AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 6 Febrero  2002
Buenos, malos y regulares
FERNANDO SAVATER CATEDRÁTICO DE FILOSOFÍA DE LA UNIVERSIDAD COMPLUTENSE El Correo 6 Febrero 2002

El pacto suicida

Luis María ANSON La Razón 6 Febrero 2002

Iztueta acusa al Gobierno de practicar «terrorismo institucional» con la reválida; ni palabra de lo que se enseña en algunas ikastolas

La Razón 6 Febrero 2002

La difícil ambigüedad de CiU

Francisco MARHUENDA La Razón 6 Febrero 2002

Samurai

FÉLIX DE AZÚA El País 6 Febrero 2002

Garzón y el Código Penal

Ramón Villota-Coullaut Libertad Digital 6 Febrero 2002

Garzón también declara ilegales las actividades de Segi y Askatasuna, «sucedáneas» de Haika y Gestoras
MADRID. Nieves Colli ABC 6 Febrero 2002

El Pacto Local
JAVIER PRADERA El País 6 Febrero 2002

Terroristas callejeros destrozan tres cajeros automáticos de San Sebastián y Vitoria
EFE Libertad Digital
6 Febrero 2002

¿Dónde están los cachorros de Elcano, Balboa y Pizarro
INOCENCIO F. ARIAS/EMBAJADOR DE ESPAÑA ANTE LA ONU El Correo
6 Febrero 2002
Buenos, malos y regulares
FERNANDO SAVATER CATEDRÁTICO DE FILOSOFÍA DE LA UNIVERSIDAD COMPLUTENSE El Correo 6 Febrero 2002

Quisiera responder brevemente un par de cosas al artículo de Josu Montalbán (EL CORREO, 3-2-2002) y a una carta sobre el mismo tema aparecida el día anterior, firmada por Miguel Ángel Morales. Sinceramente, en la relectura de mi artículo El triunfo de la jauría no encuentro descrédito ni vilipendio ninguno de los socialistas vascos que no compartieron las tesis de Redondo, como me reprocha Montalbán, sobre todo de los que desde un principio se lo hicieron saber así. Decir que alguien comete un error político no creo que sea descrédito ni vilipendio, sino legítima crítica. En mi artículo, por ejemplo, no insinúo que nadie hubiese llegado «a compromisos personales con los adversarios de su partido», como en cambio hace Montalbán en el suyo respecto a Redondo. Sin embargo digo y repito que me parece un vilipendio la filtración de la reunión de Redondo con Aznar o su saludo a Damborenea, dando a tales intoxicaciones un aire de acoso para desacreditar al secretario. Eso no es juego político, sino simple juego sucio.

Llamar «seguidismo» a la concertación de fuerzas con los demás constitucionalistas ante la propensión anticonstitucional del nacionalismo reinante no sólo es dudoso, sino razonablemente impugnable. Fueron precisamente los socialistas quienes propusieron el pacto antiterrorista, que suscribió el PP. También fueron los socialistas los que habían planteado antes que nadie -el crecimiento electoral del PP es cosa reciente y sobrevenida- los principales temas que constituyeron el eje político de la campaña constitucional en las recientes elecciones: algunos recordamos muy bien, por ejemplo, lo que tan elocuentemente defendía en el Parlamento vasco Fernando Buesa, hasta que lo callaron para siempre. En vista de lo que les pasó a él y a otros, en vista de lo que han testimoniado por escrito personas como Ramón Jáuregui sobre el comportamiento reciente del PNV, calificar de «brutal» a la oposición del PP en Euskadi parece una broma macabra. No sé si, en caso de no haber terrorismo, el PP se aliaría con el PNV para «anular» a los socialistas; en cambio, lo que ya ha ocurrido es una alianza anterior de PSE y PNV, en un momento en que UCD había sido anulada a tiros y el PP era una fuerza política acosada y minoritaria. Sin dudar de la buena intención de ese acercamiento, parece que los resultados no fueron precisamente gloriosos para nadie, sobre todo electoralmente para el propio PSE. Algo habrá que aprender de esa lección histórica.

