AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 13 Febrero  2002
Limpieza étnica a plazos
Edurne URIARTE, profesora de Ciencia Política de la UPV ABC 13 Febrero 2002

La dictadura del miedo

Edurne Uriarte Libertad Digital 13 Febrero 2002

¿Universidad del País Vasco
EDITORIAL Libertad Digital 13 Febrero 2002

La endogamia del miedo
Editorial ABC 13 Febrero 2002

Uriarte y Llera, víctimas del nacionalismo

Impresiones El Mundo 13 Febrero 2002

La limpieza étnica en la Universidad
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 13 Febrero 2002

ETA intelectual
FRANCISCO UMBRAL El Mundo 13 Febrero 2002

El catedrático Llera denuncia una «campaña de linchamiento» del entorno radical vasco
El Mundo 13 Febrero 2002

«Hemos sido objeto de una persecución política desde el nacionalismo radical»

MADRID. Mariano Calleja ABC 13 Febrero 2002

El rector de la UPV admite que hubo presiones para despojar a Edurne Uriarte de su cátedra
BILBAO. M. Alonso ABC 13 Febrero 2002

Catedráticos de la Universidad vasca denuncian el acoso proetarra en el caso de Edurne Uriarte
Libertad Digital 13 Febrero 2002

Apoyos para Edurne Uriarte tras perder su cátedra, que pasa a un ex diputado de EH
Redacción / J. Arias Borque - Bilbao / Madrid.- La Razón 13 Febrero 2002

«Una vez más, el acoso etarra ha tenido éxito»

J. Arias Borque - Madrid.- La Razón 13 Febrero 2002

«La última dictadura de Europa»
MADRID. ABC 13 Febrero 2002

Martillo de varios usos
Aleix Vidal-Quadras La Razón 13 Febrero 2002

Alarma nacionalista en torno al proyecto de cooperación autonómica
Lorenzo Contreras La Estrella 13 Febrero 2002

El PNV premia a una comparsa relacionada con la «kale borroka»
Redacción - Bilbao.- La Razón 13 Febrero 2002

Edurne Uriarte denuncia la voluntad de la UPV de ceder a la presión proetarra tras serle retirada la cátedra de Política

Efe Bilbao Estrella Digital 13 Febrero 2002

Limpieza étnica a plazos
Por Edurne URIARTE, profesora de Ciencia Política de la UPV ABC 13 Febrero 2002

ALGUNOS de los intelectuales y políticos más clarividentes del País Vasco vienen denunciando desde hace bastante tiempo que aquí se está produciendo una limpieza étnica. Pero todavía hoy en día hay mucha gente que considera exagerado y extremista este juicio, que piensa que las cosas no son para tanto y que concluye que algunos constitucionalistas vivimos exaltados bajo el efecto de la persecución de ETA y hemos perdido la capacidad para analizar serenamente la situación. En definitiva, gente que piensa que todo se arregla con un poco más de diálogo y un poco menos de crispación por nuestra parte.

Mientras todavía tantas personas se niegan a reconocer la auténtica gravedad de lo que está ocurriendo en estas tierras, la limpieza étnica sigue su curso, paso a paso y con eficacia, porque se ampara en la desidia, en el desinterés y en la irresponsabilidad de los que aún siguen creyendo que la persecución está tan sólo en las mentes delirantes de los señalados por ETA. Estos días la persecución me toca a mí, pero mi caso es uno más de los que sufrimos los vascos que nos sentimos españoles y que proclamamos nuestra españolidad en público. Eso es suficiente para engrosar la lista de objetivos de ETA, pero es suficiente también para que los sectores proetarras, aliados, un día sí y otro también, con el sector radical del PNV actualmente en el poder, nos persigan en todos los terrenos e intenten provocar nuestra expulsión del País Vasco.

Hace cuatro meses cometí la «osadía» de derrotar en un concurso de cátedra de Ciencia Política en la Universidad del País Vasco a un representante del nacionalismo radical, Francisco Letamendía. Ahí empezó una campaña de acoso de los sectores proetarras de la universidad que incluyeron manifiestos, artículos en el «Gara» y en el «Deia», intoxicación entre los alumnos, y, por si alguien no se había enterado aún del fondo de esta campaña, un largo artículo en el «Kale Gorria», la revista que ha sustituido al «Ardi Beltza» de Pepe Rei. La campaña, una de tantas, ha mostrado lo que es capaz de hacer la alianza entre los distintos nacionalismos radicales para aplicar su programa de xenofobia y exclusión de los «españoles». Pero ha mostrado también el otro lado oscuro de la dictadura que vivimos en el País Vasco, el lado del miedo, del mirar hacia otro lado, que practican tantos y tantos vascos, vascos que no apoyan a ETA, que ni siquiera son nacionalistas, pero que prefieren ceder al chantaje del terror porque esperan librarse así de la amenaza de las bombas.

El miedo y el mirar hacia otro lado viven instalados en el País Vasco y también en su Universidad, y cuando el sector proetarra entra en acción como en este caso, la víctima tiene demasiadas posibilidades de convertirse en víctima por partida doble, víctima de ETA y víctima de los que ceden ante ETA, porque el sujeto incómodo es el acosado, que es el que atrae las bombas de ETA a aquellos que osen apoyarle. Lo cómodo es dar la razón a ETA porque eso garantiza, creen algunos, un seguro de vida para vivir como un cobarde, pero para vivir al menos.

Jaime Mayor Oreja está denunciando desde hace tiempo una estrategia nacionalista de Lizarra a plazos o de soberanismo a plazos. Y esta estrategia es acompañada de lo que podríamos llamar, siguiendo la expresión de Jaime Mayor Oreja, una estrategia de limpieza étnica a plazos. Nos nos matan ni nos expulsan a miles, pero nos matan y nos expulsan poco a poco, día a día, en nuestros puestos de trabajo, en nuestras vidas cotidianas, en nuestras calles.

La estrategia de la limpieza étnica se compone de dos elementos complementarios. Por un lado están las bombas de ETA, pero eso no es todo. Porque por otro lado está la estrategia de exclusión y de discriminación de la vida profesional y social. Como ha dicho Rosa Díez, es la estrategia de «la muerte civil», de la expulsión de nuestras profesiones y de nuestras vidas cotidianas.

La estrategia es eficaz porque sus artífices no son únicamente ETA y su brazo político, sino un PNV y EA que acompañan sus lamentos y congojas por lo malos que son «esos chicos de las bombas» con una alianza cotidiana en el día a día de las instituciones, de los pueblos o de los centros de trabajo, con los representantes de los chicos de las bombas. El racismo y la xenofobia que rezuman una buena parte de lo que antes se llamaba nacionalismo moderado hace esta alianza eficaz cuando de lo que se trata es de confrontar con los no nacionalistas. Cuando esta confrontación llega, el racismo dicta que lo primero es esa etnia imaginaria que sostiene el ideario nacionalista, y esa prioridad se antepone a ETA. Porque ETA tiene una excusa, pero esos vascos que se empeñan en reivindicar su españolidad no tienen ninguna excusa. Hay nacionalistas moderados, es verdad, quedan algunos, pero o están expulsados, como Emilio Guevara, o están escondidos y callados. Los que gobiernan y los que hablan anteponen su estrategia soberanista al respeto a la pluralidad o a la primacía de los métodos democráticos. Los no nacionalistas son útiles para ellos en la medida en que legitimen su estrategia, pero cuando pretenden tener un gobierno constitucionalista y una sociedad en la que los vascos que nos sentimos españoles no suframos ningún tipo de discriminación, los nacionalistas muestran su lado más descarnado y feroz, ese que desea expulsar del País Vasco a todos los que no comulguen con el delirio nacionalista. Para saber qué significa eso no hay más que instalarse en el País Vasco y empeñarse en opinar en público. Unos meses de esa experiencia muestran la vertiente práctica de ese llamativo y para algunos exótico y extravagante concepto de limpieza étnica.

