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Recortes de Prensa    Miércoles 27  Marzo  2002
TRES APUNTES SOBRE EL ESCENARIO POLITICO VASCO
Impresiones El Mundo 27 Marzo 2002

Caldera y Batasuna
Editorial ABC 27 Marzo 2002

Nidos de terror
José María CARRASCAL La Razón 27 Marzo 2002

López & Cía.
Román CENDOYA La Razón 27 Marzo 2002

Echarse al monte
David GISTAU La Razón 27 Marzo 2002

Deflagración del PSOE
FRANCISCO UMBRAL El Mundo 27 Marzo 2002

La casita de guirlache
JAVIER PRADERA El País 27 Marzo 2002

La guardia civil venga a los socialistas muertos
Lorenzo Contreras La Estrella 27 Marzo 2002

1. País Vasco, nuevo escenario
Enrique de Diego Libertad Digital 27 Marzo 2002

Pautas de la rebelión
EDITORIAL El Correo 27 Marzo 2002

Televisión gubernamental
Aleix VIDAL-QUADRAS La Razón 27 Marzo 2002


TRES APUNTES SOBRE EL ESCENARIO POLITICO VASCO
Impresiones El Mundo 27 Marzo 2002

Una operación que frustra los planes de ETA
Cerca de 60 personas, entre ellas concejales del PP y del PSOE, figuraban en la lista incautada anteayer por la Guardia Civil a uno de los diez detenidos en Guipúzcoa, según publica hoy EL MUNDO. Ayer las Fuerzas de Seguridad del Estado tuvieron la confirmación de que una de las pistolas incautadas a los etarras sirvió para asesinar el pasado jueces en Orio a Juan Priede, concejal socialista.Ello corrobora que uno o dos de los detenidos fueron los autores materiales del crimen. Hay que felicitar a las Fuerzas de Seguridad del Estado por la rapidez con la que han actuado, ya que han tardado poco más de 72 horas en capturar a los responsables del asesinato de Priede. Pero, además, la actuación de la Guardia Civil va a permitir salvar la vida de algunas de las personas que figuraban en la lista, ya que la banda tenía una bomba lapa preparada para matar. ETA ha sufrido otro duro golpe, que se suma a la larga lista de éxitos policiales de los últimos meses.

Cruce de acusaciones entre PSOE y PP
La ruptura del pacto municipal en San Sebastián provocó ayer un cruce de recriminaciones entre PP y PSOE. Javier Arenas instó a Zapatero a explicar públicamente si avala la decisión de Odón Elorza de romper dicho acuerdo. Carlos Iturgaiz pidió al PSOE que cumpla los compromisos adquiridos en el Pacto Antiterrorista y acusó a Elorza de llegar a compromisos con «los cómplices de los asesinos» al proponer la entrada de dos concejales de Batasuna en la sociedad municipal de vivienda. Jesús Caldera, portavoz parlamentario del PSOE, y Alvaro Cuesta subrayaron que es «una desfachatez» que el PP votara junto a Batasuna en el rechazo del proyecto de construcción de 2.500 viviendas sociales. Pero su acusación es demagógica, ya que no es lo mismo coincidir en el rechazo de una iniciativa, que puede tener diversas motivaciones, que colaborar activamente en un proyecto municipal, como pretende Elorza con Batasuna.

El miedo deja a Zumárraga sin concejales
La localidad guipuzcoana de Zumárraga se ha convertido en un símbolo de la situación que sufren en el País Vasco centenares de concejales no nacionalistas. Ayer formalizaron su renuncia todos los suplentes de las listas del PSE y del PP, lo que forzará a constituir una gestora para regir el municipio al no alcanzarse los dos tercios de representación que exige la ley. Zumárraga tiene ahora sólo 10 concejales de los 17 elegidos, ya que Manuel Indiano, representante del PP, fue asesinado, los cinco concejales del PSE han dimitido y otro edil de Batasuna también ha renunciado a su cargo. Nadie quiere cubrir sus puestos, lo que obligará a la Diputación Foral a nombrar una gestora hasta las próximas elecciones. Lo que ha sucedido en Zumárraga refleja mejor que cualquier discurso el miedo que existe en los pueblos vascos y lo difícil que será al PP y al PSOE concurrir en igualdad de condiciones con los nacionalistas en los comicios del año que viene.

