AGLI

Recortes de Prensa    Miércoles 20  Marzo  2002
Encrucijada socialista
Editorial ABC 20 Marzo 2002

Silencios inquietantes
Aleix Vidal-Quadras LaRazón 20 Marzo 2002

¿Por qué niegan la evidencia
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 20 Marzo 2002

El catalán y la cumbre de la UE
Francisco MARHUENDA La Razón 20 Marzo 2002

Totorika: Esperanza en el PSE
EDITORIAL Libertad Digital 20 Marzo 2002

Artur Mas topa con el Estado francés
Impresiones El Mundo 20 Marzo 2002

Escándalo nacionalista en Italia
Editorial La Razón 20 Marzo 2002

La democratización del nacionalismo
KEPA AULESTIA/ El Correo 20 Marzo 2002

El libro gordo de Pete T. y la patata
SANTIAGO GONZÁLEZ/ El Correo 20 Marzo 2002

Juegos de poder
JAVIER PRADERA El País 20 Marzo 2002

La asociación mayoritaria de jueces dice que las nuevas promociones están «aterradas»
BILBAO  EL CORREO 20 Marzo 2002

Mayor Oreja acusa a Elkarri de «estar al servicio del PNV»
AGENCIAS/MADRID El Correo 20 Marzo 2002

La Justicia embargará «herriko tabernas» y sedes de Batasuna por la «kale borroka»
J. P. - Madrid.- La Razón 20 Marzo 2002
 

Encrucijada socialista
Editorial ABC 20 Marzo 2002

El debate del Partido Socialista de Euskadi (PSE), abierto, aunque no provocado, por la dimisión de Nicolás Redondo, llega a su término. Al menos formalmente. El próximo fin de semana, los socialistas vascos realizarán un Congreso Extraordinario que se ha convertido, por múltiples razones, en una encrucijada para el futuro del partido y, por extensión, en el punto de partida de una nueva etapa en la política vasca. El PSE tendrá que decantarse por una identidad propia más que por una estrategia política. Por eso, muchos socialistas vascos acuden al Congreso Extraordinario con la grave certidumbre de que no resolverá la fractura interna que sufre el partido, agravada por el deterioro de la relación personal entre sus dirigentes. Con formulación muy expresiva de lo que está sucediendo, Javier Rojo, secretario general de los socialistas alaveses, decía que sólo un «mago» podría recomponer el partido tras el Congreso. Es lógico que esta situación incierta y confusa preocupe a los vascos constitucionalistas, sean o no del PSE. El constitucionalismo, como opción emergente que hizo tambalear la hegemonía nacionalista en las últimas elecciones autonómicas, necesita un partido de socialistas vascos fuerte y cohesionado. La acumulación de fuerzas, principio de acción política que el nacionalismo maneja con destreza, funcionó por primera vez en el bloque constitucionalista gracias, precisamente, a que la izquierda social, intelectual y política vasca tomó la decisión de ganar electoralmente al PNV. La convergencia con el PP en esa estrategia no fue, por tanto, un acto de seguidismo, sino la decantación natural de una nueva opinión pública no nacionalista agrupada en torno al llamado espíritu de Ermua.

Los socialistas vascos no tendrán más remedio que hacer un ejercicio de memoria histórica para que sus conclusiones respondan realmente a la responsabilidad que ahora les incumbe, y que, al margen de voluntarismos ocasionales, sigue vinculada a los principios que en 1997, tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco, movilizaron a un amplio sector de la sociedad vasca. Los retos siguen siendo los mismos: erradicar a ETA sin pagar un precio político por ello, defender el orden constitucional y estatutario y derrotar democráticamente la estrategia soberanista del PNV. El Congreso tendrá que decidir cuál de los tres candidatos -Totorica, López o Zabaleta- ofrece el mejor programa para el logro de esos objetivos, sin perder la cota de respaldo ciudadano que alcanzó Nicolás Redondo en mayo de 2001.

Silencios inquietantes
Aleix Vidal-Quadras LaRazón 20 Marzo 2002

Las debilidades crepusculares de Manuel Fraga por el nacionalismo particularista de su tierra no dejan de producir noticias. La última, a raíz de la visita a Galicia del sucesor ungido de Jordi Pujol para presentar la exposición Cataluña, tierra de acogida, ha sido su silencio ante la descripción que le hizo Artur Mas de su concepción del autogobierno, a saber, la asunción por parte de la Generalitat de la totalidad de las competencias que el Estado ejerce todavía en el Principado, además de una proyección exterior diferenciada en la Unión Europea, la UNESCO y otros organismos internacionales. El Presidente de la Xunta no comentó nada y dejó claro que su ausencia de valoraciones no significaba aquiescencia, aunque, tampoco, oposición. Así hay que interpretar la muy gallega frase: «Quien calla, no otorga, sino que no dice nada». Es una lástima, porque perdió una excelente ocasión de expresar la incompatibilidad flagrante entre el modelo pujolista y el espíritu y la letra de nuestra Constitución.

