AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 2 Febrero  2002
#Francia golpea a ETA
Editorial El País 2 Febrero 2002

#«Ternera»: la Justicia se abre paso
Editorial La Razón 2 Febrero 2002

#Primero España, luego su régimen
Martín-Miguel RUBIO ESTEBAN La Razón 2 Febrero 2002

#Catalanismo y nacionalismo catalán
Pío Moa Libertad Digital 2 Febrero 2002

#ETA, Bin Laden y una constelación de homicidas
ABC 2 Febrero 2002

#El cerco judicial a Josu Ternera, nuevo golpe a ETA en su «semana negra»
MADRID. Nieves Colli ABC 2 Febrero 2002

#Apuntar y disparar
Carlos María de Urquijo Libertad Digital 2 Febrero 2002

#La voz del terrorismo islámico
Enrique de Diego Libertad Digital 2 Febrero 2002

#Guevara, el diálogo y los concejales
JOSÉ MARÍA CALLEJA El Correo 2 Febrero 2002

#Tareas pendientes del centro reformista
AGUSTÍN DOMINGO MORATALLA, PROFESOR DE FILOSOFÍA MORAL Y POLÍTICA UNIVERSIDAD DE VALENCIA El Correo 2 Febrero 2002

Francia golpea a ETA
Editorial El País 2 Febrero 2002

Los etarras detenidos estos días en Burdeos están acusados de haber participado en atentados con coche bomba en Málaga, Madrid y Salou, en los secuestros de Delclaux y Aldaya, en el robo de explosivos de Bretaña y en el asesinato del sargento de la Ertzaintza Joseba Goikoetxea, entre otras actividades. Se trata, por tanto, de un importante golpe policial contra ETA. Las detenciones, continuación de una serie de capturas a lo largo de los últimos meses, confirman, por una parte, que ETA sigue siendo una organización instalada principalmente en Francia, aunque sea en España donde comete sus atentados; y por otra, que la colaboración entre las fuerzas de seguridad francesas y españolas es hoy la clave de la derrota policial del terrorismo.

En cuanto a su derrota política, la estrategia de intimidación de ETA incluye desde hace años la ensoñación de la llamada 'internacionalización del conflicto', es decir, del reconocimiento exterior de la legitimidad de los crímenes terroristas por el fin político invocado. Esa vía ha quedado clausurada a partir del 11 de septiembre, en cuya estela hay que registrar una mayor colaboración policial entre Francia y España y las crecientes dificultades de ETA para encontrar apoyos (políticos y logísticos) en sectores antes comprensivos. Personalidades nacionalistas del País Vasco francés que en el pasado apoyaron a ETA se desmarcan ahora y dicen que la violencia, que ya era 'éticamente insoportable', se ha convertido en 'políticamente ilegítima' desde la ruptura de la tregua.

En el boletín interno de ETA de diciembre pasado, difundido esta semana por el periódico Gara, se instaba al PNV a presionar a Madrid y París para que reconozcan, mediante una declaración, el derecho a la autodeterminación de Euskal Herría. El sábado pasado, Batasuna traducía ese planteamiento en una propuesta de paz cuyo eje central es de nuevo supeditar su consecución al reconocimiento de la autodeterminación. Como novedad aparece una mención a la pluralidad de la sociedad vasca, cuya existencia reconoce.

El problema de cómo compaginar ese reconocimiento con la eliminación de adversarios políticos que practica ETA, lo resuelve Batasuna mediante el tirabuzón de considerar que la negación de 'un derecho humano democrático fundamental' como el de la autodeterminación constituye 'el mayor ataque contra la referida pluralidad'. Es decir, que las víctimas (por ejemplo, los concejales) están obligadas a dejarse matar en defensa del verdadero pluralismo político, versión etarra.

«Ternera»: la Justicia se abre paso
Editorial La Razón 2 Febrero 2002

La Audiencia Nacional ha decidido enviar la causa contra José Antonio Urruticoechea Bengoechea, «Josu Ternera», al Tribunal Supremo, ya que el antiguo cabecilla de Eta es actualmente aforado, como diputado en el Parlamento vasco. La Audiencia ve indicios de delito en la actuación de «Ternera», en su puesto directivo en la banda terrorista en la fecha de autos, por el atentado contra la casa-cuartel de la Guardia Civil en Zaragoza, donde murieron cinco niñas (entre ellas, dos gemelas de menos de un año) y un joven.

