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Recortes de Prensa     Lunes 11 Febrero  2002
La conexión narcoterrorista
Editorial La Razón 11 Febrero 2002

El PNV y la Ertzaintza
Editorial ABC 11 Febrero 2002

Odiar la historia
Antonio GARCÍA TREVIJANO La Razón 11 Febrero 2002

Castelao y Arzallus
Pío Moa Libertad Digital 11 Febrero 2002

«Estado» policial
Miguel Ángel RODRÍGUEZ .- La Razón 11 Febrero 2002

La izquierda débil
Ignacio SÁNCHEZ CÁMARA ABC 11 Febrero 2002

Los rentables efectos del error
Pablo PLANAS ABC 11 Febrero 2002

Francia merma la capacidad operativa de ETA con el arresto de 24 terroristas desde el 11-S
MADRID. D. M. / J. P. ABC 11 Febrero 2002

Mayor califica a Arzalluz de «maestro de la calumnia y la maledicencia»
BILBAO. M. A. ABC 11 Febrero 2002



La conexión narcoterrorista
Editorial La Razón 11 Febrero 2002

Un régimen sangriento y dictatorial como el de Fidel Castro en Cuba es sin duda un refugio cómodo para quienes asesinan, secuestran o extorsionan. Por eso los asesinos etarras han encontrado en la isla-prisión donde Castro hace y deshace a su antojo, un seguro refugio dónde vivir a salvo del derecho internacional y contar con el apoyo imprescindible de la policía secreta del dictador para planear nuevos atentados y cuantas operaciones les encomienden los jefes de su mafia.

Nada puede extrañar la protección castrista a los criminales de la banda. Comparten con Castro la misma base ideológica marxista y han sido mano de obra de algunos de los proyectos «internacionalistas» del tirano caribeño para «exportar la revolución» por Iberoamérica. Se supo de su presencia junto a los duros del sandinismo en la guerra civil de Nicaragua y en la de El Salvador, y se ha vuelto a detectar su sangrienta influencia en las guerrillas que hoy desangran a Colombia. La situación geográfica de Cuba permite igualmente a los pistoleros etarras moverse con libertad por todo el Caribe y mantener una red de contactos en los países de la zona, en donde han hallado en Venezuela otro magnífico refugio. Aunque hoy el régimen de Chávez, a pesar de contar con la ayuda de un fuerte contingente de «asesores» cubanos, sufre una dura contestación desde todos los sectores sociales del país, que reclaman perdidas libertades, y es de temer que adopte alguna estratagema dictatorial para reforzar su poder. Eso mismo sospecha su ex aliado político, el alcalde de Caracas, Alfredo Peña, quien cree que el presidente manipula al ejército para dar un auto-golpe de estado.
Castro comparte con Chávez una clara sintonía revolucionaria; coinciden en sus «amistades peligrosas» con gentes como Gadafi, amparan a los asesinos de Eta y, además, se prueba ahora que apoyan a los grupos guerrilleros marxistas colombianos. Comparten, por último, un curioso interés por la situación personal de «Carlos, el Chacal», el terrorista internacional de origen venezolano que cumple en Francia condena por sus crímenes.

Ésta ha sido una situación que comienza a alterarse por la reacción mundial contra el terrorismo tras los atentados del 11 de septiembre, que han abierto algunos ojos. Sólo ahora se ha tenido en cuenta en los Estados Unidos la importancia de la acogida de criminales etarras en Cuba. Las declaraciones ante un Comité del Senado de los EE UU del responsable de Inteligencia del Departamento de Estado, Carl Ford, que expuso con claridad que Castro mantiene en su isla a 20 etarras, que apoyan a los terroristas colombianos, son el primer indicio de que las cosas pueden cambiar y de que Fidel Castro, a pesar de sus últimas manifestaciones en contra el terrorismo internacional, temerosos de una reacción de su viejo enemigo, puede poner sus barbas a remojar por su apoyo a Eta.

