AGLI

Recortes de Prensa    Sábado 9  Marzo  2002
La ficción de los cambios en el PNV
EDURNE URIARTE. Profesora de Ciencia Política de la UPV ABC 9 Marzo 2002

La cantera de ETA
Editorial ABC 9 Marzo 2002

Equidistancias circulares
FRANCISCO JOSÉ LLERA RAMO El País 9 Marzo 2002

Infiltración etarra en los antiglobalización
Impresiones El Mundo 9 Marzo 2002

Lealtades
Editorial El País 9 Marzo 2002

Erradicar la peste
Miguel Ángel RODRÍGUEZ La Razón 9 Marzo 2002

«Els Segadors» seguirá siendo obligatorio en los colegios catalanes
ABC 9 Marzo 2002

«El idioma lo utilizamos los unos contra los otros»
PILAR ORTEGA BARGUEÑO El Mundo 9 Marzo 2002

Detienen a doce dirigentes de Segi acusados por Garzón de inducir 46 ataques de violencia callejera
BILBAO EL CORREO 9 Marzo 2002

Idaho por la autodeterminación
JOSÉ MARÍA PORTILLO VALDÉS/PROFESOR DE HISTORIA CONTEMPORÁNEA DE LA UPV/EHU El Correo 9 Marzo 2002

La ficción de los cambios en el PNV
Por EDURNE URIARTE. Profesora de Ciencia Política de la UPV ABC 9 Marzo 2002

HAY gentes tan deseosas de pactar con el PNV o tan sometidas al poder de influencia y control de este partido en el País Vasco que están dispuestas a imaginar o inventar cualquier cambio en este partido por mucho que no haya ni un triste dato de la realidad que lo sustente. Ya tras las elecciones del 13 de mayo hubo quienes fabularon con los nuevos aires que decían traía Ibarretxe, a quien, en el colmo del desconocimiento sobre el funcionamiento del PNV, lo imaginaron incluso autónomo de Arzalluz.

Al hilo de la crisis del Partido Socialista de Euskadi, y también de una estrategia eficaz del PNV de neutralización de la movilización social contra el terrorismo, las teorías sobre una supuesta nueva voluntad del PNV han vuelto a resurgir. Voces significativas del PSOE, y muy especialmente el sector Eguiguren-López que puede ganar el próximo congreso del PSE, persisten en imaginar en los nacionalistas una voluntad de cambio o de combate contra el terrorismo.

Cuando el PNV sigue en la práctica plenamente instalado en el espíritu y los objetivos de Estella, es decir, la alianza de todo el nacionalismo, incluida ETA, para llegar a la imposición del modelo nacionalista y a la independencia, toda esta confusión sobre unos supuestas nuevas voluntades es muy preocupante porque contribuye a sostener la auténtica política del PNV, la de Estella y la de inacción frente al terrorismo y su brazo político. La lucha contra el terrorismo desde las instituciones autónomas no se mueve un milímetro y los no nacionalistas siguen sometidos a la misma persecución mientras el PNV mantiene su entendimiento con Batasuna y con todos sus votantes prestados que pretende conservar en las próximas elecciones municipales.

Eso sí, es cierto que hay unos cambios en los gestos del PNV, meros cambios de maquillaje que se están mostrando muy eficaces para confundir a algunos. Se trata de cambios que se iniciaron ya hace bastante tiempo, cuando el PNV comenzó a preocuparse por las dimensiones de la reacción social contra el terrorismo y sus legitimadores que significó el espíritu de Ermua. El PNV se dio cuenta de que debía neutralizar de algún modo esa reacción porque esa movilización ciudadana, no sólo exigiría responsabilidades al PNV por la persistencia del terrorismo, sino que, además, constituiría la base social de un posible triunfo constitucionalista.

La estrategia nacionalista para la neutralización de esa reacción ciudadana comenzó a elaborarse casi desde el principio del desarrollo del espíritu de Ermua y se ha sustentado en tres pilares: 1) la depuración directa de los líderes de esa reacción con medidas de todo tipo para provocar su salida del País Vasco, 2) la neutralización del Partido Socialista, y, 3) el desarrollo de una política de gestos hacia las víctimas, tanto de simpatía como de protección.

El tercer apartado es especialmente importante y el PNV le está dedicando muchos esfuerzos porque sabe que los gestos hacia las víctimas tienen una gran eficacia para desactivar al constitucionalismo. Todas las reuniones del Gobierno Vasco con el PP y el PSOE, tanto las reuniones del propio Ibarretxe como las reuniones organizadas por la Consejería de Interior, como la última de la comisión técnica para la seguridad de los ediles amenazados, están orientadas desde esta estrategia. ¿Qué ofrecen el PNV o el Gobierno Vasco? Fundamentalmente, medidas de protección para los perseguidos, medidas que se complementan con la presencia de los nacionalistas en todo tipo de manifestaciones de protesta tras los atentados y de homenajes a las víctimas.

