AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 4  Marzo  2002
Miediguren
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS El Mundo 4 Marzo

Intolerancia
Cartas al Director ABC 4 Marzo 2002

Falta de libertad
Cartas al Director ABC 4 Marzo 2002

Cuando el diálogo es inútil
JUSTINO SINOVA El Mundo 4 Marzo 2002

La Premisa Mayor

IGNACIO CAMACHO ABC 4 Marzo 2002

Patria y champaña
JORGE TRIAS ABC 4 Marzo 2002

La Confederación de Socialismos Ibéricos
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 4 Marzo 2002

El miedo del PSE y el suicidio del PSOE
EDITORIAL  4 Marzo 2002

Arenas pregunta a Zapatero si apoya la oferta de Eguiguren de pactar con el PNV
JOSE LANDI / E. S. El Mundo 4 Marzo 2002

Educación reforzará la enseñanza del castellano para integrar a inmigrantes
PEDRO SIMON El Mundo 4 Marzo 2002

'Miediguren'
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS El Mundo 4 Marzo 2002

Eguiguren aspira a ser para Arzalluz lo que Maragall es a Pujol: su heredero, su complemento, su mejora, jamás su alternativa, porque acepta que el nacionalismo antiespañol ni tiene ni debe tener una alternativa española y constitucional. Eguiguren no ha sido votado por nadie en el Congreso Extraordinario del PSE-EE pero ya manda: cede a Patxi López la Secretaría General («López será secretario general»), pero se reserva, como Arzalluz con los inquilinos de Ajuria Enea, la definición estratégica y política del partido. Un partido, por cierto, que ya no es el PSOE, sino otro PSC, dentro de la línea de liquidación del gran partido español de la izquierda que Maragall dirige desde Barcelona y Zapatero obedece en Madrid bajo la complaciente mirada de Polanco y González. Sin el padrinazgo de Prisa, toda esta estrategia se vendría abajo pero, mientras dure, Maragall manda y Eguiguren empieza a mandar. Veamos para qué.

Eguiguren ofrece al PNV un pacto de estabilidad institucional.¿Y cómo están las instituciones básicas del País Vasco Interior, Economía, Educación , todas bajo control del PNV? Hay una policía que no actúa contra el terrorismo; una Hacienda que subvenciona al terrorismo; y una Educación en la que los profesores no nacionalistas son asesinados, agredidos, insultados, discriminados y hasta despojados de sus cátedras. Más estabilidad en esas instituciones sólo puede significar mayor eficacia en la persecución y discriminación de los vascos no nacionalistas.

Pero a cambio de colaborar en su propio exterminio, Eguiguren pide que el PNV «aparque, por esta legislatura, su apuesta soberanista». Extraña petición: la pasividad policial, la ayuda económica y la complicidad cultural con ETA son ya en sí la «apuesta soberanista» que es construir un País Vasco en el que sólo los nacionalistas tienen derecho de existencia y ciudadanía. ¿Dónde está el cambio? Sólo en la política del PSE-EE: ayer oposición, mañana alfombra. El ex PSOE tiene un papel de comparsa en la comitiva separatista y una sola función, tan importante como abyecta: atacar, oponerse, inmovilizar al PP, último obstáculo. Quedan menos de dos años de la legislatura nacional y no más de tres de la vasca. El aparcamiento soberanista, que no es tal, sólo fija los tiempos de la gran ruptura, la del orden constitucional español. Porque Eguiguren no va a lanzarse contra el PNV dentro de dos años con un partido también ya nacionalista.¿Y cuál es el único argumento real de esta política? El miedo.Gran argumento de presente, qué duda cabe, sobre todo en el País Vasco, pero nunca de un futuro que no suponga mucho más terror.Dice que para superarlo hay que «creer en el autogobierno de los vascos». El de los nacionalistas, claro. Con los Miediguren al frente, el único autogobierno del PSE-EE será la desbandada.

