AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 18  Enero  2002
#Biografía: «Yo, señor, no soy malo...»
Antonio ASTORGA ABC 18 Enero 2002

#ETA, otra vez contra los periodistas
Impresiones El Mundo 18 Enero 2002

#Prensa libre frente al terror
Editorial El Correo 18 Enero 2002

#Miedo sin fronteras
Aleix VIDAL-QUADRAS La Razón 18 Enero 2002

#Quintacolumna y estupidez
Enrique de Diego Libertad Digital 18 Enero 2002

#Los contactos de Redondo son amplios
Lorenzo Contreras La Estrella 18 Enero 2002

#El tirón oligárquico de los partidos
Amando de MIGUEL La Razón 18 Enero 2002

#El Constitucional francés declara ilegal el artículo clave de la ley Jospin de autonomía para Córcega
PARÍS. Juan Pedro Quiñonero, corresponsal ABC 18 Enero 2002

#ETA reactiva su ofensiva con paquetes bomba contra tres periodistas vascos
Libertad Digital 18 Enero 2002

#Archivada una querella contra LA RAZÓN por las ayudas a un «holding» ligado al PNV
Redacción - Madrid.- La Razón 18 Enero 2002

#Un total de 32 concejales de Euskadi y Navarra han dimitido desde que ETA rompió la tregua
Madrid/Bilbao La Estrella Digital 18 Enero 2002

Biografía: «Yo, señor, no soy malo...»
Por Antonio ASTORGA ABC 18 Enero 2002

A las 9 y 20 de la noche del 11 de mayo de 1916 vino don Camilo a este valle de lágrimas. Fue en la casa del paso a nivel de Iria Flavia. Ayuntamiento de Padrón. Diócesis de Santiago. Provincia de La Coruña, banda de estribor de los ríos Sar y Ulla. El primer varón. Era cuando los niños nacían en las casas. Fue bautizado con los nombres de Camilo José Manuel Juan Ramón Francisco de Jerónimo. La familia Cela Trulock llega a Madrid en 1925. Por las calles la gente cantaba «La Marsellesa», pero como la letra era en francés no se la sabían muy bien. Luego el himno a Riego y «¡Diablos pa la solapa a veinte!», cuando se proclamó la República. Con «estupor» vivió Cela aquellos momentos, «una especie de algarada callejera». Se vendían escarapelas con la banderita tricolor y Cela, a sus 15 años, compró una. Era la época en la que estuvo más acorralado. Vivió situaciones muy graves, límites y todas ellas aleccionadoras. Fue, incluso, republicano durante hora y media; lo que tardó en llegar a su casa con la escarapela y que su padre le arreara una soberana bofetada. Ahí se acabó el republicanismo de Cela. Su padre sostenía que «la República no la trajeron los republicanos con su mérito y su esfuerzo sino los monárquicos...»

DIVAGAR ENTRE LAS TAPIAS
-«Sí, yo creo que sí -recordaba Cela-. Fue una innecesaria dejación de poder. Y se hubieran ahorrado muchas vidas de haberse, qué sé yo, buscado una solución política y no militar. Pero claro, llegó un momento en que fue inevitable. Se pudo arreglar cuando iba a comenzar la Guerra Civil, después de las elecciones en los días 12 y 13 de abril del 31. El Rey se marchó de España con mucha dignidad, con una dignidad absoluta y lo fueron a despedir muy pocos de los que deberían haber sido sus leales».

De sus compañeros de entonces, el único que se hizo famoso fue Pedro Regueiro, que era medio derecho del Madrid F. C. y que llegó a internacional. Pedro Regueiro era hermano de Luis, que era el interior derecho. Él ya era famoso entonces. La fama, a veces, es una pesadez, apostillaba don Camilo. Algo que al principio se agradece y después se conlleva. Su madre tuvo un bello nombre de soltera: Camila Emmanuela Trulock y Bertorini. Un nombre de heroína de Byron o de producto del «spleen» inglés invernado al sol de Capri. La abuela de Cela era italiana y su abuelo, inglés. Eran los padres de su madre. Por parte de su padre eran todos españoles, gallegos. El noviazgo de sus padres fue un tanto de novela rosa. Su progenitor era amigo de su abuelo John Trulock e iba con frecuencia a su casa a tomar una taza de té o a beberse un vaso de güisqui. Su madre no entraba más que para saludar. Cela adoraba a su madre al mismo tiempo que se notaba distante con su progenitor; pero le respetaba profundamente. En todo caso tenía una gran confianza y una gran complicidad incluso con su madre. El barbilampiño CJC poseía buena memoria y escasa voluntad. ¿Holgazán y poco amigo de estudiar? Era un muchacho más bien no demasiado estudioso. Muy poco. Lo que le gustaba era divagar. Mirar para la luna como en su aldea gallega, cuando saltaba tapias. Entre 1931-32 es internado en el sanatorio del Guadarrama, aquejado de tuberculosis pulmonar.

LAS CRIADAS Y LA VIRGINIDAD
Los periodos de reposo los emplea en intensas lecturas de la obra completa de Ortega y Gasset y la colección de clásicos españoles de Rivadeneyra. En 1933 concluyó sus estudios secundarios. En 1934 comienza la carrera de Medicina en la Universidad Complutense, que abandonaría. Medio escondiéndose se escapaba a escuchar las clases de Pedro Salinas, «gran hombre, gran poeta y extraordinario profesor», en la nueva Facultad de Filosofía y Letras. Fue quien le despertó la vocación literaria. Allí se hace amigo de Alonso Zamora Vicente, Miguel Hernández y María Zambrano, en cuya casa de la plaza del conde de Barajas conoce en tertulia a Max Aub. A ellos guardaba siempre Cela una gratitud sin reservas. Y la proclamaba.

El adolescente CJC pierde la pureza en Madrid a mano de las criadas. Bueno, era tradición. Las iniciadoras sexuales de los mozos solían ser las criadas. Don Camilo vivió esa experiencia y, «¡hombre claro!, muy agradecido». Los años cuarenta fueron los de su nacimiento y consolidación literaria. En los cincuenta se afianza con sus ya obras maestras. Pero eran tiempos molestos, incómodos. Y había que conllevarlos. «Además, cada uno jugaba con el naipe que le tocaba». La censura impidió la segunda y tercera ediciones del «Pascual Duarte». «Pero ahí está la novela. Y ahí sigue. Creían que era el fin del mundo. ¿Y dónde están los censores?», se preguntaba.

Estalla la Guerra Civil y Cela termina su primer libro, «Pisando la dudosa luz del día». El poemario lo escribió desde los días 1 al 11 de noviembre de 1936. En Claudio Coello, 91. En casa de sus padres. El autor, integrado en el ejército nacional, es herido en el frente y hospitalizado. La guerra le dejó muchas marcas. Es algo, decía, «que tenemos siempre como una losa. Un peligrosísimo momento de demencia colectiva. Y de aventurerismo...»

1936 fue un año dolorosísimo para Cela, una época enloquecida en la historia de España. Año enfermo, demencial y ofuscado: «Se palpaba en el ambiente la terrible confusión que imperaba. Nadie sabía nada de nada...» Cela se jugó la cara por Miguel Hernández y le despojó del manido tópico de que era un rústico pastor de cabras habitado por las musas: «Era un poeta extraordinario, era un amigo fabuloso y era una persona íntegra y magnífica -recordaba don Camilo-. Nos conocimos durante varios años. La primera vez fue en la tertulia de María Zambrano y después lo traté en Espasa Calpe con Cossío cuando hacía su Enciclopedia sobre los toros. Miguel Hernández le ayudaba a hacer fichas».