Es una decisión que puede reconfortar a aquellos que entienden que la Justicia tiene una asignatura pendiente en el caso de «Josu Ternera». Porque en este caso se enfrentan dos doctrinas contrapuestas: la que considera que un terrorista es sólo culpable del delito que perpetra con sus propias manos; y la que entiende que la responsabilidad de los delitos terroristas se extiende a los inspiradores, a los mandos, a los proveedores, a los financiadores y a los apologetas del terrorismo.

En el caso de «Josu Ternera», independientemente de lo que decida el Supremo, está demostrado que ocupó un puesto de dirección en la estructura de Eta cuando la banda ejecutó numerosos atentados. Fue condenado sólo por asociación de malhechores en Francia, pero no era un militante más en la red mafiosa. Era un jefe y, por tanto, posible corresponsable de sus decisiones. Esto lo tiene que dilucidar la Justicia, pero es evidente que existe una presunción razonable.

Sin embargo, «Josu Ternera», ha gozado de una impunidad incomprensible en España. Al menos, debe ser juzgado. Y, si se demuestra su culpabilidad, se pondrá en evidencia también que este ex cabecilla etarra se ha burlado de la sociedad hasta el punto de ocupar un puesto en la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento vasco.

Primero España, luego su régimen
Martín-Miguel RUBIO ESTEBAN La Razón 2 Febrero 2002

Pocas sandeces ha habido más clamorosas en teoría política como esa del «Patriotismo Constitucional». Vincular la pervivencia de la patria a una forma de Estado y de Gobierno, como ha hecho el PP en su último Congreso, no sólo es una traición a España, sino una aniquilación de la libertad política de las generaciones futuras de españoles, que tienen todo el derecho a cambiar de Constitución, traer la IIIª República, y no por ello despedazar la integridad territorial de España. Cuando se confunde la integridad territorial de una Nación con la integridad moral de un Estado, siempre vinculada a la coyuntura moral de los tiempos, cada vez más veloces, se destruye con ésta la integridad de aquélla. España es muy anterior a esta Constitución, y deberá pervivir mucho después de que esta Constitución sea ya felizmente agua pasada. Si las patrias y las naciones fundasen su superabundancia de ser en la sustancia jurídico-política de una Constitución, inanes patrias y naciones serían. La Constitución puede fundar una forma de Estado y de Gobierno, pero estas formas no tienen nada que ver con la nación y con la patria, a no ser que estemos creyendo en la determinación geográfica sobre el acontecer político, como Montesquieu.

Las reglas por las que se normatiza la vida política no tienen nada que ver con los gentilicios, del mismo modo que las normas domésticas de cualquier familia no tienen nada que ver con sus apellidos. Españoles fueron los contemporáneos de Felipe II, y españoles son mis compatriotas. Sin ser Juan Carlos I Felipe II, ni la Constitución actual las pragmáticas y las Leyes del Reino de aquel. Las Constituciones confieren a la vida política una función orística de la ciudadanía, pero no deben comprometer la existencia ni de la nación ni de la patria. «Un gobierno sano debe educar a los vivos en las proezas de sus ancestros difuntos» ¬decía Lisias en su Discurso fúnebre. Parecía que entonces se entendía la patria como algo absolutamente distinto que la Constitución o politeia, como algo «de otro mundo». Y «es propio de gentes que no confían en sí mismas, el hacer alarde de valor con los cuerpos de los difuntos» ¬nos sigue diciendo el logógrafo Lisias. Es decir, agredir a la patria y a sus muertos o vincularla a una coyuntura de la historia política. Mi hernia de hiato se retuerce y el alma española de mi hijo grita cuando me imagino el patrimonio milenario de España aherrojado en un texto constitucional elaborado por mediocres y traidores de diverso signo.

