AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 3 Enero  2002
#Ostracismo de España
Antonio GARCÍA TREVIJANO La Razón 3 Enero 2002

#Ibarretxe y el futuro del PSOE
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 3 Enero 2002

#EL GOBIERNO VASCO SE REBELA CONTRA LA LEGITIMIDAD DEMOCRATICA
Editorial El Mundo 3 Enero 2002

#Ibarreche escenifica la ruptura
Editorial La Razón 3 Enero 2002

#El PNV rompe las reglas
Editorial ABC 3 Enero 2002

#«Roncaba, el muy cabrón»
Luis María ANSON La Razón 3 Enero 2002

#Elogio de Nico
Iñaki EZKERRA La Razón  3 Enero 2002

#Pasos al frente al borde del abismo
Editorial El País  3 Enero 2002

#País Vasco-Argentina
LUIS ANTONIO DE VILLENA El Mundo  3 Enero 2002

#Nicolás Redondo y la democracia en Euskadi
Mª Enriqueta BENITO La Razón  3 Enero 2002

#El pulso al Estado
Enrique de Diego Libertad Digital  3 Enero 2002

#Eta hace más pobres a los vascos
César Otal - Madrid.-La Razón  3 Enero 2002

#La excusa del Cupo
EDITORIAL Libertad Digital  3 Enero 2002

#Un poder tambaleante
ENRIC SOPENA El Mundo  3 Enero 2002

#El «realismo optimista» de Josep Piqué
M. MARTÍN FERRAND ABC  3 Enero 2002

#NO QUEREMOS GALLEGO ALJAMIADO
RAMÓN BALTAR La Voz  3 Enero 2002

#El alcalde del PNV de Arrigorriaga subvenciona la visita a los presos
EL CORREO ARRIGORRIAGA  3 Enero 2002

#«La colaboración ciudadana evitó una emboscada a la Ertzaintza»
MARÍA JOSÉ ANSOTEGIGERNIKA El Correo  3 Enero 2002

#Más dificultades
Editorial El Correo  3 Enero 2002

Ostracismo de España
Antonio GARCÍA TREVIJANO La Razón 3 Enero 2002

Nadie ha explicado cómo llegó a anularse en los partidos, con las libertades, el sentimiento de España y de su unidad nacional. Comparado con el hecho de que acepten el derecho de autodeterminación, la quema de la bandera española por grupos separatistas no pasa de ser un mero episodio ridículo, que sólo puede escandalizar a los que hicieron de ella el estandarte de la negación de la libertad. Nadie nos explica tampoco la enorme contradicción de que, en un sistema basado en el ostracismo de la nación española por parecer idea reaccionaria, triunfen y se exhiban como signos de progreso los nacionalismos catalán, vasco y gallego. Sería inexplicable si no fuera obra de la voluntad de no querer lo español. La nolición de España, imposible de anclar en lo espontáneo o lo involuntario, responde a un noluntarismo político o malquerencia de la patria.

La dictadura nacionalista hizo del sentimiento natural de España un voluntad política de dominación interior. Ante aquel voluntarismo nacional, similar pero no idéntico al fascista, la oposición al Régimen buscó su legitimidad en las voluntades de liberación que se concertaban allí donde subsistían conciencias de clase explotada o de nacionalidad aplastada. La dificultad era tan grande, y el miedo tan profundo, que poco a poco se disolvió en los grupos clandestinos el sentido patriótico de la República, tanto por antítesis al voluntarismo español que los trituraba, como por la necesidad de buscar un principio de identidad moral, desvinculado de la idea de nación, que diera vigor espiritual a su resistencia. Unos lo encontraron en la generalidad europea de las internacionales (comunista, socialista, demócrata cristiana), y otros en la particularidad de las «nacionalidades» catalana y vasca.

Para poder unirse contra la dictadura, aceptaron como base común el reconocimiento del derecho de autodeterminación. Y lo que empezó siendo mera táctica de la coyuntura, en una oposición impotente y medrosa, pasó a ser, sobre el cadáver de la Junta Democrática de España, la piedra angular del traidor pacto de la Transición. Fascista en el Preámbulo, la Constitución siguió tratando la nación como algo orgánico dotado de voluntad. Liberal y separatista en el art. 2, reconoció el derecho a la autonomía de las «nacionalidades». Esto no puede significar otra cosa, si se conoce el sentido político de esta palabra, que el derecho de la voluntad de los nacionales de Cataluña y Euskadi a hacerlas naciones autónomas. Lo que es inconcebible sin soberanía. Pese al avance de sus nacionales, Cataluña y Euskadi aún no tienen la soberanía que les permite alcanzar la generosa noluntad española constituyente del derecho a ella.

Empleo las palabras nolición, noluntad y noluntarismo porque la situación política y cultural de ostracismo en que está lo español en España, no ha sido producto involuntario de la abulia, hastío, indiferencia, abandono o dejación de los españoles. Entre lo voluntario y lo involuntario se sitúa el campo negativo de lo noluntario. Que no es falta de voluntad ni mala voluntad, sino la decidida voluntad de no querer algo que, sin embargo, es bueno y representa un bien para el que no lo quiere.

Es la «noluntas» de Tomás de Aquino. La «nolitio» de Wolff. La «renuncia noluntaria» de Schopenhauer. El «poder noluntario de no querer» de Renouvier. Unamuno definió la noluntad no como lo contrario de la voluntad ni como la no voluntad, sino como un voluntarioso no querer.
Exactamente, la actitud consciente de los partidos y medios culturales de comunicación que «ostrakizaron» en la concha del exilio interior al bien común que supone España, por algo tan inferior a él como el consenso oligárquico que dio cuerda orgánica a las nacionalidades.

Ibarretxe y el futuro del PSOE
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 3 Enero 2002

Lo peor del tira y afloja sobre el Cupo Vasco es lo que preludia sobre el que, salvo sorpresa, será el gran movimiento político nacional de los próximos meses: el abandono por parte del PSOE de la alianza con el PP en materia de terrorismo (y, por tanto, de política en el País Vasco) para echarse en brazos del PNV rompiendo la política del PSE-PSOE de los últimos años y cumpliendo el designio estratégico de González&Polanco, que ya adelantó Cebrián en su alevoso artículo al día siguiente de las elecciones vascas y que puede resumirse en una sola fórmula: todo contra Aznar, nada con Aznar. Aunque para romper con la moderada derecha española tengan que uncirse a la derecha racista y separatista de Xabier Arzallus, aliada estratégica del terrorismo etarra. Aunque tengan que cargarse a uno de los pocos líderes regionales del PSOE con prestigio en toda España, como es Nicolás Redondo Terreros. Aunque en ese mismo movimiento puedan cargarse también a José Luis Rodríguez Zapatero, que seguramente es la menor de sus preocupaciones.

Sin embargo, es ahí donde se va a producir la verdadera tensión, la gran crispación de los próximos meses. Si la ruptura con el PP puede parecer asunto fácil y de poca trascendencia, el abrazo con el PNV va a producir un efecto devastador dentro y fuera del PSOE. Y, naturalmente, dentro y fuera del PP. El Gobierno achacará la responsabilidad de la ruptura a Rodríguez Zapatero, que es quien realmente la tiene. Y es difícil que Zapatero salga por otro registro que el que ya le conocemos y que ya ha demostrado cumplidamente en el esperpento del periplo marroquí: hacerse el inocente y achacar al otro la mala fe que sus actos acreditan. A Zapatero le van a dar entonces el abrazo del oso los polancos y felipes. Los mismos que lo ridiculizan de forma sangrante en el guiñol de Canal Plus lo elevarán a la categoría de mártir a manos de la malvada Derechona. Pero la propaganda no siempre puede con la realidad. Si el Gobierno no comete errores, el resultado será el mismo que en el viaje a Marruecos: ridículo para el líder de la Oposición y un punto más de ventaja para el PP en las encuestas. A lo peor, estos han sido los últimos turrones de Zapatero en la secretaría general del PSOE. Pero es una tradición de la Historia de España que toda crisis particular de los socialistas se convierta en una crisis nacional. Y ésta no va a ser la excepción.

