AGLI

Recortes de Prensa     Martes 4 Diciembre  2001
#Protegidos de segunda
Editorial La Razón 4 Diciembre 2001

#Las raíces del terrorismo
José María CARRASCAL La Razón 4 Diciembre 2001

#Viabilidad y futuro de una Euskadi independiente
Román Cendoya es periodista La Razón 4 Diciembre 2001

#Del corazón y de Euskadi
Iñaki EZKERRA La Razón 4 Diciembre 2001

#Harry Potter
Cartas al Director ABC 4 Diciembre 2001

#UPN homenajeó en el Día de Navarra al edil de Leiza asesinado
PAMPLONA. Begoña López ABC 4 Diciembre 2001

#Como si ETA no existiera
La Pértiga ABC 4 Diciembre 2001

#ERNE: "Si un agente cree que la solución a la violencia no es policial debe dejar de ser ertzaina"
EFE Libertad Digital 4 Diciembre 2001

Protegidos de segunda
Editorial La Razón 4 Diciembre 2001

Uno de los deberes del Gobierno vasco, en uso de sus competencias, consiste en velar por la integridad de las personas que ven su vida amenazada por los asesinos etarras. Cuenta para ello con una Policía Autónoma, la Ertzaintza, con el apoyo del resto de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, e incluso de escoltas de empresas privadas de seguridad. Se trata de una labor exigente e ineludible, en la que los agentes exponen su propia vida en defensa de la integridad de las personas en peligro.

Por eso resulta sorprendente conocer, como hoy informa LA RAZÓN, que para los mandos políticos del PNV en la Ertzaintza hay «protegidos» de primera y de segunda clase. Los más afortunados son los cargos nacionalistas, para quines no hay límites presupuestarios ni descanso en la formación: lo mejor de lo mejor en protección es para ellos.

Tristemente, no ocurre lo mismo cuando son socialistas y populares las personas que confían su vida a los ertzainas. La protección no requiere en estos casos tanta formación y los gastos se reducen hasta el punto de que sus escoltas deben pagarse de su bolsillo comidas en restaurantes o la entrada en lugares públicos a los que decida ir su protegido o, sencillamente, abandonar la protección.

El Gobierno vasco está obligado a aclarar estos hechos, denunciados por los propios agentes, hartos de ser figurones en un servicio que parece antes que nada creado para lavar la imagen del Ejecutivo de Vitoria, que para proteger eficazmente a quienes no comulgan con su ideario.

Las raíces del terrorismo
José María CARRASCAL La Razón 4 Diciembre 2001

Edward Rothstein plantea en el New York Times una pregunta tan trascendente como actual: ¿No estamos justificando el terrorismo cuando enumeramos sus causas? Como causas del terrorismo vienen dándose, con una unanimidad que no sabemos si atribuir a falta de imaginación o a que los periodistas nos copiamos unos a otros, la pobreza, las injusticias y el choque de civilizaciones. «Cuando algunas personas llegan a la conclusión de que la miseria y las desigualdades no pueden eliminarse por medios democráticos suele decirse, apelan a la violencia».

Es una teoría tan extendida que incluso el Vaticano la hizo suya en el sínodo del pasado octubre, al condenar «el horror del terrorismo», pero hacer al mismo tiempo un llamamiento para «eliminar de la pobreza y los desequilibrios en el mundo». Estableciendo una relación causa-efecto entre ambos fenómenos que era de hecho dar una coartada a los terroristas. Todos los grupos terroristas que han existido a lo largo de la historia, desde los anarquistas a Ben Laden, pasando por la banda de Baader-Meinhoff y los etarras de Eta, han invocado esa teoría para justificar las muertes, los daños y la destrucción que causan.

Se entiende. Nadie quiere aparecer como un criminal. Lo que ya se entiende menos es que nosotros, las víctimas, nos lo hayamos tragado con anzuelo y todo. Por lo pronto, existe un tipo de terroristas a quienes de ninguna de las maneras puede aplicarse esa teoría. Nos referimos a los Timothy McVeigh y a cuantos se creen con derecho a dinamitar edificios públicos alegando que el Estado está invadiendo sus libertades. ¿Puede hablarse en este caso de injusticia? ¿O se trata más bien de odio contra los demás, de puro afán de destrucción?

