AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 8 Diciembre  2001
#AZNAR DEBE PRESIONAR A BERLUSCONI
Editorial El Mundo 8 Diciembre 2001

#Reforma constitucional
Ignacio SÁNCHEZ CÁMARA ABC 8 Diciembre 2001

#La Constitución
MARTIN PRIETO El Mundo 8 Diciembre 2001

#El vértigo
FERNANDO ONEGA El Mundo 8 Diciembre 2001

#Batasuna, en la lista negra
Editorial La Razón 8 Diciembre 2001

#Aznar y los enemigos de la Constitución
EDITORIAL Libertad Digital 8 Diciembre 2001

#Otra evidencia
Breverías ABC 8 Diciembre 2001

#Reforma constitucional del PSOE
Cartas al Director ABC 8 Diciembre 2001

#Definición europea
Editorial El País 8 Diciembre 2001

#Frente al espejo
TONIA ETXARRI El Correo 8 Diciembre 2001

#El Gobierno prima que Europa conozca «la realidad» de Batasuna sobre su ilegalización
R. GORRIARÁN COLPISA. MADRID El Correo 8 Diciembre 2001

#Mayor advierte de una nueva «tregua-trampa»
El Mundo 8 Diciembre 2001

#Las deficiencias de la política penitenciaria de Pujol
Impresiones El Mundo 8 Diciembre 2001

#El arte de la relectura
Lorenzo CONTRERAS La Razón 8 Diciembre 2001

AZNAR DEBE PRESIONAR A BERLUSCONI
Editorial El Mundo 8 Diciembre 2001

Pocas veces en la UE habría que remontarse a los vetos de Margaret Thatcher había quedado tan en evidencia la actitud insolidaria de un país miembro como ocurre en estos momentos con la Italia gobernada por Berlusconi. El Gobierno italiano ha bloqueado la llamada euroorden, por la que el mandato de captura de un presunto delincuente emitido por cualquier juez será de aplicación automática en los quince países de la Unión. El veto italiano ha causado una gran indignación en el resto de la UE, ya que se trata de un asunto capital para avanzar en la lucha común contra la criminalidad.El mecanismo de entrega inmediata es decisivo para España, ya que supone un paso de gigante en el combate contra el terrorismo de ETA, que ha sido incluido entre los delitos a los que afectará la orden europea de detención y entrega. Por esta razón, el Gobierno de Aznar debería apretar mucho más las tuercas a su socio italiano, con el que ha sido demasiado complaciente.

El calificativo más suave que ha merecido la actitud de Berlusconi es el de «vergonzosa». Los ministros de Justicia e Interior del Gobierno italiano han tenido que hacer un auténtico papelón para justificar el veto a esta medida, sin poder aclarar públicamente las verdaderas causas de que Italia no acepte que entre los delitos afectados por la euroorden figuren la corrupción, el fraude, el chantaje y la extorsión de fondos. Diplomáticamente, los gobiernos de la Unión han instado a Berlusconi a que recapacite «para evitar otras interpretaciones». Aunque, a estas alturas, es imposible obviar que quien es a la vez primer ministro, magnate bajo sospecha e implicado en numerosos sumarios está anteponiendo sus propios intereses personales a los de su país y la UE.

No es la primera vez que lo hace. El Parlamento italiano ya aprobó hace dos meses una reforma legal para imponer sanciones más benévolas a los delitos económicos y para obstaculizar el mecanismo de las comisiones rogatorias dictadas por jueces de otros países. Hay que recordar que Berlusconi tiene causas abiertas en Italia, Suiza y España.

El primer ministro tendrá que dar cuentas de este comportamiento ante sus votantes. Pero sus catorce socios de la UE deben poner a Berlusconi ante sus responsabilidades. Si no se aviene a aceptar la euroorden, tienen que poner en marcha el mecanismo de cooperación reforzada que permite su entrada en vigor aunque un país lo haya vetado. A ver si Berlusconi quiere pasar por la doble vergüenza de convertir Italia en el refugio de delincuentes de toda Europa.

Reforma constitucional
Por Ignacio SÁNCHEZ CÁMARA ABC 8 Diciembre 2001

Discutir si la reforma de la Constitución entraña o no la ruptura del pacto constitucional es una polémica estéril si no se precisa su contenido y alcance. Reformar, por ejemplo, el Senado o el régimen de financiación autonómica no afecta en absoluto al consenso que llevó a la aprobación de la Constitución. Ni siquiera es seguro que requiera la modificación de su texto. Pero sí entrañaría la destrucción del pacto una reforma que estableciera, por ejemplo, la confesionalidad del Estado, o la adopción de la escuela pública única, o de un sistema económico colectivista, o la forma republicana del Estado. Es evidente que la reforma en general no entraña la ruptura del pacto, ya que ella está prevista por la propia Constitución. La respuesta depende, pues, del tipo de reforma.

