AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 16 Diciembre  2001
#Mingote y Ussía: «El problema vasco es el fanatismo y el fanatismo es la lepra»
MADRID. Antonio Astorga ABC 16 Diciembre 2001

#La responsabilidad del lehendakari
Editorial El Correo 16 Diciembre 2001

#Nace la Plataforma Fuera Sabino Arana para repudiar homenajes a un «racista»
Redacción - Barcelona.- La Razón 16 Diciembre 2001

#Carta a Atutxa y los suyos
JAVIER ROJO El Correo 16 Diciembre 2001

#El Concierto Económico y las diputaciones
EMILIO GUEVARA SALETA El Correo 16 Diciembre 2001

#Soberanía alavesa
JOSÉ LUIS AÑÚA AJURIA El Correo 16 Diciembre 2001

#El pensamiento Arana / Arzallus
Sabino ARANA La Razón 16 Diciembre 2001

#Cruzando la «muga»
La Voz 16 Diciembre 2001


Mingote y Ussía: «El problema vasco es el fanatismo y el fanatismo es la lepra»
MADRID. Antonio Astorga ABC 16 Diciembre 2001

Antonio Mingote y Alfonso Ussía denuncian en «Patriotas adosados» la última década ominosa para el País Vasco, poblada de sangre, asesinatos, lágrimas, y nacionalismo excluyente. En este libro, que será presentado el miércoles por María San Gil y el director de ABC, José Antonio Zarzalejos, hay dibujos y artículos contra la barbarie y contra los asesinos y amor al «País Vasco maravilloso que hemos conocido».

¿El humor es lo que peor llevan los fanáticos?
Ussía: En «Patriotas adosados» hay humor, distancia, ironía e indignación. Hay dibujos que son sobrecogedores. Muchos de los artículos que se publican vienen del dibujo de Antonio. Cuando aparece un dibujo de un niño muerto en un charco de sangre y otro triunfo de la lucha armada de ETA, ahí no hay nada de humor. Lo que pasa es que luego hay muchísimo humor en otros. Y el humor es muy corrosivo para los fanáticos porque como el humor vuela por encima de los fanatismos y los dogmas, es lo que más les jode. Mire, hubo una época en que yo escribía versos muy indignados todos los días contra esta gentuza. Había un elemento que era el tío más tonto que yo he conocido, llamado Telesforo Monzón, que se hizo nacionalista porque le quitaron el título de marqués. ¡Manda narices! Entonces Telesforo dijo que él no era español, que era extranjero, pero ¿de dónde?, porque no hay ningún pasaporte que diga que eres extranjero. Y yo decidí aquél día no escribir indignado y le dije en unas cuartetas: «Pero tenga más decoro y piense primero, cómo va a ser extranjero llamándose Telesforo». Y eso le jodió una barbaridad. Hombre, la visión de un dibujo de Antonio de estos nacionalistas que están divididos con un muro piedras es muchísima más corrosiva que el análisis más sesudo.

«LAS COSAS COMO SON»
Mingote: El humor no es más que explicar las cosas como son. El humor consiste en quitar todo lo que es lugar común, frase hecha, costumbre, rutina. El humor escudriña y cuando explicas las cosas como son entonces te das cuenta de que la mayoría de las cosas son estrafalarias, absurdas, ridículas. Claro, en el caso de los terroristas, además de eso son sangrientas y horrorosas.

ABC: ¿Sienten miedo dibujando y escribiendo contra la barbarie?
Mingote: No, yo nunca pienso en eso.
Ussía: La verdad, poco. He tenido algunas cosas más desagradables...
Mingote: A tí, Alfonso, te han perseguido más que a mí, te han acusado más que a mí y te han insultado.
Ussía: Pero la verdad es que no lo piensas.

NACIONALISMO PERVERSO
ABC: ¿Por qué existe un nacionalismo perverso y excluyente que nubla las esperanzas de una nación moderna, civilizada, pacífica y libre?
Ussía: No se puede entender. Esto, además, viene de hace muy poco. Si los vascos nunca han tenido una nación. Y en 400 años no ha pasado nada.
Mingote: A mí lo que más cabrea (luego usted escriba esto como si fuéramos bien hablados) es que todo este fanatismo está basado en los escritos de un imbécil.
Ussía: Por supuesto. De un perfecto imbécil.
Mingote: Sabino Arana era un perfecto idiota. ¡Parece increíble! ¿Cómo es posible que haya movido a todo un pueblo? Y está bajo sospecha.
Ussía: Porque era un cretino. Mira, ellos mismos censuran a Sabino porque están avergonzados de lo tonto que era, pero en cambio lo siguen. Porque el PNV no publica «De su alma y de su pluma», que es la recopilación de los pensamientos -entre comillas- de Arana. ¡Joder, pensamientos! Además este imbécil, que es un racista furibundo, un loco de la etnia, con la amargaura de las pérdidas carlistas y tras la ruina de su familia, pues se inventa eso. Pero no sólo se lo inventa él, sino su hermano Luis, que era el más listo, envenena a Sabino para ver cómo sale la operación y Luis posteriormente diseña la ikurriña, que era bandera de partido y de Vizcaya. Es el bizcaitarrismo que odia a Álava y a Guipúzcoa. A Álava les llama los burgaleses.

«SABINO, EL IMPOTENTE»
Mingote: ¿Qué quieren, siete, ocho provincias? No entiendo nada.
Ussía: Mira, son tan fanáticos que Luis Arana -porque Sabino era un picha floja, no se le levantaba y cuando murió, su mujer se lió a tener hijos- se casó en Barcelona con una cocinera de Huesca que se apellidaba Aigüés. Para Luis eso era un inconveniente porque entonces no podría tener hijos puramente «euskaldunes». Y zas, le cambió el apellido: Eguaraz por Aigüés. Y entonces ya tuvo hijos «euskaldunes». Esta historia, que parece de broma, es literal y la cuenta por ejemplo Jon Juaristi en su magnífico libro «El bucle melancólico».

