AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 5 Diciembre  2001
#La voluntad cívica
EUGENIO TRIAS El Mundo 5 Diciembre 2001

#¿Catalanismo renovado?
Aleix Vidal-Quadras La Razón 5 Diciembre 2001

#Arzallus le pone flores
Román Cendoya La Razón 5 Diciembre 2001

#Tan autosuficientes
TONIA ETXARRI El Correo 5 Diciembre 2001

#¿Por qué País Vasco?
Cartas al Director ABC 5 Diciembre 2001

#Erne dice que la Consejería de Interior «ninguneó y vapuleó» a la Ertzaintza durante la tregua
Redacción - Bilbao.-La Razón 5 Diciembre 2001

#El pensamiento de Arana / Arzallus
Sabino Arana La Razón 5 Diciembre 2001

#Creado el Instituto Ramon Llull para la difusión exterior del catalán
T. Santaeulària - Barcelona.- La Razón 5 Diciembre 2001

#Condenadas por inducir a dos ancianos para que votaran a CiU
BARCELONA El Mundo 5 Diciembre 2001

#El embrollo del Concierto vasco
Primo González La Estrella 5 Diciembre 2001

La voluntad cívica
EUGENIO TRIAS El Mundo 5 Diciembre 2001

Llevo años visitando con regularidad Euskadi, en donde tengo buenos amigos y mantengo contactos frecuentes con instituciones culturales de San Sebastián, Bilbao o Vitoria. No puedo decir que conozca bien el país y sus complejidades ideológicas y políticas, pero los años, la costumbre y la amistad me han ido destilando una impresión serena que quisiera transmitir en este artículo. Es posible que desde fuera de Euskadi se comprendan poco y mal algunos de los entresijos sutiles de la vida de sus habitantes, de lo que les pasa por la cabeza, o de sus emociones y sentimientos (y me refiero a los que tienen incidencia pública). O que desde otras latitudes se comprenda de manera torcida un aspecto de la vida vasca que quisiera resaltar.

Me refiero a la voluntad de normalidad que la mayoría de la población expresa, de forma consciente o inconsciente, a través de su vida cotidiana y pública; una voluntad que puede llegar a poseer alta temperatura ética y épica (o lindar en ocasiones, y hasta encarnar, un modo sutil de verdadero heroísmo). Una percepción externa poco reflexiva, o carente de empatía, podría confundir esa actitud con el juego del avestruz; o con cierta voluntad de no querer ver lo que no debiera existir; o de mirar hacia otro lado cuando lo excepcional irrumpe en el corazón del paisaje y del vecindario.

Una excepcionalidad que puede ser, en periodos, regla ominosa. Puede en algunos existir, confundida con esa voluntad de normalidad, cierta tendencia a querer tener los ojos cerrados de par en par (por decirlo al modo de Kubrick). Pero lo que se percibe de forma abrumadora al acercarse a ese querido país es, a mi modo de ver, otra cosa. Y eso se advierte también, o sobre todo, en personas e instituciones en quienes la excepcionalidad en que se ven obligados a conducir sus vidas es particularmente sangrante. Hago referencia, pues, a una voluntad siempre reafirmada de que la vida cotidiana siga en forma y manera normal (a través de aquellos cauces pacíficos por los que puede y debe desplegarse la actividad personal, laboral, profesional); o a una firme voluntad afirmativa en sobreponerse a esa excepcionalidad en que se vive; todo ello a través de un modo de hacer y obrar que es común a todos los que preferimos siempre la paz a la guerra, o la épica de las profesiones de paz a los dudosos honores de una épica bélica sólo justificada en situaciones extremas de mortal peligro colectivo de desintegración o catástrofe.

Hablaría, por tanto, de una épica civil, encarnada hoy en muchas personas que viven y trabajan en Euskadi; una épica civil que les concede cohesión y complicidad de fondo y forma (más allá de los distingos ideológicos y de las sutilezas del rompecabezas político partidista). Una épica civil asumida y aceptada de forma mayoritaria en Euskadi, salvo por un rescoldo desgraciadamente no desdeñable de la población. Ese colectivo mantiene el supuesto ancestral de que la épica y el heroísmo sólo pueden manifestarse a través de hazañas bélicas interminables, o de eternas carlistadas siempre redividas.