No debía quedar descontento el joven delfín de la conversación a puerta cerrada con el veterano fundador del Partido Popular porque la impresión que transmitió a la salida fue que «la música general es coincidente ». Esta apreciación del conseller en cap me recordó una experiencia personal vivida con don Manuel hace unos cuantos años. En las dos campañas electorales autonómicas catalanas, en 1992 y 1995, en que encabecé la lista del PP, Manuel Fraga visitó Cataluña y se entrevistó con Pujol, mi principal adversario en aquellas ocasiones, se fotografió con él, apareció en TV3 en cordialísima actitud con el President y no desaprovechó momento para cubrirle de elogios y zalemas. El año tiene doce meses y entre elección y elección hay cuatro años, pero Fraga, por alguna misteriosa razón, elegía indefectiblemente las fechas más próximas a la celebración de los comicios para correr a Cataluña a abrazar y agasajar al incombustible Ubú. El clímax de este extraño comportamiento se produjo en una cena en Barcelona con mil quinientos gallegos presidida por los dos grandes líderes ¬bandera cuatribarrada, bandera azul y blanca, Els Segadors, himno de Galicia, queimada, barretinas¬ en cuyo discurso de cierre Fraga mirando a Pujol con el afecto húmedo de un león marino en celo soltó lo siguiente: «Querido Jordi, es mucho más lo que nos une que lo que nos separa». Como es natural, siempre he recordado esta valiosa ayuda a mi esforzado intento para conseguir un buen resultado para las siglas en las que tanto don Manuel como yo militamos.

Por tanto, los silencios y las palabras de Fraga respecto del nacionalismo étnico-lingüístico vienen de lejos. Él es así, imprevisible, torrencial, apasionado, caiga quien caiga y se fastidie lo que se fastidie. Al fin y al cabo, a las leyendas no se les puede pedir compañerismo ni prudencia, virtudes menores que quedan para los simples mortales.

¿Por qué niegan la evidencia?
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 20 Marzo 2002

Si malo es siempre el corporativismo, el judicial es malísimo. Y cuando se ejerce a propósito de las flaquezas humanas de los propios jueces resulta entre ridículo y siniestro. La forma en que los jueces del País Vasco se someten al terrorismo etarra -como tantos otros sectores, con las heroicas excepciones de rigor- se manifiesta de muchas maneras. Acaso la más elocuente sea la negativa a administrar justicia allí. Se van los que ya están y no quiere ir nadie. Incluso los jueces nacidos en el País Vasco prefieren salir huyendo.

El Presidente del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, señor Zorrilla, pretende, sin embargo, disimular esa dramática situación. Llega a decir que tras el asesinato del magistrado Lidón han disminuído las peticiones de traslado a otras zonas de España. Además de que los datos conocidos no abonaban esa impresión, hay demasiado interés en fingir “normalidad” por parte de algunos sectores del PNV y de la propia Judicatura como para no ver en estas manifestaciones algo más y algo peor que un ejercicio de corporativismo o un alarde de voluntarismo, ambos dignos de mejor causa.

En el País Vasco no hay libertad porque no hay justicia. Y no hay justicia, entre otras razones, porque no hay jueces capaces de aplicarla. Ni jueces suficientes, ni, sobre todo, dispuestos a jugarse la vida para acabar con el enemigo de todas las libertades, que es el nacionalismo terrorista. Sucede que el aliado estratégico del nacionalismo etarra, que es el nacionalismo mal llamado “moderado” o “democrático” del PNV-EA-IU, mantiene una presión añadida sobre los jueces -por ejemplo, en las campañas sobre el uso del euskera en los juzgados- pero juega a presentar la situación como relativamente normal, para que el resto de España no reaccione con más firmeza ante el permanente atropello de la legalidad y de la dignidad humana que padecen los vascos no nacionalistas. Que el PNV finja una cierta “normalización” del País Vasco es lógico. Que le ayuden desde el TSJPV es lamentable. E inútil. No se puede tapar el sol con el dedo. Y menos, en una Óptica.

El catalán y la cumbre de la UE
Francisco MARHUENDA La Razón 20 Marzo 2002

Uno de los problemas graves que afronta la UE con la ampliación se centra, precisamente, en los idiomas cooficiales. Los nuevos países cuentan con idiomas minoritarios, cuya difusión se concentra en sus respectivos territorios. La diversidad cultural y lingüística es una de las riquezas de Europa. Ese mosaico de naciones, que aportan la complejidad de una historia centenaria a sus espaldas, explica los ritmos que vivimos en el proceso de construcción europea. Es una parte del problema, aunque se resolverá haciendo que todos sean oficiales. Los otros grandes centros políticos y económicos del mundo no tienen esas dificultades.

Estados Unidos es una nación con un idioma, aunque el crecimiento imparable del español permite ver un horizonte casi bilingüe en un futuro no muy lejano. Se construyó a partir de los colonos británicos, con sucesivas oleadas, inicialmente, de inmigrantes europeos. Al margen de constituir una cultura con rasgos propios, la matriz inglesa ha sido determinante. Por tanto, la diversidad se ha integrado, con todos los matices que se quiera, en una identidad común. Japón y China, a pesar ésta de sus diferentes territorios e idiomas, tienen, también, una identidad muy cohesionada. Lo mismo se puede decir de Rusia, con la salvedad de la parte de su territorio en que hay otras etnias, aunque tras la caída de la URSS la «rusificación» es imparable.

Por tanto, las quejas de los líderes de CiU porque no se haya utilizado el catalán en la Cumbre me parecen inconsistentes. Estamos ante una de esas discusiones que tanto complacen al nacionalismo, pero que no tienen ningún efecto práctico. Se sitúan en el terreno de lo simbólico y sentimental. Sus pretensiones en este orden, así como en otros, harían inviable que Europa avance en la buena dirección. Es igual que el catalán se hable más que los idiomas de algunos países de la UE o de los que está previsto que se incorporen.

