AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 2 Marzo  2002
A los proetarras, ni agua
Editorial La Razón 2 Marzo 2002

Situación límite
Editorial ABC 2 Marzo 2002

Del crimen político a la desbandada
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 2 Marzo 2002

Debate y desmoralización
Enrique de Diego Libertad Digital 2 Marzo 2002

Los pactos de la vergüenza
ISABEL SAN SEBASTIAN El Mundo 2 Marzo 2002

Encapuchados
Cartas al Director ABC 2 Marzo 2002

El PSE propone listas comunes para frenar la desbandada de concejales
JAVIER URTASUN El Mundo 2 Marzo 2002

Vecinos de Portugalete llaman chivatos a los ediles de Batasuna en el pleno de condena
AITOR GUENAGA | Portugalete El País 2 Marzo 2002


A los proetarras, ni agua
Editorial La Razón 2 Marzo 2002

La amenaza incesante del terrorismo exige pasar de las palabras a los hechos. Acabar con las actitudes defensivas en las que se reacciona después de haber sufrido la agresión, y realizar políticas preventivas que impidan que tal agresión se produzca. No hay otra forma de derrotarlo, porque de nada sirven (salvo para mostrar la solidaridad y la conciencia cívica) las manifestaciones de repulsa y las condolencias de boquilla.

Estas políticas activas son obligación de los Gobiernos, y son independientes de los acuerdos o desacuerdos entre partidos políticos. Al Poder Ejecutivo se le paga para que garantice la seguridad ciudadana y los derechos y libertades de la sociedad. Y esto parece haberlo entendido el Gobierno del PP con una serie de medidas que ayer comenzaron a perfilarse en el Consejo de Ministros.

La primera de ellas puede resultar de suma utilidad en la lucha contra el complejo etarra (o contra cualquier tipo de trama terrorista local o internacional): el proyecto de ley de Prevención y Bloqueo de la Financiación del Terrorismo. El ambicioso proyecto, del que informamos en páginas de Nacional, tiene como claves la creación de una Comisión de Vigilancia capaz de decidir el bloqueo de saldos y movimientos financieros para evitar actos criminales; estará sometida a la supervisión del Poder Judicial; y establece la tipología de individuos y entidades susceptibles de ser perseguidos. Una amplia lista, para que los delincuentes no encuentren fisuras en la legalidad, en lo que suelen ser especialistas.

La iniciativa, por necesaria que fuera para España, ha aprovechado la coyuntura de la conciencia mundial sobre el peligro del terrorismo después del 11 de septiembre. El Gobierno hace bien en utilizarla, porque apelar a una resolución de la ONU en este sentido carga de razón y de legitimidad la actuación contra el entramado etarra. En todo caso, la iniciativa está en la línea correcta: hacer que los acosadores pasen a ser acosados; que las leyes sirvan para proteger a los ciudadanos y no para dar impunidad a los delincuentes; que la pasividad ante el terrorismo no hace sino acrecentar su voluntad de vencer y darle la razón en la utilización de sus medios asesinos.

Confiamos en que, ahora, los partidos responsables de la oposición apoyen la medida. Porque no es cuestión de retórica política, de escenificaciones pactistas o de propuestas inconcretas de diálogo. Se trata de coger el toro por los cuernos y desmontar todo lo que le sirva a Eta para continuar su actividad criminal: logística, movilidad, cobertura internacional, justificación ideológica, manipulación educativa y, en este caso, dinero. La incógnita residirá, una vez más, en la actitud del PNV. ¿Apoyará esta iniciativa del Estado para hacerle más difícil la vida a los terroristas, o intentará de nuevo echar una mano a los proetarras, a veces denostados y a veces amparados por el nacionalismo llamado democrático?