Aún peor resulta acusar de la crispación en los pueblos a los concejales del PP, por no residir en los lugares en que han sido electos. Esa trashumancia se debe a la costumbre de asesinarlos, cosa que ya ha ocurrido en trece ocasiones. Me resisto a creer que los concejales socialistas que asisten a sus entierros y comparten sus amenazas les reprochan que tomen medidas de precaución. Por cierto, tras el primer asesinato de un concejal socialista en Lasarte llevamos ahora diecisiete abandonos de sus compañeros de partido, justificadamente incómodos por la obligación de llevar escolta a la que otros tuvieron antes que ellos que resignarse. Supongo que nadie irá a acusar a estas personas prudentes de aumentar la crispación en sus respectivas localidades.

Con toda franqueza, creo que el apretón de manos entre Mayor y Redondo no sólo mereció la pena, sino que es una de las más emocionantes muestras de decencia democrática que se han visto desde hace mucho en Euskadi. Supuso un alivio para muchos, el verdadero acuerdo para un comienzo de espacio común anti-violento y anti-excluyente que ojalá hubiéramos podido extender a otros grupos democráticos. Que cada cual valore su responsabilidad en que tal cosa no ocurriera finalmente. Por mi parte, soy de los que sigo confiando en que algo positivo saldrá del congreso del PSE de marzo. Y me hubiera encantado ver a algún socialista en la cumbre de Porto Alegre, por ejemplo, participando en la mesa sobre alternativas de solución al conflicto vasco para que no se oyeran solamente en ese foro internacional las tesis de Batasuna y Javier Madrazo. Hubiera sido una buena ocasión de exponer nuevas ideas, pero por lo visto las trifulcas caseras son más importantes que una expedición tan ambiciosa. Por lo demás, en contra de lo que asegura el señor Morales, nunca he hablado de socialistas malos y buenos, pero aun si lo hubiera hecho no dejaría de ser una muestra de mi congénito optimismo y de mi confianza en el partido. Porque bastante gente a mi alrededor comienza a decir que a los socialistas buenos cada vez es más difícil encontrarlos por ningún lado.

El pacto suicida
Luis María ANSON La Razón 6 Febrero 2002
de la Real Academia Española

Rosa Díez es una socialista con la cabeza en su lugar descanso, de rojo y pálido. Lleva al País Vasco en la matriz y sus razones se escuchan en todos los rincones de España. Ha declarado que «pactar con el PSOE (N.del E.: querrá decir PNV) sería suicida para el PSE». Tiene razón. Ha afirmado que «el nacionalismo es insaciable». Tiene razón. Ha asegurado que «el objetivo nacionalista no es terminar con Eta sino cambiar el marco institucional». Tiene razón.

Arzallus necesita a Eta para recoger las nueces del árbol agitado por los terroristas. Su marioneta Ibarreche precisa de los etarras para decir a los electores pazguatos: «Si con nosotros tenéis terrorismo indiscriminado y violencia de la kale borroka, ¿qué pasaría con un Gobierno del PP y del PSOE? No se podría vivir en el País Vasco de tanto terrorismo como se desencadenaría».

«Los socialistas vascos -ha dicho Rosa Díez con su voz canóniga, sus ojos rurales y su pelo incendiado- durante mucho tiempo y por razones de Estado, creímos que moderar al nacionalismo y acercarle al marco constitucional y a una posición de consenso y de respeto a la pluralidad era nuestra tarea». Pero las cosas han cambiado. Arzallus empezó a engañar a Felipe González al menos desde 1991. Lo que le conviene ahora al País Vasco es un Gobierno de los partidos nacionales, que desbarate tanta utopía, tanta demagogia soberanista.

González y Polanco no tienen razón. Ciertamente el PSOE se colocará al borde del suicidio si pacta con el PNV, tal y como hoy se muestra descarnadamente este partido ante la sociedad española. Rosa Díez sabe muy bien lo que dice. González sabe también lo que dice, claro, pero a pesar de tener el buen gusto de leer todos los días La Razón, se ha instalado estólidamente en la sinrazón.

Iztueta acusa al Gobierno de practicar «terrorismo institucional» con la reválida; ni palabra de lo que se enseña en algunas ikastolas
La Razón
6 Febrero 2002

La consejera vasca de Educación, Ángeles Iztueta, acusó al Gobierno de practicar el «terrorismo institucional» por «imponer» una prueba de reválida para superar el Bachillerato. Al margen de la crítica a una medida aún en debate, hay palabras, como terrorismo, con las que no se puede jugar, y menos en el País Vasco. Aunque, si la consejera insiste, más le valdría que analizara y reflexionara cómo se educa en algunas ikastolas y qué imagen se proyecta a esos alumnos de quienes de verdad practican el terrorismo en España.

