AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 22 Diciembre  2001
#El PSOE y el futuro del País Vasco
Edurne URIARTE, profesora de Ciencia Política de la UPV ABC 22 Diciembre 2001

#El órdago de Redondo
Editorial La Razón 22 Diciembre 2001

#LA DIMISION DE REDONDO, PRUEBA DE FUEGO PARA ZAPATERO
Editorial El Mundo 22 Diciembre 2001

#Nicolás Redondo
Luis María ANSON La Razón 22 Diciembre 2001

#Órdago a la grande
Miguel Ángel Rodríguez La Razón 22 Diciembre 2001

#Con la toalla encima
Charo ZARZALEJOS ABC 22 Diciembre 2001

#Nicolás Redondo o la alternativa
GERMAN YANKE El Mundo 22 Diciembre 2001

#El punto de partida
TONIA ETXARRI El Correo 22 Diciembre 2001

#La alternativa en entredicho
Carlos María de Urquijo Libertad Digital 22 Diciembre 2001

#Dimisión inesperada
Editorial El Correo 22 Diciembre 2001

#La sala cuarta ataca de nuevo
Editorial La Razón 22 Diciembre 2001

#Otra vez la Sala de “puertas abiertas”
Maite Cunchillos Libertad Digital 22 Diciembre 2001

#Corrupción
ROSA REGÀS El Correo 22 Diciembre 2001

#Redondo presenta su dimisión irrevocable ante el acoso pro nacionalista y la falta de apoyo del PSOE
Esther L. Palomera - Madrid.- La Razón 22 Diciembre 2001

#Entrevista con Redondo: «Si del debate en el PSE sale la asunción del discurso nacionalista, será Elorza quien dirija el partido»
BILBAO. M. Alonso ABC 22 Diciembre 2001

#Un grupo de desconocidos quema por completo el Palacio de Justicia de Elorrio
EFE  Bilbao El País 22 Diciembre 2001

#Francia y Alemania bloquean el último plan sobre la patente europea que plantea el inglés para todos
BRUSELAS. Alberto Sotillo corresponsal ABC 22 Diciembre 2001

#La venta de libros en catalán pierde más de 1.300 millones
Redacción - Barcelona.- La Razón 22 Diciembre 2001

El PSOE y el futuro del País Vasco
Por Edurne URIARTE, profesora de Ciencia Política de la UPV ABC 22 Diciembre 2001

NICOLÁS Redondo ha dimitido porque ha dicho sentirse solo y sin respaldo. Ha hablado del Partido Socialista de Euskadi, pero, probablemente, Nicolás Redondo pensaba igualmente en el PSOE. Porque las tribulaciones a las que se enfrenta el Partido Socialista de Euskadi son las tribulaciones de todo el PSOE. Y, sin éstas últimas, ni se entendería la crisis del socialismo vasco ni tampoco los sentimientos de soledad de Nicolás Redondo.

La dimisión de Nicolás Redondo pone en evidencia los problemas del socialismo vasco, pero su trascendencia va mucho más allá del conflicto interno de un pequeño partido regional. Porque la forma en que se resuelva la gran interrogante que ha abierto esta dimisión va a mostrarnos dos elementos de enorme importancia para toda España. Primero, sabremos cuál es la concepción que realmente tiene el PSOE sobre la respuesta al nacionalismo disgregador y rupturista. Segundo, también sabremos si el País Vasco queda definitivamente a merced de ese nacionalismo disgregador, o si la mitad del electorado que apuesta por el constitucionalismo puede realmente esperar una alternativa al nacionalismo.

El PSOE se ha mostrado en los últimos años incapaz de articular una alternativa coherente y cohesionada, no sólo a la deriva del nacionalismo vasco hacia el radicalismo y el independentismo, sino también a la eterna insatisfacción del nacionalismo catalán, a la radicalización del gallego o a la eclosión de toda suerte de regionalismos. Hay unos condicionantes históricos que explican estos problemas. Pero cuando el PSOE pierde las elecciones generales de 1996 y el PP comienza a articular esa respuesta, a los condicionantes históricos se suma la obsesión por diferenciarse del PP. Y esta obsesión le lleva al PSOE, no a una respuesta diferente, sino al enrocamiento en las posiciones del pasado, en las posiciones de la izquierda de la transición.

La esperanza de que José Luis Rodríguez Zapatero sacara al PSOE de ese ensimismamiento en el pasado se diluye lentamente. Cuando el PP comenzó a hablar de patriotismo constitucional, la reivindicación de Zapatero de la introducción del término en España, nos hizo pensar que el PSOE comenzaba a hablar otro lenguaje. Pero, pronto, el interés por el patriotismo constitucional se transformó en acusaciones al PP de vuelta al franquismo y de «rancio nacionalismo español». Una vez más, la obsesión por diferenciarse del PP, justamente en lo único en lo que el PSOE no debería diferenciarse, es decir, en la defensa de los intereses fundamentales de España, ha llevado al PSOE a su discurso del pasado, que es, al fin y al cabo en la actualidad, el discurso de los nacionalismos periféricos.

Y el fantasma de Felipe González se revela cada día más nítido en las espaldas de José Luis Rodríguez Zapatero y vacía de sustancia real sus pretensiones de cambio y de superación del pasado. Porque la defensa de los pactos con los nacionalistas es el discurso de Felipe González, no sólo porque es el discurso de un pasado en que este líder se ha anclado, sino porque muestra la estrategia de González y del sector del partido que representa de diferenciación del PP por encima de cualquier otra consideración sobre los intereses de España.

Son las tesis de González las que precisamente plantea la oposición a Nicolás Redondo en el País Vasco. Se sustentan en tres elementos: 1) el PSE debe diferenciarse del PP, 2) es preciso volver a pactar con los nacionalistas, y, 3) debemos seguir encontrando nuevas fórmulas para satisfacer a los nacionalistas, sean los derechos históricos, el debate sobre la autodeterminación o el federalismo asimétrico.

Por detrás de ese discurso planean otros elementos que muestran la cara más anquilosada, más antigua y trasnochada del socialismo. Es ahí donde pervive el complejo frente a los nacionalismos, esa mezcla de sentimiento de culpa por el pasado franquista que algunos socialistas parecen querer seguir expiando, y, sobre todo, ese sentimiento de inferioridad frente a ese nacionalismo que representa a los sectores dominantes y a lo políticamente correcto de sus sociedades. Junto al complejo, la incapacidad de renovación de esos viejos aparatos de partido demasiado acostumbrados a vivir del poder de las instituciones, que en el País Vasco es el poder que viene del pacto con los nacionalistas.

Nicolás Redondo hizo una apuesta por acabar con todo eso, por representar un nuevo socialismo, y su dimisión es quizá la apuesta más radical y definitiva por ese cambio. Porque coloca al PSE, pero también al PSOE, ante la necesidad de tomar una senda clara para el futuro del País Vasco. Y en esa senda no caben posturas intermedias o ambiguas. El acercamiento al nacionalismo que propugnan los críticos de Redondo es el acercamiento a un nacionalismo que cuestiona la Constitución y el Estatuto y que reivindica la vía de la independencia para el País Vasco. Porque ése es el único nacionalismo que existe en estos momentos en el País Vasco.

Nicolás Redondo defiende el autonomismo y una alternativa de gobierno diferente a la que ha dominado desde el inicio de la democracia en el País Vasco. Redondo defiende la posibilidad de formación de otra mayoría liderada por constitucionalistas, que traslade al Gobierno el sentir de esa mitad sociológica del País Vasco eternamente postergada en las instituciones vascas. Y esto es fundamental, porque la normalización política del País Vasco vendrá, en primer término, del fin del terrorismo, pero, en segundo lugar, sólo será real cuando haya una nueva mayoría en el poder. Esa alternancia no se ha producido hasta ahora, y no será posible con un socialismo nuevamente entregado al PNV y dispuesto a perpetuar eternamente el poder nacionalista.