EL GOBIERNO VASCO SE REBELA CONTRA LA LEGITIMIDAD DEMOCRATICA
Editorial El Mundo 3 Enero 2002

El lehendakari, Juan José Ibarretxe, dio a conocer ayer las medidas del Ejecutivo vasco contra la entrada en vigor de la prórroga del Concierto Económico, publicada en el BOE el pasado 31 de diciembre. Como consecuencia, el Cupo la cantidad anual que Euskadi paga a la Hacienda central por los servicios no transferidos quedaba legal y automáticamente prorrogado. Previamente a la intervención de Ibarretxe, el presidente del PNV, Xavier Arzalluz, había actuado de telonero (ya que de Concierto hablamos). En declaraciones a Radio Euskadi, aseguraba que los vascos no iban a pagar lo estipulado porque, según él, «no sería una prórroga sino un nuevo Concierto».

El Ejecutivo vasco ha manifestado, entre otras cosas, que «no nos sentiremos representados por el Gobierno español en el Consejo de Ministros europeo». Allá ellos. Lo grave es que, como consecuencia, han decidido que Euskadi no pagará los 1.147,93 millones de euros (191.000 millones de pesetas) fijados por la Ley de Presupuestos, sino tan sólo 907,53 millones de euros (151.000 millones de pesetas), que fue la cantidad pactada en el 97 en el último acuerdo quinquenal.Es obvio que en el tiempo transcurrido el valor de los servicios prestados por el Estado ha subido, pero está claro que el nacionalismo vasco no pelea tanto por el huevo como por el fuero. Resulta significativo que, en el primer punto de las declaraciones del Gobierno de Ibarretxe, se reconozca que la prórroga del Concierto Vasco fue aprobada por las Cortes Generales. Eso equivale a expresar que no acata una de las normas legales vigentes en nuestro Estado de Derecho. Si, según el Gobierno vasco, las Cortes Generales no tienen legitimidad, ¿por qué no han dejado ya sus escaños los diputados del PNV, tal y como con su macabra lógica les exigía ETA?

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, ha respondido que en un Estado de Derecho no se pueden dejar de aplicar las leyes aprobadas por el Parlamento. Existe, eso sí, una manera de enfrentarse legalmente a ellas: planteando los correspondientes recursos ante el Tribunal Constitucional. Mientras éste no se pronuncie siguen teniendo vigencia las normas emanadas del máximo órgano democrático. Montoro ha estado condescendiente. Nos parece bien una actitud prudente, pero el Gobierno no debería excluir la adopción de medidas más severas los ciudadanos tienen derecho a conocerlas en el caso de que el Ejecutivo vasco persistiera en su actitud de rebeldía.

Ibarreche escenifica la ruptura
Editorial La Razón 3 Enero 2002

El presidente del Gobierno autónomo del País Vasco, Juan José Ibarreche, ahondó ayer en su camino de deslealtad hacia el Estado, al anunciar que pagará 241 millones de euros menos del total del Cupo calculado por Hacienda, ante la prórroga del Concierto Económico con la Comunidad autónoma.

La postura del lendakari debe entenderse, antes que como una propuesta de Gobierno, como una puesta en escena de la ruptura con el Estado, en la misma línea que se sostiene desde las organizaciones proetarras. Lo ocurrido con el Concierto es el resultado de una estrategia previa que se sirve de la negociación del Concierto como excusa. El PNV ha pedido lo imposible porque, en el fondo, no les interesaba el pacto económico al que, por otra parte, se llegó. Ibarreche no podía llegar a un acuerdo si quería obtener el apoyo de Batasuna para salvar su posición en el Parlamento de Vitoria y sacar adelante los Presupuestos. Y así, como el pago de una factura puesta sobre la mesa por los proetarras, debe entenderse tanto su prepotencia de ayer como la confusión introducida a lo largo de la negociación del Concierto, hasta hacerla imposible. Arzallus ya lo ha advertido, habrá una «tensión fuerte». Y la amenaza de Ibarreche es tan sólo el prólogo.

El PNV rompe las reglas
Editorial ABC 3 Enero 2002

Al margen de las consideraciones jurídicas y económicas sobre el alcance real de las medidas anunciadas ayer por Ibarretxe como respuesta a la prórroga del Concierto, resulta evidente que el Ejecutivo vasco quiere aprovechar la Presidencia española de la UE, a cuyos Gobiernos remitirá tales medidas, para amplificar su política de conflicto con el Estado. Las tácticas del lendakari han perdido cualquier atisbo de sutileza. Los ocho puntos que dio a conocer en la rueda de prensa revelan su predisposición a frustrar todo acuerdo sobre el Concierto para poder utilizar un lenguaje soberanista en el contexto de un conflicto con el Estado, que presenta, además, el atractivo de una derivación internacional. El problema no reside, por tanto, en los miles de millones que Ibarretxe quiere escamotear al Estado, ni en que niegue representatividad a tal o cual de sus instituciones.

El problema es que el nacionalismo ha acumulado en los últimos años una carga de conflictividad y de exacerbación soberanista -desobediencia civil, descalificación del sistema democrático, superación del Estatuto, etcétera- que en algún momento tenía que romper las reglas mínimas de convivencia entre administraciones públicas de un mismo Estado. La réplica de Ibarretxe ciega cualquier opción negociada sobre el Concierto, anuncia nuevos conflictos y emplaza al Gobierno de Aznar a mantener la misma actitud de firmeza, que hasta ahora ha sabido discriminar entre las aspiraciones legítimas de las instituciones vascas sobre la renovación del Concierto de aquellas que, como la presencia en Europa, debían haberse planteado en otro ámbito y con objetivos adecuados a la Constitución.

Pese a la apariencia de gravedad que impuso Ibarretxe a su intervención, algo habitual en él, al lendakari se le está yendo de las manos este enfrentamiento, acercándose al punto de no retorno a la racionalidad política. Por un lado, sus medidas son una huida hacia adelante sin repercusión sustancial en las relaciones financieras con el Estado y chocarán con los requerimientos del ordenamiento jurídico y de las resoluciones judiciales. Por otro lado, ha introducido en la economía vasca un grave factor de inestabilidad e incertidumbre, que se une a la permanente coacción del terrorismo. El nacionalismo ya no representa la garantía de esa mínima estabilidad legal e institucional que tanto ha apreciado la clase empresarial vasca en el contexto de violencia terrorista. Por el contrario, el PNV parece dispuesto a hacer con el Concierto lo mismo que con el Estatuto, es decir, desahuciarlos como marco legal y económico de la sociedad vasca, ampliando así el repertorio de agravios en el que ETA busca la razón de su existencia y sumando indicios de la proximidad de un nuevo pacto con la izquierda abertzale.

