AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 23 Diciembre  2001
#Comienza el cerco al sistema constitucional
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 23 Diciembre 2001

#Lo que no puede ser
FERNANDO SAVATER Editorial El Correo 23 Diciembre 2001

#Reinventar la izquierda
José María CARRASCAL La Razón 23 Diciembre 2001

#El gallinero del PSOE
Editorial ABC 23 Diciembre 2001

#Redondo Terreros: acero vasco de ley
Cecilia GARCÍA La Razón 23 Diciembre 2001

#Jueces contra la sociedad
Miguel Ángel Rodríguez La Razón 23 Diciembre 2001

#«Los pro-nacionalistas del PSE le han hecho la cama a Redondo Terreros»
Inmaculada G. de Molina La Razón 23 Diciembre 2001

#El pensamiento Arana / Arzallus
La Razón 23 Diciembre 2001

Comienza el cerco al sistema constitucional
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 23 Diciembre 2001

La dimisión de Redondo Terreros es un episodio de extraordinaria gravedad y de indudable trascendencia histórica. Muy probablemente marca un punto de no retorno en la estrategia del PSOE, que empezaría a abandonar los grandes consensos nacionales con el PP para convertirse en la pieza clave de una alternativa al Gobierno que, por su alianza estratégica con los nacionalistas, lo sería también al sistema constitucional. El PP no solamente se quedaría solo en el País Vasco en la lucha común por construir una alternativa al nacionalismo separatista y aliado del terrorismo. Además, el PSOE abandonaría en las solas manos del PP la defensa de la nación y la Constitución.

De este modo, en vez de dos partidos turnantes que garantizarían la continuidad básica del sistema, el nuevo modelo político alumbrado por esta deserción nacional del PSOE dejaría a un solo partido identificado con la legalidad actual, el PP, y acamparía con los separatistas en las afueras del sistema político, de modo que una victoria electoral del PSOE traería consigo inevitablemente una reforma constitucional en la línea de ese engendro teórico maragalliano al que llaman “federalismo asimétrico”, pero que con toda probabilidad alumbraría un sistema confederal extraordinariamente laxo, con derecho unilateral a la secesión de algunas –al final todas- las comunidades autónomas.

El argumento arrojadizo por parte de este PSOE, o mejor, de este felipismo dispuesto a destrozar España con tal de arrebatarle el Gobierno al PP, lo vienen exponiendo abiertamente los teóricos polanquistas en “El País” desde hace algunos meses: incluso Javier Pradera lo ha asumido ya con total desenvoltura después de las elecciones vascas. Según esta obra maestra del sectarismo y de la hipocresía, el PP no tendría ningún derecho a defender la Constitución, porque lo haría con el sectarismo interesado y la falsa fe del converso, ya que ni Aznar ni la Derecha quisieron nunca esta Constitución y ahora sólo pretenden impedir el desarrollo de sus potencialidades naturales. Éstas sólo las conocen y tienen legitimidad para entenderlas ellos, los únicos demócratas, los únicos progresistas, los únicos que pueden decir y hacer lo que hay que hacer y decir. ¿Cuáles serían esas potencialidades de la Constitución? Esencialmente una: su reforma en un sentido federal “asimétrico”, es decir, confederal y con derecho a la secesión unilateral de las “nacionalidades históricas”. Otra cosa no tendría sentido para los aliados del PSOE –los partidos de la Declaración de Barcelona- ni para el propio discurso de la izquierda, que obligaría a España a seguirle en su desvarío balcánico. La frívola y sectaria alternativa de González y Polanco, que tendría su punto de partida en la alianza PNV-PSOE, no es finalmente otra que la balcanización de España mediante la reforma constitucional. Y tras la caída de Redondo Terreros esa alternativa ya no es sólo una elucubración teórica sino una creciente, preocupante y gravísima posibilidad.

Lo que no puede ser
FERNANDO SAVATER Editorial El Correo 23 Diciembre 2001

Decía el Guerra, aquel torero al que se le atribuyen casi tantas sentencias rotundamente humorísticas como a Quevedo, que «lo que no puede ser, no puede ser... y además es imposible». Algo parecido habrá que concluir de los sucesos que últimamente han venido teniendo lugar en el Parlamento vasco en torno a la aprobación de los presupuestos y en general del juego político en Euskadi. Se mire por donde se mire, es inútil enfadarse y patalear contra lo obvio. Por muchas argucias que se saque de la manga Atutxa para que las minorías mayoritarias que han formado gobierno salven la cara hoy, mañana o pasado mañana, la realidad es terca y ni la más enérgica propaganda va a poder borrarla o modificarla. A mi juicio, esa realidad política en la que hoy vivimos tiene dos aspectos fundamentales y dialécticamente relacionados.