El PNV y la Ertzaintza
Editorial ABC 11 Febrero 2002

El Gobierno de Ibarretxe ha encontrado un filón en las discrepancias técnicas con el Ministerio del Interior sobre el aumento de la plantilla de la Ertzaintza. Enmarañados los argumentos en la más pura demagogia, el PP tiene ahora la culpa de la inseguridad en el País Vasco, y la familia de Mayor Oreja intereses en empresas de seguridad privada, lo que a juicio de Arzalluz, quien profirió la calumnia, constituye la prueba del nueve del carácter torticero de la negativa gubernamental.

El apoyo del PSE al PNV, desdibujado el socialismo vasco por una grave crisis interna, se ha sumado a esa estrategia de los nacionalistas para configurar un frente en el que la realidad queda en suspenso en favor de una entelequia que atribuye al Gobierno de España plena responsabilidad en la inseguridad en el País Vasco mientras que libra al Ejecutivo de Ibarretxe de cualquier competencia sobre el asunto, pese a que le asisten todas las competencias y, por tanto, la única responsabilidad en la materia. Nada se ha dicho, además, de la colaboración gubernamental al compartir al 50 por ciento los gastos originados por la protección a cientos de cargos públicos. Nada se dice tampoco del sesgo partidista de la dirección de la Ertzaintza. Nada tampoco sobre la pasividad con la que el PNV considera los llamamientos a la violencia callejera. Nada de la impunidad de la que gozan los violentos, ni de las críticas de Arzalluz y otros dirigentes nacionalistas a la actividad judicial para cercenar los brazos políticos cada vez más armados de ETA en las calles del País Vasco. Menos todavía sobre la insensibilidad con la que desde el mundo nacionalista se ven sucesos como el quinto ataque de los «jóvenes cachorros» de ETA a la academia del diputado general de Álava, el popular Ramón Rabanera. Por no hablar de las dimisiones en cascada de concejales del PSE y del PP, hartos de la insolidaridad, cansados de llevar la sombra de un escolta en la espalda, hastiados de tanta violencia y sumergidos en un ambiente irrespirable para quienes se han metido en política y no son nacionalistas.

Bajo estas condiciones, responsabilizar al Gobierno de la inseguridad en el País Vasco por no aprobar una medida más estética que práctica (¿cuánto podría tardar la Policía Autonómica vasca en integrar a doscientos agentes que han de pasar unas mínimas pruebas de selección?) es casi tanto como atribuir el próximo atentado a la supuesta pasividad de una Administración en vez de a sus autores materiales, práctica por otro lado muy habitual en la dialéctica del PNV. La mala noticia es que el PSE está de acuerdo con esa tesis. La buena, que desde el 11-S Francia ha detenido a más de veinte etarras.

Odiar la historia
Antonio GARCÍA TREVIJANO La Razón 11 Febrero 2002

La ignorancia del pasado permuta el odio que pudieron sentir entre sí los españoles de otros tiempos por el odio a las lecciones que ese pasado podría darnos. Para hacernos creer que esta Monarquía no deriva del franquismo, la transición clausuró a cal y canto las escuelas de historia y abrió de par en par la oficina de las identidades nacionales. Todo apátrida sueña con un carnet de identidad. Y la transición de los apátridas de la dictadura a los patriotas de la Monarquía de Franco los repartió a barullo. Cada región, como riqueza recién adquirida en busca de hidalguía familiar, tuvo que fantasear su historia particular y llenarla de pendones contra el de Castilla.

España, un barbecho histórico de barbarie y llanto que de repente se hizo de mal gusto recordar, conquista su novísima identidad con una carta constitucional otorgada por poderes sin pasado a ciudadanos huérfanos de memoria y familia. Y como en conciencia infantil sin pretérito, nace sin historia ni futuro la maravilla alemana del patriotismo constitucional. Hasta la Rioja viene a esta Nueva España con el pan autonómico bajo el brazo de su nueva identidad.