Situación límite
Editorial ABC 2 Marzo 2002

Tras el atentado contra la concejal socialista de Portugalete Ester Cabezudo y contra su escolta, Iñaki Torres, se han producido reacciones que descubren la gravedad de la situación actual del socialismo vasco. Poco después de la explosión, el portavoz socialista en el Ayuntamiento de Llodio, Raúl Arza, anunció su dimisión, explicada por el deseo de liberar a su familia de la presión que estaba sufriendo. Arza sumaba su nombre al de los diecisiete concejales de su partido que le ya han renunciado. La onda expansiva de la bomba de Portugalete no acabó ahí. La Agrupación Socialista de Llodio hizo pública una propuesta que llevará al Congreso Extraordinario del PSE, en la que defiende la dimisión de todos los concejales del partido, excepto los de las tres capitales y los que tengan el gobierno municipal. En ambos casos, las iniciativas responden al mismo designio: sacudir la conciencia de una sociedad que, según Arza, ha aceptado el miedo como un elemento consustancial a su vida diaria. La dimisión colectiva de los ediles socialistas irrumpe como un intento desesperado para sacudir la conciencia anestesiada de la sociedad vasca, que no sólo les margina a ellos. El manifiesto de más de cuarenta profesores de la Universidad del País Vasco, con la denuncia de las coacciones que les acosan, completa la fotografía de la única sociedad europea en la que las libertades tienen que ser defendidas y no disfrutadas. Como reacción emocional ante la indiferencia de los nacionalistas, la propuesta de los socialistas de Llodio es comprensible. Pero como actitud política, certifica la impotencia del PSE para ofrecer una alternativa lógica y responsable al programa defendido hasta la dimisión de Nicolás Redondo. Por eso, la iniciativa no saldrá adelante, pero tampoco hará buenas las que se sitúan en el polo opuesto, como la de presentar listas conjuntas con el PP y el PNV, defendida por el secretario general de los socialistas alaveses, Javier Rojo, último despropósito de un partido empeñado en buscar sus referencias donde no las hay, en esa tercera vía imposible entre el constitucionalismo y el soberanismo.

Los socialistas vascos están viviendo sin disimulo una situación límite, en lo político y en lo personal. El bloqueo en que se hallan les está haciendo perder el gran avance que lograron los constitucionalistas vascos en 1997, que fue superar el miedo individual a través de la fuerza colectiva, y que desde el espíritu de Ermua permitió invertir la tendencia derrotista frente al PNV. Es ese espíritu de unión el que está en crisis en el socialismo vasco, aquella convicción de que se había llegado a un callejón sin salida con el nacionalismo y que era éste, y no, como siempre, los no nacionalistas, el que tenía que rectificar. La desunión entre los socialistas vascos es un viaje al pasado, pero no al tiempo de la colaboración con el PNV -porque a éste ya no le interesa tal colaboración-, sino al de la pérdida de la autoestima y de la iniciativa frente al nacionalismo. Han cambiado la convicción por una duda metódica sobre su identidad que los actuales dirigentes pretenden resolver creyéndose puente con una orilla nacionalista cada vez más lejana y perjudicando la única solidaridad sincera que hoy reciben, que es la del Partido Popular. En estas condiciones, el congreso extraordinario se presenta a un plazo tan largo que aún puede empeorar las crisis de las personas y del grupo. A ese congreso puede llegar un resto de partido que, si no reflexiona serenamente en medio de la tragedia, corre el riesgo de autodestruirse.

Del crimen político a la desbandada
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 2 Marzo 2002

El asesinato político de Nicolás Redondo Terreros por la cuadrilla de González y Polanco, Jáuregui y Cebrián empieza a producir efectos devastadores pero lógicos y previsibles en el socialismo vasco. Ni en los peores tiempos de la dictadura franquista se le ocurrió a nadie del PSOE –entonces en la clandestinidad– la dimisión en bloque de los concejales, la renuncia a hacer política al aire libre, cuanto más libre mejor, aunque expuesta al ventarrón de la cárcel. Y eso es lo que van a proponer en el próximo congreso los representantes de Llodio, donde ya han huido. Es verdad que la represión y el terror impuestos por el nacionalismo en el País Vasco son infinitamente peores que la dictadura de Franco, pero sólo es una verdad a medias lo que ha dicho el alcalde de Portugalete tras el frustrado asesinato de su concejala: el gran problema de los vascos que aspiran a ciudadanos es la falta de libertad, cierto, pero eso sólo afecta a la mitad de los habitantes, sólo a los que defienden las libertades constitucionales españolas y se enfrentan a ETA y al PNV. La otra mitad o está dedicada a exterminarlos o a fingir que lo lamenta y a no hacer nada por impedirlo, o bien a hacerlo en otros ámbitos. ETA mata concejales, el PNV destierra catedráticas de la Universidad. Son dos tácticas de una misma estrategia.