El primero es que los socios electorales PNV y EA no perdieron desde luego las elecciones pero eso no quiere decir que las ganasen, en el sentido abrumador y resolutivo que ellos han querido darle a tal supuesta victoria. Es comprensible que, en un primer momento, el alivio por haber esquivado una derrota que veían como probable los embriagara un tanto y les hiciera proclamarse poco menos que dueños del país, con mandato electoral para acallar aún más que antes las voces que rechistasen (recuérdense por ejemplo las declaraciones que entonces hizo Anasagasti sobre los grupos cívicos tipo Basta Ya). Pero ya han pasado el tiempo suficiente y las suficientes citas parlamentarias como para hacer bien las cuentas. La coalición gubernamental nacionalista, con el añadido de la pata de conejo de IU colgada al rabo a modo de amuleto, sólo tiene un margen precario de maniobra que en cualquier momento puede bloquearse si no se buscan apoyos razonables en otros grupos políticos. Cuando tales grupos reclaman ser tomados ideológicamente en cuenta como imprescindibles y no simplemente uncidos al carro del vencedor, no están demostrando incomprensión del resultado electoral o revanchismo frente a él, sino ejercitando el poder equilibrador en la política vasca que les han conferido las urnas.

En segundo lugar, el actual Ejecutivo no tiene más que dos estaciones de servicio en las que repostar el suplemento de combustible que necesita no ya simplemente para sacar adelante los presupuestos o cualquier otro proyecto político trascendente, sino ante todo para sostener un liderazgo inteligible en la convulsa realidad del país. Puede optar por las disminuidas huestes de Batasuna, el grupo electoralmente más castigado el 13 de mayo, que no condena la violencia terrorista y sirve de portavoz intermitentemente parlamentario a quienes la ejercen. O pueden acercarse a los partidos constitucionalistas firmantes del pacto antiterrorista, en ascenso social y político ininterrumpido no sólo en los comicios más recientes, sino desde hace años, que exigen como prioridad la lucha contra el totalitarismo asesino, el aplazamiento de las propuestas políticas más radicalmente nacionalistas hasta que acabe la violencia y se reconcilie la sociedad hoy mutilada (sin pedir a nadie que renuncie a proyectos alternativos de futuro) y el reconocimiento efectivo y no sólo retórico del pluralismo en la sociedad vasca (educativo, informativo, convivencial, etcétera) de modo que la supuesta ‘construcción nacional’ no equivalga de antemano a una ‘construcción nacionalista’. Los problemas actuales vienen de que el Gobierno vasco, con sensatez que le honra, rechaza suscribir las tesis de Batasuna para granjearse su apoyo parlamentario pero sigue sin decidirse a asumir que la única opción viable que le queda es reconocer institucionalmente la legitimidad e inevitabilidad política de las tesis no nacionalistas como vía de gobernabilidad en nuestro territorio autonómico.

¿A qué se ha debido entonces el plante de una y otra oposición en el Parlamento vasco? A una única coincidencia: la de exigir que la minoría mayoritaria que gobierna elija el sesgo que quiere dar al rumbo político de nuestra comunidad. La neutralidad entre el separatismo violento y el constitucionalismo no nacionalista es sencillamente imposible. No existe ninguna complicidad de otro orden entre Batasuna, PP y PSOE, aunque los oportunistas o los malinformados quieran hacérnoslo creer. Pasemos por alto las insinuaciones de Madrazo sobre qué pensarán las víctimas populares o socialistas al ver a sus representantes ausentarse del Parlamento junto a los de sus verdugos: no es fácil competir en vileza política con quien se entrena cotidianamente en ella. Los partidos firmantes del pacto antiterrorista se niegan sencillamente a seguir tirando del carro de la supuesta normalidad de un país en el que ellos no pueden vivir normalmente. Y no sólo por las amenazas y los atentados, sino también por esa permanente exclusión social y cultural que les condena a ser meros ‘infiltrados’ en su comunidad, como Arzalluz dice que son los ertzainas no nacionalistas en la que debe ser la policía autonómica de todos. Lo único que une a Batasuna y el resto de la oposición es la ambigüedad manipuladora y prepotente -al menos hasta la fecha- del Gobierno vasco, no ningún otro tipo de colusión culpable.

Se intenta chantajear a quienes creen en las instituciones autonómicas diciendo que su boicot parlamentario las deslegitima tanto como el de los que las niegan todos los días y a todas horas. No es cierto. Exigir saber a dónde vamos, cuando vamos tan mal, no equivale a pretender que no vayamos a ninguna parte: es sencillamente dejar claro que gran parte de este país no quiere seguir yendo al matadero o a la sumisión a los matarifes como rescate para que acabe la matanza. Lo dijo muy bien el politólogo Bernard Crick: «Quienes nos instan a recordar que nuestra única misión clara y demostrable es mantener el barco a flote tienen una idea un tanto extraña de la razón de ser de los barcos». Y algunos ya estamos hartos de que en este país vayamos todos aparentemente embarcados en la nave de los locos.

Reinventar la izquierda
José María CARRASCAL La Razón 23 Diciembre 2001

La dimisión de Redondo Terreros es, si me permiten la perogrullada, bastante más que la dimisión del Redondo Terreros. Trasciende a la renuncia y al protagonista, pese a ser éste uno de los pesos pesados socialistas. Alcanza al partido. Y de rechazo, a la entera política española.

Hay una explicación muy elemental de lo ocurrido. La de Redondo Terreros ha sido una dimisión de «ida y vuelta», como fue en su día la de Felipe González. Dimite para volver en el próximo congreso de los socialistas vascos, ya arropado por una mayoría que le permita realizar su política sin las cortapisas que hoy tiene. Puede haber algo de ello. Pero ni mucho menos es todo.