En cuanto a la pobreza, cabeza de lista en todas las causas del terrorismo, hay algo que no encaja históricamente: Ni de lejos las épocas de pobreza han correspondido con las de violencia. La gran depresión norteamericana de los años treinta no trajo terrorismo de ninguna clase. Mientras los sesenta, años de abundancia, trajeron una oleada de atentados en Estados Unidos y Europa occidental. No, la pobreza puede ser considerada la causa de muchas desgracias, pero no del terrorismo.

El mejor ejemplo lo tenemos en Ben Laden, todo menos un pobre. Como sus ayudantes, pertenecientes todos a las clases medias y altas árabes. Algo parecido puede decirse de la religión y las culturas. Hay quien las enarbola como estandarte de combate. Pero lo que realmente hay al fondo de toda religión es un mensaje de solidaridad con el resto de los humanos, que sólo sus fieles más radicales convierten en espada. Alguien tan poco sospechoso de tibieza religiosa como el presidente iraní, el mulá Mohamed Khatami, acaba de lamentar en Nueva York «las nuevas formas del nihilismo activo, tan peligrosas que llegan a amenazar la existencia humana». «Es trágico añadió que algunos relacionen ese nihilismo con la religión e incluso proclamen su espiritualidad.

Los terroristas que unen armas con religión son seres superficiales, aferrados a las ideas más simples». Es algo que también puede aplicarse en Irlanda del Norte o el País Vasco, donde religión y nacionalismo vienen siendo instrumentos de confrontación. Como en el caso de la pobreza, quienes usan la religión o la cultura para justificar sus acciones violentas lo que realmente hacen es pervertir la cultura y la religión. O puede que sólo buscarse una coartada para sus delitos.

Porque hay más. Si nos detenemos a examinar lo que está ocurriendo a nuestro alrededor, en vez de contentarnos con las cuatro ideas que un falso progresismo ha puesto en circulación, nos damos cuenta que no son las masas desheredadas del tercer mundo las que se rebelan contra el primero.

La inmensa mayoría de los afganos no quieren matar a los norteamericanos. Quieren vivir como ellos como demuestran las imágenes que desde allí nos llegan.

Es sólo una parte de su elite la que les ha declarado la guerra. Son pocos, pero el ardor y la entrega total a su causa les hace parecer tantos. ¿Y por qué se rebelan esas elites? En parte, por no perder sus privilegios. Saben que si las viejas estructuras de sus sociedades se derrumbasen, los perderían. Sin ir más lejos, en una sociedad laica, aquellos mulás perderían el poder que tienen. Como si las mujeres alcanzasen un plano de igualdad, los hombres no podrían manejarlas a su antojo. Cuantas más esposas tengan, más defenderán el viejo statu-quo. Y lo que se dice de los mulás y las mujeres puede aplicarse al resto de aquella sociedad.

Pienso, sin embargo, que hay algo más que egoísmo. Mi teoría particular sobre el terrorismo es que el ser humano necesita, de entrada, cubrir sus necesidades fundamentales: la comida, el vestido, la vivienda. Pero una vez conseguido eso entra en una segunda etapa en la que necesita «reconocimiento». Ser algo, alguien. Unos pocos lo consiguen por méritos propios, convirtiéndose en «famosos».

Pero la inmensa mayoría tiene que contentarse con un reconocimiento colectivo dentro de un grupo específico. Y ahí precisamente el nacionalismo y la religión le prestan el vehículo apropiado. Pertenecer a una determinada nacionalidad o a una religión específica les permite asumir su historia, sus hazañas, sus milagros, sus leyendas. El atractivo es irresistible para el hombre que tiene ya cubiertas sus necesidades elementales y busca ser distinto, especial.

Lo malo es que ser especial tiene un precio: no ser como los demás. Y cuando esa singularidad adquiere caracteres radicales, tenemos los cruzados de la causa, los dispuestos a matar o morir por ella. Solía decirse que el anarquismo era la enfermedad infantil de la izquierda.