Intolerancia
Cartas al Director ABC 4 Marzo 2002

Esta escena sucedió hace unos meses: estaban los rectores de las universidades catalanas, altos funcionarios y varias organizaciones nacionalistas. Entre los coches oficiales de lujo con su correspondiente pegatina «cat» en la matrícula, pasaba una mujer. Ellos la miraban de forma amenazante, mientras ella llegaba al edificio donde se juzgaba su caso. ¿Que cuál era su grave delito? Haber repartido exámenes en español en las pruebas de selectividad de la Universidad de Tarragona, por lo que fue expulsada del Tribunal de selectividad. Estos días ha aparecido la noticia de que la batalla continúa y ahora se sigue en el Tribunal Constitucional. Ella sabe que lo tiene muy difícil, porque los nacionalistas lo tienen todo: poder y medios de comunicación (TV3 y Catalunya Radio). Ella, sin embargo, no puede tener nada de todo eso. Pero también sabe que no está sola en su lucha por la libertad de expresarse en la lengua que quiera contra la imposición nacionalista.

Muchos catalanes estamos al lado de ella, de Josefina Albert, admiramos su coraje y queremos caminar junto a ella el camino de la tolerancia, frente a la intolerancia que practica el rector de la Universidad de Tarragona.

Santiago Sole. Barcelona.

Falta de libertad
Cartas al Director ABC 4 Marzo 2002

La saña terrorista contra los ediles no nacionalistas en el País Vasco va de mal en peor y seguirá sucediendo así de aquí a las elecciones municipales previstas para el año próximo. En esta situación es lógico que los concejales del PSOE huyan en desbandada; nadie les puede exigir que sean mártires y mucho menos cuando la dirección de su partido está haciendo arrumacos con los cómplices de sus asesinos. El territorio vasco es la única región del mundo democrático donde políticos, enseñantes, intelectuales, periodistas, juristas y otras personas que no comulgan con las tesis «nazionalistas» viven atemorizados, o mueren, a manos de los salvapatrias discípulos de Arana y de su profeta Arzalluz. Lo que sucede en esa parte de España no está seriamente tenido en cuenta por el Estado y el Gobierno de la nación. Donde no se respeta la Constitución, no se puede seguir simulando que aquello es una democracia; para muchos de los ciudadanos de esas tierras no existen sus legítimos derechos democráticos. Seamos claros, aquello requiere el estado de excepción reconocido en nuestra Carta Magna. ¿Qué más tiene que pasar para que sea aplicado este precepto constitucional? Aplíquese la Ley de una vez por todas. De continuar en la actual situación de lenidad, las próximas elecciones municipales estarán lastradas por la presión nacionalista -o asesina- y los concejales no nacionalistas que fueran elegidos, en vez de ganar un puesto político, ganarían una condena para el corredor de la muerte.   Victorino Fernández Flórez.  Madrid.

Cuando el diálogo es inútil
JUSTINO SINOVA El Mundo 4 Marzo 2002

El diálogo se ha convertido en una de las grandes demagogias de nuestros días, porque se exige hasta en las situaciones más disparatadas.Una especie de complejo situacional hace exhibir a muchos un afán permanente de diálogo, como si temieran ver reducido su pedigrí de agentes democráticos. Y, sin embargo, no siempre sirve dialogar, pues hay casos en que es un ejercicio perfectamente inútil y hasta contraproducente.

La democracia es el sistema del diálogo y tiene sus foros para practicarlo. El principal de ellos es el Parlamento, que nació para discutir las acciones políticas y recabar apoyos mediante la dialéctica. El que la disciplina de partido impida ahora las conversiones políticas (el parlamentarismo ha cambiado mucho desde su origen) no invalida la fórmula del diálogo como base del sistema. Pero el diálogo no es una solución mágica y es absurdo proponerlo siempre porque no sirve con al gunos, especialmente con quienes no están dispuestos a ceder.

En Euskadi, ETA no quiere dialogar sino eliminar a sus contrarios; y sus amigos tampoco quieren dialogar, aunque digan otra cosa, porque lo que buscan es el triunfo de ETA, o sea, la imposición de sus proyectos mediante la violencia. Los integrantes de Batasuna, como miembros de un grupo conectado a ETA, usan el diálogo como tapadera, porque su designio es la imposición totalitaria y además porque ni siquiera disponen de autonomía para negociar estando los pistoleros a sus espaldas.

Pese a todo el Partido Nacionalista Vasco sigue manteniendo contactos y lazos con ellos, sin duda porque la aspiración nacionalista une mucho, mientras el presidente del Gobierno autonómico no cesa de hablar de diálogo y algunos pican su anzuelo. Es un absurdo descomunal, que no escandaliza lo suficiente porque la redundancia mata hasta la indignación.