«Roncaba, el muy cabrón»
Luis María ANSON La Razón 3 Enero 2002
de la Real Academia Española

A través de los impuestos, los españoles pagaremos 350.000 pesetas, más intereses legales, para indemnizar a un proetarra que se ha quejado de que su compañero de celda roncaba por la noche. Algunos jueces de corazón tierno para los pobrecitos asesinos o cómplices de asesinos y corazón durísimo para los guardias civiles que tienen la osadía de detenerles han considerado un atropello a los derechos humanos el que un preso ronque. Se puede disculpar que los etarras, «nuestros chicos» de Arzallus, rompan cristaleras, quemen autobuses, agredan a ciudadanos y ertzainas y, más adelante, coloquen bombas lapas, intenten volar la Torre Picasso, asesinen indiscriminadamente o lo hagan por el valeroso procedimiento del tiro en la nuca y a bocajarro. Pero roncar no, eso no. Que los angelitos etarras no sean sometidos, entre la modorra y la zorrera, a los ronquidos de sus compañeros de celda. Semejante abuso en la frontera de la tortura les cuesta a los españoles 350.000 pesetas. Así lo ha decidido un tribunal de Justicia que ha actuado con independencia y sin acollonamiento porque, como todo el mundo sabe, algunos magistrados son siempre muy valerosos cuando se trata de asuntos relacionados con Eta. «Ha hecho bien el juez -declaró un abogado progre-. Era intolerable la actitud del compañero de celda del proetarra. El muy cabrón, roncaba».

Cientos de miles de españoles, por cierto, están dispuestos a soportar los ronquidos a cambio de 350.000 pesetas. Al ministro Rajoy le llegan innumerables peticiones de presos y ciudadanos libres dispuestos a pasar la noche albanados con el roncador por 350.000 pesetas, incluso por 2000 euros, que es un poco menos. Y mientras tanto, el esperpento continúa: Galindo, que detuvo a cien comandos etarras, en la cárcel; González, que era el jefe de Galindo, en casa y Josu Ternera, que encabezaba a Eta, en libertad. Los responsables de los permisos, claro, se negaron a dar unas horas libres a Galindo para que pasara la nochebuena con su familia. ¿Qué país, qué país Miquelarena! ¿No se le cae la cara de vergüenza al Gobierno, al permitir que el guardia civil más condecorado de España continúe en la cárcel?

Elogio de Nico
Iñaki EZKERRA La Razón  3 Enero 2002

A Nicolás Redondo Terreros todo el mundo le llama Nico en Euskadi porque tiene en su estilo personal algo de buen compañero de clase que sabes que no se va a chivar si te ve en un examen trasteando con una chuleta. De Ramón Jáuregui ya no diría lo mismo. No tiene cara de primero de la clase pero sí de pelota que saca notable y lleva sello de oro con las iniciales así como el bocadillo del recreo envuelto muy pulcramente, como para no dar a nadie. Quizá tampoco se chive de la chuleta pero seguro que te mira con gesto pureta y recriminatorio.

Se habla estos días de la coherencia y la dignidad de Nico y a mí me gustaría decir de él algo que se salga un poco de esas palabras tan serias, tan rígidas y solemnes que, sin duda, se merece. Yo sobre todo lo que creo es que Nico es un buen tipo, un tío legal, cosa que no abunda mucho en la fauna política.

Nico consiguió en plena campaña electoral del 13-M que Jaime Mayor renunciara al debate televisivo que el PNV le proponía en solitario con Ibarretxe. Este debate era una indiscutible e impagable oportunidad para el candidato del PP, para que el hombre de Aznar en Euskadi se luciera con su sensatez y serenidad habituales frente al lehendakari más desastroso, inseguro, torpe, repetitivo, impostado y ridículo de la democracia. Nico consiguió eso de todo un rival electoral, de ese mismo Jaime Mayor al que ahora descalifican unos del PSE llamándole «carroñero» porque, según ellos, «no respeta la crisis socialista al ofrecerse como alternativa al nacionalismo». Nico lo consiguió cuando el PNV descalificaba a los socialistas para aquel tele-debate con el lehendakari de Estella. Y una cosa así no se consigue, en ese mundillo tan feo y encarnizado de la política, si no es gracias a eso, al talante, a la credibilidad, al crédito personales, a la visa moral que Nico lleva guardada en el corazón como otros llevan la otra en la cartera.

Nico no ha dado votos al PP. Votos al PP va a darle ese Jáuregui que el PSOE hoy desempolva y lanza como su suplente contra la voluntad y el voto de su electorado. Nico lo que ha logrado, desde que se largó del Gobierno vasco en vísperas de las elecciones vascas de octubre del 98, es que muchos votos socialistas no hayan ido al PP precisamente. Hora es de valorar aquella inteligente y ética salida del Ejecutivo de Vitoria que en su día se calificó de «oportunista» cuando era «oportunísima» pues lo que se venía encima era el Pacto de Lizarra.

Unos del PSE le han llamado a Mayor «carroñero». Pero «carroñero» es el que se alimenta de carroña, de carne muerta. Y Nico, como sus partidarios y votantes, son lo único vivo que queda del socialismo vasco. La carroña está en otra parte.

Pasos al frente al borde del abismo
Editorial El País  3 Enero 2002

La política vasca circula casi siempre al filo del precipicio. El Gobierno de Vitoria ha esperado hasta el 31 de diciembre para plantear una propuesta tendente a evitar el escollo principal para la renovación del Concierto Económico, que regula desde 1981 la financiación del autogobierno. Ese obstáculo era la exigencia de representación directa en los órganos de la Unión Europea (UE) que entienden de cuestiones fiscales. El Gobierno central, que en 1997 -cuando Aznar necesitaba el apoyo de los nacionalistas- aceptó el compromiso de 'arbitrar los mecanismos' necesarios para garantizar esa representación, no ha hecho nada por plasmarla en la práctica. El año terminó con otra decisión in extremis: el regreso a la Cámara vasca de la oposición democrática (PP y PSE) tras la vuelta de la no democrática (Batasuna), con la que había coincidido en el bloqueo del Parlamento en respuesta a una cacicada de su presidente. La impresión de conjunto es que se está jugando con fuego.

El lehendakari declaró ayer que su Gobierno rechaza la prórroga del Concierto Económico y que no se sentirá representado por el Ejecutivo español en los consejos de ministros de la UE en lo relativo a esta materia. También anunció que no liquidará al Estado el cupo incluido en los presupuestos, sino una cantidad inferior en más de un 20%. Es su respuesta unilateral a lo que considera injustificada decisión unilateral de prorrogar el Concierto. Sin embargo, ¿qué otra posibilidad había? El Gobierno vasco llevó la negociación a un callejón sin salida al condicionar el acuerdo a que se aceptara su posición respecto a la presencia en la UE.

Es lógico que las comunidades autónomas aspiren a defender sus intereses en las instituciones europeas cuando se discuten cuestiones que afectan a competencias exclusivas suyas o de particular incidencia en su territorio. Sin embargo, no es un problema que afecte sólo a Euskadi, como ayer vino a reconocer Arzalluz al citar la exigencia hecha por Fraga en este mismo sentido en su discurso de fin de año. El argumento del Gobierno es que por afectar (potencialmente) a todas las comunidades, el problema debe abordarse en un marco multilateral, y no entre Vitoria y Madrid.

Aunque esto último pueda resultar discutible, no parece que la negociación del Concierto sea el marco más adecuado para resolver esta cuestión. Así lo han dicho casi todos los expertos. También las patronales vascas, lo que seguramente explica la propuesta de último minuto de cerrar el acuerdo sobre los contenidos económicos del Concierto y aplazar la cuestión europea. Sin embargo, la fórmula planteada por Vitoria no resuelve esta divergencia, pues emplaza al Estado a pactar en seis meses un 'acuerdo bilateral' específico en el ámbito de la comisión mixta. Con todo, no es cierto que suponga un retroceso respecto a las (confusas) posiciones anteriores mantenidas por la delegación vasca: la referencia a los antecedentes de 'otras regiones y länder' parece excluir la pretensión (imposible) de representación directa, al margen de la delegación española. Imposible, porque la UE agrupa a Estados, no a entidades subestatales. Otra cosa es que en los Estados federales o compuestos, como el español, sea preciso articular la forma de participación de esas unidades en la conformación de la voluntad nacional. Y que incluso una de ellas pueda asumir en determinados temas la representación del conjunto.

