AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 10 Enero  2002
#Peligrosa indiferencia
Antonio GARCÍA TREVIJANO La Razón 10 Enero 2002

#PSOE: ejecutiva «carroñera»
Editorial ABC 10 Enero 2002

#Redondo, español, vasco y socialista
Editorial La Razón 10 Enero 2002

#La crisis del PSE
Editorial El País 10 Enero 2002

#Deriva vasca
MARTIN PRIETO El Mundo 10 Enero 2002

#Se están cargando al PSOE
Victoria Sen Libertad Digital 10 Enero 2002

#Redondo ante Zapatero
PATXO UNZUETA El País 10 Enero 2002

#El péndulo patético
Iñaki EZKERRA La Razón 10 Enero 2002

#Apretada agenda
Miguel Ángel RODRÍGUEZ La Razón 10 Enero 2002

#Las bases del PSE denuncian «prácticas carroñeras» de Ferraz contra Redondo
BILBAO. M. Alonso ABC 10 Enero 2002

#Ninguno de los 22 miembros que integran la lista del PSE en Durango quiere ser concejal
L. R. N. - Durango.- La Razón 10 Enero 2002

#La «encuesta» del PP
ABC 10 Enero 2002

#La despedida de Pujol
Pablo Sebastián La Estrella 10 Enero 2002

#Arenas rechaza por inconstitucional la exigencia de Pujol de una administración única para Cataluña
C. M. - Madrid.- La Razón 10 Enero 2002

#La librería Lagun recibe la Medalla al Mérito Ciudadano de San Sebastián
M. M. | San Sebastián El Mundo 10 Enero 2002

#Mandos militares reciben un curso de lengua tamazight
Efe - Melilla.- La Razón 10 Enero 2002

Peligrosa indiferencia
Antonio GARCÍA TREVIJANO La Razón 10 Enero 2002

La Secesión del País Vasco está contemplada y admitida por los que defienden el derecho de autodeterminación. No para todas las Comunidades Autónomas, sino para las nacionalidades que la Constitución menciona, sin especificar cuáles son ni el criterio definidor de las que puedan ser. Sería normal que este privilegio lo reclamasen solamente los nacionalistas vascos que se opusieron al principio franquista de la igualdad en todas las Autonomías. Incluso se puede comprender que los nacionalistas catalanes y gallegos, siendo desleales a su compromiso inicial, incluyan en sus programas el derecho a la autodeterminación. Lo que no tiene nombre decente es la contradicción de los liberalísimos de la prensa: apologetas de la injusta igualdad autonómica y regalistas del injusto privilegio de secesión al País Vasco, con tal de que se use sin violencia. Se equivocaron antes, negando el derecho político a la diferencia autonómica de las comunidades culturales diferenciadas por su lengua. Se equivocan ahora, admitiendo por miedo a Eta, y egoísmo tranquilizador, el antipolítico derecho vasco a la secesión.

Nada importa que las declaraciones de partidos y magnates de la prensa en favor de un nuevo escenario, sin terrorismo, que permita reconocer el derecho de secesión, sean falsas y no tengan otro alcance que el de engañar al PNV. Los sujetos hoy expresivos de tamaño disparate dirán todo lo contrario si llega a darse tal escenario. Nada importa que su palabra valga menos que ladridos gratuitos de perros en la noche. Lo que importa es el resultado de la difusión de ideas tan desconsideradas para España, por parte de autoridades políticas y editoriales. Su efecto no puede ser otro que el de acentuar la indiferencia de la opinión ante un asunto que, por su gravedad, terminaría moviendo, llegado el caso, hasta las piedras con historia. Y esa indiferencia moral sería, precisamente, la que lo convertiría en «casus belli».

La indiferencia actual ante la posibilidad de secesión vasca no procede de una neutralidad estoica ni de una paralizante duda pirrónica ante ese derecho. Pues se trata de un estado anímico de índole existencial que emerge del miedo imaginario a la guerra civil y de la serenidad que se templa en el aburrimiento profundo del consenso político. Esta original combinación de miedo irreal y aburrimiento real explica que la opinión se movilice contra el terrorismo y permanezca indiferente ante su causa.

Entre todas las clases de indiferencia, la existencial es la única que puede ser peligrosa para la sociedad que la padece. Como en los celos infundados, provoca el riesgo que teme. Se cree que las guerras civiles son anunciadas por las pasiones enconadas que las preceden. Pero no siempre han sucedido así. Cuando la indiferencia ante un problema fundamental para la comunidad ¬y el sentimiento de la integridad de la patria lo es¬ llega a ser un estado de egoísmo general, una manera consagrada de reducir la vida pública al propio interés, se convierte en una pasión catastrófica para el individuo y peligrosa para la humanidad.

La guerra de Secesión fue motivada por una de las causas más nobles que ha conocido la historia moderna. Y se llegó a ella por culpa de una doctrina que proclamó la indiferencia oficial de los Estados federados ante el problema de la esclavitud. Esa doctrina permitía que unos Estados la reconocieran y otros la condenaran. Lincoln encontró su grandeza no en haber ganado la justa guerra civil del Norte abolicionista contra el Sur secesionista, sino en haber denunciado desde tres años antes, como causa de guerra, la indiferencia. Pues ella induciría «a muchísimos hombres buenos entre nosotros a ir a una guerra abierta contra los principios fundamentales de la libertad civil y a insistir en que no hay ningún principio justo de acción, sino sólo egoísmo».