Vive todavía en un entorno de sacralización de los sangrientos ritos de la guerra y de la lucha a muerte implantados a sangre y fuego en los estratos educativos más oscuros y abismales de nuestro organismo espiritual; por desdicha los más difíciles de erradicar; así como los más extendidos también, en sus manifestaciones más visibles, a lo largo y ancho de este planeta. Esa forma bélica, o de hazaña en registro guerrero, es la que mayor presencia ha tenido y sigue teniendo aún en la canalización de una violencia que en cierto modo nos es congénita; lo cual, en el contexto de nuestro mundo, impregnado de propaganda y medios masivos de comunicación, conduce inevitablemente al aciago lenguaje del terror, o a la comunicación a través del golpe de efecto encarnizado que mayor pánico en la población pueda producir.

Subsiste, pues, un colectivo de 200.000 personas, o algo más, en el seno del cual se vitorean como héroes de una guerra interminable contra el enemigo público, el Estado español, a personajes que para el resto de España son decididamente asesinos (para algunos quizás «hijos descarriados»). Pero esa épica civil que discurre en dirección contraria a la supuesta gesta incivil de los violentos es, al final, la que prevalece como impresión grata y cómplice en quienes podemos acercarnos a Euskadi; épica de quienes, mayoritariamente, quieren que la vida siga, la actividad se despliegue, las profesiones se desarrollen, y todo ello en cauces normales, pacíficos, propios de un país insertado por méritos propios en el mosaico europeo; y que en términos generales no desencaja en ese interesante puzzle de pueblos, nacionalidades y estados que llamamos Europa.

Y lo que da carácter épico a lo que, en otros contextos, constituye el normal discurrir y expandirse de la vida cotidiana privada o pública es la conciencia despierta y viva en relación a la excepcionalidad sobre la que se construye esa voluntad afirmativa de normalidad pacífica. Esa excepcionalidad resuena en el rumor de fondo de una amenaza que en todo momento puede desequilibrar y desestabilizar la convivencia, o hasta desquiciarla, pues la violencia indiscriminada y arbitraria, o la gran ruleta rusa del tétrico sorteo de atentados y asesinatos, tiene siempre este poder; un poder con relación al cual debe estarse siempre despierto y vigilante.

Pero justamente esa voluntad de normalidad, o ese querer que la vida y la actividad sigan su curso, eso es lo que constituye el mejor antídoto, o la mejor triaca, al veneno del terrorismo, que con esa especie de épica y de heroísmo no parecen querer contar. Y esta tiene la virtud de desarmarlo a fuerza de energía y vigor; vigor mostrado y demostrado en la inagotable paciencia. Eso constituye la mejor réplica y el más rotundo desquite a lo que desearía ardientemente el colectivo violento: que Euskadi, en vez de ser lo que es, un país a pesar de los pesares «normal» (gracias a esa voluntad de normalidad de la mayoría de sus habitantes, y sobre todo de aquellos que más cerca se hallan del objetivo de los violentos), sea un escenario de tribus enfrentadas y acanalladas, en manos de eso que hoy suelen llamarse «señores de la guerra».

Por fortuna para Euskadi (y para España entera) no hay voluntad mayoritaria ninguna para sustituir el pacífico escenario de ese hermoso país, o de sus principales ciudades, Bilbao, San Sebastián, Vitoria, por un microcosmos de enfrentamientos y odios en el que, a río revuelto, serían los agentes de la violencia, o los preparados por una pseudo-épica incivil, en el formato (posmoderno) del terror indiscriminado y de su inscripción propagandística en los medios de comunicación, los que habrían finalmente alcanzado sus aciagos objetivos. Pero todo hace suponer que la victoria se ha alcanzado ya en esa vigorosa prueba siempre superada con éxito; la prueba en la que se acrisola la paciencia; una paciencia que no ceja ni cesa; siempre corroborada por esa voluntad afirmativa de normalidad propia de un país en el que actividades, trabajos y profesiones pueden desplegarse en sus cauces propios. La excepcionalidad de la violencia de fondo queda así desmentida por una voluntad expresa de normalidad en los contenidos y en las formas. La épica civil, cargada de una paciencia siempre renovada, gana, o ha ganado ya, la guerra a la violencia incivil o a la pseudoépica de la hazaña bélica jaleada y vitoreada por un colectivo minoritario que quisiera convertir lo excepcional en regla de convivencia.

