AGLI

Recortes de Prensa    Martes 26  Marzo  2002
Menos ETA
Editorial ABC 26 Marzo 2002

Más detenciones
Miguel Ángel RODRÍGUEZ La Razón  26 Marzo 2002

El PSOE en el atascadero vasco
M. MARTÍN FERRAND ABC  26 Marzo 2002

El cirio del PSOE
C. ÁLVAREZ DE TOLEDO ABC  26 Marzo 2002

Elorza marca el cammino del PSE
Editorial La Razón 26 Marzo 2002

Grito desesperado
José María CARRASCAL La Razón  26 Marzo 2002

PSE-EE o ¿por fin solos!
Iñaki EZKERRA La Razón  26 Marzo 2002

La derrota de Ermua
Lorenzo CONTRERAS La Razón  26 Marzo 2002

Batasuna es Eta y viceversa
Enrique de Diego Libertad Digital  26 Marzo 2002

Hombre muerde perro
FRANCISCO UMBRAL El Mundo  26 Marzo 2002

Zapatero lanza un S.O.S. a Ibarreche
Lorenzo Contreras La Estrella 26 Marzo 2002

El “nuevo” PSE empieza a “soltar amarras”
EDITORIAL Libertad Digital 26 Marzo 2002

¿De qué se siente más tranquilo González
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 26 Marzo 2002

Los complejos socialistas
Ignacio Villa Libertad Digital 26 Marzo 2002

Crónica de una expulsión anunciada
María San Gil Libertad Digital 26 Marzo 2002

Despegue y ruptura del PSOE vasco
Pablo Sebastián La Estrella 26 Marzo 2002

La Guardia Civil detiene a los dos asesinos de Juan Priede cuatro días después de su muerte
J. M. Zuloaga / R. L. Vargas - Madrid.- La Razón 26 Marzo 2002

El acoso policial coloca a ETA contra las cuerdas
ABC 26 Marzo 2002


Menos ETA
Editorial ABC 26 Marzo 2002

Cada vez que las Fuerzas de Seguridad desarticulan «comandos» de ETA, el País Vasco gana un poco más de libertad y seguridad. Ayer lo hizo por partida doble, en sesión de mañana y tarde, gracias a una espléndida operación de la Guardia Civil desarrollada en San Sebastián bajo la dirección del juez de la Audiencia Nacional Guillermo Ruiz Polanco. La Guardia Civil detuvo a once presuntos terroristas, agrupados en dos «comandos» integrados en el «complejo Donosti», núcleo duro de la actividad criminal de ETA. Además, se incautó de una gran cantidad de explosivos y armas. La doble operación ha sido un éxito rotundo contra ETA, que podría alcanzar la perfección si se confirmara que entre los detenidos se encuentran los autores de los asesinatos de dos ertzainas en Beasain y del concejal socialista de Orio, Juan Priede. La detención de los asesinos de Priede sería, en estos momentos, un estímulo para todos los demócratas, pero especialmente para los socialistas vascos, quienes celebraron su Congreso extraordinario conmocionados por la brutal pérdida de su compañero. Pero también tiene su mensaje para la banda terrorista, porque demostraría a ETA que la eficacia policial está alcanzando unas cotas inéditas, tanto por la extensión de las operaciones como por la inmediatez de las mismas. Los autores de casi todos los atentados mortales cometidos desde la terminación de la tregua unilateral de ETA ya han sido detenidos. Algunos «comandos», como el «Nafarroa» o el «Barcelona», han sido desarticulados antes de que pudieran comenzar sus actos terroristas, impidiendo la regeneración de las infraestructuas desmanteladas en operaciones anteriores. Cada vez se acumulan más y mejores indicios de la sumisión funcional y orgánica de Batasuna -cuyo tesorero está detenido en Francia por introducir doscientos mil euros en efectivo-, Gestoras pro Amnistía (hoy llamadas Askatasuna), Ekin y Segi a las directrices de la cúpula de ETA. Las Fuerzas de Seguridad están manteniendo una presión cada vez mayor sobre la banda terrorista, y ésta acusa el golpe.

ETA está recibiendo lo que merecen sus actos criminales. El resultado es que hoy hay menos ETA, aunque a corto y medio plazo siga matando y amenazando, pero los golpes policiales son cada vez más fuertes y seguidos. Este es el camino para erradicar el terrorismo y también para devolver la normalidad democrática al País Vasco, en todos los órdenes, tanto en el del ejercicio de las libertades individuales como en el de la plena igualdad entre las opciones políticas, algunas de las cuales se reducirían a dimensiones democráticamente normales con el fin de la violencia. La autodeterminación dejaría de ser el precio angustioso que habría que pagar por la paz.

Las especulaciones en torno al conflicto político y al diálogo sin exclusiones quedan reducidas a mera retórica cuando se constata que las detenciones de terroristas es lo único que realmente puede acercar la paz a los vascos. Se podría recorrer en menos tiempo si el nacionalismo gobernante quisiera no poner condiciones a la derrota de ETA ni mezclar la unidad democrática con sus aspiraciones soberanistas. La derrota de una organización terrorista tendría que ser, por sí sola, razón suficiente para que el PNV se sumara incondicionalmente a la unidad que ya han forjado PP y PSOE. Sin embargo, la paz de los vascos, entendida no como la abdicación ante ETA, sino como la situación en la que se respeta la ley y se disfrutan libremente los derechos individuales, no puede seguir esperando por más tiempo al nacionalismo. Nunca como ahora se ha hecho más visible la posibilidad de derrotar a ETA, policial y políticamente, y es gracias exclusivamente a la eficacia de las Fuerzas de Seguridad, a la acción de los Tribunales y al acuerdo político del PP y PSOE contra el terrorismo.

Más detenciones
Miguel Ángel RODRÍGUEZ La Razón  26 Marzo 2002

Más detenciones En los últimos meses, son tantas las buenas noticias que está protagonizando la Guardia Civil y la Policía Nacional en la lucha contra el terrorismo, que parece que todos nos hemos convertido en portavoces del gobierno ultraderechista vasco, que nunca felicita a las Fuerzas de Seguridad cuando detienen a los etarras (por cierto, ¿por qué será que nunca hay una mínima palabra de elogio desde el Gobierno vasco a las dos instituciones que les están resolviendo el problema de su convivencia?).

Lo cierto es que los tiempos en los que se creyó que el mejor modo de atemorizar a los terroristas era el "ojo por ojo" han pasado a la historia, porque se está demostrando que el único método para terminar con ellos es la eficacia jurídico-policial. Y en este punto, además del elogio a las fuerzas de seguridad es conveniente felicitarnos porque existe un juez llamado Baltasar Garzón empeñado en hacerle la vida imposible a los terroristas y a sus amigos, a pesar de tanta incomprensión entre algunos de sus compañeros jueces.

Dice el ministro del Interior que así es como terminarán todos los terroristas: en la cárcel. Le falta subrayar que terminarán encerrados porque la Guardia Civil y la Policía Nacional trabajan eficazmente mientras que la Ertxaintxa, que cobra más, que tiene más medios y mejores condiciones de vida se dedica a regular el tráfico con la capucha negra puesta porque sus superiores no les dejan hacer otra cosa. Ayer se ha vuelto a detener a gente que estaba preparada para matar. La noticia parece tan normal que ha dejado de ocupar a los editorialistas, pero el esfuerzo de los agentes no debe arrinconarse. Ya que les pagamos poco, al menos felicitémoslos. Que lo merecen.

El PSOE en el atascadero vasco
Por M. MARTÍN FERRAND ABC  26 Marzo 2002

Dice José Blanco, el Metternich de guardia en el socialismo español, que lo importante es tener «una línea estratégica y una apuesta decidida para trabajar por la libertad». No sé muy bien lo que quiere decir eso, y menos aún aplicado a Patxi López y al problema del PSOE en el País Vasco; pero, a juzgar por los resultados, debe ser un buen bálsamo para aliviar las escoceduras de un congreso extraordinario que, con la pretensión integradora de las distintas tendencias del PSE, ha terminado en el mismo punto que determinó su convocatoria. López, más pragmático por más escarmentado, ha sido mucho más diáfano en sus conclusiones: «No ha sido posible toda la integración que deseaba».