Los recientes conversos de la modificación constitucional, y los enemigos, declarados o no de la Carta Magna, se refieren al título VIII, a la organización territorial del Estado, y propugnan la fórmula federal. En este caso, y más allá de la inconveniencia nociva de la propuesta, es evidente que afecta al pacto y entraña su ruptura. Es casi un tópico la idea de que la Constitución ha venido a solucionar los grandes problemas históricos de España, salvo el de la organización territorial del Estado. El fracaso en este ámbito no se debe tanto al farragoso y ambiguo texto constitucional como al desafío planteado por el particularismo separatista. El principal valor de la Constitución reside quizá en que puede satisfacer a casi todos porque no complace enteramente a nadie. Pero ahora, lo que es un extremo, el federalismo, pretende erigirse ilegítimamente en el centro integrador. La solución autonomista era el punto de equilibrio entre el centralismo y el federalismo, mas no entre el centralismo y el separatismo, apenas camuflado bajo la fórmula de la autodeterminación. Este último punto quedaba explícitamente excluido al afirmar el texto constitucional en su artículo 2 que «la Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles». Ahora, los separadores pretenden reformarla para amparar sus designios. Mas eso no entrañaría la reforma de la Constitución, sino su destrucción y la de España. Por eso me sorprende la opinión de quienes de buena fe creen que la Constitución ampara todas las opiniones siempre que se defiendan pacíficamente. No. La destrucción pacífica de España no se encuentra amparada por la Constitución. Ni siquiera por una eventual reforma. La autodeterminación tiene el precio de la destrucción de la Constitución. Se dirá, tal vez, que el federalismo no entraña la disolución de la Nación española, mas en el momento presente parece un paso en esa dirección, ya que resulta claro que no se trata de una mera cuestión de competencias, pues las comunidades autónomas poseen más que muchos Estados miembros de un Estado federal. El federalismo puede ser un punto intermedio entre el Estado unitario y la destrucción del Estado, pero no un punto de equilibrio entre dos extremos sobre su organización territorial. Olvida que para muchos españoles se ha ido demasiado lejos en la descentralización, o, mejor, desvertebración. Probablemente algunos se llevarían una sorpresa si se preguntara a los ciudadanos, pues puede que la respuesta fuera más en la dirección centralizadora que en la federalista. Veintitrés años después de la aprobación de la Constitución, algunos apóstoles de la diversidad parecen empeñados en convertir a España en una especie de madrastra de nacionalidades y regiones frenéticas y ariscas. Si el PSOE quiere, en su fervor antigubernamental, rendir pleitesía a los nacionalismos, está en su derecho de hacerlo, mas no en nombre de la Constitución, de la vertebración nacional ni del futuro de España, sino en el de la desvertebración y el más rancio pasado.

La Constitución
MARTIN PRIETO El Mundo 8 Diciembre 2001

Como decía el olvidado nobel Jacinto Benavente de los diálogos teatrales, las cosas hay que contarlas tres veces para que se oigan, se escuchen y se comprendan. Se recuerda mucho, pícaramente, que la estadounidense es la Constitución decana de entre las escritas gracias a que está acribillada de enmiendas para hacerla continuamente contemporánea de sí misma. Es verdad.

Olvidamos, empero, la resistencia moral de Abraham Lincoln a la secesión de los estados del Sur, a la postre libremente asociados a una Unión de la que pretendían desgajarse con aparente legitimidad.La trata de negros, el algodón, La cabaña del tío Tom y todo lo que el viento se llevó sólo fueron el decorado para los yanquis que iniciaban su industrialización frente a los sureños agrícolas, y la determinación del Norte a crear un gran país sin independentismos internos.

Se arrostró entonces no ya un debate al estilo de Elkarri sino una guerra civil, precisamente para que no hubiera un lehendakari en Atlanta. En su día modificamos una coma y una preposición de nuestra Constitución para que en las elecciones municipales pudieran votar los extranjeros comunitarios. No hubo consulta popular por los pruritos y aprensiones a meterle la pluma a un texto tan consensuado como sacralizado. Cicatería política fruto del miedo. Pero en este hervor de partidos independentistas, unos explícitos, otros so capa, más nos vale no inyectar soberanismo alguno ni en el Senado ni en un mapa asimétrico como pretenden Zapatero y Maragall. El incendio vasco no se apaga con gasolina y conviene que el mulá Arzalluz entienda que nunca verá independiente al país vasco-español. Tal Estado de juguete agredería a Navarra y Francia, generaría sinergias secesionistas en Cataluña, Baleares y Galicia y hasta movilizaría a los canarios. Leyendo sus rebuznos racistas en las inencontrables obras completas de Sabino Arana que el PNV se ruboriza por mostrarlas, se entiende que pesa más el odio a España que una feliz independencia propia, y que la postración española siempre ha de ser aspiración del buen vasco. A la Confederación no se la permitió autodeterminarse como ahora no cabe dividir Andalucía para recuperar el reino de Granada, con más derechos que el separatismo vasco para recuperar su identidad nazarí.