Caldera y Batasuna
Editorial ABC 27 Marzo 2002

Si socialistas y populares querían ejemplificar la fragilidad de los acuerdos políticos, con la ruptura del pacto de San Sebastián han bordado un caso de manual. Sin embargo, sería injusto repartir las culpas equitativamente, porque el PSOE trata de ocultar que su alcalde, Odón Elorza, ha ofrecido a dos concejales de Batasuna integrarse en el consejo de administración de una entidad municipal. Este ofrecimiento es un incumplimiento palmario del Pacto Antiterrorista y, además, una afrenta para los políticos socialistas que han trabajado en la elaboración de un consenso para ilegalizar al partido que, entre otras lindezas, se niega a condenar los asesinatos de ETA.

El alcalde Elorza ha llevado la unidad de acción de PP y PSOE a un callejón de muy compleja salida y, además, es el agente que ha conducido a sus correligionarios a un ridículo de dimensiones más que notables. Jesús Caldera, el portavoz del grupo socialista en el Congreso, acusaba ayer al PP de haber votado junto a Batasuna contra un proyecto de viviendas sociales en la capital guipuzcoana. Expresada así, esa verdad a medias no es una simple mentira sino algo mucho más parecido a una injuria. Todos los partidos, salvo el socialista, votaron en el Ayuntamiento de San Sebastián en contra del proyecto y en el caso del PP, por entender que no había los suficientes controles técnicos respecto a un plan de una considerable envergadura.

Asemejar eso a una unidad de acción con Batasuna (y con el PNV, EA e Izquierda Unida) es pretender confundir a la ciudadanía y tratar de salvar la cara de una situación que se les ha ido de las manos por completo, con un partido dividido y con un alcalde que aprovecha las prerrogativas de su cargo para despojar de contenidos prácticos los acuerdos que adopta el propio partido socialista, tanto en el País Vasco como en el resto de España. No de otro modo se puede entender el ofrecimiento a Batasuna.

Lo que, sin embargo, resulta algo más difícil de entender es la actitud de Caldera, su descenso al territorio donde la verdad puede llegar a ser manipulada de una forma tan grosera. El desacuerdo en un asunto urbanístico no es, por otra parte, causa suficiente para que Elorza haya decidido romper un acuerdo que demostraba un alternativa posible al nacionalismo, que encajaba a la perfección con los acuerdos del Pacto Antiterrorista y que era un motivo de esperanza para miles de vascos.

Nidos de terror
José María CARRASCAL La Razón 27 Marzo 2002

La buena noticia es que la Guardia Civil ha detenido a una docena de terroristas, con armas y bagaje, dispuestos a perpetrar el próximo atentado. La mala, que surgirán otros con idénticas intenciones. Incluso puede que ya se estén organizando. Cantera no les falta: todos esos jóvenes que queman cajeros, contenedores, cabinas telefónicas y arman la marimorena los fines de semana en el País Vasco, con una impunidad que debería sacar los colores a la cara a aquel gobierno y tiene tan frustrada a aquella policía .

Aunque la frustración nos llega de rechazo a todos los españoles: ¿de qué nos sirve detener a los terroristas de Eta si siguen surgiendo alevines que vienen a cubrir sus puestos? ¿Quiénes son? ¿De dónde surgen? Pues de todo un entramado social en el País Vasco, creado, mantenido y fomentado por aquel nacionalismo. Desde las ikastolas a las herriko tabernas, pasando por las asociaciones foklórico-político-vandálico-recreativo, que sólo tienen en común el odio a lo español y la tergiversación de la historia. En todos esos foros se enseñan los mismos mitos sobre Euskadi y se prepara mentalmente al futuro etarra para matar sin la menor objeción de conciencia. Enrique Villar, delegado del Gobierno en el País Vasco, denunciaba hace poco un sistema educativo que «permite el relevo generacional de Eta, al estar basado en falsas referencias y en el nacionalismo sin frenos».

