AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 24 Febrero  2002
La patria es la Humanidad
Luis Ignacio PARADA ABC 24 Febrero 2002

Las ratas y el segundo flautista de Hamelin
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 24 Febrero 2002

La llanura de lo humano
JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS, Director de ABC 24 Febrero 2002

Y Jáuregui tan contento
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 24 Febrero 2002

DE AQUÍ A LA ETERNIDAD
PEDRO J. RAMIREZ El Mundo 24 Febrero 2002

¿Nuevos tiempos para Euskadi
Enrique CURIEL La Razón 24 Febrero 2002

Copien de los jóvenes en Euskadi
Iñaki ZARAGÜETA La Razón 24 Febrero 2002

Manifestación de unidad
EDITORIAL El Correo 24 Febrero 2002

Corrección política insensata
HERMANN TERTSCH El País 24 Febrero 2002

Miles de personas demuestran en Bilbao que la unidad contra ETA es posible
BILBAO. M. ALONSO ABC 24 Febrero 2002

Tres autobuses calcinados en actos de kale borroka
El Mundo 24 Febrero 2002

El delegado del Gobierno aclara que no se impartirán clases en árabe
Redacción - Melilla.- La Razón 24 Febrero 2002
 
La patria es la Humanidad
Por Luis Ignacio PARADA ABC 24 Febrero 2002

Einstein odiaba «el heroísmo por orden, la violencia sin sentido, y todo el resto de cosas sin significado que llevan el nombre de patriotismo». Mao decía en su Libro Rojo que «los comunistas chinos debemos unir el patriotismo con el internacionalismo. Somos a la vez internacionalistas y patriotas: oponemos nuestro internacionalismo al nacionalismo estrecho y al patriotismo estrecho».

Bajo el lema No hay más patria que la humanidad miles de personas participaron ayer en Bilbao en la manifestación convocada por las organizaciones juveniles de todos los partidos políticos vascos en repulsa por el atentado a Eduardo Madina.

Cuando el ser humano debía cabalgar tres días para encontrar un pueblo diferente al suyo tenían algún sentido el provincianismo, el nacionalismo, el patriotismo excluyente refugiado en el paisaje, la lengua y la incomunicación. Hoy, en un mundo en el que la información viaja a la velocidad de la luz, cuando los traductores automáticos han sustituido a los intérpretes, y, pese a sus injusticias, la globalización difumina las fronteras del dinero, la cultura y la Historia, resultan anacrónicos los nacionalismos basados en la violencia sin sentido, los patriotismos de bandería, la xenofobia ante quienes eligen libremente su lugar de residencia y ponen su esfuerzo al servicio de sus conciudadanos.

Frente a quienes explotan y agitan los miedos tribales, el internacionalismo del espíritu vivió ayer una doble jornada de gloria: esa manifestación bajo un lema universal, y un triunfo deportivo como el de Johann Muehlegg al que sólo los pobres de espíritu -que ignoran el acierto de la relatividad y el concepto del espacio-tiempo de Einstein y no han aprendido de los errores de Mao- le exigen pasaporte.

Las ratas y el segundo flautista de Hamelin
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 24 Febrero 2002

Felipe González es un político carroñero que, como las ratas y las gaviotas, organiza su dieta a base de desperdicios. Pero incluso en él resulta siniestro aprovechar el último atentado etarra para pedir el diálogo, es decir, la sumisión mediante el contacto con la banda terrorista. No le importa que el joven Madina, un socialista que parece nacionalista y que propugna, como el difunto Lluch, una política de rendición de los partidos españoles ante el separatismo vasco sea la prueba viviente y mutilada de que la banda terrrorista no negocia, impone; y que el que se acerca demasiado a esa llama, se quema. El felipismo está dispuesto a utilizar todas las bazas del terror separatista para aislar y desgastar al Gobierno del PP. Y en la grotesca manifestación presidida por el eslogan “No hay más patria que la humanidad” se ha repetido el repelente espectáculo tras el asesinato de Lluch: una manifestación sobre terrorismo que no va contra el terror sino contra los que lo combaten. Ha faltado Gemma Nierga para la oración fúnebre. Será porque, afortunadamente, no había muerto o porque tenía el día libre Iñaki Gabilondo. PRISA no suele fallar en estos casos.

El Gobierno sigue fingiendo que no se entera de que es precisamente PRISA, con su estrella invitada González a la cabeza, la que preside ese bloque anticonstitucional y anti-sistema que ya se ha cargado la política de consenso antiterrorista de Rodríguez Zapatero, que ya ha liquidado la dirección del PSE-EE, con Redondo Terreros a la cabeza, y que ha destruído de hecho el Pacto por las libertades y contra el terrorismo, aunque espere al momento oportuno para certificar su defunción. Aznar alerta a los empresarios del peligro de desestabilización institucional como el problema más grave en nuestro horizonte económico, pero no es capaz de denunciar que el empresario más poderoso de España es la pieza clave de esa desestabilización. Arenas denuncia a González como poder en la sombra del PSOE y amenaza a Pujol por su radicalismo, pero no explica que Pujol sigue siendo otra de las claves de la estrategia del PNV y ETA para dar jaque mate a la España Constitucional. Así se evita tener que explicar las invitaciones a entrar en el Gobierno con que Aznar ha humillado a los votantes del PP para halagar a los de CiU. Y mientras, Felipe González, el Señor X del GAL, diciendo que a ETA “le preocupa más el diálogo” que la “confrontación”. González debe suponerlo por la comparación entre las torturas de etarras en La Cumbre y los contactos dialogueros con ETA de Pérez Esquivel, ambos obra de su Gobierno y ambos fracasados. Pero hay algo que ni antes ni ahora ha intentado contra el terrorismo: la lealtad al sistema constitucional. No está en su naturaleza carroñera.