PSOE: ejecutiva «carroñera»
Editorial ABC 10 Enero 2002

Zapatero ha perdido definitivamente el control de la crisis del socialismo vasco. Eran muchos los indicios que apuntaban a que la dimisión de Nicolás Redondo era la consecuencia de la asfixia a que se le había sometido desde la sede socialista de Ferraz. Las consideraciones del secretario de Organización del PSOE, José Blanco -en una entrevista publicada el pasado domingo en ABC-, sobre la conveniencia de una profunda renovación en el PSE constituyen el testimonio más fehaciente sobre la actual orientación de la dirección socialista. El cambio de ritmo de Zapatero en su estéril «oposición tranquila» ha contribuido a derrumbar, al menos de momento, una estrategia en el País Vasco que superaba el marco partidista para incardinarse en la defensa de conceptos tan básicos como la democracia, la paz, el Estatuto y la dignidad. No hace falta recordar la situación de los políticos no nacionalistas -en general de quien no es nacionalista, cargos públicos al margen- en el País Vasco, pero cada día hay variados ejemplos. Ayer mismo, los socialistas de Durango daban cuenta de la imposibilidad literal de encontrar a alguien dispuesto a asumir responsabilidades públicas con su etiqueta en ese municipio. Más de veinte personas han rechazado el ofrecimiento para ser concejal del PSE. En tales circunstancias, la política entendida como un ejercicio electoralista carece de sentido, pero los estrategas de Ferraz han pretendido modificar el escenario del PSE sin tener en cuenta el ambiente que se respira en las calles vascas.

La rebelión de las bases socialistas de Vizcaya es un severo toque de atención a Zapatero. El hecho de que 6 de las 48 agrupaciones socialistas vizcaínas hayan tachado de «carroñeras» las prácticas de algunos miembros de la ejecutiva federal trasciende del mero apoyo a la continuidad de Nicolás Redondo. También es un detalle extremadamente significativo el hecho de que Javier Rojo, el líder de los socialistas alaveses, acuse de parcialidad al presidente de la gestora, Ramón Jáuregui. El intento, casi desesperado que ha asumido Zapatero por retornar a los aledaños del poder que encarna el PNV lleva camino de estrellarse contra la honradez de unos socialistas que no están dispuestos a renunciar a unas posiciones éticas que se erigen en el homenaje constante a las víctimas y que han propiciado que, por primera vez, se aprecie una alternativa clara al PNV por parte del bloque constitucionalista. Por mucho que la dirección socialista o el propio Jáuregui digan que ni está en cuestión el Pacto Antiterrorista ni se producirá una aproximación al PNV, no tiene ningún sentido que se pretenda descabalgar a Redondo para interpretar la misma partitura. El hecho de que el ex secretario general de los socialistas vascos estuviera en la misma sintonía que Mayor Oreja o Iturgaiz es, en este caso, un detalle que no descalifica sus tesis sino que da cuenta de la dimensión dramática del problema terrorista y el desistimiento democrático de los nacionalistas moderados.

Pero es que, además, la rebelión de las bases socialistas en Vizcaya se refiere también a las maniobras que desde la gestora se han diseñado para fomentar el liderazgo del propio Jáuregui o de Patxi López, integrado en esa misma gestora que preside el primero, con lo que a la descalificación moral se debe unir la procedimental. De este modo, la crisis del socialismo vasco, urdida desde la propia dirección del PSOE, puede acabar tornándose contra Zapatero, quien ha sido incapaz de balbucear una opinión que no diera lugar a equívocos. En su temeroso nadar y guardar la ropa ha dado argumentos no sólo a los partidarios de Redondo sino a quienes desde sus propias filas le acusan de tibieza, de falta de ideas y de un exceso de pragmatismo que puede llevar al partido a la más absoluta de las indefiniciones ideológicas. Bajo la máxima de que el color de los gatos es prescindible, el PSOE aparece ahora como un partido oportunista, incapaz de superar la adversidad de la saturación de optimismo con el que emprendió Zapatero su sinuosa andadura.

Redondo, español, vasco y socialista
Editorial La Razón 10 Enero 2002

Nicolás Redondo, el dimitido secretario general de los socialistas vascos, ha cometido, al parecer, un imperdonable pecado que le ha llevado al arrinconamiento en su partido: se ha declarado abiertamente español, vasco y de izquierdas. Una definición que, evidentemente, cuadraría en lo que Rodríguez Zapatero ha incluido entre los «separadores», que es la antítesis de los «separatistas» y en la que el nuevo dirigente del PSOE busca una nueva síntesis autónoma.

Pero, lo diga la derecha, el centro o algunos compañeros de la izquierda, la posición de Nicolás Redondo es absolutamente elogiable. Porque ha basado su trabajo político en una prioridad: la lucha por la libertad en una comunidad donde más de la mitad de la población vive bajo el temor al terrorismo o bajo la opresión sutil del nacionalismo.

Que ello le haya llevado estratégicamente a unirse al Partido Popular, que sufre igual que los socialistas esta situación, no es una traición al socialismo, sino una opción moral. Porque sólo después de obtener la libertad se puede ejercer la política partidaria.

Contra Redondo se esgrimen los elogios del PP, como si el sólo hecho de que por proceder de otro partido los convirtiera en instrumentales. Pero eso es una injusticia con la trayectoria y valentía de Redondo.

Para el socialismo vasco, y para el conjunto del español, su porvenir dependerá de la salida de la crisis vasca y del trato que se le dé a Redondo. Ya hay voces que lo manifiestan así, y también otras, como la de Javier Rojo, que dudan de la neutralidad de su sucesor en funciones. Es demasiado lo que han luchado los socialistas vascos en un ambiente de tragedia como para que todo esto se olvide ahora por conveniencias políticas de corto alcance, como la de rozar poder con el PNV o, simplemente, arrinconar al PP.

La crisis del PSE
Editorial El País 10 Enero 2002

La dimisión de Nicolás Redondo como secretario general del Partido Socialista de Euskadi (PSE) no ha creado la división interna de esa formación, sino dejado constancia de la misma. Un partido dividido es un instrumento inútil. Dado el papel de la crisis vasca en la política española, que el PSE consiga rehacer su unidad en su próximo congreso extraordinario es algo que no sólo interesa a los miembros de ese partido. Como poco, afecta al conjunto del PSOE.

