AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 3 Marzo  2002
Gestos vacíos
EDURNE URIARTE ABC 3 Marzo 2002
 

Zapatero, Maragall y el País Vasco
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 3 Marzo 2002

LA OFERTA DE PACTO DE EGUIGUREN SALE BARATA AL PNV
Editorial El Mundo 3 Marzo 2002

El corralito vasco
FERNANDO SAVATER/CATEDRÁTICO DE FILOSOFÍA EN LA UNIVERSIDAD COMPLUTENS El Correo 3 Marzo 2002

Debate y desmoralización
Enrique de Diego Libertad Digital 3 Marzo 2002

Lo que sabe ETA
RICARDO ARANA/ El Correo 3 Marzo 2002

Voz de resistencia en tiempos oscuros
JOSÉ LUIS BARBERÍA | Bilbao El País 3 Marzo 2002

González Quirós: «El patriotismo constitucional nos recuerda que España significa libertad»
ANTONIO ASTORGA ABC 3 Marzo 2002

La UE quiere un currículo vitae común para impulsar la movilidad
PEDRO SIMON. Enviado especial El Mundo 3 Marzo 2002

El Corre corre de Babel
Nota del Editor 3 Marzo 2002

Gestos vacíos
Por EDURNE URIARTE ABC 3 Marzo 2002

La presencia de los representantes del Gobierno Vasco y de los partidos nacionalistas en la manifestación de ayer en Portugalete es un episodio más de esa estrategia de gestos vacíos de todo contenido que el nacionalismo practica desde hace algun tiempo frente al terrorismo. La estrategia nacionalista frente a ETA se compone de dos elementos: las palabras de dolor por los asesinatos y de simpatía hacia las víctimas y la presencia en manifestaciones y homenajes a las víctimas. Junto a eso, nada más, ni eficacia y firmeza de la Ertzantza contra los «comandos» y contra la violencia callejera, ni condena clara de Batasuna, ni diferenciación respecto al discurso de los radicales.

Esta estrategia de los gestos vacíos es cada día más responsable de la prolongación del terrorismo porque implica en la práctica la inacción de las instituciones vascas frente a los terroristas y el entramado civil que los sostiene. Pero en la situación de miedo y de tensión cada día mas difícilmente soportable que se vive en el País Vasco la estrategia nacionalista consigue confundir a aquellos sectores de los perseguidos que están mas debilitados, como es el caso del Partido Socialista en la actualidad.

Algunos socialistas imaginan cambios en el PNV, e incluso piden listas conjuntas con el PNV para los Ayuntamientos, es decir, listas con los representantes de un partido que sigue negociando y llegando a acuerdos con el brazo político de quienes atentan contra los socialistas. El problema es que, como en toda situación de terror y persecución, en el País Vasco hay muchas conciencias secuestradas, personas que, incapaces de soportar la tensión, o bien imaginan intenciones inexistentes, o bien deciden ceder ante los secuestradores para conseguir la salvación, como es el caso de Raúl Arza, el último concejal socialista en arrojar la toalla, que no sólo ha pedido la dimisión de todos los concejales socialistas, sino que ha dicho tambien que «habrá que negociar con Batasuna porque todo lo demás no ha funcionado». Es el último gesto de una situación límite de la que no podremos empezar a salir sin una definitiva clarificación del papel y las responsabilidades nacionalistas, clarificación que el PSOE aún no ha sido capaz de hacer.

Zapatero, Maragall y el País Vasco
Por CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 3 Marzo 2002

¿Es Zapatero un producto formal de una gran crisis o tiene el poder y lo aplica? Tengo la impresión de que es un superviviente y que el único vínculo eficaz es el que tiene con Pascual Maragall. Toca la realidad en la medida que es el terminal de Maragall. Es desde la cumbre del PSOE, el delegado, el gestor, el muñidor de las operaciones estratégicas de aquel. Así, Maragall no sólo ha conseguido que el PSC sea un partido realmente independiente respecto a las otras federaciones socialistas sino que ha convertido al secretario general del PSOE en su servidor. Por si esto no estuviera bien claro, ayer se dedicaba a explicarlo desde las páginas de «El País»: le recomendaba a Rodríguez Zapatero que mantenga la fórmula del «cambio tranquilo» frente a los que le piden que dé leña al mono, porque lo importante, a su entender, es alcanzar los grandes objetivos, esto es, la reforma del Senado, la superación del Estado de las autonomías, la federalización de España. Según Maragall, si Zapatero llegase a cumplir esa tarea, se convertiría en el mayor político que vieron los siglos: habría hecho el milagro de dar confianza en sí misma a España.

¿Puede concebirse una ironía más cruel? Porque aun admitiendo que esta fuera una tarea de regeneración más que de destrucción ¿cómo podría llevarla a término un político que ni siquiera es capaz de detener el proceso de disolución de su propio partido? ¿O está tan ciego Maragall que no ve el caos socialista (las contradicciones en torno al Plan Hidrológico Nacional son el último ejemplo), que no considera gravísimo el desfondamiento de los militantes vascos (ya han dimitido dieciocho concejales y se especula con el abandono de todos) y que quita trascendencia a la ruptura del PSE en dos?