Ante esta situación, que es la que rige desde el pacto de Estella y muy singularmente después de las elecciones vascas, sólo hay dos alternativas de acción política: la resistencia o la deserción. La resistencia que encarnaba Redondo Terrreros ha sido asesinada por la espalda desde Madrid por la dirección socialista oficial de Ferraz y por la dirección real de Miguel Yuste y Gobelas. La deserción moral e ideológica la representa Ramón Jáuregui, inventándose unos cambios inexistentes en el PNV para justificar el gran cambiazo, el gigantesco timo de convertir a un partido de héroes en una partida de madrazos (partida presupuestaria, por supuesto). La desbandada de los que no están dispuestos a jugarse la vida para engordar las cuentas de Polanco y satisfacer la infinita sed de rencor de Felipe González es la consecuencia lógica de tan abyecta traición. Lo escribió Teo Uriarte tras el suicidio del principal asesor de Redondo: uno está preparado para que le disparen de frente sus enemigos, pero no sus supuestos amigos por la espalda. Si quieren entregar sin lucha la trinchera del PSOE al PNV que la ocupen otros: los fariseos de Elkarri o los escribas de Cebrián.

Debate y desmoralización
Enrique de Diego Libertad Digital 2 Marzo 2002

La propuesta del PSE de Llodio al próximo Congreso pretende generar un debate... terrible, como lo es la realidad. El triunfo del nacionalismo se edifica sobre el terror y la falta de democracia, lo demás es comentario. La situación del País Vasco es la propia de las dictaduras, tal como la analizaba Karl R. Popper, en las que el ejercicio de la responsabilidad se convierte en una forma de suicidio.

Los socialistas de Llodio, donde gobierna Batasuna, el ala violenta del nacionalismo todo él radical, proponen que sólo haya candidaturas constitucionalistas en las grandes ciudades, en las tres capitales. Responde al hecho de que el Gobierno vasco es incapaz de asegurar su libertad. Lo es incluso para sus policías, una parte fundamental de los cuales tiene su vivienda fuera del País Vasco, rompiendo en lo esencial el propio sentido de la creación de la policía vasca, su carácter de proximidad. En el País Vasco sólo pueden hacer campaña Ibarretxe y sus compañeros, los más beneficiados por la actuación de Eta, y lo demás son groseras manipulaciones del inquisidor Arzalluz que nada tienen que ver con la realidad, aunque sirvan de pasto para unos batzokis que están instalados en el protonazismo de Sabino Arana.

Pero la propuesta en sí es una moción de censura completa a José Luis Rodríguez Zapatero, a Felipe González, al multimillonario Juan Luis Cebrián y al desestabilizador oficial de Jesús de Polanco. Mientras estos últimos sacan provecho económico de la situación, y negocian con Arzalluz suculentos contratos publicitarios, los diputados socialistas y populares van con escolta. La cuestión implícita en la moción de los socialistas de Llodio es que su sacrificio ha dejado de tener sentido. Las tesis de Patxi López y Odón Elorza son de progresismo de café. Además, Eta está dejando claro que ni por esas. Su voluntad es genocida. Luchar contra el fascismo y el totalitarismo era todavía un horizonte moral, plegarse a los beneficiarios inmediatos de la tragedia y buscar acomodos presupuestarios, al estilo de Madrazo, es un evidente factor de desmoralización. A las pruebas me remito.

Las situaciones trágicas no se resuelven con reuniones, editoriales y columnas pagadas, sino con Estado de Derecho.

Los pactos de la vergüenza
ISABEL SAN SEBASTIAN El Mundo 2 Marzo 2002

Andan los socialistas enfrascados en un debate astrológico bizantino sobre presuntos signos de cambio en las filas del «nacionalismo democrático» que les permitan un acercamiento digno al PNV, mientras ETA se ceba con sus concejales y militantes vascos con el objetivo inequívoco de minar su ya diezmada moral y liquidar cualquier resquicio de resistencia en esos pilares de la representación democrática que son los ayuntamientos.