Decimos esto no para que dejen de detenerse dirigentes de Eta. Bien al contrario. La lucha policial deberá no sólo continuar, sino también reforzarse tanto en el plano nacional como internacional. Cada terrorista que se ponga a buen recaudo será una amenaza menos contra vidas y bienes de personas decentes. Aparte de que cuanto más se golpee a la banda, más difícil le será llevar adelante sus planes de acabar con la democracia y las libertades en el País Vasco, si es preciso, acabando con los demócratas.

Pero esos éxitos policiales no deben deslumbrarnos hasta el punto de impedirnos ver la realidad. La única forma de acabar con el terrorismo etarra es cegar los nidos de terror donde se incuba. Unos nidos que en la mayoría de los casos tienen cobertura legal. Acabamos de ver al tesorero de Batasuna alegando que los 200.000 euros que transportaba se los había dado su eurodiputado. Tanto si es verdad como mentira, sirve para ilustrar cómo las fuerzas legales e ilegales del mundo abertzale se entremezclan. Algo parecido puede decirse del mundo nacionalista. Lo que significa que sólo sus dirigentes, los del PNV en especial, pueden cortar el terrorismo en su raíz. Por desgracia, no parecen estar muy por la labor, pese a todos los desesperados llamamientos de Rodríguez Zapatero.

López & Cía.
Román CENDOYA La Razón 27 Marzo 2002

Gran semana para el soberanismo vasco. Jáuregui ha liberado al soberanista PNV del cerco de Batasuna. Zapatero ha gritado en el Kursaal que el PNV no espere un giro del PSOE de 180 grados. Y López ha pedido con un tajante ¿ya!, al PNV, que aisle a Batasuna en pueblos y barrios. Él lo pide pero el PNV ya dijo hace un mes que hasta las municipales del 2003, nada de nada. Zapatero también les ha dicho que «está harto de debates sobre ensoñaciones patrias». Sin que nadie se haya desdicho, el PCE ha aprobado al PNV, en las Diputaciones de Guipúzcoa y Vizcaya, los presupuestos soberanistas. ¿Para qué necesita el PNV que el PSOE gire un grado más de lo hecho?

El Congreso ha servido para culminar el proceso de cambio de ritmo del soberanismo. Antes, por necesidades de Gobierno lo imponía Batasuna, ahora lo marcará el PNV. Para las cosas cotidianas, el PNV contará con el PSOE y para plantear las cosas de la Independencia, cuando les convenga, siempre tendrá a Batasuna. Lamentablemente, el resultado de este Congreso se entiende con la frase de Llera «es un pacto orgánico sin ideas». Parece que a López & Cía les mueven los cargos públicos remunerados que tendrán con el PNV y el servir a los negocios del grupo mediático que les ha puesto. ¿Qué pena!.

Echarse al monte
David GISTAU La Razón 27 Marzo 2002

Dice Otegui, ese yerno con el que sueña toda madre, que la ilegalización de Batasuna «echaría al monte» al nacionalismo radical. Coño, ¿es que acaso el nacionalismo radical está ahora en los salones de té? A los aprendices de apache batasunos ya se les viene viendo desde antiguo una vocación montaraz ¬«la cabra tira al monte», y su macho, también¬ con la que nada tiene que ver la ilegalización o no de un partido, sino más bien la tradición de una épica tribal según la cual un diputado es tedio administrativo que lleva gafas y dice tópicos, mientras que un pistolero es heroísmo local que trascenderá al mural de los «gudaris» con que se empapelan las paredes del barrio.
Escribía Umbral, el otro día, que lo que va quedando del terrorismo no es sino una «puesta en escena», una «estética» que es precisamente la del emboscado, la del tipo narcotizado de hazañas bélicas relatadas alrededor de la hoguera que creyó que «echarse al monte» era un gesto romántico y la única oportunidad de esquivar un destino en el andamio o en el barco pesquero o en Tercera Regional. Es decir, en el anonimato de hormiga social que nadie pega en las paredes del barrio.