Pero Maragall está consiguiendo su objetivo en el País Vasco, que es eliminar a los constitucionalistas, disponer al partido para un nuevo pacto con el PNV, aislar al PP... El legado de Ernest Lluch. El diálogo con ETA. Paz por territorios. En este sentido es bien sabido que Nicolás Redondo Terreros tuvo un enfrentamiento durísimo con Maragall poco antes de dimitir. Solemos citar el papel de González en la voladura de Redondo pero el diseño es catalán. Por supuesto con la responsabilidad de Zapatero.

La acción de Maragall en el País Vasco es de un utilitarismo repugnante, como lo es la política de Pujol en relación con el PNV. Unos y otros cuidan la distancia con el proceso vasco, mantienen sus reservas frente al terrorismo, señalan las diferencias entre la idiosincrasia catalana y la vasca... pero, a pesar de ello, apoyan globalmente el proceso vasco, tal cual, e incluso reivindican el derecho al diálogo con los que matan. Tanto los Pujol como los Maragall saben que la realización de sus sueños, esto es, la conquista de un Estado confederal pasa por la tragedia vasca, hecha de crímenes, de extorsiones, de discriminaciones étnicas, del Terror... Si el PNV ha necesitado a ETA para conseguir sus fines, Pujol y Maragall necesitan a los independentistas vascos para conseguir los suyos. Ellos también necesitan que alguien mueva el árbol del Estado para recoger las nueces. Y ese trabajo lo hacen los vascos. Son muchos los catalanes que juegan con la tragedia vasca. Les va bien con ella. Como he dicho alguna vez, necesitan que los abertzales abran con machetes el camino en la selva mientras ellos los van siguiendo sin arriesgar para nada su seguridad. Es repugnante, pero es así.

Es imposible prever las formas que tomará la crisis total del PSOE pero sean las que fueren, vendrán determinadas por el diseño de Maragall para el País Vasco. Ante la benevolencia del resto.

LA OFERTA DE PACTO DE EGUIGUREN SALE BARATA AL PNV
Editorial El Mundo 3 Marzo 2002

Nos preguntábamos al día siguente del atentado contra Esther Cabezudo si el socialismo vasco sería capaz de llegar a un acuerdo con el partido gobernante, el PNV, que aún mantiene lazos de colaboración con los cómplices de quienes hicieron estallar el carrito bomba con 30 kilos de dinamita al paso de la edil. La respuesta está en la entrevista que este periódico publica hoy con Jesús Eguiguren, ideólogo del sector del PSE partidario de un acercamiento a los nacionalistas y el autor de la ponencia en la que se recogía la necesidad de plantear el debate sobre la autodeterminación, que fue, a la postre, el detonante de la dimisión de Nicolás Redondo como secretario general.

El dirigente socialista guipuzcoano, en unas declaraciones que evidencian la seguridad con la que creer haber ganado la batalla interna, pronostica que su partido en consonancia con las enmiendas aprobadas para el Congreso en algunas agrupaciones ofrecerá a Ibarretxe «un pacto de estabilidad que garantizaría la mayoría en las instituciones» a cambio de que el PNV renuncie «en esta legislatura a sus pretensiones de reforma constitucional». El precio resulta barato, porque los nacionalistas vascos apuestan por la vía soberanista y la autodeterminación por cauces distintos a la Constitución. También Eguiguren, en consonancia con otros dirigentes socialistas, aprecia cambios en la actitud del PNV.Según él, esto mismo es el reflejo de lo que piensa el partido.Lo cual no deja de ser llamativo teniendo en cuenta que los socialistas vascos se encuentran en pleno proceso precongresual y un mínimo de prudencia aconsejaría esperar a que el Congreso debata y apruebe la estrategia política del PSE. Incluso avanza que quien tiene la mayoría para ser secretario general es Patxi López. Tanto sus declaraciones como las de otros dirigentes, indican que el acercamiento al PNV es, ya, imparable. Justificado, además, en que el Pacto Antiterrorista «cojea» por la actitud del PP.Hasta el punto de que, en contra de lo acordado por su partido, Eguiguren no está de acuerdo con ilegalizar Batasuna.

Los socialistas están preparando cuidadosamente, con pasos medidos, el escenario para un acuerdo con el PNV. Pero tienen muy difícil su justificación porque sólo ellos son capaces de apreciar algún cambio en la política de los nacionalistas vascos. Y si difícil va a ser que los ciudadanos del País Vasco puedan entender por qué el PSOE apuesta por complementar al PNV y no por sustituirlo, prácticamente imposible será que lo entienda el resto de los españoles.