ABC: El libro, publicado por Ediciones B, arranca con un dibujo magistral en el que varios artificieros desactivan, al fondo, un coche bomba mientras en primer plano dos guardias civiles se preguntan ante un carromato que transporta las siglas HB: ¿Y esto se podrá desactivar? ¿Se podrá desactivar el terrorismo?
Ussía: El terrorismo solamente se puede desactivar el día que el PNV decida que se desactive. Nada más.
Mingote: Y que los vascos.
Ussía: Sí, sobre todo el PNV, que tiene el poder.
Mingote: Pero lo tiene porque los vascos lo quieren.
Ussía: Se lo han dado.
Mingote: O sea que son los vascos, no el PNV. Los vascos. Naturalmente cuando se dice «los vascos» siempre hay que decir excepto los que no son...

LOS HÉROES
ABC: ¿Es difícil para los no nacionalistas vivir en el País Vasco?
Ussía: Allí hay un 50 por ciento de vascos que son unos auténticos héroes, que se tienen que cruzar con el tío que les insulta todos los días...
Mingote: ...Y con el que ha matado a su padre.
Ussía: Ellos sí que son unos auténticos héroes. Por ejemplo, María San Gil, Nicolás Redondo, Jaime Mayor Oreja, Carlos Iturgaiz... todos los que están en el PSOE o el PP de los Ayuntamientos
Mingote: Los concejales.
Ussía: Porque en los pueblos es donde se nota más la agresividad. A ellos hay que hacerles un homenaje de agradecimiento porque ellos son los héroes. Y por eso queremos que este libro nos lo presente una heroína, como es María San Gil y nuestro director, José Antonio Zarzalejos, que ha sufrido también las amenazas y la violencia moral porque no nos podemos equivocar con la terminología: eso no es violencia, eso es terrorismo.

INCULCAR EL ODIO
ABC: ¿La clave del llamado «problema vasco» es Arzalluz?
Ussía: Yo creo que cuando Arzalluz desaparezca...
Mingote: Cuando suba al cielo, quieres decir.
Ussía: Cuando suba al cielo y le arree un par de hostias San Pedro, yo creo que el PNV no es que desaparezca pero desde luego bajará muchísimo en esquizofrenia.

ABC: ¿Cómo se puede inculcar odio a un pueblo que no sabía odiar?
Ussía: Porque no hay nada más fácil. Hay testimonios escritos, como ráfagas, que hablan de que ya en el siglo XIII, XIV, los peregrinos que venían a Santiago y que utilizaban el camino natural de los valles vascos, cántabros y asturianos, lo eludían porque Jarrai existía en el siglo XIII: ya les tiraban piedras a esos peregrinos. Yo he conocido y me he enamorado y he vivido un País Vasco maravilloso. Con método se inculca muy bien el odio y esta gente ha tenido método.

ABC: En otra fabulosa viñeta, dos vascos con boina sentencian: «Los vascos hemos sido capaces de inventarnos un pasado, que no vengan ahora los españoles pretendiendo inventarnos un futuro».
LA GALLINA GOLI-GORRI
Mingote: ¡Son la leche!
Ussía: El único objetivo de este libro, de verdad, es hacer un compendio de diez años que en una sociedad -como la española- que ha recuperado la libertad, que es plenamente democrática, en donde a nadie se le persigue por sus ideas o por sus opiniones, que económicamente se ha convertido en una nación pujante, que estamos en la Comunidad Económica Europea, que es una sociedad mestiza por nuestra propia idiosincrasia, somos godos, celtas, árabes... y en este mestizaje entran los vascos, que en esa sociedad, como digo, haya unos asesinos que por un independentismo, un nacionalismo total y absolutamente superado, inútil, absurdo, sin base histórica ni futuro, que nos estén matando

ABC: ¿Cómo se despejará el «problema vasco»?
Ussía: El problema vasco es el problema que se han inventado ellos. Pero además, ¡si es la única provincia de una nación de Europa que tiene unas ventajas económicas y fiscales que no posee nadie! Son unos privilegiados. El problema vasco son los vascos. Y además Arzalluz tiene RH positivo. Pero están tan locos, algunos, que ya han inventado: la gallina goli-gorri, que es la gallina vasca (goli-gorri significa cresta roja, ¡como si las gallinas de Ciudad Real tuvieran la cresta verde!), la abeja autóctona vasca, la «apis arzalluzensis»...
Mingote: Ah, ¿pero también hay una abeja?
Ussía: Sí, una abeja que da una miel cojonuda. Mira, todo esto es absurdo. Si lo coges desde el humor pues te descojonas. Lo único malo es que detrás hay muchísimos asesinatos.
Mingote: Y hay tragedia. El problema es el fanatismo. El fanatismo es la lepra. Es lo peor. Cualquier fanatismo, pero no digamos el fanatismo patriótico.

LUCHA EN SOLITARIO
ABC: ¿Los brutales atentados del 11 de septimbre acabarán con ETA?
Ussía: España es un país -lo ha recordado José María Aznar- que durante muchos años ha luchado solo contra el terrorismo en Europa. Pero de pronto el terrorismo le ha llegado al rico, al poderoso. Y todo ha cambiado. Ahora mismo, sí me consta, hay una sensación de acojonamiento grande en el entorno de los etarras. Porque esto va a acabar. Aquí no va a entrar la fiel infantería ni la OTAN a arreglarlo. Si ahí hay tiros de unos contra otros serán los tiros de unos vascos contra otros vascos.