Otegui, ese tipo encantador al que yo le confiaría las llaves de casa, pretende aprovechar la ilegalización de Batasuna como parte del atrezo escénico, como argumento con que apuntalar ¬«echarse al monte»¬ toda la fascinación campamental del nacionalismo radical, qué buenos son los padres batasunos, qué buenos son que nos llevan de excursión. Con semejantes trampas retóricas, con la invención de un romanticismo épico que vertebra a la tribu, Otegui es el flautista de Hamelín al que siguen todas las ratas. Es, como la propia Eta ¬Moloch alimentándose de infantes¬, un personaje fáustico al que va entregando su alma toda la muchachada vasca a cambio de la inmortalidad, a cambio de un hueco en el mural del barrio y de un renglón en las hazañas bélicas narradas en la taberna.

Deflagración del PSOE
FRANCISCO UMBRAL El Mundo 27 Marzo 2002

Es una ley natural o histórica que los partidos políticos, como los imperios, principien a derruirse hacia adentro por sí mismos cuando ya no hay enemigo capaz de derruirlos. El socialismo español, o el partido que le representa, llegó a un ápice histórico en el 82, consiguiendo reteñir España, con un tono auténticamente socialista que a muchos nos hizo creer que, al fin, la Historia había pegado la gran campanada. Y fue así por un tiempo.

Hoy sabemos que la toma de España por el socialismo era más una ilusión que una alusión. Era una puesta en escena que se hizo magistralmente, pero poco. Dijo Motherwell que «el temperamento se impuso al decorado». Y el temperamento español iba más hacia la izquierda que sus jefes, y se imponía al decorado, porque en eso se había quedado, en gran parte, la escenificación socialista: en el decorado. Esta es la primera explicación de que el PSOE actual esté tan lejos y tan minuendo del PSOE/82. Pero hay otras razones. La política fundamental del felipismo y el tardofelipismo consistió en confundir enseñanza libre con analfabetismo, libertad mental con libertad ortográfica, libertad sexual con juventud a deshora, libertad (relativa) de porro con creatividad estupefaciente. Y así otras muchas cosas. Lo que han dado veinticinco años de falsas libertades demagógicas es un par de generaciones quemadas, ágrafas, desideologizadas, desescolarizadas y por supuesto despolitizadas, con las que ahora apenas se puede contar para nada y que ahí dejó la escudería felipista para que se las arreglase José María Aznar, aquel señor de las fichas y el bigote.

Asimismo, González envió nuestros quintos al Golfo mediante un patriotismo improvisado y sin los debidos resguardos de compromiso internacional. Esto nos valió la muerte de un par de chicos, por lo menos, y el antipatriotismo de los demás, de modo que luego el señor Trillo ha tenido que suprimir la mili.

En cuanto a la cosa de la fiducia, aquí se equivocó el liberalismo monetario con el monetarismo desbragado, y los ejemplos van de Mario Conde, aquel galán de Cifesa, a Mariano Rubio, que acabó siendo un pariente de Carmen Posadas y de algunos toreros. Quiere decirse, con todo esto y más, que aquel PSOE llevaba en sí el germen de la autodestrucción, que vino a consumar el funcionario de Valladolid sin otra artillería que el sentido común y diez millones de votos. Todo esto trata de remediarse ahora con el señor Zapatero, un chico de los Luises lleno de buena voluntad e ideas tan nobles como obvias. La otra noche se lo dije a Borrell en la cena de Giscard: «Zapatero, cuando sea mayor, quiere ser José Borrell». Porque con el paso del tiempo el vino se había aculatado, los odres de Suresness se habían emborrachado y la vieja falange felipista llamaba al catalán «maricón», pasó a Almunia por la barbería de los guillotinados y ahora tiene en Zapatero la novia con dote que frecuenta todas las discotecas de Bilbao por ver si le sale un novio proetarra pero redimible. El PSOE se disgrega por todas partes y si a alguien le proponen ser concejal se lo toma como un agravio a la familia.

