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Recortes de Prensa     Martes 2 Abril  2002
Respuesta de Eta al PNV
Editorial La Razón 2 Abril 2002

MAS DE 5.500 ESCOLTAS: EL VERDADERO ESTADO DE EXCEPCION
Editorial El Mundo 2 Abril 2002

Aguantar el tirón abandonista
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 2 Abril 2002

La orfandad de los socialistas
Ignacio Villa Libertad Digital 2 Abril 2002

¿En qué ha cambiado el PNV
EDITORIAL Libertad Digital 2 Abril 2002

Más de 5.500 agentes escoltan ya a cargos públicos en el País Vasco y Navarra
FERNANDO LAZARO El Mundo 2 Abril 2002

Miles de vascos abandonan su tierra todos los años
El Mundo 2 Abril 2002

Todo por las ideas
Lorenzo CONTRERAS La Razón 2 Abril 20002

Respuesta de Eta al PNV
Editorial La Razón 2 Abril 2002

Los ímprobos esfuerzos del PNV por marcar el camino soberanista del nacionalismo vasco tropieza siempre con idéntico problema. La banda terrorista Eta le disputa el mismo terreno, y también quiere dirigir el proceso separatista de forma hegemónica. No sólo pretende la independencia de varias regiones españolas y francesas (como el PNV) sino que, además, quiere imponer el método para lograrlo: en su caso, el terrorismo. Por eso, cada vez que el PNV intenta hacer presentable su «vía política» para la autodeterminación, que incluye la necesidad táctica de que Eta deje de matar, los etarras le contestan con que primero exigen la autodeterminación, y después se hablará de las pistolas. Así lo plantearon ayer en un comunicado, en el que rechazaron toda posibilidad de «alto el fuego». Y lo que éste dejó claro es que los nacionalistas orgánicos de Ajuria Enea carecen de capacidad para embridar a los terroristas. Ni pueden convencerlos, ni están seguros de que deban perseguirlos: de hecho, PNV y EA pidieron ayer que no se deslegalizara Batasuna. Es decir, manifiestan su oposición a Eta, pero asumen que «también son nacionalistas» (lo dijo ayer Arzallus) y, por lo tanto, les regalan una legitimidad ideológica que hace a Eta «presentable» ante algún sector vasquista. Y afirman que luchan contra Eta, pero defienden sus ramificaciones «políticas», desde las que organizan a los presos terroristas hasta las que utilizan el arma de la educación para fomentar el independentismo; desde las que se amparan en las instituciones para derribarlas hasta las que adoctrinan a la juventud vasca en el odio al resto de España.

Es de temer que el PNV puede hacer muy poco contra Eta. Ni persuadirla ni destruirla. Y eso lo sabe Eta y, por ello, irrumpió ayer en el día de la «patria vasca» para demostrar al PNV que la «vanguardia» nacionalista es la suya, y no la de Arzallus. Por el contrario, la función de las fuerzas democráticas es actuar a la inversa del PNV: quitar toda esperanza de victoria a los etarras. Ni en su utopía patriótica ni en su capacidad de derrotar al Estado al que pertenecen los vascos históricamente (bastantes más años de los setenta que conmemoró el Aberri Eguna).
Eta es difícil de combatir, pero se pueden reducir sus efectos. Pero nunca será con concesiones, sino con acoso político, social y policial. Así, Eta terminará en un «grapo», que es el camino que inequívocamente lleva. Pero esto pasa por que nadie alimente su sueño. Si el PNV no lo hace así (aunque le sea doloroso renunciar a sus «objetivos máximos»), será objetivamente cómplice del mantenimiento del terrorismo.

MAS DE 5.500 ESCOLTAS: EL VERDADERO ESTADO DE EXCEPCION
Editorial El Mundo 2 Abril 2002

El presidente del PNV dijo en el acto del Aberri Eguna que lo que el Gobierno persigue con la ilegalización de Batasuna es imponer el estado de excepción en el País Vasco. La realidad, sin embargo, indica que en esta parte del territorio español ya existe un estado de excepción dictado no precisamente por el Gobierno central, sino por la amenaza terrorista. ¿Qué otro calificativo puede merecer, si no, el hecho de que más de 5.500 agentes de seguridad públicos y privados presten escolta personal a los ciudadanos cargos políticos, jueces, funcionarios a los que ETA ha puesto en el punto de mira? Según los datos que hoy publica este periódico, el coste de los escoltas asciende a 121 millones de euros (20.000 millones de pesetas al año), sufragados por los gobiernos central y vasco.

