AGLI

Recortes de Prensa    Martes 12  Marzo  2002
11-S: apenas ha acabado la primera batalla
EDITORIAL Libertad Digital 12 Marzo 2002

Orgullo y prejuicio
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 12 Marzo 2002

Ridículo en Idaho
Editorial ABC 12 Marzo 2002

Las amistades peligrosas de Maragall
Editorial La Razón 12 Marzo 2002

Idaho y el País Vasco
MANUEL HIDALGO El Mundo 12 Marzo 2002

Arzalluz ataca por el Oeste
Enrique de Diego Libertad Digital 12 Marzo 2002

Batasuna echa raíces entre los radicales catalanes
Josep Clemente - Barcelona.- La Razón 12 Marzo 2002

11-S: apenas ha acabado la primera batalla
EDITORIAL Libertad Digital 12 Marzo 2002

Ante el ataque terrorista más brutal de la Historia, y vista la terrorífica capacidad de organización de los terroristas —que forman una especie de “fraternidad universal” con estados patrocinadores o conniventes— George Bush, con el apoyo de la mayoría de sus conciudadanos, se ha propuesto convertir el mundo en un lugar seguro; como lo fue bajo los auspicios del Imperio Británico hasta la I Guerra Mundial; y para ello necesita extirpar la amenaza del terrorismo allá donde se encuentre y reciba cobijo.

La nación hegemónica del mundo civilizado no puede permitirse el lujo de esconder la cabeza debajo de la tierra, como hacen el avestruz y —triste es reconocerlo— los países que forman la Unión Europea, en la vana —e inmoral— esperanza de que los terroristas acaben por sucumbir al hastío o a la desidia. En España llevamos más de treinta años sufriendo esta lacra, y los terroristas, no sólo no se han aplacado, sino que se han radicalizado aún más cuando han percibido que la firmeza de los defensores del Estado de Derecho flaqueaba. Y la última vez que flaqueó EEUU, el imperio soviético alcanzó su máxima expansión territorial

Ocurre exactamente lo mismo en la esfera internacional, sólo que corregido y aumentado, puesto que existen estados que patrocinan el terrorismo. Es sabido que si Irak —único gobierno del mundo (con la excepción de los nazis) que ha empleado armas químicas contra sus propios súbditos— no dispone aún de armas nucleares es porque los bombardeos selectivos de la aviación israelí y la Guerra del Golfo lo impidieron. Corea del Norte, la única monarquía estalinista del mundo —con la posible excepción de Cuba—, dispone de armas nucleares hace ya algún tiempo; y si no las ha utilizado todavía contra Corea del Sur o Japón es porque sabe perfectamente que EEUU no dejaría sin respuesta una agresión de ese calibre. Si Gadafi no hubiera oído de cerca los estallidos de las bombas, probablemente se hubiera convertido en una seria amenaza para los países del Mediterráneo. Y en cuanto a Irán, no es preciso estrujarse mucho el magín para averiguar de dónde proviene la financiación de los terroristas chiítas que operan en Israel.

Nadie en su sano juicio que desee un mundo más seguro debería criticar o poner trabas a los esfuerzos por neutralizar los focos de inestabilidad y apoyo al terrorismo que estos países han constituido tradicionalmente. Es una imprudencia, si no una mezquindad, acusar a Bush de imperialista, de relanzar la amenaza nuclear o de procurarse medios suficientes para hacer frente a una larga guerra y garantizar la seguridad de los norteamericanos. La vieja Europa no ha aprendido la lección de los años treinta y cuarenta del siglo pasado. Mucho menos la del 11-S. Hoy, la mayoría de los europeos, intoxicados por tantos decenios de propaganda soviética en contra de las armas nucleares (sólo de las occidentales) y a favor del desarme unilateral, parecen haber llegado a la conclusión de que los ejércitos son como ONG que sólo sirven para repartir comida y medicinas o para ordenar el tráfico en los países que los “odiados yanquis” consiguen imponer cierto orden y cordura.

Algo que aún diferencia a EEUU de la decadente Europa es que al otro lado del Atlántico las promesas, para bien o para mal, se suelen cumplir; y cuando están en juego la libertad y la seguridad, se cumplen a fondo. Parece que Bush está decidido a dar la batalla en toda regla al terrorismo internacional, y la única manera de lograrlo es procurarse los medios militares necesarios, además de reunir la suficiente voluntad de usarlos si llega el caso.

