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Recortes de Prensa     Miércoles 6  Marzo  2002
Campaña de eliminación
Román CENDOYA La Razón 6 Marzo 2002

Proetarras al asalto de Barcelona
Editorial La Razón 6 Marzo 2002

ETA no
José Luis Manzanares La Estrella 6 Marzo 2002

El PSOE, descentrado
José María CARRASCAL La Razón 6 Marzo 2002

Con ruedas de molino
Enrique de Diego Libertad Digital  6 Marzo 2002

Cataluña se nos va
Aleix VIDAL-QUADRAS La Razón 6 Marzo 2002

De Solana a Maragall
Luis María ANSON La Razón 6 Marzo 2002

Problema vasco
Cartas al Director ABC 6 Marzo 2002

EL PNV, DONDE SIEMPRE; EL PSOE, NI SE SABE
Editorial El Mundo 6 Marzo 2002

Democracia secuestrada
Carlos María de Urquijo Libertad Digital 6 Marzo 2002

LILLIPUT, LAPUTA, BALNIBARBI...
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz 6 Marzo 2002
 

Campaña de eliminación
Román CENDOYA La Razón 6 Marzo 2002

El Régimen nacionalista está desarrollando una campaña programada y estructurada para desprestigiar y hacer desaparecer todo aquello que pueda simbolizar y recordar a España en el País Vasco. Se trata de eliminar los referentes de España. La eliminación se consigue con el asesinato, el exilio o el abandono de los principios. Dentro del reparto de funciones para eliminar cualquier vestigio de España, del expeditivo método del asesinato se encarga Eta. Del acoso personal y físico activo se encargan Segi y todas las organizaciones de la trama civil de Eta. De crear el clima político y social necesario se encargan el Gobierno Vasco, el PNV con EA e IU y algunos pastores de la iglesia. No son hechos aislados la manipulación en la Universidad para quitar la Cátedra a Edurne Uriarte, el tratamiento que se dió en los medios de comunicación a los discrepantes con Nicolás Redondo para forzar su salida y la calumnia de Arzallus sobre los intereses empresariales de Mayor Oreja, entre otros. Es toda una persecución a las personas que, siendo vascas y desde lo vasco, representan con dignidad y valentía lo que significan los valores y principios de la Constitución. Ya sabíamos que los nacionalistas mantienen así el Régimen. Duele que algunos socialistas y su ejecutiva les den cobertura y que otros propongan pactos para mantener esta situación.

Proetarras al asalto de Barcelona
Editorial La Razón 6 Marzo 2002

Los proetarras englobados en Batasuna han instado a las bases «abertzales» a la movilización contra la Cumbre Europea que se celebrará a mediados de mes en Barcelona, con motivo de la presidencia española de la UE, según las informaciones a las que ha tenido aacceso LA RAZÓN. La llamada «izquierda abertzale» quiere alistar al mayor número posible de militantes y simpatizantes, «al menos un autobús por cada pueblo», para «tomar» la Ciudad Condal y utilizar la Cumbre como caja de resonancia para su campaña antiespañola con el objetivo confeso, compartido por Eta, de reivindicar, dentro de lo que llaman «naciones sin Estado», una «Euskal Herría independiente, socialista y euskaldún».

Si las previsiones y los deseos de los proetarras se cumplen, Barcelona va a ser escenario de una revuelta difícil de controlar. Porque los batasunos, habituados en sus sectores más radicales al terrorismo callejero, se van a unir a movimientos antiglobalizadores (con grupos de tendencias anarquistas evidentes) y el cóctel puede ser explosivo. Con esos componentes, los disturbios vividos en Seattle o en Niza pueden ser un juego de niños en comparación con la que se prepara.

Los proetarras han tomado la Cumbre Europea como una cuestión fundamental. Por ello, no han dedicado esfuerzo alguno en «preparar» otras reuniones del semestre europeo, como las de Pamplona o Vitoria. Su objetivo es Barcelona, porque pueden confundirse mejor con otros movimientos que reciben simpatía en una buena parte de la izquierda política por su apuesta «antiglobalizadora». Para los proetarras, sumarse a un esquema anticapitalista, lleno de la buena conciencia que se desprende de la lucha contra la injusticia y contra la pobreza en el Tercer Mundo, es una oportunidad sin precedentes. Porque así se confundiría a la opinión pública respecto al verdadero objetivo proetarra, que no tiene que ver con la lucha mundial contra la desigualdad, sino con la consecución del poder político en el País Vasco por la vía del terrorismo separatista.