La casita de guirlache
JAVIER PRADERA El País 27 Marzo 2002

La victoria de Patxi López en el congreso extraordinario del PSE-EE obligará a los socialistas vascos -quiéranlo o no- a salir del burladero de la ambigüedad calculada y formular en términos prácticos su política de alianzas, en teoría equidistante del PP y del PNV. Las exhortaciones intimidatorias lanzadas por el secretario general de organización del PSOE -muñidor del Congreso con la ayuda bajo cuerda de Ramón Jaúregui- a la integración forzosa de triunfadores y derrotados llevan la marca de fábrica de José Blanco, eficaz estratega del reciente batacazo electoral de los socialistas en su Galicia natal. Si los perdedores del 35º Congreso del PSOE (Bono, Díaz y Fernández) ni siquiera fueron invitados a compartir el poder con Zapatero, ¿cómo pretenden imponer ahora la integración obligatoria a los demás?

Según el nuevo secretario general del PSE-EE, las dificultades para llegar a un acuerdo con Totorika se deben a los recelos, las desconfianzas y las heridas del periodo congresual, promovidos en buena medida -dicho sea de paso- por los influyentes sectores de la Ejecutiva Federal y de la vieja guardia del PSOE que aprovecharon la frustración del 13-M para ajustar cuentas con Redondo y predicar la rencorosa doctrina según la cual el enemigo principal de los socialistas vascos es el PP y no la previa alianza entre los nacionalismos radical y moderado para emprender el camino de la independencia de Euskal Herria. En cualquier caso, la decisión de Totorika de no entrar en la Ejecutiva es una decisión política prudente. De aquí a las elecciones municipales y forales de 2003, el nuevo secretario general del PSE-EE deberá demostrar en los hechos la viabilidad de su línea política, basada supuestamente sobre una escrupulosa equidistancia entre el PNV y el PP; López necesitará las habilidades circenses de Pinito del Oro para mantener ese imposible equilibrio. Si la Ejecutiva del PSE-EE se cayera del trapecio, Totorika podría recoger sus restos.

López sostiene que los socialistas no se proponen abandonar a su suerte a los populares en el País Vasco ni tampoco pactar con el PNV. Sin embargo, la ruptura anteayer del pacto PSOE-PP en el Ayuntamiento de San Sebastián, provocada de forma unilateral por el alcalde Odón Elorza, es un torpedo contra la línea de flotación de los entendimientos entre los dos únicos partidos vascos defensores de la Constitución y el Estatuto. Por encima de las diferencias ideológicas y políticas que separan a populares y socialistas en el resto de España, y más allá de la obscena manipulación de la crisis del PSE-EE realizada por portavoces oficiales y mediáticos del Gobierno, los atentados de ETA contra los concejales y militantes vascos de ambos partidos continúan siendo la justificación moral y democrática del Pacto Antiterrorista, que considera 'un requisito imprescindible' para alcanzar 'cualquier acuerdo político o pacto institucional' con el nacionalismo moderado 'la ruptura del Pacto de Estella y el abandono de sus organismos'. López parece olvidar o ignorar que el pacto secreto suscrito por PNV y EA con ETA en el verano de 1998, refrendado semanas después públicamente en Estella por todas las familias del nacionalismo moderado y radical, llevaría de manera irremisible a la exclusión de los vascos no nacionalistas de las instituciones públicas en una futura Euskal Herria soberana, unificada e independiente en la que sólo los nacionalistas serían ciudadanos de pleno derecho.