Ya nada deriva de lo anterior. Ni las fortunas, ni los poderes, ni los credos, ni los amores, ni las amistades, ni la sabiduría de la vida, ni la literatura, ni la inteligencia, ni los sentimientos, ni la educación, ni la experiencia. Como si fueran creaciones ex nihilo, las naciones se hacen y construyen a voluntad. Y en aquel barbecho de parideras y cementerios para españoles que había sido España durante cinco siglos, florecen en una fría mañana de consenso monárquico dieciséis territorios oligárquicos y dieciséis ideas de la nación como proyectos de la voluntad de poder.

La perspectiva histórica deja de interesar cuando la experiencia del presente es completa como en niño feliz. Pues la mente no discrimina las fases antecedentes de una acción en la que compromete su vida con el entusiasmo de la ignorancia. La historia es su enemiga, en el mismo sentido en que los jueces lo son de los criminales. Y las nacionalidades se sublevan contra la prevaricación de los historiadores eruditos. Si no pueden suprimir la asignatura, la sustituyen con textos y clases de leyendas mitológicas. Mientras los antiguos profesores, acobardados y amenazados por las fantasías de los nuevos, cambian la objetividad en la narración de los hechos históricos por la neutralidad ante su valor como experiencia. En el mejor de los casos, consiguen estudiar y enseñar el pasado como un objeto muerto, como una ruina que aún humea en algún rescoldo paisano, en lugar de verlo vivo y exigente como autoridad cultural y como lección de la vida.

En el entendimiento de nuestros padres, la vida nacional del mundo estaba determinada por la historia. Los actores cambiaban. Sus obras permanecían. Los sistemas políticos se sucedían. La nación quedaba. Las ideas, las personas y las sociedades mudaban. Pero el territorio, la población y el Estado conservaban su identidad nacional. Eran menos estudiosos de las derivaciones recientes de donde procedían porque eran más conscientes de las identidades históricas donde se anclaban.

Las protestas contra la reforma de la enseñanza son, cuando menos, oscuras. Todo proyecto de cambio, dada la naturaleza incierta de la educación, siempre será mejorable. Y este Gobierno no ha dado pruebas de tener una calidad humanista que pueda equipararse a la de su empeño en liberalizar y ampliar los mercados económicos, y en reducir el de las mercaderías políticas al solo comercio o consenso entre los dos partidos centrales. El proyecto pretende uniformar la enseñanza de historia. Decente propósito que servirá de poco si el pasado sigue enseñándose como objeto muerto sin relación al presente y no como lección que la vida no puede olvidar sin perderse.

Castelao y Arzallus
Pío Moa Libertad Digital 11 Febrero 2002

Arzallus, el pícaro bocazas de las nueces y el errehache, uno de los principales responsables de la quiebra de las libertades en Vasconia, ha tenido el pésimo gusto y la fundamental hipocresía -es su seña de identidad más propia- de presidir en Vizcaya un homenaje a Castelao, uno de los fundadores del nacionalismo gallego.

Desde luego, Castelao soltó una buena colección de memeces indiscutibles, quiero decir, de esas que se notan a la primera, sin necesidad de más reflexión, y cultivó una típica sensiblonería, lastimera y lloriqueante. Natural, siendo nacionalista. También promovió aquello de "Galiza", horrible palabro que recuerda a robaliza o a paliza, supuesta galleguización del tan eufónico Galicia. Intelectualmente no rayó a gran altura, aunque ningún líder de los nacionalismos periféricos españoles le sacó en ello ventaja. De ideas en el fondo derechistas, cometió el enorme error, entre otros, de dejarse conducir al Frente Popular, donde su papel resultó mas bien patético. Pero, en definitiva, era más galleguista que nacionalista, era, en rigor, partidario de España, y sólo reservaba la eventualidad de una separación gallega para el caso, un tanto improbable, de que resucitaran los a su entender nefastos Reyes Católicos. Además, no era mal artista y, sobre todo, era un hombre honrado y una buena persona, cosas todas ellas que no pueden decirse de gente como Arana o Arzallus. ¿Qué pinta este sujeto homenajeando al buen y sensible galleguista?