Es precisamente la función disuasoria de los preparativos militares la que frena los ímpetus del enemigo. Por ello, no hay que extrañarse ni reprochar a Bush que prefiera ir por libre en el diseño de su estrategia si sus aliados todavía no han aprendido el precepto fundamental de la política internacional: si vis pacem, para bellum

Orgullo y prejuicio
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 12 Marzo 2002

Era imposible suponer que los Estados Unidos iban a lograr en pocos meses una victoria militar tan aplastante contra la retaguardia del terrorismo islámico como la conseguida en Afganistán. Era también difícil prever que no se conformarían con la noticia de la victoria, como Bush padre en la Guerra del Golfo, sino que meses después de echar a los talibanes de Kabul seguirían limpiando de reductos guerrilleros las montañas. Era poco probable que el liderazgo del presidente Bush adquiriese en la durísima prueba de la respuesta al 11 de Septiembre la solidez que nacional e internacionalmente ha adquirido. Estados Unidos, en lo esencial, parece haber aprendido la lección. O por lo menos ha asumido que debía aprender algo de tan terrible lección. El resto del mundo, por desgracia, no parece haber aprendido nada. Ni tiene ganas de hacerlo.

Las condolencias del primer momento, la inmersión sentimental en las imágenes de la catástrofe y los festivales emotivos retransmitidos desde Nueva York al resto del mundo han ido diluyendo su carga ideológica y política hasta desaparecer en el prejuicio antiamericano que la izquierda en general y buena parte de la derecha europea tiene contra los USA. De la tibieza se ha pasado a la frialdad. De la frialdad a la indiferencia. Y de la indiferencia a la mezquindad. Algunos medios españoles, como "El País", han sido miserables desde el principio. Otros, como "El Mundo", han esperado más tiempo para colocarse incondicionalmente en contra de Bush, haga lo que haga. Y algún otro medio, como "La Razón", parece inspirado por el joven Franco en recuerdo de 1898. Ni siquiera la actitud correcta del Gobierno del PP y especialmente de Aznar, apoyando sin reservas a Bush y aprovechando la marea antiterrorista internacional para mejorar la posición española en la lucha contra ETA, consiguen evitar una frialdad hacia un país que debería ser más aliado nuestro que nunca. Si es que el prejuicio lo permitiera.

Ridículo en Idaho
Editorial ABC 12 Marzo 2002

Esta madrugada, el comité del Senado estatal de Idaho, que estudiaba una resolución sobre el País Vasco, tuvo los reflejos de incluir una condena específica a la banda terrorista ETA. A pesar de ello, el texto que debe ser aprobado mantiene el apoyo a la autodeterminación. Pese al retoque de última hora, el asunto demuestra la ignorancia que tienen los legisladores de Idaho sobre el problema vasco y la realidad española. Por eso, lo que haga o deje de hacer la Asamblea de Idaho no debería tener consecuencia en las excelentes relaciones entre España y Estados Unidos. Otra cosa es que ya se pueda dejar constancia del ridículo que está haciendo Pete Cenarrusa, secretario de Estado de Idaho, promotor de esta iniciativa y galardonado en 2001 con el premio Sabino Arana, lo que explica el proceder de tan estrambótico personaje. Cenarrusa es un conocido político local, en vías de jubilación, de talante ultraconservador, que ha adornado su propuesta justificando el terrorismo de ETA porque defendía «las costumbres vascas» y pidiendo a Bush que no compare a los etarras con los terroristas de Al Qaida. Si con estos argumentos la Asamblea legislativa ha secundado la propuesta de Cenarrusa, el problema no lo tiene el Gobierno español, sino los ciudadanos de Idaho.

En todo caso, resultaría conveniente que el embajador de EE.UU., Georges Argyros, se sintiera emplazado a dar una explicación acerca de la información que traslada su Embajada sobre la situación en nuestro país y, por el bien del suyo, a ilustrar a sus compatriotas de Idaho de que las instituciones españolas están apoyando sin fisuras al Gobierno de Bush en su plan antiterrorista, como ayer mismo reiteró Aznar. Desde luego, la cooperación entre ambos países es más importante que la necedad de Cenarrusa, pero no estaría de más recordar nuevamente al Gobierno de Washington que lo de Idaho sobra. Obviamente, los nacionalistas vascos no opinan lo mismo. Su entusiasmo les traiciona, porque revela que la opción soberanista es la que han elegido, aunque esté defendida con argumentos que legitiman a ETA. No es la ONU, ni el Consejo de Europa, ni el Parlamento Europeo, es decir, ninguna de las instituciones que articulan la comunidad internacional y el entorno político más próximo a España y al País Vasco, al que se supone que deberían aspirar los nacionalistas para dar carta de naturaleza a su soberanismo. Es Idaho, ni más ni menos.