La realidad histórica es la que es y no es posible modificarla. El nacionalismo debería asumir esta situación, defender el catalán en el terreno de lo posible y olvidar los horizontes inalcanzables que no conducen a nada. Una vez más, Pujol y Mas saben que son reivindicaciones que no conducen a nada. Es cierto que les gustaría conseguirlo, pero no lo es menos que las hacen en clave preelectoral.

Totorika: Esperanza en el PSE
EDITORIAL Libertad Digital 20 Marzo 2002

Todo parecía indicar que tras el asesinato político de Nicolás Redondo Terreros --organizado desde Ferraz y Miguel Yuste con el concurso de los Blanco, Jaúregui y Elorza, oficiando de testaferros de González y Cebrián--, un congreso extraordinario de trámite lograría que el socialismo vasco acabara fagocitado por el statu quo nacionalista. Las alternativas de Patxi López y Gemma Zabaleta (únicas permitidas por las intrigas de la dirección madrileña) sólo se diferencian en el grado de predisposición al diálogo incondicional con el PNV, pero en ningún caso cuestionan seriamente la hegemonía de los nacionalistas en la política vasca. Aspiran tan sólo a ser esa minoría institucionalizada que los sistemas protototalitarios necesitan para dar un barniz “democrático” y pluralista a sus regímenes.

Sin embargo, Carlos Totorika se ha decidido a liderar a aquellos de su partido que, con Redondo, no creen que para hacer política en el País Vasco sea imprescindible “jurar” los “principios generales” del movimiento nacionalista. Es posible que la opción de Redondo-Totorika no sea la mayoritaria --al menos de momento. Aunque el socialismo vasco siga dividido entre los partidarios de plantar cara frente al asfixiante acoso nacionalista y los dispuestos a cualquier cosa por unas migajas de poder, la presentación de su candidatura ha roto esa imagen de tranquilidad y resignación promovida por la Ejecutiva de Madrid. En un claro y valiente plante ante PRISA y Ferraz, Totorika dice que está “encantado” de coincidir con el PP en la lucha contra ETA.

Ni qué decir tiene que la misma maquinaria que expulsó a Redondo de la dirección del PSE se volverá a poner en marcha para hacer la vida imposible a Totorika. Aunque esta vez, González y Cebrián lo van a tener bastante más difícil. El prestigio de Totorika va estrechamente unido al del Ayuntamiento que preside, el de Ermua, un emblema de la resistencia constitucionalista, lo que parece en principio protegerlo de las insidias de PRISA. Por otra parte, el cartucho del “seguidismo del PP” ya está quemado, máxime cuando los opositores a Redondo no han demostrado otra cosa más que su servil entreguismo a la política excluyente del PNV. Los lectores de El País y los oyentes de la SER no entenderían demasiado bien que se hiciera una campaña de acoso y derribo contra alguien que ha probado con creces su compromiso en la lucha por la libertad en el País Vasco.

Difícil papeleta se le presenta a la actual ejecutiva socialista, que se había comprometido con sus “mentores” a liquidar por la vía rápida la crisis vasca, la misma que lleva camino de estancarse y dividir a los socialistas de toda España. Aunque Totorika no venza, es indudable que su candidatura ha hecho recuperar la esperanza a quienes habían caído en la depresión ante la visión de un Partido Socialista Obrero Español convertido en "kleenex" nacionalista. Una cosa es segura: el experimento de reconvertir el PSE en satélite del PNV está resultando mucho más laborioso de lo que se pensaba en Ferraz y, por el momento, está fracasando. Si Totorika llega a obtener la mayoría, cabe preguntarse por dónde saldrán los Jáuregui, Blanco y compañía que con tanto entusiasmo perpetraron el asesinato político de Redondo Terreros. Por no hablar de Zapatero, atrapado ante la opinión pública en un nuevo y gravísimo renuncio, al tiempo que, a los ojos de PRISA, se convierte en un político completamente amortizado, listo para acabar en los cubos de basura de la historia.

Artur Mas topa con el Estado francés
Impresiones El Mundo 20 Marzo 2002

Los dirigentes de CiU tendrán que pensárselo dos veces antes de hacer propaganda en Francia del nacionalismo catalán. Según informa hoy EL MUNDO, el Consulado francés en Barcelona presentó el pasado lunes una protesta formal ante el Gobierno de la Generalitat por la presencia de Artur Mas, conseller en cap, en un mitin en Perpiñán el pasado domingo. Mas se había pronunciado a favor del reconocimiento de la personalidad histórica de las tierras del Rosellón en un acto organizado por el Bloc Catalá francés.El Consulado calificaba de intromisión en un asunto interno la intervención de Mas, que es el número dos de la Generalitat.Mas aclaró rápidamente al Consulado que había acudido como secretario general de CDC y que había hablado en nombre de su partido y no en el de la Generalitat. El Consulado aceptó ayer la explicación y dio por zanjado el incidente. Pero la reacción diplomática del Ministerio de Asuntos Exteriores, del cual depende el cónsul de Barcelona, pone de relieve que el Gobierno francés no está dispuesto a ser demasiado tolerante con el nacionalismo catalán, en el que percibe una posible amenaza que puede desestabilizar el Rosellón. La protesta es un toque de atención a Pujol. Pero el incidente ofrece además otra reflexión. Si el Gobierno español hubiera actuado de forma similar a como lo ha hecho el francés, los nacionalistas catalanes y vascos habrían puesto el grito en el cielo y habrían acusado a Aznar de vulnerar la libertad de expresión y reunión. En este caso, Pujol y Mas han eludido el enfrentamiento con el Gobierno de París, que no admite ningún tipo de bromas sobre su integridad territorial.

