AGLI

Recortes de Prensa     Domingo  6  Enero  2002
#Las nuevas perspectivas nacionales
José Antonio ZARZALEJOS. Director de ABC 6 Enero 2002

#CON ESTE PNV NO HAY «ARREGLO» MAL QUE LE PESE A JÁUREGUI
Editorial El Mundo 6 Enero 2002

#Por el mal camino
Editorial ABC 6 Enero 2002

#El Bondadoso Iñaki
Alfonso USSÍA ABC 6 Enero 2002

#El PSOE diseña una estrategia de paulatino acercamiento al PNV
CARMEN GURRUCHAGA El Mundo 6 Enero 2002

#El turismo desciende en el País Vasco y caen el 16 por ciento las visitas de extranjeros
J. Arias Borque - Madrid.- La Razón 6 Enero 2002

#El cobrador del frac
 Jaime CAMPMANY ABC 6 Enero 2002

#Partidarios de Redondo denuncian que el PNV busca «un PSE claudicante para aislar al PP»
MADRID. G. López Alba ABC 6 Enero 2002

#Democracia, paz y Estatuto
ABC 6 Enero 2002

#Sobre eso de la reforma constitucional
Enrique de Diego Libertad Digital 6 Enero 2002

Las nuevas perspectivas nacionales
Por José Antonio ZARZALEJOS. Director de ABC 6 Enero 2002

LOS primeros pasos de la implantación del euro en España han constituido un éxito atribuible, desde luego, a la logística de la Administración pública y de la banca, pero, sobre todo, a la capacidad de adaptación, versatilidad y entusiasmo de la sociedad española que se ha encarado a esta novedad decisiva con un ánimo desenvuelto y confiado, demostrando seguridad en sí misma y apostando fuerte por un futuro de integración europea que, instintivamente, comporta la sensación general de que, esta vez sí, España estaba en el lugar adecuado y en el momento preciso.

La intuición de los ciudadanos, que anticipa los beneficios de la moneda común, está dictando unos ritmos que harán probablemente innecesarios los dos meses de convivencia de ambas monedas, aunque quizás no sea ésta la razón última por la que la mayoría de los españoles se ha entregado a esta suerte de euroeuforia.

El dinamismo juvenil de la sociedad española demostrado estos días tiene que ver con un comportamiento reflejo, en función del cual son los propios ciudadanos los que, más allá de los tiempos políticos marcados, aprietan el paso para ir dejando en un pasado anacrónico los problemas internos que intentan diluir -¿tal vez solucionar?- introduciendo a España en un ámbito de dimensiones extraordinarias en el que las tensiones territoriales nacionales, las fragilidades de nuestro propio sistema de convivencia e, incluso, nuestras evidentes contradicciones, se empequeñecen y reducen.

Coincide este implícito propósito colectivo con la presidencia española de la UE que encara problemas de hondísimo calado como las transformaciones del nuevo orden internacional tras el 11-S, el avance en la conformación de una Unión ampliada a los países del Este y las implicaciones que se deriven en los Quince de los procesos electorales previstos en los próximos seis meses. De tal manera que la conciencia común sitúa sus perspectivas muy por encima del horizonte doméstico en un intento inconsciente de superarlo, no tanto por escapismo como por aburrimiento tras los esfuerzos que desde 1978 se han desplegado para que, a estas alturas, el debate nacional se explayase en términos más realistas y sensatos sobre la unidad constitucional del Estado y el correcto funcionamiento del sistema de reparto territorial del poder que se acordó en la Constitución. Es, precisamente, este nuevo contexto español que supera claramente el aprisco nacional, un factor de esperanza para, en unos casos, relativizar, y en otros, arrumbar, el permanente propósito del nacionalismo vasco de frustrar la convivencia general.

Si no fuera porque los desafíos del presidente del Gobierno vasco -tan patéticamente pomposos y extravagantes- pueden ser, una vez más, coartada para que los terroristas arrecien en sus crímenes y destrucciones y justifiquen así «el conflicto» que alimenta sus ansias totalitarias, el enfrentamiento que el Ejecutivo de Vitoria pretende construir con el Central resultaría francamente ridículo. Abstracción hecha, y es mucho hacer, de la criminalidad de la banda terrorista ETA -principal problema de España- el planteamiento del PNV no puede resultar más penoso en el escenario europeo por su torpeza.