Tras el Pacto de Lizarra, la deriva soberanista del PNV dejó sin sentido las viejas querellas entre los distintos sectores del PSE: todo el partido estuvo de acuerdo en la idea de que con ese PNV no había posible entendimiento, y en que la única forma de recuperarle para el frente democrático contra ETA era vencerle en las urnas, o al menos hacerle ver que podía perder el poder. Tras las elecciones, sin embargo, rebrotaron las antiguas divisiones y Redondo no fue capaz de gestionar la divergencia. La ponencia que encargó a su ex segundo, Jesús Eguiguren, fue un texto cuyas conclusiones fueron consideradas por Redondo incoherentes con el diagnóstico general. ¿No habría sido más inteligente corregir esas incoherencias vía enmiendas que plantear un texto alternativo que consolidase la división?

El problema es que ese debate teórico se ha cruzado con el más inmediato del poder, es decir, de las alianzas. Sectores influyentes del PSE han considerado peligroso mantener al partido durante cuatro años en una política de oposición frontal, a la espera de una nueva oportunidad en las siguientes elecciones autonómicas, cuando a medio camino están las municipales, y existen ya posibilidades de acuerdos con los nacionalistas en las diputaciones para aprobar sus presupuestos. Ello remite a las condiciones para recuperar la línea de alianzas transversales: si se considera que PNV-EA han roto con Lizarra o mantienen su lógica. Redondo no ha sido capaz de ofrecer respuesta a esa presión. Finalmente, la iniciativa de boicotear el Parlamento en respuesta a la cacicada de su presidente en el debate de los Presupuestos ha transmitido un mensaje equívoco (porque implicaba aparecer junto a Batasuna) y equivocado (porque contribuía al descrédito de las instituciones).

Ésos han sido los errores que sus rivales han podido esgrimir contra Redondo. Pero no es cierto que haya desplegado una política diferente a la que se había aprobado en los congresos de su partido. Una cosa es que esa política haya podido difuminar el perfil propio de los socialistas vascos y otra que se haya tratado de una estrategia de 'sometimiento a la Moncloa', como ha insinuado Ramón Jáuregui en una declaración impropia de la neutralidad exigible al presidente de la comisión gestora. Zapatero ha dicho con claridad que va a pedir a Redondo que continúe formando parte de la Ejecutiva Federal del PSOE, aunque ha evitado pronunciarse sobre si va a pedirle que renuncie a presentar su candidatura al frente del PSE. Redondo está en su derecho de abandonar, pero si lo hiciera por presión de la Ejecutiva, el debate quedaría falsificado.

Deriva vasca
MARTIN PRIETO El Mundo 10 Enero 2002

Cuando Felipe González no había tocado aún poder nacional ya advertía entre bromas y veras a amigos peneuvistas como Arzalluz que un golpe de independencia vasca él la reprimiría llamando a los militares. Cosas de la inexperiencia y de la cazadora sobre pantalones de pana con camisa a cuadros despechugada. Pero en aquellos tiempos transitivos también estaba Txiqui Benegas abrazado a la ikurriña y encabezando manifestaciones por la autodeterminación del País Vasco y Navarra. Luego Ramón Jáuregui, imposible gestor de esta crisis en el socialismo vasco, sería delegado del Gobierno en Vitoria durante los años de plomo de los GAL, y de todo, como Felipe, se enteró por los periódicos. No se lo vamos a reprochar ahora, pero sí subrayar la connivencia moral con el PNV, particularmente silencioso ante la guerra sucia. Y es que hay pecados compartidos que unen más fuertemente que las virtudes emuladas.

Todas las maniobras para desbancar ahora a Nicolás Redondo de la política vasca podrían ser mejor entendidas si no estuviera tan recién sacado del horno el pacto antiterrorista PP-PSOE.Aquello, que ya puede darse por muerto, fue empeño personal de Rodríguez Zapatero, recibido con desaire por el gobierno de Aznar.Sólo el empecinamiento pactista del líder de recambio socialista permitió que saliera adelante una proclama por la libertad y contra la muerte. Desanclar aquello para volver a tener manos libres para acariciar al PNV, muestra que ante este «cambio tranquilo» de Zapatero hay que ir llamando al Samur o a la DYA vasca porque siempre hay fracturas ante cada idea nueva que les bulle, y que el personaje es cada día más imitativo de su guiñol en «Canal Plus», empresa nada ajena al guirigay de admitirle al PNV el derecho de autodeterminación para domeñar su irredentismo secesionista.¿No era el referendo potestad del Gobierno español aunque se convocara para crispar y dividir a la sociedad tal como se hizo con el de la OTAN? ¿Referendo en el País Vasco o también en Navarra e Iparralde? El censo: ¿identitario o con maketos? ¿Cuántos referendos y cada cuántos años hay que convocar para que Arzalluz y Egibar se desbraven? El socialista Jospin no tiene tales dudas y acaba de negar un departamento vasco dentro del de los Pirineos Atlánticos.Si Zapatero pone tantas incógnitas al tablero nacional para despegar su imagen de la del PP en el País Vasco será porque tiene al PNV por «progresista», siendo el partido que mejor responde a la derechona umbraliana de toda la vida, incluida la Guerra Civil que parece añorar. Ir del bracete de este PNV en plena ebullición separatista calificará a Zapatero no ya como inconsciente sino como tontaina, y ya sabrán los socialistas españoles a quién hay que votar en blanco cuando llegue el ajuste de cuentas de las elecciones. Del zapatones de Fraga al zapatitos de hogaño.

