AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 27 Diciembre  2001
#Envidia del Estado
Antonio GARCÍA TREVIJANO La Razón 27 Diciembre 2001

#"Socialista vasco, ofrécese"
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  27 Diciembre 2001

#¿Por qué no dimite Zapatero?
Enrique de Diego Libertad Digital  27 Diciembre 2001

#El arriesgado giro de Zapatero en el País Vasco
Impresiones El Mundo  27 Diciembre 2001

#La bolsa o la vida
Carlos MARTÍNEZ GORRIARÁN ABC  27 Diciembre 2001

#Borrell y Zapatero
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS El Mundo  27 Diciembre 2001

#¡Imbéciles!
MARTIN PRIETO El Mundo  27 Diciembre 2001

#La victoria de González
Lorenzo CONTRERAS La Razón  27 Diciembre 2001

#El neofelipismo
Antonio PÉREZ HENARES La Razón  27 Diciembre 2001

#González despacha en Ferraz
Julián LAGO La Razón  27 Diciembre 2001

#La encrucijada de los socialistas vascos
Esther Esteban La Razón  27 Diciembre 2001

#Javier Corcuera: «En el PNV, los sectores integristas y estatutistas son complementarios»
BILBAO. M. Alonso ABC  27 Diciembre 2001

#Un voto particular muy público
Impresiones El Mundo  27 Diciembre 2001

#Discrepancia razonada
Breverías ABC  27 Diciembre 2001

#El Consejo Europeo aprueba las dos listas de organizaciones terroristas y grupos de apoyo
Madrid. Agencias ABC  27 Diciembre 2001

#El juez Carlos Ollero critica a los magistrados que excarcelaron a seis miembros de Ekin
El Mundo  27 Diciembre 2001

Envidia del Estado
Antonio GARCÍA TREVIJANO La Razón 27 Diciembre 2001

El sentimiento nacionalista no sería injusto ni peligroso si pudiera ser controlado por el pudor en sus manifestaciones de amor a la nación, y permitiera ser anegado por otros amores más universales o más espirituales. Las aguas no son cristalinas si se remueven los fondos del lecho por donde discurren. Salvo en situaciones transitorias de peligro común que lo justifiquen, el nacionalismo no deja de ser una agitación obscena de sentimientos instintivos en el impúdico comercio público del amor patrio. Lo admisible en la guerra no es sano ni digno en tiempos de paz. Franco prolongó su dictadura extrayendo de la victoria militar un sentimiento nacional que se hizo amigo incluyente del orden público y enemigo excluyente de libertades, verdades y justicia, como de conciencias de clase social o nacionalidad cultural.

Un pueblo de sentimientos educados en la libertad de sentir, una sociedad abierta a las emociones universales de la humanidad, no se habría dejado llevar a tal prostitución forzosa del afecto espontáneo a la propia nación. Las nacionalidades culturales que se han desarrollado después en forma nacionalista, como reacción de la libertad ansiada a la libertad otorgada, descubren el ancho campo que los pueblos sin educación sentimental dejan siempre a la indigencia espiritual. Y han florecido en el yermo ideológico de la Transición. La democracia ofrecía horizontes que el pacto con los nacionalistas no dejaba ver.

Si la emoción nacionalista fuera sincera, si no cubriera con su manto patriótico la nuda ambición de poder personal, no podría pasar con tanta facilidad del corazón a la boca. Con la libertad y el poder de gobernar en su feudo, los nacionalismos no cambian de naturaleza íntima ni de tendencia al monopolio de la patria, sino de expresión y actuación. La exclusión de otros sentimientos políticos que el nacionalismo central hacía por vías de coacción oficial, el periférico lo hace ahora por la vía más insidiosa de emplear los fondos públicos para «hacer patria», para «construir la nación». Rechaza los modales fascista para poder abrazar con entusiasmo su modo empresarial de idear la nación como proyecto.

La cultura, la educación, los medios de información, las carreras y los honores se planean como empresas nacionalistas y patrióticas. Las oportunidades de negocio y las concesiones administrativas se vinculan a los constructores nacionalistas del país. Dos décadas de poder autonómico han bastado para que un sentimiento de insatisfacción cultural edifique un mundo político nacionalista tan cerrado como insatisfecho. Donde no hay ya más refugio para la sinceridad del sentimiento nacional que no sea en el separatismo. Y aún en esta misma sinceridad radical se percibe que el sentimiento no traduce una necesidad de identidad cultural o política.

La doctrina más común justifica los nacionalismos en la necesidad de procurar una identidad política a la diferencia cultural de una comunidad lingüística. Esta creencia carece de todo sentido, a no ser que esa procura vaya unida a la búsqueda del poder por un grupo organizado, mediante la secesión de esa comunidad no estatal, a fin de constituir una unidad política independiente, igual a la del Estado de quien se desea separar. La contradicción es insalvable. Busca una identidad política a la diferencia cultural y la encuentra en la igualdad mimética con lo diferente. Esta contradicción revela que el ansia de identidad no precede ni es causa, sino que sigue como consecuencia al ánimo de voluntad nacio- nalista. El sentimiento natural de la patria no produce voluntad de poder. Es la ambición de dominio la que se apodera de aquel sentimiento tranquilo y lo convierte en emoción rencorosa y ardiente de envidia del Estado.