Otra explicación es que estamos ante los coletazos de las últimas elecciones vascas. Los socialistas esperaban más del frente antinacionalista que formaron con el PP. Para aquellos, como Odón Elorza, que son antes vascos que socialistas, fue un error estratégico renunciar a su vieja política de puentes abiertos hacia PNV. Y han hecho la vida cada vez más imposible a Redondo Terreros, que ahora lanza su órdago. También puede haber algo de ello. Pero hay más en su dimisión. Algo más amplio y más profundo, que desborda incluso al partido socialista para afectar a la izquierda en general.

La izquierda no consigue hallar su papel en la nueva escena mundial. Sus viejas fórmulas no sirven para los nuevos problemas, por lo que viene dando bandazos del centro-izquierda al centro-centro, sin acabar de encontrar su sitio. La globalización, las nacionalizaciones, la economía de mercado, el terrorismo son algunos de los nuevos de- safíos que pillan en cueros. Hay que reinventar la izquierda, como Reagan y Mrs. Thatcher reinventaron la derecha en los años ochenta. Blair, Schröder, Clinton lo han intentado con relativo éxito en sus respectivos países. También lo hizo hasta cierto punto Felipe González en España. Pero la carga doctrinal de la izquierda española sigue siendo enorme y los Rodríguez Zapatero o Redondo Terreros que intentan desprenderse de ella lo tienen muy difícil. Un ejemplo lo tenemos con el terrorismo. Pese a todo lo visto y oído al respecto, la izquierda tiende todavía a ver al terrorista como un guerrillero, y al nacionalista, como un defensor de las libertades de su pueblo. Hoy sabemos que en todo nacionalismo hay un fondo fundamentalista y que el terrorismo tiene declarada la guerra a la democracia. Pero a los socialistas españoles les cuesta renunciar a sus sueños. Tendrán sin embargo que hacerlo si no quieren quedarse en la cuneta, como se han quedado los comunistas. Redondo Terreros y Odón Elorza protagonizan el primer combate de la gran velada pugilística de los próximos años. No entre el PP y el PSOE, sino dentro del PSOE.

El gallinero del PSOE
Editorial ABC 23 Diciembre 2001

Las Autonomías gobernadas por el PSOE han comenzado a cerrar acuerdos con el Gobierno para asumir el traspaso de la Sanidad, que es el último escollo pendiente para la implantación del nuevo sistema de financiación autonómica. Cuatro Comunidades socialistas (Baleares, Extremadura, Castilla-La Mancha y, ayer, Asturias) ya han acordado el traspaso, alabado por José Bono y Juan Carlos Rodríguez Ibarra, y al que podría sumarse en breve Aragón. Sin embargo, el PSOE, como partido, ha boicoteado en el Congreso la votación del nuevo sistema de financiación, en protesta por la enmienda introducida en el Senado que vincula la aplicación del nuevo modelo a la asunción de competencias sobre Sanidad.

Que los barones socialistas pacten al margen de Zapatero no es nuevo; tampoco que los dirigentes territoriales del PSOE discrepen abiertamente y sin recato de la postura oficial de un partido incapaz de articular un discurso común. La reciente dimisión de Nicolás Redondo es la demostración palmaria del guirigay socialista y la evidencia última de que el socialismo carece de un proyecto para España. Zapatero sube sin casco por la pendiente del federalismo asimétrico, ese pastiche ideológico que es el canon impuesto por algún jefe territorial empeñado en buscar caminos alternativos imposibles. En el País Vasco, Zapatero parece haber asumido la tesis de la «aproximación a toda costa» al nacionalismo, aun a riesgo de orillar principios como el de la lealtad a la Constitución y el Estatuto. Su melifluo y vago concepto de la vertebración de España y el difuso e indefinido papel que otorga al nacionalismo como elemento esencial para la cohesión es lo que ha dejado al PSOE huérfano de un proyecto coherente.

Fiel a su teoría de acoplarse al terreno en función de las circunstancias, Zapatero claudicó en Marruecos de la postura crítica del PSOE en relación con la «democracia tutelada» de Rabat y se puso al otro lado de la línea trazada por su partido en torno al Polisario. El mensaje del PSOE es cambiante y varía a medida que su secretario general se traslada de una a otra parte. Tan alta capacidad camaleónica se evidencia con toda su crudeza en las relaciones que la dirección del Partido Socialista en Madrid mantiene con las distintas baronías. En este caso, la teoría del acoplamiento de Zapatero consiste en «dejarles hacer», sin importarle en exceso si la voluntad del presidente extremeño, andaluz o castellano-manchego coincide o no en términos genéricos. Así, Chaves, Bono, Ibarra o Maragall imponen sus criterios y la dirección les deja hacer por pura asunción de su incapacidad para mandar en un ámbito territorial que le está vedado, y en donde cada cual es muy libre de hacer lo que le venga en gana. Es el PSOE poliédrico de Zapatero, el increíble hombre mutante.

Redondo Terreros: acero vasco de ley
Cecilia GARCÍA La Razón 23 Diciembre 2001

Hay muchos políticos que se forjan como el acero. Con un fuego intenso que se les mete en las entrañas hasta hacerlos incandescentes para luego ser moldeados por partidos, programas, conveniencias o intereses. No es el caso de Nicolás Redondo Terreros por mucho que se haya criado en una tierra acostumbrada a templar el acero en los Altos Hornos de Vizcaya para que tenga gran dureza y elasticidad, propiedades imprescindibles en cualquier político, pero no a cualquier precio.