ABC: Como escribe usted, ¿el PNV sigue teniendo una empanada mental como la copa de un tamarindo?
Ussía: Algunos, y también comulgan y a los tres minutos de comulgar justifican que se mate a alguien; otros no la tienen y siguen una especie de nacionalismo romántico pero no activo. Y otros no tienen una empanada mental. Tienen muy claras las ideas, como es el caso de Arzalluz, que las tiene clarísimas.

Diccionario del nacionalismo
Le pedimos a Ussía y Mingote un a modo de Diccionario del Nacionalismo vasco. He aquí:

ABC: Arzalluz:
Ussía: Es un monstruo enloquecido.
Mingote: Y además, un cínico, creo yo.

ABC: Batasunos:
Ussía y Mingote, al unísono: Unos animales.

ABC: Cóctel molotov:
Mingote: Es una cursilería llamarle algo así a una botella con gasolina que mata.

ABC: Ibarretxe:
Ussía: Un títere.

ABC: Tiro en la nuca:
Los dos: Un asesinato.

ABC: Coche bomba:
Los dos: Otro asesinato.

ABC: Kale borroka:
Ussía: Es la siembra del odio, la siembra del terrorismo.

ABC: Ikastola:
Ussía: Es otra siembra del terrorismo. Una es la siembra del odio y otra del terrorismo.

ABC: Setién
Ussía: Bueno, bueno, ha sido el pacto con el diablo. Durante tantos años, sabiendo cómo era Setién, sabiendo lo que estaba haciendo, sabiendo lo que pensaba, ¿cómo se ha mantenido tanto tiempo? Ésa es una de las grandes incógnitas sobre la actuación y la responsabilidad de la Iglesia en este asunto.

ABC: ¿Quién lo ha sostenido?
Ussía y Mingote: La Iglesia, la Iglesia. Además, ahora el que hace los obispos es el Papa, ¿no? Antes era el jefe del Estado.

ABC: ¿Y el Vaticano?
Ussía: Yo creo que no tenía la menor duda. Mire, María San Gil, teniente de alcalde, y María José Usandizaga, concejal, del Ayuntamiento de San Sebastián, fueron a pedir amparo a Setién en un momento en que cada tres días aparecía un concejal del PP asesinado. Setién, cuando las recibió, ni se levantó, tampoco las miró. La entrevista duró muy poco y entonces ellas reclamaron el amparo del obispo. Y le dijeron que el 95 por ciento de los militantes y simpatizantes del PP en Guipúzcoa son católicos. Entonces Setién, sin levantar la cabeza, espetó: «¿En dónde han leído ustedes que a todos los hijos se les quiere por igual?». Se levantaron y se fueron.
Mingote: Lo de Setién es fantástico. No se puede creer nada de lo que pasa en el País Vasco.

ABC: Y por último, patriotismo:
Ussía: Patriotismo es el amor a la patria y el patrioterismo es el amor folclórico, la exageración. A nosotros se nos dice que somos nacionalistas españoles. No, no. El nacionalismo siempre es excluyente. El español lo que quiere es abrazar a todos y el nacionalista lo que quiere es pegarle una patada a todos los demás. No hay nacionalistas españoles. El español está exactamente igual de orgulloso de España en Madrid, en San Sebastián, en Barcelona, en Canarias y en Andalucía. Y lo considera todo suyo. Ellos quieren pegar la patada. El cáncer es el nacionalismo excluyente, por definición.

La responsabilidad del lehendakari
Editorial El Correo 16 Diciembre 2001

En medio de la mayor crisis institucional que haya padecido la autonomía vasca desde su nacimiento, el lehendakari Ibarretxe quiso aprovechar ayer el error cometido por la oposición -al no acudir al último pleno parlamentario- para dar rienda suelta a su peculiar visión de los acontecimientos políticos ante cuya penosa deriva no tendría, al parecer, nada de qué retractarse. Una vez más, Juan José Ibarretxe dio muestras de una exhorbitada valoración de los resultados electorales del 13 de mayo. Es cierto que en dicha jornada el lehendakari cosechó una victoria personal al cerrar el paso a la posibilidad de la alternancia en el Gobierno de Euskadi. Pero la derrota infligida a las formaciones no nacionalistas no supuso el logro de una mayoría parlamentaria que obligase poco menos que a enmudecer a la oposición. Tanto el lehendakari como los dirigentes nacionalistas no pierden oportunidad para explicar las actitudes de la oposición como muestra de su dificultad para asumir la derrota del 13 de mayo. Pero probablemente más llamativa que esa dificultad está resultando la nula disposición de los vencedores a reconocer con justeza los límites sociales y políticos de sus propios resultados, a la luz de los cuales debieran administrar los votos con mayor prudencia y humildad. Es cierto que la política vasca se está viendo afectada por la proliferación de talantes más dispuestos a la gresca que a la comunicación y al acuerdo. Pero la querencia que Ibarretxe muestra por la utilización retórica de la virtud moral del diálogo y del respeto mutuo no puede ocultar la grave responsabilidad que le atañe en la perpetuación de un clima de enfrentamiento que corre el riesgo de volverse irreversible.

Acomodado en el engañoso centro que propicia jugar «entre los unos y los otros», Ibarretxe ha tomado decisiones políticas que han contribuido de forma determinante al marasmo actual. Ya a lo largo de la anterior legislatura tardó tanto en deshacerse de la connivencia respecto a la izquierda abertzale -y trató de hacerlo de forma tan poco explícita y autocrítica-, que su proceder le granjeó la abierta desconfianza con que las fuerzas no nacionalistas contemplaban sus reiterados llamamientos a un diálogo cuyas condiciones políticas lo reducían a la mera asunción de las tesis nacionalistas por parte de quienes se sentaran en la mesa de conversaciones. Tras el escrutinio del 13 de mayo, el lehendakari Ibarretxe quiso hacer realidad su anhelo de constituir una coalición añadiendo a su anterior gobierno el apoyo de IU sin pararse a pensar hasta qué punto esa fórmula podía garantizar o no la gobernabilidad de las instituciones vascas. Le bastaba con que la composición de la nueva coalición fuese más que nacionalista sin dejar de serlo. Al fin y al cabo, en el ideario nacionalista la gobernabilidad ha dejado de constituir ese requisito indispensable por el que los intereses partidarios se someten a las garantías de representatividad y estabilidad que las instituciones han de ofrecer a los ciudadanos. Y ello porque desde 1998 para los nacionalistas hay algo mucho más trascendente que el gobierno de las actuales instituciones: es la prioritaria preparación de ese salto que las instituciones de la autonomía han de propiciar para que se alcance un nuevo estatus en relación al Estado constitucional.