Hay que confiar, en todo caso, que los mecanismos del Estado sepan garantizar la paz social. Porque se puede, y se debe, prevenir el «asalto a Barcelona». Otra cosa sería la cesión del poder en la calle a los elementos más refractarios respecto al orden social y a la convivencia democrática.

La antiglobalización tiene también un reto en Barcelona. No dejarse infiltrar por grupos violentos que sólo la utilizan como excusa para sus objetivos más primarios. Porque, de hecho, en la antiglobalización confluyen personas bienintencionadas, grupos políticos «de orden» democrático, como el Partido Comunista, e incluso ONG pacifistas. Hasta el propio Partido Socialista catalán, con Maragall, quiere sumarse. Si los batasunos toman el protagonismo en esta iniciativa, la antiglobalización habrá muerto en España, entre lunas rotas y barricadas de basura. Si no con algo peor.

ETA no
José Luis Manzanares La Estrella 6 Marzo 2002

El lobby separatista y algún progresismo anclado en los viejos tiempos de la oposición al régimen de Franco —frente común, pero metas distintas— han conseguido que la banda terrorista disfrute con frecuencia de un trato entre neutral y comprensivo. El lenguaje de nuestros políticos y de nuestros medios de comunicación recurre demasiadas veces a una terminología similar a la que tanto nos molesta cuando nos llega desde el extranjero. Los asesinos protagonizan una lucha armada y los asesinatos no son sino simple expresión de la violencia que aquella necesariamente comporta. Sirva de consuelo que las críticas a esa semántica trasnochada, cuando no desvergonzadamente tendenciosa, parecen ir recogiendo sus primeros frutos.

Hay, sin embargo, otro ejemplo de lenidad pública que, lejos de corregirse, ha ganado carta de naturaleza. Con un millar de muertos a las espaldas, la sociedad democrática sigue manifestándose tras la aséptica pancarta de “ETA no”. Nada de ETA asesina o de terroristas a la cárcel. Basta con el “ETA no”, como petición dirigida a un colectivo de gentes equivocadas pero razonables. Así se protesta contra la instalación de una incineradora, la liberalización del horario de cierre en las grandes superficies o la apertura de un carril-bus. El silencio es otro valor entendido para ocultar las grietas abiertas entre los diferentes grados de repulsa. Finalmente, las demandas de diálogo contribuyen a la equiparación de la banda con el mero discrepante. Se pretende que los asesinos y sus víctimas se sienten alrededor de un mesa redonda, a la búsqueda del punto intermedio donde coincidan la verdad, la razón y la justicia. Y los muertos, muertos; y los homicidas, a la calle para disfrutar de las concesiones logradas a golpe de coche-bomba y tiros en la nuca.

El primer requisito —la condición sine qua non— para acabar con el terrorismo es una voluntad firme y sin fisuras. Nadie puede imaginarse una manifestación neoyorquina bajo el lema “Ben Laden no”. Ni a ningún prohombre norteamericano portando la correspondiente pancarta. O explicando a los terroristas que en realidad no hay otra patria que la Humanidad. O postulando una serie de encuentros con sus dirigentes para cerrar un acuerdo que evite futuros atentados. La diferencia radica en que la reacción norteamericana es absolutamente homogénea, mientras que aquí son tantos los matices de la repulsa que la sensación de unidad sólo se consigue a través de un común denominador que, en la práctica, consiste en asumir la posición de los más tibios, los mismos que colaboran cotidianamente con el brazo político de ETA. Mientras tanto continúa la degradación ambiental del País Vasco. En la Universidad se acentúa el expurgo de quienes creen en la Constitución y en el Estatuto, y sobre todo en la libertad. Y la dimisión en cadena de concejales socialistas revela hasta qué extremo han llegado la coacción y el miedo. La campaña electoral del terror es una línea continua y con una clara advertencia. Fuera del nacionalismo no hay solución, pero se admiten compañeros de viaje.