Esta clase de cortesanos que redactó la Constitución y vinculan la continuidad nacional a una Corona impuesta por un viejo dictador ¬quién sabe si para que con la comparación llegue a resultar la gloria de aquel¬, me recuerda el perfil de aquéllos de los que dijo Tácito, «cuanto más dóciles a la servidumbre tanto más se elevan en honores y en riquezas». Y es que hoy, como entonces, todos rivalizan en mostrarse serviles, aunque sea a precio de momificar España en un texto legal. Y una vez momificada, convertida en preceptos legales y derechos inanes, muerta, entonces sí se podrán dividir las partes de su cuerpo que, estando viva, son inseparables. Será entonces cuando los aduladores de hoy deberán exigir que a todos los gobernantes de estos últimos veinticinco años se les proclame «padres de la patria». Han hecho el mejor servicio a España desde Don Rodrigo. Con razón Arzallus, que no es nada tonto, ve en esta resolución del último Congreso del PP una apoteosis tan jubilosa que le parece increíble o que en ella hay «gato encerrado». Sólo una profunda ignorancia sobre lo que es gobernar o, lo que es peor, un sentimiento de culpabilidad por sentirse español, pueden explicar este disparate de «Patriotismo Constitucional». Tiene toda su lógica que cuando el nacionalismo español, merced a la Transición, pasó a ser un sentimiento vergonzante, escondido en las cavernas del alma de los españoles mayores, y desaparecido en el alma de los más pequeños, el amor a la patria chica se magnificase en un nacionalismo espúreo. La devaluación de España convirtió en naciones a sus miembros. Huérfanos de España, somos hijos putativos de unas autonomías que suplen a la nación genuina. Mas gritemos: Viva España, y luego, muy luego, la República.

Catalanismo y nacionalismo catalán
Pío Moa Libertad Digital 2 Febrero 2002

No se entiende muy bien la insistencia del Gobierno en asociar a su tarea a los nacionalistas catalanes, a quienes nadie ha votado para tal función. La intención subyacente será, supongo, la de aguar un poco el nacionalismo, implicándolo en los intereses generales del país. Así se hizo durante la república, sin demasiado éxito, la verdad sea dicha.

En el nacionalismo catalán pueden distinguirse dos tendencias: una, a duras penas nacionalista, buscaba hacer de Cataluña el ejemplo y modelo para el resto del país; la otra se replegaba sobre la propia región en un exclusivismo cargado de victimismo y sentimentalidad. El primero tenía mucho de razonable, dada la ventaja que en sentido empresarial y capacidad administrativa, entre otras cosas, llevaba Cataluña, y que en varios aspectos todavía hoy mantiene. Probablemente Cambó hablaba en ese sentido cuando calificaba el catalanismo como el auténtico patriotismo positivo español, si bien cabe dudar de que el fuerte proteccionismo económico preconizado por el jefe de la Lliga fuera el medio más eficaz para poner a las demás regiones al nivel catalán. De todas maneras en el mismo Cambó se observa una actitud ambigua, también hacia el liberalismo, y en fin de cuentas la Lliga contribuyó más a destruir que a hacer evolucionar al régimen de la Restauración. Fue bajo la II República cuando la Lliga desempeñó un papel más positivo, democrático, frente al jacobinismo y los revolucionarios, y catalanista frente al nacionalismo exacerbado y al separatismo de la Esquerra. Luego, bajo el franquismo, no se puede olvidar el papel de numerosos catalanes, entre ellos Sardá y López Rodó, en la superación de muchas diferencias económicas regionales.

El nacionalismo, en cambio, se inspira en una patriotería realmente extravagante -sólo hay que leer sus textos y repasar sus acciones provocadoras o tartarinescas-, y sólo ha traído desestabilización de las libertades o la democracia, en los períodos en que éstas existían, y poco más que una sorda y turbia murmuración en las épocas de dictadura (en eso se ha parecido al socialismo). Bajo el régimen de Franco, el viejo nacionalismo y el separatismo parecían haber muerto, pero por los años sesenta resurgieron. Su motor fue, paradójicamente, un sector "avanzado" o "progresista", de la Iglesia, el mismo que amparó también a grupos comunistas y violentos. El nuevo nacionalismo recogió la herencia de los viejos victimismos y exaltaciones pueriles, y ha pugnado por contagiarlos a la población, no sin éxito considerable, aprovechando, una vez más, unas libertades cuyo logro nada les debe: bajo el franquismo, insistamos, fueron más bien los obreros, muchos de ellos "charnegos", quienes defendían reivindicaciones catalanistas. Los nacionalistas han explotado, más bien, las libertades, para imponer antidemocráticamente su ideología.

Sospecho que las oficiosas ofertas políticas del PP van a cambiar poco esta situación, a menos que se combinen con una enérgica "lucha ideológica", al estilo de la protagonizada un tiempo por Vidal Quadras.

ETA, Bin Laden y una constelación de homicidas
ABC 2 Febrero 2002

- ¿Cómo analiza usted la onda del magnicidio del 11-S?
- No creo en el choque de civilizaciones. Para los americanos, fue el descubrimiento de una tragedia que ya conocían los españoles y los franceses, entre muchos otros pueblos: el terrorismo, atacando el corazón de una sociedad libre. Nuestras libertades, nuestra tecnología, nuestras vías de comunicación, facilitan la actividad de esos grupúsculos criminales, que, efectivamente, se han convertido en una de las grandes amenazas que pesan sobre las sociedades libres.