La difícil ambigüedad de CiU
Francisco MARHUENDA La Razón 6 Febrero 2002

La federación nacionalista afronta la recta final de una legislatura que ha estado marcada los vertiginosos cambios que se han producido en el escenario político catalán y español. En la política española dejó de ser imprescindible, pero a la vez su dependencia del PP pasó a ser total. Pujol anunciaba su retirada. Mas se convertía en conseller en cap y candidato a la presidencia de la Generalitat. El pistoletazo de salida de la precampaña se producía a pesar de que lo negaran los dirigentes de CiU. La coalición se transformaba en federación y los endémicos enfrentamientos entre CDC y UDC quedaban aparcados. Todo dependerá del resultado de las municipales y las autonómicas.

En lugar de centrarse en administrar este difícil panorama, donde la estabilidad debería ser un valor prioritario, la cúpula nacionalista anda enzarzada en marcar distancias con el PP, lanzar guiños suicidas a ERC e, incluso, al PSC y continúa con sus discursos soberanistas. Es curioso que olviden que las pasadas elecciones se ganaron por la mínima, ya que Maragall consiguió más votos, gracias a su parcial coalición con IC, mientras que Pujol le superó en escaños. Por tanto, no estamos ante un escenario, por más que insistan en lo contrario, que les sea favorable. La única oportunidad que tiene Mas se circunscribe a alargar al máximo la legislatura.
CiU se tiene que plantear la estabilidad. Una opción es continuar con la ambigüedad, lo cual es muy arriesgado ya que el PP se puede cansar y poner en peligro al Govern. No hay ninguna razón por la que tenga que renunciar a su identidad y convertirse en un sumiso aliado al que se le utiliza cuando conviene mientras que el resto del tiempo se le ignora. Lo normal sería que fortaleciera su alianza con los populares, como forma de liderar el progreso social y económico. Finalmente, está ERC que dice que no, pero todos sabemos cuán voluble puede ser si le ofrecen una excusa en la línea soberanista. Me temo que seguirán caminando por la cuerda floja.
Una duda importante es saber que margen tendrá el PP de Cataluña. Hasta el momento nada se hace por fortalecerlo. Su presencia en el Gobierno se circunscribe a un ministro y un secretario de Estado. Lo acertado sería potenciarlo, porque las autonómicas están a la vuelta de la esquina.

Samurai
FÉLIX DE AZÚA El País 6 Febrero 2002

Con una formidable eficacia escénica, en su última revisión de Ubu president, Albert Boadella humaniza al patriarca Pujol hasta convertirlo en un personaje casi entrañable, asqueado por el poder y por su Familia. Sin embargo, a la manera del general Buendía, en los momentos críticos el patriarca sale de su ensoñación y regresa al galope para poner orden en el melonar de sus sucesores. Estas últimas semanas ha sido un auténtico placer volver a oír la voz de piedra pómez del patriarca, acongojando al personal como un profeta de los desiertos calcinados, desmelenado, bronco, veterotestamentario. Sólo le faltaba el trabuco para encarnar una figura mítica y serrana. Sus palabras, dictadas por la desesperación, han sido un regalo para la izquierda verdadera.

El anciano president vino a decir que los ministerios son lugares en donde la 'gentecita' se llena el bolsillo con la excusa del bien público. Y dijo 'genteta', que también puede traducirse por 'gentuza'. Al calificar los ministerios de 'comederos', corroboraba lo que la izquierda verdadera siempre ha denunciado, a saber, que nadie debe creer a los altos cargos de la Administración cuando juran estar sacrificándose por el bien común o por la nación. De eso, nada. Como dice Pujol, están dando de comer a sus secuaces, a quienes les auparon hasta el presupuesto, y a los que, en el futuro, les aseguren un retiro de platino a costa de los trabajadores.

Es admirable que alguien como Pujol, con tantos compromisos económicos y que tan de cerca conoce a sus consejeros y administradores, ose denunciar públicamente y con palabras irrevocables lo que la izquierda verdadera lleva siglos lamentando. Pujol lleva razón, la abyecta utilización de los mecanismos del poder en provecho de las oligarquías locales y nacionales, incluida la Iglesia católica, claro, es lo que destruye a las democracias y las convierte en sórdidas demagogias.