En otras circunstancias, y especialmente a partir de la fracasada experiencia de Lizarra, el nacionalismo se hubiera planteado en serio la disyuntiva entre seguir acariciando la hipótesis de un futuro reencuentro con la izquierda abertzale u optar por restablecer el consenso entre las fuerzas democráticas. Pero la fórmula de gobierno elegida por Ibarretxe trata precisamente de soslayar dicha disyuntiva a la espera de que las dificultades a que se enfrenta la izquierda abertzale -dificultades que tan a menudo son públicamente deploradas por los dirigentes de PNV y EA- permitan al nacionalismo gobernante afianzar el efecto del 13 de mayo con la afluencia de un nuevo contingente electoral proveniente del radicalismo en próximos comicios. Mientras tanto, como ya ocurriera en la pasada legislatura, y transgrediendo los fundamentos de la democracia parlamentaria, la normalidad y la estabilidad institucionales no se presentan como condiciones que ha de procurar quien gobierna antes que nadie, sino más bien como obligaciones que la oposición ha de contraer para con el Gobierno. La inclinación a la demagogia con un diálogo que se dice estar dispuestos a prolongar «hasta el amanecer», la utilización de la coincidencia con Batasuna como recurso dialéctico o la imputación de un afán meramente destructivo al PP y al PSE-EE constituyen las piezas de un discurso que no pretende otra cosa que cerrar las filas del nacionalismo. Pero tras esos argumentos se ocultan las causas de fondo de una crisis institucional sin precedentes y la responsabilidad que el lehendakari ha ido contrayendo en el deterioro paulatino de las relaciones políticas por su resistencia a afrontar, de verdad, el diálogo democrático en Euskadi y la consecución de un Gobierno verdaderamente plural y estable para los vascos.

Nace la Plataforma Fuera Sabino Arana para repudiar homenajes a un «racista»
Sus integrantes consideran que «es inaceptable» otorgarle una calle en Barcelona
La «Plataforma ciudadana fuera Sabino Arana» se presentó ayer en Barcelona con la lectura de un manifiesto suscrito por las entidades que la integran y ciudadanos y ciudadanas a título individual en un acto que tuvo lugar en la misma calle de Sabino Arana de la Ciudad Condal. En la concentración, los intervinientes solicitaron al Ayuntamiento barcelonés que sustituya el nombre de esa calle por otro de personas o colectivos de probada conducta cívica, como Derechos Humanos o Solidaridad Ermua.
Redacción - Barcelona.- La Razón 16 Diciembre 2001

La plataforma está integrada por las asociaciones Agora Socialista, Asociación por la Tolerancia, Associació d Assistència a Dones Agredides, Asociación de Disminuidos y Enfermos de la Administración Pública, Asociación de Víctimas del Terrorismo, Cives Iure, Dones per la Igualtat, Foro Babel del Baix Llobregat y de l´Hospitalet, Foro El Salvador, Foro Ermua, Izquierda Republicana-Partit Republicá Cátala, Movimiento contra la Intolerancia, Plataforma Catalunya Solidaria, Sindicato de Correos, SiPete-USOC y Unificación Comunista de España. El manifiesto fue leído por María del Carmen Echevarría, viuda del policía de Ondarroa Benigno García, asesinado por Eta en 1982. El texto del manifiesto es el siguiente:

«1) Homenajear a personas, instituciones o colectivos que se han destacado por la defensa de los derechos humanos, dedicación a los desfavorecidos, logros en investigación, gestas en deporte, relevancia en las artes y la cultura dando su nombre a calles, plazas y demás espacios públicos, es una forma de resaltar y difundir valores universales y sentar modelos de comportamiento.

Nombre inaceptable
2) Por ello, es verdaderamente inaceptable que en Barcelona, ciudad que pretende ser crisol de Culturas y modelo de convivencia, se haya elegido para el nombre de una calle a tal personaje como Sabino Arana que se caracterizó por sus teorías sectarias y postulados a favor de la discriminación étnica

3) Arana, que dejó testimonio escrito y abundante de sus posturas racistas, xenófobas, sexistas, contrarias a los derechos humanos e impropias de un Estado de Derecho, no merece ningún homenaje institucional ni ciudadano, especialmente cuando las ideas de su fase más productiva son el sustento de la violencia de Eta y del nacionalismo excluyente en el que se asienta el entramado terrorista que tantas víctimas ha causado.

4) La ciudad y los barceloneses se merecen referentes más dignos. Por eso, pedimos al Ayuntamiento que sustituya el nombre de la calle de Sabino Arana por otro que pertenezca a personas o colectivos de probada conducta cívica y apelamos a la sensibilidad democrática de los grupos políticos y la sociedad civil en general para que secunden esta petición».

Los asistentes a la concentración sugirieron otros nombres para sustituir al de la calle. Acto seguido, se leyó un documento en el que se recordaron algunas frases del ideario de Arana: «¿Qué méritos tiene Arana para merecer una calle de Barcelona? ¿Ninguno! Si fue...