Blanco, como su maestro austriaco, tiene vocación casamentera. Eso le vino mejor a Napoleón que a María Luisa y le resultará de más utilidad al lehendakari Juan José Ibarretxe que a José Luis Rodríguez Zapatero; pero la realidad no es como se diseña, sino como resulta. En el ambiente de las tres provincias -tan excitado, tan corto en libertades- la propuesta del leonés, la rebelión de los vascos contra ETA, es buena; pero, ¿es viable? Ayer decía en esta columna Ignacio Sánchez Cámara que «mientras exista ETA, la única opción decente para el PNV es renunciar a la autodeterminación y a la soberanía». Es una gran verdad si, desde la prioridad ética, prescindimos del tiempo; pero el tiempo está ahí y su paso, inexorable, nos afecta a todos. El drama biográfico de Xabier Arzalluz radica en saber que, aún en la longevidad -que le deseo-, su vida será más corta que la de ETA. Eso atenta contra la generosidad y la grandeza.

Posiblemente el periodismo no sea otra cosa que el arte de relativizar la actualidad. Ella, por sí sola, es demasiado grande para que nos quepa en la cabeza sin abrumarnos en demasía y nosotros, los obreros de la actualidad -sus zánganos en ocasiones-, estamos para introducirle matices y aspectos que la atenúen. ¿Que la humanicen? Patxi López, el nuevo secretario general de los socialistas vascos, es, más que un líder de futuro, la relativización de un problema viejo que ha cambiado de nombre. Por algo se empieza. El fracaso, desde el optimismo que exigen los problemas insolubles para no llegar a la desesperación, no es otra cosa que un éxito en estado embrionario. Un éxito con vencimiento aplazado y condicionado a una serie difícil de variables. Ahora el PSOE, el gran náufrago de nuestra vida política, tiene «línea estratégica». Eso quiere decir que Zapatero debe entenderse en Madrid con el PP y en Vitoria con el PNV. Es más fácil bordar una rosa con la pala de una máquina excavadora. Esas cosas sólo pasan en el Guinness.

El cirio del PSOE
Por C. ÁLVAREZ DE TOLEDO ABC  26 Marzo 2002

Para más «inri», sucedía ayer todo al mismo tiempo: en Madrid se reúne el Pacto Antiterrorista. En San Sebastián, el alcalde reúne al Pacto Municipal. En Madrid, PSOE y PP llegan a un acuerdo. En San Sebastián, los socialistas rompen el acuerdo. En Madrid, González Pons y Álvaro Cuesta pactan que PP y PSOE presentarán mociones para «que no se le dé ningún tipo de responsabilidad municipal a Batasuna». En Donostia, Odón Elorza echa al PP del gobierno municipal y pretende dar entrada a Batasuna en un organismo sobre vivienda.

No es que pongan una vela a Dios y otra al diablo, no; lo del PSOE es que es ya un auténtico cirio. La situación se hace cada vez más imposible. Ni Zapatero ni Patxi López ni Pepe Blanco ni Eguiguren ni Elorza necesitan que nadie les agudice las contradicciones. Porque una cosa son los matices y otra las contradicciones. Porque no es cuestión de matiz, por ejemplo, mandar a María San Gil y demás compañeros mártires del PP de San Sebastián al ostracismo mientras se abre la puerta a Batasuna.

Porque no es de matiz pactar con una mano en Madrid reformas legales que eviten a HB cobrar subvenciones y firmar en Vitoria con la otra el apoyo a los presupuestos que permiten lo contrario. No es de matiz mantener «aquí» el Pacto Antiterrorista mientras «allí» se acuerda con el PNV el aislamiento del PP. Y eso es lo que desde ayer está haciendo el PSOE aferrado a la idea de no caer en el frentismo. Pero a la muerte injusta, ¿acaso no habrá que hacerle frente? ¿Por qué no a los «frentes» frente a ETA y quienes no la condenan? Porque no es de matiz que mientras Gobierno y PSOE acuerdan promover la ilegalización de Batasuna, González se duela tanto de ello en coincidencia plena con Arzalluz. Y así todo...

El doble lenguaje, la esquizofrenia, el chaqueterismo, la confusión, el miedo del PSOE quedan en evidencia aunque algunos pretendan disfrazarlo de matizaciones. Como no es de matiz asegurar, como hizo Zapatero, que el objetivo es acorralar a ETA y Batasuna, al mismo tiempo que se traga la ignominia de relegar al PP a la cola de una manifestación. Porque tampoco la muerte tiene matices y porque el miedo es tan libre y porque les están matando tanto... nadie se atreverá a romper desde las direcciones nacionales el Pacto Antiterrorista que lleva en su lomo marcado el hierro de la dejación. En el Gobierno y en el PP están dispuestos a aguantar por mucho que desde la nueva dirección del PSE se diga una cosa y se haga otra.

Elorza marca el cammino del PSE
Editorial La Razón 26 Marzo 2002

El alcalde socialista de San Sebastián, Odón Elorza, escenificó ayer tarde la anunciada ruptura del pacto municipal con el PP que supondrá la expulsión de los ediles populares de los cargos de responsabilidad en el Ayuntamiento donostiarra. El anuncio de su decisión ha sido el último acto de un comedia cuidadosamente planificada y puesta en escena por Elorza, que aprovecha un expediente urbanístico como excusa para una ruptura que se temía ya desde las últimas elecciones autonómicas y la campaña que acabó con Redondo Terreros como secretario general del PSE.

El hecho de que los populares votasen en contra de un proyecto concreto, por la forma elegida por Elorza para el desarrollo urbanístico de Auditz Akular, no basta para explicar la ruptura del pacto. Primero, porque una coalición de gobierno municipal no es en modo alguno un trágala permanente para una de las partes. Además, ni Elorza, ni nadie en su situación, puede pretender que el PP acepte comulgar con ruedas de molino, o actuar como simples subordinados, obligados a aplaudir cualquier decisión por polémica que ésta pueda ser, a cambio de no romper el acuerdo. Lo lógico, lo normal cuando se trata de socios en un mismo gobierno, es sentarse a negociar previamente los asuntos más complejos y consensuar soluciones. Y no parece que haya sido esta la actitud de Odón Elorza más proclive a la prepotencia y la alcaldada que al ejercicio de la conciliación y el consenso democrático. Por eso no es creíble que no tenga que ver lo ocurrido en San Sebastián con los resultados del Congreso extraordinario del PSE que dieron a Patxi López la secretaría general. Lo lógico es preguntarse si, en el caso de haberse mantenido las tesis de Redondo Terreros, de ruptura con quienes, como los nacionalistas, firmaron con los etarras los acuerdos de Lizarra, se hubiese atrevido Elorza a expulsar al PP del equipo de gobierno municipal.

La situación que se vive en el Ayuntamiento de San Sebastián es la de una imagen premonitoria de la ruptura de la unidad de los demócratas, de fruto de un esfuerzo dinamitado desde el interior del PSE. Se ha preferido sacrificar al partido con el que compartían la defensa de la libertad y de la Constitución como únicos objetivos, para levantar la bandera de un «vasquismo» que le lleva hacia el nacionalismo soberanista del PNV. Allí, en el bando de los «equidistantes», situándose en esa siniestra posición que iguala a los que matan con lo que mueren, se encontrará Elorza mucho más cómodo que compartiendo la defensa del Estado constitucional junto a María San Gil y su «tono provocador». Porque para la nueva corriente del PSE suena a «provocación» que alguien exija aislar a Batasuna en lugar de incluirla en organismos municipales de nueva creación.