Pero ello remite a la cuestión de la lealtad institucional. El sistema de Concierto de que disfrutan con gran ventaja comparativa las comunidades vasca y navarra es la principal manifestación de la foralidad, amparada por la Constitución. Esa vía abre posibilidades con las que no cuentan otras comunidades, pero cierra otras. No es posible, a la vez, invocar la foralidad para exigir un trato diferenciado y cuestionar el marco de la misma mediante propuestas autodeterministas y similares. El nacionalismo gobernante en Euskadi tendrá que decidir la vía a seguir, incluyendo la política de alianzas que se deriva de cada opción. Si decide la de la lealtad constitucional, muchos de los obstáculos que hoy parecen insalvables, agrandados por la desconfianza, serán superables. Y tal vez ello permita a la política vasca alejarse por una temporada del abismo.

País Vasco-Argentina
LUIS ANTONIO DE VILLENA El Mundo  3 Enero 2002

Se lo oigo gritar a una señora argentina, una más en ese pueblo rebelde contra el horror, a base de caceroladas: No queremos otro peronista. Queremos una asamblea constituyente. La señora tiene toda la razón: cuando un país se estrella contra el fondo oscuro del pozo, tras 50 años de mal gobierno, no valen remiendos ni parches, ni más de lo mismo, con minúsculas variantes. Hay que refundar el país, aunque ello requiera, evidentemente, una transición. Eso sucedió en España, tras el franquismo, y aunque hoy sepamos que hubo miedo, engaños y componendas, lo esencial pareció triunfar y podría haber sido mejor. Una asamblea constituyente significa que, del régimen anterior (incluso si se lo respeta), no debe quedar absolutamente nada o en el peor de los casos lo menos posible.

Entiéndanme, presupongo las debidas diferencias y distingos, pero ¿no necesitaría el País Vasco algo así como una asamblea constituyente en su autonomía, llena de violencia, odios cainitas y malentendidos, llena de gente que pugna por no entenderse? ¿O en verdad es eso lo que percibimos tal sensación de enfrentamiento, mentira y desastre es lo que el PNV ha logrado en más de 20 años de gobierno nacionalista y lo que es mucho peor educación nacionalista muy sectaria en prácticamente cualquier institución que dependa de él? ¿Es sostenible que sea Euskadi una colonia española?

Pujol, por ejemplo, habla como presidente de una Cataluña autónoma, no independiente. Ibarretxe (por supuesto fecundado por Arzalluz, nadie duda de quién posee el cetro) habla como si presidiese un país independiente. No lo es y nadie lo reconoce. Pero ésa ha sido siempre la técnica: haz como si fuera así, porque alguien se lo creerá. Al menos algunos muchachos en su afán rebelde...¿Adónde va el País Vasco y pienso en Argentina con buena parte de su actual clase política que sólo sabe (con palabras gruesas o flacas) fomentar enfrentamientos? ¡Qué bien se lo debe pasar Arzalluz! El prende teas y luego tonante culpa al vecino, que no debiera acusarle de fomentar el crimen, sino llanamente de incendiario. ¿Y el pobre Ibarretxe, voz de su amo, con mucha menor fortuna que Ardanza, que sí era creíble como imagen suave del jaun Arzalluz? ¿Refundar la autonomía vasca? ¿Y ETA? Pero el PNV dice que ETA está fuera, indeseada. Fuera ¿de dónde? ¿Argentina sin salida? Yo no lo creo.

Nicolás Redondo y la democracia en Euskadi
Mª Enriqueta BENITO La Razón  3 Enero 2002
parlamentaria vasca de Unidad Alavesa

Normalmente los partidos políticos, por una cuestión básica de respeto y de cortesía política, no solemos entrar en las crisis de otros partidos. Todos los partidos hemos pasados por situaciones buenas y malas, por crisis y épocas de bonanza. Unidad Alavesa (UA) también ha pasado por un mal momento que esperamos superar tras el último V Congreso desde el que intentaremos relanzar de nuevo nuestro proyecto. Sin embargo, la reciente dimisión de Nicolás Redondo Terreros, al margen de las razones que existan en el interior de su partido, que desconocemos y que preferimos ignorar, ha provocado una fuerte conmoción en la parte constitucionalista de la sociedad. Nicolás Redondo Terreros es un político de talla reconocida. Hay que admitir que cuando salió elegido secretario general del PSE-EE(PSOE) muchos dudaban de que fuera un líder político carismático. Sin embargo es justo reconocer que ha sabido abrirse camino con solvencia hasta convertirse en uno de los referentes de la política vasca. Y eso lo decimos desde otros partidos políticos.

Nicolás Redondo Terreros ha sabido siempre estar por encima de las contingencias coyunturales de tipo partidario. Ha sabido estar a las duras y a las maduras. Su estilo sencillo, cercano a los ciudadanos, franco, cordial, honesto, coherente, ha marcado en él las características de ese tipo de políticos, al margen de las ideologías, que necesitamos los vascos: personas en quien fiarse. Ha sabido conjugar los intereses de su partido político, que son legítimos, con las razones de Estado, con el bien común.

La diferencia entre los buenos y los malos políticos no está en su gestión, que puede ser excelente, pero a veces inmoral. La diferencia consiste en mantener la coherencia en los postulados y en los principios, en buscar la verdad de forma permanente, en el sentido de la justicia, en la lealtad con el Estado de Derecho, en los valores y razones éticas del comportamiento por encima de los fines interesados desde un planteamiento partidista. No ocultamos nuestra preocupación por los giros que pueda imprimir a su política el Partido Socialista en el caso de que las posiciones de Nicolás en su compromiso con la libertad y la democracia salgan derrotadas.

Los pilares del sostenimiento de la razón y de la justicia están en el Pacto antiterrorista de las fuerzas constitucionalistas y en los acuerdos para gobernar las principales instituciones alavesas sin la contaminación nacionalista. El freno a las ansias insaciables de los nacionalistas y la contención a esa construcción nacional que tanto predican los que firmaron el Pacto de Estella ¬que nos lleva a la pérdida de las libertades y derechos conquistados en la Constitución más progresista de la Historia de España¬ está en los acuerdos entre PP, PSOE Y UA, que es el muro de contención para que los ciudadanos no nacionalistas conservemos dichas libertades.

Lo contrario será olvidar las graves responsabilidades contraídas por los nacionalistas tras el fracaso del Acuerdo de Estella de lo que nadie ha rendido cuentas hasta ahora. Lo contrario es también olvidarnos de las connivencias entre los nacionalistas y Eta que han dado alas a los terroristas para que sigan asesinando. Lo contrario es ignorar quiénes desarmaron la movilización ética de los ciudadanos que constituyó lo que denominamos «el Espíritu de Ermua».