El PSOE, descentrado
José María CARRASCAL La Razón 6 Marzo 2002

De acuerdo, de acuerdo, ir de comparsas del PP no es un papel muy airoso, y los socialistas vascos habían cedido últimamente la primacía del bloque constitucional a los populares, aunque podían presentar tantas cicatrices y víctimas como ellos. Pero es que ir de comparsas del PNV es bastante peor, entre otras cosas porque el PNV todavía no ha disuelto oficialmente el pacto que selló en Lizarra con quienes les están matando, arrinconando y expulsando del Euskadi. Mírese por donde se mire, el cambio que ha hecho la nueva dirección del PSE constituye uno de los peores negocios políticos que se recuerda, al canjear la alianza con quienes como ellos están dando la cara, y muchas veces la vida, en defensa de la libertad y derechos de los ciudadanos vascos por otra con quienes no sólo no salvaguardan esas libertades y derechos, teniendo la obligación de hacerlo, sino que incluso sostienen relaciones tácitas con aquellos que las están violando. Se nos dice que lo hacen porque la anterior estrategia del brazo del PP fracasó y hay que intentar otra nueva con el PNV, para ver si éste se decide a actuar más enérgicamente contra Eta. ¿Nueva dice usted? Yo diría que es una estrategia requetevieja, aparte de fracasada. PSE y PNV ya coincidieron durante muchos años en el gobierno de Euskadi, sin conseguir otra cosa que los nacionalistas aumentaran sus reivindicaciones y Eta no recortase lo más mínimo su actividad criminal. Si alguien dentro del PSE, o del PSOE en general, cree que las cosas van a ser ahora distintas, es que no conoce al PNV o confunde sus deseos con la realidad, esto es, que vive en la inopia, ya que no puedo imaginarme que practiquen la máxima evangélica de poner la otra mejilla, actitud muy religiosa pero muy poco política.

Mucho me temo, sin embargo, que estemos ante algo bastante más grave. La quiebra del socialismo vasco no es más que el reflejo de la quiebra general que el PSOE evidencia en todos los frentes, desde el judicial al educativo, pasando por las relaciones exteriores y el Plan Hidrológico. Dice Rodrigo Rato que el PSOE está desnortado. No sé si se refiere a que le falta rumbo o a que su mayor problema está en el norte. Pero sin contradecir al vicepresidente, preferiría calificar al PSOE de descentrado. Al principal partido de la oposición español le falta centro de gravedad, y como el mercurio, se desplaza igual a un lado que a otro, sin orden ni concierto, a impulso unas veces del oportunismo, otras, de la impotencia y siempre, de la falta de liderazgo. En cada bandazo, va perdiendo esencia, perfil, contenido, por parajes cada vez más escabrosos, en busca, no ya de un líder, sino de una idea coherente. No sabemos donde terminará. Pero desde luego, del brazo del PNV no va a encontrarla. Más bien lo contrario.

Con ruedas de molino
Enrique de Diego Libertad Digital  6 Marzo 2002

El portavoz del PSOE, Jesús Caldera ha declarado que no se puede poner en duda la responsabilidad del PSOE en la defensa de la Constitución y el Estatuto, y su compromiso con el Pacto por las Libertades, cuando Eta está atentando contra concejales socialistas. Debe ser un criterio de argumentario porque Jesús Eguiguren denuncia las críticas a su pacto de estabilidad al producirse éstas “en plena ofensiva contra el PSE”.

Por supuesto, los concejales y los militantes del PSE han dado y dan una lección de heroísmo en defensa de la libertad. Pero eso no legitima a la dirección para ir en contra de esa libertad. La argumentación emotiva de Caldera deviene en falacia.

Resulta cuanto menos curioso que Eguiguren diga que hay una intromisión del PP en el debate –cuando ese partido de hecho está manteniendo una neutralidad excesiva– y no se diga nada sobre las declaraciones de Arzalluz contra Nicolás Redondo y los que piensan como él. La cuestión es que los concejales socialistas están siendo agredidos por cuestiones que la dirección socialista está abandonando y de ahí la desmoralización que demuestra la moción del PSE de Llodio o las continuas dimisiones que se han venido produciendo.

Por supuesto, un acercamiento al PNV en el momento en que este partido ha llevado la independencia en su programa electoral es alejarse de la Constitución y del Estatuto, y entrar en la estela del pacto de Estella. Por supuesto, esa pretensión de los socialistas de que existen cambios en el País Vasco es una proyección de su propia agitación. Es pretender hacer comulgar con ruedas de molino.