Pero en materia de higiene hay algo todavía peor que las costumbres de las ratas y es fingir que no muerden. Por desgracia, en España -tanto en el Gobierno como en la Oposición- siempre hay un político que se cree el segundo flautista de Hamelin. Como si, después del primero, las ratas no se supieran el cuento.

La llanura de lo humano
Por JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS, Director de ABC 24 Febrero 2002

La patria es la humanidad, proclamaron ayer miles de jóvenes en Bilbao. Y, en determinadas circunstancias, cuando se asesina, se mutila y se coacciona en nombre de una patria esotérica y ensangrentada, sólo la inmensa llanura de lo humano es el territorio en el que la gente de bien desea vivir, más allá de izquierda o derechas y de etnias o culturas.

Los jóvenes aprecian la política en lo que tiene de expresión idealista, en lo que tiene de capacidad para transformar la realidad, en lo que impulsa la justicia, en lo que renueva y cambia. No fueron demasiados miles los que ayer caminaron en silencio por las calles de la capital de Vizcaya, pero la nobleza de su voluntad aporta calidad sobre cantidad a un propósito de regeneración social en el País Vasco y en el conjunto nacional, que se está convirtiendo en un proceso histórico desesperadamente lento y circular.

Cuando la sociedad española se enfrenta -con una confusión, por cierto, lamentable- al reto de la inclusión de los inmigrantes, encara la ampliación del solar europeo a países castigados en su pasado reciente por el comunismo, debate sobre su sistema de valores en todos los ámbitos públicos, un joven mutilado obliga a todos a volver la cabeza atrás, a detenerse en una barbarie fuera del tiempo y de la historia y a expresar una condena y rechazar un terror que nos retrotrae a la peor de las barbaries, que es aquella que envuelve la muerte en las ideas para hacerla aceptable a no se sabe quién.

¿Habremos de resignarnos? No al terror dosificado de ETA. En absoluto. Sí, con toda probabilidad y como pronosticaron excelsos intelectuales españoles del siglo pasado, a conllevar democráticamente las tensiones centrífugas que en España han recogido la breada de un relato histórico deformado y tantas veces falaz. Ese puede ser el mensaje de los jóvenes, ayer, en Bilbao. Lo esencial es vivir en paz y en la libertad conquistada. Lo demás, es asumible.

Y Jáuregui tan contento
Por CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 24 Febrero 2002

ACABABA de comenzar el gran debate sobre la reforma de la ley de partidos y la ilegalización de Batasuna, cuando el PNV tuvo la inteligencia de desviar la atención de la sociedad hacia una reunión de partidos vascos -menos Batasuna- en la que deberían tratarse las propuestas socialistas sobre la seguridad de los concejales. Hay que decir que el resultado ha sido un éxito del PNV, una jugada maestra. En efecto

-ha aflojado el cerco en torno a Batasuna, su socio real

-el precio ha sido bajo: la exclusión de la reunión

-este numerito le permite demostrar al PNV que está fuera del espíritu de Estella

-ha conseguido trasladar el debate al «ámbito vasco de decisión»

-¿y qué se ha ofrecido en esta reunión a los concejales amenazados de muerte?, ¿qué medidas se van a tomar para rescatar las libertades en el País Vasco? Tan solo aislar a Batasuna en los municipios en el caso de que no condene los asesinatos de ETA. Y Jáuregui tan contento.

Es obvio que el PNV está en contra de la ilegalización de Batasuna, que es su gran aliado político. Me siento humillado como ciudadano al tener que recordar un hecho tan elemental, tan fecundo en sangre de inocentes. Pero si esto es algo tan claro ¿por qué el PSE se empeña en no verlo? Quiere dar seguridad a sus concejales, pero no tiene el valor de reconocer que la defensa de éstos pasa por la desaparición de ETA, la ilegalización de Batasuna y de todas las organizaciones paralelas a las que favorece el gobierno del PNV y de EA.

Hemos llegado a un punto de tal degradación que lo que más me interesa en estos análisis sobre la situación vasca es la denuncia de la villanía, la complicidad criminal.

Todos sabemos que una cierta parte del Partido Socialista vasco está empujando a las juventudes a pedir el diálogo de todos. Y cuando lo hacen cae alguno. Porque ETA y Batasuna no permiten que el PNV abandone el compromiso de sangre con ellos. El PSOE, que les siga a rastras sin condiciones. De lo contrario, les partirán las piernas.

Es escandaloso que en plena demostración de la barbarie nacionalista (robo de la cátedra de Edurne Uriarte, anuncio del exilio de Llera; suicidio de un dirigente socialista, atentado contra un dirigente de las JJ.SS. vascas...) la política del PSE se quede en ese recordatorio a Batasuna, en esas naderías a modo de grandes conclusiones... Ésta es la política «propia» a la que aspira Ramón Jáuregui y compañeros: a pedir que Batasuna condene a ETA, lo cual supone absolverla de ser y haber sido cobertura de ETA, de haber canalizado a doscientos terroristas por las vías representativas.