Las amistades peligrosas de Maragall
Editorial La Razón 12 Marzo 2002

Los socialistas catalanes, en su afán por atraerse esos miles de votos que le faltaron al PSC para arrebatarle el gobierno de la Generalitat a Jordi Pujol, y conscientes de que Pasqual Maragall no puede reeditar un nuevo fracaso electoral ante el joven Artur Mas, incurren en el grave error de buscar sus apoyos electorales entre los sectores más radicalizados de la sociedad catalana; esto es, el movimiento «okupa» y los grupos antisistema.

No es casual que los Ayuntamientos gobernados por el PSC sean los más tolerantes con los grupos radicales y que, incluso, algunos de ellos, miren hacia otro lado cuando se producen entradas ilegales en viviendas privadas bajo la bandera de la «okupación». Esta contradictoria política, otra forma de la estrategia de pan para hoy y el hambre para mañana, ha provocado ya las primeras fisuras en la familia socialista, como hemos tenido oportunidad de comprobar en el Parlamento de Estrasburgo durante la votación de las ayudas europeas al Plan Hidrológico Nacional, al ver a los diputados de esa formación política votar de tres maneras distintas una misma cosa. Alinearse contra el trasvase del Ebro queda muy bien para los intereses de Maragall e Iglesias, pero cuando en Europa los restantes «barones» socialistas votan a favor del proyecto del Gobierno, la crisis está servida. La dimisión del comité local del PSC de Sant Jaume d Enveja, con su alcalde y concejales a la cabeza, no es más que el primer aviso de lo que puede acabar convertido en un goteo incesante.

Jugar a todos los palos de la baraja conlleva el riesgo de que acabe la partida y a uno le sobren cartas. Ahora, con las manifestaciones antiglobalización a la vista, el PSC y Maragall juegan a ganarse las simpatías de estos sectores, pero sin reparar apenas en que muchos de los que pretenden atraerse son directamente enemigos de los partidos tradicionales y que, a la hora de votar, lo harán por Batasuna, que incrementa su presencia en Cataluña a costa de los errores de cierta izquierda complacida.

La triste estrategia electoral de los socialistas catalanes supone además dar alas y legitimidad a quienes carecen de ellas cuando se instalan en la violencia como método. Violencia, por otra parte, que sufren muchos Ayuntamientos del PSC, donde crece la intolerancia de la mano de las nuevas amistades peligrosas de Maragall.

Idaho y el País Vasco
MANUEL HIDALGO El Mundo 12 Marzo 2002

Que el Senado de Idaho se disponga a aprobar una moción favorable a la autodeterminación del País Vasco es, o debiera ser, tan relevante como que el Parlamento de Vitoria aprobara una moción favorable a la autodeterminación del Estado de Idaho. Ambos son cien por cien respetables y dignos en su entidad y en sus designios, faltaría más, pero patinan, o patinarían, si aspiraran a una influencia recíproca porque, en ese terreno, la razón de su entidad se desvirtuaría patéticamente en función de propósitos que no les son propios.

Hombre, todo puede suceder, y la comedia tiene sus reglas internas, de modo que si Groucho Marx se hubiera presentado a candidato a la Presidencia de los Estados Unidos, eso no hubiera sido tanto un dato preocupante sobre la salud del sistema democrático norteamericano como un dato más sobre la salud mental de Groucho Marx, el cual, por cierto, estaba muy cuerdo y fingía lo contrario para el necesario logro del espectáculo que le era propio: la risa.

La autodeterminación del País Vasco es una cuestión muy seria, tan seria que produce muertos y enormes desarreglos políticos y sociales. Pero cosa distinta es pensar que la probable intromisión en el problema del Senado del Estado de Idaho le añada gravedad.Más bien, dicho sea a simple vista, se la quita, lo que, paradójicamente, no resulta del todo bueno para nadie. Para nadie.