Redondo Terreros presentó su dimisión harto de ver cómo le calentaban la cabeza y prendían pequeñas hogueras alrededor de su silla avivadas por distintos fuelles: de un lado, el PNV, ávido por conseguir acuerdos que le permitan la gobernabilidad, y del otro, algunos miembros de su propio partido, que han soplado y soplado para avivar este pacto.

Y Redondo ha dicho que no, y así ha dejado un cargo que le ardía en las manos. Todo por no dejar de ser él mismo, un acero redondo que no quiere perder sus propiedades. No en vano la esencia del acero es el hierro, un elemento químico cuyo símbolo es FE. Y precisamente fe no es lo que le falta: fe en sus convicciones, que pasan por un pensamiento de izquierdas correoso y una defensa de España y de la Constitución.

Sabe que para llegar a un acuerdo con el PNV tendría que dejar algunos jirones de su ideología en el camino. Por eso aprieta los dientes como el jabalí herido con el que ahora se identifica, ese que se ve acorralado, mordido, incluso herido, por los que son de su misma camada.

Redondo siempre fue un elemento sospechoso en el PSE. Un líder de mayorías enclenques, ya sea como secretario general de los socialistas o como candidato a lehendakari. El jabalí se ha revuelto. Más frustrado que furioso ha presentado una dimisión que fuerce a sus compañeros a dejarse de estrategias subterráneas y afronten en un congreso extraordinario sus diferencias, sus filias y sus fobias y sus distantes proyectos para el País Vasco. Por fin se sabrá si los que le acusaron de hacer seguidismo del PP no están dispuesto a hacer lo propio con el PNV. Que parece ser que de eso de trata.

Jueces contra la sociedad
Miguel Ángel Rodríguez La Razón 23 Diciembre 2001

Lo que pasa con los jueces estos que se están dedicando a poner en la calle a los terroristas y amigos de terroristas, destrozando el trabajo que se suda Baltasar Garzón, es inadmisible. No puede ser que esta sociedad esté luchando contra el crimen, y los que vigilan a los vigilantes se dediquen a poner a los terroristas en las mismas esquinas en donde les pillamos tomando nota de la matrícula de nuestros coches para ponernos una bomba. Ni tienen méritos suficientes para enfrentarse a la sociedad, ni se les dio el puesto para hacerlo. Sería conveniente saber qué desgracia divina nos ha tocado para tener que soportarlos. Después del próximo asesinato, tendrían que ir al levantamiento del cadáver y explicarlo. Lo que tampoco tiene explicación es que ni desde el Gobierno ni desde la Judicatura se deje desnudo a Baltasar Garzón y sin armas a la sociedad: la misma sociedad que les paga a estos jueces su escolta y su coche blindado para que los terroristas no atenten contra ellos.

A ellos les parecerá divertido lo que hacen, pero nuestro país, la UE y Occidente han entrado en una dinámica en la que inequívocamente van a luchar contra los terroristas. Ahora bien, si todos los esfuerzos políticos, diplomáticos y sociales son revisados después por otras gentes contrarias a la paz a través de las actuaciones de estos jueces, tanto nuestro país, como la UE, como Occidente deberían tener algún modo de preguntarles a qué están jugando y por qué lo hacen. Si el comportamiento de estos jueces sirve de ejemplo de lo que España hace contra Eta, estos jueces no deberían actuar de ese modo. Y si se lo permitimos porque no tenemos modo de evitarlo, nuestro sistema está mal pensado. Lo que no puede ser es que Garzón busque pruebas y pruebas contra los asesinos, estos jueces siempre digan que están mal, y todos sigan en su puesto.

«Los pro-nacionalistas del PSE le han hecho la cama a Redondo Terreros»
Carlos ITURGAIZ, Presidente del Partido Popular del País Vasco
El presidente del PP del País Vasco, Carlos Iturgaiz, asegura que los miembros del PSE más cercanos al PNV han provocado la dimisión de Redondo Terreros. Era, según dice, la única alternativa que tenía. Mientras, Arzallus y Eguíbar se frotan las manos.
Inmaculada G. de Molina La Razón 23 Diciembre 2001

Se le ve tranquilo, entero y convencido de que el cambio se producirá algún día en el País Vasco. Por eso, ve su futuro político unido al de esta comunidad autónoma. Carlos Iturgaiz sigue pensado que su País Vasco está muy necesitado de políticos que recuerden que en esa tierra no se vive en libertad. No puede evitar reírse abiertamente cuando se le pregunta por si considera que Jaime Mayor Oreja será el relevo de José María Aznar en las próximas elecciones generales de 2004. No obstante, rehúsa contestar con un «esa cuestión hoy no toca». Su sonrisa se trueca en indignación cuando se habla de los próximos comicios municipales vascos, en los que, sin duda, el Partido Popular y el Socialista tendrán problemas para elaborar las listas. Por ello, para aquellos municipios vetados a los no nacionalistas, exige al PNV un frente común, aún sabiendo que su petición caerá en saco roto. En estos momentos, expresa una visión bastante optimista sobre el futuro maltrecho que le espera a la organización terrorista Eta. Sin embargo, está convencido de que la escena política vasca vive una crisis institucional como hace años no se recuerda. La causa, a su juicio, sigue siendo el compromiso político del PNV con Eta, el de la independencia del País Vasco. Por ello, advierte de que esta autonomía fuera de España se encontrará fuera de Europa, en el Tercer Mundo. Respecto a la dimisión de Nicolás Redondo Terreros, tiene las ideas muy claras.