Al igual que Hansel y Gretel fueron arrastrados hasta el corazón del bosque por la bruja con el pretexto de enseñarles su casita de guirlache, los socialistas vascos parecen obnubilados con la oferta del PNV de hacerles un hueco subordinado en las administraciones autonómica, foral y municipal. La condición exigida por los nacionalistas a los realquilados socialistas sería que abandonasen a su suerte a los 325.000 votantes vascos del PP. Si los socialistas aceptasen esa propuesta indigna, los votantes se lo harían pagar caro: no sólo al PSE-EE de López en las municipales y forales de 2003 sino también al PSOE de Zapatero en las generales de 2004.

La guardia civil venga a los socialistas muertos
Lorenzo Contreras La Estrella 27 Marzo 2002

Creíamos que se podría descansar del tema vasco y aplicar atención preferente a asuntos de otro interés político o humano. Pero, todavía con los ecos gritones del congreso extraordinario del PSE-EE, resulta que la Guardia Civil propina un importante golpe a ETA, le incauta un arsenal de armas y explosivos, y sobre todo descubre y confirma la amplitud de la presencia batasuna en las filas de la banda. Un nuevo y complementario argumento a favor de la ilegalización del brazo político etarra, al mismo tiempo que alivia la penosa sensación causada por la alevosa muerte de Juan Priede, el socialista asesinado en vísperas del "cónclave" de su partido. Y lo alivia con la sólida presunción de que entre los pistoleros del "comando Donosti", detenidos en Guipúzcoa hace pocas horas, figuran los autores materiales del crimen.

Si el cuadro es exactamente como lo han descrito las fuentes del ministerio del Interior es notorio que la Benemérita ha perfeccionado extraordinariamente sus procedimientos de investigación, infiltración y rastreo. Por primera vez, al menos en mucho tiempo, ETA nota que le pisan literalmente los talones. Y los activistas comprueban directamente o por referencias inmediatas y bien visibles, que se les acaba la impunidad más pronto que antes.

Es un dato digno de atención especial el hecho de que la Guardia Civil, a través de sus actuaciones de los últimos tiempos, viene poniendo de relieve que las Fuerzas de Seguridad del Estado suplen con ventaja las carencias de la Ertzaintza. La policía autonómica vasca está atravesando una etapa gris desde que el pasado 23 de noviembre le asesinaron a dos miembros (uno de ellos mujer) en Beasain. Diríase que la Guardia Civil ha empezado a vengarlos, dada la posibilidad, cuando no la probabilidad de que entre los nuevos detenidos etarras se cuenten también los verdugos materiales de aquella ocasión.

No se puede negar, sin embargo, la capacidad de ETA para renovar sus efectivos letales con la cantera de sus juventudes. Ahora bien, esta cantera no puede ser inagotable en cuanto a disponibilidad para la militancia pistolera, dado el coste evidente que, tanto a un lado como al otro de los Pirineos, tiene que pagar el conjunto de las nuevas levas. Precisamente por ello se plantea la perentoriedad de que el nacionalismo democrático no se inhiba o desentienda del esfuerzo que desarrolla la aplicación del pacto antiterrorista suscrito por el PP y el PSOE. La ocasión que se perfila para proporcionar a ETA su gran quebranto "militar" y el debilitamiento de su proyección política a través de Batasuna, ahora en trance de ser ilegalizada, tal vez no tenga precedentes.

El drama sería, y evidentemente puede darse, que el socialismo vasco prescinda de su antiguo sentido de Estado como consecuencia de la "filosofía" derivada de su último congreso extraordinario. Esta circunstancia, que algunos observadores llaman esquizofrenia política, sería paradójicamente el mejor auxilio que ETA podría esperar como premio a sus asesinatos de socialistas. En vez de contribuir al hundimiento de la banda, el PSE-EE de Eguiguren y Elorza --más que de Patxi López-- se acercaría a los nacionalistas para compartir, por pura lógica, sus puntos de vista sobre la ilegalización de Batasuna y el consiguiente aislamiento del poder etarra.