Un racista: La ciudadanía bizkaína pertenecerá por derecho natural y tradicional a las familias originarias de Bizkaya y en general a las de raza euskeriana ; un machista: El vizcaíno es de andar varonil, el español no sabe andar, o si es apuesto es de tipo afeminado ; un xenófobo: ¿Oid hablar a un bizkaíno y escucharéis la más eufónica, moral y culta de las lenguas, oidle a un español y si sólo le oís rebuznar, podéis estar satisfechos ; un antidemócrata: En pueblos tan degenerados como el maketo y maquetizado, resulta el sufragio un crimen, un suicidio ; un nacionalista: ¿Cuando llegarán los vizcaínos a mirar como enemigos a todos los que les hermanan con los que son extranjeros y enemigos naturales suyos ; un integrista: El bizkaíno que vive en las montañas, que es el verdadero bizkaíno, es por carácter natural religioso. El español que habita lejos de las poblaciones no sabe de religión o es impío o es fanático como los bandidos andaluces que usan el escapulario ; un apologeta del terrorismo: Les aterra el oír que a los maestros maketos se les debe despachar de los pueblos a pedradas ¿Ah la gente amiga de la Paz! . !Fuera Sabino Arana!» nacional

Carta a Atutxa y los suyos
JAVIER ROJO El Correo 16 Diciembre 2001

A Atutxa le ocurre como a esos viejos relojes que indican una hora y tocan otra. Acostumbró a darnos tantas lecciones de ética política en su día que cuando le ha tocado ponerla en práctica, ya se le había agotado. Porque el acto del viernes, poniendo a disposición del Ejecutivo en minoría la Cámara legislativa, constituye un paso más del nacionalismo en el camino de la instrumentalización de las instituciones de este país al servicio de su peculiar causa, de este movimiento nacional que se pasa por el arco del triunfo la división de poderes, maniobrando en el Parlamento como si de un ba- tzoki se tratara.

Estos nacionalistas, que sacan pecho cuando hablan de las leyes viejas y de la palabra de vasco, quiebran la palabra dada con una versatilidad inaudita y violentan las reglas con tanto provecho como desenvoltura. Una tras otra, se quiebran las reglas del juego al servicio de la cruzada. Y en nombre de Euskadi se ejecutan tropelías beneficiando de forma directa y sin pudor al nacionalismo gobernante, a este PRI que amenaza con convertir nuestro país en una república bananera.

No es necesario recordar que en Euskadi la quiebra de las reglas de juego siempre ha beneficiado a los violentos en primera instancia. Y de forma indirecta, aprovechando que el Urumea discurre por Guipúzcoa, al nacionalismo gobernante. Sus arbitrariedades siempre se han dirigido contra quienes no comulgamos con el nacionalismo.

Constituye un insulto a la democracia que la vulneración de las normas democráticas se haya instalado en sede parlamentaria. Dieron un buen ejemplo de talante autoritario durante el trámite de la composición de las comisiones. El Parlamento vasco es el único parlamento del mundo donde la minoría del Pleno tiene mayoría en las comisiones. Entonces, a la minoría gobernante se le sumó la complicidad vergonzante de IU haciéndose con la mayoría de la representación parlamentaria en las mismas. Esto solamente puede imaginarse en la Venezuela de Chávez o, para nuestra vergüenza, en la Euskadi de comienzos del siglo XXI.

Mal que les pese, no se puede gobernar con trampas eternamente, implantando acá y acullá una cultura política que permite que el nacionalismo gobernante cope todos los resortes del poder en Euskadi sin gozar de una mayoría que lo legitime. Pero no contentos con ello, acusan a sus oponentes políticos de pactar con Batasuna cuando ellos gobernaron con sus apoyos -y lo hacen hoy en numerosos ayuntamientos o instituciones públicas como EITB- o con su complicidad.

¿Cuáles son las razones del nacionalismo gobernante para permitir que Batasuna siga desde la minoría imponiendo su credo en los Ayuntamientos? ¿Cómo se nos puede acusar de connivencia con quienes nos cercenan la libertad a quienes los padecemos? Recuerden, burukides del PNV que nos acusan de complicidad con ‘Ternera y Cía’, que cuando apuntas con el dedo al adversario, los otros tres dedos te señalan a ti. Y no creo necesario recordarles a los acusadores nacionalistas que tenemos memoria para recordar su pacto con ETA; su pacto de Lizarra; su Udalbiltza todavía vigente. Las consecuencias de este idilio las sabemos: asesinatos, chantajes, impuesto revolucionario, y la conversión de la profesión de escolta en el primer yacimiento de empleo en Euskadi. Dejen ya de manipular y de tratar de confundir a los vascos.

A día de hoy, creía haber visto todo en política. Pero mi capacidad de asombro resulta infinita ante las dosis tan gigantescas de miseria moral que me veo obligado a contemplar cada día. El nacionalismo gobernante, que sumado con Madrazo asciende al 50% de cuota electoral, debiera saber que no pueden tratar de imponer sus dogmas al cien por cien de la sociedad, ni instrumentar las instituciones a su servicio.

Las reglas de juego son la clave del sistema democrático y la quiebra constituye su fin. Y el nacionalismo comienza a ofrecer peligrosos síntomas de pérdida de credibilidad democrática al practicar el cambio de reglas comunes y de convivencia, de modo unilateral pero de obligado cumplimiento, al resto de ciudadanos. No les gusta la Constitución, la declaran nula en Euskadi, y reclaman en su nombre el Concierto. Manifiestan la muerte del Estatuto, y reclaman en su nombre las competencias pendientes. Pero, ¿qué juego es éste?

Hoy el nacionalismo gobernante, junto con Madrazo, deambula por senderos peligrosos, cercenando la credibilidad de las instituciones. La institución de la Presidencia del Parlamento debiera defender el Reglamento, las normas de que nos hemos dotado para el funcionamiento de la Cámara desde su inicio y ser la Presidencia de todos los parlamentarios. ¿Con qué legitimidad podrá Atutxa, tras dilapidar la confianza en él depositada, ejercer y reclamar su autoridad moral para mediar y dirigir el debate político parlamentario a partir de su última decisión?