Escándalo nacionalista en Italia
Editorial La Razón 20 Marzo 2002

La tragedia de los inmigrantes que se juegan literalmente la vida a una carta para cruzar el mar y buscar una vida digna entre nosotros, tiene estos días en Italia, con el naufragio de un barco que se fue a pique con sesenta inmigrantes y el apresamiento de otro con más de un millar de kurdos a bordo, una triste imagen que recuerda a las avalanchas de «pateras» y la realidad de la muerte en el Estrecho o en la costa canaria.

La diferencia es que en Italia, mientras la Cruz Roja y las autoridades se esfuerzan por hacer frente a una situación de emergencia humanitaria, y los italianos (aunque preocupados por la oleada creciente de la inmigración) se compadecen de quienes sufren, el líder nacionalista de la «Liga Norte», Umberto Bossi, cree que lo mejor es hundir los buques en el mar: muerto el perro, es decir, ahogados los «molestos» emigrantes, se acaba de un plumazo con la enfermedad, con la «rabia» de la inmigración. El insolidario separatismo padanio, socio interesado de un Berlusconi que le debe demasiado, muestra en su falta de humanidad su verdadero rostro, aquel que muestra la intolerancia, el racismo y la exclusión de todos los que no piensan como Bossi. En España conocemos bien a este tipo de personajes y sabemos por desgracia que empiezan con mano dura con «los de fuera», y acaban impulsando la limpieza étnica de quienes no piensan como ellos, y llamando al «diálogo» como forma de resolver el «conflicto» que ellos mismos han creado.

La democratización del nacionalismo
KEPA AULESTIA/ El Correo 20 Marzo 2002

Los diversos nacionalismos que se dan en el mundo -al igual que los demás ismos- presentan déficits respecto al ideal democrático: la asunción de la pluralidad como condición constitutiva de las sociedades abiertas. El nacionalismo vasco no es una excepción. No lo ha sido a lo largo de su historia, ni lo es en sus distintas variantes.

Su déficit fundamental tiene que ver con la persistencia de una visión unívoca de la sociedad vasca que implica, en todo caso, el reconocimiento de su pluralidad no como un valor esencial de la misma sino como un estadio a superar para alcanzar una nación homogénea en la que la parte asimile al todo. En medio de la contienda política, el nacionalismo rehúsa admitir su déficit democrático consciente de que ello le dejaría en inferioridad de condiciones ante sus adversarios. La excusa resulta muy efectiva. Pero en realidad forma parte de una cultura política cuya trayectoria es siempre descrita por sus actores como una linealidad sin contradicciones ni rectificaciones. Como ocurre con todos los ismos, también el nacionalismo vasco ha protagonizado momentos de acercamiento o distanciamiento respecto al ideal democrático. Sin remontarnos a las etapas truncadas por la dictadura de Primo de Rivera y por el alzamiento franquista, tras el restablecimiento de las libertades a partir de 1977 el nacionalismo vasco ofreció, con el espíritu del Arriaga , los primeros gobiernos de coalición y el Pacto de Ajuria Enea, muestras de reconocimiento expreso de la pluralidad que contrastan con otros momentos en los que su política ha presentado déficits democráticos que adoptaban la forma de un ejercicio hegemónico del poder, una inexplicable renuencia a la unidad frente al terrorismo o una abierta complicidad con la vertiente más fundamentalista del mundo abertzale.

Los últimos avatares del socialismo en Euskadi han realzado una pregunta a la que mucha gente desearía responder afirmativamente: desde el fracaso de Lizarra y la ruptura de su alto el fuego por parte de ETA ¿ha cambiado el nacionalismo gobernante? Si se les pregunta formalmente a sus dirigentes dirán que no; que son las circunstancias las que han variado, pero que sus planteamientos siguen siendo sustancialmente los mismos antes y ahora. No es posible encontrar en la hemeroteca de los últimos dos años una declaración autorizada en otro sentido. Sin embargo, parece evidente que la inapelable circunstancia del terror persistente ha hecho reaccionar al nacionalismo gobernante hacia posturas que en ningún caso podrían confundirse con la efervescencia soberanista de los tiempos de la tregua; ni siquiera con la terca autosuficiencia del final de la pasada legislatura o de los primeros meses de ésta. De igual forma que no todos los momentos de la historia del PNV presentan una misma impronta democrática, tampoco todos sus actos, decisiones, declaraciones y gestos han sido o son igual de democráticos. Los recelos que suscita la convivencia de tan dispares instintos en un mismo partido, la razonable convicción de que sus decisiones últimas están siempre inspiradas por el interés propio, la sensación de que sus compromisos con los demás se vuelven siempre transitorios y provisionales, la sospecha de que su objetivo último no es otro que el regreso a la posición hegemónica que ejercía a comienzos de la autonomía, componen la vidriera tras la que los demás contemplan la posibilidad del entendimiento con el PNV o razonan los motivos para evitar cualquier encuentro.

La transición política en Euskadi ha sido, en buena medida, el resultado combinado de dos movimientos: la democratización del nacionalismo y la aproximación de las corrientes no nacionalistas al hecho autonómico. La vivencia ciudadana de las libertades y del autogobierno son, a la vez, causa y efecto de dicha confluencia. Al tiempo que los vascos hemos terminado disfrutando de un grado de unidad y autonomía sin precedentes en nuestra historia, el nacionalismo no se ha apeado del gobierno de las instituciones en un período de estabilidad democrática que tampoco había conocido desde su nacimiento.

