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Recortes de Prensa    Viernes 15  Marzo  2002
Políticos provincianos
Ignacio Villa Libertad Digital 15 Marzo 2002

Servilismo y tosquedad
Pío Moa Libertad Digital 15 Marzo 2002

El Gobierno basa en una sentencia del Constitucional la disolución de ayuntamientos
FERNANDO GAREA El Mundo 15 Marzo 2002

La Diputación de Burgos califica de «injerencia inadecuada» la firma de convenios con Treviño
Efe - Burgos.- La Razón 15 Marzo 2002

«Ya que no han podido matarme, no voy a dejarles el camino libre», dice Cabezudo
OLATZ BARRIUSO, PORTUGALETE El Correo 15 Marzo 2002

Políticos provincianos
Ignacio Villa Libertad Digital 15 Marzo 2002

El Consejo Europeo de Barcelona podía haber sido una oportunidad única para que la política y los políticos catalanes hubieran demostrado su capacidad de entendimiento sobre las grandes cuestiones internacionales, podían haber demostrado su talante de estadistas, podían haber expuesto a todos su magnanimidad política, podían haber aprovechado la ocasión para enseñar una Cataluña abierta sin excepción a los europeos. Pero los gestos, las maneras y las intervenciones públicas que estamos viendo en estas vísperas del Consejo Europeo de Barcelona son suficientemente significativas y evidentes como para devolvernos a la realidad sobre las verdaderas actitudes de los principales protagonistas del escenario político catalán.

Una Cumbre Europea es un marco excelente para hablar de Europa, de la construcción de la Unión, de una ofensiva de reformas que sirvan de referencia en la economía de futuro de Europa; pero, una vez más, nos damos de bruces con el provincianismo y con los intereses partidistas de unos y otros. El nacionalismo en sus más variados exponentes o el socialismo indescifrable del PSC no pueden esconder sus obsesiones personalistas y de pervivencia política. Parece que no valoran que es la primera vez que se va a celebrar en Barcelona una Cumbre Europea de estas características. Y este evento, como recordaba el presidente Aznar días atrás, es un gesto claro de la desaparición real del centralismo: ese fantasma de otras épocas que, aunque quieran resucitarlo para beneficio propio, ya no existe.

Barcelona va a ser por dos días el corazón político y real de Europa, pero para políticos de la importancia en Cataluña de Pujol o Maragall parece que lo único importante son las reivindicaciones nacionalistas de unos o los posicionamientos injustificables de los otros, buscando todos los apoyos posibles para las próximas elecciones autonómicas. Al final, observando el escenario con una cierta distancia y sosiego, se puede ver claramente cómo son incapaces de ver más allá de sus propias historias provincianas y secundarias.

Discursos institucionales, libros de regalo sobre el nacionalismo catalán o la lengua catalana, carteles publicitarios por toda la ciudad reivindicando las raíces nacionalistas del territorio o la imagen premeditada de “ir por libre” se convierten en motivos que provocan más una sonrisa de compasión que un gesto de admiración. Tanta efusividad, tanto “orgullo patrio”, tanto alarde de lo propio provocan, como mínimo, la indiferencia del visitante. Es verdad que Barcelona es una ciudad cuidada y bonita, es verdad que Cataluña es una región a pleno rendimiento, es verdad que hay mucho que alabar y admirar; pero también es verdad que todo tiene un límite. Y ese límite está en la normalidad. Unos y otros no disfrutan con naturalidad de lo que tienen, siempre miran de reojo a los demás, siempre mantienen una actitud reivindicativa que no conduce a ningún sitio, nunca están contentos, siempre quieren más.

Una vez más Jordi Pujol y Pascual Maragall, cada uno por su lado, se han equivocado. Han pensado que la Cumbre Europea era una plataforma espléndida para sus reivindicaciones y no se han dado cuenta de que es todo lo contrario. Barcelona, convertida durante dos días en la capital de Europa, en lugar de servir para enorgullecer a los barceloneses y a los catalanes, sirve para dejar a la vista los gestos de provincianismo político de sus líderes. Y eso, suena a pasado. No han sabido aprovechar la oportunidad. Una pena.

Servilismo y tosquedad
Pío Moa Libertad Digital 15 Marzo 2002

Ha hecho muy bien el director de la Real Academia en protestar contra esa infecta cancionzucha, mitad en español mitad en asninglés, que va a "representarnos" en Eurovisión. El tosco engendro no puede representar a España en modo alguno, desde luego, es una auténtica burla servil de nosotros mismos, y me gustaría que no sacara un solo voto. Pero sí refleja algo de lo que ocurre en España, y no de manera marginal: refleja ese ambiente extendido de pérdida del autorrespeto y de la conciencia de nuestra propia identidad. En ese sentido es un síntoma y un símbolo, una manifestación más de lo que podríamos llamar "cultura" botellonera, muy dada al espanglish, como no podía ser menos.