"Socialista vasco, ofrécese"
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  27 Diciembre 2001

Empieza a entenderse en toda su magnitud el calvario de Redondo Terreros hasta llegar a su dimisión. Aún no le han dicho adiós sus compañeros de fatigas al que en realidad no se ha ido sino que se queda, y ya empiezan los guiños obscenos, estilo Madrazo, al Gobierno de Ibarretxe. Los elorzas, es decir, los madrazos del PSE (nada de PSOE) que tanta prisa muestran en pactar con el PNV y volver a pastar en el Presupuesto deberían, sin embargo, facilitar la tarea a sus empleadores. Porque son muchos los presentados y no pueden ser tantos los contratados.

Se impone una cierta racionalidad para que las ganas de tocar poder no degeneren en estampida. Los más impacientes podrían pasearse por las cercanías del Gobierno Vitoriano con un letrerito colgado al cuello donde pueda leerse claramente “Se Vende”, y con el currículo a la espalda. Para los tímidos, bastaría un anuncio en el apartado “Ofrécese” y allí poner lo que sea : “Socialista vasco, ex-consejero de Títeres y Comedias Patrióticas, ofrécese para consejero o director general de lo que sea. Varios cursos casi terminados de Euskera. Voluntad plena de integración en un futuro donde los vascos decidan por sí mismos. Enemigo de pupitre de Nicolás Redondo.” El tiempo es oro. No hay tanto para repartir como parece.

La configuración de la Gestora muestra nítidamente la decisión de Zapatero y Blanco –en la línea de González y Cebrián- de arrojarse cuanto antes en brazos del PNV para, desde ahí, configurar “una alternativa”. No lo será al PNV, al que entran a servir. No lo será al PP, al que convierten en el único defensor de España y la legalidad constitucional. Pero quizás lo que sí puede acabar consiguiendo esta especie de conjura de los necios donde todos son listísimos es una alternativa a Zapatero. Porque si Redondo sale por la puerta –y por la Puerta Grande-, Zapatero puede salir por la ventana. Incluso por la alcantarilla.

¿Por qué no dimite Zapatero?
Enrique de Diego Libertad Digital  27 Diciembre 2001

La política genera su propio lenguaje para ocultar la realidad. En ese sentido, Nicolás Redondo es muy amigo de Zapatero y éste le ha apoyado en todo momento. Esto no es cierto. La dimisión de Redondo ha sido forzada por Zapatero con sus declaraciones contra el plante en el Parlamento vasco en el debate de presupuestos en protesta contra la cacicada de Atutxa. Basta hojear el diálogo entre Juan Luis Cebrián y Felipe González para entender que Nicolás Redondo ha sido sometido a una estrategia de acoso y derribo felipista y polanquista, con el añadido de las intrigas del federalismo asimétrico de Pasqual Maragall.

Resulta extraño que José Luis Rodríguez Zapatero muestre disgusto cuando se pone en duda su lealtad institucional y la falta de un proyecto nacional. Porque se trata de cuestiones evidentes. El PSOE se dedica a dinamitar la convivencia común poniendo de continuo en duda la Constitución no sólo como letra sino como espíritu, el marco en sí. Quienes mantienen en su interior un discurso de los denominados españolistas ha sido marginado por el grupo que los guerristas denominan la “guardería”.

Las razones de la dimisión de Redondo están por supuesto en Ferraz. La cuestión es por qué no dimite Zapatero, pues jugando a la división del PSE y a la eliminación del reducto constitucionalista del partido, no es el PSE sino el PSOE el que está dejando de tener un proyecto. Cuando se habla sin rebozo de ser los mariachis de Arzalluz –ya dijo el exjesuíta que “Redondo debe abandonar la vida pública”– e Ibarretxe cuando estos hablan más alto y más claro que nunca de independencia, Zapatero no sobrepasa el nivel moral y político de Madrazo. Deja de ser alternativa para intentar sobrevivir como el coordinador de un conjunto de partidos nacionalistas catalán, vasco, gallego, valenciano y, andando el tiempo, leonés.

Zapatero se perfila como un peligro para la convivencia democrática constitucional y como un aliado de los separatismos totalitarios. A Felipe González le mueve el resentimiento –no es extraño que Argentina esté y vaya al desastre haciendo caso a tal personaje que disparó el paro, la corrupción y el terrorismo de estado–, a Polanco la cuenta de resultados, tras conseguir el monopolio publicitario de los medios nacionalistas. Lo que resulta difícil de definir es qué mueve a Zapatero en esta marcha irresponsable hacia ninguna parte. Lo único que le quedaba al PSOE era cierto sentido de España. O sea Redondo. Si Redondo se va, el próximo debería ser en buena lógica el propio Zapatero.