Esta doble excepción histórica debía haber sido suficiente para que la relación entre el nacionalismo y la democracia -en suma, entre el nacionalismo y la parte no nacionalista del país- se hubiese normalizado. Pero hace tiempo que la confluencia dio todo de sí y comenzó a tornarse divergencia. Fundamentalmente porque el terrorismo -en especial la violencia de persecución- ha recreado el conflicto político hasta cercenar las libertades y los derechos fundamentales tras embaucar al nacionalismo en su conjunto en una ignominiosa batalla. La violencia, convertida en estigma pero cuya existencia ha servido demasiado a menudo para que el nacionalismo proyectara sus quimeras, ha terminado por lastrar su democratización. Paradójicamente, es la violencia la que provoca episodios de real o aparente unidad del nacionalismo con las demás fuerzas; pero es en el fondo la violencia, su capacidad para mantener cautivas voluntades abertzales, la que impide también la asunción de esa unidad como una necesidad propia del nacionalismo.

La renuencia del nacionalismo a plantearse la derrota política de ETA como un objetivo compartido con el resto de las fuerzas democráticas obedece a su temor de que por ese camino el final inexorable de la violencia nunca beneficiaría a las tesis abertzales. Por el contrario, en ausencia del consenso democrático, la derrota política de ETA y la inanición de la izquierda abertzale están abocadas a una de estas dos posibles salidas: la tregua y el reencuentro con el nacionalismo gobernante -la reedición corregida de Lizarra- o su debacle electoral en beneficio del nacionalismo democrático. Cualquiera de esas dos eventualidades supondría un avance respecto a los aspectos más dramáticos de la situación presente. Aunque ambas suscitarían una mayor radicalización del nacionalismo gobernante, y su distanciamiento respecto al ideal democrático de asumir la pluralidad como una riqueza de valor superior a cualquier aspiración que el propio nacionalismo esté en condiciones de alcanzar mediante procedimientos legítimos.

Ahora bien, la situación invita a formular dos consideraciones de orden político y democrático. Por una parte, probablemente los socialistas no podrán encontrar ante sí otro PNV que ese que les provoca tantos recelos. Ninguna de las decisiones que puedan adoptar en su congreso extraordinario hallará en el nacionalismo un gesto de favor propicio si es a costa de los intereses de éste. Es algo que los socialistas no ignoran, y sólo teniéndolo en cuenta podrán sentirse dueños de sus propias decisiones. Por otra parte, y adentrándonos en un año electoral, ningún demócrata podría rechazar lo bueno de una crisis en la izquierda abertzale que redunde en beneficio del nacionalismo gobernante, aunque fuese mejor que esa eventual crisis surgiera como consecuencia de una estrategia común de todos los demócratas.

El libro gordo de Pete T. y la patata
SANTIAGO GONZÁLEZ/ El Correo 20 Marzo 2002

Es una gran idea, lehendakari, la que tuvo usted al escribir una carta al presidente del Senado de Idaho, Robert Geddes, y al secretario de Estado, Pete T. Cenarrusa, para agradecerles la declaración en contra de la violencia de ETA y a favor del derecho de autodeterminación del País Vasco. De bien nacidos es ser agradecidos, como habrían dicho su aitite y el mío en una tesitura como la presente. Por eso, tal vez fuera pertinente, lehendakari, que escribiera una nueva carta de agradecimiento al embajador español, Javier Rupérez, por su aportación sustancial a la mejora del texto aprobado por el Senado de Idaho.

En efecto, la primera redacción del documento no mencionaba a ETA. Rupérez argumentó que hablar de violencia en el País Vasco sin citar a ETA era como hablar del 11-S sin mencionar a Al-Qaida. La prensa y la televisión amiga, sus socios del Gobierno vasco, Pete T. Cenarrusa e Iñaki Anasagasti han acusado a Rupérez de paralizar y aguar la iniciativa vasca. Sin embargo, de la declaración de Idaho usted cita en primer término su carácter contrario a la violencia de ETA y esta expresión, para bien y para mal, se la debemos a Rupérez. Si le repele su doble condición de militante popular y embajador español, también puede pensar en él como en una víctima del terrorismo y encargarle la redacción de la carta a Maixabel Lasa.

Del enemigo, el consejo, lehendakari. De ahí que también deba felicitarse por la iniciativa parlamentaria de los populares vascos para que reclame la abolición de la pena de muerte en Idaho, que en autodeterminaciones ajenas lo que pidas, pero donde se puede fusilar a la gente a partir de los 16 años, según la iniciativa del PP; a partir de los 14, según le tengo leído al juez Navarro Estevan.

Víctima de mis prejuicios y de algunas informaciones, consideraba que nuestro secretario de Estado, Pete T. era un ultraderechista, por más que Pello Salaburu no conciba esa razón. Aclaremos que un señor que alentaba a sus conciudadanos a entrar en la USMA (Asociación de la Milicia Americana), y prometía a estos paramilitares que el Gobierno podría legalizarles cuando llegasen a los 10.000 miembros, es muy probable que tenga el carné de la Asociación Nacional del Rifle, de la John Birch Society y del Club de Amigos del Pelotón de Fusilamiento. Quiero decir que estará más bien a favor que en contra de la pena de muerte. Pero según explicaba Anasagasti en su último artículo dominical, hace 32 años, durante el proceso de Burgos, Cenarrusa fue la levadura de la protesta que en Idaho ayudó a salvar las vidas de Mario Onaindía y Teo Uriarte. ¿A pesar de que no se lo merecían? Es probable que una carta suya, lehendakari, proporcione a Pete T. Cenarrusa una inmejorable oportunidad para acabar con un castigo tan bárbaro e injusto en el Estado hermano de Idaho.