Acabo como empecé, citando de nuevo a Groucho: «El secreto de la vida es la honestidad y el juego limpio... si puedes simular eso, lo has conseguido». Enhorabuena, señor Atutxa. (Y Llamazares, sin enterarse.)

El Concierto Económico y las diputaciones
EMILIO GUEVARA SALETA El Correo 16 Diciembre 2001

Lo que llamamos Euskadi es un deseo expresado por primera vez hace unos cien años y concretado en un sistema institucional hace apenas veintidós. Antes, desde hace siglos, sólo existían al sur de los Pirineos Navarra, Álava, Vizcaya y Guipúzcoa, cada una con sus instituciones forales. Estos son los territorios a los que pertenece lo que en la Constitución se reconoce y se denomina como derechos históricos. En 1979, alaveses, vizcaínos y guipuzcoanos decidieron, provincia por provincia y siendo necesaria la mayoría en cada una de ellas, aprobar el Estatuto de Autonomía e integrarse en la Comunidad Autónoma del País Vasco. Pero esta decisión no supuso en modo alguno que perdieran o que cedieran sus derechos privativos ni a la Comunidad Autónoma ni a ninguna otra institución. Muy al contrario, el Estatuto, tras reconocer en su artículo 2 que la integración en la Comunidad Autónoma es un derecho y no una obligación, afirmaba en el siguiente artículo 3 el derecho de los territorios históricos a conservar, o en su caso restablecer y actualizar, en el seno de la Comunidad, su organización y sus instituciones privativas de autogobierno. Por si alguna duda quedara, el artículo 37 señalaba, de manera inequívoca, que los órganos forales de los territorios históricos se regirán por el régimen jurídico privativo de cada uno de ellos, añadiéndose que lo dispuesto en el Estatuto no supondrá alteración de la naturaleza del régimen foral específico o de las competencias de cada territorio. Estos son los términos textuales del Estatuto votado en Álava, Vizcaya y Guipúzcoa. Ningún territorio vasco al integrarse voluntariamente cedió o traspasó sus derechos y sus competencias privativas. Al contrario, votó un texto en el que se ratificaba su total conservación y su intangibilidad. Este fue el pacto, esas eran la letra y el espíritu del mismo, esa fue la voluntad de los ciudadanos y esos siguen siendo los criterios y las reglas a respetar.

Entre las competencias privativas anteriores al Estatuto destaca el Concierto Económico, cuya esencia siempre ha consistido en un pacto por el que cada diputación foral ejercía en su territorio las competencias de orden tributario y recaudaba los impuestos concertados, pagando luego un cupo al ente político superior o supraterritorial. Era y es una figura integrada dentro del régimen jurídico privativo de cada territorio vasco. Pues bien, este sistema no cambia por la aprobación del Estatuto y la integración voluntaria en la Comunidad Autónoma, sino que sigue operando en su contenido esencial tanto frente al Estado como frente al Gobierno vasco. En efecto, según el artículo 41.2 siempre son las instituciones forales las que ejercen las competencias tributarias, y son ellas las que abonan cada una un cupo que integra el cupo global al Estado, y las que pactan o convienen también con la Comunidad Autónoma, como expresa el artículo 42.a) del Estatuto, su aportación a los gastos presupuestarios del País Vasco. No hay a mi juicio ningún precepto, ni en la Constitución ni en el Estatuto de Autonomía, que deba interpretarse o aplicarse necesariamente en el sentido de que el Concierto Económico con el Estado tiene que ser ineludiblemente uno solo y estar recogido en una sola ley. Más aún, la existencia de la Comisión Mixta está prevista en el Estatuto de Autonomía para el señalamiento de los cupos. Por tanto, si bien la aplicación e interpretación normalmente razonable es que la Ley del Concierto Económico sea una sola para los tres territorios históricos, no existe en la Constitución o en el Estatuto ningún obstáculo insalvable para la existencia de una Ley del Concierto Económico con Álava, otra con Vizcaya y otra con Guipúzcoa.

Lo que sí sería en mi opinión contrario a la disposición adicional primera de la Constitución, al Estatuto de Autonomía y al espíritu fundacional de la Comunidad Autónoma es que, por una falta de acuerdo en el seno de la Comisión Mixta, se produjera un bloqueo en la renovación del Concierto Económico y cualquiera de las tres diputaciones forales no pudiera concertar la renovación si los puntos de acuerdo con el Estado le parecen técnica y económicamente suficientes. El derecho originario y privativo de Álava, como el de Vizcaya o Guipúzcoa a negociar, pactar y disponer del Concierto Económico no puede quedar supeditado de tal modo a la voluntad del Gobierno vasco, o de cualquiera de las otras diputaciones, que el resultado final sea el vacío legal, la inseguridad o la pérdida del sistema. Estaríamos vulnerando ese principio fundamental del Estatuto por el que se prohíbe cualquier acto o interpretación del mismo que atente a la autonomía de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya, a su respectivo régimen jurídico privativo y a sus competencias, que en el caso del Concierto Económico son anteriores al Estatuto de Autonomía y expresan, mejor que cualquier otra, en la opinión ciudadana, la esencia de la foralidad.

