AGLI

Recortes de Prensa    Lunes 11  Marzo  2002
¡Qué cara tiene este Eguiguren!
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 11 Marzo 2002

Acabar con ETA y el etnicismo
CARLOS TOTORIKA/ALCALDE DE ERMUA POR EL PSE-EE El Correo 11 Marzo 2002

Pacto agonizante
 Ignacio SÁNCHEZ CÁMARA ABC 11 Marzo 2002

Abertzale de la extrema derecha norteamericana
Impresiones El Mundo 11 Marzo 2002

«Encierro» en Zumárraga
ABC 11 Marzo 2002

Descentralizar hacia abajo
José María CARRASCAL La Razón 11 Marzo 2002

Juan Ramón Calero: «Cualquier proyecto separatista no tiene ninguna viabilidad en España»
R. L. V. - Madrid.- La Razón 11 Marzo 2002
 

¡Qué cara tiene este Eguiguren!
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 11 Marzo 2002

El dirigente del sector del PSE incondicionalmente sumiso al nacionalismo vasco, Jesús Eguiguren, está llevando su propaganda esquizofrénica a límites peligrosos para la salud mental de los militantes socialistas y no digamos para sus electores, que tendrán que optar entre el PP o la abstención, sin descartar el exilio. Su coartada para traicionar la alianza con el PP en defensa de la Constitución y el Estatuto y echarse en brazos del PNV la basa Eguiguren en una supuesta “equidistancia” entre Aznar y Arzallus, entre el nacionalismo vasco excluyente, terrorista o filoterrorista y algo así como un nacionalismo español que, según su calculado delirio, sería tan intransigente como el vasco. Eguiguren se situaría así en el medio de dos extremos, pero, oh sorpresa, para pactar con uno de ellos, el nacionalismo vasco, que es el que mata, amenaza y margina a los socialistas... y a los populares, por su común condición de partidos españoles..

Por eso es difícil, con la excusa de un fantasma inventado, negar una realidad tan terca y monstruosa como la de Zumárraga. El alarde criminal de encerrar a los socialistas en su sede y rociarlos con pintura, sugiriendo que hubiera podido ser gasolina, revela que la política nacionalista de exterminio es declaradamente genocida y no se dirige contra los que defienden un determinado sistema político-legal sino contra un pueblo como tal, el español. Y que los millones de personas que lo componen son, por el mero hecho de ser españoles, reos de muerte. Ni más ni menos que los judíos en la Alemania nazi. Tratar de establecer una equidistancia entre nazis y judíos, entre Von Pappen y los rabinos, es difícil, casi imposible. Pero Eguiguren lo intenta. Ante el linchamiento de españoles en el País Vasco, denuncia por igual a los Gobiernos vasco y español, como si la Ertzantza dependiera de Madrid. Y no contento con ello, dice que si ambos los dejan a merced de sus verdugos, apelarán a una instancia superior. ¿Estrasburgo? ¿O mejor Ajuria Enea?

En el Ayuntamiento de Zumárraga, tras ser asesinado el concejal del PP Manuel Indiano y huir los concejales del PSOE, gobiernan felices los nacionalistas del PNV-EA, que se niegan a romper con sus aliados pro-etarras. Exactamente igual que en el resto del País Vasco. Y como el PP ha pedido una moción de censura para echar a los batasunos de los ayuntamientos, como el PNV se niega y como Eguiguren está a lo que mande el PNV, va el tío y equipara en responsabilidad a los Gobiernos de Aznar y de Ibarreche, a Rajoy y Balza, al partido de Indiano y al de Eguibar, o sea, a las víctimas y a los verdugos. Como acredita Madrazo, hace falta mucha cara para llegar al Gobierno Vasco. Pero Eguiguren está demostrando que lo merece. Representando a cualquier partido... que no sea español. Están “contra todas las patrias”, salvo la de Sabino Arana.

Acabar con ETA y el etnicismo
CARLOS TOTORIKA/ALCALDE DE ERMUA POR EL PSE-EE El Correo 11 Marzo 2002

Todos los días me pregunto por qué estoy en política en Euskadi y no es casualidad. El hacer deporte solo, sin amigos, para no tener rutinas; pasear o ir de compras con la familia acompañado por policías, carecer de intimidad para hacer una juerga, planificar la jornada variando horarios y recorridos, acudir a entierros de amigos y compañeros asesinados, sentir la amenaza directa de estar en las fichas de clientes de ETA.