Cela confesaba que los que tenían veinte años entonces fueron los grandes estafados, los grandes engañados y sacrificados por unos y por otros, por rojos y azules, por tirios y troyanos. Aquel «tinglado» no lo organizaron ellos: «Lo organizó la generación de nuestros padres o de nuestros hermanos mayores. Nosotros fuimos los paganos y nos tocó apencar con las consecuencias. Claro, fuimos los grandes sacrificados porque con los que tiraron al blanco fue con nosotros. Jamás, jamás debió ocurrir y fue una rémora en la historia de España. Ahí perdimos nosotros mucho tiempo. Fíjese usted el tiempo que hemos tardado en levantarnos. Y ahora gozamos de un régimen de libertad que no habíamos conocido jamás en toda la historia de España. Durante la República hubo censura; desde la democracia, desde la Constitución no ha habido censura ni un solo día. Ah, esto es algo que habrá que agradecer a todos los que han hecho posible la transición, empezando por Su Majestad el Rey, figura excepcional en nuestra historia, que ya se enjuiciará como se merece».

CENSOR CENSURADO
En 1940 estudia Derecho en Madrid. En enero de 1942 termina «La familia de Pascual Duarte», una excepcional obra que marca el punto a partir del cual la literatura española reemprenderá su verdadera trayectoria tras la Guerra Civil. Después de una dificultosa búsqueda de editor, labor en la que cuenta con el aliento y la ayuda de su amigo José María de Cossío, al que Cela hará obsequio del manuscrito, a finales de 1942 el Pascual es editada por Aldecoa en Burgos. Pío Baroja, que había rehusado prologarla asustado por lo bronco y escalofriante de su asunto, declararía un año después: «Es una novela muy buena». La crítica del momento se descubre ante el Pascual. «Retomé un poco el pulso de la Literatura española. Pero fue un fenómeno cronológico porque me tocó en el tiempo, pero podía haber sido otro. En España hubo escritores muy valiosos e importantes: Carmen Laforet, Buero Vallejo, Miguel Delibes, Gonzalo Torrente Ballester y muchos más que hubieran llevado perfectamente este guión», confesaba.

En cierta ocasión le invitaron a dar una conferencia para explicar cómo hizo el Pascual, que cosecha 223 ediciones y es la segunda obra española más traducida tras el Quijote. Cogió lápiz, papel, se sentó en una mesa y comenzó a escribir: «Yo, señor, no soy malo...» Sin embargo, la jerarquía eclesiástica arremetió contra «La familia de...» ¿Era el «Pascual» un atentado contra la religión?: «Creo que no -respondía-, pero ellos creían que sí. ¡Qué le vamos a hacer! No merece la pena volver sobre esto. Aparte de que yo a aquello lo consideraba como una derrota, como una derrota propia y por tanto había que luchar contra esa situación. Y al final gané yo».
En aquella época, los editores dicen que Cela era demasiado joven y que estaba a tiempo de cambiar de oficio. No les hizo caso.

En 1943 solicitó por necesidades económicas trabajar como funcionario censor y fue asignado a la «vigilancia» de dos revistas religiosas y una farmacéutica, lo que no impidió que la segunda edición del Pascual fuese retirada de las librerías españolas ese mismo año.

En cierta ocasión le pregunté al respeto. Éste fue el diálogo:
-¿Ser censor es...?
-¡...Pero si después resultaba que yo no tachaba nada! ¡Eso huele ya a puchero podrido!
-¿Es verdad que se hizo censor para poder comer, para tener un mínimo de sueldo, para poder ganar unas 200 o 300 pesetas?
-¡Claro! No había una perra para nadie. Fue terrible para todos.
-¿Y cómo vivió la censura contra sus propios textos? «La censura era estúpida -decía-, como usted comprenderá. Me tacharon gran parte de «Mrs. Caldwell habla con su hijo». Y también me tacharon el texto completo de «La colmena», dos veces. El libro posteriormente lo autorizó, todavía en vida Franco, Manuel Fraga cuando llegó al Ministerio de Información y Turismo». Su actividad como censor dio lugar también a algunas acusaciones durante aquella época. A sus «odiadores profesionales» les decía: «Hay que dejarlos en paz; no puedo perder uno el tiempo en ellos».

En 1945 se prohíbe en España la tercera edición del Pascual, que se publica en Buenos Aires. Cela principia «La colmena», que se prohíbe en España. Seis años después, y tras algunos forcejeos con la censura del gobierno peronista, verá la luz también en Buenos Aires. ¿No se entendió la lectura, el mensaje atroz en una España de posguerra cercada por el miedo, el hambre, el egoísmo, la sinrazón de «La colmena»? Don Camilo confesaba que era probable que no. Y añadía: «La política intelectual estaba en manos de gente de muy segunda fila».

¿Por qué no chocó contra la censura una novela como «San Camilo 1936», que, al decir de la crítica, «iba contra la historia y contra la moral social»? Hubo ciertas dificultades, según Cela, pero al final se vencieron: «Era la época en que, con Fraga en el poder, las cosas habían evolucionado a favor. Coincidió con la autorización de «La colmena»».

RESCATANDO A LOS EXILIADOS
Cela intentó incorporar la literatura del exilio hasta donde pudo, principalmente desde sus «Papeles de Son Armadans», que empezó a editarse en 1956. Ahí publicaron por vez primera en España nombres muy importantes: Rafael Alberti, Américo Castro, Luis Cernuda, Max Aub...

El 21 de febrero de 1957 es elegido para ocupar el sillón Q de la Real Academia Española, vacante por el fallecimiento del almirante Estrada. El 26 de mayo leyó su discurso de ingreso sobre «La obra literaria del pintor Solana», al que contesta Gregorio Marañón. Se suceden los doctorados «honoris causa» por universidades de todo el mundo, comenzando por Syracusa, en Estados Unidos, y promociona y agita la alicaída vida cultural española. Cela viaja dos veces a Francia, a La Californie, para visitar a su gran amigo Pablo Picasso; recibe en Palma de Mallorca a Américo Castro y a Jorge Guillén y organiza las
«Conversaciones poéticas de Formentor», a las que acuden destacados poetas españoles y extranjeros. Visita a Pablo Neruda en su residencia en la tierra de Isla Negra y en 1978, tras ser nombrado senador por Don Juan Carlos, toma parte activa en la revisión que el Senado hace de la Constitución sobre el concepto «español o castellano».

PROTAGONISTA DE LA VIDA CULTURAL
Cela agitó la vida cultural española y fundó «Papeles de Son Armadans», Alfaguara, «El Extramundi» y «Papeles de Iria Flavia». Es medalla de oro de infinidad de Universidades y del Senado. Con 25 doctorados «honoris causa»; era Cartero honorario -nombrado por el Rey-, Bombero honorario y Forense de honor, por la magistral descripción que hizo de una autopsia en «Mazurca para dos muertos». Es hijo predilecto de Padrón y La Coruña y de un buen puñado de provincias españolas. Posee las grandes cruces de la Orden de Isabel la Católica y de la Orden de Carlos III. Tenía el premio de la Crítica (1956); Nacional de Literatura (1984) y Godó.

El 27 de marzo de 1987 recibió el Príncipe de Asturias de las Letras «por la elevada calidad literaria de su abundante y universalmente conocida obra y por su significación singular dentro de las letras hispanas». Doce años después, en 1989, se cumplió el sueño que tenía desde los diez años: el Nobel de Literatura, en cuyas palabras de agradecimiento homenajeó al español: «Elogio de la fábula». Su discurso fue de los que hacen época. Por él desfilaron sus mitos sagrados: Baroja, Quevedo, Valle-Inclán, Mateo Alemán, Picasso, Francis Bacon, Darwin, Wittgenstein, Langshaw Austin, Heráclito, Platón, Cratilo, Hermógenes. El decurso del texto era jalonado por una serie de secuencias capitales: la soledad, la excelencia literaria del español («un regalo de los dioses», subrayó), la naturaleza filogenética del lenguaje, el devenir del habla a través de la criba del uso popular, la fábula frente a la verdad científica y la libertad como irrenunciable meta. En 1992 consiguió el Mariano de Cavia por el artículo «Soliloquio del joven artista».