Pero la reunión del viernes fue un éxito del PNV porque, como dije antes, consiguió llevar un problema del Estado al «ámbito vasco de decisión». Es un homenaje «póstumo» a Ardanza. Los dirigentes del PNV saben muy bien que hay dos racionalidades: la del Estado y la regional (nacional vasca para ellos); la del autonomismo y la del separatismo. Saben que el abandono de la categoría estatal conduce de forma necesaria a la euskaldunización y los socialistas caen en esta trampa constantemente. Con ello huelen poder. Lo justifican por realismo cuando es puro oportunismo. Es el drama del socialismo vasco. El fatalismo del compañero de viaje. Madrazo como ejemplo.

Eliminado Redondo en nombre de una política «propia» del PSE, ahora calumnian a Mayor Oreja. Porque según Eguiguren el gran obstáculo en el País Vasco es el PP, no Batasuna ni el PNV sino el PP. Y Jáuregui tan contento.

DE AQUÍ A LA ETERNIDAD
PEDRO J. RAMIREZ El Mundo 24 Febrero 2002

Resulta que Zapatero y Aznar llevan meses compitiendo por acuñar el concepto de «patriotismo constitucional» como fórmula expresiva de orgullo y adhesión a la España democrática y ahora van las juventudes de ambos partidos y se manifiestan juntas en Bilbao bajo el lema Nuestra única patria es la Humanidad, como si fuera el Consejo de Seguridad de la ONU quien se encargara de evitar la próxima mutilación o asesinato de alguno de sus militantes.

Esta ambigua búsqueda de una tercera vía tan característica por ejemplo de los socialistas guipuzcoanos que unas veces se define por elevación cosmopolita y otras se parapeta en aldeanos eufemismos, es un buen baremo de cuán esforzada, meritoria y difícil es la defensa de la causa de España en el País Vasco.Frente a la nitidez con que todos los sectores nacionalistas cultivan y reverencian el mito rupturista de Euskal Herria, los partidarios de la continuidad histórica que ha proporcionado a la ciudadanía cotas impares de prosperidad y libertad se baten en retirada tras haber perdido la guerra de las palabras: mientras todo lo vasco es bueno, lo vasquista aún mejor y lo abertzale alcanza la excelencia, lo español es sospechoso y el españolismo execrable.

Nuestra democracia le va ganando rotundamente la partida a ETA en todos los frentes. Tras el espejismo de la oleada de atentados que siguió al fin de la tregua, su capacidad operativa es cada vez menor, carece de refugios exteriores y en cuanto un comando asoma la cabeza tiene enormes posibilidades de que se la corten.Mayor Oreja primero y ahora Rajoy han prestigiado la lucha antiterrorista dentro de la legalidad, aunando eficazmente desde la colaboración tecnológica norteamericana y la creciente implicación francesa o la mejorada coordinación con la Ertzaintza hasta el trabajo del último agente a las órdenes del comisario De la Morena o del general Varela. Los resultados y estadísticas empiezan a estar a la vista de todos y serán aún más rotundos a medida que entren en juego los nuevos instrumentos legales aprobados en la Union Europea.

Pero el diagnóstico es mucho menos optimista si examinamos las actitudes dominantes en una sociedad civil vasca que contemporiza con el aventurerismo soberanista de sus gobernantes y permite insolidariamente el acoso y exterminio de quienes defienden el orden constitucional del que emanan todas las ventajas de las que disfrutan. Tantos años de riego peneuvista por aspersión han permitido que germine la semilla de la legitimación de la violencia en los términos que acertadamente utilizaba la viuda de Buesa el domingo pasado en nuestras páginas: «Cuando un padre calla ante una diana de ETA...» El siguiente estadio es, naturalmente, el imperio del miedo que pone a la defensiva a quienes pueden ser asesinados, mutilados, difamados, zaheridos o despojados de sus cátedras y el sultanato de la cobardía que, paradójicamente, convierte en sospechosos a quienes no han tenido más remedio que situarse detrás del parapeto de un escolta o una puerta blindada.El director de un importante medio de comunicación vasco me contaba el otro día con amargura cómo al cabo de una serie de ataques vandálicos contra una de sus sedes, la reacción de sus vecinos más próximos no ha sido exigir el castigo de los asaltantes sino pedirles a ellos que se trasladen.

Frente a este estado de cosas sólo caben dos alternativas. La más fácil y cómoda a corto plazo la acaba de volver a personificar Ramón Jáuregui y consiste en ponerse de nuevo al rebufo del PNV, fingiendo creer en la trascendencia de cualquier gesto superficial que, bajo la apariencia de proteger a los concejales amenazados, consolide en realidad su condición de parias, tolerados e incluso conservados en condiciones de excepcionalidad como si fueran koalas, como prueba de la condescendencia y sensibilidad democrática del nacionalismo moderado. A uno se le blinda la puerta del bar, a otro se le refuerza la escolta, al de más allá se le autoriza a votar sin asistir al pleno y a éste de aquí al lado que no ha podido resistir ya más, se os permite sustituirlo por quien os dé la gana sin que ni siquiera haga falta que se haya presentado a las elecciones. Eso sí, a partir de ahora, diálogo, mucho diálogo autodeterminación incluida y negocios mediáticos con el PNV.El guión ya fue escrito al día siguiente de las elecciones vascas y todos sabemos quiénes tratan de llevarlo a cabo. El asesinato político de Nicolás Redondo fue el primero de sus logros y el suicidio de Gutiérrez Pinedo, inspirado por la lucidez y el fatalismo según sus íntimos, uno de sus daños colaterales.