El Concierto Económico subsiste en la medida en que es un acuerdo intraestatal, sin proyección internacional, a modo de instrumento de relación paccionada entre un Estado de la UE y una de sus autonomías. Tratar de situarlo en un estadio diferente y superior sería tanto como concitar sobre él toda suerte de descalificaciones en un espacio continental que tiende aceleradamente a la homogeneidad fiscal y a la aproximación impositiva. Como instituto jurídico, el Concierto es tan anacrónico como su origen -en modo alguno foral, sino resultado de la abolición de los fueros en 1876 y, por lo tanto, tampoco derecho histórico entendido éste en sentido estricto- y su gran virtualidad política residía en su capacidad para aunar las voluntades de nacionalistas y no nacionalistas en un esfuerzo de conciliación extraordinario que el PNV ha hecho saltar en pedazos.

Si a propósito del Concierto Económico, los nacionalistas incrementan sus ardores independentistas y a este propósito también desafían la ley, entonces son ellos mismos los que sentencian el total fracaso de su propia apuesta estatutaria, se liberan ellos de compromisos y liberan a la sociedad española de acompañarlos en un debate estéril, fuera del tiempo y de la historia, al que coactivamente -siempre el terrorismo etarra- quieren reconducir su interlocución con el Estado y la sociedad española.

Las nuevas perspectivas nacionales no son ya la inútil pelea con un gobierno autonómico transido de un espíritu estatalista propio del siglo XIX; tampoco lo son las batallas por esta o la otra competencia, ni mucho menos las digresiones sobre la naturaleza nacional de unos y de otros. Las perspectivas españolas están hoy en objetivos que devuelven la secular esquizofrenia del nacionalismo vasco a la galería de las rarezas, de las peculiaridades casi museísticas que a los españoles -y por lo tanto a muchos vascos- aburren y asquean por el aderezo brutal del terror con el que cíclicamente se sazonan. Ante un escenario de posibilidades políticas, económicas, culturales y sociales nuevas e inéditas abierto por la moneda común, España tiene que soltar el lastre de la discordia territorial planteada en esos términos tan estériles propios del nacionalismo vasco. Seguir combatiendo el terrorismo -ahora en un marco de colaboración internacional más sincera y profunda que antes del 11-S- es una prioridad tan perentoria como situar al PNV ante un espejo que le devuelva la imagen de su avejentamiento y le proyecte la sensación de cansancio y hartazgo que provoca en la sociedad española que, no estando dispuesta a ceder, sí lo está -y de qué modo- a no despilfarrar ni un ápice más de energía, ni una posibilidad más de progreso, ni un minuto más de atención, ante quienes pretenden que su naufragio lo sea de un proyecto nacional que, por primera vez en la historia, navega al paso de otros, con ambición e ilusión.

La incorporación de España al euro y el nuevo orden internacional que se barrunta van a lograr, en definitiva, que acaso nuestros problemas internos cobren unas dimensiones más manejables, que la contemporaneidad alcance a todos los rincones del país, que las tensiones centrífugas se moderen y que la Nación logre, al fin, ese Estado que nunca en su historia tuvo, carencia que ha sido causa y raíz de que fenómenos como el del nacionalismo vasco -en su doble faceta, terrorista y política- se hayan mostrado resistentes a todos los esfuerzos colectivos. Europa ha dejado de ser para España un problema, como lo fue en tiempos, y se ha convertido en una gran y prometedora solución.

CON ESTE PNV NO HAY «ARREGLO» MAL QUE LE PESE A JÁUREGUI
Editorial El Mundo 6 Enero 2002

El acercamiento al PNV de los dirigentes del PSE EE opuestos a la estrategia del dimitido Nicolás Redondo Terreros y que en este momento controlan la gestora provisional que dirigirá el partido hasta su congreso es imparable. Y rápido. Si hace unos días los socialistas vascos aprobaron los Presupuestos de la Diputación de Vizcaya que gobiernan PNV y EA, próximamente harán lo propio en Guipuzcoa. Sin esperar siquiera a la celebración del congreso que, teóricamente, sería el órgano encargado de decidir la estrategia del PSE EE, el presidente de la gestora, Ramón Jáuregui, y el sector que añora el pasado de colaboración con los nacionalistas vascos han establecido ya que el futuro del partido pasa por un acuerdo con el PNV.

No pudo ser más claro ayer Ramón Jáuregui al declarar que quiere construir «con el PNV» un país basado «en el pluralismo y no en el «patriotismo constitucional». Con una gran dosis de pragmatismo, el dirigente socialista se muestra conmovido por la «épica de la libertad» y la «rebelión democrática» de una «intelectualidad brillantísima» contra el nacionalismo que persigue los mismos fines que el terrorismo, pero cree que esta lucha por la libertad no puede convertirse en una estrategia «junto al PP». O sea, que los principios morales deben supeditarse a una estrategia política más flexible que la de Nicolás Redondo. Quien ahora apuesta de forma tan clara por un pacto con el PNV es el mismo que el pasado mes de abril dirigió en un periódico vasco una sentida carta a un «amigo nacionalista» en la que aseguraba sentirse engañado por los nacionalistas y venía a decir que un entendimiento con ellos no era posible. ¿Han cambiado algo las cosas en el PNV para este giro copernicano?