Por eso estamos profundamente preocupados, porque volveríamos a las andadas, y la posibilidad de que la mejor expresión de la democracia que es la alternancia en el Gobierno, que permite que ningún partido sea el que patrimonialice la acción de gobierno y que los ciudadanos puedan cambiar a sus gobernantes en el caso de que no lo hagan bien, quedaría frustrada. Siempre hay alguien que en los momentos de agobio del PNV surge en su ayuda, permitiendo su continuidad al frente de las instituciones. Y eso, a los ciudadanos que queremos ver el final de este túnel y lograr un estilo distinto, menos caciquil, más democrático y abierto y, sobre todo, más ético, nos deprime profundamente.

Argentina ha entrado en una profunda crisis, o mejor dicho no ha remontado la crisis en la que se sumergió tras la dictadura militar y tras la corrupción de los mandatarios que siguieron a aquélla. Los inversores, los que mueven los hilos del poder económico no se han fiado, no confían en Argentina y por ello han llegado a esa situación. Para desgracia de los vascos a nosotros nos puede pasar lo mismo. El País Vasco al igual que Argentina ha sido próspero, pero nuestro desprestigio internacional y en España, debido al guirigay permanente que nos está caracterizando, con los ingredientes añadidos del terrorismo, pueden dejarnos inermes para proyectarnos económicamente en el futuro. Sin embargo, lo peor de todo es el déficit moral y la pérdida de valores al que hemos llegado, lo cual no cambiará si no hacemos la transformación, o mejor dicho la reforma, pendiente.

Y eso, con el PNV no es posible. Debe llegar la necesaria renovación política y social. Y si el 13-M no fue posible, nada indica que no vaya a serlo en la próxima ocasión. Lo cierto es que la diferencia de votos entre el bloque hasta ahora constitucionalista y el nacionalista cada vez es más estrecha. El PSOE tiene todo su derecho a perfilar su línea de actuación. Los ciudadanos de la calle o los que estamos en otros partidos tenemos derecho, también, a valorar los riesgos. De lo que sucede en el PSOE nadie puede ser ajeno. Nos afecta a todos. Lo demás es hacernos trampas en el solitario.

El pulso al Estado
Enrique de Diego Libertad Digital  3 Enero 2002

El gobierno vasco se propuso pervertir una negociación económica a través de una reclamación política. Es decir, desde el primer momento apostó por el conflicto y la ruptura, dentro de un esquema más amplio y de mayor calado en el pulso que pasa por la convocatoria de un referéndum de independencia. Para llegar a ese nivel de tensión máxima, el nacionalismo de ultraderecha ha de subir previamente los niveles de tolerancia en la tensión de sus bases, de sus cargos y de los funcionarios de la Administración vasca para preparar el terreno a un conflicto anunciado que algunos no quieren ver, como es el caso notorio de José Luis Rodríguez Zapatero, que ha confundido el centro con la sumisión y la indefinición.

Proclamar que no se está dispuesto a pagar es entrar ya de lleno en la deslealtad institucional. Hay en ello otro error de base: confundir el privilegio con el derecho. Es "el chantaje de los privilegiados”, como lo definió la revista Época. El gobierno vasco tiene un privilegio que contradice los criterios de normalización europea y la igualdad ante la ley constitucional. Lejos de adoptar una posición de reciprocidad, el hecho de que las cuestiones se hayan cedido más que concedido, genera una mentalidad curiosa, en la que se entiende beneficiosa la presión (incluida la del terrorismo, dicho sea nada de paso).

Ningún contribuyente español está legitimado para no pagar sus impuestos, aunque muchos consideremos exagerada la presión fiscal existente y estemos en contra de principios como la progresividad, porque por encima de esos criterios, abiertos al debate, está el Estado de Derecho. Ibarretxe y Arzalluz están diciendo, en el lenguaje de las cifras, que no están dispuestos a respetar ese Estado de Derecho del que deriva la autonomía. Es una cuestión de suma gravedad. El Gobierno está obligado a defender el principio de legalidad, aunque sea en solitario, ante la insustancialidad del PSOE actual que está rompiendo el consenso del Pacto por las Libertades, pues esa y no otra es la cuestión de fondo del acoso a Nicolás Redondo.

Eta hace más pobres a los vascos
Un estudio de las universidades de Harvard y el País Vasco señala que sin el terrorismo su PIB per cápita sería diez puntos superior al actual
César Otal - Madrid.-La Razón  3 Enero 2002

¿Qué sería hoy el País Vasco en términos económicos de no haber sufrido los 33 años de terrorismo que lleva a sus espaldas? Pocos expertos se han atrevido a desarrollar trabajos que respondan a esta pregunta, principalmente por la dificultad que entraña calcular con precisión la repercusión económica de la banda terrorista Eta. Algunos estudios se han centrado en cuantificar los daños materiales de sus atentados o en evaluar los efectos sobre el turismo o la inversión extranjera en España.

Sin embargo, Javier Gardeazábal, profesor de la Universidad del País Vasco, y Alberto Abadie, profesor de la Universidad de Harvard, han desarrollado un informe económico que señala que el País Vasco es un diez por ciento más pobre de lo que sería hoy de no haber sufrido la lacra terrorista. Concretamente, estos dos expertos han concluido que, sin Eta, el Producto Interior Bruto (PIB) per cápita de los vascos estaría diez puntos por encima del actual.

El estudio, publicado por el National Bureau of Economic Research de Estados Unidos, explica que «al comienzo de la actividad terrorista, a principios de los 70, el País Vasco era una de las regiones más ricas de España, ocupando la tercera posición en el PIB per cápita. A finales de los 90, tras 30 años de conflicto, descendió al sexto lugar».

El método de estudio se basó en la creación de un País Vasco imaginario ¬a partir de una combinación de datos extraídos de otras regiones¬ con las mismas características económicas que el País Vasco real antes de la aparición de Eta. A continuación, Gardeazábal y Abadie compararon la evolución económica de los datos del País Vasco virtual y del País Vasco real y concluyeron que la actividad criminal de Eta ha provocado que el PIB per cápita esté diez puntos porcentuales por debajo del del País Vasco imaginario.

Es más, el informe indica que la evolución de la economía del País Vasco real se separa más de la virtual o menos en función de la intensidad de la actividad terrorista. En este sentido, estos dos expertos explican que «el País Vasco y el modelo construido se comportan de manera similar hasta 1975. A partir de ese año, cuando la actividad terrorista de Eta se convierte en un fenómeno a gran escala, los dos modelos se separan. El PIB per cápita del País Vasco alcanza valores un doce por ciento inferiores a los del modelo virtual. La divergencia se reduce al final del periodo, alcanzado valores del ocho o nueve por ciento inferiores entre 1995 y 1997».
Una segunda parte del informe se ha centrado en la tregua mantenida entre el 18 de septiembre de 1998 y el 28 de noviembre de 1999 como experimento para estimar los efectos de las acciones de Eta. El profesor Gardeazábal explicó a LA RAZÓN que «tomamos una muestra de empresas que tienen una parte importante de su negocio en el País Vasco y otra muestra de empresas que no tienen o que tienen una parte muy poco significativa de sus actividades en el País Vasco. Después comparamos la rentabilidad de las acciones de estos dos grupos y vimos que, cuando se hizo creíble la tregua, la cartera de las empresas vascas obtuvo un mayor rendimiento que la cartera de las otras. Del mismo modo, cuando se percibió que la tregua se rompería observamos que esta tendencia se invirtió». El estudio de Gardeazábal y Abadie ha tenido un amplio eco en la Prensa estadounidense tras los atentados del 11 de septiembre.