Para mí, seguir en política en Euskadi hoy sólo tiene un sentido: acabar con ETA y con el etnicismo que nos divide a los vascos entre nacionalistas o jatorras y no nacionalistas o extranjeros en nuestra tierra .

Por lo tanto, cuando estamos arriesgando la vida, además de malvivir en el día a día, solamente por vivir como personas libres, con derecho a decir lo que pensamos sin riesgos ni amenazas, merece la pena hacer política en Euskadi; o en estas condiciones ¿alguien piensa que merece la pena ser concejal, alcalde o responsable político para mejorar la política de suelo industrial, la política de viviendas de VPO, la sanidad, o cambiar las aceras de pueblo?

Hace unos días me decía un compañero de partido y buen amigo que más importante que mejorar las aceras es disfrutar en libertad de las que ahora tenemos.

El problema por lo tanto es básicamente de falta de libertad para los ciudadanos no nacionalistas y no de falta de libertad para el pueblo vasco, frentismo o crispación social.

Encima que ETA nos mata por pensar distinto y para que el miedo nos haga callar, los nacionalistas nos piden que no gritemos viva la vida y viva la libertad para que no les estropeemos la digestión y la siesta en un país en el que, según ellos, se vive muy bien.

Pero lo vamos a seguir haciendo porque quien crispa y crea desesperanza son los nacionalistas que impiden la unidad de los demócratas para acabar con ETA al dividir a los vascos entre nacionalistas y no nacionalistas debilitándonos con ello; crispan y dividen quienes explican el contencioso vasco afirmando que el pueblo vasco no es libre porque Madrid nos oprime o cuando la consejera de Educación dice que «Madrid hace terrorismo institucional» y luego se sorprende de que algunos jóvenes se crean ese discurso y cojan el cóctel o la pistola para liberar al pueblo vasco; crispan quienes acusan a las víctimas de hacer política, como si les hubieran matado por ser bajitos o feos.

En resumen, es el nacionalismo el que crispa, al dividir a las familias y a la sociedad entre buenos vascos y españoles.

¿En qué país vivimos para tener que exigir en la Europa del siglo XXI que queremos la protección de la Ley, de la Constitución para que la libertad sea una realidad en los pueblos de Euskadi, porque hoy no existe? En los pueblos de Euskadi lo que hoy existe es el matonismo organizado por EH (HB). Ellos están organizados como partido político para perseguirnos con más eficacia y se considera una radicalidad pedir su ilegalización. Lo anormal en toda Europa es normal en Euskadi y a quienes seríamos normales se nos considera como radicales y crispadores.

Pero todo esto no es suficiente para el nacionalismo porque además debemos dialogar para resolver el conflicto . ¿Significa esto que no lo hemos hecho hasta ahora o que quienes lo hicieron eran estúpidos? Yo creo, por el contrario, que el paso del tiempo -más de 25 años de democracia- diciendo que el diálogo -hoy constitucionalizar la autodeterminación- es el camino para la paz ha servido para alimentar la esperanza a ETA de que mediante la violencia puede conseguir sus objetivos. Y lo que sorprende es que una parte importante del socialismo vasco piense a estas alturas de la historia que hay que recuperar el entendimiento con el nacionalismo porque hay indicios de que están cambiando de posición.

¿Cuál es el cambio? Mantienen el discurso soberanista, por primera vez incluyen entre sus objetivos electorales a corto plazo la autodeterminación, han hecho hace menos de dos años un congreso con una ponencia y una dirección política radicales que han barrido a los autonomistas, nos dividen a los demócratas. No hay más ciego que el que no quiere ver. Si el PNV sigue radicalizando y ETA matándonos ¿dónde está el espacio de centralidad en la política vasca para un demócrata? Para mí desde luego en la rebelión democrática. Y encabezándola sin complejos ¿Desde cuándo tenemos dudas en nuestra capacidad de iniciativa para defender la libertad en todos los casos donde sea atacada?

Y ¿por qué tenemos dudas de su rentabilidad política? Antes de las últimas elecciones quienes hoy defienden la aproximación al nacionalismo y la no radicalización decían que sólo la capitalizaría el PP y sacamos 250.000 votos, más que nunca. A mí no me preocupa que focalicemos en la defensa de las libertades dejando en un segundo plano la teórica crispación y por supuesto los sillones en las instituciones. Por contra, me preocupa que un acercamiento al PNV nos debilite a los constitucionalistas rompiendo la unidad y el Pacto Antiterrorista, diluya la movilización social, desbarate la participación en Basta ya de ciudadanos que hacen una apuesta tan tremenda como la nuestra, aleje la derrota política y policial de ETA y suponga el fracaso político del PSE y el PSOE. Y todo ello puede suceder porque en las circunstancias que nos toca vivir la centralidad y la equidistancia no existen.