Los firmantes del pacto antiterrorista, el Partido Popular y el Partido Socialista, no se negaron ni se niegan a hablar con el PNV, pero le ponen como condición lógica que rompa seriamente con Batasuna. Ahora, pese a que no ha cumplido ese requisito, el PSOE se halla en plena operación de acercamiento. Hay que dialogar, dicen, pero con ese diálogo de por medio, el PNV aplaza dos años la ruptura con los totalitarios de Batasuna, que son los que ganan en la confusión. Cuando el diálogo está tan mal planteado, beneficia a quienes no cumplen las reglas del juego.Dialogar en esas condiciones es una buena manera de perder el tiempo y la razón.

La Premisa Mayor
Por IGNACIO CAMACHO ABC 4 Marzo 2002

La política vasca está llena de casuismos y matices que se compadecen mal con la brutalidad explícita de la violencia cotidiana. Sorprende que, en una sociedad castigada por el enfrentamiento civil y azotada por la agresión y el terror, la clase política hile tan fino como para urdir largos debates en torno a sutiles acepciones semánticas, y que el consenso por la elemental defensa de la vida dependa en ocasiones de tenues diferencias conceptuales propias de un diccionario de sinónimos.

Hace pocos días, en el Parlamento de Vitoria se produjo una larga discusión a propósito de un adverbio. Los partidos constitucionalistas, a los que se añadió el PNV en gesto de buena voluntad, proponían arropar a los amenazados empresarios en su derecho a la libre expresión en materia política, cuestionada por los independentistas. Dos grupos, Eusko Alkartasuna y la siempre sorprendente Izquierda Unida, se negaron a votar a favor porque el texto de la moción declaraba ese derecho «constitucionalmente amparado», mientras ellos proponía la más genérica redacción de «legalmente reconocido». Fuera de la cámara, estos matices tan alambicados se pierden en el estrépito de los carritos de compra que explotan al paso de las concejalas. Este tipo de debates, que se reproducen incluso en momentos tan inoportunos como la condena de los asesinatos, resultan incomprensibles fuera del ámbito de Euskadi. Ello explica que las encuestas de opinión, como la última del CIS, señalen a Jaime Mayor Oreja como el preferido de los españoles para la sucesión de Aznar, mientras para la mayoría de los vascos el ex ministro del Interior resulta una figura antipática que suscita notable rechazo, precisamente por los mismos motivos que provocan la simpatía general del Ebro para abajo.

Los españoles ven en Jaime Mayor a un tipo lineal, coherente, que bajo su discurso de gran suavidad formal sostiene una elogiable línea de firmeza. Los «aznarólogos» sostienen que no será el candidato, por resultar hombre de tendencias desorganizadas, poco contrastado en las tareas genéricas de coordinación que se presuponen para dirigir un gobierno, pero muchísimos ciudadanos sienten por él una explícita simpatía debido a su probado coraje y a su claridad de planteamientos.

El principal activo del actual líder del PP en Euskadi es su coherencia. Mayor siempre ha sostenido un discurso antinacionalista, que desconfía del complejo universo de matices y trampas que subyace en la política vasca. Eso le genera un brusco rechazo en el Norte, donde para muchos sectores sociales aparece como una especie de intransigente españolista partidario de la porra y el tentetieso, el retrato que le han pintado con eficaz insistencia los dirigentes del PNV. Sin embargo, para quienes no entienden los debates filológicos en medio del fragor de las bombas, esa firmeza metálica envuelta en un talante de formas pulidas resulta un seductor equipaje para el liderazgo sucesorio. La preferencia apuntada por el sondeo del CIS supone también un serio mensaje para la nueva política socialista en torno al problema vasco. Mientras el tardofelipismo impone sus tesis de aislamiento del PP y liquida a Nicolás Redondo -otro político muy bien valorado fuera de Euskadi, por las mismas o parecidas razones-, el electorado nacional emite señales muy claras en sentido contrario. Quizá Zapatero («Zapatitos», según el venenoso mote de Arzallus que parece haber hecho fortuna en el seno de algunos círculos del PSOE) debería reflexionar sobre una estrategia que, por cada voto que eventualmente le gane en el País Vasco, le puede suponer una seria sangría en Murcia, Huelva, Alicante o Salamanca.