En 1994 obtiene el Planeta por «La cruz de San Andrés», novela sobre la que fue acusado de plagio. Cela señalaba: «Para ser plagiario hay que ser muy humilde y yo no lo soy. Yo parto siempre de un punto de la realidad y a usted lo puedo meter en una novela mía, debidamente deformado, claro, para no herirlo». Le llenaba de estupor que se le acusara de plagio: «Soy tan ingenuo que creo en la Justicia. Los jueces dirán. Si me llegan a demostrar que soy plagiario tendré que convencerme de que sí. Aunque en principio lo pongo en cuarentena. Acato por anticipado, lo cual es de sentido común, claro». En 1995 fue galardonado con el Cervantes. El 10 de marzo de 1991 Cela contrajo matrimonio con Marina Castaño y un día después, Sus Majestades los Reyes inauguraban la Fundación que lleva su nombre en Iria Flavia, en la que volcó toda su pasión.

A Cela, que era cinturón negro de judo, se le colgó el sambenito de los tacos, cuando él mismo confesaba que era de los españoles que dicen menos tacos. Tacos decían algunos de sus personajes. ¿Por qué? «Porque esas palabras -apostillaba-, que no tienen culpa ninguna, tienen que ser estudiadas. Es una forma de cultura». Y ahí estaba su «Diccionario secreto». Fue actor en «La colmena» -inolvidable solicitando «recado de escribir» en el Gijón y espetando: «Yo soy un inventor de palabras, un creador de lenguaje»- y novillero. Apasionado de la fiesta, escribió una carta en ABC, el 1 de julio de 2001, como prólogo al libro «Grandes faenas del siglo XX». Cela se dirigía a Ignacio de Cossío, sobrino de su gran amigo José María: «Ahora, al cabo de los setenta años pasados y tras haber conseguido otras metas distintas, hasta encuentro natural que mi nombre no figure en su libro, que tanto tiene de acta notarial del último arte de Cúchares».

LOS SUEÑOS CELIANOS
¿Con qué soñaba Camilo? Con poder hacer todavía más en la Fundación que llevaba su nombre en Iria Flavia y de la que se enorgullecía. Con apoyar a su aldea. Con dar unas becas para que cursen sus carreras muchachos y muchachas con méritos suficientes. Y con dotar a la joven natural de Iria para que se casara. O con edificar algún sitio para que las personas mayores puedan leer el periódico a gusto.

Como en su discurso de ingreso en la Real Academia Española, seguía manteniendo que España es un país tan pobre que no da para tener dos ideas de una misma persona. «Sí, eso es absolutamente cierto -proclamaba-. Por ejemplo, una persona publica una novela de un mínimo éxito y ya no puede escribir poesía. Bueno, a lo mejor resulta que lleva dentro un poeta. Pues no. Yo me considero un escritor porque lo que me importa es expresarme con la palabra en la mano y no me lo planteo». Descreía Cela de los géneros literarios. «Oficio de tinieblas», «San Camilo 1936», «La colmena», «Pascual Duarte» son cuatro hitos en la literatura española del siglo XX en donde el escritor se mudaba de piel literaria para no repetirse. Y el lector se sorprende ante cada nueva obra. Siempre hay algo que deslumbra. Cela tenía la preocupación y la obsesión de ensayar nuevos caminos. Le decía Picasso que el interés está sólo en el comienzo, porque después del comienzo ya empieza el fin: «Y tenía razón. Tenía completa razón. Hay que ensayar nuevos caminos siempre, lo cual es muy peligroso porque es dar un salto en el vacío y sin red. Se cae usted contra el suelo y se mata.... Se parte usted la cabeza. Bueno, pues es un riesgo que hay que correr. ¡Qué le vamos a hacer! Lo malo es el escritor que se repite y acaba convirtiéndose en su propia caricatura».

EN DEFENSA DEL IDIOMA
Cela ha salido siempre en defensa del español, a fuer de insistir pero nadie le hacía ni puñetero caso. Pensaba que la lengua se creó para que los hombres vivan en paz, no para que se declaren la guerra. Mantenía que es doloroso que siendo el español una de las más hermosas, poderosas y eficaces lenguas, haya quien no se preocupe de defenderla con airoso y elegante entusiasmo, de enseñarlo aquí y fuera de aquí, de protegerlo, de mimarlo: «El español es una lengua fortísima que se expande sola, pero hay que ayudarla. El español es el idioma común de todos y todos somos por la lengua que hablamos-escribimos, hispanos o hispánicos, íberos o ibéricos». La lengua, para Cela, debería seguir siendo la más eficaz de todas las armas. E insistía: «Es un arma, una herramienta, al servicio de la paz. Lo fundamental es hablar. Si los hombres hablan, se matan menos». El estilo era el hombre en Cela. En 1999 entregó a la imprenta su novela más deseada y deseante, «Madera de boj», un canto a su Galicia del alma, a la de la Costa de la Muerte, que se le atascó cuando lo del Nobel. El escritor, como gran francotirador experimentaba con el lenguaje de una manera subconsciente. Huía de las camarillas literarias porque no conducían a nada. Cela ha escrito desde la soledad y ha hablado desde ella. La suya era una literatura muy basada en la realidad. La literatura siempre arrancaba en Cela, de la condición del ser humano; si no es abstracción. Alemán y Bacon sostenían que el hombre que busca la soledad tiene mucho de dios o de bestia. Con sosiego y resignación casi infinita ha encontrado la soledad. Sin soledad, como sostenía Picasso, no puede hacerse una obra duradera. Y la de Cela es la de un escritor total. Don Pablo le dijo una vez que él no creía en la inspiración, pero que si algún día le visitaba le pillaba siempre trabajando. Cela era un luchador insaciable y un rebelde. Su herramienta, el idioma, del que fue maestro y con el que laboró hasta el último aliento. Camilo José Cela murió escribiendo para ABC.

-¿Es usted un animal literario?, le pregunté una vez. Y él respondió:
-Un animal vivo y literario, no tenga la menor duda...

ETA, otra vez contra los periodistas
Impresiones El Mundo 18 Enero 2002

Tras colocar la semana pasada un coche bomba en pleno centro comercial de Bilbao que no causó víctimas, aunque sí sembró el miedo durante unas horas entre miles de personas que hacían sus compras, la banda terrorista ETA prosiguió ayer con su campaña del terror.De nuevo eligió los medios de comunicación como objetivo. Los terroristas enviaron paquetes bomba a tres periodistas de Radio Nacional, Antena 3 y El Correo que, afortunadamente, fueron detectados antes de llegar a sus destinatarios. El contenido 100 gramos de titadine podría haberles causado daños irreparables si no la muerte. Queda claro, pues, que el silencio de las armas en el último mes y medio no era otra cosa que un rearme para seguir matando. Y también que los medios de comunicación continúan siendo uno de sus objetivos estratégicos por ser un símbolo de la defensa de la libertad.