Grito desesperado
José María CARRASCAL La Razón  26 Marzo 2002

Los socialistas vascos salen de su congreso extraordinario sin un liderato unificado, sin un programa concreto y sin un objetivo definido. Confirmándonos que en Euskadi las cosas seguirán poniéndose peor hasta que mejoren. Si mejoran. Lo único claro es que sólo los terroristas pueden alegrarse de lo ocurrido en el cine Kursaal de San Sebastián el fin de semana. Algunos puede incluso que se hayan dado una vuelta por allí en busca de objetivos, ya que no andaban lejos. ¿Qué habrán pensado del patético llamamiento de José Luis Rodríguez Zapatero al PNV para que se ponga el frente de la manifestación contra los asesinos? Pues se habrán sonreído. Era el grito angustioso del náufrago que pide desesperadamente un cable. Pero los terroristas no se sonreirían por eso. Se sonreirían por conocer la respuesta del PNV.

La conocían pese a la pancarta exhibida por los dirigentes del PNV y PSE en la manifestación de protesta por el atentado contra Juan Priede. La pancarta rezaba lacónica y tajantemente «¿Eta NO!» Era el mejor homenaje al concejal asesinado. Pero luego, esos mismos dirigentes del PNV mostraban su rechazo a la ilegalización de Batasuna que propugna el gobierno. Dado que Batasuna es el brazo político de Eta, a la que proporciona cobertura constitucional, apoyo mediático y colaboradores legales, condenar a Eta y abogar por Batasuna no es poner una vela a Dios y otra al diablo.

Es algo bastante peor, es un ejercicio de hipocresía, pues se está diciendo algo muy bonito, condenar los asesinatos, al tiempo que se hace algo muy feo: respaldar a los que apoyan a los asesinos. Que lo haga el PNV, que antepone la independencia a cualquier otra consideración, no debe extrañarnos. Que lo hagan dirigentes del PSE, que reciben zarpazo tras zarpazo del nacionalismo representado por Batasuna, advierte hasta qué punto la ofensiva terrorista ha desarbolado a los socialistas vascos y a parte del resto, pues el cambio de estrategia y liderato del PSE no se explica sin el apoyo de la cúpula del partido. Lo que completa la confusión que reina en las filas socialistas es que esa misma cúpula respaldaba en Madrid la ilegalización de Batasuna. ¿Ustedes lo entienden? Yo, no, y me temo que los propios socialistas, tampoco.

Todo lo que ha salido de su congreso en Euskadi son gestos, palabras, buenas intenciones y, sobre todo, lo que los anglosajones llaman «wishful thinking», que a falta de una traducción literal podría traducirse como «confundir los deseos con la realidad». Buena parte de los socialistas vascos quieren creer que ante la salvaje ofensiva terrorista, el PNV ha puesto la lucha contra Eta a la cabeza de sus prioridades, que los derechos humanos le interesan hoy más que sus objetivos políticos. Pero por si no le bastasen la veinte años que compartieron el poder con los nacionalistas, estos siguen diciendo hoy tan claro como el primer día que la autodeterminación es su principal objetivo. Y aunque condenan los atentados de Eta, su política continúa orientada inequívocamente en ese sentido. Así que nadie puede llamarse a engaño. El único que engaña, se engaña a sí mismo, viendo espejismos donde la realidad es tan nítida como dura. El PNV no está dispuesto a aislar a Batasuna, punto. Es más, ha lanzado una ofensiva mundial para separar el terrorismo de Eta de la oleada antiterrorista surgida de los atentados del 11 de septiembre. Lo que intenta proclamarse es que los atentados en Euskadi, aunque condenables, deben verse dentro de la «lucha vasca por la autodeterminación».

Hemos tenido ya una prueba de esa campaña publicitaria a nivel mundial con la resolución de las cámaras de Idaho y lo veremos redoblado el próximo fin de semana durante el Aberri Eguna, que este año tiene el atractivo adicional de la Udalbiltza, la Asamblea de Municipios Vasco, en la que el nacionalismo tanto radical como moderado tiene puestas las mayores esperanzas. Eso por no hablar de la apertura de Casas Vascas en el extranjero, que funcionarán como representaciones diplomáticas oficiosas, ya que las oficiales han sido cortadas en seco por el Gobierno Aznar, y del Congreso Mundial Vasco que se está cociendo, que pretende ser como la presentación en sociedad del pseudo Estado Vasco. En esta gran estrategia peneuvista entra el lamentar de tanto en tanto la muerte de un no nacionalista a cargo de los salvajes de Eta. Pero como un elemento más, no como su eje o factor condicionante.

Esto lo saben perfectamente los dirigentes socialistas tanto en Euskadi como en Madrid. Sin embargo, están dispuestos a hacer otra apuesta de aproximación al PNV, que es tanto como aislar al PP, ya solo ante el peligro. Es otra de las más sangrientas paradojas que ha traído el cambio en el PVE: que en vez de aislarse a los que matan, se aisla a quien hasta ahora ha enarbolado más alto la bandera de los que mueren. Patxi López, Jáuregui, Eguiguren, Elorza, con Rodríguez Zapatero al fondo y, más al fondo todavía, Felipe González, pueden alegar que la alianza «constitucionalista» con el PP no obtuvo los resultados apetecidos. Pero menos resultados todavía obtuvieron de su alianza con el PNV, ya que no sólo no se comieron una rosca, sino que fueron utilizado por éste para adelantar su proyecto soberanista. Si lo que van a alcanzar en esta nueva etapa de aproximación al PNV es algo parecido, Dios nos coja confesados, mejor dicho, les coja a ellos pues son los más expuestos. Aunque en el País Vasco, todo el que huela a español tiene que estar confesado siempre. En eso se nota que es un país profundamente católico.

PSE-EE o ¿por fin solos!
Iñaki EZKERRA La Razón  26 Marzo 2002

Al final lo han conseguido después de tanto tiempo que llevaban intentándolo. Los del giro vasquista del socialismo vasco y el salto en el vacío del socialismo español, los del pesebrismo vizcaíno y la metafísica guipuzcoana, los de la mafia municipalista del Nervión y la peña gastronomista de la Concha, los alumnos de Benegas y los compis de Eguiguren, en fin, querían declararse al PNV y no sabían cómo. Miraban a Nicolás Redondo, a Carlos Totorica y a Rosa Díez con la incomodidad y el resentimiento con los que mira el galán decimonónico de las postales naifs a la solterona que hace de carabina y fiscaliza los guiños de la amada. Querían estar solos y de la ansiedad estaban ya que perdían hasta las formas.

Su deseo se ha cumplido. ¿Por fin solos! Para intentar hacer del congreso del PSE-EE eso que llaman «una lectura positiva», uno se consuela pensando que esta inédita soledad de los filopeneuvistas ha servido para poner fin a una ceremonia de la confusión que ya ha durado demasiados años. Jáuregui actuó con impunidad porque había heredado un partido fuerte y su liderazgo no se discutía. A base de tragar con todas las humillaciones y malos tratos en los que se fue transformando su casorio con Ardanza durante su segunda legislatura, a fuerza de intentar salvar aquel matrimonio, dilapidó el patrimonio de unidad, autoridad, líderes y votos. Ahora ha venido a Euskadi para cumplir una misión: reeditar aquel giro vasquista que en realidad se ha revelado madrileño. Porque es hacia Madrid hacia donde Jáuregui se gira ahora después de dejarnos con el marrón, con ese Patxi López que es un Almunia 2 diseñado por Felipe para que se autodestruya en veinte segundos, mientras, paradójicamente, nunca como con Aznar hemos tenido más peso los vascos en la política de un partido gobernante pese a que se le tache a éste de centralista. Hablo de los vascos constitucionalistas por supuesto, no de los nacionalistas.

Por fin solos. Por fin se va a ver adónde nos querían llevar. Y no hay ya peligro de que sus errores queden disimulados o justificados con el aval de otros compañeros de viaje. Gracias a ellos también se ha quedado sola la opción de Rosa Díez. Carlos Totorica o Nicolás Redondo. Gracias a esta soledad es la primera vez que se dibuja una línea ideológica seria en ese partido. Porque el resto no es ideología sino «tacticismo» barato. La verdadera esperanza socialista acaba de nacer con la coherencia de estos grandes derrotados y con ese 36 por ciento de los delegados que les apoyan. El capital de imagen que han ganado con esta derrota no la huelen sus vencedores. Misterios de la política. Ya dijo Octavio Paz: «Las minorías de hoy son las mayorías de mañana».

