AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 31  Enero  2002
#Lodares: «A más lenguas, más barreras»
MADRID. F. T. ABC 31 Enero 2002

#Consejo Constitucional
Luis María ANSON La Razón 31 Enero 2002

#Pujol y el Gobierno
Ramón Pi ABC 31 Enero 2002

#La expulsión de Guevara
Editorial El País 31 Enero 2002

#El rencoroso nacional
Iñaki EZKERRA La Razón 31 Enero 2002

#Mayor ve como «una realidad» la «convergencia del PNV con ETA»
O. BARRIUSO BILBAO El Correo 31 Enero 2002

#Invitaciones y desplantes
Enrique VILLAR MONTERO Delegado del Gobierno en el País Vasco La Razón

#EL GALLEGUISTA DE PATA NEGRA
RAMÓN BALTAR La Voz 31 Enero 2002

#Detenidos seis etarras cerca de Bayona con material para fabricar explosivos
Libertad Digital 31 Enero 2002

Lodares: «A más lenguas, más barreras»
MADRID. F. T. ABC 31 Enero 2002

El investigador Juan Ramón Lodares ha publicado «Patria y lengua» (Taurus), un exhaustivo estudio de los nacionalismos lingüísticos en España.

Aunque escrito en un estilo ágil y ameno, el autor reconoce que «no es un libro para el gran público, es un libro académico con estilo periodístico». Lodares analiza este fenómeno particular del país: «Que en España se forje con tanta facilidad el concepto de que una nación es una lengua, que se las vincule a lo racial, tanto en el catalán, como en el euskera, el gallego, y hasta el español, y también otras reclamaciones que surgen prácticamente por toda España: la última que yo conozco es en Gibraltar, con el «llanito»».

EL «QUID» ES ECONÓMICO
El autor no cree que «la recuperación de las lenguas nacionales busque una recuperación de un pasado ideal, sino que se trata de una preparación frente a los problemas de un futuro difícil». Así, el «quid» del nacionalismo lingüístico residiría en que los naturales de ese lugar tengan una ventaja en el ámbito laboral frente a la llegada de hispanohablantes para trabajar en sus comunidades.

¿Más lenguas es igual a más cultura? Aunque el autor crea que «a más lenguas, más barreras», su libro no postula juicios morales sobre los nacionalismos, sino que desmenuza las «circunstancias materiales y de pensamiento que hacen que existan la diferenciación y el nacionalismo lingüístico. Que yo no esté de acuerdo no significa que no haya intentado comprenderlo. Personalmente, pienso que las grandes lenguas no tienen más que ventajas, pero esta es una opinión particular».

-¿El integrismo lingüístico puede trasladarse a otros campos?

-El integrismo lingüístico no deja de ser parte de un pensamiento integrista que, efectivamente, puede trasladarse a otros terrenos, como el político, ideológico o cultural. La lengua puede servir para eso. Y ése es un peligro.

«Patria y Lengua» también analiza «el papel de la Iglesia como defensora de lo que es la nación lingüística, sobre todo en la católica, que siempre tendió a la «territorializacion de la espiritualidad» con la idea de que hay que predicar a cada uno en su lengua: así, la Iglesia es un foco ideológico de la idea de lengua nacional. No siempre, pero a menudo. Esto es más notable en Cataluña o el País Vasco que en Galicia».

Consejo Constitucional
Luis María ANSON La Razón 31 Enero 2002
de la Real Academia Española

Córcega es un hervidero que desde hace años fragiliza la unidad de la patria francesa. Una historia convulsa y la circunstancia territorial de ser una isla agudizan el problema. Recuerdo que hace veinticinco años era la gran preocupación de Michel Poniatowski, ministro francés del Interior al que entrevisté para la agencia Efe, autor de un libro sobresaliente: Las opciones de la esperanza. Jospin ha querido sanar la herida corsa con concesiones. Se ha equivocado. El Consejo Constitucional francés le ha dado un nuevo cachete. El Gobierno socialista había presentado la ley sobre Córcega como un estandarte de modernidad y progresismo. Los jueces han entendido que lesiona la unidad nacional y han desbaratado la torpe jugada socialista.

