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Recortes de Prensa     Domingo 9 Diciembre  2001
#El otro santuario
Luis María ANSON La Razón 9 Diciembre 2001

#Decisión histórica de Redondo
Carlos DÁVILA ABC  9 Diciembre 2001

#El pensamiento Arana / Arzallus
Sabino ARANA La Razón  9 Diciembre 2001

#¿REFORMAR LA CONSTITUCIÓN?
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz  9 Diciembre 2001

#Castellano o español
Jaime CAMPMANY ABC  9 Diciembre 2001

#Atacan con artefactos incendiarios la vivienda de otro policía en el sur de Francia
Efe Libertad Digital  9 Diciembre 2001

El otro santuario
Luis María ANSON La Razón 9 Diciembre 2001
de la Real Academia Española

Eta se queda sin santuarios en Europa. Las resoluciones de la UE harán muy difícil que Francia o Bélgica prorroguen su política de trapisonderías y espesuras. Los etarras deberán cruzar el Atlántico para refugiarse en la Cuba tiranizada por Castro o en la Venezuela del inquietante Chávez. Tal vez, encuentren también acogida en algún país islámico. Pero el chollo europeo se acabó.

Eta, sin embargo, empieza a disponer de otro santuario. El Gobierno de Arzallus y su marioneta Ibarreche está creando una situación cada vez más favorable a que el refugio de los etarras perseguidos sea el propio País Vasco. La ambigüedad deliberada, los pactos que se mantienen, las órdenes a la Ertzaintza de llegar tarde, los pantalones permanentemente arriados permiten a los terroristas encontrar fácil refugio en la red de madrigueras que mantienen en las provincias vascongadas, financiada no sólo por el chantaje revolucionario sobre empresarios, sino por las incesantes subvenciones que las organizaciones afines a Eta reciben del Gobierno del lehendakari Ibarreche, seguramente desconcertado por el atentado de ayer contra una sede del dócil PNV.
A Mariano Rajoy, que está haciendo una espléndida labor al frente del Ministerio del Interior, le corresponde la tarea nada fácil de desbaratar ese otro santuario que, en sustitución del francés, Eta y sus cómplices construyen en el País Vasco.

Decisión histórica de Redondo
Por Carlos DÁVILA ABC  9 Diciembre 2001

Era de prever. El Gobierno vasco y sobre todo su partido están sometiendo al PSOE a una presión agobiante para que el próximo viernes Redondo y sus doce compañeros de Grupo Parlamentario aprueben o, en el peor de los casos, no rechacen con su voto en contra, los Presupuestos de 2002.

Arzalluz consiguió, por fin, almorzar con Redondo y la reunión gastronómica, opípara como siempre, no tuvo otro fin que la cesión del valeroso y atosigado secretario general de los socialistas vascos. Sobre él, además de la coacción nacionalista, recae el apremio de sus correligionarios del centro, un grupo que alentado por el incansable González -y del que según confesión propia se ha descolgado el histórico Benegas- propende a un nuevo acuerdo con el PNV, más que nada para fastidiar al PP, a Aznar y desde luego a Mayor Oreja, al que el ex presidente del Gobierno no se cansa de denostar.

Desde Madrid, Zapatero dice apoyar, sea cual sea la decisión, a Redondo. Pero lo cierto es que dos de los máximos colaboradores del oscilante jefe socialista, José Blanco y el canario López Aguilar, conectan más con el susodicho González que con la resistencia de Redondo y del grupo minúsculo pero influyente que, con Rosa Díez al frente, hace lo imposible para impedir una vuelta a las andadas del pacto con el PNV. Estos días ha editado esta facción socialista vasca el discurso luminoso de Fernando Buesa que, antes de ser vilmente asesinado por ETA, se pronunció por la ruptura definitiva con los nacionalistas de Egibar, Arzalluz e Ibarretxe. No ha habido rechazo alguno a su programa y por eso el grupo de Díez mantiene que la tesis de Buesa es inamovible. Y en esas estamos.

Estamos así ante una decisión histórica del PSE que, de inclinarse al acuerdo, supondría una nueva ayuda para el PNV, un partido que nunca se lo va a agradecer y que no por eso dejará de darse el pico con Batasuna y con ETA. Cuando dentro de muy poco tiempo se sepan -que se van a saber- las últimas relaciones del PNV con la banda, se conocerá también en qué se ha convertido esta sociedad nacionalista de socorros mutuos que, eso sí, vive alarmada ante la construcción de un nuevo escenario europeo, también universal, en el que el PNV no tiene cabida alguna. ¡Qué decir de ETA cuyos asesinos viajarán, estén donde estén, con toda rapidez a cárceles españolas! En las nuevas condiciones mundiales, el PSOE no puede caer en la tentación, mejor en la presión felipista y allegados, de echar un cable a quien quiere desgajarse de la España que un día los socialistas aspiran a gobernar.