En este contexto, la resolución del congreso extraordinario al que se enfrenta el socialismo vasco tendrá una gran importancia para el País Vasco y para toda España. Es una responsabilidad del PSE, pero también de todo el PSOE, que tendrá que clarificar si está dispuesto a sostener la posibilidad de una alternativa en el País Vasco, y si su respuesta a la insatisfacción permanente de los nacionalismos es la cesión y el mimetismo con el discurso nacionalista o está basada en un nuevo concepto de una España plenamente democrática, descentralizada y plural en la que ya no cabe la eterna comprensión hacia el nacionalismo desestabilizador, muy especialmente el vasco.

El órdago de Redondo

Editorial La Razón 22 Diciembre 2001

Abandonado por el delicuescente liderazgo del PSOE, acosado por el sector pro-PNV en su formación regional e interferido por el federalismo de Maragall, Nicolás Redondo Terreros, secretario general de los socialistas vascos, ha decidido echar un órdago a la grande y presentar su dimisión irrevocable. Con ella, abre paso a un congreso extraordinario en el Partido Socialista de Euskadi, al que se presentará el propio Redondo, y que tendrá que decidir si apoya su línea constitucionalista y de resistencia al nacionalismo hegemónico en colaboración con el PP, o la cambia por una posición proclive al pacto con ese nacionalismo.

La dimisión de Redondo nace, por tanto, de la progresiva soledad y falta de respaldo de su partido como institución, lo que ha permitido que se dinamite en parte su línea política desde dentro. Obviamente, no todo lo que ha hecho Redondo puede calificarse de acierto, pero sus errores «formales» no están en el fondo del problema que divide a los socialistas vascos. El asunto radica en la diferente concepción política y en el dispar análisis de la realidad vasca: mientras Redondo se ha colocado sin fisuras en el lado de los que consideran como prioridad el aislamiento del terrorismo y de todos aquellos que lo apoyen, lo comprendan o lo utilicen (los que se reunieron en el Pacto de Estella), sus críticos entienden que el futuro del PSOE vasco pasa por tender la mano al PNV y aislar al PP.

En ese grupo se sitúan personas como Odón Elorza o Jesús Eguiguren y, en general, el sector gipuzcoano del PSE-PSOE. Un sector que añora la época en que los socialistas vascos compartían gobierno (y también sus cargos y prebendas) con el PNV, y que quieren reeditar aquel pacto, sin que sea obstáculo para ello la derivación soberanista del partido de Arzallus e Ibarreche. De hecho, en ese grupo se han oído voces a favor del referéndum de autodeterminación que propugna el PNV. El argumento que utiliza el grupo «anti-Redondo» es que la alianza con el PP perjudica sus intereses electorales. Fue la línea que Felipe González planteó en la campaña y es la que prefiere una entente con los nacionalistas antes que siquiera rozarse con la formación de Aznar.

Sin embargo, la relación entre el PSOE y el PP vascos, entre Redondo y Jaime Mayor, no fue fruto de la identificación ideológica sino de la necesidad ética: la de defender a los sectores oprimidos por el nacionalismo rampante, la de proteger a las víctimas de Eta, la de enarbolar la bandera constitucional frente a las aspiraciones secesionistas. Con esta actitud, que no beneficiaba a sus intereses personales sino a la de la mitad de los ciudadanos vascos, cercenados en sus derechos y en sus libertades, y amenazados por las balas del terrorismo y por la bota del nacionalismo, Nicolás Redondo Terreros demostró una gran altura moral.

Pero, incomprensiblemente, la dirección socialista le ha dejado a los pies de los caballos, mientras los intereses de algunos de sus conmilitones vascos y la influencia de los federalistas asimétricos catalanes se crecen ante el aparente «dontancredismo» de Zapatero. Y sería gravísimo que esta pasividad respondiera a un asunto de fondo más grave: el seguidismo en este terreno, como en el asunto de Marruecos, de las posiciones de Felipe González, empeñado patológicamente en su animadversión al PP y dispuesto por ello a pactar hasta con el diablo.

La decisión la tendrán ahora los militantes vascos, pero la honradez y valentía de Redondo no deberían ser olvidadas por ellos.

LA DIMISION DE REDONDO, PRUEBA DE FUEGO PARA ZAPATERO
Editorial El Mundo 22 Diciembre 2001

La dimisión de Nicolás Redondo Terreros como secretario general del PSE ha tenido como detonante la negativa de la Ejecutiva del partido a respaldar su documento programático para una Conferencia Política que los socialistas vascos iban a celebrar en febrero. Pero es evidente que el acoso contra el líder del PSE por parte del sector crítico comenzó el día después de las elecciones del 13 de mayo. El relativo fracaso en las urnas de la estrategia de Redondo, basada en plantar cara al PNV y en el pacto antiterrorista firmado con el PP, impulsó a los críticos básicamente los socialistas guipuzcoanos y el presidente del partido, José María Benegas, a moverle la silla. Redondo ha aguantado el embate hasta que ha creído llegado el momento de forzar un Congreso extraordinario para medir las fuerzas de cada uno. El mismo confiesa hoy en EL MUNDO que se sentía «como un jabalí al que los perros no paran de moderle las patas».

Esta renuncia, sin embargo, tiene su oprigen en la eterna convivencia en el seno del PSE de dos sectores cuyas estrategias son difíciles de conciliar si no contrapuestas. Mientras que Redondo no quiere un entendimiento con el PNV si ello supone el reconocimiento del derecho de autodeterminación, sus críticos admiten la posibilidad de consultar al pueblo vasco sobre el particular y así lo reflejaba el documento de Jesús Eguiguren rechazado por Redondo. La situación de éste se ha visto agravada por las presiones que han surgido en las últimas semanas como consecuencia de la decisión del grupo socialista de Vitoria de ausentarse de la Cámara por no aceptar que el PNV cambie las reglas de juego para aprobar los Presupuestos.

Las consecuencias de esta dimisión órdago lanzada por Redondo no se limitan, sin embargo, a la política vasca. También tienen una lectura nacional. Las tesis de fondo del hasta ahora secretario general del PSE han sido siempre respaldadas por José Luis Rodríguez Zapatero, a pesar de que dirigentes de su confianza han discrepado de la estrategia electoral de los socialistas vascos.

La dimisión de Redondo se produce en un momento en el que, como se ha puesto de manifiesto con el polémico viaje a Marruecos, Zapatero parece estar sucumbiendo a las presiones del antiguo aparato felipista y sus aliados mediáticos. Sería lamentable que el líder socialista se dejara también influir por la vieja guardia en la cuestión vasca. El secretario general se enfrenta a una prueba de fuego porque si el PSE vuelve a convertirse en la coartada de un PNV cada vez más radical, el fracaso de Redondo sería también el del proyecto de Zapatero para cambiar el partido y dejar atrás las viejas obsesiones del felipismo. Y las consecuencias para el PSOE en el resto de España serían desastrosas.

Redondo prueba a Zapatero
Editorial ABC 22 Diciembre 2001

La dimisión de Nicolás Redondo es uno de los más graves síntomas de la enfermedad que afecta al socialismo español. Redondo deja la Secretaría General del PSE para forzar un congreso extraordinario en el que su partido, el de los socialistas vascos, tendrá que definirse sin más dudas sobre su posición en la política del País Vasco. Las tensiones generadas por el documento elaborado por Jesús Eguiguren para la Conferencia política del partido, prevista para enero, renovaron la discusión sobre la alternativa entre la opción constitucionalista y la opción llamada «vasquista», que contemplaba, aun cuando sólo fuera como hipótesis de trabajo, la cuestión de la autodeterminación. El ejercicio de autoridad moral y política de Nicolás Redondo para que la ponencia del partido no se deslizara por los mismos errores del pasado -aproximarse al nacionalismo sin contraprestación alguna de lealtad constitucional y estatutaria- no ha sido respaldado por los sectores críticos del PSE ni por la dirección del Partido Socialista en Madrid.

