos impuestos por las armas». Tras reprochar al partido de Arzallus que no mantenga esta consideración para las «policías francesas y la Guardia Civil», también critica que el Ejecutivo vasco que no haya dicho «ni pío» de «la verdadera opresión que pedece Euskal Herria». La organización terrorista, destaca el «contraste» de «la gran capacidad de flexibilidad» mostrada por el Gobierno vasco en las negociaciones desarroladas con PP y PSOE con la «apatía y sordera que mostraron para debatir y consensuar con la izquierda abertzale» en 1999, durante el mantenimiento de la tregua. Para Eta, mientras la época de Ardanza se podía resumir con el lema «cómodos con España» la de Ibarreche será «la era del fraude para los abertzales». En el comunicado, la banda armada asume el atentado del 20 de noviembre en el Parque de Echebarria de Bilbao contra una patrulla de la Ertzaintza. En la actuación terrorista resultaron heridos dos agentes cuando procedían a retirar una pancarta tras la que situaron una bomba. Hace suyo también el atentado del 23 de noviembre en Beasain, en el que fueron asesinados los agentes Ana Arostegi y Javier Mijangos tras ser tiroteados mientras regulaban el tráfico. Por último, se atribuye la explosión de un artefacto, el pasado 19 de septiembre, en la sede de la Seguridad Social en Zarauz en la que se registraron cuantiosos daños materiales.

Las reacciones al comunicado no se hicieron esperar. Para el secretario general del PP, Javier Arenas, estas amenazas demuestran que «todos tenemos que apoyar sin fisuras a la Ertzaintza en su lucha contra el terrorismo» porque «toda la sociedad debe considerarse amenazada por Eta». Según el portavoz parlamentario del PSE, Rodolfo Ares, la organización terrorista «amenaza a la Ertzaintza porque la Policía tiene la misión de defender la libertad, la democracia y luchar contra lo que representa Eta». El coordinador general de IU, Gaspar Llamazares, dijo que «las nuevas amenazas de Eta contra la Ertzaintza reflejan la rabia y el odio contra las instituciones básicas y revela el concepto que tienen los asesinos de Eta por respetar los derechos y libertades del pueblo vasco». Por último, para el líder de UA, Pablo Mosquera, «no hay diferencia entre estos comunicados y los de Osama Ben Laden».

Calcinados nueve automóviles en Irún
IRUN AITOR ANUNCIBAY El Mundo 3 Diciembre 2001

Un grupo de desconocidos incendió en la madrugada de ayer en Irún (Guipúzcoa) un camión de la empresa Tradisa que transportaba nueve turismos Renault, y que quedaron calcinados. El ataque, que la Consejería vasca de Interior relacionó con la kale borroka, se produjo hacia la 1.10 horas en el aparcamiento que la compañía, dedicada al transporte de automóviles, posee en la calle de Alzukaitz. Los violentos prendieron fuego al camión y las llamas se expandieron a los nueve vehículos situados en el remolque y a otros tres, un camión y dos turismos, que se encontraban estacionados en las inmediaciones. Estos tres vehículos no sufrieron daños de consideración, pero sí los turismos y el trailer, que resultaron totalmente calcinados. Según un testigo, hubo un primer estallido en la parte delantera del camión y un segundo en la trasera, lo que provocó grandes llamaradas, que se avivaron al contactar con el combustible de los automóviles. Por otra parte, un grupo de desconocidos atacó en la tarde del pasado sábado con un cóctel molotov la Comandancia de Marina de San Sebastián, que sufrió daños leves en la fachada. El incidente se registró pasadas las 16.00 horas en la calle de Mari de la capital guipuzcoana, junto al Ayuntamiento, informa Efe. Como consecuencia del sabotaje, un vehículo de la Policía Municipal que se encontraba estacionado junto a la Comandancia de Marina sufrió daños de escasa consideración.