Eugenio Trías es filósofo y miembro del Consejo Editorial de EL MUNDO.

¿Catalanismo renovado?
Aleix Vidal-Quadras La Razón 5 Diciembre 2001

La Fundació Barcelona, que agrupa a políticos roquistas, así como a empresarios, profesores universitarios y profesionales bien enraizados en la sociedad civil del Principado partidarios de un nacionalismo pragmático sin veleidades soberanistas, acaba de ampliar sus filas con una veintena de nombres relevantes. Curiosamente, su documento fundacional se tituló en 1998 Por un catalanismo renovado, y digo curiosamente porque ese fue exactamente el encabezamiento del texto doctrinal con el que el Partido Popular de Cataluña quiso dos años antes lanzar una nueva etapa encarnada por la entrada triunfal en su seno de Josep Mª Trías de Bes.

Dios mío, cómo pasa el tiempo. Parece que fue ayer. El Partido Socialista catalán, por su parte, acaba de sellar un acuerdo con Esquerra Republicana y con Iniciativa sobre desarrollo de la autonomía, que ha sido interpretado, naturalmente, como el preludio de un gobierno de izquierda a partir de 2003.

Todos estos movimientos presentes y pasados constituyen un afanoso vaivén en torno a la idea nacional en la que Cataluña vive inserta y en ocasiones prisionera desde hace un siglo. Aunque frecuentemente se invoca para estas operaciones de lavado y relavado la figura insigne de Francesc Cambó, la verdad es que la herencia del opulento patricio se ha perdido dispersa en vericuetos y confusiones varias, de la misma forma que el espectro de Maciá vaga también inquieto sin hallar reposo ni cobijo estable.

Todos participan de todo con matices y combinaciones de distinta densidad y color, de tal manera que cualquier alianza es posible según aconseje el seny bien entendido que, obviamente, empieza y acaba en uno mismo. Al final, la escena política catalana sólo la entienden sus protagonistas, mientras un electorado maduro y civilizado vota aquello que en cada momento considera menos arriesgado. Por supuesto, no es un ecosistema apto para especies ideológicamente nítidas ni para trayectorias rectilíneas.

El teatro en el que el Omnipotente Ubú se prepara para su majestuoso mutis final tras el que se adivina la continuidad de la misma danza de perfectamente razonada elección de la pareja que interese dependiendo de la coyuntura y del viento, es una sala pequeña y confortable, con un público bien educado que aplaude contenidamente las discretas piruetas de los artistas que son, pero no son, están, pero no están y quieren, pero sin exagerar. En Cataluña nadie estira la cuerda más de lo debido, la corrupción está debidamente aromatizada y cada cosa se hace a su tiempo.

Así, el cambio de líder, que se rige por un ciclo aproximado de un cuarto de siglo, o la eliminación del espacio oficial y público de la lengua oficial del Estado, que se ha calculado requerirá unas tres generaciones.

 Un catalanismo, pues, eternamente renovado, imperturbablemente doméstico, apaciblemnte pesebrístico, deliberadamente carente de grandeza.

Arzallus le pone flores
Román Cendoya La Razón 5 Diciembre 2001

«Cuando el pueblo español se alzó en armas contra el agareno invasor y regó su suelo con sangre musulmana para expulsarlo, obró en caridad. Pues el Nacionalismo bizkaino se funda en la misma caridad». (Sabino Arana). O sea, que como el PNV comparte los fines de Eta, cada asesinato de la banda terrorista es por caridad. «El grito de ¿muera España! No significa propia y directamente deseos de la destrucción de España, sino que los españoles abandonen nuestro territorio y se vayan al suyo, porque tenemos derecho a la independencia y no necesitamos de ellos para gobernarnos, y que nos dejen en paz y libertad». (Sabino Arana). O sea, que los vascos no nacionalistas nos vayamos de Euskadi por lo civil o por lo criminal. «Nacionalismo y patriotismo son para el vasco la misma cosa, y patriotismo es sacrificio por la Patria». (Sabino Arana). O sea, que los ertzainas sepan que su asesinato es un sacrificio y que si protestan es que son infiltrados. «A la historia de un partido va siempre unida la de todos y cada uno de sus afiliados». (Sabino Arana). O sea, que todos los afiliados son cómplices de Javier Arzallus que le pone flores al bárbaro, xenófobo y racista de Sabino Arana.