El apoyo de Zapatero a Redondo frente a las arteras maniobras de compañeros como Odón Elorza no ha tenido la continuidad ni la contundencia que requería la situación. Pero este es el signo de la desorientación del PSOE y, particularmente, de su secretario general, Rodríguez Zapatero, empeñado en defender federalismos asimétricos para una España que ya está definida en la Constitución, y que sólo responden a las exigencias de determinados barones. La factura de esta situación se ha pagado en el País Vasco con el órdago de Nicolás Redondo a quienes buscan desesperadamente una tercera vía imposible entre el constitucionalismo y el soberanismo, acomplejados y agobiados por la convergencia con el Partido Popular en la defensa de los mejores valores de la democracia, tal y como quedó establecida en el Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo. Ahora se comprueba que uno de los éxitos del nacionalismo en los veinte años de gobierno hegemónico ha sido la despersonalización de algunos sectores del socialismo vasco, convencidos de que sólo es posible sobrevivir políticamente en el País Vasco si se participa en las reglas del juego marcadas por el PNV.

La soledad es un estado terrible para un político, pero también el más idóneo para cultivar las grandes virtudes de la política. Redondo ha hecho un acto de dignidad personal e ideológica. No se rinde y volverá a plantear a su partido la opción de la Constitución y del Estatuto, de la voluntad ya autodeterminada de los vascos, del socialismo como alternativa de gobierno para el País Vasco -expectativa que sin Redondo y su programa será una quimera- y de oposición a un nacionalismo intratable. En definitiva, la dimisión de Redondo abre una crisis política en la que el socialismo español se juega la definición de su proyecto para España.

Nicolás Redondo
Luis María ANSON La Razón 22 Diciembre 2001
de la Real Academia Española

No es sólo un hombre clave para el PSOE. Lo es también para la entera política nacional. Sin un aspaviento, sin un desplante, sin una altivez, ha demostrado un valor personal frente a los terroristas realmente admirable. Nicolás Redondo es la política del sosiego, la palabra firme y prudente. Inspira seguridad. España tiene en él, como en el mundo sindical lo tuvo en su padre inolvidado, al hombre preciso en el lugar exacto. Su dimisión de ayer es reversible. Ni los envidiosos ni los cegatos ni los oportunistas ni los acollonados deben terminar con Nicolás Redondo. Zapatero sabe lo que significa su colaborador y se equivoca al no descargar toda la autoridad de su secretaría general y el acento circunflejo de sus cejas sobre la caravana de incordiantes para que se remansen las aguas socialistas en el País Vasco y recuperen su cauce. No pretendo meter las manos en el avispero de Ferraz. Hay cien psoes centrífugos que tiran cada uno por su lado, preocupándoles un pito el riesgo de la disgregación. Pero con las cosas de comer del País Vasco no se puede jugar. Nicolás Redondo es a la vez un dique y una corriente de sentido común y permanente lucidez.

Órdago a la grande
Por Miguel Ángel Rodríguez La Razón 22 Diciembre 2001

Órdago a la grande Redondo Terreros se supone que espera el apoyo de la dirección nacional de su partido para ganar este envite. Lo difícil es que después de ganarlo pueda el PSE presumir de unidad, pues el brote nacionalista que encarna Elorza no lo van a erradicar tan fácilmente. Y si, por casualidad, el que gana es el alcalde de San Sebastián, mal recado para el Comité Federal.

Demasiados problemas de mensaje para Zapatero. Con razón se autopiropeó Aznar en la cena de Navidad de sus parlamentarios: «De nosotros se sabe lo que pensamos y decimos lo mismo en todos sitios», dijo. El PSOE no puede asegurar lo mismo. Y, desde luego, si unimos este episodio al portazo de los «barones» con las transferencias sanitarias, Zapatero no sólo tiene problemas de mensaje, sino de autoridad interna.

Redondo Terreros ha forzado la máquina del Congreso Extraordinario, pero no está claro que sea una buena decisión para su secretario general. Los ciudadanos perdonan a los políticos que se equivoquen, pero pasan factura a los partidos desunidos. En un momento en el que, con mayor o menor éxito, el PSOE había tomado la iniciativa de oposición con el viaje a Marruecos, las críticas a RTVE, las manifestaciones anti-LOU y las votaciones más o menos histriónicas en el Congreso de los Diputados, la noticia de ruptura en el País Vasco provoca desconfianza generalizada.

Rodríguez Zapatero debería reforzar su equipo interno si quiere avanzar hacia La Moncloa. A Redondo Terreros deberían haberle facilitado las cosas, no llevarle hasta el órdago a la grande. Tras el primer amago de hacerlo, le calmaron; esta vez no lo han conseguido. Mala señal para la opinión pública... Aunque sea Navidad y estemos dispuestos a perdonarnos casi todo.

Con la toalla encima
Por Charo ZARZALEJOS ABC 22 Diciembre 2001

Hace algún tiempo, apenas dos meses, Rodríguez Zapatero aseguraba, en contra de las peticiones de algunos socialistas guipuzcoanos, como Odón Elorza, que en el PSE no iba a haber congreso extraordinario. Esta posición reforzaba al ahora dimisionario secretario general Nicolás Redondo, que en cuestión de semanas, y como continuación de un proceso lento pero imparable, ha percibido en su piel cómo aquellos que le llevaron a la secretaría general del PSE defendiendo una determinada estrategia hoy han cambiado de opinión. Ayer, en una comisión ejecutiva de apenas 25 minutos, Nicolás Redondo presentó su dimisión y convocó congreso extraordinario.

El silencio comenzó a escucharse y se escuchó cómo Redondo explicaba que su documento y el presentado por Eguiguren y Elorza representaban estrategias irreconciliables. Que no podía seguir cuando algunas ejecutivas regionales estaban en otra onda, como bien ha demostrado Patxi López, secretario de Vizcaya, que pese a que siete junteros frente a tres optaron por presentar enmienda a la totalidad a los presupuestos del diputado general, Josu Vergara, la ejecutiva, por él presidida, dice que adelante, que no hay enmienda a la totalidad porque en la negociación han conseguido 4.000 millones.

Que no podía, en fin, dijo Redondo, plantar cara a Ibarretxe mientras otros de su propio partido ayudaban de manera inestimable al PNV de Vizcaya. Dijo Redondo en esos 25 minutos que no podía ni debía olvidar sus compromisos electorales, pero que no podía hacerlos valer cuando desde dentro le segaban la hierba. Sin dirigir a ellos sus ojos, pero mirándoles, pensaba en Patxi López, Josu Montalbán, Dimas Sañudo, Jesús Eguiguren, Odón Elorza, Gemma Zabaleta, Manuel Huertas y algunos más. Y, aunque nunca lo reconozca públicamente, en el secretario de Organización del PSOE, José Blanco.

Al entorno más próximo de Redondo no le ha parecido casual el hecho de que a partir del miércoles de la pasada semana, que fue cuando Blanco se reunió en el País Vasco con los socialistas del PSE, se hayan producido algunas declaraciones. En ese encuentro, Blanco hizo saber la conveniencia de «suavizar posiciones», y a partir de entonces vinieron las declaraciones del concejal Sañudo diciendo que Redondo había perdido contacto con la ejecutiva. Y vino Patxi López dando el visto bueno para que el PNV gobierne con tranquilidad en Vizcaya y vinieron lo que califican como «notables silencios» del secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero. Para añadir un dato más, la carta de Benegas.