En esta situación de persecución y miedo los constitucionalistas nos preguntamos día a día si queda alguna esperanza, y el silencio sepulcral que provoca ETA nos lleva a pensar algunas veces al pesimismo. Pero es un pesimismo engañoso, y, sobre todo, claudicante, porque elude nuestra responsabilidad ante esa ciudadanía deseosa de libertad y democracia que contiene su rabia pero que acrecienta día a día su voluntad de cambio. Uno de esos ciudadanos me deslizaba ayer una nota desde su mesa en una cafetería mientras yo hablaba por teléfono. La breve y conmovedora nota escrita en una servilleta de papel decía: «¡Ánimo! le deseo mucha suerte y no se abandone». Sus palabras son válidas para mí y para todos, porque a la estrategia de Lizarra a plazos y de limpieza étnica tan sólo cabe hacerle frente con decisión y con fortaleza, pero, además, con unas dosis de realismo que nos permitan reconocer las dimensiones y la trascendencia de lo que está ocurriendo día a día en el País Vasco.

La dictadura del miedo
Edurne Uriarte Libertad Digital 13 Febrero 2002

La limpieza étnica que realizan conjuntamente ETA, su brazo político y los sectores radicales del PNV, que son en la actualidad casi todos y, además, los que gobiernan, sigue su curso implacable y eficaz. En algunos casos a través del asesinato, pero en otros casos, menos conocidos aunque muy numerosos, a través de la expulsión del País Vasco, de la discriminación y el arrinconamiento en los lugares de trabajo, y del sometimiento al silencio en todos los rincones de nuestra vida cotidiana.

Los vascos que condenamos públicamente a ETA, que cuestionamos al nacionalismo y que pedimos un cambio profundo en nuestras instituciones sabemos lo que nos espera. Sabemos que pasamos a formar parte de los objetivos de ETA. Pero sabemos también que nos colocamos en el punto de mira del nacionalismo, de ese nacionalismo racista y excluyente que gobierna, y que está dispuesto a acosar y perseguir a todos aquellos que cuestionen su pretensión de mandar eternamente.

Pero algunos de nosotros, en nuestra ingenuidad y confianza en las bondades del ser humano, aun esperamos fortaleza y coraje de los responsables públicos para resistir al acoso etarra y garantizar la libertad y los derechos de los ciudadanos. En este caso, y llevada por esa ingenuidad y confianza, yo esperaba que los responsables de la Universidad del País Vasco resistieran a la campaña de acoso que Francisco Letamendía orquestó con los sectores proetarras de dentro y fuera de la universidad para desposeerme de una cátedra que yo gané y el perdió. Pero el miedo ha vuelto a vencer una vez más. Los mensajes de los sectores proetarras, y muy en especial el mensaje último que todos sabemos, han sido argumentos de peso para los responsables de la Universidad del País Vasco. Y la limpieza étnica funciona de nuevo porque no sólo cuenta con la acción de ETA y del nacionalismo, sino con la dejación de tantas y tantas gentes que han decidido vivir instaladas en la cobardía y en el mirar hacia otro lado para evitar las bombas y la persecución.

El Rector, Manuel Montero, en un intento de autojustificación de esta nueva cesión a la presión etarra de la universidad, ha tenido la ocurrencia de comparar lo que ha considerado la campaña de unos (Letamendía y los proetarras) con la campaña de los otros (las críticas que ha recibido hoy la Universidad del País Vasco en los medios de comunicación) y ha dicho que la universidad es autónoma de unos y de otros, es decir, que la universidad y él mismo están en el justo y razonable punto medio. Una vez mas, uno de nuestros responsables públicos ha puesto en el mismo lugar a ETA y a su víctimas, porque ambos son “extremos”. Y mientras los del punto intermedio, es decir, los del miedo y los de la cesión, siguen mirando hacia otro lado, la alianza de ETA, su brazo político y el PNV y EA prosigue implacable su persecución a todo constitucionalista que se rebele contra esta dictadura. Hoy me ha tocado a mi, antes a otros muchos, y mañana seguirá la depuración.

Edurne Uriarte es profesora de Ciencia Política en la Universidad del País Vasco

¿Universidad? del País Vasco
EDITORIAL Libertad Digital 13 Febrero 2002

Hace poco menos de un año que Edurne Uriarte dijo: “Nuestro ‘delito’ ha sido que después de veinte años de esfuerzos para contentar al nacionalismo vasco, no sólo no hemos conseguido nada, sino que el PNV da un giro soberanista con el pacto de Lizarra y ETA ha extendido y hecho más indiscriminados si cabe sus atentados. Nos hemos cansado de callar, de aparentar normalidad y de esa actitud de no molestar para pasar a defender la libertad y la democracia”.

El “delito” para con la causa de la libertad y la democracia, se entiende. Porque hoy, el peor “delito” en el País Vasco es mostrarse crítico con la política de depuración étnica e intelectual que el PNV practica en todos los estamentos e instituciones a donde alcanzan sus largos brazos, agigantados después de veinte años ininterrumpidos en el poder y “rejuvenecidos” -en el peor sentido de la palabra- después del pacto de Lizarra.

Ni qué decir tiene que el “Ribbentrop” de Arzalluz, Anasagasti, no ve ninguna irregularidad en un asunto que compete exclusivamente a la “autonomía universitaria”. Tampoco Llamazares, el hombre de Castro en España, ve nada extraño en la decisión de la Comisión de Reclamaciones anulando la concesión de la cátedra a Edurne Uriarte. Ni siquiera el rector de la Universidad del País Vasco, quien declara que “presentaría su dimisión no mañana, sino ahora mismo", en el caso de que "tuviese la mínima sospecha de que en uno de los órganos de la universidad actuase o tomase una decisión por miedo", un miedo que él mismo dice “estar venciendo”... pero que, por lo visto, aún no ha acabado de superar.

Por supuesto, nada tiene que ver que quien presentó el recurso ante la Comisión de Reclamaciones fuera Francisco Letamendia, ex miembro fundador de las SA batasunas -un “patriota vasco independiente, marxista leninista” según su propia definición-, entre cuyas “hazañas” se encuentran la apología del terrorismo y el escarnio al rey en la Casa de Juntas de Gernica, en febrero de 1981, y otras impugnaciones como la de hoy, cuando la Universidad del País Vasco -corrían otros tiempos- le denegó en 1987 una plaza de profesor asociado en la Facultad de Ciencias de la Información.

La nueva víctima de las leyes de Nuremberg tácitas que los nacionalistas han impuesto en el País Vasco -por desgracia, no será la última- escribía el martes en este diario que “la limpieza étnica funciona de nuevo porque no sólo cuenta con la acción de ETA y del nacionalismo, sino con la dejación de tantas y tantas gentes que han decidido vivir instaladas en la cobardía y en el mirar hacia otro lado para evitar las bombas y la persecución”. Es lo mismo que hicieron millones de alemanes cuando las SA de Röhm patrullaban las calles propinando palizas y dedicando insultos a todo aquel que se opusiera al ideal de una Alemania racialmente pura y libre de la influencia de las “decadentes” democracias occidentales.