Se están cargando al PSOE
Victoria Sen Libertad Digital 10 Enero 2002

La maniobra contra Redondo Terreros llevada a cabo por varios dirigentes del PSE bien instalados en Madrid, y alentada por Ferraz, puede tener una magnitud que no han medido. El ex secretario general de los socialistas vascos ha luchado durante mucho tiempo contra la marea nacionalista de su partido que, al calor del deseo de poder de la Ejecutiva presidida por Zapatero, ha terminado por ahogarle.

Ha sido una historia de traiciones y ambiciones. Ambición de algunos que pintaron algo en el socialismo vasco, viejos dirigentes sustituidos por Redondo Terreros que han tendido su red, fina y ocultamente tejida, desde la sede central del PSOE. Traición de algunos a quienes Redondo dio sus primeros cargos de responsabilidad e incluso eran considerados como sus amigos.

Pero la mayor traición y ambición es la del secretario general del PSOE. Con la composición de la gestora se vio claramente cuáles eran las intenciones de la dirección nacional ideadas por Pepe Blanco: hacer del PSE una sucursal del PNV para tocar poder, saltándose todas las directrices aprobadas por mayoría. El senador Rojo, solo en la gestora presidida por Jáuregui, no ha callado y ha puesto los puntos sobre las íes. Habría que recordarle a Jáuregui esa frase dedicada a Arzallus de su libro “El país que yo quiero”, publicado en 1994: “el poder primero fascina y luego acaba por convertirse en el símbolo mismo de la causa a la que sirve”.

El PSE era hasta ahora una isla en el mapa dibujado en Ferraz para ir restando poder al PP. Desde el federalismo asimétrico de Maragall, con quien Redondo tuvo una sonora bronca, hasta los pactos con el BNG, pasando por acuerdos con nacionalistas en otros muchos lugares, el PSE quedaba fuera de esa locura federalista y desmembrante. No es de extrañar, pues, que el acoso se planeara desde el círculo de Zapatero y que el derribo se materializase con la colaboración de los descontentos del socialismo vasco. Redondo y su pacto contra el terrorismo firmado con el PP era una traba en los planes del PSOE, que sigue dando pasos de gigante hacia su desaparición como partido nacional.

Redondo ante Zapatero
PATXO UNZUETA El País 10 Enero 2002

Poco después de las elecciones vascas, miembros de la Ejecutiva del PSOE anunciaban ya (a media voz) que a Redondo sólo le defendía Zapatero y que en unos meses le buscarían un sustituto: alguien dispuesto a 'recuperar un proyecto autónomo', no supeditado al PP. Lo mismo que ahora dice Ramón Jáuregui, encargado por la Ejecutiva de 'actuar sin contemplaciones' contra ese 'sector del partido que está literalmente harto del nacionalismo y ha llegado a la conclusión de que la limpieza étnico-ideológica de ETA se soporta también indirectamente en el PNV'. Actuar sin contemplaciones, debería haber precisado, contra quienes sacan las consecuencias políticas de esa impresión que, como ha recordado Savater, muchos comparten en el PSE.

Socialistas sensatos señalaron tras las elecciones que, efectivamente, en la Margen Izquierda, por ejemplo, les costaba explicar a sus votantes que el PSE apareciera vinculado a un proyecto de alternancia que, de triunfar, llevaría a Mayor Oreja, un político conservador, a Ajuria Enea. Es un problema real, contra el que sólo cabe responder con Javier Rojo, el sucesor de Fernando Buesa, que en los campos nazis nadie preguntaba si un judío era de derechas o de izquierdas. La diferenciación con el PP tendría que darse en otros terrenos, no en el de la defensa de la Constitución y el Estatuto y la exigencia de compromiso contra ETA. El PNV es también un partido de derechas, y, por su práctica, más alejado hoy de los valores que defiende el PSOE que el PP. ¿O es más de izquierdas Gaspar Llamazares ofreciendo a Ibarretxe el servicio de recurrir la prórroga del Concierto?

La idea de ni con unos ni con otros es música celestial cuando el dilema real se plantea entre la continuidad (lo que implica un PSE siempre disponible, haga lo que haga el PNV) y la alternancia, que inevitablemente pasa por el pacto con el PP. Lo de proyecto autónomo fue una idea de Felipe González, a fines de los 70, contra la estrategia de unidad de la izquierda que llegaba de Francia. Ahora es lo contrario. Un remedo de frente popular contra el PP. Pero no hay mayor dependencia que la que deriva de la obsesión por hacer, en lugar de lo que se considera justo o conveniente, lo que permite marcar distancias con alguien.

Incluso para moderar al PNV era necesario plantear una alternativa verosímil. Y no es cierto que se haya demostrado el fracaso de la línea de enfrentamiento con el nacionalismo: los partidos no nacionalistas crecieron el 18%, y los nacionalistas el 9%; la distancia actual entre PNV-EA y PP-PSE es de 25.000 votos, cuando en 1990 era de 105.000. Las condiciones para pactar con el PNV planteadas por Redondo -vuelta al Estatuto y unidad contra ETA- son las mismas que ahora enuncia Jáuregui. En plena excursión soberanista y cuando nada menos que el lehendakari acaba de anunciar solemnemente su intención de incumplir la ley (del Cupo), sustituir a Redondo no es contribuir a moderar al PNV sino trasmitirle el mensaje de que, por grandes que sean los disparates que se le ocurran, podrá seguir gobernando (aunque sea 'tapándose las narices', como dijo Arzalluz).