El corralito vasco
FERNANDO SAVATER/CATEDRÁTICO DE FILOSOFÍA EN LA UNIVERSIDAD COMPLUTENS El Correo 3 Marzo 2002

Cuando asesinaron a Gregorio Ordóñez, en la facultad de Filosofía de Ibaeta se convocó (por primera y última vez, si no me equivoco) una asamblea de alumnos y profesores para discutir la trascendencia del atroz suceso. Fue una iniciativa insólita, de una importancia y coraje que quizá los futuros historiadores de lo ocurrido en Euskadi desde el comienzo de la democracia sepan mañana convenientemente resaltar. No fue un acto de simple protesta (para protestar ante un crimen no hace falta ser universitario) sino un intento de interpretación y debate de lo ocurrido desde los presupuestos de una educación humanista de grado superior, la cual debería avergonzarse de sí misma si no sirve ni siquiera para intentar razonar polémicamente ante semejante reto a la convivencia civilizada. Los convocantes de aquel foro eran ingenuos o anticuados: no aceptaban que la universidad democrática deba ser apolítica como mandaba Franco (aunque ahora contentándose con virtuosas proclamas éticas y morales, según la pringosa costumbre vigente) ni se resignaban al limbo supuestamente neutral y en realidad cobardemente sectario del ni con unos ni con otros . Creían que tomar razonadamente partido y expresarlo era no sólo ciudadanamente lícito sino educativamente imprescindible. Si para no crispar renunciamos a elucidar el asesinato de un representante del pueblo y no argumentamos con quienes lo justifican...entonces ¿con qué fin seguimos manteniendo abierta la universidad? Si no fuera porque hoy la palabra suele ser manejada por quienes menos quieren o tienen que decir, aseguraríamos que los convocantes de aquella asamblea eran decididos y consecuentes partidarios del diálogo. Y así les fue.

¿Cuántos estudiantes asistieron a aquella jornada? Pongamos que ciento cincuenta. ¿Cuántos profesores? En la mesa convocante, sólo cinco, y unos poquitos más entre el público. Pertenezco, ay, a un gremio de prudentes... No puedo decir lo que ha sido de los estudiantes de entonces, entre quienes hubo de todo, desde partidarios del tiro en la nuca por mor del conflicto político hasta pacifistas sin fisuras. Ojalá a todos les haya ido bonito , como dicen en México, y la experiencia de la vida les haya enseñado bien lo que no aprendieron o aprendieron mal en las aulas. En cambio puedo proporcionarles una noticia cierta sobre los cinco profesores que asistieron a ese debate: ninguno de ellos sigue hoy dando clases normalmente en la UPV. Unos se fueron (no por miedo, claro, sólo por deseo de cambiar de aires) y otros permanecen en casa y tienen sustituto en las aulas (tampoco por miedo ni amenazas, faltaría más, simplemente se dedican al estudio y la meditación). Pero el caso incontrovertible es que ya no aparecen por sus facultades. De modo que nadie debe ni siquiera puede esperar que un debate como aquél vuelva a darse en una facultad de la UPV, aunque desdi chadamente los crímenes sigan produciéndose: todo el mundo, quienes asistieron a él y quienes faltaron, han aprendido debidamente la lección.

Este episodio me ha venido al recuerdo (a mí, que ya no era profesor de la UPV cuando ocurrió y por tanto no tengo medallas que ponerme al respecto) al leer estos días lo sucedido respecto a la cátedra ganada y perdida por Edurne Uriarte. El rector asegura que la comisión que ha anulado la plaza no ha sido influida por el miedo y yo casi le creo: puede que haya bastado la antipatía que despiertan quienes han criticado abiertamente el nacionalismo -como Edurne Uriarte- incluso entre los nacionalistas menos propensos o simpatizantes con el terrorismo en nombre del supuesto conflicto político irresuelto. En este país siempre se ha sido más críticamente comprensivo con los violentos que con los antinacionalistas; y muchísimo mas comprensivo con los hijos pródigos que retornan del terrorismo al nacionalismo que con los que dejan juntamente la violencia y el nacionalismo. Jamás ningún nacionalista reconocerá la buena fe o la importancia cívica de los movimientos ciudadanos que han criticado la cobertura ideológica nacionalista de la violencia, ni siquiera cuando a regañadientes se modifican gracias a sus críticas distintos comportamientos institucionales. Sería impensable ofrecerles cualquier subvención o apoyo de los que se tributan liberalmente a otros grupos menos renuentes a la ideología dominante.

Un ejemplo entre mil: cuando hace meses, antes de las elecciones autonómicas, algunos señalamos la oportunidad de que representantes nacionalistas arropasen a los candidatos del PP y del PSE en aquellos lugares donde éstos no podían hacer campaña libremente, la propuesta fue agriamente descalificada por los acólitos de guardia, los Xabier Lapitz o Álvarez Solís. ¡Alguno llegó a decir que era algo parecido a los gángsters que se amparaban tras rehenes inocentes! Ahora, cuando Elkarri se ha ofrecido a completar las listas municipales de esos mismos partidos allí donde por amenazas no cuenten con efectivos suficientes, la iniciativa ha sido celebrada por los mismos que descalificaron la otra como una prueba de solidaridad y buen corazón. Pero nadie ha recordado -¡sería políticamente incorrecto!- la relación de este movimiento con la iniciativa precedente. Así se hace historia en Euskadi.

¿Llegará alguna vez el día de reconocer públicamente y públicamente reparar lo que han padecido los no nacionalistas en su esfuerzo político por regenerar para la sociedad de ciudadanos al nacionalismo étnico irredentista? Sería el mejor de los síntomas de reconciliación, aunque hoy todavía parece abismalmente remoto.