Si viviera Torcuato Fernández Miranda, afirmaría con razón que repartir la tarta de la soberanía para calmar el hambre secesionista de algunos es una trampa saducea. La Constitución debe retocarse, si cabe y si se quiere, para extender los derechos de los españoles, pero la unidad de España con unos autogobiernos que para sí los hubieran querido aquellos caballeros del Sur, más chulos que los caballeritos de Azcoitia, no es discutible ni se puede sacar a referéndum como en una subasta. Pensándolo bien, más nos vale que esta Constitución dure otros 23 años, y repita.

El vértigo
FERNANDO ONEGA El Mundo 8 Diciembre 2001

Qué hacemos con España? Una vez más, se vuelve a plantear la pregunta. Los grandes partidos andan en pelea, con un PP acusado de «romper el pacto constitucional», y un PSOE que se ha despertado, de golpe, federalista. Los nacionalistas, no digamos: el Gobierno vasco decide no hablar más con Madrid si Aznar no reconoce su derecho a voz propia en Europa. Y, como Aznar se niega, Ibarretxe no acepta la prórroga del Concierto. Quizá sea un paso hacia la desobediencia civil. Naturalmente, el Gobierno de Pujol se apunta, marica el último: «Cataluña debe tener una presencia directa no compartida con el resto de comunidades».

Se avecinan, por tanto, grandes tormentas en el cielo político.Y miren el panorama: Aznar se dispone a presidir Europa dentro de 23 días hablando de unidad europea, mientras aquí preside una nación que no sabe cómo integrarse y representarse a sí misma. Se entenderá con Blair y Chirac, mientras aquí se distanciará de Ibarretxe. Recibirá elogios de Schröder, mientras que aquí le acusan de «mofarse de los nacionalismos». Reunirá en Madrid a todos los dirigentes europeos, mientras aquí los nacionalistas se niegan a venir al homenaje a la Constitución.

No pasa nada: llevamos así casi un cuarto de siglo, y podemos presumir del periodo más largo de convivencia democrática. La tensión nacionalista, como diría Arzalluz, «forma parte del paisaje». Pero resulta llamativo cómo enfrenta a los dos partidos llamados a alternarse en el Gobierno. Aznar y Zapatero fueron capaces de ponerse de acuerdo sobre la Justicia. Firmaron un papel conjunto contra el terrorismo. Iniciaron una relación de entendimiento en las llamadas cuestiones de Estado. Pero, asómbrense las generaciones futuras, son incapaces de ponerse de acuerdo sobre lo básico: qué es y cómo se estructura la llamada Nación española.

Todo empezó porque el Partido Socialista necesitaba unificar su discurso y hacer compatibles a Maragall y a Zapatero. Y así, llegaron a una conclusión: España es un Estado federal. Después le echaron la pimienta de la reforma del Senado, que es la revolución pendiente de la democracia. Si este partido no cambia, nos propondrá en su próximo programa electoral una nueva Constitución. Muy emocionante.

Si nos ponemos solemnes, es un indicio de cómo España sigue siendo el problema. Pero me temo que no hace falta ponerse solemnes.Quizá todo sea mucho más sencillo: a algunos partidos sólo les apasiona el vértigo de las grandes palabras y los grandes desafíos, como abrir un proceso constituyente. Les parecen pequeños los problemas diarios, como la vivienda, el empleo o la delincuencia.Son problemas anodinos y administrativos. No están a la altura de sus líderes, que, como se sabe, son auténticos estadistas.

Batasuna, en la lista negra
Editorial La Razón 8 Diciembre 2001

Italia es hoy responsable en solitario de que la «euro orden», instrumento básico para establecer un sistema de seguridad único en la UE, haya nacido en precario, sin el imprescindible consenso para su aplicación. Es ciertamente un contratiempo ¬que el presidente Berlusconi deberá explicar personalmente, y exponer los verdaderos motivos de la negativa, en el Consejo Europeo de Laken (Bélgica)¬, pero no debe empañar el éxito que ha supuesto para los esfuerzos de España que en toda Europa exista ya una definición común del terrorismo, y que se pueda señalar a las organizaciones que colaboran con los criminales o les apoyan políticamente.
El dolorosamente reciente ejemplo de Bélgica, donde Eta ha gozado de impunidad por aplicación de un pintoresco «derecho de asilo», permite apreciar la importancia del acuerdo europeo impulsado por España. Hubiéramos preferido ver el nombre de Batasuna escrito junto al de otros soportes terroristas, pero lo cierto es que se ha conseguido que figure ya en una lista negra no escrita. La verdad de lo que es Batasuna ha quedado en evidencia durante el proceso de negociación de los acuerdos antiterroristas y Europa cierra, una a una, las puertas que antes tuvo abiertas. Su escasa credibilidad como organización se acabó y ahora es el Estado de Derecho y las víctimas de los asesinos quienes merecen la atención y el apoyo solidario de los gobiernos de la UE.