Para los nacionalistas, nada de eso importa porque sólo les interesa su ámbito de decisión. Pero las elecciones a la Moncloa hay que ganarlas en diecisiete comunidades autónomas, y al menos en quince de ellas se comprenden poco y mal, o nada, las peculiaridades de una política enfermiza de casuismos retorcidos frente a las prioridades elementales.   icamacho@abc.es

Patria y champaña
Por JORGE TRIAS ABC 4 Marzo 2002

En un espléndido libro recién aparecido «una apología del patriotismo» -Taurus- cuenta su autor José Luis González Quirós lo que Bismarck dijo en un ataque de lúcida sinceridad: «delante de una copa de champaña mi sentimiento patriótico es nulo». En esa obra trata de demostrar nuestro autor que el buen patriota es el que busca y quiere lo mejor para su país, no el que considera que su país es mejor que los demás. Que el champaña es mejor que el cava catalán es algo indudable que sólo puede ser negado por un nacionalista tonto, por ejemplo. El patriota es un hombre práctico que ama la libertad, no las consignas ni los «argumentarios» y, por consiguiente, ama, sobre todo, el bienestar propio para lo que es esencial, también, el bienestar de los demás. El nacionalista, en cambio, suele ser un personaje que justifica o es capaz de justificar cualquier cosa, incluso una aberración, por el mero hecho de que «son cosas de la tierra» y es doctrina de la nación que «la tierra propia es mejor que ninguna otra».

Por ello, este escritor que tanto y tan positivamente ha influido en el pensamiento de quienes mejor piensan del Partido Popular y aledaños, establece la distinción entre «nacionalismo» y «patriotismo», sosteniendo que el patriotismo es una virtud individual y el nacionalismo debería considerarse como un vicio colectivo. En el fondo, González Quirós, en la más pura tradición liberal, recupera y delimita los viejos y permanentes valores que dieron lugar al nacimiento de los Estados Unidos de América y de los estados surgidos de las ideas acuñadas por la Revolución Francesa, que ahora, reunidos en convención intentarán dar un paso más allá de la moneda única para tratar de conseguir una mayor cohesión política.

Ahora se habla mucho en nuestra patria de «patriotismo constitucional», que es un concepto acuñado por el malinterpretado Jürgen Habermas. González Quirós sostiene con acierto que ello obedece al hecho de que un patriota tiende a enorgullecerse del pasado de su patria -en especial del más reciente-, pero a veces el pasado no es motivo de orgullo sino al contrario, como ocurre en Alemania en relación con el totalitarismo nazi y en España con la dictadura franquista. Quizás y más de uno, después de la lectura de este libro comience a considerar que a lo mejor sería preferible hablar de patriotismo a secas, ya sea para referirse a Cataluña, Euskadi, España o Europa. Las patrias no son incompatibles, las naciones sí.

La Confederación de Socialismos Ibéricos
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 4 Marzo 2002

Quemando etapas a velocidad de vértigo, la estrategia de liquidación implacable del gran pacto institucional español PP-PSOE prosigue en todos los frentes. En el más importante, que es el vasco, tras el asesinato político de Redondo Terreros y el orillamiento de su política de lealtad nacional y constitucional, se exhibe ya sin tapujos el gran proyecto del felipismo en Madrid, que es también y sobre todo el de Maragall en Barcelona, y que desde su entrevista ayer en “El Mundo” queda claro que encabeza Eguiguren en San Sebastián, con Patxi López como su representante en Bilbao y Javier Rojo apenas como un Judas vitoriano, sin monedas y sin sitio en el Nuevo Testamento.

No es Rojo la única figura patética en esta nueva Escritura del guión del socialismo español, donde todos los renglones son torcidos. Ahí está Ramón Jáuregui, reliquia del Antiguo Testamento, ex-delegado del Gobierno de los Gal y ex-vicelendakari del Gobierno del PNV, que de día se presenta en los círculos evangélicos de Madrid como un Juan el Bautista anunciando la Venida de la Paz, mientras por la noche bailotea en plan Herodías para servirle en bandeja a Herodes Arzallus la cabeza de Mayor Oreja. Sólo lo siniestro supera a lo ridículo en este baile de traiciones y disfraces.