Hoy podemos decir que el terrorismo es la enfermedad infantil de los muchos fundamentalismos que circulan, empezando por el religioso y el nacionalista.

Viabilidad y futuro de una Euskadi independiente
Román Cendoya es periodista La Razón 4 Diciembre 2001

Euskadi tendrá voz propia en Europa en 10 ó 15 años». Así de categórico se despachaba Javier Arzallus en la clausura del congreso de las juventudes nacionalistas. Los independentistas vascos mantienen la irrenunciable aspiración de que Euskadi, independizada de España, sea un miembro más de la Unión Europea. La obligación del PNV y EA con el pueblo vasco es dejar de ofrecer una utopía y explicar qué procedimiento pretende seguir para alcanzar la independencia y simultáneamente constituirse en un Estado miembro de la UE. El proceso de la independencia

No es concebible que las Cortes Generales y el pueblo español promuevan una reforma constitucional que permita la creación de una Euskadi independiente, por una vía jurídica y pacífica, después de más de 800 asesinados y miles de víctimas. Euskadi sólo puede alcanzar la independencia a través de la ruptura, esto es, actuando al margen del marco estatutario y constitucional.

Obviamente, cualquier tipo de medida en ese sentido obligará a activar las medidas previstas para la defensa del Estado de Derecho en el Ordenamiento ordinario y en la propia Constitución Española. Esta situación provocará un clima de tal inseguridad en el País Vasco que sus consecuencias serán una mayor huida de personas y capitales, crisis económica, social, política y de orden público. Y, desgraciadamente, más asesinatos.

No olvidemos la comunión de fines entre Eta y el PNV. No hay que olvidar que dos tercios de la población de la pretendida Euskal Herria («desde el Ebro hasta el Adour») son contrarios a este proyecto. Un procedimiento que persiga la independencia de Euskal Herria no puede triunfar a través de parámetros puramente democráticos.

Los nacionalistas tendrían que establecer mecanismos de participación antidemocráticos como el de apañar el censo electoral. El procedimiento de las rupturas unilaterales y antijurídicas lleva a la balcanización de Euskadi por mucho Montaje para la Paz de Elkarri que organicen. «Negociación de ingreso» Supongamos por un momento que el hecho secesionista se ha producido. El lehendakari deberá solicitar de la Presidencia de la UE la admisión de Euskadi como nuevo Estado miembro. ¿Es que cabe pensar, como cándidamente parecen creer y pretenden hacer creer los políticos nacionalistas a la ciudadanía vasca, que una Euskadi independiente será automáticamente un Estado miembro de la UE? Los nacionalistas no sólo se lo creen sino que además piensan que en Europa no desean otra cosa.

La realidad es que se engañan a sí mismos y engañan a la población. No hace falta ser un experto jurista para conocer los elementos conceptuales básicos en los que se funda la UE. Cualquier candidato a acceder a la Unión Europea tiene que ser admitido por todos los Estados miembros. Una nueva incorporación supone una reforma de los Tratados que requiere no sólo una negociación internacional sino también una ratificación del acuerdo de adhesión por todos y cada uno de los Estados miembros. España, por poner un ejemplo, solicitó el inicio de la negociación de ingreso con el ministro Castiella allá por los años sesenta. Hasta el año 1976, una vez fallecido el dictador, no se inició el proceso que ocupó 10 años de difíciles negociaciones.

Los tratados de adhesión a la UE regulan todo lo relativo a la incorporación de un Estado a la misma: aspectos institucionales, aspectos comerciales, jurídicos, etcétera. En el caso de Euskadi, de entrada, no habrá negociación. El caso de Turquía demuestra que es preciso acreditar un sistema político y jurídico plenamente democrático, garantizar el respeto a los derechos humanos, a las libertades fundamentales y al Estado de Derecho o «rule of Law» (véanse los artículos 6.1 y 49 del Tratado de la Unión Europea).

Un Estado como la hipotética Euskadi independiente, nacida de un largo proceso de violencia y terror, con limitaciones en las libertades de sus ciudadanos, donde se practica el silenciamiento de los discrepantes y el éxodo de poblaciones (uno de cada tres jóvenes vascos se quiere marchar de Euskadi), no podrá acreditar en mucho tiempo el cumplimiento de lo que son requisitos preliminares. Informes como el del defensor del pueblo europeo sobre la situación actual vasca bastarían para rechazar ad limina a Euskadi como país candidato.