Ahora que la izquierda oficial ya no se distingue de una ONG, o se vende por un plato de lentejas (y un seguro de vida) a los carlistas vascos, la política radical recibe insólitos aliados, hartos de tanta corrupción y fariseísmo. Parece una película de Kurosawa.

Garzón y el Código Penal
Ramón Villota-Coullaut Libertad Digital
6 Febrero 2002

Garzón vuelve a ilegalizar las actividades de organizaciones afines a ETA, y para ello vuelve a utilizar una medida de seguridad -la recogida en el artículo 129 del Código Penal de 1995- con el objeto de impedir que estas asociaciones sigan apoyando a ETA. Con ello, los objetivos prácticos que se consiguen son que el entorno de ETA no se sienta cómodo. Se consigue, por tanto, que ese entorno se vea en la necesidad de crear otras asociaciones para seguir realizando actividades de apoyo a la banda terrorista, lo que, desde un punto de vista positivo, no es poco.

Evidentemente la última palabra en este asunto la tendrá la Audiencia Nacional en el juicio oral, y Garzón es un instructor muy dado a actuar visceralmente, que tiene una idea expansiva -para algunos excesivamente expansiva- de sus funciones y que ejerce según su propio criterio -que muchas veces no es el que la Sala mantiene posteriormente. Pero es que en nuestra jurisdicción penal, las funciones del instructor consisten principalmente en llevar a buen puerto la investigación judicial para que, posteriormente, la Sala resuelva lo que proceda. Y no hay que olvidar que el éxito de los instructores se demuestra en los juicios orales posteriores, cuando su trabajo ya ha finalizado. Es por ello que a Garzón se le critica -en muchas ocasiones con razón- que su interés en los procedimientos que lleva es más dejar su huella personal que realizar un buen trabajo para que otros jueces, los magistrados de la Audiencia Nacional a los que corresponda el caso, finalicen el trabajo que previamente ha realizado el juez instructor.

En cualquier caso, con el Derecho Penal en la mano se puede hacer bien poco sobre las personas jurídicas, al ser este un derecho pensado respecto a las personas físicas; pero esto no se contradice con la especial situación de unas asociaciones que no tienen más finalidad que servir de apoyo a los terroristas. Es ese conglomerado (en donde se integran quienes llevan las armas y quienes no las llevan) el que ha de sentirse incómodo. Además, una cosa es que no se pueda sancionar penalmente a las personas jurídicas -como aduce el PNV-, y otra muy distinta es que determinadas personas físicas utilicen asociaciones como Segi o Askatasuna para apoyar el terrorismo. Pero este punto no lo va a resolver la instrucción del presente procedimiento penal, sino que, de acuerdo con nuestras normas procesales, será el juicio oral posterior el que deba dilucidar la responsabilidad penal de los integrantes de estas asociaciones e incluso la posible ilegalidad de asociaciones como las citadas anteriormente. Por ahora, habremos de contentarnos con que dichas asociaciones no puedan seguir actuando y que sus dirigentes tengas abiertas diligencias penales.

Incluso el propio auto de Garzón menciona que estas asociaciones son sucesoras de otras, con sus actividades ya previamente ilegalizadas, con lo que, además de que se cumple con el legítimo interés judicial de que sus resoluciones anteriores se apliquen (otra cosa sería aceptar un fraude de ley) y se mantienen los criterios del ya indicado artículo 129 del Código Penal. Este precepto, que justamente está pensado para utilizarlo en fase de instrucción, recoge, en su último párrafo, que estas consecuencias accesorias (la ilegalización de la actividades de Segi y Askatasuna, en este caso) están orientadas a prevenir la continuidad en la actividad delictiva.

Veremos si en el juicio las pruebas que aporta Garzón son lo suficientemente sólidas.

Garzón también declara ilegales las actividades de Segi y Askatasuna, «sucedáneas» de Haika y Gestoras
MADRID. Nieves Colli ABC 6 Febrero 2002

Baltasar Garzón declaró ayer ilegales las actividades de las organizaciones Segi y Askatasuna por tratarse de «entidades sucedáneas» de las ya ilegalizadas Haika-Jarrai, la primera, y Gestoras pro Amnistía, la segunda y, por tanto, por ser «parte integrante» de ETA. El juez basa su decisión en dos informes policiales según los cuales existe identidad de personas, estructuras, objetivos y actividades entre Segi y Haika y entre Askatasuna y Gestoras.

El juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón asegura que el cambio de nombre de Haika y Gestoras pro Amnistía es una «operación cosmética» que no puede tener trascendencia para la investigación penal. Así, asegura que «no se investigan unas siglas u otras, sino los hechos delictivos que al amparo de las mismas realizan con sus actividades -a favor del desarrollo del conjunto terrorista y en apoyo del mismo para conseguir la única finalidad común- un conjunto de personas que ahora, después de la declaración de ilicitud de las actividades, pretenden, al amparo de otras siglas, realizar exactamente la misma actividad delictiva que con las anteriores, pretendiendo con ello quebrantar en forma fraudulenta la decisión judicial».

«El hecho de cambiar el nombre de la organización no puede determinar que deje de investigársela o que sus actividades adquieran apariencia de legalidad o pretendan desarrollarse, como de hecho sucede, al margen de la misma», añade Garzón.

Por esta razón, el juez acordó ayer, en sendas resoluciones, ilegalizar las actividades de Segi y de Askatasuna, organizaciones a las que considera, de la misma manera que hizo con Haika y Gestoras pro Amnistía, «parte integrante de la organización terrorista ETA-Ekin».

INFORMES DE LA POLICÍA
El carácter sustitutorio de Segi con respecto a Haika se desprende, asegura el juez, de un informe policial que detalla sus actividades así como numerosa documentación incautada en diferentes registros.

Así, se ha comprobado que Segi tiene una caracterización «idéntica» a la de Haika; que «mantiene una dependencia estructural y funcional respecto de Ekin [«aparato político» de ETA]; que realiza «convocatorias de actos y movilizaciones que suponen graves alteraciones de la normalidad ciudadana con agresiones a los agentes» (por ejemplo, con motivo de la muerte de la etarra Olaia Castresana, convocó una «jornada de lucha» en el curso de la cual se produjeron numerosas acciones de violencia callejera); que difunde comunicados «de contenido coactivo y amenazante»; y que ha seguido «puntualmente» la planificación elaborada por Haika para el año 2001.

En cuanto a Askatasuna, la documentación analizada por la Policía y en poder del juez demuestra que con anterioridad a la ilegalización de las actividades de Gestoras, esta organización había comenzado un «proceso de fusión» con la francesa Koordinaketa precisamente para constituir Askatasuna.

Esta fusión culminaría un proceso (ya iniciado con la fusión de Jarrai y Gazteriak, que dio origen a Haika) cuyo objetivo es «actuar en clave nacional tanto en Francia como en España desarrollando una estrategia global en todo el territorio reivindicado como Euskal Herria». «Uno de los objetivos más esenciales, permanentes y perseguidos con claridad y reiteración por ETA-Ekin», explica Garzón. Askatasuna, «más que sustituir, continúa o es la misma, por sus contenidos, objetivos y fines que aquella a la que sucede».

El Pacto Local
JAVIER PRADERA El País 6 Febrero 2002

La ponencia El Estado del siglo XXI aprobada por el XIV Congreso del PP incluye un epígrafe dedicado a 'la segunda descentralización', entendida como nuevo proyecto de distribución territorial del poder realizada esta vez no en favor de las comunidades autónomas, sino en beneficio de los municipios y las provincias. Los ponentes Pilar del Castillo y Gabriel Elorriaga justifican su propuesta con el argumento de que el espectacular desarrollo del Estado de las autonomías durante las dos últimas décadas no ha tenido un reflejo equivalente en el nivel de la Administración local, que mantiene prácticamente inalterada la configuración legal de su ámbito competencial y el peso relativo de su participación en el gasto público. No existe, a juicio del PP, subordinación jerárquica de los entes locales respecto a las comunidades autónomas: el artículo 137 de la Constitución, que organiza territorialmente el Estado en municipios, provincias y comunidades autónomas, añade que 'todas estas entidades gozan de autonomía para la gestión de sus respectivos intereses'. El reequilibrio debe correr a cargo de las comunidades autónomas mediante el traslado de competencias a los municipios y las provincias.