Redondo ha dimitido pero no ha tirado la toalla y para ello está dispuesto, incluso, a perder en el congreso, pero no sin antes provocar un profundo y serio debate sobre su partido en el País Vasco, para aclararse en qué consiste el giro «vasquista» que se reclama por aquellos que, para entendernos, se sienten más cerca de Maragall que de las tesis que en estas últimas elecciones han dado al PSE más votos que en ninguna otra confrontación electoral.

La decisión de Redondo ha sumido en la preocupación, aunque no en la retirada, a aquellos que le apoyan sin fisuras y ha abierto lógicas esperanzas en quienes desde hace tiempo vienen trabajando para un cambio de estrategia y de dirección.

La dimisión de Redondo se veía venir y no sólo por la situación interna del PSE, sino porque desde hace tiempo se percibe en gran parte de la dirección del PSE una buena dosis de desafecto político por parte de la Ejecutiva Federal. La crisis en el socialismo vasco está cantada, pero el problema lo tiene sobre todo Rodríguez Zapatero. Blanco, de manera inmediata, tendrá que establecer la gestora. Para la misma, Redondo ha propuesto tres de los cinco nombres que la debe conformar: Víctor García, Ana Urchueguía y Rosa Díez.

Las consecuencias objetivas de esta crisis del PSE son varias: ha llenado de satisfacción al PNV, deseoso de ver a Redondo fuera de las tomas de decisiones de este partido, ha satisfecho sin duda a Javier Madrazo y ha dado a Ibarretxe el aire que le faltaba. El tiempo lo dirá, pero el entorno de Redondo tiene clara una cuestión: el nacionalismo quiere un Lizarra dos y con el PSE de Redondo no es posible. «Si ganan otros veremos el Lizarra dos», auguran quienes a estas horas se sienten abandonados por buena parte de los suyos.

Si esto se llega a producir, como algunos prevén, significaría que Nicolás Redondo habría abandonado la política vasca y supondría que José Luis Rodríguez Zapatero, al menos en el País Vasco, tendrá difícil, por no decir imposible, presentarse como alternativa. Desde el PP no se oculta el deseo de que Redondo continúe. Durante los últimos tiempos se han acompañado mucho, pero al PP no le asusta la soledad que para él quieren todos los demás. Si el PSE opta por el giro vasquista, también objetivamente, el PP puede ver reforzadas sus expectativas electorales.

Nicolás Redondo o la alternativa
GERMAN YANKE El Mundo 22 Diciembre 2001

Cuando Redondo se mostró dispuesto a aceptar el reto de Odón Elorza, es decir, la propuesta de celebración de un congreso extraordinario, sabía más que algunos de los que criticaron el exceso de amabilidad con una oposición minoritaria y, en el caso del alcalde de San Sebastián, algo ridícula.

Ahora, cuando ha presentado su dimisión sabemos todos que la oposición interna a Redondo es, además de frágil intelectualmente, de doble condición. Hay quienes, como el citado alcalde, no parecen sentirse a gusto en la piel ideológica del socialismo y, alejados de los valores universales, precisan en la sangre el componente nacionalista, la particularidad como base fundamental de una identidad. Se sienten huérfanos y precisan que el nacionalismo los considere de los suyos y si, de paso, alguien aporta garantías, es decir, le deja a uno a un lado de los ataques de la barbarie que forma parte de la familia nacionalista, mejor que mejor. En el PSE-EE son los menos, pero existen. Otros quizá no se vean afectados por la deserción ideológica pero se ven enfrentados tanto al cansancio de la firmeza como a la vieja disquisición entre la moral política y el pragmatismo. Son aquellos que soportan mal la travesía del desierto en la oposición, los que renuncian a un enfrentamiento moral y político tan constante y costoso con el nacionalismo, los que se sentirían acomplejados hasta de defender con el PP que los automóviles deben respetar las normas de tráfico, los que anteponen la propia supervivencia política -porque hay en las luchas internas del partido bastante mezquindad- a la defensa de los derechos y libertades de quienes no votan sus cargos.

Se comprende bien que Redondo dimita. Se entiende todavía mejor que quiera mantener la política que hasta ahora era la oficial del PSE-EE, la aprobada en el último congreso apenas sin discrepancias.Era, claro, antes de las elecciones de mayo. Parece ahora, que los nuevos discrepantes entendían la alternativa al nacionalismo como un modo de lograr poder, y no tanto como una oportunidad de llevar a cabo una política distinta a la que ha postrado el País Vasco en la ruina moral. Redondo sabe que sus opciones políticas sólo son dos: construir, con dificultades y tiempo, una alternativa al nacionalismo, o tratar de moderarlo siguiendo siempre su rastro. Le cumple haber elegido y seguir manteniendo, aunque sea mediante la dimisión, la primera. Los que se quedaron en la sala tratando de averiguar si los estatutos les permitían seguir reunidos sin el secretario general, son los que, a fuerza de cesiones, prefieren vivir en la ficción de que van a moderar al nacionalismo.

El punto de partida
TONIA ETXARRI El Correo 22 Diciembre 2001

Con su dimisión irrevocable como secretario general, Redondo ha provocado una crisis sin precedentes en el PSE-EE. Nunca existe un momento oportuno para asimilar este tipo de catarsis personal en un dirigente político de su talla, pero cabe señalar que, aunque vaya a dar batalla en su congreso, el estallido llega, justamente, después de haber sostenido un pulso con Ibarretxe, cuestionado por muchos de sus compañeros socialistas, sobre todo desde Madrid, en vísperas de un debate interno que prometía ser jugoso, y cuando la oposición al Gobierno vasco, desde los escaños de la izquierda, no está muy sobrada de un recambio de liderazgo, no sólo coherente y flexible sino con capacidad para manejar las riendas de la incuestionabilidad dentro del partido. «¿Reuniría esas condiciones un Ramón Jáuregui, por ejemplo?», se preguntan los mas escépticos que ven en la desautorización pública de Benegas, vía fax, una «puñalada trapera» que solo tendría sentido si el veterano dirigente, aprovechándose del mal momento de Redondo, estuviera pensando en recuperar una dirección con el perfil de ese socialismo que supo gobernar con el PNV.

Sea como fuere, el órdago del secretario general, que se produjo horas después del fax de Benegas, sin aviso y sin anestesia, sin proceder al debate de su documento, como si fuera el único o uno más entre las diferentes sensibilidades socialistas, dejó a sus compañeros de la ejecutiva con la palabra en la boca. Con los estatutos en la mano que no prevén otra cosa que el nombramiento de una gestora que convoque un congreso extraordinario. Y vuelta a empezar.

Al PNV, que no le ha favorecido el estilo de oposición dura de Redondo en las dos últimas legislaturas, se le puede abrir un horizonte en su política de alianzas si es que los socialistas cambian de interlocutor sin abordar, en serio, su debate pendiente. Porque si alguien le ha «sacado los colores» al Gobierno vasco, desde los escaños de la izquierda, ha sido el equipo de este dirigente socialista.

Esta semana, después de cuatro fracasos consecutivos en el Parlamento vasco en donde Ibarretxe gobierna en minoría, también se ha vuelto al punto cero. Y así hasta el ‘Día de los Inocentes’ en el que la matemática vencerá a la política y la prórroga presupuestaria se prolongará por vencimiento de plazo. Pero así de ingrata es la política. Tanto que Egibar que hace unos días avisaba a los socialistas de la imposibilidad de cerrar acuerdos en las diputaciones si no pactaban los presupuestos del Gobierno, se ha visto desautorizado en Vizcaya por el propio diputado general del PNV. Lo que deja en evidencia que el ‘meollo’ de la incomunicación en el Parlamento no obedece tanto a los partidos sino al talante de algunos interlocutores como Ibarretxe o Zenarruzabeitia.

Algunos ex gobernantes se permiten una licencia comparativa: La oposición critica al gobierno de José María Aznar en el Congreso de los Diputados por abuso de su mayoría. «Pero mucho más grave resulta que se abuse de la minoría, como hace Ibarretxe». Esta ha sido una semana en la que el pulso político ha tensado tanto la cuerda que se ha vuelto al punto de partida. Lo peor es no avanzar.