No parece. El Gobierno de Ibarretxe, lejos de buscar el entendimiento, da pasos importantes para la ruptura con el Estado. La última, su negativa a pagar la totalidad del Cupo que le corresponde por la prórroga del Concierto. Y no digamos nada de Xabier Arzalluz, el presidente del partido con el que Jáuregui quiere construir el país. Ayer, en Deia, el líder del PNV volvió a comparar a Aznar con Franco y advirtió que los nacionalistas no van a colaborar «a apretar la soga» que les han puesto al cuello. «No hay arreglo con éstos», sentenció.

Dice Jáuregui que él no parte del «apriorismo» de que el PNV va hacia la radicalidad. Pero hay que estar ciego o no querer ver que la percepción de este radicalismo no es, en absoluto, fruto de un prejuicio, sino de la triste realidad. Y que es harto improbable que los socialistas vascos, por mucho que le tiendan la mano, logren moderar a quien no quiere moderarse. Con quienes no hay «arreglo» dentro de la Constitución es con Arzalluz y los suyos. Mal que le pese a Jáuregui.

Por el mal camino
Editorial ABC 6 Enero 2002

El futuro que ofrece el nacionalismo a la sociedad vasca es de una conflictividad progresiva con el Estado, mediante la extensión de la táctica de ruptura a todos los vínculos económicos, políticos y legales del País Vasco con el resto de España, como se ha visto de forma nítida en las negociaciones para la frustrada renovación del Concierto Económico y en las medidas anunciadas por Ibarretxe y su Gobierno el pasado miércoles. El PNV ha decidido que la ejecución de un programa soberanista es incompatible con la convivencia política con los no nacionalistas y más aún con la formalización de pactos con el Gobierno central. Son imperativos ineludibles de la radicalización del nacionalismo y obligan a ejercer el gobierno y la política de forma agresiva, sin espacio para la transacción ni el acuerdo. Las opciones disyuntivas que ha instalado el PNV en la política vasca entre identidades históricas, culturales y políticas, es decir, entre lo español y lo vasco, se están haciendo irreconciliables y van a requerir definiciones claras y urgentes no sólo de los grupos políticos y organizaciones ciudadanas -muchos de los cuales ya las han hecho-, también de los sectores sociales que han estado navegando cómodamente entre dos aguas.

En este horizonte de definiciones resulta paradójico el rumbo que está tomando el debate interno del socialismo vasco. Como si el tiempo se hubiera parado en la época de Ardanza, el presidente de la gestora del PSE, Ramón Jáuregui, vuelve a defender para su partido planteamientos como los de ser puente con el nacionalismo, asumir la tarea de moderar al PNV y ocupar la centralidad de la política vasca. Sólo una profunda aversión a la coincidencia con el PP, que obliga a convertirlo en un extremo del espacio político vasco, como han denunciado miembros del entorno de Redondo, puede llevar al PSE a retomar una política obsoleta, basada en un diagnóstico antihistórico de la evolución del nacionalismo, más antihistórico aún por provenir de Jáuregui, quien participó activamente en la ruptura del gobierno tripartito con el PNV y EA, ante la deriva de ambos partidos hacia el pacto con HB. Desde entonces hasta ahora, salvo que Jáuregui desvele otra realidad escondida a todos, incluido su propio partido, el PNV no sólo no ha mejorado la convivencia política, sino que ha contribuido decisivamente a su deterioro primero con los pactos con ETA y su entorno y luego, tras las elecciones del 13-M, con un programa volcado en la autodeterminación. El PSE va a dilapidar un discurso político verdaderamente novedoso, que le dio un nivel de respaldo ciudadano jamás alcanzado y que le puso en el eje de la defensa de la unidad nacional y de la vigencia de la Constitución y del Estatuto. El problema no estará nunca en estos mensajes, imprescindibles para la democracia vasca, sino en la incapacidad de algunos dirigentes socialistas para liderar su defensa, con todos los costes que supone ser oposición al nacionalismo.

El Bondadoso Iñaki
Por Alfonso USSÍA ABC 6 Enero 2002

Con el día de Reyes, las fiestas navideñas se dan por satisfechas y con el deber cumplido. Días de melancolías y recuerdos, algunos ya en blanco y negro e imágenes desfiguradas por el paso del tiempo. Días de historias ejemplares, reales como la vida misma. Un recluso deficiente mental, interno en el penal del Dueso, ha alcanzado, al fin, su máxima ilusión. Asistir a la cabalgata de Reyes. El sacerdote y los funcionarios del centro penitenciario han sido sus valedores. Tiene treinta y dos años, lleva dieciséis en la cárcel y su capacidad mental es la de un niño de cinco. Cumple condena por varios delitos de violación. Violaba a las mujeres y él mismo las llevaba al hospital después del trance. Ha pedido a los Reyes Magos un coche, un traje de bombero y un equipo completo del Real Madrid. Hoy por la mañana se ha despertado con los regalos en un rincón de su celda. Me pregunto qué hace un hombre así en un penal y cumpliendo tan larga condena, existiendo centros de reclusión más adecuados para sus características. Por adulto que sea, es un niño de cinco años el que padece la condena. Historias de la Navidad.