Prensa libre frente al terror
Editorial El Correo 18 Enero 2002

Los tres paquetes bomba con que ETA intentó asesinar ayer a Enrique de Ybarra, Santiago Silván y Marisa Guerrero eran portadores de un mismo mensaje: un mensaje de amenaza directa contra los periodistas del País Vasco y contra todas las personas que, día a día, hacen realidad la libertad de expresión y el derecho a la información. El triple atentado frustrado nos recuerda que en otras ocasiones el cruel propósito de la banda terrorista se ha cobrado las vidas valiosas de profesionales que encarnaban la tarea cotidiana de aproximarse a la verdad de los hechos para ofrecer noticias y opiniones a una sociedad en la que el flujo libre de la información constituye la condición de su propia libertad. Permanece entre nosotros la memoria viva de José María Portell, de José Luis López de Lacalle, y la de nuestro compañero Santiago Oleaga. Y junto a su desalmado asesinato se agolpan los casos de tantos y tantos profesionales que a lo largo de todos estos años han sufrido el zarpazo físico o la coacción implacable de la barbarie terrorista. La crueldad con que ETA persigue a las personas que elige para inmolar en su diabólico ritual tuvo ayer una muestra escalofriante, al tratar de asesinar a Enrique de Ybarra casi veinticinco años después de haber secuestrado y asesinado de la forma más vil a su padre, Javier de Ybarra.

Una vez más Euskadi aparecerá en el mapa de la libertad de prensa en el mundo con la señal que atestigua su carencia. El propósito de los terroristas no es otro que coartar la libre transmisión de informaciones y la labor cotidiana de los profesionales de la prensa acallando su voz con la fuerza irreversible de la muerte o, en su defecto, conminando a la profesión periodística a la autocensura. Narrar los acontecimientos, titular las noticias, abrir cauces a la libre expresión de las ideas o, símplemente, administrar la independencia editorial representan el auténtico dique de contención con que cuenta toda sociedad abierta para enfrentarse al totalitarismo. Por eso mismo, el terrorismo ataca los cimientos humanos de ese dique: para apoderarse de la conciencia previamente silenciada de toda la sociedad.

Es en estos momentos en los que el oficio de periodista descubre toda su función social. El esfuerzo porque los periódicos lleguen a los quioscos nunca ha sido una tarea rutinaria. Pero cuando los redactores y los responsables de los medios de comunicación se enfrentan a tamaña amenaza, esa tarea se convierte en un compromiso ineludible ante mujeres y hombres que necesitan sentir diariamente el pálpito de la información para reconocerse libres. Frente a la amenaza terrorista, los periodistas debemos redoblar nuestro esfuerzo profesional; porque debemos velar para que ni una línea ni un segundo de la información que llegue a los ciudadanos termine siendo constreñido ni por la emoción excesiva ni por los sutiles efectos de una autocensura impuesta sobre nuestras conciencias. En momentos en los que ETA ha decidido hacer tambalear los pilares de la sociedad libre y del Estado de derecho, el compromiso de la prensa libre ha de ser el compromiso de todas las mujeres y hombres que la hacen posible.

Miedo sin fronteras
Aleix VIDAL-QUADRAS La Razón 18 Enero 2002

Gracias a la infatigable labor pedagógica de las delegaciones españolas popular y socialista, tanto en sus respectivos Grupos como en los demás, la visión del Parlamento Europeo sobre el problema vasco ha cambiado espectacularmente durante la presente legislatura. Ya casi nadie en la Eurocámara siente la menor benevolencia hacia Eta y, salvo unos pocos casos contados, el resto de los diputados considera a la organización terrorista exactamente lo que es, una asociación criminal que ha hecho del asesinato, el secuestro, el vandalismo y la extorsión un negocio siniestro. En su intervención del pasado miércoles el actual presidente del Consejo Europeo, José Mª Aznar, situó, con el aplauso prácticamente unánime del hemiciclo de Estrasburgo, la lucha contra el terrorismo en el centro de las prioridades de la Unión e incluso avanzó la valiente tesis de que la política común de defensa debe incluir dicha cuestión entre sus tareas.

De manera clara y rigurosa, tanto Rosa Díez como Gerardo Galeote, secundados por todos los integrantes de las delegaciones que encabezan, han venido explicando a sus colegas de quince países y de las más diversas coloraciones ideológicas la verdadera naturaleza del problema que desde hace treinta años tiene sometido a uno de los territorios más ricos, hermosos y cultos de Europa a la tiranía ignominiosa de las bombas y las pistolas. Nadie en la magna asamblea ha dejado de recibir la información más completa, detallada y rigurosa con el fin de que pueda forjar con conocimiento de causa su propia opinión sobre esta tragedia que, como dijo la presidenta Nicole Fontaine en memorable ocasión, afecta por igual a todos los ciudadanos europeos. Ni uno solo de los ocupantes de los seiscientos veintiséis escaños comunitarios puede, por tanto, alegar ignorancia o falta de datos respecto a tan relevante y doloroso asunto.

Cuál no sería, pues, la indignada sorpresa de la gran mayoría de la representación española en el Parlamento Europeo al escuchar al flamante líder del Grupo Liberal y hasta hace muy poco presidente de la Comisión de Libertades Públicas, Graham Watson, para mayor inri ponente del informe sobre la euroorden de búsqueda y arresto, arremeter contra José Mª Aznar acusándolo de abrigar una concepción «castellana» de España y de ignorar las raíces políticas del conflicto vasco. El alcance de tan soberana metedura de pata se vio de inmediato. Cuando le llegó el turno a Koldo Gorostiaga, que tiene el abyecto privilegio de dar voz a la banda mafiosa en el templo de la democracia europea, aprovechó la torpeza de Watson y se permitió citarle elogiosamente como argumento de autoridad frente al máximo responsable de un partido que ha sido diezmado en el País Vasco por los verdugos etarras. Hay veces en que determinados comportamientos resultan, además de injustificables, incomprensibles. ¿No será que el miedo no tiene fronteras?

Quintacolumna y estupidez
Enrique de Diego Libertad Digital 18 Enero 2002

El 11 de septiembre ha puesto en evidencia un cúmulo de estupideces que atenazan a las naciones democráticas bajo esa insustancial horterada de lo políticamente correcto, que se ha convertido en el ideario de algunas ongs. Nada nuevo bajo el sol, en cuanto se trata de fórmulas para utilizar el sistema con el fin de destruirlo, habituales en los grupos terroristas. Así, hemos visto cómo los suicidas se prepararon en los propios Estados Unidos, utilizando en su favor la tolerancia de las sociedades abiertas, y cómo eran hijos de familias acomodadas de un falso aliado como es la tiranía religiosa de Arabia Saudí. Luego hemos visto como “ciudadanos británicos” y un “ciudadano estadounidense” acudían a luchar contra sus naciones en nombre del internacionalismo totalitario del Islam. Hemos visto cómo en Londres se celebraron manifestaciones a favor de Ben Laden. O cómo el gobierno francés -que acogió a Jomeini como exiliado para que predicara el exterminio de los occidentales- se mostraba tibio en los primeros momentos por la “presión” de su opinión pública “integrista”. Hemos visto cómo en España se ha detenido a terroristas islámicos que se suponían meros emigrantes y hemos leído que la Policía tiene controlados a centenares de ellos, cuando lo lógico es que nunca hubieran ingresado en nuestro país o estuvieran expulsados. Ahora se detiene a terroristas de Al Qaeda no en Afganistán sino en Inglaterra.

Estamos ante una realidad que se oculta habitualmente en los medios, pero que muchos ciudadanos tienen clara: la emigración no puede ser el paisaje de camuflaje del terrorismo islámico y, por supuesto, ha de estar ligada al contrato de trabajo no a eso de los “papeles” o el permiso de residencia. Todo esto pone en cuestión la misma noción de nacionalidad. La situación que se viene produciendo en la realidad es muy otra: no se expulsa a casi nadie; no se expulsa a nadie que cometa delitos porque delinquir es una forma de permiso de residencia, e incluso se está llegando a una situación chocante en la que las leyes rigen para los autóctonos pero no para los emigrantes. El racismo musulmán que lleva a instalarse en guetos no es nunca noticia, cuando toda racismo es malo, y el Islam lo fomenta, con carácter religioso, con esa condena de los “infieles”. Luego está eso de la “guerra santa” que está tipificado en el Código Penal como apología del terrorismo y que no puede quedar amparada en ninguna falaz libertad religiosa, como tampoco lo está predicar que haya que quemar a los herejes. Hay quintacolumna integrista por las altas dosis de estupidez occidental, cuestión, en lo que es justo decirlo, hace méritos continuos por superarse la izquierda beata. Las sociedades no funcionan con sentimentalismos sino con racionalidad. Y, por supuesto, la Ley de Extranjería está para cumplirse por la Policía y por la Justicia. Y no se está haciendo para nada.