Lo que suceda en el escenario de ruptura anticonstitucional y antijurídica con los Arzallus, Egibar, Otegui y Ternera a la cabeza será, sin duda alguna, peor que lo actual. Los 10 ó 15 años que ahora pregona Arzallus serán pocos para borrar las huellas de la ruptura de los independentistas vascos con los principios en que se basa la Unión Europea. La unanimidad imposible Supongamos, con un exceso de imaginación, que el Consejo Europeo consintiese el inicio de negociaciones con esa Euskadi independiente.

Corresponde apreciar la idoneidad del país candidato a la adhesión al Consejo de la Unión que, dice el Tratado, «se pronunciará por unanimidad después de haber consultado a la Comisión y previo dictamen conforme del Parlamento Europeo el cual se pronunciará por mayoría absoluta de los miembros que lo componen» (artículo 49). La unanimidad del Consejo será imposible. España nunca votará a favor de volver a estar unido a esa Euskadi que, desde la ruptura institucional y la connivencia con el terrorismo, ha conseguido su independencia. Francia difícilmente verá con simpatía esta incorporación, porque estará amenazada en su unidad territorial por ese nuevo mini-Estado imperialista cuyo idearium pretende arrancarle los territorios comprendidos entre el río Adour y los Pirineos. La imprescindible unanimidad del artículo 49 será imposible de obtener.

El voto favorable del Parlamento Europeo será igualmente un sueño imposible. El proyecto de Euskadi no contará con el apoyo de los partidos democráticos agrupados en la IDC que recientemente han expulsado de esa organización al PNV. La Europa unida y democrática de hoy les dará la espalda. Por lo expuesto anteriormente no es preciso, por obvio, hablar del trámite ulterior: la ratificación parlamentaria por los Estados miembros del Acuerdo de Adhesión a la Unión Europea de una Euskadi independiente.

Ni las Cortes Españolas ni, por lo menos, la Asamblea Francesa votarán a favor de un Estado expansionista y racista. Lo dramático es que los dirigentes del PNV y de EA conocen la realidad de este procedimiento y saben de su inviabilidad por eso se reúnen de vez en cuando los «pueblos sin estado» (CiU, BNG, ...) para pedir que se cambie el procedimiento. En Europa no están pensando en otra cosa. Su maldad reside en que nunca le han contado a la ciudadanía vasca al ostracismo al que quieren condenar a Euskadi excluida en Europa. Autarquía como opción «temporal» En la paranoia nacionalista surgen voces que dicen que: «Una Euskadi independiente de España bien merece unos años de dificultades para el restablecimiento de un orden vasco interior, junto con la pacificación que traerá un cambio de actitud de los países europeos». Ninguno de nosotros, incluidos los actuales políticos vascos, lo veremos.

Como diría Keynes en el largo plazo todos estaremos muertos. Euskadi para la UE será un «país tercero» sin ni siquiera los acuerdos comerciales establecidos con países como Suiza, estados de la cuenca mediterránea, África, Caribe y Pacífico. Tampoco tendrá los «Europa Agreements» que vinculan a la Unión con los países del centro y este europeo que sí son candidatos a pertenecer a la Unión. Euskadi vivirá en la autarquía. Será como Albania o Moldova.

El diagnóstico sobre su posible situación económica y social es el de desastre. La afirmación no es gratuita basta con repasar uno a uno los diferentes escenarios por sectores. La pesca. ¿Cuántas licencias de pesca obtendrán los arrantzales vascos para pescar en caladeros comunitarios o en caladeros de terceros países abiertos a flotas comunitarias? ¿Cuántas ayudas para la reconversión de la flota necesitarán y de quién las recibirán? La Agricultura. ¿De donde saldrán las subvenciones agrarias para los baserritarras? ¿Podrán los productos vascos competir en los mercados comunitarios con los productos españoles, franceses, holandeses, etcétera, generosamente subvencionados con el presupuesto comunitario?