Tal vez no fuera mala idea que nuestros valerosos magistrados del Constitucional, siempre prestos a arriar los pantalones cuando se trata de algo relacionado con Eta, reflexionen sobre la actuación de los constitucionalistas franceses. La unidad nacional de la que deriva nuestra Constitución de 1978, cuyo texto naturalmente la consagra, no puede ser herida indirectamente por resoluciones cobardes, sino que debe ser amparada y protegida por la Administración de una Justicia independiente.

Pujol y el Gobierno
Por Ramón Pi ABC 31 Enero 2002

Jordi Pujol ha rechazado la oferta de José María Aznar de entrar en el Gobierno. Eso puede parecer extraño a algunos, pero a mí me parece muy lógico: por lo pronto, el asunto tiene perfiles sospechosos, porque no se ha explicado tan generosa oferta en términos satisfactorios para el destinatario. En efecto, el Partido Popular goza de una más que cómoda mayoría absoluta en ambas Cámaras nacionales, lo que significa que no necesita a ningún socio de Gobierno para desarrollar su programa, y carece de sentido que se autolimite las posibilidades de cumplirlo incorporando a una coalición extraña. ¿Por qué iba a hacer semejante cosa? Forzosamente tiene que existir un aspecto beneficioso para el Partido Popular derivado de esta hipotética coalición, pero no se alcanza a ver con claridad cuál pueda ser. En estas condiciones, una de las cosas razonables que puede hacer el requerido a entrar en el Gobierno de esta forma tan rara es, precisamente, sospechar.

La hipótesis de que la invitación a entrar en el Gobierno fuera para que la coalición nacionalista catalana se sumase a desarrollar al cien por cien el programa del Partido Popular tampoco parece muy sensata: ¿por qué CiU tendría que actuar como si fuera el PP? Cabe seguir dándole vueltas al asunto, e imaginar que lo que pretende Aznar sea aislar al PNV, reduciéndolo a la soledad de ser el único partido resistente a colaborar con el Gobierno de España; algo así como revitalizar el Pacto Antiterrorista por otra vía, en el aspecto de reproche moral y político que ese Pacto tiene hacia el PNV, y que puede debilitarse con el giro que los socialistas vascos se disponen a imprimir a su política. De ser así las cosas, ¿por qué CiU iba a sumarse a esta política, si cuando se firmó el Pacto ya dijo que no quería hacerlo?

Los nacionalistas catalanes, con Pujol a la cabeza, están en una posición incómoda: no pueden, ni quieren, alinearse con los nacionalistas vascos, porque sus diferencias de criterio en materias muy básicas son importantes; pero por otro lado tampoco las pueden poner de manifiesto abiertamente, porque eso significaría aparecer alineados con el Gobierno central en otras cosas, y eso lo evitarán mientras puedan, como evitarán entrar en un Gobierno central sin ser necesarios, es decir, sin disponer de la fuerza suficiente para imponer una política a sus eventuales socios. Puede que Pujol se equivoque rechazando la oferta de Aznar, pero su actitud se explica y se comprende muy bien.

La expulsión de Guevara
Editorial El País 31 Enero 2002

La expulsión de las filas del PNV de Emilio Guevara, uno de los artífices principales del Estatuto vasco, contiene mensajes inquietantes. Es un síntoma de que las cosas no han cambiado mucho tras las elecciones de mayo pasado. Si alguien como Guevara no cabe en el nacionalismo democrático, ¿qué esperanza queda de recomponer la unidad de los demócratas, nacionalistas o no? El desacuerdo entre los partidos, que tan claramente se puso de manifiesto en la incapacidad para aprobar unos presupuestos, ¿se está trasladando al interior de las formaciones políticas?

A Guevara, ex portavoz parlamentario del PNV, lo expedientaron por haber sostenido públicamente que el experimento del frente nacionalista de Lizarra había fracasado: no había servido para que ETA desistiera y en cambio había roto el consenso existente en torno al Estatuto de Gernika. Por ello, había pedido explicaciones y responsabilidades a los dirigentes 'que han conducido esa apuesta'. Guevara ha defendido esa opinión en la prensa, por lo que se ha considerado que 'lesionaba la imagen del partido ante la opinión pública'. Es un prejuicio de todos los partidos sostener que las divergencias deben lavarse en casa. Pero la razonada enmienda que Guevara presentó ante el Congreso del PNV en el que se planteaba el giro soberanista no superó la criba de su agrupación local.Algo falla cuando no es posible defender sin riesgo de expediente la línea que ha sido mayoritaria en el nacionalismo durante décadas.

