AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 13 Diciembre  2001
#Bin Laden admite que planeó los atentados del 11 de setiembre, en un vídeo difundido por el Pentágono
Washington. Agencias ABC 13 Diciembre 2001

#La policía francesa desmantela el «aparato» de ETA para adiestrar terroristas
CRISTINA FRADE / FERNANDO LAZARO El Mundo  13 Diciembre 2001

#Francia pisa el acelerador
La Razón  13 Diciembre 2001

#Amores locos
GABRIEL ALBIAC El Mundo  13 Diciembre 2001

#Treta parlamentaria
Editorial ABC  13 Diciembre 2001

#Controvertida decisión
Editorial El Correo  13 Diciembre 2001

#Una línea para el PSOE
PATXO UNZUETA El País  13 Diciembre 2001

#Falta Bin Laden
Editorial El Correo  13 Diciembre 2001

#Economía política de la secesión
MIKEL BUESA El Correo  13 Diciembre 2001

#El terrorista
Antonio GARCÍA TREVIJANO La Razón 13 Diciembre 2001

#¿Ilegalizar Batasuna?
Iñaki EZKERRA La Razón 13 Diciembre 2001

#El pensamiento Arana / Arzallus
Sabino ARANA La Razón 13 Diciembre 2001

Bin Laden admite que planeó los atentados del 11 de setiembre, en un vídeo difundido por el Pentágono
Washington. Agencias ABC 13 Diciembre 2001

Osama bin Laden admitió que planeó los atentados terroristas del 11 de setiembre contra Estados Unidos, calculando "que tres o cuatro pisos serían impactados", pero no previó que los edificios se derrumbarían, según declaraciones grabadas en un vídeo divulgado este jueves
por el Pentágono. "Yo pensé que el incendio provocado por el combustible del avión haría fundir la estructura metálica del edificio y haría derrumbar la zona donde el avión impactara y los pisos superiores solamente. Es todo lo que esperábamos", afirmó Bin Laden, según la traducción realizada por el Pentágono.

Osama bin Laden cuenta que cuando el primer avión golpeó una de las torres del World Trade Center de Nueva York, dijo a sus interlocutores dichosos de mostrarse "pacientes", revelando así su conocimiento de otros atentados por venir utilizando aviones desviados, según sus afirmaciones grabadas en un video dado a publicidad este jueves por el Pentágono.

Asimismo, el multimillonario saudí confirma que sus hombres no supieron su verdadero cometido hasta poco antes de embarcarse en los aviones que chocaron contra las Torres Gemelas y el Pentágono. Bin Laden hace presuntamente estas declaraciones en un vídeo casero emitido por las principales cadenas norteamericanas, después del visto bueno del Pentágono. El vídeo, de mal sonido, está siendo subtitulado y en él aparece Bin Laden junto al egipcio Ayman Al-Zawahry, brazo derecho del millonario, y otros dos hombres.

El video muestra a Bin Laden hablando a sus partidarios en una habitación, probablemente en Kandahar a mediados de noviembre, dijo el Pentágono al hacer público el cassette amateur, que muestra primero el final de la reunión, seguido de otro segmento de material y finaliza con un fragmento filmado al principio de la misma. "Nos habían notificado desde el jueves anterior que el evento se realizaría ese día", dice Bin Laden a otro jeque no identificado. "Habíamos terminado nuestro trabajo ese día y la radio estaba encendida, eran las 5: 30 pm nuestras. Yo estaba sentado con el Dr. Ahmad Abu-al-(Khair), " afirmó. "Inmediatamente escuchamos la noticia de que un avión había impactado el World Trade Center. "

"Un momento después, anunciaron que otro avión había impactado el World Trade Center. Los hermanos que escucharon la noticia estaban felices", agregó.

"Mohammed Atta de la familia egipcia", la facción egipcia de al-Qaida, "estaba a cargo del grupo" de 19 aeropiratas que estrellaron los cuatro aviones de línea contra el World Trade Center, el Pentágono y un campo de Pensilvania, matando a 3. 329 personas, aseguró también Bin Laden a sus acompañantes en esa reunión recogida en la cinta.

LUCHA CONTRA ETA / La Policía Nacional los tenía controlados desde hacía varios meses / Entre los detenidos está Juan Ramón Carasatorre, acusado de participar en el asesinato de Gregorio Ordóñez
La policía francesa desmantela el «aparato» de ETA para adiestrar terroristas
Detenidos en Auch los cuatro integrantes de este complejo cuando se disponían a abandonar la vivienda que ocupaban
CRISTINA FRADE / FERNANDO LAZARO El Mundo  13 Diciembre 2001

PARIS/MADRID.- Francia golpeó ayer de nuevo con fuerza contra la organización terrorista ETA. En una operación rápida y limpia, sin violencia, agentes de la Policía Judicial capturaron a cuatro miembros de la organización terrorista que han sido «maestros» de los etarras durante los cinco últimos años.

El vicepresidente del Gobierno y ministro del Interior, Mariano Rajoy, agradeció al país vecino esta nueva actuación policial.También felicitó al Cuerpo Nacional de Policía. Este Cuerpo estaba siguiendo a los ahora detenidos desde hace varios meses, según explicaron a EL MUNDO fuentes de la investigación.