Al menos, el sistema se ha compadecido de su suerte y le ha regalado un aliento de felicidad efímera. Situaciones del lado de la fortuna y en contra de la fortuna. Un canalla de narcotraficante ha pasado la Navidad libre y fugado de la Justicia gracias a unos médicos en sospecha y unos jueces, los cezones, en situación de ser juzgados. El narcotraficante se ha hecho millonario destrozando decenas de miles de vidas, se enfrentaba a un juicio en el que, con toda probabilidad, iba a ser sentenciado a cumplir una dura condena, y ha volado, libre y poderoso, con el permiso de unos jueces en estado de duda, y que han actuado -¡ojalá sea el primer supuesto!-, desde la estupidez o desde la corrupción. El narcotraficante no ha pedido nada a los Reyes Magos porque no cree en ellos. Historias de la Navidad.

Pero la historia más emocionante es la de Iñaki el Bondadoso. Iñaki es el alcalde de Guecho y de niño era muy bueno y pulcro. De mayor se hizo muy amigo de un tipo muy listo, muy malo y muy hortera que acude con zapatillas deportivas a las campas de Salburúa, y que manda una barbaridad en las haciendas, las ruinas, las vidas y las muertes de las personas de las Vascongadas. La identidad completa de aquel niño bueno que hoy está agilipollado o envenenado a secas es la de Iñaki Zarraoa, alcalde nacionalista de Guecho. Con retraso me ha llegado la carta que ha enviado a todos sus vecinos felicitándoles con motivo de la Navidad. Y me ha emocionado. No se olvida de nadie, y a todos les desea por igual la paz en estas fiestas navideñas. A todos por igual, equiparando sus méritos y sus tristezas.

En aquellos pagos, tan inmersos en mi amor y en mi alma, hay unos canallas que asesinan a los que no piensan como ellos. Y lo hacen, normalmente, con el callado permiso de los que mandan, que son los del partido del hombre muy listo, muy malo y muy hortera que acude con zapatillas deportivas a las campas de Salburúa a cantar zorcicos. Esos asesinos han matado, herido y desesperanzado a miles de inocentes, y algunos están en la cárcel cumpliendo condena por sus «travesuras». Iñaki el Bondadoso no se olvida de ellos, y en la carta que envía a sus vecinos los recuerda con especial cariño y afecto. «Expreso mi deseo -escribe Iñaki el Bondadoso- de extender mi recuerdo a todos los que no podrán reunirse con sus familiares en estas entrañables fiestas, Y también a los familiares de los presos y presas encarceladas lejos de nuestro municipio y que se ven sometidos a largos viajes en sus visitas». ¡Oh, qué pureza de espíritu la de Iñaki el Bondadoso!

No quiere detenerse en la causa por la que algunos no podrán reunirse con sus familiares en estas «entrañables fiestas» (un poco más y supera en cursilería a los nenúfares, las espaldas de mármol y los pechos de alabastro). La causa, sencillamente, es que no pueden reunirse con nadie porque han sido asesinados por los criminales detenidos, juzgados y condenados por un Estado de Derecho y cuyos familiares se ven sometidos a largos viajes para visitarlos. El Bondadoso Iñaki demuestra en su escrito que lo más importante y lo más dramático que pueda sucederle a sus vecinos es que tengan que viajar para visitar a los hijos de puta de sus familiares presos por delitos de terrorismo. Claro que, en el fondo, tiene razón. Es más complicado hacerse trescientos kilómetros en autobús que visitar el cementerio de Guecho, tan acogedor y cercano, para recordar a los asesinados. Muy bondadoso y muy canalla, el Iñaki ése. Historias de la Navidad.

EL LABERINTO VASCO / Mientras Jáuregui sueña con moderar al PNV, Xabier Arzalluz radicaliza sus opiniones en «Deia» / Los socialistas «vasquistas» siguen defendiendo la centralidad de los peneuvistas
El PSOE diseña una estrategia de paulatino acercamiento al PNV
Le ayuda a aprobar los Presupuestos en la Diputaciones vascas y el presidente de la Gestora, Ramón Jáuregui, lo dice con claridad
CARMEN GURRUCHAGA El Mundo 6 Enero 2002

MADRID. La nueva estrategia diseñada por el PSOE para su partido en la comunidad autónoma vasca pasa por «dejar de hacer seguidismo del PP» y por acercarse paulatinamente al PNV. Los dirigentes socialistas vascos que defienden esta nueva política, entre los que está el presidente de la gestora, Ramón Jáuregui, creen en la centralidad de los nacionalistas para dirigir el País Vasco.