¬¿Qué le parece la dimisión de Nicolás Redondo Terreros?
¬Los pro-nacionalistas del PSE le han estado haciendo la cama a Nicolás Redondo. El ha tomado la única decisión que podía: ir a un congreso extraordinario a medir fuerzas, y si pierde, hacer las maletas y marcharse, pero si gana las tendrán que hacer Eguiguren y compañía.

¬¿Le preocupa que el PSE pueda pactar con el PNV?
Deseo de Elorza
¬Me preocupa por que es el deseo de Elorza y Eguiguren, un pacto con el PNV. Ellos piensan erróneamente que el PSE podría aplacar los ánimos independentistas del PNV. Con la crisis interna del PSE Arzallus, Eguíbar e Ibarreche se están frotando las manos.

¬¿Cómo valora el comportamiento desde Ferraz en esta crisis?
¬Ferraz no ha estado arropando a Nicolás Redondo como debiera. En algunos momentos le han dejado solo. Durante la crisis del Ayuntamiento de San Sebastián, al principio, Zapatero mantuvo silencios sospechosos. El PSOE tiene un problema de identidad nacional. Ibarra no dice lo mismo que Elorza y este problema de identidad le está pasando factura al PSOE autonomía por autonomía.

¬¿Se fía del PSE?
¬Me fío de Nicolás Redondo Terreros, que hace un discurso nítido y claro. Lo que lamento es que en el PSE no haya una voz unísona y que los socialistas guipuzcoanos estén dando problemas a Redondo Terreros. Le están apretando la soga a Redondo.

¬¿Atucha está protagonizando el papel de su vida?
¬No. Estamos viendo la auténtica cara de Atucha. Es un verdadero cacique, que ha demostrado que está al servicio del Partido Nacionalista Vasco. En lugar de ser un presidente de Parlamento imparcial, está siendo la voz de su amo, de los designios de Arzallus e Ibarreche. Las cacicadas que está haciendo en el Parlamento demuestran su verdadero talante.

¬¿Cuál es el escenario previsible en el Parlamento vasco?
¬Ibarreche convocó a un encuentro este jueves a Redondo, Mayor y Otegui cuando ya estaba con el agua hasta el cuello. Ibarreche, que tanto ha hablado del diálogo, se ha olvidado del mismo. Eso sí, en el último segundo nos llamó para dialogar. Me parece bien. Pero la postura del Partido Popular ha seguido siendo la misma: no hemos entrado ni entraremos, porque Atucha y el PNV continúan en el mismo planteamiento. Lo que tiene que hacer Atucha es volver al sistema de votación de los últimos 18 años: los Presupuestos se tienen que votar en una votación única y no por separado.

¬¿Por qué el PP no apoya los Presupuestos para evitar que el PNV pacte con Batasuna?
¬Porque los Presupuestos de Ibarreche están orientados hacia la independencia y la autodeterminación. Son para conseguir sus planteamientos soberanistas. El PP del País Vasco no está de acuerdo con ellos. Por tanto, no vamos a modificar nuestra estrategia, mientras el PNV no cambie estos planteamientos. El PNV sólo quiere romper con España. Hacen Presupuestos para romper con España.

Pacto con Batasuna
¬¿Le sorprendería si el PNV pactara los Presupuestos con Batasuna?
¬El antecedente ya está: han pactado los Presupuestos de ETB. La televisión vasca se han convertido hace ya mucho tiempo en una tele Lizarra. No es una televisión pública, donde tengamos todos las mismas oportunidades. No, no y no. Es una televisión dirigida por el nacionalismo. El nacionalismo llamado democrático siempre está cocinando con Batasuna. Unas veces lo hace con el fuego por debajo de la mesa y otras por encima, pero siempre están hablando y en relación con el mundo de los proetarras. La apuesta de Eguíbar siempre ha sido entenderse con los proetarras de Batasuna. De ahí la buena relación que tiene con Otegui.

¬¿Le preocupa que esta situación interna la puedan aprovechar en el PSE para llegar a un pacto con Ibarreche?
¬Por encima de todo, en política hay que ser coherente. En el PP lo hemos sido antes, durante y después de las elecciones vascas. La defensa de la unidad de España y de la Constitución no tiene marcha atrás. Me preocupa que haya partidos que defienden la unidad de España y la Constitución y que se estén poniendo nerviosos y que haya dirigentes que no tengan el mismo discurso traslas elecciones.

¬¿Luego, es previsible que estos Presupuestos salgan adelante con el apoyo de Batasuna o del PSE?
¬Lo que está claro es que el responsable de la situación actual es Ibarreche. Se ha demostrado que es incapaz de sacar unos Presupuestos adelante y de renovar el Concierto Económico vasco. Sin embargo, lo es de generar una crisis institucional. Por tanto, estamos sumergidos en la mayor crisis institucional de la autonomía vasca por culpa de Ibarreche.