El arriesgado giro de Zapatero en el País Vasco
Impresiones El Mundo  27 Diciembre 2001

La dirección del PSOE se plantea un acercamiento político al PNV y una redefinición de la estrategia marcada en el País Vasco por Redondo Terreros. EL MUNDO publica hoy que Rodríguez Zapatero y la mayoría de la Ejecutiva federal han perdido la confianza en Redondo y prefieren que no vuelva a ser secretario general.De hecho, la gestora que preside Ramón Jáuregui, nombrada por la dirección del partido, prepara un documento que recoge buena parte de las tesis de Jesús Eguiguren, enfrentado a la línea que representan Redondo, Rosa Díez y Rojo. Ello demuestra que Rodríguez Zapatero no se encontraba nada cómodo con la línea que defendía Redondo y que había triunfado en el anterior congreso del PSE. Cuando Redondo se refería en estas páginas a que se había sentido en los últimos meses como «un jabalí al que los perros muerden las patas», estaba pensando probablemente en miembros de la dirección del partido en Madrid, que han torpedeado desde dentro su rechazo a pactar con el PNV soberanista de Arzalluz e Ibarretxe. El documento que prepara Jáuregui y que apoya Zapatero es un error y una manipulación, porque, al margen de su contenido, supone tomar posición a pocos meses vista del congreso que debe discutir si Redondo tiene o no razón. ¿Acaso pretenden Zapatero y Jáuregui que el congreso refrende lo que ellos han decidido antes? El documento que están elaborando apuesta también por el mantenimiento del Pacto Antiterrorista con el PP, lo cual constituye una loable declaración de principios que será imposible de llevar a la práctica si el PSOE pacta con un PNV que no ha dudado en rentabilizar la violencia para sus fines políticos.El PSE corre el gran riesgo de ser fagocitado por Arzalluz en este giro y Zapatero, de ser incomprendido por sus bases de fuera del País Vasco.

La bolsa o la vida
Por Carlos MARTÍNEZ GORRIARÁN ABC  27 Diciembre 2001

Un observador que interprete la política partiendo de la premisa de que las decisiones que afectan al gobierno se toman según criterios de utilidad y oportunidad, se preguntará dónde se oculta el gato encerrado en la actitud del Gobierno vasco respecto a la negociación del Concierto. Como es sabido, los problemas que impedían a Ibarretxe cerrar un acuerdo fueron primero políticos -la representación de la CAV en Bruselas-, luego técnicos -unos cuarenta mil millones-, y ahora ya no sabemos de qué naturaleza. ¿Cuál es la naturaleza de los problemas que más interesan al Gobierno de Ibarretxe? O dicho de otro modo, ¿qué decisiones son más útiles para los fines de Ibarretxe? Tengamos en cuenta, además, que Ibarretxe tampoco está logrando que el Parlamento de Vitoria apruebe sus Presupuestos. Con lo que nos encontramos con la desconcertante política de un gobierno muy débil que actúa con la prepotencia de uno que ya tiene todo previsto y calculado y el bacalao cortado y repartido. Pero el enigma deja de serlo si pensamos en el significado de la Hacienda para el nacionalismo y la estrategia general de éste.

Hacienda no significa ingresos y gastos públicos y otras zarandajas como impuestos e inversiones, sino que significa soberanía. De ahí el plus de conflictividad que cada negociación hacendística ofrece, a ojos nacionalistas, al convertirse de modo automático en una negociación de y sobre soberanía. Como los fines últimos del nacionalismo vasco consisten en acumular más y más soberanía, toda negociación que no pueda presentarse como un progreso en conseguir más de ese escaso tesoro, arrancado a Madrid, aparecerá como un fracaso. Por eso, y contra la lógica habitual de los gobiernos, el de Ibarretxe cree que sale ganando en sus objetivos políticos aunque pierda la negociación de los dineros, sea en los Presupuestos o en el mismísimo Concierto. Como además la culpabilidad del fracaso está vendida de antemano -es de España y de sus oscuros agentes- no hay más que hablar: lo mejor es escenificar un fracaso que también lo sea del Estatuto y la Constitución. A falta de la mayoría que no tiene, Ibarretxe inventa una fantasmal -el agraviado Pueblo Vasco- basada en el fracaso de las aspiraciones nacionalistas. No importa que también Bruselas quite la razón a las Haciendas vascas. Casi mejor: es la estrategia de perder para ganar.

Borrell y Zapatero
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS El Mundo  27 Diciembre 2001

Borrell constituye en la historia reciente del PSOE una experiencia y un escarmiento. La experiencia es que el poder real del partido no reside en la Ejecutiva Federal, que oscila según sopla el viento, sino en un núcleo reducido y compacto que forman la vieja guardia felipista y la nomenklatura de Prisa. De nada le sirvió a Borrell ganar las elecciones internas del partido, las famosas primarias, porque González y Polanco, Polanco y González nunca lo vieron como uno de los suyos. Tampoco como alguien capaz de ganarle las elecciones del 2000 a Aznar, pero caben serias dudas de que incluso si su papel al frente de la oposición hubiera sido más lucido le hubieran permitido llegar a la Moncloa y hacer rancho aparte, sin los deliquios a dúo de González y Cebrián.

En cualquier caso, lo indiscutible es que fue El País el que se lo cargó aireando el caso de los amigos de Borrell en la Agencia Tributaria de Barcelona. Y que como ha contado con conmovedora desfachatez Luis Yáñez en un libro reciente y comprensiblemente silenciado, fueron los más felipistas del círculo borrelliano, empezando por el propio Don Luis, los que tras la puñalada polanquista le aconsejaron y finalmente le convencieron de tirar la toalla.¿Prueba de la debilidad intrínseca de Borrell? Sin duda. ¿Prueba de la fuerza del clan felipista polanquista? Menos dudas aún.

Zapatero parte de ese escarmiento para trazar el rumbo de su propia singladura política. Las genuflexiones, morisquetas, arrumacos y ditirambos dirigidos a González son una constante de su discurso desde la víspera de llegar a la Secretaría General hasta hoy mismo. En este instante, aunque estemos de vacaciones, estoy seguro de que Zapatero está elogiando a González. Incluso si duerme la siesta, en sueños, lo elogiará. Forma ya parte de su discurrir consciente e inconsciente, es inseparable de su más íntima naturaleza.