Las detenciones fueron practicadas en la localidad francesa de Auch, en mismo punto donde hace apenas una semana fueron detenidos otros tres etarras al saltarse un control policial.

Entre los detenidos está el histórico miembro del comando Donosti, Juan Ramón Carasatorre, Zapata o Mikel, supuestamente coautor del asesinato de Gregorio Ordóñez. Otro de los arrestados ha sido identificado como José Ramón Lete Alberdi, de 41 años, quien según fuentes de la lucha antiterrorista participó en los contactos previos en Hendaya que sirvieron para preparar el frustrado atentado contra el Rey de España en Mallorca en 1995.

Las dos mujeres detenidas con ellos han sido identificadas como la española Miren Aitzane de Orcolaga Echaniz, de 46 años, y Laurentxa Beyrie, nacida en la ciudad vascofrancesa de Bayona en 1975.

Una de ellas intentó usar su arma, de calibre 11.43, pero fue reducida por los agentes antes de poder utilizarla, según explicaron las mismas fuentes. Los cuatro detenidos llevaban documentación falsa. En la vivienda los agentes encontraron armas y documentos.La policía también confiscó y está inspeccionando la furgoneta que utilizaban.

Muy controlados
En una breve comparecencia ante los medios de comunicación, Rajoy explicó que, pese a que los detenidos ahora estaban siendo controlados por la Policía Nacional española y la Policía Judicial francesa desde hace meses, se decidió detenerles ahora al comprobar que tenían previsto abandonar el apartamento en el que residían.«Incluso, se habían desprendido ya de los muebles», explicó el ministro. Quiso desvincular las detenciones de ayer, realizadas por la Policía Judicial, con las practicadas por la Gendarmería francesa pasada semana en la misma localidad.

Carasatorre, de 40 años y presunto ex miembro del comando Donosti de ETA, estuvo implicado en los asesinatos del brigada del Ejército Mariano de Juana Santamaría, del policía municipal Alfonso Morcillo y del inspector Enrique Nieto, además del concejal Gregorio Ordoñez, según explicó Rajoy. Sobre Carasatorre pesan ocho órdenes de busca y captura dictadas por la Audiencia Nacional. Es sospechoso de ser el responsable de la formación de nuevos activistas en el uso de armas y explosivos. Entre estos nuevos etarras, Rajoy citó a los ya detenidos Asier Carrera, Nerea Garro y Asier Retavizcaya, entre otros.

Lete Alberdi, por su parte, fue condenado en rebeldía en Francia en un juicio en 1995 sobre una red de apoyo a ETA. Es sospechoso de haber participado activamente en la preparación del atentado que ETA pretendía cometer contra el Rey en Palma de Mallorca.La Audiencia Nacional dictó cinco órdenes de busca y captura contra él. Sobre Lerentxa Beyre pesa una orden de busca y captura de la Audiencial. Se sospecha que, junto a Ainhoa Mugika, organizó el atentado perpetrado en Roses (Gerona) con coche bomba el pasado 17 de marzo. Beyre nació en Bayona hace 26 años.

El arresto de ayer, el segundo de presuntos miembros de ETA en una semana en la región de Auch, tuvo lugar en una vivienda de esa ciudad, situada a unos 80 kilómetros de Toulouse.

Los datos recabados en la detención de tres etarras después de un tiroteo con gendarmes, la semana pasada cerca de Auch, también ayudaron a la investigación ya iniciada hace varios meses sobre los responsables del aparato de adiestramiento. En la casa, que había sido alquilada hace pocos meses y que los etarras estaban a punto de abandonar -los muebles iban a ser donados a la organización humanitaria Emmaus-, fueron halladas varias armas.

Francia pisa el acelerador
La Razón  13 Diciembre 2001

El apoyo de Francia contra el terrorismo de Eta no es ahora retórico. La operación de ayer contra el «aparato de cursillos», contra los «profesores» del crimen, tiene gran importancia para apretar el dogal que ciñe el cuello de la banda terrorista, cada vez más acosada policial y judicialmente.

   Francia ya tenía declarada la guerra al terrorismo vecino. Ha apoyado decisiones bilaterales para agilizar la persecución judicial, y también lo ha hecho en Europa con la «euro-orden» contra el crimen organizado de tipo mafioso. Y también se ha dado cuenta, por la extensión de las acciones criminales de Eta en su territorio (robos de explosivos, primero, y tiroteos contra sus policías, después) que los argumentos de España sobre la peligrosidad de Eta eran exactos.

   La vocación de apoyo contra el terrorismo estaba sobre la mesa, pero ha sido, si cabe, fomentada por los propios terroristas, que de forma suicida han decidido extender su fanatismo criminal por suelo galo. Puede haber sido un error definitivo para esta banda, en la que las sucesivas generaciones de cabecillas, cada vez más desideologizados y más sanguinarios, están llevando a los extremos más fanáticos.

   La dirección «armada» de Eta sigue en Francia, pero en torno a ella se estrecha el cerco. Aún puede hacer daño, pero ahora, al menos, se vislumbra como posible su final. No sería nada extraño, por eso, que preparara otra maniobra como la de la «tregua-trampa» anterior. No le faltaría un coro de apoyo nacionalista. Pero ahora se sabe que es preciso acabar al máximo con la capacidad operativa de Eta antes de dejarse engañar por espejismos.