Tan autosuficientes
TONIA ETXARRI El Correo 5 Diciembre 2001

Solía decir un prestigioso director de periódico, en su época de mayor lucimiento, difusión y prepotencia, que una noticia no se había producido hasta que no se hubiera publicado en su diario. Algún síntoma parecido se detecta en el lehendakari Ibarretxe que, quizá sin darse cuenta, parece haber hecho suya la idea del ‘solar’ con la que aterrizó HB (ahora B) cuando Permach empezó a hablar de la construcción de la nueva Euskalherria.

Como si nada hubiera ocurrido antes de su existencia. En el caso de Batasuna parece coherente: nada les convencerá hasta que no tengan su Parlamento (udalbiltza), su gobierno y sus propias leyes (la del Concierto no les vale porque mantiene su ‘cordón umbilical’ con España a través del Cupo). Pero en el caso de Ibarretxe resulta chocante no solo que no recuerde que, antes que él, ya existía el mundo y que otros, como algún lehendakari afiliado a su propio partido, ya habían recorrido mucho trecho, sino que pretenda hacer suyas las exigencias que se le están planteando a él mismo desde la sociedad civil.

A Ibarretxe le ha tocado protagonizar dos legislaturas muy duras en las que el enfrentamiento entre los partidos sigue siendo la sombra alargada de su mandato. Su iniciativa de crear un observatorio que vele por el respeto a los derechos humanos y libertades debería ser, sobre todo, un órgano de control, fundamentalmente para evitar susceptibilidades.

Mayor Zaragoza no debería contentarse con elaborar un diagnóstico que vaya a ser, por ejemplo, el ‘contrainforme’ del estudio del comisario europeo Gil Robles, que empezó con buen pie pero acabó desterrado del paraíso porque los nacionalistas vieron, en su aportación, una concusión «sesgada» de la realidad . Ni siquiera debiera entretenerse en elaborar otro informe de expertos. Sencillamente, porque ya existe.

Puede que Ibarretxe no lo recuerde, pero Ardanza empleó dos años de su gobierno de coalición con el PSE para encargar un estudio sobre el problema vasco en el que su colaborador Ibarzabal se dejó la piel, entre otras cosas. Así es que.. como los diagnósticos comparados ya están inventados y sus ediciones forman parte de las bibliotecas más selectas, mejor será que el observatorio se dedique a controlar el respeto a las libertades.

¿Qué se le ocurre hacer cuando los candidatos del PP o PSE no puedan presentarse en todos los pueblos que quieran en las próximas elecciones por culpa de las amenazas? Por ejemplo. Ayer en la concentración de Gesto, a Elzo a Abascal y a Landaburu les unió, como víctimas del terrorismo, sus ganas de seguir luchando contra la intolerancia. Una forma sencilla de avanzar contra ETA. Sin complejos, sin confundirse de adversario, sin prepotencia.

¿Por qué País Vasco?
Cartas al Director ABC 5 Diciembre 2001

Después de repasar la situación de España, me he decidido a escribir esta reflexión para todos. Desde 1976 España cambió, los españoles votamos la Constitución y España decidió formarse en Comunidades y no en «países», y así lo acatamos todos los españoles, excepto algunos que tienen sus ideas trasnochadas y sabinianas y compadrean con la terrorista idea de desestabilizar lo que ellos mismos votaron, aunque digan que jamás votaron la Constitución Española. ¿Por qué desde políticos, periodistas y medios de comunicación se está utilizando la palabra «país» para referirse a la Comunidad Autónoma Vasca, diferenciándola del resto de las demás?, ¿de dónde salió esta palabra mal utilizada?

Creo que la Ley es igual para todos. Para cambiar la Ordenación del Territorio Español, hace falta la autorización por medio de las urnas de todos los españoles, no por la decisión por medio del asesinato y el terror que unos pocos quieren imponer a la mayoría. Quiero levantar mi voz y decir que basta ya de mentiras, la expresión País Vasco es una falsedad que quieren que suene mucho para poder ir acostumbrando a todos a escucharla y de esta manera día a día hacerla verdad, dejen de engañar a todos los españoles diciendo «País Vasco», a lo mejor ya hubo un referéndum y los españoles no nos hemos enterado todavía. Si dicen País Vasco, por qué no decimos País Catalán, Valenciano o Castellano-Leones. Hagamos desaparecer España y creemos países. Pido a los políticos, periodistas y medios de comunicación que dejen de engañar a los españoles diciendo País Vasco, cuando en realidad es Comunidad Autónoma Vasca. Pedro Berlinches. Madrid.