Todos estos gestos están causando el efecto deseado porque hay quien confunde las medidas de protección y de simpatía con un auténtico cambio del PNV, sin querer reconocer la segunda parte, la fundamental. Porque el PNV combina esos gestos hacia las víctimas con el mantenimiento de las alianzas con el brazo político de ETA, con la defensa del diálogo con ETA, con el proyecto independentista al que quiere atraer también a los votantes de Batasuna, y con la «eficacia mínima» respecto a ETA y la violencia callejera. Es decir, que mientras el PNV sonríe a las víctimas y les muestra su pesar por lo que les ocurre, contribuye a la perpetuación de la persecución, sea la de ETA o la de Batasuna, y, además, la sostiene ideológicamente.

Esta imposible combinación entre víctimas y verdugos que el PNV realiza, y, sobre todo, la notable comprensión que logra entre parte de las víctimas, muy especialmente entre un sector del PSOE, es tan sólo posible en una situación de terror como la que se vive en el País Vasco. Hay desde luego una explicación relacionada con los intereses económicos y de poder que nos ayuda a entender el éxito del mensaje del PNV, es decir, la utilidad del entendimiento con los nacionalistas para ocupar posiciones en las instituciones y para obtener ventajas económicas y profesionales de todo tipo.

Pero creo que una parte aún más sustancial de la explicación para el espejismo que sufren algunos sectores de la sociedad vasca es la relativa a los efectos del miedo entre los ciudadanos y entre los mismos líderes. Porque el miedo cada día más extendido que genera ETA tiene dos tipos de efectos que muestran la eficacia de la dictadura terrorista. Por un lado, hay bastante gente que decide desaparecer. Y lo hace de dos formas. En algunos casos, la gente huye del País Vasco, pero, en otros casos, simplemente, desaparece de la vida pública, es decir, se recluye en el silencio y el anonimato para evitar el señalamiento.

El otro efecto del miedo, tan extendido o más que el anterior, es el del acercamiento a los perseguidores, el de la aceptación de su legitimidad o de una parte de su legitimidad para así conseguir su perdón o su «protección» frente a los otros objetivos más rebeldes. Y ese acercamiento a los perseguidores no se realiza sólo con ideas de diálogo con ETA. Se refleja también en movimientos de acercamiento a los nacionalistas, porque en el País Vasco se percibe que el perdón de ETA, o el olvido por parte de ETA, también se puede producir con una integración en el redil nacionalista.

El terror se plasma de esta forma, no tanto en los gritos de angustia o de protesta, sino en el silencio, en el ocultamiento y en la adaptación al discurso de los poderes nacionalistas dominantes. Es una estrategia de supervivencia a la que también se agarran aquellos que son teóricamente líderes políticos, empresariales e intelectuales. El PNV conoce muy bien esta estrategia y la aprovecha con la máxima eficacia. Mientras mantiene la mínima acción posible contra ETA, y mientras protege a Batasuna, consigue al mismo tiempo la comprensión de una parte de los perseguidos que, incapaces de mantener la firmeza frente a la persecución, imaginan cualquier ficción que alimente la esperanza de su propia salvación. ETA sigue matando, y el PNV amplía esa red de intereses, fanatismo etnicista y miedo que contribuyen al mantenimiento de su enorme poder.

La cantera de ETA
Editorial ABC 9 Marzo 2002

La detención de doce dirigentes de Segi, la organización juvenil de la estructura de tramas de ETA, ha sido un golpe directo a la dirección de la «kale borroka». El juez Garzón considera que los detenidos son responsables, por inducción, de los actos de violencia callejera cometidos desde junio de 2001, causantes de unos daños cuantificados en 18 millones de euros. También les imputa un delito de pertenencia a banda armada, consecuencia lógica de la declaración de ilegalidad de Segi, acordada por Garzón en febrero pasado, por «su dependencia estructural y funcional respecto de Ekin», el aparato político de ETA.

Esta operación demuestra que la Justicia ha levantado el velo de las apariencias que cubría a la banda terrorista, lo que supone la constatación no sólo de actos delictivos concretos, sino también las utilidades estratégicas, políticas y operativas que ETA obtiene de sus tramas. Los detenidos ayer por orden de Garzón serían mañana terroristas armados de ETA o sus representantes en Ayuntamientos vascos. Todos, en cualquier caso, piezas del terror. Sin embargo, esta unidad de designio criminal coordina todos los niveles de ETA, atribuye responsabilidades distintas a instancias diferentes, y todas éstas deben ser asumidas para acelerar la derrota del terrorismo. Una de ellas es el aislamiento efectivo de Batasuna, privándole del poder municipal en los consistorios en los que carece de mayoría absoluta, como propusieron los portavoces del PP vasco. Esta sí es la prueba del nueve para comprobar la sinceridad del PNV en sus apelaciones a la unidad democrática contra el terror. Y la respuesta ha sido tan clara como la pregunta: una negativa que permitirá a Batasuna mantener los Ayuntamientos como altavoces de su complicidad con ETA y de su adhesión a la violencia como forma legítima de lucha política. No se entienden las especulaciones para aplazar a 2003, tras las elecciones municipales, una iniciativa que hoy mismo generaría, de forma visible, la ansiada unidad de los partidos democráticos. El Estado de Derecho se está haciendo cargo de la persecución y del castigo del delito. El Estado democrático tiene la obligación urgente, sin análisis de costes electorales, de rescatar las instituciones representativas que están sometidas a la servidumbre del terrorismo. Si esto no sucede ahora, la responsabilidad de que Batasuna siga gobernando en minoría determinados Ayuntamientos recae exclusivamente en el PNV.