Amores locos
GABRIEL ALBIAC El Mundo  13 Diciembre 2001

Una historia de amor desenfrenado une a González y al Sultán de Marruecos. La misma deleitable cercanía que lo uniera a aquel indeseable que fue Hasán II. Ignoro si, tras tan alto altruismo, existen materiales determinaciones que empañan de interés el limpio afecto. No lo juzgo siquiera necesario. Para el jefe del delincuente Barrionuevo y el presunto delincuente Corcuera, pocos espejos tan a su preclara altura cuanto el del asesino de Ben Barka, el déspota que desciende derechito del profeta, el vértice de un Estado insondablemente corrupto.

Hechos estaban uno para el otro. ¿Por qué no iban a estarlo sus devotas criaturas?

Heredero por gracia divina del sultanato paterno, nada que no sea cosmético diferencia a Mohamed VI del ilustre progenitor que pobló su país de presidios atroces en los cuales se pudrían, sin garantía judicial alguna, no ya los opositores políticos, también sus familiares, culpables de contaminación por cercanía.Incapaz de romper amarras y denunciar los años del felipato como lo que fueron, años de crimen de Estado y robo, el tal Zapatero poca cosa llega a ser más que eco pálido de la voz del amo ausente. Si el interés de González impone la indecente visita de su vicario privado al sultanato alauita, nada puede ese chico hacer sino pagar aduana. Son las reglas del juego. Un gesto sólo de González bastaría para que las baterías mediáticas del colega Cebrián redujeran a su desdichado heredero a menos residual memoria que la dejada por un tal Borrell, ¿se acuerdan?

La ironía no deja de ser bella. Bajo la huera oratoria que exhibe su etiqueta de presunta izquierda (¿qué diablos puede designar hoy eso?), el PSOE es, desde hace ya no pocos años, protagonista de los actos políticos más reaccionarios del posfranquismo. Filesa y GAL, por supuesto. Y fondos reservados. Pero, también, las leyes más ominosas de estas décadas: la orgánica que destruyó la autonomía del poder judicial, violando irreversiblemente la literalidad constitucional. La LOGSE que redujo la enseñanza media a menos que cenizas. La LRU que hizo de la Universidad una versión infinitamente mejorada de la Sicilia de Lucky Luciano.¿Alguien se asombrará de la identidad profunda que hallan los socialistas españoles en la hiperreaccionaria monarquía alauí? ¿O del rendido amor que los mandamases del PSOE (acordes en eso con el pleistocénico Manuel Fraga) exhibieron siempre hacia el más atroz de los caudillos latinoamericanos y hoy decano de los dictadores a escala planetaria, el delirante Fidel Castro? Yo, desde luego, no. Zapatero y Hasán. Con González de vínculo. Trinidad perfecta.

Treta parlamentaria
Editorial ABC  13 Diciembre 2001

En aras de una supuesta transparencia en el debate sobre los Presupuestos del País Vasco, el presidente del Parlamento de Vitoria, Juan María Atutxa, ha tomado una decisión que desnaturaliza completamente la voluntad de la Cámara. Finalmente, las tres enmiendas a la totalidad de PP, PSE y Batasuna se votarán por separado, lo que asegura a la coalición nacionalista la mayoría suficiente para aprobar el proyecto de presupuestos. La medida no sólo rompe la práctica habitual del Parlamento vasco, que sometía a una sola votación todas las enmiendas de devolución del proyecto de ley, sino también se basa en una interpretación arbitraria del Reglamento del Parlamento vasco. Esta norma permite al presidente ordenar los debates y las votaciones «en la forma que más se acomode a la estructura del Presupuesto». Tratándose de enmiendas de devolución del proyecto, sin texto alternativo, es evidente que el formato de votación adecuado es la votación conjunta, única forma de medir con exactitud y fidelidad la verdadera voluntad del Parlamento.

Atutxa, tratado como la esperanza -desde hace tiempo frustrada- de un nacionalismo integrador, ha sucumbido al interés partidista y a las necesidades del Gobierno de Ibarretxe. Falló el pulso a los socialistas y populares, a quienes se les quería infamar por la coincidencia de voto con Batasuna. Por su parte, esta formación radical no ha desaprovechado la ocasión para dejar nota de que el tripartito no es tan autosuficiente como quiere aparentar. Sólo una burda interpretación del Reglamento de la Cámara, contraria a su espíritu y a su práctica, permitirá a Ibarretxe sacar adelante un proyecto de presupuestos que contará con el rechazo de la mayoría absoluta de los parlamentarios, al margen de la disparidad de razones que animan a los grupos de la oposición.

Siete meses después de haber ganado las elecciones, Ibarretxe ha demostrado que esta no va a ser la prometida legislatura de la transacción y del diálogo. El lendakari ha sustituido la política por la marrullería y la democracia por el tacticismo. Sin embargo, el coste de esta forma de proceder grava ya su pírrica victoria en la votación de presupuestos, y deja a cero su crédito para recabar en el futuro a socialistas y populares actitudes de negociación. Es legítimo que todo Ejecutivo intente aprobar sus proyectos de ley, pero cuando se halla en minoría es preciso acreditar una mínima capacidad de entendimiento con la oposición, sin necesidad de acudir al sistema caciquil de torturar el reglamento. La decisión de Atutxa, la actitud de Ibarretxe y la complicidad del Gobierno nacionalista revelan un problema irresoluble de falta de honradez política.