Lo más impresionante de la protesta del señor Salvador es lo solo que se ha quedado. Los comentaristas, haciéndose los modernos, han dicho que sí, que bueno, pero que qué más da, que el inglés es como el latín, y que tampoco tiene importancia. Que en Suecia, por ejemplo… Etc. Y, sí, Suecia, como Holanda o Noruega, son culturalmente simples satélites anglosajones. Pero España no lo es todavía, pese a los grandes esfuerzos que se hacen, ya desde la enseñanza primaria, por desvalorizar nuestras raíces y erradicar su conocimiento. Claro que lleva camino de satelizarse, y acabará ahí, si persiste este ambiente de servilismo y de torpe frivoleo.

La actitud "ligera" de los comentaristas me trae a la memoria un ambiente parecidísimo cuando la droga empezó a expandirse masivamente en nuestro país. También los políticos y los intelectuales hacían ostentación de lo "modernos" y "desinhibidos" que eran. También ellos fumaban canutos –por lo menos– y si no, se mostraban comprensivos y complacientes: ¡es un fenómeno social, la juventud va por ahí! ¡No hay que ser represivos! En Europa… ¿Quién se opone a un "fenómeno social", máxime cuando viene de "Europa"? ¡La cantidad de basura que nos han colado con la etiqueta "europea"!

Nos quejamos del acoso al español y a lo español por parte de los nacionalismos balcanizantes, pero a mi juicio la erosión a manos de las influencias anglosajonas es mucho más grave y demoledora, a la larga. Siempre me acuerdo de la frase de Madariaga: "los soviets aspiran a degollar nuestra libertad, y los yanquis nuestra cultura". Lo primero estuvo a punto de ocurrir durante la guerra civil, lo segundo está a punto de ocurrir ahora, y en los dos casos con la entusiasta y servil colaboración de un gran número de españoles.

Estas cosas deben decirse, pero una simple actitud defensiva servirá de poco, y puede aumentar nuestro acartonamiento intelectual. Porque si sufrimos esa erosión se debe, en buena medida, a la mediocridad de la actual cultura hispana.

El Gobierno basa en una sentencia del Constitucional la disolución de ayuntamientos
Falló en 1981 que la Constitución permite que el Ejecutivo intervenga en la autonomía municipal
FERNANDO GAREA El Mundo 15 Marzo 2002

MADRID.- El Gobierno se basará en una sentencia del Tribunal Constitucional para redactar la reforma legal que permitirá que el Ejecutivo pueda disolver ayuntamientos en los que se promuevan actos que favorezcan o alienten actividades terroristas.

Esta posibilidad fue acordada el miércoles por el PP y el PSOE dentro del Pacto Antiterrorista y ahora corresponde al Ejecutivo darle forma. En realidad se trata de precisar una potestad del Gobierno que ya existe desde 1985 en la Ley de Bases de Régimen Local.

Dicha norma permite esa disolución en los casos en los que se produzca «incumplimiento de las obligaciones constitucionales» por parte de un Ayuntamiento. En sentido amplio, este artículo 61 ya podría haberse aplicado, por ejemplo, cuando un municipio incumpla la Constitución y no permita que ondee la bandera española, según el Gobierno y el PSOE. Ahora se trata de añadir la precisión para actos de justificación del terrorismo.

Este artículo fue redactado en 1985, tras una sentencia del Tribunal Constitucional. Anteriormente, la ley aseguraba que el Gobierno podía disolver ayuntamientos «cuando su gestión resulte gravemente dañosa para los intereses generales o los de la respectiva entidad local». El Constitucional falló el 2 de febrero de 1981, en respuesta a un recurso de 56 senadores del PSOE, que la segunda de las causas era inconstitucional, pero no la primera, la de los intereses generales.

La sentencia legitimaba expresamente la capacidad del Gobierno para disolver ayuntamientos, previo informe de la comunidad autónoma y autorización del Senado, en los casos en los que se incumplen las obligaciones constitucionales.

Textualmente aseguraba: «La habilitación que se otorga al Gobierno no se opone a la Constitución». Añadía: «La constitucionalidad se refuerza si se tiene presente que dicha disolución y la correlativa designación gubernativa de una comisión gestora tiene una eficacia limitada temporalmente, de acuerdo con un criterio razonable, ya que se deben convocar elecciones parciales para constituir la nueva corporación dentro del plazo de seis meses desde la disolución».

Según el Gobierno, esa sentencia permite al Ejecutivo, con las garantías necesarias y con causas tasadas, asumir la competencia de disolver un Ayuntamiento. En 1985 se modificó el artículo 61 en la redacción actual y nunca ha sido aplicado, aunque se barajó para utilizarlo en Marbella. El Gobierno argumenta que tampoco se ha aplicado el artículo 155 de la Constitución que faculta al Ejecutivo, con autorización del Senado, a intervenir en la actuación de las comunidades autónomas. El Tribunal Constitucional consideró aplicable, por analogía, este artículo de la Constitución a los Ayuntamientos.

La duda será ahora si la disolución implicará convocatoria de elecciones o el nombramiento de una gestora. En principio, el Gobierno se inclina por esta última alternativa, incluyendo la posibilidad de que la gestora resultante no vuelva a reproducir las mismas mayorías del Ayuntamiento disuelto.