Aznar y los enemigos de la Constitución
EDITORIAL Libertad Digital 8 Diciembre 2001

Es posible que el Presidente del Gobierno estuviera desafortunado en sus festivas descalificaciones de la oposición en un acto electoral de las juventudes de su partido. Los “fervorines” de partido, sea cual sea éste, nunca suelen producir frutos intelectuales de respeto y los juveniles o efebócratas son generalmente aborrecibles. Tampoco pareció reparar Aznar en que la víspera del aniversario constitucional no era el mejor momento para poner ciertos puntos sobre ciertas íes. En fin, sea como fuere, lo cierto es que el Presidente no estuvo muy oportuno. Ahora bien, tomar como excusa esa inoportunidad formal de Aznar para presentar, justificar o defender la alevosa deslealtad constitucional del PSOE es una tomadura de pelo política y un atraco intelectual.

Aznar tiene todo el derecho del mundo a decir que Zapatero no tiene ni idea de España o que no tiene una idea de España medianamente clara, y ello por una razón incontrovertible: es cierto. Seguramente hay fechas más oportunas que la víspera del 6 de diciembre para decirlo, pero sólo faltaría que el presidente del Gobierno y jefe del primer partido nacional no pudiera criticar al jefe de la oposición y líder del otro gran partido español cuando éste se pone a jugar irresponsablemente con la legalidad constitucional. Sobre todo cuando lo hace sin más propósito aparente que el de halagar servilmente por criterios de mezquina economía partidista la voluntad liquidacionista de Maragall y compañía.

Es comprensible que el diario de Polanco pretenda camuflar sus connivencias con el PNV y disimular la estrategia felipista contra el PP en una especie de estética renovadora, como si cambiar el marco constitucional fuera algo parecido a cambiar el vestuario en la temporada otoño-invierno. Pero, por mucho que disimule sus oscuros e inconfesados fines, la estrategia no cuela. Si Zapatero quiere reformar la Constitución y El País le respalda en ese propósito, están en su derecho, pero que digan ambos con claridad qué es lo que quieren reformar y por qué. Lo único que no pueden pretender es que creamos que reformar la Constitución es lo normal, lo corriente, lo progresista y lo fetén, y que defender su integridad es lo reaccionario, aburrido y de mal estilo. Es probable que Aznar no tenga el don del sarcasmo, como dice el editorial polanquista. Pero es seguro que Zapatero no está teniendo el don de la claridad conceptual ni exhibiendo la lealtad debida a la Constitución y, lo que es más importante, a la nación española que la fundamenta. Ni Zapatero, ni el PSOE ni el Imperio Prisa.

Mientras no se demuestre lo contrario, aquí el único líder nacional y el único partido que están defendiendo día a día y coherentemente la nación y su Constitución son Aznar y el PP. Que les quieran dar lecciones Zapatero, Cebrián y los nacionalistas va más allá del sarcasmo. Es la apoteosis de la desvergüenza.

Otra evidencia
Breverías ABC 8 Diciembre 2001

Ayer se confirmó la identidad del tercer etarra detenido el jueves en Francia. Se trata de Gabriel Sáez, que compatibilizaba su tarea en los «comandos» de ETA con su militancia en LAB, el sindicato del universo proetarra. Este hecho y que su compañero Lizundia hubiese sido concejal de HB en Ortuella abonan (y ya se sabe de dónde procede el abono) la teoría sobre la extrema porosidad que existe entre los que llevan las pistolas y quienes militan en la órbita batasuna. Hasta tal punto es así que resulta difícil encontrar un etarra que no haya estado antes en «la parte legal». No es extraño; en Batasuna manda Otegi, aquel que fuera experto secuestrador y que hoy, lógicamente, naufraga en la política. No es lo suyo.

Reforma constitucional del PSOE
Cartas al Director ABC 8 Diciembre 2001

Las manifestaciones de los representantes del PSOE sobre la posible reforma de la Constitución, en busca de un no se sabe bien qué tipo de nueva «vertebración» del Estado me llaman la atención sobre la conducta de este partido a lo largo de la historia reciente y no tan reciente.