- Ha citado usted a los españoles en ese marco internacional...
- ¿Cómo dudar que ETA pertenece a esas constelaciones de homicidas que tienen otros muchos rostros..? Sus crímenes, sus asesinatos, su terror, pertenece a esa estela de grupúsculos terroristas que son una amenaza palmaria para todas las libertades.

- ¿Es el terrorismo una prolongación no gubernamental de los grandes terrorismos de Estado del siglo XX?
- No lo creo. ETA o Bin Laden pueden imponer el terror entre las poblaciones civiles, pero no poseen el poder totalitario absoluto de Lenin o Hitler.

DELIRIOS CRIMINALES
- Sin embargo, comparten el mesianismo de quien está dispuesto a servirse del terror para intentar imponer sus criterios.
- Hitler o Lenin tenían un control policiaco y absoluto de un Estado totalitario. Bin Laden o ETA puede cometer crímenes atroces, pero hay una sociedad civil que puede y debe resistir contra el terrorismo. Bin Laden no es la confirmación de las pesadillas de Orwell y el estado totalitario. Es algo más grotesco. Quien parece profético es Ian Fleming, el creador del agente 007 y sus personajes de millonarios grotescos que ponen en peligro la paz mundial con sus delirios criminales.

- Desde esa óptica, el relativismo moral quizá sea una amenaza para la defensa y extensión de las libertades, presentes y futuras.
- Quizá. La libertad, las libertades, no son algo absoluto que puede defenderse con meras palabras. La democracia y el humanismo necesitan mucha energía moral, pero también necesitan policías y ejércitos para defender esos principios morales. A partir de ahí, el individualismo y la «tentación del bien» me parecen peligrosos. Intentar imponer nuestros criterios, nuestras soluciones, puede llevarnos muy lejos. Hemos salido de la pesadilla totalitaria, pero la defensa de la libertad es un ejercicio y una responsabilidad que debemos continuar ejerciendo en todo momento.

El cerco judicial a Josu Ternera, nuevo golpe a ETA en su «semana negra»
MADRID. Nieves Colli ABC 2 Febrero 2002

El juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno ha pedido al Tribunal Supremo que investigue al parlamentario vasco de Batasuna y ex jefe de ETA José Antonio Urrutikoetxea Bengoetxea, «Josu Ternera», como inductor del atentado cometido en 1987 por la banda terrorista contra la casa cuartel de la Guardia Civil en Zaragoza. La explosión de un coche bomba cargado con 250 kilos de amonal causó la muerte de diez personas, entre ellas, cuatro niñas.

La investigación realizada por la Guardia Civil ha puesto en manos de la Audiencia Nacional datos que señalan a José Antonio Urrutikoetxea, «Josu Ternera», como presunto inductor de uno de los atentados más sangrientos de la historia de ETA. El hoy parlamentario de Batasuna en la Cámara vasca era miembro del denominado «comité ejecutivo» de la banda terrorista el 11 de diciembre de 1987, fecha en la que la explosión de un coche bomba cargado con 250 kilos de amonal acabó con la vida de diez personas, entre ellas cuatro niñas de entre 4 y 14 años y un joven de 18. Otras setenta y tres personas resultaron heridas.

A petición de la Fiscalía, el juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno remitió ayer al Tribunal Supremo una exposición razonada en la que solicita que se investigue la posible responsabilidad de «Josu Ternera» en estos hechos. El diputado de Batasuna se enfrentaría a una acusación por delito de atentado terrorista con resultado de muerte, diez delitos de asesinato consumado, setenta y tres delitos de asesinato frustrado y un delito de terrorismo.

DECLARACIÓN DE HENRI PAROT
Entre los datos que incriminan a Urrutikoetxea están las declaraciones de otros miembros de ETA que acreditan, de un lado, que en 1987 Urrutikoetxea era uno de los máximos responsables de la banda terrorista y, de otro, que facilitó al «comando itinerante» los medios para llevar a cabo el atentado. Como inductores de este atentado ya han sido procesados los también ex jefes de ETA Francisco Múgica, «Pakito», y José María Arregi Erostarbe, «Fiti».

Henri Parot, uno de los autores materiales del atentado y condenado en 1994, declaró en su día que la colocación del coche bomba en la casa cuartel de la Guardia Civil en Zaragoza se llevó a cabo a sabiendas de que allí vivían las mujeres e hijos de los guardias civiles y «siguiendo instrucciones de la dirección de ETA», constituida por el llamado «comité ejecutivo», cuyos integrantes residían en el sur de Francia.