La derrota de Ermua
Lorenzo CONTRERAS La Razón  26 Marzo 2002

Después de todo congreso de partido ¬ordinario o extraordinario¬ se tiende a buscar, a localizar, a identificar vencedores y vencidos. Con el celebrado por el PSE-EE ha ocurrido igual. El partido de la «E» de Euskadi, rama federal del partido de la «E» de España, ha puesto rumbo, táctico o estratégico, hacia el partido de la patria común, que para los nuevos ganadores es el de la primera «E» y no el de la segunda. Ha sido, en la persona de Carlos Totorica, alcalde de Ermua, la segunda derrota consecutiva de Nicolás Redondo Terreros. Así pues, pierden estos dos hombres y ganan Patxi López y Eguiguren. O mejor, Eguiguren y López, además de Odón Elorza, el alcalde filonacionalista de San Sebastián, situado a cómoda distancia física del cónclave. Estaba discretamente invisible, con esa taimada actitud de la zorra que acecha la caída del queso ambicionado. Ya lo tiene.

Lo normal en estas situaciones es personalizar los resultados. Pero las victorias y las derrotas están también representadas por las actitudes o, como suele decirse, por los «espíritus». Y en este sentido hay que registrar en el congreso de San Sebastián el serio descalabro de un espíritu: el de Ermua. Allí asesinaron a Miguel Ángel Blanco en ignominiosa operación etarra, interpretada entonces como un error productivo de la banda. Productivo para los demócratas constitucionalistas. Pudo ser, pero acabó no siendo. De ello se encargaron los de siempre, los que se fueron a Lizarra, sin armas pero con todo el bagaje. El definitivo cambio de escenario ha empezado a completarse ahora. El señor López acaba de imitar a los nacionalistas del PNV en la ambigüedad retórica, esa técnica que dice sin decir, pero que resulta fácil de entender.

Un psicodrama político, con terapia de grupo para quienes querían curarse de pasado a cambio de cargarse un determinado futuro. Conseguido. Sólo es cuestión de esperar un poco la terminación de la obra representada. Y en esto entra en la escena del Kursaal José Luis Rodríguez Zapatero con cara de amante engañado extraído de una película muda. E incorpora la banda sonora de sus gritos, un tono inusual en el que confundían las voces con los argumentos. ¿Sabía este hombre lo que decía al proponer que el «lehendakari» Ibarreche capitanee el levantamiento de los ciudadanos vascos contra Eta «desde mañana mismo»? Lo cual reclamado sobre las ruinas humeantes de la ciudadela moral de Ermua, convertía el drama en farsa. De mal gusto.

Sobre los hombros y la conciencia de Ibarreche cae, pues, gracias a Zapatero, la irresistible responsabilidad de constituirse en el gran líder de la causa democrática. El secretario general del PSOE lo pudo decir igual de mal, pero no tan alto. ¿Para qué tantos decibelios? ¿Le miró la cara a Eguiguren o a Jáuregui mientras hablaba?

Batasuna es Eta y viceversa
Enrique de Diego Libertad Digital  26 Marzo 2002

Cuando existen evidencias prácticas, los debates teóricos o están de más o, en cualquier caso, deben someterse al criterio de contrastación. La detención de cinco presuntos etarras vuelve a poner de manifiesto que Batasuna no es otra cosa que la academia de Eta y la Eta misma, por lo que su ilegalización es un imperativo categórico que hace tiempo debía haberse producido. No se ha llevado a efecto por la presión que, contra el Estado de Derecho, ejerce el nacionalismo, beneficiario último del terrorismo, al “eliminarle” competencia política.

En el momento actual, Eta vive en semiclasdentinidad, merced a Batasuna. Ya no construye zulos, sino que utiliza los garajes de las casas, y la diferencia entre liberados y legales se ha perdido por completo. Ya sólo estamos entre militantes de Batasuna con o sin antecedentes legales, dedicados a la kale borroka o a pegar tiros en la nuca como a Juan Priede. La detención de dos dirigentes de Batasuna intentando trasvasar dinero a Bélgica, no parece otra cosa que correos para montar infraestructura.

Ilegalizar a Batasuna es reconocer la realidad. Quedaría por analizar el criterio del gobierno vasco, y parte del PSE, de que la ilegalización llevará a un incremento del terrorismo: menos política y más terrorismo. Tal argumento no pasa de la insidia malintencionada o interesada. Batasuna no hace otra cosa que política terrorista: controla, informa, hace seguimientos y mata. Cerrar sus sedes es desactivar la infraestructura terrorista básica. Será una medida, en término policiales y de ahorro de vidas inocentes, muy eficaz y saludable.

Hombre muerde perro
FRANCISCO UMBRAL El Mundo  26 Marzo 2002

La tan esperada noticia periodística de los manuales por fin se ha hecho realidad: «Hombre muerde perro». Quizá desde los nazis o desde antes se vienen estableciendo cruces genéticos anormales para conseguir uno o varios modelos de perro que muerda y que mate con mucha menos conciencia que el bondadoso perro habitual. De lo que se trataba era de despojar al perro de su bondad y pureza, de su sentimentalidad, fidelidad y espíritu de sacrificio. Un espectáculo de santidad con rabo que resultaba escandaloso para el nazi interior que todos llevamos dentro. Pero ya ha nacido el perro sin otra misión que morder al hombre, incluso el hombre sin otra misión que morder al perro.

Los perros asesinos, sí, están de moda, porque en tiempos de paz el buen burgués echa de menos las emociones de la sangre y se aburre con su perro leal y pacifista, hasta acabar dejándole abandonado en una autopista cuando la familia se va de vacaciones. Y lo de la autopista no es casual, sino que está elegido como el lugar más favorable para que los automóviles exterminen al animal doméstico y solitario. Pero el encanallamiento progresivo de nuestra especie no se detiene ahí sino que, como insinúo más arriba, también hemos logrado el hombre que muerde al perro, cerrando así el círculo de la globalidad sangrienta adonde nos ha traído tanta liberalidad, tanto consumo y tanta ciencia.

El hombre que muerde perro se da en algunas regiones peninsulares y suele ser un cruce de ideología, religión, fanatismo, odio gratuito y hermoso altruismo que no sabemos adónde conduce. A este mordisco hombre/perro se le llama tiro en la nuca y se produce con satisfactoria frecuencia entre Congreso y Congreso, entre elecciones y elecciones. El proceso lo vemos así: A ese hombre se le somete a la mezcla psicológica e ideológica de todos los fanatismos y todos los extremismos, y luego no hay más que ponerle de ejemplo un perro de la última generación, de ésos que matan incluso a su dueño. Por extraños caminos y no se sabe para qué hemos conseguido el hombre que muerde perro en un bar, en un portal, a cara descubierta o a cara de perro. En cuanto a la víctima, vayamos a ello.

El ser humano, en sus mejores momentos, se enseña dócil, fiel, simpático, cumplidor, inteligente, amigo de los niños y de los ancianos. Pero esta pacífica especie milenaria perturba su alma cuando le hacen concejal. Algo tienen los concejales que hay que matarlos, porque son un híbrido de hombre oficial y hombre civil, de político y particular, de padre de familia y bizarro asambleísta. Donde se produce este fenómeno el hombre muerde perro. La cosa empezó por arriba, empezó por un almirante que era un estorbo histórico, pero luego ha ido descendiendo en la exigencia moral hasta llegar a los concejales, que son ya el plato favorito del hombre con vocación de morder, con hábito y oficio de mordedor. Se nota que no son perros en que no ladran, por mucho que cabalguemos, como dijo primero el árabe y luego Cervantes, pero se nota que son mordedores en que no fallan una. A este hombre nadie va a dejarle abandonado en la carretera, como a los perros. En todo caso, si así ocurriera, él sabe volver solo a la ciudad en busca de otro concejal.

