AGLI

Recortes de Prensa    Sábado 30  Marzo  2002
3. Si Redondo erró, Zapatero no se salva
Enrique de Diego Libertad Digital 28 Marzo 2002
3. Si Redondo erró, Zapatero no se salva
Enrique de Diego Libertad Digital 28 Marzo 2002

En buena parte, el debate del socialismo vasco –la cacería de Redondo y del redondismo– fue inducido desde la dirección nacional. Pero el resultado final implica serias contradicciones para el PSOE en su conjunto, y para Zapatero en particular. La lógica del cambio perpetrado en el País Vasco lleva a la ruptura del Pacto por las Libertades, porque si Redondo erró en su hipotético seguidismo, según la doctrina oficial, más lo hizo, o por lo menos lo mismo, el propio Zapatero cuando propuso y firmó el citado Pacto. La caída de Redondo puede ser un éxito para la estrategia de González, pero no lo es para la de Zapatero, que históricamente aparece implicado de lleno como soporte necesario del redondismo y de su apuesta por una alternativa constitucionalista.

Zapatero ha intentado obviar esta evidencia en su discurso del reciente Congreso del PSE con mucha retórica contra el terrorismo y con la petición insistente al PNV y al lehendakari para que hagan algún movimiento que justifique, a posteriori, lo que el socialismo vasco ha hecho. Pero eso implica ya una confusión clara: el socialismo decía que el PNV se había movido y respondía a ello (alejándose de Jaime Mayor Oreja), mas no le queda más remedio que suplicar algún gesto a unos nacionalistas que ni tan siquiera han roto sus pactos con Batasuna en los ayuntamientos y que han sacado adelante, con los socialistas, unos presupuestos en los que se subvenciona con generosidad a la sopa de siglas de Batasuna-Eta.

Además, no es cierto que el Pacto por las Libertades fuera en exclusiva contra Eta. El preámbulo es muy claro en su crítica al PNV, en su rechazo a Estella, y por ende a la estrategia de “construcción nacional”. O José Luis Rodríguez Zapatero nunca debió firmar ese Pacto, o debió leerlo mejor, o nunca debió dejar de contar con Nicolás Redondo. La postura de Zapatero es contradictoria. Es una contradicción objetiva.

Por supuesto, lo que sucede en el País Vasco tiene relevancia en todo el conjunto del territorio nacional. Un partido devenido en confederación de socialismos independentistas –lo que denominé una CEDA de izquierdas– no tiene capacidad para ser alternativa, para generar el mínimo de confianza en un segmento mayoritario de electores. Porque lo que sucede en el País Vasco precisamente afecta a la libertad de todos; a la misma convivencia nacional.

Los socialistas –en esto también– tropiezan de nuevo en la misma piedra, porque ese fue el error básico y fundamental de la estrategia de Joaquín Almunia: cuando los electores percibieron que el PSOE se entregaba al PNV le volvieron la espalda y le dieron la mayoría absoluta al Partido Popular.

Salvo el apoyo de Prisa y la reducción de la presión felipista, no se ve ningún activo racional para que Zapatero haya emprendido una senda que sugiere, en términos políticos, un suicidio.

 

 

Recortes de Prensa   Página Inicial