Equidistancias circulares
FRANCISCO JOSÉ LLERA RAMO El País 9 Marzo 2002

Francisco José Llera Ramo
es catedrático de Ciencias Políticas de la Universidad del País Vasco y director del Euskobarómetro

En el reino de la simplificación en que se ha convertido la política española y, muy especialmente, en lo que se refiere a la política vasca o en Euskadi, hay muy poco espacio para los matices, la ponderación o, simplemente, la posibilidad de compartir cosas con quienes discrepas en otras. Parece que sólo cabe el 'conmigo o contra mí', aunque sea como sambenito que te ponen los campeones de la manipulación y el cinismo. No siendo éste el sitio para un mayor desarrollo, adelanto que es la resultante lógica de la profundización en la política de adversarios y la carencia de acuerdos básicos en que ha derivado la política española en los años noventa. En Euskadi esta dinámica se agrava por la radicalización de la subcultura de la violencia y la ruptura democrática impuesta por el contubernio de Lizarra. Inevitablemente, la polarización simplifica y radicaliza las posiciones, pareciendo abrirse una sima, que se traga y volatiliza cualquier posición moderada o intermedia. Este juego, no sin base real, permite caricaturizar, equiparar y descalificar los 'polos' (?) -incluidos los aledaños- para entronizar una posición, que se supone ética y estéticamente superior (?), y que se crece machacando, sobre todo, no a los victimarios, sino a las víctimas por su incordiante y contumaz victimismo. Es la oportunidad y el negocio de los independientes, civilizadores, dialogantes oficiales, apartidistas o antipartidistas y hasta republicanistas de salón (de segunda lectura mal asimilada), que, casualmente, suelen entenderse muy bien con cualquier poder gubernamental o institucional cercano, en nuestro caso el nacionalismo gobernante y dominante. Siendo ya víctimas ellos mismos, creen correr menos riesgo y, además, esperan ser premiados, cuando menos, por la aceptabilidad social dominante. La resistencia es agotadora y sólo gratificante en el fuero interno. Por eso no les compensa, pero les genera tan mala conciencia, que necesitan tales juegos descalificadores. No se dan cuenta de que, con su diagnóstico equidistante (?), contribuyen a la destrucción del tejido social del civismo democrático, para caer todos en las redes de la inmoralidad fáctica de quienes ahogan la libertad.

Su, seguro que sincera, condena del terrorismo y la violencia no suele incluir sus redes subculturales y clientelares. Obvian con cierta frecuencia, quizá interesada, que éstas van más allá del orgánico apoyo a los violentos. Campeones del matiz propio, eliminan el ajeno para dibujar su mapa mental simplificador, sobre la representación de dos extremismos simétricos e igual de irracionales. El primero, el de los que matan, persiguen, imponen el miedo, controlan socialmente los espacios, extorsionan, linchan y excluyen de diversas maneras o les amparan, les jalean, les justifican, les comprenden, les instrumentalizan, les ofrecen su propia instrumentalización, les dan ideas, les entregan su ética y las subvenciones... o, simplemente, no les hacen frente (ellos sabrán por qué). ¿Se dan cuenta qué cantidad de círculos concéntricos? ¿Se dan cuenta qué polaridad tan penetrante? El segundo, el de las víctimas propiamente dichas, porque en el primero también las hay atrapadas como rehenes. Pero, éste también es el de los que se rebelan, se solidarizan audiovisualmente y en privado (?), defienden con intransigencia los valores democráticos y las instituciones en las que éstos se materializan y, por supuesto, también los oportunistas que hacen del victimismo un modus vivendi, los que exageran (?) en su defensa, los que les instrumentalizan o se dejan instrumentalizar y, por qué no, los que se pueden equivocar en la modulación de estos valores democráticos o las estrategias políticas a seguir. ¿No creen que también aquí hay círculos concéntricos? ¿Dónde está el maniqueísmo? ¿En constatar o afirmar que hay buenos y malos? ¿Dónde está el espacio intermedio entre el bien y el mal? Pretenden inventar un relativismo ético, en apariencia comprometido con una racionalidad ética superior, que no es más que una forma cínica de no pringarse realmente, ante la incomodante interpelación de los más beligerantes, convertidos en 'demonizadores' para su más fácil descalificación. El montaje de tal simetría se basa, precisamente, en la intimidación asimétrica de unos y otros. O, mejor, en que unos imponen el miedo de la sinrazón y los otros sólo pueden rebelarse, con mayor o menor acierto. No rebelarse con intransigencia contumaz y favorecer la impunidad de las acciones de la redes subculturales de la violencia, hasta hacerla estructural, es contribuir a su reproducción y legitimación.