Zapatero lanza un S.O.S. a Ibarreche
Lorenzo Contreras La Estrella 26 Marzo 2002

Casi todo lo que había que decir sobre el congreso extraordinario de los socialistas vascos está ya dicho. Por escrito y de viva voz. Sólo queda pendiente una penosa digestión de conceptos. Para unos, el nuevo PSOE surgido de la defenestración de Nicolás Redondo Terreros acude en socorro de su propia independencia ideólogica y programática frente al PP de Aznar, de Mayor Oreja y de Iturgaiz. Para otros, lo que en realidad hace es poner rumbo hacia las playas nacionalistas, para un difícil desembarco disfrazado de equidistancia entre dos fuerzas irreconciliables. Este es el debate que acaba de abrirse y que estaba ya dibujado con anterioridad.

La confirmación de que Jesús Eguiguren es el nuevo presidente del PSE-EE, y la ausencia de redondistas en la nueva Ejecutiva del partido socialista vasco, son factores de elocuencia máxima. Era casi inevitable que los enemigos o adversarios --más bien lo primero-- del anterior secretario general pusieran sobre el tapete dialéctico la sombra de una complicidad antivasca, más que antinacionalista, en la política que acaba de ser derrotada en el palacio Kursaal de San Sebastián. Eguiguren es el máximo abanderado de esa interpretación. Y cuando José Luis Rodríguez Zapatero, en un discurso de tonos patéticos, ha cerrado el congreso con una apelación a la jefatura política de Ibarreche para la tarea del "levantamiento" vasco contra ETA, parece desconocer lo que el propio Patxi López, vencedor del congreso, ha proclamado, es decir, su propósito de equidistancia política entre los nacionalistas y los populares.

No se puede, en efecto, pedir a una de las partes el liderazgo de una operación entera, porque es tanto como renunciar al papel que el propio partido, el socialista, que es el suyo, debe reservarse.

En palabras de Zapatero, los socialistas no exigen tanto como ruegan. No se consideran complementarios sino menesterosos para la empresa de solucionar el problema vasco. Es como declarar: "Ya que nosotros estamos en mitad de la batalla, que el general Ibarrreche dicte la estrategia". Es lo más parecido a un S.O.S.

En ningún momento Zapatero pidió o instó la cooperación del PP, compañero de bajas y de muertos. Mucho menos lo hizo Patxi López. Y menos todavía lo inspirará Jesús Eguiguren, tan cercano tácticamente, en la "operación derribo" de Nicolás Redondo, a Ramón Jáuregui, a su vez conectado con Felipe González, preventivamente ausente del congreso, aunque sólo pudiera ser en su calidad de líder socialista.

Los vascólogos ya han empezado a dar doctrina sobre lo ocurrido, pero mucho menos, casi nada, sobre lo que pueda suceder en adelante. Flota en el ambiente un talante de confianza en una supuesta y poco demostrad buena voluntad de los destinatarios del gran mensaje resultante, es decir, de los nacionalistas, cuyos intereses van por otros caminos.

Un personaje tan inequívoco como Mario Onaindia, procedente de la antigua ETA político-militar y luego reciclado en socialista a través de Euskadiko Ezquerra, ha escrito en estos días últimos: "El PNV no está pensando precisamente en sumarse a la defensa del sistema democrático, sino cómo lograr sumar o neutralizar al socialismo vasco en su estrategia soberanista. Tampoco Jesús Eguiguren es el único teórico del socialismo vasquista, sino el autor de los últimos desaguisados del partido que nos han conducido a esta crisis, primero asumiendo unos textos sobre Quebec y la autodeterminación ajenos totalmente a la tradición socialista".

Si esto fuese así, ¿qué cabrá esperar de la equidistancia que promete Patxi López? Siempre, de todos modos, subsiste la esperanza de que Onaindia no sepa lo que dice o escribe. O que López haga del presiente que ha aceptado para su partido una mera figura decorativa. O un florero que no contenga flores letales.

El “nuevo” PSE empieza a “soltar amarras”
EDITORIAL Libertad Digital 26 Marzo 2002

Era previsible que tras el Congreso del PSE, donde el “espíritu de Elkarri” se impuso al “espíritu de Ermua”, el Ayuntamiento de San Sebastián sería el primer escenario de la ruptura del frente constitucionalista que formaban el PP y el PSOE. Fueron precisamente Odón Elorza, el alcalde donostiarra, junto con Jesús Eguiguren, el nuevo presidente del PSE y anterior líder del PSE guipuzcoano, quienes iniciaron el proceso de liquidación política de Redondo, al que después José Blanco dotaría de “oficialidad”, a instancias de PRISA y de González.

Lo que pocos podían esperar era la rapidez, el descaro y la desenvoltura con que el llamado “Pacto de San Marcos” entre Patxi López y Elorza y Eguiguren (el “moderado” y los autodeterminantes) ha empezado a funcionar. Odón Elorza deseaba deshacerse de los populares como socios de gobierno en la alcaldía de San Sebastián desde hace ya casi seis meses. El casus belli ha sido la negativa de los populares donostiarras a aprobar un plan de construcción de viviendas de protección oficial presentado por Elorza en octubre del pasado año. Ya entonces, al no contar con la aprobación de los concejales del PP, Elorza amenazó con expulsar a los populares de la comisión de gobierno del Ayuntamiento.

Sin embargo, Elorza no disponía aún de la suficiente fuerza política dentro del PSE como para tomar esa decisión unilateralmente, por lo que ha tenido que esperar a que su compañero de veleidades nacionalistas, Jesús Eguiguren, fuera presidente del PSE para poder deshacerse del “ingrato” apoyo de los populares e iniciar el deseado acercamiento a los nacionalistas.

No hay que olvidar que el Pacto Antiterrorista que firmaron PSOE y PP nunca fue del agrado de Elorza, quien lo criticó desde el principio. Ya en diciembre de 2000 aseguraba que “nada peor para Euskadi que intentar dividir las fuerzas políticas de nuevo en dos sectores, los nacionalistas vascos y los constitucionalistas”; y coincidía plenamente con el PNV en la absurda tesis de que a quien más beneficiaba la unidad de los demócratas era a la ETA.

Las clamorosas y no convenientemente justificadas ausencias de Elorza en manifestaciones y actos contra el terrorismo y en memoria de las víctimas de la ETA —máxime cuando sus hagiógrafos han tejido en torno a él una inmerecida fama de defensor de la tolerancia y convivencia pacíficas—, a lo que hay que añadir su negativa a guardar un minuto de silencio en el Festival de Cine de San Sebastián del año 2000 por el último asesinato de la banda terrorista —para que no se “molestaran” los proetarras— y también su oposición a la ilegalización de Batasuna muestran con toda claridad que éste era uno de los jefes de la jauría que atacaba los tobillos de Nicolás Redondo.

El “nuevo” PSE —el de siempre en realidad— ha comenzado su andadura en San Sebastián dando fiel cumplimento a la primera parte de su programa: desmarcarse del PP. Pronto veremos cómo en los ayuntamientos vascos donde socialistas y populares gobiernan juntos empezarán a surgir controversias (reales o inventadas) que provoquen la ruptura de los pactos de gobierno. La segunda parte —el acercamiento al PNV— vendrá en la forma de “acuerdos puntuales” con los nacionalistas en los ayuntamientos. Y la tercera, el aislamiento político del PP vasco, no se hará esperar.

Ha de decirse con toda justicia que el PSE ha abandonado a un aliado leal en la lucha por la libertad para ser vasallo de señores mendaces que le desprecian, que no desean su vasallaje, que comparten fines y negocian con quienes les asesinan y que sólo anhelan su neutralización política. Felipe González puede sentirse “tranquilo” y satisfecho.

¿De qué se siente "más tranquilo" González?
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 26 Marzo 2002

Una de las pocas ventajas que tiene el ex presidente del Gobierno del PSOE es que ya no oculta su condición ni sus más indiscretas intenciones. Como se considera por encima del bien y del mal, dice lo que quiere y hace lo que le da la gana. Y en la operación quizás más sucia y siniestra desde que dejó el poder, que es la liquidación del socialismo vasco y su entrega a Arzallus para propiciar una quiebra institucional que debilite al Gobierno del PP, González no se ha ocultado lo más mínimo. Desde el “no te equivoques, Nicolás” y “mis amigos del PNV” hasta este “ya me siento más tranquilo” con que ha sancionado la entronización de dos mediocridades, Eguiguren y López, al frente del PSE-EE, el caudillo sociata se ha manifestado con meridiana claridad.