Debate y desmoralización
Enrique de Diego Libertad Digital 3 Marzo 2002

La propuesta del PSE de Llodio al próximo Congreso pretende generar un debate... terrible, como lo es la realidad. El triunfo del nacionalismo se edifica sobre el terror y la falta de democracia, lo demás es comentario. La situación del País Vasco es la propia de las dictaduras, tal como la analizaba Karl R. Popper, en las que el ejercicio de la responsabilidad se convierte en una forma de suicidio.

Los socialistas de Llodio, donde gobierna Batasuna, el ala violenta del nacionalismo todo él radical, proponen que sólo haya candidaturas constitucionalistas en las grandes ciudades, en las tres capitales. Responde al hecho de que el Gobierno vasco es incapaz de asegurar su libertad. Lo es incluso para sus policías, una parte fundamental de los cuales tiene su vivienda fuera del País Vasco, rompiendo en lo esencial el propio sentido de la creación de la policía vasca, su carácter de proximidad. En el País Vasco sólo pueden hacer campaña Ibarretxe y sus compañeros, los más beneficiados por la actuación de Eta, y lo demás son groseras manipulaciones del inquisidor Arzalluz que nada tienen que ver con la realidad, aunque sirvan de pasto para unos batzokis que están instalados en el protonazismo de Sabino Arana.

Pero la propuesta en sí es una moción de censura completa a José Luis Rodríguez Zapatero, a Felipe González, al multimillonario Juan Luis Cebrián y al desestabilizador oficial de Jesús de Polanco. Mientras estos últimos sacan provecho económico de la situación, y negocian con Arzalluz suculentos contratos publicitarios, los diputados socialistas y populares van con escolta. La cuestión implícita en la moción de los socialistas de Llodio es que su sacrificio ha dejado de tener sentido. Las tesis de Patxi López y Odón Elorza son de progresismo de café. Además, Eta está dejando claro que ni por esas. Su voluntad es genocida. Luchar contra el fascismo y el totalitarismo era todavía un horizonte moral, plegarse a los beneficiarios inmediatos de la tragedia y buscar acomodos presupuestarios, al estilo de Madrazo, es un evidente factor de desmoralización. A las pruebas me remito.

Las situaciones trágicas no se resuelven con reuniones, editoriales y columnas pagadas, sino con Estado de Derecho.

Lo que sabe ETA
RICARDO ARANA/ El Correo 3 Marzo 2002

El asesinato de Fernando Buesa es uno de los actos más trascendentes de ETA. En buena medida porque se produce poco después de una declaración de alto el fuego que había despertado la ilusión en muchos sectores de la sociedad vasca. También por sus consecuencias partidarias. El Partido Socialista acusó el golpe de haber perdido a uno de sus portavoces más cualificados, una persona clave, firme en sus convicciones y a la vez capaz de alcanzar acuerdos. Y, además, el asesinato de Fernando Buesa fue acompañado del sacrificio del escolta Jorge Díez, haciendo ver nítidamente el alto precio de lo que supone el servicio a la ciudadanía. También los que ejecutaron el atentado contra el concejal Iñaki Dubreuil eran conscientes de que perderían sus vidas Josu Leonet y José Angel Santos, pero sus mentes se movieron únicamente en el abanico entre el qué se le va a hacer o el tanto mejor . Muy parecido a lo que ha ocurrido con el atentado contra Esther Cabezudo y su escolta Iñaki Torres.

Es una constante en ETA dejar claro a todos los ciudadanos el coste de la toma de opción política. Los atentados contra representantes públicos, los que ahora han cumplido aniversario o los más recientes, así lo muestran. Pero el atentado ejecutado también hace pocas fechas sobre la persona de Eduardo Madina tiene un efecto añadido. Muchos han recordado una doble condición: Eduardo no detenta ni cargo público ni político de importancia y además es joven. La incorporación de los jóvenes a la plena ciudadanía, con capacidad completa de intervención en la vida pública de un país, es un momento muy importante.

¿Por qué,-pensarían los asesinos- esperar a que crezca un Buesa o un Dubreuil o una Cabezudo, o tantos otros? ¿Por qué esperar a que se conviertan en un Díez, o en un Leonet, o en un Santos, o en un Torres? Si logramos cortarlos jóvenes, no crecerán.

Y no es una cuestión de instintos asesinos. ETA no busca tanto la muerte como el silencio. El silencio de los que discrepan, se entiende. Cuando coloca la bomba-lapa en el coche de Eduardo Madina, ETA simplemente lo considera necesario, no para acabar con todos los jóvenes que no comparten su estrategia, sino simplemente para callarlos. Y quizás con éxito. ¿Cuántos dramas se habrán registrado ya en los hogares de los jóvenes que se han incorporado a la política en estrategias contrarias a ETA? ¿Cuántos padres y madres, hermanos y hermanas, habrán recordado a esos jóvenes que su opción es peligrosa para ellos y sus familias? ¿Cuántos les habrán pedido que desistan de su protagonismo? ¿Cuántos les habrán hecho dudar respecto de si merece la pena?