Pero lo realmente siniestro no es convertir el terror en el mecanismo de persuasión de un partido para que cambie de política o prescinda de ella y se suicide. Lo peor es que al socaire de esa desarticulación del PSE-EE ya no se oculta la voluntad de Eguiguren y los nacionalistas antiespañoles del PSE-EE de crear “otro PSC” que culmine la tarea de liquidar al PSOE como partido nacional para convertirlo en una CEDA del separatismo, en una Confederación de Socialismos Ibéricos que no pasaría de antigualla decimonónica, de las del abuelo Maragall, si su nieto no estuviera en camino de hacer del antiguo PSOE un partido más, acaso el decisivo, de la Declaración de Barcelona. Otra vez el 17. Otra vez el 34. Otra vez el 36. Otra vez el 81. Otra vez el PSOE poniendo en jaque a la nación por una insaciable ambición de poder, la de un Felipe González que, como el falso moderado Indalecio Prieto, tiene editor cómplice y padrino financiero: Polanco es el nuevo Echevarrieta.

El miedo del PSE y el suicidio del PSOE
EDITORIAL  4 Marzo 2002

Nicolás Redondo Terreros era la pieza clave para que los constitucionalistas pudieran conseguir una mayoría suficiente para gobernar el País Vasco. A punto estuvieron de lograrlo y si no lo hicieron fue por las promesas de normalización democrática y de firmeza ante el terrorismo que Ibarretxe prodigó en la campaña electoral vasca obligado por los acontecimientos y lastrada su credibilidad por el pacto de Estella. Promesas incumplidas, naturalmente; puesto que una vez pasado el peligro y revestido de “legitimación” democrática, los etarras siguieron cobrándose su sangriento tributo en las carnes de los adversarios políticos de Ibarretxe y el PNV prosiguió con su política habitual de limpieza étnica e intelectual, que practica en los ámbitos de la sociedad vasca a donde llega su influencia (es decir, casi todos).

Hubiera bastado con proseguir en esa línea para que los ciudadanos vascos acabaran convenciéndose de que el nacionalismo no es, ni mucho menos, invencible y de que existen alternativas políticas entre el centralismo uniformador y el integrismo nacionalista. Lo que los medios de comunicación afectos al PNV (los de PRISA principalmente) vendieron como un “fracaso” de la opción por la libertad y la Constitución el día después del 13 de mayo, no fue más que un progreso un poco más lento de lo que hubiera sido deseable hacia una alternativa política comprometida firmemente con la defensa de las libertades de los ciudadanos.

Tras su sorprendente llegada a la secretaría general de los socialistas, Rodríguez Zapatero dio muestras durante algún tiempo de hacer suyas y de su partido las posiciones claras de Redondo Terreros en el País Vasco. En ese sentido iba el Pacto por las libertades y contra el terrorismo, lo mejor que ha hecho el leonés desde que ocupa el cargo. Pero todo parece indicar que Zapatero ha ido poco a poco abdicando de aquellas posiciones iniciales y cediendo terreno a los poderes fácticos de su partido, que tenían otros planes.

El irrefrenable rencor de González —que aspiraba a convertir al PSOE en una especie de PRI a la española, donde Estado, partido y negocios particulares formaran un todo indistinguible en sus partes—, expulsado de La Moncloa por el hartazgo popular ante el inverosímil cúmulo de ineficacia, corrupción y crímenes de estado que el Gobierno del PSOE había acumulado en trece años, y los intereses empresariales ( <http://www.libertaddigital.com/php3/noticia.php3?fecha_edi_on=2001-04-23&num_edi_on=411&cpn=27301&seccion=ESP_D') de Polanco se oponían frontalmente a cualquier acción política que —según su visión— pudiera beneficiar al PP. Poco le ha importado a González la defensa de la vida y la libertad, siquiera de sus propios compañeros de partido, con tal de hacer daño al PP. Y en cuando a Polanco, según sus propias palabras, le da igual quien mande “siempre que no sea Aznar”... y pueda seguir extendiendo su imperio mediático a rebufo del poder.

La otra fuerza centrífuga que actúa en el seno del PSOE es la que representa el PSC de Pasqual Maragall, interesado sobre todo en conseguir mayor autonomía, si cabe, en el seno del partido mediante la venta de su modelo "asimétrico" a otras federaciones. Si lo consiguiera, y la deriva del socialismo vasco va en esa dirección, ello supondría en última instancia la desaparición del Partido Socialista como partido nacional español.