La alternativa en entredicho
Carlos María de Urquijo Libertad Digital 22 Diciembre 2001

Era una posibilidad que, quienes creemos en la alternativa al nacionalismo, no queríamos ver confirmada. Finalmente la noticia se ha precipitado. Nicolás Redondo ha tomado la decisión de abandonar , decisión que sin duda le honra por su falta de apego al cargo, pero que coloca al Partido Socialista de Euskadi en una muy complicada encrucijada.

Nicolás Redondo y Jaime Mayor encarnaron en el mes de Mayo un proyecto que desde el Estado de Derecho y la defensa de la vida y la libertad, pretendió convertirse en alternativa al nacionalismo. Este objetivo, ser alternativa al PNV y no su comparsa, ha sido el “pecado” que no le han perdonado a Redondo quienes ya antes de las elecciones, mostraron sus reticencias a compartir un proyecto de libertad para el País Vasco de la mano del Partido Popular. Tengo la absoluta seguridad de que, de haber ganado aquellas elecciones, quienes ahora han descabalgado a Nicolás Redondo habrían sido los primeros en cantar las excelencias del acuerdo y probablemente también, no habrían hecho ascos a ocupar algún cargo en el nuevo Gobierno. Por desgracia la política es así de traicionera.

Quisiera equivocarme pero mucho me temo que la construcción de una alternativa al nacionalismo gobernante se retrasa en el País Vasco con la dimisión de Redondo. Su retirada supone el triunfo de las tesis más acomodaticias dentro del PSE, las de aquellos que prefieren la comodidad del segundón que la tensión de disputar el título. Quizá quede muy bonito estéticamente aquello de “integrar sensibilidades”, eso de buscar el mínimo común denominador con el diferente, que es de lo que hablan quienes han provocado la dimisión de Redondo. Probablemente tengan razón, eso estaría muy bien pero en otras circunstancias, no en las actuales con un PNV corriendo desbocado en pos de la independencia sin importarle la fractura de la sociedad vasca.

En mi opinión, el País Vasco necesita de personas que prefieran la incomodidad, porque en la incomodidad vivimos muchos por la cesión permanente que los vascos y el conjunto de los españoles hemos otorgado al nacionalismo durante muchos años. La incomodidad del que no se resigna, del que no se pliega a aceptar una parcelita de poder a cambio de mirar para otro lado cuando se enfrenta de manera irremediable e inconsciente a una sociedad. En definitiva, la incomodidad de quien se planta ante un nacionalismo permanentemente insatisfecho y que ya ha fijado su objetivo para la presente Legislatura: La ruptura con España.

Lamentablemente, cuando se nos lanza un órdago a la grande a los partidos constitucionalistas, hay quienes en vez de aceptar el envite, se arrugan , quitan del medio al jugador más preparado y se lanzan a buscar el acuerdo con quienes, perdido el norte, nos llevan al precipicio.

En estos momentos en los que probablemente tenga Nicolás la sensación de haber fracasado, quisiera transmitirle que de ninguna manera es así. No hay fracaso cuando se trabaja desde los principios y las convicciones en vez de hacerlo desde la comodidad y el corto plazo. Quisiera agradecerle su contribución a la forja del sueño que fue la alternativa que populares y socialistas ofrecimos a los vascos en Mayo. Ese patrimonio nadie puede arrebatárselo. A pesar de todo, termino con un deseo. Ojalá que quien recoja el testigo al frente de la Secretaria General del Partido Socialista de Euskadi, sea consciente del trascendental papel que tienen la obligación de jugar, en el momento histórico que atravesamos, quienes creemos que el País Vasco no tiene futuro si no es dentro de la España constitucional.

Carlos Mª de Urquijo Valdivielso es Parlamentario Vasco del PP

Dimisión inesperada
Editorial El Correo 22 Diciembre 2001

La sorpresiva dimisión de Nicolás Redondo de la secretaría general del PSE-EE representa una mala noticia en medio de las ya difíciles circunstancias por las que atraviesa la política vasca, y dado el papel crucial que en su paulatina normalización podrían desempeñar los socialistas. El hecho de que sea el secretario general quien, dejando de lado el debate de cara a la anunciada conferencia, recurra a la convocatoria de un congreso extraordinario refleja hasta qué punto Redondo había llegado a sentirse cuestionado en su liderazgo.

Probablemente su decisión contiene tanta intención política como cansancio personal. Pero sea cual sea su motivación última, la dimisión difícilmente contribuirá ni al reforzamiento de su posición como eventual aspirante a la secretaría general ni al desarrollo de un debate de ideas en un partido que desde hace años arrastra una dificultad endémica para dotarse de un liderazgo sólido y estable. Baste recordar que quienes han vencido en las distintas elecciones internas que se han desarrollado en el socialismo vasco durante los quince últimos años -Ramón Jaúregui, primero, y Nicolás Redondo, después- lo han hecho con un resultado excesivamente ajustado como para que, en las condiciones que genera la dimisión de Redondo, alguien pueda pensar en una catarsis capaz de devolver fácilmente el equilibrio a la diversidad de corrientes, sensibilidades y grupos de poder que conviven en el PSE-EE. Máxime cuando toda exigencia de diálogo dirigida al Gobierno Ibarretxe requiere una disposición inequívoca por parte de los socialistas a asumir las consecuencias del mismo; y cuando la ya cercana convocatoria de elecciones locales y forales va a requerir de los socialistas una entereza de ánimo extraordinaria.

La sala cuarta ataca de nuevo
Editorial La Razón 22 Diciembre 2001

Los magistrados de la Sala Cuarta de la Audiencia Nacional López Ortega y Cezón, con el voto particular discrepante de Carlos Ollero, han decidido la libertad bajo fianza de los seis presuntos dirigentes de la red Ekin, considerada por el instructor Garzón «aparato político de Eta». La decisión de ambos magistrados llueve sobre mojado, pues, con sus votos, esta Sala ha dictado numerosas resoluciones contrarias a Garzón. Actuaciones escudadas en la dificultad de casar las piezas del entramado etarra, y que derivan siempre en beneficio de los supuestos terroristas.

No es cuestión de discutir exhaustivamente sus argumentos jurídicos, basados en el más extremo garantismo. Lo que sí se puede apreciar es que esta Sala siempre encuentra motivos para poner en duda las acuaciones del instructor, siempre rebaja la capacidad de convicción de sus pruebas (como, en este caso, la declaración de Arregui) y aplica hasta la extenuación el principio de que «en la duda, a favor del reo».
Pero, además, la última decisión sobre la red Ekin es contradictoria. Porque la Sala reconoce la relación entre esta trama y la «kale borroka», pero no le da suficiente importancia como para mantener la prisión de sus responsables.

Con actitudes así, es difícil explicar en Europa que Eta no es sólo una banda de pistoleros, sino un entramado al servicio del terror. Que tiene bajo amenaza, por cierto, a uno de los jueces que liberaron a los «ekintarras».

Otra vez la Sala de “puertas abiertas”
Maite Cunchillos Libertad Digital 22 Diciembre 2001

La sección cuarta de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional ha emitido un auto que vuelve a reflejar el evidente enfrentamiento existente entre Garzón y los magistrados de esa sala. Garzón concibe a ETA, KAS, EKIN, XAKI, HAIKA, GESTORAS, EGIN y ARDI BELTZA como un "todo" y, sin embargo, los jueces de la sección cuarta intentan desgranar y valorar de forma individual, una por una, todas las actividades desarrolladas por las personas que integran las organizaciones del mundo de ETA. Mientras la Sala utiliza el método de análisis, Garzón optó hace tiempo por el de síntesis. El análisis y la síntesis frente a ETA, pues, origina el enfrentamiento de posiciones. Ahora bien, esa oposición respetable e incluso deseable en las resoluciones judiciales se convierte en peligrosa cuando afloran enfrentamientos y rencores personales; y en los últimos autos de Garzón y de sus superiores jerárquicos se trasluce algo más que distintas maneras de ver el derecho.