Cuando un joven se incorporaba hace treinta o cuarenta años a la vida política activa, desde posturas democráticas, como ahora hacía Eduardo, sabía que no iba a ser un camino de rosas. Era consciente de que podía ser golpeado o condenado a varios años de cárcel simplemente por difundir sus ideas. E incluso cabía la posibilidad, pequeña pero cabía, de que fuera asesinado. Hoy, curiosamente, esa posibilidad se ha ampliado. Todos los jóvenes que muestren una cierta actividad política democrática tienen la amenaza de muerte sobre sus cabezas y el drama personal sobre sus espaldas. Y aquellos que se pongan en el camino de los terroristas, física o intelectualmente, pasan a ser su objetivo.

Una democracia no es únicamente el sistema que mantiene la división de poderes, o que declara la igualdad de derechos, o que persigue la corrupción, o que afirma tantas otras cosas, sino también el que alienta la incorporación a la vida pública de sus ciudadanos y ciudadanas. Y ETA lo sabe.

Voz de resistencia en tiempos oscuros
La profesora Gotzone Mora narra el declive de valores y derechos, oculto bajo la falsa normalidad, que vive la Universidad vasca
JOSÉ LUIS BARBERÍA | Bilbao El País 3 Marzo 2002

Es viernes 1 de marzo, 11.45 horas, en la facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación de la Universidad del País Vasco en Leioa (Vizcaya). Bajo una lluvia fría, destemplada, varias decenas de profesores van congregándose en el patio de la facultad para testimoniar en silencio su repulsa al atentado que la víspera hirió a la concejal socialista Esther Cabezudo y a su escolta. La profesora de Sociología Gotzone Mora es asidua a estas manifestaciones pero cree que hoy no puede en ningún caso faltar a la cita con sus compañeros de claustro. 'No han venido los de Batasuna', constata con alivio.

Hace 10 días, en ese mismo lugar, durante la protesta por el atentado que mutiló al dirigente de la Juventudes Socialistas Eduardo Madina, tuvo un altercado con los contramanifestantes que pretendían que abandonara su plaza para que no les tapara su pancarta. 'Siempre me coloco en el mismo lugar y no me dio la gana de cederles también mi ladrillito. Me conminaron a que me fuera, les pregunté cómo podían boicotear la protesta contra el atentado a un joven universitario como ellos; entonces me sacaron a colación a los presos de ETA y yo les respondí aludiendo a los asesinados por ETA; nada más'.

El incidente, filmado por las cámaras de la televisión, ha acabado por colocarle simbólicamente entre las manos la deshilachada bandera de la resistencia activa al terrorismo en la Universidad vasca.

Militante socialista -formó parte de la Ejecutiva del PSE-EE hasta la dimisión de Nicolás Redondo- esta mujer de 53 años ha pasado a ser el blanco preferido de los simpatizantes de ETA tras los abandonos registrados en los últimos tiempos en el grupo de profesores universitarios vascos más caracterizado por su participación en el combate intelectual y político contra el terrorismo. 'Lo que pasa es que antes éramos 15 o 20 y ahora muchos menos, así que tocamos a más', indica, con un gesto de fatalidad, mientras sortea las pancartas que cuelgan en el vestíbulo de su facultad, la mesa instalada por Batasuna en la entrada para recabar firmas de protesta por la instalación de cámaras de vigilancia y los múltiples carteles del mismo tenor en los que también se señala como terroristas a quienes defienden la Constitución.

Y es que lo de la facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación de Leioa, escenario privilegiado de la confrontación abierta por los simpatizantes universitarios de ETA, se corresponde poco con el decorado de contestación juvenil habitual en los centros universitarios. Es una ocupación en toda regla del espacio común, la saturación de la atmósfera universitaria con un mensaje ideológico unívoco, sin contestación alguna, teñido y trufado de la complicidad más o menos manifiesta con el mundo de ETA.

Su nombre ha aparecido en papeles del 'comando Vizcaya'. El informante pudo ser un alumno

Gotzone Mora dice que, en efecto, las juventudes de Batasuna no encuentran prácticamente oposición entre el resto del alumnado, que la participación de los alumnos en las actividades ha caído notablemente, que no hay vida universitaria y sí mucha inhibición y pasividad, que los chicos cumplen con la clase y se vuelven a casa. 'En mi clase', dice, 'yo trato de evitar el choque, pero no siempre se puede pasar de puntillas sobre los asuntos conflictivos y claro, aunque yo me llevo muy bien con los alumnos... Un día, después de clase, se me acercó una chica llorando y pidiéndome perdón porque no se había atrevido a apoyarme en la discusión. También hay padres que aconsejan a sus hijos que no se metan en líos con los de Batasuna. Es normal que la gente tenga miedo', indica. 'Aquí, en Leioa, ya sabemos que hay gente que informa a ETA. Pusieron la bomba en el ascensor de la facultad y otra, en el coche de una guarda jurado'.