Es cierto que también va quedando aislado el PP de Iturgaiz y Mayor Oreja. Pero este es un fenómeno político de ida y vuelta. Puede ser aprovechado, si las incoherencias del PSE-EE se patentizan, para fabricar un mensaje eficaz que llegue al núcleo de la sociedad vasca, tan decepcionada y cansada en muchos de sus sectores. Y cuando se habla de sociedad vasca hay que incluir a la propia clientela socialista, cuyo voto electoral no tiene que reflejar por fuerza la tendencia del voto de los delegados del congreso reciente.

1. País Vasco, nuevo escenario
Enrique de Diego Libertad Digital 27 Marzo 2002

La salida de Nicolás Redondo y la elección de Patxi López, con menos del sesenta por ciento de los votos, como nuevo secretario general del PSE, genera un nuevo escenario en el País Vasco, cuyas consecuencias electorales se dictaminarán en las elecciones del 2003, que serán municipales en Euskadi. En buena medida, es el propio partido socialista el que ha demostrado interés en generar ese nuevo escenario para confirmar su aserto previo de que se daban nuevas circunstancias que hacían preciso un cambio de estrategia respecto a su pacto tácito con el PP de las pasadas autonómicas, lo que se conoció como la alternativa constitucionalista.

La ilegalización prevista de Batasuna es una voluntad política posterior al ajuste de cuentas interno contra el redondismo, ya diseñado por Felipe González y Juan Luis Cebrián. Dato no menor, porque indica el sometimiento de la dirección socialista a poderes no legitimados por la democracia interna, y plantea una situación de suplantación del PSOE por poderes fácticos, que anteponen la desestabilización a cualquier otro criterio, incluido el de la rentabilidad electoral: los mismos socialistas reiteran que la postura de firmeza del PP les resulta “rentable” en el ámbito nacional.

En buena medida, esa ilegalización es una consecuencia del movimiento del partido socialista, porque ante el intento de aislar al Gobierno de la nación y al PP, estos se ven en la necesidad de mover ficha y plantear medidas que los socialistas se vean obligados a respaldar, para no asumir el completo descrédito nacional. A medida que al PP se le resta capacidad de iniciativa en el País Vasco –como se ejemplifica en la ruptura del acuerdo de gobernabilidad del Ayuntamiento de San Sebastián–, el Gobierno de la nación se verá obligado a tomar más la iniciativa.

También en el nacionalismo se perciben algunos movimientos, más efecto que causa, a raíz del cambio experimentado en la dirección socialista, con resquebrajamiento del frente constitucionalista, y de la posibilidad de que el brazo político de Eta no pueda concurrir a las elecciones. Esos movimientos se dan en Eusko Alkartasuna, un partido cuya postura de comparsa del PNV le obliga a intentar desmarcarse, radicalizarse en las esencias y mostrar un perfil propio. EA intenta capitalizar los trasvases pasados y futuros de votantes batasunos mediante la reedición de Estella, cuya condición previa es la declaración de una tregua-trampa de Eta.

Lo que se percibe, en primera instancia, es que el cambio experimentado en el partido socialista, lejos de moderarlo, radicaliza el escenario, al dar alas a los nacionalistas respecto a sus pretensiones independentistas y totalitarias, y forzando al Gobierno a mantener la iniciativa.

La cuestión es ¿por qué ha llevado a cabo el PSE este cambio y a qué criterios de racionalidad responde?

Pautas de la rebelión
EDITORIAL El Correo 27 Marzo 2002

Es evidente que en democracia el reproche social mayoritario ante determinadas actitudes y comportamientos tiene que traducirse de alguna manera en las leyes. Como lo es también que en el núcleo central del chantaje y la coacción terrorista se encuentra el miedo, el temor a que cualquier acción o modificación del cuadro normativo provoque una reacción violenta, un incremento de la barbarie que tenga un pernicioso efecto inmediato. Pero esta prevención hacia las consecuencias colaterales e indeseadas no debe llevar a las instituciones a atarse de pies y manos, ni a despreciar el valor pedagógico de las leyes, su eficacia, además de en la persecución del delito y en la defensa de la convivencia, como referentes y aglutinadores de la ciudadanía.