¬¿Qué supondría que los Presupuestos salieran adelante con el apoyo de Batasuna, cuando se dice que es igual a Eta?
¬No nos olvidemos de que los Presupuestos prorrogados de este año son los de Batasuna. Fueron unas cuentas del PNV respaldadas con el voto favorable de los proetarras. Por eso, a Batasuna no le interesa que salga adelante los Presupuestos, porque si hay una prórroga seguirán siendo los firmados por el PNV con los proetarras. Pero, no nos engañemos, el PNV está muy cómodo prorrogando unos Presupuestos firmados con Batasuna. Es la táctica del PNV, en la que no quiere romper sus alianzas con Batasuna, donde gobiernan en algunos ayuntamientos. En algunos municipios, aún pudiendo, el PNV no quiere echar de las alcaldías a los proetarras.

¬¿Quedará en entredicho el pacto antiEta si el PSE llega a un acuerdo con Ibarreche?
¬Con las declaraciones políticas que están haciendo los dirigentes nacionalistas, veo imposible que el PSE pueda pactar estos Presupuestos con el PNV. El PNV ni ha renunciado a Estella, ni a seguir teniendo relación con HB en determinados ayuntamientos. Lo que está claro es que el PNV se está cargando la autonomía y las instituciones democráticas en el País Vasco. De esta manera, quiere avanzar hacia a la ruptura y la independencia. Con los planteamientos que siguen manteniendo el PNV es imposible ver a un PSE apoyando los Presupuestos de Ibarreche.

¬¿El PNV está usando la renovación del Concierto como coartada en su camino hacia la independencia?
¬Sin duda. Hay que recordar que Otegui le dijo en su día al PNV que si firmaba el Concierto supondría un vasallaje del PNV respecto a España. El PNV sabe que firmar el Concierto significa respaldar el Estatuto y la Constitución y que el Concierto y el Estatuto son incompatibles con la independencia. Por eso, ponen todas las trabas. No hay voluntad política del PNV y del Gobierno vasco para llegar a un acuerdo, porque sería un obstáculo para la independencia.

Ofensiva contra España
¬¿Qué opina de que Eguíbar vincule la representación directa de las instituciones vascas en la UE con la autodeterminación?
¬Eguíbar sabe que un Estado soberano con voz propia necesita la presencia directa en esas instituciones y sabe que esto no se dará. Igual que a Extremadura, Cataluña o a Andalucía le representa España, al País Vasco también. Que no se olvide de que el País Vasco está en Europa, porque España está en Europa. Si consiguiera la independencia, estaríamos fuera de Europa y en el Tercer Mundo.

¬¿Hay una estrategia del PNV para desacreditar al Estado y de ahí que asegure que el gasto en sanidad y en seguridad bajará por el cupo?
¬Nos encontramos ante la mayor ofensiva del nacionalismo contra el Estado de derecho. Pero hay que coger al toro por los cuernos y decirle al PNV que igual que no aceptamos ningún chantaje de Eta, tampoco lo hacemos contra la unidad de España. Los vascos ya hemos decidido lo que queremos ser. Tanto que hablan los nacionalistas del ámbito de decisión vasco, en su día ya votamos a favor de la Constitución y del Estatuto. Por tanto, que se dejen de milongas. Sin duda alguna, no aceptaremos las pretensiones rupturistas de los nacionalistas o de chantaje como están haciendo contra España.

¬¿Por qué el PP vasco no pide al Gobierno central que deje de negociar y busque otra vía para renovar el Concierto?
¬Hasta el 31 de diciembre hay tiempo. El PP vasco siempre ha sido defensor a ultranza del Concierto y demostraremos que no hemos roto nada, ni hemos tenido falta de voluntad. Al revés, demostraremos quién va en contra del avance del propio País Vasco.

¬¿El PNV tiene un pacto secreto con Eta para llegar a la independencia del País Vasco, con plazos prefijados?
¬Todos conocimos durante la mal llamada tregua que pactó con Eta. El PNV pactó con la organización terrorista echarnos a los no nacionalista del País Vasco y conseguir la independencia. Esto está firmado en un papel con el sello de Eta y del PNV. No han renunciado a ese pacto. Sin duda alguna, el PNV sigue manteniendo ese pacto con Eta. Hacen los deberes. Eta nos mata para que desaparezcamos físicamente y el PNV hace lo posible para que desaparezcamos políticamente, porque no aceptan la pluralidad. Con cacicadas y políticas abusivas están intentando que el Parlamento sea su Batzoki particular.

Romper
¬¿Eta puede estar matando a ertzainas porque el PNV se está dilatando en cumplir el contrato?
¬Está claro. Eta intenta demostrar al PNV que a la hora de los plazos para romper con España los marca la banda y no el Partido Nacionalista Vasco, al que quiere tener otra vez sumiso. Como lo ha tenido siempre, durante la mal llamada tregua. Al final... El PNV siempre claudica a lo que quiere la organización terrorista Eta. Con los asesinatos de los ertzainas, Eta intenta demostrar que es ella la que manda. O bailamos al son que marca Eta o no hay nada que hacer. Lo triste es que encima el PNV le sigue el juego.

¬¿Eta, más que nunca, tiene los días contados por su equivocación en Francia?
¬Hay más esperanzas que nunca. Las últimas desarticulaciones de comandos, la entrada de la euro-orden, la concienciación internacional, después de la salvajada de los atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos alimentan esa esperanza. Eta están teniendo fracasos importantes. No hay que echar las campanas al vuelo. Eta sigue siendo una amenaza para todos los ciudadanos. Entiendo que es mejor la visión sobre el terrorismo, aunque es más preocupante la que hay política en el País Vasco, porque el PNV ha apostado claramente por la independencia. Hoy tiene el mismo objetivo político Eta que el PNV.