Arzalluz, que rió complacido cuando uno de los “chicos de la gasolina” le ofreció aquella tarta escatológica en el aniversario de esa misma universidad que ha denegado la cátedra a Edurne Uriarte, aprobó sinceramente las demandas del portador de la inmundicia: una universidad “más vasca”, más nacionalista. Hoy se cumplen las demandas de aquel “patriota comprometido”.

La endogamia del miedo
Editorial ABC 13 Febrero 2002

Los nuevos tiempos que corren en la Universidad del País Vasco tras las elecciones del 13 de mayo del pasado año explican de forma sustantiva la decisión de su Comisión de Reclamaciones de anular la cátedra ganada por la profesora Edurne Uriarte. La razón formal utilizada por los miembros de la Comisión es que el Tribunal que resolvió a favor de Edurne Uriarte -por cuatro votos frente a uno- no motivó suficientemente las razones por las que apreciaba más los méritos de esta profesora que los del otro candidato, Francisco Letamendía. La imposibilidad de cuantificar lo que la Comisión entiende por motivación suficiente ponía en manos de la arbitrariedad de sus miembros la suerte de la cátedra. Por eso suele ser el argumento habitual cuando no hay razones de justicia material o infracciones objetivas de procedimiento para anular una decisión.

Sin embargo, tampoco ha sido una sorpresa, como en el día de mañana no lo será el abandono de otro concejal socialista o popular, o la petición de traslado de más jueces o el exilio forzado de más amenazados. La revocación de la cátedra era un resultado que se iba haciendo cada día más probable, gracias a la presión del nacionalismo vasco, bien distribuida desde sus medios de comunicación que hicieron del acoso y derribo de Uriarte una constante tan intensa como la puesta en valor de Letamendía, al que obsequiaban con reiterados espacios para sus artículos. La afiliación constitucionalista de Uriarte y el extremismo nacionalista de Letamendía despejarán las dudas -a quien aún pueda tenerlas- sobre la finalidad de lo sucedido, que no es distinta de la que explica la presión que, en otros ámbitos y con otros medios, sufren miles de ciudadanos vascos, y no es otra que la limpieza ideológica, intelectual y cultural del País Vasco para allanar el camino a los objetivos soberanistas. La táctica es hacer la vida incómoda al mayor número posible de ciudadanos, sean jueces, profesores, intelectuales, concejales. Es lo mismo que representen a opciones políticas no nacionalistas, a poderes del Estado o a medios de comunicación. Todos son cuerpos extraños a la construcción nacional y como tales deben ser tratados.

La Universidad vasca, que durante un tiempo recuperó para esperanza del País Vasco los viejos compromisos de la comunidad universitaria con la libertad y la democracia, ha sucumbido a la endogamia del miedo, tan rentable para el nacionalismo. Una endogamia que ninguna ley puede combatir porque no depende de requisitos administrativos ni de condiciones académicas, sino de la privación de la libertad para discrepar y de la capacidad de resistir.

Uriarte y Llera, víctimas del nacionalismo
Impresiones El Mundo 13 Febrero 2002

La Universidad del País Vasco está siendo escenario de un vergonzoso acoso contra los profesores no nacionalistas que se han distinguido por su defensa de la libertad. Edurne Uriarte, a la que ETA intentó matar con una bomba en la facultad donde da clase, ha sido desposeída de su cátedra por la Comisión de Reclamaciones de la UPV, atendiendo al recurso presentado por Francisco Letamendía, ex dirigente de HB. Otro catedrático, Francisco Llera, director del Euskobarómetro, dijo ayer que está pensando en dejar la universidad por la campaña de linchamiento contra él orquestada por el nacionalismo radical.Un grupo de 71 profesores de la UPV denunció en un escrito esta campaña de «descrédito académico y político» puesta en marcha por enseñantes como Letamendía «en pasillos, aulas y medios de comunicación». Lo peor del caso, según denunciaron ayer Uriarte y Llera, es que los responsables de la UPV y el nacionalismo llamado moderado han sucumbido al miedo.

La "limpieza étnica" en la Universidad
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 13 Febrero 2002

Edurne Uriarte es sólo el último caso, aunque también el más escandaloso, de la política de expulsión de la Universidad -llegando si es preciso al asesinato- de todos aquellos que no comulgan con las ruedas de molino del nacionalismo separatista, siempre unido de una u otra forma al terrorismo. En el País Vasco, siempre. En Cataluña, a veces. En todas partes, con los mismos métodos gangsteriles y con la imprescindible colaboración de las autoridades. Universitarias, por supuesto.

A Edurne Uriarte no logró asesinarla ETA hace unos meses para impedir que su palabra clara y su ejemplo cívico llegase nítidamente a los cientos de estudiantes vascos que cada día pueden comprobar en ella el significado de la palabra ética, el sentido de la vocación intelectual y la razón última de la actividad política. Pero donde los terroristas fallaron, la rama administrativa de esa otra forma de terrorismo que es la persecución político-administrativa ha triunfado, al menos de momento.

Es inevitable comparar la cacicada filoterrorista del Ente del señor Montero con la resolución de la Audiencia de Tarragona el mismo día absolviendo a los nacionalistas de la Generalidad de Cataluña que apartaron de su cátedra a una profesora culpable del gravísimo delito de suministrar la versión en castellano del examen de Selectividad a un alumno que lo solicitó. En Cataluña el bochornoso episodio fue precedido de una manifestación político-universitaria de coacción a los jueces encargados del caso, probablemente innecesaria pero que en todo caso ahí queda. Ahí queda también, en las hemerotecas y en la memoria de los pocos españoles que no prescinden de tan subversivo instrumento, el último caso de esa "limpieza étnica" o genocidio cultural que contra los mejores profesores españoles se está llevando a cabo impunemente desde hace años en lo que, formalmente, todavía es España. Legalmente, está claro que no.

ETA intelectual
FRANCISCO UMBRAL El Mundo 13 Febrero 2002

En estos últimos tiempos se diría que los intelectuales de ETA han descubierto que la estrategia y la maniobra son más eficaces que la dinamita, aunque no lleven foto ni sangre. Así, el presidente Aznar tiene que asistir a la dimisión de dieciocho funcionarios, o los que sean, porque dicen que la oficina les queda muy lejos. Lo que les queda demasiado cerca es el aviso silencioso de ETA.

Por su parte, el señor Zapatero tienta los pactos con el PNV y dice que se puede ser nacionalista y ser vasco y hasta ser aizkolari, siempre que se vaya de buena voluntad y no se alterne demasiado con los chicos etarras en las tabernas del barrio sagrado. Nicolás Redondo se va, se va, pero se queda y puede decirse que hoy es un político interiormente destruido, derribado hacia adentro por la conjura que le suma a su padre. Con todo esto y más la población del País Vasco está algo desconcertada y va perdiendo aquella cosa alegrilla que tenía. Empiezan a pensar que los nacionalismos antietarras, los centralismos y los patriotismos globales son una imposición de Madrid y que cuando los chicos montan la kale borroka por algo será. He aquí algunas de las victorias diplomáticas, digamos, de la ETA intelectual y callada, que no pega un tiro ni asusta a los niños. Nos movíamos mejor contra un enemigo entero y delincuente que contra este silencio que emana de la nueva táctica.