La otra vía consiste en salir del gueto de la supeditación mental al PNV, y en vez de conformarse simplemente con intentar moderar sus ritmos, marcarle un nuevo campo de juego en el que nadie pueda aprovecharse del uso político de la violencia. Para ello es imprescindible pasar a la ofensiva hasta conseguir, dentro de la legalidad, que el miedo cambie de bando y que quienes tengan que preocuparse de buscar blindajes, escondites y subterfugios no sean los agredidos sino los agresores. En esa estrategia se inscribe la propuesta del Gobierno, respaldada de momento por Zapatero, de cambiar la legislación para que los jueces puedan disolver Batasuna. Parece de sentido común que la mejor manera de animar a los demócratas a presentar listas es que vean que quienes justificarían o incluso alentarían su asesinato tienen dificultades para hacerlo. Pero es imprescindible que esas dificultades sean coherentes con nuestro marco constitucional. La democracia no puede ser estúpida, se dice. De acuerdo, pero con una consideración previa: la democracia no puede dejar de ser democracia. Creo que la mejor manera de concretar esos escrúpulos sería conseguir que todas las causas que se incluyan en la ley para ilegalizar un partido se correspondan con conductas tipificadas a la vez como delitos por el Código Penal, aunque sea en la vía administrativa en la que se depuren sus efectos acumulativos.

Si la letra de esa partitura se corresponde con esta música, el Estado democrático estará sobradamente legitimado para interpretarla.Máxime cuando a través del Gobierno de la Nación acaba de suscribir un Concierto Económico con el País Vasco que no sólo le reconoce una soberanía fiscal casi plena, sino que lo hace por tiempo indefinido. Esa eliminación de todo límite de aquí a la eternidad significa una mejora cualitativa decisiva, en la medida en que supone la consagración inamovible de un derecho. Nada tan lógico como que ese fuera también el horizonte y rasero que consolidara el deber de lealtad constitucional de las instituciones autonómicas, de forma que quienes aspiran a destruirlas abandonaran toda esperanza de encontrar complicidades en su seno y quienes padecen por defenderlas perdieran todo temor de quedar a la intemperie.

En esa nueva perspectiva temporal habría que situar también la duración de las condenas de aquellos terroristas que no aprovechen las oportunidades de reinserción todo lo flexibles y generosas que se quieran de nuestro sistema penal, pues ni al joven Madina le volverá a brotar nunca la pierna ni José Luis López de la Calle regresará con su familia el año en que su estúpido y desafiante asesino salga de la cárcel.

Son ideas recurrentes que deben alimentar una determinación permanente a plantar cara al chantaje del terror, arropando con cuantos medios y resortes legales sea preciso a quienes lo resisten en primera línea. Porque, queridos alevines del PSOE y del PP, vuestra única patria será la Humanidad, pero quien defiende vuestros derechos y garantiza vuestras libertades es España.  pedroj.ramirez@el-mundo.es

¿Nuevos tiempos para Euskadi?
Enrique CURIEL La Razón 24 Febrero 2002

Todavía es pronto para afirmarlo con rotundidad. Pero, en todo caso, ha sido una mala semana para Eta y para los «duros» de Batasuna. Los primeros, intentaron asesinar a Eduardo Madina, «nuestro Ernest Lluch», como afirmó el secretario de las Juventudes Socialistas, pero fracasaron, y además era desarticulado el «comando» «Ekaitza» en Navarra. Y los segundos, han visto la firma del Concierto Económico entre los gobiernos de Madrid y de Vitoria, han sido testigos de la reacción unitaria de todas las organizaciones juveniles de los diferentes partidos para condenar y convocar manifestaciones unitarias contra la violencia, y se han removido inquietos en la silla tras la celebración y los resultados de la reunión convocada el viernes por el lehendakari y a la que asistieron todas las fuerzas políticas democráticas. Como afirmó Carlos Iturgaiz al finalizar el encuentro, «hacía cuatro años que no estaba sentado con Xabier Arzalluz para hablar del País Vasco».

Es verdad que no debemos echar las campanas al vuelo ni cantar victoria. Pero no es menos cierto que la mera celebración de la reunión es una buena noticia para todos. Con independencia de las diferentes opiniones de los protagonistas, era imposible resolver todo, el mismo día y al mismo tiempo, alguna de las conclusiones permiten abrir una ventana a la esperanza. A la espera de conocer más y mejor el alcance de los acuerdos, destaca la decisión de no contar con Batasuna a partir de las próximas elecciones locales «ni para gobernar, ni para hacer oposición». Batasuna sólo podrá gobernar allí donde obtenga mayoría absoluta. Y además, tal acuerdo, tiene unas repercusiones indudables en el panorama general e influirá benéficamente en la vida del Parlamento de Vitoria. Probablemente no volveremos a asistir al absurdo espectáculo de que Batasuna se convierta en la llave para la construcción de mayorías parlamentarias como ocurrió con las votaciones sobre los Presupuestos. Si se cumple el acuerdo en el ámbito local, los gobiernos de los ayuntamientos y de las Diputaciones forales se formarán, exclusivamente, en torno a las fuerzas presentes en la reunión de Vitoria. En todo caso, los encuentros van a tener continuidad en las próximas semanas. Hace pocos días tal hipótesis hubiera resultado impensable.