El desacuerdo se extiende por doquier. Una parte de los presupuestos para este año ha sido aprobada gracias a la abstención de Batasuna, pero otra ha sido rechazada por una oposición que cuenta con más escaños que el Gobierno. La idea de responsabilizar a esa oposición de la suerte de los presupuestos se ha revelado absurda. La hipótesis de que nunca unirían sus votos cotra el Gobierno partidos tan heterogéneos compo Batasuna y el PP o el PSE es una hipótesis política, no una obligación que exima al lehendakari de intentar negociar los apoyos necesarios, como se hace en todos los parlamentos del mundo. La oposición ha rechazado el apaño ahora intentado de considerar prorrogados en parte los presupuestos anteriores y en parte, no. El Gobierno ha ofrecido negociar con la oposición democrática las medidas necesarias para cubrir el vacío de las partidas que no figuraban en el anterior presupuesto, como la destinada a contratar escoltas privados para personas amenazadas por ETA.

En la medida en que se excluye a Batasuna, podría ser un paso en la dirección de optar por la unidad democrática antes que por el frente nacionalista. Pero convendría que Ibarretxe sea claro al respecto, y que su partido acredite esa voluntad rompiendo los lazos que mantiene con la fase de Lizarra: acuerdos municipales con Batasuna y financiación de Udalbiltza.

El Pacto de Ajuria Enea permitió durante años mantener la unidad de los demócratas en torno a las instituciones, cuyo deterioro es un objetivo central de la estrategia rupturista. Ahora, el descrédito del Parlamento derivado de la crisis de los presupuestos se une a la no renovación del Concierto, la incomunicación entre los partidos y también entre sectores de cada partido. En su enmienda a la ponencia soberanista del PNV, Guevara previó esos males como efecto del deslizamiento del discurso nacionalista hacia un rupturismo que prescindía de la mitad no nacionalista de la población. Su expulsión no desmiente, sino confirma, lo atinado de su diagnóstico.

El rencoroso nacional
Iñaki EZKERRA La Razón 31 Enero 2002

Tiene su gracia que el sector del PSOE que propugna el diálogo con los nacionalistas y los terroristas se escandalizara por la entrevista de Redondo con Aznar. Han pasado días pero por más vueltas que le doy no logro entender dónde estaba lo escandaloso de la cita, a no ser que se le atribuya a ésta un cariz sexual. En cualquier partido se valoraría a un líder capaz de superar las heridas con otro partido en aras de los intereses comunes. Más si se trata del partido que gobierna y de unos intereses elementales como los que tienen en común socialistas y populares vascos, el primero la propia supervivencia física.

Tiene su gracia que precisamente ese sector felipista que flirtea con Elkarri y el Tercer Espacio o toca las narices con la reconciliación a las víctimas del terrorismo, que nunca se enemistaron con nadie ni se tomaron la justicia por su mano, considere juego impensable e indigna la otra reconciliación, la de los dos grandes partidos democráticos que hay en España. Quienes no son capaces de perdonar a un rival político que les gane unas elecciones ¿qué coño pintan luego recomendando a los demás el diálogo? Quienes, como repelentes y parapoliciales acusicas, fiscalizan los afectos y delatan a sus compañeros si les ven estrechar con deportividad la mano del rival vencedor no están capacitados para hablar de reconciliación a las víctimas ni a los vascos ni a nadie. Bueno, a alguien sí le pueden recetar la reconciliación: a su jefe, a Felipe González. Felipe está hoy «en carne viva» como la canción de Raphael, como la misma noche de su derrota electoral. Él solito se ha ido delatando como el gran rencoroso nacional, como la fantasmal encarnación de un odio cainita y a la vez suicida que ya no se estila en España y que es de Biblia, de Romancero, de tragedia griega.