En su discurso de clausura del XIV Congreso, el presidente del Gobierno y del PP ofreció a los socialistas 'un gran acuerdo entre los dos grandes partidos' para poner en marcha esa segunda descentralización. Cualquiera que fuera su propósito último, la mano tendida a Zapatero por Aznar ha sacudido el avispero de los temores nacionalistas, los agravios de IU y los recelos del PSOE. Los portavoces parlamentarios de CiU y el PNV salieron inmediatamente a escena para descalificar la propuesta popular como una maniobra hostil dirigida contra las autonomías, en general, y las comunidades gobernadas por los nacionalistas catalanes y vascos, en particular. Las torpes presiones del PP para que CiU aceptase la entrada en el Gobierno de Aznar y la aprobación de la Ley de Estabilidad Presupuestaria que impone a las comunidades el déficit cero habían alimentado durante las últimas semanas la irritación de Pujol; el partido de Arzalluz, en cambio, no necesitaba más combustible para calentar motores. El airado rechazo por los nacionalistas de cualquier traspaso de competencias de las autonomías a los municipios ha sido descrito por Jesús Caldera, portavoz parlamentario del PSOE, como una muestra de 'rancio centralismo'.

Sin embargo, tampoco los socialistas han saltado de contento ante la oferta, tal vez hartos de que los populares sigan saqueando -antes fue el patriotismo constitucional- su patrimonio ideológico: el municipalismo siempre ha sido una bandera del PSOE. La propuesta de Aznar llueve sobre la tierra mojada de una mala experiencia pactista: los dos acuerdos suscritos por Zapatero con el Gobierno atraviesan malos momentos. Las sobreactuadas llamadas de atención del secretario general del PP sobre el inminente incumplimiento por los socialistas del Pacto Antiterrorista parecen motivadas por el gusto de provocarlo y no por el deseo de impedirlo. Las irresponsables profecías de Javier Arenas sobre el futuro del PSOE en el País Vasco ignoran que el mero enunciado de esos agoreros pronósticos, difundidos en beneficio de los intereses electorales del PP, puede favorecer su cumplimiento.

Tampoco el Pacto por la Justicia ha disfrutado de una existencia feliz, si bien los socialistas tienen en este caso buena parte de la responsabilidad por la atolondrada mezcla de ingenuidad, oportunismo e incompetencia con que negociaron el acuerdo con el Gobierno. La conformidad dada por el PSOE al sistema de cuotas, que faculta a los partidos para nombrar vocales del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) en función de su represesentación parlamentaria (una fórmula contraria al espíritu de la norma según el propio Tribunal Constitucional), fue agravada por su visto bueno -a la vez candoroso y clientelista- a los casilleros en blanco, rellenados por cada formación a su entero capricho. La entregada aceptación por los socialistas de Francisco Hernando -un beligerante y sectario servidor del Gobierno- como presidente del CGPJ sirvió de remate a su patética y desastrosa negociación.

Terroristas callejeros destrozan tres cajeros automáticos de San Sebastián y Vitoria
Los radicales han vuelto a salir a las calles del País Vasco para provocar destrozos coincidiendo con la decisión del juez Baltasar Garzón de declarar ilegales las actividades de Askatasuna y Seguí por considerarlas parte de ETA.

EFE Libertad Digital
6 Febrero 2002

Los terroristas callejeros han prendido, en la madrugada de este miércoles, tres cajeros automáticos de entidades bancarias de San Sebastián y Vitoria que han resultado totalmente quemados.

El primer ataque se perpetró poco antes de las doce y media de la noche en dos cajeros de la Kutxa ubicados en la Avenida Madrid, de la capital guipuzcoana, cuando los desconocidos rociaron estas dependencias con líquido inflamable y las prendieron fuego. En Vitoria, la acción de los proetarras tuvo lugar poco después de las dos y media de la madrugada en el cajero de la sucursal de la Caja Laboral situada en la Avenida de Gazteiz. Los atacantes también vertieron líquido inflamable y posteriormente le prendieron fuego. En ninguno de los casos se han practicado detenciones.

Incidentes en San Sebastián
Estos no han sido los únicos incidentes. Efectivos antidisturbios de la Policía Autónoma vasca tuvieron que dispersar a varias decenas de personas que se habían manifestado en San Sebastián y que estaban causando diversos desperfectos en un autobús. La manifestación, que no había sido comunicada al citado departamento, dio comienzo sobre las nueve y veinte de la noche en la parte vieja de la capital guipuzcoana, sin que las citadas fuentes señalasen las reivindicaciones de sus integrantes.