El nombre de Gotzone Mora, una mujer activa pero igualmente discreta, ha aparecido como objetivo en los papeles intervenidos a dos grupos del comando Vizcaya. Y no sólo el nombre. El dossier contenía también fotos de la profesora y una serie de detalles, entre ellos, la manera en que se pone y se quita las gafas, que invitan a pensar que el informante pudo ser uno de sus alumnos. A Gotzone Mora le han intentado quemar la casa -alguno de sus vecinos le ha pedido encarecidamente que se mude de domicilio- ha sufrido el acoso telefónico, lo que le ha obligado a cambiar su número de teléfono en dos ocasiones, pero no termina de acostumbrarse a las risitas y comentarios desdeñosos con que le zahieren los simpatizantes de ETA en la Universidad.

'Cuándo tomé la decisión..., bueno, la decisión de no achantarme y de resistir, pensé que tenía que intentar hacer una vida lo más normal posible. No es fácil porque desde que llevo escolta hemos tenido que renunciar a las salidas habituales con los amigos y a la casa que tenemos en Francia. Como algunos no quieren que se les vea en la calle con guardaespaldas, nos dicen que si queremos quedar con ellos tiene que ser dentro de sus casas. No, no es fácil vivir así, pero tengo una familia que me arropa. Mi marido, que proviene de una familia nacionalista, cada vez entiende mejor qué es lo que defiendo y también cuento con el apoyo de mis hijos. Lo que yo les digo es: ¡ayudadme a resistir!'.

Desde el cariño, casi siempre, y a veces también desde la distancia, hay compañeros de facultad que le aconsejan que desista, que se retira de las concentraciones, que pase a un segundo plano, que no merece la pena arriesgarse. 'Pero yo', dice esta mujer encarcelada durante el franquismo por organizar la protesta contra el Juicio de Burgos, 'sólo dejaré de comportarme como una ciudadana libre el día en que el miedo me supere'.

Añade que, a lo largo de la historia, se ha mostrado que la resistencia puede llegar a cambiar el rumbo de las cosas, aunque reconoce que tiene unos límites y una 'fecha de caducidad'. En su caso no es un comentario ligero porque en estos momentos ella acusa tanto la crisis de la Universidad vasca, -donde reina entre el profesorado un clima espeso de rencores y desconfianzas, con reproches públicos y cruces de manifiestos- como la división interna de su partido, el PSE-EE.

'La Universidad es la única institución que no controla el nacionalismo vasco y eso explica también lo que está pasando. Como Max Weber, yo también establezco la dicotomía entre el político y el científico, pero fue HB (ahora Batasuna) la que introdujo la politización de la Universidad y en circunstancias como las presentes no se les puede dejar el terreno libre', indica. 'Quieren que nos vayamos, que sigamos los pasos de los que se han ido y además piensan sustituirnos. Nosotros llevamos aquí a decenas de presos de ETA que están haciendo la carrera a través de la UNED, la universidad a distancia. ¿Sabe que la gran mayoría de los profesores les aprueban no por examen, como es preceptivo, sino por trabajos? Así obtienen una notas brillantísimas y al cabo de unos años cuando salgan de la prisión puede muy bien ocurrir que se queden con nuestras plazas', indica.

Sin entrar en polémicas recientes, como la disputa entre la profesora Edurne Uriarte y Francisco Letamendía, dice que se siente decepcionada por el comportamiento del rector, Manuel Montero.

'Le elegimos para que formara un muro con el que detener a HB y el muro se ha desmoronado', señala. Le preocupa mucho la pasividad que detecta en los jóvenes estudiantes y la posibilidad de que el trabajo de defensa de los conceptos y valores democráticos en la Universidad vasca se vaya al garete en unos años. 'Como ese concejal de Llodio que acaba de dimitir, yo también tengo', dice, 'la impresión de que la sociedad vasca está mirando para otro lado. Hay una desmovilización permanente desde el nacionalismo y yo quiero que mi partido -Gotzone Mora está alineada con las tesis de Nicolás Redondo- esté en la política vasca en las mismas condiciones de igualdad que cualquier otra fuerza política'.

Está, por supuesto, cansada, enormemente cansada. Desde el incidente con los contramanifestantes, Gotzone Mora, además de recibir llamadas intempestivas y amenazantes en su teléfono móvil -ella no acierta a comprender cómo han conseguido enterarse del número- y notar un endurecimiento en las miradas de odio y desprecio que le prodigan los militantes de Batasuna, percibe también cierta frialdad en círculos bienpensantes de su facultad, allí donde otras veces dice que encontraba compasión y cariño. Después de 25 años de docencia, tiene últimamente la impresión de que algunos de sus compañeros de claustro la ven casi, casi, como un elemento exaltado y perturbador de la inexistente 'paz universitaria', como si hubiera entrado en el 'círculo de la sospecha', en terrenos pantanosos.

'Gotzone, no te metas con ellos, no respondas a las provocaciones'. Es el consejo, inspirado por la buena fe, con el que, según ella, se descuelgan miembros del cuerpo docente de su facultad. Expresión y reflejo de lo que acontece en la sociedad vasca, pero territorio de obligada convivencia que facilita los roces, la comunidad universitaria parece habituada a soportar las contramanifestaciones, las agresiones verbales, la ocupación propagandística del espacio público. En estos tiempos de oscuridad, la joven Universidad vasca no ha logrado crear el poso académico, la cultura universitaria, que le sustraiga de las miserias y debilidades, que le sitúe por encima de la política ramplona mientras la amenaza y la persecución, la presencia de escoltas y escoltados pasa a integrarse en el paisaje universitario.