El que haya leído una sola vez el auto de la Sala, puede haber llegado a la conclusión de que, una vez más, la Sección cuarta ha rectificado a Baltasar Garzón. Sin embargo, una segunda lectura del auto revela algo más. La Sala pega un puntapié en las posaderas de Garzón en lo que se refiere a los aspectos formales: Garzón es mal instructor, es impreciso, no remata los indicios, es un chapucero,... pero ojo, la Sala también dice que EKIN está relacionada con la kale borroka. Por eso, en el futuro, podría haber una sentencia condenatoria; es decir, leyendo entre líneas el auto de la Sala se ve que los magistrados, en el fondo, están rectificando "algo" sus planteamientos iniciales; pero en las formas,... ahí sí que no pueden evitar dirigirse hacia las nalgas de Garzón. Y lo hacen entrando a valorar las pruebas en un momento procesal inadecuado (un recurso contra un auto de prisión) y omitiendo el auto de procesamiento de los responsables de EKIN. Precisamente ese auto era el que detallaba todos los indicios que pesan contra los responasbles de EKIN.

Del auto de la Sala se saca otra conclusión evidente: de ese "pulpo" de ETA, cuyos brazos Garzón ha ido amputando, está claro que para la Sala es delito todo lo que rodea a la kale borroka: ni XAKI, ni EGIN, ni Gestoras, probablemente, ...sólo es delito la violencia callejera como instrumento para subvertir el orden constitucional. Por eso ahora los jueces dicen que a EKIN se le podría juzgar si se probara que controla el llamado "frente de masas". Lo que ocurre es que la Sala no va más allá y Garzón sí: la propia ETA en su boletín interno "Zutabe" reconocía recientemente que controla la kale borroka. Entonces, si EKIN dirige a los jóvenes violentos y ETA reconoce en su revista que también los controla... ¿no hay relación entre EKIN y ETA?

Ante este evidente enfrentamiento entre Garzón y la Sección Cuarta ya sólo cabe esperar que termine pronto la instrucción del sumario. Ni la sección cuarta, ni por supuesto Garzón, van a juzgar esta causa; juzgará los hechos la sección tercera, muy cercana a los planteamientos de Garzón. Pero mientras tanto, en Europa ya se habrán enterado de que en España no nos ponemos de acuerdo a la hora de abordar el terrorismo. ¿Con qué cara defenderá el Gobierno ahora ante los países europeos la necesidad de incluir el nombre de EKIN en la lista de organizaciones relacionadas con ETA? Nuestros socios europeos podrían, con razón, pegarnos un puntapié en las nalgas; de esos que tan bien se suelen dar en la Audiencia Nacional.

Corrupción
ROSA REGÀS El Correo 22 Diciembre 2001

Muchas veces se discute hasta qué punto la sociedad española es corrupta. Y ya son muchos los que sostienen que no sólo somos una sociedad corrupta, sino que además ni siquiera nos escandalizan los miles de rumores, ejemplos y anécdotas de seres corruptos que inundan la geografía española. Acostumbrados estamos a que un lío como el de Gescartera se pase por alto en el Parlamento gracias a una de esas mayorías absolutas que en nuestra joven democracia no han sido sólo más que exhibiciones de absoluto poder, lo que por otra parte ya vamos aceptando como un mal del que no nos podemos librar. Igual que aceptamos que las compañías eléctricas hayan cobrado billones para hacer frente al mercado libre, hayan ganado cientos de miles de pesetas este año y encima pretendan subir las tarifas para evitar que nos dejen sin luz cuando sopla el viento o se llena la tierra de nieve. En Cataluña, por ejemplo, nadie ha hablado del hijo del presidente Pujol, alto responsable de la Energía en la Generalitat, como si todos los demás esbirros de su gobierno no tuvieran otra cosa que hacer que tapar su nombre para que en boca del público no se añada a tantos otros desaguisados como nos tienen acostumbrados los miembros de esta familia. Los periódicos, todos a una, callan también lo evidente y con ello ayudan a que nuestras conciencias se vuelvan cada vez mas permisivas, tal vez porque nuestra exigencia moral no resiste el embate de tanta corrupción, o porque hemos aceptado sin rechistar la corrupta información que recibimos convoyada desde las alturas, que el paisaje de nuestro presente ya no es más que una línea en la que apenas distinguimos los hombres de buena voluntad de los chorizos disfrazados de hombres públicos o privados que no hacen sino recibir prevendas, comisiones y maletas de dineros a cambio de información privilegiada, de permisos de obra inaceptables, de trapicheos financieros.

Veamos si no lo que ocurre estos días con la bolsita de euros que los bancos ponen a nuestra disposición a cambio de dos mil pesetas, cuyo valor en euros está por debajo de su valor real. Poco importa si le faltan ocho céntimos o tres pesetas. El resultado de multiplicar esa cantidad por los millones de bolsitas, es que los bancos ya se habrán embolsado una pequeña fortuna. Y nosotros pidiendo mas bolsitas.

En fin, me consuelo pensando que de todos modos, por bien que les vaya, tampoco sobrevivirán. A todos los demás, hombres y mujeres de buena voluntad, os deseo una Navidad llena de felicidad y fantasía.

www.rosaregas.com

Redondo presenta su dimisión irrevocable ante el acoso pro nacionalista y la falta de apoyo del PSOE
Lanza un órdago en su partido al anunciar que se presentará en el Congreso extraordinario ante las tesis de Elorza Desde el PSOE se le pidió reiteradas veces que se distanciase del PP y rebajase su discurso antinacionalista
Digestión electoral, presiones internas, ausencia de apoyos tanto en el PSE como en el PSOE, acercamiento de sus filas al nacionalismo... Muchos han sido los motivos que empujaron ayer al secretario general de los socialistas vascos, Nicolás Redondo Terreros, a presentar su dimisión irrevocable, media hora después de que empezara a debatirse en la Ejecutiva regional el polémico documento de su número dos, Jesús Eguiguren, del que el hijo del histórico dirigente sindical había eliminado toda alusión al referéndum sobre autodeterminación y rebajado todos los tintes vasquistas. La decisión abre una profunda crisis. Constitución de una gestora y congreso extraordinario son los siguientes pasos.
Esther L. Palomera - Madrid.- La Razón 22 Diciembre 2001

La de Nicolás Redondo Terrerros sí que era la crónica de una dimisión anunciada. Lo que no se explica es cómo pudo aguantar las presiones de distintos sectores del PSE e incluso de algunos miembros de la dirección federal durante la última campaña electoral para que se alejara del PP e hiciera «guiños» al nacionalismo vasco. Tampoco se entendió que el secretario general de los socialistas vascos soportara estoicamente las continuas embestidas del sector que lidera el alcalde de San Sebastián, Odón Elorza, siempre alineado con las tesis del PNV. Nadie en la dirección federal hizo callar jamás al polémico Elorza, aunque no se estuviera de acuerdo con él. Desde Madrid tampoco se desautorizó con claridad el polémico documento redactado por el número dos del PSE, Jesús Eguiguren, en el que se apostaba por la convocatoria de un referéndum sobre la autodeterminación. Se jugó hasta la saciedad con la ambigüedad. Y Redondo soportó y soportó. Se comprometió a reelaborar el polémico texto y a dimitir si no lograba el respaldo unánime de su Ejecutiva.