Según informaron a EL MUNDO fuentes socialistas, el partido, a partir de ahora, tendrá su propia línea política, alejada de los populares, lo que no significa que vayan a echarse «en brazos del PNV». Pese a estas manifestaciones, las mismas fuentes afirmaron que la gota que colmó el vaso en sus malas relaciones con el hasta hace poco tiempo secretario general del PSE-EE, Nicolás Redondo Terreros, fue el hecho de que no acudiera al Pleno del Parlamento vasco en el que se iban a debatir los Presupuestos.«El PP podía hacer lo que quisiera, pero nosotros somos un partido democrático que no puede boicotear una institución. Es una actitud gamberril más propia de Batasuna», añadieron. Finalmente, tras cinco sesiones que no pudieron celebrarse por falta de quórum, los socialistas volvieron a la Cámara de Vitoria.

Mientras Redondo, actuando conjuntamente con el PP impedía que el Gobierno vasco pudiera aprobar los Presupuestos, los socialistas de Patxi López, presunto futuro secretario general, ayudaba a los peneuvistas a aprobar los Presupuestos en la Diputación de Vizcaya. La próxima semana, previsiblemente, harán lo mismo en la Diputación de Guipúzcoa.

Los socialistas defensores de una línea más vasquista están convencidos de que en el congreso extraordinario que se celebrará en primavera, esta nueva estrategia, capitaneada por Patxi López, ganará por el 80% de los votos. Creen, además, que las manifestaciones del líder del PP vasco, Jaime Mayor Oreja, invitando a los socialistas descontentos a entrar en su partido, «han cohesionado al PSE-EE».

Además, ayer, el presidente de la gestora provisional, Ramón Jáuregui, dejó claro cuál era el deseo de la vieja guardia socialista vasca, que ha recuperado el poder del partido en esa comunidad autónoma. Ayer, en una entrevista publicada en El País aseguraba: «Quiero un país construido desde principios de ciudadanía basado sobre lo que llamamos pluralismo, y no patriotismo constitucional.Y quiero hacerlo con el PNV, porque su representatividad es tan evidente que cualquier otra es una alternativa de fractura».

A lo largo de toda la entrevista marcó un claro alejamiento de la estrategia llevada hasta ahora por Nicolas Redondo. «No quiero al PSE en un frente antinacionalista que diseña La Moncloa y ejecutan los ministros», añadía en relación a las acciones conjuntas diseñadas entre el PSE-EE y el PP.

Mientras Jáuregui expresaba su deseo de moderar al PNV para poder pactar con él, Xabier Arzalluz en un larguísimo artículo en el diario Deia [extractado debajo de estas líneas] calificaba a José María Aznar de «falangista». También decía que con «su mayoría absoluta se siente como cuando su admirado Franco ganó la Guerra civil».

Por otro lado, fuentes socialistas citadas por Europa Press consideraron imposible que el Gobierno pueda retener del IVA y de los impuestos especiales la parte del Cupo que el Ejecutivo vasco se niegue a pagar.

En todo caso, opinaron que esta pretensión sigue siendo «dar una nueva vuelta de tuerca al clima de enfrentamiento entre el Gobierno vasco y el de la Nación que es absolutamente perjudicial para todo el mundo».

También vieron «complicado» poder cobrar la cantidad que adeude el Gobierno de Ibarretxe de los fondos comunitarios, porque su distribución es decidida por la Unión Europea.

El turismo desciende en el País Vasco y caen el 16 por ciento las visitas de extranjeros
El Gobierno de Vitoria reconoce que la «violencia terrorista» es la causa principal del retroceso
La Comunidad que preside Juan José Ibarreche no consigue despegar dentro de la «lucha» que entre las comunidades españolas se ha establecido para atraer el turismo. Los últimos datos del mes de noviembre vuelven a mostrar un descenso en el número de viajeros que llegaron a la comunidad vasca, sobre todo entre los extranjeros, que redujeron sus visitas en un 16 por ciento. Los datos turísticos de 2001 entre enero y noviembre reflejan que el turismo ha descendido un 7,6 por ciento. Cifra superior, 6,7 por ciento, a la del descenso del turismo durante el pasado verano.
J. Arias Borque - Madrid.- La Razón 6 Enero 2002

Las últimas cifras turísticas hechas públicas por el Gobierno vasco ponen de manifiesto el continuo descenso que sufre el turismo en el País Vasco. Si el pasado 27 de julio, LA RAZÓN ya adelantaba que se encuentra a la cola en cuanto a visitantes, ocupación hotelera, pernoctaciones... y en la mayoría de indicadores turísticos, las cifras hechas públicas sobre el mes de noviembre no hacen más que ratificarlo.