El PP hubiera deseado promover mociones de censura de forma inmediata para desalojar a los alcaldes de Batasuna. No ha habido consenso al respecto, y es que la estrategia a seguir con respecto a dicha fuerza no es tan sencilla. Sería un error convertir a Batasuna en «víctima política», en la medida en que tal decisión le permitiría a los más duros de la organización reagrupar fuerzas en torno a ellos y exigir el cese de los debates internos sobre la política a seguir. Pero tampoco pueden ser reconocidos como una «fuerza de gobierno» mientras justifiquen la violencia. Las divisiones internas son intensas y de profundo calado, cómo, al parecer, ocurre en la cúpula de Eta. Lo ocurrido con Abertzaleen Batasuna (AB), organización nacionalista francesa próxima a Batasuna, es muy significativo. Batasuna ha tenido que aceptar que el comunicado en el que convocan el día del Aberri Eguna, elaborado por la organización francesa, contenga duras críticas a la ruptura de la tregua por parte de Eta y exprese distancias evidentes y claras con respecto a la violencia. No es la primera vez que AB rechaza las propuestas de Batasuna. Pocos meses atrás no aceptaron la unificación de todas las organizaciones de la «izquierda abertzale», precisamente, porque no comparten la estrategia señalada por los «militaristas» de Eta. Por otra parte, los dirigentes de Batasuna, contemplan con preocupación la consolidación, extensión e iniciativas del grupo «Aralar», dirigido por Patxi Zabaleta, que, tras romper con la organización batasuna, trabaja para presentarse en todos los procesos electorales, no sólo en Navarra, sino también en el País Vasco. Por ello se cometería un grave error al ilegalizar, en estas condiciones, a Batasuna. Constituiría un regalo inesperado para los más integristas. Sólo serviría para bloquear los movimientos internos que se están desarrollando y que son seguidos con mucha atención por una buena de los presos de la organización Eta. No es mala cosa mantener la cabeza fría en estas circunstancias.

Copien de los jóvenes en Euskadi
Iñaki ZARAGÜETA La Razón 24 Febrero 2002

Euskadi tiene dos problemas. Uno político, que no es demasiado grave, que se puede solucionar, con unas ansias nacionalistas no siempre colmadas. Y otro de violencia, que necesita una respuesta policial, del Estado de Derecho, de la Justicia». Son frases de Antonio Díez, secretario de las Juventudes Socialistas de Euskadi, oídas en la Ser por el atentado contra su compañero Eduardo Madina y que los medios de comunicación no han propagado, como si desearan silenciarlas. Las afirmaciones de Díez, que no se ruborizó por hablar de concesiones «como en cualquier negociación», produjeron en mí una sensación de esperanza y un deseo de retirar a los políticos actuales, que han demostrado hasta la saciedad su incapacidad para solucionar la mayor preocupación de la sociedad.

Tener el valor, desde un partido de los autodenominados «constitucionalistas», de reconocer el problema político en el tema vasco y de diagnosticarlo como de fácil solución, no sólo centra la situación con acierto, sino que resalta la inutilidad de quienes no lo resuelven.

Su proclama, con la única condición de que callen las armas para dar paso al diálogo, fue más allá del análisis certero, ajeno absolutamente al partidismo y al sectarismo. Se atrevió, con toda la razón, a dar un «fortísimo tirón de orejas» a sus mayores por su incapacidad: «Tanto saben, tanto han vivido, que a veces no llegan a sentarse por condicionantes y antiguas heridas que son un lastre».

Se trata de un nuevo lenguaje. Puro, sin complejos, convincente. Con un único objetivo, la paz.
Las expresiones de este joven, apunte de político de talla, se produjeron tras demostrar que todas las organizaciones juveniles de los partidos y asociaciones, excepto Batasuna, se pusieron de acuerdo en medio minuto para convocar concentraciones, manifestaciones y lema unitario de la pancarta: «no hay más Patria que la Humanidad». Un ejemplo para todos, especialmente para los «mayores» de la política.

Ni siquiera los contertulios del programa citado estuvieron a la altura de esta savia joven. Los prebostes del periodismo se encargaron de subrayar las diferencias que los separaban, según a la ganadería a la que pertenecen. Convendría una seria reflexión y proclamar: ¿Que pase esta nueva generación!.