Los contactos de Redondo son amplios
Lorenzo Contreras La Estrella 18 Enero 2002

Probablemente los tiempos políticos que se avecinan van a complicar el asunto de la crisis del partido socialista vasco. Todavía no han salido a la superficie aspectos complejos de esa situación, en la que se involucran intereses de diverso tipo, y sobre los que gravita, como la sombra del padre de Hamlet, el ectoplasma de Felipe González, no porque se le dé por muerto, sino porque, como ciertos ejemplares de la fauna, se hace el muerto. Esto no significa que González prepare su retorno, pero sí que se interesa por un paisaje donde su influencia dentro del partido siga haciéndose notar.

En el conflicto planteado por la dimisión de Nicolás Redondo Terreros, su entrevista semisecreta con Aznar en la Moncloa, durante el pasado verano, y la ofensiva desencadenada contra su persona, hay más enjundia de la que parece. Los contactos de Redondo no se han acabado en Aznar, lo cual por otra parte puede parecer lógico. Pero si se considera que el mundo vasco es extraordinariamente complejo y que el proyecto de defensa del Estado, o si se prefiere de España, empieza a ser más acuciante que nunca, la existencia de acercamientos y coordinaciones entre personalidades de variada extracción empieza a resultar fundada.

No sería extraño que en los próximos días aparezca Redondo Terreros, a través de las versiones que sobre él circulen, dándose un baño de pasado o, si acaso, de patriotismo. Y no de patriotismo precisamente vasco.

La presunta derrota de Nicolás Redondo no está clara, o no tan clara como algunos creen. Incluso puede ocurrir que, aun desapareciendo definitivamente como líder recuperable, haya detrás de su candidatura otra posibilidad de su mismo signo. Se habla, por ejemplo, de Patxi López como reemplazo del hoy ex secretario del PSE. Pero lo que no se comenta, o se comenta poco, es que este personaje, el tal López, no está ni mucho menos tan alejado de la línea política de Nicolás Redondo, pese a figurar como su competidor. En otras palabras, hay un cierto "redondismo" atrincherado en el frente de batalla. Y no cabe descartar que parte de esta estrategia haya sido planteada en la Moncloa ante los ojos y la consideración del presidente del Gobierno y de su gran asesor Javier Zarzalejos.

Lo que en el horizonte vasco se ventila es nada menos que el replanteamiento de la estrategia del nacionalismo unificado. La búsqueda de un compromiso con ETA por parte del PNV y sus restantes socios está ahí pugnando por evidenciarse. Lo normal, por supuesto, es decir que las últimas manifestaciones del terrorismo etarra desmienten tales hipótesis. La bomba de la Gran Vía de Bilbao, con su carácter de atentado indiscriminado, no invalida, sin embargo, tal perspectiva. El viejo principio criminal de que para negociar con ventaja hay que hacerse temer, poniendo la mayor cantidad de muertos posible sobre la mesa, conserva su vigencia en todo caso. Y los nacionalistas "moderados", por más que finjan, entienden a la perfección ese lenguaje. La vía al soberanismo está ya trazada, tomó la derivación de Lizarra en un determinado momento, pero tiene otros trazados sobre la maqueta en estudio.

Es lo que teme el Gobierno de Madrid, y lo que con alta probabilidad latió en el encuentro de Redondo con Aznar. Se ventilaban cosas demasiado importantes para dejarlas en manos de Rodríguez Zapatero, José Blanco, López Aguilar y compañía. Por otra parte, cuando el presidente del Gobierno hace una oferta de participación en el poder ejecutivo central a CiU, es porque sabe hasta qué punto los nacionalistas catalanes pueden ayudarle a dividir el campo. Pagando, eso sí, pagando. De momento, negativa. O simplemente renuncia. Pero el tiempo reclama su turno

El tirón oligárquico de los partidos
Amando de MIGUEL La Razón 18 Enero 2002

Me voy a poner legalista. El artículo 6 de la Constitución, al referirse a los partidos políticos, señala que «su estructura interna y su funcionamiento deberán ser democráticos». Ya se sabe que el texto de la Constitución no es un modelo de buena escritura. Bastaría haber dicho «su estructura y funcionamiento», pues la estructura siempre es interna, pero vamos a lo nuestro. No ignoro que la estructura de los partidos es básicamente democrática. Por eso llama la atención cuando aparecen tizones oligárquicos y casi nadie protesta. Por ejemplo. Tomemos el caso del Partido Socialista de Euskadi, hermanado con el PSOE. Su secretario general, Nicolás Redondo Terreros fue elegido en su día de acuerdo con los estatutos. No sólo ha ido ganando votos para su partido, sino estima personal como político para muchos vascos o no vascos que no son socialistas.

Estamos ante uno de los políticos más honrados que tiene España, un caudal que no se puede desperdiciar. Pues bien, un determinado grupo de prensa y cultura ¬el más poderoso, con mucho¬ decide que Redondo debe irse porque hace «seguidismo» con el PP y no se acerca lo suficiente al PNV. Ese grupo de prensa hace pingües negocios con el Gobierno del PNV y con otros Gobiernos. Total, que a Redondo le hacen la vida imposible y le fuerzan a cesar.

«Cesa» es un verbo intransitivo, pero en este caso le cesan. El cese es tan artero que le ofrecen un cargo en Madrid. No es un funcionamiento precisamente democrático. Claro que, si un partido incumple la Constitución ¿a quién se recurre? ¿Al Tribunal Constitucional? No me hagan reír. Lo lógico es que Redondo se presente ante el Congreso del PSE y pida a los representantes que le ratifiquen su voto. Lo harán, sin duda. Pero en ese caso toda esta inútil historia solo habrá servido para que el PSOE se desgaste de manera inútil. Redondo hará bien en oponerse al PNV, que es el gobernante en el País Vasco.

Irremediablemente tendrá que seguir aliándose con el PP, puesto que en el País Vasco a ambos partidos les unen los muertos. Ustedes ya me entienden. Si, a pesar de todo, el grupo de prensa y cultura es tan potente que logra eliminar políticamente a Redondo, entonces el PSE habrá incumplido la Constitución de modo claro. Mala cosa para los socialistas, los vascos y el resto de los españoles.

Aunque todo salga con bien, el asunto ha sido un mal paso para la democracia. Una empresa o una persona particular no son competentes ¬no deben serlo¬ para poner el veto a un dirigente de un partido. Si se acepta el principio contrario, estamos en la oligarquía, por no decir algo peor. Me temo que el caso Redondo no ha escandalizado mucho porque en todos los partidos cuecen habas oligárquicas, interferencias de lo que antes se llamaba «poderes fácticos». La democracia no es un sistema sin errores o corrupciones, sino un sistema que se corrige a si mismo, como si fuera inteligente. Vamos a verlo.