Entonces, ¿por qué lo hacen? Por puro sectarismo. Obedeciendo, además, a un cálculo equivocado: por evitar una imagen que favorezca al PP, se proyecta una de acercamiento al PNV actual, cuyo efecto electoral en el conjunto de España no es difícil de imaginar. Tampoco es una apuesta muy segura en Euskadi: el PSE de Jáuregui pasó de 19 a 12 escaños; el PP, de seis en 1990, a 19 ahora. Con Mayor Oreja de candidato. Algunos socialistas han considerado un gesto de hostilidad que el ex ministro dijera que su partido tendría que prepararse para acoger a los sectores que podrían quedarse sin referente político por la crisis del PSE. Lo dijo tras reconocer que 'la izquierda social ha tenido más trascendencia en la constitución de una respuesta cívica al terror que la derecha económica y social'. No es habitual que un político de derechas reconozca que el mérito de algo es de la izquierda, no suyo. La irritación que sus palabras han provocado en el PSOE es, por ello, inexplicable.

Lo sería, mejor dicho, de no ser por la aclaración de Jáuregui: 'El discurso de la épica de la libertad y la rebelión democrática contra el nacionalismo (...) nos conmueve a muchos [pero] no puede convertirse en estrategia política junto al PP'. El pecado de Redondo fue tomarse los discursos en serio: sostener que en un país en el que toda la oposición se ve obligada a llevar escolta hay un problema de falta de libertad que sería ilógico no considerar previo a cualquier consideración de rivalidad política.Y actuar en consecuencia.

El péndulo patético
Iñaki EZKERRA La Razón 10 Enero 2002

Confieso mi escasa devoción por esa teoría del «Péndulo Patriótico», subvencionada por la Fundación Sabino Arana y según la cual constituye una seña de identidad del PNV el movimiento pendular entre autonomismo e independentismo. Una cosa es que ese partido finja ese columpiamiento mareante como estrategia para lograr su objetivo secesionista y otra que debamos creer en la sinceridad y profundidad de tal oscilación. La teoría que interpreta literalmente esa representación pendular es tan superficial, mediocre y obvia en apariencia como falsa. El analista o bien se ha dejado hipnotizar por ese mismo péndulo o juega también a hipnotizador con el fin de idiotizar al lector y paralizar su voluntad o su juicio.

Como todo se contagia salvo la hermosura, el socialismo se ha puesto también a pendular en Euskadi con un entusiasmo colegial. Las dos almas de las que habla Rosa Díez son una muestra del seguidismo del PSE-EE al PNV. Del «Péndulo Patriótico» pasamos, así, al «Péndulo Patético», a unos tipos ya algo mayorcitos que se columpian con escolta en el terrorífico parque de atracciones de la política vasca. Ese partido lleva años pendulando, en efecto, entre el impostado obrerismo de Damborenea y el novato aldeanismo de Txiki Benegas, entre dos entelequias, dos imaginarios caducos, entre una inmigración que se detuvo hace tres décadas o que se ha mimetizado con el nacionalismo y una «nación de ciudadanos» en la que sólo cree Jáuregui (sí, ya habla de «nación»); entre el ferronismo vizcaino sin presente y el bucolismo guipuzcoano sin mañana.

¿Adónde va Jáuregui juzgando «interesante», en la Ponencia Eguiguren, el texto de Jorge Letamendía sobre el proceso de Quebec y mintiendo al decir que ahí no se defiende la autodeterminación cuando sí se abre una puerta a ella? Letamendía niega el «principio de legalidad» para un referéndum pero, a renglón seguido, afirma un «principio de legitimidad» que invalida la anterior negación y que resulta tan grave como repugnante en una Euskadi donde la coacción de la violencia se salta la legitimidad de las urnas. Para Letamendía Eta no existe cuando se pone a comparar Euskadi con Quebec.

¿Adónde va Jáuregui enviándoles una carta a todos los afiliados de su partido «para que extremen la prudencia en sus declaraciones en estos meses tan delicados?». Ni siquiera hacia el PNV. Va a la ceremonia de la confusión, a los polvos que trajeron estos lodos. En las imprudentes declaraciones que él ha hecho estos días ha llamado «pendulazo del PSE» a la libertad defendida por Redondo. Pero entre «pendulazo del PSE» y un «pendonazo del PSE» parece que la elección está clara.

Apretada agenda
Miguel Ángel RODRÍGUEZ La Razón 10 Enero 2002

Lo que parece increíble es que Rodríguez Zapatero y Redondo Terreros no hayan encontrado una fecha para reunirse desde el pasado 21 de diciembre. Si fuera para cenar y felicitarse las pascuas, pues nada, pero es que el cirio que tiene el PSOE en el País Vasco es algo más importante que una desavenencia en el Comité Federal del partido: es algo que afecta de lleno al equilibrio institucional en una región que los nacionalistas hacen cada día más complicada.

El secretario general del PSOE tiene la obligación de solucionar el problema y, sobre todo, de decantarse claramente sobre la estrategia que debe seguir su partido. No vale hablar contra los «separadores y los separatistas» en clave de adivinanza y rematar la jugada invocando la «libertad» de Redondo Terreros para presentarse o no a la reelección en el PSE. No es comprensible que el líder socialista se emplee a fondo hablando de la UE y de Marruecos y tenga su casa vasca como un erial.

Juzgar si el PSOE debe seguir la actual estrategia o cambiarla, es prematuro antes de escuchar sus porqués. Lo que es inadmisible es que tres semanas después del comienzo de la crisis no hayan dicho ni esta boca es mía. Es como si estuviéramos ante una pelea exclusivamente personalista, y eso es lo que más daño puede hacer a la credibilidad del primer partido de la oposición.

Si todo esto ocurriera en Andalucía o Castilla y León, por poner un ejemplo, no tendría mayor misterio porque allí no es previsible un conflicto institucional. El problema es que se ha abierto una crisis en el socialismo vasco y los responsables no han encontrado una hora en sus apretadas agendas para verse y dar un mensaje a la sociedad. Se hablan a través de entrevistas y de filtraciones a la prensa... Así es difícil dirigir un partido.