Nuestro espacio es la defensa de la libertad y el pacto blindado de los constitucionalistas contra ETA. La Historia está con nosotros; si en toda Europa ha triunfado la democrácia ¿por qué aquí no?

Y si queremos fortalecer las políticas progresistas y de izquierdas acabemos cuanto antes con ETA, para que el ruido de las amenazas y los asesinatos no tape los debates sobre políticas sectoriales. Sé que el momento es difícil, el cansancio es general y llevamos una vida de perros, pero estamos mucho más cerca de ganar de lo que creemos, aunque la factura en sangre que nos seguirá pasando ETA será alta: los comandos no duran 15 años, sino 15 meses. Los asesinos no son veteranos ni profesionales , sino aprendices fanatizados. El frente político de ETA (HB) se ha roto en las elecciones perdiendo la mitad de los votos. Su capacidad de movilización es infinitamente menor. Su crédito internacional se ha dilapidado en Europa y Latinoamérica perdiendo sus bases operativas. El mundo desarrollado es cada día más consciente de que el terrorismo es uno de los mayores peligros para la libertad. El miedo y la desmoralización de los demócratas de hace unos años está dando paso al griterío, el cabreo y la movilización.

En resumen, la etapa histórica del terrorismo nacionalista ha pasado y deben saber que cada día está más lejano el tiempo en el que la sociedad podía estar dispuesta a que si dejaban las armas se haría un esfuerzo por cerrar esta etapa histórica.

Nos acercamos al día en que le diremos a ETA que ellos tienen en su mano el decidir cuándo dejarán las armas (si la Policía no acaba antes con ellos), pero que a ese día deberán sumar 20 años más para que sus presos conozcan la libertad.

Pacto agonizante
Por Ignacio SÁNCHEZ CÁMARA ABC 11 Marzo 2002

El Pacto Antiterrorista, sellado por el PSOE y el PP, agoniza. Desde luego, en el sentido etimológico griego de lucha. Quizá también en el más torvo de estado previo a la muerte inminente. Es, creo, el hecho más funesto que padece la política española. Cuando un acuerdo entre dos partes se viene abajo, lo más sensato es, en principio, pensar que la responsabilidad incumbe, en mayor o menor medida, a ambas. En este caso, los dos firmantes se eximen de culpa y señalan al otro. Los dos no pueden tener razón. El Pacto fue iniciativa del PSOE, aceptada sin reservas por el PP. Era un deber moral y una exigencia política. Ha sido la mejor contribución del PSOE y de Zapatero a la vida pública desde que ejercen la oposición. ¿Quién ha causado su agonía, quizá letal? El PSOE acusa al PP de rentabilizar electoralmente el terrorismo y exhibe dos pruebas recientes de la falta de fidelidad del Gobierno al Pacto: el rechazo a sentarse en una Mesa de todos los partidos democráticos, incluido, lo sea o no, el PNV, para garantizar la protección de los concejales populares y socialistas, y la negativa de Aznar a recibir a Zapatero. Lo primero requeriría demostración y las dos pruebas serían, si acaso, expresión y síntoma de la crisis, mas no su causa.

Si no me equivoco, la agonía del Pacto tiene su génesis en las filas socialistas. Desde el relativo fracaso electoral de mayo, algunos dirigentes y los poderes fácticos y mediáticos afines exhibieron su rechazo a la estrategia común entre su partido y el PP. Quienes verdaderamente parecen tener el poder reclamaron el cambio, que tardó sólo unos meses en consumarse con la dimisión de Nicolás Redondo Terreros de la Secretaría General del PSE. Este giro no explicado vino acompañado de un acercamiento ostensible al PNV, justificado, en gran parte, por un presunto cambio de actitud del nacionalismo democrático, valga la contradicción. Lo que haya de verdad en este cambio puede apreciarlo el lector mirando la realidad o leyendo la Tercera de Edurne Uriarte de anteayer. El acercamiento a un PNV que no abandona Estella ni la alianza con Batasuna ni el aprovechamiento político del terrorismo y tolera la deriva totalitaria que padece el País Vasco, entraña, de hecho, la vulneración del Pacto. ¿Por qué lo hace? Entramos aquí en el arriesgado capítulo de las interpretaciones y conjeturas. Con las naturales reservas, quizá quepa ensayar la siguiente triple explicación. El PSOE busca con su extraviado giro el beneficio electoral derivado del aislamiento del PP, al presentarlo como un partido intransigente, solitario y radical, poseído de un frenético nacionalismo español; aspira a beneficiarse de una posible alianza futura con el casi todopoderoso PNV; y, por último, tal vez padezca, en algunos de sus dirigentes, una variante del célebre síndrome de Estocolmo. En cualquier caso, estaría arriesgando el futuro de la España constitucional y su condición de partido nacional.