Cataluña se nos va
Aleix VIDAL-QUADRAS La Razón 6 Marzo 2002

La presentación de los documentos sobre autogobierno de la coalición de izquierdas que encabeza el PSC y de la federación gobernante dominada por Convergència demuestra por el contenido y el tono de ambas propuestas que las dos fuerzas mayoritarias del Parlament coinciden en su propósito de separar a Cataluña de España. Ambas eliminan la presencia institucional y administrativa del Estado en el Principado, ambas rezuman el mismo ánimo segregador, ambas sueñan con el mito de els Països Catalans. El hecho de que los socialistas catalanes estén teóricamente asociados al PSOE en el ámbito español aparece como una circunstancia estrictamente coyuntural sin la menor consecuencia sustancial, de la misma forma que la renuncia temporal a la reforma de la Constitución y del Estatuto en la propuesta de CiU obedece a su necesidad momentánea de no perder el apoyo del PP para poder acabar la legislatura. La reñida batalla de Maragall y el tándem Pujol-Mas por la Generalitat no debe ocultar la evidencia decepcionante de que ambos contendientes sustentan en el fondo la misma idea de Cataluña, el mismo concepto ombliguista, retrógrado, provinciano, anti-español y excluyente.

Si algunos alimentaron en el pasado la ilusión de que Maragall era una verdadera alternativa al President y que un relevo en el Palau representaría la llegada al poder autonómico catalán de una visión más abierta, más plural y más integrada con el conjunto de España, a estas alturas están ya desengañados.

Con el agravante de que Maragall no sólo es tan o más nacionalista que Pujol, sino que además tiene un tio-vivo en la cabeza. Los últimos episodios de las críticas al Pacto Antiterrorista, del voto en el Parlamento Europeo en contra del Plan Hidrológico Nacional español y de la adhesión a la manifestación anti-globalización de Barcelona en la edificante compañía de Eta, demuestran que el ex alcalde olímpico lleva perdidas ya varias brújulas.

El panorama catalán se presenta, pues, descorazonador. No es extraño que en la carrera económico-empresarial-cultural-deportiva Barcelona-Madrid la capital del Reino vaya netamente por delante, demostrando la superioridad de las sociedades abiertas, cosmopolitas y extravertidas sobre las que se ahogan en sus obsesiones identitarias.

Además, el daño que las excentricidades maragallianas producen al proyecto socialista español en términos generales es enorme, porque un votante del PSOE en Andalucía, Extremadura o Castilla-La Mancha no entiende las posiciones y actitudes de sus supuestos correligionarios en Cataluña, eso por no mencionar el efecto contagio del «modelo PSC» a otras Comunidades como Baleares o Aragón, con el resultado final de la transformación del partido liderado por Rodríguez Zapatero en una olla de grillos. En definitiva, que Cataluña se va, se nos va, lejos, cada vez más lejos, en una persecución enfermiza de su propia sombra.

De Solana a Maragall
Luis María ANSON La Razón 6 Marzo 2002
de la Real Academia Española

Solana, de ministro europeo de Asuntos Exteriores en la cumbre de Barcelona; Maragall, de atizador de los fuegos antiglobalizadores en los que se encienden gentes de buena voluntad junto a batasunos, etarras camuflados, agitadores internacionales, organizaciones okupas y los dinosaurios comunistas de Llamazares y Frutos. ¿Por dónde cogerá Zapatero esa rosa socialista sin que se le claven en los dedos cien espinas?

Como hay Rodrigo para rato, el vicepresidente del Gobierno lo ha dicho alto y claro en las páginas de este periódico ¿Cómo se explica a los presidentes europeos que, junto al socialismo sensato de los Solana, Rubalcaba, Solbes, Vázquez o Zapatero, el candidato a la presidencia de Cataluña, Pascual Maragall, se instale en las filas de la antiglobalización? El horizonte electoral se aproxima, Pujol se retira, Mas alienta y el nerviosismo le ha puesto los dídimos a algunos en la mismísima yugular. Maragall es sólo una cesta preparada para recoger votos vengan de donde vengan. Y, claro, Aznar se escandaliza, Arzallus sonríe, Rato golpea, Solana se estremece y Zapatero vuelve el rostro hacia el padre nuestro que está instalado en los cielos de Gobelas para clamar contrito: «Ay, Felipe de mi vida, aparta de mí este cáliz». Coño, que se ande con cuidado, que a lo peor se lo apartan.