El pensamiento Arana / Arzallus
Sabino ARANA La Razón  9 Diciembre 2001

«¿Qué es, pues, lo que respecto de la pureza de raza se contiene en el programa nacionalista? Puede reducirse en los puntos siguientes: 1° los extranjeros podrían establecerse en Bizkaya bajo la tutela de sus respectivos cónsules; pero no podrían naturalizarse en la misma. Respecto de los españoles, las Juntas Generales acordarían si habrían de ser expulsados, no autorizándoles en los primeros años de independencia la entrada en territorio bizkaíno, a fin de borrar más fácilmente toda huella que en el carácter, en las costumbres y en el idioma hubiera dejado su dominación; 2° la ciudadanía bizkaina pertenecerá por derecho natural y tradicional a las familias originarias de Bizkaya, y en general a las de raza euskeriana, por efecto de la confederación; y, por cesión del poder (Juntas Generales) constituído por aquellas y éstas, y con las restricciones jurídicas y territoriales que señalara, a las familias mestizas o euskeriano-extranjeras».

¿REFORMAR LA CONSTITUCIÓN?
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz  9 Diciembre 2001

Aunque para la mayoría de los ciudadanos españoles el 23 aniversario de la Constitución ha sido, como el 22, o el 21, ocasión para hacer puente y descansar, o para viajar a Cancún o a Isla Margarita, los que nos ganamos las habichuelas con la cosa sabemos bien que entre este 23 aniversario y los demás existe una notable diferencia. Y es que por primera vez desde que la Constitución fuera aprobada tras un pacto constituyente sabio y lleno de cordura, uno de los dos grandes partidos que participaron en el mismo, el socialista, ha planteado la posibilidad de reformarla.

No es esa, claro, la única propuesta de reforma presentada hasta la fecha: de hecho, el nacionalismo vasco y catalán ha venido hablando desde siempre de la necesidad de cambiar esto o lo otro. Pese a ello, sus exigencias han suscitado, en general, poca atención: primero, por proceder de quienes no tienen, ni de lejos, el peso parlamentario necesario para propiciar una reforma; y después, porque CiU y el PNV, muy en su línea, han solido decir hoy una cosa y mañana la contraria.

La iniciativa del PSOE es otra historia. Encaminada a convertir al Senado en una cámara de naturaleza federal, se limitaría a reformar varios preceptos del Título III, relativo a las Cortes Generales, lo que posibilitaría que la reforma fuese acometida por el menos costoso de los dos procedimientos previstos al efecto. Dadas, en todo caso, las exigencias establecidas en el mismo -el voto favorable de los dos tercios del Congreso y la mayoría absoluta del Senado- resulta casi imposible plantearse su obtención sin contar con el apoyo del Partido Popular.

Por eso es con el PP, y no con la constelación de minorías nacionalistas presentes en las Cortes (CiU, PNV, CC, PA, BNG), con quien el PSOE ha de buscar una sólida alianza si quiere que su proyecto sea algo más que una quimera. Construir un Senado federal es, no les quepa duda alguna, mucho más difícil de lo que, un poco ingenuamente, parece creer la ejecutiva socialista. Pero aun en el caso de que llegara a construirse, las consecuencias de tal cambio serían, probablemente, menos relevantes en la solución del problema territorial que tenemos planteado -el de la lealtad constitucional de los nacionalistas- de lo que los propios socialistas, también algo ingenuamente, han aceptado, siguiendo los consejos de quien, Maragall, ha venido a ser aquí su gran gurú.

¿Se imaginan el negoción que haría el Partido Socialista rompiendo el consenso constitucional con el PP a cambio de facilitar la victoria de un Maragall apoyado por el independentismo catalán? A eso se le llama, en buen castellano, salir de madrigal y entrar en madrilejo.

Castellano o español
Por Jaime CAMPMANY ABC  9 Diciembre 2001

Un amable lector, don Salvador Rebés, expone en «Cartas al Director» su opinión acerca de la mala utilización del término castellano para referirse al idioma español. «¿Ustedes creen -se pregunta el comunicante- que en Francia se escribe en bretón, en Italia en véneto, etcétera?». Olvida el señor Rebés que en Italia, cuando se quiere distinguir el italiano del véneto, del milanés, del sardo o del napolitano, se refieren al idioma toscano. Yo me he mostrado partidario de usar el término castellano mejor que el término español para referirnos a nuestro idioma común dentro de los límites de nuestra nación, porque en España se hablan varias lenguas (catalán, gallego, vascuence o euskera, y varios dialectos) y todas ellas son tan españolas como el castellano. Defender lo contrario es separatismo.