Gotzone Mora cree que buena parte de la comunidad universitaria, divida en capillas de adscripción ideológica, parece también tentada a aceptar el sacrificio de los valores y los derechos de una parte de los suyos en aras a una 'normalidad' ficticia a la que algunos se aferran desde la impotencia y el cansancio, y otros desde el conformismo, el interés particular o político y el cinismo. A su juicio, a partir de las elecciones del 13 de mayo que ratificaron la hegemonía nacionalista, una parte de la comunidad universitaria busca el centro ético moral, el equilibrio y la virtud en el centro político resultante de la relación de fuerzas acreditada en las urnas. El resultado de este corrimiento moral sería que la defensa elemental de valores y derechos, la justa indignación ante los atropellos, habría quedado resituada en un extremo y que los resistentes habrían sido marcados simbólicamente con el sello de la intransigencia y la marginación.

'Esos que huelen a perro'
Hay profesores que juzgan intolerables las agresiones verbales del estilo: 'Ahí viene esa españolista de mierda y esos dos que huelen a perro', con las que algunos alumnos de Batasuna les saludan, pero que no se sienten capaces o no están dispuestos a ir más allá de la condena moral, explica Gotzone Mora. Piensa que la coherencia se diluye en las divisiones políticas y en los rencores personales y que la mala conciencia encuentra consuelo en el descrédito de las víctimas, a las que se juzga implacablemente por no responder a un ideal de perfección. Surgen así las teorías maledicentes que atribuyen a los profesores que han abandonado la facultad a intereses bastardos, afán de protagonismo y hasta el haber encontrado un placer morboso en el hecho de estar perseguidos. 'Quieren creer que es agradable irse a rehacer la vida con 53 años, que a los que se han ido les encanta la soledad, que no tienen problemas económicos, que no. Les gustaría pensar que para mí es muy cómodo vivir con escoltas. La pretensión de normalidad es una broma. No soy aficionada a banderitas pero ¿qué pasaría si pusiera una bandera española en la facultad, cuánto duraría esa bandera?'

González Quirós: «El patriotismo constitucional nos recuerda que España significa libertad»
ANTONIO ASTORGA ABC 3 Marzo 2002

José Luis González Quirós sostiene que la consolidación definitiva de la democracia requiere de un patriotismo que no necesita ser vergonzante sino que tiene que afirmarse en una tradición liberal y popular. Es lo que defiende en su ensayo «Una apología del patriotismo» (Taurus), donde vindica un término que había desaparecido prácticamente de la faz de la filosofía política.

MADRID. El pensador italiano Maurizio Viroli ya predijo que la desaparición del patriotismo había sido incluso mala para la izquierda. González Quirós ha tirado de ese hilo de Ariadna para arrojar luz sobre las sombras del pasado.

- ¿Qué confusiones ha habido?
- Se interpretaba, de hecho, que patriotismo y nacionalismo eran lo mismo. Yo creo que la distinción esencial es que el patriotismo es una virtud individual y el nacionalismo es un vicio colectivo. El patriotismo está en el terreno de la ética, de la relación de uno con la comunidad a la que pertenece; el nacionalismo en cambio es una doctrina política que hace que el individuo desaparezca frente a la esencia de la nación, que está por encima de él.

- ¿Por qué hay patrioterismos?
- El patrioterismo es la deformación grotesca del patriotismo. Es la confusión, el viva España y esas cosas un poco absurdas. El patrioterismo es el populismo nacionalista que se puede ganar por el nacionalismo. El patriotismo, en cambio, no es excluyente. El patriotismo quiere lo mejor para su comunidad y ninguna exclusión es predicable como mejor. Es mejor la participación, la ampliación, la diversidad, la pluralidad. Cuando hay un patriotismo excluyente en realidad estamos ante un nacionalismo. Lo que excluye es el nacionalismo; la afirmación de que hay una identidad, una esencia, algo que está por encima de tí y de mí que es distinto de otra cosa.

- ¿El patriotismo constitucional ha sido un gran hallazgo?
- Es una expresión que inventó un polítólogo alemán referida a su nación; lo que ha hecho el PP es una cosa que no está mal: unir la libertad y la Constitución al amor a España. Nos recuerda que España significa libertad. Los partidos políticos tienen derecho a redefinir los términos que usan y ha habido una redefinición del patriotismo constitucional por parte del PP, que yo creo que se ha hecho con el mérito de escoger un término al cual el PSOE no podía decir que no. Yo creo que ha sido bien recibido. Me parece que contribuye a aprender a valorar lo que tenemos y a proyectarnos hacia cosas mejores, lejos de la política de zaherirnos o de recordar las cosas del pasado. El origen de los nacionalismos, en particular el catalán y el vasco, está un poco en la digamos «vergüenza» que sienten algunos de estar dominados por Madrid, que veían como algo «tibetano u oscurantista». Afortunadamente España, gracias a la Constitución y a la libertad, está en crecimiento y auge.