Esta prórroga no dicha ni pactada ha tenido el efecto de dejar al descubierto las guerras intestinas de los otros, de los españoles, de los demócratas, de los liberales. Las últimas detenciones, en España o en Francia, han sido acogidas en silencio. Lo que más victoria daba a Mayor Oreja, ese bueno de western, era, paradójicamente, la escandalera de ETA. Esos señores han aprendido tarde, y veremos si por siempre, que los silencios diplomáticos no se han inventado sólo para hacerse las uñas de los pies, sino que hay silencios destructivos, hermetismos ominosos y maneras de desconcertar al enemigo sin necesidad de volcar un autobús.

No sabe uno si esta nube de silencio es algo que va de paso o una nueva estrategia de los abertzales, pero la lección nos sirve a todos y es el caso de nuestro propio presidente del Gobierno, que ha restringido el militarismo sin alarmar a los militares y ha aumentado los impuestos sin desolarnos a los pobres, aunque se la guardamos. Dos silencios opuestos se encuentran ahora frente a frente en el campo de minas del mapa estratégico etarra. No sabemos bien lo que Aznar vaya a hacer para ir avanzando contra Arzalluz, cónsul del separatismo ideal, ni sabemos lo que Arzalluz tiene pensado, quizá por sugerencia de ETA, para detener la fuerte hemorragia francesa que ya va pasando a mayores. ETA asiste de brazos cruzados, bajo sus banderas ofidias y leñadoras, al desconcierto de un presidente que se lo temía peor, y, sobre todo, al revoloteo de un neosocialista virgen, Zapatero, que duda entre hacer la guerra al Gobierno, traicionándose a sí mismo, o hacer cursillos de cristiandad y cursillos prematrimoniales para los etarras malos con posibilidades de redención en el seno del proletariado Christian Dior.

El catedrático Llera denuncia una «campaña de linchamiento» del entorno radical vasco
El Mundo 13 Febrero 2002

El director del Euskobarómetro acusa a Francisco Letamendia de liderar a quienes le acosan

BILBAO. El catedrático de Ciencia Política de la Universidad del País Vasco (UPV) y director del Euskobarómetro, Francisco José Llera, denunció ayer que sufre «una campaña de linchamiento orquestada con fines políticos» por el nacionalismo radical por lo que medita abandonar esta institución docente. El catedrático trasladó por carta sus intenciones al rector de la UPV, Manuel Montero, a quien reprocha que no haya atendido la petición de amparo que le ha formulado por escrito hasta en cinco ocasiones.

El catedrático Francisco José Llera señaló que durante los últimos meses ha padecido una «estrategia de intimidación y linchamiento» dirigida por el profesor Francisco Letamendia, Ortzi, ex diputado de Herri Batasuna, y por los sectores del nacionalismo radical.Según explicó Llera, el detonante de esta «campaña orquestada» contra su persona surgió el pasado mes de octubre cuando el departamento que dirige de Ciencia Política y de la Administración convocó una cátedra a la que se presentaron los profesores Francisco Letamendia y Edurne Uriarte.

El tribunal, por cuatro votos a favor y uno en contra, decidió otorgar la cátedra a Uriarte, pero Letamendia denunció «irregularidades» en esta concesión y acusó públicamente al director del departamento, Francisco José Llera, de influenciar en el fallo del tribunal.Letamendia recurrió la resolución ante la Comisión de Reclamaciones de la UPV y anteayer este órgano revocó al tribunal anulando así la asignación de la cátedra a Uriarte.

El director del Euskobarómetro detalló en las cartas enviadas al rector Montero la actitud de Letamendia que incluyó un incidente en el propio despacho de Llera en el que Letamendia, «de forma intempestiva, agresiva y extremadamente violenta» insultó a Llera y lo amenazó con convertirle «en el profesor más odiado de la UPV». Llera, en otra misiva, solicitó el respaldo de la dirección de la Universidad vasca para «poner coto a la impunidad con la que este señor (por Letamendia) en combinación con los sectores radicales está aprovechando el ambiente de intimidación y desestabilización».

Llera advirtió, en la última carta remitida el pasado lunes, sus dificultades para continuar «una vida académica normal» y adelanta la posibilidad de abandonar la UPV, informa Vasco Press.«Siento que mi proyecto se está hundiendo y no veo futuro para el mismo. Mi siguiente paso tendrá que ser abandonar la UPV en cuanto pueda», lamentó Llera.

El rector de la UPV, Manuel Montero, expresó «todo su apoyo» al director del departamento de Ciencias Políticas, Francisco Llera, y manifestó que «ya se ha actuado en consecuencia», poniendo sus denuncias de acoso «en conocimiento del Comité de Disciplina y de los servicios jurídicos de la UPV», informa Guillermo Malaina.La denuncia de Llera incrementó la tensión que sufre la UPV tras la decisión de revocar la cátedra a Edurne Uriarte, profesora amenazada por ETA y miembro del Foro Ermua. El rector leyó un comunicado oficial del equipo rectoral, en el que manifestaba su «confianza absoluta» en que los órganos universitarios actúan con «independencia» y que la «provisión de cátedras en la universidad es garantista».

«Hemos sido objeto de una persecución política desde el nacionalismo radical»
MADRID. Mariano Calleja ABC 13 Febrero 2002

Los catedráticos que dieron su voto a favor de Edurne Uriarte para que ganara la Cátedra de Derecho Político en la Universidad del País Vasco han denunciado una campaña de desprestigio y acoso desde el nacionalismo radical desde entonces. «Hemos sido objeto de una persecución política», afirmó el catedrático Fernando Reinares, de la Universidad de Burgos.

El catedrático Fernando Reinares afirmó que según la documentación escrita presentada por los dos candidatos que se presentaron a la oposición, Edurne Uriarte y Francisco Letamendía, y los ejercicios desarrollados, su juicio fue «inequívoco»: «Edurne Uriarte era la mejor de las opciones posibles, por su trayectoria docente y su experiencia en la investigación, era la mejor para ocupar la cátedra».

Reinares subrayó que se trató de un juicio «exclusivamente académico, en el que no intervino prejuicio ideológico alguno».

El catedrático de la Universidad de Burgos denunció que los tres miembros del tribunal que no dieron el voto favorable a Letamendía (Antonio Elorza, Joaquín Molins y él mismo) han sido objeto de «persecucíón política desde el nacionalismo radical», que se ha reflejado, dijo, en distintos artículos en «Gara» y en la revista de Pepe Rei. «La prensa nacionalista proetarra se ensañó con los tres catedráticos que dimos los votos a Uriarte», añadió.

Reinares señaló que es «falso» que los catedráticos no argumentaran sus razones para dar su voto a Uriarte. «Esa justificación se llevó a cabo con precisión y minuciosidad y sería un escándalo que la Universiad mantuviera ese comentario», apuntó.

Otro de los catedráticos de prestigio que participaron en el tribunal que dio la cátedra a Uriarte es Antonio Elorza, de la Universidad Complutense de Madrid. Elorza explica que la oposición fue «toda correcta», con un «larguísimo debate» con los concursantes y con un «balance», en el que resultó ganadora Uriarte. A partir de ahí, comentó, lo que se produjo fue una «reacción violenta del concursante suspendido».