Se trata de una situación inédita en cualquier nación democrática que invalida el discurso nacionalista de que en el País Vasco la vida transcurre con normalidad, a excepción de cuatro fanáticos que pegan tiros. Porque es dramático que tantos miles de ciudadanos tengan que vivir permanentemente escoltados. Y lo peor es que, como se puso de manifiesto en el asesinato de Juan Priede, ni siquiera la vigilancia pone a salvo a las potenciales víctimas de ETA. Ello al margen de los agravios comparativos que surgen entre los cargos públicos del PP y PSOE y de otros colectivos como jueces o funcionarios. Recientemente, un grupo de concejales socialistas ha advertido a Rodríguez Zapatero que si no se garantiza su seguridad dimitirán de sus cargos.

¿Qué hacer ante este drama? El Gobierno vasco propone más blindajes, lo cual está bien, pero no es suficiente. El número de personas amenazadas ha crecido tanto, que la cifra de ciudadanos a proteger puede llegar a ser inabarcable para las arcas públicas y para las cuentas de los partidos. Y es un disparate que Batasuna muchos de cuyos miembros están siendo detenidos por colaborar en los atentados reciba subvenciones millonarias por su representación en las instituciones.

Por eso el Estado de Derecho no se puede limitar a tomar medidas defensivas. Debe pasar a la ofensiva para debilitar a quienes ahora se sienten fuertes gracias a la protección que les brinda el sistema que ellos mismos quieren destruir. Como ayer dijo el ministro de Justicia, sería una perversión de la democracia que, como plantea el PNV, haya que admitir la legalidad de un partido que «coadyuve a la violencia y al terror». Otra cosa es la oportunidad política de tomar esta medida en tal o cual momento.

Pero la persecución a la que están sometidos los no nacionalistas «o te rindes, o te vas, o te mato», en palabras de Aznar es lo que ha llevado a más de 50.000 personas a abandonar el País Vasco en la década de los 90. Eso, y no la ilegalización de Batasuna, es lo que da oxígeno a ETA.

Aguantar el tirón abandonista
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 2 Abril 2002

Muchas cosas se le podrán reprochar al PP, pero no incoherencia en lo que se refiere al terrorismo etarra y a la defensa del orden constitucional ante el separatismo vasco. Le quedaba aguantar el tirón ante la defección del PSOE del campo constitucional y, de momento, lo está haciendo con admirable contundencia y con un discurso plenamente político y lleno de sentido común. Justo los dos elementos que han desaparecido del discurso de la izquierda española ante el reto rupturista del Pacto de Estella.

Tanto Mayor Oreja en la COPE como Javier Arenas en rueda de Prensa han manifestado la voluntad del PP de seguir actuando, aunque sea en solitario, en la lucha legal contra el terrorismo mediante la ilegalización de Batasuna y en la lucha política ante la opinión pública para sostener una alternativa que, para llegar a ser eficazmente política, debe comenzar por ser convincentemente ética. Y como suele suceder con Aznar casi siempre, es en las dificultades más evidentes y en las situaciones más inextricables donde los populares dan lo mejor de sí. Mejor es que lo contrario. Y vale más no pensar lo que supondría un seguidismo aznarista del abandonismo sociata. O pensarlo y, a la vista del PP, suspirar aliviados. Antes de seguir preocupados.

La orfandad de los socialistas
Ignacio Villa Libertad Digital 2 Abril 2002

La esquizofrenia política en la que vive inmerso el PSOE tras el cambio de dirección en el País Vasco esta provocando una auténtica crisis de identidad entre los militantes y los simpatizantes socialistas. Un fenómeno que no sólo está ocurriendo en el País Vasco, también hay desconcierto en muchas agrupaciones del PSOE de media España. Muchos socialistas no entienden lo que está pasando con su partido, que se encuentra a la deriva en sus planteamientos de la política vasca. Se sobrecogen ante el cambio en la dirección del PSE, precisamente en un momento en el que sus concejales y cargos electos en el País Vasco conviven con el miedo jornada tras jornada. Además, se sorprenden de la falta de rumbo en la Ejecutiva nacional, con una actitud desconcertante y ambigua que no lleva a ningún sitio. En la militancia socialista piensan que Rodríguez Zapatero ha entrado en barrena. Todos estos desmanes en la política vasca le puede costar muy caro al secretario general del PSOE.