Lo malo es que de ese conjuro, hijo del temor razonabilísimo al Saturno de Bellavista, ha pasado a una actitud que lo coloca a merced del killer del felipismo, que, recordemos, nunca es Gobelas sino Prisa. Los disparates que le han obligado a hacer, desde el periplo marroquí hasta el abandono de Redondo Terreros, son concesiones, qué duda cabe, a la política de rencor inextinguible que González y Polanco, con Cebrián como contramaestre, han dictado contra el PP. Pero se equivoca Zapatero si cree que sacrificando su estrategia política, sus acuerdos con el PP y las piezas más valiosas de un PSOE dispuesto a vivir fuera del felipismo y de sus manías (la clave: mejor Arzalluz que Aznar) salvará su cabeza.Lo decapitarán por lo mismo que ahora le elogian. Y lo tendrá merecido.

¡Imbéciles!
MARTIN PRIETO El Mundo  27 Diciembre 2001

Si el federalismo sobre el que cavilan en el PSOE es como el que ellos mismos se aplican en las federaciones de las autonomías, no hay problema ni peligro porque es falso, deshuesado e inane, y el Comité Federal del PSOE está regido por un centralismo político en el que sólo se oyen disonancias menores de los barones territoriales. España está más descentralizada que el PSOE federal, así que tienen mucho camino que andar hasta igualarse al Estado autonómico. Será por eso por lo que Pascual Maragall reclama una asimetría federal que no puede ser otra cosa que alguna parcela de soberanismo para Cataluña, Galicia y Euskadi, comunidades históricas, como si no lo fueran Castilla y Aragón, y las demás, por el pecado de hablar español. Maragall, aunque sea de letras, debería saber que los aviones o los buques asimétricos ni vuelan ni navegan. Como los Estados nación, que cuanto más plurales más simetría necesitan. Pero quien está practicando la geometría variable es el PNV, un partido de la derecha vaticanista, aliado con una excrecencia suya como Eusko Alkartasuna y un partido comunista vasco que confunde el nacionalismo con la lucha de clases, en un frente popular independentista y contra natura, con relaciones de amor odio necesidad con Batasuna, otra hija díscola pero pariente a la postre.

Nadie ha de extrañarse de que frente a ese aglomerado cementado por la pasión independentista se alce la conjunción PP PSOE, constitucionalista y estatuista, hoy resquebrajada por un socialismo al que ya hace tiempo se le cayó de las siglas la O de obrero, y ahora anda en cómo desprenderse de la E de español, suponiendo que los secesionistas calmarán su fiebre con alguna representación en la UE. Clamaba Napoleón contra quien le hablaba del destino: «¡El destino es la política, imbécil!».

A todos los Odón Elorza que han apuñalado a Nicolás Redondo hay que gritarles: «¡No son las competencias, no es el Cupo, no es el acercamiento de presos, no es Europa, no es la autodeterminación, es la independencia, imbéciles!». Ni asimetrías ni Senado al estilo alemán. Entre las autonomías constitucionales y la independencia no existe ningún territorio en el que sostener negociación alguna de tira y afloja; sólo hay espacio para establecer el calendario de la independencia. Para el PNV de antaño, hasta para el último Sabino Arana sólo lúcido a la hora de morirse, la independencia era un florón, como lo es el republicanismo para los socialistas. Pero han virado y a la independencia ya le ponen fechas, ora el 2002 como suponía Egibar, ora el 2020 como ahora retrasa Arzalluz. Lesa patria no es que Zapatero visite a Mohamed VI para hacerse la fotografía ante un mapa de Marruecos que incluye Ceuta, Melilla y Canarias; traición histórica del socialismo será urdir algo con estos amigos nacionalistas según González. A Nicolás Redondo, hijo, le han serruchado el piso como hicieron con su padre. ¡Imbéciles!

La victoria de González
Lorenzo CONTRERAS La Razón  27 Diciembre 2001

Si es verdad, como todo parece indicarlo, que José Luis Rodríguez Zapatero ha adoptado una «nueva estrategia» ante la realidad del nacionalismo vasco, es elemental ejercitar la memoria y remontarse a las observaciones de Felipe González cuando, como participante en la campaña electoral autonómica que de-sembocó en el 13 de mayo último, vino a declarar públicamente ante Nicolás Redondo Terrenos algo similar a lo siguiente: «No te equivoques, Nicolás». ¿Y cuál era el presunto error? Sencillamente el de alcanzar un entendimiento con el PP para formar un frente electoral de actitudes comunes, aunque no de programas y de bloque, en virtud del cual PSE y PP, con el Foro de Ermua al fondo y el movimiento de «¿Basta ya!», proponían algo tan difícil, pero tan lógico, como vencer a los nacionalistas y castigar en las urnas su pasado contubernio con el mundo filoetarra.

Pero llegó la derrota del 13 de mayo, no por una diferencia descalificante, sino incluso esperanzadora, y triunfó la filosofía felipista del «no te equivoques», que era tanto como establecer el dogma de que el nacionalismo vasco es invencible desde comunes posiciones de solidaridad e identificación con el Estado español o, si se prefiere, con la organización de una España democrática dentro de un sistema de autonomías regidas por Estatutos libremente votados y constitucionalmente respaldados.