Elorza explicó que tras esta oposición vivió una «situación despreciable» y fue sometido a una campaña en su contra desde «Kale Gorria», la revista de Pepe Rei, «Gara» y «Deia», donde se referían a él, entre otras cosas, como «españolista frenético».

Por lo demás, el catedrático Elorza explica que no votó a favor de Letamendía porque le pareció «muy malo, pero no por cuestiones ideológicas, sino porque desde el punto de vista académico le encontré siempre insuficiente». «En la oposición pudo haber cambiado mi opinión, pero pasó al revés, me la remachó, y me demostró que sería lamentable que se convirtiera en catedrático no ya en la Universidad del País Vasco, sino en cualquier Universiad de Ciencia Política», comentó.

Para el catedrático de Ciencia Política de la Universidad del País Vasco y director del Departamento, Francisco Llera, la decisión de la Comisión de Reclamaciones de admitir el recurso de Letamendía contra la concesión de la cátedra de Derecho Político a Uriarte es «incomprensible». A pesar de expresar su «extrañeza» por esta decisión, Llera, que dio su apoyo a Uriarte, prefirió esperar a conocer el contenido exacto de la resolución para hacer más comentarios.

Llera sí denunció haber sido objeto durante los últimos meses de una «estrategia de intimidación y linchamiento» dirigida por Letamendía y por los sectores del nacionalismo radical.

El rector de la UPV admite que hubo presiones para despojar a Edurne Uriarte de su cátedra
BILBAO. M. Alonso ABC 13 Febrero 2002

El rector de la Universidad del País Vasco, Manuel Montero, admitió ayer que el miedo es una realidad en los campus vascos y que incluso él mismo lo siente. Montero denunció que hubo una campaña de presión contra Edurne Uriarte por parte de Francisco Letamendía y los sectores radicales que le apoyan, pero afirmó tajantemente que no quiere decir que la decisión de despojar a Edurne Uriarte de la cátedra de Ciencia Política esté condicionada por el miedo.

«Confieso que tengo miedo», manifestó ayer el rector de la UPV, Manuel Montero, que vive desde hace dos años y medio acompañado constantemente de escoltas para intentar protegerse del terrorismo etarra, pero aseguró que «ninguna de las decisiones que se toman en esta Universidad está condicionada por el miedo». En su comparecencia ayer ante los medios de comunicación, el rector reconoció que la presión de Francisco Letamendía y los radicales contra Edurne Uriarte desde que el pasado mes de octubre le ganara en unas oposiciones la Cátedra de Ciencia Política, llegó al extremo de que tuvo que llevar el caso a la Comisión de Disciplina de la UPV y lo sometió a consulta de los servicios jurídicos.

El rector recibió y apoyó incluso un escrito firmado por 71 profesores en el que se recriminaba a Letamendía la campaña que había organizado contra Edurne Uriarte. A pesar de ello, Manuel Montero afirma que esto no condicionó la decisión de la Comisión de Reclamaciones de aceptar parte del recurso interpuesto por Letamendía y acceder a su petición de despojarla de la Cátedra de Ciencia Política.

Montero defendió la autonomía de los órganos de la Universidad y dijo que se había montado una campaña de medios de comunicación nacionalistas tras ganar la cátedra Edurne Uriarte y otra de medios «radicalmente opuestos» ahora cuando la Comisión de Reclamaciones ha admitido parte del recurso de Francisco Letamendía y accedido a su propuesta de que la cátedra quedara vacante.

Tras la comparecencia pública del rector, Edurne Uriarte recriminó a Manuel Montero que se haya situado en la equidistancia entre un sector y otro, sin tener en cuenta que detrás de uno de ellos, y no del otro, estaba ETA, realidad que obliga, en opinión de la profesora de la UPV, a tomar partido, porque «no hay espacio intermedio». «No esperaba de mi rector, que está siendo perseguido por ETA, como yo misma, la equidistancia», manifestó Edurne Uriarte, quien consideró además que decir que no se actúa por miedo y admitir su existencia es hablar de una realidad idílica, que no existe. «El hecho de que existan presiones no quiere decir que los demás se dejen presionar», había asegurado el rector.

Además, Montero criticó abiertamente a los partidos políticos, a los que pidió que se mantuvieran al margen de las decisiones universitarias. El PP había pedido ayer la comparecencia del rector de la UPV en el Parlamento vasco para explicar las circunstancias en las que se le había despojado de su cátedra a Uriarte.

El director del Departamento de Ciencia Política de la UPV, Francisco Llera, ratificó en todos sus extremos la denuncia de Edurne Uriarte y llegó a calificar como «una vergüenza» que la Comisión de Reclamaciones hubiera anulado la cátedra con el argumento de que no estaban suficientemente razonados los votos de los cuatro miembros del tribunal. «Es inevitable pensar que han preferido una solución salomónica para evitar las presiones políticas por el lado que apoyaba a Letamendía, que ha politizado y manipulado la situación, aparte de otras muchas cosas que se han hecho», dijo.

Llera desveló que había presentado una reclamación ante la Comisión de Disciplina de la UPV por «las vejaciones, insultos y agresiones» dirigidas por el profesor Francisco Letamendía contra él, contra Edurne Uriarte y contra miembros del Tribunal que resolvieron el concurso-oposición para ocupar la cátedra de Ciencia Política, entre ellos el presidente, Joaquín Molins, a quien llamó por teléfono a su domicilio de Barcelona «para lanzar contra él todo tipo de insultos y amenazas».

Llera llegó a anunciar a Montero que trasladaría sus quejas al Defensor del Pueblo Vasco.

Catedráticos de la Universidad vasca denuncian el acoso proetarra en el caso de Edurne Uriarte
Libertad Digital 13 Febrero 2002

El caso de Edurne Uriarte es el escalofriante ejemplo de cómo el nacionalismo radical intimida en todos los ámbitos del País Vasco. Libertad Digital ha hablado con miembros del tribunal que concedió la cátedra a Uriarte. Denuncian la persecución política a la que han sido sometidos por tomar una decisión estrictamente académica que no agradó al candidato perdedor, Francisco Letamendía, "Urtzi".

Fernando Reinares era miembro, por sorteo, del tribunal que debía decidir sobre a quién otorgar la cátedra de Derecho Político. Los candidatos eran Edurne Uriarte y Francisco Letamendía. El profesor consultado asegura que las pruebas fueron “inusualmente minuciosas”. El trabajo de ambos candidatos se miró con lupa. Sostiene Reinares que “a la vista de la documentación y de las pruebas que presentaron los candidatos, no había duda a cerca de la mayor idoneidad de Edurne Uriarte para ocupar la plaza”. Su trabajo era mejor, con independencia de tendencias políticas. “Los criterios fueron exclusivamente académicos y profesionales”, garantiza el miembro del tribunal, consultado por Libertad Digital.

Aclaradas las condiciones de absoluta garantía en las que se desarrolló el trabajo del tribunal, Fernando Reinares, denuncia que “tras cuatro meses de silencio sólo cabe denunciar la persecución política y la humillación de la que hemos sido objeto por parte del nacionalismo proetarra”. De ello se han encargado los radicales a través de sus medios habituales. Los diarios Gara y Kale Gorria -los restos de Ardi Beltza y del terrorismo de Pepe Rei- han desempeñado su papel. Siempre con la amenaza y el miedo como sugerencia. Aparecer mencionado en esos ámbitos ha quitado el sueño a muchos vascos que se han visto obligados incluso a abandonar el País Vasco.