Problema vasco
Cartas al Director ABC 6 Marzo 2002

Esta es la breve historia de un gran amigo mío, vasco de nacimiento y rodeado de apellidos vascos por los cuatro costados. Es un gran amigo, a quien estimo y quiero. Pero hay un problema, al menos desde mi punto de vista. Es el típico ciudadano de ese país sometido, dominado y vencido por ETA. Este señor grande de corazón, amable, trabajador, sincero y hospitalario como pocos opina que contra ETA nada se puede hacer. Cree que no sirve de nada ir a las manifestaciones contra el terror, ni acudir de forma libre y pacífica a votar a los partidos democráticos. Dice «qué se le va a hacer, esto es así» y «ya nos hemos acostumbrado a esto» y cosas así. Yo opino (y se lo digo una y otra vez, se lo repito, aunque le duela, precisamente porque le quiero) que ese es justo el primer paso que hay que dar para acabar de una vez por todas con esa mafia. Que los ciudadanos buenos, trabajadores y sinceros como mi amigo pierdan de una vez por todas el miedo y le planten cara a ETA, como han hecho Edurne Uriarte (a quien admiro), María San Gil (a quien adoro), Carlos Totorika y tantos otros vascos buenos.  P.V.C. Toledo.

EL PNV, DONDE SIEMPRE; EL PSOE, NI SE SABE
Editorial El Mundo 6 Marzo 2002

Javier Arenas, secretario general del PP, propuso ayer un acuerdo con el PSOE y el PNV-EA para desalojar a Batasuna de la alcaldía de 17 municipios de Guipúzcoa, Alava y Vizcaya. En todos estos casos, las formaciones democráticas suman más concejales que Batasuna, que gobierna en la mayoría de estos municipios gracias al apoyo del PNV.

Andoain, Arrasate, Pasajes, Tolosa y Llodio son los cinco municipios de mayor población (todos con más de 10.000 habitantes) de esas 17 localidades en las que los partidos democráticos podrían presentar mociones de censura con garantías de éxito.

Arenas subrayó que su propuesta estaba pensada para poner a prueba «la voluntad real de aislar a Batasuna». El pasado 22 de febrero, en la reunión convocada por el lehendakari Ibarretxe en Vitoria, PNV y EA se mostraron dispuestos a romper las alianzas municipales con Batasuna, pero dejaron claro que no lo harían hasta después de los comicios del 2003.

PNV y EA pretextaron que una ruptura en estos momentos sería contraproducente, ya que favorecería las expectativas electorales de Batasuna. El argumento de los nacionalistas se basaba, pues, en consideraciones de oportunidad, pero obviaba lo esencial: que un partido que se declara democrático no puede tener acuerdos políticos ni siquiera una resignada pasividad con otro que justifica la violencia y el amendrentamiento de un sector de la sociedad vasca. Ayer, volvieron a repetir los mismos razonamientos, dejando claro que consideran «inviable» la oferta del PP.

La respuesta de Ramón Jáuregui, presidente de la Gestora del PSE, aunque menos categórica, tampoco fue alentadora. Jáuregui afirmó que está de acuerdo con la propuesta del PP de aislar a los violentos, pero matizó que esa estrategia debe ser gradual.El dirigente socialista considera, como los nacionalistas, que presentar ahora mociones de censura ayudaría a convertir en «mártires» a los candidatos de Batasuna.

Horas antes, Javier Rojo, secretario del PSOE en Alava, se había pronunciado a favor de un Gobierno de concentración en Vitoria con la única exclusión de Batasuna. La propuesta de Rojo pone de relieve la extraordinaria confusión que reina en las filas socialistas, que consideran factible entrar en el mismo Gobierno con el PNV pero que rechazan un pacto para desalojar a Batasuna de esos 17 ayuntamientos. ¿No sería más lógico empezar por lo segundo?