Pero ¿de qué puede sentirse tranquilo González? ¿De que esté más tranquilo Arzallus? Sin duda, pero eso no beneficia a su partido. ¿De que Polanco pueda hacer mejores negocios con la administración nacionalista? Sin duda, pero eso lo hubiera conseguido igual sin la fechoría contra Redondo Terreros, sólo con la “gabilondización” de PRISA. ¿De que esté más aislado el PP vasco? Sin duda, pero eso contribuye también al aislamiento del PSE y a su sustancial debilitación ideológica, política y social. ¿De que la política antiterrorista del Gobierno ya no tenga el respaldo inequívoco del PSOE, que debe demostrarse en primer lugar en la política vasca? Sin duda. Pero eso perjudica sobre todo a su partido, que pierde toda credibilidad como alternativa. ¿De que se haya hundido el prestigio de Zapatero como alternativa y no sólo sucesor suyo? Sin duda, pero...

...sin duda.

Los complejos socialistas
Ignacio Villa Libertad Digital 26 Marzo 2002

No es una casualidad. Es la más pura realidad. En los últimos días, el PSOE ha enseñado sin ningún pudor todos sus complejos, limitaciones y contradicciones internas. Ha vuelto a las andadas. El PSOE, esquizofrénico en el problema vasco, ha diseñado una doble estrategia: en Madrid, de la mano del PP en el Pacto Antiterrorista; en el País Vasco, con el PNV y atacando sin pausa a los populares. ¿Como se puede combinar esto? Sinceramente, no tiene una explicación sencilla.

Con el consentimiento directo de Rodríguez Zapatero y con la recuperación de un fracasado en la política vasca como es Ramón Jáuregui, los socialistas han vuelto a desempolvar una estrategia que les llevó en su momento a ser la tercera e incluso la cuarta fuerza política vasca. Como si el PSE estuviera sufriendo un ataque de amnesia, se ha olvidado intencionadamente de que una larga alianza con el PNV en el Gobierno vasco durante varias legislaturas provocó que pasaran de ser la fuerza política más votada en el País Vasco, por delante incluso del PNV, a colocarse en el vagón de cola. Esos son los datos que se pueden consultar en cualquier hemeroteca y, por lo visto estos últimos días, están dispuestos a mantenerse como una fuerza marginal, como los acólitos del PNV.

El PSOE y su contradictoria dirección ha caído definitivamente en la trampa tendida por los nacionalistas. De repente, el socialismo vasco se ha creído la mentira del PNV y piensan que ellos pueden convertirse en los salvadores del País Vasco. Ellos, que salieron corriendo del Gobierno vasco por las permanentes traiciones del PNV, de golpe se han olvidado de todo y se han tragado que gracias al PSE se va a reconducir la situación. Ellos, dicen, son los elegidos para sacar a Arzalluz y a los suyos del pozo en que están inmersos. Y no se quieren dar cuenta de que están siendo utilizados por los nacionalistas como una coartada, como una excusa para seguir inmóviles en su convivencia con Batasuna. El acercamiento del PNV al PSE se ha convertido en un intento de lavar la imagen denostada del nacionalismo. Quieren evitarse los muchos y malos momentos que el Gobierno vasco tuvo que digerir la pasada legislatura y, por lo tanto, aspiran a que los socialistas se conviertan en el parachoques del nacionalismo, en la pantalla de sonido que amortigüe las acusaciones razonadas del PP.

El PSE ha caído en la trampa y, desde ahora, vamos a asistir al ya citado espectáculo esquizofrénico. Por un lado, al menos eso dicen, el PSOE se va a mantener en el Pacto Antiterrorista; por otro, nos vamos a cansar de escuchar ataques desde el PSE contra el PP y contra Jaime Mayor Oreja como los grandes culpables de la situación. Por último, el PSE va a salir a la carrera de cualquier acercamiento del PP. La primera escenificación la hemos tenido en San Sebastián, con Odón Elorza a la cabeza. Curiosamente, Elorza provoca (lo lleva intentado meses) la ruptura con el PP en el ayuntamiento donostiarra, pero mientras tanto nadie desde el PSE denuncia con claridad las alianzas que en decenas de corporaciones locales vascas mantienen los nacionalistas y Batasuna. Una convivencia de la que nadie quiere hablar por pura conveniencia. Y es que están dispuestos a demostrar machaconamente que el PP todo lo hace mal. En cambio, al PNV todo se le puede consentir con el objetivo de recuperarlo, no se sabe para qué causa. Lo dicho, los socialistas se han metido en un jardín de difícil salida y peor explicación.

Pero no lo duden. Las urnas y sus militantes les pasarán factura.

Crónica de una expulsión anunciada
María San Gil Libertad Digital 26 Marzo 2002

Lo sabíamos y lo habíamos anunciado con antelación. Ésta es la crónica de una expulsión anunciada. El alcalde de San Sebastián, el socialista Odón Elorza, ha perfilado una campaña propagandística durante un mes para escenificar la expulsión del PP del Gobierno Municipal, tomando como excusa una operación urbanística muy importante para la ciudad. Auditz-Akular (que así se llama el nuevo barrio a construir) era la excusa. El peculiar alcalde de San Sebastián, haciendo uso de su cargo, estaba dispuesto a anteponer sus intereses personales y políticos sobre el de los donostiarras para deshacer un gobierno en el que nunca se sintió cómodo. Lo tenía calculado. La expulsión del PP le sirve ahora (tan sólo un día después del Congreso Extraordinario del PSE) para presionar a la nueva cúpula socialista e introducir su estrategia política. Ésas son sus maneras.

Al margen de otras consideraciones, el pleno celebrado este lunes en el Ayuntamiento de San Sebastián pasará a conocerse como el de la ruptura del pacto municipal PSE-PP. Siendo esto de vital importancia, permítanme que dedique este espacio a otro aspecto indignante y clarificador. Elorza nos sorprendía invitando a dos concejales de Batasuna a formar parte de una nueva sociedad de vivienda. Les confieso que mi primera reacción fue de estupor. La segunda reacción fue preguntarme si Odón Elorza se había vuelto loco, si era la misma persona que años atrás se enfrentaba a los que quemaban autobuses en la Alameda donostiarra, o si simplemente está con el síndrome de Estocolmo. Quédense con lo que quieran, pero permítanme unas reflexiones.

¿Les extraña que el alcalde donostiarra permita el cartel a favor de los presos etarras en la fachada del Ayuntamiento de San Sebastián? ¿Les extraña que algunos, cada vez más, no podamos participar en la festividad de nuestro patrono, mientras otros —los de siempre— gritan “Gora ETA”? ¿Les extraña que las pancartas denominando asesinos a los empresarios, contra el trazado de alta velocidad, contra los toros, sea algo normal en la noche de la festividad de San Sebastián? ¿Les extraña, en fin, que se confunda tolerancia con permisividad hacia los etarras? Si esto sucede mientras Odón Elorza no hace nada por evitarlo ¿cómo va luego a exigir a los ciudadanos firmeza contra ETA y su mundo?, ¿con qué autoridad?

Una vez más tengo que afirmar que mientras unos pierden el norte y el centro, en definitiva, sus señas de identidad, queda un número muy importante de ciudadanos vascos que sí estamos dispuestos a llamar a las cosas por su nombre, que sí estamos dispuestos a trabajar por hacer de San Sebastián y del País Vasco un lugar de mujeres y hombres libres, que piensen lo que quieran, que pertenezcan al partido o sindicato que deseen, pero que sean por encima de todo mujeres y hombres dignos. Volviendo al asunto que nos ocupa, la representación de Batasuna en una sociedad municipal a petición del grupo socialista en el Ayuntamiento de San Sebastián, me induce a instar con firmeza tanto a Patxi López, nuevo Secretario General del PSE, como a José Luis Rodríguez Zapatero, Secretario General del PSOE, a que autoricen o desautoricen a Odón Elorza cuando intenta dar cancha a Batasuna. Esto es lo contrario a la normalidad que necesita el País Vasco.