A juzgar por los datos que arroja la estadística 19 ediles dimitidos desde el final de la tregua-trampa; el último de ellos, el jueves, coincidiendo con el atentado que estuvo a punto de costar la vida a su compañera, Esther Cabezudo, y al escolta que la acompañaba , pudiera parecer que la ofensiva terrorista está produciendo exactamente los efectos deseados por la banda.

Pero sería un error grave extraer tal conclusión apresurada, cuando lo cierto es que la desmoralización que se ha adueñado de buena parte de los representantes del PSE/PSPE en Euskadi es mucho más imputable a las vacilaciones y contradicciones de la dirección de su propio partido que a cualquier campaña de intimidación etarra.

Y es que por más que algunos se empeñen en dar carta de naturaleza a sus espejismos o convertir sus deseos en realidades, ETA y Batasuna son, como han sido siempre, una misma banda asesina cuyos miembros se reparten los papeles, mientras PNV y EA, socios de Gobierno en Vitoria, mantienen cordiales relaciones con ellos en numerosas corporaciones locales.

Es el caso de Bermeo, emblemática localidad pesquera vizcaína, cuyo alcalde de EA, Juan Carlos Goienetxea, tiene como teniente de alcalde al electo de EH, Benito Ibarrolaza. Es lo que ocurre en Alegía (Guipúzcoa), cuyo alcalde, Francisco Larrañaga, del PNV/EA, sienta en su comisión de Gobierno al batasuno de EH, Félix Irazustabarena.

Pactos similares rigen en Amurrio, Artziniega, Ayala, Antzuola, Arrasate o Ajangiz, por citar sólo la primera letra del alfabeto, donde los presupuestos y las decisiones importantes son votados conjuntamente por toda la familia nacionalista, PNV, EA y EH, que se reparte también equitativamente las comisiones de Gobierno y, por supuesto, las subvenciones. Unos fondos procedentes en un porcentaje nada desdeñable de la dotación prespuestaria de 450.759 euros (unos 75 millones de pesetas) habilitada por el Parlamento vasco, con los votos de PNV, EA y EH, para esa asociación de municipios denominada Udalbide, hermana gemela de la Udalbiltza engendrada por el Pacto de Estella e idéntica a ésta en su planteamiento y espíritu, pero creada en el ámbito exclusivo de las tres provincias vascas para salvar los obstáculos legales que impedían a Udalbiltza cobrar los generosos donativos forzosos de los contribuyentes de Euskadi, por tratarse de un órgano de ámbito territorial no sólo vasco, sino navarro e incluso francés.

Esa es la realidad. Más allá de reuniones con más luz y taquígrafos que contenidos, más allá de declaraciones grandilocuentes, la cruda realidad es que en esos ayuntamientos donde el lehendakari Ibarretxe se escandaliza de que haya ediles que no se atreven a acudir a los plenos por miedo a que los maten, exactamente en esas corporaciones, los concejales del PNV y de EA no caminan de la mano de los amenazados ni les brindan cobertura política o afectiva, sino que se reparten cargos y fondos públicos con los mismos batasunos que amenazan o accionan coches-bomba.

Y buena prueba de ello es el municipio alavés de Llodio, gobernado por EH con el apoyo de EA, donde el PNV se mantiene al margen pero rechaza secundar una moción de censura propuesta por PSE-EE y PP para desalojar del consistorio al alcalde de EH y colocar en su lugar a uno del PNV.

Esa es la realidad y lo demás es voluntarismo, ceguera o cobardía.Tres afecciones graves que amenazan directamente la salud y la vida del Pacto Antiterrorista y del Partido Socialista.

LA CIFRA
El coste de la seguridad
El terrorismo etarra le cuesta al Estado cada año 11.000 millones de pesetas sólo en protección de amenazados. En el País Vasco y Navarra hay un millar de protegidos, cuya seguridad es responsabilidad de los gobiernos de Madrid y Vitoria, al 50 por ciento. Eso sí, a la hora de cobrar, el sueldo base de un ertzaina es de 4.100.000 pesetas, y el de un guardia civil apenas alcanza los 2.700.000, cantidad muy similar a la remuneración que perciben los escoltas privados contratados por ambas administraciones ante la falta de efectivos.