La excusa del Cupo
EDITORIAL Libertad Digital  3 Enero 2002

Desde que el PNV se “echó al monte” en Estella de la mano de los proetarras, el eje de su política ya no es la mejora y ampliación del Estatuto de Autonomía (nunca lo fue realmente, aunque sí de cara a la galería). Después de serles transferidas todas las competencias que la Constitución permitía, el Estatuto “se les quedó pequeño”, y ahora apuestan abiertamente por la independencia “en esta legislatura” -según dijo el propio Ibarretxe- y con los mismos métodos -a excepción de las bombas y las pistolas- que emplean sus compañeros de viaje: el cuestionamiento permanente del marco institucional y la fabricación de conflictos y agravios con el “territorio limítrofe” para mantener la unión y la adhesión de sus bases al proyecto independentista. Es la misma táctica que emplean todos los gobernantes de corte totalitario. Necesitan “enemigos exteriores”, reales o imaginarios, para consolidar su poder.

Sólo así se entienden los desplantes de Ibarretxe y Arzallus al Gobierno y la absurda exigencia de la “representación europea” como requisito previo para aprobar la ley del Cupo. Los 40.000 millones son lo de menos. El PNV sabe perfectamente que la política exterior es competencia exclusiva del gobierno central, y ningún gabinete que respete la ley puede hacer concesiones en este sentido. Pero vende a su electorado la voladura controlada de las negociaciones como una “intolerable imposición de Madrid” que exige “una defensa y un contraataque muy fuertes” en palabras de Arzallus.

Ni qué decir tiene que la prórroga de la ley del Cupo 1997-2001 (pactada con el PNV) es perfectamente legal. Su Disposición Transitoria Única así lo recoge expresamente. Acierta de pleno D. Cristóbal Montoro cuando dice que en el gobierno vasco “no hay voluntad política para llegar a acuerdos”.

Intentar saciar al insaciable es como correr delante de los lobos: a cada zancada se incrementa su apetito, puesto que los anhelos irracionales (totalitarios) no se nutren de los “mundanos” y “viles” interés económicos, sino de las “elevadas metas” a las que todo se supedita. La prueba es que más de veinte años de autonomía vasca -que supera en competencias a muchos estados federales- no han servido al PNV más que de “frugal aperitivo” en espera del plato fuerte: la independencia.

Un poder tambaleante
ENRIC SOPENA El Mundo  3 Enero 2002

A menudo, Jordi Pujol habla como un oráculo, a pesar de que no lo haga como intérprete de dios alguno, porque en Cataluña y nada menos que durante los últimos 21 años no ha habido, en realidad, más dios que él. De modo que está acostumbrado a ser oráculo de sí mismo, que es un oficio que le fascina y del cual ha llegado a ser un virtuoso. Desempeñarlo apenas le cuesta el más leve esfuerzo, más bien le regocija. Juega deliberadamente a la ambivalencia: puede afirmar hoy una cosa y mañana negarla, o parecer que la niega. O decir, con aire de solemnidad, una frase que no pasa de ser una charada para contener el bostezo en cualquier sala de espera.

El 19 de agosto, entrevistado por La Vanguardia, respondió en clave de acertijo a la pregunta, cada vez más inevitable, sobre las relaciones entre CiU y PP: «Se trata de que cada uno sepa cuál es el límite que no puede pasar y ver si hay margen de actuación dentro de los límites infranqueables de cada uno».

Le ocurre a Pujol que su divinidad poco discutida no le preserva, sin embargo, de un inexorable proceso de caducidad. Como presidente de la Generalitat, este dios que quizás llegó a creerse eterno se halla en el ocaso. Su tiempo se le agota y todavía tuvo suerte, hace poco más de dos años, de que una ley electoral a medida del centro derecha le salvara de la derrota, paradójicamente certificada en las urnas. Desde entonces y con mucho más motivo a partir de la mayoría absoluta del PP , Pujol supo que le quedaban muy pocos conejos en su sombrero de copa. Aznar ya no habla el catalán ni en la intimidad. Antes probablemente tampoco, pero tenía que decirlo, según sus asesores más preclaros, sobre todo en TV3.

El hombre que, también en la intimidad, con Marta Ferrusola y varios de sus hijos jaleándole, deja volar la imaginación y sueña siempre lo ha hecho con una Cataluña soberana, ha de consumir ahora su postrer mandato gracias a la ayuda del PP, que es el partido que representa, más allá de cosméticos y maquillajes, a la derecha española de toda la vida. En los círculos nacionalistas muchos se han reído tradicionalmente con esta chanza: «¿Para los catalanes hay algo peor que la izquierda española? Sí, la derecha española». Pues bien, la Cataluña autónoma presidida por Pujol que para él es una especie de mal menor o, si se prefiere, de paso previo se ha convertido en un protectorado que controla el Partido Popular. Expresado de otra manera menos trascendente, aunque no por ello menos mortificante para CiU: Pujol, que se jactaba sin rubor durante la legislatura anterior de haber conseguido dar la vuelta al PP como se le da a un calcetín, sobrevive en la actualidad merced a la respiración asistida que le llega, puntualmente por lo general, del palacio de la Moncloa.

Pero desde agosto, cuando Pujol se expresó como queda referido, cual si fuera él aquella enigmática Casandra a la que el mismísimo Apolo hiciera profetisa, en Cataluña aparte de ligeros, aunque ya perceptibles, seísmos políticos ha llovido a mares, ha hecho fríos siberianos, ha nevado, ha helado y Fecsa Endesa se ha pasado una vez más las benevolentes recomendaciones de la Generalitat, tras algún favor inmobiliario a CiU, por el forro de sus potentísimos atributos monopolísticos.

O sea, que el plácido oasis de la mitología pujolística reforzado a veces por una cierta izquierda/adormidera se ha agitado este otoño recién finalizado y hasta da la sensación de que es un volcán en erupción. Tan es así que incluso el muy prudente Xavier Trias, portavoz de CiU en el Congreso de los Diputados, se ha visto obligado a mostrarle al PP una evidencia en formato de futurible: las mayorías absolutas no duran siempre. «Me haría mucha ilusión», dijo, «repetir la próxima legislatura para vivir de este modo una relación de fuerzas distinta a la actual». Inequívoco aviso para los alegres navegantes populares: la venganza más deliciosa siempre ha de servirse fría.

Al único que, en medio de la tempestad, no se le ha movido un mílimetro su esculpido peinado, ni su tupé de ejecutivo de alto standing, ha sido a l'hereu, al heredero. Cuando los más optimistas creían que había desaparecido en combate lo que, al menos, hubiera tenido una dimensión épica , Artur Mas, el flamante conseller en cap, o primer ministro sui generis, fue localizado la noche de autos oficiando de artista invitado en una discoteca de Vilassar de Mar. El local, por lo demás, está vinculado a la familia Sánchez Llibre, apellido que conduce políticamente a Unió Democràtica.¿Se habría ya enterado Artur Mas de la encuesta encargada por Unió e intentaba, con su tan entrañable presencia a pesar de la nieve, que no fueran divulgados los resultados de la misma? El sondeo señalaba que Pasqual Maragall, también ¡entre los votantes de CiU!, estaba mejor valorado que Mas y que esos mismos votantes preferían a Duran Lleida antes que a él. El delfín, no obstante, consiguió su objetivo, pues Unió Democrática, una vez filtrado y publicado el sondeo, rectificó burdamente atribuyendo los supuestos errores a la informática. En otro plano, conviene retener como dato significativo que el apellido Sánchez Llibre ha vuelto recientemente a ser mezclado con el oscuro caso Pallarols, en el que se combina la presunta financiación irregular del partido democristiano con el abundante choriceo de algunos de sus barones.