Sin perdón tras la derrota, Nicolás Redondo ha preferido dimitir, tal vez con la idea de probar fortuna en un congreso extraordinario regional. Y entonces Ramón Jaúregui, antecesor de Redondo en la secretaría general del FSE y antiguo cogobernante con los nacionalistas en Ajuria Enea, diagnostica la situación con esta frase lapidaria: «Al nacionalismo no se le puede derrotar con un frente antinacionalista».

El señor Jaúregui no explica cuál puede ser la alternativa metodológica, salvo que se refiera a la componenda que é1 mismo vivió «cogobernando» con un PNV que no acababa con el terrorismo ni acorralaba a Eta ni preparaba caminos de paz. La verdad pura y dura es que con la dimisión de Redondo se canonizaba el punto de vista sabio como siempre, del líder en la sombra, o sea, Felipe González, y se condicionaba la ya vacilante política de Rodríguez Zapatero, primero patrocinador provisional de una «nueva vía» socialista, luego ¬empujado por González¬ mediador fantasmal de España en Marruecos, y ahora, tras un nuevo impulso felipista, nostálgico de «fecundos» entendimientos con el Partido Nacionalista Vasco.

Claro: fecundos si por tal se entiende el reparto del pastel, el nuevo ingreso en la ronda de cargos, la perspectiva de tocar poder, la eterna complementariedad colaborante de una política de fabricación ajena, antiespañola y sabiniana. González, ésta es tu victoria.

El neofelipismo
Antonio PÉREZ HENARES La Razón  27 Diciembre 2001

Hubo esperanzas. No quedan apenas. Los síntomas de rendición son claros. Primero Marruecos, ahora Redondo. El pajarito quiso volar solo y los cazadores de Prisa lo bajaron al suelo a plomazos. Ahora ya esta en la jaula de oro. El sacrificio de Redondo es la prueba de su sumisión y de su talante.
Afirma que el vasco tuvo su apoyo pero se limitaba a mirar para otro lado mientras lo bombardeaban. Dice que tuvo su confianza pero en el despacho de al lado, en Ferraz, se reunía el Estado Mayor de la conspiración. Dice que estuvo siempre a su lado pero nada más dimitir colocó para pastorear al partido hacia el Congreso a sus enemigos. Las Navidades están siendo empleadas en el estudio del disfraz con el que se acudirá a pactar con Arzallus, en la compra de alfombras bajo las que barrer los escrúpulos ideológicos, las lágrimas y la sangre de sus gentes asesinadas y ofendidas y en la adquisición del báculo con el que acudir a sostener la deriva de Ibarretexe. Con rumbo a la independencia, por cierto.
Felipe fue el verdugo del viejo Nicolás al que le cortó la cabeza con el hacha de la PSV. El neofelipismo es ahora, escondiendo aldeanamente la mano, el que pretende acabar con la coherencia, la honradez y las señas de identidad socialistas del joven Redondo.

González despacha en Ferraz
Julián LAGO La Razón  27 Diciembre 2001

Lo que acontece en el socialismo vasco no es sino reflejo de lo que acontece en el partido que dirige Rodríguez Zapatero: no hay un solo partido socialista sino varios partidos socialistas que emergen, cual setas de bosque tras la lluvia, a la vista de la crisis de su liderazgo.

Desde la Transición para acá en el socialismo vasco han cohabitado dos posiciones con objetivos antagonizados. De un lado, el socialismo guipuzcoano de José María Benegas y Odón Elorza, proclive a una aproximación con el nacionalismo: recuperar el viejo esquema de los gobiernos do coalición PNV/PSE. De otro lado, el socialismo vizcaíno con el dimitido Nicolás Redondo, Rosa Díez y Javier Rojo, partidario de una política de Estado a fin de plantar cara al proyecto excluyente del PNV, cuya máxima expresión lo constituyó el Pacto de Estado en materia antiterrorista.

Hasta ahora la oposición constructiva preconizada por Zapatero se había impuesto, más mal que bien, sobre quienes defienden un endurecimiento a cara de perro frente al gobierno de Aznar. Su reciente viaje a Marruecos supuso, por tanto, el principio del fin de una estrategia autónoma, en la que al fin se ha sustanciado nítidamente el ectoplasma de González.

Tras un período de ausencia formal en las decisiones del partido, González ha vuelto a materializarse en Ferraz en carne mortal. No se trata de especular sobre sus intenciones, se trata de una constatación; desde hace mes y medio exactamente González despacha a solas una vez a la semana con Zapatero en su despacho de la sede socialista. El dueño de la finca ha retornado con un propósito que, parece ser, agita la Federación Socialista Madrileña en guerra con la actual dirección: el regreso de Javier Solana a la política nacional.
De donde se deduce que no estamos ante una mera crisis interna referida a la dirección socialista de Euskadi sino ante un problema que, como una lengua de fuego, se extiende sobre el PSOE. Es decir, estamos ante la contestación abierta al liderazgo de Zapatero. A raíz del XXXII Congreso, Zapatero conformó una ejecutiva en función de un reparto de poderes que no ha cuajado: las secretarías de área para parlamentarios afines a su persona y las voca- lías, para los representantes territoriales. Aquella componenda, lamentablemente para él, no ha desembocado en una dirección cohesionada sino por el contrario en el apremio de encontrar un liderazgo alternativo al suyo.