Es una obviedad, que no requiere grandes lucubraciones seudointelectuales, que todos somos imperfectos, limitados y contradictorios y que, lo peor, es no reconocerlo. Pero, entre el bien y el mal, ético y político, no puede haber equidistancia estética ni discursiva. Sofisticar la retórica o mistificar el intelecto, simulando inventario de males simétricos, para no tener que decir que el mal, el auténtico, está de un lado, es una forma de cinismo democrático. Éste pretende la superioridad moral y estratégica de un espacio virtual, cuyo montaje consiste en estar por encima de lo divino y de lo humano, en un esteticismo muy útil a los poderes fácticos o institucionales que erosionan gravemente nuestra cultura democrática. Es una forma de querer quedar bien con todos, ser buenos chicos y políticamente correctos, sobre todo con los del poder cercano establecido, a quien sirven directa o indirectamente. Es, también, una forma de conectar con una audiencia, agobiada por tanta tensión y ruido, que necesita ser narcotizada para tranquilizarse y que corre el riesgo del desistimiento democrático. En este punto, resulta fantástico el argumento del miedo al miedo, que lleva al rechazo de las verdaderas víctimas. Lo políticamente correcto es una denuncia universal y desubicada de la violencia, una proclamación de total solidaridad con las víctimas y una reafirmación, necesariamente retórica, de los principios y valores democráticos. Porque, a continuación, van seguidos del desconocimiento personal y cotidiano de las víctimas (convertidas en trasparentes fantasmas por los pasillos) o de toda clase de descalificaciones de la 'política del victimismo'. En efecto, a las víctimas se las remata con el silencio, el aislamiento de los apestados, la incomprensión, la consideración de histéricos, exagerados o neuróticos, la insinuación de aprovechamiento de su situación (?) o, quizá peor, la hiriente compasión hacia quien está inhabilitado por la tara mental de su trauma. Si ellas hablasen.

Cojamos como metáfora lo sucedido estos meses en la Universidad del País Vasco. Meses (al menos siete) de presiones, amenazas, injurias, insultos, vejaciones o linchamientos mediáticos y personales, con total impunidad, por quienes sólo saben hacer tal cosa. Silencio y soledad de las víctimas de tales actos, pero, también, silencio institucional y de quienes, obscena y cínicamente, se erigen ahora en defensores del pluralismo en la universidad, de la dignidad académica, de la autonomía universitaria o de la equidistancia frente a la polarización. Era mejor simular que no pasaba nada entonces. Es muy útil escandalizarse ahora ante la rebelión. Mientras que unos atacaban, aprovechándose de la intimidación, los otros sólo se defienden ante la impunidad de las agresiones. ¿Cómo ha podido esta sociedad llegar a tanta perversión e inversión de valores, si suceden estas cosas en la más alta institución educativa del País? ¿Nos hacemos un favor tapando todo esto? ¿A quién o a quiénes?

Estos cínicos democráticos, campeones del matiz y de la simetría, se olvidan de varias cosas: 1) que víctimas ya somos todos, incluidos ellos; 2) que la victimización puede agravarse y ser irreversible; 3) que los que chillan no lo hacen, necesariamente, para regodearse en su victimización, ni por placer masoquista u oportunismo; 4) que, por mucho que lo parezca, es una infamia malvada pensar que puedan sacar provecho de su situación; 5) que su grito es una interpelación ética y una llamada a la rebelión contra la complacencia, el cinismo, la cobardía y el miedo; 6) que no lo es porque sean éticamente superiores, sino porque, simplemente, les ha tocado ser víctimas de la intolerancia, de la exclusión etnicista y del totalitarismo; 7) que su rebeldía es un mecanismo de liberación para todos y de regeneración ética para nuestra democracia. El colmo de este cinismo democrático es calificar de fundamentalista y contumaz la defensa intransigente de estos valores y prácticas cotidianas, pretendiendo equipararlo al fundamentalismo comunitarista de la exclusión, violenta o no. ¿Por qué tanta distancia? ¿Por qué tanto complejo de culpa? ¿Por qué tanta deuda histórica impagada? ¿Por qué tanto prejuicio ideológico? ¿Por qué tanto oportunismo? ¿Por qué tanto miedo y cobardía? ¡Cuánta obscenidad! En este combate democrático contra los círculos del terror, la intolerancia, el etnicismo excluyente, el miedo, la cobardía y el oportunismo no nos sobra nadie, por molesto o contradictorio que nos pueda parecer. Sin embargo, echamos de menos la compañía y la dignidad de los que se inventan y ubican en esa equidistancia tan asimétrica.

Infiltración etarra en los antiglobalización
Impresiones El Mundo 9 Marzo 2002

La cúpula de Segi quedó ayer desarticulada tras una espectacular operación policial en el País Vasco y Navarra, ordenada por el juez Garzón. Las Fuerzas de Seguridad del Estado detuvieron a 12 dirigentes juveniles, a los que Garzón acusa de pertenecer a ETA y seguir sus órdenes para promover la violencia en la calle.Garzón dictó un auto el año pasado ilegalizando Segi tras detener a la cúpula de la organización. Los jóvenes arrestados ayer serán acusados además de organizar 46 actos de lucha callejera desde junio pasado, provocando unos daños de 18 millones de euros (3.000 millones de pesetas). Segi, antes Haika y Jarrai, se ha convertido en la cantera de ETA y es uno de sus instrumentos más eficaces para controlar la calle, señalar objetivos y chantajear a los no nacionalistas. La operación dirigida por Garzón es, por ello, un duro golpe a la banda terrorista. En una comparecencia ante los medios, el ministro Rajoy explicó que los líderes de Segi estaban realizando los preparativos para acudir a la cumbre de Barcelona que se celebra la semana que viene. No es ninguna sorpresa, ya que Batasuna ya ha expresado su deseo de sumarse a las protestas antiglobalización. La presencia de militantes de Batasuna y Segi debería hacer meditar a los sindicatos, a las organizaciones no gubernamentales y a los socialistas catalanes que van a apoyar estas protestas sobre el riesgo de ser manipulados por grupos violentos y provocadores.

