AGLI

Recortes de Prensa     Martes 18 Diciembre  2001
#Atutxa sigue con sus maniobras
Impresiones El Mundo 18 Diciembre 2001

#Las trampas de Atucha
Editorial La Razón 18 Diciembre 2001

#El reloj de Cámpora
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 18 Diciembre 2001

#Presión policial
Enrique de Diego Libertad Digital 18 Diciembre 2001

#Aprobado el polémico proyecto de autonomía para Córcega en el Parlamento francés
Efe Libertad Digital 18 Diciembre 2001

#La cara y la cruz
JOSÉ LUIS ZUBIZARRETA El Correo 18 Diciembre 2001

#Boadella: "Con todas las historias de nacionalismos, cae una nevada y se bloquea el país"
Efe  Libertad Digital 18 Diciembre 2001

Atutxa sigue con sus maniobras
Impresiones El Mundo 18 Diciembre 2001

Lejos de intentar resolver con la negociación y el diálogo el grave problema que tiene el Gobierno vasco al no poder tramitar su proyecto de Presupuestos, el presidente del Parlamento, Juan María Atutxa, sigue retorciendo el Reglamento de la Cámara. Ayer amenazó a los grupos de la oposición, que se niegan a asistir al Pleno tras la maniobra de aprobar la votación de las tres enmiendas por separado, con utilizar el quórum reducido para poder sacar adelante los Presupuestos. Sería el colmo. Atutxa ya ha forzado suficientemente sus poderes al convocar plenos, como el de hoy, sabiendo que no habrá suficientes diputados en la Cámara. Si el lehendakari quisiera, como dice, que PP y PSOE vuelvan al Parlamento, lo tiene muy fácil. Que abra una negociación sobre los Presupuestos que él ha enviado a la Cámara por su cuenta sin tener la mayoría necesaria para aprobarlos.

Las trampas de Atucha
Editorial La Razón 18 Diciembre 2001

Las trampas o artimañas sobre los reglamentos desplegadas por el presidente del Parlamento Vasco, Juan María Atucha, para intentar evitar por todos los medios una derrota nacionalista en el debate de los Presupuestos de la Comunidad autónoma, dicen mucho más que cualquier discurso acerca de la situación real del Gobierno de Ibarreche. Quienes, en las pasadas elecciones autonómicas, hablaron de gran derrota para el Partido Popular (que paradógicamente vio crecer sus votos de forma espectacular), y el PSOE, y de arrolladora victoria nacionalista, tienen hoy expresada otra realidad muy distinta en la Cámara de Vitoria.

Era entonces impensable que la figura de Atucha, que ganó prestigio como consejero del anterior Gobierno vasco, pudiera devaluarse hasta el punto en que lo ha hecho para salir en defensa del proyecto del Gobierno de su partido. Nunca, en una asamblea democrática se había producido el escándalo que ahora se vive en la del País Vasco, donde un presidente busca y rebusca en reglamentos y anotaciones al margen para torcer el espíritu que los inspiró y pasar por la puerta falsa la cuentas del dinero público.

La maniobra es ante todo una burla al proceso democrático de constitución y funcionamiento parlamentario, donde el número de escaños refleja el mandato de los electores. Y son ellos quienes determinaron que el PNV, EA e IU no tengan la mayoría suficiente de diputados para actuar con la impunidad que les permitía el apoyo de los amigos de Eta.

El reloj de Cámpora
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 18 Diciembre 2001

Se puede discutir sobre la manera idónea de votar las enmiendas a la totalidad, si juntas o por separado, como se puede dilucidar si el porcentaje mínimo para tener representación parlamentaria debe fijarse en el 5% o en el 3%. También se podría negociar cuál es el mejor sistema para traducir la representación del voto popular, si el mayoritario, el proporcional puro, el corregido por la ley d’Hont o el de compromisarios que se utiliza en las presidenciales norteamericanas. Todos los sistemas apuntados son igualmente legítimos porque todos son convenciones democráticas, reglas de juego aceptadas por las partes.

El problema es que las reglas de juego que aplica en el Parlamento vasco Juanmari Atutxa son flácidas y las cambia cada vez que lo necesita su partido. El Parlamento que preside Atutxa rebajó el límite de la representación parlamentaria al 3% en vísperas electorales, con el fin de asegurar la presencia de Izquierda Unida y su apoyo a la coalición PNV-EA. Madrazo y sus chicos no habrían necesitado la rebaja, pero eso entonces no se sabía. Fue Atutxa quien aplazó la constitución de comisiones parlamentarias para dar tiempo a que su partido cerrase el acuerdo que negociaba con EH. Gracias a él, el Gobierno de Ibarretxe tiene en las comisiones la mayoría absoluta que no le dieron los electores y de la que carece en la Cámara.