En este sentido, hay una realidad que no se puede dejar de lado: hay muchos votantes socialistas, especialmente en el País Vasco, que no están dispuestos a votar a un partido que le está haciendo el juego a los nacionalistas. Las cosas han cambiado mucho. No estamos en la época del llamado “Gobierno tripartito” en el que el PSE, por su vieja mayoría electoral, parecía un invitado obligatorio. Las cosas han cambiado desde entonces, empezando por el PNV, que se encuentra en una clara estrategia soberanista. Con esta dinámica esquizofrénica, la dirección del PSOE esta dejando en “tierra de nadie” a un núcleo amplio de militantes, simpatizantes o simplemente votantes socialistas que no se identifican con la política vasca de su partido.

El PSOE está cometiendo un error de incalculables dimensiones políticas para sus siglas. Un error que están sufriendo sus militantes de forma sangrante en el País Vasco y que se percibe con estupor en el resto de España. La doble postura que amagan con mantener no es justificable durante más tiempo. Por un lado, dicen que permanecerán en el Pacto Antiterrorista en Madrid, mientras que en el PSE se zancadillea cualquier posible acercamiento al PP. Es una posición tan contradictoria en sí misma que sólo se puede esperar ya que termine explotando.

Precisamente, es en este contexto en el que se explica el anuncio de Javier Arenas. Desde el PP se hace un llamamiento para que todos aquellos votantes del PSE que apostaron por un cambio de rumbo en la política vasca en las últimas elecciones autonómicas sepan que siguen teniendo al PP como referente de esa alternativa al nacionalismo en el País Vasco. Una llamada para todos aquellos que, aunque sean firmemente socialistas, no están dispuestos a ceder al chantaje soberanista.

Cuando se llega a este extremo, no hablamos de militancias ni hay referencia alguna a la ideología. En esta situación límite se habla de democracia y de sentido común. Y en el PSOE ,en una actitud deliberada y controlada, se ha apartado a todos los que, como Redondo Terreros, tenían ese sentido común que todo político debe mantener en los momentos cruciales. El PSOE es el que ha aparcado a los que mantenían el tipo, ha abandonado a los suyos y se empeña en ir hacia el precipicio, dejando solos a muchos que apostaron por ellos para sacar adelante al País Vasco. El PSOE es el que ha dejado huérfanos a sus votantes.

¿En qué ha cambiado el PNV?
EDITORIAL Libertad Digital 2 Abril 2002

Los nacionalistas vascos, anulado políticamente el PSE, respiran más tranquilos. Saben bien que ya no queda prácticamente nada del espíritu de Ermua. En apenas cinco años, contados desde el asesinato de Miguel Ángel Blanco, han conseguido dar la vuelta completamente a la situación política.

Cuando los etarras y los nacionalistas se vieron acorralados por la ola de indignación que llenó las calles de todas las ciudades de España a raíz de aquel nauseabundo asesinato, emprendieron un cambio de estrategia. ETA anunció una tregua un año después, el 16 de septiembre de 1998, después de que pocos días antes, el 12 de septiembre, se hubiera asegurado el apoyo del PNV a la vía soberanista, madurado previamente en contactos y reuniones secretas que tuvieron lugar en el verano de 1998, tal y como reconocían los etarras en el comunicado donde declaraban el fin de la tregua: “PNV y EA adoptaron el compromiso de romper completamente las relaciones con las fuerzas españolas que se mostraban como enemigos de Euskal Herria; y ETA anunciaría la interrupción sin límites de las acciones. Ese acuerdo fue secreto, y segun él, se fijaba una fase de observación de cuatro meses”.