Erne dice que la Consejería de Interior «ninguneó y vapuleó» a la Ertzaintza durante la tregua
Redacción - Bilbao.-La Razón 5 Diciembre 2001

El secretario general de Erne, Iñaki Castro, afirmó ayer que «si un jefe de la Ertzaintza cree que la solución a la violencia no es policial, no puede cumplir su cometido» y extendió esta convicción a los agentes, a quienes advirtió de que si no opinan así «deben dejar de ser ertzainas». «Todos los que tenemos un cometido en combatir al terrorismo no podemos pensar en clave política. Es un error y pasa factura», añadió en una entrevista en la televisión vasca por Internet «www.proyección.tv», según consta en una nota difundida por este medio.

El máximo responsable del sindicato mayoritario de la Policía Autónoma Vasca también expresó sus dudas acerca del cumplimiento por parte de la consejería vasca de Interior del acuerdo alcanzado con los sindicatos policiales para hacer frente a la actual ofensiva de Eta contra la Ertzaintza, y recordó que la citada consejería no cumplió un acuerdo anterior sobre condiciones laborales. Castro valoró positivamente, sin embargo, «un cambio» en la actitud de la consejería respecto a la lucha antiterrorista, aunque insistió en que, durante la tregua de Eta, «ninguneó y vapuleó a los ertzainas».

El pensamiento de Arana / Arzallus
Sabino Arana La Razón 5 Diciembre 2001

«La fisonomía del bizkaino es inteligente y noble; la del español, inexpresiva y adusta. El bizkaino es de andar apuesto y varonil; el español, o no sabe andar (ejemplo, los quintos) o si es apuesto es tipo femenil (ejemplo, el torero). El bizkaino es nervudo y ágil; el español es flojo y torpe. El bizkaino es inteligente y hábil para toda clase de trabajos; el español es corto de inteligencia y carece de maña para los trabajos más sencillos (...) El bizkaino es laborioso (ved labradas sus montañas hasta la cumbre); el español, perezoso y vago (contemplad sus inmensas llanuras desprovistas en absoluto de vegetación). El bizkaino es emprendedor (...) ; el español nada emprende, a nada se atreve, para nada vale. El bizkaino no vale para servir, ha nacido para ser señor; el español no ha nacido más que para ser vasallo y siervo (...) El bizkaino degenera en carácter si roza con el extraño; el español necesita de cuando en cuando una invasión extranjera que le civilice. El bizkaino es caritativo aun para sus enemigos (...); el español es avaro aun para sus hermanos (...) El bizkaino es digno, a veces con exceso, y si cae en la indigencia, es capaz de dejarse morir de hambre antes de pedir limosna (...); el español es bajo hasta el colmo, y aunque se encuentre sano, prefiere vivir a cuenta del prójimo antes que trabajar (...) El aseo del bizkaino es proverbial (...); el español apenas se lava una vez en su vida y se muda una vez al año (...) Oídle hablar a un bizkaino y escucharéis la más eufónica, moral y culta de las lenguas; oídle a un español y si sólo le oís rebuznar podéis estar satisfechos, pues el asno no profiere voces indecentes ni blasfemias. El bizkaino es amante de su familia y su hogar (...); entre los españoles, el adulterio es frecuente (...) Por último, según la estadística, el noventa y cinco por ciento de los crímenes que se perpetran en Bizkaya se deben a mano española, y de cuatro de los cinco restantes son autores bizkainos españolizados».

Creado el Instituto Ramon Llull para la difusión exterior del catalán
T. Santaeulària - Barcelona.- La Razón 5 Diciembre 2001

El Gobierno catalán aprobó ayer la constitución del Instituto Ramón Llull (IRL) con el fin de proyectar al exterior la lengua y la cultura catalana. El organismo, el primero creado por dos ejecutivos de habla catalana -Cataluña y Baleares-, nace con un presupuesto de 5 millones de euros -830 millones de pesetas-, según informó ayer el «conseller en cap», Artur Mas durante una rueda de prensa para informar de los acuerdos del Gobierno autonómico. El capital invertido en el IRL para llevar a cabo sus actividades proviene de la Generalitat de Cataluña, en su mayor parte, y el Gobierno Balear y el Gobierno también financiaran el pro- yecto.