Las bases del PSE denuncian «prácticas carroñeras» de Ferraz contra Redondo
BILBAO. M. Alonso ABC 10 Enero 2002

Las tres cuartas partes de las agrupaciones socialistas de Vizcaya, el territorio vasco en el que se concentra la mayor parte de la afiliación del PSE-EE, expresarán hoy a la Gestora su malestar por la actitud de la Ejecutiva Federal del PSOE, a la que acusan de utilizar «prácticas carroñeras» contra Nicolás Redondo. Además, exigirán a los miembros de la Gestora que opten entre seguir en ella o renunciar a presentar su candidatura a la Secretaría General.

En un encuentro que celebrarán hoy en Bilbao cargos públicos socialistas y miembros de la Comisión Gestora del PSE, representantes de 36 de las 48 agrupaciones del Partido Socialista en Vizcaya exigirán al presidente de la misma, Ramón Jáuregui, y al resto de sus miembros -los secretarios generales del PSE de Vizcaya, Patxi López, Guipúzcoa, Manuel Huertas, y Álava, Javier Rojo- «una declaración inmediata de incompatibilidad», de manera que quienes deseen presentarse a la Secretaría General abandonen la Gestora para «dedicarse a preparar su campaña», según anunció ayer el alcalde de Baracaldo, Carlos Pera.

Con anterioridad, representantes de esas 36 agrupaciones socialistas habían mantenido una reunión en la localidad vizcaína de Cruces, donde llegaron a la conclusión de que «las personas que han recibido la orden de organizar un congreso transparente y participativo en igualdad de oportunidades para todos los socialistas, no pueden ser candidatos a secretario general». La actitud de las tres cuartas partes de las agrupaciones socialistas de Vizcaya juega en contra de los intereses del secretario general del partido en esta provincia, Patxi López, quien se está planteando presentarse al puesto que dejó vacante, tras su precipitada dimisión el pasado mes de diciembre, Nicolás Redondo, y a favor del ex secretario general del PSE-EE, a quien defienden, incluso, frente a la Ejecutiva Federal del partido.

Las 36 agrupaciones vizcaínas acordaron «poner de manifiesto nuestro apoyo al proyecto político de Nicolás Redondo y adquirir el compromiso de dar a conocer, a través de los medios de comunicación, nuestra postura cada vez que se ataque de manera innecesaria a alguien de nuestro partido o a un proyecto político que todavía no ha sido discutido entre las bases y ya empieza a recibir ataques», según explicó ayer el alcalde de Baracaldo.

Carlos Pera añadió que las dos terceras partes de las agrupaciones socialistas de Vizcaya rechazan «las declaraciones, supuestamente efectuadas por fuentes de la Ejecutiva Federal, descalificando la posibilidad de que Nicolás Redondo se pueda volver a presentar». El alcalde de Baracaldo explicó que la postura de los socialistas vizcaínos se centra en dos razones: «En primer lugar, pensamos que el que mejor va a representar el proyecto que defendemos es, sin duda, Nicolás Redondo, y, en segundo lugar, porque no nos parecen de recibo las prácticas carroñeras o maniobreras de algunos miembros de la Ejecutiva Federal, que se dedican a descalificar a miembros de este partido cuyo único delito ha sido trabajar por las ideas que considera que son buenas para toda la sociedad vasca».

Pera llegó a hablar de «maniobras indignas, que no son propias del equipo que lidera José Luis Rodríguez Zapatero y no van en consonancia ni con las resoluciones del último Congreso federal ni con las declaraciones del secretario general del PSOE». Además, los socialistas vizcaínos ponen en cuestión el papel de Jáuregui al frente de la Gestora y le piden «imparcialidad», porque «no se puede estar descalificando ni una ni otra posición, en estos momentos en los que ambas están en una lícita lucha para convertirse en el proyecto del partido». Hablando en nombre de la mayoría de las agrupaciones de Vizcaya, Carlos Pera señaló que si el presidente de la gestora «impide ese debate, flaco favor le está haciendo a la transparencia y a la participación dentro del PSE-EE».

La gestora del PSE-EE se reunirá hoy en Bilbao para estudiar el documento político que está redactando Ramón Jáuregui y que servirá como base para el congreso extraordinario del partido.

Ninguno de los 22 miembros que integran la lista del PSE en Durango quiere ser concejal
El portavoz socialista dice que «la gente prefiere no comerse este marrón y no ocupar el puesto»
Un total de 22 personas de la lista del PSE de Durango ¬el total de los presentados y tres suplentes¬ han renunciado por motivos personales y por el contexto político a ocupar el puesto de concejal vacante en esta localidad desde hace un año, según declaró ayer a Efe José Antonio Delgado, portavoz del grupo. Los socialistas han tenido que afrontar en los últimos meses un rosario de dimisiones entre sus concejales que vivió su momento más grave en abril de año pasado, cuando nueve ediles de este partido de varias localidades renunciaron a su cargo por negarse a llevar escolta.
L. R. N. - Durango.- La Razón 10 Enero 2002

La negativa de las bases del PSE-EE en Durango a ocupar el asiento del edil en este municipio ha llevado a pensar a los dos concejales del PSE-EE en esta localidad que «no hay muchas posibilidades» de que durante esta legislatura se cubra «ni por nadie de Durango ni de Bilbao» la vacante dejada hace un año por su compañero Fernando Castillo, quien dimitió por razones laborales. «La gente prefiere no comerse este marrón y prefieren no cubrir el puesto. Nosotros lo entendemos y tampoco estamos para pringar a más gente en esto», destacó José Antonio Delgado, edil que debe vivir con escolta, al igual que todos sus compañeros del PSE-EE y el PP en esta localidad. «En principio, queríamos que la vacante fuera ocupada por alguien de Durango, pero de la lista fueron renunciando todos, por distintos motivos. Luego se pidió que el puesto fuera cubierto por los suplentes de Bilbao, pero la lista de Bilbao está en suspenso y no hay muchas posibilidades de que sea cubierto por nadie, ni de Bilbao, ni de Durango», confesó.