Si los consejeros correspondientes se molestaran en acudir a las distintas sectoriales del Ministerio de Agricultura podrían conseguir las respuestas a estas preguntas del ministro Arias Cañete, experto en cuestiones comunitarias. Productos industriales. ¿Qué productos vascos podrán competir con los comunitarios en el mercado de la Unión si quedan sujetos al arancel exterior común europeo? ¿Qué países aceptarán eusko-productos sin arancel? ¿Y la moneda? Euskadi independiente quedará excluida del euro. Por fin será real el Banco Público Vasco que tendrá que emitir la moneda vasca. ¿El eusko?, ¿el Sabino? Diseñar una moneda y ponerle nombre es lo más fácil.

La independencia económica es mucho más complicada que la independencia política. Nadie contratará ni invertirá en monedas que no sean euros o dólares. Al margen de paridad y fondos de garantías la credibilidad de la nueva moneda dependerá, no sólo de la que se merezcan los gobernantes de turno y sus apoyos abertzales, sino que también influirán los acontecimientos exteriores como el rechazo de Europa a esa Euskadi nacionalista y étnica. La economía de Euskadi sólo tiene viabilidad mediante una moneda foránea, como en Ecuador o Albania. Euskadi retrocederá en el tiempo más de medio siglo. Lo que Arzallus nunca cuenta La exclusión de Euskadi de la UE provocará una estampida de las empresas.

Se repetirá de forma exponencial el lamentable proceso de reubicación y traslado de empresas a zonas de Navarra, La Rioja, Cantabria y Aragón que han vivido el mayor crecimiento industrial de su historia, gracias a la actividad de la banda terrorista Eta y a la pasividad del Régimen Nacionalista.

Qué no conseguirán los nacionalistas vascos si ya han desplazado a los tres Territorios Históricos, a pesar del concierto económico, de la cúpula de la renta per capita en España a posiciones de segundo o tercer nivel. En Euskadi sólo se quedará el que no pueda trasladarse a un territorio comunitario. Continuará la huida de capital humano de máxima cualificación que es el principio de la ruina de cualquier territorio.

Los vascos tendrán que ir a trabajar allá donde estén las empresas, es decir, fuera de Euskadi. Serán ciudadanos de un país tercero: habrán perdido los derechos comunitarios a la libre circulación y al libre establecimiento. Necesitarán permisos de trabajo, de residencia y visado de inmigración según lo exigido por el Sistema Schengen. En los aeropuertos harán cola junto a los Albaneses, Guineanos, Etiopes, Por lo expuesto no queda más que volver a denunciar la falsedad de los dirigentes nacionalistas vascos.

La alucinación independentista es imposible política, económica y socialmente. Euskadi independiente es un proyecto inviable. Es cierto que Arzallus, Egibar, y otros no pueden dar marcha atrás porque su única salida es marcharse a casa. Ahora bien, la co-responsabilidad de la situación actual y futura la están adquiriendo esos empresarios, políticos e intelectuales que, por disfrutar de las ventajas del Régimen, no hacen nada para detener esta locura que les pasará factura. Euskadi, sólo por jugar a la ruptura, ya se está quedando fuera de cualquier proyecto de inversión. La continuidad del proyecto independentista llevará a la sociedad vasca a vivir su gran paradoja. Después de una ruptura manchada de sangre, exilio, y grandes dosis de dramatismo los vascos acabarán deseando volver a ser lo que siempre hemos sido: ciudadanos de España y así, ciudadanos de la Unión Europea.

Del corazón y de Euskadi
Iñaki EZKERRA La Razón 4 Diciembre 2001

Alguna vez he hablado de las lumbalgias que sufren los demócratas en Euskadi por pasarse el día mirando los bajos de sus coches a ver si hay una bomba-lapa y de todas esas patologías más dramáticas depresiones, psicosis paranoicas, úlceras estomacales, cánceres... que ha producido Eta o la presión política en la población durante estos años y de las que misteriosamente la Consejería de Sanidad del Gobierno vasco no ha presentado jamás un informe.