En diciembre de 1987, «Josu Ternera» era uno de los miembros del «comité ejecutivo» y, como tal, señala el juez, adoptó la decisión de llevar a cabo el atentado de Zaragoza, el primero de ETA contra una casa cuartel habitada por las familias de los guardias civiles. También puso a disposición de los miembros del comando los medios necesarios.

Juan Manuel Soares Gamboa, ex miembro de ETA «arrepentido», confirmó que un atentado de esas características «normalmente debió ser autorizado por la dirección de la organización ETA». Juan José Rego, condenado por el intento de asesinato de Su Majestad el Rey, tiene declarado que en 1987 «la organización la controla de manera absoluta Josu Urrutikoetxea, «Josu Ternera»».

COMUNICADO EN EGIN
Respecto a la reivindicación del atentado, llevada a cabo cuatro días después en el diario Egin, la también miembro del «comité ejecutivo» Elena Beloqui (detenida junto a «Josu Ternera» en enero de 1989) declaró que los comunicados «no siempre los hacía ella, sino que a veces los redactaba «Josu Ternera»». Sin embargo, Beloqui no se reconoció autora del comunicado con el que ETA reivindicó el atentado de Zaragoza.

El juez Moreno sostiene en su escrito que la competencia para investigar y, en su caso, juzgar a Urrutikoetxea es del Tribunal Supremo, pues se trata de un diputado del Parlamento vasco y, por lo tanto, de un aforado. En este caso no corresponde al Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, pues los hechos no se cometieron allí sino en Zaragoza y en Francia.

Apuntar y disparar
Carlos María de Urquijo Libertad Digital 2 Febrero 2002

Balza ha perdido el juicio. Este viernes le ha dolido tanto que destapara una irregularidad en su gestión que me ha acusado públicamente, ahí es nada, de colocar a ciertos ertzainas, con nombre y apellidos, en las listas de objetivos de ETA. ¿Puede creerse alguien en su sano juicio que un cargo público del PP del País Vasco contribuya a señalar los objetivos de ETA? ¿Puede creerse alguien que, además, ese señalamiento se haga en la persona de un servidor del orden público? Parece mentira que todo un Consejero de Interior se atreva a formular estas acusaciones sin pedir disculpas acto seguido.

Como no estaba dispuesto a pasar por alto tan grave como infundada acusación, he solicitado al Presidente Atutxa, supremo cancerbero del Ejecutivo en el legislativo, que exigiera al Consejero de Interior que se retractara de sus palabras. Vana ilusión. No he podido siquiera terminar mi requerimiento. Antes de concluir he notado como mi voz dejaba de oírse en el hemiciclo gracias a que el Presidente me cerraba el micrófono. Finalmente Atutxa ha conseguido pasar al siguiente punto del orden del día, con tan mala suerte que, oh casualidad, era una nueva Interpelación a Balza del que suscribe.

Nada más comenzar mi intervención me he dirigido al Consejero para pedirle una rectificación. Atutxa negro: “Sr. Urquijo cíñase a la cuestión”. Pero Urquijo que no se ciñe: “Sr. Presidente estoy pidiendo al Consejero que retire su afirmación, no puede admitir que se establezca una relación causa-efecto...”. Atutxa ataca de nuevo: “Sr. Urquijo le llamo al orden“. Urquijo contraataca: “Pero Sr. Presidente, ayer mismo usted solicitó a otro parlamentario una rectificación por utilizar un término malsonante que...”, “ Sr. Urquijo le llamo por segunda vez al orden “. Indignado, injuriado por un Consejero y coartado por un Presidente que en vez de ampararme me atropella, decido retirar mi interpelación, abandonar el estrado y regresar a mi escaño. ¡Vivir para ver !

Mientras tanto, el auténtico señalador de objetivos en nuestra Cámara, el inductor, a juicio del magistrado de la Audiencia Ismael Moreno, del atentado contra la casa cuartel de Zaragoza donde fueron asesinadas once personas, sonríe desde su escaño. Qué divertido, pensará, estos no entienden nada. ¿No se dan cuenta de que yo soy el único de los aquí presentes que apunta y dispara? ¿Qué se han creído? Lo mío me costó llegar a la cúpula de ETA para que otros vengan ahora apuntándose méritos. Puedo admitir que mis compañeros de grupo hayan apuntado, hasta ahí vale, pero más no por favor.