LA NOTICIA
Amenazas coloreadas
En las últimas semanas ETA ha puesto en circulación una nueva remesa de cartas exigiendo a empresarios y comerciantes el pago del mal llamado «impuesto revolucionario». La novedad consiste en que los chantajistas del hacha y la serpiente incluyen copia de las misivas a las esposas de los amenazados y envían esta siniestra correspondencia en sobres de colores, adornados con motivos florales, no se sabe si para subrayar lo macabro de su contenido o para no levantar sospechas. Aun así, muchos extorsionados no pagan.

EL RUMOR
Por qué dimitió Nicolás Redondo
En medios socialistas vascos se comenta que la dimisión de Nicolás Redondo Terreros y su posterior decisión de no presentarse a la reelección fue forzada por el aparato vizcaíno del partido, que llegó a emplear argumentos tan contundentes como la amenaza de sacar a la luz presuntos trapos sucios de índole personal.En el entorno del dimitido secretario general del PSE-EE existe un fuerte malestar ante la posibilidad de que quienes defenestraron a Nico aspiren a ocupar su lugar, mientras se buscan candidatos alternativos.

Encapuchados
Cartas al Director ABC 2 Marzo 2002

Resulta curioso ver cómo un domingo sí y otro también en los estadios de fútbol de Vizcaya y Guipúzcoa se muestran con total impunidad enseñas con las que se hace apología del terrorismo.

Lo último en secesionismo moderno es la invasión del terreno de juego por espontáneos encapuchados que con toda impunidad se pasean hasta el centro del campo, sin ser reducidos por la Policía Autónoma y con la complicidad de algún jugador local.

Los estadios del resto de España están literalmente tomados por agentes y si alguien invade el campo es reducido al instante, identificado y hasta expulsado del club al que pertenece. Nosotros de los encapuchados no sabemos nada. Precaución al otorgar libertades a quien las ejerce con capucha. Daniel López Fidalgo. Madrid.

El PSE propone listas comunes para frenar la desbandada de concejales
Rojo plantea candidaturas conjuntas de todos los partidos menos Batasuna tras pedir la agrupación de Llodio la retirada de 120 ediles
JAVIER URTASUN El Mundo 2 Marzo 2002

VITORIA.- El PSOE pretende contrarrestar la desbandada de sus cargos públicos en el País Vasco proponiendo la constitución de listas electorales junto al resto de partidos vascos excepto Batasuna. El secretario general del PSE-EE en Alava, Javier Rojo, utilizó ayer esta propuesta de colaboración con el PP pero también con el PNV después de que se hiciera pública una iniciativa de la agrupación municipal socialista en Llodio que planteaba la dimisión de unos 120 concejales de su partido en el País Vasco como respuesta al acoso de los radicales.

Rojo recuperó una propuesta ya rechazada por el PP pero que es la única respuesta ante el creciente desánimo instalado entre los concejales socialistas tras los atentados contra Eduardo Madina y Esther Cabezudo.

La dirección de los socialistas en el País Vasco reaccionó ayer con celeridad ante esta propuesta de sus afiliados en Llodio que será analizada en el Congreso que el PSE-EE celebrará los días 23 y 24 de marzo. Además, la iniciativa se hizo pública horas después de que ETA atentara contra la concejal socialista Esther Cabezudo y la dimisión de Raúl Arza, concejala socialista de Llodio y justo un día antes de que los radicales atentaran con material pirotécnico contra la vivienda de un joven edil del PP en el municipio guipuzcoano de Lasarte.

Tras 19 renuncias de sus cargos públicos tras el final de la tregua, la dimisión en masa de concejales socialistas como forma de protesta encendió las alarmas de la dirección del PSE-EE.Uno de sus líderes, el secretario general por Alava y miembro de la gestora que rige el partido hasta el Congreso, descartó que los socialistas vayan a apoyar esta propuesta porque supondría «dar la victoria a ETA».