Me duele que los gallegos de Vizcaya hayan aceptado a un representante de todo lo que ellos debieran detestar: una ideología racista aspirante a romper la amistad y la armonía tradicionales entre los vascos y los demás españoles, que considera a los gallegos, en calidad de maketos, poco por encima del gorila, y planea convertirlos en extranjeros en el País Vasco. La presencia de un personaje así, enemigo radical de la libertad, y amigo retorcido y justificador de los héroes del tiro en la nuca, de cuyas "hombradas" espera sacar algún rédito político, transforma el homenaje en una sucia burla, en una ofensa deliberada.

En Galicia existen admiradores e imitadores del nacionalismo vasco, tanto en su versión peneúvica como en la batasúnica, ya han realizado algunas fechorías, y no me extrañaría que, en el vacío intelectual y moral de la juventud de hoy, esas tendencias cundieran y empeoraran. También es posible que un adecuado tratamiento del nacionalismo termine por relegar todas estas cosas al recuerdo de una pesadilla. Seguro que a Castelao le encantaría.

«Estado» policial
Miguel Ángel RODRÍGUEZ .- La Razón 11 Febrero 2002

El gobierno de la ultraderecha vasca ya ha conseguido que su región pase a ser un «estado»... Policial. Quieren más ertzaintzas porque dicen que la gente tiene miedo. No se sabe si lo suyo es diseñar una Policía Autónoma eficaz o formar un ejército, pero ya han conseguido rebasar la línea que separa la normalidad del caos: claro que la gente tiene miedo, pero por su nefasta política nacionalista.

El ultraderechista Arzalluz, además de hablar de Patria y Raza, ahora habla de Policía. Todas las características de la ultraderecha, apoyada en este caso por el partido socialista, a quien se le daba muy bien estar al tanto de los gastos de la Seguridad del Estado. Y para qué quieren ellos un estado policial si los mismos sindicatos se quejan de la ineficacia del Cuerpo. La solución es muy sencilla. Si el gobierno vasco nos sorprendiera cada día con una actuación brillante contra los terroristas y quienes les apoyan, seguro que la sociedad española estaría de acuerdo en dotarles con más efectivos.

Su problema es que de cada acto vandálico que se comete a la semana, no se conoce un solo detenido. La ultraderecha necesita armas para sentirse fuerte, uniformes negros y botas de militar para dar patadas. Ahí está Arzalluz pidiendo más. Luego no se sabe si habrá algún ciudadano que se presente a la convocatoria, porque ya ha dicho que tienen la sensación de que más que «servidores» de la Ley lo que hacen es «servir» como blancos de Eta, la misma organización que tiene escrito que a Arzalluz, ni tocarle ¿Por qué será? Y el PSOE entra en el juego. Están tan a la deriva que apoyan igual a los del «sindikáto de hestúdiantes»que a la ultraderecha vasca con tal de criticar al Gobierno. Será por eso que Polanco cree que es difícil que Zapatero gane. Eso sí que fue un tortazo.

La izquierda débil
Por Ignacio SÁNCHEZ CÁMARA ABC 11 Febrero 2002

La expresión no ha sido acuñada desde las profundidades de ninguna caverna ni desde la confortable calidez de algún pesebre. El socialista Nicolás Redondo Terreros, en un discurso pronunciado en un homenaje que le ha sido brindado el viernes en San Sebastián, ha atribuido a la izquierda «débil» que el PNV se eternice en el poder. Además advirtió que un cambio en la estrategia del socialismo vasco podría costarle el alejamiento de su electorado. Y, lo que es peor, añado, el incumplimiento de un deber cívico y patriótico y el abandono de la causa de la vertebración nacional. La advertencia y los recelos de Redondo están de sobra justificados, sin necesidad de recurrir a las razones que le hayan podido conducir al abandono forzoso, o, al menos, inducido, de la secretaría general del PSE. Por si cabía albergar alguna duda, el partido apoya ahora las exigencias de Ibarretxe sobre la representación del Gobierno vasco en las instituciones de la Unión Europea y sobre la ampliación de la Policía autónoma vasca.