A Zapatero los socialistas guipuzcoanos, con el zapato de González, le han dado una soberana patada en el culo de Redondo. A partir de ahora se multiplicarán las patadas en otros culos interpuestos. Ya verán ustedes...

La encrucijada de los socialistas vascos
Esther Esteban La Razón  27 Diciembre 2001

La anunciada dimisión de Nicolás Redondo ha situado al líder de su partido en la encrucijada. José Luis Rodríguez Zapatero tendrá que definirse clara y abiertamente, antes de la celebración del Congreso Extraordinario, sobre cual es su posición personal al respecto. Si como pretenden los críticos ¬que han descabalgado al dirigente de los socialistas vascos¬ el partido debe tender puentes con el PNV, la estrategia marcada por Zapatero, desde que fuera elegido secretario general, se verá seriamente dañada. No podemos olvidar que él ha sido uno de los más entusiastas defensores del pacto contra el terrorismo suscrito con el PP, y también quien se ha convertido una y otra vez en máximo valedor de las tesis de Redondo que pasaban por ir de la mano de los populares ante las posturas cada vez más radicalizadas del PNV.

Está claro que las cuestiones que separan a los socialistas vascos son de gran calado, muy profundas y, en muchos casos, irreconciliables. Han sido básicamente los guipuzcoanos encabezados por Txiqui Benegas los que ahora le han movido la silla a Redondo, negándose a respaldar su documento para la Conferencia Política, pero las discrepancias se arrastran desde hace mucho tiempo. El acoso y virtual derribo del líder del PSE se produjo inmediatamente después del 13-M, tras los frustrantes resultados electorales. En ese momento hubo quienes como Jesús Eguiguren cambiaron de posición rápidamente para situarse en el sector crítico y desde entonces no han parado de ponerle a Redondo piedras en el camino. Ahora será Ramón Jáuregui el encargado de presidir la gestora que llevará el partido has la celebración del Congreso y lo suyo no será desde luego tarea fácil. Todo el mundo sabe, y él nunca lo ha ocultado, que es mucho más proclive que Redondo a mantener una política de acercamiento con el partido de Arzallus. La cuestión es si logrará convencer a su jefe de filas para que cambie de criterio. Si Zapatero finalmente cede tendrá que explicar a sus bases la razón, y desde luego corre el riesgo de que el pacto antiterrorista salte en mil pedazos. La situación no ha cambiado. El PNV mantiene su posición, la sociedad vasca sigue dividida en dos y Eta sigue matando. ¿Cual es, pues, la razón para que el segundo partido de este país de un giro de 360 grados? Si lo hace, Zapatero tendrá que dar muchas, pero que muchas explicaciones a su electorado y no sólo sobre esta cuestión puntual, sino sobre la fortaleza de su liderazgo. Él también se la juega.

Javier Corcuera: «En el PNV, los sectores integristas y estatutistas son complementarios»
BILBAO. M. Alonso ABC  27 Diciembre 2001

La historia del nacionalismo vasco es la de un grupo heterogéneo de integristas y regionalistas que han convivido por interés y se han complementado, según señala Javier Corcuera, catedrático de Derecho Constitucional y autor de «La Patria de los vascos» (Taurus). Este análisis sobre el PNV habla de su nacimiento en el mundo de los perdedores de la Segunda Guerra Carlista y de quienes consideran que para recuperar sus tradiciones necesitan la independencia.

¿Qué circunstancias provocan la aparición del nacionalismo vasco?
-El nacionalismo vasco, a diferencia del catalán, nace de un integrista, Sabino Arana, hijo de carlistas, en el mundo de quienes han perdido los fueros y con ellos la mítica de un país casi independiente. Han quedado atrás las tradiciones y la fantasía sobre una Vizcaya heroica, foral y católica y en ese marco Sabino Arana va a traducir el viejo tradicionalismo, su integrismo, al lenguaje que habla de naciones, lo que le permite decir que los vascos no son España, ni por la lengua, ni por la raza, ni por la historia. Desde su perspectiva, los vascos no son España: sus características nacionales, morales y colectivas son distintas y mejores y para salvar su alma y sus características, necesitan la independencia.

ESCASO RESPALDO SOCIAL
-¿Que respaldo social tenía ese planteamiento en sus inicios?
-En un primer momento el PNV era un grupo de gente muy radical, muy confesional, muy intensa en sus afirmaciones, pero con poquísima importancia en el Bilbao de finales de siglo. Sin embargo, enseguida se unen a este grupo sectores burgueses y casi desde el principio existen en el PNV dos posturas, dos almas: un sector integrista, confesional, católico y radicalmente antiespañol; y otro que lo que quiere es la mayor autonomía posible, organizar un partido moderno que permita ir avanzando poco a poco.

-¿Que justifica la fusión de grupos tan dispares?
-Los sectores burgueses del grupo de Sota provienen de la tradición liberal y no son carlistas. Son los herederos de los que habían gobernado Vizcaya en la época foral, hasta 1876. Muchos de ellos han invertido en la industria, pero el control político de la gran industria lo tienen las diez familias que dominan Vizcaya, con lo que ese sector radicaliza su nacionalismo para encontrar su hueco y crear en Vizaya un grupo de características parecidas al movimiento que está surgiendo en esos mismos momentos en Cataluña, por lo que proponen a Sabino Arana ser candidato a las elecciones para diputado provincial en el año 1898, y Sabino Arana acepta.