Manifestación de unidad
EDITORIAL El Correo 24 Febrero 2002

La manifestación convocada para la tarde de ayer en Bilbao por las juventudes de los partidos democráticos vascos se convirtió en la movilización masiva más unitaria que se haya dado en los últimos años contra el terrorismo y por la paz. Fue, sin duda, el justo colofón para una semana que ha introducido en la vida política vasca factores de distensión y acuerdo, cuya ausencia se hacía notar hasta el punto de que en la opinión pública se había asentado ya el escepticismo más fatalista. Efectivamente, a lo largo de la pasada semana los compromisos adquiridos entre el PP y el PSOE en materia antiterrorista, el trascendental acuerdo para la renovación del Concierto y el satisfactorio resultado de la reunión convocada por el lehendakari en Ajuria Enea fueron aportando moderación y entendimiento a un panorama que hasta hace tan sólo unos días parecía asolado por la crispación y el desencuentro. Pero también la semana pasada vino a recordarnos que el terrorismo y la intolerancia extrema no están dispuestos a cejar en su bárbaro proceder. El atentado que estuvo a punto de costarle la vida al joven socialista Eduardo Madina, dejándole gravemente herido, tuvo lugar en medio de un recrudecimiento de los actos de sabotaje y de episodios que sin duda atestiguan la existencia de una nueva campaña de acoso y persecución ideológica, dirigida especialmente contra las filas socialistas.

La sociedad democrática está librando un pulso crucial con el terrorismo. Esta evidencia está en el origen de todas cuantas aproximaciones se han dado en los últimos días entre los partidos y entre las instituciones. Aunque la situación, que emplaza más que nunca a la unidad democrática, suscita también un cierto vértigo entre quienes no se sienten por ahora especialmente cómodos en la unidad. Los contradictorios matices introducidos por portavoces de distintos partidos a las resoluciones adoptadas el viernes en Ajuria Enea resultan, en este sentido, tan elocuentes como la propia carencia de un texto suscrito que explicite dichos compromisos. La negativa de Nuevas Generaciones a situarse en la cabecera de la manifestación de ayer portando el lema No hay más patria que la Humanidad sólo puede entenderse como expresión de las dificultades que aún existen para que los demócratas asuman su unidad como un valor que ha de situarse por encima de sus respectivas particularidades. Son las consecuencias lógicas de un largo período de confrontación e incomunicación. Pero lo que sería del todo imperdonable es que en días sucesivos partidos e instituciones se desentiendan del emplazamiento mutuo que supuso el diálogo entablado en torno a la misma mesa el viernes y se apresten a subrayar las diferencias en lugar de trabajar sobre las coincidencias para que las iniciativas contra el terrorismo sean cada día más sólidas y eficaces. Porque, en medio de este pulso crucial con el terrorismo, la mera ausencia de avances significativos puede representar un serio retroceso y una nueva frustración para la sociedad.

Corrección política insensata
HERMANN TERTSCH El País 24 Febrero 2002

La sagrada ira del pensamiento bienintencionado se halla en plena movilización en contra del presidente del Foro para la Inmigración, el sociólogo y antropólogo Mikel Azurmendi. ¿Qué ha hecho el pobre hombre para merecer este ataque desde tantos y tan diversos frentes? Ha dicho que 'el multiculturalismo es una gangrena para la democracia'. ¡Anatema!, gritan los coros piadosos que ven confirmada su sospecha de que Azurmendi es un racista peligroso. Y si alguno albergaba aún alguna duda sobre el carácter perverso y derechista del individuo, han quedado disipadas, porque ha salido en su defensa Enrique Múgica Herzog, ese criptoderechista que se hizo pasar toda su vida por socialista y se ha quitado la careta al aceptar el cargo de Defensor del Pueblo que le ofreció el presidente del Gobierno del Partido Popular.

Dos traidores a la izquierda atacan juntos a ese sagrado concepto de multiculturalismo que, según sus defensores, es la gloriosa fórmula para que coexistan en armonia y jovialidad diversas culturas foráneas y autóctonas en una misma sociedad democrática. Todos los grupos sociales cultivarían sus costumbres y ritos ancestrales en el más profundo respeto entre ellos. Pero, ¡ay!, racistas como Azurmendi y Múgica quieren impedir la regulación de todos los inmigrantes que vinieron o quieren venir y, además, asimilar a los regularizados.

Seamos serios. La izquierda española tiene dificultades para ofrecer conceptos económicos y políticos distintos a los que aplica la derecha y que en el pasado fueron suyos. Pero si es una mala broma que esta izquierda considere 'franquista' el intento de valorar el rendimiento de los alumnos en los colegios, y grotesco que apueste por supuestos derechos colectivos de comunidades étnicas como quienes consideran incuestionable determinación histórica la supremacía nacionalista en Euskadi, es aterrador comprobar cómo se lanzan a la alegría juvenil en el trato de un fenómeno tan serio como la inmigración e integración. Malo es el faldicortismo en la presentación de cuestiones graves. Peor alimentarse de las fuentes intelectuales del movimiento okupa.

Azurmendi tiene razón. La falta de adaptación o, más aún, la falta de voluntad de adaptación de los inmigrantes a las leyes, reglas y normas sociales de la sociedad anfitriona es, a medio plazo, una bomba de relojería en la línea de flotación de la democracia, el pluralismo y la sociedad abierta. El multietnicismo ha sido, es y será una realidad en España que a nadie inquieta. No así el multiculturalismo.