El pacto, todavía vigente, suponía la ruptura del PNV con la vía autonómica y constitucional, tal y como se encargaban de aclarar los propios etarras en el texto de la declaración de tregua: “Los que apostaron a favor del autonomismo que estamos citando (en los partidos abertzales EA y PNV, el sindicato ELA y muchos sinceros abertzales) se han dado cuenta de la esterilidad de esa vía. Esta vez, han mostrado su voluntad de avanzar por una nueva vía”; así como también en el comunicado de ruptura: “PNV y EA adoptaron el compromiso de romper completamente las relaciones con las fuerzas españolas que se mostraban como enemigos de Euskal Herria; y ETA anunciaría la interrupción sin límites de las acciones”.

Con su “tregua-trampa”, tal y como la definió Mayor Oreja cuando todavía era ministro de Interior, los etarras supieron atraerse al PNV a la vía soberanista, en un paso que ya no tiene vuelta atrás. Una prueba de ello son las declaraciones de Arzalluz e Ibarretxe en el Aberri Eguna, con constantes alusiones al “ámbito de decisión vasco” y guiños a los proetarras: “la gente nos pide que hablemos entre nosotros [PNV y Batasuna-ETA], que adoptemos ya medidas políticas para resolver los problemas que son políticos. La sociedad podrá ratificar más tarde estas soluciones y medidas [referéndum para la ‘autodeterminación’]”; “si alguien tiene que ilegalizar Batasuna es el pueblo vasco”; “tan democrática es la libertad de expresión como la libertad de asociación” —¿también de malhechores y asesinos?—; “¿cómo nos pueden pedir que renunciemos a nuestra forma de pensar, a nuestras ideas, hasta que ETA no acabe?”; ETA es “la tapadera de la que se aprovecha Aznar”; “ etc.

Nada ha cambiado desde entonces, como bien apunta Javier Arenas, secretario general del PP, quien hoy ha ofrecido el PP a los votantes socialistas defraudados por el nuevo PSE de Patxi López: el PNV sigue en el monte, y ETA no ha renunciado a su voluntad de seguir asesinando. La única diferencia es que el “espíritu de Estella” ha vencido al “espíritu de Ermua”, gracias a los “buenos oficios” de González, Cebrián, Elorza y Eguiguren, quienes ni siquiera empleándose a fondo podrán justificar ante la opinión pública y el electorado su traición a la causa de la libertad y de la democracia a cambio de las míseras lentejas en forma de “certificado de corrección política” que el PNV les ha otorgado.

 

Interior y el Gobierno vasco protegen a 1.000 personalidades / Invierten más de 120 millones de euros / Desde 1988 hasta 1999, más de 50.000 ciudadanos vascos emigraron de su Comunidad
Más de 5.500 agentes escoltan ya a cargos públicos en el País Vasco y Navarra
FERNANDO LAZARO El Mundo 2 Abril 2002

MADRID. Más de 5.500 agentes de seguridad se encargan de dar protección a más de 1.000 personalidades, la mayoría cargos públicos del PP y del PSOE en el País Vasco y en Navarra, según detallaron a EL MUNDO fuentes del Ministerio del Interior.

La amenaza de ETA y la presión de las organizaciones radicales de la izquierda abertzale a los cargos públicos del Partido Socialista y del Partido Popular en el País Vasco han provocado un fuerte debate político durante las últimas semanas.

De hecho, además de las comisiones profesionales que existen ya para elaborar dispositivos de protección sobre estos cargos (en las que están la Ertzaintza, la Guardia Civil y la Policía Nacional), se ha creado una comisión de seguimiento en el País Vasco donde todos los partidos políticos vascos y la Consejería vasca de Interior también estudian medidas de defensa para los concejales. En esta comisión, el Ministerio del Interior no ha querido estar representado al considerar que no es el foro adecuado donde deben analizar las medidas de seguridad sobre los ediles ante la amenaza terrorista.

Según los datos obtenidos por este periódico, más de 4.500 agentes de la Policía Nacional, de la Guardia Civil y de la Ertzaintza trabajan exclusivamente para garantizar la seguridad de los concejales en el País Vasco y en Navarra. A éstos se suman más de 1.000 agentes de empresas privadas que también realizan labores de escolta.