Controvertida decisión
Editorial El Correo  13 Diciembre 2001

La decisión adoptada por el presidente del Parlamento vasco, resolviendo que mañana la Cámara habrá de pronunciarse respecto a las enmiendas a la totalidad de los Presupuestos mediante votaciones separadas, refleja cuán lejos de la normalidad se encuentra la vida política vasca. Ayer Juan María Atutxa forzó, cuando menos, tanto el Reglamento como la propia tradición parlamentaria. El primero sitúa la votación de las enmiendas a la totalidad de los proyectos de ley como un acto único en el que ha de dilucidarse si la iniciativa legislativa cuenta con más votos contrarios que favorables a su contenido. El uso parlamentario, tanto en la Cámara vasca como en las Cortes Generales, ha convertido la decisión sobre la devolución o no de un proyecto de ley al Gobierno en una única votación que engloba a todas las enmiendas a la totalidad. Sin ir más lejos, el pasado 23 de octubre el Congreso de los Diputados procedió a una única votación sobre las nueve enmiendas a la totalidad presentadas a los Presupuestos Generales del Estado, entre ellas las propuestas por los tres partidos que forman la coalición de gobierno en Euskadi. Por otra parte, cada vez que las enmiendas a un proyecto de ley se han votado por separado ha sido -como en 1985 y 1986- porque así lo han solicitado sus firmantes, y no el Gobierno.

Ayer Juan María Atutxa se vio obligado una vez más a resolver un problema político mediante una decisión controvertida que ha resultado todo menos salomónica. El problema político es que el Gobierno vasco no cuenta con la mayoría de la Cámara. El argumento esgrimido por Atutxa, alegando que su actuación trata de aportar claridad al debate presupuestario, no puede situarse por encima de la responsabilidad que afecta a todo gobierno para que las cuentas públicas descansen sobre una mayoría suficiente. La analogía establecida por Atutxa entre la tramitación de las enmiendas a la totalidad a los Presupuestos y la previsión reglamentaria de la moción de censura al lehendakari refleja hasta qué punto él mismo reconoce la naturaleza política del problema. Problema que seguirá pendiente mientras Ibarretxe y su partido continúen considerando la actual legislatura como una etapa transitoria hacia la obtención de una mayoría nacionalista de gobierno en los próximos comicios autonómicos. Lo acontecido muestra las fallas de un Reglamento que ofrece demasiados resquicios para una interpretación de oportunidad de unos preceptos que tienen rango de ley, y explica por qué su reforma lleva pendiente nada menos que una docena de años. Pero además resulta penoso ver que uno de los dirigentes nacionalistas que mayor consenso social y político ha suscitado entre los vascos, Juan María Atutxa, termina sometido en su papel de presidente del Parlamento vasco al dictado de la conveniencia.

Una línea para el PSOE
PATXO UNZUETA El País  13 Diciembre 2001

El pasado viernes, el portavoz del Gobierno acusó a los socialistas de buscar con sus propuestas autonómicas 'no la cohesión de España sino la de su propio partido'. Y si así fuera, ¿qué? ¿No habíamos quedado en que lo insostenible es que el primer partido de la oposición tenga 17 políticas autonómicas diferentes? Para ser alternativa de gobierno, el PSOE necesita evitar incongruencias como que, a la vez que defiende la conveniencia de integrar a los nacionalismos en las instituciones (y proyectos) comunes, un importante dirigente con posibilidades de gobernar en Cataluña reproche a Pujol haberse 'echado en manos del nacionalismo español' -por haber pactado con el Gobierno de turno en Madrid- y de haberlo hecho sin sacar ventajas para su comunidad (Pasqual Maragall. La Vanguardia. 2-9-2001).

El PP sostiene que, una vez culminado el traspaso de competencias, ha llegado el momento de acabar con la incertidumbre de un modelo autonómico indefinidamente abierto. Si es así, se necesitará un modelo de cierre que estabilice lo que ha ido desarrollándose a base de acuerdos muchas veces coyunturales (por necesidades de completar mayorías de gobierno, entre otros motivos) y delimite claramente los diversos ámbitos de poder. La propuesta del PSOE es un intento de consolidar el modelo eliminando las incoherencias y disfuncionalidades evidenciadas en estos 20 años.

Seguramente PSOE y PP coincidirían (si no fuera por su interés en no coincidir) en el diagnóstico sobre las debilidades del modelo: esencialmente, la falta de un sistema de financiación estable y la inexistencia de un mecanismo de coordinación entre las comunidades que permita a éstas hacer valer sus intereses en la conformación de la voluntad nacional. De cara a las instituciones europeas, como ahora se ha planteado, pero también para articular mecanismos de representación en organismos como el Consejo del Poder Judicial o el Tribunal Constitucional.