El dirigente socialista no dudó en afirmar que no comparte «para nada» la propuesta del partido en Llodio. «Lo que hoy busca el terrorismo y todos aquellos que no creen en el Estado de Derecho es que vayamos abandonando las instituciones vascas. Empiezan por los ayuntamientos y terminarán por exigirnos que nos vayamos del Parlamento vasco», apuntó.

A pesar de no suscribir la iniciativa anunció que votará personalmente en contra , Rojo afirmó «comprender» que algunos compañeros de partido suyos expresen «ese sentimiento como consecuencia de su propia situación».

No obstante, frente a esta propuesta, Javier Rojo abogó por solucionar la situación presentando «listas conjuntas» entre PNV, PP y PSE-EE en aquellos municipios vascos donde, según dijo, «no se pueda dar la representación a los ciudadanos».

«Una sola bandera»
Y abogó porque estas tres formaciones concurran a los comicios municipales de 2003 «con una sola bandera». «La bandera de la libertad, la democracia y los derechos de todos los ciudadanos», añadió.

La iniciativa serviría, en opinión del dirigente socialista, para evitar que la violencia de ETA consiga dejar a miles de ciudadanos sin representación política. De lo contrario, algunos ayuntamientos contarán, según dijo, con gobiernos municipales que «no pintarán absolutamente nada» y «serán el hazmerreír de los ciudadanos». La situación de Llodio también sirvió de paradigma para que el PP expresara ayer su posición respecto a la situación de presión que viven los ediles en muchos municipios vascos.

Así, los populares emplazaron a los grupos municipales de PNV y EA en Llodio a apoyar una moción de censura para desalojar a Batasuna del gobierno de la localidad alavesa y, de este modo, «devolver la normalidad democrática» al Consistorio. «La democracia está herida de muerte en Llodio, y ahora hace falta que los nacionalistas se den cuenta de que el SOS es para todos los demócratas», afirmó Carlos Urquijo, concejal del PP en esta corporación.

Por su parte, la eurodiputada Rosa Díez, en declaraciones a este periódico, se mostró plenamente de acuerdo con Javier Rojo en el rechazo a la propuesta del concejal de Llodio.

No obstante, sí discrepó del dirigente alavés en el sentido de que no ve como mejor solución la elaboración de listas conjuntas.«Hay otras posibilidades. Por ejemplo, se podría valorar la no celebración de elecciones en las localidades en las que no puedan presentarse candidaturas democráticas».

Por otro lado, la Ejecutiva Federal del PSOE no quiso pronunciarse sobre la propuesta de Arza, al entender que estaba realizada como enmienda en el Congreso de los socialistas vascos, por lo que respetaba el debate que hubiera sobre ella en dicho seno.No obstante, fuentes de la dirección del PSOE apoyaban implícitamente la respuesta de rechazo dada por Rojo. Tampoco la dirección del PSOE quiso valorar la presentación de listas conjuntas. Lo que sí hizo la dirección del PSOE fue emitir un durísimo comunicado contra las declaraciones de Jaime Mayor Oreja, en las que afirmó que ETA ha centrado sus acciones en el PSE-EE por las dudas políticas que tiene este partido a la hora de afrontar la situación en el País Vasco. La dirección socialista califica de «indignantes» y «lamentables» dichas declaraciones.

Por su parte, el ministro del Interior, Mariano Rajoy, instó ayer al líder de los socialistas, José Luis Rodríguez Zapatero, a que le explique cuáles fueron las medidas para proteger a concejales que se acordaron en la reunión de partidos de Vitoria, celebrada la pasada semana. «Yo no estaba allí, pero esas medidas no me constan», matizó Rajoy, que reconoció haber quedado «defraudado» con el encuentro convocado por Juan José Ibarretxe. «No podemos dialogar sólo sobre lo que quiera hacer el PNV», advirtió.