Digestión electoral
El nuevo documento había eliminado toda referencia a cualquier consulta popular sobre la autodeterminación y también todo lo que pudiera interpretarse como un acercamiento a las tesis del nacionalismo. La cita era ayer, en un hotel de Vitoria. Y apenas media hora después de que comenzara la reunión, el hijo del histórico dirigente sindical presentaba su dimisión irrevocable. Ocurrió lo esperado: proliferaron las voces que le exigían que acabara con el seguidismo de Jaime Mayor Oreja. «No es un problema de más autonomismo para el País Vasco, sino de mayor autonomía para el PSE respecto al PP. Porque las posiciones de Redondo se ven bien en el resto de España, pero no en Euskadi», subrayaban ayer en Madrid. Pero, lo cierto es que Nicolás Redondo Terreros da la espantada antes de asistir al acercamiento de las tesis vasquistas que le piden a gritos en su propia Ejecutiva. Ya no es cuestión de Odón Elorza, siempre más radical en sus posiciones, sino de una mayoría notable de socialistas vascos que quieren «independizarse» del PP y de Mayor Oreja, a quienes consideran únicos responsables de que los de Arzallus «barrieran» en las urnas el pasado 13 de mayo y dejaran más que tocados a los llamados constitucionalistas. Otras voces del socialismo defienden que el líder del PSE llevaba tiempo queriendo tirar la toalla, que estaba harto de las presiones, de la falta de apoyos internos, tanto en el PSE como en el PSOE, y que en más de una ocasión han tenido que sujetarle para evitar una nueva crisis entre los socialistas vascos. «Ha sido una mala digestión electoral y, ahora, no hemos podido pararlo», se lamentaba ayer un veterano socialista.

Patxi López y Jáuregui
Sea por un motivo u otro, la decisión de Redondo Terreros, que él mismo comunicó unas horas antes a José Luis Rodríguez Zapatero, abre una nueva crisis en el seno del PSE. Y, ahora, como ayer decía el secretario de Libertades Públicas, Juan Fernando López Aguilar, «los socialistas vascos tendrán que buscar su camino». Antes, habrá que constituir una gestora hasta que se celebre un congreso extraordinario. El propio Redondo propuso ayer a la dirección federal la constitución de un órgano gestor integrado por cinco personas, de las que él ha propuesto a la eurodiputada Rosa Díez, al diputado por Álava Víctor Hidalgo y a la alcaldesa de Lasarte, Ana Urcheguía.

¿Quién podría ser el nuevo secretario general? Pues, las quinielas empiezan a rodar y hay quien apuesta por el actual responsable de los socialistas vascos, Patxi López, o por el histórico Ramón Jáuregui, al que muchos quieren recuperar. Claro que Redondo, al mismo tiempo de la dimisión, anunció que se presentará a la reelección porque sus incondicionales mantienen que el gesto de ayer no es un abandono, sino un órdago para, si sale vencedor del congreso, poder orientar la estrategia del partido en la dirección que él defiende con una Ejecutiva cohesionada y uniforme.
De momento, el secretario de Organización del PSOE, José Blanco, tiene previsto viajar hoy mismo al País Vasco para cambiar impresiones con las distintas voces del PSE y definir con claridad cuáles serán los pasos a dar a partir de este mismo instante.

Entrevista con Redondo: «Si del debate en el PSE sale la asunción del discurso nacionalista, será Elorza quien dirija el partido»
BILBAO. M. Alonso ABC 22 Diciembre 2001

El llamamiento que realizó ayer José Luis Rodríguez Zapatero a todos los partidos vascos, incluido el suyo, a hacer un esfuerzo para llegar a acuerdos, ha sido la gota que ha desbordado la situación de presión a la que estaba sometido Nicolás Redondo en el seno de su partido. «No me he sentido respaldado», dijo. Asimismo, señaló que «si del debate en el PSE sale la asunción del discurso del nacionalismo, será Odón Elorza el que tendrá que dirigir el partido».

¿Han sido muchas las personas que en su partido han estado moviendo la silla a Nicolás Redondo?
-Eso es fácil. Todo el mundo sabía que era muy proclive a irme, porque he tomado muchas decisiones muy arriesgadas en mi vida política. He estado aquí hasta que he visto que podía llevar adelante mis planteamientos. Pero si lo que uno tiene que hacer es justamente lo contrario a lo que piensa, es mejor ayudar desde otra posición.

-¿Qué sucedería si triunfan los planteamientos de aproximación al nacionalismo?
-En ese caso sería Odón Elorza el que tendrá que dirigir el partido. Estaría en la alcaldía hasta las elecciones y luego en el partido, porque uno tiene que ser responsable con lo que hace en la vida y si apuesta por una dirección política y sale esa dirección el que tiene que dar la cara es él y no otro.

-Hay otras personas que le han criticado, como el concejal de Bilbao, Dimas Sañudo.
-Me preocupa, porque los partidos que están así no suelen ser partidos ganadores.

-Usted esperaba que la Ejecutiva de su partido aprobara su documento político como base para el debate interno.
- Los debates tienen que ser útiles para la sociedad y lo que interesa es que se defina el papel que va a jugar el partido en el futuro. Si el debate va en ese sentido, puede ser un éxito, lo contrario puede ser una frustración. Nosotros tuvimos un buen resultado electoral el pasado mayo en la situación en la que nos desenvolvíamos, en un momento de mucha tensión en la que nos pudo pasar lo que a Batasuna: perder la mitad de los diputados. Mi reflexión sobre cómo resistimos los socialistas en las últimas elecciones autonómicas es que se debe fundamentalmente a un discurso claro, con el que me siento identificado, que es el discurso de defensa de la libertad, de la unidad democrática, de la Constitución y del Estatuto. Hay cosas que cambiar y hemos hecho una política distinta a la que se hizo en la legislatura pasada, pero todo lo que se haga tiene que ser desde la coherencia, porque sigue sin haber libertad en el País Vasco. Hay que intervenir para acabar con esto. Si el debate va por ahí se puede ser la alternativa al nacionalismo, si va por otro lado, estaremos equivocados.

NEUTRALIZAR EL PARTIDO
-¿Por qué otro lado puede ir?
-La asunción del discurso del nacionalismo vasco, más o menos moderado, y para eso ya están los nacionalistas.

-¿Qué reflexión le suscita el hecho de que en su partido se hayan hecho documentos para el debate completamente contradictorios, como los de Eguiguren y Rojo?
-Eso es muy peligroso y puede llevar a la neutralización de un partido y es lo que yo intentaba evitar.

-¿Qué consecuencias tendría esa neutralización?
-Un partido sería incapaz de tomar iniciativas, estaría indeciso y no podría moverse.

-¿Espera ahora que de la conferencia política de febrero salga un único discurso?
-Sería bueno que hubiera un discurso amplio, pero único.

-El PSE ha ofrecido al PNV un pacto político como paso previo a la negociación de los Presupuestos. ¿Puede haber diálogo si Ibarretxe no renuncia a superar el Estatuto?
- El pacto propuesto tendría como objetivo luchar contra el terrorismo y fortalecer el hecho autonómico. Se comprende mal que se quiera superar el Estatuto y se pretenda otro punto de encuentro cuando no tienen mayoría suficiente ni para aprobar los Presupuestos.

CONTACTOS CON IBARRETXE
-Usted ha estado muchas horas con Ibarretxe, pero nunca llegó a un acuerdo. ¿Qué lo impidió?
-No lo sé. Hemos hablado mucho, pero ciertamente no ha habido acuerdos. El problema es que se alude al diálogo como algo extraordinario y mágico, pero si no tenemos la capacidad y la voluntad de entender a la otra parte, de ponernos en un plano de igualdad con ellos, no sirve para nada. Con el nacionalismo tengo la sensación de que hablas, pero ellos tienen una estrategia muy definida de la que no están dispuestos a apearse, pero tampoco tienen votos para sacarla adelante.