Nada ha cambiado en el País Vasco en los últimos meses. El PNV sigue donde siempre. Pero el PSOE apuesta hoy por una equidistancia imposible: mantener el Pacto Antiterrorista con el PP y llegar simultáneamente a acuerdos con un Arzalluz que se niega a romper con Batasuna y se opone a su ilegalización. Da la impresión de que los socialistas pretenden estar con unos y con otros, olvidando que en un lado se encuentran las víctimas y enfrente, los que apoyan a los verdugos. Tarde o temprano, el PSOE tendrá que elegir. De momento, sus dirigentes están sembrando una confusión que desconcierta a sus bases y desalienta a muchos ciudadanos que confiaban en la unidad sin fisuras en la lucha contra ETA.

Democracia secuestrada
Carlos María de Urquijo Libertad Digital 6 Marzo 2002

El pasado veintidós de Febrero, el Lehendakari convocaba en Ajuria Enea a Instituciones y partidos democráticos con el fin de adoptar medidas para garantizar la seguridad de las personas amenazadas y recomponer la unidad democrática en la lucha contra ETA. La situación de emergencia en que nos encontramos los vascos exigía el esfuerzo de todos para salvar una democracia herida de muerte en muchos municipios de nuestra tierra. Por estas razones el Partido Popular acudió a la reunión con la mejor de las disposiciones.

Conscientes de la gravedad de la situación y padeciendo directamente las dificultades que acarrea no ser nacionalista, planteamos como primera e inexcusable medida el aislamiento político y social de Batasuna. Nos sigue pareciendo que no es de recibo que un partido político que no condena el uso de la violencia y que en muchas ocasiones participa o se sirve de ella gobierne en minoría varios Ayuntamientos ante la indiferencia de los partidos democráticos. Así pues, recuperar los Ayuntamientos para la democracia debiera ser la primera actuación conjunta para demostrar a los ciudadanos la sinceridad de nuestras convicciones y la voluntad de llevarlas a cabo.

Pero claro, una cosa es predicar y otra dar trigo. Cuando Carlos Iturgaiz puso la propuesta sobre la mesa el consenso saltó por los aires. Por desgracia los nacionalistas democráticos, cuando se trata de hacer algo más que portar una pancarta tras un atentado, son incapaces de articular una propuesta imaginativa. La triste realidad es que, por muchas declaraciones que formulen, al final siempre anteponen la unidad nacionalista a la unidad entre demócratas, aunque ello suponga el secuestro de la democracia en muchos municipios.

Pueblos en los que como Llodio, Lekeitio o Arrasate, diecisiete en el conjunto del País Vasco, sus vecinos son obligados a padecer una situación de excepción. Situación que condena a 145.000 vascos a padecer un gobierno de Batasuna en vez de disfrutar de un gobierno democrático. En el Partido Popular aunque nos acusen de poco originales y de repetitivos no vamos a cejar en nuestro empeño de exigir a los nacionalistas el coraje necesario para acompañarnos en las mociones de censura en aquellos Ayuntamientos en los que Batasuna gobierna sin mayoría absoluta.

Nos parece perfecto que seamos capaces de acordar medidas para garantizar la seguridad, para facilitar la tarea de los concejales y para dignificar nuestro trabajo, pero demandamos algo más. Queremos que la clandestinidad cambie de bando. No puede ser que quienes hemos sido elegidos por nuestros convecinos para representarles nos veamos separados de ellos por una burbuja de seguridad mientras que los que nos señalan como objetivos o se mofan de nuestros padecimientos, se pasean con toda tranquilidad por las calles de nuestros pueblos. No puede ser que permitamos esta aberración sin mover un músculo.

Entiéndaseme bien, cuando aspiro a que la clandestinidad cambie de bando no me refiero a transferir nuestra situación a los ediles de Batasuna. No quiero que la vida del concejal de Batasuna corra peligro y tenga que llevar escolta, mirar debajo del coche, olvidarse de las rutinas, etc. No me refiero a eso. Sólo quiero que pase a la clandestinidad política. De momento que no gobierne si carece de mayoría absoluta y mañana, si sigue sin respetar las reglas de juego democráticas y los jueces así lo deciden, que no se siente con nosotros en el salón de Plenos como un demócrata más.