A lo largo de la misma los manifestantes cortaron la Avenida de la Libertad, colocaron en la calzada varios contenedores y se cruzó un autobús de la compañía del Tranvía en el Boulevard, al que atacaron arrojándole varias sillas y mesas de un establecimiento cercano, lo que originó la rotura de varios de sus cristales. Patrullas antidisturbios de la Ertzaintza procedieron a la dispersión de los participantes en estos actos aunque no practicaron detención alguna.

¿Dónde están los cachorros de Elcano, Balboa y Pizarro?
INOCENCIO F. ARIAS/EMBAJADOR DE ESPAÑA ANTE LA ONU El Correo 6 Febrero 2002

El inimitable Woody Allen comentaba hace semanas: «Amo enormemente Nueva York, pero voy a tener que mudarme de ciudad. No hablo español». Lo que parece una ocurrencia de un artista prolífico en ellas («Mis padres se percataron de que me habían raptado y actuaron con celeridad: alquilaron mi cuarto») no lo es del todo en esta ocasión. La ciudad de los rascacielos es una urbe crecientemente hispanoparlante y los que allí residimos percibimos que la lengua castellana progresa arrolladoramente en oficinas, comercios, restaurantes... Aunque es imposible que la capital del mundo contenga el número de hispanos que aseguran los representantes de las diversas comunidades de esa etnia -si uno suma las cifras alegadas de salvadoreños, dominicanos, portorriqueños, mejicanos... resultaría que no habría un solo sajón o asiático en todo Manhattan, Queens o el Bronx-, no es exagerado afirmar que uno de cada cuatro neoyorquinos habla español.

Los porcentajes de Nueva York, Miami, California, Tejas o Illinois, aun siendo los Estados más poblados y los que deciden las elecciones, no son representativos de todo el país, pero no cabe duda de que nuestro idioma progresa aceleradamente en el país líder del mundo. La causa principal es que, por primera vez en la historia, los hispanos son la minoría más importante de Estados Unidos, son ya más numerosos que los negros. Y tienen más vástagos, lo que acrecienta su presencia. De otro lado, porque las relaciones con Méjico, destino turístico privilegiado, con Centroamerica, con Chile... impulsan el estudio del castellano. Y ahí entramos nosotros, el licenciado de Murcia o de Granada, la joven profesora de Bilbao, Badajoz o Tenerife.

Estados Unidos tiene un enorme déficit de profesores de español y de alguna otra materia. Los procedentes de España, ¿sorpresa?, tienen una enorme aceptación en los Estados que tienen programas de expansión de la enseñanza en castellano. Sin embargo, qué curioso, España, a pesar de los esfuerzos de nuestras instancias educativas, no cubre ni de cerca la oferta estadounidense. Nos quedamos cortos año tras año. No hay excesivos aspirantes a trabajar en Estados Unidos.

¿Qué fue de los hijos de Elcano, de Balboa, de Pizarro, de Benálcazar, de Fray Junípero Serra? ¿Dónde está el espíritu aventurero de antaño de nuestros compatriotas? No lo reconozco. ¿Es preciso, para dar el salto a Estados Unidos, tener que hacer las Américas ? ¿No resulta atractivo, con unos emolumentos dignos, holgaditos en la mayor parte de los Estados, más ajustados en Nueva York, el hacer no las Américas económicamente, sino la América que dirige incontestablemente el mundo, conocer otra sociedad, otras gentes, perfeccionar el inglés y enriquecerse, en definitiva, humanamente? ¿Qué está pasando, tío? No sé si está aún extendido en nuestros pagos ese cliché simplísticamente descalificatorio, tan enraizado otrora en nosotros, que ve a los estadounidenses como ignorantes, matones, que no saben comer ni divertirse, con ese Bush manazas de presidente...

Resultaría de interés, en todo caso, conocer por qué muchos españoles se han hecho tan muelles, tan apegados a su peña, a su movida, a su equipo de fútbol. Qué les hace despreciar unas remuneraciones -de entre 6 y 9 millones de pesetas- aceptables y en un entorno en el que la seguridad, la libertad, el confort son similares a los de su tierra. Cada año se convocan unas 600 plazas en los 23 Estados que quieren profesores españoles. Raramente se llenan. La demanda aumenta. Serán 800 este año. Buena parte de los que vienen, dos, tres años, cuando regresan a España siguen en la enseñanza. Otros han adquirido una experiencia no despreciable que les abre, además, las puertas de otras profesiones. Las instancias se envían estos días. ¿Vendrán, no vendrán? ¿Nos arrugamos de nuevo? ¿Qué está pasando, tío?

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