Nada es más natural en las democracias que el hecho de que la oposición pretenda desbancar al Gobierno y ocupar su lugar. Es igualmente natural que la izquierda se oponga a las políticas de la derecha y ésta a las de aquélla, mas no es juicioso llevar esa legítima oposición hasta el extremo de censurar lo que es justo o beneficioso para el interés general, a menos que uno quiera labrarse su propio descrédito y merecer el desdén de los electores. Por lo tanto, es normal que el PSOE quiera arrebatar el poder al PP o, como les gusta decir, «a la derecha». Por eso sorprende que no pongan la misma diligencia en Madrid que en Vitoria. Bien es verdad que en Madrid tampoco les ruedan las cosas muy a su favor. Porque si Aznar representa a la derecha, Arzalluz e Ibarretxe, aún más, y encima con algunos rasgos totalitarios y xenófobos. Entonces, ¿por qué este selectivo doble rasero que apuntala a una derecha mientras intenta desequilibrar y hacer caer a la otra? ¿Acaso lo primero forma parte de una estrategia al servicio de lo segundo? A todo esto hay que añadir que esta estrategia afecta a algo que debería quedar al margen del enfrentamiento legítimo entre el Gobierno y la oposición: la defensa de la unidad de España, la lucha contra el terrorismo y la lealtad a la Constitución.

Es mucho lo que está en juego en el próximo congreso de los socialistas vascos. Está en juego si España tendrá dos grandes partidos nacionales y vertebradores o sólo uno. Aunque la estrategia de Redondo beneficiara electoralmente al PP, constituiría una inmensa irresponsabilidad histórica anteponer el interés partidista de derrotar al Gobierno, por la vía del aislamiento y sin excluir extravagantes alianzas, al superior interés nacional. Por otra parte, ya se ha visto el resultado que ha dado la alianza entre nacionalistas y socialistas vascos y a quién ha beneficiado. Se ve que algunos piensan que reincidir es de sabios. Debe de ser España algo muy fuerte y grande, formidable, creo que dijo el honorable, cuando ha sido capaz de soportar tanto a lo largo de su historia. Por soportar, ha soportado con éxito incluso hasta a los propios españoles.

Los rentables efectos del error
Por Pablo PLANAS ABC 11 Febrero 2002

La perseverancia del PNV en sus errores no es la causa de que tan sólo en un par de semanas el escenario para el nacionalismo vasco haya cambiado radicalmente. Los apoyos de CiU y, sobre todo del PSE, son fruto de las lógicas internas de la inmadurez de los nacionalistas catalanes, incapaces, por el momento, de asumir el reto de la gobernabilidad de España, y del acomplejamiento de un sector del socialismo vasco, que ha interiorizado la idea de que sólo son vascos buenos los buenos nacionalistas. Pero estos detalles son menores para el PNV, que encuentra, en una carambola casi imposible, con quien compartir su tesis de que la culpa de todo es de un Gobierno inflexible, afiebrado por su mayoría, homogeneizador, insensible a las diferencias y partidario de una especie de achicoria para todos en materia autonómica.

La perseverancia es una cualidad positiva que Arzalluz atesora a granel para dedicarla a fines tales como negarse a reconocer que la realidad en el País Vasco pasa en todos los órdenes por el chantaje permanente de ETA, un chantaje que opera con las pistolas y el «titadyne» en el «frente español» y la amenaza velada (listas, alusiones, miradas y a veces hasta una cierta complicidad) en el «frente interno». Esa incapacidad para comprender la verdadera dimensión de la realidad, esa afinidad de fines, ese paciente y desesperante ejercicio de ceguera e hipocresía ha sido premiado ahora con dos apoyos que no pueden ser tenidos en cuenta más que como estrategias puntuales. A medio plazo, Pujol, un político de perserverancia más cualificada y su sucesor, Artur Mas, deberán retornar a la actitud de ignorancia que han manifestado respecto al PNV en los últimos meses. A medida que se aproximen las elecciones autonómicas catalanas, CiU adoptará la moderación que ha sido la clave de su permanencia en el poder para, luego, volver a su sistema habitual, para el que se ha adoptado el término de ducha escocesa (la combinación, a veces hasta terapéutica, de chorros de agua fría y caliente). En cuanto a los socialistas vascos, es obvio que la actitud de las bases, de los concejales que resisten en sus puestos en unas condiciones asfixiantes y la más que previsible merma de expectativas electorales les conducirá de nuevo, sin Redondo, eso sí, a su posición natural en el escenario político vasco. Pero mientras eso no ocurra, el PNV habrá ganado un tiempo precioso para eludir la tarea de desenmarañar el nudo del miedo. Hay responsabilidades por omisión.