-¿Estamos entonces en un callejón sin salida?
-La situación es mala. El PNV ha hecho un Gobierno que no tiene mayoría y ha habido dos debates en el Parlamento vasco, uno de ellos sobre desarrollo autonómico, en los que se ha hablado de un punto de encuentro nuevo que requiere unas mayorías muy sólidas que no tienen. Hay que hablar en serio porque nadie puede llevar al país en una dirección única sin mayoría. Necesariamente hay que llegar a un acuerdo.

UTILIZAR EL PARLAMENTO
-Para el PNV, sin embargo, el problema es la actitud de la oposición.
-Eso forma parte de la visión de las cosas que tiene el PNV y que no sé si se puede entender desde fuera del País Vasco. Aquí ha habido una utilización sectaria del Reglamento del Parlamento vasco por parte de su presidente, el señor Atutxa, diciendo que lo que se ha venido haciendo hasta ahora no vale y que hay que hacer lo contrario para que gane el Gobierno aunque no tenga mayoría absoluta y eso ha indignado a los partidos de la oposición, porque no se puede perder la seguridad jurídica.

-¿Se pretende que la oposición facilite la aprobación de los Presupuestos con los que no está de acuerdo?
-El nacionalismo tiene una forma de ser en la que se atribuye una cierta patente de corso. Hubiera sido fácil que nos hubiéramos puesto de acuerdo en la unidad democrática. Hoy, sin mayorías en el Parlamento vasco, lo lógico sería recomponer esa unidad democrática para hacer un diagnóstico común sobre la violencia. No nos hemos reunido desde la última mesa de Ajuria Enea.

CONVULSIÓN DE LA POLITICA VASCA
-¿Por qué no se produce esa reunión?
-No acabo de entender la razón del PNV. Sólo puede ser por dos cuestiones: una, por no reunirse con el PP y otra, por no dejar de relacionarse con Batasuna. Esto no puede ser. Hay que diferenciar entre quienes somos demócratas y quienes no lo son.

-¿Por qué el PNV no quiere dejar de relacionarse con Batasuna?
-No lo sé. Al PNV, los partidos democráticos le piden que vaya con ellos y Batasuna, por su parte, lo mismo. El gran conflicto es que el PNV no sabe qué hacer y eso es lo que está convulsionando la política vasca.

Un grupo de desconocidos quema por completo el Palacio de Justicia de Elorrio
Los bomberos tuvieron que desalojar a los vecinos del edificio
EFE  Bilbao El País 22 Diciembre 2001

Un grupo de desconocidos ha incendiado esta madrugada el Palacio de Justicia de la localidad vizcaína de Elorrio. Las instalaciones han resultado totalmente quemadas y los bomberos han tenido que desalojar a los vecinos de pisos superiores del mismo edificio.

El incidente comenzó a la 1.15 de la madrugada cuando varias personas rompieron la puerta de acceso al juzgado y arrojaron a su interior líquido inflamable. Después, han prendido fuego a dicho líquido, lo que ha provocado una explosión y un incendio.

Las dependencias del juzgado, situadas en la parte baja del inmueble, han sufrido graves daños materiales como consecuencia del fuego, que también ha afectado al suelo de madera del primer piso, donde tienen su sede varias asociaciones y clubes de tiempo libre.

El resto de los pisos superiores se han visto afectados por el humo por lo que los vecinos no han podido regresar a sus viviendas hasta las 3.40.

Disturbios en San Sebastián
También esta noche, en San Sebastián, grupos de encapuchados se han enfrentado a patrullas de la Ertzaintza en la Parte Vieja de la ciudad, después de intentar quemar un autobús en el Boulevard, que resultó con algunos daños, según ha informado el departamento vasco de Interior.

Sobre las once de la noche, varios particulares han alertado a la Ertzaintza de que un autobús de la compañía municipal de transportes estaba ardiendo en la citada vía, entre las calles Garibai y Elkano, y de que había jóvenes encapuchados en la zona.

Los bomberos se han desplazado al lugar y han logrado sofocar el fuego antes de que se quemara el autobús, en cuyo interior agentes de la Policía Autónoma han encontrado varios cócteles molotov que no habían llegado a explotar.

Los disturbios han proseguido luego en el interior de la Parte Vieja, donde los ertzainas han tenido que emplear material antidisturbios al atacarles los violentos en la calle Narrica.

La Policía vasca ha recibido numerosas llamadas de ciudadanos informando sobre lo que ocurría, entre ellas, la de una persona que había visto a encapuchados con cohetes y piedras en esa calle y la de otra que indicaba que se trataba de unos 40 alborotadores.

No se ha registrado ninguna detención durante estos sucesos, en los que no se han producido heridos, han agregado las fuentes de Interior.

Francia y Alemania bloquean el último plan sobre la patente europea que plantea el inglés para todos
BRUSELAS. Alberto Sotillo corresponsal ABC 22 Diciembre 2001

Las tornas han cambiado en la guerra de lenguas que se libra en torno a la futura patente europea. Ya no es España la que bloquea. Ahora son Alemania y Francia las que se oponen a la última propuesta de compromiso presentada por la presidencia belga de la Unión Europea, que abre la puerta a que el régimen lingüístico que se imponga en el futuro por la fuerza de los hechos sea el inglés para todos.

El origen de esta enconada batalla se remonta a cuando la Comisión Europea presentó en junio de 2000 un proyecto por el que, para hacer ahorros en la futura patente europea, se redujo el régimen de lenguas al inglés, francés y alemán. Un plan impulsado por el comisario de Mercado Interior, que reavivó en España, Italia y Portugal la sospecha de que Alemania estuviera preparando el terreno para que, después de la ampliación, sólo persistieran como lenguas de trabajo las tres citadas.

España dio a entender que si lo que se quiere es ahorrar en la patente, lo equitativo sería optar por el inglés para todos. Así sólo habría un país en situación de ventaja frente a los demás en pie de igualdad. Y éste ha sido el camino elegido por la presidencia belga al proponer que el solicitante de una patente no tenga la obligación de presentar su demanda en las tres lenguas citadas, sino sólo en una de ellas. Una particularidad que, en la práctica, implica que todas las solicitudes se harán en inglés, única lengua empleada habitualmente por la comunidad científica y empresarial en sus comunicaciones. En Francia, por ejemplo, más del 80 por ciento de quienes solicitan una patente prefieren traducir su demanda al inglés por mero interés comercial. Como resumió el representante heleno: «Nosotros hablamos griego, pero las empresas, inglés».

Así que esta vez los problemas no los da España, sino Francia y Alemania, que están a la defensiva. «Ha sido una reunión interesante y fructífera, que ha desenmascarado a los no quieren la patente», afirmó el secretario de Estado para la UE, Ramón de Miguel, quien subrayó que España está dispuesta a aceptar sacrificios, pero «desde el principio de la no discriminación». Añadió que la propuesta debatida «es una buena base» para el trabajo de la presidencia española. Un revés para la estrategia de Alemania, que llegó a imaginar que aseguraría la pervivencia de su lengua tras la ampliación si lograba expulsar al español. El riesgo que corre ahora es que, si persiste por ese camino, quedarían en la cuneta la lengua de Schiller y la de Molière. Una perspectiva que pone los pelos de punta a los representantes galos.

La venta de libros en catalán pierde más de 1.300 millones
Redacción - Barcelona.- La Razón 22 Diciembre 2001

La venta de libros en catalán fue de 34.210 millones en 2000, más de 1.300 millones menos que en 1999, según un informe sobre el comercio interno editorial catalán presentado ayer por el Gremio de Editores de Cataluña. La cifra de facturación de las editoriales privadas y agremiadas de Cataluña fue en 2000 de 241.419 millones de pesetas, lo que supone un aumento del 2 por ciento respecto a la edición anterior, sin embargo, en catalán la cifra de facturación descendió en un 3,8 por ciento. El presidente saliente del Gremio, Jordi Ubeda, subrayó en la presentación del informe que «la situación no es tan boyante como aseguran las instituciones».

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