Nicolás Redondo Terreros era un obstáculo para todas estas maquinaciones y, además, Arzalluz había pedido su cabeza. Acabaron con él en cuanto se presentó la ocasión y se puso en marcha la operación de aproximar el socialismo vasco a los designios nacionalistas. Ahora ya sólo falta presentar la claudicación ante el PNV como un “gesto de valentía” en pro de la pacificación del País Vasco. En este sentido, Jesús Eguiguren, presidente de los socialistas guipuzcoanos, ya nos ha ofrecido un avance de lo que será el Congreso del PSE: federalismo asimétrico a la vasca y amenaza de aparcar el Pacto Antiterrorista si el PP no deja de denunciar el camino de la deslealtad que ha emprendido el PSOE en este terreno al anunciar inexistentes cambios en el PNV.

El PSE de Redondo recuperó el favor los votantes tras el hundimiento electoral que le supuso a los socialistas la colaboración con el PNV en el Gobierno vasco. ¿Aprobarán los votantes socialistas del País Vasco un nuevo acercamiento a un PNV que ya poco tiene que ver con el de Ajuria-Enea, diga lo que diga Ibarretxe? No parece que vaya a ser así, por lo que es de prever una sensible merma en el apoyo electoral al PSE y al PSOE. En ese sentido parece ir la confianza de Eguiguren en lograr que su "asimétricamente renovado" partido llegue a "sectores no tradicionales del socialismo", para compensar, se supone, la pérdida de apoyo de los que hasta ahora les venían votando.

Si nada lo remedia, y ningún indicio razonable de ello se divisa, el PSOE camina en el País Vasco con paso decidido hacia su suicidio político como partido español. Es una paradoja que la fuerza que lo impulsa en esa dirección sea el miedo. Las consecuencias no parece que vayan a ser buenas para los socialistas, empezando por los vascos, pero sin duda son nefastas para todos los españoles.

Arenas pregunta a Zapatero si apoya la oferta de Eguiguren de pactar con el PNV
Aznar dice que los socialistas vulnerarían el Pacto Antiterrorista si consuman un acercamiento a los nacionalistas - Estos responden al PSOE que no se les puede pedir su renuncia al soberanismo
JOSE LANDI / E. S. El Mundo 4 Marzo 2002

SEVILLA/BILBAO. «Rodríguez Zapatero debe aclarar pronto cuál es la política del PSOE en el País Vasco, debe concretar definitivamente su posición». El secretario general del PP, Javier Arenas, reaccionó así a la propuesta del dirigente socialista guipuzcoano Jesús Eguiguren que, en declaraciones a EL MUNDO, se mostró partidario de un pacto entre su partido y el PNV, siempre que éste aparque temporalmente sus pretensiones soberanistas.

Arenas fue más allá. A su juicio, la propuesta de Eriguren «es absolutamente ajena» al Pacto Antiterrorista suscrito por los populares y los socialistas.

El presidente del Gobierno había insistido en la misma idea antes incluso de conocerse la idea de Eguiguren. En una entrevista publicada ayer en El Correo, José María Aznar vaticinaba la posibilidad de que el acercamiento del PSOE al PNV vulnere el citado pacto.En él «se dice muy claro, por ejemplo, que el único déficit democrático que existe es el terror; que no vamos a tener contacto con gente que lo protagoniza o lo consiente, que no son posibles los acuerdos con el PNV mientras no rompa de forma total con los elementos fundamentales de Estella», declaraba Aznar.

Según él, los nacionalistas están buscando «la neutralización de los socialistas e intentar que el terrorismo haga una declaración similar a la de 1998», cuando ETA declaró una tregua.

Desde el PNV, su portavoz en el Congreso, Iñaki Anasagasti, acogió la propuesta de Eguiguren con escepticismo, pero sin dejar de significar que se trata de un síntoma de que el PSE-EE «empieza a rebelarse» y a «recuperar un discurso propio» frente a la estrategia «mimética del PP».

No obstante, consideró que ese pacto sería «complicado» por la condición de que el PNV debería renunciar a la soberanía. «A un partido democrático no se le puede exigir que abdique de su ideología, planteada democráticamente», insistió.

En el Partido Socialista de Euskadi, por su parte, volvieron a surgir diferentes voces respecto a la propuesta del dirigente del PSE-EE guipuzcoano. Así, el secretario general de los socialistas alaveses, Javier Rojo, valoró la oferta de pacto de estabilidad al PNV como una vuelta «al pasado», en referencia a la época en que gobernaron con los nacionalistas. «Yo no creo en el pasado», afirmó, tras asegurar que es el PNV el que debe hacer una «renuncia previa», ya que su política en 22 años de gobierno «ha fracasado».