No sé muy bien por qué el PSOE jamás se enfrenta a sus responsabilidades, bien porque sus errores coinciden en el tiempo con otros mucho más graves, de forma que quedan disminuidos, bien porque el debate, simplemente, se desvía. Recientemente constatamos que nuestros estudiantes están en el pelotón de cola del mundo desarrollado en lo que a conocimientos generales se refiere; ¿acaso no es consecuencia directa de la política educativa de los mismos que hoy se manifiestan contra la reforma de la Universidad? Hay más ejemplos. Resulta sangrante, y quizá injusto para con algunos representantes de ese partido, hablar de lo que pasó en el País Vasco antes de la aparente mutación genética del PNV. El PSOE estaba en esos gobiernos vascos que implantaron el sistema educativo actual, hoy denunciado como sectario y adoctrinante. El PNV ya era un partido de ideario racista y excluyente antes de Estella. ¿Nadie ha de dar explicaciones por haber escogido esos compañeros de viaje?

Podríamos seguir, remontándonos mucho más atrás en la historia. Tan sólo quiero dejar constancia de mi estupor acerca de cómo una sociedad que ha exigido, justamente, responsabilidades a izquierda y derecha, que ha obligado a partidos históricos y a representantes del régimen anterior a pasar por fases de refundación y de redefinición profunda de postulados políticos antes de volver a aceptarlos como actores válidos en el actual debate político, permite que este partido pase sin enfrentar la realidad, sin asumir jamás los errores y, todo lo más, con reorganizaciones cosméticas y poco creíbles. Fernando Mínguez Hernández. Madrid.

Definición europea
Editorial El País 8 Diciembre 2001

Al alcanzar una definición común sobre el terrorismo, los Quince han dado un paso de gigante para convertir a la UE en un espacio de justicia y seguridad. La medida, sin embargo, hubiera logrado una mayor notoriedad y efectividad si la Italia de Berlusconi, por motivos sospechosamente ligados a los problemas con la justicia del primer ministro y algunos de sus colaboradores, no se hubiera opuesto tajantemente a la aprobación de la orden europea de busca y captura. Es de esperar que Berlusconi recapacite antes de encontrarse el viernes próximo con sus homólogos en el Consejo Europeo de Laeken (Bélgica).

La definición del terrorismo viene a suplir un vacío. Nueve de los Quince no la contemplan en sus legislaciones nacionales. Incluso sin euroorden, esta definición legal puede convertirse en un potente instrumento a la hora de perseguir judicialmente a este tipo de delincuentes. Los Quince han optado por una definición muy amplia, que contempla atentados, secuestros y destrucciones masivas con el objetivo de 'intimidar gravemente a una población', a un gobierno o 'desestabilizar gravemente o destruir las estructuras políticas fundamenrales, constitucionales, económicas o sociales de un país o de una organización internacional'. También recoge el concepto de crímenes vinculados a 'actividades terroristas', y define lo que constituye un 'grupo terrorista', además de fijar penas mínimas para condenas por este tipo de actos. España logra así uno de los objetivos que viene persiguiendo desde 1995 al menos. La decisión se ha acelerado bajo la presión de los atentados del 11 de septiembre contra Washington y Nueva York.

Sin duda, el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, tras firmar con la UE un acuerdo de intercambio de información sobre terrorismo y otros crímenes, habrá regresado a su país con una justificada mala imagen de estos europeos, no sólo por las reticencias o incapacidad de muchos de ellos para enviar tropas a Afganistán. Lo más lamentable es que la tentativa de Berlusconi de proteger sus intereses particulares haya impedido el acuerdo sobre la euroorden. Los otros 14 habían definido este instrumento, que obligaría a un país a entregar a un delincuente al Estado donde fuera acusado en cuestión de semanas, lo que incluso se habría podido aplicar al caso Pinochet cuando fue detenido en Londres a instancias del juez Garzón. El acuerdo pactado cubre 32 delitos. Pero Italia, a pesar de que no entraría en vigor hasta 2004 y sin carácter retroactivo, se empeñó en limitarlo a delitos de crimen organizado, terrorismo, explotación sexual de menores y pornografía infantil, tráfico ilícito de estupefacientes o armas y trata de seres humanos. Dejaba así fuera, entre otros, todos los de naturaleza económica. Aceptar las exigencias italianas hubiera desvirtuado la euroorden, cuando la lucha contra el crimen organizado de todo tipo tiene necesariamente una dimensión económica, financiera y fiscal. La euroorden es una medida central para crear ese espacio europeo de justicia y seguridad, complemento necesario a la de la libertad de circulación, con el fin de evitar que los criminales se aprovechen de la desaparicición de los controles en las evanescentes fronteras internas en la UE.