El Constitucional francés declara ilegal el artículo clave de la ley Jospin de autonomía para Córcega
PARÍS. Juan Pedro Quiñonero, corresponsal ABC 18 Enero 2002

El Tribunal Constitucional rechazó ayer, por anti-constitucional, el párrafo 4 del artículo 1 de la Ley sobre Córcega, que preveía acordar a la Asamblea regional de la isla el derecho de modificar y adaptar las leyes del Estado. Tras haber dividido profundamente a toda la clase política nacional y precipitar una crisis gubernamental grave, el proceso autonómico corso queda automáticamente paralizado por anticonstitucional.

El Tribunal Constitucional (TC) considera anticonstitucional el pilar legislativo de todo el proceso autonómico iniciado en 1999, negociado laboriosamente durante dos años, y concluido provisionalmente con una ley adoptada definitivamente el 18 de diciembre pasado, que no podrá aplicarse ahora , porque viola la Constitución. El hecho se produce, además, a cien días de unas elecciones presidenciales y legislativas que podrían modificar todos los equilibrios políticos nacionales.

FRENAZO EN SECO
Todo el proceso autonómico corso reposaba en una ley que había previsto conceder a la Asamblea regional corsa el poder de «adaptar» las leyes del Estado, como primer paso de una «autonomía amplia», que también preveía la enseñanza (voluntaria) de la lengua corsa en las escuelas, un estatuto fiscal privilegiado y la transferencia de competencias en terrenos como los transportes, la educación y la ordenación territorial.

Estaba previsto que ese proceso se escalonase durante varios años, antes de una posible revisión constitucional, para dar a Córcega un nuevo estatuto dentro de la República. El Tribunal Constitucional francés decidió ayer dar un frenazo, en seco, que paraliza, automáticamente, todo el proceso. La ley laboriosamente aprobada por el Gobierno de izquierda plural (PS, PCF y Verdes) es sencillamente anticonstitucional, y deberá modificarse de manera radical.

El proyecto de dar a la isla un poder legislativo limitado y transitorio es sencillamente ilegal, la promesa política de dar a la Asamblea corsa un poder de «adaptación» de las leyes de la República queda pura y abiertamente fuera de la ley y fuera de la Constitución. El Parlamento corso, dice el TC, no puede modificar las leyes de la República, sólo los reglamentos.

DINAMITA ELECTORAL
El Tribunal Constitucional invita al Gobierno de Lionel Jospin a revisar la letra de una ley dinamitada por anticonstitucional. A cien días de las elecciones presidenciales y legislativas, que deberán elegir o reelegir al presidente de la República, antes de elegir una nueva Asamblea Nacional, el TC paraliza «sine die» todo el proceso autonómico corso, convertido, automáticamente, en problema y debate de campaña.

Lionel Jospin, primer ministro, candidato a jefe del Estado, había creído posible dar un cierto poder legislativo, limitado, a la Asamblea corsa. El TC ha torpedeado ese proyecto, anticonstiucional, abandonando al Gobierno en una complicada encrucijada: bien enterrar el proyecto indefinidamente, o bien proponer una reforma de la Constitución, en plena y tensa campaña electoral.

UNA CARTA PARA CHIRAC
Jacques Chirac, jefe del Estado, candidato a su propia reelección, había denunciado el riesgo de anti-constitucionalidad de la Ley, en los mismos términos que lo había hecho Jean-Pierre Chévènement, ex-ministro del Interior, que dimitió de su cargo denunciando el proceso autonómico corso. La sentencia del TC conforta las posiciones de Chévènement y Chirac en el debate corso, que se reinstala de este modo, de manera inmediata, en la incipiente campaña electoral.

ETA reactiva su ofensiva con paquetes bomba contra tres periodistas vascos
BILBAO / MADRID. ABC 18 Enero 2002

ETA reactivó ayer su ofensiva terrorista contra los profesionales de los medios de comunicación con el envío de tres paquetes bomba a los domicilios de tres periodistas, en las localidades vizcaínas de Guecho y Lejona, que, afortunadamente, pudieron ser desactivados por la Ertzaintza. Los artefactos estaban compuestos, cada uno, por 150 gramos de dinamita robada en Francia, y fueron enviados mediante un servicio de paquetería.

Los planes de ETA para atentar contra los medios de comunicación se vieron frustrados ayer. Los paquetes bomba remitidos a los domicilios particulares de los periodistas Enrique de Ybarra, vicepresidente del Grupo Correo-Prensa Española; Santiago Silván, director de Radio Nacional de España en el País Vasco, y Marisa Guerrero, delegada de Antena 3 en esa Comunidad Autónoma, pudieron ser descubiertos a tiempo.

Según fuentes del Departamento del Interior, los paquetes bomba habían sido enviados a través del servicio de una empresa de mensajería ubicada en Bilbao. Cada uno de ellos contenía 150 gramos de dinamita Titadine, robada por ETA en Francia, suficiente para «matar o mutilar» a su destinatario, de acuerdo con la valoración de los expertos.

PRIMERAS SOSPECHAS
El caso es que la tragedia se evitó porque a uno de los periodistas destinatarios le infundió sospechas el paquete, de tal forma que avisó a la Ertzaintza sobre las siete menos cuarto de la tarde.

Agentes especialistas en desactivación de explosivos examinaron el paquete, que estaba camuflado en una caja del tamaño de la mitad de una caja de zapatos tapada con un envoltorio con el remite de Confebask, la patronal vasca. El mecanismo de activación estaba preparado para que estallara en el momento en que se abriera la caja. Los agentes comprobaron entonces que había sido enviado a través de una empresa de mensajería, por lo que realizaron gestiones en la compañía y descubrieron que la misma persona que había realizado ese envío había facturado dos paquetes más.

El segundo de los artilugios fue localizado intacto en el domicilio de su destinataria, situado en el municipio vizcaíno de Lejona. La persona a la que iba dirigida no se encontraba en la casa y sus familiares, entre los que se encontraba una niña, no llegaron a abrir el paquete.

La tercera de las bombas fue interceptada antes de ser entregada a su destinatario, también en Guecho, ya que la Policía localizó al repartidor cuando circulaba con una furgoneta para hacer entrega del envío. En el interior del vehículo fue localizado el paquete sospechoso.

Los miembros de la Unidad Especial de Desactivación de Explosivos lograron desactivar el primero de los paquetes comprobando ya entonces que tenía 150 gramos de titadine, la dinamita robada por ETA en Francia. Esta cantidad es similar a la que contenía el paquete bomba que hirió gravemente en Zarautz al periodista Gorka Londáburu el 15 de mayo del pasado año.

ETA REACTIVA SU CAMPAÑA
Antes de proceder a desactivar esta bomba, la Policía desalojo el inmueble en el que estaba el paquete y lo mismo hizo en el caso de Lejona.

Por su parte, los otros dos paquetes bomba fueron destruidos mediante una explosión controlada en un descampado.

De esta forma, ETA reactiva su ofensiva contra los profesionales de los medios de comunicación, cuyo último episodio había sido el asesinato, el pasado 24 de mayo en San Sebastián, del director financiero de «El Diario Vasco», Santiago Oleaga. El 15 de ese mismo mes la banda mutiló, con un paquete bomba, al periodista Gorka Landáburu, en la localidad guipuzcoana de Zarauz.

Anteriormente, el 10 de noviembre de 2000, en San Sebastián, los periodistas Aurora Intxausti y Juan Francisco Palomo salvaron la vida, y la de su hijo de corta edad, al no estallar el artefacto colocado por el «comando Buruntza» en la puerta de su domicilio.

El 7 de mayo de 2000, los pistoleros acribillaron, en la localidad guipuzcoana de Andoain, al columnista y miembro del Foro de Ermua José Luis López de Lacalle.

Además, el 27 de marzo de ese mismo año, la Policía desactivó un paquete bomba remitido por ETA a Carlos Herrera, colaborador de ABC, cuando era director del programa «Buenos Días» de Radio Nacional de España.