Quiero advertirle, sin embargo, que por mucho que nos ilusione la declaración autodeterminista del Senado de Idaho, los norteamericanos, en general, y los de Idaho, en particular, no han sido históricamente muy partidarios de estas fantasías. Conviene recordar que varios Estados del Sur de Estados Unidos se autodeterminaron en 1860 y que el resultado fue la Guerra de Secesión. Idaho estuvo con el Norte, que una cosa es predicar y otra dar trigo. No sé si me explico.

No parece, por otra parte, que nuestros amables vernisages soberanistas estén en el centro de las preocupaciones de aquellas buenas y sencillas gentes. Un suponer, el 11 de marzo de 2002, fecha en la que el Senado de Idaho aprobó la declaración de Pete T. y de David Bieter, la autodeterminación de los vascos no era la noticia del día en el 43º Estado de la Unión. Si se toman la molestia de consultar la web oficial del Estado (www.state.id.us) y el resumen de prensa de la oficina del gobernador descubrirán que el asunto del día 11 era el nombramiento de la patata como «hortaliza oficial del Estado de Idaho», (www.idahopotato.com).

La patata es el sueldo de Idaho, como el cobre era el sueldo de Chile, en expresión de Salvador Allende. La patata es a Idaho como el fresón a Lepe, por poner un ejemplo más cercano. «La patata de Idaho es mundialmente famosa», dijo el gobernador, Dirk Kempthorne, en el momento de firmar el decreto. «En cualquier parte del mundo a la que vayan, si ustedes dicen Idaho , la gente piensa patatas ». El acto terminó con el cántico de varias canciones inspiradas en la patata y el himno del Estado Here We Have Idaho , según explica la noticia.

Cabe preguntarse si, al igual que la simiente de este pueblo ha llegado a crear una colonia de 20.000 vascos en el Estado de Idaho, sus famosas patatas no tienen una herencia genética alavesa. ¿Quién puede asegurar que el padre de nuestro Pete T. o cualquiera de aquellos pastores de antaño no se llevó unas patatas alavesas para emplear como simiente en aquel feraz suelo volcánico? Es, en todo caso, una venturosa coincidencia. A partir de ahora, cuando el Gobierno vasco se haga la foto de familia en la escalinata de Ajuria Enea, el fotógrafo dirá: «digan ustedes patata ». Y este sencillo hecho cobrará un sentido político que habíamos sido incapaces de percibir hasta ahora mismo.

Juegos de poder
JAVIER PRADERA El País 20 Marzo 2002

El Congreso Extraordinario del PSE-EE elegirá este fin de semana en San Sebastián a su nuevo secretario general, cargo vacante tras la renuncia el pasado diciembre de Redondo, víctima propiciatoria de la ajustada derrota (las candidaturas agregadas de socialistas y populares quedaron sólo a 25.000 votos de la coalición nacionalista) en las elecciones autonómicas del 13-M. Los oscuros juegos de poder dentro de la nueva Ejecutiva Federal del PSOE y las interferencias de algunos dirigentes de la vieja guardia provocaron en buena medida la crisis interna del socialismo vasco. Equiparando el frentismo nacionalista agresivamente orientado hacia la independencia -suscrito en 1998 por PNV, EA, HB y ETA- con la obligada defensa por el PP y el PSOE de la Constitución, el Estatuto y los derechos humanos, dirigentes jubilados como Corcuera propugnan la vuelta a los días de vino y rosas de la coalición entre socialistas y nacionalistas en nombre del empleo público.

El Gobierno de Aznar, lejos de velar por los intereses generales del sistema democrático, está avivando la hoguera vasca en provecho exclusivo de sus intereses electoralistas en el resto de España. La tesis según la cual el PSOE debería limitarse a escribir con buena letra las instrucciones dictadas por Aznar sobre el cumplimiento del Pacto Antiterrorista trata de empujar a Zapatero hacia un humillante dilema: o es un calzonazos, si acepta esa pretensión, o es reo de deslealtad, si la rechaza. Las venenosas intervenciones televisivas del jacarandoso Arenas sobre los conflictos de los socialistas vascos y la negativa del presidente del Gobierno a recibir al secretario general del PSOE para discutir las medidas de protección a los concejales socialistas y populares están llevando la degradación del sectarismo partidista hasta límites obscenos.

Fracasada la tentativa de Zapatero de articular en torno al diputado alavés Javier Rojo la fórmula conciliadora del redondismo sin Redondo, el Congreso de San Sebastián arranca en medio de la incertidumbre. Si los secretarios generales fuesen elegidos por los votantes de los partidos, las posibilidades de Carlos Totorika -alcalde euskaldún de Ermua desde 1991 y símbolo de la resistencia de todo un pueblo a la barbarie terrorista- serían elevadísimas: la admirable combinación de serenidad y de coraje mostrada con ocasión del asesinato del concejal Miguel Ángel Blanco acreditan su estatura política. De añadidura, la presencia de Totorika al frente de la secretaría general del PSE-EE constituiría la mejor -o la única- garantía de que los eventuales acercamientos de los socialistas al nacionalismo moderado serían llevados a cabo de manera prudente, en el marco del Pacto Antiterrorista y sin posibilidad de que el PP hiciese campaña contra el PSOE en el resto de España.