El desacuerdo anunciado
CASIMIRO GARCIA-ABADILLO El Mundo 3 Diciembre 2001
 
La imposibilidad de llegar a un acuerdo para la renovación del Concierto vasco es una prueba irrefutable de que el PNV está dispuesto a supeditarlo todo a su estrategia de confrontación con el Gobierno central. No hay fórmula más segura para evitar un acuerdo que pedir como contrapartida un imposible. Y eso es precisamente lo que ha hecho el Ejecutivo de Vitoria al condicionar la firma del nuevo Concierto a la concesión de una representación institucional vasca en los órganos de la UE. Juan José Ibarretxe, que tiene sobrada experiencia en estas lides ya que él personalmente negoció el cupo en 1997 cuando era vicelehendakari, sabe perfectamente que Aznar nunca cederá en ese punto.

Primero, porque constitucionalmente no puede hacerlo, ya que la política exterior es monopolio del Estado.

Segundo, porque dar esa prerrogativa al País Vasco crearía un precedente que daría lugar a que otras comunidades exigieran el mismo trato.

Y tercero, porque la UE no admitiría dar rango de Estado a una comunidad que no lo es y que, por tanto, no puede ser tratada como uno de sus miembros de pleno derecho.

A pesar de ser conscientes de la dificultad que suponía ese asunto, los técnicos del Ministerio de Hacienda, del Gobierno vasco y de las diputaciones forales han mantenido en los últimos meses más de 20 reuniones encaminadas a mejorar el Concierto actual, vigente desde 1981. Tras un arduo trabajo, los técnicos se han puesto de acuerdo en 68 modificaciones, algunas de ellas de gran calado e incuestionablemente beneficiosas para el País Vasco. Por ejemplo, el establecimiento de un sistema de arbitraje para evitar la judicialización de las posibles disputas que puedan surgir en relación a las modificaciones de la normativa fiscal que establezcan en el futuro las diputaciones.

También se ha aumentado la capacidad recaudatoria de las haciendas forales en el impuesto de sociedades y el Estado les ha cedido prerrogativas en el tratamiento de los no residentes. En todo caso, como reconocen en privado los propios diputados de las haciendas forales, las modificaciones introducidas mejoraban el Concierto existente. Claro está que siempre hay posibilidades de llegar aún más lejos, pero aunque sólo hubiera sido por la posibilidad de establecer un Concierto de duración indefinida, lo mejor para los ciudadanos vascos hubiera sido que se firmase la renovación en los términos ya pactados por la comisión técnica.

Es verdad que el clima político no invitaba al optimismo, pero en los últimos días pareció abrirse una puerta a la esperanza. De hecho, el jueves, antes del almuerzo, Estanislao Rodríguez Ponga y Antonio Beteta (los encargados de llevar el peso de la negociación por parte del Ministerio de Hacienda) dieron muestras por primera vez de un cierto optimismo alimentado por un acercamiento en algunos temas espinosos reconocido incluso por sus propios interlocutores. Uno de los escollos, al margen de la consabida representación del Gobierno vasco en los órganos de la UE, era la subida del cupo (la cantidad que aporta cada año la Comunidad Autónoma al Estado en contraprestación a los servicios que presta el Estado) para los próximos cinco años.

El Gobierno pretendía elevar la cantidad que la hacienda vasca aporta al Estado de los 173.000 millones actuales a 188.000 millones, mientras que el Gobierno vasco no estaba dispuesto a pasar de 181.000 millones. Antes del almuerzo del pasado jueves, el secretario de Estado de Hacienda propuso partir la diferencia a la mitad, lo que pareció una buena fórmula a los representantes de las diputaciones forales. Incluso se habían aproximado posturas en el espinoso asunto de la representación vasca ante la UE. El Gobierno central aceptó la participación de representantes del Ejecutivo autonómico en las reuniones previas preparatorias de los consejos de ministros de la Unión en las que se abordasen temas que afectasen al País Vasco. Sin embargo, tras el receso, se vio con claridad que el Gobierno vasco no estaba dispuesto a mover sus posiciones ni un milímetro.