Asimismo, el «comando Barcelona» intentó en siete ocasiones a lo largo del pasado año atentar contra el periodista Luis del Olmo, sin lograr su propósito en ninguno de los intentos. En Sevilla, los criminales de ETA estuvieron esperando al periodista Antonio Burgos para dispararle, pero el atentado no se consumó porque la víctima no fue localizada.

La banda terrorista ETA asesinó también en 1978 al redactor jefe de «La Gaceta del Norte», José María Portell. Además, el 20 de agosto de 1980 miembros del «comando Nafarroa» dejaron gravemente herido al director de «El Diario de Navarra», José Javier Uranga.

A los atentados cometidos directamente por ETA hay que sumar otros perpetrados en los últimos dos años por los grupos proetarras. Los periodistas han venido reiterando que ETA «no nos callará».

El acoso de PRISA contra el equipo de Zapatero y el PSE salpica ya a todo el partido
El PSE se encuentra inmerso en un proceso mediático que ya parece un congreso. La gestora diseñada por Blanco y presidida por Jáuregui está originando un laberinto de manifiestos a favor y en contra de Redondo. Mientras, Zapatero empieza a sufrir el peso de la campaña de PRISA contra su equipo federal en el PSOE. El filtrador de la "tormenta" de la SER fue el organizador del PSOE, Pepe Blanco.
Libertad Digital 18 Enero 2002

Tras las exclusivas y misterios vertidos sobre Nicolás Redondo por la cadena SER y "El País" para que el líder vasco se retire de la escena vasca, los socialistas del PSE se ven obligados a moverse por criterios de acción-reacción. Ante una muestra de apoyo a Redondo, llega otra de crítica. Savater firma un manifiesto de intelectuales pro Terreros (aunque en El País no diga nada), Rosa Díez, Onaíndía, Totorika y los incondicionales convocan rueda de prensa en San Sebastián para animar a que el dimitido se presente y, este jueves, 41 secretarios generales de Vizcaya y Guipúzcoa rubrican otro manifiesto crítico con Redondo.

Al mismo tiempo, en un continuo flujo, los socialistas vascos acuden a las tertulias televisivas y radiofónicas a expresar sus opiniones. Ahora sale Elorza, una de las chispas que hizo explotar a Nicolás, para decir que la Gestora no es neutral porque mientras Javier Rojo deja clara su posición pro Redondo, Manuel Huertas y Patxi López han sido igual de nítidos en su apuesta contraria. El alcalde de San Sebastián cree que si Redondo se presenta no se explica por qué dimitió: “golpe escénico para volver en loor de multitudes”.

Y, al hilo del editorial de El País, el socialista extremeño Rodríguez Ibarra, le pide a Redondo Urbieta que no se meta en la crisis del PSE porque ya hizo bastante dañio al socialismo español.

De Ferraz a Miguel Yuste 40
El diario en Internet elconfidencial.com destaca una comida entre Cebrián y Zapatero el 5 de diciembre en la sede de el diario El País (Miguel Yuste, 40) que acabó en gritos. La reunión, según el diario, revela las verdaderas intenciones de PRISA por colocar a su candidato, Javier Solana frente a la “pandilla de inútiles” que hay en Ferraz. Zapatero parece que, sin salir de su estilo tranquilo, contestó al consejero delegado de PRISA y escudero de González, que “(...) también hay mucho periodista de El País que tú tendrías que cambiar porque pertenece a otra época y tampoco se enteran ni conectan con lo que ocurre en la calle”.

Como las conspiraciones parecen fraguarse sobre manteles, el diario de Cacho y Casado recuerda otro episodio clave: el encuentro entre Zapatero y Pedro J. con sus respectivas esposas durante una cena en el Palacio Real con ocasión de la visita oficial de un gobernante extranjero. Parece que se le animó a seguir y a conjugar su atractivo con una buena oposición para llegar a La Moncloa. Los supuestos espaldarazos, probablemente fruto sólo de la cortesía, cayeron como ácido en el banquillo de los fondos reservados que no reciben visitas ni aliento de la nueva Ejecutiva. Un enfado de Barrionuevo podría convertirse en un serio problema para González y PRISA.

Las claves, como anunció Libertad Digital, siguen estando en un engrasado mecanismo de dos piezas: Cebrián y González y en una charla -más que entrevista- entre Eduardo Sotillos y el consejero delegado de PRISA en la revista EL SIGLO. Los destinos del PSOE no se pergeñan en Ferraz. Van de Miguel Yuste a Somosaguas, residencia de González y cuartel del servicio de inteligencia de la vieja guardia.

Archivada una querella contra LA RAZÓN por las ayudas a un «holding» ligado al PNV
Una empresa de un socio de Anasagasti recibió subvenciones millonarias
La Audiencia Provincial de Madrid ha decretado el archivo definitivo de la querella interpuesta por el empresario Ángel Amigo Quincoces, en representación de la sociedad «Igeldo Comunicación», contra LA RAZÓN por un artículo publicado el pasado mes de abril en el que este periódico señalaba que dicha empresa estaba compuesta por un apoderado, socio de Iñaki Anasagasti, y que había recibido una subvención millonaria.
Redacción - Madrid.- La Razón 18 Enero 2002

La Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Madrid, ha dictado un auto en el que decreta el «sobreseimiento libre y archivo de las diligencias» correspondientes a la querella interpuesta en su día por el empresario Ángel Amigo Quincoces, en representación de la sociedad «Igeldo Comunicación S. L.», contra este periódico.

Ángel Amigo estimó en la querella presentada en su día, que la información suponía un delito de calumnias e injurias graves con publicidad supuestamente cometido el autor de la información y el director de LA RAZÓN.

Sin embargo, en la resolución adoptada ahora por la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Madrid, se estima que la información está «contrastada en medios oficiales y particulares, se refiere a una cuestión de indudable trascendencia social y referida a una persona que como perceptor de subvenciones públicas -hecho reconocido por el querellante- no es un simple particular », al tiempo que constata que en el texto de la información no existen «expresiones per se insultantes e innecesarias».

Además, el contundente auto asegura que «la información no sólo puede considerarse adecuadamente contrastada por su autor, sino que viene a coincidir con lo aceptado por el querellante: la recepción de subvenciones públicas y la vinculación de la sociedad con determinada persona a su vez vinculada con el partido peneuvista».

El auto concluye que «no sólo el tan referido reportaje e información periodística no es calumnioso o injurioso, sino que además responde a un adecuado ejercicio por su autor del derecho constitucional referido en el artículo 20» de la Carta Magna.

Los hechos se remontan al mes de abril de 2001 cuando LA RAZÓN desveló durante tres días la existencia de al menos treinta sociedades vinculadas directa o indirectamente al PNV y que habían recibido subvenciones millonarias por parte del Gobierno vasco. En una de esas informaciones, LA RAZÓN informó de que «Igeldo Comunicación» formaba parte de otro «holding» de nueve empresas vinculadas esta vez al portavoz parlamentario del PNV, Iñaki Anasagasti y a su hermano y que, igualmente, había «captado» sustanciosas ayudas del Ejecutivo autonómico.

«Igeldo Comunicación» estaba compuesta, según los documentos registrales aportados por LA RAZÓN, por Ángel Amigo Quincoces, en calidad de administrador único y Miguel Arregui Aramburu como apoderado. Aramburu fue socio de Anasagasti en la sociedad Eresoinka, que en su día logró sustanciosas adjudicaciones de la Televisión Vasca.

«Igeldo Comunicación», recibió en el año 1994, y según se reconoce en los balances de cuentas de la empresa emitidos por el Registro de la propiedad, una subvención de 125 millones de pesetas.