Ese odio que trae como una fatalidad la desgracia catártica. La derrota de Almunia no fue nada comparada con la próxima. Felipe se acabará comiendo con patatas el partido que levantó. Se ha ido quitando el euro-social-maquillaje y mostrando esa faz inflada y abotargada por la locura de su crispación sin darse cuenta o sin importarle que nos diéramos cuenta, jaleado por esas endogamias del poder tan engreídas que no se enteran de que se ha perdido el poder. Felipe ha abusado del teléfono en la sombra y de los amigos cobrándose lealtades y viejos favores. Por no perdonar, no ha perdonado ni a Redondo-padre lo de Suresnes. Un sujeto que guarda rencores de treinta años acojona. A un ser así hay que neutralizarlo a la voz de «alarma nacional» o acabamos en la afrenta de Corpes, en la tragedia de Orestes, en la venganza de don Mendo. Con González y su rencor un día de estos acabamos en el crimen de Alvargonzález.

Mayor ve como «una realidad» la «convergencia del PNV con ETA»
Interpreta la actitud de los jeltzales en torno al Presupuesto y al Concierto y la expulsión de Guevara como «síntomas del proceso»
O. BARRIUSO BILBAO El Correo 31 Enero 2002

Jaime Mayor Oreja insistió ayer en que el «proyecto de convergencia con ETA» en el que, a su juicio, continúa embarcado el PNV es «una realidad palpable y creciente» que culminará «a medio plazo». El presidente de honor del PP vasco, que participó junto a Javier Arenas y Carlos Iturgaiz en la inauguración de la nueva sede del partido en Barakaldo, interpretó de este modo el contenido del Zutabe -boletín interno- de la banda correspondiente al pasado mes de diciembre, en el que la organización armada insta al partido jeltzale a «presionar» a los Gobiernos español y francés para que se reconozca el derecho de autodeterminación.

Si bien admitió que no maneja ninguna «información» -«yo no soy ministro ni consejero de Interior», aclaró-, el dirigente popular fue claro en su «análisis» de las actuales posiciones del PNV, por un lado, y de ETA, por otro. En su opinión, la banda terrorista continúa «donde estaba en el comunicado del 16 de septiembre de 1999, el de la tregua trampa» -Mayor ya advirtió el martes de la posibilidad de que se reproduzca en breve una situación similar- y, además, no se encuentra «satisfecha» con los resultados de la «estrategia de ruptura a plazos» emprendida por los nacionalistas.

Desde esta punto de vista, el líder popular reiteró que no ve «novedades» en ETA y prefirió centrarse en denunciar los «cambios sustanciales» que sí aprecia en el PNV y que, aseguró, «aunque se disfrazan» evidencian sus «esfuerzos» por «converger» con ETA y profundizar en la «ruptura» del marco constitucional y estatutario. Así, citó tres «síntomas» del supuesto proceso de acercamiento del PNV a ETA: su actitud en el debate presupuestario en el Parlamento vasco, la «no negociación» del Concierto económico y la expulsión del partido del histórico dirigente Emilio Guevara.

«Nacionalismo sin ley»
Mayor aseguró que, pese a las dificultades por las que atraviesan sus cargos públicos en Euskadi, el PP trabajará para convertirse en la «alternativa real» al nacionalismo gobernante, «un nacionalismo sin ley, instalado en el permanente desorden, en el caos y en una ofensiva disparatada que no nos lleva a ningún lado».

No fueron las únicas críticas que lanzaron ayer los populares al Gobierno vasco. El parlamentario Carlos Urquijo exigió al consejero de Interior, Javier Balza, que «tome medidas» para impedir los actos de homenaje que «habitualmente y con total impunidad» suelen tributarse a los presos de ETA en sus localidades de origen después de salir de la cárcel, al considerar que este tipo de actos constituyen un «delito de enaltecimiento del terrorismo» tipificado en el Código Penal tras su última reforma.

Urquijo censuró la «pasividad» del consejero ante estos «akelarres» en los que se recibe a los etarras «como héroes» y le advirtió de que su voluntad de erradicar el terrorismo quedará «en entredicho» si continúa «mirando hacia otro lado». «Se escuda en que los actos no son previamente comunicados, pero hay medios y base legal más que suficiente para impedirlos», concluyó.