Fuerte gasto
Según datos de Interior, durante este año, el gasto que realizarán tanto el Gobierno central como el vasco para proteger a los cargos públicos de ambas formaciones políticas ascenderá a más de 120 millones de euros. En concreto, el Ministerio tiene previsto desembolsar más de 66 millones de euros destinados únicamente para proteger a ediles del País Vasco y de Navarra. Mientras, la Consejería vasca de Interior dedicará más de 9.000 millones de pesetas a este dispositivo de seguridad.

Según estas fuentes, el representante del Gobierno vasco, en las reuniones mantenidas con los partidos para analizar la seguridad de sus cargos públicos, hizo unas propuestas que han sido bien acogidas, fundamentalmente por los representantes del Partido Socialista. Así, entre otras, la Consejería vasca de Interior ha ofrecido únicamente al PSOE «blindar» sus sedes en el País Vasco y los negocios particulares de sus ediles. Desde el Ministerio del Interior se interpreta que son maniobras para acelerar «aún más» el acercamiento de esta formación hacia el PNV. Con frecuencia casi semanal, mandos de la Ertzaintza, Policía Nacional y Guardia Civil estudian el dispositivo de seguridad de los concejales.Según las fuentes consultadas por EL MUNDO, en estas reuniones se analiza caso por caso la situación de cada uno de los ediles amenazados y se define cuál es el modelo de protección que procede.

Sin embargo, el hecho de dar soluciones individualizadas provoca también suspicacias en el seno de cada formación entre los propios amenazados. Son muchas las protestas de ediles que comparan sus dispositivos de seguridad con los de otros que cuentan con más soluciones. De hecho, la pasada semana, un grupo importante de concejales del PSOE remitió un escrito al secretario general de su partido, José Luis Rodríguez Zapatero, en el que indicaba que si no se les garantizaba su seguridad iban a dimitir de sus cargos.

Por el contrario, las quejas de los populares del País Vasco y Navarra son sensiblemente inferiores. Bien es verdad que, en los últimos meses, la organización terrorista ETA ha puesto en el punto de mira a los ediles socialistas. Algunos analistas consideran que la dirección etarra intenta de esta forma evitar un acercamiento definitivo entre el PSOE y el PNV.

Un agente por cada 140 ciudadanos en Euskadi
MADRID. La Comunidad Autónoma vasca es una de las zonas más protegidas policialmente de Europa. De hecho, en el País Vasco existe actualmente un agente de la autoridad por cada 140 habitantes.

Este índice es uno de los más altos de la Unión Europea, que tiene una media que se sitúa en un agente policial por cada 240 ciudadanos.

En el País Vasco hay, en concreto, 7.350 agentes de la policía autónoma vasca, la Ertzaintza. Además, están destinados allí casi 1.500 agentes del Cuerpo Nacional de Policía y más de 3.000 agentes de la Guardia Civil.

En la Comunidad Autónoma de Navarra, el Ministerio del Interior tiene destacados algo más de 500 policías nacionales y casi 1.400 agentes de la Guardia Civil.

Más de 4.500 agentes dependientes tanto del Ministerio del Interior como del Gobierno vasco están encargados de dar protección a los cargos públicos del Partido Popular y del Partido Socialista en las Comunidades Autónomas del País Vasco y Navarra.

La Comunidad con mayor número de efectivos es Madrid, que cuenta con la más alta cantidad de agentes del Cuerpo Nacional de Policía, una cifra que asciende a 6.979.

Mientras, Andalucía es la que tiene más guardias civiles. Unos 11.715 agentes destinados a salvaguardar la seguridad ciudadana prestan sus servicios en esta Comunidad.

Tras Andalucía, las Comunidades Autónomas que disponen de más guardias civiles son Castilla y León, con 6.219, y la Comunidad Valenciana, con 4.958 efectivos.

Miles de vascos abandonan su tierra todos los años
El Mundo 2 Abril 2002

MADRID. El País Vasco no ha dejado de perder población desde que, en 1976, el número de personas que abandonaban esta Comunidad empezó a ser superior al de ciudadanos que se asentaban en ella.Sólo desde 1988 hasta 1999, las tres provincias vascas perdieron más de 50.000 habitantes como consecuencia de las migraciones.