Un total de 32 concejales de Euskadi y Navarra han dimitido desde que ETA rompió la tregua
La mitad eran cargos electos del PSE que renunciaron por su negativa a llevar escolta, y otros nueve de EH por discrepancias
El CGPJ modifica el reglamento para conceder a los jueces vascosmás vacaciones y evitar que pidan el traslado
Madrid/Bilbao La Estrella Digital 18 Enero 2002

Al menos 32 concejales del País Vasco y Navarra han dimitido, la última, Usue Busca, de EA en el Ayuntamiento guipuzcoano de Zumárraga, desde que la banda terrorista ETA anunció la ruptura de la tregua el 3 de diciembre de 1999. Los ediles socialistas que han renunciado al cargo son los más numerosos, ya que suman 14, seguidos de los nueve de EH, ahora Batasuna, y el resto de las formaciones políticas que han sufrido bajas voluntarias son EA, con cuatro, UPN que perdió dos, otros tantos de una agrupación independiente y un edil del PP. Mientras tanto, los jueces vascos reiteran su petición de mayor seguridad y el CGPJ modificará el reglamento para concederles más días de permiso y evitar que se vayan. Así, la lista de ediles vascos y navarros dimisionarios se eleva al menos a 32 en poco más de dos años, casi la mitad pertenecientes al PSE y entre los motivos que alegaron para renunciar al cargo destacan la negativa a llevar escolta, que fue la razón que esgrimieron la mayoría de los ediles socialistas, así como por discrepancias con la dirección de su partido, según explicaron los nueve concejales dimisionarios de EH.

El caso más dramático ha sido el del ayuntamiento de Zumárraga donde han dimitido siete concejales, cinco de ellos socialistas. Las dos últimas renuncias de cargos electos se han producido en lo que va de año, mientras que en 2001 se produjeron 22 dimisiones y otras nueve en 2000 que afectaron a consistorios de las tres provincias vascas y en Navarra, entre las que destaca Guipúzcoa, con 15 ediles dimitidos, seguida de Vizcaya, con ocho, y Álava, donde renunciaron cinco ediles, la misma cifra que en Navarra.

Pero el abandono de la política municipal también se debió a presiones familiares ante las reiteradas amenazas recibidas, como así lo reconoció el edil socialista socialista, Álvaro Esparza, que presentó su dimisión en el pleno del Ayuntamiento guipuzcoano de Vergara en mayo de 2000 ante "las reiteradas amenazas de muerte", que según aseguró recibió en los últimos meses "por parte del entorno de ETA". Dos meses antes, en marzo de 2000, el concejal socialista de Basauri (Vizcaya), Iñaki Guturbay renunció al cargo tras los primeros atentados de la banda terrorista ETA. "Personalmente, no tengo miedo. Lo que me preocupa es mi familia, mi trabajo y también mis amistades", explicó Gurtubay, médico de profesión.

Razones morales de los concejales de EH
Otros concejales, en especial los nacionalistas, esgrimieron "razones morales" frente a la violencia de ETA para dimitir, como el alcalde de Urretxu (Guipúzcoa)y vicepresidente de Udalbiltza, Pello González de EA, que abandonó el Consistorio en agosto de 2000, en plena oleada de atentados y homenajes a los etarras muertos en Bolueta (Bilbao) cuando transportaban una bomba en un coche. Unos meses después, en diciembre de 2000, el histórico militante abertzale y edil de EH en Vitoria, Iñaki Ruiz de Pinedo alegó razones "personales y laborales" para renunciar al cargo, y en ese mismo mes, siguió su ejemplo el único concejal de EH en Balmaseda (Guipúzcoa), José Julián Pasqual Gallastegi, por su rechazo a que "se mate a alguien por pensar diferente", según explicó. La decisión adoptada por los ediles Ruiz de Pinedo y Gallastegui desencadenaron más dimisiones entre cargos electos de la izquierda abertzale.

El único concejal de EH en Ermua (Vizcaya), Jabier Azkoaga renunció al cargo y los tres candidatos que ocuparon los puestos siguientes en la la lista electoral, Juan María Cano López, María Rosario Arrizabalaga Urreta y Juan Mi Bravo Garitagoitia, se negaron a sustituirle. La división interna en EH que reveló estas dimisiones también se trasladó al Consistorio vizcaíno de Galdácano, donde el concejal de la citada coalición, Kepa Apellániz Valle abandonó el cargo antes de concluir el 2000, así como su sustituto en la lista electoral, Olatz Etxebarría, renuncias a las que se sumó tres meses después la concejal de EH en Zumárraga (Guipúzcoa), Montse Torner.

Negativa a llevar escolta
A partir de abril de 2001, la negativa de los ediles socialistas a llevar escolta fue el motivo que aludieron un total de diez cargos electos del PSE. El primer caso fue el de María Victoria Badillo, al que siguieron sus compañeros en el Ayuntamiento guipuzcoano de Zumárraga, Mesús Maria Mendía y su hijo Josu Mendía, así como José María Bermejo y María Dolores Segade. Por su parte, la crítica a Batasuna a través de la corriente "Aralar" provocó la dimisión del político navarro Patxi Zabaleta como miembro del grupo municipal de EH en el Ayuntamiento de Pamplona, y precisamente en Navarra, el edil de UPN de Villava, Juan Francisco Eransus renunció después de que su comercio fuera atacado por los radicales. A esta dimisión siguieron las de otros tres ediles, uno de la misma formación y dos concejalas, amas de casa, de una agrupación independiente de Irurtzun (Navarra) por su negativa a llevar escoltas. F La falta de apoyo fue la causa que esgrimió en noviembre del pasado año Juan Ignacio Madrazo, primer edil de EA en el Ayuntamiento de Sopuerta (Vizcaya) para abandonar el cargo, apenas un mes después de haber sido nombrado alcalde. Además, antes de concluir el 2001, tres concejales de Batasuna, Gerando Carrere Zabala, de Rentería, y Ramón Zabala, de Mungía, y Mateo Lafragua, de Artziniega (Alava), presentaron sus renuncias, los dos últimos tras el atentado que costó la vida a dos ertzainas en Beasaín. El único edil del PP en el País Vasco que ha dimitido tras la tregua fue Eulogio Pérez Garay. Abandonó su cargo en el Consistorio de Elgoibar en marzo de 2000 y, además, anunció que dejaba Euskadi, después de que unos días antes fuera agredido por un grupo de once personas en una discoteca de la localidad.

Jueces vascos con más vacaciones
Por otra parte, el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) procederá en un plazo de unos dos meses a la modificación del reglamento de la carrera judicial para permitir que los jueces que ejercen en el País Vasco puedan disfrutar de más días de permiso, según informaron fuentes del máximo órgano de Gobierno de la Judicatura a Europa Press. Esta es una de las medidas incentivadoras que el CGPJ tenía previsto adoptar para evitar que los jueces se vayan de Euskadi, después del asesinato en Getxo (Vizcaya) el pasado 7 de noviembre del magistrado de la Audiencia Provincial de Vizcaya José María Lidón. El gabinete técnico del máximo órgano de Gobierno de los jueces realizó un estudio para ver las posibilidades de introducir en el reglamento la reformas necesarias para permitir más días libres a los miembros de la Judicatura. Estas modificaciones reglamentarias se podrían realizar en un breve espacio de tiempo, de unos dos meses, que supondrían poder "ampliar y flexibilizar el régimen de licencias y permisos" de los que puedan disfrutar los magistrados que ejercen en Euskadi. En concreto, se prevé que se podrían establecer quince días más libres a cada juez, retribuídos, al margen de las vacaciones, o bien dos periodos de tiempo de diez días cada uno. Este estudio técnico, informaron las mismas fuentes, será analizado en el pleno monográfico que se celebrará el próximo martes, día 22, en Euskadi, con motivo de la situación que viven los miembros de la Judicatura ante la violencia terrorista.

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