Sólo faltaba ahora que el facha este de Urquijo me haga la competencia. Eso sí que no. Por cierto Atutxa, sin que sirva de precedente, hoy has estado en tu sitio. Hay que pararles los pies a estos españoles. No, si todavía pretenderán decir aquí en Euskal Herria, en nuestra tierra, todo aquello que les plazca. Nada, nada, Atutxa, lo dicho, tú con dos cojones, tápale la boca a ese Urquijo. Por cierto, tomo nota de la chulería del tío este, ¡nos van a señalar ahora los objetivos los fachas!, hay que joderse.

Carlos Mª de Urquijo Valdivielso es Parlamentario Vasco del PP

La voz del terrorismo islámico
Enrique de Diego Libertad Digital 2 Febrero 2002

Dicen que el tiempo pone a cada uno en su sitio. Esperemos que al asesino confeso Ben Laden le haya puesto en el suyo y haya pasado a mejor vida. La idea de que exista un Dios capaz de premiar a los homicidas en serie resulta aberrante. Tal Dios sería más bien un diablo. No sabemos nada del destino final de éste terrorista, ni del mulá tuerto, ni de las responsabilidades de las corruptas petromonarquías (ni de los presos políticos de los campos de exterminio de Cuba).

El tiempo sí ha puesto en su sitio a esa perversión informativa de Al Yazeera, denunciada en su momento por Libertad Digital. La corrupción del medio televisivo ya se dio en la guerra del golfo con el pacto abyecto de la CNN con la tiranía de Bagdad. Pero lo de Al Yazeera ha sido de apología del terrorismo; propaganda pura y dura. Ahora sabemos que sus directivos -el emir de Qatar- y sus periodistas no sólo actuaron de voceros de Ben Laden, también de asesores de imagen, de ideólogos de Al Qaeda. De esa forma, consideraron prudente no emitir una de las entrevistas, porque en ella Ben Laden resultaba demasiado explícito y además situaba al corresponsal en Kabul en la posición de lacayo. Ben Laden “reivindicó” la masacre de las Torres Gemelas. Pero Al Yazeera consideró más conveniente para la causa del terrorismo islámico dejar la duda, para aprovechar las contradicciones del sistema reclamando la presunción de inocencia y situando a los Estados Unidos como agresores, aquello de Bush como Polifemo.

¿Es admisible recordar que Al Yazeera fue presentada como la bandera de la libertad de expresión? ¿Lo es que a su rebufo los bobalicones pseudoprogres montaron toda aquella campaña, meliflua y estúpida, a favor de un Juzgado Internacional? ¿O que Baltasar Garzón -muy deprimido por su falta de protagonismo- se ofreció prácticamente a presidirlo? ¡Toda aquella campaña contra los bombardeos por una cuestión que se hubiera resultado enviando a la Policía Judicial de la Audiencia (no de la sala cuarta) con una simple citación a las cuevas de Tora Bora!

Pero esa apología del terrorismo no la ha hecho el corresponsal de Al Jazeera en Kabul, la ha ordenado y financiado el emir de Qatar. ¿Se pedirán responsabilidades a esos “aliados” de los que Ben Laden no era otra cosa que una escisión, el niño rico, aburrido, a la busca de emociones fuertes y de un califato? ¿Se abrirá el necesario debate sobre los componentes violentos y genocidas del islamismo y su libro coránico?

Guevara, el diálogo y los concejales
JOSÉ MARÍA CALLEJA El Correo 2 Febrero 2002

El PNV ha expulsado a Emilio Guevara, primer diputado general de Álava tras la recuperación de la democracia, martillo, en nombre del PNV, en los tiempos previos a la escisión, del hereje Carlos Garaikoetxea y representante visible durante años del nacionalismo en Álava. A tenor de lo declarado por Xabier Arzalluz, no parece que la dirección del PNV haya dialogado con el purgado, que ha calificado de «estalinista» su expulsión. Los nacionalistas alaveses templados han reaccionado doloridos ante esta decisión fulminante, tomada formalmente por el denominado Tribunal Nacional del PNV, después de que Guevara expresase sus discrepancias con la línea actual de la dirección del PNV, radicalmente distinta, según Guevara, de la mantenida años atrás. No parece exagerado concluir que, antes de dialogar, el PNV ha preferido expulsar a un discrepante; no parece excesivo afirmar que el PNV ha preferido tener fuera de su partido a un político tan cualificado, antes que someterse al contraste de pareceres que, como suele decirse, enriquece el debate.