La cerrazón italiana ha causado tal malestar, que el resto de países se están planteando la posibilidad de adoptar entre ellos la medida por medio del sistema conocido como cooperación reforzada. Italia ha de ser consciente de que una euroorden a catorce podría convertir a ese país en refugio de criminales de diversa calaña. Sin embargo, mientras no entre en vigor el Tratado de Niza (rechazado en referéndum por Irlanda), Italia siempre tendrá la posibilidad de bloquear tal paso, aunque para ello tendría que esgrimir 'motivos importantes y explícitos de política nacional'. ¿Llegaría a tal extremo el blindaje de Berlusconi?

Los ministros de Justicia e Interior aprobaron ayer una lista secreta de organizaciones terroristas con fines operativos para las policías, y los de Exteriores adoptarán otra lista -política y pública- el lunes. Batasuna no estará en ella. El Gobierno de Aznar ya había dado marcha atrás respecto a anteriores intenciones. Las dificultades que planteaban otros países, reconocidas por el ministro del Interior, Mariano Rajoy, imposibilitaban que la UE declarase terrorista a una organización que es legal en un Estado miembro, mientras los tribunales no sentencien lo contrario. Quizás la nueva definición europea de terrorismo facilite la labor. En todo caso, estos nuevos instrumentos, más el renovado vigor demostrado por Francia en la persecución de etarras refuerzan la lucha contra ETA. Ha quedado claro que el terrorismo constituye una agresión a Europa.

Frente al espejo
TONIA ETXARRI El Correo 8 Diciembre 2001

En esta semana de conmemoración de la aprobación de la Constitución - que unos defienden aferrados a su incuestionabilidad como si del Catecismo o el Corán se tratara, y otros la rechazan a pesar de estar beneficiándose de la norma que permite disfrutar del Estatuto con este grado de desarrollo autonómico y financiero que tiene Euskadi, por ejemplo- Batasuna ha querido poner al PNV frente a su propio espejo. Si Ibarretxe se presentó a las elecciones con un programa de intenciones soberanistas, que se vea en los presupuestos. Y si al PP y al PSE no les gusta que el PNV haga una doble política (no pactar con HB en el Parlamento, pero seguir colaborando con ellos en los ayuntamientos), a Batasuna le parece que el proyecto presupuestario no tiene nada que ver con la soñada ‘construcción nacional’.

Vamos que, aparte de detectar que la palabra ‘Udalbiltza’ ha caído en desuso en los mensajes del PNV, no hay dinero previsto siquiera para la Biblioteca Nacional; un factor decisivo para que los sectores abertzales no se lo pongan fácil al Gobierno. Malos tiempos para Ibarretxe que supo desde un principio que la gran aportación de la izquierda de Madrazo no iba a ser, precisamente, numérica.

Tras la ‘calabaza’ anunciada de HB, el portavoz Imaz ha vuelto a lanzar ‘guiños’ a los socialistas. Y Redondo, que podrá estar muy concentrado en su congreso de partido pero al que no le falla la memoria, no está tan ‘entregado’ como le gustaría a Arzalluz. Porque se mantiene en la idea de que Ibarretxe debería cambiar radicalmente de política de alianzas, recuperar el consenso estatutario y democrático contra ETA. El lehendakari creyó, después de la euforia electoral, que todo era posible en Euskadi porque había ganado. Pero no calculó que su mayoría minoritaria le obligaba a pactar con la oposición mayoritaria. Aznar lo hizo con el PNV en su primera legislatura, y a ninguno de los dos se les cayeron los anillos. No aporta gran cosa recurrir a la pataleta. Decir que la oposición tendrá que explicar su voto si fuera el mismo que el de HB, obliga a los aludidos a explicar el manual de política parlamentaria. «No es lo mismo coincidir en las votaciones que buscar alianzas como hacía Egibar con HB» matizan.

En fin, que si el lehendakari tuviera que devolver los primeros presupuestos de la ‘legislatura del diálogo’ por falta de apoyo, habrá fracasado. Y en un país políticamente normal esa contrariedad provocaría una crisis. Pero como no estamos en un país normal (más bien enfermo, según diagnosticaba Elzo) puede pasar cualquier cosa. Y el lehendakari ya ha demostrado en infinidad de ocasiones que se puede seguir en precario durante mucho tiempo. Ahora bien, una cosa es resistir y otra muy distinta gobernar.

El Gobierno prima que Europa conozca «la realidad» de Batasuna sobre su ilegalización
Cabanillas dice que «el objetivo» no es tanto incluir a un grupo en una lista como dar a conocer «la realidad» a la UE El Ejecutivo insta a Berlusconi a replantearse el veto italiano a la orden europea de captura y entrega
R. GORRIARÁN COLPISA. MADRID El Correo 8 Diciembre 2001

El Gobierno negó ayer que entre sus prioridades figure la inclusión de Batasuna en la lista de la Unión Europea de organizaciones que apoyan el terrorismo. Según el ministro portavoz, Pío Cabanillas, el Ejecutivo no pretende tanto hacer depender la actuación contra ETA y su entorno de «una u otra lista», como el dar a conocer «la realidad» a los socios europeos. En la misma línea, Cabanillas precisó que el Gabinete Aznar no está estudiando la ilegalización de Batasuna, pero sí «cualquier fórmula para enfrentarse por los medios del Estado de Derecho» al terrorismo, a quienes lo apoyan, financian o colaboran con él.