A partir de este planteamiento, que siempre defendí como diputado general de Álava, quiero expresar mi opinión sobre lo que está sucediendo con la renovación del Concierto Económico. Comparto la tesis del diputado general de Álava de que la renovación del Concierto no puede depender de que se alcance antes un acuerdo entre el Gobierno central y el Gobierno vasco sobre el modo de participación directa de la instituciones vascas en la Unión Europea. Éste es un aspecto esencial del autogobierno vasco que necesariamente habrá de resolverse cuanto antes en forma satisfactoria, pero excede de lo fiscal o tributario, ya que tiene que ir referido a todas las materias en las que la Comunidad Autónoma tiene competencias exclusivas. No me parece constructivo y prudente poner en peligro la renovación del Concierto, con lo que ello supone, estableciendo como condición indispensable para el acuerdo el que exista otro previo sobre el sistema de participación directa en Bruselas, que, por cierto, en esta materia correspondería a las diputaciones forales. En lo que concierne a los aspectos técnicos y económicos, la experiencia enseña que jamás en la vida del Concierto dejó de existir acuerdo sobre los mismos, y nos ha ido muy bien.

En consecuencia, si durante el transcurso de la negociación la Diputación Foral de Álava, e igual la de Vizcaya y Guipúzcoa, con el refrendo de las juntas generales, llega al convencimiento de que los puntos de acuerdo ya existentes son suficientes para defender los intereses del territorio histórico, tendrá todo el derecho del mundo a exigir la firma con el Estado de ese nuevo Concierto Económico, opine lo que opine el Gobierno vasco. Si para ello hay que cambiar o aprobar determinadas normas de rango inferior a la Constitución y al Estatuto de Autonomía, que se cambien o que se aprueben, porque el único resultado contrario a aquellas leyes básicas sería uno en el que las diputaciones forales vascas no pudieran pactar el Concierto Económico como consecuencia de estrategias o de exigencias del Gobierno vasco, por muy legítimas que las mismas sean. Está muy de moda apelar a la voluntad de la sociedad, a la autodeterminación y a los ámbitos de decisión. Pues bien, en Euskadi los sujetos de ese derecho de autodeterminación, de existir el mismo, y los ámbitos de decisión son los territorios históricos y sus ciudadanos. Algunos deberían reflexionar muy seriamente sobre estas cuestiones, y preguntarse si no están provocando la confrontación y la desintegración institucional y territorial de la Comunidad Autónoma, ellos que dicen tener como seña y objetivo fundamental la construcción nacional.

Soberanía alavesa
JOSÉ LUIS AÑÚA AJURIA El Correo 16 Diciembre 2001

Cuando parecía asentada la democracia en España, cuando las autonomías empezaban a dar su juego en el variopinto paisaje de una nación, hasta entonces y desde siglos indisoluble en su unidad... entonces, por imperativo de riesgos posibles que percibimos muchos alaveses, nació Unidad Alavesa.

Conviene recordarlo, ya que nuestro impulso foral derivaba precisamente de eso, no era problema con España, sin la cual el fuero carece de sentido y de historia. Tampoco era problema de compaginar nuestro fuero con otros semejantes. La cuestión radicaba en la inevitable adulteración de lo que significaban históricamente los fueros, cuando surge, desde la nueva configuración nacional, la realidad de un centro de poder más próximo -que amagaba desdibujar nuestra propia identidad- que el que suponía la relación con la capital del reino.

Y desde ese recuerdo surge lo que enuncia este artículo. Es evidente que no soy un experto en derecho político ni tampoco soy emérito de ninguna famosa universidad. Simplemente procuro usar los términos frecuentes en la política actual con un sentido aproximado al que hoy dan esos expertos y esos políticos de profesión. Lo que intento hacer es un trasvase. Me explico.

Ahora que se nos llena la boca con esa noción, tan estudiada y repensada, que responde al nombre de soberanía. Y reivindicar una soberanía, aquí y ahora, como expresión de la secesión del País Vasco respecto a España, es fulminar, de una sola tacada, el genuino sentido de los fueros. Lo leí hace poco y entendí que, en el pensamiento del fundador del nacionalismo vasco, la existencia de los fueros presupone y exige la pertenencia a España. La independencia de Euskadi es incompatible con la existencia foral en España y, en consecuencia, en cualquier otra realidad.

Y por ahí va nuestra soberanía, modesta como todo lo alavés, en estos delicados momentos históricos. Nuestra soberanía, la que propiciamos, es una soberanía para mantener la foralidad. Por tanto, nada tiene contra España, y sí a su favor, ya que si nos imponen marcharnos, adiós al fuero, adiós a nuestra tradición, a nuestra Diputación Foral, a tantas instituciones alavesas que tienen ahí sus raíces y a tantos buenos usos y costumbres que son consecuencia de nuestra vieja historia. Eso sin añadir lo que nosotros siempre hemos sostenido y ahora se está poniendo de relieve: el riesgo de cercenar aún más la economía alavesa en beneficio de otras.

La cosa se entiende mejor si analizamos los hechos. Se habla, en el nacionalismo, de autodeterminación. Pero esto, según aclaración de parte, significa secesión o independencia de España. Edulcorado, suavizado para ir alarmando despacio, pero el resultado es la independencia. Como se trata de revestirlo de democracia, dicen que hay que reformar el Estatuto para incluir en él lo que llaman ámbito vasco de decisión. Y añaden que hay que reformar la Constitución, de la que deriva el Estatuto, para borrar lo de la unidad indisoluble, al tiempo que se asegura y reafirma -no sólo desde el nacionalismo radical, sino desde las juventudes nacionalistas que se dicen no radicales-, que en ese negocio hay algo indiscutible, irrenunciable y no negociable, a saber: la territorialidad en la que se incluye, como está mandado, a Navarra y a una porción de Francia. Una postura paradójica: todos hemos de ceder en el Estatuto y en la Constitución, pero desde la imposición de sus condiciones.

O sea que, con el punto de la democracia -del sentir de todos los vascos y las vascas, como nos acostumbran a hablar- se quiere llevar el agua al molino de la secesión con España.