Se puede discrepar de las tesis de Giovanni Sartori en su libro La sociedad multiétnica, tan denostado por quienes creen que son las sociedades libres las que tienen que ceder ante las culturas de aquellos a los que la miseria o la violencia incita a migrar. Pero existen certezas difíciles de rebatir. La primera es que la sociedad democrática que otorga el derecho fundamental al individuo es el modelo de convivencia que genera más bienestar, más dignidad y más libertad que cualquier otro. La segunda es que permitir que en su seno se generen células de culturas extrañas que no actúan según los mismos principios y se rigen por códigos étnicos, religiosos o tribales, supone una amenaza para el propio sistema. Sea el secuestro del voto por parte de clérigos en una comunidad musulmana o el ejercicio de la violencia, intimidación o desprecio de los derechos humanos en otros colectivos culturales cerrados, son infinidad los argumentos en contra de la aceptación y aún más del fomento de guetos culturales. Ni todas las culturas, ni todas las ideas, ni todas las costumbres son igualmente aceptables. Muchas son enemigas de la dignidad y la libertad. Las democracias occidentales han creado mecanismos de autocorrección de los que carecen otras culturas. Ahora tienen el reto de integrar a gentes de culturas lejanas cuya llegada es necesaria pero genera problemas. El racismo lo generan quienes los ignoran, no quienes los señalan.

En Estambul, hace 15 días, ministros de Asuntos Exteriores europeos hablaban por primera vez con claridad al respecto con colegas islámicos. Se pedía 'reciprocidad'. Vengan porque sus sociedades son incapaces de otorgarles una vida digna y porque aquí también los necesitamos. Pero no intenten crear en nuestras sociedades abiertas otras cerradas que reproduzcan los fracasados, corruptos y totalitarios sistemas de los que huyeron. Los pueblos europeos han luchado mucho durante siglos por esta forma de vida, por esta sociedad a la que acuden los inmigrantes voluntariamente. En los clubes se aceptan todo tipo de caracteres, pero siempre que cumplan las normas internas. La corrección política tiende a generar pensamiento débil. Pero no podemos dejar que, embriagada de amor, nos hunda en el caos al fomentar la dejación de la sociedad abierta en favor de la tribu.

Miles de personas demuestran en Bilbao que la unidad contra ETA es posible
BILBAO. M. ALONSO ABC 24 Febrero 2002

Los más jóvenes de todas las formaciones políticas del País Vasco, a excepción de Batasuna, reunieron ayer por la tarde a miles de personas en una manifestación en Bilbao en apoyo del militante de las Juventudes Socialistas Eduardo Madina, a quien ETA ha mutilado esta semana con una bomba-lapa y que se encuentra en el hospital de Cruces recuperándose de las heridas.

La marcha, que se celebró en silencio durante la mayor parte del recorrido, partió del Sagrado Corazón de Bilbao pasadas las cinco y media de la tarde y estuvo encabezada por miembros de Juventudes Socialistas de Euskadi; de los jóvenes del PNV, Eusko Alkartasuna e IU; de los sindicatos UGT y CC.OO. y del Consejo Vasco de la Juventud. En ocasiones, el silencio quedó roto por aplausos y gritos en contra de ETA. También, grupos de manifestantes gritaron la consigna «Libertad», que viene siendo la bandera de los partidos constitucionalistas en el País Vasco y que no fue seguida por otros grupos de asistentes partidarios de las tesis nacionalistas. No obstante, no hubo protestas ni tensión entre las partes, que hicieron gala de respeto mutuo.

Polémica por el lema
En la cabecera de la manifestación no estaban las juventudes del PP, ya que Nuevas Generaciones había considerado que el lema de la marcha -«No hay más patria que la humanidad»- no era rotundo y echaban en falta algo más contundente contra ETA. No obstante, esta discrepancia se expresó sin estridencias. Los jóvenes del PP se colocaron unos pasos más atrás y no portaron la pancarta, como hicieron los representantes del resto de las asociaciones convocantes. El comunicado que se leyó al término de la marcha sí fue firmado por Nuevas Generaciones. En él se afirma que los jóvenes vascos quieren expresar su deseo de vivir en paz y exigir a ETA que deje de matar. Asimismo, las asociaciones juveniles califican el intento de asesinato de Eduardo Madina de «ataque directo» contra ellos. «Ha sido un intento frustrado de asesinar la fuerza de la palabra y el futuro de este país, el nuestro», declaran.

Los jóvenes vascos instan a seguir luchando por construir entre todos un futuro en paz, «cada uno desde su compromiso político y social, cada uno, desde su propia concepción de país, porque «contra la violencia no hay más patria que la humanidad». El manifiesto es también una llamada «al diálogo, la convivencia y la tolerancia entre todos».

Las organizaciones juveniles de los partidos políticos vascos estaban orgullosas de haber alcanzado un consenso en la convocatoria y en el comunicado final, a pesar de sus diferencias. La manifestación respondió a sus expectativas y los ciudadanos se abstuvieron de llevar banderas -algo muy común en cualquier marcha en la que participan militantes o simpatizantes nacionalistas- u otros símbolos que pudieran provocar enfrentamientos.

En un principio, el secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zaptero, no quiso hacer declaraciones y se colocó discretamente a mitad de la marcha, junto a los principales dirigentes de su partido en el País Vasco, entre ellos Rodolfo Ares y Patxi López. No quería robar protagonismo a los jóvenes convocantes de la marcha. Sin embargo, posteriormente cambió de opinión y declaró que se encontraba en «un acto de esperanza» por la participación de tantos jóvenes de distintas ideologías contra ETA y en defensa de la libertad. Zapatero agradeció también a militantes de las organizaciones juveniles de su partido que se hubieran trasladado de distintos puntos de España a apoyar a las Juventudes Socialistas del País Vasco. Entre los manifestantes se podían ver carteles de las Juventudes socialistas catalanas.