Lealtades
Editorial El País 9 Marzo 2002

Para que algún día desaparezca ETA es condición necesaria la eficacia policial y la diligencia judicial en su persecución. La detención de 11 dirigentes de Segi, acusados de pertenencia a banda armada e inducción de actos de violencia callejera que han provocado daños millonarios, contribuye a la derrota del terrorismo, una empresa de intimidación de la que forman parte los comandos armados, pero que comprende, como viene sosteniendo el juez Garzón, otras organizaciones legales o alegales. Para acabar con esa trama se necesita también interrumpir los mecanismos de reproducción generacional del mundo que gira en torno a ETA, y para ello es necesario deslegitimar al nacionalismo violento. La unidad de las fuerzas democráticas cumple esa función: hacer visible que existe una mayoría democrática que se resiste a la coacción de la minoría violenta.

Frente a los sectores que supeditan esa unidad a la lealtad ideológica es lógico impulsar políticas que favorezcan la unidad de acción, e incluso la imagen de unidad de todas las fuerzas que se oponen al terrorismo. Nadie puede asegurar qué táctica es la mejor para conseguir ese objetivo, aunque de la experiencia parece deducirse que hay que mantener un cierto nivel de exigencia democrática con el nacionalismo no violento. Lo absurdo es que diferencias menores sobre la forma de plasmar tal exigencia se traduzcan en enfrentamientos públicos entre las fuerzas democráticas más interesadas en recuperar esa unidad: el PP y el PSOE.

Ni Aznar ni sus ministros han dado razones de peso para rechazar el encuentro solicitado por el secretario general del PSOE para reafirmar la vigencia del Pacto Antiterrorista frente a equívocos, malentendidos y broncas que ponen en peligro su continuidad. La existencia de ese riesgo resulta tan evidente como las declaraciones enfáticas que lo niegan. Seguramente en ambos partidos hay sectores que no verían mal su ruptura; o que la consideran inevitable y tratan de prepararse para culpar al otro. Si Aznar y Zapatero son partidarios de mantenerlo, es de sentido común que se reúnan e impongan su autoridad en la defensa de sus contenidos. No es cierto que el pacto sea algo unívoco que 'no requiere interpretaciones', como dijo hace dos días el ministro Pío Cabanillas. La propuesta de desalojar a los alcaldes de Batasuna o la de ilegalizar a esta formación requieren adaptaciones de un texto que condiciona cualquier acuerdo con el PNV a su ruptura formal con Lizarra y el abandono de Udalbiltza.

Tampoco es cierto que el pacto sea un acuerdo entre varios que aplica y administra el Gobierno: su presidente no es el intérprete del mismo, como parece pensar Aznar cuando dice que el PSOE se tiene que limitar a aplicar lo escrito; o el vicepresidente Rajoy cuando sale con la idea de que, antes de hablar, el PSOE tiene que aclararse internamente. Si hay ruido, razón de más para intentar evitar que suba de tono.

La diferente interpretación sobre el sentido de lo acordado el pasado día 22, en la reunión de los partidos vascos con Ibarretxe, parece ser el motivo principal de sospecha del PP. Lo que allí se acordó no quedó claro, porque no se redactó un documento de conclusiones y las versiones orales fueron diferentes. Pero temas que se consideraron decisivos para valorar lo ocurrido parecen indicar que sí hubo avances. Por ejemplo, la constitución de una gestora en Zumárraga, contra la opinión expresa del portavoz del PNV, Joseba Egibar, o la asunción por el Gobierno vasco de la propuesta de ampliar a los concejales las previsiones legales sobre el delito de amenazas.

El PP teme que un efecto de la crisis actual de los socialistas sea un acercamiento al nacionalismo que les deje a ellos aislados en Euskadi, aunque no se produzca la ruptura formal del Pacto Antiterrorista. Pero, o bien la sospecha no tiene sentido, o sí lo tiene, y entonces se haría más necesario el encuentro entre Aznar y Zapatero. Lo incomprensible es que el presidente del Gobierno ponga en peligro ese pacto por el simple gusto de deslizar un par de frasecitas que incluyan la palabra 'bulo'.

Erradicar la peste
Miguel Ángel RODRÍGUEZ La Razón 9 Marzo 2002

Cuentan que el principal problema de las primeras ciudades era la falta de higiene, causa de la propagación de la peste y otras plagas. Al principio, los ciudadanos creían que eso eran cosas de los dioses o de los demonios, hasta que alguien se preguntó si no sería mejor enterrar a los animales muertos un poco más lejos de las puertas de la ciudad y dejar de echar porquerías en las calles para evitar las epidemias. El primero que lo hizo evitó las muertes; los otros, seguían creyendo en las supersticiones.

En el País vasco hay unos que quieren erradicar la peste y otros que andan diciendo que son cosas de los dioses que ya se encargará el tiempo de arreglar. Cuando los concejales del PP piden que se aísle a Batasuna, están mandando a los amigos de los terroristas lejos de la ciudad; cuando le resto dice que no, están queriendo curar la peste al lado de los perros muertos.