Lo que sucede es que la lengua que se impuso en todo nuestro territorio y saltó nuestras fronteras no fue otra sino el castellano, y hoy lo hablan cuatrocientos millones de seres humanos, en España, en la América hispana y en la otra, y aún quedan algunos vestigios por Asia, en las Islas Filipinas, y en África, en los antiguos territorios españoles. El castellano se convirtió en la lengua que España hablaba en el mundo, y la que se extendió por todas aquellas tierras españolas donde nunca se ponía el sol, es decir en el español. No hace falta insistir mucho en que el español es la lengua que se habla en España y la que España enseñó en otros continentes. A eso seguramente se refiere don Salvador Rebés. Pero para llamar español al español no es necesario oponerlo al castellano.

El castellano es un hijo que le nació al latín en Castilla, en la boca del pueblo castellano y en las letras de los monjes de San Millán, y tuvo más fortuna en su expansión que las demás lenguas romances que brotaron en otros lugares de lo que andando los siglos fue España. Pero si los castellanos hablaban el castellano, los gallegos hablaban el gallego y los catalanes el catalán. El euskera no nació del latín, y es un idioma primitivo que vino de África (del paraíso, según algunos nacionalistas exaltados), y que todavía no tiene organizada su gramática ni unificadas sus reglas ni ha evolucionado al compás de los nuevos conceptos científicos y culturales. Pero el euskera se habla en el País Vasco, con algunas diferencias de valle a valle, y por lo tanto es una lengua tan española como la castellana.

Esta polémica viene de antiguo. Don Sebastián de Covarrubias llama a su famoso Diccionario «Tesoro de la Lengua Castellana o Española». La Constitución del 78, cuyo cumpleaños acabamos de celebrar, dice que «el castellano es la lengua española oficial del Estado». Hay por tanto otras lenguas españolas aunque no tengan el carácter de oficiales en todo el Estado. Esta discusión entre castellano y español ocupó algunas horas en el debate de la Constitución republicana de 1931, aquella en que se renunciaba a la guerra y en la que se imponía a todos los españoles la obligación de ser «justos y benéficos», obligación por cierto casi universalmente desatendida. Muy poco después, los españoles se dedicaron exactamente a ser todo lo contrario.

Cuenta Nicolás Pérez Serrano en sus esclarecedores Comentarios a aquella Constitución que al legar al artículo 4º (el del idioma) la primera cuestión que se suscitó fue la de si debía llamarse lengua castellana o lengua española. El diputado señor Ovejero defendía el español, y el diputado señor Alomar defendía el castellano. El criterio de Ovejero no prosperó, a pesar de tener de su lado la recomendación de la Academia y las opiniones ilustres de don Miguel de Unamuno y de don José Ortega y Gasset. Alomar ofreció un argumento terminante: Tan españolas como la castellana eran las lenguas catalana y gallega, y excluirlas sería separatismo.

Atacan con artefactos incendiarios la vivienda de otro policía en el sur de Francia
Según fuentes de la Gendarmería, la casa de un policía de San Juan de Luz fue objeto de un ataque con cócteles molotov en la madrugada de este domingo. Este ataque, que causó daños importantes pero no provocó heridos, es el octavo que se produce contra funcionarios de la Policía, la Gendarmería o las Aduanas en el País Vasco francés desde el pasado verano.
Efe Libertad Digital  9 Diciembre 2001

Unos desconocidos lanzaron tres artefactos incendiarios en el patio y contra la casa del policía, situada en Ascain (en el departamento francés de Pirineos Atlánticos), lo que originó un incendio que los bomberos pudieron sofocar hacia las cuatro de la mañana hora local (03.00 GMT).

Los dos coches que estaban aparcados en el lugar se encuentran totalmente destruidos y la fachada de la casa está ennegrecida a causa del fuego. El policía no se encontraba en su domicilio en el momento del atentado, aunque algunos miembros de su familia sí estaban en el interior.

Octavo ataque contra la Policía francesa desde el verano
Este es el octavo ataque de este tipo contra funcionarios de la Policía, la Gendarmería o las Aduanas que se registra en el País Vasco francés desde el pasado verano. El pasado día 4, un comunicado anónimo reivindicó el último de estos atentados, ocurrido el 10 de noviembre y cuyo objetivo fue la casa de un policía francés residente en Laressore (Pirineos Atlánticos), cerca de Bayona.

La Policía ha autentificado ese comunicado y ha asegurado que es obra de la misma persona que en otros textos reivindicaba atentados similares. El texto, que amenazaba con nuevos ataques, decía: "Es una respuesta a los gobiernos francés y español en su lucha contra Euskal Herría (País Vasco)". "Advertimos al Gobierno francés de que, mientras nuestros derechos no sean respetados, habrá razones para este tipo de acción".

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