Mal hace, creo yo, Josu Jon Imaz manifestando su respeto ante iniciativa tan chusca y tan chunga, pues desacredita su propia posición. Uno debe cuidar que sus cómplices y sus compañeros de viaje no sean, por sus actos, risibles, ni extravagantes, ni estén fuera de su tiesto, pues si las ayudas que uno pudiera exhibir para su causa resultaran a todas luces como tocadas del ala, de la azotea o de alguna parte esencial de los circuitos homologables a la inteligencia común, mal favor harían tales cooperaciones al logro de los fines que uno persigue.

Pero, a su vez, mal hace quien aproveche el pintoresquismo de un cooperante voluntario salido de madre, para minusvalorar las razones, buenas o malas, del socorrido o las proporciones reales de un problema. Que un lelo le pida un autógrafo a un famoso no indica que el famoso sólo tenga mérito para los lelos, ni aunque, como en cierto modo hace Imaz, el famoso ceda al halago del lelo. Olviden la literalidad de la comparación, que nunca me salen bien las comparaciones.

Lo que me preocupa, en realidad, es que el problema del País Vasco esté sometido a una concurrencia mareante de intervenciones y manipulaciones. Que cada día sea más difícil, por unos y por otros no es una equiparación , ir al grano, apartando la paja, con sensatez y buena voluntad. Y un día te despiertas con que la paja es ya grano y todo todo, subrayo sangre: Oriente Medio.

Arzalluz ataca por el Oeste
Enrique de Diego Libertad Digital 12 Marzo 2002

Mal tiene que verse el PNV, demasiado aislado internacionalmente, para que Arzalluz se vea obligado a atacar desde el Oeste con el respaldo de la extrema derecha norteamericana. Pocos gestos ejemplifican mejor la evidencia, tantas veces oculta por estos lares, de la identidad ultraderechista del PNV, tan manifiesta desde sus orígenes racistas, antiliberales y antidemocráticos.

Descendientes de los pastores vascos emigrados a Estados Unidos, un republicano pintoresco, partidario de la superioridad racial blanca, tan en consonancia, pues, con las estultas tesis de Arzalluz, están detrás de esta bufonada de Idaho, que pretende, sin conseguirlo, abrir un resquicio a la claridad de juicio que sobre el terrorismo, y sus fundamentos ideológicos, se ha establecido tras el 11 de septiembre. El presunto apoyo de Idaho muestra el aislamiento europeo y norteamericano del nacionalismo vasco.

Pero el gesto, en su futilidad, pone aún más en evidencia las pretensiones del sector entreguista del socialismo vasco, empeñado en confundir las churras con las merinas, y en ser pastoreados por quienes mantienen la tosca serie de tópicos de los que se alimentan los terroristas. ¿Dónde está el progresismo de la estricta reacción xenófoba?

No es casualidad que en el texto de Idaho tampoco se hable de Eta.

Batasuna echa raíces entre los radicales catalanes
La coalición abertzale cuadruplica su presencia en Cataluña en los municipios donde gobiernan los socialistas Pascual Maragall y el PSC intentan atraerse a los grupos «antiglobalización» que hacen el juego a los proetarras
En apenas dos años y desde Seattle a Génova, el movimiento antiglobalización, plagado de organizaciones izquierdistas y grupos de la más variada ideología, no ha parado de crecer. Los socialistas catalanes, que se quedaron en puertas de la Generalitat por apenas unos miles de votos, han dirigido su mirada hacia esos colectivos de los que esperan sacar las papeletas necesarias para decantar, en las próximas autonómicas, la mayoría que les permita arrebatar el Gobierno catalán a CiU. Pero el voto radical, que rechaza las urnas, prefiere a Batasuna cuando acude a ellas, lo que ha permitido a los proetarras cuadruplicar sus resultados. La Policía ha puesto sus ojos en ellos ante la celebración esta semana de la «cumbre» de Barcelona.
Josep Clemente - Barcelona.- La Razón 12 Marzo 2002

El líder del PSC-PSOE, Pasqual Maragall, no para de hacer guiños al movimiento antiglobalización. Consciente de que una posible victoria de su partido sobre CiU bascula sobre un puñado de papeletas, Maragall y los socialistas se han lanzado de lleno a la búsqueda de los votos más radicales, aunque para ello tengan que pagar el peaje de asumir los postulados de los jóvenes antisistema. Una buena muestra de ese acercamiento es que las bases socialistas acudirán a la manifestación del próximo sábado, pese a que en ella participen también los independentistas catalanes y Batasuna.