La UE quiere un currículo vitae común para impulsar la movilidad
PEDRO SIMON. Enviado especial El Mundo 3 Marzo 2002

GRANADA.- La Europa sin fronteras dio ayer otros dos pasitos adelante, esta vez por la vereda de la enseñanza. Todos los estudiantes de la UE podrán contar con un currículo vitae europeo, carta de presentación para moverse de aquí para allá, desde Lisboa hasta Bruselas, con el que saltar las aduanas del mercado laboral y del conocimiento: las aulas de Babel.

«Queremos que el esfuerzo de los jóvenes se vea reconocido», señaló Vivianne Redding, comisaria europea de Educación, tras despachar con los ministros del ramo (Pilar del Castillo, haciéndo las veces de anfitrión). «En su día, la Comisión Europea publicó un plan de movilidad para permitir desplazarse sin trabas, en el caso de los estudiantes es aún más necesario».

Con el telón de fondo de la Alhambra granadina como cónclave de esta reunión informal, los máximos responsables en materia educativa de la Unión ultimaron la propuesta que elevarán a los jefes de Estado y de Gobierno en el próximo Consejo Europeo de Barcelona, una auténtica agenda de trabajo (esbozada el pasado 14 de febrero) con las vistas puestas en el horizonte del 2010.

Los títulos de un país serán reconocidos en el resto. Uno podrá empezar estudiando en Salamanca y acabar, con menos trabas que las actuales, licenciándose en Bonn. El currículo vitae ya diseñado reflejará expresamente los datos del individuo, su formación reglada y todo el espectro formativo relacionado con la esfera extraescolar. La idea: que sea una llave más para abrir los candados del primer empleo, allá donde quiere que esté.

Se preparan pues una batería de acciones con vocación de acercar los sistemas educativos en la UE y los ejes los volvió a recalcar ayer machaconamente la ministra Pilar del Castillo, evocando (sin citar) su controvertida Ley de Calidad. «La educación es el objetivo fundamental de la Presidencia española, el elemento esencial del desarrollo para que la sociedad europea sea la más abierta y competitiva del mundo», explicó. «Vamos a subrayar el valor de la cultura del esfuerzo en el ámbito del aprendizaje».

El firmamento común que cubrirá la Europa de la enseñanza se apuntalará en unos indicadores de calidad compartidos, un chequeo por el que tendrán que pasar los países para saber dónde chirría su escuela y así saber qué bielas engrasar, dicen. Europa, cantan los datos de la Unión, tiene hoy un déficit de dos millones de puestos de trabajo en nuevas teconologías por falta de especialistas bien formados.

En línea con las «debilidades» de los sistemas educativos, los ministros coinciden en la necesidad de incrementar el número de titulados en Ciencias y Matemáticas. «Todos tenemos alguna debilidad en Ciencias Naturales e Ingeniería», advirtió la Comisaria.

Del Castillo hizo hincapié en la necesidad de recuperar la «cultura del esfuerzo», porque «la ausencia progresiva y acumulativa» de este espíritu ha provocado, en parte, este déficit, pues, a su juicio, «cuesta más estudiar Ciencias que otros Bachilleratos».

El Corre corre de Babel
Nota del Editor 3 Marzo 2002

Curriculum vitae o currículo. Aquí hay al menos dos gatos encerrados. Si se quiere que haya movilidad, el primer requisito es que las universidades superen un exámen de universalidad: utilización de idiomas vehiculares adecuados, calidad de la enseñanza, uniformidad de criterios para las evaluaciones. Aquí en España, tenemos muchos ejemplos de que la utilización de idiomas vehiculares adecuados es inexistente en la mayoría de las universidades de las autonomías con lengua "propia". Y en un artículo de esta misma página, se afirma que en algunas universidades, las calificaciones dependen del adoctrinamiento político mostrado.

Hay un tercer punto que tiene que ver con la adscripción de estados transitorios a papeles permanentes: la presentación de un papel que diga que se tienen determinados conocimientos, es lo mismo que la contabilidad de una empresa, nos dice algo del pasado. Lo que hace falta es no poner puertas al monte, que los alumnos puedan ir donde les interese y que los profesores evalúen la adquisición de los conocimientos por parte de los alumnos en los puntos de control que se hayan determinado. Nos ahorraríamos mucha burocracia y daríamos más oportunidades a los alumnos. Si la universidad es cara, como en USA, es responsabilidad del alumno hacer el esfuerzo necesario para obtener resultados en consonancia con el coste dinerario de la inversión . Si la universidad está fuertemente financiada por el estado y es por tanto "barata" como en algunos países cercanos, es responsabilidad del alumno hacer el esfuerzo necesario para obtener resultados en consonancia con período de su vida dedicado a tales menesteres. La visión de que un alumno puede estar quitando la plaza a otro, hoy en día no tiene validez, la escasa  natalidad se encarga de demostrarlo, y en el pasado implicaba una discriminación negativa, pues no se pueden pedir los mismos requisitos de acceso a un alumno que ha dispuesto de todo su tiempo para estudiar que a otro que ha tenido además que trabajar.

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