Juan Miguel Bilbao, viceconsejero de Hacienda del Gobierno vasco, se negó en redondo a aumentar por encima de los 181.000 millones lo estipulado para abonar el Cupo y rechazó asimismo la propuesta del Gobierno de cara a la defensa de los intereses del País Vasco en Europa. Ya a esas alturas se había percibido una clara diferencia entre el planteamiento de las diputaciones forales (dos de ellas, la de Vizcaya y la de Guipúzcoa en manos del PNV) y el del Gobierno vasco. Las primeras, que, en definitiva, son las encargadas de recaudar los impuestos eran partidarias de firmar el acuerdo para la renovación del Concierto. Sin embargo, el Gobierno vasco mantenía posiciones inflexibles.

Cada vez que Juan Miguel Bilbao parecía a punto de ceder, la preceptiva consulta con Idoia Zenarruzabeitia echaba por tierra la posibilidad de un acuerdo. El tiempo se agotaba. Si no se alcanzaba un acuerdo antes del viernes, el Gobierno estaba forzado a aprobar la remisión de un proyecto de ley a las Cortes para renovar el actual Concierto, única fórmula para evitar un vacío legal nefasto tanto para las haciendas forales como para el Estado. En torno a las 20 horas del jueves, y visto que no había forma de desatascar la negociación, los tres diputados generales: Josu Bergara (Vizcaya), Román Sodupe (Guipúzcoa) y Ramón Rabanera (Alava), se encaminaron a Madrid.

La esperanza es lo último que se pierde y, para cerrar la renovación del Concierto, su firma es preceptiva de cara a la validez del documento que el ministro de Hacienda debería llevar al Consejo de Ministros del día siguiente. Los tres diputados generales no llegaron a traspasar las puertas del Ministerio de Hacienda. Cristóbal Montoro quiso asegurarse de que el Gobierno vasco estaba dispuesto a hacer un último esfuerzo y remitió un fax a la consejera de Hacienda para que acudiera a Madrid al día siguiente para rubricar el posible acuerdo antes de la reunión del Consejo en Moncloa. La negativa de Zenarruzabeitia, empleando un excusa baladí, fue la prueba definitiva de que Ibarretxe había optado claramente por la ruptura. Lo que ha ocurrido después no ha sido más que el fuego de artificio que pretende ocultar la falta de voluntad para el acuerdo.

Joseba Egibar, uno de los impulsores de esta estrategia de ruptura, no ha tenido reparos en afirmar que a Aznar no le «temblará el pulso a la hora de firmar un decreto de provincias traidoras», recordando a Franco. El portavoz del PNV ha olvidado que ha sido el Gobierno del PP el que ha defendido ante Bruselas un sistema fiscal que beneficia a los vascos y que era visto con recelo por la mayoría de los países de la UE. Si alguien ha puesto voluntad en alcanzar un acuerdo para la renovación del Concierto ha sido el Gobierno y las diputaciones forales. Ibarretxe es quien ha impedido con su empeño en mantener el programa de máximos la posibilidad de cualquier pacto. El lehendakari no ha hecho ni el más mínimo esfuerzo por acercar posturas, lo que no cuadra muy bien con un político que ha hecho del diálogo el eje de su programa.

La imposibilidad de renovar el Concierto pone de relieve que el PNV sigue empeñado en mantenerse equidistante entre ETA y el Gobierno. Es lo que Jaime Mayor llama una «Estella light», o la nostalgia que aún alberga el PNV de convertirse en el partido que dé acomodo a todos los nacionalistas, incluidos aquellos que practican la kale borroka y que no condenan los atentados. El problema para el PNV es que esa política de confrontación con Madrid tiene un coste para la sociedad a la que dicen defender.La postura adoptada por los diputados generales y la airada respuesta de los empresarios vascos no son más que una prueba de que cada día el PNV se aleja más de su electorado natural. casimiro.g.abadillo@el-mundo.es

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