Persecución al tribunal
Fernando Reinares, Antonio Elorza y Joaquín Molins, este último como presidente, tienen muy claro que los nacionalistas radicales han dado la vuelta a un criterio académico orientado a evaluar la valía de un catedrático para convertirlo en un arma de persecución. Los miembros del tribunal han siso acusados de mentir y de primar la ideología sobre la responsabilidad de sus cargos. También sabe mucho de estas artes y sus consecuencias el director del Departamento de Ciencia Política, Francisco Llera, acosado por los radicales y buen conocedor del clavario que han soportado sus colegas, en especial la propia Edurne.

Los insultos del "científico" Urtzi
Persecución, humillación y amenazas. Lo denuncian hasta los miembros del tribunal. Francisco Letamendía, conocido por “Urtzi”, (en la foto) el mal perdedor que presentó un peor trabajo que su competidora, logra su objetivo a corto plazo. La cátedra se anula. No es la primera vez que lo hace. A finales de los ochenta, cuando buscaba trabajo por el País Vasco le fue negada una plaza de profesor asociado en varios departamentos de la Facultad de Ciencias de la Información. No consiguió ninguna porque tampoco era idóneo. Impugnó la resolución. No soportó la inferioridad de su preparación intelectual, pero tenía y tiene el respaldo que tantos vascos con guardaespaldas conocen.

Letamendía asegura que su trabajo es "científico". Antonio Elorza, miembro del tribunal recuerda alguna de sus frases, tan científicas como que "(...) el acuerdo de Lizarra fue una gozada". Elorza propone lo que hasta ahora anima a seguir a quienes defienden, cada vez con más valentía, la democracia: "Adelante siempre". El profesor radical, Urtzi, no repara en medir los insultos hacia Edurme Uriarte a quien compara con un animal idóneo para portar la bandera española. O en decir que Francisco Llera, el director del Departamento de Ciencia Política "huele a asturiano" en alusión a su origen no vasco. Criterios científicos, los de Urtzi.

Apoyos para Edurne Uriarte tras perder su cátedra, que pasa a un ex diputado de EH
El ministro de Interior califica el hecho de «sinvergonzonería»
Mariano Rajoy calificó la decisión de retirar la cátedra de Edurne Uriarte como «preocupante» y una «sinvergonzonería» y recomendó a la profesora de la Universidad del País Vasco que acuda a los tribunales. Desde el PP vasco se afirmó que esta decisión es fruto de «las amenazas organizadas desde el entorno radical». En la misma opinión del PP se mostró también Antonio Elorza, uno de los catedráticos que concedió la plaza a Uriarte.
Redacción / J. Arias Borque - Bilbao / Madrid.- La Razón 13 Febrero 2002

El vicepresidente primero del Gobierno y ministro del Interior, Mariano Rajoy, afirmó ayer que la retirada de la cátedra a Edurne Uriarte es una decisión «muy preocupante, de una gravedad y sinvergonzonería que realmente preocupa». «La única posibilidad que le queda es recurrir a los tribunales». Para el ministro del Interior, esta decisión es una prueba de que en el País Vasco «hay personas que ejercen la última dictadura que existe en la Europa de nuestro entorno».

Del mismo parecer se mostró el parlamentario del PP vasco Iñaki Ortega, quién aseguró que detrás de la retirada de la cátedra a Uriarte «se encuentran las amenazas organizadas desde el entorno radical» y pidió la comparecencia urgente en el Parlamento vasco del rector de la Universidad, Manuel Montero, para que explique lo ocurrido. Ortega recordó también que dentro de la campaña de presión han participado medios de comunicación del entorno proetarra.

En palabras de Antonio Elorza, uno de los catedráticos de Ciencia Política perteneciente al Tribunal al que se presentó Uriarte, la Comisión de Reclamaciones se ha agarrado a un «clavo ardiendo» con una «argucia legal imaginativa».

Elorza consideró «absolutamente increíble» la decisión de la Comisión «desde el punto de vista jurídico y científico». «La presión ha sido enorme y de actuar, debería haber actuado en un sentido en el que no lo han hecho».

Tras la adjudicación de la plaza a Uriarte, el otro candidato, el ex diputado de HB Francisco Letamendía, decidió reclamar la cátedra, apoyado por una documento con la firma de cuarenta y dos profesores de la Universidad del País Vasco, y todos relacionados con la izquierda abertzale y por los medios Gara y Kale Gorría. Entre los profesores que firmaron el documento se encuentran: Nati Abril, Josu Amezaga, Antón Borja, Joserra García, Álvaro Gurrea, Pedro Idoyaga. Carmelo Landa (ex miembro de la Mesa Nacional de Batasuna que ingresó en prisión por orden del juez Garzón), Choli Mateos, Antón Mendizabal, Gorca Palacio, Chema Ramírez de la Piscina y Ramón Zallo, además del ex docente Pachi Aldecoa.

«Una vez más, el acoso etarra ha tenido éxito»
J. Arias Borque - Madrid.- La Razón 13 Febrero 2002

Edurne Uriarte es profesora de la Universidad del País Vasco, escritora, ensayista, articulista y miembro fundador del Foro de Ermua. Muy comprometida con la defensa de las libertades y los derechos humanos, fue víctima de un atentado frustrado de Eta en la facultad de Ciencias Sociales en diciembre de 2000.

¬ ¿Cómo valora la decisión de quitarle la cátedra que había obtenido limpiamente?
¬ Creo que el acoso etarra ha tenido éxito una vez más. La cátedra me la otorgó un Tribunal formado por prestigiosos catedráticos de Ciencia Política, con 4 votos a mi favor y uno en contra. La comisión de reclamaciones los ha desautorizado buscando un argumento muy débil y llamativo, porque sino el 90 por ciento de las oposiciones que se celebran en la universidad española no tendrían validez. Han señalado que los miembros del Tribunal no justificaron suficientemente las razones por las que me la adjudicaban.

¬ La carta-protesta enviada por 42 profesores ha sido fundamental?
¬ Ha sido decisiva. La carta fue orquestada por Francisco Letamendía, que fue quién perdió la cátedra, y firmada por los sectores proetarras de la Universidad, y se ha alentado desde el diario Gara y la revista «Kale Gorría», donde además se daba la información con amplias fotos de mi persona. La carta afirmaba que a mí se me daba la cátedra como producto de una conspiración españolista.

¬ ¿Va a reclamar la cátedra?
¬ No puedo reclamar a la Universidad, que me ha dejado totalmente desamparada, pero sí voy a hacerlo por el contencioso administrativo.

«La última dictadura de Europa»
MADRID. ABC 13 Febrero 2002

El portavoz de la plataforma «Basta Ya», el profesor de la universidad vasca Carlos Martínez Gorriarán, responsabilizó ayer al nacionalismo de haber promovido la retirada de la cátedra a Edurne Uriarte. En declaraciones a Servimedia, dijo no tener «la menor duda de que ha sido una decisión política», motivada por la queja formulada por el otro aspirante, el ex diputado de HB Francisco Letamendía.