Guevara ha planteado un debate con una premisa básica: en el País Vasco no hay libertades. Cuando los concejales del PP son asesinados, cuando los concejales del PSOE dimiten en masa, el resto de los partidos no puede permanecer indiferente ante este dato de la realidad. Sostiene Guevara que el Estatuto es el tapete de encuentro de los vascos, que representa la cota de autogobierno más alta jamás alcanzada y garantiza que el país no camine hacia al abismo. Tendrá fallos Guevara, pero está donde estaba: en la defensa del Estatuto, de ahí no se ha movido ni un milímetro, a diferencia de la dirección de su ex partido. Suele comentar Guevara, como síntoma de las elevadas competencias estatutarias, que en el Estatuto de Gernika se atribuyen competencias lacustres al Gobierno vasco; esto, en un país en el que no hay lagos.

Es una pena que la máxima, un millón de veces repetida, de dialogar hasta el amanecer no se cumpla dentro del PNV, no se cumpla dentro del Parlamento vasco, no se cumpla en las relaciones con el Gobierno de España. Mientras tanto, los socialistas se quedan sin partido en Guipúzcoa. Dimiten en cascada concejales elegidos por los ciudadanos vascos para formar parte de ayuntamientos que, en algunos casos, cuentan con mayoría clara del PSE-EE-PSOE. Frente a este dato de la realidad, sin precedentes en la Unión Europea, sin parangón en ningún otro país del mundo democrático, el aparato de los socialistas guipuzcoanos parece, a tenor de las misiva difundida por su secretario de organización, más preocupado por arremeter contra los intelectuales comprometidos en la lucha por las libertades, como Fernando Savater, que en dejar claro que en su territorio hay una sangría de cargos electos que demuestra, de forma empírica, que no hay libertades. No sé, ¿por qué no pone Miguel Ángel Morales, así se llama el secretario, ni la mitad de energía en criticar a los que asesinan a sus compañeros, que la que despliega en vapulear a los intelectuales y otros ciudadanos que apoyan a las víctimas, entre otras, sus propios compañeros?

La política vasca, a tenor de algunas declaraciones y actitudes, camina a horcajadas entre el delirio y la irrealidad: los partidos que ponen las víctimas del terrorismo parece que tienen que autocriticarse por tener en sus filas a los asesinados; el partido mayoritario preconiza el diálogo con todo el mundo, fulmina a un discrepante sin mediar palabra con él y es incapaz de dialogar con la oposición por no reconocer que está en minoría; el PSOE se queda sin concejales en Guipúzcoa, pero al parecer su obsesión es perseguir a los que apoyaron en su día a Nicolás Redondo Terreros, que es un poco socialista, según creo. Menos mal que, mientras sigue engordando el galimatías, la Policía española y la francesa hacen los deberes y ponen en su sitio a los criminales, que sufren una oleada de eficaces detenciones sin precedentes en Francia. A este paso, ETA se va a acabar desde dentro, por propio agotamiento.

Tareas pendientes del centro reformista
AGUSTÍN DOMINGO MORATALLA/PROFESOR DE FILOSOFÍA MORAL Y POLÍTICA UNIVERSIDAD DE VALENCIA El Correo 2 Febrero 2002

Pocas horas después de que la Universidad de Harvard despidiera definitivamente a uno de sus grandes maestros comenzaba en Madrid el XIV congreso del PP. El último adiós a Robert Nozick ha coincidido con el inicio de un debate ideológico dentro del centro-derecha español marcado no sólo por las personas que podían suceder al presidente Aznar, sino por un programa de ideas que se ha llamado centro reformista . Para algunos ideólogos de la izquierda europea no habría sido nada extraño que el equipo de Aznar se hubiera inspirado en las ideas de un conservador libertario como Nozick para poner la mirada en el horizonte del estado mínimo . Tampoco habría extrañado que este equipo se inspirara en la defensa del individuo que siempre ha hecho este teórico del liberalismo más radical.

Si al cauce del centro reformista no acuden los afluentes del liberalismo más libertario ni tampoco los riachuelos del individualismo más conservador, nos vemos obligados a constatar que se está produciendo una evolución importante dentro del panorama político español. Aunque no estén muy definidos sus perfiles, este centrismo se está empezando a clarificar con el juego de las distintas sensibilidades que se dan cita en el PP.