Por eso es necesario que el nacionalismo democrático dé un paso al frente ahora y no en 2.003. Es ahora cuando los no nacionalistas estamos viviendo un estado de excepción. Es ahora cuando necesitamos sentir su cercanía y su compromiso. Por eso en la primera reunión de la recién creada Comisión para la Seguridad volveremos a plantear la necesidad de recuperar para la democracia a esos diecisiete gulags vascos. Mucho me temo que a pesar de las altisonantes declaraciones, los manifiestos éticos y los observatorios por los derechos humanos, los nacionalistas volverán a dejarnos en la estacada. Ojalá me equivoque.

Carlos María de Urquijo es parlamentario vasco del PP y portavoz de este partido en el Ayuntamiento de Llodio

LILLIPUT, LAPUTA, BALNIBARBI...
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz 6 Marzo 2002

Brobdingnag, Luggnagg, Glubbdubdrib. Tras viajar a diversas y remotas naciones del mundo, Lemuel Gulliver, médico primero y luego capitán de varios barcos, arribó a un país del norte, donde le hablaron de cosas terroríficas.
Supo al llegar que una banda criminal, de nombre para él incomprensible, llevaba asesinando, secuestrando y extorsionando a los habitantes del lugar, y aun a los de otros pueblos vecinos muy cercanos, desde hacía más de treinta años. Quiso saber Lemuel cómo tal cosa era posible y preguntó si eran muchos los miembros de la banda y le contestaron que apenas unos cientos, pero que contaban con el apoyo de algunos naturales del país, que habían organizado escuelas, y periódicos, donde se propagaban sus ideas, lo que permitía a los criminales disponer de delincuentes de repuesto, a medida que los de la banda iban siendo encarcelados.

Lemuel Gulliver se interesó entonces por el gobierno de aquel pueblo y preguntó si su príncipe no había enviado tropas a luchar contra quienes causaban tanto daño a aquellos súbditos. Pronto le informaron que en el país no había súbditos, sino sólo ciudadanos, y que el rey de tales tierras se llamaba lehendakari. Mientras su asombro iba creciendo, le dijeron que no siempre el lehendakari había puesto todo su empeño en combatir a la banda criminal, pues los fines que la misma perseguía coincidían en gran parte con los que los propios gobernantes decían perseguir.

Y fue así ¿hablando, hablando¿ como acabaron por pintarle a Lemuel Gulliver la descarnada realidad de la región a la que el mar, ¡mar cruel!, lo había conducido. Fue así como le dijeron que todos los que no compartían las ideas de la banda se convertían en víctimas potenciales de su saña; y como había miles de personas escoltadas para evitar ser asesinadas; y como cientos de comerciantes estaban obligados a pagar un impuesto destinado a que los bandidos pudiesen seguir cometiendo fechorías; y como había, en fin, quienes defendían en público los crímenes de los miembros de la banda, y lo complicado que resultaba que los magistrados los pusieran bajo arresto y los juzgasen.

El horror de Gulliver había llegado a tal punto en ese momento del diálogo, que quiso conocer qué habían hecho los hombres ilustres del lugar para hacer frente a lo que le pareció una plaga insoportable. Uno de sus informantes le contó que tales hombres se agrupaban en partidos, y también que, tras tantos años de dolor, los partidos de quienes sufrían la violencia no habían conseguido el apoyo incondicional de quienes se limitaban sólo a contemplarla.
¡Pero eso es un horror! dijo Lemuel. Un horror que asombraría, repitió, a los habitantes del mundo en cuatro partes que él había visitado: a los de Lilliput, Laputa, Balnibarbi, Brobdingnag, Luggnagg, Glubbdubdrib...

El Tribunal de la UE considera ilegales las ayudas fiscales vascas
La sentencia señala que las ayudas de una entidad territorial pueden constituir ayudas de Estado y, por tanto, están sujetas al Tratado de la UE
AGENCIAS | Bruselas El País 6 Marzo 2002

El Tribunal de Primera instancia de Justicia de la Unión Europea, con sede en Luxemburgo, ha considerado hoy incompatibles con el derecho comunitario las ayudas fiscales individuales concedidas por la provincia de Alava a las empresas Daewoo y Ramondín.

Con esta decisión, el Tribunal confirma el fondo de la decisión de la Comisión Europea de 1999 que consideraba determinadas ventajas concedidas por la Diputación Foral de Alava a Daewoo Electronics Manufacturing España (Demesa) y a Ramondín SA y Ramondín Capsulas ayudas de Estado incompatibles con las disposiciones comunitarias. No obstante, anula ciertas Decisiones del Ejecutivo, esencialmente, por defectos de procedimiento.