Gorriarán afirmó que es algo «absolutamente evidente» que todo esto «ha sido promovido por el nacionalismo», porque personas y medios informativos de esta ideología han criticado durante meses que Letamendía no se hubiese hecho con el cargo.

Por su parte, el vicepresidente primero, Mariano Rajoy, agregó que «es una decisión muy preocupante: de una gravedad y una sinvergonzonería que realmente preocupa, máxime cuando la únicaposibilidad que le queda a Edurne Uriarte es recurrir a los tribunales de Justicia». Consideró que «esto es una prueba de que en el País Vasco hay personas que ejercen la última dictadura que existen en Europa».

Parecidos argumentos usó la secretaria de Educación del PSOE, Carme Chacón, al afirmar que todo apunta «a dificultades para que las normas básicas del Estado de Derecho se cumplan en el País Vasco y en la Universidad».

El portavoz parlamentario del PNV, Iñaki Anasagasti, criticó, por el contrario, que se esté «politizando» la retirada de la cátedra y dijo que se trata de un asunto «estrictamente universitario», De la misma opinión fue el líder de IU, Gaspar Llamazares.

Martillo de varios usos
Aleix Vidal-Quadras La Razón 13 Febrero 2002

El Gobierno ha dejado claro que no piensa en las actuales circunstancias ni territorializar el Senado ni admitir la presencia en la delegación española en los Consejos de Ministros Europeos de representantes de ejecutivos autonómicos. Ambas negativas han provocado irritados aspavientos entre los nacionalistas de todos los partidos, desde Arzalluz a Pujol y desde Beiras a Maragall. Asimismo, la propuesta de Manuel Chávez, que podrá trabucarse con las palabras de más de dos sílabas, pero que de nacionalista no tiene nada, de incorporar a los organismos del Estado una Conferencia de Presidentes Autonómicos tampoco ha sido favorablemente acogida por el Partido Popular. La postura de la mayoría absoluta es que está muy reciente la transferencia generalizada de la educación y de la sanidad y que el nuevo sistema de financiación pone en manos de las Autonomías el cuarenta por ciento de los recursos públicos, y que, por tanto, vamos a darnos tiempo a digerir tan trascendentales avances no sea que nos dé un empacho descentralizador.

No se puede negar que el planteamiento de José Mª Aznar parece bastante sensato, aunque sólo sea desde un punto de vista métodológico, porque si lo hacemos todo de golpe y encima con prisas más que desarrollar el Título VIII de la Constitución daremos la sensación al resto del mundo que andamos metidos en una frenética operación de desguace. Y no están los tiempos como para desmontar el Estado, con el sinnúmero de amenazas globales y locales que nos acechan en los ámbitos terrorista, medioambiental y financiero. En este contexto, mucha gente piensa que los españoles somos afortunados por tener en La Moncloa a un político que ha sustituido el carisma por la prudencia y la imaginación por el sentido común. Además, la actitud de abandonar el poder en el mejor momento de su disfrute resulta de una elegancia incluso superior a la práctica de las buenas maneras en el ejercicio de la oposición.

La famosa propuesta pujoliana de mejora del autogobierno sin modificar ni la Ley de leyes ni el Estatuto incluye la eliminación de la Administración central del paisaje catalán, la recaudación y gestión de todos los impuestos, la segregación de Cataluña de la justicia española, la fragmentación de la representación exterior del Reino y el derecho de pernada sobre el Tribunal Constitucional. Menos mal que no quiere reformar la Carta Magna como su rival olímpico porque el día que se le antoje hacerlo habrá que llamar a la OTAN para que nos salve. En resumen, que el problema no está en que los nacionalistas pidan un martillo. El problema está en que no lo quieren para colgar unos cuantos cuadros y decorar aseadamente la casa común, sino para derribar las paredes maestras. Y por eso Aznar actúa santamente manteniendo cerrada la caja de herramientas. Y si Fraga ahora no lo ve es porque con la edad se ha vuelto un buenazo.

Alarma nacionalista en torno al proyecto de cooperación autonómica
Lorenzo Contreras La Estrella 13 Febrero 2002

Antes de que el Gobierno acentuara su ofensiva sobre el concepto de la cooperación autonómica, articulada en forma de ley, José María Aznar ofreció a los nacionalistas catalanes de CiU -entiéndase pujolismo- nada menos que una participación en el Ejecutivo central, concretamente a través del desempeño de cuatro carteras ministeriales. La respuesta, inmediata, ya se conoce: de eso, nada. Lo cual refleja sin duda una desconfianza y casi una modalidad de asombro o sorpresa por un atrevimiento u osadía centralista.

El malestar de Madrid, del Madrid gubernamental, se ha manifestado de manera casi anecdótica cuando se ha imputado a la Cataluña oficial una propensión folclórica a realzar su identidad en contraste con la preocupación, real o supuesta, de la Administración aznarista en favor o en pro de los avances técnicos. En otras palabras, de las preocupaciones serias.

Pero, aparte de expresiones de malhumor o de intención zahiriente, lo importante, o al menos lo políticamente significativo, es que el nacionalismo catalán repudia cualquier proyecto de fortalecimiento del Estado. De ahí que la proyectada Ley de Cooperación Autonómica le huela a operación sospechosa. Pujol dice que la crítica a la supuesta frivolidad política nacionalista es una postura miserable y una falsedad. La verdad es que con apoderamientos dialécticos no conseguirá el mundo aznarista seducir a CiU para que reme junto a él en busca de playas prometedoras. Pero también parece cierto que el pujolismo sigue entendiendo su afición a dialogar con Madrid como una sucesión de maniobras dirigidas a que la nave más o menos común no avance y gire sobre sí misma, dando así la sensación de que se mueve, aunque sea en ningún sentido.

Al señor Pujol y su corte virreinal no le interesa en absoluto que el actual estatus se modifique, salvo que sea para incrementar las competencias todavía llamadas autonómicas. O sea, más de todo siempre que sea útil y positivo para las aspiraciones de la Generalitat. Nada de cooperaciones centro-periféricas, nada de consejos de presidentes de comunidades. Nada en suma que pueda contribuir a reforzar la idea de unidad nacional.

Seguramente por entender que para la cooperación autonómica lo mejor es fortalecer institucionalmente el Senado como cámara territorial, Manuel Fraga ha llegado a la conclusión lógica de que debe avanzarse hacia una reforma de la Constitución. Pero ese planteamiento tiene, como suele decirse, gato encerrado, al menos para la actual mentalidad del PP aznarista tras el logro electoral de la mayoría absoluta parlamentaria. Y ese gato encerrado viene configurado por el riesgo de que se renueve el intento de dar representación en la Unión Europea a las comunidades autonómicas.

De todos modos, la tesis de Fraga brinda otra vertiente que al nacionalismo no le agrada en modo alguno. Por ejemplo, que los grandes problemas autonómicos, en vez de ventilarse en forma de litigios bilaterales con el Gobierno, lo hagan mediante debates en el edificio de la plaza de la Marina Española, donde cada comunidad y cada grupo puedan echarse en cara lo que resulte pertinente, desde los agravios comparativos hasta las situaciones asimétricas, siempre tan gratas a Pujol si vigorizan el principio sagrado de los "hechos diferenciales".