Por eso, hay una cuestión de fondo que el nacionalismo gobernante no puede sortear más: el marco de actuación contra el terrorismo, al día de hoy, no ha agotado las posibilidades de la democracia. Es más, el desarrollo de las medidas de orden político que sitúen a Batasuna fuera de un papel institucional que por sus actitudes no le corresponde y el apoyo a iniciativas que, con todas las garantías legales y procesales, permitan en un hipotético caso su ilegalización por los órganos jurisdiccionales competentes, son pasos factibles. Un grado más en la lucha contra la trama de ETA, complementario de la fundamental actuación policial y de todas las medidas de protección y seguridad, que debería servir de acicate a la rebelión cívica frente a la dictadura de la violencia y que rompa la parsimonia que parece acompañar a instituciones y partidos en los momentos de falsa calma terrorista.

Televisión gubernamental
Aleix VIDAL-QUADRAS La Razón 27 Marzo 2002

El nombramiento de Miquel Puig, un excelente profesional independiente, como director general de la Corporación Catalana de Radio y Televisión se produjo mediante un acuerdo entre la minoría mayoritaria pujolista y los partidos de la oposición a principios de la presente legislatura. No cabe duda que en aquella ocasión la actitud del Partido Popular de Cataluña fue clave en orden al establecimiento de la solución finalmente adoptada. Sin embargo, con las encuestas en contra, Artur Mas no se puede permitir jugar con las cosas de comer y una medida elemental a la hora de preparar unas elecciones es poner al frente del principal instrumento de creación de opinión a una persona de lealtad inquebrantable. La objetividad, la profesionalidad, la independencia, el carácter plural de los medios de comunicación públicos, son criterios que suenan muy bien en seminarios sobre la calidad de la democracia, pero que no sobreviven a la crudeza de las necesidades derivadas de la lucha por el poder.

La lección a extraer de este penoso episodio es que la garantía de la neutralidad de la televisión y la radio públicas no puede descansar exclusivamente en consensos ocasionales entre partidos, que duran tan poco como la palabra de sus líderes. Si se desea de verdad que el mensaje que los ciudadanos reciben de la pantalla que preside sus hogares, desde el más humilde al más encumbrado, esté exclusivamente basado en la fidelidad a los hechos, en análisis con presencia de todos los intereses en liza y en una información completa sin sesgos ni discriminaciones, la única solución es una reforma legislativa para que estos deseables principios no dependan del capricho de los dirigentes o de los avatares electorales. Pero es obvio que ningún partido está realmente interesado en semejante iniciativa porque aquellos que están en el machito o tienen perspectivas razonables de victoria no están dispuestos a prescindir de una herramienta esencial para influir sobre la sociedad, y los que están condenados a la marginación permanente da igual lo que piensen o hagan porque son irrelevantes.

De momento, el delfín ungido ha colocado provisionalmente al timón de la Corporación a un auténtico entusiasta de la causa, cuyo único peligro es que se pase de rosca en el afán de complacer a sus amos y enseñe la oreja hasta tal punto que provoque rechazo. Incluso para manipular un informativo o para montar campañas de loa a unos y de desprestigio de otros, se requiere cierta sutileza. En cuanto a los nombres que se perfilan como candidatos al puesto con carácter definitivo, se trata de personas con una probada y larga tradición de ortodoxia nacionalista, con lo que el fenómeno Puig habrá sido un espejismo pasajero. Mientra la televisión pública sea gubernamental, con independencia de las siglas del que mande, nuestro sistema institucional seguirá prisionero de la hipocresía.

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