Con anterioridad, Zapatero se desplazó al Hospital de Cruces para visitar a Eduardo Madina. El líder socialista resaltó la «fortaleza moral y la madurez» del joven, después de éste le transmitiera su mayor compromiso con las convicciones democráticas tras sufrir el atentado.

Tres autobuses calcinados en actos de 'kale borroka'
El Mundo 24 Febrero 2002

Un repetidor de telefonía móvil, cuatro cajeros automáticos y una catenaria también fueron atacados

BILBAO. Los actos de violencia callejera alteraron nuevamente la madrugada del sábado. Tres autobuses de la empresa Bizkaibus quedaron completamente destruidos a causa de un incendio provocado durante la noche en el garaje que la compañía tiene en la localidad vizcaína de Lemoa, según informaron fuentes de la Ertzaintza. Los daños ocasionados ascienden a 480 mil euros (unos 80 millones de pesetas).

El atentado fue cometido por un grupo de personas que, hacia la una y diez de la noche pasada, penetraron en el interior de las cocheras donde se encontraban estacionados 40 autobuses.

Los asaltantes vertieron líquido inflamable por los vehículos y seguidamente les prendieron fuego. Tres autobuses quedaron calcinados por completo antes de que las dotaciones de bomberos lograran controlar el fuego y evitar que se extendieran a otros vehículos que se encontraban en el recinto, informa Vasco Press.

La Diputación Foral de Bizkaia condenó «enérgicamente» el nuevo acto de violencia callejera. Fuentes de la institución foral consideraron esta nueva actuación como una barbarie más de quienes nada respetan, ni los bienes públicos ni los servicios que afectan a todos los ciudadanos». «Esa es la construcción nacional de los salvapatrias de la gasolina», indicaron.

La quema de estos tres autobusus no fue el único incidente de kale borroka registrado durante la madrugada del sábado. En la localidad vizcaína de Berriz y en San Sebastián se produjeron otros episodios de violencia.

En Bérriz, hacia las 2.05 horas de la madrugada, un grupo de desconocidos forzó la valla de protección de una antena de telefonía móvil que comparten las empresas Euskaltel y Telefónica en la calle Learreta Markina.

Los asaltantes lanzaron cócteles molotov contra dos casetas en las que está guardado el equipo técnico del repetidor. Una de las casetas quedó destruida por las llamas. La segunda caseta no llegó a incendiarse y sólo registró el ennegrecimiento de las paredes.

Una hora antes, en la calle San Juan de la capital guipuzcoana habían sido incendiados un cajero automático de una oficina del Banco de Vitoria y otros tres de la Kutxa.

Los agresores, que actuaban encapuchados, vertieron primero líquido inflamable y luego arrojaron cócteles molotov para provocar el incendio.

El cajero del Banco de Vitoria y uno de la Kutxa quedaron completamente destruidos. En los otros dos, las llamas fueron apagadas a tiempo por patrullas de la Ertzaintza desplazadas al lugar.

Ataque por el día
Ya a plena luz del día un ataque contra la catenaria del Metro de Bilbao paralizó el tráfico en el tramo Bidezabal-Plentzia.

El ataque se produjo a las 12.30 horas del mediodía, cuando varios desconocidos derribaron la catenaria del Metro. Este ataque provocó que el tráfico del Metro se paralizara en un tramo, aunque una hora después quedó nuevamente restablecido.

Navarra tampoco escapó a la actuación de los violentos. Varios contenedores fueron quemados de madrugada en la localidad de Alsasua una vez colocados sobre las vías del tren en forma de barricada.

SOS Navarra precisó que el fuego no afectó a ninguna instalación ni material de la empresa ferroviaria, por lo que el único daño registrado fue el de los contenedores.

El incidente tuvo lugar poco antes de la una de la madrugada y hasta el lugar se trasladaron efectivos de bomberos para sofocar el fuego y miembros de la Guardia Civil.

El delegado del Gobierno aclara que no se impartirán clases en árabe
Redacción - Melilla.- La Razón 24 Febrero 2002

El delegado del Gobierno en Melilla, Arturo Esteban Albert, afirmó ayer que la polémica suscitada entre la Asociación Religiosa Musulmana y la Dirección Provincial del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte (MECD) en relación a la prohibición de impartir en árabe las clases de religión islámica en los centros docentes públicos de Melilla «es fruto de un malentendido y de falta de coordinación, porque en ningún momento se va a ir en contra de los acuerdos y el ordenamiento jurídico español». En este sentido, explicó que el Ejecutivo «cumplió un precepto constitucional facilitando los medios necesarios y suficientes para que esta asignatura pudiera impartirse en los colegios». Así, señaló que «la enseñanza religiosa está debidamente tasada en unos acuerdos con la Comisión Islámica y en un BOE donde se incluye el currículo de esta enseñanza, y a eso es a lo que los profesores y el MECD se van a comprometer, cumpliendo exquisitamente el ordenamiento jurídico», dijo. Con ello vino a rubricar la idea de que las clases no se podrán impartir en árabe «por dos razones evidentescomo que es el idioma que contempla la Constitución» .

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