Son problemas detectados hace tiempo, frente a los que los socialistas llevan años invocando soluciones inspiradas en los modelos federales. La clave está en la transformación del Senado en una verdadera segunda Cámara territorial (y no una mera réplica del Congreso, con idéntica relación de fuerzas). Mientras estuvo en el poder, el PSOE se resistió a dar pasos concretos en esa dirección por motivos no muy diferentes a los que ahora aduce el PP: su inutilidad en relación al objetivo de reducir las tensiones nacionalistas; y el convencimiento de que no se avanzaría gran cosa sin una reforma constitucional, lo que se consideraba indeseable por otras razones.

Concretamente, por el temor a los efectos desestabilizadores de una dinámica reformista incontrolada, que podría romper el consenso establecido en torno al modelo autonómico. Es cierto que la organización territorial del Estado que propone la Constitución aguantaría mal un reformismo drástico (como el que en su día quería Fraga), pero es falso que la propuesta del PSOE suponga, como ahora dice el PP, impugnar el modelo constitucional. Los alemanes han hecho desde 1949 más de 40 reformas sin que nadie piense que comprometen el diseño federal. Es una tontería decir que la participación de los gobiernos autonómicos en la elección del Senado cuestiona el principio de la soberanía del pueblo español.

Es cierto que el federalismo -que tiene un claro componente igualitarista- no es muy apreciado por los nacionalistas. Prefieren la relación bilateral con el poder central en un proceso sin reglas claras y nunca del todo cerrado. Pero la experiencia de estos años indica que esa relación privilegiada no apacigua las tensiones nacionalistas y a veces dificulta el desarrollo coherente del Estado autonómico. Mientras que la consolidación del sistema autonómico es la mejor defensa frente a las tentaciones confederales o autodeterministas de los nacionalistas más nerviosos. Aunque luego lo haya olvidado, fue Arzalluz quien en memorable ocasión dijo en el Congreso, el 5 de abril de 1978, que su partido no se oponía a las demandas de autogobierno de otras regiones porque 'la autonomía de los demás es garantía de la nuestra'.

Es lógico, por todo ello, que el PSOE intente dotarse de una línea común y que para ello haya buscado un compromiso entre el reformismo más radical de Maragall y las resistencias de otros barones a cualquier cambio. Pero tal vez sea precisamente eso lo que preocupa al PP.

Falta Bin Laden
Editorial El Correo  13 Diciembre 2001

Tres meses después de los atentados que desafiaron el orden mundial en el corazón de EE UU, propiciando una alianza internacional contra el terrorismo y la intervención militar directa en el país que daba protección a los terroristas, el balance en su conjunto es alentador. La herida social de los estadounidenses se va cerrando y se ha iniciado un combate contra Al-Qaida, mientras toca a su fin la guerra en Afganistán tras la caída del opresivo régimen talibán.Y, pese a los negros augurios, la economía mundial parecer resistir mejor de lo esperado. Pero queda tarea por hacer, porque una parte de la guerra contra el terror no habrá terminado sino con la captura y puesta a disposición de la Justicia de Osama Bin Laden y su socio, el ex jefe talibán Mohamed Omar. Sin embargo, sería injusto concluir que sólo porque su captura no se ha producido ya se esboza un fracaso. Sus hombres se rinden; Afganistán empieza una prometedora transición política y la detención de los jefes terroristas se logrará más pronto que tarde.

El descubrimiento de la existencia de redes internacionales de terrorismo ha permitido comprobar hasta qué punto puede el fanatismo hacer presa en sociedades moral y materialmente desarmadas por la corrupción, la ausencia de democracia y la miseria. Pero sería un éxito para el terrorismo que el gran esfuerzo que la casi totalidad del mundo civilizado lleva a cabo se viera ensombrecido por un retroceso de las libertades y de la democracia en su propio seno. En EE UU se está generando un alarmante desdén por las garantías judiciales y una tendencia peligrosa a las jurisdicciones especiales para luchar contra sus inspiradores y autores. La Unión Europea está en la obligación de actuar de freno para que, con la derrota del terrorismo, no pierda también la batalla el derecho.

Economía política de la secesión
MIKEL BUESA El Correo  13 Diciembre 2001

El proyecto político secesionista sustentado desde el nacionalismo vasco, aunque poco explícito en cuanto a su formulación económica, puede reconstruirse a partir de las declaraciones de sus dirigentes de la siguiente manera: parte de la idea de que la viabilidad de la separación con respecto a España, y eventualmente a Francia, vendría garantizada por el hecho de que el País Vasco es una economía de alto nivel de desarrollo, impulsada por fuerzas competitivas que la sitúan en un plano de equivalencia con otras naciones de vanguardia, y abierta al exterior a través de relaciones comerciales capaces de generar un superávit permanente. Se afirma también que esta economía mantiene una vinculación relativamente débil e, incluso, prescindible, con el resto de España. Y se añade que el proceso se vería facilitado por la estabilidad institucional que garantiza la permanencia del País Vasco en la UE como uno más de sus Estados miembros.

Merece la pena explorar estos aspectos y evaluar críticamente su formulación para desvelar la mezcla de realidades y falacias que se encierra en el discurso nacionalista. Comenzando por la idea de que la vasca es una economía altamente desarrollada, cabe señalar que ciertamente el País Vasco registra, en este terreno, una situación mejor que la de la media española. Así, el PIB per cápita vasco supera en un 22% al conjunto de España y alcanza un valor casi igual a la media europea. ¿Cabe deducir de esta alineación con el promedio de la UE que el futuro está asegurado, incluso si el País Vasco se separa de España?