Y aquí sitúo nuestra soberanía y nuestro ámbito alavés de decisión. No es otra cosa que un legítimo mecanismo de defensa ante la realidad dolorosa de un cuerpo social llamado Euskadi, enfermo de ambigüedades y deslealtades, que pretende volatilizar nuestros fueros separándonos de la fuente de los mismos que no es otra cosa que España.

Entiéndase, pues, bien ajustado, lo que nosotros queremos expresar en el eslogan que preside el V Congreso ordinario de nuestro partido: ‘soberanía alavesa’.

Porque hay ejemplos, bien recientes, de que nuestro propósito puede ser muy útil para clarificar, hablando en términos de ayer mismo, lo que supone el actual concierto económico que tan bien funcionó cuando los alaveses íbamos solos. No se trata de ir contra nadie ni, mucho menos, de ofender a nadie. Se trata de asegurar nuestra foralidad e independencia y para eso queremos muchos alaveses ser soberanos. No es ninguna pataleta, a no ser que así califiquemos lo que el nacionalismo vasco está haciendo, con su habitual habilidad de esconder la baza final hasta que sea procedente. Nuestra pataleta es el efecto necesario de lo que significa romper con España. Lo dicho: sencillamente buscamos, desde el lenguaje y las palabras hoy en uso aquí, mantener nuestra histórica foralidad, atemperando con ello, por una parte, la saludable tensión con la administración española, y por otra parte, la sofocante presión que sentimos muchos alaveses con las proposiciones, sin historia y sin futuro, que nos están llegando y atosigando, desde un nacionalismo que ni siquiera reconoce hoy a algunos próceres alaveses que militan en ese partido.

El pensamiento Arana / Arzallus
Sabino ARANA La Razón 16 Diciembre 2001

«Sin tesoro, sin patriotismo en los gobernantes, sin fe en los súbditos, sin moralidad, sin disciplina, sin fuentes de riqueza, y exento el pueblo de laboriosidad, de cultura y aún de civilización, viene a ser la decadente España la nación más atrasada de Europa: la irrisión del mundo entero. Tanto nosotros podemos espera más de cerca nuestro triunfo, cuanto España se encuentre más postrada y arruinada. Si nos pusieran de un lado la muerte total y absoluta de Bizkaya, esto es, la extinción de su raza y de su lengua y la desaparición de todo escrito y de toda memoria referente a sus leyes e historia y hasta de su mismo nombre, y del otro una Bizkaya maketa, independiente y regida por las leyes de nuestros padres, poseedora de nuestra lengua y heredera de nuestra historia, optaríamos por lo primero».

Cruzando la «muga»
La Voz de Galicia inicia una serie de reportajes sobre la influencia del terrorismo y el independentismo vasco en Francia
La Voz 16 Diciembre 2001

Vera de Bidasoa es un pueblo navarro que vive y piensa en vasco. Sus bares cuelgan banderas del Athletic y de la Real en vez de las de Osasuna, se lee el Diario Vasco en lugar del Diario de Navarra y en las tabernas se oye música de trikitixa. Vera es además un lugar donde la política se vive de forma apasionada, donde las pancartas pidiendo la vuelta de los presos a Euskal Herria jalonan las farolas de la calle principal, hay huchas en los bares para fincianciar a Segi y buzones para escribir a los presos de ETA. En el colegio Rikardo Baroja se puede ver una pancarta que llama enemigo del pueblo al gobierno de UPN.

«Vera ante todo es un pueblo contrabandista». El que habla es Jon Abril, responsable de Cultura del ayuntamiento, en manos de EH. Tras la Guerra Civil, la difícil vida del caserío y la proximidad de la frontera hicieron de Vera el lugar de paso de todo el contrabando francés. «Eso se nota en la gente, en el carácter. Hasta hace cuatro días, la mitad del pueblo se sentaba con los guardias civiles a jugar a las cartas para que la otra mitad pasara la mercancía del otro lado», cuenta Jon, que tuvo un proceso abierto en la Justicia por filmar un coche de la policía.

Los pasos abiertos por los contrabandistas de entonces sirvieron a los mugalaris de ETA para pasar a sus militantes de un lado al otro de la frontera. Son zonas poco vigiladas. Vera y la comarca se convirtieron así en un lugar estratégico para la banda. Su importancia se mantiene casi hasta hoy. En marzo, dos de sus concejales fueron arrestados y acusados de pertenecer al aparato de mugas de ETA.

En camino
El Col d''Ibardin es el paso fronterizo más cercano a Vera. A él se llega por seis kilómetros de curvas de herradura que ponen a prueba la potencia del coche. Lo dejamos a la izquierda. Tomamos una de las sendas cercanas al macizo de La Rhune, un pico que se levanta más de 900 metros desde casi el nivel del mar. Es un paso histórico para los etarras. Poco vigilado, cercano a un funicular, con acceso fácil desde el lado francés y con poblaciones cercanas para refugiarse. En la cima del monte hay incluso algunos restaurantes.

El camino se encrespa. Serpenteamos entre las hayas y esquivamos las zonas más difíciles. Nos falta el aire. Nos da por pensar en los etarras que cruzaron por aquí de noche cargados de explosivos y armas. Un suicidio. Entendemos porque, según cuentan, los mugalaris los atiborraban de concentrados de glucosa. Alguien recuerda la película de Imanol Uribe La fuga de Segovia: los presos huidos de ETA intentan cruzar la frontera por el monte y son capturados por la Guardia Civil. La niebla, aunque leve, nos hace sentirnos furtivos. Casi tememos que policías de tricornio y capa nos den el alto y no sepamos qué decir. Tras un rato de ascensión estamos ya en el lado francés. A lo lejos dejamos el paso de Ibardin, la carretera, la entrada oficial en Francia. A nuestros pies se extiende Askain. Más allá queda el mar y San Juan de Luz, nuestro destino, el primer lugar de refugio de los etarras. Pero esa es ya otra historia.
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