Invitaciones y desplantes
Enrique VILLAR MONTERO Delegado del Gobierno en el País Vasco La Razón

Invitaciones y desplantes Tengo dicho y escrito que este nuestro sufrido País Vasco no siempre funciona de acuerdo a parámetros lógicos. Que algo, o mucho, no va nada bien. Soy de la opinión, ya manifestada, de que el nacionalismo vasco está inyectando en nuestra sociedad, en los gestos, en las actitudes, en las poses,... grandes dosis de papanatismo. Está inoculando algún extraño virus que nos hace reaccionar con formas y maneras inadecuadas

El nacionalismo vasco, que dirige gran parte de nuestras instituciones, sociedades, grupos deportivos, editoriales, grupos de montaña, etc. es esencialmente provinciano, corto de miras. En muy pocas palabras: triste y lleno de complejos.

El señor Ibarretxe, presidente del gobierno vasco y representante ordinario del Estado en el País Vasco, ha exigido, según informaciones periodísticas, que no suene el himno nacional en el acto de botadura de un buque de transporte de gas construido en los astilleros de Sestao. Supongo, por buscar algún motivo lógico, que el señor Ibarretxe no habrá querido convertirse en cómplice de un acto protocolario que podría haber gafado la singladura del citado buque. ¿Con lo supersticiosa que puede llegar a ser la marinería, la buena gente del mar! Qué peor baldón para la nave española construida en tierra vasca que surcar las aguas de la ría bilbaína, del mar vasco por excelencia allá en el horizonte, bautizada con los sones del himno nacional... ¿de España! Aunque el himno sonara escondido tras una sincronizada orquesta de bocinas y sirenas.

¿Qué hubiera pasado de ser inglés el cliente del astillero? ¿De ser chino el futuro propietario del barco? Se le hubieran revuelto también las tripas a quien con mano firme dirige el timón de Ajuria Enea, a quien pretende servir de faro guía en la travesía de los vascos hacia su soberanía.

Siento repetirme en algo tan básico. La mayoría de los gestos nacionalistas son, profundamente, ejemplos de mala educación. De desprecio. El País Vasco es una parte fundamental de España y muchos ciudadanos vascos lo creen así. Sin alardes y sin salidas de tono. Sin restregárselo a nadie por la quilla. Sin querer tirar nada por la borda. Y en ese respeto a la Ley y a los sentimientos ajenos es sobre el que ha de basarse la convivencia, tan deteriorada por otra parte, en nuestro país. Porque se empeña el señor Ibarretxe en que, por el mal gusto de muchos de sus actos, haya ciudadanos que asocien nacionalismo con mala educación. ¿Qué profundo aburrimiento! ¿Qué tremendo hastío el que provocan con sus pequeños horizontes!
Pues bien, el mismo día que me desayuno con esta marejadilla, almuerzo con la noticia de que a la inauguración de las nuevas oficinas del Palacio de Justicia de San Sebastián no ha sido invitado el Delegado del Gobierno en el País Vasco. Imagino la sonrisa de muchos nacionalistas y lamento darles esta baza tan fácilmente, pero el detalle, lo siento, no es baladí. Es una muestra más de lo que vengo diciendo. Es una nueva demostración da falta de educación, de mal talante.

Después de tantos años en la cosa pública, mi ego está, tengo que reconocerlo, suficientemente satisfecho. Pero la representación del Gobierno de España en el País Vasco se merece, cuanto menos, respeto. El Ministro de Justicia, el presidente del Consejo General del Poder Judicial, el presidente del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco y la propia Presidenta de la Audiencia de Guipúzcoa fueron partícipes de mi queja.

La clave de la cuestión es por, tanto, el respeto. Pero también hablamos de responsabilidad. De ser consecuentes con nuestra misión y de ser leales con lo que representamos. Y la Justicia en el País Vasco sabe de lo que hablo. La administración de Justicia está jugando, ha jugado y jugará -todos seremos testigos de ello- un papel esencial en la lucha contra el terrorismo, en la batalla que estamos librando por la paz y la libertad en el País Vasco. Y está pagando y está sufriendo por ello. Y por protegerla y para satisfacer sus demandas estamos todos esforzándonos con empeño.

Pero también en este tipo de detalles que comento tiene que ser inflexible y consecuente. Si todos tenemos claro cual es el objetivo, no cometamos fallos que enturbien el camino. Bastante procelosos son los mares que nos aguardan.