Esta cuestión es problemática y su respuesta ha de tener un cierto contenido especulativo. Si se observa la trayectoria histórica de diferentes países y regiones, se puede afirmar que los procesos de desarrollo que conducen a una mejora del nivel económico relativo ni son continuos ni son irreversibles. En el caso del País Vasco, tomando como referencia comparativa el Reino Unido, los estudios señalan cómo la región, que en 1900 alcanzaba un nivel igual a la mitad del británico, en treinta años avanzó hasta situarse en el 73% de éste; sin embargo, en las tres décadas siguientes, entre 1930 y 1960, siguió el camino inverso y su nivel se redujo hasta el 57% del inglés; los quince años posteriores, cuando se crecía a buen ritmo en España pero no en Gran Bretaña, registraron una progresión hasta el 85%, paralizándose el proceso a partir de 1975 hasta que llegaron los años noventa; y en la última década se ha asistido a un nuevo avance que deja el PIB per cápita del País Vasco en el 97% del que obtienen los ingleses. Por consiguiente, la experiencia del pasado no avala necesariamente el optimismo con el que el discurso nacionalista plantea su hipótesis. Y se ha de tener en cuenta que si la secesión es conflictiva, pues no existe un suficientemente amplio consenso social sobre su pertinencia, se introducirá un elemento de incertidumbre con consecuencias perversas para el desarrollo económico. Evaluar este aspecto es difícil, pero aunque sólo fuera equivalente en sus costes a los que ha generado el terrorismo, tal como se han valorado en un reciente estudio de los profesores Alberto Abadie y Javier Gardeazábal, podríamos pensar que el País Vasco sacrificaría, a largo plazo, la décima parte de su PIB per cápita.

El segundo elemento del argumento secesionista alude a la competitividad de la economía vasca, que se suele considerar situada en un nivel similar, e incluso algo superior, al del promedio de la UE. Este diagnóstico es acertado por lo que concierne a la industria: el País Vasco exhibe unos indicadores de empleo, productividad, actividad comercial exterior y rentabilidad bastante altos. No obstante, si se indaga en los fundamentos de la competitividad, en particular en los referentes a la creación de conocimiento científico y tecnológico, las cosas no son tan claras. Los recursos que se dedican a la investigación son todavía bastante inferiores a la media europea, las universidades vascas alcanzan un mediocre nivel de resultados científicos, el número de empresas innovadoras es pequeño y en ellas predomina la imitación de lo que hacen sus competidores, lo que se acaba reflejando en la obtención de un reducido número de patentes. Todo ello avala la idea de una competitividad no suficientemente bien asentada, de manera que no sería sorprendente que las capacidades competitivas que exhibe el País Vasco pudieran deteriorarse a largo plazo si alguna perturbación interna o externa diera lugar a una restricción en los recursos disponibles para financiar el esfuerzo investigador, o a una pérdida de confianza de los agentes empresariales que se reflejara en una reducción de sus inversiones.

La tercera pieza del argumento secesionista tiene que ver con el carácter abierto de la economía vasca a los intercambios exteriores; unos intercambios que generan un superávit comercial, y que, según algunos dirigentes nacionalistas, se realizan fundamentalmente con los países europeos, sin que las demás regiones españolas jueguen un papel destacado, de manera que «no necesitamos a Madrid para nada» (Xabier Arzalluz). Este enunciado refleja fielmente la realidad económica del País Vasco tanto en lo que se refiere a su apertura exterior como en lo que concierne al saldo favorable de los intercambios. Y es, sin embargo, falaz en su especificación sobre las relaciones entre el País Vasco y el resto de España.

Los últimos datos indican que tanto las importaciones como las exportaciones vascas representan, en cada caso, en torno al 65% del PIB regional. De esta proporción, la mayor parte corresponde a las operaciones comerciales con el resto de España, de manera que las transacciones que tienen lugar con los demás países del mundo sólo cubren el 40% del comercio exterior. Además, las relaciones del País Vasco con el resto de España y con el extranjero tienen no sólo una dimensión diferente, sino también un signo distinto en su saldo, negativo en el primer caso y positivo en el segundo. Ello quiere decir que la dependencia de la economía vasca con respecto a la española es superior a su capacidad para vender en ésta sus productos, dando lugar así a un saldo negativo que supera el 7% del PIB. Por el contrario, los intercambios con el extranjero -la mayor parte en el área europea-, registran un saldo positivo cercano al 10% del PIB. Puede concluirse, por tanto, que la idea de que el papel de España en las relaciones exteriores de la economía vasca es pequeño no se sostiene. Más aún, a los vascos nos hace falta España. Y nos hace falta también la relación privilegiada que, por el hecho de que España forma parte de la UE, mantenemos con los demás países integrados en ésta, pues es dentro del marco institucional europeo donde el despliegue de la capacidad competitiva del País Vasco conduce al equilibrio externo.