Según el Ejecutivo de Vitoria, se ha reducido el 16 por ciento el número de ciudadanos extranjeros que han ido al País Vasco en el mes de noviembre. Pero es que estos resultados también se aprecian en el cómputo general de viajeros que han entrado en la comunidad. En lo que va de año, ha descendido un 6,2 por ciento, respecto al mismo período del año anterior, el número de viajeros que han llegado hasta el País Vasco. Por provincias, el mayor descenso se ha producido en Vizcaya, con un descenso del 7,5 por ciento, y en la que menos, Álava, donde sólo ha bajado un 2,8 por ciento. En Guipúzcoa, por su parte, la bajada fue del 6,5 por ciento.

Pésimo verano
En cuanto a la estancia media de los turistas en la comunidad vasca, los datos no han variado en lo que va de año y continúa con la tímida subida desde el final de la tregua. Los turistas están una media de 1,94 días en el País Vasco (1,89 días en 1999 y 1,91 días en 2000). Recientemente también se han conocido los datos de los meses de verano. El nuevo consejero de Industria, Comercio y Turismo, Josu Jon Imaz, hizo público el descenso del 6,7 por ciento en las entradas en establecimientos hoteleros registrado en el País Vasco durante el pasado verano.

Según el portavoz del Gobierno, la «violencia terrorista» fue el factor «determinante» para que año tras año las estadísticas turísticas de la comunidad vasca descienda año tras año. Los datos obtenidos entre los meses de julio y septiembre muestran que las entradas en establecimientos hoteleros descendieron un 6,7 por ciento, mientras que las pernoctaciones en estos mismos lugares se redujeron un 5,9 por ciento respecto al mismo período del año anterior. El verano ha confirmado la tónica de todo el año, ya que en estos once meses de 2001 las entradas de viajeros descendieron un 7,6 por ciento. En palabras del consejero de turismo «hay que contrastar y analizar la realidad sin ningún tipo de tapujos. Éstos son los datos y, desde luego, la existencia de la violencia y su efecto negativo en términos de imagen creo que son determinantes».

Del mismo modo, Imaz consideró que en los datos negativos obtenidos desde septiembre influyó, al igual que lo ha hecho en otros lugares, la coyuntura internacional tras los pasados atentados del 11 de septiembre en las ciudades norteamericanas de Washington y Nueva York.

El cobrador del frac
Por Jaime CAMPMANY ABC 6 Enero 2002

Camacho no paga, Ibarreche no paga, Duhalde no paga, Vera y sus compinches no pagan. Hay que legalizar la institución del cobrador del frac, y poner cobradores con fraques verdes junto a los morosos. Ya se ha visto que las leyes y la justicia no sirven para recuperar el dinero trincado ni para cobrar las deudas. Los morosos pasan un rato a la sombra, salen después al sol y a vivir que son dos días. Los deudores, ni eso. Apunta, nene. Suma y sigue. El dinero es una materia volátil, un cuerpo que se evapora fácilmente, un gas que se volatiliza sin dejar rastro. Se puede prender o pillar al sujeto trincón o al individuo deudor, pero no se puede encontrar el dinero. ¿Lo ves? Pues ya no lo ves. Arte de birlibirloque, magia negra, magia blanca y magia de todos los colores.

Money, money, money. Creo que Antonio Camacho está en el trullo. Si es así, el genio de Gescartera se encuentra en un lugar conocido, concreto y algunas veces seguro. Pero ¿y el dinero? ¿Dónde está el dinero? Ah, eso es un misterio casi tan insondable como el de la Santísima Trinidad. El sitio donde reposa el dinero de Gescartera no lo conocen los policías, ni los jueces, ni los depositantes, ni el ecónomo de Valladolid por mucho que le rece a san Antonio bendito, que ayuda a encontrar las cosas perdidas. Bueno, es que yo creo que ese sitio no lo conoce ni san Antonio, así que ya puede uno rezarle padrenuestros. Terminará el sumario de Gescartera, se celebrará el juicio, los jueces dictarán la sentencia, pero el dinero seguirá evaporado. ¿Lo ves? Pues ya no lo ves.