El secretario general del PSE-EE de Vizcaya, Patxi López a quien Eguiguren coloca como candidato de las ejecutivas vizcaína y guipuzcoana a la Secretaría General , matizó que la oferta adelantada en este periódico es el punto de «algunas» agrupaciones. López quiso dejar claro también que «ni la función ni la voluntad del PSE-EE es la de dar estabilidad a nadie» y que el PNV debe cambiar mucho para que su partido logre un acuerdo con él, «aunque sea mínimo».

Educación reforzará la enseñanza del castellano para integrar a inmigrantes
El Ministerio descarta sancionar a los centros educativos que eludan escolarizarlos
PEDRO SIMON El Mundo 4 Marzo 2002

MADRID. Cogido a contrapie tras el efecto Fátima, el Gobierno ha decidido abrirle un compartimento exclusivo al alumnado inmigrante en ese viaje iniciático lleno de curvas que les llega con la Ley de Calidad.

El Ministerio de Educación prepara ya una normativa de ámbito estatal, centrada en los estudiantes no nacidos en España, que irá incluida dentro del texto legal que ultima para remozar nuestra escuela.

Según fuentes educativas, la legislación afectará a «todas las comunidades autónomas» e incluirá un «paquete de medidas centradas en una atención más individualizada», haciendo hincapié en la enseñanza del castellano, que se impartirá en diferentes niveles de acuerdo con las distintas necesidades de aprendizaje del estudiante extranjero.

No entra en los planes del Gobierno, tal y como se reclama año tras año en los informes del Consejo Escolar del Estado, el estrecharle el cerco a los centros concertados en su dejación de escolarizar inmigrantes: sólo lo hacen con el 22,3% de los chavales mientras que su presencia en la red de centros es del 40%.

El Ejecutivo ha descartado enfrentarse con los colegios privados subvencionados con fondos públicos, independientemente de si éstos incumplen la legislación en este sentido o no. La decisión final supone todo un aldabonazo a lo reclamado por buena parte de la comunidad educativa, esto es, que se retire el concierto a las escuelas que discriminen pupitres por razón de procedencia, nivel socioeconómico o religión, el apartheid escolar.

Hasta el 11 de marzo deberemos esperar todos para leer públicamente las líneas maestras del anteproyecto de la Ley Orgánica de Calidad de la Enseñanza (LOCE).

La imparable singularidad de nuestras aulas sigue ahí, la peculiaridad del multiculturalismo vivificador, no confundir con asimilación, esto es, llegas de Marruecos, te borran el disco duro y te ponen otro nuevo, occidental y sin pañuelo que valga. ¿Tiene respuestas la escuela ante las nuevas preguntas?

Escasa acogida
Los últimos datos del Ministerio de Educación y Cultura no pueden ser más significativos. De los más de 133.000 alumnos inmigrantes escolarizados actualmente en nuestro sistema educativo obligatorio, sólo 29.836 lo están en centros privados concertados (22,3%).Del total de chavales extranjeros que estudian en éstos, 13.209 (45,6%) son de procedencia norteamericana o europea. La misma porción de tarta de inmigración de primera se desploma al 28,4% cuando hablamos de centros públicos. ¿Quién se hace cargo de la otra inmigración, los chicos y chicas magrebíes, latinoamericanos, subsaharianos, asiáticos...? El 71,6% de los alumnos de los colegios estatales vienen de allí.

Apuntan hacia la misma diana los tiros recién oídos. Fue la pasada semana, en el seminario Necesidad de cualificación profesional en la población inmigrante: hacia la formación para el empleo en el país de origen. Dijo allí la ministra de Educación, Pilar del Castillo, que la enseñanza es una de las vías para el desarrollo e inserción del inmigrante en el país de acogida. Insistió la artillería oficial, en sintonía con la receta idiomática, el delegado del Gobierno para la Extranjería y la Inmigración, Enrique Fernández-Miranda. Entre las acciones propuestas por la Presidencia española de la Unión Europea para la inserción laboral, Fernández-Miranda destacó el conocimiento del castellano y el de la escolarización de los hijos.

«La instrucción pública perpetúa en su organización un crimen de lesa humanidad», escribía Ortega y Gasset allá por 1910, «la escuela de los ricos y la escuela de los pobres». Casi un siglo después, en los albores del siglo XXI, los chavalines inmigrantes viajan todos apretados en el segundo furgón. Lo primero que hay que hacer para intentar dar el salto es quitarse un pañuelo de la cabeza.

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