En este sentido, 400 millones los aportará el Instituto de Cervantes, adscrito al ministerio de Asuntos Exteriores, en parte como transferencia corriente y en parte como aportación derivada de servicios que el Cervantes prestará al Ramon Llull para la organización de actos en el exterior. El objetivo del Instituto es «la proyección exterior de la lengua catalana y de la cultura que se expresa en esta lengua, en especial la literaria, en todas sus modalidades, materias y medios de expresión, así como su aprendizaje fuera del dominio lingüístico respetando las aportaciones de todas las tierras que la comparten», señaló Artur Mas. Este acuerdo alcanzado, a propuestas del consejero de Cultura, Jordi Vilajoana, y del de Universidades, Andreu Mas-Collell, culmina un proceso que se inició con el convenio de colaboración entre Cataluña y Baleares, firmado en Palma de Mallorca el 17 de abril de 2000 por los titulares Vilajoana y Damiá Pons.

La sede será compartida por las ciudades de Barcelona y Palma de Mallorca, al igual que la presidencia del Ramón Llull, por el presidente de la Generalitat y el de las Islas Baleares. En el órgano de dirección también estarán presentes los consejeros de los dos gobiernos implicados y representantes del Instituto Cervantes, entre otras auto- ridades universitarias. Esta decisión del ejecutivo catalán, que se suma a la adoptada el pasado viernes por el ejecutivo isleño, se efectúa al amparo del artículo 27.1 del Estatuto, que permite la gestión y la prestación de servicios propios correspondientes a materiales de la competencia exclusiva de la Generalitat, como la promoción de la lengua y la cultura. No obstante, también es cierto que el acuerdo exige la aprobación del Parlamento de Cataluña y la comunicación a las Cortes y, una vez transcurridos 30 días del trámite, podrá ser firmado por los presidentes Pujol y Antich. El Instituto Ramon Llull se constituye bajo la figura jurídica de un consorcio y sus estatutos prevén que se ocupará de promover la enseñanza de la lengua y la literatura catalanas.

Condenadas por inducir a dos ancianos para que votaran a CiU
BARCELONA El Mundo 5 Diciembre 2001

El juzgado de primera instancia e instrucción de Vilafranca del Penedés ha condenado a tres vecinas de Mediona (Barcelona), entre ellas a la esposa del alcalde de CiU, a pagar 40.000 pesetas de multa por una falta de coacciones por inducir a un matrimonio de ancianos a votar a la coalición nacionalista.

La sentencia, a la que ha tenido acceso Efe, considera probado que, durante las pasadas elecciones municipales, las vecinas de Mediona, M.P.F.M. y M.D.B., se ofrecieron para acompañar a un matrimonio de jubilados al colegio electoral y, durante el trayecto cambiaron las papeletas electorales que la pareja llevaba preparadas, tras comprobar que iban a votar a un partido que no les interesaba a ellas «al tiempo que les reprocharon su intención de voto».

«Al llegar al colegio electoral, las referidas denunciadas se aseguraron que los denunciantes introdujeran en las urnas correspondientes las papeletas previamente seleccionadas, impidiendo a aquéllos cambiar su voto por el primeramente elegido», según señala la sentencia. La tercera condenada por coacciones, G.S., esposa del cabeza de lista de CiU y actual alcalde, al conocer la intención de los dos abuelos de votar al PSC, telefoneó al matrimonio «reprochándoles así mismo su intención de voto y recriminándoles por su actitud», según recoge la sentencia, que en ningún momento menciona a ningún partido político o candidatura.

Una de las condenadas, M.P.F.M., es esposa de otro concejal de CiU de Mediona. La juez de Vilafranca considera que las tres condenadas se aprovecharon de una situación previa de confianza y de las condiciones personales de los denunciantes, de edad avanzada y con residencia lejos del núcleo urbano.