Al ser preguntado por los periodistas, tras la reunión del Consejo de Ministros, sobre la eventual intención del Gobierno de incluir a Batasuna en una lista de grupos proterroristas, el portavoz del Ejecutivo explicó que en estos momentos, «se está en un proceso de identificación pública europeo» de a quién hay que hacer frente. Así, llamó a «no centrar» las actuaciones en lograr «que tal o cuál organización esté en una lista».

Cabanillas insistió en la existencia de una conexión «evidente» entre Batasuna y ETA. A este respecto recalcó que «si tenemos unas convicciones basadas en los hechos, lo que queremos es que quienes formen ese entorno junto con los activistas sean identificados como tales por nuestros socios» en Europa. Desde los «hechos», añadió más adelante, se podrá fijar «una política común» europea.

Terrorismo internacional
Sobre los grupos que el Gobierno propondría incluir en una lista de estas características, el ministro portavoz precisó que no es sólo una cuestión de organizaciones españolas, porque se lucha «contra el terrorismo internacional». «De lo que se trata es de definir un marco común, ya sea jurídico, político y de identificación que no se circunscribe sólo a España -dijo-. No se está hablando de cómo acabar con ETA sino de cómo acabar con el terrorismo en el mundo».

Las explicaciones de Cabanillas resultaron en algunos momentos confusas. De hecho, enmarañó la cuestión al ser preguntado sobre si la política del Gobierno se centraba en lograr incluir en la lista a Batasuna o que los socios europeos comprendiesen su identidad: «O las dos cosas», respondió.

Por otro lado, el ministro portavoz instó al Gobierno italiano a la «reflexión» tras el bloqueo del proyecto de la orden europea de detención y entrega, 'euroorden'. «Quedan tiempo y foros para la reflexión», dijo Cabanillas, quien subrayó que la falta de acuerdo en esta materia es «negativa para toda la Unión Europea».

Así, incidió en que el próximo lunes se reunirá el Consejo de Asuntos Generales y que también queda la Cumbre de Laeken. Y recalcó, no obstante, que llegados al extremo «se plantearía una cuestión de cooperación reforzada a catorce si fuera necesaria». Lo importante es que Italia esté y recapacite», dijo Cabanillas, quien precisó que el presidente del Gobierno, José María Aznar, no se ha puesto en contacto con el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi.

Cabanillas, además, resaltó la importancia de que el Consejo de Justicia e Interior acordase el jueves la definición única de terrorismo con ampliación a «elementos de apoyo, colaboración y financiación». Igualmente, recalcó que la definición «abre una puerta que no existía» en nueve de las Legislaciones de los Quince; que se armonizan las penas; y que se fijan mecanismos de cooperación en materia judicial.

Mayor advierte de una nueva «tregua-trampa»
El Mundo 8 Diciembre 2001

PAMPLONA.- El presidente del Grupo Parlamentario del PP vasco, Jaime Mayor Oreja, advirtió de que el PNV y la banda terrorista ETA mantendrán contactos «con especial intensidad» en los próximos meses para posibilitar una nueva «tregua-trampa» que les permita «presentarse como portadores de la paz ante la opinión pública europea».

«Todo lo que hagan conjuntamente el PNV y ETA es una trampa para la democracia», dijo el ex ministro del Interior en una entrevista realizada por el diputado de UPN Jaime Ignacio del Burgo para la revista que él mismo edita, Navarra en marcha.

En esa nueva tregua jugaría un papel importante Elkarri, «un movimiento pseudofascista» que quiere favorecer el derecho «unilateral» a la autodeterminación «sin necesidad de reformar la Constitución».

«Una vez abierta la puerta, la presión por la independencia de la sociedad vasca sería insoportable», dijo.

Según explicó, el presidente del PNV, Xabier Arzalluz, «no quiere la derrota de ETA porque es una pieza más de su entramado político», y de la que, además, espera conseguir la autodeterminación como «rédito político por su desaparición».

«El nacionalismo no puede perder a ETA porque forma parte de su proyecto», aseguró, para después añadir que PNV, EA y Batasuna forma parte del mismo movimiento.

El objetivo de los nacionalistas, para Mayor, no es una reeditar el pacto de Estella, sino «una Estella light», es decir, una estrategia de ruptura de la unidad «a plazos».