Los cronistas del congreso han interpretado esta clarificación como un triunfo de los cachorros de Becerril frente al grupo que se llamó el clan de Valladolid . Sin embargo, más que un triunfo de la tradición democristiana (o socialcristiana para ser más exactos) que pueden representar los jóvenes-jóvenes de Becerril frente a la tradición liberal de los jóvenes-viejos de Valladolid, se trata del triunfo de unos equipos que quieren establecer lo que los montañeros llaman campamentos-base y puntos de referencia estables con los que no sólo resistir temporales, sino mantener el ascenso.

Una voluntad de hacer equipo que va más allá de las propias filas centristas, porque el presidente Aznar ha lanzado desafíos importantes a dos grupos políticos diferentes: por un lado, a los socialistas para aumentar el poder municipal y, por otro, a los nacionalistas catalanes para que asuman tareas de gobierno en Madrid. Aunque se trata de un desafío con distinto valor para dos contrincantes políticos como son los socialistas y los nacionalistas, se trata también de un desafío inquietante para el propio centro reformista. Inquietante porque supone, primero, una segunda descentralización que confirma el ascenso del municipalismo con la consiguiente revalorización del principio de subsidiariedad; y segundo, un fortalecimiento de las instituciones públicas que deberá realizarse dotando de contenido reflexivo los mimbres emotivos del patriotismo constitucional.

Para que esta inquietud política se traduzca en una verdadera renovación ideológica el PP tiene que hacer frente a tres tareas importantes que aún tiene pendientes. La primera de ellas ha salido a la luz cuando los responsables de la tercera comisión (Pilar del Castillo y Gabriel Elorriaga) se vieron obligados a realizar una enmienda transaccional que permitiera la creación de una comisión de expertos para tratar el tema de la clonación. Este hecho no significa únicamente que el PP está obligado a ofrecer a la sociedad española un juicio ponderado y equilibrado sobre la clonación, sino que está obligado a perfilar con mayor claridad sus posiciones frente a los desafios de la biotecnología en particular y la sociedad de la información en general. La moderación del centro político no se consigue por la abstención o la equidistancia entre el intervencionismo socialista o el positivismo liberal en materias de ciencia y tecnología. Se consigue cuando hay capacidad de análisis y, sobre todo, cuando no hay miedo para discutir con los investigadores sobre los límites de la ciencia y la técnica en la sociedad de la información.

La segunda tarea está marcada por la necesidad de reconciliar los diferentes modelos de ciudadanía democrática con la riqueza cultural de nuestros pueblos. Los mimbres del patriotismo constitucional no pueden construirse dándole la espalda al debate nacionalista donde algunos han situado las identidades culturales. Ahora bien, a diferencia de los nacionalistas de cortos vuelos que plantean las identidades en términos biológicos como si se tratara de especies enjauladas, espacios protegidos o compartimentos estancos, el nuevo centro tiene la obligación de plantear las identidades culturales en términos de narratividad, diálogo y memoria. La mejor forma de potenciar una identidad cultural no es el refugio tribal o el encapsulamiento arqueológico, sino la voluntad de encontrar modelos de ciudadanía diferenciada donde las identidades se compartan, produciéndose lo que en ética política llamamos una fusión de horizontes .

Por último, hay una tercera tarea que este centro reformista tendrá que plantearse en algún momento: mirar de frente al fenómeno religioso. Hasta ahora, el PP creía que su capacidad de conquistar el centro político dependía de las distancias que marcara con los obispos y la Iglesia católica. En este sentido, algunos analistas políticos han mantenido que el PP era más anticlerical que el PSOE en los mejores tiempos de Alfonso Guerra. Pero el problema no está en los obispos, en la conferencia episcopal o en la Iglesia Católica, sino en la capacidad para valorar el lugar que ocupan las tradiciones religiosas en una ética pública moderna. Esto lo han sabido ver todos los partidos políticos europeos modernos, desde el socialismo francés más jacobino hasta el nacionalismo flamenco más liberal, pasando por el nuevo laborismo inglés.

En definitiva, todo un programa de reformas en el que deberán empeñarse los populares no sólo para presentarse sin complejos ante el resto de tradiciones políticas europeas, sino para liderar un proyecto reformista. Un horizonte político donde cuentan más las necesidades de sociedades dinámicas y abiertas que las ambiciones de los partidos. Un horizonte al que apuntaban los críticos de Nozick como John Rawls o incluso Charles Taylor y Michael Walzer cuando reclaman un liberalismo menos individualista y más solidario, es decir, un proyecto político que apuesta por identidades culturales compartidas y, sobre todo, que mantiene el protagonismo de una sociedad abierta.

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