Es la primera vez que el Tribunal de Primera Instancia dicta sentencia en cuanto al fondo en los llamados asuntos sobre el régimen fiscal vasco, respecto del cual quedan 20 asuntos pendientes. No obstante, los implicados podrán interponer un recurso de casación ante el Tribunal de Justicia de las Comunidades europeas en un plazo de dos meses.

El Tribunal destaca que no se cuestiona la autonomía fiscal del Territorio Histórico de Alava, reconocida y protegida por la Constitución española. A este respecto recuerda que las medidas adoptadas por entidades territoriales de los Estados miembros están comprendidas, del mismo modo que las medidas adoptadas por el poder central, en el ámbito de aplicación de las disposiciones comunitarias en materia de ayudas de Estado, que se refieren a todas las ayudas financiadas mediante recursos públicos.

Dictamen de 1999
El Ejecutivo comunitario dictaminó en 1999 en contra de las ventajas fiscales a estas dos empresas por tres razones. Por una parte, consideró que las ayudas concedidas a Demesa consisten en subvenciones que sobrepasan el porcentaje máximo permitido por el programa Ekimen de ayudas regionales, aprobado por la Comisión en 1996.

Asimismo, sopesó las ventajas derivadas de la venta a Demesa de un terreno por debajo del precio de mercado para construcción de su fábrica de producción de refrigeradores y del aplazamiento del pago de éste, así como las ventajas resultantes de la aplicación de la legislación fiscal vasca, por la que Demesa disfrutó de un crédito fiscal del 45 por ciento y de la reducción en la base imponible prevista para las empresas de nueva creación.

La sentencia considera que la subvención máxima autorizada en el marco del programa de ayudas regionales Ekimen es del 25% de los costes subvencionados, por lo que la subvención que supera dicho límite máximo constituye una ayuda nueva no notificada ni aprobada por la Comisión.

En cuanto al precio de adquisición del terreno comprado por Demesa, el Tribunal de Primera Instancia señala que la Comisión fijó de manera arbitraria el precio de mercado en la Decisión impugnada. En este sentido, considera que debería haber comparado el precio de venta pagado efectivamente por Demesa con los precios indicados en los diferentes informes efectuados por los peritos de que disponía para comprobar si eran precios de mercado.

Por otra parte, opina que la Comisión no ha demostrado suficientemente que Demesa había recibido una ayuda de Estado como consecuencia de su ocupación gratuita del terreno al menos durante nueve meses, por lo que en esos dos puntos la Decisión debe ser anulada.

Traslado al país Vasco
No obstante, respecto al crédito fiscal del 45 por ciento y la reducción de la base imponible del impuesto de sociedades prevista para las empresas de nueva creación de las que gozó Ramondín al trasladar sus instalaciones industriales de Logroño (La Rioja) a Laguardia (País Vasco), la sentencia considera que estas ayudas no están justificadas por la naturaleza o la economía del sistema fiscal.

Recuerda que una de las exigencias para que una medida pueda ser calificada de ayuda de Estado incompatible con el mercado común es que la medida de que se trate favorezca a determinadas empresas o producciones. Por ello considera que el carácter selectivo de las medidas fiscales controvertidas resulta de la facultad discrecional de que dispone la Diputación Foral de Alava, que le permite modular el importe o los requisitos de concesión de la ventaja fiscal en función de proyectos de inversión, pero también del hecho de que solamente las inversiones superiores a 2.500 millones de pesetas y las empresas de nueva creación pueden acogerse a dichas ventajas.

El Tribunal plantea que, por tanto, estas ayudas pueden ocasionar distorsiones de competencia y afectar a los intercambios entre Estados, y constituyen ayudas de Estado nuevas.

En el caso concreto de Daewoo, el resultado del juicio apunta que el Ejecutivo comunitario no ha demostrado que esta empresa se haya sujeto a la reducción en la base imponible como empresa de nueva creación. En este sentido, reprocha a Bruselas haber incurrido en un error al contabilizar esta ventaja y pedir a España que exigiese a Demesa el reembolso de la ventaja proporcionada mediante la supuesta ayuda. De ahí, que en ese punto anula la Decisión de la Comisión.

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