Esta última afirmación nos adentra en el cuarto elemento del argumento secesionista: la idea de que la viabilidad de la secesión estaría asegurada por la pertenencia, como un Estado miembro más, del País Vasco a la UE. En mi opinión, este elemento es la verdadera piedra angular de la construcción de la idea nacionalista acerca de la independencia nacional. Porque, en efecto, si las posibilidades económicas de la independencia fueran mínimas y ésta condujera a una reducción del bienestar económico, entonces su proyecto sería abandonado en el baúl en el que yacen tantas reliquias de la ideología nacionalista originaria que hoy se ven como anacronismos. La defensa de la permanencia en la UE es así la clave para evitar que la secesión pudiera poner en grave riesgo a muchas de las empresas sobre las que pivota la economía vasca. Imagínese, por ejemplo, cuál sería la actitud de la mayoría de los depositantes y clientes del BBVA, uno de los mayores bancos operativos en España, si se convirtiera en un banco extranjero. O piénsese en qué ocurriría con las concesiones otorgadas por el Estado español para la explotación de los recursos y servicios energéticos de más de media España a Iberdrola. Y ¿qué decir de las posibilidades de una empresa de vanguardia como CAF para continuar suministrando trenes a Renfe y al Metro de Madrid? ¿Cómo se acabarían organizando las actividades productivas de Gamesa, ITP, Eroski, Koipe, Sener y tantas otras, hoy repartidas por la geografía española, incluido el País Vasco?

Por tanto, se entiende bien que la propuesta nacionalista incluya la paradoja de la secesión con respecto a España -y, eventualmente, a Francia- a la vez que la adhesión a la UE -a la que España y Francia pertenecen y con las que el País Vasco se vería unificado en el plano político y económico-. Y se ve además como un elemento de continuidad institucional, de manera que se supone que tal adhesión ya está dada y que, aun cuando el País Vasco proclamara su independencia, tal hecho no pondría en cuestión su existencia como Estado miembro de la Unión. He aquí la principal falacia del argumento nacionalista, pues ningún territorio regional de cuantos se integran en la UE está vinculado a ella de manera independiente del Estado del que forma parte. Y, por tal motivo, la secesión de uno de ellos daría lugar a su separación de la UE, en la que sólo podría ingresar tras el oportuno proceso de negociación; un proceso en el que podría chocar con el veto del Estado seccionado y de cualquiera de los demás miembros. Y hay que decir que el veto será la respuesta más probable mientras la secesión se perciba como un proyecto impuesto a una parte sustancial de la población vasca que está conforme con su identidad española, y mientras el proyecto nacionalista se plantee no separadamente de la existencia del terrorismo, sino más bien de manera simultánea. Por ello, parece claro que, más allá de ese imaginario nacionalista en el que el vasco es un país idílico, ajeno a la violencia y dotado de una inexplicada capacidad para situarse entre las naciones más avanzadas de la tierra, la secesión es un negocio que no le conviene a nadie, incluso a los que la propugnan.

El terrorista
Antonio GARCÍA TREVIJANO La Razón 13 Diciembre 2001

El terrorismo provoca reacciones y no convoca acciones. Por eso constituye, sin excepción, un modo de acción política reaccionaria. Ninguna causa progresista procurada mediante el terror ha podido impedir que su efecto social y político sea siempre regresista. Lo que está sucediendo en todo el mundo después del 11 de septiembre no sólo era previsible, sino indefectible. El terror no introduce en la sociedad procesos dialécticos que operen sobre sus causas genéticas, para superarlas, sino puras mecánicas de represión sobre libertades y derechos fundamentales que alteran en sentido conservador las nociones mismas de orden público, justicia, libertad y seguridad. El terrorista es hijo de la dictadura y padre de la reacción.

Acabada la vigencia gubernamental de las ideologías de progreso social, sin miedo al comunismo, el terrorismo se ha consagrado como única fuente de legitimación del poder incontrolado de los gobiernos. El antiterrorismo ha dejado de ser una mera función policial y se ha convertido en la nueva ideología universal de todos los tipos de poder estatal. China, Japón, Rusia y la UE estrechan la mano de Estados Unidos en este terreno. Al atacar al Imperio, el terrorismo se ha hecho enemigo común de todos los Estados. De ahí que los gobiernos proclamen que todos los terrorismos son iguales. No porque utilicen los mismos medios terroríficos, pero sí porque rivalizan con el monopolio legal de la violencia del Estado, bien sea para dotarse de un nuevo Estado uninacional, más restringido (separatismo), o para integrase en una entidad estatal de unidad nacional más amplia (unionismo).

El terrorismo es una forma violenta de expresar la impotencia de la idea nacionalista que lo inspira. No conoce ni aprecia los largos procesos históricos que determinan el triunfo y el fracaso de las unidades nacionales. Minimiza el valor de persuasión de las ideas políticas. Sublima el poder de la voluntad de dominio por la fuerza del terror. Subordina y envilece la función de la inteligencia social de la historia por medio de la cultura. De este modo autista, el terrorista no sabe dónde está, a dónde va, ni de dónde procede. Necesita la clandestinidad no tanto porque sea coyunturalmente ilegal, cuando no hay libertad de expresión y de asociación, sino porque es vitalmente insociable fuera de su propio ámbito sectario. Amputa vidas y recursos ajenos sin inmutarse, porque previamente ha amputado las nociones de comunidad histórica y sociedad estatal, el ámbito que le da personalidad política, de su propia visión étnica o religiosa del mundo inmediato.