-¿Por qué lo hace, si no coinciden sus planteamientos políticos?
-Quizás porque Arana ha visto que su planteamiento radical no le ha llevado a nada. Es decir, que es un señor un poco conocido en Bilbao, pero que sólo ha conseguido atraer a un grupo de menos de cien personas que fundan el «batxoki» que luego fue cerrado. Sacaron dos periódicos, que también les cerraron, con lo que su posibilidad de integración política era nula, y con treinta y tres años decide hacer política de una forma distinta.

-¿Cómo conviven ambos sectores?
-La convivencia entre integristas y regionalistas es una convivencia que no pretende que una parte destruya a la otra. El sector integrista permite a los moderados crecer electoralmente y rentabilizar voto carlista, voto joven y voto rural y, por otra parte, el gradualismo de los otros permite a los integristas pensar que van a ir avanzando poco a poco y que al final la meta de la independencia existe. El nacionalismo de hoy mantiene buena parte del componente integrista y del regionalista.

COMPONENTE MÁGICO E IRRACIONAL
-¿Qué explica la supervivencia de este fenómeno?
-Quizás su componente irracional, mágico y misterioso, porque las fronteras entre la leyenda y la historia siempre son fronteras muy dudosas y el componente de personalidad diferencia puede hacer que una ideología tenga capacidad de enganche.

-¿Es eso compatible con la sociedad actual?
-No es compatible con la lógica de un estado liberal, sobre todo porque el nacionalismo vasco nació como enfrentamiento contra lo español, y lo español era más de la mitad de la población del país. Vocacionalmente, la propuesta nacionalista no puede abarcar a todo el país y tiene dificultades para construir un nosotros, porque hay una cierta tentación de definir lo vasco desde un planteamiento exclusivista que dificulta la integración de todos los que se consideran vascos.

-¿Cómo puede un partido que tiene dificultades para articular un nosotros en una sociedad estar al frente de su Gobierno durante 20 años?
-El PNV tiene más fuerza que nunca a partir de 1977, por la importancia social que tiene el ser vasco. Aquí había un problema de emigración muy claro y lo paradójico del tema es que al PNV le vota gente de fuera, gente que no quiere que le consideren extranjero.

Un voto particular muy público
Impresiones El Mundo  27 Diciembre 2001

En su voto particular, uno de los tres magistrados de la Sección Cuarta de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, ha arremetido contra el auto por el que seis miembros de Ekin fueron puestos en libertad. Carlos Ollero quien ha comparecido ante las cámaras de TVE para explicar su postura ha tildado la decisión de «anticuada y trasnochada» y ha acusado a sus dos compañeros de Sala de «vivir de espaldas» a la compleja realidad del terrorismo. La decisión de excarcelar a los miembros del aparato político de ETA es sin duda polémica. Como también lo es la decisión de esta misma Sala de dejar en libertad a un notorio narco cuyo juicio está previsto para el 14 de enero. Pero Ollero haría bien en refrenar su impulso de airear sus discrepancias en un medio de comunicación, porque lo único que logra es desacreditar a la Justicia ante una desconcertada ciudadanía.

Discrepancia razonada
Breverías ABC  27 Diciembre 2001

El voto discrepante del magistrado Carlos Ollero ha dado forma y contenido jurídicos a las críticas que han recibido sus compañeros de Tribunal por la excarcelación de los imputados por Garzón en el caso Ekin, la trama política de ETA. Con fuertes argumentos, Ollero discrepa radicalmente de las tesis de los magistrados Cezón y López Ortega. Afirma que un Tribunal de apelación no puede desvirtuar la investigación sumarial, mientras está pendiente, exigiendo niveles probatorios propios del juicio oral, ni puede suplantar al instructor en la dirección de las investigaciones, ni, en el caso concreto, está habilitado para realizar juicios que vayan más allá del examen de los presupuestos procesales de la prisión provisional. Por eso reprocha a sus compañeros que hayan revisado el auto de prisión dictado por Garzón como si fuera una sentencia de condena y no una resolución basada en el estado provisional de la investigación.

Ollero no se queda en la crítica; pasa del reproche por el juicio ajeno al análisis propio de dos cuestiones básicas y llega a la conclusión de que en el sumario hay indicios más que suficientes para vincular a Ekin con ETA (contabiliza hasta 22 elementos) y de que la configuración penal de terrorismo debe extenderse a sus ramificaciones no armadas. Ollero califica la opinión de Cezón y López Ortega como «un anticuado, trasnochado y mateomorralista concepto de terrorismo» y como un «desatino metodológico y analítico». Este voto discrepante delata, desde el propio seno de la Audiencia Nacional, la existencia de un enfrentamiento sobre cuestiones de concepto esenciales, más que divergencias sobre el alcance de una determinada prueba. La aritmética da la razón formal a la mayoría formada por Cezón y López Ortega y un elemental criterio de respeto institucional obliga a acatar su decisión y a aceptarla como un episodio del funcionamiento del Estado de Derecho. Pero tras la lectura del voto discrepante del magistrado Ollero es inevitable percibir la excarcelación de los siete imputados en la trama de Ekin-ETA como un craso error judicial, precedido por otros del mismo tenor y cometidos por los dos mismos jueces.