Pero el secretario general del PSE-EE no será designado por los 250.000 votantes del 13-M sino por los 547 delegados del inflado censo de la organización (8.700 militantes). En ese campo de maniobras, las ventajas comparativas de los dirigentes educados según los códigos de la burocracia partidista son abrumadoras. Patxi López, hijo de un veterano dirigente de la margen izquierda de la ría, ha pasado por los ritos iniciáticos propios del aparato; pata negra del socialismo vizcaíno, su candidatura a la secretaría general repite incluso la alianza forjada en 1997 por Redondo con el sector mayoritario del socialismo guipuzcoano. La neblinosa confusión (probablemente intencionada) del programa de López impide saber a ciencia cierta si su estrategia es abandonar a corto o medio plazo el entendimiento con los populares en el País Vasco y restablecer la coalición con los nacionalistas en los ayuntamientos, las diputaciones y el Gobierno de Vitoria; parece seguro, en cambio, que la victoria de López en el Congreso Extraordinario sería presentada por el PP como un paso ineluctable de la deriva del PSOE hacia la ruptura del Pacto Antiterrorista. Finalmente, la candidatura de Gemma Zabaleta sólo se propone negociar las condiciones de su apoyo a los otros dos aspirantes; la invocación del Nuevo Socialismo Vasco a la renovación generacional del 35º Congreso y a las enseñanzas del socialismo catalán según el evangelio de Pasqual Maragall parece una inconvincente cláusula de estilo destinada a rellenar el casillero de diferenciación ideólogica de algún formulario.

La asociación mayoritaria de jueces dice que las nuevas promociones están «aterradas»
La APM subraya que la amenaza de ETA aleja de Euskadi a los profesionales Jueces para la Democracia pide que se intensifiquen y agilicen los incentivos
BILBAO  EL CORREO 20 Marzo 2002

El presidente en Euskadi de la mayoritaria Asociación Profesional de la Magistratura (APM), Antonio García, aseguró ayer que las nuevas promociones de jueces están «aterradas» ante la posibilidad de ejercer en Euskadi y exponerse así a la amenaza de ETA, y subrayó que la comunidad autónoma «sigue siendo, hoy por hoy, un contexto hostil» para estos profesionales, «incluso para los compañeros más jóvenes, con más ilusión y que, además, son vascos». El magistrado valoró así la noticia, adelantada por EL CORREO, de que los alumnos de la Escuela Judicial han relegado a los últimos lugares las diez plazas vacantes ofertadas en Euskadi. Nueve de los doce destinos menos solicitados están en la comunidad autónoma y, además, sólo dos de los nuevos jueces nacidos en el País Vasco ejercerán su profesión aquí.

Para García, estos datos demuestran que, en la actualidad, dictar sentencias en Euskadi «es un ejercicio complicado» y conlleva además «un riesgo» que las nuevas generaciones de jueces «no están dispuestas a asumir». El magistrado dibujó un futuro «poco esperanzador» para la carrera judicial en el País Vasco «a corto, medio y largo plazo», ya que, a su juicio, la situación no se corregirá mientras no cese la violencia terrorista, pese a la política de incentivos laborales y económicos que el CGPJ ha puesto en marcha para frenar la «desbandada».

Excesiva movilidad
En este sentido, García admitió que las plazas vascas continuarán «razonablemente» cubiertas «aunque sea por los últimos de la promoción», pero vaticinó que, cuando estos jueces agoten el tiempo de permanencia obligatoria en el primer destino, «se marcharán a otros lugares a la mínima oportunidad». Por esta razón, el presidente de la APM en Euskadi estimó que el acoso etarra perpetuará además la excesiva movilidad en los tribunales vascos, «un conflicto que se reproduce continuamente».

Aunque menos explícito, el portavoz de Jueces para la Democracia, Jaime Tapia, admitió también que el rechazo que genera Euskadi «se ha agudizado» tras el asesinato del juez Lidón y consideró «triste y preocupante» que los propios jueces vascos prefieran otros destinos. Para paliar en lo posible el problema, Tapia instó al CGPJ a intensificar y agilizar los incentivos que, según denunció, no se han desarrollado lo suficiente.

El presidente del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, Manuel María Zorrilla, señaló, en cambio, que se ha corregido «incluso» la tendencia «a un abandono gradual y discreto» de Euskadi porque los jueces consideran ahora que «su derecho a la vida y la integridad física está mejor protegido».

Mayor Oreja acusa a Elkarri de «estar al servicio del PNV»
AGENCIAS/MADRID El Correo 20 Marzo 2002

Jaime Mayor Oreja acusó ayer a Elkarri de estar al servicio de la estrategia que protagoniza el PNV para superar el marco político y precisó que ha organizado la Conferencia de Paz, en la que participan representantes de todos los partidos salvo el PP, con un único objetivo: la autodeterminación.

El líder popular recordó que antes de que Elkarri pusiera en marcha este proceso y de conocer el borrador del documento que ha elaborado, el PP ya dijo que «Elkarri es el Movimiento de Liberación Nacional Vasco del PNV».

A su juicio, esta plataforma trata de buscar «un punto de encuentro alrededor de la superación del marco político y jurídico español». «Elkarri -prosiguió Mayor Oreja- está al servicio, no tanto del PNV, como de la estrategia superadora del marco político que en estos momentos protagoniza el PNV».

Autodeterminación
En este sentido, explicó que el diálogo que ha organizado Elkarri «es para la autodeterminación, para la superación del marco político». «Ese nuevo diálogo que ellos plantean es para justificar esa nueva estrategia política del nacionalismo vasco», apostilló.

El dirigente popular explicó que el PP tiene otro planteamiento, que consiste en desarticular «a una organización terrorista y a la estructura que la rodea y, hasta que esa organización no sea desarticulada, no habrá diálogo».