El cantante de «Kop»
El resultado de ese noviazgo, que se traduce en críticas permanentes a las actuaciones policiales en Cataluña, sufrió un serio revés el pasado verano cuando se descubrió que nueve de los once detenidos por colaborar con el «comando Barcelona» eran «okupas», y que uno de ellos, Juan Ramón Rodríguez, cantante del grupo «Kop», detenido recientemente en Holanda, llegó incluso a ser el portavoz oficial de los antisistema barceloneses.
Estas relaciones entre los radicales catalanes y el entorno terrorista preocupa al Ministerio Interior de cara a la celebración de la «Cumbre» de jefes de Estado y de Gobierno que se celebrará en Barcelona esta misma semana. Los expertos policiales cuentan con un informe sobre la evolución del voto a HB-EH-Batasuna en Cataluña, lo que ha encendido la alarma sobre posibles acciones de «kale borroka» durante la «eurocumbre».

El apoyo de los partidos de la izquierda parlamentaria catalana a estos grupos contiene unas cuantas trampas, especialmente si tenemos en cuenta que los radicales rechazan por principio acudir a las urnas e, incluso, el propio sistema democrático. Es más, no sólo no acuden a votar en las elecciones que se convocan, sino que, cuando lo hacen, eligen a quienes mejor representan su ideario, esto es HB-EH-Batasuna y sus grupos afines. El Ministerio del Interior ha estudiado este fenómeno electoral, según un informe al que ha tenido acceso LA RAZÓN, en el que se aprecia cómo la coalición proetarra ha cuadruplicado sus votos en Cataluña desde 1994, europeas en las que HB perdió casi todos sus apoyos en esta comunidad como consecuencia de los atentados en Hipercor (1987), Sabadell (1990) y Vic (1991), por parte de Eta, en los que murieron cerca de 40 personas, entre ellas varios niños, y un centenar más quedaron heridas y con graves secuelas para toda su vida. El informe de Interior, referido a las últimas elecciones europeas de 1999, evidencia también que Batasuna cuenta con una bolsa de votos en Cataluña (17.607) similar al que esta formación obtiene en toda España (18.374), excepto el País Vasco y Navarra. Estos resultados ponen de manifiesto un alarmante crecimiento del voto batasuno en Cataluña, que logró ese año 6.000 papeletas más que el Partit de la Independencia (PI) de Angel Colom y Pilar Rahola.

Barcelona se ha convertido así en la primera provincia de España, exceptuando el País Vasco y Navarra, en número de votos a Batasuna con la nada despreciable cifra de 12.595 votos. De hecho, Barcelona aporta más votos a esta candidatura que cualquier otra comunidad autónoma y más papeletas electorales para Batasuna que las comunidades de Madrid, Valencia, Andalucía, Galicia, Aragón y Cantabria juntas.

Pero si el voto de la provincia de Barcelona es importante, no lo es menos el del conjunto de Cataluña, ya que esta comunidad se ha convertido en el vivero más abundante para Batasuna tras el País Vasco y Navarra. No en vano los votos obtenidos en el Principado superan a los que EH logró en Vitoria y cuadruplica los que la coalición abertzale tiene en Hernani y Mondragón, dos de sus habituales feudos en los que gobierna con amplia mayoría.

Preocupación en Interior
Para hacerse una idea clara del peso de Cataluña en el voto a Batasuna sólo hay que considerar que logró 2.234 papeletas menos que en San Sebastián, y 6.470 menos que en Bilbao, lo que nos acerca al grado de influencia de los proetarras entre determinados movimientos y grupos antisistema, donde, además del voto, la banda terrorista Eta trata insistentemente de encontrar nuevos apoyos con los que reconstruir sus temibles comandos.
El crecimiento de Batasuna en las poblaciones bajo gobierno socialista, al abrigo de los movimientos radicales, preocupa a los responsables de Interior, ya que la tolerancia en estas localidades se señala como la principal causa de los brotes de violencia que se producen en ellas, ahora, agravado, por la inminente celebración de la «eurocumbre».

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