En síntesis, la propuesta de Fraga ha recibido el doble rechazo de los nacionalistas catalanes y de los notables de su propio partido, el PP, a través de Arenas en el papel de portavoz de preocupaciones más altas. Tranquilidad siempre para Pujol, eterno partidario de que la Constitución no sea tocada ni retocada, porque, según alguna famosa reflexión suya, la llamada Carta Magna admite siempre fecundas "relecturas" capaces de hacerle decir lo que en principio nunca dijo o dijo en otra medida.

El PNV premia a una comparsa relacionada con la «kale borroka»
Redacción - Bilbao.- La Razón 13 Febrero 2002

El portavoz del PP en el Ayuntamiento de Bilbao, Antonio Basagoiti, criticó ayer en un comunicado que el Consistorio haya concedido un premio de 300.000 pesetas del desfile de carnavales a la comparsa «Kaskagorri», «que está implicada en actos de violencia callejera».

Basagoiti recordó que «algunos» miembros de esta comparsa «participaron en una paliza a un policía municipal durante las fiestas de Bilbao de 1999» y se preguntó por «el destino que tendrán» las 300.000 pesetas de este premio.

El portavoz popular cree que otorgar un premio a esta comparsa es «irresponsable» y un «auténtico despropósito que pone en cuestión la propia imagen del Consistorio».
En su opinión, «se está dejando el protagonismo de las fiestas en manos de grupos próximos al entorno violento» por lo que es necesaria una «profunda reflexión» de los responsables municipales.

Edurne Uriarte denuncia la voluntad de la UPV "de ceder a la presión proetarra" tras serle retirada la cátedra de Política
Mariano Rajoy califica el hecho de "sinvergonzonería preocupante"
Efe Bilbao Estrella Digital 13 Febrero 2002

La profesora de la Universidad del País Vasco Edurne Uriarte opinó ayer que la decisión de este centro de no proveer la cátedra de Ciencia Política que le había adjudicado inicialmente "responde a una voluntad de la UPV de ceder a la presión proetarra". Uriarte manifestó su malestar con la decisión del tribunal de admitir las alegaciones del otro candidato que se presentó a la cátedra, Francisco Letamendia, y afirmó que tal decisión "es fruto del miedo ante la campaña orquestada a través de los medios de comunicación nacionalistas por los sectores proetarras de la universidad".

Según dijo, "han desautorizado a los catedráticos que respaldaron mi candidatura y me han dejado en absoluto desamparo", frente a "las presiones de Letamendia y del PNV, que está detrás de todo esto". La Comisión de Reclamaciones de la Universidad del País Vasco (UPV) acordó ayer que no se provea la cátedra de Ciencia Política que fue adjudicada por un tribunal a la profesora Edurne Uriarte, tras admitir uno de los motivos alegados en el recurso presentado por Letamendia, que fue descartado por el tribunal que juzgó la oposición.

La oposición a la cátedra de Ciencia Política y de la Administración se celebró el pasado mes de octubre, y como únicos aspirantes se presentaron Letamendia y Uriarte. El tribunal, presidido por el catedrático Joaquín Molins, acordó otorgar la cátedra a la citada profesora y ello motivó el recurso de su competidor.

Letamendia, histórico de la izquierda abertzale que fue diputado en el Congreso por Euskadiko Ezkerra y posteriormente por Herri Batasuna, denunció irregularidades en la adjudicación de la cátedra que había perdido y "la politización del proceso". Edurne Uriarte, miembro destacado de la plataforma ciudadana Basta Ya y a quien ETA intentó asesinar con una bomba en un ascensor de la facultad en la que imparte clase en diciembre del año 2000, consideró que "de momento, el Rectorado de la UPV se ha lavado las manos ante todos los insultos e irregularidades cometidas por el profesor Letamendia".

Uriarte, miembro destacado de la plataforma ciudadana Basta Ya y víctima de un atentado frustrado de ETA, considera que "de momento, el Rectorado de la UPV se ha lavado las manos

Opinó que la Comisión de Reclamaciones "desautoriza a los catedráticos más prestigiosos de Ciencia Política de España que votaron a mi favor, Antonio Elorza, de la Universidad Complutense de Madrid, Fernando Reinares de la Universidad de Burgos, Joaquín Molíns, de la Universidad Autónoma de Barcelona, y Ferrán Requejo, de la Pompeu Fabra de Barcelona".

Además, añadió que "en mi contra votó el catedrático Pedro Ibarra de la UPV, que es otro de los representantes del sector radical de la universidad y amigo de Letamendia". Relató que desde que se anunció la adjudicación de la cátedra, Letamendia "ha desarrollado una campaña de presión a través de artículos en medios de comunicación como los diarios Deia y Gara, y la revista Kale Gorria", que sustituye a la publicación Ardi Beltza, cerrada por orden la Audiencia Nacional.

Lamentó que "siempre somos los mismos los que estamos en desamparo" y explicó que el director del departamento de Ciencia Política, Francisco Llera, "ha estado sometido al mismo acoso e insultos que yo, tan sólo por haberme apoyado", dentro de lo que "los sectores nacionalistas consideraban manipulación españolista del tribunal".

Destacó que ambos, Uriarte y Llera, "pedimos amparo al rectorado porque había motivos más que sobrados para abrir expediente disciplinario a Francisco Letamendia y, sin embargo, el rectorado no ha hecho absolutamente nada". Anunció que recurrirá al Tribunal de lo Contencioso Administrativo para que resuelva esta situación.

"Sinvergonzonería preocupante"
Por su parte, el vicepresidente primero del Gobierno y ministro del Interior, Mariano Rajoy, calificó ayer de "sinvergonzonería preocupante" la retirada de la cátedra de Derecho Político de la Universidad del País Vasco a la profesora Edurne Uriarte. Según publicaron ayer varios periódicos, la Comisión de Reclamaciones de la Universidad del País Vasco ha decidido anular la cátedra que Uriarte había obtenido en unas oposiciones tras admitir el recurso presentado por el ex diputado de HB Francisco Letamendía.

En declaraciones a Onda Cero, Rajoy indicó que "se produjo un recurso y con un argumento formal se le ha privado y se le ha dado a una persona que ha sido diputado de HB". Agregó que "es una decisión muy preocupante: de una gravedad y una sinvergonzonería que realmente preocupa, máxime cuando la única posibilidad que le queda a Edurne Uriarte es recurrir a los tribunales de Justicia, a la vía contencioso administrativa y no universitaria".

El ministro consideró que "esto es una prueba de que en el País Vasco hay personas que ejercen la última dictadura que existen en la Europa de nuestro entorno".

El PP pide la comparecencia del rector
El grupo del PP pedirá la comparecencia urgente del rector de la Universidad del País Vasco (UPV), Manuel Montero, en el Parlamento para que aclare la polémica suscitada en torno a la adjudicación de la cátedra de Ciencia Política. El parlamentario del PP Iñaki Ortega señaló que "detrás de la decisión adoptada por la Comisión de Reclamaciones de la UPV de anular la adjudicación de esa cátedra a la profesora Edurne Uriarte, están las amenazas organizadas desde el entorno radical".

Ortega considera que la resolución "ha estado acompañada por una campaña organizada por el nacionalismo radical para difamar y desprestigiar a Edurne Uriarte". Asimismo, denunció "el desamparo que ante esta decisión se encuentran muchísimos docentes que, como Uriarte, vienen sufriendo desde hace tiempo presiones auspiciadas por los amigos de Francisco Letamendia", el otro profesor candidato a esa cátedra.

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