¬¿Habría que ilegalizar a Batasuna?
¬Siempre he sido favorable a ilegalizar a Batasuna. No nos podemos autoengañar. Batasuna es Eta.

¬¿Las municipales serán un gran reto para los no nacionalistas?
¬Siempre hemos tenido populares y socialistas problemas para elaborar las listas, cuando hay un objetivo por parte de Eta y del nacionalismo para que desaparezcamos física y políticamente del País Vasco. Es inconcebible que el lehendakari esté hablando de libertad y de la calidad de vida, cuando hay miles y miles de ciudadanos que no podemos tener ni rutina. Ya tenemos ese problema. Hay concejales que han dejado sus cargos y muchos municipios donde es complicadísimo hacer listas, porque si vas en una del PP o del PSE te ponen una bomba en la alfombra de tu casa o te queman el negocio o te pegan un tiro en la nuca.
Mantener presencia
A pesar de las dificultades, haremos todo lo posible por estar en la mayoría de los municipios vascos para hacerles frente a Eta. No hay que clavar la rodilla en el suelo. Estaremos más que nunca en el País Vasco. Si los nacionalistas se llaman democráticos lo que deberían hacer es ayudarnos a los partidos políticos que lo pasamos muy mal y no podemos hacer nuestras listas en el País Vasco. En esos municipios deberíamos hacer un frente común todos contra la banda Eta y los proetarras.

¬¿Mayor Oreja habrá cumplido su compromiso con el País Vasco después de las municipales?
¬Él dejó Interior para estar con sus compañeros del País Vasco. Arzallus, primero, dijo que no se iba a presentar a las elecciones. Luego, afirmó que se iba a marchar al día siguiente de los comicios vascos. Mayor Oreja sigue, es el presidente del grupo parlamentario y seguirá defendiendo al PP del País Vasco el tiempo que se lo pida el partido.

¬¿Ve a Mayor Oreja como sustituto de Aznar para las elecciones generales de 2004?
¬De esa cuestión hoy no toca.

¬¿A qué le gustaría dedicarse en el futuro?
¬Estoy muy a gusto en el País Vasco, haciendo política al pie del cañón luchando por las libertades. El País Vasco necesita a personas que recuerden todos los días que hay que luchar por la libertad.

El pensamiento Arana / Arzallus
Durante dos semanas LA RAZÓN ha ofrecido algunas de las frases más representativas del pensamiento del fundador del Partido Nacionalista Vasco, Sabino Arana, pensamiento que comparte con entusiasmo Javier Arzallus, actual presidente del PNV. A través de los textos, puede apreciarse el carácter racista, xenófobo, sectario e integrista de Sabino Arana, ideólogo del pensa- miento nacionalista vasco, que sus actuales seguidores pretenden imponer en el País Vasco.
La Razón 23 Diciembre 2001

Tras la publicación por este periódico de algunas de los escritos del fundador del PNV, donde se pone de manifiesto su pensamiento sectario y xenófobo, incluso se ha constituido una plataforma ciudadana en Barcelona para exigir que el Ayuntamiento retire una calle que lleva el nombre de Sabino Arana. A continuación extractamos algunas de sus frases, entre ellas, las que pueden ser calificadas de racistas, xenófobas, antidemócratas, nacionalistas, integristas o apologistas del terrorismo:

Arana apologeta
«Les aterra el oír que a los maestros maketos se les debe despachar de los pueblos a pedradas ¿Ah la gente amiga de la Paz!».

Arana racista
«La fisonomía del bizkaino es inteligente y noble; la del español, inexpresiva y adusta. El bizkaino es nervudo y ágil; el español es flojo y torpe. El bizkaino es inteligente y hábil para toda clase de trabajos; el español es corto de inteligencia y carece de maña para los trabajos más sencillos (...) El bizkaino es laborioso (ved labradas sus montañas hasta la cumbre); el español, perezoso y vago (contemplad sus inmensas llanuras desprovistas en absoluto de vegetación). El bizkaino es emprendedor (...) ; el español nada emprende, a nada se atreve, para nada vale. El bizkaino no vale para servir, ha nacido para ser señor; el español no ha nacido más que para ser vasallo y siervo (...) El bizkaino es caritativo aun para sus enemigos (...); el español es avaro aun para sus hermanos (...) El bizkaino es digno, a veces con exceso, y si cae en la indigencia, es capaz de dejarse morir de hambre antes de pedir limosna (...); el español es bajo hasta el colmo, y aunque se encuentre sano, prefiere vivir a cuenta del prójimo antes que trabajar (...) El aseo del bizkaino es proverbial (...); el español apenas se lava una vez en su vida y se muda una vez al año (...) Oídle hablar a un bizkaino y escucharéis la más eufónica, moral y culta de las lenguas; oídle a un español y si sólo le oís rebuznar podéis estar satisfechos, pues el asno no profiere voces indecentes ni blasfemias. El bizkaino es amante de su familia y su hogar (...); entre los españoles, el adulterio es frecuente (...) Por último, según la estadística, el noventa y cinco por ciento de los crímenes que se perpetran en Bizkaya se deben a mano española, y de cuatro de los cinco restantes son autores bizkainos españolizados».