El embrollo del Concierto vasco
Primo González La Estrella 5 Diciembre 2001

La negociación del Concierto Económico entre las diputaciones forales y el Estado se encuentra empantanada. Al cabo de 20 años de existencia, los representantes de ambos estamentos se ven abocados a un acuerdo casi de forma inevitable justo en el momento en el que peor se encuentran las relaciones políticas entre los Ejecutivos de Vitoria y de Madrid. Una imposición de una prórroga, que es la vía en la que parecen haber entrado las cosas, al menos de forma transitoria y en el lenguaje político que se cruzan estos días Madrid y Vitoria, atenta contra la esencia misma del pacto, ya que al tratarse de un acuerdo entre dos resulta difícil entender una decisión unilateral de imposición.

Pero la alternativa es el vacío legal, al que no parece que esté dispuesto ni el Gobierno vasco ni tampoco el Estado español. Hay que tener en cuenta que la soberanía fiscal del País Vasco, que es casi plena en la tradición y en el texto del Concierto, no reside en el Gobierno vasco ni en el Parlamento de Euskadi, sino en las diputaciones forales, distinción que casi siempre se olvida pero que tiene una importancia crucial. En especial en estos momentos, en los que las tres diputaciones aparecen gobernadas por partidos políticos diferentes.

En Álava, en concreto, la responsabilidad de la gobernación es del PP. De haber sido del PNV, la dinámica negociadora de este Concierto y de su prórroga habrían sido quizás muy diferentes. Vitoria, en cuanto que capital del País Vasco, puede mantener posiciones de firmeza más o menos sólidas, pero no puede dejar de lado el hecho de que una de las tres diputaciones forales no está probablemente interesada en una estrategia de ruptura.

La pregunta que puede surgir es: ¿puede una sola de las diputaciones forales aceptar la prórroga del Concierto aunque la rechacen las otras dos? Una de las carencias del Concierto Económico firmado entre ambas partes las tres diputaciones y el Gobierno central es que no tiene prórroga posible, ya que esta posibilidad no está prevista en las negociaciones que en su día culminaron en el texto que ha estado vigente durante estos años y que ha sido sometido, durante este periodo, a algunas modificaciones menores por mutuo acuerdo, para su actualización.

El Gobierno de Madrid en la época en la que se negoció el Concierto, finales de 1980, no era precisamente uno de los más sólidos en cuanto a respaldo parlamentario de cuantos ha disfrutado la democracia española. La negociación del nuevo Concierto o la prórroga pactada del mismo se va a realizar en unas circunstancias políticas muy diferentes a las de finales del año 1980. La inexistencia de un mecanismo de prórroga que solvente la falta de acuerdo en este pacto, aunque sea de forma transitoria, no había sido denunciado nunca a lo largo de estos años, pero es en todo caso un defecto de origen importante, quizás debido a la buena fe de los negociadores, que en su momento pusieron en pie una de las piezas más delicadas de la Transición, el acuerdo con el País Vasco.

Ahora, los escollos para la renovación del Concierto se producen con un Estado español que, a diferencia del existente en 1981, fecha de la firma del Concierto y de su entrada en vigor, no había firmado aún tratados internacionales de la importancia y alcance del que selló España en 1985 para entrar a formar parte de la que hoy se denomina Unión Europea, desde marzo del año 1986. Los límites a la soberanía nacional que España aceptó al firmar los tratados de adhesión a la Comunidad Económica Europea han sido ratificados por el pueblo soberano y desde luego lo han sido con mayoría más que suficiente de todo el arco parlamentario, incluidos los partidos nacionalistas.

No estaría de más que unos y otros, representantes del Estado y del mundo nacionalista vasco, se sentasen a dialogar sobre la conveniencia de firmar un Concierto como el que ya está pactado entra ambas partes en casi todos sus extremos excepto en el que atañe a la representación vasca en las instituciones comunitarias, asunto en el que desde luego subsiste el desacuerdo lógico, habida cuenta que una parte del Estado español no puede negociar por su lado con una institución supranacional de la que España forma parte. Este debate debería haber quedado superado con motivo de la ratificación de los Tratados de la UE firmados en su día por el Gobierno socialista con el apoyo de la mayoría parlamentaria. No se alzaron entonces voces contra la pertenencia española a la organización política y económica europea de la que tanto provecho ha sacado el pueblo español, incluido el pueblo vasco. Revivir ahora una etapa ya superada de nuestra historia reciente no parece lo más oportuno.

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