Esta vez ha cambiado el criterio que venía rigiendo durante los últimos trece años para votar las enmiendas a los presupuestos, en la creencia de que el Parlamento es un lugar donde el Ejecutivo examina las cuentas de la oposición, en vez de rendir las propias. Y la oposición, como ha dicho sagazmente Juanjo Ibarretxe, lo que quiere es «derrumbar al Gobierno», como si el gabinete fuera las murallas de Jericó. ¡Habrase visto! Ha sido también Atutxa quien ha pisado el reglamento al negarse a reunir a la Junta de Portavoces, aún cuando le obligaba el requerimiento de dos grupos parlamentarios.

El lehendakari, campeón del diálogo que el año pasado se negó a debatir en el Parlamento la prórroga de los presupuestos, acusaba al PP y al PSE de actuar con «fariseísmo y doble moral» por haber coincidido en el boicot con Batasuna. ¿Se le habrá olvidado que el 27 de diciembre de 2000 no se pudo constituir la Comisión de Víctimas del Terrorismo aprobada en pleno porque el PNV, EA, IU y EH boicotearon la comisión para impedir el quórum? ¿Qué es fariseísmo, me preguntas, clavando en mi pupila tu pupila azul? ¿Qué falta le hacen a este hombre la memoria, la mayoría o la capacidad de pacto, si tiene a Atutxa interpretando el reglamento?

Para encontrar un precedente a este Bertrand du Guesclin parlamentario habría que remontarse a Héctor Cámpora, el guarda de la Casa Rosada, mientras Perón preparaba su vuelta. En los primeros 70 se contaba como chiste el siguiente diálogo entre ambos: «Camporita, ché, ¿qué hora tenés?», a lo que el interpelado respondía: «la que vos querás, Mi General». La diferencia entre el reglamento del presidente Atutxa y la liberalidad horaria del presidente argentino, es que el reloj de Cámpora era suyo. Bueno, supongo.

Presión policial
Enrique de Diego Libertad Digital 18 Diciembre 2001

No es una certeza, es una hipótesis; pero las detenciones en España podrían estar relacionadas con las efectuadas recientemente en Francia. Tampoco parece casual que en un control de la Guardia Civil dos etarras huyan despavoridos abandonando un coche bomba y armamento. Por lo menos, los huidos tenían la convicción de que las Fuerzas de Seguridad estaban sobre aviso. El panorama viene marcado por la presión policial. La propia banda acusa el golpe cuando califica de tiroteos “fortuitos” sus choques con la Policía francesa, haciendo aflorar la evidencia: sin el santuario francés, la banda terrorista no puede sobrevivir en términos operativos.

De hecho, han descendido los atentados y han aumentado de manera sensible las detenciones, lo que sitúa el balance del ministro del Interior, Mariano Rajoy, en un tono claramente positivo, incluso situándolo en la estela de políticas puestas en marcha durante la etapa de Jaime Mayor Oreja.

No se insistirá lo suficiente en el cambio de panorama que representa como trágica clarificación el 11 de septiembre. Se han acabado internacionalmente las medias tintas, las confusiones y el crédito a los discursos legitimadores a lo Arzalluz y a lo Tusell. Se ha incrementado la colaboración internacional y se han puesto bases jurídicas sólidas para evitar las zonas de nadie. Como se recordará, la banda terrorista ETA llegó a la tregua ante el acoso al que estaba siendo sometida, aunque luego el PNV le dio un balón de oxígeno con su cobertura política. Por esta senda, los terroristas se verán obligados a idéntica medida, aunque se puede profetizar que el PNV intentará manipular esa necesidad para intentar dar el salto en el vacío a la independencia.

Falta en esta presión una medida de pura lógica: reconocer en el ordenamiento jurídico la evidencia de que Batasuna es igual a Eta, igual de ilegal.

Aprobado el polémico proyecto de autonomía para Córcega en el Parlamento francés
La Asamblea Nacional francesa ha dado luz verde este martes al polémico proyecto de ley de autonomía limitada para Córcega. El texto ha quedado aprobado por un margen muy reducido comparado con los apoyos cosechados en primera y segunda lectura, en un hecho calificado de excepcional.
Efe Libertad Digital 18 Diciembre 2001

Han hecho falta dos votaciones hoy para que la cámara de diputados, controlada por la izquierda plural, autorizara al proyecto, después de que varios diputados alegaran que no habían tenido tiempo de votar en el primer escrutinio. En la primera vuelta, el proyecto recibía 213 votos a favor, 201 en contra y 56 abstenciones, y en la segunda y definitiva, 249 votos a favor, 228 en contra y 48 abstenciones.