Cada día se demuestra que el entramado de Eta no está en el exilio: camina por las calles vestido de asociaciones, de algunos curas y de algunos políticos. Para erradicar la peste hay que ir directamente al foco de la enfermedad, tal y como piden los concejales populares.

Coincide la situación con la buena noticia de ver a Urrusulo sentado en el banquillo de los acusados: ahí terminan todos. El problema es que, hasta que se sientan esposados, han llegado matando. El aislamiento que propone el PP consiste en impedir que con el poder de las administraciones municipales financien y den curso legal a las miserias propias de los terroristas.

Pero los que creen que esto es cosa de supersticiones que el tiempo curará y los que creen que es mejor para ellos que la enfermedad no se cure, siguen pensando que el foco de la peste no está en Batasuna, sino en el incierto devenir de la Historia. No importaría esa necedad si los terroristas no mataran. Pero matan.

«Els Segadors» seguirá siendo obligatorio en los colegios catalanes
ABC 9 Marzo 2002

BARCELONA. El Departamento de Enseñanza de la Generalitat de Cataluña ha acordado que el próximo curso escolar continuará vigente la obligación de que los alumnos de Primaria conozcan la canción de «Els Segadors», el himno nacional de Cataluña, según anunció ayer la consellera Carme-Laura Gil.

La titular de Enseñanza presentó ayer un cancionero que se enviará a todos los centros escolares de Cataluña en el que figuran las partituras de las canciones populares obligatorias para los alumnos. La publicación contiene una propuesta metodológica para enseñar la letra y la melodía de la pieza, su significado y su contexto histórico y cultural.

«El idioma lo utilizamos los unos contra los otros»
José Antonio Pascual ingresa en la Real Academia Española
PILAR ORTEGA BARGUEÑO El Mundo 9 Marzo 2002

MADRID. José Antonio Pascual (Salamanca, 1942) ha dedicado su vida al estudio de las grandes cuestiones teóricas de la lexicografía, y también a la influencia de la ideología en los diccionarios, al papel que en ellos juega la Historia y al empleo de los arcaísmos.

Mañana domingo, este catedrático de Lengua, que hasta hace unos meses dirigió el Instituto Cervantes de París, ingresará en la Real Academia Española con un discurso titulado La Historia como pretexto, que incluye también un homenaje al maestro que ahora le lega su sillón académico, Rafael Lapesa, «porque me contagió su apasionada forma de vivir para las disciplinas filológicas».

El discurso de José Antonio Pascual versará sobre las palabras y en su tesis defiende que, como en el caso de los seres humanos, las palabras no contienen escrito su destino, «pues éste se va creando a lo largo de toda su Historia».

Algunas correcciones
«¿Quién sabe que heredar y herencia no tienen una misma base etimológica?», se pregunta en el texto, el mismo en el que corrige también a un célebre columnista que afirmó que Cristóbal Colón regaló a la posteridad el término «colonizar» y se olvidó de las colonias romanas.

Por su discurso aparecen Galdós y Cervantes, Gracián y Pérez de Ayala, Ortega y Unamuno, Lope de Vega y Menéndez Pidal, Fray Luis de León y Santa Teresa... Porque José Antonio Pascual recorre prácticamente toda la literatura española para explicar que «el recurso a la Historia no siempre nos lleva a recuperar la memoria, sino que muchas veces nos servimos de la Historia para jugar con ella, como hacen muchos de nuestros novelistas».

Colaborador único de los seis volúmenes del Diccionario Crítico Etimológico e Hispánico de Joan Corominas, publicado entre 1980 y 1991, José Antonio Pascual está convencido de que «organizamos nuestros engañosos recuerdos con el apoyo de los olvidos y el refuerzo de las invenciones».

Por eso recuerda que «en el siglo XVI todos los escritores falseaban la Historia y uno de los ejemplos más gráficos es el de la novela Belarmino y Apolonia, en el que uno de los protagonistas se inventa el origen de las palabras y hace una interpretación de ellas que acaba convirtiéndose en un puro pitorreo».

Y entre ejemplo y ejemplo, confía José Antonio Pascual en que los académicos de número sonrían cuando les cuente, por poner un caso más, que Quevedo se refería a los vizcondes como «unos condes bizcos».

También asegura José Antonio Pascual, cuyo primer estudio filológico se centró en el léxico de una traducción del siglo XVI de La Divina Comedia, que «la lengua proporciona pistas de la manera de ver y entender las cosas de quienes se han servido de ella antes de nosotros».

José Antonio Pascual se lamenta del uso político e interesado que se hace en determinadas instancias de las lenguas autonómicas.«Las lenguas se convierten en instrumentos políticos y, sin embargo, no tienen ninguna culpa de que nosotros nos sirvamos de ellas y las acabemos utilizando los unos contra los otros», señala.

«Hay que respetar por igual la riqueza de todas las lenguas y aprender a convivir con ellas», prosigue el nuevo académico, que dejará patente con su discurso que muchos escritores han sido capaces de desprenderse del pasado inventándolo a su gusto y dotándolo de la categoría de mito.