De este asunto escabroso, el PP ha salvado al Ejecutivo catalán en repetidas ocasiones, impidiendo con sus votos la apertura de una comisión de investigación parlamentaria. Es preciso subrayar que, hasta el día de la fecha, el PP se ha mostrado inflexible en su actitud de no crearle problemas añadidos a Pujol en torno a episodios de corrupción, irregularidades o nepotismo familiar.Actúa el Partido Popular como verdadera guardia de corps de CiU, a la que libró de otra propuesta de comisión parlamentaria respecto a los penosos hechos derivados de la formidable tempestad reciente.Claro que, en este punto, el comportamiento de CiU a la inversa también ha sido irreprochable desde la óptica de los intereses más sombríos o sospechosos del PP o del Gobierno central, tanto en la anterior legislatura como en la actual.

Por lo demás, el Gobierno de la Generalitat avanza claramente sin rumbo hacia un naufragio anunciado. Vacila entre romper con el PP, en la confianza de que su electorado le acabará absolviendo de tamaña deslealtad a la Patria catalana, o completar a trompicones la legislatura.

Al PP, curiosamente, le pasa algo parecido. Sus portavoces más cualificados, en Madrid y Barcelona, no cesan de lanzar advertencias y amenazas inequívocas: a Duran Lleida precisamente le han recordado que, cuidadito, que el fuego del caso Pallarols aún podría avivarse y que ello depende sólo del PP. Pero ni CiU ni el PP tienen todavía claro qué hacer, porque ya dejó escrito Balzac que «lo más difícil en la política de espera es saber cuándo caerá un poder tambaleante».Tan tambaleante es que, de momento, casi 50 ex altos cargos de la Generalitat han pasado a ser funcionarios vía digital. Tanto los botes salvavidas como los flotadores están, pues, a punto.Corre la voz de que pronto Aznar podría ordenar el hundimiento, a pesar de la observación malévola de Xavier Trias jugando con un factor que no debiera menospreciar fácilmente el PP porque es verdad que el porvenir nunca falta a su cita.

Pero los partidarios de que «cuanto antes mejor» argumentan que así transcurriría tiempo suficiente entre la victoria de Maragall inevitable salvo imponderables y las elecciones generales, de manera que los ecos del triunfo progresista en Cataluña quedaran atenuados en el conjunto de España.

Enric Sopena es periodista.

El «realismo optimista» de Josep Piqué
Por M. MARTÍN FERRAND ABC  3 Enero 2002

EL día de Pentecostés los apóstoles comenzaron a hablar en lenguas extrañas. Hace sólo setenta y dos horas, entre el euro y la presidencia española de la UE, el que se ha puesto a hablar en lenguas extrañas es Josep Piqué, «el canciller de Aznar» como le dicen -cuando le dicen algo- en algunos países del Viejo Continente. No es un efecto más de la «guerra de lenguas» que se traen en Bruselas nuestros muy políglotas socios europeos y que terminará, sin que nadie lo impida, con el asesinato de Cervantes a manos de Shakespeare, Moliere y Goethe. No es una consecuencia añadida al hecho de que el idioma español vaya perdiendo terreno en las instituciones europeas. Es otra cosa. Piqué, iluminado por la inteligencia, se ha centrado en el «realismo optimista», cosa que tiene mérito viniendo de donde viene, y le ha concedido una larga entrevista a Peru Egurbide que ayer publicaba «El País».

Piqué, como las bufandas, no tiene talla. Se adapta a cualquier cuello e, incluso, puede servir de faja, no es grande ni pequeño para ninguna circunstancia. Sus ideas, elásticas, sirven para militar en el PSUC, dirigir el modelo industrial de CiU, aconsejar a Ercros o ser ministro del PP. Está en el centro; es decir, equidistante de los extremos tal y como demuestra en la entrevista a la que me refiero: un alarde entre la escasez y la prudencia con nostalgia de sus días en Industria y Energía.

En ese mosaico de naderías, al comenzar el semestre español en la Unión Europea, dice el titular de Asuntos Exteriores para valorar la importancia y dificultad de este momento: «Yo creo que nos jugamos muchas cosas. Nuestro principal reto es igualar la imagen de eficacia y de europeísmo que han tenido las otras presidencias españolas». ¿Quién nos ha retado? Si desconozco al otro duelista va de suyo que ignoro las armas con las que se librará tan singular y trascendente desafío; pero el asunto, ciertamente, es grave. En las dos ocasiones anteriores en que España ocupó la presidencia europea (1989 y 1995) era presidente del Gobierno Felipe González. En la primera de ellas, en tándem con Carlos Solchaga y en un momento de gran dificultad económica española, las cosas no salieron mal y, en la segunda, en equipo con Pedro Solbes, en circunstancias de mayor bonanza, salieron bien. Ahora José María Aznar, con un «tocado» Rodrigo Rato de timonel económico, ¿limita sus aspiraciones a igualar la imagen de eficacia y europeísmo de González?

La humildad es, sin duda, una gran virtud cristiana que ennoblece a las personas que la practican. ¿También a las instituciones? Supongo que González, henchido de satisfacción, se habrá apresurado a enviarle un presente -¿un jamón?- al muy adelgazado Piqué. No cabe mayor reconocimiento de su pasado mérito político que, antes de comenzar la tarea, sus sucesores marquen como meta máxima -como reto- las cotas alcanzadas por él. Si se trata de un ejercicio de estilo diplomático, que le den una medalla a Josep Piqué. Si es el principio de una nueva conversión ideológica, mis máximos respetos. Si es lo que parece, a confesión de parte poco tenemos que decir los testigos.

NO QUEREMOS GALLEGO ALJAMIADO
RAMÓN BALTAR La Voz  3 Enero 2002

La intelectualidad autóctona opina poco pero atina menos poco. Aún no acabamos de cerrar la boca de pasmo que nos abrieron los académicos y la archicofradía de normativizadores, embarullados en sonora polémica por un cuélgame allí unas grafías medievales. Más que diálogo de la lengua, monólogos lenguaraces.
Según cuentan las crónicas, unos expertos en la materia decidieron, acaso por patriotismo estatutario, encargarse el estudio de las reformas ortográficas necesarias para salvar nuestra lengua del castellano reinjertándola en el portugués; y para evitar el acoso de las revistas del corazón, llevaron sus trabajos sin publicidad. Alcanzado un acuerdo (diz que de concordia), lo presentaron a la Academia Gallega como institución facultada para ratificarlo. Pero una mayoría de sus individuos, oídas las partes y rascadas las nucas, acabaron por desconvencerse de lo que nunca habían estado dispuestos a dejarse convencer. La docta corporación quedó por los suelos admitiendo una propuesta cuya aceptación o rechazo desprestigiaba a todos, y por votar en secreto sobre un asunto que no lo pide y luego aclarar el voto en los periódicos. El presidente dimisionario merecía otra despedida.

La discusión sobre cómo escribir el gallego a gusto de todos ya aburre. Mientras su uso hablado sufre un retroceso más que preocupante (que algunos consideran herida de muerte y ya no le dan las mil primaveras del poeta), los guardianes del tesoro de la lengua enredan desautorizando la ortografía vigente con objeciones y reformas de laboratorio. Como el gallego y el portugués formaron tronco común hace siglos, proponen que allí vuelva por decreto la rama norteña si no quiere terminar en dialecto del castellano. Esta teoría supone que en la historia funciona la moviola, aparte la incoherencia técnica y política de considerar al otro idioma oficial nada menos que enemigo. Los promotores de estas retrovagancias creen que el usuario está por la labor de aprender portugués cuando casi le sobra el gallego.