Motivos de la renuncia
José Antonio Delgado explicó que, en estos momentos, a los responsables de su formación les preocupan más los motivos por los que sus compañeros no desean ocupar el puesto que la falta de un voto del PSE-EE en el Ayuntamiento de Durango, consistorio que cuenta con 21 representantes y que está gobernado en minoría por la coalición Partido Nacionalista Vasco-Eusko Alkartasuna (EA).

En los últimos doce meses, el Partido Socialista del País Vasco ha padecido las renuncias de muchos de sus concejales, lo que le ha dejado en una situación muy comprometida en algunas localidades. La crisis más grave que debió afrontar la formación entonces comandada por Nicolás Redondo Terreros tuvo lugar a finales del mes de abril y principios del mes de marzo del pasado año, cuando nueve concejales de las localidades de Zalla, Zumárraga, Zumaya, Pasajes y la alavesa de Elciego dimitieron por negarse a llevar la escolta que el partido había impuesto a sus cargos públicos. La situación más traumática se vivió en Zumárraga, donde lo socialistas perdieron en tres días a los cinco ediles que tenían en el pueblo. Las primeras dimisiones, las del candidato del Partido Socialista en las últimas elecciones municipales, Jesús María Mendía; y su hijo, Josu Mendía; se produjeron el 2 de marzo. Un día después notificó su renuncia la tercera de los cinco concejales socialistas en el pueblo, Vicky Vadillo, y un día después lo hicieron María Dolores Segade Blanco y José María Bermejo Vega.

Negativa a los escoltas
La última de esta cadena de dimisiones en tan corto periodo de tiempo se produjo el día 12 de abril, cuando la concejal socialista de Zalla, Genma Beltrán, presentó su renuncia. Aunque en un principio el partido en el que milita negó que el abandono tuviera relación con el tema de los escoltas, lo cierto es que la concejal reconoció posteriormente que su decisión había estado motivada por la negativa a vivir protegida por un guardaespaldas.

La «encuesta» del PP
ABC 10 Enero 2002

Alguien en el PP tuvo la idea de abrir una encuesta en la página oficial del partido en Internet con esta pregunta: «¿Consideras positivo el acuerdo sobre Sanidad entre el Gobierno y las CC.AA.?» Y el resultado, a las dos de la tarde de ayer, era éste: de los 1.139 votos, el 87 por ciento contestaba que no, y el 13 por ciento, que sí. El abrumador resultado no debió de gustar mucho en Génova. A las cinco y media de la tarde, los datos habían dado la vuelta por completo: de pronto, los votos eran 3.153, de los cuales, el 69 por ciento consideraba positivo el acuerdo sobre Sanidad, ahora sí, mientras que el 31 por ciento opinaba lo contrario. Curiosamente, a lo largo de la tarde sólo hubo dos votos más, que subieron el porcentaje de los díscolos hasta el 32 por ciento. Ya se sabe que este tipo de encuestas no tienen valor científico, pero el internauta espera al menos un mínimo de respeto hacia su opinión. Y si no, que no se la pidan.

La despedida de Pujol
Pablo Sebastián La Estrella 10 Enero 2002

Pujol ha iniciado, con tiempo, una ordenada y seria retirada del liderazgo de la Generalitat y de CiU en favor de Artur Mas. Es verdad que lleva 22 años en el poder catalán, y con influencia en Madrid (sobre todo en las legislaturas de 1993 y 1996, cuando González y Aznar estuvieron necesitados de los escaños de CiU para poder gobernar). Como es cierto que Pasqual Maragall en los últimos comicios catalanes sacó más votos que Pujol, aunque un escaño menos.

É
se fue, sin duda, el aviso final a Pujol, que le animó a abrir el relevo con tiempo, pero también con la firme decisión. Y se dice que de manera irrevocable y acelerada, hasta el punto de que no se descarta que deje a Mas la presidencia de la Generalitat incluso antes de concluir su mandato. Algo que también podría (o debería hacer Fraga en Galicia) y que podría pero no hará Aznar en Madrid. Al contrario, el presidente del Gobierno y del PP apurará el vaso del poder hasta el último minuto y dejará para el 2003 el destape del que será su sucesor, creando así dentro del PP y en su electorado la ambición y la inquietud.

Pujol se va en olor de multitud y de poder, y ha diseñado su sucesión por encima de su socio leal de Unió, Duran Lleida -actualmente en apuros con la Justicia-, y del sector más nacionalista de su formación en favor de un joven dirigente, Mas. El que sin renunciar al nacionalismo da una imagen de centro y de gestión aceptable que aún está por contrastar ante el electorado catalán.

Pujol sabe que en España -y fuera- corren malos tiempos para el nacionalismo y que 22 años en el poder queman y dan una oportunidad de nuevo gobierno a la oposición, a la vez que considera que el nuevo PP de mayoría absoluta está, en cierta manera, desvirtuando su mensaje catalán. Y piensa que quizás es bueno e incluso puede que inevitable la llegada al poder del PSC-PSOE y no sabemos si esconde en la bocamanga de su amplia toga alguna carta especial.

Por ejemplo la posibilidad de una coalición PSC-CiU, porque entre uno y otro partido, catalanista federal y nacionalista confederal, existen muy pocas diferencias. Menos, desde luego que entre CiU y el PP. Digamos que las diferencias son mucho más personales y de liderazgo entre Pujol y Maragall y que la retirada anunciada permitiría -¿por qué no?- un pacto de gobierno en el centro catalán. ¿Es ésta la carta secreta de Pujol? De momento el president catalán se retira poco a poco con habilidad y con dignidad.