El Consejo Europeo aprueba las dos listas de organizaciones terroristas y grupos de apoyo
Madrid. Agencias ABC  27 Diciembre 2001

El Consejo de la Unión Europea ha decidido incluir a ETA en la lista pública de grupos y entidades terroristas y a KAS, Xaki, Ekin, Segi (antes Jarrai y Haika) y Gestoras Proamnistía como organizaciones que forman parte de esta banda terrorista, según
anunció este mediodía el vicepresidente primero del Gobierno y ministro del Interior, Mariano Rajoy. En la lista también están incluídos los GRAPO, no así Batasuna, ya que, según explicó Rajoy,
primero tiene que ser declarada ilegal por un juez.

Junto a la lista de organizaciones terroristas, el Consejo de la UE ha aprobado otra lista de personas en la que aparecen destacados miembros de ETA, entre los que el vicepresidente destacó a Angel
Alcalde Linares, Cristina Gorizelaia González y Kemen Uranga Artola, por ser además miembros de Herri Batasuna, más tarde Euskal Herritarrok y ahora Batasuna.

Rajoy calificó de "paso muy importante" en la lucha contra el terrorismo la aprobación de estas listas, de las que también dijo que "tienen un significado político de gran alcance".

En este sentido, añadió que la decisión del Consejo de la UE "va en la línea" del conocimiento extendido en la sociedad española de que ETA "no són solo los pistoleros sino un núcleo conglomerado de grupos y organizaciones". "Esto ya ha tenido en ocasiones
ratificación judicial y ahora se produce una ratificación a nivel europeo que creo que tiene una gran importancia", expresó el ministro del Interior.

Para el vicepresidente del Gobierno, las consecuencias de estas listas son "plenamente políticas", pero desde el punto de vista policial también tienen "mucha importancia" ya que, "lógicamente, estas personas ya no son unos particulares a nivel de la Unión Europea".

Además el ministro informó de que "se está trabajando" en un reglamento "de efectos jurídicos más concretos, como se hizo en el caso de los talibanes", y que está en la línea del proyecto de ley
aprobado recientemente por el Consejo de Ministros para congelar las cuentas de organizaciones terroristas y grupos afines.

El juez Carlos Ollero critica a los magistrados que excarcelaron a seis miembros de Ekin
El Mundo  27 Diciembre 2001

En un auto discrepa de la resolución de la sala cuarta de la Audiencia Nacional porque vive de «espaldas a la realidad» del terrorismo - Considera que no sólo es punible la acción armada

MADRID. El magistrado de la sección cuarta de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional Carlos Ollero ha criticado duramente la decisión de sus compañeros de la Audiencia Nacional de excarcelar a seis miembros de Ekin, grupo perteneciente al entorno de la banda terrorista ETA. El juez considera «incongruente» la decisión de sus compañeros y advierte del error de «vivir de espaldas» a la realidad del fenómeno terrorista.

Así lo explica Ollero en el voto particular que emitió ayer en discrepancia con la resolución adoptada el pasado viernes por sus dos compañeros de tribunal, Carlos Cezón y Juan José López Ortega. Por dicho acuerdo, los magistrados acordaron la puesta en libertad bajo fianza de estos seis miembros de Ekin, considerado el aparato político de ETA, al entender que los vínculos de esta organización con la kale borroka no justifican el mantenimiento de la prisión.

Ausencia de documentos
Ambos magistrados insistían en la argumentación utilizada en un auto del pasado 4 de abril para acordar la puesta en libertad de otros siete supuestos miembros de Ekin encarcelados en septiembre de 2000, consistente en que «no existe documento alguno, atribuido a ETA o a Ekin, que permita establecer, de forma directa, la existencia de tal vinculación entre ambas organizaciones».

Ollero destaca que mientras sus compañeros de la sala cuarta de la Audiencia Nacional no perciben «indicios racionales de criminalidad ni motivos bastantes» para mantener la prisión provisional, él sí advierte «la relación triangular ETA-Ekin-Kale borroka» como la que establece el juez instructor, Baltasar Garzón.

Por ello, el magistrado estima que el auto discrepado se aparta «de la actual significación del fenómeno terrorista y de sus modernas formas de manifestación», y que los jueces deberían tener en cuenta «la reciente y abrumadora aprobación por el Parlamento Europeo de una definición común de los delitos terroristas».

«Vivir de espaldas a esta realidad compleja, circunscribiendo el fenómeno terrorista exclusivamente a las acciones armadas y/o violentas, comporta tener un anticuado, trasnochado y mateomorralista [en referencia al anarquista Mateo Morral que arrojó una bomba contra Alfonso XIII y su esposa] concepto del terrorismo», advierte.Para Ollero, «el concepto actual de terrorismo como actividad punible hoy ya no se circunscribe a la acción armada».

Ollero se pregunta, además, por qué cuando la sala acordó mantener la prisión de estas seis personas el pasado 4 de abril, con los mismos elementos de juicio que ha tenido en este otro recurso, acuerda ahora «la soltura de los mismos», cuestión para la que dice no haber encontrado una «sólida» respuesta. Además, el argumento de que llevan más de seis meses en prisión no le convence, por «el extraordinario volumen de las actuaciones».

En su opinión, Cezón y López Ortega adolecen de «un desenfoque conceptual de índole procesal» y confunden un auto con una sentencia, al exigir para resolver el primer tipo de resolución los niveles acreditativos que requiere la segunda».

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