Francia merma la capacidad operativa de ETA con el arresto de 24 terroristas desde el 11-S
MADRID. D. M. / J. P. ABC 11 Febrero 2002

En apenas seis meses la Policía francesa, en colaboración con las Fuerzas de Seguridad de España, ha asestado duros golpes a los aparatos «logístico», «político», de «adiestramiento» y «taldes de reserva», todos ellos clave en la actividad terrorista, al tiempo que ha desmantelado varias bases desde donde se preparaban atentados. En los más de cuarenta años de existencia, nunca la banda había recibido en el país vecino tantos reveses en tan poco tiempo.

ETA, según expertos antiterroristas, «tiene prisa» porque quiere lanzar una fuerte ofensiva coincidiendo con la presidencia española de la UE y, además, para aparentar una posición de fuerza a fin de arrancar al PNV una reedición del pacto de Estella. Esa precipitación se ve reflejada en el hecho, por ejemplo, de que la banda diera la orden de pasar a España formando nuevos «comandos» a Ainhoa Barbarín y Xabier Zabalo cuando apenas unas semanas antes habían huido a Francia. «ETA tiene mucha prisa -precisan estos medios-, pero aún así las Fuerzas de Seguridad de España y Francia están llevando la iniciativa, como lo demuestra la última operación en la que se ha frustrado el paso a España de dos «comandos»».

ASUMIR EL PROBLEMA COMO PROPIO
En este escenario ha sido clave la postura de las autoridades francesas que parecen haber pasado decididamente de una mentalidad de cooperar con un país vecino a otra en la que se asume el problema de ETA como propio, en el marco de la Unión Europea. De hecho, en los últimos meses han sido varios los enfrentamientos de etarras con gendarmes galos. En este contexto, la estrategia de la «kale borroka» ha cobrado este año un nuevo impulso en territorio francés especialmente contra la Gendarmería en un momento en que este Cuerpo ha alcanzado un mayor protagonismo en la lucha antiterrorista. A las autoridades de París les preocupa que, como en España, la violencia callejera se convierta en «escuela de prácticas» para futuros etarras. De hecho, cada vez es mayor la implicación de ciudadanos franceses en la dirección de ETA. Las últimas operaciones han puesto al descubierto los papeles claves que realizaban Didier Aguerre y Laurentza Beyrie en «logística» e «infraestructura». En el terreno de las medidas prácticas ha resultado trascendental la puesta en funcionamiento de las brigadas conjuntas de agentes operativos de ambos países.

El último semestre está siendo para ETA en Francia el más negro de su historia y ésto repercute favorablemente en España. En apenas medio año la banda ha sufrido importantes reveses en sus aparatos clave. El más castigado ha sido el «logístico». El 23 de septiembre fue capturado su cabecilla, Asier Oyarzábal, «Baltza», y sus «lugartenientes» Oihane Errazquin, «Brujilla»; Dolores López Resina, «Lola»; Alberto Illundain, «Mollejas», y el francés Didier Aguerre. La operación tuvo una importancia añadida ya que se frustró el plan de ETA para aprovisionarse de más dinamita.