«¿Qué es, pues, lo que respecto de la pureza de raza se contiene en el programa nacionalista? Los extranjeros podrían establecerse en Bizkaya bajo la tutela de sus respectivos cónsules; pero no podrían naturalizarse en la misma».

«La ciudadanía bizkaina pertenecerá por derecho natural y tradicional a las familias originarias de Bizkaya, y en general a las de raza euskeriana».

Arana y los «maketos»
«Vuestra raza, singular por sus bellas cualidades, pero más singular aún por no tener ningún punto de contacto o fraternidad ni con la raza española, ni con la francesa, que son sus vecinas, ni con raza alguna del mundo, era la que consti-tuía a vuestra Patria Bizkaya; y vosotros, sin pizca de dignidad y sin respeto a vuestros padres, habéis mezclado vuestra sangre con la española o maketa, os habéis hermanado y confundido con la raza más vil y despreciable de Europa, y estáis procurando que esta raza envilecida sustituya a la vuestra en el territorio de vuestra Patria».

Arana integrista
«El bizkaíno que vive en las montañas, que es el verdadero bizkaíno, es por carácter natural religioso. El español que habita lejos de las poblaciones no sabe de religión o es impío o es fanático como los bandidos andaluces que usan el escapulario».

«Nosotros odiamos a España con toda nuestra alma, mientras tenga oprimida a nuestra Patria con las cadenas de esta vitanda esclavitud. Los euskerianos nacionalistas aborrecen a España, porque ha pisoteado sus leyes patrias (...) [España]está corrompiéndole la sangre, que es la raza, y va a arrancarle la lengua, que es el Euzkera».

Arana y el lenguaje:
«Tanto están obligados los bizkainos a hablar su lengua nacional, como a no enseñarla a los maketos o españoles. No el hablar éste o el otro idioma, sino la diferencia del lenguaje es el gran medio de preservarnos del contacto de los españoles y evitar el cruzamiento de las dos razas. Si nuestros invasores aprendieran el Euzkera, tendríamos que abandonar éste, archivando cuidadosamente su gramática y su diccionario, y dedicarnos a hablar el ruso, el noruego o cualquier otro idioma desconocido para ellos, mientras estuviésemos sujetos a su dominio».

«Para nosotros sería la ruina el que los maketos-residentes en nuestro territorio hablasen euskera.Porque la pureza de raza es como la lengua.

«Oid hablar a un bizkaíno y escucharéis la más eufónica, moral y culta de las lenguas, oidle a un español y si sólo le oís rebuznar, podéis estar satisfechos»

Arana reaccionario
«Si hubieran estudiado una miaja de Geografía política y hubiesen tenido al estudiarla una pizca de sentido común, sabrían que al norte de Marruecos hay un pueblo cuyos bailes peculiares son indecentes hasta la fetidez, y que al norte de este segundo pueblo hay otro cuyas danzas nacionales son honestas y decorosas hasta la perfección; y entonces no les chocaría que el alcalde de un pueblo euskeriano prohibiese el bailar al uso maketo, como es el hacerlo abrazado asquerosamente a la pareja, para restaurar en su lugar el baile nacional de Euskeria».

Arana antidemócrata
«En pueblos tan degenerados como el maketo y maquetizado, resulta el sufragio un crimen, un suicidio».

Arana nacionalista
«¿Cuando llegarán los bizkaínos a mirar como enemigos a todos los que les hermanan con los que son extranjeros y enemigos naturales suyos?»

«El bizkaino degenera en carácter si roza con el extraño; el español necesita de cuando en cuando una invasión extranjera que le civilice».

«La familia bizkaina atiende más a la alimentación que al vestido, que aunque limpio siempre es modesto; id a España y veréis familias cuyas hijas no comen en casa más que cebolla, pimientos y tomate crudo, pero que en la calle visten sombrero, si bien su ropa interior es peor menealla ».

«Ved un baile bizkaino presidido por las autoridades eclesiásticas y civiles y sentiréis regocijarse el ánimo al son del txistu , la alboka o la dulzaina y al ver unidos en admirable consorcio el más sencillo candor y la loca más alegría; presenciad un baile español y si no os causa náuseas el liviano, asqueroso y cínico abrazo de los dos sexos queda acreditada la robustez de vuestro estómago, pero decidnos luego si os ha divertido el espectáculo o más bien os ha producido hastío y tristeza».

Arana y los catalanes
«Los catalanes quisieran que no sólo ellos, sino también todos los demás españoles establecidos en su región, hablasen catalán; para nosotros sería la ruina el que los maketos residentes en nuestro territorio hablasen Euzkera».

«En Cataluña todo elemento procedente del resto de España lo catalanizan, y les place a sus naturales que hasta los municipales aragoneses y castellanos de Barcelona hablen catalán; aquí padecemos muy mucho cuando vemos la firma de un Pérez al pie de unos versos euzkéricos, oímos hablar nuestra lengua a un cochero riojano, a un liencero pasiego o a un gitano, o cuando al leer la lista de marineros náufragos de Bizkaya tropezamos con un apellido maketo. (...) Al cabo, este pueblo noble y viril, temido y admirado, había de decaer y degenerar en tanto grado que viniese en este siglo a ofrecerse de esclavo al pueblo español... ¿al pueblo español... menospreciado en esta época por todos los pueblos y objeto de befa para toda nación civilizada!».

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