La futura norma recoge parte del resultado de las negociaciones del Gobierno del socialista Lionel Jospin con los miembros de la Asamblea regional corsa, nacionalistas incluidos. La clara disminución del apoyo a un proyecto, que la oposición de derecha ya ha anunciado que llevará ante el Consejo Constitucional, se produce sobre el trasfondo del recrudecimiento de la violencia en la conflictiva isla mediterránea, la retirada del apoyo de los nacionalistas al diálogo con el Gobierno y la perspectiva de las elecciones presidenciales y legislativas del próximo semestre.

La propuesta da a la Asamblea corsa el poder de adaptar ciertas leyes y reglamentos bajo el control del Parlamento francés, prevé la enseñanza generalizada (no obligatoria) de la lengua corsa en las escuelas, y ventajas fiscales para las pequeñas y medianas empresas. Pero, en contra de la versión original, no abrirá la puerta a la urbanización del litoral de la Isla de la Belleza. La eliminación de ese artículo ha suscitado las iras del presidente del Parlamento autonómico, el centroliberal José Rossi.

La cara y la cruz
JOSÉ LUIS ZUBIZARRETA El Correo 18 Diciembre 2001

La crisis que vive estos días el Parlamento vasco ha puesto al descubierto dos problemas de muy distinta naturaleza. El primero, común a casi todos los regímenes parlamentarios, afecta a las relaciones que deben darse entre los partidos que sostienen al gobierno y los de la oposición. El segundo, propio de nuestra peculiar situación política, se refiere a las actitudes que los partidos democráticos, sean del gobierno o de la oposición, quieran o deban adoptar hacia esa formación anómala que se llama Batasuna. Cada uno de estos problemas, aunque inevitablemente se entremezclen, merece un análisis separado.

Por lo que se refiere al primero, las democracias parlamentarias han desarrollado normas que tienden a sobreproteger la estabilidad de los gobiernos, procurando, a la vez, que no se cercenen en demasía los márgenes de maniobra que han de garantizarse a la oposición. Así, con el fin de preservar ese difícil equilibrio entre deseable estabilidad gubernamental y pleno ejercicio de los derechos de la oposición, los reglamentos parlamentarios han optado por favorecer a los gobiernos a la hora de constituirse y mantenerse, y por limitar, en cambio, su capacidad de movimiento a la hora de desarrollar la acción gubernamental.

El Parlamento vasco sigue esta misma pauta. Así, cuando de la constitución o el mantenimiento del gobierno se trata, permite que éste se constituya incluso con mayoría simple, pero impide que sea derribado con esa misma mayoría de la oposición. Lo vimos en la moción de censura de la pasada legislatura. Más aún. Para hacer más difícil el derrocamiento irresponsable del gobierno, el Reglamento impone la llamada moción de censura constructiva, según la cual los partidos de la oposición, si quieren provocar una alternancia gubernamental dentro de una determinada legislatura, no sólo deben conformar una mayoría absoluta de rechazo, sino que tienen que ponerse de acuerdo sobre un único programa y un único candidato alternativos. Es ésta, por así decirlo, la cara de la moneda reglamentaria vista desde la perspectiva gubernamental. El Reglamento sobreprotege al gobierno en aras de la estabilidad.

No ocurre lo mismo cuando el gobierno, una vez constituido, debe comenzar a actuar. La sobreprotección parlamentaria de que goza se mitiga entonces a favor de la oposición. Cuando de la actuación del gobierno se trata, el Parlamento tiende a limitarla, más que a favorecerla, de manera que se evite al máximo cualquier tentación de avasallamiento gubernamental. Es la cruz de la misma moneda reglamentaria. Así ocurre, además de en ciertos acuerdos parlamentarios para el nombramiento de cargos institucionales, en la ley anual de presupuestos, que constituye la base por antonomasia de la acción del gobierno. Frente al modelo sobreprotector y casi blindado que debe seguir la moción de censura constructiva, la pauta que rige en el caso de la devolución de los presupuestos al gobierno ofrece mayor margen de maniobra a la oposición. Así, para lograr el rechazo de los presupuestos, la oposición no está obligada a alcanzar un acuerdo mayoritario previo sobre otros presupuestos alternativos, sino que el Reglamento le permite una actitud, por así decirlo, más obstruccionista y destructiva. Basta con que los partidos de la oposición, si tienen mayoría suficiente, coincidan en su devolución para que sean rechazados, independientemente de las razones que cada partido opositor esgrima para justificarlo. La responsabilidad de hacer aceptables los presupuestos es, por tanto, del gobierno, no de la oposición, que se limita a juzgarlos. Tal es la lógica de la ahora controvertida votación única. Es el límite democrático que el Reglamento impone al gobierno para que éste, incluso si está legalmente constituido y no puede ser derribado, actúe sin avasallar a una oposición mayoritaria.