Vecinos de Portugalete llaman 'chivatos' a los ediles de Batasuna en el pleno de condena
El concejal del PP de Lasarte al que le colocaron una bomba casera dice que no renuncia
AITOR GUENAGA | Portugalete El País 2 Marzo 2002

Oír de boca del portavoz de Batasuna en el grupo municipal de Portugalete, Mikel Quintela, 'nosotros también sabemos lo que es sufrir' fue la gota que colmó el vaso para el público, más de un centenar de vecinos, que abarrotaba ayer el salón de pleno de la villa jarrillera en el que se condenó el atentado contra su teniente alcalde, Esther Cabezudo, y su escolta. La palabra 'fascistas' dio paso a la de 'chivatos', y ésta abrió la puerta a la de 'cínicos y asesinos'. Cuando el miembro de Batasuna habló de la 'raíz del conflicto', un veterano militante socialista tomó aire y les espetó: 'El problema sois vosotros, alimañas, el cáncer de Euskadi'. Todos, menos Batasuna, condenaron el último atentado de ETA.

Los plenos extraordinarios que se convocan en el País Vasco a raíz de los atentados terroristas se han convertido ya en una suerte de catarsis comunitaria de demonios y miedos. El público suelta adrenalina y cabreo a borbotones y los diferentes alcaldes tienen que pedir silencio para,como dijo ayer el regidor portugalujo, Mikel Cabieces, 'no comportarnos como ellos'. Pero los conciudadanos de las víctimas han hecho suyo el histórico lema de rebelión ciudadana Ya no me callo o el más reciente, de Gesto por la Paz, Hablo luego existo, sacado del rotulador de Forges.

Volvió a suceder ayer en el pleno de condena del último atentado de ETA, en Portugalete. Hasta cinco veces fue interrumpido el portavoz de la coalición independentista cuando leía un comunicado-tipo en el que el portavoz de turno de Batasuna sólo cambia el nombre de la víctima elegida por el comando etarra.

Ni la buena noticia transmitida por el alcalde de Portugalete (PSE) de que Esther e Iñaki, su escolta, ya habían sido dados de alta en el hospital de San Eloy poco antes del mediodía, pudo contener al público que se congregó en el salón de plenos, entre ellos, los socialistas Rosa Díez, Javier Cruz y José Luis Corcuera.

Y cada vez más, los portavoces de los partidos constitucionalistas o sus simpatizantes denuncian en los plenos, con fuerza denodada, la colaboración de algunos vecinos de las localidades donde se producen los atentados para transmitir la información que, después, utilizan los terroristas para asesinar. Ayer lo recordó el portavoz del PSE en Portugalete, Paco Ruiz: 'El atentado no sólo lo han ocasionado los que accionaron la bomba. Hay portugalujos que han sometido a Esther a vigilancia permanente para saber por dónde pasaba habitualmente y dónde podían matarla'.

Ruiz se llevó una gran ovación, cuando reiteró, primero, que no piensan dimitir; segundo, que en el País Vasco hace falta una 'rebelión social, moral y política que evite que el fascismo campe libremente por las calles'. Y, finalmente, que 'queremos tener libertad, además de vida, y vamos a luchar por ello'. Todos los partidos, salvo Batasuna, condenaron el atentado, exigieron la 'inmediata disolución' de ETA e hicieron un llamamiento a los ciudadanos a que acudan hoy a las 18.00 a la marcha que, con el lema Paz y libertad, ETA no, recorrerá las calles de este municipio de la Margen Izquierda.

El acoso contra los partidos constitucionalistas siguió de madrugada en Lasarte. El concejal del PP en esta localidad guipuzcoana, José Ángel Encinas, junto a cuyo domicilio de San Sebastián explotó una bomba en la noche del jueves, afirmó ayer a Efe que siente 'mucha rabia e impotencia', pero también 'mucho ánimo para seguir adelante' porque 'nunca' se ha planteado renunciar. 'La palabra renuncia no está en mi vocabulario', aseguró. Encinas, de 26 años y miembro de Nuevas Generaciones, confesó haber pasado 'una noche muy mala'. Un artefacto de fabricación casera explotó parcialmente a las 23.15 del jueves en el rellano de su domicilio, donde reside junto a sus padres, su hermano y su abuela.

[El grupo del PSE de Hernani denunció ayer que el presupuesto municipal aprobado en esta localidad gobernada por Batasuna con mayoría absoluta dedica una partida de 60.000 euros para desplazamientos de familiares de presos de ETA].

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