Porque el hecho cierto es que, aunque el gallego sea el idioma oficial de Galicia, se enseñe en las escuelas y se use en la Administración, el número de hablantes desciende en picado. Otra paradoja de un pueblo sabio y autoidentificado con lo suyo: todo el mundo sabe hablar la lengua que mamó, pero ya no son mayoría los que la hablan arreo. Este abandono de la lengua materna tiene causas, pero difícilmente será una de ellas la norma ortográfica: para hablar no hay que saber escribir. Y si el paisanaje no quiere utilizar el gallego, las autoridades no pueden imponérselo.

El nuevo presidente no debe permitir que los desvaríos de la impotencia arrastren descrédito sobre la RAG. Desde Horacio, la creación del idioma compete en exclusiva al pueblo, la canalla filológica que se limite a estudiarlo.

El alcalde del PNV de Arrigorriaga subvenciona la visita a los presos
EL CORREO ARRIGORRIAGA  3 Enero 2002

El alcalde de Arrigorriaga, Alberto Ruiz de Azua (PNV), ha firmado un decreto para subvencionar las visitas a los presos del municipio recluidos fuera de Vizcaya, para lo que el pasado año destinó dos millones de pesetas. El documento, que fue aprobado antes del verano y que permanece en el tablón de anuncios del Consistorio, establece que estas subvenciones «serán efectivas una vez al año».

El alcalde establece que los familiares podrán recibir 5.000 pesetas al mes y 60.000 al año si la cárcel está situada a menos de 200 kilómetros de distancia de Arrigorriaga; 20.000 pesetas al mes y 240.000 al año si la prisión está a más de 600 kilómetros; y 75.000 pesetas al mes y 900.000 al año si se encuentra a más de mil kilómetros.

El portavoz del PP, Luis Hermosa, censuró ayer que el alcalde no haya reservado «ni una peseta» para las víctimas de ETA. A su juicio, este decreto demuestra «un cinismo increíble: el alcalde firma mociones de condena de los atentados de ETA junto al PP y PSE, y luego, a espaldas de la Corporación, adopta medidas en favor de los presos para llegar a acuerdos presupuestarios con Batasuna».

«La colaboración ciudadana evitó una emboscada a la Ertzaintza»
Vecinos de Gernika llamaron por teléfono para informar de que los radicales portaban material de asalto «Estamos indignados y la condena es unánime»
MARÍA JOSÉ ANSOTEGIGERNIKA El Correo  3 Enero 2002

El alcalde de Gernika, Miguel Ángel Aranaz, desveló ayer que la colaboración ciudadana evitó que la Policía autónoma cayera en una emboscada de los radicales que, el día de Nochevieja, sembraron el caos en la localidad. «Las llamadas de los ciudadanos a la base de la Ertzaintza impidieron que los daños fueran más allá de los desperfectos materiales», explicó.

-¿Cómo se enteró de lo que estaba ocurriendo?
-El jefe de la Policía Municipal me llamó a casa hacia las tres y veinte de la madrugada y me informó de que unos cuarenta encapuchados, en pocos minutos, habían atacado cinco entidades bancarias. Estaba durmiendo y tuve que salir a la calle.

-¿Cómo reaccionaron los vecinos?
-El pueblo ha reaccionado con serenidad y ha colaborado con la Ertzaintza. Muchos vecinos ni se enteraron esa misma noche: confundieron el ataque con los petardos de la celebración y por eso la fiesta no se interrumpió. Por suerte, además, no hubo que lamentar heridos por las explosiones.

-Cortaron una calle con una barricada a la espera de que apareciera la Ertzaintza.
-Ésa parecía la intención, pero testigos presenciales, vecinos de este pueblo, realizaron numerosas llamadas a la base de la Policía autónoma. En todas ellas se prevenía a los agentes de que se trataba de una emboscada, ya que se veían alrededor de cuarenta o cincuenta encapuchados que portaban material de asalto como ‘cócteles’ incendiarios y tubos para lanzar cohetes. Por ello, se tomó la decisión de no enviar un contingente a ese área.

-No es la primera vez que ocurre algo así en Gernika, ¿se van a tomar medidas policiales concretas?
-Se sacará una convocatoria pública para tres nuevas plazas de agentes municipales que estarán operativos hacia el próximo verano, además de contar con las rondas que la Ertzaintza lleva a cabo. Afortunadamente, los episodios de violencia no son frecuentes. También hay que tener en cuenta que han ensuciado todo el pueblo con pintadas a favor de ETA y contra el PP y ya sólo con esta falta de civismo se ocasionan gastos anuales millonarios.

-¿Cuál es el sentimiento ante hechos de esta naturaleza en una población que se denomina ‘Ciudad de la Cultura y la Paz’?
-Los ciudadanos estamos indignados y hay una condena unánime de todos los partidos que integramos la comisión de Gobierno, así como de los concejales del PP y PSE. Con Batasuna no hemos hablado.

Más dificultades
Editorial El Correo  3 Enero 2002

El lehendakari expuso ayer la posición del Gobierno vasco tras la entrada en vigor de la prórroga del Concierto a iniciativa del Gobierno Aznar. Afortunadamente, y a pesar de que la declaración añade dificultades al necesario entendimiento con la Administración central, su contenido no se correspondió con lo que parecía augurar el anuncio de «medidas políticas, jurídicas, económicas y sociales» formulado el 31 de diciembre; ni siquiera con la puesta en escena inusual, en la que Ibarretxe compareció arropado por sus once consejeros. El lehendakari insistió en que la prórroga constituye una decisión unilateral que el Gobierno vasco no duda en calificar de imposición. Sin embargo, en ninguna ocasión ha sugerido qué otra salida cabía contemplar ante la eventualidad -confirmada al final- de que no se alcanzara un acuerdo antes de que terminara 2001. El Gobierno vasco ha desdeñado el argumento expuesto por el ministro Montoro sobre el vacío legal que la prórroga trata de evitar, objetando que ésta es una decisión que sólo pretende romper la naturaleza paccionada -bilateral- del Concierto. Sin embargo, en la declaración de ayer el Gobierno vasco no reincidió en la torpeza cometida el lunes al anunciar que «el Concierto Económico queda sin vigencia». De hecho, al enviar «un mensaje de serenidad a toda la sociedad vasca», asegurando que las «instituciones competentes» proseguirán «elaborando normas» y «recaudando», el Ejecutivo vasco reconoce implícitamente la validez de la prórroga. De otra forma, no se comprende cómo las haciendas forales habrían podido actuar con normalidad de no existir hoy una Ley -aunque prorrogada «unilateralmente»- que es la que sustenta su actuación.

Más arriesgada parece la afirmación de que «en una situación de no pacto» el Ejecutivo vasco «no se sentirá representado por el Gobierno español en el Consejo de Ministros europeo en materia de Concierto Económico». Este gesto pretendería llamar la atención de las instancias europeas sobre el contencioso; pero a un precio elevado. Hacer pública demostración de la litigiosidad que encierra el tema no sólo dificulta el entendimiento entre las partes, sino que erosiona la solidez con que una realidad tan singular como el Concierto ha de ser presentada especialmente allí donde pudiera resultar menos comprensible. Los términos en los que ayer se manifestó el lehendakari preludian un difícil entendimiento con la Administración central, sea a la hora de restablecer las coincidencias evidenciadas en la negociación previa o, en su caso, a la de determinar el cálculo del Cupo para el presente ejercicio. Pero lo que no resultará admisible tras lo ocurrido es que la demanda de respetar el Concierto como pacto se convierta, nuevamente, en un ardid para sustraer su discusión al conocimiento público sobre los acuerdos y los desacuerdos concretos que encierra toda negociación.

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