El prestigio
En su opinión, la importancia de una lengua no radica únicamente en el número de sus hablantes. Se trata más bien de un asunto que él denomina «cualitativo»: «Es cuando Borges se traduce al francés cuando el escritor argentino empieza a ganar prestigio, porque el francés era una lengua con mayor red cultural», señala.

«El prestigio del español», continúa, «aumentará cuando crezca la investigación y la economía de los países en los que se habla el español. La literatura ha hecho mucho por nuestro idioma.Escritores como García Márquez o Vargas Llosa han logrado prestigiar la lengua. Y del mismo modo, si tuviésemos 20 premios Nobel de Física o de Química, estoy seguro de que no habría que tomar prestados muchos términos técnicos del inglés o del francés».

Esa es la razón también, se lamenta, de que el español esté menos presente en los canales de las nuevas tecnologías.

Detienen a doce dirigentes de Segi acusados por Garzón de inducir 46 ataques de violencia callejera
La Policía llevó a cabo los arrestos en los tres territorios vascos y Navarra e intervino diversa documentación en cuatro herriko tabernas El magistrado imputa a los sospechosos integración en banda armada
BILBAO EL CORREO 9 Marzo 2002

Agentes del Cuerpo Nacional de Policía detuvieron ayer a doce dirigentes de Segi, la organización juvenil del MLNV, en una operación dirigida desde el País Vasco por Baltasar Garzón y desarrollada entre la noche del jueves y la madrugada de ayer. Hace apenas un mes, el pasado 5 de febrero, el magistrado de la Audiencia Nacional declaró ilícitas las actividad del colectivo, al que ya entonces consideraba un «sucedáneo de Haika» -su antecedente inmediato- y «parte integrante de la misma organización terrorista» que ETA y su brazo político, Ekin. Según la información difundida por Interior y fuentes judiciales, los detenidos están acusados de pertenencia a banda armada, de inducir en el último año 46 ataques de kale borroka que produjeron destrozos por valor de 18,2 millones de euros (más de 3.000 millones de pesetas), de promover jornadas de lucha en las calles y de «elaborar y difundir carteles» con amenazas contra concejales.

La operación, coordinada por Garzón y el director general de la Policía, Juan Cotino, se inició a última hora de la noche del jueves simultáneamente en los tres territorios vascos y Navarra. Doscientos agentes fueron movilizados para garantizar el arresto de los miembros de la cúpula de Segi, la «cantera» que «nutre las filas de los comandos» de ETA, según reiteró el ministro Mariano Rajoy. El primer paso fue la entrada, al mismo tiempo, en cuatro herriko tabernas -las sedes sociales de Batasuna- de Bilbao, San Sebastián y Vitoria; según Interior, sus dependencias y las de otras cuatro oficinas de Segi también inspeccionadas estaban siendo utilizadas para «ocultar información interna y distintos materiales».

En la capital vizcaína, los efectivos policiales registraron el local situado en la calle Ronda del Casco Viejo, justo antes de arrestar en las inmediaciones a David Lizarralde. El sospechoso es hermano de Ane Lizarralde, la ex portavoz de Jarrai que quedó en libertad bajo fianza en diciembre tras permanecer en prisión durante 15 meses por su pertenencia a Ekin, organización también ilegalizada por Garzón. Junto a Lizarralde fueron apresados en Vizcaya Aiboa Casares y los hermanos Iker y Ainara Frade.

La Policía, que efectuó un total de 22 registros a lo largo de la noche, inspeccionó en San Sebastián las sociedades Marruma y Haritza, situada la primera en el barrio de Gros y la segunda, en Amara. En Guipúzcoa los agentes arrestaron a Oier Oa, mientras que la cifra de detenidos se elevó a cinco en Álava: Unai González, Gorka Betolaza, Asier Otxoa de Retana, Arkaitz Martínez de Albéniz y Xabier Abasolo. En la capital alavesa fue registrado el bar Olarizu, que había sido una herriko taberna hasta hace dos semanas.

En Madrid
Paralelamente, los efectivos policiales apresaron a Aitziber Pérez en Navarra, aunque no pudieron hacer lo mismo, como tenían previsto, con Zigor Ruiz, que había abandonado su domicilio en el barrio pamplonés de la Rochapea. El último arresto se produjo ayer por la mañana lejos de Euskadi. Asier Iñigo Egizurain fue trasladado a Madrid el miércoles a raíz de las investigaciones desarrolladas contra un presunto grupo de apoyo a ETA en el Duranguesado. El joven acababa de quedar en libertad tras declarar ante la juez Teresa Palacios cuando fue detenido en la misma puerta del Juzgado de Instrucción número 3 de la Audiencia Nacional.

Rajoy compareció ante la Prensa horas después para hacer balance de la operación. En línea con las tesis de Garzón, el ministro de Interior subrayó que las «actividades» de los dirigentes de Segi se realizan «bajo la dependencia estructural de ETA-Ekin, como un elemento más de la estrategia terrorista», por lo que abogó por luchar contra la banda de una forma «integrada y global». La principal acusación que pesa sobre los doce detenidos es la de haber inducido casi medio centenar de sabotajes.