Contra este acuerdo del PP y el PSOE se pronunciaron ayer IU y PNV y Jueces para la Democracia dudó de su constitucionalidad.

La Diputación de Burgos califica de «injerencia inadecuada» la firma de convenios con Treviño
Efe - Burgos.- La Razón 15 Marzo 2002

La firma de convenios entre el Gobierno Vasco y la Diputación Foral de Álava con los ayuntamientos del Condado de Treviño constituye una «injerencia inadecuada» en las competencias de Castilla y León, además de un hecho inoportuno, según recoge la moción aprobada por el pleno de la Diputación de Burgos.

El acuerdo ha sido adoptado PSOE, PP, APBI y TC, y con la abstención de IU, como reacción ante la pretendida segregación del enclave burgalés ubicado en Álava, y los movimientos que «pretenden crear un clima de desestabilización» y reafirma las vinculaciones históricas, socio-culturales, lingüísticas y económicas de Treviño con Burgos y con Castilla y León.

Apela al respeto al Estatuto de Autonomía y a la Constitución, así como al entendimiento, el diálogo y la cooperación para solucionar los problemas propios de una sociedad libre y plural, a la vez que reitera que la solución puede encontrarse a través del mutuo respeto a las esencias, sentimientos y tradiciones», así como mediante «el entendimiento, el diálogo y la mancomunidad de esfuerzos entre los pueblos y sus instituciones.

Se califica de «inoportuna» la firma de convenios unilaterales del Gobierno Vasco y la Diputación deÁlava con los ayuntamientos de Treviño por constituir una «injerencia inadecuada en las competencias plenas de la Comunidad».
El presidente de la Diputación de Burgos, Vicente Orden Vígara, dijo que esta moción trata de impedir la pretensión de conseguir por la vía de los hechos lo que no pueden hacer por la vía del Derecho.

«Ya que no han podido matarme, no voy a dejarles el camino libre», dice Cabezudo
La edil del PSE seguirá en su cargo para «no dejar el país en manos de los nazis»
OLATZ BARRIUSO/PORTUGALETE El Correo 15 Marzo 2002

Relajada, sonriente e incluso bromista. Así se presentó la concejala del PSE de Portugalete Esther Cabezudo en su primera comparecencia pública tras el atentado sufrido hace dos semanas, cuando ETA quiso acabar con su vida y la de su «escolta y amigo» Iñaki Torres con treinta kilos de dinamita. Y con las ideas claras. «Soy consciente de que podían haberme hecho pedacitos, pero, ya que no han podido, no voy a dejarles el camino libre tan fácilmente», advirtió, en declaraciones a este periódico.

De hecho, según su propio relato, Cabezudo tuvo «clarísimo desde el primer momento» que permanecería en su cargo, al que se reincorporará el mes que viene «con más mala leche». «No puedo hacer otra cosa. No podemos dejar este país en manos de los fascistas y los nazis», explica, convencida de que, en la actual situación de hostigamiento a los ediles de PP y PSE, «la democracia y la libertad necesitan más que nunca a los concejales, aunque siempre se haya dicho que pintamos poco».

La histórica militante de UGT es consciente de que su regreso al Ayuntamiento será duro, sobre todo porque tendrá que reencontrarse con los corporativos de Batasuna que, como es habitual en la formación radical, se negaron a condenar el atentado y a quienes Cabezudo «agradece» que no se hayan solidarizado con ella. «Están muy orgullosos de estar donde están. Sé que me sostendrán la mirada porque no tienen ningún complejo y porque creen que no es su problema que ETA mate. No sé como reaccionaré. Seguro que muy cabreada. Algo ya les diré ».

Concejales «vigilados»
Como ya subrayó tras el atentado su compañera en la Corporación, la popular Dolores Ciordia, a Cabezudo también «le consta» que los concejales de Portugalete «y los de toda Euskadi» están permanentemente «vigilados» por los «cómplices» de los terroristas. «No son ni uno ni dos, hay muchísimos informadores, por no llamarles chivatos», asegura, tajante.

Muy recuperada de sus heridas -«estoy un poco sordita y me molestan los puntos de la pierna, nada más»-, no olvida nunca a su escolta, presente también ayer en la entrega de los premios Maite Torrano a la tolerancia, concedidos a la propia Cabezudo y a la edil del PP de Azkoitia Pilar Elías, en reconocimiento a todos los corporativos amenazados. «En el fondo, me sentí responsable de lo que podía haberle pasado a Iñaki», confiesa, al tiempo que recuerda como, al principio, «reacia» como era a vivir con protección personal permanente -fue una de las últimas ediles socialistas en aceptarla-, «le miraba raro». «Ahora es como de mi familia».

Tras unos días en compañía de sus sobrinas y «muy entera», Cabezudo ha vuelto a vivir sola, como antes, «porque sé que tengo que asumirlo». Ahora, sólo espera vivir para ver el día en que «nadie tenga que llevar escolta y ETA deje de matar». Algo que, en su opinión, sólo se logrará por una vía: «el diálogo constante entre demócratas».

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