'Abertzale' de la extrema derecha norteamericana
Impresiones El Mundo 11 Marzo 2002

Pete Cenarrusa, combativo anciano de 85 años, miembro del Partido Republicano y siempre cercano al extremismo más asilvestrado de la derecha norteamericana, es hoy el principal promotor de una resolución que se apresta a votar la Asamblea de Idaho en la que se pide la autodeterminación del País Vasco. Cenarrusa, secretario de Estado de Idaho, hijo de emigrantes vascos, es un personaje contradictorio, muy honrado últimamente por el Partido Nacionalista Vasco y sus adláteres (premio Sabino Arana), pero con un rico pasado en el mundo de la extrema derecha. Es muy amigo de Samuel Sherwood, dirigente máximo de la United States Militia Association, organización paramilitar fascistoide a cuyas amenazantes reuniones solía asistir Cenarrusa, aplaudiendo a Sherwood cuando llamaba a los ciudadanos a armarse para, «si es necesario, volar la cabeza» a los legisladores de Idaho que «traicionasen» a sus conciudadanos aliándose con «Washington».Los paralelismos son demasiado claros... El propio Cenarrusa, en 1995, incitaba a los ciudadanos a unirse a las milicias, y sólo el terrible atentado (169 muertos) de Oklahoma City en 1997, obra de uno de esos milicianos antifederales enloquecidos, le hizo dejar su respaldo abierto. Hoy, ese autonomismo exacerbado, que ha hecho de Idaho un célebre refugio de la extrema derecha, hace una pirueta promovida por algunos de los descendientes de pastores vascos. ¡Qué espectáculo!

«Encierro» en Zumárraga
ABC 11 Marzo 2002

En un momento en el que los socialistas están siendo especialmente acosados por ETA y su entorno, el ataque protagonizado ayer por un grupo de encapuchados, que encerró con una cadena y un candado a seis personas en la «Casa del Pueblo» de Zumárraga, antes de pintar su fachada de rojo y amarillo, tuvo que impactar a las víctimas, que recordarían sin duda otros ataques con «cócteles molotov» a sedes socialistas. En uno de esos ataques murió, hace ya varios años, una militante del partido socialista que se encontraba en la «Casa del Pueblo» de Portugalete. Los proetarras consiguieron su objetivo de sembrar el miedo, aunque fuentes de la Ertzaintza consultadas por este periódico quitaron importancia a los hechos acontecidos en Zumárraga. La Ertzaintza afirmó que no se trató de un ataque y que el grupo de encapuchados «sólo» encerró a seis personas y pintó la fachada. Los hechos ocurrieron sobre las diez menos cuarto de la noche en la calle Bidezar de Zumárraga. Las personas que fueron encerradas en la «Casa del Pueblo» llamaron a la Policía autónoma, cuyos agentes rompieron la cadena que los encapuchados habían puesto al acceso al local y les sacaron de allí. El ataque se produce cuando los partidos políticos democráticos negocian la creación de una comisión gestora en este municipio guipuzcoano, donde el Partido Socialista se ha quedado sin representación por la dimisión de todos sus concejales ante su negativa a vivir con escolta.

El presidente del PSE-EE de Guipúzcoa, Jesús Eguiguren, no dudó en calificar los hechos de «acto de coacción y terror» para sembrar el miedo, si bien dirigió sus críticas, no a los proetarras sino al Gobierno y al Ejecutivo vasco, acusando a ambos de pasividad y de actuar por mediop de la confrontación. Con esta presión, los socialistas vascos afrontarán dentro de doce días su congreso extraordinario.