Segi tomó el relevo de Haika en junio de 2001. Desde entonces y hasta final de año se le responsabiliza de provocar daños valorados en 16,2 millones de euros (unos 2.700 millones de pesetas), mientras que los destrozos ascienden a otros dos millones de euros en lo que va de 2002. Los sospechosos están imputados también por altercados registrados en actos de protesta por la muerte de miembros de ETA.

Idaho por la autodeterminación
JOSÉ MARÍA PORTILLO VALDÉS/PROFESOR DE HISTORIA CONTEMPORÁNEA DE LA UPV/EHU El Correo 9 Marzo 2002

Ser galardonado por el PNV, recibido como vasco universal, mimado por las instituciones públicas y regalado con mil alabanzas por la prensa adicta tiene al final su fruto. Promovida junto a David Bieter, Pete Cenarrusa ha logrado pasar por la Cámara de Representantes del Estado de Idaho una declaración solemne en favor «del cese inmediato de la violencia y el inicio de un proceso de paz en el País Vasco». El documento aprobado en Idaho es todo un triunfo del PNV, que Otegi celebra como propio a pesar de que expresamente esta declaración entiende como residuo marginal a su partido, es decir, a los que no rechazan el uso de la violencia. Triunfo del PNV porque línea a línea este documento recoge el planteamiento y programa nacionalista: existencia de un conflicto político, necesidad de un proceso de paz similar al de Irlanda del Norte, reconocimiento del derecho de autodeterminación para los vascos.

Como cabía esperar, el discurso con el que se argumentan tales recomendaciones es literalmente una traducción al inglés de la vulgata nacionalista y, como consecuencia, no es sino un tejido de despropósitos historiográficos, antropológicos y políticos. Según la Cámara de Representantes del Estado de Idaho los vascos somos el pueblo «indígena» más antiguo de Europa occidental -supongo que para cabreo de irlandeses, catalanes, bretones, corsos y demás- y hemos defendido nuestra lengua, costumbres y autogobierno a lo largo de la historia, lo que nos debe singularizar notablemente. La pena es que, según descubrimiento de esta academia boisenense, a mediados del siglo XVII (sic: diecisiete) los Estados-nación español y francés, los chicos malos de la película, se repartieron a los vascos y, como resultado, aparecemos hoy divididos en siete provincias (con lo que volvemos a ser siete y no seis: cosas de geografía nacionalista), tres en Francia y cuatro en España. Lo más interesante de este descubrimiento es que debe de ser el primer reparto territorial en la historia de Europa que no consta a los beneficiarios, como se comprueba en cualquier manual de historia de Francia o de España, ni a los perjudicados, como puede leerse hasta en los textos más nacionalistas de historia vasca.

No es que yo me quiera recrear en la manifiesta ignorancia de estos americanos sobre historia vasca, pero es el riesgo que se corre cuando se trata de tomar decisiones políticas sobre lo que se desconoce. Lo grave es que tal desconocimiento tiene consecuencias. Por ejemplo, curiosa y significativamente este documento tan consciente de la geografía vasca se dirige a los presidentes de gobierno del País Vasco, de España, de Francia, al rey de España, al presidente de EE UU y a su Congreso, pero no al presidente de la Comunidad Foral de Navarra, que, además de no caer en la cuenta de la universalidad vasca de Cenarrusa e invitarle, debe presidir una entidad política invisible desde Boise.

Lo más interesante de este documento, no obstante, es que hace votos por un proceso de paz y el reconocimiento del derecho de autodeterminación de los vascos. Sorprendido por la claridad del enunciado («El Estado de Idaho apoya además el derecho de los vascos a la autodeterminación»), acudo enseguida a comprobar lo que se entiende por tal derecho, pues siendo éste un país muy cuidadoso en declaraciones al respecto, seguro que derecho tan esencial no se les debía haber pasado por alto en su propio Estado. Leo y releo la Constitución de Idaho de 1890, su declaración de derechos... y nada, ni mención del término self determination , ni como derecho para sí como tal Estado ni para los pueblos que lo habitaban antes de que ese Estado los redujera a la nada política. Al contrario, allí se lee que Idaho es «parte inseparable» de EE UU y su Constitución, «ley suprema». Lo que sí encuentro en mi desesperada búsqueda es un proyecto legislativo en pleno trámite, iniciativa del Partido Republicano de Cenarrusa, para que el inglés sea políticamente lengua única, exclusiva y omnipotente en el Estado de Idaho (Senate Bill 1469). Resulta así que la recomendación de los representantes de Idaho a los vascos no sólo está basada en un despropósito historiográfico y antropológico, sino que además ni ellos mismos la creen: ni tienen declarado el derecho de autodeterminación ni respetan la validez política de otras lenguas más que la de origen colonial.

Así las cosas, me permito proponer a nuestros representantes en el Parlamento de Vitoria, en primer lugar, que envíen urgentemente material didáctico, especialmente de historia, geografía y antropología sobre el País Vasco al Congreso de Idaho. En segundo lugar, que realicen una declaración en favor del derecho a la autodeterminación del pueblo de Idaho respecto de EE UU y de los indígenas respecto al propio Estado de Idaho. Finalmente, que eleven una protesta ante la vulneración de derechos lingüísticos por la iniciativa legislativa sobre la exclusividad oficial de la lengua inglesa. Si todo esto parece excesivo, puede nuestro Parlamento simplemente pedir a ese Congreso que no meta la pata.

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