Arenas rechaza por inconstitucional la exigencia de Pujol de una administración única para Cataluña
C. M. - Madrid.- La Razón 10 Enero 2002

El secretario general del Partido Popular, Javier Arenas, advirtió ayer al presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, que su propuesta para lograr la administración única en Cataluña sería inconstitucional en la medida que escondiese la pretensión de hacerse con competencias exclusivas del Estado.

El «número dos» de los populares recordó al líder nacionalista que la Generalitat ya ejerce como administración única en algunas materias, y criticó que no sea capaz de admitir que la comunidad catalana ha conseguido alcanzar un nivel de autogobierno extraordinario en el marco de la Carta Magna.

«Cuando habla de administración única, espero que no se refiera a hacerse con el control de competencias exclusivas del Estado porque eso estaría fuera del marco constitucional», insistió.

Negó que ya esté decidida una entrevista del presidente del Gobierno, José María Aznar, con el líder convergente para el próximo mes de marzo, y advirtió a éste que su partido se decidió a apoyarle en la sesión de investidura tras las últimas autonómicas principalmente en virtud del compromiso, del que siempre ha hecho gala, con la Constitución y con el Estatuto.

El Estado de las Autonomías, subrayó el líder del PP, está «en plena madurez», y ha llegado el momento de que se dé por superada la etapa de la reivindicación y se pase a la de la solidaridad y la corresponsabilidad.

«El PP defiende, sin ningún afán apropiatorio, el acierto constitucional, y creemos que Nación hay una, que es España, profundamente plural, ya que en su marco tienen cabida las comunidades, las nacionalidades y las regiones», concluyó Arenas.

La librería Lagun recibe la Medalla al Mérito Ciudadano de San Sebastián
M. M. | San Sebastián El Mundo 10 Enero 2002

La librería Lagun de San Sebastián, atacada por los violentos en numerosas ocasiones, recibirá el 19 de enero -junto a otras cuatro entidades y personas- la Medalla al Mérito Ciudadano, que supone en la práctica un reconocimiento a su resistencia: frente a la ultraderecha durante el franquismo y hoy frente a los independentistas radicales. Su candidatura, propuesta por el PP, fue aprobada ayer en la Junta de Portavoces, en una jornada no exenta de sobresaltos. Poco después de conocerse la noticia, el alcalde donostiarra, Odón Elorza (PSE), anunciaba que la propietaria de Lagun, María Teresa Castells, había declinado recibir la distinción, apoyada por todos los partidos, salvo Batasuna, que se ausentó de la votación. El marido de Castells, José Ramón Recalde, sobrevivió a un tiro en la boca de un pistolero de ETA en septiembre de 2000.

El rechazo inicial levantó todo tipo de suspicacias y obligó a Elorza a convocar una nueva Junta de Portavoces para decidir si se concedía la medalla a otra persona o se quedaba vacante. Pero no hizo falta. La propia librería envió una notificación confirmando que aceptaba el galardón. ¿Por qué este cambio de opinión? 'Tenía otro compromiso e iba a estar fuera de la ciudad ese día', explicó Castells. La propietaria de Lagun debe estar en Valencia el día 15 para recibir el Premio de Convivencia Manuel Broseta y tenía previsto permanecer allí durante cuatro días. Sin embargo, regresará a San Sebastián para recibir en persona la Medalla. 'Estoy encantada', declaró ayer.

Lagun, que se vio obligada a cambiar de emplazamiento por el acoso de los radicales, es un símbolo de la defensa de la libertad de expresión frente a las amenazas y las quemas de libros.

Mandos militares reciben un curso de lengua tamazight
Efe - Melilla.- La Razón 10 Enero 2002

La Comandancia General de Melilla ha organizado para sus mandos un curso de tamazight, un dialecto norteafricano que hablan entre otros los melillenses de origen bereber, para que «se relacionen mejor» con la tropa de esta etnia ¬que supone el 25 por ciento del total¬ y con el entorno geográfico.

Se trata de la primera vez que se ofrecen clases de esta lengua y la demanda ha resultado «tan alta» que en un principio se ha limitado a los cuadros de mando, aunque en el futuro se podría extender a la tropa profesional, según informaron fuentes de la Comandancia Militar.

Hasta ahora, una academia civil contratada por este órgano castrense impartía clases de inglés, francés y árabe, pero este año se ha escogido también el tamazight «para que el personal militar conozca la cultura del entorno geográfico que rodea Melilla y también para que se puedan relacionar mejor con el personal de origen bereber, aunque éste hable español».

Con esta medida se trata también de «ayudar a conocer mejor al personal bereber», que supone el 25 por ciento de los militares destinados en la ciudad norteafricana, según la Comandancia.

Este primer curso, de 75 horas lectivas y que se impartirá a partir del 14 de enero en dependencias militares, tiene un nivel básico para que los alumnos consigan una base lingüística tanto escrita como oral, pero ya se han previsto otros de especialización.

Por otro lado, representantes de la comunidad gitana de Melilla reivindicaron ayer ante el presidente de la ciudad, Juan José Imbroda (UPM), su papel como quinta cultura de la sociedad melillense y se quejaron de que la Administración les tiene «olvidados» y sólo cuenta con cristianos, musulmanes, judíos e hindúes.

Al término de la entrevista, el presidente de la comunidad gitana melillense, Francisco Rodríguez, comentó a los periodistas que en la ciudad hay entre 800 y 1.000 gitanos, con lo que igualan en número a los judíos y superan ampliamente a los hindúes, pese a lo cual las autoridades se refieren siempre a las cuatro culturas de la sociedad melillense y «olvidan» de esta quinta.

Rodríguez recordó que su comunidad tiene «costumbres, tradiciones y una cultura propia» y que fue «una de las primeras en llegar a Melilla», por lo que expresó el «malestar» de sus miembros «porque siempre se habla de cuatro culturas y se excluye a la gitana».

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