En este sentido, la interpretación progubernamental que el presidente del Parlamento ha dado a la norma de tramitación de la Ley de Presupuestos, al transformar la votación única sobre su devolución en votaciones fragmentadas sobre enmiendas alternativas de la oposición, distorsiona el equilibrio parlamentario. Pretende aplicar a las actuaciones del gobierno el mismo modelo que rige para su mantenimiento y convierte, de hecho, el procedimiento de devolución de los presupuestos en el de una moción de censura encubierta. Para mejor entender el embrollo, podríamos recurrir a la metáfora del ‘retrato’ que tanto se ha utilizado estos días. Se ha dicho, en efecto, que la fragmentación de la votación única, tal y como prevé el reglamento, en diversas votaciones, según el número de enmiendas presentadas, persigue el que cada partido de la oposición se retrate en cuanto a sus verdaderas intenciones. Pues bien, tal pretensión, por bienintencionada que sea desde el punto de vista político, sobrepasa los límites jurídicos del Reglamento. Este exige, efectivamente, que los partidos de la oposición se retraten juntos en su rechazo del presupuesto, pero de ninguna manera impone que, además de juntos, se retraten abrazados. Esto es, sin embargo, lo que la nueva interpretación pretende y en ello está precisamente su desmesura: en exigir de la oposición, para que se retrate, la adopción de una pose política que la norma reglamentaria no prevé.

Con esta pose política enlaza precisamente el segundo problema que hemos distinguido al principio y que se refiere a las dificultades que Batasuna plantea a todos los demás partidos, sean del gobierno o de la oposición, con su mera presencia en el Parlamento. El problema, estrictamente político esta vez, consiste en que, contando como cuentan los escaños de Batasuna en el cómputo global, parece razonable que, habida cuenta del déficit democrático que afecta a esta formación en virtud de sus vinculaciones con la violencia, se quiera buscar una fórmula pactada para que el Parlamento pueda funcionar ‘como si’ aquellos escaños no existieran. Tal fórmula resulta, sin embargo, muy difícil de elaborar y más difícil aún de aplicar. Porque, por mucho que se quiera proceder en el Parlamento ‘como si’ Batasuna no existiera, el hecho incontrovertible y difícilmente soslayable es que existe, vota y suma sus escaños hasta computar los 75 sobre los que el Reglamento calcula las mayorías, sean simples, absolutas o cualificadas. La realidad es ésa, y en ella se basa también la tentación que acecha a todos los partidos, pertenezcan al gobierno o a la oposición, de sumar a los suyos los escaños de Batasuna según la conveniencia política. Ocurrió en la anterior legislatura y ocurre en ésta, sólo que con los papeles invertidos entre el gobierno y la oposición. No parece, por tanto, existir otra fórmula para evitar la distorsión que representa Batasuna como no sea la de conformar mayorías absolutas para constituir gobiernos en esta Comunidad. De hecho, es la fórmula que había venido aplicándose durante años en el país gracias a las coaliciones transversales entre partidos nacionalistas y constitucionalistas y que se ha abandonado en esta y en la anterior legislatura. Ahora estamos pagando las consecuencias de, en mi opinión, tan irreflexivo proceder.

Boadella: "Con todas las historias de nacionalismos, cae una nevada y se bloquea el país"

El dramaturgo Albert Boadella afirmó este martes en Oviedo que el nacionalismo provoca "una falta de visión de la realidad" y que los ciudadanos tiendan a ver "el país que uno desearía, pero no el que tiene" y puso como ejemplo la situación creada en Cataluña ante la ola de frío sufrida en los últimos días.
Efe  Libertad Digital 18 Diciembre 2001

Para Boadella, "con todas las historias de federalismos y nacionalismos, Cataluña por aquí y Cataluña por allá, cae una nevada de dos palmos y se bloquea el país" y consideró que solucionar estar situaciones y hacer "bien" las cosas "es la auténtica política", pero "todo el mundo está preocupado por una especie de idealismos decimonónico, que conllevan una falta de visión de la realidad".

El director teatral hizo estas afirmaciones durante una conferencia de prensa que ofreció antes de pronunciar una conferencia titulada "Memorias, un género de psicoanálisis gratuito" dentro del ciclo "Conversaciones literarias" organizado por la Universidad de Oviedo.

El fundador del grupo Els Joglars afirmó ser "optimista" respecto a la posibilidad de que en la sociedad "se imponga la razón" y se supere esa "especie de nostalgia feudal o tribal" que representan los distintos nacionalismos, incluido el español, que "como era de esperar ha vuelto a resurgir".

A su juicio, España era hace unos años "un país fantástico en el que los símbolos, como llevar una bandera española en el coche, era patrimonio de una derecha muy facha" e ironizó sobre la posibilidad de que iniciativas como la moneda única europea "ayuden un poco" a superar las tensiones creadas por los distintos nacionalismos.

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