Descentralizar hacia abajo
José María CARRASCAL La Razón 11 Marzo 2002

De todas las iniciativas lanzadas últimamente por el PP, ninguna de tanta envergadura como la del llamado «pacto local», pienso que con demasiada modestia, pues encierra cuestiones de mucho más calado. De ahí que también sea la que encuentra mayor resistencia, pese a la polvareda levantada por las reformas educativa y judicial. Pero éstas afectan sólo a un segmento de la vida ciudadana, mientras el «pacto local» incide nada más y nada menos que en la estructura misma del Estado. Abróchense, pues, los cinturones de seguridad para cuando empiece a debatirse, ya que hasta ahora sólo hemos conocido los prolegómenos.

La propuesta del PP es, de entrada, muy simple, inocente casi: extendamos la descentralización a los Ayuntamientos. Dotémosles de atribuciones en materias tan ligadas a los ciudadanos como el consumo, los deportes, la educación, la juventud, el medio ambiente, el urbanismo, la protección civil, los servicios sociales, el control alimentario, los transportes, el turismo y la vivienda. Parece de cajón, pues se trata de servicios íntimamente ligados al vecindario. Pero basta leer la lista para adivinar quiénes van a protestar más: las Autonomías, que vienen controlando todas esas actividades. Van a protestar no por la responsabilidad que dichas actividades significan, sino por los dineros que representan, que pasarían a estar manejados por los Ayuntamientos. Y eso, no; eso de ninguna manera. Las Autonomías controladas por el PSOE o por los nacionalistas han puesto el grito en el cielo ante la propuesta y se disponen a llegar a las manos si es preciso para que el plan no se convierta en realidad. Las controladas por el PP no han elevado objeción, pero eso se debe más a la férrea disciplina que Aznar mantiene dentro de su partido que a una aceptación voluntaria. Aquí nadie quiere perder atribuciones y, menos aún, cuartos.

Va a ser una batalla campal y, pienso, decisiva para el futuro de nuestro país, ya que nos dirá si España se descentraliza realmente o se queda a mitad de camino. Porque aquí hay muchos descentralizadores, siempre que descentralizar sea tomar atribuciones, pero no repartirlas. Es como nuestras Autonomías, más que acercar el poder a los ciudadanos, se han limitado a copiar a nivel regional el viejo modelo centralista estatal. Aquellos a los que se les llenaba la boca hablando de descentralización son hoy los que más se oponen a que los órganos de gobierno más próximos al ciudadano, los municipios, potencien sus atribuciones. Se están inventando todos los argumentos, excusas y patrañas para seguir manejando el poder y las perras bajo el lema «el Estado soy yo», creyendo decir algo original e incluso democrático, ya que su desvergüenza allá se irá con su ignorancia.

Juan Ramón Calero: «Cualquier proyecto separatista no tiene ninguna viabilidad en España»
R. L. V. - Madrid.- La Razón 11 Marzo 2002

¿Qué proyecto ofrece el PADE a aquellos que no le conocen?
¬ El PADE nació hace cinco años con tres objetivos fundamentales. En primer lugar, reafirmar la unidad de España mediante los principios recogidos en el artículo 2 de la Constitución; en segundo lugar, profundizar en la democracia, reformando el sistema electoral y planteando el de listas abiertas; y en tercer lugar, potenciar la acción social de los gobiernos, acabando con el tópico de que las privatizaciones lo arreglan todo.
 
¬ ¿Qué solución plantean para acabar con el terrorismo?
¬ Pensamos que desde el 11 de septiembre hay otra mentalidad en el mundo occidental: los terroristas no van a ser disculpados en ninguna parte. Nosostros creemos que es necesaria una mayor información sobre los movimientos terroristas, la comunicación de esta información entre los Estados y aplicar las leyes a los terroristas y su «cantera».
 
¬ ¿Qué significa acabar con las «excusas» del terrorismo?
¬ Significa que cualquier proyecto separatista no tiene ninguna viabilidad en España. Y el resto de los españoles no vamos a consentir que trozos entrañables, como el País Vasco, se separen.

¬ ¿Por qué cree que el Estado debe recuperar las competencias de Educación en el País Vasco?
¬ Porque es el único modo de conseguir que los jóvenes no se eduquen en el odio a España, sino en el amor a España.

¬ ¿La importancia que le concede al Estado es contraria al proceso de construcción europea?
¬ No. Sólo significa que Europa todavía no es una realidad política con suficientes medios para garantizar las cotas de libertad, igualdad, justicia y libertad que garantizan los estados.

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