El 7 de octubre era capturado el número dos del «aparato político», Vicente Barandiarán, «Willy», uno de los interlocutores de ETA en los contactos con el Gobierno durante el fiasco de la tregua. De las investigaciones abiertas entonces se desprende que Miguel Albizu Iriarte, «Mikel Antza», ha trasladado al menos una parte de su «oficina política» a Bélgica ante el acoso francés. El 3 de diciembre la Policía gala ponía fin a las andanzas del jefe de las Gestoras pro Amnistía Juan María Olano.

La detención, el pasado 6 de diciembre, de Iñaki Lizundia, Nerea Garaizar y Gabriel Sáez supuso un duro golpe a la «reserva» de ETA ya que se sospecha que iban a pasar en breve a España. De hecho, los dos primeros acababan de recibir un cursillo sobre el manejo de armas y explosivos. Días antes habían sido capturados otros tres pistoleros en sendas operaciones.

Especial trascendencia tuvo, con todo, el desmantelamiento del «aparato de adiestramiento», el pasado 12 de diciembre, con la detención de Juan Ramón Karasatorre y José Ramón Lete, que en los últimos cinco años fueron los «instructores» de varias decenas de nuevos pistoleros. La operación cobró más importancia si cabe con la captura de Laurentza Beyrie, que ha permitido, días después, el desmantelamiento de bases terroristas en Pau y Toulouse que ocultaban un amplio arsenal, uno de los talleres en los que la banda confeccionaba coches bomba y nuevos artilugios para camuflar artefactos, además de documentación extremadamente valiosa sobre sus siniestros planes.

El año 2002 comenzó con nuevos éxitos y, así, el 23 de enero fue arrestado Alberto Rey Domerq, que también en breve iba a pasar a España. Entre la documentación que portaba había datos sobre el alcantarillado que rodea el Ayuntamiento de San Sebastián. Por último, las brigadas conjuntas de Francia y España daban el 31 de enero el golpe más importante contra los «taldes de reserva» al detener a dos de sus responsables, Jesús María Martín Hernando y Ángel María Cruz Arróspide, así como a Josu Ordóñez, Ainhoa Barbarín, Xabier Zabalo y Mikel Urkía que iban a cruzar la frontera para integrar dos nuevos «comandos».

ESTADO DE ALERTA
La Policía está convencida de que estas operaciones han abierto diferentes vías de investigación para seguir combatiendo a ETA. Sin embargo, Interior se mantiene en estado de alerta ya que está convencido de que la banda, que conserva capacidad operativa, va a intentar cometer atentados de especial envergadura y, en este sentido, no descarta que esté planeando un secuestro con móviles económicos y para presionar al Gobierno.

Mayor califica a Arzalluz de «maestro de la calumnia y la maledicencia»
BILBAO. M. A. ABC 11 Febrero 2002

El presidente del Grupo Popular en el Parlamento vasco, Jaime Mayor Oreja, respondió ayer a las acusaciones hechas por Xabier Arzalluz, quien insinuó que el Ministerio del Interior se opone a ampliar la plantilla de la Ertzaintza porque familiares de Mayor tienen intereses comerciales en empresas de seguridad privada. Mayor respondió diciendo que «el presidente del PNV confirma sus dotes para la calumnia y la maledicencia, en las que indudablemente es un gran y avezado maestro».

«El presidente del PNV se refiere a mis intereses particulares y familiares en el ámbito de la seguridad privada y yo le digo que no he tenido nunca un interés, una acción, en una compañía de seguridad», señaló Mayor Oreja, quien considera que Arzalluz «es un cobarde maledicente, un cobarde que no se atreve a debatir con nadie, como se demostró en las últimas elecciones autonómicas, un cobarde que no se atreverá a llevar estas acusaciones a ningún sitio, no se atreverá a concretarlas porque simplemente, son un puro y absoluto invento».

Mayor Oreja aseguró que «esta falsedad nació de ETA, en particular de Pepe Rei y de la revista Ardi Beltza. Una vez más ETA y el PNV convergen y la máquina de la maledicencia que es Ardi Beltza tiene esta vez un portavoz tan singular como Arzalluz». Mayor le animó a «concretar de una vez sus acusaciones para que los vascos vean la auténtica calaña de quién preside el PNV».

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