Odón nos ha echado del Gobierno Municipal. Y está en su derecho. Créanme que nosotros estábamos dispuestos a seguir co-gobernado esta ciudad a pesar de nuestras diferencias por pura responsabilidad política. Es evidente que la capacidad negociadora es fundamental en quien tiene la responsabilidad de gobernar una ciudad, máxime cuando en ella forman parte dos partidos muy diferentes que tienen distintas formas de concebir la política pero que coinciden en una máxima fundamental: la responsabilidad de garantizar el bienestar social, la gestión de un gobierno serio y la estabilidad de la ciudad.

Odón Elorza demuestra con la decisión política de destituir a los concejales delegados del PP de sus funciones que no le importa el perjuicio que pueda ocasionar a los ciudadanos dejando encima de la mesa proyectos de envergadura en los que se lleva tiempo trabajando. Ése es el talante democrático de un alcalde que no está a la altura de la ciudad.     María San Gil es portavoz del PP en el Ayuntamiento de Donostia-San Sebastián

Despegue y ruptura del PSOE vasco
Pablo Sebastián La Estrella 26 Marzo 2002

Las sonrisas cómplices que Zapatero intercambió con Caldera y Blanco al oír el apartado del discurso del nuevo secretario general vasco del PSE, Patxi López, en el que lanzaba duras advertencias al PNV se volverán muy pronto en muecas de dolor y de confusión porque la crisis del PSOE vasco no está cerrada como lo preconiza desafiante el perdedor del Congreso y alcalde de Ermua, Totorika, y el propio PP que ayer volvió a lanzar ataques al PSOE por la ruptura del pacto de gobierno PSOE/PP en el ayuntamiento de San Sebastián, esta vez por la iniciativa de los populares.

La crisis del País Vasco discurre sin cesar y sin tregua en todos los frentes. Ayer el gobierno de Aznar dio otro varapalo a ETA con la captura de uno de sus comandos, mientras en Francia permanece detenido un asistente de un eurodiputado de Batasuna por trasportar grandes sumas de dinero de cuya procedencia y destino no está en condiciones de aclarar. Ha sido una rápida respuesta de la Guardia Civil al crimen de Orio, pero todos sabemos de que esta éxito de la policía no pone fin a la banda.

De la misma manera que es discutida, por muchos actores políticos del País Vasco, la propuesta de ilegalización de Batasuna que incluye dos partes: que nadie se mofe de la víctimas del terror y que encima cobre por ello o disponga de instrumentos institucionales a su cargo; e impedir que el sector de la población que apoya a ETA (unas 200.000) puedan acudir a las que serán próximas elecciones municipales en el año 2003. Los que se oponen a esta medida señalan que no se debe cerrar la vía política al entorno de ETA porque eso sería enviar a todos “al monte” y cegar unas vía política para el diálogo y la negociación como ocurrió en víspera de la primera tregua.

En esta última tesitura están bastantes dirigentes del PSE y de la actual dirección de los socialistas vascos, además del PNV, EA e IU. Pero ya se verá que hace el PSOE central en el momento crucial y si el PSOE, como lo quieren algunos y parece imparable, acaba roto de verdad porque, al día de hoy, dividido lo está.

Las sonrisas de Zapatero y Blanco no dicen nada como lo acabamos de ver en el ayuntamiento de San Sebastián, porque desde Madrid el gobierno del PP actúa en dos frentes simultáneos: contra Batasuna y ETA; y contra el PNV y el gobierno de Ibarretxe.

A sabiendas de que ambos ataques le dan al PP muchos votos en el resto de España, por mas que ello refuerce la base social del nacionalismo vasco democrático y moderado, que es una realidad que no se puede obviar, como es una realidad la mayoría del PSOE vasco que considera bueno un acuerdo con el PNV. Así se demostró el pasado 13 M en las elecciones autonómicas y así se acaba de demostrar en el Congreso del PSE.

Si el PP se empeña en negar esta realidad y en usarla para sus campaña electorales allá ellos, pero la crisis vasca, el terror y la muerte de inocentes seguirá sin que todos los partidos democráticos estén en condiciones de mostrar a ETA y Batasuna una firme unidad. Y por su puesto allá Zapatero si cree que la crisis del PSOE vasco está zanjada, lo que está es a punto de romperse por lo que se ve.

La Guardia Civil detiene a los dos asesinos de Juan Priede cuatro días después de su muerte
En la operación, en la que han sido arrestados otros nueve presuntos miembros del «complejo Donosti», la Benemérita se ha incautado de abundante material explosivo y armas Uno de los pistoleros tenía una bomba lapa ya preparada
La Guardia Civil detuvo ayer a dos «liberados» (fichados y a sueldo de la banda) de Eta que, según las primeras investigaciones, son los presuntos asesinos del concejal socialista de Orio, Juan Priede, acción criminal perpetrada el jueves de la pasada semana. Se trata, según fuentes antiterroristas consultadas por LA RAZÓN, de Unai Bilbao Solaeche, que huyó a Francia en 2000, tras la desarticulación de un grupo de violencia callejera al que pertenecía, e Iñaki Bilbao Goicoechea, que, tras cumplir una condena de 18 años de cárcel, se había reincorporado a las actividades terroristas. A lo largo de la operación fueron detenidos otros nueve individuos y se encontró una gran cantidad de explosivo y numerosas armas.
J. M. Zuloaga / R. L. Vargas - Madrid.- La Razón 26 Marzo 2002

La Guardia Civil asestó ayer un importante golpe a la infraestructura de Eta en Guipúzcoa. Agentes de la Benemérita detuvieron en San Sebastián, Villabona, Ibarra y Orio a once personas, dos de ellas los citados «liberados», que integraban un «comando muy importante», según dijo el ministro del Interior, Mariano Rajoy, del «complejo Donosti». La operación se desarrolló en dos etapas. La primera comenzó a las cinco de la madrugada en Ibarra, con la detención de Ekaitz Aramendi Urteaga. Posteriormente, fueron arrestados Eider Ijurco Ruiz, Emilio Salaberría Echebeste, Aritz Sáez Insausti e Iñigo Sáez Insausti.

En los registros de sus domicilios, los agentes de la Guardia Civil se incautaron de unos 100 kilos de explosivos, munición y armas. Así, en el garaje de Emilio Salaberría, detenido en Villabona, además de documentación, los agentes encontraron cuatro cajas con quince bolsas de un kilo de cloratita cada una, una caja con diez bolsas de un kilo de cloratita, tres bolsas con un kilogramo de cloratita, una caja con seis bolsas de azufre de diferente tamaño y peso, once barras de dinamita Titadyne de 2,5 kilos cada una, una pistola Browning, un subfusil MAT, una escopeta Franchi, un fusil de asalto G-3, diez tubos lanzadores de PVC, un lanzagradanas Jotasu, y fiambreras, detonadores, temporizadores y radiomandos.

Bomba lapa
Rajoy informó de que, en el domicilio de Salaberría, la Guardia Civil encontró una bomba lapa lista para ser utilizada. En las viviendas de Ekaitz Aramendi y Eider Ijurco, detenidos en Ibarra, fueron halladas una pistola y documentación.

Alrededor de las tres de la tarde, y gracias a las investigaciones que la Guardia Civil había realizado en torno a estos primeros detenidos, se detectó, en un edificio del barrio de Egía de San Sebastián, a tres individuos que abandonaban un piso. Esta vivienda había sido visitada recientemente por uno de esos primeros arrestados. Dos de estos tres presuntos etarras que estaban en el edificio, y que iban armados, eran Unai Bilbao e Iñaki Bilbao, a los que, según las citadas fuentes, se les imputa, en principio, el asesinato de Juan Priede, aunque no se descarta que hayan participado en otras acciones criminales. Rajoy confirmó, posteriormente, las identidades de los otros tres activistas detenidos por la tarde: José Iturbe y María Olatz Larrañaga Urain, miembros «legales» (no fichados) que servían de apoyo; y Uxue Olaia. El undécimo arrestado es un sujeto que responde al nombre de Gregorio y que fue detenido en Orio como presunto colaborador del grupo. Según detalló Valdivielso, los cinco últimos detenidos en San Sebastián estaban dispuestos para atentar e, incluso, tenían un listado de objetivos contra los que hacerlo.