Hablo de las víctimas ocultas o indirectas del terrorismo, de todas esas gentes que un día enferman leve o gravemente por culpa de las amenazas, los miedos, los muertos cercanos o el asco moral y que no cobran ninguna indemnización porque no son consideradas como tales víctimas. Si alguna vez esas personas se pusieran a demandar a los verdaderos causantes, éstos iban a tener más problemas de solvencia económica que las tabaqueras norteamericanas.

Un ejemplo lo encuentro en una información aparecida en la prensa vasca la pasada semana. Se trata del caso de una vecina de Vitoria que tiene serios problemas con el marcapasos que regula su vejiga «por culpa del sistema de radiofrecuencia de la Ertzaintza». La mujer tiene su domicilio frente a una comisaría de ese cuerpo policial cuyas emisiones producen paralizaciones y desprogramaciones, encendidos y apagados repentinos e involuntarios en su dispositivo tecno-urinario así como descargas eléctricas en una de las piernas y en el ano. «Cuando se intensifica el funcionamiento de la comisaría, como ha sucedido estos últimos días a raíz del asesinato de dos ertzainas aseguraba la enferma paso un verdadero calvario».

En las calles vascas es frecuente que a alguien le falle el mando a distancia para abrir o cerrar su coche y no sepa por qué. Me temo que los problemas de esa buena señora con su marcapasos como los de los automovilistas se deban a los «distorsionadores de frecuencias» que usan todos los cuerpos de seguridad para impedir que a su paso pueda ser activada una bomba a distancia. Un síntoma del desconocimiento que existe sobre este asunto es que la misma información omitía la menor referencia a esa excepcional tecnología policial y que hoy sufre un cotidiano despliegue en la tierra de Sabino y cuyos efectos dan en los medios de comunicación las primeras señales con este esperpéntico caso.

El Departamento Vasco de Sanidad debe aclararlo y emitir, si es preciso, un comunicado de advertencia a los pacientes que necesitan de esos implantes tecnológicos. Porque la pregunta ante esta noticia es tan inquietante como elemental: ¿Qué habría pasado si ese marcapasos no fuera sólo vesical? ¿Se puede ser enfermo del corazón en Euskadi?

Harry Potter
Cartas al Director ABC 4 Diciembre 2001

Me parece injusto e indignante que los niños de Cataluña hayamos sido los únicos que no hemos podido ver Harry Potter el día del estreno mundial de la película, únicamente porque nuestro presidente Jordi Pujol quiera que Harry Potter esté en nuestros cines sólo en catalán y, lógicamente, la WB se ha negado. No sabemos ni siquiera si la llegaremos a ver en el cine o tendremos que esperar a verla en vídeo. Lo encuentro injusto también por la cantidad de niños que no son catalano-parlantes de 3 ó 4 años, por los niños de cualquier otra parte de España que, por otros motivos, se han visto destinados a vivir en Cataluña.

Hay mucha gente que su lengua materna es el catalán que prefiere ver las películas en castellano. Cada uno tiene su opinión y han de ser respetados. ¿Quién mejor para opinar del idioma de una película que el público? Sofía Osorio. Barcelona.

UPN homenajeó en el Día de Navarra al edil de Leiza asesinado
PAMPLONA. Begoña López ABC 4 Diciembre 2001

Los tres hijos del concejal regionalista de Leiza, José Javier Múgica, asesinado el pasado 14 de julio por ETA, recibieron ayer el homenaje de UPN en el Día de Navarra y dentro de los actos que el partido celebró en Olaz, en la comarca de Pamplona. La viuda, Reyes Zubeldía, no estuvo presente debido a una gripe. Sí acudió la esposa del concejal de esa formación en Pamplona, Tomás Caballero, víctima de ETA hace tres años. Un escudo de Navarra de oro y un ramo de rosas rojas fueron los detalles que el partido tuvo con la familia de su compañero. Pero lo más emotivo fueron los abrazos y los fuertes aplausos de los más de 1.200 afiliados que se dieron cita en el polideportivo municipal.