P.D.: Se me informa de que, por parte del Departamento de Justicia del Gobierno Vasco, no existe ningún impedimento para que asista al acto de inauguración, aunque no haya recibido ni recibiré en tiempo invitación alguna.

EL GALLEGUISTA DE PATA NEGRA
RAMÓN BALTAR La Voz 31 Enero 2002

Un hombre fuerte del núcleo duro del Bloque Nacionalista Galego aprovechó el tránsito de nuestro premio Nobel para regatearle, otra vez, la condición de escritor gallego. Inoportuno e inelegante bizantinismo necrológico.

Los bloqueros de pata negra tienen una obsesión con el castellano y sus cultivadores que no se la salta un pertiguista.

Por imperativo ideológico, lo consideran una lengua extranjera impuesta a Galicia por una potencia invasora y abusona llamada España, y usarla como primera constituye delito de lesa nación. Al que no se decide por el gallego, muy demócratas, le retiran el pasaporte.

Su ofuscación les impide entender que se puede sentir y explicar lo gallego en el otro romance, también propio y no arrendado. Los hechos lo declaran: algunas de nuestras figuras literarias de expresión castellana reflejaron el ser de Galicia mejor que otros que lo intentaron en gallego. ¿Quién se atreverá a nombrar un escritor más gallego que Ramón María del Valle-Inclán? ¿No se reconoce a la tribu en las obras de Gonzalo Torrente Ballester? ¿Desertó de escritor gallego Álvaro Cunqueiro en sus miles de páginas castellanas? Por favor, un poco de seriedad.

No son éstos los modos de conllevancia del galleguismo histórico, cuyos albaceas se dicen los nacionalistas. En uno de sus más hermosos y lúcidos textos, la conferencia pronunciada en La Habana en enero de 1939 (Galicia y Valle-Inclán), Castelao quiso identificar al autor de Divinas palabras con la tierra de sus orígenes y celebrar su lealtad al espíritu del país. Finura de hidalgos arosanos, «la flor de la locura gallega».

Si renunciar a la aportación del padronés Camilo José Cela a las letras gallegas es anuncio de la política cultural del Bloque, su pretensión de llegar a gobernar Galicia no está bien fundada.

Detenidos seis etarras cerca de Bayona con material para fabricar explosivos
Seis presuntos miembros de la organización terrorista ETA han sido detenidos a primeras horas de la mañana de este jueves en las proximidades de la localidad francesa de Burdeos. Una operación en la que los agentes también se han incautado material destinado a la fabricación de explosivos. Los arrestados pueden pertenecer a dos comandos de ETA encargados de acoger a los pistoleros en territorio galo.
Libertad Digital 31 Enero 2002

La policía gala ha arrestado muy cerca de Burdeos a seis presuntos miembros de ETA. En la operación, los agentes se han incautado de material para la fabricación de explosivos. Los detenidos firmaban parte de dos comandos de miembros fichados por la Policía. Fuentes antiterroristas les consideran los responsables del "aparato de acogida" de etarras en territorio francés. La policía cree que la identidad de uno de los seis detenidos es Ángel Cruz Arrospide, que estaba siendo sometido a vigilancia policial desde hacía una semana. Este etarra ha sido el primer detenido. Su arresto se produjo cuando salió del inmueble para comprar pan en un establecimiento cercano. Las otras cinco personas, entre ellas una mujer, se encontraban en el interior de la vivienda situada en el número 12 de la calle Abel-Antoun de Bouscat. En el piso, la policía francesa se ha incautado dos pistolas y un cohete de fabricación casera, además de varios detonadores.

Este nuevo golpe a ETA se produce poco después de que fuera detenido, también en el país vecino, el miembro del "comando Donosti" Alberto Rey Domerq. El compañero que viajaba con él consiguió eludir el cerco policial y todavía está siendo buscado. Además, los gendarmes han encontrado en los últimos días dos vehículos de ETA con armas y documentos. Sin embargo, la operación más importante contra los terroristas tuvo lugar el pasado sábado cuando fue hallado un "taller de la muerte", como lo calificó el ministro Rajoy, en el que se escondía más de una tonelada de dinamita y nuevos tipos de bomba trampa. Entre ellos, explosivos ocultos en señales de tráfico y reposacabezas.

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