Un informe demográfico de la agencia estadística del Gobierno vasco, al que tuvo acceso Servimedia, pone de manifiesto que el inicio de la democracia marcó un punto de inflexión claro en la tendencia migratoria de esta Comunidad, que pasó de ser una región de acogida para ciudadanos de otros lugares del país a convertirse en «un área eminentemente emigratoria».

A partir de 1976, año en el que llegó al País Vasco prácticamente el mismo número de personas que las que abandonaron la Comunidad, los flujos se invierten radicalmente, y desde entonces «no se ha vuelto a registrar ni un saldo positivo más». De hecho, durante los últimos 20 años abandonaban Euskadi 170 personas por cada 100 que llegaban.

Los últimos datos facilitados por la agencia estadística vasca, correspondientes a 1999, revelan que ese año fueron 17.291 los ciudadanos que salieron de esta Comunidad, la mayoría de ellos a Comunidades limítrofes. Castilla y León recibió 3.152 personas, seguida de Cantabria, 2.633, Navarra, 1.640, y La Rioja, 1.224.

Guipúzcoa y Vizcaya son las provincias más perjudicadas por la pérdida de población. Por el contrario, Alava «ha alternado sus balances entre las cifras positivas y negativas». En 1999, Alava recibió 3.300 habitantes de otras Comunidades, frente a los 2.724 que se marcharon, mientras que 10.024 ciudadanos se fueron de Vizcaya y sólo se asentaron en esta provincia 8.400.

Todo por las ideas
Lorenzo CONTRERAS La Razón 2 Abril 20002

Casi todo el peso argumental de los discursos pronunciados por los dirigentes nacionalistas en el «Aberri Eguna» o Día de la Patria Vasca, ha gravitado sobre la expectativa de ilegalización de Batasuna. Han sido muchas las consideraciones que se han vertido al respecto. Arzalluz, por ejemplo, ha visto en la posible medida un anuncio de lo mismo contra el PNV, EA y lo que se entiende por nacionalismo democrático. Sabe que no sería nunca así, que eso jamás ocurriría. Pero lo dice porque lo exige su estrategia plañidera. Hay que satanizar a Madrid y para ello es útil todo proceso de intenciones, con sentencia incluida de antemano.

Pero de cuanto se ha dicho en la fiesta vasca nada más injusto que lo manifestado por el «1ehendakari» Ibarreche con su responso lúgubre ante lo que llama «ilegalización de ideas». O sea, que se busca ilegalizar a la formación abertzale por sus ideas, que no por sus comportamientos. Uno diría que en todo caso se le ilegalizaría, en efecto, por las ideas; pero por las ideas que da a quienes se encargan de acabar con todo el que no sea nacionalista de solera o miembro del clero. Esas ideas indicativas que se resumen en el «por aquí anda», «en tal sitio lo encontráis», «se merece eso y más», «a esta hora va a tomar café», etcétera.

Nada más elocuente en este sentido que las comprobaciones judiciales y policiales sobre la doble militancia, política (incluso parlamentaria) y simplemente criminal de tantos batasunos descubiertos. Son evidencias que Ibarreche prefiere ignorar. La hospitalidad que la legalidad concede a quienes se aprovechan de ella en nombre de las ideas pacíficas debe tocar a su fin. Nadie acepta en su club a quien ha demostrado que puede envenenarle la bebida.

Y entonces, cuando los planes defensivos se diseñan, surge lo de siempre: ese proyecto es peligroso, es peor el remedio que la enfermedad, se favorece a Eta. Como si a la banda se le hiciese un beneficio privándole de su condición anfibia, de su salvoconducto por la legalidad, de su familiaridad con el terreno donde elige a sus víctimas. Estos escrúpulos equivalen a decir que es preferible dar facilidades a los verdugos porque, aparte de ser cómplices de los verdugos y en ocasiones hasta verdugos directos, tienen ideas políticas. Claro que las tienen. Y a su servicio urden crímenes. Garantíceseles el asiento que ocupan en las instituciones, déjeseles «estudiar» al vecino no nacionalista, permítaseles conocer sus costumbres y evaluar lo que dice.

Los socialistas de Eguiguren, Odón Elorza y Pachi López han liquidado el redondismo. Están en la cofradía del escrúpulo y algo más. Se creen invulnerables. También lo creía Ernest Lluch.

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