18 años en prisión
Ignacio Bilbao se reincorporó a Eta después de haber cumplido una condena de 18 años por formar parte de la banda, según Vasco Press. Bilbao, nacido en la localidad vizcaína de Lezama el 22 de julio de 1956, estuvo vinculado al «comando Txapela» entre 1981 y 1983. El grupo fue desarticulado en julio de 1983, en una operación en la que Bilbao y otros miembros del grupo fueron detenidos. Tras el arresto ingresó en prisión y fue condenado a 18 años de cárcel por tres delitos de tenencia de explosivos y colaboración con banda armada.

Durante su estancia en prisión fue protagonista de diversos incidentes con funcionarios de instituciones penitenciarias y con otros reclusos, por lo que fue condenado a nuevas penas que suman diez meses y 21 días de cárcel por desacato, amenazas e insultos. Durante su estancia en la prisión de Tenerife, en 1997, fue condenado a once días por lesiones y vejaciones a otro recluso al que había agredido porque éste había colocado un crespón negro en señal de duelo por el asesinato de Miguel Angel Blanco. Además, otras condenas se produjeron por altercados con funcionarios cuando se encontraba en las prisiones de Cádiz y Jerez. Bilbao terminó de cumplir condena en septiembre de 2000. En fecha no determinada volvió a la clandestinidad y se reintegró de nuevo en la banda, siendo encuadrado en el «comando Donosti».

El segundo acusado de ser miembro «liberado» de esta célula ha sido identificado como Unai Bilbao Soloeche, natural de la localidad vizcaína de Portugalete, que tiene antecedentes por violencia callejera. En 1999, el Juzgado de lo Penal número 2 de Baracaldo le condenó a un año de cárcel por un delito de desórdenes públicos ocurridos en enero de 1996, junto con otras cuatro personas. La sentencia, además, le obligaba a indemnizar con cuatro millones de pesetas a una entidad bancaria por los daños ocasionados. Por esta condena ingresó en la prisión de Basauri y durante el tiempo que permaneció encarcelado fue apoyado por una organización con sede en Londres denominada «War Resister's International». Desde hacía meses, la Policía tenía información de que había abandonado su domicilio y se había ido a Francia, por lo que se suponía que se había incorporado a la banda.

Relación con Batasuna
Rajoy insistió, una vez más, en que la lucha contra Eta no debe centrarse sólo en la desarticulación de «comandos», sino también en combatir el «mal llamado entorno de Eta, que no lo es». En este sentido, subrayó que tres de los detenidos ayer están relacionados con Jarrai y Batasuna. En concreto, Ekaitz Aramendi fue miembro del grupo juvenil proetarra, Eider Ijurco fue candidata en las listas de Batasuna en las pasadas elecciones autonómicas, y Salaberría ha sido identificado en controles y visitas a los presos de Eta. «Es la ratificación de que esto es un entramado y que hay que luchar contra él en su conjunto. En este sentido, algunos de los proyectos de ley aprobados por el Gobierno cobran su relevancia y se demuestra que estamos ante lo que es exactamente lo mismo: Eta y Batasuna», agregó.

El acoso policial coloca a ETA contra las cuerdas
ABC 26 Marzo 2002

Guardia Civil y Policía Nacional han tomado el relevo a los policías franceses. El año comenzaba con tres intervenciones en el Sur de Francia en las que se detuvo, entre otros, a Alberto Rey Domercq, se intervinieron más de 1.000 kilos de explosivos y se desmanteló un comando «en construcción» integrado por 6 personas. Desde entonces, se han realizado en España 62 detenciones.

MADRID. Las Fuerzas de Seguridad del Estado detuvieron el pasado año a 164 personas relacionadas con la banda terrorista ETA. La mayoría de las detenciones, 135, se llevaron a cabo en territorio español. El resto, 29, tuvieron lugar en Francia.

En lo que va de año, la Guardia Civil, la Policía Nacional y la Ertzaintza, han detenido a 68 personas y se han incautado de 1.250 kilos de explosivos. Las principales operaciones contra ETA se han llevado a cabo en el Sur de Francia y en el País Vasco y Navarra con la desarticulación de cinco comandos.

Primera detención
La detención en Amsterdam de Juan Ramón Rodríguez Fernández, «Marc», relacionado con el «comando Barcelona» era la primera actuación contra ETA en 2002. Al día siguiente fueron capturados en Vitoria Juan Antonio Cortés y su compañera Susana Achaerandio por su presunta vinculación al «comando Basurde».

La primera operación contra la banda criminal en el país vecino tuvo lugar el pasado 23 de enero, cuando las autoridades francesas detuvieron en la localidad de Tartas, situada en la región de Las Landas, a Alberto Rey Domercq, presunto ex miembro de los comandos «Madrid» y «Donosti».

Laboratorio terrorista
Tres días después, ETA recibía un duro golpe en Francia cuando las autoridades francesas intervinieron, en una pequeña localidad a 10 kilómetros de Pau, 1.150 kilogramos de explosivos, un taller para la preparación de artefactos y coches bomba y diverso material electrónico.

El 30 de enero caían en Burdeos otros seis presuntos miembros de la banda terrorista integrantes de un comando «en construcción» preparados para llevar a cabo atentados en España.

Desde entonces, las Fuerzas de Seguridad del Estado han seguido golpeando a ETA con la desarticulación de otros cuatro comandos y la detención de 62 personas relacionadas con la banda terrorista.

El 11 de febrero, la Policía detuvo en Bilbao al colaborador del «comando Vizcaya» Jon Endika Vallejo Morgado para ejecutar la sentencia dictada contra él por la Audiencia Nacional.

El 21 de febrero, la Guardia Civil detenía en Navarra a 6 presuntos integrantes del nuevo «comando Nafarroa», denominado «comando Ekaitza», preparados para atentar y a los que se intervino una bomba lapa, tres pistolas y otras armas y municiones.

Una semana después, el 28 de febrero, la Guardia Civil detenía, también en Navarra, a cinco presuntos integrantes del «comando Urbasa», que acabó con la vida en Leiza del concejal de UPN José Javier Múgica.

El 6 de marzo, la Policía Nacional capturó en diversas localidades de Vizcaya a siete presuntos integrantes de un «grupo Y» de apoyo a ETA que habrían estado actuando de manera intensa en la provincia vizcaíana, concretamente en la zona del Duranguesado, y a los que se considera responsables de múltiples ataques de «kale borroka».

Dos días después, la Policía Nacional, en una operación coordinada por el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, detenía a 12 responsables de la organización juvenil Segi. Uno de ellos, Asier Iñigo Egizurain, fue detenido en la misma Audiencia Nacional por orden de Garzón,tras quedar en libertad sin cargos por la juez Teresa Palacios.

El 21 de marzo, la Ertzintza detuvo en Bilbao a seis presuntos colaboradores de anteriores comandos «Vizcaya», dos de los cuales, Iñaki Beaskoetxea y Jon Maidagan, ingresaron en prisión.

Con las once detenciones de ayer, el número de supuestos colaboradores o integrantes de la banda ascendía a 68, aunque no se descartan nuevas detenciones.

Dos toneladas de explosivo
Hasta el momento, en 2002, las Fuerzas de Seguridad del Estado han confiscado a la banda terrorista ETA 1.250 kilogramos de explosivos, que se suman a las más de dos toneladas incautadas a ETA desde la ruptura de la tregua.

Sólo en Francia, desde el final de la tregua, la Gerndarmería francesa se ha incautado de 6.455 kilogramos de explosivos.

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