Así, el primer paso sería dar por fracasado el Estatuto, forcejear con el Concierto Económico vasco o la presencia directa en las instituciones de la Unión Europea, para después exigir el resto.

Por eso, recordó que ya advirtió al lehendakari de que «está poniendo en peligro la propia autonomía vasca».

Las deficiencias de la política penitenciaria de Pujol
Impresiones El Mundo 8 Diciembre 2001

a reiterada fuga de presos de las cárceles catalanas en este año ya son 195 los reclusos que se han escapado o no han regresado de un permiso ha destapado las deficiencias de la política penitenciaria de la Consejería de Justicia de la Generalitat, que tiene competencias plenas en esta materia. Ayer mismo se supo que otros dos nuevos presos no regresaron a Can Brians, tras disfrutar de un permiso carcelario. Hace años que los sindicatos de funcionarios de prisiones vienen alertando de que la seguridad y los medios de las prisiones catalanas dejan mucho que desear. La reciente fuga de varios presos peligrosos dos de ellos mataron a un joven, violaron a su novia y dejaron tetrapléjico a un policía autonómico ha desatado una crisis en el seno del departamento de Justicia que dirige el democristiano de Unió Josep Delfí Guàrdia, quien ha puesto su cargo a disposición de Pujol. Puesto que el president le ha pedido que siga porque no quiere cambios en el Govern, el consejero ha buscado un chivo expiatorio y ha destituido a Francesc Jiménez, secretario sectorial de Ejecución Penal y Medidas Alternativas. No parece, sin embargo, que sobre este cargo pueda recaer la responsabilidad política del asunto ni tampoco, y más importante, que su cese sea suficiente para solucionar los errores de la política penitenciaria de la Generalitat. La mano ancha en las condiciones de cumplimiento de las condenas en sus cárceles es un dato contrastable. El 10% de los reclusos que logran permiso carcelario lo obtiene del departamento de Justicia, en contra del criterio de la dirección de la prisión correspondiente. Los fallos tienen raíces profundas que Pujol haría bien en atajar si no quiere que la crisis sea permanente.

El arte de la relectura
Lorenzo CONTRERAS La Razón 8 Diciembre 2001

El aniversario de la Constitución ha servido este año para incrementar la polémica sobre algunos de sus aspectos, en especial el apartado que corresponde al Senado, todavía pendiente de convertirse, si una reforma lo hace posible, en cámara territorial del Estado. Pero en este repliegue de la disputa se han escondido algunas cargas de profundidad que el presidente del Gobierno ha creído despachar con un ramillete de sarcasmos que, buenos o malos, no han dejado de ser inoportunos. Porque si el señor Aznar quería fortalecer con sus palabras el sentido de España a través de la vigencia de una Constitución de larga, larguísima vida, podía haber utilizado otro estilo dialéctico en lugar de un rosario de reticencias y medias descalificaciones, cuando no enteras, que el señor Zapatero pudo interpretar como un desafío a esa norma de tranquilidad que se ha impuesto a sí mismo como una especie de liturgia política y que consiste en no decir «¿ay!» cuando le pisan los callos, sino «por favor». Claro que el actual líder socialista no cayó en la trampa ni permitió que cayeran los suyos, de modo que la categoría «light» que caracteriza su mandato conservó la virginidad.

Envuelto en el celofán de sus maneras, como una orquídea política en día de cumpleaños, el señor Zapatero sucumbió sin embargo a la fiebre federalista asimétrica que Pasqual Maragall ha puesto de moda. la cosa debe sonarle a José María Aznar como una blasfemia en un retiro devoto, si se juzga por su ortodoxo rechinar de dientes. La verdad es que no debería uno sorprenderse de nada. Asimétricas hace ya tiempo que son las autonomías españolas. Y cuando un personaje tan cauto como Jordi Pujol no ve con ojos entusiastas el federalismo, incluso el asimétrico, es porque se siente cómodo con la asimetría autonómica, que le permite en Cataluña hacer lo que le viene en gana, o casi, sin otras aventuras transformadoras que la que él mismo propone a través del concepto mágico de «relectura».

El problema, por tanto, es saber releer lo que ya está escrito. La Constitución lleva veintitrés años escrita, pero necesita, como texto venerable que va siendo, una relectura. O sea, seguir el ejemplo del gran «relector» catalán, enemigo de reformas constitucionales más o menos traumáticas cuando es facilísimo cargarse la Constitución siempre que se aprenda a releerla. Los juristas ¬Pujol es médico no ejerciente¬ hablan en ocasiones del uso alternativo del derecho. El «molt honorable» prefiere en este caso concreto el uso alternativo de la Constitución, es decir, su conculcación dándole a los conceptos y palabras un sesgo apropiado. Y todo ello con un sello «light» en traducción pujolista, que es como apuñalar la legalidad por la espalda y sin perder la sonrisa.

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