Ibarreche no paga. Al final, toda la doctrina de Sabino Arana acerca de Euskal Herría y la patria vasca, la nobleza euskérica, la superioridad étnica, el Rh negativo, la calidad del tordo, cabeza pequeña y el culo gordo, el exclusivo idioma euskera, el desprecio al maketo, ese tipo español, perezoso, indecente, deshonesto y blasfemo, todo eso que conforma las virtudes bizcaitarras, se encuentra resumido en cuarenta mil millones de pesetas, que ya son dos mil cuatrocientos euros. Se trata simplemente de una treta para organizar un fraude fiscal. Bueno, pues, hala, que Cristóbal Montoro le asigne la compañía del cobrador del frac, y que el cobrador vaya a todas partes detrás de Ibarreche como una prolongación, un rabo, una estela del lehendakari. Que pague su cupo de vergüenza.

Rafael Vera y sus compinches no pagan. Al fin y al cabo, la cantidad que no quiere pagar Ibarreche se conoce. Cuarenta mil millones de pelas, dos mil cuatrocientos millones de euros. Pero la cantidad que la banda felipista de Interior extrajo del saco de los fondos reservados ni se sabe. Nadie ha podido contarla, ni medirla ni pesarla. Yo creo que ni ellos mismos la conocen. No saben a ciencia cierta lo que pilló el otro y el otro y el otro. Se han sentado en el banquillo de los parricidas. Les ha dicho el fiscal lo que no digan dueñas. Han andado y andan en lenguas. Han dejado a un partido importante y necesario para la vida democrática de España en pernetas, embarrado de corrupción hasta los ojos. Pero de los cántaros, ni una gota. El dinero se esfumó y no lo devuelven.

Lo de Duhalde es más grave. El estado en que la banda de los fondos reservados ha dejado al socialismo español son tortas y pan pintado al lado de cómo han dejado a la Argentina los políticos y los dirigentes de la vida económica, social y sindical de aquel riquísimo y depauperado país. Muchos argentinos han chupado las riquezas de aquel país hasta esquilmarlo y se han llevado los frutos fuera de sus fronteras, y ahora no hay con qué pagar las compras, ni los sueldos, ni las pensiones. «Señores, Argentina está quebrada». Y a grandes males, peores remedios. Si llega allí el cobrador del frac le quitan el frac.

Partidarios de Redondo denuncian que el PNV busca «un PSE claudicante para aislar al PP»
MADRID. G. López Alba ABC 6 Enero 2002

Partidarios de Nicolás Redondo Terreros, a quien ahora se identifica con las posiciones más antinacionalistas dentro del socialismo vasco, advierten de que se opondrán a «un PSE claudicante que permita al PNV aislar al Partido Popular», por entender que esa es la estrategia del nacionalismo. Mientras, la Ejecutiva del PSOE quiere propiciar un proceso similar al que aupó a Zapatero.

La crisis que vive el socialismo vasco tiene, según admiten sus dirigentes, una doble vertiente: de liderazgo y de proyecto. La dirección federal confía en que el congreso extraordinario, previsto para abril, dé una solución duradera a ambos problemas.

Aunque el debate en profundidad no debería abrirse, en teoría, hasta que Ramón Jáuregui, como presidente de la gestora que ha asumido provisionalmente la dirección del PSE, concluya en este mes la elaboración de un documento base, los sectores en liza ya han empezado a fijar posiciones.

Así, partidarios del dimisionario secretario general, Nicolás Redondo Terreros, han advertido de que se opondrán a «un PSE claudicante que permita al PNV aislar al Partido Popular» por entender que ese es, precisamente, el «engaño» en el que el nacionalismo vasco quiere atrapar a los socialistas. El convencimiento en que esa es la estrategia del PNV es argumentado por estos sectores en el contenido de las conversaciones mantenidas por el propio Redondo Terreros con el lendakari, Juan José Ibarretxe, y con el presidente del PNV, Xavier Arzalluz, para intentar llegar a una acuerdo que posibilitara la aprobación de los Presupuestos vascos y de las que el ex secretario general del PSE extrajo la conclusión de que «no quieren negociar nada».

Redondo Terreros, aunque todavía no ha decidido si optara a la reelección, declaró ayer a El Correo que, sea o no candidato, defenderá en el congreso «un proyecto de izquierdas y autonomista» como eje de una estrategia «que debe durar en el tiempo».

RECUPERAR «LA LLAVE»
Desde el sector que auspicia el relevo de Redondo, se responde que igual de perjudicial para el PSE es «claudicar ante el PNV que claudicar ante el PP» y se subraya que el reto ante el que se enfrentan ahora los socialistas vascos es el de recuperar el papel de «imprescindibles» que durante años desempeñaron en el País Vasco, sea como «llave» de los nacionalistas o del PP, pero desde «un proyecto autónomo» que choca de frente con «la política frentista».

Mientras, la Ejecutiva federal del PSOE intenta propiciar un proceso similar al que condujo a la elección de José Luis Rodríguez Zapatero en julio de 2000: un proceso abierto que, después de un amplio debate, dé lugar a un nuevo liderazgo.