En ese mismo lugar, el presidente de UPN, y presidente de la Comunidad Foral, Miguel Sanz, volvió a hablar de terrorismo, como lo hizo por la mañana en su discurso institucional tras la entrega de la Medalla de Oro de Navarra a la Comunidad Salesiana. Junto a sus palabras sobre el progreso y la modernización de la región y las críticas a los socialistas por haber roto el pacto presupuestario mantenido durante varias legislaturas, Miguel Sanz lamentó el asesinato de José Javier Múgica. «Creedme si os digo que es el trago más duro por el que puede pasar cualquier responsable político».

Añadió que en el siglo XXI Navarra todavía tiene que soportar los crímenes y las extorsiones de «una banda de asesinos que ejerce su tiranía a la sombra de buscar una solución a un falso conflicto, que solamente existe en sus irracionales mentes, que les lleva a eliminar a quienes no piensan como ellos», por eso, añadió, mataron a Tomás Caballero y a José Javier Múgica.

«El dolor no doblegará a Navarra», añadió el presidente navarro. «La cobardía -dijo- no tiene cobijo en la voluntad colectiva de un pueblo libre, abierto a España y al mundo. La cobardía es propia - prosiguió- de quienes matan a sangre fría y por la espalda. No vamos a permanecer impasibles ante los terroristas, que no sólo se encuentran entre los que portan las pistolas o preparan los coches bomba.

También se encuentran entre los que nos insultan con eslóganes panfletarios o se sitúan en el Parlamento, ayuntamientos, Gestoras, Universidades o Coordinadoras bajo el amparo de unas siglas que anteayer se llamaban HB, ayer EH y hoy se llaman Batasuna. ETA es una máquina asesina con distintos brazos, pero sólo una», matizó Miguel Sanz.

Como si ETA no existiera
La Pértiga ABC 4 Diciembre 2001

Una de las constantes en el discurso que viene manteniendo el lendakari, Juan José Ibarretxe, es que se propone hacer política «como si ETA no existiera». Cree que aunque ahora la banda terrorista está en plena ofensiva criminal, ya se recuperará el lugar y el momento del reencuentro entre nacionalistas y abertzales. Pero mientras, el Ejecutivo nacionalista a lo suyo, proponiendo autodeterminación, referéndums, desplantes al Estado... Resulta, sin embargo, que ETA, acostumbrada a ser «vanguardia» y «gendarme» no permite que el Gobierno de Ibarretxe trate de llevar a la práctica su proyecto soberanista a sus espaldas. En ese sentido se enmarcan los asesinatos de ertzainas de base. El Gobierno vasco ya no puede hacer política «como si ETA no existiera». Por lo pronto, ha tenido que modificar su política de seguridad.

ERNE: "Si un agente cree que la solución a la violencia no es policial debe dejar de ser ertzaina"
El secretario general de Erne, Iñaki Castro ha sido claro: "si un jefe de la Ertzaintza cree que la solución a la violencia no es policial, no puede cumplir su cometido" y ha extendido esta convicción a los agentes, a quienes ha advertido que si no opinan así "deben dejar de ser ertzainas".
EFE Libertad Digital 4 Diciembre 2001

"Todos los que tenemos un cometido en combatir al terrorismo no podemos pensar en clave política. Es un error y pasa factura", añadió en una entrevista en la televisión vasca por Internet "www.proyección.tv", según consta en una nota difundida por este medio. El máximo responsable del sindicato mayoritario de la Policía Autónoma Vasca también expresó sus dudas acerca del cumplimiento por parte de la consejería vasca de Interior del acuerdo alcanzado con los sindicatos policiales para hacer frente a la actual ofensiva de ETA contra la Ertzaintza, y recordó que la citada consejería no cumplió un acuerdo anterior sobre condiciones laborales. Castro valoró positivamente, sin embargo, "un cambio" en la actitud de la consejería respecto a la lucha antiterrorista, aunque insistió en que, durante la tregua de ETA, "ninguneó y vapuleó a los ertzainas, y funcionó con criterios políticos. Esta es una factura que le está pasando al departamento", añadió. Para Castro, los últimos atentados contra la Ertzaintza responden a la pretensión de ETA de "hacer mucho daño al nacionalismo", a la vez que expresó la constatación de que muchos de los nuevos militantes de ETA proceden de la violencia callejera, aunque afirmó que también existen otras muchas variable sociológicas para explicar la incorporación de jóvenes a esta banda.

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