El terrorista simplifica el análisis de la situación social en que se encuentra. Todo lo reduce a cuestión de fuerza de voluntad propia, sin carácter moral, y resistencia mate-rial ajena. Y opera sobre la sociedad al modo como el hombre lo hace sobre la Naturaleza. Lo ilegal no pone en juego la moralidad de sus actuaciones. Abate vidas humanas y destruye bienes colectivos con la tranquilidad de conciencia, y la astucia miope, del leñador o cazador furtivos que diezman árboles o reses sin miramiento al porvenir del bosque o la manada.
El terrorismo y la guerra son fenómenos políticos que expresan el carácter violento de las ambiciones de poder. Pero no tienen la misma naturaleza. El soldado sigue siendo, por su condición estatal, un animal político y está sujeto a las leyes de la guerra. El terrorista, por su visión preestatal del mundo, se despoja del adjetivo aristotélico y no acata más leyes que las instintivas de la delincuencia sectaria. No es un delincuente común a causa de sus fines. No es un delincuente político, como el corrupto, a causa de sus medios. Tiene el fanatismo de la mística, la religión de la mafia y el talento de un depredador nocturno al mediodía. El terrorista es digno de compasión intelectual y de condena moral. Su propia torpeza lo aniquila como ser social. Su falso heroísmo lo sacrifica como ser individual. Su desprecio de la vida ajena lo enajena como ser humano.

¿Ilegalizar Batasuna?
Iñaki EZKERRA La Razón 13 Diciembre 2001

El de la ilegalización de Batasuna es un asunto que lleva semanas flotando en los medios de comunicación como un pez viscoso sin que se aclare muy bien cuál es la postura del PP con respecto a él o qué receptividad tiene esa postura en Bruselas y Estrasburgo. Tan pronto se nos informa de que el Gobierno va a por todas en esta cuestión como de que se ha echado atrás. Tan pronto se nos dice que la coalición proetarra no va a entrar en las listas de grupos terroristas y paraterroristas de la Unión Europea como que acabará entrando en esas listas por narices.

Sean cuales sean las posibilidades reales de llevar adelante esa ilegalización, uno hace sus propias cábalas sobre la oportunidad de tal paso y tiene sus dudas. Uno no se pone categórico en esta cuestión y simplemente se plantea unas preguntas: ¿No es más eficaz sancionar, reducir, «ilegalizar» a las personas con nombres y apellidos que delinquen así como las cuentas bancarias con las que delinquen que las siglas, sobre todo cuando estas últimas, a diferencia de las primeras, son fácilmente reemplazables? ¿De qué sirve ilegalizar hoy a Batasuna si mañana Otegi y su orquesta deciden llamarse de nuevo Euskal Herritarrok o cualquier otra cosa? ¿No quedaría contrarrestado el tipo de contratiempo que se les causase ¬y que ciertamente fue saludable en el caso de la ilegalización de Egin¬ por la rentabilidad martirológica que le sacarían? ¿No hay una sustancial diferencia entre ilegalizar un altavoz de Batasuna y la propia voz de Batasuna con todo lo que esa voz tiene tanto de básica como de simbólica ¬y por lo tanto de defendible hasta las últimas consecuencias¬ para ese grupo ideológico? ¿Se han calculado los efectos políticos de esa medida? ¿No sería una torpeza tras la deslegitimación del terrorismo que explicitaron el 13-M y el surgimiento de la corriente «Aralar»? ¿No sería echar por la borda un esfuerzo de años en espera de que «algo se moviera en ese mundo» cuando algo empieza a moverse aunque se trate de pura escenografía táctica? ¿Y no sería asimismo regalar una justificación a esta radicalización antidemocrática del PNV que ya ahora resulta injustificable hasta para sus votantes aunque disimulen?

Motivos los hay todos para ilegalizar no sólo Batasuna sino el PNV incluso. Pero, si el Estado de Derecho se ha inhibido durante un cuarto de siglo por «conveniencia democrática», «conviene» que ahora empiece a desinhibirse sin precipitarse. Detener a Arzalluz sería una idiotez histórica, su beatificación política y el regalo de su vejez. Pero alguna humillante multita, no le vendría mal cuando habla de «los moros de Madrid». ¿Y luego se hace el enrollado con los derechos de Ben Laden!

El pensamiento Arana / Arzallus
Sabino ARANA La Razón 13 Diciembre 2001

«Los baserritarres, los uzkerianos de blusa, los verdaderos hijos de nuestra raza, aquéllos de quienes nuestra Patria puede únicamente esperar la salvación, ¿habían de unirse con la hez del pueblo maketo, si corrompido en las ciudades, más degradado en sus campos?(...)
Los catalanes quisieran que no sólo ellos, sino también todos los demás españoles establecidos en su región, hablasen catalán; para nosotros sería la ruina el que los maketos residentes en nuestro territorio hablasen Euzkera. (...)
Es indudable y todo el mundo sabe que, allí donde se pierde en el uso del Euzkera, se gana en inmoralidad; y que la blasfemia, el carácter irreligioso y las costumbres inmorales y criminales del invasor maketo se hacen campo en Bizcaya en razón directa de las conquistas que realiza el idioma castellano».

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