En consonancia con este objetivo, la Ejecutiva intentará mantenerse, al menos de momento, al margen de la toma de partido entre los posibles sustitutos de Redondo y centrar sus esfuerzos en propiciar un acuerdo entre los socialistas de las tres provincias vascas que amplie el que tradicionalmente se ha dado entre guipuzcoanos y vizcaínos -divididos en la margen izquierda, precisamente el principal granero socialista-. La primera prueba de esa voluntad la dio con la composición de la gestora, en la que están los tres secretarios provinciales: el vizcaíno Patxi López, el guipuzcoano Manuel Huertas y el alavés Javier Rojo.

Democracia, paz y Estatuto
ABC 6 Enero 2002

En apenas seis meses, el socialismo vasco -de la mano de Redondo Terreros, que resultó reelegido al frente del partido en el año 2000 con el 51 por ciento de los apoyos- rompió su trayectoria habitual de pacto indiscutible con el PNV, partido con el que había tenido una relación muy larga durante el franquismo, en el frente autonómico, y después del Estatuto. De este modo pasó a formar parte de la oposición, incluso en los Ayuntamientos. De nada sirvieron las conversaciones entre Benegas y Arzalluz, ni los llamamientos a los «moderados» de dentro del PNV, y comenzó a hilarse el distanciamiento rotundo, hasta este verano, de los nacionalistas y las coincidencias de estrategia con el PP en defensa de la libertad y la paz.

A partir de ahí, Redondo Terreros, que vio reforzadas sus tesis con la firma del pacto nacionalista de Estella, primero, y con la posterior ruptura de la tregua, después, puso como condiciones a los nacionalistas la defensa del marco estatutario, la unidad de los partidos democráticos, y una estrategia común contra ETA para llegar a acuerdos, algo sobre lo que los críticos deberán pronunciarse ahora.

Sobre eso de la reforma constitucional
Enrique de Diego Libertad Digital 6 Enero 2002

Que la Constitución es reformable resulta una tautología. Se insiste en ello desde el nacionalismo y su quintacolumna “bienpagá” como idea de flexibilidad ideológica, sugiriendo que la defensa de la estabilidad constitucional es una manera de anquilosamiento. Nuestra Constitución, por supuesto, no es la perfección. Resulta demasiado prolija. Sitúa posibilidades como derechos, y buenas intenciones como obligaciones. Podría modificarse en muchos aspectos, incluso tan centrales, como monarquía o república.

La cuestión es que quienes hablan de reforma constitucional, evitando concretar, lo que cuestionan es la existencia no de esta Constitución, sino de cualquier Constitución, de cualquier marco, porque lo que pretenden es la eliminación de España como sociedad abierta y proyecto común. Pretenden convertir la secesión en un derecho para facilitar una serie de proyectos autoritarios o nítidamente totalitarios. No plantean una reforma constitucional, sino una ruptura, o de manera traumática y violenta, como proponen los terroristas, o por plazos, como la ultraderecha nacionalista y un sector del socialismo exespañol.

El caballo de Troya del programa mínimo es la insistencia en la reforma del Senado para convertirlo en una cámara territorial. La cuestión es que el Senado ya es una cámara territorial. La representación es por territorios. A lo mejor lo que se quiere es que sea una cámara de representación de repúblicas sovietizadas. Una reforma real del Senado implicaría ir hacia una cámara de segunda lectura, pero ello afecta al modelo de partidos existente. Es decir, sería intensificar la autonomía de los senadores respecto a las formaciones políticas.

No hay ninguna Constitución que contemple la secesión, pues ello es la negación del mismo contrato social subyacente. Pretender que la solución para el País Vasco sería una reforma constitucional es jugar a la manipulación de la opinión pública a través de los eufemismos y los groseros ejercicios de ocultación. Situado el País Vasco en cuotas elevadas de autogobierno, esa supuesta reforma sólo podría establecerse en términos de que la Constitución dejara de tener validez para una parte del territorio nacional, y por ende para el resto. No sería una vuelta al franquismo, sino a etapas pretéritas, que ni tan siquiera están en la memoria histórica actual. Algunos progres son bastante medievales. Sería, en los términos de la realidad, permitir la lesión de los derechos personales, que la Constitución ampara, y esa es su virtud, en zonas geográficas de lo que hoy es una sociedad abierta, con manifiesto respeto al pluralismo. Sería dar carta de naturaleza a proyectos excluyentes, basados en canones culturales y étnicos.

Los que ahora hablan de reforma constitucional lo están haciendo, en el fondo, de ruptura, de destrucción del marco, de odio a la libertad personal en nombre de una mezcla de quimeras xenófobas y de intereses mercantilistas.

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