Según Mayor Oreja, Elkarri busca incorporar al diálogo entre partidos a ETA, mientras que el planteamiento del PP es «radicalmente opuesto: los que estén con la violencia y el terrorismo deben ser aislados de la democracia en el País Vasco».

La Justicia embargará «herriko tabernas» y sedes de Batasuna por la «kale borroka»
Locales, bienes, créditos y cuentas estarán afectados si, como se prevé, se culpa a los proetarras de la violencia También perderían lo que se le debe por subvenciones
Locales, sedes, «herriko tabernas», sueldos, cuentas, créditos, objetos y otros bienes serán embargados a Batasuna cuando, como Garzón propone y el Gobierno estudia, se culpe a los proetarras de la violencia callejera, hasta cubrir los 18 millones de euros que han costado hasta ahora las prácticas de «guerrilla urbana». Además, cuando la medida sea efectiva, HB apenas podrá disfrutar de los 34 millones de pesetas que le debe el Estado en concepto de subvenciones en comparación con lo que tendrá que pagar por la «kale borroka».
J. P. - Madrid.- La Razón 20 Marzo 2002

Si Baltasar Garzón declara responsable civil a Batasuna por los daños de la «kale borroka» podría embargar, además del dinero de sus cuentas y sus locales, las subvenciones electorales hasta cubrir los 3.000 millones de pesetas en daños que el juez imputa a los dirigentes de Segi.

Lo que en ningún caso podría hacer el juez es embargar, por este motivo, a los responsables de la formación política, que no deberían responder con su patrimonio a la fianza que exija, en su caso, el instructor.

Según establece la ley, Garzón debería empezar a embargar a Batasuna «teniendo en cuenta la mayor facilidad de su enajenación y la menor onerosidad de ésta» para el embargado. Si no pudiese ser así, el orden por el que se embargarían los bienes de la formación abertzale sería: dinero o cuentas corrientes; créditos y derechos realizables en el acto o a corto plazo, y títulos, valores u otros instrumentos financieros admitidos a negociación en un mercado secundario oficial de valores; joyas y objetos de arte; rentas en dinero; intereses, rentas y frutos de toda especie; bienes muebles o semovientes y acciones; bienes inmuebles; sueldos, salarios y pensiones; y créditos, derechos y valores realizables a medio y largo plazo.

Así, Herri Batasuna se quedará sin cobrar las cantidades que le debe el Estado en concepto de subvenciones electorales si el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón decide finalmente declarar responsable civil a Batasuna de los actos de «kale borroka» supuestamente inducidos por los dirigentes de Segi, que provocaron daños en sólo unos meses de más de 3.000 millones de pesetas.

El Tribunal Supremo ha reconocido en cinco sentencias el derecho de Herri Batasuna a cobrar, en concepto de subvenciones electorales por los comicios de 1982 y 1986, un total de 204.344 euros (34 millones de pesetas). Sin embargo, el montante que reclama la coalición abertzale por este concepto es de casi 6 millones de euros (1.000 millones de pesetas).

El Parlamento aprobó el pasado mes de diciembre una reforma legal sobre las subvenciones a los partidos que ha sido utilizada por el Gobierno para negarse a pagar a Batasuna, pero ahora la decisión está en manos del Tribunal Constitucional, que determinará si dicha reforma contraviene o no a la Carta Magna.De todos modos, mientras el Alto Tribunal decide -que pueden ser varios meses-, el destino de las subvenciones de Batasuna podría aclararse desde la Audiencia Nacional.

HB-EH-Batasuna
Las fuentes jurídicas consultadas subrayaron que el cambio de siglas, de dirigentes y de organización de HB, EH y Batasuna no serviría de nada en el caso de que se decretase el embargo de los bienes de Batasuna. Según las mismas fuentes, ésta última ha heredado todos los derechos y obligaciones de sus predecesoras, sus deudas, créditos, etc. Además, las sedes y locales que utiliza la formación son en muchos casos exactamente los mismos. De hecho, en sus resoluciones, el magistrado ya ha establecido una relación de continuidad entre HB, EH y Batasuna, y ha llegado a incluir a EH en la estructura de Eta. La semana pasada, el titular del Juzgado Central de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional solicitó un informe a la Policía para que establezca si Batasuna dio cobertura y apoyo logístico a Segi, a quien vincula directamente con la violencia callejera.

Relación de EH con Jarrai
El juez Baltasar Garzón establece en varias de sus resoluciones la relación de continuidad que han protago- nizado HB, Euskal Herritarrok y Batasuna, e incluso la relación de algunos de sus dirigentes con Jarrai, organización juvenil que el magistrado vincula directamente a la violencia callejera diseñada por la banda terrorista.

En concreto, el magistrado asegura que hay datos que acreditan, presuntamente, que el parlamentario de la formación abertzale José Antonio Urruticoechea Bengoechea, «Josu Ternera», pordía ser «el interlocutor inmediato del aparato político de Eta». Así se desprende, según el juez, de su asistencia a las reuniones orgánicas, a partir de 1999 hasta la actualidad, de Ekin y Jarrai, «prevaliéndose de su condición de aforado». Fue a partir de su puesta en libertad, el 14 de enero de 2000 cuando comenzó su vinculación con Ekin, «hasta el punto de dirigir esta organización». También participó en el proceso de fusión entre Jarrai y Gazteriak. La entonces responsable de Jarrai, Olatz Dañobeitia, mantuvo una comunicación con él para conocer su criterio respecto a ese proceso de fusión.

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